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JOSÉ LUIS RESTÁN

Diario de un pontificado
2011-2013
Padre hasta el fin a l

E3
E NC U E N T R O

ÍN D IC E

A M O D O D E IN T R O D U C C IÓ N ......................................... 7

LA T R A N SP A R E N C IA D E LA FE
E N M ED IO D E LA T O R M E N T A .............................................. 11

Mientras el mundo gira..................................................................... 13
Nuestra única riqueza....................................................................... 15
Notas en el pentagrama de A sís...................................................... 17
Montini según Ratzinger.................................................................. 19
La teología no es un lujo................................................................... 21
Líbranos de la mujer de L o t......................................................... 23
Hombres de corazón inquieto..................................................... 25
Hijos de un gigante........................................................................ 28
El inconfundible olor del Evangelio............................................... 30
La verdadera revolución que tiene futuro..................................... 32
Sobre esta piedra................................................................................. 35
¿Para qué viaja un Papa?................................................................... 37
Corazón de padre, alma de niño.................................................. 41
Los 85 años y la paciencia de Benedicto..................................... 43

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U N A ESPIN A E N E L C O STA D O
D E L M U N D O P O SM O D E R N O ............... ................. 47

La plena ciudadanía de los movimientos,
que no lo es tan to........................................................................... 49
Vosotros sois mis amigos ............................................................. 52
Müller se muda a R om a................................................................. 54
Cero dialéctica, todo testimonio.................................................. 56
Una espina en el costado del mundo posmoderno................... 59
La fe reducida a costumbre........................................................... 62
Martini y la sinfonía dramática de la Iglesia............................... 65
Tenía que i r ...................................................................................... 67
Amigo de Dios y de los hombres................................................. 69

LA H O R A D E LA V ER D A D .................................................... 75

El octubre de Benedicto................................................................ 77
En Loreto, para continuar la misma historia............................. 79
El Papa enciende el sínodo........................................................... 81
¡Qué espectáculo!........................................................................... 83
Mendigos del sentido de la vida................................................... 85
Espero ir a casa............................................................................... 88
¿Quién saciará su d eseo ?.............................................................. 90
¿De dónde somos n osotros?........................................................ 93
Una esperanza secreta, apenas murmurada................................ 96
Demasiado duro es este lenguaje................................................. 99
¿Demasiado p o c o ?........................................................................... 101
El Papa se mete en el volcán, aunque no va so lo ......................... 104
Intentad convencer pero aceptad ser golpeados.......................... 106
El extraño poder que finalmente vence......................................... 109
Como un rayo en un cielo sereno.................................................. 111

E P ÍL O G O ......................................................................................... 115

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el cristianismo es realmente el arte de vivir y es un arte que pocos como tú han sabido enseñar... le aplicaste el versículo de la Carta a los Hebreos según el cual «no tenemos aquí una ciudad 7 . no me dejéis solo). Una vez. hablando del teólogo Erik Peterson. Aún recuerdo aquella escena inicial en la que pedías a los cardenales que acababan de elegirte: «Viprego. gozando y sufriendo contigo. Y no me refiero a la altura de tu pensamiento prodigioso sino a la belleza transparente de tu testimonio cristiano. A M O D O D E IN T R O D U C C IÓ N ' . en el micrófono y con la pluma... sencillamente para que les ayudase a vivir. non mi lasciate solo» (Os lo ruego. y he tratado de hacerla llegar a más y más gente. Porque como dijiste hace años.. Querido Santo Padre: Dentro de pocas horas ya no podré seguir llamándote así. aunque a veces hayan sentido que volabas tan alto que era difícil seguirte. También yo. Como creo que la inmensa mayoría de tus colaboradores han que­ rido servirte con sincero corazón. A lo largo de los tres volúmenes de este Diario de un pontificado he tratado de reflejar algo de la riqueza que has sembrado por el mundo a manos llenas. Y creo sinceramente que el buen pueblo cris­ tiano siempre ha estado junto a ti. he intentado estar cerca de tu infatigable presencia.

desconcertante para los que confunden la Tradición con su acostumbrado esquema. Peterson se que­ dó durante toda su vida privado de una base segura y sin una patria cierta. en Nueva York. y vaya si lo has demostrado. Porque el cristiano no hunde sus raíces en la tierra. Siempre veías más allá de las apariencias. en el Bundestag. Lo veo más claro ahora. entre los miles que han pasado bajo mis ojos estos años.. Se lo dijiste a los seminaristas de Roma en ese último encuen­ tro: la Iglesia es el árbol de D ios y por eso siempre tiene futuro. Y es impresionante cómo le has hablado a ese mundo: en Ratisbona. que le había impresionado». porque tengo la sensación de que hablando de este teólogo de origen evangélico (del que te sentías tan cerca) hablabas en el fondo de tu propia vida. en la confianza de que en este estar en camino sin morada. . Lo fuiste en Roma como Prefecto. estaba en casa de otra manera y se acer­ caba cada vez más a la liturgia celeste. Y lo has sido estos casi ocho años de pon­ tificado apasionante. En el fondo siempre has sido un poco «extranjero» en cada lu­ gar. siempre ajeno a cordadas. en el fragor de la bata­ lla estudiantil. la búsqueda de un bien y una belleza cuyo nombre tan­ tos desconocen. en camino con la fe y por la fe. Lo fuiste en Alemania como teólogo.. siempre detectabas esa grieta por la que se cuela la sed del Infinito. Quizás hayas sido el primer Papa en muchos siglos. desde el anuncio de tu renuncia al Ministerio de Pedro. Diario de un pontificado permanente sino que vamos en busca de la futura». Me ha venido a la mente este pasaje. en Los Bernardinos de París. consciente de que hablaba a un mundo que en su mayor parte ya no era cristiano. Lo fuiste como joven arzobispo de Múnich porque rompías los esquemas de unos y de otros. independiente de la lejía de los medios. ¿Sería exagerado decir que hablabas como un nuevo Agustín o como un León Magno del siglo X X I? Creo que no. sino arriba. En estos años me ha impresionado tu simpatía por cada hombre y mujer fuese cual fuese su situación. Desde luego que siempre has sabido que no tenemos aquí una morada permanente. en el cielo.

Y sin embargo siempre renace porque lle­ va consigo la simiente de la vida eterna. a causa de nuestra falta de fe. yo estoy tranquilo. Se lo dijiste al colega Peter Seewald: hay veces que el Señor escoge a alguno de los suyos y hace historia. Pero siempre la cuida a través de las manos y el corazón de personas. A modo de introducción U n árbol sacudido por la tormenta. Y aunque te repelen el halago y los aplausos déjame darte las gracias por la dicha de estos años. el Señor se cuidará de su Iglesia. que pierde muchas ramas. 9 . Sí. que a veces parece morir a causa de los pecados de sus miembros.

LA TRANSPARENCIA DE LA FE EN MEDIO DE LA TORMENTA .

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. en el que desgrana la consabida letanía de las lamentacio­ nes: invierno eclesial. incapacidad de diálogo con el mundo moderno. parálisis de ideas. ha pedido a los inquietos un voto de confianza para el Papa Benedicto. Estos días se ha conocido un folleto pu­ blicado por otro sénior de la información vaticana. Y concluye pidiendo al Papa que vuelva a 13 . Curioso. sí. Pero lo curioso es que la inquietud y el malestar afectan a una franja bastante plural.. merece ahora la sospecha de quienes se consideran más autorizados que Pedro para guardar la viña. el vaticanista del diario francés Le Fígaro. el otrora considerado puño de hie­ rro teológico. incluso los que presumen de ser los más fieles. M IEN TR A S E L M U N D O G IRA Confianza.2011 Somos discutidores. Jean-Marie Guenois.10. A sí que en vísperas del encuentro de Asís. Gian Franco Svidercoschi (que escribió incluso una biografía del joven Karol Wojtyla). que reuniera en la ciudad de San Francisco a los líderes de las principales confesiones religiosas del mundo. Ya hablamos en estas Páginas del malestar que había suscita­ do en determinados círculos el anuncio de Benedicto XVI de reto­ mar en Asís una jornada de oración por la paz. y suspicacias en torno a Benedicto X V I 13.

por ejemplo. Sí. 14 . Pero en fin. su homilía en la Cartu­ ja de Sierra San Bruno. Y quizás algo de eso trasluce en su confidencia a los cartujos: «En esto estáis singular­ mente cercanos a mi ministerio». Cuando alguien escucha. Diario de un pontificado ser aquel joven teólogo del Concilio. que mata la dicha sencilla de los fieles que entonaban (recordaba el Papa) aquel alegre canto: «D oy gracias al Señor. Ese canto es como la melodía de fondo de cuanto dice y obra Benedicto XVI. Deprime un poco que alguien tan notable como Svidercoschi caiga en argumentos tan simplones. con el corazón ardiendo y la mente abierta. como hemos visto el pasado fin de semana en Calabria. la única a la que podemos aferramos con seguri­ dad razonable. Nunca le han faltado el humor y la ironía a Joseph Ratzinger. menudo tostón. para decir «gracias. permanece la esta­ bilidad de la cruz. gracias por haber regalado este capitán para la nave de tu Iglesia. no hay peor ciego que el que no quiere ver. Señor». reza el lema de los cartujos evocado por el Papa delante de los monjes. En medio del ruido del mundo. sólo puede caer de rodillas. algunos de ellos patéticos desde el punto de vista intelectual. Pero más que contraponer argumentos habría que recomendarle que se hubiera pasado por Madrid en agosto. Este es el verdadero Concilio. o que hubiese atendido al discurso en el Bundestag o a los discursos «reformadores» sobre la Iglesia en Friburgo. Y vinculado estrechamente a ella está Pedro. estoy de acuerdo con Guenois en afirmar que Benedicto XVI merece confianza. «La cruz está firme mientras el mundo gira». que a veces contagia a tantos hombres de Iglesia. N o es mi intención polemizar con los descontentos de izquierda y derecha. Pues claro que sí. pero casi me produce pudor tener que argumen­ tarlo. porque inmerecidamente me ha llamado a su Iglesia». discuti­ do hasta el final de los tiempos por los que se creen sabios. el que da fruto. yo me fío de él. Tan sólo quisiera señalar que este males­ tar plomizo se inserta en la tentación magistralmente descrita por el Papa en Alemania: la pretensión de construir una Iglesia a su medi­ da. el malhumor de no ver realizado el propio proyecto y la preten­ sión de juzgarla desde fuera.

Una vez más la clave de la renovación en la continuidad.11 El Papa no da puntada sin hilo. transcurría el mes de junio de 1968. con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado». El Papa Montini. Y el Papa apunta también cuáles son esas nuevas condiciones históricas: «Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario. hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad. verda­ dera línea fuerza del pontificado de Benedicto XVI. Por otra parte. el Mayo francés explotaba en las calles y el cuerpo eclesial experimentaba ya un tremendo oleaje tras el final del Concilio. no realizó entonces vistosos cambios de estructuras sino que invitó a toda la Iglesia a «una auténtica y sincera profesión de la fe». En efecto.10. Las claves del Año de la fe 20 . comprendidos y profundizados de manera siempre nueva. al ponerla en continuidad con la decisión de Pablo VI que culmi­ naría con la Profesión de fe del Pueblo de Dios. Frente a este desafío histórico el Papa no propone sagaces es­ trategias. cuya memoria guarda con especial devoción Joseph Ratzinger. De nuevo se repite el desafío: «Testimoniar cómo los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados. La transparencia de la fe en medio de la tormenta i. «la fe está sometida más que en el pasado a una serie de interrogantes que provienen de un cambio de mentalidad que reduce el ámbito de las certezas raciona­ les al de los logros científicos y tecnológicos». Y en su carta apostólica Porta fidei ofrece una clave para entender su iniciativa del Año de la fe. sino redescubrir la fe que transforma toda la existencia humana y se convierte en el nuevo criterio de pensamiento y de 15 . N U E ST R A Ú N IC A R IQ U EZ A ot. ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella. a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas». en un momento de fuerte turbulencia dentro y fuera de la Iglesia.

Es una fe que a menudo damos «por supuesta». «bus­ can con sinceridad el sentido último y la verdad definitiva de su existencia y del mundo». Y su pasión por Cristo (pasión llena de lucidez humana) se ex­ plica porque sólo El le dio la vida en plenitud que anhelaba. Porta fidei es una auténtica carta de navegación para la Iglesia en este momento histórico. Redescubrir la fe y avivar la misión. consciente de que muchos que no reconocen el don de la fe. Esa es la doble e indisoluble tarea que Benedicto XVI propone. no puede generar ninguna novedad en el mundo. También es significativo que en este recorrido de la fe el Papa haya elegido a su maestro Agustín. preocupán­ donos mucho de sus consecuencias sociales. ¿Sabremos aprovecharla? ¿N os dejare­ mos asombrar. Con palabras de la primera homilía de este pontificado podríamos de­ cir que el encuentro con Cristo sacó a Agustín del desierto y lo condujo a la fuente de la vida. alguien que puede hablar de modo especialmente persuasivo al hombre de hoy. Diario de un pontificado üstl « J acción. interrogar y corregir por ella? ¿O como tantas veces la intentaremos reducir a nuestros esquemas previos. Es lo que no entienden algunos «reformadores» profesionales con sus diversos proyectos. Para el joven Agustín la libertad y la felicidad eran las grandes metas de su vida. 16 . culturales y políticas. cuando ha perdido su consistencia racio­ nal y afectiva. Sanar el tejido de la comunión eclesial y salir al aire (fresco o viciado) del mundo que nos toca vivir. la quitare­ mos la espoleta y convertiremos en pólvora mojada? Son preguntas abiertas que sólo en el tiempo encontrarán respuesta. Sumergirse en la vida de C risto que actúa en su Iglesia y comprender las coordenadas culturales de esta hora. Esa es la tarea de la Iglesia hoy. sin otra garantía ni protección que la fe vivida en la compañía de los santos. Pero cuando la fe es débil.

Desde hace mucho tiempo él señala que en los primeros siglos la Iglesia privilegió el diálogo con los filósofos (preocupados por la cuestión de la verdad) sobre el diálogo con las otras religiones que estaban presentes. Benedicto XVI dedica la parte culminante de su discurso en Asís a esta masa creciente de personas que en nuestro mundo. verdad y tolerancia. Pero si leemos con atención el discurso del Papa. Habla con delicadeza y conocimiento de su sufrimiento. persiguen lealmente la huella de la verdad. sean creyentes o no. aun sin gozar del don de la fe. que­ da relegada al ámbito de los buenos sentimientos. Curioso. De todo eso ha habido en los comentarios a la jornada de reflexión y oración por la paz y la justicia que el Papa presidió en Asís el pa­ sado 27 de noviembre. Y por eso el diálogo de la Iglesia debe buscar de manera preferente a aquellos que buscan sinceramente la ver­ dad. En efecto.2011 Escribir sobre algo cuando ya todos lo han hecho tiene sus ven­ tajas. la cuestión religiosa hoy es relevante en tanto que la fe tiene una pretensión de conocer y proponer la verdad. desafiados a comprobar 17 . vemos que precisamente este asunto ha estado en el cen­ tro. La transparencia de la fe en medio de la tormenta N O T A S E N E L PEN TA G R A M A D E ASÍS La nueva jornada de Asís según Ratzinger 02 . precisamente porque la mayoría de ellas habían abandonado ese espacio. dedicándose a ritualismos vacíos. Y los pone como espejo en el que todos debemos mirarnos: los ateos combativos. Para mí la clave de este acto se encuentra en el nudo de tres hilos que forman fe. los vacíos y las inercias. uno de los últimos libros de Joseph Ratzinger antes de ser elegido Papa se titula Fe. de su tenacidad y apertura. Permite ver mejor los silencios. Si no. verdad y paz. y los creyentes. de las pasiones privadas y subjetivas. 11. de su deseo insatisfecho. Alguno pudo pensar que incluir una terna de intelectuales ag­ nósticos en esta cita era una decoración interesante. algo exótico sin demasiada importancia. que quedan despojados de su autosuficiencia y de su inclinación a la polémica.

como tatas veces le sucedió a Israel. porque nos faltará la ayuda del Pastor». Pero hay otra línea-fuerza del discurso de Asís que ha quedado ensombrecida. En una catequesis magistral re­ toma las palabras de san Juan Crisóstomo: «Siempre que seamos corderos. Con su libertad y audacia ya probadas. a ese reino de paz anunciado por los profetas de Israel en el cual Cristo es el rey. por tanto. venceremos. en el lugar de la violencia. traicionando así su fe. Me refiero a su denuncia de las consecuencias a las que conduce la expulsión de Dios de la vida cotidiana de los hom­ bres. porque el reino de paz de Cristo 18 . También los cre­ yentes. «el signo del D ios que. en el que el deseo de felicidad degenera en un desenfreno que arrasa lo humano. y. seguimos siendo buscadores de un Dios que nos sorprende cada día. en el que la violencia se convierte en algo nor­ mal. y aunque estemos rodeados de muchos lo­ bos. plantea el sufrir con el otro y el amar con el otro». Algunos se han recreado en el reconocimiento humilde de que los cristianos han usado la violencia. el Papa nos invita a purificar nuestra fe. conseguiremos superarlos. en el que la prepotencia de los poderosos no encuentra límite alguno. seremos derrotados. a no reducirla a categorías mundanas y a no pretender dominar o apropiarnos de Dios. De otro modo. Por último el Papa ha aprovechado para mostrar cuál es la espe­ cificidad cristiana en el empeño común por la causa de la justicia y de la paz. Nuestra originalidad única viene determinada por la Cruz de Cristo. y han censurado las severas palabras del Papa sobre un mundo cerrado a Dios. abrir espacio al verdadero Dios en nuestra vida personal y comunitaria es una garantía de justicia y de paz. lo convertimos en un ídolo. Pero si nos convertimos en lobos. Y ad­ vierte que «los cristianos no deben ceder nunca a la tentación de convertirse en lobos entre lobos». La ausencia de Dios conduce a una terrible decadencia de lo humano. Diario de un pontificado si nuestro modo de vivir la fe dificulta su camino para reconocer el rostro de Dios. también los cristianos. N o por casua­ lidad quiso dedicar la Audiencia General del miércoles anterior a la Jornada de Asís.

sino la espada del que sufre. también a los enemi­ gos. esta falta de sencillez y también de densidad intelectual. Pero ya sabemos que hay quien tiene tendencia al suicidio. me han llevado a re­ leer la homilía que el Papa Montini pronunció el 30 de junio de 1968 antes de proclamar solemnemente el Credo del Pueblo de Dios. Palabras extrañas. algunos foros católicos seguían discutiendo sobre la oportunidad de la convocatoria y sembraban dudas sobre la guía de Pedro en este momento histórico. Es curiosa y preocupante esta contumacia. palabras que muchas veces no queremos oír: «N o es la espada del conquistador la que construye la paz. y que Pablo VI tomó esta decisión «consciente de las graves dificultades de aquel tiempo.11. Una última reflexión. con el amor llevado al extremo. pero hace falta releer las intervenciones de Pablo VI en aquellos días de plomo para captar toda la dureza del momento. hicieron que la necesidad de esa iniciativa fuese todavía más evidente.2011 Las sobrias pero elocuentes palabras que Benedicto XVI ha de­ dicado en su carta apostólica Porta fidei a la iniciativa tomada por Pablo VI en 1967 de convocar un Año de la fe. Mientras Benedicto XVI pronunciaba este discurso histórico que debería colmarnos de humildad y gratitud. del que sabe dar su propia vida». nada nuevo bajo el sol. que vivió y sufrió por y para la Iglesia. sobre todo con respecto a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación». Dureza que provocó una indescriptible amargura a un hombre sensible y delicado como pocos. La transparencia de la fe en medio de la tormenta no se extiende con el poder ni con la violencia sino con el don de uno mismo. Entende­ mos a lo que se refiere. M O N T IN I SE G Ú N R A TZ IN G ER Elogio de Pablo VI en la Porta fidei 10. Dice Benedicto XVI que las grandes transformaciones que tuvie­ ron lugar aquel año. A este respecto recuerdo la confidencia del cardenal 19 .

