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Tomo I Parshat Lej Lejá Acerca de cómo educar a nuestros hijos para garantizar la

Tomo I Parshat Lej Lejá

Acerca de cómo educar a nuestros hijos para garantizar la continuidad judía

Se publica en ocasión de Shabat Parshat Lej Lejá 5778

Bsd

El “origen de la vida” es uno de los temas que más apasionan al ser humano. Mientras muchos se esfuerzan en proponer diversas teorías acerca del tema, aquí, en esta Sijá, el Rebe expone cómo es el viaje del alma hacia el cuerpo. Usando la terminología jasídico-cabalística, ex- plica las diferente etapas del “descenso” del alma, desde su intrínseca unión con la Divinidad Infinita, hasta vestirse de cuerpo físico. Este “viaje” del alma tiene como próposito, estando dentro del cuerpo, des- cubrir la presencia de Di-s tal cual como era antes de su descenso y más alto aun. En a segunda parte, el Rebe nos habla contundentemente, cómo hacer para que las almas de nuestros niños y jóvenes continúen el camino del judaísmo, sin considerar las diferentes situaciones del orden natural de las cosas, sino por el contrario, expongan orgullosamente y sin límites, 2 su conexión eterna con sus raíces.

Esta traducción al Español es libre. El texto en negrita corresponde al original de la Sijá, mientras que las palabras y frases en letra clara son agregados del Editor según su interpretación de la Sijá, puestos de manera tal que si el lector los saltea accede a la Sijá propiamente dicha.

3 de Mar-Jeshván 5778

Textos originales: Likutei Sijot (ídish) Tomo I, págs. 15 - 23. Traducción, edición y lectura final: Sijot en Español

Revisión: Editorial Kehot

Likutei Sijot

Bsd.

1. Está escrito en la Mishná 1 que nuestro Patriarca Avraham fue puesto a prueba por Di-s en diez oportunidades. Una de las pri- meras, y tal vez de las más descollantes, es la de Ur Kasdím 2 . Sin embargo, pese a la heroica actitud de Avraham en Ur Kasdím, en la Torá no se menciona esta prueba explícitamente, sino tan sólo de manera insinuada 3 . La primera situación de prueba que se men- ciona textualmente en las Escrituras es la orden de Di-s a Avraham:

Lej lejá, vete de tu tierra, de tu lugar natal y de la casa de tu pa- dre, a la tierra que Yo te mostraré4 . Como motivo de ello puede decirse que se debe a que el concepto ’

de ‘Vete de tu tierra

está presente también hoy en día en la avodá

–el esforzado servicio a Di-s– de cada persona, tanto en los aspectos que son milemála lemáta –desde “lo Alto” hacia “abajo”– y los que son milemáta lemála 5 –desde “abajo” hacia “lo Alto”– así como también en la avodá del máta (“abajo”) mismo 6 , como se expondrá a continuación.

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1 Avot 5:3. Véase Pirkéi deRabí Eliezer, caps. 26-31, y las notas de Rabí David Luria.

2 Ur Kasdím, traducido convencionalmente como Valle de los Caldeos, también puede

traducirse como Fuego de los Caldeos. Este último nombre alude al momento en que Avraham fue arrojado a la hoguera por rehusarse a reconocer, y oponerse activamente, al culto idólatra de sus contemporáneos (véase Pirkéi deRabí Eliezer, caps. 26 y 52; Bereshit Rabá 38:13; y Rashi sobre Génesis 11:28).

3 Con la mera mención del nombre Ur Kasdím (véase nota anterior); Génesis 11:28. Véase el comentario de Rashi allí, y Génesis 15:7.

4 Génesis 12:1.

5 Véase Torá Or, comienzo de Lej Lejá, 11a; Torat Jaim, ibíd., y en varios otros lugares.

6 Milemála lemáta –de lo Alto hacia abajo– alude al descenso del alma desde su sublime

nivel para investirse en el cuerpo físico. Milemáta lemála –de abajo hacia lo Alto– se refiere al ascenso del alma (a un nivel superior, permaneciendo dentro del cuerpo) como consecuencia de su descenso y acción sobre el cuerpo y las cuestiones terrenales. Máta –el abajo– el mundo ‘bajo’, inferior, alude a la ocupación concreta y activa relacionada con las cuestiones mundanas, inferiores, con el propósito de refinarlas de su tosquedad y subordinarlas a la Divinidad, lo que a su vez genera un ascenso en el alma misma. Estos principios se explican en términos generales en la sección 2 de esta Sijá y, empleando la terminología técnica del saber místico, en la sección 3. Nótese también, que este tema es interpretado en términos del alma del hombre y su misión,

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2. En síntesis, esto significa lo siguiente:

En el descenso del alma desde la dimensión espiritual –“lo Alto”– al plano físico de la Creación para investirse en el cuerpo, encontramos dos conceptos aparentemente contradictorios: a) Por un lado se nos dice: “Contra tu voluntad vives” 7 , pues el alma es forzada a descender para vivir dentro del cuerpo. Esto se debe a que antes de su descenso al cuerpo el alma es cincelada y extraída de “debajo del Trono de Gloria” 8 , e incluso ese nivel espiritual del alma, el derivado de “debajo del Trono de Gloria”, es apenas el nivel más bajo del alma. Hay en el alma un nivel más alto aún, en virtud del cual el alma es llamada tehorá (pura) 9 , y hay facetas aún más excelsas, por lo que el alma, por sí misma, se rehúsa a abandonar su entorno espiritual de privilegio. Su rechazo es justificado: el descenso del alma desde las dimensiones espirituales a este mundo físico representa para ella una caída de enorme magnitud. Y con más razón si tomamos en cuenta 2 lo que el Rebe anterior, mi suegro, explica en una Sijá 10 , que antes de su descenso le muestran al alma los espacios espirituales a los que eventualmente será dirigida luego de su vida física: presentan ante ella el Gan –Jardín del– Edén, donde irá si ha de actuar meritoriamente y merecer recompensa, y asimismo le muestran el Guehinóm, la dimensión en la que purgará sus culpas caso contrario, para que tome consciencia de lo que debe hacer en este mundo, y qué no, pues su conducta determinará su destino espiritual una vez concluido su paso por la vida terrenal. Por eso el alma es renuente a asumir el riesgo, y

pues Avraham alude al alma (véase Zohar I, 122b, Zohar Jadash, Tikuním 119b), como será explicado extensamente más adelante, en la Sijá de Jaiei Sará, sección 1.

