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Madrid: un plan de paz
Madrid: un plan de paz
Madrid:
un plan de paz
Madrid: un plan de paz
Madrid: un plan de paz

Madrid ha expresado en muy distintas ocasiones sus anhelos de paz y su solidaridad con los pueblos castigados por la guerra.

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Madrid misma ha sido azotada en diversos momentos por la guerra o por la violencia y conoce en carne propia el sufrimiento y la desgracia que conllevan.

diversos momentos por la guerra o por la violencia y conoce en carne propia el sufrimiento
diversos momentos por la guerra o por la violencia y conoce en carne propia el sufrimiento

¿Es necesario que un municipio trabaje por la paz?

La paz debe ser el fundamento del orden político y de la convivencia entre los grupos sociales y los pueblos.

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Actualmente asistimos a una situación de bloqueo de la paz a escala planetaria y de incremento de la guerra y sus desastres, donde los Estados no son capaces de dar pasos

encaminados a lograr una paz positiva, ni de renunciar a sus viejas políticas de guerra. Los Estados, a pesar de comprobar día a día que su apuesta por un orden social asimétrico y violento, en el que los ejércitos y el armamentismo tienen la voz cantante

y nos llevan a todos a la mayor inseguridad que hemos sufrido nunca y nos conducen

al suicidio civilizatorio, no son capaces de reformar sus políticas internacionales y de defensa para logar la paz.

No obstante, los Estados y sus ejércitos y alianzas militares, a pesar de su pésima gestión en este tema, que lo único que suelen conseguir es que las guerras se cronifiquen y compliquen, paradójicamente, son vistos como los únicos actores nacionales e internacionales en los temas de paz.

Sin embargo, dado que tod@s sufrimos las consecuencias de las guerras (éticas,

políticas, económicas, por ejemplo, a través de nuestros impuestos dedicados a los gastos militares y no a necesidades sociales), los proyectos de la paz han de incumbir

a toda la sociedad y a todos los niveles institucionales. A los municipios las guerras

les afectan a través de los negocios y su ética (en Madrid tienen sus sedes muchísimas

empresas armamentísticas y en Madrid se celebra la feria internacional de armas HOMSEC), de los movimientos migratorios, de las políticas de solidaridad.

Habitualmente los municipios no se contemplan como actores de paz. No es corriente, aún, que en sus actuaciones políticas se construyan, con constancia, programas de paz organizados, coordinados, con objetivos claros y evaluables. Antes bien, las actuaciones de paz de los ayuntamientos se suelen quedar más en aspectos puntuales que en verdaderas políticas transversales y con visiones de futuro.

Sin embargo, los municipios pueden ser nuevos agentes propulsores de la paz, pues por una parte no se encuentran sometidos a la presión de los viejos modelos de seguridad,

y por otra parte, sus políticas están más en cercanía a la gente de a pie y, por tanto,

pueden movilizar las aspiraciones de paz de sus vecinos, la solidaridad de estos y la

realización de alianzas intermunicipales y de convivencia que tornen la dinámica de

dominación-violencia en otra más pacífica, la de cooperación-noviolencia.

Por tanto, las políticas municipales no pueden ser neutras respecto de la paz.

Es evidente para tod@s que las políticas municipales tienen un componente de paz propio, intrínseco, pues tratan de fomentar la mejor convivencia posible entre sus vecinos y, también, entre estos y el medio ambiente. Pero también es necesario que se articule un componente extrínseco, comprometido con la realidad del mundo y activo en él.

Conseguir la paz, tanto para nosotros mismos como entre todos los pueblos, es un imperativo ético y un compromiso ineludible, pues no en vano la paz se constituye en pilar de la convivencia y se reconoce como un derecho humano al que todos los pueblos aspiran y sobre el que descansa el fundamento del propio orden político y de la convivencia entre los pueblos y las personas.

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Responder a la pregunta de si los municipios son necesarios en el trabajo por la paz requiere que los municipios elijan entre el concepto habitual de defensa-seguridad militar o el de seguridad humana. El primero es defensor del Estado-Nación y de las fronteras, el segundo es defensor de los verdaderos intereses de la gente común, mucho más cercanos a las políticas municipales.

El concepto de Seguridad Humana se opone al concepto habitual de defensa militar.

