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Aikido Aikido

Aiki es derrotar al enemigo con una sola mirada.

Takeda Sogaku Minamoto Masayoshi. (1858-1943)

HIJITSU
Desde los orígenes del antiguo Yamato el arte de la guerra fue cultivado como un don divino, legado a los Emperadores por los Kami (1). El gran Emperador Ojin, famoso por sus virtudes marciales, fue venerado como Dios de la Guerra, ¨Homuda no Yahatamaru¨considerado una manifestación divina (Kami), fue conocido como Hachiman, el Marte de Japón, Yahata y Hachiman son distintas pronunciaciones del mismo nombre que significa ¨Ocho Banderas¨, en referencia al Noble Camino de los Ocho Aspectos, uno de los nombres de la Enseñanza de Buda. Las hazañas del Emperador Ojin fueron remarcables, la pacificación del territorio y el establecimiento de colonias en Corea (Kudara). Este hombre extraordinario vivió 111 anos y dejó tras de sí una estirpe guerrera que habría de continuar sus virtudes marciales. El Emperador Seiwa, descendiente directo de Hachiman, sentó las bases de la dinastía de los Minamoto, a su hijo Teijun se le atribuye el descubrimiento de los grandes secretos marciales conocidos como ¨Hijitsu¨. El núcleo central de este arte secreto fue llamado ¨Aiki¨ el principio fundamental por el que el guerrero uniéndose profundamente con su enemigo logra derrotarlo por una superioridad espiritual y no física.

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El hijo mayor del príncipe Teijun Seiwa fue llamado Minamoto (Genji) y toda la línea sucesoria de esta familia recibió como legado los conocimientos del ¨Hijitsu¨(2). Tradicionalmente Los Minamoto constituyeron la principal familia guerrera de Japón, recibiendo la misión de guardar la frontera noroeste del Imperio. Sus líderes serían conocidos como Shinjufu Shogun (general en jefe del ejército del norte). Durante el período de esplendor de la cultura clásica, cuando la capital fue establecida en Heian (Kyoto), los Minamoto oficiaron de guardias defendiendo la seguridad del estado. Según una frase de la época: ¨Los minamoto son las garras y dientes de los Fujiwara¨. DAITO RYU Minamoto Yoshiie nació en la quinta generación de los Seiwa Genji (1041-1108). Antes de su nacimiento, su padre (Minamoto Yoriyoshi) rogó ante el altar de Hachiman para que su hijo obtuviera las grandes virtudes del Dios de la Guerra. Según la leyenda, el niño demostró desde la infancia un talento especial y fue llamado así Hachiman Taro: ¨El primer hijo de Hachiman¨. Las hazañas de Yoshiie fueron muchas y la casa de Minamoto logró establecer la paz y la civilización en las regiones más alejadas del Imperio. El hermano de este héroe, Shinra Saburo Minamoto Yoshimitsu, se distinguió también por sus cualidades, gran maestro de las Artes, poeta, guerrero, médico e historiador. A él se le atribuye la fundación de la Daito Ryu. Se dice que estudió el Atemi (arte de golpear los puntos vitales) y el Kansetsu (arte de inmovilizar y trabar las articulaciones) practicando la disección del cuerpo humano. Observando los movimientos de las arañas al tejer su tela alrededor de su presa, descubrió la forma de trabar las articulaciones y de amarrar a varios hombres a la vez. El nombre Daito proviene de la gran mansión de los Minamoto y sirvió para identificar a la escuela de Bujutsu más poderosa del este de Japón.

AIKIJUTSU
El nieto de Yoshimitsu, Yoshiyiko, fue enviado a las montañas de Kai y constituyó su dominio en la ciudad de Takeda. Por lo tanto esta rama de la familia Minamoto fue conocida como Kai Takeda. La fabulosa gesta de este Clan durante el siglo XVI está en relación directa con el legado ancestral que el Gran Takeda Shingen llevaría a su máxima expresión.