«Bien sabemos. en la hora y el minuto en que la Iglesia tiene que peregrinar por este mundo. por qué perturbaciones están hoy agitados. Apenas que­ daba un mes para que el Papa Montini publicase su última encíclica. pero también quería llevar la misma fe a la vida en el tiempo con­ creto. En su viaje a Brescia. Por eso sentía a un tiempo la obligación de defen­ der (incluso al precio de la propia vida) la tradición apostólica y la obligación de no interrumpir los esfuerzos para penetrar más y más en los misterios profundos de Dios. aun sintiéndose «muy inferior en méritos». algunos grupos de hombres. N o es la primera vez que Benedicto XVI coloca aquel momento dramático del pontificado del siervo de Dios Juan Bautista Montini como espejo en el que mirarnos hoy. El quería proclamar su in­ quebrantable voluntad de conservar íntegramente el depósito de la fe. 8*' Diario de un pontificado it &j Thiandoum. que supuso para él un gesto de libertad y auto­ ridad dolorosísimo que le reportó las críticas más injustas de todos los poderes de la tierra. la tierra natal de su predecesor. pero él lloraba por el sufrimiento que se le imponía para no traicionar». los cuales no escaparon al influjo de un mundo que se está transformando enteramente. que tras una audiencia descubrió a Pablo VI con lágri­ mas en los ojos: «Pedro lloró por haber traicionado. dijo en aquel verano incendiado del 68. Esta era la doble responsabilidad que sentía. el Papa Ratzinger pronunció un verdadero homenaje del corazón a Pablo VI. Y sin embargo Pablo VI no quedó paralizado por el dolor ni se enrocó en una mera posición defensiva. el abandono de muchos amigos y la frialdad distante de no pocos episcopados. lo señaló como ejemplo de cómo se debe conducir la barca de la Iglesia bajo 20 . consciente de su pequeñez pero «con la inmensa fuerza de ánimo» que tomaba del mandato que le había sido confiado. para proponerlos a los hombres de las épocas sucesivas cada día de un modo más apto. en lo tocante a la fe. pero hizo algo más. la Humanae vitae. en el que tantas verdades son o completamente negadas o puestas en discusión». Está claro que en su mente y su corazón todo eso pesaba ya como una losa.

tuve la oportunidad de entrevistar al profesor Javier Prades. sea la 21 . Sabemos que para Benedicto XV I una correcta teología de la his­ toria es absolutamente necesaria para entender las esperanzas y tri­ bulaciones del presente y para emprender con seguridad el camino al futuro. Frente a cambios estructurales. así hoy su humilde Sucesor y Pastor de la Iglesia universal. LA T E O L O G ÍA N O ES U N L U JO Quizás el último teólogo de una increíble generación 07. aborda el paso que a tantos de nosotros nos hace mera­ mente discutir y temblar. en Cesarea de Filipo. alza su voz para dar un testimonio firmísi­ mo a la Verdad divina. Es impresionante cómo lee para nosotros la historia y el presente.2011 Hace unos días. fuera de las opiniones de los hombres. Hijo del Dios vivo. Por eso no es baladí ni ornamental que haya querido co­ locar en el frontispicio de su carta Porta fidei esta memoria de aquel momento tremendo. nuestro Papa. a Cristo. con qué certeza humilde. Prades hablaba de un mo­ mento de transición: las grandes figuras de la teología europea han ido saliendo de la escena («quizás Ratzinger. escogió la vía de una espera vigilante en la oración. decisiones revoluciona­ rias o golpes de efecto. pero luminosa y tranquila. confesó verdaderamente. y realizó el gesto más sencillo y clamoroso que le está reservado a un sucesor de los após­ toles: «Com o en otro tiempo. Simón Pedro. que ha sido confiada a la Iglesia para que la anuncie a todas las gentes». Decano de la Facultad de Teología San Dámaso y único español que en este momento forma parte del selecto club de la Comisión Teológica Internacional. en E l Espejo de la CO PE. él apostó por seguir «la línea de la confianza en Jesucristo. en nombre de los doce apóstoles. En la vigilia de la asamblea de este organismo.12. en nombre de todo el pueblo de Dios. La transparencia de la fe en medio de la tormenta la tormenta. a quien su Iglesia le interesa más que a nadie».

.. de ser pacientes para que crezca una nueva cosecha de grandes teólogos». de cuidar mucho la docencia y las instituciones. una excepcionalidad que no sabemos cuánto tiempo tardará en repetirse en la historia de la Iglesia. Y la fórmula de esa teología verdaderamente católica es intellec- tus quaerens fidem et fides quaerens intellectum.. para evitar las derivas violentas de una re­ ligiosidad que se opone a la razón y de una razón se opone a la religión». Sólo así podremos anunciar de nuevo el Evangelio a los europeos.J última de esa generación») y ahora toca «un trabajo más de base. es hoy más que necesaria para hacer posible una sin­ fonía de las ciencias. Ahí está contenida toda la pasión armoniosa del Papa-teólogo. una consolación frente a la dureza del presente). 22 . decía también el teólogo español. Y es que para la Iglesia la teología no ha sido nunca un lujo. cuya inteligencia de la fe es capaz de hacer sencillos para el pueblo los más profundos misterios. y una fe que busca medirse con la exigencia de la razón. Y esto sólo es posible en el contexto de la Iglesia y su tradición viva. que intenta expresarse en diálogo con las preguntas de los hombres de esta época. Tenemos que aprender de él. Podría decirse que es la biografía de Joseph Ratzinger.«. Diario de un pontificado ' . a «coger el toro por los cuernos». Se lo recordó Benedicto X V I a los miembros de la C T I al recibirlos: «Sin una sana y vigorosa reflexión teológica.. Y sabemos que para el Papa eso tiene prioridad absoluta. De hecho ha lanzado un verdadero desafío a los teólogos: «U na teología verdaderamente católica. Y Prades advertía en E l Espejo que este es un primer tesoro impaga­ ble. a aceptar los retos y preguntas del momento actual y acoger el desafío de un fenómeno tan dolo­ roso como el alejamiento de tantos hombres y mujeres de la fe de la Iglesia. sin que resulte una cosa sabida (y despreciada por irrele­ vante) o algo esotérico (una moda espiritual. la Iglesia no podría expresar plenamente la armonía entre fe y razón». una inteligencia que se abre a la fe como plenitud.

Von Balthasar. en cuanto fuerza viva y vital. Parémonos un momento. Incluso entre los creyentes. ofrecido con humildad y sencillez también a quienes no compar­ ten nuestra fe. de los Guardini. Algo como la espuma. «El gran tema de este año. La fe pue­ de ser algo venerable. puede llegar a ser hoy realidad?». La transparencia de la fe en medio de la tormenta Teología y testimonio van de la mano y se reclaman mutuamen­ te.2011 Ahora sí quiere decirnos su programa. De Lubac. ¿Cóm o puede la fe hacerse hoy realidad. pero con los que podemos estar codo con codo para construir la ciudad común. que hace bonito pero no alimenta. el esplendor de tal Verdad y Caridad ilumina toda la cultura y sociedad». increíble. es cómo anunciar el Evangelio. desde luego. Congar. Tiempo pues de siembra y de riego. realizada por los cristianos a través de los siglos.. la cultura y la caridad se dan la mano en esta tarea de la Nueva evangelización. Esta hora los necesita. Reconoce que en nuestra sociedad 23 ... virtual. fuerza vital en la historia dramática de estos días? Esa es la pregunta que Benedicto XVI plan­ ta hoy en el campo de la Iglesia. algo que a fin de cuentas no está en la realidad dura y cortante de cada día. Y de nuevo el Papa insistía en la necesidad de un testimonio lleno de razones.12. Adam. a la espera de una nueva cosecha como aquella. ¿De qué manera la fe.. LÍB R A N O S D E LA M U JER D E L O T Discurso a la Curia para entender el año que termina 29. Ranher. pero en el fondo es «otra cosa». y Ratzinger. ¡El Papa se pregunta cómo la fe puede llegar a ser hoy realidad! Y si se lo pregunta es porque muchas veces es sólo realidad. como también les decía Benedicto XVI a los miem­ bros del C TI llegados de los cinco continentes: «L a transformación de la sociedad. es una respuesta a la venida al mundo del Hijo de Dios. como también de los siguientes. hablar de realidad suele referirse a lo contante y sonante. Peterson.

nuestras virtudes cí­ vicas. que impida su decadencia. Nuestros buenos deseos. los grandes valores que la modernidad pretendió exal­ tar. entregada al vacío. necesitan un fuego profundo que los alimente y sostenga. es ir directo al corazón. una libertad esclava de los instintos y de los señuelos publicitarios.. y esto no es salirse por la tangente. es necesario hacer muchas cosas. nuestras inquietudes.. la responsabilidad por los pobres y los que sufren». Por un lado afirma que sólo lo divino salva lo humano. Fue el núcleo de su mensaje a los católicos alemanes en su memorable visita de septiembre. que les dé un horizonte más grande. 24 . dice Benedicto XVI. Diario de un pontificado (que denostamos demasiado y amamos demasiado poco) «no están en discusión algunos valores como la solidaridad. dónde la fuerza para adherirnos a la verdad aunque cueste? Aquí la fe sale al encuentro de lo humano en carne viva. es preciso salvar la ra­ zón y la libertad: ¿dónde está la luz que abra nuestro entendimiento. Pero la intuición era buena. «¿Dónde está la luz que pueda iluminar nuestro conocimiento. con una convicción profunda y una fuerza real gracias al encuentro con Jesucristo. todas las demás reformas serán ineficaces». por el bien y el mal. y ciertamente. Me pregunto si tomamos conciencia del desafío que nos lanza Be­ nedicto XVI. Por eso la única reforma verdaderamente necesaria se llama con­ versión. el compromiso por los demás. la Nueva evangelización.? ¿Dónde está la fuerza que lleva hacia lo alto nuestra voluntad?» Estas son las preguntas a las que debe res­ ponder nuestro anuncio del Evangelio. Pero el núcleo de la crisis de la Iglesia en Europa es la crisis de la fe. si la fe no adquie­ re nueva vitalidad. Si no encontramos una respuesta para ella. ven hoy dramáticamente reducido su arco: una razón empirista y funcional que ya no se pregunta por el destino. La razón y la libertad. capaz de soste­ ner renuncias y sacrificios. Y remata el Papa: «Para que el mensaje llegue a ser acontecimiento y el anuncio se convierta en vida». «H ay una infinidad de discusiones sobre lo que se debe hacer». pero advierte que falta la fuerza que los motive.

sin trincheras. en su propio proyecto. Feliz Año Nuevo. Testimonio a campo abierto.01. Y así la fe que vivimos y comunicamos no llega a ser realidad. Para bien y para mal. con una especie de solemne desprecio a las modas y a los imperios. Una vida cambiada y ofrecida. por el horizonte que apunta y por la debilidad en que se mueve. Una vida que se conmueve por el deseo profundo de cada hom­ bre. la imagen de una mole mi­ neral que resiste a las vicisitudes del tiempo. N o sólo buenos ejemplos. H O M BRES D E C O R A Z Ó N IN Q U IE T O Los Magos de Oriente y el identikit del obispo 11 . pero también con una irritante incapaci­ dad para adaptarse y para cambiar. que perdura y se mantiene pese a todo. Así es y así será. el Amo de la viña se encarga de suscitar nuevos hijos con un corazón sencillo y dispuesto.2012 Muchos ven en la Iglesia. por fortuna. pendientes de nuestros planes. el motivo de 25 . Y el primero que así lo hace es el Sucesor de Pedro. con sus razones y sus gestos públicos. Para unos es la causa de su peso y relevancia histórica. de nuestras quejas infinitas o de la recta administración. También noso­ tros podemos convertirnos en estatuas de sal. como recordaba también hace pocos días al Consejo Pontificio para los laicos. esta imagen domina en el imaginario de «amigos» y «enemigos». no sólo recta doctrina: testi­ monio. sobre todo. N o es la primera vez que sucede. convertida en estatua de sal por mirar hacia atrás. para otros. con su capacidad de afrontar cada día la realidad tal cual es. aunque. pendientes de nues­ tras cuitas a izquierda y derecha. La transparencia de la fe en medio de la tormenta La palabra clave de todo este programa se llama testimonio. sin atender a la provocación que le venía de Dios. En otro pasaje de su discurso a la Curia Benedicto XVI evoca la historia de la mujer de Lot. capaz de medirse con las angustias y las preguntas de esta hora. centrada en su propia medida.

Una vez más el Papa rompe esquemas y desmonta imágenes que. es un corazón que no conforma con lo que ya sabe. el padre. que no se interese por lo que la opinión dominante diga de él. com prom etiéndose por ella oportuna e inoportunamente. incluso cuando «sabe» la doctrina y «tiene» tantos bienes que se administran en su casa. 26 . El corazón inquieto tiene poco que ver con la dureza mineral que insinuaba la imagen del principio. el testigo. dice el Papa. no debe temer las habladurías ni debe calcular su fama con los pa­ rámetros del mundo. por decirlo con palabras del querido Henri de Lubac. en la que utilizó los rasgos de los Magos de Oriente para describir el identikit del obis­ po. a conocerlo mejor para poder amarlo cada vez más». «D ebe estar lleno también de una valiente humildad. por muy repetidas que sean. Diario de un pontificado W ¡S su falta de acomodo. el testigo. N o puede esconderse en el gru­ po. La reflexión me viene al hilo de la homilía pronunciada por Be­ nedicto XVI en la solemnidad de la Epifanía. Adem ás el obispo. que llevan más de cuarenta años prisioneros en un lugar desconocido de la inmen­ sa China. sino que sigua como criterio la verdad de D io s». resultan incapaces de dar cuenta del «misterio de la Iglesia». «El obispo debe ser un hombre de corazón inquie­ to». con lo que ya tiene. el guía en el que el pueblo ha de mirarse. no puede eludir su juicio. añade el mismo día que iba a anunciar la creación de veintidós nuevos cardenales. «que no se conforma con las cosas habituales de este mundo sino que sigue la inquietud del corazón que lo empuja a acercarse interiormente a Dios. Y sabemos lo que esa inoportunidad ha conllevado a lo largo de la historia.. a buscar su rostro.. por ejemplo para los obispos Giacomo Su Zhimin y Cosm e Shi Enxiang. que nunca posee. El obispo. Debe servir a una verdad de la que no es dueño. de su estar fuera de juego desde hace más de doscientos años. no puede parapetarse en la masa. debe ser capaz de ir por delante y señalar el camino.