El concepto de seguridad se ha interpretado en forma estrecha durante demasiado tiempo: en cuanto seguridad del territorio contra la agresión externa, o como protección de los intereses nacionales en la política exterior o como seguridad mundial frente a la amenaza de un holocausto nuclear. La seguridad se ha relacionado más con el Estado-nación que con la gente (…) Se dejaban de lado las preocupaciones legítimas de la gente común que procuraba tener seguridad en su vida cotidiana. Para muchos, la seguridad simbolizaba la protección contra la amenaza de la enfermedad, del hambre, el desempleo, el delito, el conflicto social, la represión política y los riesgos del medio ambiente.

En definitiva, la seguridad humana se expresa en un niño que no muere, una enfermedad que no se difunde, un empleo que no se elimina, una tensión étnica que no explota en violencia, un disidente que no es silenciado. La seguridad humana no es una preocupación por las armas: es una preocupación por la vida y la dignidad humanas 1 .

Desde esta nueva perspectiva resulta clarísimo que los municipios, por su cercanía a las personas, a la ciudadanía, son un estamento privilegiado para realizar políticas de paz.

1 https://es.scribd.com/document/48582458/seguridad-humana-pnud

Los municipios pueden ser actores privilegiados para promover políticas de paz por cuanto que, por su cercanía con los vecinos, pueden dinamizar y apoyar sus iniciativas de solidaridad, promover el empoderamiento de éstos como promotores de la paz y tejer alianzas con otros municipios para revertir la política vigente. La lucha por la paz debe ser una lucha corresponsable, entre las personas que conviven en Madrid, los grupos sociales y las redes en que se integran y el municipio en sus múltiples niveles de responsabilidad.

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Una visión positiva de la paz

La paz no es una mera idea, sino un proyecto comprometido de lucha y promoción. Conseguir la paz no es únicamente un deseo, ni tampoco una cuestión de voluntarismo, sino un compromiso social, económico, ecológico y político que debe aplicar políticas concretas encaminadas a remover los obstáculos que la impiden o dificultan y a promover una alternativa global a todas las violencias existentes (directa, cultural, estructural y sinérgica) que forman parte de nuestro actual modelo de orden (o desorden) mundial.

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Existe desde antiguo y es muy utilizada por las clases dominantes una visión de paz negativa: la paz como mera ausencia de conflictos o guerras. Así, se considera que España, actualmente, no está en guerra. Pero se ignoran en este análisis muchas partes de la realidad: la presencia de miles de soldados españoles fuera de nuestras fronteras interviniendo militarmente en conflictos ajenos, el papel de violencia estructural que provoca el primer mundo en la economía del Tercer Mundo mediante las transacciones económicas internacionales injustas e insolidarias.

Existe otra idea alternativa de la paz: la paz positiva. En ella, la paz no es la mera ausencia de guerras, sino, más allá, el desarrollo de un modelo de convivencia y de orden social basado en la Seguridad Humana y en la justicia. Una apuesta por la paz debe serlo por una paz no meramente negativa, sino por el despliegue de las potencialidades positivas de un desarrollo más justo, solidario y sostenible, en la promoción de los derechos humanos, en la resolución pacífica de los conflictos.

La apuesta por la paz conlleva la lucha contra todas las violencias: directa, estructural, cultural y sinérgica 2 , en todas las dimensiones sociales y políticas, tanto dentro de nuestra propia comunidad, como en relación con otros pueblos y comunidades.

Violencia directa es toda aquella acción agresiva o destructiva contra la naturaleza (daños contra la biodiversidad, contaminación de espacios naturales, etc.), contra las personas (violaciones, asesinatos, robos, violencia de género, …), o contra la colectividad (daños materiales contra edificios, infraestructuras, etc.). Es una violencia visible, normalmente.

Violencia estructural sería un tipo de violencia indirecta, por ejemplo, las acciones políticas y económicas que provocan el hambre en el mundo mediante el reparto desigual de la riqueza, las relaciones comerciales internacionales injustas, etc. Además de la pobreza cabría mencionar la violencia estructural causante de represión que provoca la privación de derechos humanos, la alienación que provoca la privación de los derechos humanos y políticos.

2 https://es.scribd.com/doc/2023335/VIOLENCIA-DIRECTA-ESTRUCTURAL-Y-CULTURAL-LOS-CONCEPTOS

Violencia cultural es la infinidad de medios (simbolismos, religión, ideología, lenguaje, arte, ciencia, leyes, medios de comunicación, educación, etc.) que cumplen la función de legitimar la violencia directa y estructural, así como inhibir o reprimir la respuesta de quienes la sufren, y ofrece justificaciones para que los seres humanos, a diferencia del resto de las especies, se destruyan mutuamente y sean recompensados incluso por hacerlo.