7 Avot 4:22. En este mundo, la vida materialista del cuerpo le es impuesta al alma a la

fuerza. El alma, por sí misma, no tiene deseos de dejar su morada pura en lo Alto, donde reina manifiesta la Gloria Divina, para exponerse a un mundo en el que la Divinidad no es aparente y por lo tanto se ve obligada a insertarse en un entorno impuro e involucrarse en asuntos mundanos que le son ajenos.

8 Véase Zohar III, 29b.

9 De la liturgia diaria. Véase más adelante, hacia el final de la sección 3 de esta Sijá.

10 Sijá de Shavuot 5694, sección 17, publicada en Likutéi Diburím, vol. I, pág. 337 y ss.

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su descenso para dar vida al cuerpo es “a la fuerza”; en palabras de los Sabios, como se mencionara: “Contra tu voluntad vives”. Pero por el otro lado:

b) Independientemente de la magnitud del descenso, es precisamente por medio de éste que el alma logra llegar a un nivel que es superior incluso al que tenía originalmente, antes del descenso, como expresa el conocido dicho 11 : “El descenso es con el fin de lograr el ascenso a un nivel más alto que se tenía antes del descenso12 .

3. 13 Estos dos estados del alma –aquel de su descenso de “lo Alto”

11 Likutéi Torá, Behar 41a.

12 Como se menciona en la nota 6, este ascenso se produce cuando el alma se

encuentra dentro del cuerpo. Consiste en la unión con la Esencia Misma de Di-s que se logra exclusivamente por medio del estudio de Torá y el cumplimiento de mitzvot en este plano físico de la Creación. De hecho, Tania explica (cap. 4) que éste es el sentido del dicho de nuestros Sabios (Avot 4:17): “Es mejor un instante de arrepentimiento y buenas acciones en Este Mundo, que toda la vida del Mundo por Venir”, porque la recompensa en el Mundo por Venir sólo consiste en captar sólo un resplandor de la Luz Divina, mientras que la Esencia de Di-s puede “tomarse” exclusivamente cuando el alma se inviste en la Torá y sus mitzvot que sólo pueden cumplirse mientras el alma da vida al cuerpo físico. A esta conclusión arriba el desarrollo del tema en la presente Sijá.

13 Esta sección 3 puede resultarse bastante compleja y difícil de entender al inexperto

en la terminología jasídico-cabalística. En esencia, en ella se explica la idea del descenso del alma desde su fuente Divina desde la profunda perspectiva mística en el contexto del sistema de las sefirot. Explicar a fondo los términos y conceptos mencionados trasciende los límites de la presente traducción, por lo que a quien desee una comprensión más cabal de sus conceptos se le recomienda enfáticamente recurrir a Conceptos Místicos en el Jasidismo (Ed. Kehot Lubavitch Sudamericana, Bs. As. 2007, caps. 3 y 4). No obstante, vale cierto prólogo en términos muy generales: El alma, originada en la esencia de Di-s, para llegar a investirse en un cuerpo físico pasa por numerosas etapas; los cuatro Mundos de Atzilut, Beriá, Ietzirá y Asiá, y dentro de ellos por sus Sefirot. Cada una de estas etapas es una reducción progresiva de la manifestación de su Divinidad, un descenso. Para dar un ejemplo de la vida cotidiana: El motor y combustible de toda actividad es el Placer (taanug) que se percibe inicialmente que se obtendrá con el eventual logro del objetivo en cuestión. Este placer motiva la Voluntad (ratzón) por poner en funcionamiento los mecanismos necesarios para dicho logro. Taanug y Ratzón son atributos “globales”, es decir, abarcan al individuo por entero: todo su ser percibe el efecto del logro posterior (taanug) y por lo tanto todo su ser tiende, se estira, mediante su voluntad (ratzón), hacia ese logro. No hay un entorno específico (como ser su mente en el desarrollo intelectual posterior, su corazón en el entusiasmo que nació de éste, o en la acción que concreta el logro; es todo su ser el que está involucrado en esta etapa inicial). Y por este carácter global, y su estado de no-investidura aún en un órgano específico, Taanug y Ratzón reciben en conjunto el nombre de Kéter, corona, pues también ésta, pese a

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hacia “abajo” y aquel de su ascenso desde “abajo” hacia “lo Alto”– están insinuados en las palabras de el versículo que da comienzo a la Sección Semanal: “Vete de tu tierra, de tu lugar natal y de la casa de tu padre, a la tierra que Yo te mostraré”:

“De tu tierra” — alude al alma tal como ésta se encuentra en el excelso plano de Ratzón HaElión 14 la Voluntad Divina Suprema–. Este es un nivel superior al mencionado en el Tania (cap. 2), donde se expresa que el alma proviene de Jojmá Ilaá –la Sabiduría Divina Suprema–, donde “Él –Di-s– y Su Sabiduría son uno”, pues Ratzón –Voluntad– está por encima de Jojmá 15 –Sabiduría– –esta es también la idea de lo que dice el Alter Rebe en el Tania (cap. 32): “Pues todas las almas son iguales, todas tienen un mismo Padre”: estas dos expresiones, “son iguales” y “tienen un mismo