. me fijo en el joven Rainer Woelki. arzo­ bispo de la Gran Manzana. a pecho descubierto. Ese corazón inquieto es un corazón que ama. la pérdida de peso relativo de los africanos. Y así el obispo deberá ser el primer adorador. que debe reunir y confortar y enviar al pequeño resto de una iglesia en desbandada. Y pienso que son buenas figuras para mirarse en el espejo de los Magos. cosas penúltimas en todo caso. postrarse ante un Dios hecho vulnerable en la carne. Nueva incomodidad. La transparencia de la fe en medio de la tormenta porque debe avanzar primero. Desafiar a la opinión. Yo me fijo en hombres como Timothy Dolan.. que debe lidiar con los mandarines chinos 27 . como Dominio Duka durante el levantamiento de Praga. o en el arzobispo de Utrech. cuidarse del indigente. la lunga mano de la Secretaría de E s­ tado. ir por delante. Jacobus Eijk. C osas más sensatas unas que otras. pero lleno de fantasmas hostiles a la tradición cristia­ na. Decididamente la imagen de la mole pétrea e inamovible no casa con esta figura que nos ofrecen aquellos Magos que tanto gustan al Papa Benedicto. El día de Reyes se discutía mucho sobre el nuevo equilibrio en el Colegio cardenalicio. Como lo son aquellos que han probado la dureza despiadada del totalitarismo. algo aparentemente tan inútil para los gobiernos del mundo. el primero en confiarlo todo a la aparente impotencia del Niño. de modo que habrá de cuidarse en primera persona de la misericordia y la cari­ dad hacia los necesitados y los pobres. o John Tong. nueva ruptura de esquemas. en la que se refleja el amor misericordioso de Dios por nosotros. de cada cristiano a continuación. llamado a pastorear un Berlín sin muro. capaz de hablar de Cristo en un pub o de polemizar cara a cara con el todopoderoso New York Times. Estos llegan a final de su camino y se postran para adorar al Niño. el número de italianos (engrosado por varios jefes de departamentos de la Curia). Esta es la imagen. que es lo mismo que decir a la aparente impotencia del crucificado. Del obispo en primer lugar.

o Lucian Muresan. Julián Carrón describe la guía de Benedicto X V I 25. arzobispo greco-católico de Fagaras y Alba Julia. alabanzas se produ­ cen por doquier. por una gran gracia. como decía Péguy. Benedicto XVI 28 . Se trata de un juicio histórico de envergadura y de una sacudida para la remolone- ría y la pereza de buena parte del mundo católico. de su pasión por nosotros. al m ostrar cóm o la fe puede aportar una contribución decisiva para afrontar los desafíos que nos esperan. «El corazón de Dios está inquieto». Y continúa: se ha puesto en camino hacia nosotros. hacia el Calvario. N o se trata de la enésima alabanza al Papa. a la vez. pero que con el paso del tiempo esa actitud se corrompe si no es sostenida. y hace falta detenerse un momento para comprender la magnitud de lo que está diciendo. a veces bastante pobres de sustancia. f • H IJO S D E U N G IG A N T E . sino que siga retándonos a to d os. Tenemos la suerte de estar ante un verdadero gigante». hacia Belén. Diario de un pontificado en la pequeña parcela de libertad de la península de Hong Kong. Y añade que la figura ejemplar de esta p o ­ sición la encarna hoy Benedicto XV I. que no se retire en un esplritualismo ajeno a la realidad. Dios está inquieto por nosotros y busca personas que se dejen contagiar de su misma inquietud. Son esas personas las que construyen la Iglesia en el tiempo de la historia. que guarda en su memoria los horrores de la persecución del régi­ men de Ceaucescu.01. «E s difícil encontrar una persona que tenga su misma lucidez de juicio sobre la situación actual y.2012 El periodista de Avvenire acaba de preguntar a Julián Carrón sobre la posibilidad de mantener una posición de esperanza en el vendaval de la crisis. Carrón responde que esperar correspon­ de a la naturaleza del hombre. concluye el Papa.

necesita hijos». es un guía para el pueblo de Dios en este momento de ventisca y es una voz de gran calado a la que atienden crecientemente los actores más despiertos de nuestra so­ ciedad. El Presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación su­ braya que el Papa no se retira en un espiritualismo ajeno a la rea­ lidad sino que nos lanza el desafío de verificar si el cristianismo es una respuesta humana vencedora en medio de las circunstancias. Lo vimos ya con la devaluación del signi­ ficado de la encíclica Caritas in veritate. como explica el responsable de 29 . veremos florecer a personas capaces de colaborar en la construcción del bien común a partir de la certeza de que Cristo salva al hombre». Por el contrario. Lo vemos también en la forma en que algunos despachan su gran intuición del Atrio de los gentiles o en la reducción de su convocatoria del Año de la fe a mera reafirma­ ción doctrinal. En la medida en que el pueblo cristiano siga el surco de su testimonio. En los últimos días se me hace evidente cómo pueden convivir el aplauso y la adhesión formal con una impermeabilidad de fon­ do. Y señala el punto educativo central: «L a cuestión es si nos dejamos interpelar e iluminar por su testimonio. La transparencia de la fe en medio de la tormenta no es una pieza de porcelana. Y en su saludo a la Curia romana ha pedido que «el mensaje llegue a ser acontecimiento y el anuncio se convierta en vida». La aportación de los católicos sólo será significativa. «como todos los grandes hombres. Carrón ha respondido después a la pregunta sobre el supuesto asilamiento de la figura del Papa y ha subrayado que. y eso es dramático. o al famoso «suplemento de alma» que se añade a la lógica del mundo. de manera que podamos participar de su genialidad ex­ traordinaria. o con el sordo rechazo a su juicio sobre el Vaticano II como «renovación en la continuidad del único sujeto-iglesia». Lástima si reducimos su testimonio y su magisterio a lo ya sabido. dijo Benedic­ to XV I meses atrás. en la medida en que la inteligencia de la fe se convierta en inteligencia de la realidad.

Y en ese ambiente familiar. Pero estas reducciones no sirven para hacer frente a los retos de la modernidad. Así que mientras las ranas y los topos entonan su cacofonía.2012 H a sido todo un concierto desplegado con su elegancia única. ética o senti­ miento. lanzó la primera estocada al comentar la Carta de san Pablo a los Romanos. Diario de un pontificado Comunión y Liberación.02. y con razón. que nos obligan a redescubrir la naturale­ za del cristianismo». cada situación de ahogo. ¿Será tan difícil una apertura sencilla y cordial a su magisterio? Tan sólo hace falta dejarse sorprender por la alegría y la certeza que provoca su forma de decir y de vivir el cristianismo. hacia dentro y hacia fuera. Com o dice Carrón. «sus seminaristas». porque han prevalecido concepciones que la reducen a discurso. Pedro sigue a su Maestro una vez más. aumentada por el rácano interés de determi­ nados medios. La providencia de Dios ha regalado a la Iglesia un gigante de la fe y de la razón para atravesar una estación correosa y difícil. casi de confidencia. cuando enaltece la fe de la Iglesia de 30 . en el encuentro anual con los semi­ naristas de Roma. «el Papa advierte la urgencia de volver a proponer el contenido esencial de la fe. doctrina. Comenzó la víspera de la lle­ gada de los cardenales a Roma. Porque en estos casi seis años de ponti­ ficado nos ha demostrado con creces que sabe convertir cada crisis. en ocasión para realizar más eficazmente su misión. pero sobre todo con esa humildad que desarma. E L IN C O N F U N D IB L E O L O R D E L EV A N G E LIO El Papa aprovecha la crisis para realizar su misión 23. como tantas a través de los siglos. aunque lleve cincuenta años bautizado. que huele a Evan­ gelio por los cuatro costados. Esperábamos las intervenciones de Benedicto XVI en torno al Consistorio. uno se siente protagonista de un nuevo inicio.

Pero el grueso había de llegar en la alocución pronunciada durante el Consistorio. Benedicto XVI lo convierte en paternidad que cura y construye: «Dominio y servicio. otra sagacidad que la del cáliz del Señor. por ejemplo. La transparencia de la fe en medio de la tormenta Roma. y pidamos al Señor que logremos que no se hable de tantas cosas. N o hay ninguna duda sobre el camino escogido por Jesús: Él no se limita a señalarlo con palabras a los discípulos de entonces y de hoy. aunque. como dijo el cardenal Dolan. tentado por una fantasmagórica 31 . Allí habla de la lógica del poder y del egoísmo que tam­ bién se infiltra entre los hijos de la Iglesia. de la fe ejemplar de esta Iglesia. egoísmo y altruismo. de muchas cosas. Así que no hay otra estrategia. Es impresionante cómo enseña. La misma lógica que llevó a la madre de los Zebedeos a pedir para sus hijos un puesto a la de­ recha de Jesús y otro a su izquierda. que esté ilu­ minada por la fe y animada por la caridad que llegan hasta nosotros por la Cruz gloriosa del Señor». posesión y don. siem­ pre sin papeles. Inconformismo. Touché. de la que se hace lenguas el mundo entero: «También hoy se habla mucho de la Iglesia de Roma. sino de la fe de la Iglesia de Roma». que le permite amar y servir verdaderamente al mundo. pero en realidad valen para cada uno de nosotros: «Que vuestra misión en la Iglesia y en el mundo sea siempre y sólo ‘en Cristo’. la misma que irritó al resto de los discípulos al sentirse preteridos. otro gobierno. sintamos ganas de eludirlo una y otra vez. habla a los futuros sacerdotes de ese inconformismo propio del cristiano. Los hombres vestidos de rojo han debido sentir estas palabras como un aguijón. ¡Qué poco cambian las cosas! Pero lo que podría haber sido un amargo improperio. sino que lo vive en su misma carne». casi en las últimas. pero espe­ ramos que se hable también de nuestra fe. frente al poder de la opinión dominante y su inacabable charlatanería. Y después. cómo corrige y gobierna este hombre al que algunos medios han descrito estos días como can­ sado y aislado. que responda a su lógica y no a la del mundo. interés y gratuidad: estas lógicas profundamente contrarias se enfrentan en todo tiempo y lugar.

32 . Alguna corresponsal despistada titula su crónica diciendo que el Vatileaks ha debilitado al Papa y ha desatado los movimientos para su sucesión. Se notan la inseguridad. los palos de ciego. pero no atisban (o no quieren mirar de frente) el revivir de un pueblo. los parches a la información. Haría mejor carrera escribiendo panfletos a lo Dan Brown. Es sólo un apunte entre mil. Miles de cubanos de la campiña en torno a la capital no van dormir esta noche para encontrarse con el Sucesor de Pedro. el Papa ha sabido mostrar cuál es la naturaleza del cristianismo y cuál su incidencia histórica. el timonel de la barca. Decía el gran Alberto Methol que Benedicto XVI podía comprender mejor que nadie el alma católica de América. Mientras. «mucho que derribar. Como diría el poeta Eliot. LA V ER D A D ER A R E V O L U C IÓ N Q U E T IE N E FU T U R O Viaje a la América de habla hispana 29. una nota en este hermoso pentagrama que han tejido con sus cantos. Lo cierto es que del dolor y la dificultad emerge una y otra vez la figura de Pedro el pescador. y podía también por eso ayudar a curar sus heridas y lanzarla a una nueva construcción. los análisis de salón.2012 A las tres de la madrugada salen dos largas columnas de auto­ buses de la localidad de Matanzas rumbo a La Habana. una parte importante de la prensa occidental sigue cie­ ga y sorda para lo que en verdad sucede. Algunos hablan de oportunidad perdida (pero ¿desde cuándo Be­ nedicto ha significado para ellos una oportunidad?) y se detienen en las pequeñas polémicas. Desde que su vuelo despegó de Roma. su alegría y su devoción los católicos de México y de Cuba en este viaje recién terminado. Diario de un pontificado dimisión. mucho que restaurar». originario de To­ ledo pero desde hace diez años en la isla para servir a aquellas co­ munidades. N os lo cuenta en la C O PE el franciscano conventual José García. mucho que construir.03. el hombre caracterizado por su triple amor a Jesús.

El hombre tiene sed del Infinito. con paciencia. el servicio de purificar la razón. en el Cerro del Cubilete. Frente a eso la Iglesia debe hacer presente la verdad y la bondad de Dios. les habla de ese cansancio de la fe que también tiene su forma latinoamericana. explica el Papa. la forja de una comunidad que cambia el rostro. Pero ¿cómo cambia la fe nuestro mundo? Ha sido una pregunta en forma de desafío desde el minuto uno de este viaje. que pueden arramblar con una generación de mexicanos. sino que se funda en el amor de Dios que El ha traído al mundo con su sacrificio. incluso físico. que lastra su potencial de transformación porque no genera suje­ tos conscientes y libres en medio de la gran marea del relativismo. y cuando no lo en­ cuentra entonces crea sus propios paraísos que son sólo mentiras. Se entiende el sobrecogimiento de ese instante. Lo quiso decir especialmente a los pies de la estatua de C ris­ to Rey. como un padre. Y después. es D ios en medio de nosotros quien puede cambiar la conciencia y liberar a los hombres del peso del mal y de la mentira. Por ejemplo al describir la idolatría de la droga y sus falsas pro­ mesas. Es el cansancio que conduce al dualismo en la vida. una pasión que con de­ masiada frecuencia ha naufragado en los acantilados de la ideología o se ha marchitado en las playas del dualismo y la superficialidad. el verdadero infinito del que tenemos sed. La transparencia de la fe en medio de la tormenta Ese es un tema que ha atormentado a teólogos y líderes sociales lati­ noamericanos desde mediados del siglo X X . Y el Papa. Y así. a pesar de los santuarios y de la religiosidad popular. como un latigazo que recorre la piel de México y de América entera. ha desgranado la respuesta. a este pueblo cien por cien guadalupano el Papa le propuso 33 . de una ciudad. De ahí nace la misión educadora. explicando que Su reinado no consiste en el poder de las armas. Es una presencia distinta lo que atrae el corazón extraviado. que reduce el alcance de la fe impidiendo que se transforme en caridad operante y en cultura. y en la verdad de la que ha dado testimonio.

llevando el mensaje de amor. del perdón y la comprensión. tanto en su dimensión individual como comunitaria manifiesta la unidad de la persona humana. y a la sombra de la efigie del Che Guevara. construida con las armas de la paz.. y legitima que los creyentes ofrezcan una contribución a la edificación de la sociedad». Quizás hemos perdido la capacidad de asombro para imaginar cómo han restallado estas palabras en un país dominado por un régimen que ha promovido por decenios el ateísmo y ha marginado cruelmente a los creyentes. el Papa tejió un canto a la libertad religiosa delante de los jerarcas del Partido Comunista cubano. En la emblemática Plaza de la Revolución. dondequie­ ra que se encuentren. a pesar de los avances en la libertad de culto. mientras que excluir a Dios nos aleja de nosotros mismos y nos precipita al vacío. Diario de un pontificado seguir la invitación de María en las bodas de Caná: «Haced lo que Él os diga». que es ciudadano y creyente a la vez. a los pobres y a los descendientes de los esclavos. Y para quien tuviese dudas.. subrayó que la Iglesia está siempre del lado de la libertad. Benedicto XVI llegaba a Cuba tras decir en el avión que ya es evidente que el marxismo no está en condiciones de responder a la realidad y de construir una sociedad. Recordó a los presos y a sus familias. Justicia poética. Benedicto XVI invitó al pueblo a «aceptar con paciencia y fe cualquier contrariedad o aflicción.. reconciliación y paz que Jesús trajo al mundo. y no dejará de bendecir con frutos abundantes la generosidad de su entrega». con la convicción de que Él ha derrotado el poder del mal. Ya en tierra cubana el Papa quiso saludar a todos los cubanos.. Recordemos que en Cuba. son encarcelados y apaleados todavía hoy quienes 34 . reivindicó una nueva sociedad abierta y renovada. Pensando segu­ ramente en las penalidades sufridas por muchos militantes católicos en los días previos a su llegada. en La Habana.. Esa libertad «consiste en poder procla­ mar y celebrar la fe también públicamente.. En Santiago de Cuba el Papa afirmó que la obediencia de la fe es la verdadera libertad.

evocando a aquellos que prefieren afrontar la muerte antes que traicionar su conciencia y su fe. Sé hasta qué punto conoce las inmundicias. me comentaba hace poco un colega. desde la experiencia de su fe. Sería estúpido pretender medir la incidencia histórica de este aconteci­ miento en términos políticos. en la construc­ ción del futuro de Cuba. SO BR E ESTA PIED RA El secreto de la roca de Pedro 20. del perdón y la reconciliación. la ambición y el afán de poder que también hacen presa en quienes formamos la Iglesia. la Iglesia puede parecer una frágil barca en medio del océano. esa sensación de mareo en el Vaticano. La transparencia de la fe en medio de la tormenta pretenden contribuir. la fe que crea comunidad. Sólo puedo mirar y escuchar al Papa. Me han preguntado mucho estos días sobre cómo vivirá Bene­ dicto XVI las traiciones de su entorno. Quizás no tanto como parece (estamos ante la enésima crea­ ción de realidad virtual). Pensar que de su sufrida existencia dependen el rumbo y el desenlace de la historia no es más audaz que confesar que el crucificado era el Mesías. el Salvador del mundo. Y tampoco 35 . de la cooperación. con eso me basta. pero también recordó el camino del mar­ tirio. El Papa señaló el camino de la paciencia.03. los Estados mastodónti- cos y las multinacionales. Pero no hay nada tan revolucionario como la fe acogida y vivida. Benedicto XVI tenía muy clara la brújula de este viaje. la tremenda exposición del cuerpo de la Iglesia en la feria de las vanidades en que se han convertido tantas veces los me­ dios. La comunidad cristiana en Cuba ha sido fortalecida eficazmente por la presencia de su pastor. abre la razón y sostiene el empeño de la libertad..2012 La barca de Pedro parece un esquife.. pero en todo caso ¿no es una imagen más cercana a la realidad que la de la pompa y el triunfo de otros tiempos? Comparada con las grandes corporaciones. Y sin embargo.

Sin forzar el gesto. con los ojos.. ¡Tan grande es el hombre. Sé también con cuánta frecuen­ cia repasa la historia. La fuerza y la debilidad de la Iglesia siempre entrelazadas. encontraba también motivo para agradecer al Dueño de la viña. bueno. Un joven Joseph Ratzinger nos advertía en el lejano 1970 que «el hombre es un abismo» (¿qué decir del «pobre» camarero que sacaba los papeles del apartamento papal?). con esa mesura que casi desarma. a la postre. tormentas por las que. la frágil barca tantas veces a punto de perder el equilibrio y volcar. a donde no quieres. seguramente fallarán. con la luminosidad tan suya que convierte un razonamiento en una sinfonía. La homilía de Pentecostés ha sido el gesto de gobierno. Y sin embargo. algo más hun­ didos que otras veces. preso de los revolucionarios franceses. de este gran Padre de la Iglesia que es Benedicto XVI. para que no se hiciera vanas ilusiones: «Cuando seas viejo otro te ceñirá y te llevará a donde no quieres». Y entonces los pronósti­ cos de los cínicos pueden fallar. la palabra de la verdad que el Papa quería dar a la Iglesia y al mundo en esta hora amarga.. «Asistimos a eventos cotidianos en los cuales nos parece que los hombres se hacen más agresivos y malhumorados. eso sí. Sí. ¿Un esquife?. comprenderse parece demasiado difícil y se prefiere permanecer en el 36 .. y tan pequeño!. Y Pío VI murió en Valence. que diría genialmente Péguy. el dolor de verse circundado por ciertas miserias debe ser especialmente agudo. León Magno se puso frente a Atila sin otras armas que sus ornamentos sacerdotales y detuvo al bárbaro. pero «la Iglesia no está sólo determinada por el abismo del hombre sino por el abismo mayor. Es cierto que para la sensibilidad de este gran testigo. Diario de un pontificado desconoce la envergadura nada despreciable de los poderes munda­ nos que la amenazan desde fuera. infinito. para llegar a mirar con un poco de ironía y un mucho de piedad las tremendas debilidades de los hombres. del amor de Dios». maestra de la vida. Qué cierto resulta aquello que Jesús le anunciara a Pedro tras la resurrección.. el testi­ monio paterno. Seguramente a eso se refería el Papa cuando hace pocos días hablaba a los cardenales de las tormentas de su vida.