Normalmente la visión de las guerras en sus momentos más álgidos a través de los medios de comunicación nos lleva a pensar, erróneamente, que ya no se puede hacer nada, que es imposible que ninguna acción pueda tener efecto positivo en el conflicto.

Son tres los momentos en los que es posible la actuación política contra las guerras:

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Antes del conflicto armado. Las guerras suelen tener múltiples causas que hunden sus raíces en cuestiones raciales, internacionales, económicas, religiosas, culturales, … Antes de que se declare una guerra se suele advertir el mayor enconamiento de las posturas, la radicalización, violencias menores que acaban detonando la guerra. En estos momentos es mucho más productiva una intervención noviolenta para buscar formas de diálogo, vías de negociación; para potenciar a aquellos actores que ya están haciendo esfuerzos dentro de conflicto por llegar a consensos y que están propiciando vías de participación noviolenta. Por otro lado, también son mucho más efectivas las políticas que desmilitarizan el conflicto, que proponen embargos de armas; y también las medidas que minimizan diferencias sociales, culturales y económicas entre los posibles contendientes.

Durante el conflicto armado. Es el momento más complicado para la intervención, pero aun así hay múltiples posibilidades: el fomento de la objeción de conciencia entre los ejércitos enfrentados, la potenciación de la deserción y las medidas que les ayuden a no ser represaliados, el establecimiento de alto el fuego, el establecimiento de zonas desmilitarizadas y sin enfrentamientos para atender a los heridos, la interposición entre los combatientes, el embargo de armas, …

Después del conflicto armado. Normalmente, cuando acaba una guerra nuestra atención pasa a cualquier otro conflicto en cualquier otra parte del mundo. Actuamos como si ya se hubiesen solucionado los problemas que llevaron a la guerra. La realidad suele ser la contraria: las guerras no solucionan los conflictos, sino que los enconan y radicalizan. Después de la guerra es el momento de realizar actuaciones políticas que fomenten la reconstrucción sin aprovecharnos económicamente de ella, de realizar actuaciones culturales para reenfocar las causas profundas de la guerra, de realizar actuaciones políticas que permitan que los factores que la originaron sean enfrentados de manera constructiva y pacífica.

Por lo tanto, una política de paz debe ser integral, transversal y comprometida.

Los principios de una política municipal de paz

Un plan de paz municipal ha de estar basado en unos principios que orienten su funcionamiento:

1.- Participación y empoderamiento. Fomentando la participación de la ciudadanía

en la elaboración, desarrollo y evaluación de las actuaciones municipales con el fin de

lograr su empoderamiento en temas de paz. Dinamizando a los vecinos y vecinas en su compromiso por la paz y la solidaridad, y como agentes activos de paz hacia dentro de la propia ciudad y en el contexto mundial. Sensibilizando culturalmente a la sociedad sobre la paz y sus contenidos, sobre el conocimiento de los conflictos internacionales y sus causas y sobre nuestra responsabilidad en todo ello. Y creando mecanismos adecuados de convivencia y de resolución alternativa de conflictos.

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2.- Compromiso. Las políticas de paz no son políticas neutras, fáciles, cortoplacistas.

Necesitan un gran compromiso con los valores que se defienden porque lo hacen en situaciones muy difíciles. El compromiso con la paz lo ha de ser, sobre todo, en sus metodologías, aquellas que nos harán ser coherentes para llegar a los fines. Es muy importante ser autocrítico y reconocer que en múltiples guerras (si no en todas) nosotros somos también parte del problema (por ser parte del primer mundo y sus

políticas económicas e internacionales injustas).

3.- Solidaridad y cooperación. Como las formas de contribuir a la disminución de

injusticias estructurales en el mundo para colaborar en su solución.

4.- Noviolencia. Como metodología de acción coherente, propositiva y transgresora

del paradigma de dominación-violencia que nos invade, para llegar a actuar en otro

paradigma de cooperación-noviolencia alternativo que nos permita desarrollar desde ya la existencia de otros mundos posibles.

5.- Lucha por la seguridad humana, los derechos humanos y ambientales y los

Objetivos de Desarrollo Sostenible, como metas más o menos cercanas que nos harán

ir logrando un mundo mejor.

6.- Contra la guerra y todos los tipos de violencia. Contra sus causas y consecuencias antes, durante y después de los conflictos.