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ser un elemento diferente al rey, está encima de éste y simboliza toda su condición monárquica. Son la esencia de su ser. (En el Tetragrámaton, el Nombre Inefable de Cuatro Letras de Di-s,

iud-héi-vav-héi, esto es representado por la “espina” superior de la letra iud). A continuación comienzan a entretejerse en el plano del intelecto –en Sabiduría (jojmá, representada por la iud

misma) como “padre” y en Entendimiento (biná; representada por la primera héi del Nombre Divino) como “madre”– las diversas estrategias válidas y las que deben evitarse para arribar

a dicho logro. Este desarrollo intelectual hace “nacer” a su vez emociones (las seis midot;

en términos cabalísticos: zeér anpín, representadas por la letra vav del Nombre Divino); el individuo se entusiasma con la tarea en cuestión. Y por último logra su finalidad de un modo

concreto, cristalizando su logro de lo potencial e imaginario a algo palpable y real. Este último nivel recibe el nombre de Reinado (maljut; representado por la segunda héi del Nombre Divino).

Y Maljut, al ver concretado el logro, se vuelve a su vez fuente de un nuevo Placer y Voluntad

que reinicia la cadena hacia un nuevo logro pretendido. Así, en terminología cabalística, maljut

de Atzilut se vuelve el kéter de Briá. Si bien cada una de estas etapas acerca al individuo a la concreción de su idea abstracta

inicial, en cada una de ellas va reduciéndose la intensidad de la presencia percibida del propio Yo, para dar lugar a una mayor presencia de logro propiamente dicho. Es decir, el Yo interior, que brillaba en toda su intensidad en Placer y Voluntad, va ocultándose, y el objetivo, externo

a la persona, va adquiriendo cada vez mayor protagonismo. El alma, para investirse en un cuerpo físico, debe pasar por estas etapas reductoras. Aunque su raíz está en la Esencia Divina, Taanug y Ratzón, debe ir descendiendo luego por los planos Divinos “intelectuales”, “emocionales” y “prácticos” para concretar su inserción en un cuerpo físico.

14 Tierra, en hebreo éretz, tiene la misma raíz que raztón, voluntad. Por lo tanto, “vete de

tu tierra” alude a la orden que se da al alma para que abandone su permanencia en el nivel de ratzón con el fin de investirse en el cuerpo.

15 Likutéi Torá, Tazría 24a; ibíd., Bamidbar 12a y ss.; Dérej Mitzvoteja, pág. 99. Ratzón

es el aspecto exterior de Kéter, que es la raíz de las Sefirot, por lo que trasciende incluso a Jojmá, la primera de las Sefirot manifiestas. Véase Tania, Igueret HaKodesh, Epístola 29.

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padre”, señalan estos dos niveles mencionados, ratzón y jojmá: “Todas son iguales” alude a cómo todas se encuentran mancomunadas en virtud de estar en el plano todavía simple, no-compuesto e indefinible, de Ratzón. Y “todas tienen un mismo Padre” se refiere a cómo todas se encuentran unidas en Jojmá que es llamada “padre”–. “De tu lugar natal y de la casa de tu padre” — es el nivel del alma tal como esta se encuentra, habiendo descendido desde el plano de Ratzón, en el plano de las Sefirot de Jojmá y Biná. Un nacimiento se genera a partir de un padre y una madre, y en el esquema de las Sefirot, Jojmá cumple la función de “padre” y Biná la de “madre” 16 . Así, “de tu lugar natal” alude al alma como está cuando en su descenso se encuentra en la Sefirá de Jojmá, y “de la casa de tu padre” se refiere al alma cuando está en la Sefirá de biná, pues av –padre– como ya se dijo, es Jojmá, mientras que la “casa de tu padre”, es decir, la casa y el receptor de av, es la “madre” – Biná 17 . Esta es una forma de interpretar el versículo. Desde una perspectiva diferente, más detallada en cuanto a las etapas del descenso del alma, podría decirse que la interpretación del versículo es que “Tu lugar natal” incluye a las dos Sefirot de Jojmá y Biná, “Padre” y “Madre”, que en conjunto producen la natalidad, mientras que “la casa de tu padre” se refiere al alma tal como esta se encuentra ya en un nivel más bajo, en la Sefirá de Maljut 18 .

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16 Tania, cap. 3; Torat Jaím, Bereshit, párrafo que comienza con Vaítzer, secc. 51.

La idea seminal surgida en jojmá (sabiduría), como un punto nuclear (cuyo equivalente es la iud del Nombre Divino) se expande y desarrolla en biná (entendimiento, cuyo equivalente es la dimensional héi del Nombre Divino). Ello da lugar al “nacimiento” de las emociones, las seis midot.

17 Véase Mishná, Iomá 1:1.

18 Maljut, reinado, está vinculado al habla, la primera “salida” del Yo hacia un elemento

externo, como está escrito: “Pues con la palabra del Rey (mélej) es el gobierno”; Eclesiastés 8:4). Como tal, es la fuente de la creación concreta (“Maljutjá, Tu reinado, es el maljut de los Mundos”; Salmos 145:13). Y tal como una casa alberga a sus moradores, el habla alberga y transmite una idea intelectual o un sentimiento. De ahí la relación entre “maljut” y “casa”, conforme declara Séfer Ietzirá (cap. 4, mishná 12 [en algunas ediciones es mishná 16]: “dos ‘piedras’ (letras) construyen dos ‘casas’ (palabras) [alef y bet forman las palabras alef-bet y bet-alef], tres ‘piedras’ construyen seis ‘casas’ [alef, bet y guímel forman alef-bet-guímel, alef-guímel-bet, bet-alef-guímel, bet- guímel-alef, guímel-alef-bet y guímel-bet-alef], etc.” y es lo que está escrito: “Grande es Di-s y sumamente alabado en la ciudad de nuestro Señor” (Salmos 48:2).