. y con especial desesperación los de nuestra época. con la mirada fija en las alturas de Dios y los pies bien plantados en el barro de la historia. Ricci había cruzado el Telón de Acero 37 . Esto puede pasar en cualquiera de nuestros ámbitos y también.. Así vive Benedicto en medio de la tormenta. ¿PARA Q U É VIAJA U N PAPA? Razones del viaje a Cuba 03. para que podamos vivir ya en esta tierra el germen de la vida divina que está en nosotros». en los propios intereses. limpiar. La herida de los hombres es muy profunda. eclesiásticos incluidos: «N o me vengas con eso.2012 Aún recuerdo a mi viejo amigo. Pero el humilde trabajador en la viña del Señor insiste: «Sólo el Espíritu nos guía hacia las alturas de Dios.. ¿podemos verdaderamente encontrar y vivir esa unidad de la que estamos tan necesitados?» Y Benedicto XV I remacha que cuando los hombres tratan de usurpar el lugar de Dios corren el peligro de o ser ya ni siquiera hombres. en el Vaticano. en Varsovia. En estos días aciagos es él la imagen viva de la verdadera Iglesia de Jesús y no ese mercado de baratijas en que algunos (de dentro y de fuera) intentan convertirla. organizarse. re­ latarnos vividamente la primera homilía de Juan Pablo II en la plaza de la Victoria. que no dé un corazón nuevo y una lengua nueva». reestructurar. Este don que hace sonreír a los cínicos y que incluso parece aburrir a tantos cristianos. de entenderse y trabajar juntos. y para él es una experiencia germina­ da tanto en la alegría como en el dolor.04. hace falta actuar. «La unidad puede existir sola­ mente como don del Espíritu.. La transparencia de la fe en medio de la tormenta propio yo. porque pierden la capacidad de ponerse de acuer­ do.». claro está. explica el Papa. En esta situación. bien lo han visto los grandes genios de la literatura de todos los tiempos. La Iglesia existe sólo por este don que no cotiza en las bolsas ni sufre la prima de riesgo. el sacerdote Francesco Ricci.

Evidentemente. «C on un solo gesto. con una sola palabra. esa no era su misión. ni siquiera cuando el Primado Wyszinsky estaba encarcelado. muchos católicos implicados en los movimientos opositores. tanto en el plano sindical como político. mientras hubo de comparecer en dos ocasiones con el gene­ ral Jaruzelski. y las que siguieron. ni cuando se desató la re­ presión contra los obreros. Hubo. Algún titular de periódico dijo entonces que parecía «como si la Iglesia tolerase al régimen. Por ejemplo sólo se le concedió encontrarse a solas con el detenido líder sindical Lech Walesa. eso sí. Lo cierto es que a lo largo de los largos años del régimen co­ munista la Iglesia jugó un papel histórico de resistencia espiritual y cultural. ni mientras Jaruzelski mantuvo la ley marcial. Pero lo hicie­ ron a través del anuncio del Evangelio. estímulo y apoyos de muy variado tenor. En esa última fase. Diario de un pontificado una y otra vez en los años setenta. y no al revés». pero caramba. ni al ser asesinado el sacerdote Jerzy Popieluszko. Pero es im­ portante subrayar que el diálogo de la jerarquía católica polaca con el régimen nunca se interrumpió por completo. habría podido provocar la caída de aquel régimen. que recibieron comprensión. Pero el Papa Wojtyla sabía que más allá de las lecturas 38 . favorecido también por la nueva situación en la Unión Soviética de Gorbachov. que señalaba el camino de la libertad y de la dignidad inviolable de cada ser humano. la pasión hacía exagerar a Don Ricci. Juan Pablo II hubo de aceptar condiciones especialmente amargas para visitar el país. Evidentemente aquella primera visita. Pero no lo hizo. no solía verse a un papa rodeado por más de un millón de personas en una capital comunista. no era la misión de la Iglesia». había trabado contacto con todos los grupos disidentes y conocía a la perfección las fortalezas y de­ bilidades de la Iglesia en cada país del este. no fueron inocuas desde el punto de vista histórico. del testimonio de una fe que iluminaba todo lo humano. pero nunca cayó en la tentación (y pudo ser grande) de jugar un papel de agente políti­ co. de oposición y denuncia moral. Contribuyeron a generar un viento de cambio imparable.

A veces se trata de una lluvia que empapa lentamente la tierra y "que tarda mucho en ofrecer frutos visibles. un cambio cultural y social que a veces parece un ciclón. Me he fijado en el ejemplo polaco por razones evidentes. y cuando se dan las condiciones 39 . La Iglesia vive en todo tipo de situaciones y bajo todo tipo de regímenes. pero re­ cordemos ahora que Juan Pablo II visitó países como Zaire. Y de que así sea deriva el cambio más duradero. o el compromiso en que colocó Pinochet al salir al balcón con Juan Pablo II en Santiago. La lista sería extensa. equilibrios. Pero en otras ocasiones no es así. los sacramentos celebrados y la caridad ejercida en cualquier circunstancia. la Argentina de Galtieri. a veces ni siquiera eso. y también el Chile de Pinochet. el Pakistán del general Zia Ulak. La transparencia de la fe en medio de la tormenta políticas. Sabemos lo que sucedió en Ma­ nagua cuando las hordas sandinistas trataron de reventar la misa. Evidentemente cada viaje implica condicionantes. Eso es algo que sólo el tiempo permite juzgar con serenidad y perspectiva. Sim­ plemente el poder condena a los cristianos a seguir en los márgenes o incluso en las catacumbas. su presencia era un soplo de esperanza para la comunidad católica polaca. el terrible Haití de Duvalier o la Siria gobernada por el clan de los Assad. o los sudores de las fuerzas de la O N U durante el tránsito por Sarajevo. pactos. Todo discutible y susceptible de análisis. gober­ nado con mano de hierro por un sátrapa como Mobutu. estoy por asegurar que no habría realizado ni la mitad de las que llevó a cabo. Así ha sido y así será en algunos lugares mientras salga el sol sobre la tierra. opciones contingentes en las que la Santa Sede puede acertar más o menos. Si el gran papa viajero hubiese limitado sus visitas a los países con un determinado estándar demo­ crático. Sin duda estos no le resultan indiferentes. de cuya fortaleza y vitalidad dependía directamente todo lo demás. El Papa viaja a un país cuando existe allí una comunidad que necesita ser confirmada y alentada. pero el Evan­ gelio debe ser proclamado. como sucedió en la Polonia de Solidarnos? o en las Filipinas que vieron la caída de Marcos.

lo ha com­ prendido el pueblo sencillo a las mil maravillas. ha mostrado la forma en que el cristianismo contribuye a construir la ciudad. En todo caso Benedicto XVI es más sabio y también mucho más humilde que sus críticos. porque la Iglesia navega en un mar lleno de obstáculos. Diario de un pontificado fcl mínimas de seguridad y libertad para que pueda anunciar la verdad del Evangelio y señalar sus consecuencias humanas. ha reivindicado la libertad para todos los ciu­ dadanos y ha postulado la vía del diálogo y la reconciliación para alcanzar una sociedad abierta y plural. y por eso decía en su vuelo hacia América: «La Iglesia debe preguntarse siempre si se hace lo suficiente por la justicia social en este gran continente. En Santiago y en La Habana Benedicto XVI ha explicado el vínculo entre fe. Preguntar: ¿qué puede y debe hacer la Iglesia?. 40 . no es un partido. La verdad es que siempre falta algo. y que la influencia de la Iglesia en la Perla del Caribe no puede compararse al poderío que mantuvo (incluso en los peores omentos) en Polonia. educar las con­ ciencias tanto en la ética individual como en la ética pública. Pero lo que no ha faltado es ese «atrevimiento de la fe» que ha enarbolado el Papa. razón y libertad. cantante o político. principal misión que le compete. Cosa distinta es que la oposición cubana.. sino una realidad moral. un poder moral.. evidentemente limitada por el régimen. Y yo pregunto: ¿qué líder internacional. qué escritor. el primer pensamiento de la Iglesia es educar las conciencias y así crear la responsabilidad necesaria. Y aquí quizás algo ha faltado». Sin embargo ha podido hacerlo en Cuba. ha podido y sabido decir esto en la plaza pública cubana en los últimos decenios? Con su presencia. Y lo que algunos sabios no entienden ni pueden entender. sino a toda la sociedad cubana. como lo hizo Juan Pablo II en 1998. Por eso no ha podido aún pisar tierra china. por desgracia. ¿qué no puede y no debe hacer? La Iglesia no es un poder político. dista mu­ cho de tener la fuerza que podía exhibir la disidencia polaca. esta es una cuestión de con­ ciencia que debemos plantearnos siempre.. el Papa ha rendido un verdadero servicio no sólo a los católicos de la isla..

Y en todas esas reflexiones algo hay de ver­ dad. la obediencia última de la fe. tanto más me parece que trasluce en él la figura del niño que Jesús elogia en el Evangelio. como una madre que ve el rumbo peligroso de sus hijos se pone delante de ellos a corazón abierto y les pregunta: «¿Es 41 . El Papa va hasta el fondo. el pescador. pero son todas cosas penúltimas. ¿O quizás sí? Es curioso que tanto más despliega este Papa su sabiduría teo­ lógica y su vasta cultura. sino porque de nuevo el Papa nos ha enseñado en qué consiste el oficio de Pedro. Cuántos hemos pensado que la Iglesia raya en algunos países de la vieja Europa una situación límite. el pescador galileo que en los días previos a la Pascua no sale precisamente bien parado en los relatos evangélicos. La transparencia de la fe en medio de la tormenta n C O R A Z Ó N D E PADRE. Y no por la «reprimenda» que algunos han visto a los curas rebeldes de Centroeuropa. Se­ ñor! Se la escuché decir en Cuba y ahora persigo la misma pista. Y es que en realidad. Com o un padre. incluso concede que ese justo deseo puede anidar en quienes se levantan con altivez contra Roma y plantan su desafío en forma de ultimátum. con las únicas armas que siempre ha tenido Pedro: la sencillez de la fe. que misteriosamente abre la razón y la libertad. que sería preciso imponer el orden cueste lo que cueste. entre ellas la homilía pro­ nunciada por Benedicto XVI en la misa crismal del pasado jueves santo. Por eso fue elegido. El Papa no niega la necesidad de una renovación siempre doloro- sa en el cuerpo de la Iglesia. La obediencia de la fe: ¡qué palabra tan desconcertante. Pedro tiene siem­ pre alma de niño.04. a pesar de todo. Pero hay cosas que no deberían quedar sepultadas. A LM A D E N IÑ O Homilía sobre la obediencia y la renovación en la misa crismal 11. a pecho descubierto. como decía el maestro Von Balthasar. que haría falta una terapia de choque. más aún.2012 El tiempo cabalga deprisa y las noticias se acumulan. Por eso señalaron hace seis años a Joseph Ratzinger.

puede ser factor de renovación en la Iglesia. Y descubrimos que «para una nueva fecundidad. de su propio pueblo. o no es más bien sólo un afán desesperado de hacer algo. ¿qué buscamos?. El que tenga oídos (y no sólo los curas austríacos) que oiga. Es cierto que Jesús corrigió muchas veces las tradiciones de los hombres. El Papa no habla de abstracciones. momentos que obligan a pensar en la acción eficaz del Espíritu Santo. aunque abra los telediarios. frente al arbitrio del hombre». es necesario estar llenos de la alegría de la fe. sin gota de cálculo o de diplomacia. de trasformar la Iglesia según nues­ tros deseos y nuestras ideas?». Lo demás es puro ruido. a su palabra siempre válida. 42 . Diario de un pontificado que la desobediencia puede ser verdaderamente un camino? ¿Se puede ver en esto algo de la configuración con C risto. pero siempre «para despertar nue­ vamente la obediencia a la verdadera voluntad de Dios. porque a Él le preocupaba precisamente la verdade­ ra obediencia. Quizás el mundo acostumbrado a las ecuaciones del poder y la influencia sonría ante esta forma de hablar. invita a mirar a quienes han protagonizado en la reciente historia de la Iglesia «m om en­ tos llenos de vida». que es el presupuesto de toda renovación. de la radicalidad de la obediencia. si no su tarea sería simplemente un imposible. en el fondo. Porque. del dinamismo de la esperanza y de la fuerza del amor». Pedro necesariamente tiene que albergar un alma de niño. Sí. los proyectos ideológicos o nuestra genial intuición? Y Benedicto ofrece una clave para responder: sólo quien se deja configurar con Cristo. obediente hasta la muerte. ¿la incómoda obediencia al camino del Señor o nuestro proyecto de rediseñar la Iglesia conforme a las categorías del mundo. ante esta corrección realizada a campo abierto.

que es el amplio respiro del amor». sobre esta época y sobre el camino de la Iglesia. Nosotros. Profundo conocedor de la magna obra y del pensamiento del Papa Ratzinger. compartió con Joseph Ratzinger la aven­ tura teológica de Communio. El purpura­ do suizo describe con sencillez cómo el Señor siempre ha elegido gente sencilla. Koch es suizo de habla germana. siempre necesario en un cuerpo vivo. no llega a través de las convulsiones revolucionarias ni a tra­ vés de planes muy inteligentes. y sobre todo sabe lo que es sufrir en una diócesis centroeuropea por mantenerse fiel a la Tradición de la Iglesia y a la comunión con el Papa. 43 . La transparencia de la fe en medio de la tormenta » LO S 85 A Ñ O S Y LA P A C IE N C IA D E B E N E D IC T O c E l cumpleaños del Papa y su verdadera preocupación 17.04. Confieso que al principio me quedé perplejo: ¡habría tanto que decir y nos quedamos con el grano de mostaza! A veces somos demasiado ligeros. pocos han descrito con la agudeza del Papa Ratzinger) y nos acongoja mu­ chas veces la situación de la Iglesia en Occidente. órdenes claras. que acogieron incondicionalmente el Evangelio y así renovaron la Iglesia desde dentro. medidas eficaces que propicien un cambio rápido de situación. La posición justa del cristiano. nos inclinamos enseguida a realizar juicios con­ tundentes sobre este tiempo. Koch ha elegido la imagen del grano de mosta­ za para describirla en esta ocasión. advierte Koch. proyectos relumbrantes. y pedimos por lo tanto medidas fuer­ tes. claro está. desde dentro. pobres hombres y mujeres con escasa influencia. Y así llegamos al núcleo de la mirada de Benedicto XVI sobre la historia. «sólo puede ser la del amor y la paciencia.2012 De las muchas cosas que he leído estos días sobre Benedicto XVI en torno a su 85 cumpleaños me ha impresionado un artículo del cardenal Kart Koch publicado en UOsservatore Romano. Y pedimos. El cambio. y empiezo por mí. Sentimos una lógica zozobra ante los males de esta época (que dicho sea de paso. sino que sucede de un modo lento y orgánico.

que después supimos había sido escrita por su jovencísimo teólogo de confianza. También en estos días me ha sorprendido la impresionante an­ ticipación del joven Ratzinger sobre los problemas del presente. Diario de un pontificado Es curioso que en esto coincidan los que desafían a Roma con su rebeldía y los que la acusan de tibieza e indecisión. Es verdad que el grano de mostaza está llamado a convertirse en un gran árbol bajo el que se cobijan toda clase de pájaros. Es algo que se descubre no sólo en cuanto dice y escribe. Allí descubrimos ya su claridad insobornable y su delicadeza in­ creíble. el árbol de la Iglesia. le importa que el fundamento y el co­ razón de la fe cristiana vuelvan a resplandecer». Allí está ya toda la ra­ diografía de este mundo posmoderno que Ratzinger disecciona con inteligencia y respeto. su amor a la Tradición y su carácter innegablemente moder­ no. sólo pueden crecer desde la profundidad de la tierra. sino como renovación en la continui­ dad del único sujeto de la Iglesia. Recuerdo ahora su homilía en la Cartuja de San Bruno. comprendiendo que la Iglesia tiene que acompañarlo en su zozobra y extravío para recuperar su deseo de justicia y de libertad orientándolo de nuevo al único fundamento de Cristo. pero Benedicto XVI lla­ ma nuestra atención sobre el hecho de que la Iglesia debe tener siem­ pre como punto de referencia su propio misterio. consustancial al amor. y no los planes que diseñan de antemano ese árbol a nuestra medida. y el modo en que ha profundizado como Papa sus tempranas in­ tuiciones. y por eso subraya Koch que «al Papa no le importan tanto algunas reformas concretas. La planta de la fe. Allí se entiende cómo el Concilio no podía concebirse ni como ruptura ni como asimilación. Por ejemplo si leemos la conferencia pronunciada por el cardenal Joseph Frings en 1961 sobre el Vaticano II frente al pensamiento moderno. sino en cómo escucha y mira. Impresiona que la Providencia 44 . cuando hablaba del tiempo necesario para que la gracia de Dios actúe y para que la libertad del hombre se mueva. Por el contrario el Papa ama la paciencia.

La transparencia de la fe en medio de la tormenta

haya marcado desde tan pronto al hombre que debía completar esta
obra trascendental para la misión cristiana en el siglo X X I.
El otro texto que ahora recuerdo se titula Bajo qué aspecto se
presentará la Iglesia del año 2000, y recoge algunas charlas radiofó­
nicas del entonces arzobispo de Munich. ¿Cóm o va a asustarse un
Papa que cuarenta años atrás había previsto con semejante nitidez
la gran tormenta, y ya entonces señalaba el camino?: «Me parece
seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles. Su verda­
dera crisis apenas ha comenzado todavía. Hay que contar con fuer­
tes sacudidas. Pero yo estoy también totalmente seguro de lo que
permanecerá al final: no la Iglesia del culto político... sino la Iglesia
de la fe. Ciertamente ya no será nunca más la fuerza dominante en
la sociedad en la medida en que lo era hasta hace poco tiempo. Pero
florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la
patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte».
A eso se refería en la homilía de la misa crismal, cuando hablaba
de esos ríos de vida que han significado tantos nuevos carismas re­
galados por el Espíritu en la época convulsa del posconcilio. Apren­
der la paciencia no es cuestión de ejercicios de autocontrol sino de
acompasarse al respiro del amor de Cristo. Y esa es una melodía que
el Papa Benedicto conoce como nadie. Feliz cumpleaños, Santidad.

45

U N A ESPINA EN EL COSTADO
D EL M UNDO POSM ODERNO

como si esa «producción» aparentemen­ te anárquica del Espíritu le resultase de por sí amable.05. Permanece inolvidable 49 . Q U E N O L O ES TA N T O La conciencia del Papa sobre la naturaleza y misión de los movimientos 01. su perfil. El relator del Sínodo. Han pasado veinticinco años. cardenal Thiandoum. y la clarificación llevada a cabo por los papas Juan Pablo II y Benedicto XVI en esta materia ha sido impresionante. El primero amaba la variedad de los carismas casi de una forma natural. su tarea y su encaje en el cuerpo eclesial. ¿Punto final? Evidentemente no. L A P L E N A C IU D A D A N ÍA D E LO S M O V IM IEN TO S. fue interrogado por los periodistas al respecto y respondió contundentemente que «el Sínodo ha reconocido la plena ciudadanía de los movimientos en la Iglesia». Uno de los te­ mas calientes de la asamblea había sido la floración de los llamados nuevos movimientos.2012 Corría el año 1987 y el Sínodo de los obispos destinado a estu­ diar la vida y misión de los laicos había terminado. coincidente con la propia vibración de su alma grande. porque hablamos de realidades vivas y todo lo vivo plantea preguntas y suscita proble­ mas junto con los frutos que ofrece.