Objetivos de una política municipal de paz en el Ayuntamiento de Madrid

Objetivo 1.- Fomentar que el ayuntamiento tenga una política propia, activa y comprometida de actuación por la paz.

Crear una concejalía de paz en el ayuntamiento.

Disponer de un plan de paz anual en el que se fomente la participación de los vecinos en su confección, ejecución y evaluación.

Que haya, a lo largo del año, dos plenos específicos que aborden, evalúen y programen estas políticas de paz.

Disponer de un presupuesto anual para políticas de paz.

No mantener cuentas bancarias en la “banca armada” 3 .

Destinar el 0´7 de los presupuestos municipales a políticas de paz.

Transversalizar la política de paz y noviolencia en las diversas áreas y políticas municipales.

Participación institucional en alianzas por la paz, de promoción de la seguridad humana, etc.

Hacer alianzas y coordinarse con otros municipios del Estado para sinergias y recursos por la paz, hermanamientos, cooperación, etc.

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3 http://www.setem.org/setem_ftp/euskadi/890_informe11_banca%20armada_cas.pdf

Objetivos para la sociedad madrileña de una política municipal de paz

Objetivo 2.-

de conflictos en la ciudad de Madrid.

Crear mecanismos adecuados de convivencia y de resolución alternativa

Promover la lucha contra la violencia directa, estructural y cultural en el municipio de Madrid, cooperando con las organizaciones sociales que trabajan en los ámbitos de pobreza, acceso a la vivienda, empleo digno, renta básica, inmigración, etc.

Identificando problemáticas conflictivas en los barrios y de los vecinos, en orden a establecer pautas de resolución que aborden tanto las causas de las violencias directas, estructurales y culturales.

Transversalizado la cultura de mediación y resolución de conflictos a todas las áreas municipales.

Promoviendo la mediación social, vecinal e intercultural para la resolución alternativa de conflictos dentro de la ciudad de Madrid.

Elaborando mecanismos de toma de decisiones directas por parte de los vecinos en los problemas que les afectan y profundizando en los mecanismos de impuestos participativos.

Objetivo 3.- Desarmar la ciudad de Madrid.

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No concediendo ayudas de I+D+i, o cualquier otra, a la industria militar ubicada en Madrid.

Aprobando un impuesto para la paz a imponer a aquellas empresas que tengan que ver con la fábrica de armas.

Cobrando las tasas e impuestos habituales a los cuarteles y edificios militares.

Impulsar planes de reconversión de la industria militar madrileña.

Prohibiendo las ferias de armas en Madrid.

Promoviendo la reconversión de los múltiples solares, edificios y locales militares para usos sociales. Recalificar terrenos e inmuebles militares para uso civil a fin de rebajar la violencia estructural.

Declarar Madrid zona desmilitarizada.

Impedir que se autoricen administrativamente actos militaristas.

Política institucional de no apoyo y no presencia en actos militares o militaristas.

Desmilitarizar el callejero y el espacio público, cambiando las denominaciones de calles relacionas con gestas militares o a personajes del imaginario militar.

noviolentos y de resolución pacífica de conflictos.

Teniendo reuniones de trabajo con ellas y escuchando sus propuestas.

Realizando planes de trabajo conjunto.

Posibilitando que tengan locales de reunión y materiales mínimos para realizar sus actividades.

Colaborar institucionalmente con las campañas de objeción fiscal al gasto militar y abrir oficinas de información al respecto.

Dedicar el dinero obtenido a financiar las actividades propositivas de paz de los demás objetivos.

Objetivo 5.- Potenciar una cultura de paz en Madrid.

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Patrocinando concursos sobre la paz (pintura, literatura escolar, …)

Dotando con libros y comics de temática pacifista y sobre los conflictos armados a las bibliotecas públicas y a las bibliotecas de los colegios e institutos.

Potenciando programas de educación para la paz para realizar en los colegios e institutos de Madrid.

Fomentando charlas y debates de contenido pacifista en los barrios.

Creando un ciclo de cine pacifista y jornadas de video fórums pacifistas en los barrios madrileños.

Fundando, dotando y manteniendo las actividades de un Instituto de Estudios y Difusión Pacifista (Instituto Melchor Rodríguez).

Objetivos de una política municipal de paz antes de los conflictos

Objetivo 6.- Apoyo a grupos sociales foráneos que promueven la paz y el diálogo (pacifistas, noviolentos y de resolución pacífica de conflictos, refugiados. …) en zonas en conflicto.