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Y desde otro ángulo, más bajo en el esquema de las Sefirot, sería así: los tres términos “de tu tierra, de tu lugar natal y de la casa de tu padre” se refieren a como el alma se encuentra descendiendo progresivamente: de Biná, a Zeér Anpín –las seis Sefirot “emocionales”– y luego a Nukvá Maljut, respectivamente 19 . Estos tres niveles en el alma también pueden expresarse de acuerdo a como se encuentran en la jerarquía de los Mundos, a saber: “De tu tierra”, alude a tal como el alma se encuentra en un nivel que es superior incluso a el Mundo de Atzilut. “Tu lugar natal”, se refiere a el alma tal como está en el Mundo de Atzilut, pues la raíz de todas las almas está en Atzilut 20 , y Jojmá, la letra iud del Tetragrámaton 21 , irradia en Atzilut 22 . “La casa de tu padre”, es el alma tal como desciende al mundo de Briá, pues en Briá irradia la Sefirá de Biná 23 , y Maljut de Atzilut se constituye en Kéter de Briá 24 . Y esto es lo que se le dice al alma: “Vete de tu tierra, de tu 6 lugar natal y de la casa de tu padre” – que descienda de su raíz y fuente en todos los niveles espirituales mencionados hasta llegar “a la tierra que Yo te mostraré”, a investirse en un cuerpo físico- terrenal, pues sólo estando en un cuerpo físico llegará a su elevado ascenso. En las Bendiciones Matutinas decimos: “Di-s mío, el alma

19 Zohar I, 77a. Véase Likutéi Torá LeGuímel Parshiot (Or HaTorá, Lej Lejá, vol. IV,

685a y ss.).

20 Véase Likutéi Torá, Shir HaShirim, segunda exposición sobre Ionatí, 19a.

21 Que incluye a la Jojmá y Biná Supremas (Pri Etz Jaím, Sháar HaTefilín, cap. 16, y

en varios lugares más).

22 Las cuatro letras del Tetragrámaton se corresponden con las Diez Sefirot: el ápice,

la “espina” de la iud – Kéter; Iud – Jojmá; Hei – Biná; Vav – Tiféret o la totalidad de los Seis Atributos Emocionales desde Jésed hasta Iesod; la segunda Hei – Maljut (Véase Zohar III, 17a y 259a; Tania, Igueret HaTeshuvá, cap. 4). Asimismo, cada una de estas letras (y Sefirot) predominan respectivamente con su radiación en los diferentes Mundos: Iud en Atzilut; Hei en Briá; Vav en Ietzirá; la Hei final en Asiá (Véase en los Escritos del Arízal: Shaaréi Kedushá III, 1-2; Mevó Shearím VI, 2:1).

23 Tikunéi Zohar, Tikún 6; y examínese Tania, cap.39.

24 Torá Or, Vaierá 14a; Likutéi Torá, Shlaj 39b, en nombre de los Escritos del Arízal.

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que Tú has dado dentro de mí es pura, Tú la has creado, Tú la has

formado, Tú la has insuflado dentro de mí, y Tú la guardas dentro de mí”. El término pura alude al alma tal como ésta se encuentra en el Mundo de Atzilut 25 , mientras que el “Tú has dado” que precede

a “pura” es una alusión a un nivel más alto aún. Pero no obstante

desciende de allí a el nivel de “Tú la has creado (beratá)”, el mundo

de Briá, para luego descender a “Tú la has formado (ietzartá)”, el mundo de Ietzirá, hasta descender luego más abajo, hacia “Tú la has insuflado dentro de mí”, o sea, al cuerpo físico. Pero en el cuerpo físico el alma alcanza su nivel máximo de elevación, pues exclusivamente merced al “Tú la has insuflado dentro de mí” llega el alma a “la guardas dentro de mí”, un plano que es aún más alto que el de “es pura” (Atzilut) e incluso por encima del nivel de “Tú has dado” que es superior a Atzilut, pues el guardián de una

cosa es siempre más fuerte que aquello que se está cuidando. Este es el significado místico-jasídico de “ Vete a la tierra que Yo , la Esencia Divina Misma, Te mostraré”. Pues sólo aquí abajo, en este mundo, es posible “tomar” la Esencia Divina, tal como se explica en Tania (cap. 4) que “ningún pensamiento puede aprehenderlo

a Di-s salvo cuando este pensamiento se inviste en la Torá y sus

mitzvot”, que “no están en el Cielo” 26 sino exclusivamente en este mundo físico.

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4. Una vez que el alma realizó todo el “trayecto” de “vete de tu tierra” milemála lemáta –desde “lo Alto” hacia “abajo”– y descendió de

todos sus elevados niveles y se introdujo en el cuerpo físico, recibe la

a la tierra que

fuerza necesaria para llevar a cabo el “vete de tu tierra

Yo te mostraré” según la segunda explicación mística de este versículo, tal como ello es milemáta lemála –de “abajo” hacia “lo Alto”–.

25 En el Mundo de Atzilut aún no hay creación alguna de ningún tipo, solo reina la

revelación total de Divinidad. Por lo tanto, en él no existe la impureza (posible solo donde hay ocultación de Divinidad).

’.

Véase Bavá Metziá 59b.