Al observarlos. la radicalidad del Evangelio. más analítico y lleno de curiosidad intelectual. El Papa Ratzinger tiene su peculiar y original recorrido de rela­ ción con los llamados nuevos carismas. he tenido la alegría y la gracia de ver cómo. el Espíritu Santo creaba una nueva primavera. Lo revelaba así. en un momento en que se ha­ blaba de ‘invierno de la Iglesia’. el contenido objetivo de la fe. en una Plaza de San Pedro cuajada de las más variadas presencias. él mismo lo ha revelado en más de una ocasión. de profundización. con su sinceridad desconcertante. y siempre demostró tanta delicadeza como pene­ tración racional. Allí el Sucesor de Pedro. tenía un corte «más racionalista». Gracias a los carismas. a los obispos de Portugal: «O s confieso la agradable sorpresa que he tenido al encontrarme con los movimientos y las nuevas comunidades ecle- siales. Diario de un pontificado su abrazo a los movimientos y nuevas comunidades en la fiesta de Pentecostés de 1998. el surgimiento de estas realidades supuso para él un motivo de interrogación. Joseph Ratzinger era demasiado exigente como para ceder a esa tentación. se comunican de manera per­ suasiva y son acogidos como experiencia personal. como adhesión libre a todo lo que encierra el misterio de Cristo». explicó que «ministerio y carisma eran coesenciales» y describió la génesis histórica de los carismas apelando al diálogo continuo de Cristo con los hombres de cada etapa histórica. sin asomo de buenismo ni tópicos arco iris. A él le tocó durante largos años la tarea ardua y vital del discernimiento de cuanto nuevo sur­ gía en la Iglesia. la corriente viva de su tradición. Y por supuesto. en un momento de fatiga de la Iglesia. Por supuesto. y al cabo de gran alegría. Benedicto XVI sabe también la fatiga que comporta que cada nuevo brote del cuerpo eclesial encuentre su espacio. Siendo en origen un teólogo y un hombre preocupado por la renovación de la Iglesia en un momento de grave desafío histórico. de vivir en la Iglesia. Su acercamiento. despertando en jóvenes y adultos la alegría de ser cristia­ nos. con todo el peso de su autoridad. crezca 50 . que es el Cuerpo vivo de Cristo.

han pasado veinticinco años de aquella solemne ciuda­ danía proclamada por el Sínodo. pero otra cosa es que ese reconocimiento y ese estilo pastoral triunfen. Reticencia. Pues sí. Entre ellos hay tanta variedad y disparidad de sensibilidades como pueda encontrarse en la historia entera de la Iglesia. aunque en realidad piensan (o eso parece) que no son for­ mas completas y redondas de vivir eclesialmente. el reco­ nocimiento y una cierta apertura y disponibilidad para aprender». tan incómoda y fuera de sus esque­ mas. y una miopía para afrontar el desafío de la Nueva evangelización que desalienta. D es­ de luego pocos se opondrán explícitamente a las citas del Papa antes mencionadas. de modo que ofrezca su contribución al conjunto. Una espina en el costado del mundo posmoderno y madure. Pero lo que resulta absurdo es hacer como si no existiesen. o mantener una inveterada reticencia por el simple hecho de que no han surgido de las planificaciones oficiales o de que tienen un temperamento pro­ pio. Y ha­ blando a los obispos les encarecía que ayuden a los movimientos «a encontrar el camino justo. Y lo digo porque hace pocos días me ha sorprendido la prosa de una conferencia regional de obispos de un país europeo. que por cierto ya no son tan nuevos (muchos son bastante talluditos) y algunos rechazan esa de­ nominación por diferentes razones. Además la realidad es dura y pone a prueba a todos. un olvido casi culpable. Conste que no tiene sentido hacer una valoración en bloque de los llamados nuevos movimientos. 51 . sino también a notables seglares siempre dispuestos a «coordinar» la vida que surge. Una sequedad terca y nada paternal. esa comprensión espiritual y humana que sabe aunar la guía. pero cuánto cuesta a veces que el conjunto de la Iglesia asimile ciertas cosas. haciendo correcciones con comprensión. que no afecta sólo a determinadas curias diocesanas. por cierto. y como siempre ha sucedido en la historia. unos resultan fuertes y perdurables mientras otros se debilitan y agostan. que me hace temer (¿temor infun­ dado?) que este cuarto de siglo haya pasado en vano. Parece que algunos toleran y padecen que los movimientos existan.

afortunadamente. y lo peor es que blasonan de luchar por la transparencia y la renovación. Benedicto XVI lo decía de un modo estupendo en la pasada misa crismal: «Mirando a la his­ toria de la época post-conciliar se puede reconocer la dinámica de la verdadera renovación. vaya ojo. V O SO T R O S SOIS MIS A M IG O S Almuerzo con los cardenales en pleno estallido del Vatileaks 24. De nuevo el patético Vatileaks. de luchas de poder de las que la primera víctima sería Benedicto XVI. no la truculencia perversa de tantos medios.2012 Barbotaban las calderas en los palacios apostólicos. Algunos traicionan de nuevo. Y por un momento se des­ vela la realidad. habla sintiéndose en casa. con 52 . de una familia con toda clase de miembros. rodeado de amigos. Se ve que a algunos esta inagotable vivacidad les cansa enseguida. Parásitos. de Ratisbona. pretender que la respues­ ta nazca de un diseño de laboratorio.05. que diría el obispo Müller. Sería estúpido echar alquitrán sobre los brotes que nacen en el tronco. Pues apañados están. con la sal y la pimienta de todo lo que llega «del otro lado del Tíber». Pasto para los talk-shows. A la hora de los brindis el Papa se levanta y habla sin papeles. marcado por el cansancio de la fe y la pujanza de un nihilismo corrosivo. De nuevo la fuga orquestada de documentos. O sea que el enfado era estratosférico y ya había quien hablaba de cordadas en el Vaticano. la presencia y la acción eficaz del Espíritu Santo». para el griterío cacofónico. que frecuentemente ha adquirido formas inesperadas en momentos llenos de vida y que hace casi tangible la inagotable vivacidad de la Iglesia. la irritación se mascaba en los pasillos. esta vez cartas llegadas a la pro­ pia mesa del Papa con respuestas a consultas delicadísimas que re­ quieren máxima libertad y por tanto discreción absoluta. Y en estas llega el almuerzo que los cardenales le ofrecen con motivo de su 85 cumpleaños. sino la realidad de una casa. Diario de un pontificado Vivimos un momento crucial.

La Iglesia es esta gran amistad. Les habla de su vida ya larga. más o menos dóciles. Es día de fiesta pero el Papa no esconde la dureza de la lucha contra el mal. algo que jamás han podido imaginar ni probar los cuervos del Vatileaks ni los escribanos del odio contra la Iglesia que tanto proliferan estos días. Y concluía con esta serena certeza: «En la Iglesia. «que han resistido a las tempestades de un milenio. La dureza de la lucha requiere la dulzura de la amistad: «Me siento en casa. 53 .. Al final Benedicto XVI hace un guiño a su vieja y discreta afición al fútbol diciendo a los cardenales que estén tranquilos. El Papa está sereno. y amor de Dios hasta el desprecio de uno mis­ mo. las olas de las ideologías del siglo pasado hostiles a Dios y a los hombres». unos y otros motivo de acción de gracias a Dios. Pero entonces sucede algo inesperado. de la que la catedral milenaria es un símbolo poderoso. ha dicho «sois mis amigos. por tanto en el equipo que vence». los mira y sonríe de nuevo como un niño. este cuerpo bien trabado que luce las heridas de una larga lucha. me siento seguro en esta compañía de grandes amigos que están conmigo y todos juntos con el Señor». Una espina en el costado del mundo posmoderno hijos más o menos listos. ¿cómo podría no citarle? La historia es la lucha entre dos amores. N o da puntada sin hilo. Los cardenales sonríen. extenuante si dependiera de las fuer­ zas y la coherencia de los hombres. estamos juntos con el Señor». el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios. pero unidos en la única lucha que importa. el Papa no ha dicho «lo hacéis todo bien. con diversos análisis.. sois impecables». Benedicto habla de la amistad (vosotros sois mis amigos) y no de un modo sentimental. Es curioso. de sus días plenos de sol y sus noches de tormenta. Y cita a san Agustín. Es una comunión en las alegrías y los dolores. con temperamentos que hacen saltar chispas. Días atrás había escrito una bellísima carta con motivo del milenario de la catedral de Bamberg. incluso cuando pretende disfrazarse de bien. en la que hablaba de sus muros. porque «estamos en el equipo del Señor. en el martirio. unidos en torno a la piedra que sostiene el edificio.

Benedicto XVI llamó al esta­ dounidense William Levada a desempeñar ese cargo. virtud probada. Karol Wojtyla pensó en .2012 Cuando Benedicto XVI pronunciaba su gran homilía en la fies­ ta de San Pedro y San Pablo. pero terminó arrancando a Joseph Ratzinger de su amada Baviera e instalándole cerca de la silla de Pedro. H a sido un hombre fiel. Al concluir esa homilía el Papa Ratzinger se dirigió a los arzobispos metropolitanos que acababan de recibir el palio invitándoles a sentirse juntos «cooperadores de la verdad. Nada más iniciar su pontificado. pero también un hombre conocedor (y a ser posible amante) de su tiempo. riguroso y discreto. i Diario de un pontificado q*s snlj también las generaciones futuras de fieles católicos encontrarán la pa­ tria del corazón y protección». Un hombre de recia fe arraigado en la Tradición. coraje y anchas espaldas. Al poco tiempo de ser elegido. la cual es una y sinfónica. y reclama de cada uno de nosotros y de nuestra comunidad el empeño constante de conversión al único Se­ ñor en la gracia del único Espíritu». en una ciudad tan paradójica como San Francisco. Levada acudió presto a la lla­ mada del nuevo Papa. había tomado ya la decisión. es tarea muy especial del Sucesor de Pedro. 54 . el nuevo Prefecto de la fe. que le había pro­ curado tantas dichas como fatigas. N o le fue fácil. Descendiente de inmigrantes portugueses y afincado en la costa del Pacífico. M Ü L L E R SE M U D A A RO M A Nuevo Prefecto de la Fe 03. el obispo de Ratisbona Gerhard Ludwig Müller. Cono­ cemos el resto de la historia. Será su «joven» amigo. amplitud de miras.06. pero requiere tener a su lado un hombre de gran conocimiento teológico. Cuánto tenemos que aprender. un joven arzobispo alemán que a su juicio reunía todas esas caracte­ rísticas. Hacer que resplandezca ante el mundo (ante cada corazón hu­ mano) la verdad que es una y sinfónica.

el del obispo. De hecho había expresado al Papa su deseo de tornar a su patria lo antes posible. Una espina en el costado del mundo posmoderno un hombre de verdadera confianza aunque no tuviese el brillo de algunos antecesores en el cargo. A las puertas del Año de la fe el Papa no se engaña: no se trata ya de defender las últimas torres de la fortaleza sino de generar nuevamente la vida. dialogar y rezar. donde no ha pasado inadvertido. y eso exige dotes poco comunes. Primero por la magnitud del empeño. Con brío y sin complejos ha plantado cara a ciertas organizaciones laicales que pretendían controlar a su diócesis sustrayéndola del úni­ co pastoreo legítimo. ni con los políticos tan acostumbrados en Alemania a intervenir como seudoteólogos. Evidentemente al nuevo Prefecto le espera. Por otra parte estamos en un momento muy delicado en el interior de la Santa Sede y Benedicto XVI busca completar un equipo que sirva con total dedicación y sin reservas a la tarea que entiende ha recibido. sobre un tablero áspero y difícil que él tanto ama. Así 55 . que nadie conoce mejor que él. Benedicto XVI ha decidido tras estudiar. bien lo sabe Ratzinger. Se ha tomado un año largo para escoger y finalmente ha mirado de nuevo a Alemania. más pronto que tarde. es preciso amar tanto el orden como la vida. especialmente porque el tiempo apremia. Pero había una dificultad suplementaria: el Papa sabe que trayén­ dose a Roma al elegido. el de la Iglesia que camina en Alemania. una vez traspasada la raya de los 75. Pues bien. en ese puesto. como es su estilo. Müller es el elegido. Tam­ poco ha sido galante con las grandes cabeceras mediáticas cuando atacaban a la Iglesia y en especial al Papa. N o se tra­ ta principalmente de meter en cintura a los teólogos díscolos. un capelo rojo. Tiene 64 años y desde 2002 pas­ toreaba la diócesis de Ratisbona. pierde una pieza tal vez clave. Un viejo dossier que Levada se ha echado a la es­ palda como buen conocedor del paño y para dejar expedita esa senda a su sucesor. Su último gran servicio ha sido la in­ tervención romana en la principal asociación de superioras religiosas en Norteamérica. sucesor de los apóstoles. N o ha sido fácil.

N o parece encargo para hombre dudoso en una materia en la Joseph Ratzinger acumula bastante pericia. lo considera demasiado abierto y murmura sobre su amistad con el teólogo peruano Gustavo Gutiérrez. que ha encontrado a Je ­ sucristo y camina sostenido por su gracia a despecho de cualquier 56 . Diario de un pontificado que Müller es una suerte de bestia negra para el disenso salvaje de corte progresista. En Madrid Gerhard Müller es bien conocido y no le faltan amigos. cuando se refería al buen combate de la fe: «N o es ciertamente la batalla de un caudillo. uno de los fundadores de la Teología de la Liberación.2012 Las tres jornadas de Benedicto XVI en Milán han mostrado de nuevo la verdadera imagen de la Iglesia. digamos que Benedicto XVI ha querido que sea el obispo Müller quien cuide personalmente la edi­ ción de su Opera omnia. fiel a Cristo y a su Iglesia. Pero también hay un mundo tradicionalista que desconfía. Un pueblo de gente nece­ sitada. de igual modo que tiene una sensibili­ dad muy especial para toda el área de la América hispanohablante. Conoce bien nuestra historia y nuestra fibra espiritual. sino la de quien anuncia la Palabra de Dios.06. C E R O D IA L É C T IC A . T O D O T EST IM O N IO Encuentro mundial de las Familias en Milán 05. con sus fortalezas y debilidades. como su mentor. Pues parece que al Papa no le asusta la mencionada amistad Para quien se sienta perplejo. pero retomemos unas palabras del Papa en la homilía de San Pedro y San Pablo. Credenciales no le faltan. durante años ha sido profesor invitado de la Facultad de Teología San Dámaso y su co­ nocimiento de nuestra lengua le permite predicar una homilía sin papeles. Müller en su nueva estación romana. Sucede quizás que Müller. con sus debilidades y esperanzas. es hombre difícil de clasificar y al que le cuadran mal las etiquetas simplonas. por quien se ha entregado totalmente». Ese es «el buen combate» que deseamos a Mons.

En este caso el motivo inmediato del encuentro era la familia. era un signo potente de que la be­ lleza no es un lujo sino una necesidad. después de ver este horror? Y entonces Benedicto XVI reconoce que sólo nos sirve un D ios que ha atravesado las nubes. especialmente para quienes sufren. Lo más sorprendente de las intervenciones del Papa ha sido. por otro. su significado y valor. que se impone por su propia elocuencia en la plaza del mundo a pesar de todos los vientos de doctrina. una iglesia do­ méstica. Cero dialéctica. un centro que anudase con seguridad la tupida red de la Igle­ sia extendida por los cinco continentes. y al que quiso dotar de una misteriosa piedra basal. Es la vía de Benedicto. cero abstracción. Una espina en el costado del mundo posmoderno tormenta. que podemos sorprender en cuatro imágenes. Un pueblo al que Jesús quiso dar pastores que lo confor­ taran en su travesía. por un lado. El Papa toma la palabra pero deja de lado su pro­ funda erudición musical y afronta la gran cuestión: piensa en las víctimas del terremoto de Emilia-Romagna y lanza su gran desa­ fío: ¿acaso podemos hablar de un Misterio bueno. de todas las falsas ilusiones y los desmontajes culturales programados. sus heridas y su curación. y la Iglesia se puede ver como la gran familia de los hijos de Dios. que todo ha pivotado sobre el testimo­ nio de una vida buena. Esa es 57 . el modo en que él mismo se ha puesto en juego frente a problemas y situaciones con­ cretas y difíciles. todo razón y afec­ to encarnados. que con su compañía nos sostiene para ayudarnos unos a otros. A fin de cuentas la familia cristiana es una concreción de la Iglesia. El Himno a la alegría incluido en la Novena de Beethoven refleja la aspiración de felicidad y fraternidad del corazón del hom­ bre. pero esa aspiración choca frecuentemente con la dureza de la vida: es una paradoja que recorre como un hilo rojo la historia de cada familia. grande y bella. de un Dios que es Padre. Primera imagen en La Scala de Milán. N o era un acto refinado para deleitar al Papa melómano. que se ha hecho carne para compartir nuestros padecimientos. una red inmensa de familias.