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Los Takeda constituyeron la caballería más poderosa de todo Japón y crearon la más espléndida Casa de la época. El mismo Tokugawa Ieyasu se inspiró en la organización militar de los Takeda y sólo una alianza de varios Daimyos apoyados en armas occidentales logró desbaratar la genial estrategia de Shingen. Cuando el poder de esta familia fue destruido con la derrota de Nagashino, los sobrevivientes del Clan Takeda escaparon hacia el norte. En la actual región de Fukushima reinaba una familia aliada de los Takeda: el Clan Aizu. Despojados de sus tierras, reducidos a la condición de simples Samuráis, los Takeda se emplearon al servicio del Aizu Han. Sus conocimientos y virtudes les valieron el grado de Shinanban (Maestros de Esgrima) y fueron retribuidos con un ingreso de 500 koku. El último de los Aizu Shinanban fue Takeda Takuni no Kami Minamoto Soemon (1758-1853). Soemon tuvo tres discípulos: Matsudaira Takamori, el Daimyo del Clan Aizu, su nieto Takeda Soyoshi y el Ministro del Han, Saigo Tanamo (18291905). Cuando ocurrió la Revoluci ón Meiji (1868), Takeda Soyoshi y el Señor Matsudai ra Takamori se encontraban entre los defensores del Palacio Imperial y murieron por lealtad al Bakufu. Saigo Tanamo que era jefe del Castillo de Shirakawa, se hizo monje Shinto y adoptó el nombre de Hoshino Genshin. A su cargo habían quedado los restos de la familia Takeda; entre ellos los dos hijos de Soyoshi: Takeda Sokichi y Takeda Sogaku. Sokichi, el mayor, era corpulento y vigoroso, su tutor le enseñó los secretos del Daito Aikijutsu y por sus condiciones físicas se dedicó al Sumo. Murió en 1875. A la muerte de Sokichi, el monje Tanamo trajo a su hermano menor al santuario de Toshogu en Nikko. De

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pequeña estatura, delgado, Sogaku era el extremo opuesto de su hermano. Sin embargo, sus cualidades eran remarcables. De gran talento, nervioso y alerta, el pequeño hombre poseía un espíritu indomable. Debido a su destreza y a su estatura pronto fue conocido como Kotengu: El pequeño diablo.

Estudioso, infatigable, obsesionado con las artes marciales, a los veinte años ya había obtenido diplomas de varias escuelas de esgrima. Además de estudiar el Daito Ryu Aikijutsu con su tutor, practicó en la Ono-ha Itto Ryu, Yagyu Shinkage Ryu, Jinkage Ryu (Escuelas de Kenjitsu) y en la Hozoin Ryu Sojutsu (Escuela de Naginata). En vez de permanecer en el Templo y perfeccionarse en el Daito Ryu se dedicó a viajar en busca de duelos y enseñanzas en el clásico Musha Shugyu. Durante veinte años este carácter indómito se enfrentó, sable en mano, a diversos Maestros de la época, convencido de la necesidad de templar su espíritu en la lucha real. Takeda Sogaku nunca abrió un Dojo ni se estableció en ninguna parte, poseído por una energía fuera de lo común pasó gran parte de su vida buscando los conocimientos más difíciles, los que procura la experiencia. En el año 1875, este personaje inquieto y aguerrido no estaba preparado para hacerse cargo de los destinos del Daito Ryu, ni para suceder a su hermano mayor, tal como su tutor se lo pedía. A los pocos meses escapó del Templo para continuar sus vagabundeos y el monje Tanamo se vio nuevamente desprovisto de un discípulo para cimentar su escuela. Esta vez la suerte cayó sobre otro personaje novelesco: Shida Shiro, quién fue adoptado por Sanamo, cambiando su nombre por el de Saigo Shiro (1868-1920). Shiro fue otro hombre remarcable, extremadamente dotado para la lucha y el arte, de gran versatilidad, pero marcado por los cambios. Después de un intenso período de entrenamiento en el monasterio, Shiro viajó a Tokio. En 1881 comenzó a practicar el Tenshi Shinyo Ryu Jujutsu en el Dojo de Inoue Sensei. Fue en esa oportunidad que conoció al joven médico Jigoro Kano. En esa época Kano estaba tratando de crear una nueva organización del jujutsu, denominada Kodokan Judo. Al parecer, Shiro simpatizó con el proyecto y se unió al flamante Kodokan. En el año 1886 Jigiro Kano organizó una serie de encuentros para probar la efectividad de la nueva

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escuela, Shiro fue elegido como el campeón del Kodokan, al derrotar a todos los rivales que se le opusieron. Según algunas fuentes, su técnica favorita era llamada Yama arashi (Tormenta de la Montaña), y correspondía a lo que hoy se denomina Uchimata; con la diferencia de que en las técnicas de la Daito Ryu se utilizaban las temibles rokyo: palancas en las muñecas para someter al rival antes de aplicar el lance. Es evidente que Shiro era un luchador excelente y que su dominio de los secretos del Daito Ryu Aikijutsu le daban una gran superioridad con respecto a los practicantes de las escuelas de la época. Tal fue la importancia del aporte de Shiro al Kodokan del que en 1888 fue nombrado director. Lamentablemente el conflicto de lealtades se haría sentir, la pertenencia a dos escuelas con objetivos propios y la demanda de tiempo y esfuerzo deben haber agotado a Saigo Shiro. Lo cierto es que en 1891 abandonó definitivamente la lucha y se retiró a la vida privada en la ciudad de Nagasaki, donde trabajó en el Diario Hinoda. Shiro mantuvo, no obstante sus deberes y cuando fue requerido dio instrucción a varios oficiales, pero jamás volvió a tomar parte activa en ninguna escuela. Había llegado a una nueva etapa de su vida y el deseo de paz y tranquilidad lo llevaron a la práctica del Kyudo (arquería). Al parecer sus progresos fueron considerables y poco antes de su muerte recibió el grado de Hanshi.