26 Deuteronomio 30:11-12: ‘Pues esta mitzvá que Yo te ordeno hoy

no está en el cielo

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La explicación es la siguiente:

De hecho, el Iétzer Hará –la Inclinación al Mal– es el primero en introducirse en el ser humano, “su pretensión es previa” 27 , instigando hacia el Mal “desde el momento mismo en que el niño sale del vientre materno” 28 . Por lo tanto, el hombre precisa tener fuerzas especiales para prevalecer sobre él. No bien el alma desciende a este plano físico inferior, se le otorga esta fuerza para que pueda salir y librarse de artzejá –“tu tierra”– (un término vinculado a ratzá –deseo– 29 ), es decir, de los deseos mundanos, y a veces groseros, del Alma Animal, y salir de su “lugar natal”, es decir, de las nociones naturales que derivan del intelecto y las emociones innatas mundanas, y “de la casa de tu padre”, vale decir, de aquellas cosas que en él derivan de una educación y hábitos impropios 30 . Uno debe despojarse de todo esto y dirigirse “a la tierra que Yo te mostraré”, a la Sinagoga y a la Casa de Estudio de Torá, donde reinan los deseos del Alma Divina, y eso, el estar inmerso en la 8 atmósfera de la plegaria y el estudio de la Torá, disolverá sus deseos innatos mundanos, neutralizando las nociones innatas terrenales de su intelecto y emociones, y los hábitos del Alma Animal.

5. Ahora bien, una vez que el alma completa y concreta este esforzado servicio a Di-s – salió de la “tierra”, el “lugar natal” y la “casa de tu padre” del Alma Animal, se demanda del hombre proseguir con una avodá más elevada: salir incluso de las fronteras de tu “tierra”, “lugar natal” y “casa de tu padre” del Alma Divina, que consiste en lo siguiente:

“De tu tierra (artzejá)” –trascender y salir incluso de los deseos, el Ratzón, del Alma Divina;

27 Véase Zohar I, 179b.

28 Bereshit Rabá 34:10.

29 Bereshit Rabá 5:8. “’Y llamó Di-s a la tierra seca, éretz’ (Génesis 1:10) ¿Por qué se la

llamó éretz? Porque quiso (raztá) hacer la voluntad de su Amo”.

30 Obsérvese también lo dicho al final del Discurso Jasídico Lej Lejá 5667 en la Serie

de Discursos Jasídicos Iom Tov Shel Rosh HaShaná 5666, del Rebe Rashab, quinto Rebe de Jabad.

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“De tu lugar natal” – librarse de los límites que resultan incluso de la sabiduría, la Jojmá, del Alma Divina; Y “de la casa de tu padre” – salir incluso de la contemplación profunda, producto del atributo de Biná, en cuestiones de santidad. Y todo eso es con el fin de ingresar “a la tierra que Te mostraré” – llegar a un nivel que trasciende el intelecto y la razón, alcanzar la hanajá –percepción tácita– y visión de Jojmá, Pnimiut Aba 31 que trasciende el intelecto, incluso la faceta meramente intelectual de la Jojmá del Alma Divina.

(de la Sijá del 13 de Tamuz 5714 [1954])

6. Mi suegro, el Rebe anterior, abordó en numerosas oportunidades el tema de que el judío está unido a la Torá, y el hecho de que la Torá esté dividida en Secciones Semanales significa que de la Sección que se lee cada semana uno puede derivar instrucciones y enseñanzas respecto de cómo conducirse en las situaciones que tienen lugar en esa semana en particular.

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7. El contenido de la Sección de esta semana es el relato acerca del nacimiento de Ishmael e Itzjak. La gente espera por lo general que sus hijos continúen su camino. Cuenta la Sección Semanal que Di-s dio a Avraham dos hijos, primero le dio a Ishmael y luego nació Itzjak. Cuando Di-s prometió a Avraham que le nacería Itzjak, él ya tenía a Ishmael. En ese momento Avraham Avinu dijo al Altísimo 32 :

“Ojalá que al menos Ishmael viva ante Ti”. Es decir, Avraham

31 Véase acerca de estas diferentes facetas de la Sefirá de Jojmá en la Serie de Discursos

Jasídicos 5672, conocida como Hemshej Áin-Bet, pronunciado por el Rebe Rashab, vol. I, pág. 70 (en la edición original. En la nueva edición, la numeración de las páginas originales se

señala en los márgenes).

32 Génesis 17:18.

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habría estado satisfecho incluso de no nacer Itzjak, con tal que “Ishmael viva ante Ti”, o sea, se conduzca como es debido y marche por las sendas del Altísimo 33 . A ello le respondió Di-s: “¡No! Para ti es crucial el nacimiento de Itzjak. De él tendrás auténtica nájat –satisfacción–. En cuanto a lo que pides por Ishmael, ‘sobre Ishmael te he escuchado’ 34 , también de él tendrás satisfacción, pero no con ello puedes conformarte, pues sólo ‘en Itzjak será tu descendencia llamada tuya’” 35 .

8. En ese momento Avraham tenía 99 años. Durante décadas sirvió fielmente a Di-s y atravesó exitosamente numerosas pruebas. Por lo que es obvio que con semejantes antecedentes sabía cabalmente qué significa tener nájat de hijos. Cuando pidió a Di-s:

“Ojalá Ishmael viva ante Ti”, tenía en mente que Ishmael marche por las sendas que él –Avraham– le señalaría, al grado de disfrutar de él una satisfacción acorde a sus expectativas. No obstante, Di-s 10 le dice que, después de todo, su verdadero nájat lo obtendrá de su hijo Itzjak. En cuanto a la madre de Ishmael, Hagar, el Midrash 36 nos cuenta que era una mujer muy religiosa. Tanto, que su conducta se asemejaba al servicio en el Beit HaMikdash –el Santo Templo de Jerusalén–, y por eso también es llamada Keturá 37 . Hagar también tenía la cualidad de mesirut néfesh –entrega incondicional a Di-s–, tal como nuestros Sabios nos cuentan 38 que era la hija del Faraón de Egipto, el gobernante de una de las superpotencias de aquella época y, no obstante, abandonó por voluntad propia el palacio real para volverse sirvienta en lo de

33 Véase el comentario de Rashi sobre el versículo: “Vivirá en Tu temor”.

34 Génesis 17:20.

35 Ibíd. 21:12.

36 Bereshit Rabá 61:4.

37 Tanjumá, Jaiéi Sará 8. Keturá está ligado a Ketoret (incienso) uno de los servicios del

Santo Templo.