El mensaje que lanza a estas personas es «que no están fuera». sin papeles. de la fecundidad 58 . le preguntan sobre el dolor de tantos católicos divorciados y vueltos a casar. casi como en una confidencia. ese es el horizonte al que tiende cada historia de amor. a acompañarlas y guiarlas para que sientan que forman parte de esta comunión de vida. El Papa insiste: «Deben saberlo. Insta a las parroquias y comunidades a mostrar su acogida a estas personas. por cierto. De nuevo una ocasión para polemizar con el nihilismo. Benedicto sabe hacerlo. En el Parque de Bresso el Papa Ratzinger se pone delante de las familias. puede ver sus ojos cuando le hablan. no quiere sólo dar cuenta de bellos recuerdos. más aún. Se calcula que un millón de per­ sonas se han congregado para escuchar al Papa. Llega la mañana del domingo. a campo abierto.¡jij la nostalgia última a la que apunta Beethoven. Cuarta escena. Una chica vietnamita le pide simplemen­ te que hable de su propia familia y Benedicto afina. Segunda imagen. que su sufrimiento aceptado y ofrecido les coloca en el corazón de la Iglesia. Pero de nuevo elige otra vía. Y el Papa anciano. La fiesta de la Santísima Trinidad le ofrece la ocasión de explicar el misterio del amor humano como imagen del Dios uno y trino. les dice que cuando camine «hacia la otra parte del mundo» será un poco como ir a casa. la misa de clausura de este En­ cuentro mundial de las Familias. que no pueden recibir la eucaristía. Reconoce que este es uno de los grandes sufrimientos de la Iglesia de hoy y que no existen rece­ tas simples. que precisamente así (aceptando el sufri­ miento de su condición) sirven a la Iglesia». Quizás es la primera vez que un Papa afronta de modo semejante la cuestión. Relata cómo el amor entre sus padres y de es­ tos hacia sus hijos ha sido el primer reflejo consciente del amor de Dios. Diario de un pontificado . algunas las tiene muy cerca. cómo el tejido de las relaciones familiares hizo crecer en él la certeza de que la vida es un gran bien que merece ser vivido a pesar de todas sus penalidades. y con acerado filo. H a­ bla de la relación única entre el hombre y la mujer. Tercera escena.

en una verdadera Iglesia doméstica». Les invita a mantener una relación constante con Dios y a participar en la vida eclesial.. os convertiréis en evangelio vivo. Pero el amor fiel y total.. Y entonces llega la gran promesa. los contempla como factores decisivos en su reclamo constante a la Iglesia para que sea fiel a su naturaleza y misión. les alienta a vivir la gratuidad.2012 De poco sirve lamentarse. y esa es su primera recomendación: «Ante vosotros está el testimonio de tantas familias que señalan los caminos para crecer en el amor». que es el horizonte de esta relación. con ayuda de la gracia divina. Les pide que no se encierren en las cuatro paredes de un hogar cálido y falsamente autosuficiente. que es también un patrimonio de bien para la sociedad entera. De nuevo la fuerza del testimonio. se topa cada día con la fragilidad humana y requiere la gracia del sacramento para ser sostenido: «Vuestra vocación no es fácil de vivir. más aún. el mundo». estaban ya previstos en el acta fundacional. y también a los amigos. 59 . la ventisca y el oleaje. es la única fuerza que puede verdaderamente transformar el cosmos.06. marca un camino. Una espina en el costado del mundo posmoderno del amor esponsal. a tener paciencia con los defectos de los demás. las debilidades y pecados de sus miembros. El Se­ ñor los permite. especialmente hoy. pero el amor es una realidad ma­ ravillosa. El camino que ya recorren miles de familias cris­ tianas. a perdonar y pedir perdón. a aceptar el riesgo de educar a los hijos. el sostén de esta amistad animada por la gracia de Cristo. porque los ataques que sufre la Iglesia a lo largo de los tiempos. «en la medida en que viváis el amor recíproco y hacia todos. El Papa no lanza anatemas ni afirma valores como pedradas. U N A ESPINA E N EL COSTADO DEL M UNDO POSMODERNO Don G eorgy la clave del pontificado 12. porque el horizonte de cada familia cristiana es la inmensidad del mundo con todos sus reclamos.

sólo el Evangelio.». Aquí hay materia para la reflexión. Mejorar y engrasar la maquinaria. Titula así el secretario: ¿Elprogram a del Papa?. ya desde su tarea como Prefecto de la fe. adel­ gazar el mastodonte. proteger. Pero también en el interior de la Iglesia hay quienes se resisten a la corrección y la poda que ha puesto en marcha Benedicto XVI. Para esta cul­ tura el Papa manso y tranquilo que usa la razón como el cirujano el bisturí. todo esto hay que hacerlo y se va haciendo.. que no está dispuesta a dar por bueno el hecho de que la Iglesia no se resigne al papel de venerable antigualla o a simple consoladora espiritual de las desdichas de la crisis. Ratzinger «se había convertido en una es­ pina en el costado de un mundo posmoderno en el que la cuestión de la verdad se considera carente de sentido. a su anudamiento entre fe y razón. Es un texto para leer entre líneas. a su 60 . Por ejemplo cuando dice que Be­ nedicto XV I ha logrado (siguiendo la herencia de su predecesor) algo que para muchos parecía imposible: «La revitalización de la Iglesia en un tiempo hosco y difícil».. Diario de un pontificado Y esto no significa retirarse a una seráfica atalaya mientras se produce el destrozo. imaginemos ahora que calza las sandalias del pescador. con sus redes y terminales de poder muy pre­ cisos. Por un lado existe una cul­ tura del nihilismo. favorecer la transparencia. Ya entonces era un hombre incómodo e inclasificable. Dice además don Georg que. el diario Avvenire ha publicado una página con algunos extractos del prefacio elaborado por don Georg Gaenswein para un libro sobre el impacto del Jesús de Nazaret de Joseph Ratzinger en las Universidades que no considero casualidad. En medio de la ventolera.. Y añade que «en la Curia ha dado una nueva linfa a formas antiguas y al mismo tiempo ha poda­ do ramas secas. Claro que hay que investigar. es una verdadera e inesperada espina. Pero el meollo de la cuestión es otro. de una sociedad de la opulencia empeñada en dar la espalda a Dios».. Que haya tratado de tú a tú al pensamiento laico en el Bundestag o en Westminster debe resultar insoportable. denunciar y casti­ gar. con mayor o menor fortuna.

empezando por apiñarnos en tor­ no a Pedro y seguirle. o sea cada uno de sus miembros. que los discursos tópicos están de más. y si quienes lo sabemos y experimen­ tamos andamos en otros negocios. y por eso resulta «curioso» seguir lo que dicen y comentan unos y otros. que todo. Porque aquí ya es inútil esconderse. Lo importante es que la Iglesia. Que la hojarasca sobra. En una situación terrible del pueblo de Israel. absolutamente todo en la vida de la Iglesia debe estar ordenado a que los hombres y mujeres de esta época reencuentren la amistad sencilla con el Misterio cuyo rostro es el hombre Jesús. y así será hasta el final). Dios no permite que suceda nada (¡absolutamente nada!) que no sea para su madura­ ción en la fe. pero una coalición «de facto» entre los intereses de unos y de otros no me parece un disparate como telón de fondo de lo que viene sucedien­ do desde hace meses. Una espina en el costado del mundo posmoderno idea tan newmaniana del camino de la Iglesia como renovación en la continuidad. Y hay un primer reclamo que me surge evidente entre los titula­ res de prensa y los novelones infumables de estos días: que el tiempo apremia. las situaciones de especial dificultad sacan a la luz lo que está escondido en el corazón de cada cual. estos días amargos no nos dejan escapatoria: de nada sirve perorar contra los poderes del mundo (que han acosado a la Iglesia desde sus inicios y así seguirán hasta el final) ni gastar bilis a cuenta de los traidores (que desde Judas hasta nuestros días han crecido como la mala hierba en el campo. comunidades e instituciones. la esperanza y la libertad para vivir en pie. dentro y fuera. sepa escuchar el reclamo de su Señor en esta hora. Por eso es tan imponente escuchar a Benedicto XVI estos días. Porque sólo la fe en Cristo da a los hombres la alegría. Porque en la vida de los que Él llama. y con im­ plicaciones prácticas muy saludables: «Los que te construyen van 61 . el profeta Isaías afirma algo especialmente relevante para este momento. Sea como sea. tendremos un juicio muy severo al final. Más aún. N o quiero contribuir a nuevas fantasías. Así que manos a la obra.

curan y vivifican. es recomendable recordar lo escrito por Joseph Ratzin­ ger en los lejanos años setenta del pasado siglo: «A mí me parece seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles. El aserto ha valido y sigue valiendo para la Iglesia en todas las etapas de su historia. Pero yo estoy también totalmente seguro de lo que permanecerá al final: no la Iglesia del culto político. Ciertamente ya no será la fuerza dominante en la sociedad en la medida en que lo era hasta hace poco tiempo. El Papa reconoce que ese mal crecido en la tierra de la Iglesia sigue siendo un misterio. A saber. sino la Iglesia de la fe. re­ construyen. la cuestión que hoy se dilucida es si las fuerzas que de hecho tienden a la destrucción física y moral de la Iglesia como realidad viva. Diario de un pontificado más aprisa que los que te destruyen». Apasionante espectáculo. pero añade esta perspectiva: «Evidentemente. H ay que contar con fuertes sacudidas. su cristianismo no estaba alimentado 62 . que fra­ casó ya en Gobel. y por tanto presente en la historia. son más o menos poderosas que las fuerzas que la alimentan. El coraje y la claridad del Papa a la hora de reconocer el terrible daño provocado por los pecados de algunos miembros de la Iglesia no deja de sorprender.2012 Mucho se habla del videomensaje enviado por Benedicto XVI para la clausura del Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Dublín. Y para los que como yo puedan sentir una especie de escalofrío. Pero en esta ocasión hay un juicio de fondo que conviene subrayar. dramática encrucijada. Su ver­ dadera crisis apenas ha comenzado todavía. Pero florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte». Y aquí creo que el concepto «aprisa» no tiene sólo connotación temporal sino de calado y densidad.06. LA FE R E D U C ID A A CO STU M BRE Mensaje para el Congreso Eucarístico Internacional de Dublín 19.

aclara el Papa. «La verdad de Cristo sólo se puede comprender si se ha comprendido su camino. la verdad aceptada como estilo de vida. como camino. la verdad que no se vive no se abre. nos vincula a los otros con una misteriosa solidaridad que es el tejido del Cuerpo de Cristo en la historia. N o soy yo el que decido que «ahora me hago cristiano». no es algo sólo para comprender y memorizar (aun­ que ciertamente también es esto). mi respuesta. Comenzó con una de sus provocativas paradojas al afirmar que.. un camino que se prolonga toda la vida y que requiere siempre razón. La profesión de fe. se había convertido en una m era cu e stió n de h áb ito » . en cierto sentido. y nada de ello vale de una vez para siempre. que «tira de mí» hacia su altura. se abre 63 . En segundo lugar este ser tomado por Dios implica ser insertado en el nosotros de la Iglesia. durante la Lectio divina con la que se abría el Congreso anual de la diócesis de Roma. Nuestra «actividad» consiste. Una espina en el costado del mundo posmoderno por el encuentro gozoso con Cristo. es algo que toca nuestro vivir. ■: Benedicto XVI sitúa el fondo del problema en la dramática re­ ducción de la fe a un mero formalismo. en primer lugar. En el fondo se trata de un camino. Por supuesto se requie­ re mi libre adhesión. presentarla con toda su anchura y profundidad. sólo la verdad vivida. mostrarla como el corazón de la vida y no como un añadido yuxtapuesto a la vida. De nuevo entendemos el epicentro de todos sus esfuerzos: clarificar el significado de la fe. afecto y libertad. llegar a ser cristianos es algo pasivo. como nos enseña la vida de los santos. Pocos días atrás.. a una costumbre que ya no incide en la vida. Después Benedicto XVI explica que la fórmula positiva del Bau­ tismo no es simplemente una fórmula. en acoger esa inicia­ tiva de Dios. pero lo primero es una acción de Dios que sale a mi encuentro. sino un verdadero diálogo que implica la vida de quien desea recibirlo. es algo que debe ser dramáticamente renovado cada mañana. el Papa había planteado este asunto al explicar el sacramento del Bautismo.

Unos y otros. deja de «tocar nuestra vida». enemigos de la gran misión de Benedicto XVI. El cansancio de la fe. incomprendida por los que se enrocan en un trascenden- talismo fosilizado y por los que se entregan a la disolución cultural en la mentalidad de la época. del que habló profusamente en su discurso a la Curia del pasado diciembre. se vuelve a la larga irrelevante. como la que camina en la verde isla de san Patricio. ¿Qué tiene esto que ver con los casos de abusos sexuales? En la medida en que la fe se vacía de su propia sustancia y se reduce a es­ quema intelectual. que da un nuevo horizonte a la vida. a mera fórmula doctrinal o de piedad. sino de hacerlo brillar en todo su esplendor dentro de este tiempo determinado. a discurso moral. sino por el encuentro con un aconte­ cimiento. y con ello. Y esto es lo que se refleja en tanta incapacidad para hablar al corazón de nuestros contemporáneos. con esta alteración profunda de la sustancia de la fe. o aún mejor. Y esa sigue siendo hoy la gran tarea de la Iglesia. 64 . Benedicto XV I ha dicho que «el esfuerzo del Concilio estaba orientado a superar esta forma de cristianismo y a redescubrir la fe como una amistad perso­ nal profunda con la bondad de Jesucristo». N o se trataba de adaptar el Evangelio a la corriente del tiempo. en tanta facilidad para aceptar los análi­ sis de las ideologías al uso. con todas sus posibilidades y peligros. con una Persona. Resue­ na aquí el eco de aquella formulación que abría el preámbulo de la encíclica Deus caritas est: «N o se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea. En su mensaje a una porción desvencijada de la Iglesia. Diario de un pontificado también como verdad en toda su riqueza y profundidad». una orientación decisiva. tiene que ver con esta reducción.

el anti-Papa. el cardenal Cario María Martini. un hombre de Iglesia a la que ha servido con lealtad. Para muchos de los que ahora le aplauden Martini habría sido el gran an­ tagonista. me parece que constituyen la orien­ tación más serena y decisiva para ponderar una figura tan potente como controvertida. Una espina en el costado del mundo posmoderno M ARTIN I Y LA SIN F O N ÍA D RA M Á TIC A D E LA IG LESIA La relación singular entre Joseph Ratzinger y Cario Martini 05. Son palabras del arzobispo de Milán.09. du­ rante el funeral por su predecesor en la cátedra de San Ambrosio. el hombre siempre incómodo con la propia Iglesia en la que había nacido y que le había llamado a las responsabilidades más altas. Era muy joven. incluso cuando alguna de sus tomas de posición públicas podía interpretarse como una dis­ crepancia. ya que a través de páginas enteras dedicadas a su alabanza en algunos me­ dios. Y no es decir poco. de imágenes y de palabras que ha provocado la muerte del purpurado jesuita. sin embargo. expresan la ley de la comunión: la pluriformidad en la unidad».2012 «En la Iglesia las diferencias de temperamento y de sensibilidad. Angelo Scola. apenas tenía experiencia pastoral y no era un secreto que su visión de las cosas no era coincidente en varios aspectos con la de un Papa que. Pero la realidad es testaruda. Y en medio de la cascada. apenas se encuentra rastro de esa raíz sin la que toda su vida se hace incomprensible. Martini no ha sido un «extraño» al 65 . discreta o clamorosa. a veces poco armoniosa. nunca dejó de confiar en él. Martini ha sido sobre todo un creyente en Jesucristo. Cuando tenía 52 años y era rector de la Universidad Gregoriana. lo mismo que las diversas interpretaciones sobre las urgencias de cada tiempo. Juan Pablo II le eligió para regir una de las diócesis más importantes del mundo. La paradoja es que un hombre tan celebrado por la gran prensa (en tiempos en que esta dispensa la hiel a manos llenas cuando se trata de la Iglesia) haya tenido que convivir toda la vida con una imagen que no le correspondía en absoluto. la otra cara de la moneda.

con tensiones que sólo la misericordia y el perdón que obra la gracia de Dios pueden resolver en un impulso construc­ tivo. esa encíclica que Benedicto XVI considera profética. Diario de un pontificado curso eclesial de los últimos treinta años. En su largo protago­ nismo ha cosechado críticas ciertamente amargas y no pocas veces injustas. dentro de sus análisis y propuestas discrepantes. Además. su pasión por el diá­ logo y su deseo de encontrar una reconciliación entre la Iglesia y lo mejor de la modernidad. Ambos reco­ nocían que la Iglesia se puso a la defensiva en algunos temas a partir de la Ilustración y compartían la certeza de que esa ruta era estéril a la larga. Y en esto Martini ha dado y ha recibido. pero a su vez ha causado también dolor. más bien ha sido un pro­ tagonista evidente. se profesaron siempre mutua estima y respeto. Eran coetáneos y les unía su condición intelectual. Ratzinger siempre se apasionó por la natu­ raleza del acontecimiento cristiano y centró su mirada en la relación fe-razón como clave para una nueva modernidad que salvaguardase la razón y la libertad como camino hacia el Misterio. mimado por unos y discutido por otros. Pero mientras Martini realizaba una lectura plomiza de los últimos doscientos años de vida eclesial. Ratzinger desarrollaba su tesis newmaniana de la renovación en la continuidad y reclamaba una apertura mutua y una purificación recíproca entre fe y razón moderna. N o se trata de decir que todo ha sido un camino de rosas. precisamente una expresión de auténtica modernidad cristiana. Mientras Martini cultivó sobre todo los debates éticos e institucionales y centró en ellos su batalla por la renovación de la Iglesia. sudor y lágrimas a Pablo VI. Mucho se ha hablado también de su relación con Joseph Ratzin­ ger. La sin­ fonía de la Iglesia se compone a lo largo de la historia con disonan­ cias y dolores. 66 . pero siempre en su casa. por ejemplo cuan­ do ha impugnado públicamente la Humanae vitae. y este es un hecho documentado. antes y después de la llegada de este a la sede de Pedro. aquella encíclica que costó sangre.

con su personalidad y su temperamento. Son palabras del P. Evidentemente todo esto lo hizo con su propio estilo. dispuesto a acoger a todos. 67 . el cardenal Martini es mucho más que la caricatu­ ra de intelectual enfadado con su Iglesia que nos han transmitido estos días los que siguen acariciando la pretensión de controlar­ la desde las cabinas de mando del poder mediático.09. económico o político.2012 «Este viaje es un mensaje por el propio hecho de que se rea­ liza». Benedicto XVI conoce los peligros. pues tienen una misión allí. La ironía del Espíritu Santo ha querido que sea pre­ cisamente el cardenal Scola (caricaturizado también por algunos como el anti-Martini) quien trace su verdadero perfil. Samir Khalil Samir. siempre en busca de caminos de reconciliación por el bien de la Iglesia y de la sociedad civil. Lombardi. Una espina en el costado del mundo posmoderno En todo caso. Y por supuesto. Pedro no puede dejar a sus hijos más vulnerables sin el consuelo y la fuerza de su presencia. que no le ahorraron choques y amarguras. habría sido un contra-testimonio». pero no teme. el que vale definitivamente para la Iglesia: el de un pastor atento a la reali­ dad contemporánea. Pero todo eso debe verse ya con una serena piedad desde la Jerusalén celeste que siempre anheló transitar. «Si debido a los riesgos el Papa hubiese cancelado el viaje. como ha dicho el P. apasionado por el ecumenismo y el diálogo interreligioso. no pocas desde la orilla de quienes se empeñaron hasta el final en instrumentalizarle. el viaje nunca ha sido puesto en cuestión en los apartamentos pontificios. En verdad. que no tiene pelos en la lengua. La formulación es audaz pero tiene lógica. T E N ÍA Q U E IR Razones del viaje a Líbano 13. Si el Sínodo para Oriente Medio envió un men­ saje claro a los cristianos de esas tierras fue precisamente que no se retiren.

pero en el Líbano de 2012 produce zozobra que una parte de los líderes políticos cristianos se asocien a Hezbolláh mientras otros se aco­ gen a la amplia coalición anti-siria con los musulmanes sunníes. porque esto da la verdadera medida del viaje. Y hace bien. Diario de un pontificado Beirut es en la víspera de la llegada del Papa una ciudad ruidosa y engalanada. Pero todo eso no disipa los nubarrones. presto para ex­ plotar con el mínimo pretexto». la milicia armada chií que mu­ chos identifican como un «estado dentro del Estado». Incluso se ha dado.. el Patriarca maronita Bechara Rai ha hablado estos días de «la dureza de los corazones. de la profundidad del odio entre unos y otros. de pluralismo y de libertad religiosa. Son palabras duras. Bien está profesar el legítimo pluralismo de las opciones temporales. Allí se comercia. una reconciliación que parecería imposible tras los horrores de una guerra llena de venganzas sin fin. en cierta medida. La gente es consciente del precario (casi milagroso) equilibrio que sostiene todo el edificio. y sin embargo el temor crece.. por la llegada de miles de refugiados. de la hipocresía y la mentira que envenenan las rela­ ciones. Ya no se habla de la «Suiza de Oriente Medio» pero el país de los cedros sigue siendo una anomalía por tantas cosas. que una espina particularmente dolorosa es la división interna de la comunidad cristiana en esta difícil encrucijada. aumentados por la guerra en Siria. que la autoridad cristiana más cualificada del país no ha querido ahorrarse días antes de que el Papa aterrice en su tierra. dista mucho de ser un camino de rosas. El Patriarca ha conseguido reunidos en torno a su mesa tras años de 68 . Es el único lugar en el avispero medio-oriental en el que puede hablarse con propiedad de democracia. se construye. por el sempiterno con­ flicto entre Israel y Palestina. Para que nadie se haga ilusiones con el precario equilibrio parlamentario actual. próspera a su manera. aunque aún sean visibles las ci­ catrices de la terrible guerra civil. Por cierto. que aunque seguramente transcurrirá en­ tre el entusiasmo del pueblo. por la onda de las revoluciones árabes que han terminado por encumbrar al islamismo y por los hilos que mueve Teherán a través de Hezbolláh. se convive.