Estableciendo líneas de apoyo a las organizaciones sociales foráneas que trabajan por la resolución noviolenta de conflictos y la mediación. Por ejemplo, promoviendo la formación en la materia de los agentes foráneos.

Apoyando material y humanamente a las redes pacifistas y noviolentas de dichos países para la promoción de sus propuestas pacifistas.

Apoyando proyectos de lucha por la paz en zonas de conflictos que cuenten con acciones entre las partes enfrentadas.

Apoyando el intercambio y el conocimiento mutuo de las comunidades en conflicto.

Apoyando proyectos de control de la venta de armas en zonas en conflicto.

Realizar campañas de desarme a cambio de desarrollo social.

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Objetivo 7.- Promover una política de solidaridad con el fin de evitar que la violencia estructural y cultural derive en guerra.

Destinar el 0´7% de los recursos municipales a políticas de paz.

Cooperación para el desarrollo basado en consecución de objetivos de Seguridad Humana y Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Cooperación basada en la lucha contra la pobreza desde el protagonismo de los pobres.

Cooperación al desarrollo, dedicando transferencias de capital humano, tecnologías, conocimientos y recursos a municipios con riesgo de guerra para políticas de participación social, resolución noviolenta de conflictos, mediación, y paz estructural y cultural.

Fomentar los intercambios culturales, económicos, con municipios en preguerra.

Fomentar los hermanamientos con localidades donde la violencia cultural y estructural hagan prever que puede estallar una guerra.

Fomentar las declaraciones de ciudades por la paz.

Objetivo 8.- Fomentar la sensibilización y el empoderamiento social local y en el extranjero para abordar los conflictos de manera noviolenta.

Realizar campañas de sensibilización y formación locales con respecto a los conflictos bélicos.

Promover la educación para la paz en todos los niveles educativos.

Dotar de materiales de educación para la paz, resolución de conflictos, noviolencia, etc. accesibles a bibliotecas, centros culturales y escolares.

Apoyo a grupos sociales pacifistas, noviolentos y de resolución pacífica de conflictos.

Apoyar las redes locales en Madrid de grupos de refugiados de países en conflicto y el intercambio cultural con sus zonas de origen.

Apoyo municipal a grupos sociales de países en conflicto, pacifistas, noviolentos y de resolución pacífica de conflictos.

Convocar charlas formativas, debates, elaborar materiales para los colegios e institutos, invitar a ponentes de países considerados por la ideología militar como enemigos para que puedan explicar su realidad y debatirla.

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Objetivos de una política municipal de paz durante los conflictos

Objetivo 9.- Posicionar políticamente al Municipio en contra de la guerra y a favor del alto el fuego.

Firmar declaraciones oficiales de repulsa de cada guerra concreta.

Firmar peticiones oficiales de alto el fuego y de uso de medios noviolentos y dialogantes para abordar el conflicto.

Promover la movilización social contra la guerra.

Coordinar acciones contra la guerra con otras instituciones.

Condenar las intervenciones internacionales que no sean bajo el prisma del diálogo y la noviolencia.

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Objetivo 10.- Promover campañas de boicot y no colaboración con instituciones, empresas, etc., ligadas a la guerra.

Financiar estudios independientes que desvelen quiénes (gobiernos, otras instituciones, bancos, empresas, …) se lucran con la guerra.

Promover y/o apoyar campañas de boicot y no colaboración con instituciones y empresas ligadas a la guerra.

Objetivo 11.- Solidaridad con los activistas y actividades contra la guerra y a favor del diálogo y la noviolencia en los países en conflicto.

Prohibición de tránsito de armas destinadas a conflicto por el territorio local.

Promover y financiar el envío de observadores noviolentos.

Apoyar a Tribunales contra genocidios y contra la guerra y sus autores.

Fomentar los hermanamientos con localidades en guerra.

Participar en el envío de recursos para la intervención noviolenta en países en guerra.

Acoger e integrar a activistas contra la guerra y a favor del diálogo perseguidos y/o amenazados.

Objetivo 12.- Ayudar a las víctimas de la guerra.

Destinar apoyo económico a refugiados y víctimas de las guerras.

Apoyar el trabajo de los inmigrantes en el municipio para que construyan redes que promuevan la paz y la solidaridad en sus países en guerra.