38 Bereshit Rabá 45:1.

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Sara, con tal de estar en la casa de Avraham. Es obvio, entonces, que también a su hijo Ishmael educó en ese camino. Todo esto nos permite comprender más aún por qué Avraham quería conformarse sólo con Ishmael, en la esperanza de que de él tendría plena satisfacción. Pero por otro lado, según esto, se torna más difícil comprender por qué dijo Di-s que exclusivamente “en Itzjak será tu descendencia llamada tuya”.

9. Ishmael e Itzjak se diferenciaban en lo siguiente: El nacimiento de Ishmael fue natural, sin mediar milagros, mientras que todo el proceso del nacimiento de Itzjak fue producto de numerosos milagros. Pues de manera natural y normal, era imposible que Avraham y Sará, a su edad, tuvieran un hijo. Nadie creía que tal cosa podría pasar, y ni siquiera el propio Avraham Avinu se creía merecedor de que el Altísimo le mostrara semejantes milagros. Como consecuencia de ello resultó otra diferencia entre Ishmael e Itzjak, en el tema del Brit Milá –la circuncisión–, la única mitzvá especial por medio de la cual era factible en aquella época (antes de la Entrega de la Torá) tener una conexión con Di-s. Ishmael fue circuncidado a los 13 años. Cuando se cumplen 13 años, la persona maduró intelectualmente y se vuelve un ser racional, y es por eso que en ese momento pasa a tener el deber de cumplir las mitzvot 39 , pues en esa instancia ya se puede confiar en el comportamiento de la persona como ser autónomo. Así, Ishmael, haciendo uso de su razón, aceptó conectarse con Di-s – y recién entonces se circuncidó. En contraste, Itzjak fue circuncidado a los 8 días de vida. A un niño de 8 días no es posible preguntarle si desea circuncidarse o no. No obstante, aun siendo un bebé se lo unió a Di-s, pero no de manera superficial y pasajera, sino con una conexión tan intensa que nunca puede eliminarse o borrar – una ligazón eterna, un “Pacto

39 Pirké Avot, 5:21; véase Kuntrés HaTfilá, cap. 5.

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Eterno” 40 , como lo denomina el versículo.

10. Teniendo presentes estas dos mencionadas diferencias entre Ishmael e Itzjak –a) el nacimiento sobrenatural, milagroso, de Itzjak, en contraste con el de Ishmael que se produjo bajo parámetros naturales, y b) la conexión suprarracional de Itzjak con Di-s, en tanto que la de Ishmael se sostenía en la razón– comprenderemos también por qué el verdadero nájat de Avraham proviene de Itzjak exclusivamente. Un niño que nació y creció bajo la tutela y supervisión de sus

padres, fue protegido de todo “viento” adverso, educado para que tenga la comprensión correcta, y entonces, en virtud de su comprensión correcta, se conecta con Di-s – ésta es la senda y metodología de Ishmael. Él se crio en el hogar de nuestro Patriarca Avraham, y gracias a la educación que allí recibió tenía el raciocinio y la comprensión correcta, que es preciso vincularse con Di-s. 12 Sin embargo y a pesar de lo altamente positivo que es que un ser humano llegue a la conclusión racional que para su vida es crucial vincularse con Di-s, con esta forma, cuando la base es sólo la razón

y la lógica, no se tiene ninguna certeza de cómo será la persona en

el futuro; pues si todo su judaísmo es consecuencia exclusiva del razonamiento de la persona, y no se lo asume con abnegada entrega, no sabemos qué sucederá con su forma de vida judía, tradiciones y costumbres, de producirse algún cambio en su vida; de suceder, es

probable que su razonamiento haga que también se alteren su óptica

y escala de valores. Más aún: incluso antes de producirse cambios

que hagan “tambalear” su fe y estilo de vida judíos, si la columna vertebral de su modo de vida judaico es la mera lógica, no es posible saber hasta qué punto el judaísmo ha pasado a ser parte integral de su persona, si de una manera total y absoluta, o restringida a los ánimos de su propio entendimiento. Y por eso, también en el caso de Ishmael – no bien surgieron

40 Génesis 17:13.

Likutei Sijot

discrepancias entre él e Itzjak en cuanto a cómo se dividirían en el

futuro los bienes de Avraham, y éste sintió que su herencia se vería afectada 41 por Itzjak, ya no fue posible tenerlo en casa de Avraham,

y en consecuencia Di-s ordenó a Avraham echarlo, pues “en Itzjak

será tu descendencia llamada tuya” 42 . Con esta afirmación en favor de Itzjak, el Altísimo recalcó:

cuando se trata de constituir generaciones de judíos, no podemos encararlo rigiéndonos por los parámetros, cálculos y estadísticas

sujetos a las medidas “normales” de la naturaleza. Toda la existencia

y sentido del pueblo judío trasciende las leyes de la naturaleza. En

los judíos, ya desde el instante mismo del nacimiento se comienza con milagros, sin tomar en cuenta las restricciones que impone la naturaleza. Al indicarle que sólo conserve a Itzjak, Di-s le dijo a Avraham:

El verdadero ídishe nájes –satisfacciones y placer judíos– sólo puede obtenerse de un niño cuyo nacimiento, y su vida entera inmediatamente desde el nacimiento, es de un modo Divino. Y cuando es un pequeño niño de apenas ocho días –es decir, apenas se tiene la primera oportunidad para ello– se lo conecta con Di-s, y se lo hace por medio de un Brit Olam, un “pacto eterno” (el Brit Milá) pese a que aquel aún no entiende nada y no se le puede preguntar si acepta o no dicho pacto eterno. En un niño así, su judaísmo no tendrá como único parámetro los alcances limitados de su propio raciocinio, sino que estará permeado con mesirut néfesh –entrega incondicional a Di-s–, y de él se tendrá auténtico ídishe nájes.