Mientras tanto en la noche mediterránea de Beirut se respira esperanza. Mounir Khairallah. muy cerca. Khairallah ha dicho al diario Avvenire que los cris­ tianos libaneses no tienen miedo y que la presencia no depende tanto del número cuanto de la calidad del testimonio. con los ropajes que indican sus respectivas tradiciones. Cada uno de ellos llega fren­ te al Papa. la convivencia entre cristianos y musulmanes y el reparto de la gestión pública entre las diversas comunidades. fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz: el signo de los cristianos que es a un tiempo amor y perdón. Benedicto 69 . Esperemos. alimentado y sostenido. Es un camino distinto de la mera autodefensa y del exilio. victoria sobre la muerte. Una espina en el costado del mundo posmoderno incomunicación. para recibir de sus manos un ejemplar de la exhortación Ecclesia in Medio Oriente. en Harissa. Quizás esta senda de la misión a través del testimonio y el diálogo sea una de las grandes apuestas de la Exhortación post-sinodal que Benedicto XVI firmará en la basílica de San Pablo. Es este un espacio singular en el que se alterna el sonido de las campanas y las llamadas del muecín.09. y eso es ya un paso. advierte que una verdadera primavera árabe sólo tendrá lugar cuan­ do se garantice la libertad de opinión.2012 Una fila de hombres curtidos. de edad avanzada. Pero hace falta un pue­ blo consciente. Todos quieren recibir y escuchar al Papa que llega el 14 de septiembre. y se reconozca a los cristianos idénticos derechos y deberes que a sus vecinos. El obispo maronita de Batroun. rostro con rostro. También ha logrado que varios líderes religiosos cristianos y musulmanes de las distintas confesiones firmen una declaración sobre los fundamentos de la nación: el carác­ ter democrático. de expresión y de conciencia. A M IG O D E D IO S Y D E LO S H O M BRES Apuntes del viaje a Líbano 17. Con todas sus dificultades Líbano es un espejo en el que otros po­ drían mirarse.

Son los Patriarcas de sedes antiquísimas. ellos sólo ponen su confianza en el Dios que los ha llamado a esta misión y en la compañía de toda la Iglesia. un camino arduo. les estrecha las viejas manos.J XVI se detiene con cada uno. Una vez más. ni los medios de comunicación. celosos de su memoria de martirio y de gloria. El Evangelio del día afirma que Jesús se lo explicó a los suyos «con toda claridad». un abrazo y una invitación apremiantes: ¡permaneced en la tierra de vuestros padres. cruza con ellos palabras que no recogerán las crónicas. y también los Presidentes de las conferencias episcopales de Turquía y de Irán. 70 . Los cristianos de Medio Oriente no pueden hacerse vanas ilusiones: no serán las potencias occidentales. N o les entrega un dietario sobre cómo ser cristiano en Medio Oriente y no morir en el intento. que no es el del poder o el de la gloria terrena. tan presto a confesar una ver­ dad que no alcanzaba a entender como a protestar indignado ante el Maestro porque su camino producía vértigo. BR. como hace más de veinte siglos.. a través del dolor y del amor. La misma claridad que ha desplegado Benedicto XVI en sus cuarenta y ocho horas en tierra libanesa. í. ni la astucia tan típica de la zona los que aseguren su futuro. a perder su vida por Cristo y el Evangelio. sed testigos del crucificado. cons­ truid junto a vuestros conciudadanos la paz basada en la justicia y el perdón! Minutos antes una apoteosis de cantos y banderas había dejado paso a la profundidad y fervor de la celebración litúrgica.i . Pedro ha tomado la palabra. Pero ya no es el pescador instintivo. para ganarla». países en los que la fe cristiana representa hoy apenas el grano de mostaza del que habla la parábola del Evangelio. Ahora la voz de Pedro conoce ya. les mira dulcemente a los ojos. que «decidirse a seguir a Jesús es tomar su Cruz para acompañarle en su camino.. Como Jesús. sino el que lleva necesariamente a la renuncia de sí mismo. una mirada.'m Diario de un pontificado . N o es el plan estratégico de una empresa desesperada sino la mirada llena de inteligencia y pasión de los pastores de un pueblo muy probado.

Y en la basílica de San Pablo en Harissa. del inquieto Egipto en transición. Una espina en el costado del mundo posmoderno Esa compañía que sólo el Papa. desenmascarad la mentira del fundamentalismo. y percibir la mirada de desespera­ ción de tantos hombres y mujeres que se encuentran en situacio­ nes humanas y materiales difíciles. han llegado del hermético Irán. 71 . con su sacrificio personal. alawí y drusa. su lucidez y su fe patente. Más de uno se descubrió con los ojos llenos de lágrimas al es­ cuchar al Sucesor de Pedro que esta no es la hora de una derrota (tan fácil de anotar con las contabilidades del mundo). Había llegado a Beirut en plena fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. al firmar el documento fruto del Sínodo. subraya el Papa. Ese es el lenguaje de la cruz gloriosa. asintiendo al apremio dulce y severo del obispo de Roma: construid la paz. del martiriza­ do Irak. que da sentido a su existencia. sino la hora de «celebrar la victoria del amor sobre el odio. quiso decir en voz alta el drama de sus hermanos: «Toda la Iglesia ha podido escuchar así el grito lleno de angustia. que viven fuertes tensiones con miedo e inquietud. de la lejana Armenia. saber transformar también unos seres que se ven combatidos y heridos en su fe y su identidad. del servicio sobre el dominio. no permitáis que el veneno de la violencia contamine vuestra religiosi­ dad. en vasos de arcilla dispuestos para ser colmados por la abundancia de los dones divinos. pero allí estaban. los jefes de las comunidades sunní. chiíta. incómoda referencia para muchos. del perdón sobre la ven­ ganza. y que quieren seguir a Cristo. de la humildad sobre el orgullo. la Iglesia madre. podía encarnar estos días. a pesar de que muy a menudo se ven impedidos de hacerlo». Viejos y cono­ cidos vecinos raramente confortables. la locura de la cruz: «Saber convertir nuestro sufri­ miento en grito de amor a Dios y de misericordia para con el pró­ jimo. en respetuoso silencio y con semblante amistoso. Delante del Papa están todos. de la Siria que se desangra y de Jerusalén. más preciosos que el oro». Y junto a ellos. de la unidad sobre la división».

que no elimina las discriminaciones. Hace falta una gran tarea educativa y de convivencia para que esta semilla germine en el tiempo. Benedicto XVI ha vuelto sobre uno de sus temas esenciales: la convivencia. la violencia instigada por los islamistas se extendía por toda la región. Ha sido la documentación carnal de dos mensajes muy centrales en la visita: los cristianos no deben temer al futuro sino que deben implicarse en su construcción. Volvamos a la escena del principio. La pérdida o el debilitamiento de esta libertad priva a la persona del derecho sagrado a una vida íntegra en el plano espiri­ tual». a los barrios donde los cristianos sienten 72 . ha de ser posible para cualquiera. «Profesar y vivir libremente la propia religión. El encuentro con los jóvenes ha sido un motivo de especial alegría para el Papa. También advierte de la falsedad de una convivencia basada en la marginación de la apertura religiosa del hombre. Recordemos que mientras miles de jóvenes de ambas religiones aplaudían al Papa. y la amistad cívica entre mu­ sulmanes y cristianos es posible y constituye una palanca para cons­ truir otro tipo de convivencia en Oriente Medio. encrucijada de caminos entre Oriente y Occiden­ te. y así se hace incapaz de actuar con justicia y de comprometerse por la paz. Tras la dicha límpida de estos días toca volver a casa. porque sin ella no puede en­ contrar respuestas a los interrogantes de su corazón sobre el sentido de la vida y la manera de vivir moralmente. Hace falta una nueva comprensión y valoración de la libertad reli­ giosa y de su proyección social y política. En el Líbano multiconfesional. sino que a veces incluso las reafirma. Diario de un pontificado ¡ K(1>j Ante los líderes políticos y los representantes del mundo de la cultura Benedicto X V I realiza un fuerte llamamiento a respetar la libertad religiosa. la vida buena. Y advierte que no basta una mera tolerancia. no puede sostenerse ni sobre el funda- mentalismo que pugna por dominar al Islam ni sobre el laicismo agresivo que tantas veces asoma la cara en las democracias europeas. pero no existe otro camino. sin poner en peligro su vida y su libertad. y quizás Líbano puede ser un buen laboratorio para esto.

la majestad y el frescor de una presencia que es toda una promesa para esta tierra. Vino como amigo de D ios y de los hombres. N o es sólo cuestión de sentimientos. les había dicho Benedicto XV I pocas horas antes. arriesgar en un diálogo siempre difícil (pero que también da frutos) con los musulmanes sencillos. al desafío de ser protagonistas de una historia que estos días vuelve a parecer un volcán. Cedros y olivos han flanquea­ do las etapas de este bello viaje. llevan en la cara y en el alma las cicatrices de sus respectivos pue­ blos. y el aceite de la acogida. Am bos necesitan ser regados y podados con sabiduría y paciencia. 73 . a la difícil convivencia. «¡N o temáis. Y hay mucho por hacer: fortalecer la unidad y el testimonio común. mejorar la formación de los lai­ cos. un camino. Una espina en el costado del mundo posmoderno la tentación de encastillarse para defender una magra cuota de seguridad. Pe­ dro ha venido para señalar una tarea. con el «Islam del pueblo». abandonar actitudes meramente defensivas. pequeño rebaño!». Com o ha hecho Benedicto XV I sin cálculo ni reserva. y todos han debido reconocer que en medio del cotidiano marasmo informativo ha sucedido algo verdadera­ mente nuevo. como gusta decir el cardenal Scola. Los hombres que desfilan frente al Papa son herederos de una milena­ ria historia de testimonios heroicos. de sufrimientos sin cuento. de la amistad y del compartir.

LA HORA DE LA VERDAD .

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y para testimoniar al mundo (como acaba de hacer en Líbano) el tipo de experiencia humana que forja esa misma fe amiga de la libertad y de la razón. El Papa enhebra sus mensajes para lanzar un gran reclamo. N o hay palabras sobrantes ni gestos inútiles. quiso recordar la intención del beato Juan X X III al convocar el Concilio Vaticano II: que la doctrina cierta e inmuta­ ble de la Iglesia. incluso extenuante para un hombre de 85 años que debe mantener las luces largas y la mano fuerte en el timón. Allí se postró hace cincuenta años para rogar la protección de santa María para un evento que algunos consideraban locura y que despertaba tantas 77 . se profundice y se presente de una forma que responda a las exigencias de nuestro tiempo. N o es casualidad la cita del Papa Juan. cuyas huellas seguirá el próximo 4 de octubre para llegar al Santuario de Loreto. Hace unos días. para mostrar ante el pueblo cristiano la raíz luminosa de la fe. al recibir a un grupo de obispos recientemen­ te ordenados. que debe ser fielmente respetada. E L O C T U B R E D E B E N E D IC T O Previsiones para un mes de vértigo 27. porque Benedicto XVI no da puntada sin hilo.2012 Llega un mes de octubre cargado.09. Desde ahora conviene no perder comba.

un hombre al que los más lúcidos hombres de Iglesia veían ya romper amarras con su historia cristiana. uno que conserva en la me­ moria los trajines llenos de apasionada esperanza de aquellos días. El hilo no se ha roto. De momento ha señalado que la Nueva evangelización comenzó precisamente con el Concilio. Ahora llega a Loreto otro hombre en sazón con las llaves de Pedro al cinto. Es cierto que ya su discurso a la Curia de diciembre de 2005 desbrozó las entretelas de esa «herme­ néutica de la continuidad». rompiendo las inercias y abriendo los espacios a una fe límpida que abraza todo lo humano. Llegan el Año de la fe y el Sínodo sobre la Nueva evangelización. nunca se rompe. que tiempo habrá. Aquel evento no nació de la necesidad de ajustar mecanismos oxida­ dos sino de la pasión por comunicar a Cristo al hombre contempo­ ráneo. el Papa Benedic­ to ofrece un balance autorizado: «A pesar de las dificultades de los tiempos. que esperaba del Concilio un nuevo florecer de la Iglesia en su riqueza interior y en su extenderse maternalmente a todos los ámbitos de la actividad humana. «Renovación en la continuidad» es la palabra-clave de Benedicto XVI para interpretar el camino de la Iglesia. desde la participación de los fieles laicos. tocando la vida de la Iglesia en todas sus dimensiones: desde la ins­ titucional a la espiritual. por 78 . pero aún podemos esperar mucho más. al florecimiento de nuevos carismas y de la santidad de los fieles». desde el origen. cuando Joseph Ratzinger era un prometedor teólogo que aconseja­ ba a los obispos alemanes. los efectos de aquel nuevo Pentecostés se han prolongado. De nuevo Benedicto XVI se hace eco de la mirada de Juan XXIII. Renova­ ción desde dentro. Esos son los frutos que a pesar de las tormentas ha rendido ya el evento conciliar: una Iglesia que pisa el surco de este tiempo. Y antes de entrar en detalles. Y no es un conejo sacado de la chistera. y dentro de este la gran estación conciliar de cuyo radio estamos lejos de haber salido. y por eso la presencia física del Papa Ratzinger en Loreto es ya todo un mensaje para los que afirman que el Vaticano II ha roto con la Tradición. Diario de un pontificado inquietudes como esperanzas.

en Visita ad Limina. les ha dicho que «los desafíos de una sociedad ampliamente secularizada nos invitan a buscar con coraje y optimismo una respuesta. antes y después del Concilio. un protagonismo creciente de los fieles. con una especie de burocratización de la pastoral».10. haciéndose incapaces de tocar el corazón de quienes se han alejado de la fe o están en búsqueda. pero permaneciendo siempre el mismo y único sujeto del pueblo de Dios en camino. que él mismo a veces siente impaciencia. Im­ presiona ver y escuchar a Benedicto XVI a los pies de Señora de L o ­ reto. proponiendo con audacia e inventiva la novedad perenne del Evangelio». Y les advier­ te con paternidad que la solución de los problemas no debe limitar­ se a cuestiones organizativas. Y ante ciertas inercias y sorderas sí que siente uno cierta impaciencia. impresiona su humildad (tanto más difícil cuanto más grande 79 . Pero ¿escuchamos al Papa? Durante la Plenaria del episcopado alemán le han interrogado al arzobispo Zollitsch sobre las reivindica­ ciones de reformas de algunos grupos de laicos y ha respondido que les comprende. o La hora de la verdad embarrado que esté. Cabe pregun­ tarse de qué reformas hablan unos y otros. PARA C O N T IN U A R L A MISMA H ISTO RIA Peregrinación a Loreto.2012 Es la misma Iglesia. nuevas culturas de la fe para mantener vivo el fuego del diálogo con un mundo en cambio acelerado. Atentos a este octubre de Benedicto. E N LO R E T O . una simplificación de estructuras acorde con el Evangelio. una Iglesia menos clerical. y por tanto. tras las huellas de Juan X X II I 05. más volcada hacia la misión. el único sujeto- iglesia que crece en el tiempo y se desarrolla. nuevas formas de vida cristiana. A los obispos franceses. haciendo así que nuestras comunidades se miren a sí mismas. Yo tengo claro de qué nos habla Benedicto XVI. «N os arriesgamos a poner el acento sobre la búsqueda de la eficacia. sea cual sea su estado de vida.