AIKIDO
Cuando Shiro desertó de la Daito Ryu, Saigo Tanamo volvió a encontrarse solo nuevamente. Ninguno de sus estudiantes tenía la talla de su hijo adoptivo. Durante años la gran escuela zozobró ante la falta de un líder hasta que, finalmente, ocho años después de la partida de Shiro –en 1896-, Sanamo logró convencer al pequeño Tengu para que volviera a la escuela familiar. Takeda Sogaku Minamoto Masayoshi (1858 – 1943) era uno de los últimos samuráis, a diferencia de los maestros educados en salas de ejercicios y torneos deportivos, había combatido con su sable y había experimentado los entrenamientos más duros. Nacido en una gran familia Samurai, vivió toda su vida como tal. Despreciando la conveniencia material y el prestigio nunca había abierto un Dojo, sólo le interesaba el conocimiento puro, la práctica.

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Cuando, finalmente, Sogaku se estableció como Maestro del Daito Ryu Aikijutsu, obtuvo un reconocimiento inmediato. Dejando de lado su preferencia por la esgrima se dedicó al desarrollo de aquellas técnicas que habían hecho famosa a la Escuela. En aquellos años había muchos maestros de gran destreza, pero muy pocos podían hacer gala de los conocimientos del Aikijutsu. Sogaku se convirtió pues en una figura especial, en una época donde la esgrima comenzaba a perder su rol preponderante y un nuevo interés por las Artes Marciales sin armas había catapultado al Judo al rango de gran deporte nacional. En 1908 fue invitado a la isla de Hokkaido para enseñar a los oficiales de policía, esta fue su oportunidad para crear una gran escuela de Aikijutsu. Allí permaneció impartiendo clases y dando conferencias, hasta que la muerte lo sorprendió en el camino a un entrenamiento. El gran Takeda Sogaku murió fiel a su ideal, entregado a su arte desde el principio al fin. Uno de los resultados más importantes de la enseñanza de Sogaku fue el nuevo estilo de Morihei Ueshiba, conocido como Aikido. A pesar que las diferencias entre ambos Maestros y de las características específicas del Aikido moderno, es innegable que las enseñanzas de Takeda Sogaku tuvieron una importancia decisiva en la formación de Ueshiba Sensei. Según su propia expresión: ¨Con Takeda Sogaku abrí los Dojos para las Artes Marciales¨. Evidentemente los discípulos de Ueshiba Sensei encuentran dificultades para aceptar la influencia de Sogaku sobre el Aikido moderno; sin embargo es necesario recordar que durante una parte importante de su vida Ueshiba Sensei otorgó diplomas del Daito Ryu firmados por el mismo Sogaku y que sólo en una época posterior su estilo desarrolló un perfil propio, característico también de las transformaciones del Japón de posguerra. Una de las características del Daito Ryu había sido la resistencia a cualquier difusión de sus enseñanzas. En Japón hay una expresión para esta reserva, las artes secretas u Oshikiuchi, enseñadas solamente a los Buke: descendientes de los samuráis o a los oficiales del ejército. Las artes secretas tienen una efectividad muy superior a las expresiones deportivas que se divulgan en las Universidades y los Dojos. Es natural que este tipo de conocimientos fueran manejados con la más absoluta reserva. Además de esta razón de orden, Japón es un