13

11. La Torá no es un “Libro de Historia”, Di-s libre. Dada la raíz Divina de la Torá, es eterna. Prueba de ello: el hecho de que cada

41 Tosefta Sotá, cap. 6, fin del párr. 3. “Cuando nació Itzjak, todos se alegraron y

dijeron

Yo soy el primogénito, y yo tomaré dos partes’. Esto lo aprendes de lo escrito: ‘[Echa a esta

sierva

y se llevará dos partes. Ishmael se burlaba y decía: ‘No sean tontos.

heredará

]

Pues no heredará el hijo de esta sierva [con mi hijo, con Itzjak]’ (Génesis 21:10)”.

42 Véase Targúm Ionatán sobre Génesis 12:12.

Likutei Sijot

año se la vuelve a leer nuevamente desde su comienzo, desde la Sección Bereshít. Esto significa que todo lo que la Torá nos cuenta, incluso sus relatos, constituyen instrucciones para toda época y lugar respecto de cómo debe comportarse el judío en su propio hogar, en la sociedad en general y en la comunidad en particular. Lo mismo es válido para el relato de esta Sección Semanal. Es una enseñanza para la vida en general, y para la educación judía en particular, que es el “punto medular” de la vida y continuidad judía.

14

12. Hay quienes piensan que el sistema a aplicar en la educación debe ser el de aguardar a que el niño crezca y comprenda por sí mismo, con su propio raciocinio, cómo comportarse, en la esperanza de que, como se trata de un descendiente de Avraham, Itzjak y Iaacov, arribará por sí solo a la concepción correcta del judaísmo. De esta Sección Semanal obtenemos una enseñanza al respecto:

De manejarse según el raciocinio humano, por más esfuerzo que pongamos en ello, el intelecto no es la senda correcta para conectarse verdadera y profundamente con Di-s. El camino que lleva a ello es dejar de lado todo cálculo basado en la comprensión del ser mortal, y estar predispuesto incondicionalmente a concretar la voluntad del Altísimo. Esto es, en síntesis, mesirut néfesh.

13. La siguiente también es una enseñanza que surge de la Sección Semanal:

No se debe pensar que al niño hay que brindarle un judaísmo “diluido”, y luego, cuando sea mayor, se le dará una dosis mayor. Esta práctica sería correcta si se tratara de algo que depende exclusivamente de la lógica y el cálculo humano. En cambio, en cuanto a los judíos atañe, que están más allá de las consideraciones limitadas del orden natural, tenemos la instrucción del citado relato de la Torá, que el método de educación

Likutei Sijot

judía consiste en que cuando el niño tiene apenas ocho días de vida ya se le debe brindar judaísmo en su más sólida medida. Ya en ese momento se lo debe unir a Di-s con un vínculo eterno, es decir, no sólo por uno, diez o veinte años, sino con un “Pacto Eterno”.

14. Ahora bien, ¿qué significa, en términos prácticos y concretos, que también a los niños se les debe brindar judaísmo en su más sólida expresión? Es preciso contar y explicar a la juventud judía, ya desde su más temprana niñez, que el pueblo judío en general, y por lo tanto también cada judío en particular, no está sujeto a las consideraciones del orden natural de las cosas. Al joven hay que decirle con claridad que hay que dejar de lado los cálculos y supuestos. Pues aquel que proviene y es parte de un pueblo que desde su surgimiento mismo no está constituido de un modo natural, que proviene del pueblo más antiguo de todas las culturas actuales, que tiene la Torá –la guía de enseñanzas más antigua que existe– y que atravesó tantos años de pruebas y dificultades, y cuya existencia por entero se sostiene exclusivamente en milagros – quien pertenece a un pueblo tal no está sujeto a ningún tipo de consideraciones de orden natural, y no tiene en absoluto que pensar en ello. Cuando al joven se lo conduce por este camino, en este espíritu, desde su más temprana niñez –que debe saber que el judío está más allá de todo cálculo natural, y está unido a Di-s con una ligazón eterna que trasciende tiempo y espacio– Di-s le dice y promete entonces: “‘En Itzjak será tu descendencia llamada tuya’; sólo de este modo, tendrás émese nájes –satisfacción genuina– de tus hijos y alumnos, tanto espiritual como materialmente”.