Financiar, fomentar y respaldar políticamente las actividades concretas de ongs pacifistas, de cooperación en las zonas en conflicto.

Promover campañas de captación de recursos solidarios.

Desarrollar políticas de acogida, cobertura y de hospitalidad y apoyo con refugiados y víctimas de la guerra.

Objetivo 13.-

Respaldar a quienes busquen soluciones negociadas y noviolentas en

los conflictos.

Hacer campañas de difusión de la labor de instituciones y ongs que buscan la solución negociada y noviolenta del conflicto.

Financiar y promover las actividades que, en las zonas de guerra, realicen personas, instituciones y ongs que busquen soluciones negociadas y noviolentas y a los resistentes a las guerras.

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Objetivo 14.- Difundir las verdaderas causas estructurales y culturales de las guerras.

Promover los estudios independientes concretos sobre las causas de cada guerra (económicas, sociales, culturales, energéticas, …).

Realizar trabajos de sensibilización social sobre la guerra y las causas de la guerra.

Vincular en este trabajo a los grupos y residentes en nuestros municipios originarios de la zona en conflicto.

Difundir el trabajo (silenciado por los medios de comunicación de masas) por la paz y contra la guerra que realizan grupos locales en la zona de conflicto.

Objetivos de una política municipal de paz después de los conflictos

Objetivo 15.-

Desarrollo Sostenible.

Reconstruir las infraestructuras. Progresar en los Objetivos de

Aportación de alimentos, insumos y bienes y servicios básicos en las primeras fases de la paz.

Promover y financiar el desarme de los contendientes a cambio de ayudas sociales.

Apoyo económico y técnico en la construcción de infraestructuras que sirvan para recomponer la comunidad y que permitan un desarrollo sostenible.

Apoyo a programas de cooperación basados en la lucha contra la pobreza y en responder a las violencias directa, estructural y cultural en la zona de conflicto.

Apoyo a la recuperación de mercados locales y establecimiento de programas intensivos de codesarrollo.

Promocionar las transferencias de conocimientos, tecnologías y capacidades para la reconstrucción de la gestión municipal y de los servicios básicos a la comunidad.

Fomentar programas de intercambio y voluntariado.

Propiciar programas de hermanamiento.

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Objetivo 16.- No olvidar las causas profundas de los conflictos y construir la paz sobre ellas.

Establecer acuerdos preferentes para comercio justo con las zonas que han salido de una guerra.

Incentivar el diálogo interinstitucional para profundizar en la consecución de objetivos de desarrollo sostenible hacia causas más estructurales e indicadores de lucha por la paz y contra el militarismo.

Establecer instrumentos (o colaborar con los que haya) para el análisis y sensibilización en las causas profundas de los conflictos y la propuesta de alternativas encaminadas a un nuevo orden mundial basado en la seguridad humana.

Objetivo 17.- Fomentar la desmilitarización y la lucha contra el uso de la violencia.

Promover la declaración de zonas desmilitarizadas en municipios de la zona tras la guerra.

Apoyar las iniciativas de reeducación de antiguos niños soldado.

Apoyar el reciclaje educativo y profesional de antiguos combatientes.

Apoyar la reconversión de industrias militares en la zona.

Apoyar a los grupos pacifistas de la zona.

Apoyar el empoderamiento social en la zona para la lucha contra las violencias directa, estructural y cultural.

Promover la educación de ciudadanía responsable y activa en actividades noviolentas.

Colaborar con otras instituciones para promover el estudio de alternativas noviolentas de defensa y seguridad.

Apoyar el trabajo específico de apoyo psicológico, laboral, etc. con mujeres víctimas de la guerra.

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Objetivo 18.- Promover la reconciliación y la resolución pacífica de los conflictos.

Apoyar el retorno acompañado de refugiados y exiliados, con especial atención

a mujeres, niños, ancianos y grupos más vulnerables.

Apoyar los acuerdos de paz y su implantación.

Promover y apoyar mecanismos de resolución de conflictos por vías noviolentas.

Promover trabajo de reconstrucción comunitaria e interpersonal con víctimas de conflictos.

Promover encuentros de comunidades de zonas anteriormente enfrentadas.

Promover la justicia internacional para la persecución de los crímenes de guerra

y las comisiones de la verdad para el conocimiento de la realidad de la guerra.

Madrid, octubre de 2017.

de guerra y las comisiones de la verdad para el conocimiento de la realidad de la
de guerra y las comisiones de la verdad para el conocimiento de la realidad de la