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país que ha sobrevivido a las más terribles vicisitudes, gracias a su defensa del principio aristocrático (aristos, del griego: " lo mejor "); esta aristocracia no esta basada en el dinero como en occidente, ni necesariamente en el origen social, el principio aristocrático de Japón se refiere mas bien a los valores sostenidos durante generaciones, a la conducta probada y a las capacidades individuales. Para ser aceptado en la Escuela Daito Ryu era necesario una introducción formal, que acreditara al postulante con la jerarquía social pertinente. Morihei Ueshiba no contaba por aquel entonces con dicha carta de presentación, pero un amigo suyo, un periodista llamado Yoshida, le ayudó a obtener una entrevista informal con Takeda Sogaku. Presentándose en un hotel para un reportaje, Yoshida llegó con Morihei Ueshiba e intempestivamente le dejó en compañía de Sogaku. Al parecer la treta dio resultado; Ueshiba produjo una fuerte impresión en Takeda quién lo aceptó inmediatamente como alumno del Daito Ryu. Desde ese momento Morihei Ueshiba se transformó en el estudiante más ávido de Takeda Sogaku, viajando con él en sus habituales cursos a lo largo de Hokkaido. En 1922 recibió su primer certificado de Aikijutsu y en 1926 el segundo. Ueshiba Sensei relata cómo tuvo que abandonar al Profesor Takeda a causa de la enfermedad de su padre y cómo al pasar por el Monasterio de Ayabe conoció a Onisaburo Deguchi, el hombre que habría de influir decisivamente en su vida. Es natural que Ueshiba, quién temía por la salud de su padre y habría de encontrarlo muerto al volver a su casa, sufriera una gran conmoción espiritual. Fue a partir de esta crisis que se transformó en un militante del Omotokyo (una versión del Shintoismo), y que comenzó a juzgar a la luz de esta filosofía toda su experiencia en las Arte Marciales. Obviamente una nueva disposición espiritual habría de entrar en contradicción con la orientación del Daito Ryu. Las enseñanzas de Takeda iban dirigidas fundamentalmente a los militares y descendientes de samuráis; como es natural en ese tipo de disciplina el objetivo es destruir al rival o lesionarlo gravemente. El Aikijutsu había demostrado una mortal efectividad por su dominio del Atemi y su especialidad para dislocar las articulaciones. Pero el Omotokyo ponía un énfasis particular en la no-violencia y el amor universal; obviamente, la disposición psicológica de ambas escuelas era completamente opuesta. A lo largo de veinte años Ueshiba Sensei trató de

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resolver esta oposición entre las técnicas del Daito Ryu y la filosofía del Omotokyo. En este período tuvo lugar la Segunda Guerra Mundial con su secuela de destrucción y de muerte. Es evidente que esta experiencia vendría a profundizar aún más la necesidad sentida por Ueshiba Sensei de encontrar un Arte Marcial que no persiguiera la destrucción del rival; porque quien quiere destruir se expone a ser destruido. Así, del respeto por el rival surgió el nuevo Aikido. Las técnicas que antes servían para dislocar las articulaciones fueron transformadas en elementos de disuasión, los golpes terminales y el Atemi fueron eliminados. El sable fue cambiado por el abanico. Para muchas personas este cambio resultará inverosímil; sin embargo cuando el Príncipe Teijun descubrió el principio de la unión con el rival y le llamó Aiki, significando con esta expresión algo más que una astucia, creó las posibilidades de un arte no violento cuya compleja historia esbozamos aquí. No obstante los desarrollos del Aikido moderno, el Daito Aikijutsu se sigue practicando en la isla de Hokkaido bajo la enseñanza del profesor Takeda Tokimune, hijo de Takeda Sogaku. Todos los años tiene lugar una exhibición pública en la ciudad de Abashiri y muchas personas viajan desde distintas partes de Japón para presenciar la destreza mortífera del antiguo arte de los Minamoto. (1) Shinto la Vía de los Kami (Dioses) (2) La Línea directa de descendientes del Emperador Ojin fue conocida como Seiwa. Como los descendientes de la Familia Imperial crecieron de manera excepcional en el período del Emperador Seiwa, un sector de sus descendientes recibió el prenombre Genji. De esta línea llamada Seiwa Genji es originario el clan militar más famoso del Japón, los Minamoto. Desde el origen de los conflictos que habrían de llevar a la rebelión del Clan Taira (Heike), los Minamoto actuaron como leales defensores de la Casa Imperial. Es evidente que éste Clan fue iniciado en los secretos de las artes marciales ancestrales o Koryu, portadores de la tradición esotérica, grandes guerreros, los Minamoto escribieron gran parte de la historia militar clásica. Aikibudo: el principio de unión con el rival. Aiki significa unión, sincronización, armonía, amor. Hijitsu: arte secreto. Se refiere a los principios del Koryu o escuela ancestral de las artes marciales según el Noble Camino de los Ocho aspectos. Oshikiuchi: escuela de jujutsu enseñada a los Samuráis de alto rango en el Aizu Han. Otro de los nombres de la

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Daito Ryu Aikijutsu. Actualmente designa a todas las artes marciales reservadas a los expertos y a los militares; a diferencia de las formas deportivas divulgadas en los Dojos y Universidades.

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