15

(de la Sijá del 6 de Mar-Jeshván 5718 [1957])

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15. El Alter Rebe enseñó que es indispensable internalizar las enseñanzas de cada Sección Semanal de la Torá hasta el grado de vivir con ellas, e incluso es importante que la lección del párrafo diario de la Sección sea sentida y también vivida. Ahora bien, toda la Sección Lej Lejá trata acerca de Avraham, de modo que todos los días de la semana de la Sección Lej Lejá vivimos con Avraham Avinu, el primero que con su conducta de entrega incondicional a Di-s abrió el “canal” de mesirut néfesh 43 –el auto-sacrificio en aras de Di-s– y lo entregó como herencia eterna a todos los judíos de las generaciones futuras. Es más, incluso los guerím –conversos al judaísmo–, que no descienden biológicamente de Avraham, están incluidos en esto porque tienen un nexo espiritual con Avraham; están incluidos en la herencia de su mesirut néfesh, y de hecho son llamados Hijos de Avraham. Con nuestros Patriarcas Itzjak y Iaacov se vinculan sólo quienes descienden biológicamente de ellos, pero con Avraham se 16 relacionan también los guerím. Esta es la razón por la cual Maimónides escribe en su bien conocida Responsa 44 , basada en el Talmud Ierushalmí 45 , que también los conversos pueden expresar en su plegaria su nexo con nuestro antepasado y decir laavotéinu –“a nuestros padres”– pues nuestro Patriarca Avraham es padre de todos los guerím. Por lo tanto se sobreentiende que en la transmisión de la fuerza de mesirut néfesh de Avraham a todos los judíos se incluye también a los conversos, razón por la cual también de ellos se demanda la observancia de la Torá y sus mitzvot con toda su fuerza, a pesar de que esto, este modo de servicio a Di-s, depende de, y está supeditado a, la aplicación práctica del mesirut néfesh 46 que posee por naturaleza el alma de todo judío. De todos modos, como Avraham logró, con su

43

5678.

Maamar que comienza con las palabras Ki Kaasher HaShamáim HaJadashím

44

45

46

Impresa en Teshuvot HaRambam (ed. Shulzinger), Séfer Ahavá, cap. 19.

Bikurím 1:4. Tania, fin del cap. 25.

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esfuerzo, incluirlos también a ellos, también de ellos Di-s pretende una entrega incondicional en todos los aspectos de la vida judía. Es obvio entonces y fuera de toda duda, que la semana que le sigue a Lej Lejá, en la que estudiamos la Seccion Vaierá, debe ser una en la que todo judío, incluso el converso, viva alegre, pues en ella se habla de nuestro patriarca Avraham luego de haber cumplido la mitzvá de Brit Milá, cuyo significado y efecto espiritual es muy sublime. El Rebe anterior, mi suegro, en su alocución de Simjat Torá del año 5710 47 , señala que Avraham Avinu era un judío de 75 años, un judío “propietario”, es decir, tenía absoluto control y era dueño de todos sus movimientos y conductas, siendo el exponente de la descomunal fuerza intelectual del “Conocimiento Oculto de Toda

Sabiduría” 48 , y todo esto, todas estas virtudes, las tenía ya antes de

la ordenanza Divina de Lej Lejá, “Vete

su circuncisión. Podemos entender entonces a qué altísimo nivel espiritual llegó por medio de la mitzvá de Brit Milá. El precepto de Brit Milá en su significado conceptual está vinculado al concepto de nacimiento. La explicación de ello es la siguiente: la circuncisión marcó en la vida de Avraham un antes y un después. Todo aquello a lo que Avraham llegó creciendo y elevándose espiritualmente hasta el momento de su Brit Milá estaba dentro del marco de aquello que está al alcance de los seres creados. Por eso pudo llegar a todos estos logros haciendo uso de sus propias fuerzas humanas, que aunque más desarrolladas y sensibles a lo espiritual que el común de la gente, eran no obstante humanas. La mitzvá de Brit Milá, sin embargo, es algo absolutamente Divino, otorgado desde lo Alto. De hecho, la circuncisión de Avraham, lejos de considerarse un acto humano, consistió en un acto Divino 49 , de modo que la acción de Avraham al circuncidarse fue apenas un medio a través del cual

y por lo tanto antes de

”,

17

47 Impresa en Kuntrés Shminí Atzeret 5711 (Séfer HaMaamarím 5711, pág. 98).

48 Torá Or, 11a; Torat Jaím, comienzo de la Sección Lej, cap. 1 ss.

49 Torá Or, al final de la Sección Lej Lejá, 13c.

Likutei Sijot

se materializó lo que está escrito: “Di-s, tu Señor, circuncidará tu corazón” 50 . Es así también en todos los casos con todos los judíos:

cuando se realiza el Brit Milá se atraen energías espirituales sumamente elevadas, que trascienden por completo a la Creación y el Séder Hishtalshelut 51 . Por eso el Brit Milá está vinculado conceptualmente al nacimiento, pues tal como la proyección espiritual producida por el Brit Milá es totalmente novedosa, del mismo modo el nacimiento de un bebé es también el surgimiento de algo totalmente nuevo y la manifestación y revelación de la fuerza del Infinito Ein Sof “aquí abajo”, en este plano terrenal limitado, como se explica en la Filosofía Jasídica 52 . Por lo tanto, ciertamente esta semana, y las próximas, deben ser alegres, conforme expresa el Rebe 53 anterior, que en Simjat Torá se proyecta el flujo espiritual que abarca todos los makifím del mes de Tishrei, y desde Simjat Torá éste se propaga a todo el año.

18

(de la Sijá de Shabat Parshat Lej Lejá 5711 [1950])

50 Deuteronomio 30:6.

51 Véase extensamente en Likutéi Torá, Tazría, Discurso que comienza con

LaMnatzéaj al HaShminít; Séfer HaMitzvot del Rebe Tzemaj Tzedek, Mitzvat Milá, y otras fuentes.

52 Likutéi Torá, Shir HaShirim 39d y ss.; Discurso Jasídico Kol HaMaaríj beEjad

5686, párr. 4 (Séfer HaMaamarím Kuntreisím, vol. III, págs. 11-12); Discurso Jasídico Máim Rabím 5717 (Séfer HaMaamarím Melukat, vol. I, págs. 54-55).

53 Sijá de Shminí Atzeret 5703 (introducción a Kuntrés 98 – Séfer HaMaamarím 5709,

págs. 67-68).

Likutei Sijot

Una Publicación conjunta de: Difusión conjunta con: www.kehot.com.ar
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