Ella es la Madre del «sí». Renovación en la continuidad: para irritación de los que postulan una Iglesia completamente nueva. como una brisa de primavera.. Así que ¡fuera interpretaciones!. Diario de un pontificado es un hombre). uno de los grandes pen­ sadores de este tiempo: él. desde una soberbia palmaria. En frase genial del Papa Ratzinger. que es recibido por los Parlamentos y las Academias. el tener sobre el ser». ¡Es necesario volver a Dios para que el hombre vuelva a ser hombre!. para decir sencillamente en qué consiste el cristianismo a un mundo que en buena medida lo desconoce por completo. porque sin Dios el hombre termina por hacer prevalecer su propio egoísmo sobre la solidaridad y el amor.. Y cincuenta años después Benedicto XVI ha dicho que «esa invitación resuena con particular fuerza en la crisis actual. Aquel Concilio tenía el objetivo de «extender cada vez más el rayo bienhechor de la Encarnación y Redención de Cristo en todas las formas de la vida social». que todo el cuerpo eclesial con Pedro a la cabeza se ha despeñado al abismo. su palabra transparente y musical. Lo dice el Papa Juan. su perfume inconfundible de Evangelio. para eso fue convocado. Tenía que venir a postrarse en Loreto precisamente él. en la casa que se caldea al amor de la Madre. el beato Juan X X III. ha proclamado apenas una semana antes de inaugurar el Año de la fe. dos sucesores del apóstol Pedro han querido venir a confesar la fe de los sencillos. las cosas materiales sobre los valores. reinventada a raíz del Concilio. Una vez más Benedicto XVI ha querido hablar a la 80 . y para escándalo de quienes denuncian. Han querido señalar que no son los planes estratégicos ni la astucia comunicativa lo que asegura el «éxito» de la misión de la Iglesia. sino la obediencia llena de gratitud de la que María es maes­ tra. Ella quien nos narra el camino para seguirle por la vía de la fe. En la casa de Loreto. Frente a los unos y los otros la imagen mansa y luminosa de Benedicto XVI. el que convocó y lanzó el Concilio. la devoción sencilla y el fervor con el que habla de su predecesor. N o lo dice ningún restauracionista de esos que la prensa progresista lleva cuarenta años inventando.

que en el arduo camino de la vida Dios ha dispuesto una casa: «Es la fe la que nos proporciona una casa en este mundo». dentro de una gran familia de hermanos. detrás de las nubes de la histo­ ria. Más de uno torcerá el gesto pensando ¡pero qué ingenuidad! Pero esa audaz ingenuidad es la que ha traído a la Iglesia hasta el día de hoy.. ¿tiene que ver con nosotros? ¿Es un Dios bueno y la realidad del bien tiene poder en el mundo o no?» Con estas palabras pronunciadas mirando a la cara a los padres sinodales.2012 «Detrás del silencio del universo. E L PAPA E N C IE N D E EL SÍN O D O Primera lección a l comienzo del Sínodo 09. H a querido sobre todo poner en el centro al D ios de Jesucristo y contemplar a la Virgen que nos indica el camino.. esta es la enjundia de todo lo que se avecina estos meses en la Iglesia: volver a Dios para que el hombre extraviado se reencuentre. Esta es la almendra. del amor. de dominar. a sus miedos: «Tenemos miedo a que la presencia del Señor sea un límite para nuestra libertad. En Loreto las campanas tañen a gloria. Suenan los cañones. no las estrategias o los poderes de este mundo. pero es Dios precisamente quien libera nuestra libertad de su cerrarse en sí misma. incluso fí­ sicamente.. Benedicto XVI ha sacudido literalmente el 81 . se inquietan los mercados. la casa de la Iglesia en la que podemos habitar seguros. Empieza a jugarse la partida. Y ha querido mostrar. al don de sí. La hora de la verdad inseguridad de nuestra época. cure sus heridas y pueda reconocerse en casa.10. pero que tam­ bién nos invita a caminar sin miedo por los laberintos de la historia. de poseer. ¿hay o no hay un Dios? Y si lo hay ¿nos conoce?. En Loreto el Papa no ha querido hacer grandes análisis. que se hace servicio y colabo­ ración». y la hace capaz de abrirse. los violentos trazan sus planes. bullen las imágenes en la red. de la sed de poder. esperar­ lo sería desconocer quién es y cómo se mueve..

Confesar la fe nos hace pensar en afirmarla delante de un tribunal. nos conoce y nos ama. que nace del hecho de que no somos los hom­ bres los que hemos pensado y construido la Iglesia. muchos contem­ poráneos se atormentan: ¿por qué este Dios que nuestro corazón busca e intuye. delante de los ojos del mundo. El segundo paso lo ha designado Benedicto XVI con la pala­ bra latina confessio. De ahí la necesidad dramática de la oración. Pero esta confesión de la fe no es cosa de algunos momentos dramáticos. Quizás hoy están teñidas de una amargura plomiza como en pocos perio­ dos de la historia. sabiendo que puede costamos caro. que el precio puede ser la propia vida. Jesús es su palabra. como ha hecho el Papa. Y ante la inquietud que crece. y también hoy el inicio tiene que venir de Dios». más aún. el Papa señala tres pasos fundamentales. «Los apóstoles no han empezado la Iglesia con la forma de una Asamblea Consti­ tuyente que debía elaborar la Constitución. ha dicho el Papa. Primero la oración. la llama que alimenta el incendio del Evangelio en torno a él». Dios ha hablado. ha entra­ do en la historia. Estas preguntas. Con una intensidad que hace pensar en la predicación primera de los apóstoles. Él actúe. que sufre con nosotros hasta la muerte y resucita. requiere un hábito que la haga visible en lo cotidiano. para poder decir a los hombres con autoridad: sí. Para que esta realidad que nutre las venas de la Iglesia cada segundo de su existencia llegue al corazón de los hombres. no se deja oír? ¡Así se comienza un Sínodo! La Iglesia entera debe acoger esta zozobra. «La caridad es la gran fuerza que debe arder en el corazón de un cristiano. Benedicto XVI ha encendido la llama de este Sínodo apenas comenzado: «La fe debe convertirse en una llama de amor que realmente encienda 82 . que va más allá de la mera profesión de la fe. para implorar que hoy de nuevo. el Dios con nosotros. Diario de un pontificado comienzo del debate sinodal sobre la Nueva evangelización. A esta forma visible de la fe el Papa la ha denominado caritas. sólo por iniciativa de Dios podía nacer la Iglesia. son tan actuales hoy como ayer.

prejuicios y oscuridades. de eso se trata ahora en unas coordenadas históricas nuevas. Esta actualidad de la fe (el sentido profundo de la palabra aggior- namento. como entendieron algunos. humilde y segura al mismo tiempo.2012 La necesidad es hoy mayor que hace cincuenta años porque el desierto se ha extendido. El cristianismo está marcado a fuego por la presencia del Dios eterno que ha entrado en el tiempo. sino al contrario. N o se trata. pero que sobre todo sigue sediento del Dios vivo y verdadero. De eso se trataba entonces. esta luz al tiempo suave y cortante. extravíos. Porque sin 83 .10. y a la que Benedicto XVI no hace ascos) expresa la continua vitalidad de la Iglesia. siempre joven». La semana ha sido sencillamente impresionante. tanta niebla y tanta palabrería. « La hora de la verdad nuestro ser. Cabe pregun­ tarse de dónde saca el Papa esta energía. ¡Q U É E SP EC T Á C U LO ! Una semana de impresionante magisterio 15. por eso es siempre nuevo. Pero ¿necesidad de qué? De lo mismo que movió apasionadamente a los padres con­ ciliares: comunicar la fe al hombre contemporáneo que porta consi­ go dudas. de reducir la fe y adaptarla a las opinio­ nes de los tiempos. alegre sin triunfalismo. se ha difundido el vacío. pero pudieron hacerlo sólo en la medida en que estaban profundamente arraigados en la fe apostólica. Su forma de relatar el Concilio despeja de un plumazo tanta costra banal. «como un árbol en perenne aurora. consagrada por Juan X X III. debe convertirse en la gran pasión de nuestro ser y así podrá encender al prójimo: esta es la esencia de la evangelización». N o ha existido ruptura alguna en estos cincuenta años de singladura eclesial. «introducir el hoy de nuestro tiempo en el hoy de Dios». del sentido y el destino de su aventura humana. Es verdad que los padres conciliares se abrieron con confianza al diálogo con el mundo moderno.

que da luz y calor». Diario de un pontificado ese arraigo. De ahí la ur­ gencia de que el Catecismo de la Iglesia Católica sea el instrumento maestro para educar al pueblo cristiano en el hoy que nos toca vivir. Bellísimamente el Papa explica que «la llama del Espíritu Santo no es un fuego devorador. la guía apasionada de Juan Pablo II que ha dado a la Iglesia un nuevo relieve histórico. la nueva responsabilidad de los laicos. De nuevo hemos visto estos días la alegría sin doblez de ese pueblo. porque es consciente de las dificultades y trabas del camino: del viento que sopla desde fuera y amenaza con hundir la barca. el corazón sediento de los hombres nos reclama. y si la sal se vuelve sosa. Tanta ha sido la apretura que a veces. Y así hemos visto crecer por doquier la novedad: los nuevos carismas. Así pues la Iglesia no puede recrearse en la nostalgia. pero no es un fin en sí mis­ ma». y de la cizaña que crece en el campo de la Iglesia. Pero todo esto es sólo una parte de la historia. el protagonismo de los jóvenes. más humilde». está irremisiblemente lanzada al futuro. Lo decisivo es que pese a nuestros temores el Señor no estaba dormi­ do. «La memoria del pasado es preciosa. en asunción de la mentalidad del tiempo.. La fuerza del Espíritu no ha dejado de trabajar. la capacidad inmensa de Benedicto XVI para decir la fe y mostrar su fruto humano en los areópagos de la posmodernidad. ¿quién la salará? De ahí la necesidad invocada reiteradamente por el Papa en esta semana inolvidable de volver a la «letra» del Concilio que expresa la conciencia verdadera de la Iglesia. y no la principal. pero a su modo. ha dicho el Papa a los obispos de todo el mundo llegados a Roma. H oy como ayer el amor de Cristo nos apremia. Como dijo Benedicto XVI a los miles de jóvenes convocados por la Acción Católica en una vigilia cuajada de luces.. es una llama de bondad y de verdad. confesaba el Papa. «he­ mos pensado que el Señor dormía y se había olvidado de nosotros». «ahora nuestra ale­ gría es quizás más sobria. despojada de hipotecas y lecturas ideológicas. no según nuestras pretensiones. el diálogo se transfor­ ma en mera disolución. Los desiertos contemporáneos (basta tomarse un café o encender 84 . lo hemos visto clamorosamente.

Com o subrayaba la homilía de apertura del Año de la fe. de este vacío.. El mundo occidental. y alguna responsabilidad nos toca también a nosotros. nosotros que no sabemos qué es la verdad». Benedicto XVI ha tenido la audacia de compararlo a la situación de tantos hombres de nuestra época que han perdido la luz de la fe y como consecuencia no saben ya situarse en el mundo. Hemos visto a Pedro enseñar al pueblo. mendigo a la orilla del camino. 85 . Como diría André Malraux. pueden introducir «el hoy eterno de Dios en el hoy de los hombres de nuestra época». ¡qué espectáculo! M E N D IG O S D E L SE N T ID O D E LA VIDA Clausura del Sínodo sobre la Nueva evangelización 31. se ha llenado de «Bartimeos». c La hora de la verdad la televisión) hacen más ardiente la sed de los hombres y mujeres de esta época que nos toca vivir. aunque a veces la expresen de un modo que nos espanta.. desea recu­ perar la vista y grita a Jesús que pasa. Es interesante este binomio entre la fe y la luz que el Papa desarrolla consciente de que nuestra cultura dominante sitúa precisamente la fe en «el lado oscuro». en la subjetividad que no admitiría contraste ni verificación racionalmente compartida. «no existe ningún ideal por el cual podamos sacrificarnos. ni dinero. ni dos túnicas. ni alforja. «llevando solamente lo que es esencial: ni bastón. Sólo ellos. antaño plasmado por la fe. ni pan. Pero sólo quienes estén determi­ nados por la fe y arraigados en la tierra de la Iglesia osarán adentrar­ se en esos desiertos para ofrecer el testimonio de su vida cambiada. Deberíamos entender este Año de la fe como una peregrinación en estos desiertos. de su humanidad plena y gozosa aun en medio de la tormenta. a fin de cuentas los santos.2012 El ciego Bartimeo. porque de todos conocemos la mentira. sino el Evangelio y la fe de la Iglesia». Pero precisamente a partir de la experiencia de esta oscuridad. puede surgir la nostalgia de una mirada diferente. los cristianos.10.

así ha calificado Benedicto XVI a tantos hombres y mujeres de nuestro tiempo. a menudo manifes­ tados de forma implícita o negativa». un gesto de diálogo y de presencia plenamente adecuado para el ámbito universitario. aunque ya lo hayamos encontrado. son muchos los signos de la sed de Dios. de cómo ha cambiado la fe la relación con su marido. sino en sentido bíblico: el mendigo lo espera todo de Otro. somos mendigos de Aquel que sacia la sed del corazón. Para el Papa es importante que Bartimeo fuese también un men­ digo. Algunos alumnos impugnan agriamente la validez de este gesto haciendo explícita su antipatía hacia la pre­ sencia pública del cristianismo y se dirigen a una profesora cuya pertenencia eclesial conocen. porque eso demuestra que el corazón del hombre está vivo y abierto. aunque muchas veces sea de manera inconsciente. «Mendigos del sentido de la existencia». clama con su corazón dolorido sin importarle la buena imagen o el posible ridículo. cristianos. Y tras unos momentos toma la palabra y se dirige a sus alumnos a corazón abierto. Mientras se sustanciaba el Sínodo sucedía en la Universidad Complutense de Madrid un hecho significativo que no saltará a las grandes tribunas. del sentido último de la vida. de 86 . incluso repartiendo mamporros. Les habla de su encuentro con una humanidad distinta. Y no usa la palabra en nuestro usual sentido peyorativo. Y por eso podemos entender a los que buscan a tientas. que ni el consumo ni las ideologías han podido cerrar su herida. Descubre una búsqueda.hasta el extremo. se reconoce necesitado . Acababa de desarrollarse una brillante jor­ nada de debate sobre el valor de la religión en el espacio público. pero no se abalanza a la mera respuesta dialéctica. Y menos mal que lo son. así. se deja tocar por la violencia verbal de sus alumnos en la que descubre algo más que la simple hostilidad contra la fe. Diario de un pontificado «en el desierto se vuelve a descubrir el valor de lo que es esencial para vivir. Tam­ bién nosotros. en el mundo contemporáneo. La profesora no elude el debate.

es un testimonio de una inteligencia más abierta. que la empuja más allá de la perplejidad y el temor. Les muestra también cómo su ejercicio docente es mucho más que un rol. La Iglesia tiene que aprender (siempre está aprendiendo) a hacerse presente en nuevos contextos que ella no elige ni controla. proponiendo la verdad de Cristo con una actitud de diálogo y de amistad que tiene como fundamento a D ios que es Am or». sino amando y sufriendo dentro de las cir­ cunstancias que le tocan. Y no aprende organizando un seminario o tabulando los datos de infinitas encuestas. Por eso usará «nuevos lenguajes. les habla de un enfermo crónico que ha visto despertar su exigencia de sentido y de felicidad. El do­ lor de Bartimeo que grita. la conmoción ha sustituido a la protesta. es un dinamismo siempre presente con diversas formas en la vida de la Iglesia. apro­ piados a las diferentes culturas del mundo. el amor de Jesús que lo llama (¿qué quieres que haga por ti?). 87 . los ojos se dilatan ante un espectáculo de humanidad que no ha buscado «protegerse de los golpes» sino que ha mostrado el agua que sacia una sed que muchos encubrían. El gran tema de la Nueva evangelización. que como reconocía el Papa a los padres sinodales en su despedida. Y eso ellos lo conocen pero que muy bien. «un documento que viene de la vida y que debería generar vida». El dolor del Maestro que llora ante la vista de Jerusalén. Media hora de «confesión» apasionada y razonable: el silen­ cio es sepulcral. es una cuestión de amor y de dolor. Benedicto XV I prepara ya un documento que recoja los trabajos del Sínodo. la Iglesia siente sobre todo el viento del Espíritu. el amor de la samaritana que tras descubrirle corre alocada a llamar a sus vecinos para que suban a ver al Ga- Iileo. La hora de la verdad la misteriosa caridad que mueve a algunos de sus amigos a llevar personalmente una caja de alimentos a familias que no llegan a fin de mes. Aunque pueda navegar con el viento de cara. no de sagaces estrategias.

2012 Una de las cosas que impresionan en la predicación de Benedicto XVI es su modo de afrontar el tema de la muerte. en ese sentido es un modelo de lo que significa ser testigo. como si nos acompañase materialmente en el recorrido que señala. esto resulta especialmente significativo. Diario de un pontificado P ESPERO IR A C A SA ! Sobre la muerte y la vida eterna 06 . Y cuando el asunto es la muerte y el más allá. «la muerte nos abre a la vida. Frente a la dura realidad de la muerte «el hombre de cualquier épo­ ca busca un rayo de luz que le permita esperar. a la vida eterna que no es una copia infinita del tiempo presente. 11. Su propia ex­ periencia humana está siempre implicada en aquello que propone o explica. sino algo completamente nuevo». En torno a la fiesta de los fieles difuntos el Papa preside siem­ pre una misa en sufragio por los cardenales y obispos fallecidos a lo largo del año. Es cierto que el Papa nunca se queda «fuera» de aquello que dice o escribe. Entonces todo cambia. atisbarlo. Pero en una época como la nuestra. que le hable aún de la vida». en la que el miedo a la muer­ te lleva a muchas personas a la desesperación y a la búsqueda de con­ suelos ilusorios. y en esta ocasión ha vuelto a sorprender hablando de los cementerios como lugares donde se desarrolla una especie de asamblea en la que los vivos encuentran a sus difuntos y reafirman con ellos unos vínculos que la muerte no puede interrumpir. Para Joseph Ratzinger siempre ha sido decisivo acercarse a ese «algo completamente nuevo». de de­ jar volar la imaginación o los sentimientos. Podemos entenderlo releyendo las preciosas páginas dedicadas a la Vida Eterna en su . hacerlo comprensible a la razón y el corazón de los hombres asfixiados por el dogma del cientifismo. el cristiano se distingue por aquello en lo que pone su seguridad: en la muerte y resurrección de Jesucristo. Naturalmente para él no se trata de ser creativo. sino de bucear en la Palabra de Dios y en la gran Tradición de la Iglesia para dialogar con el hombre de hoy en sus propias claves.

Es por eso que ante el muro opaco de la muerte todo hombre necesita buscar la rendija. y está llamada al cielo. de algún modo entrega el espíritu junto con Cris­ to. bien lo sabemos. Es el misterio originario de la imagen de Dios en el hombre». Pero ¿cuál es el contenido de ese reino. hace un par de años: «A sí es el desti­ no de la existencia humana: florece de la tierra. en su amor. La hora de la verdad encíclica Spe Salvi. ya sin la amenaza de la muerte. el rayo de luz del que acaba de hablar nuevamente el Papa. sino una relación de comunión plena con el Dios viviente: consiste en estar en sus manos. Es una anticipación imperfecta. gozando de la plena comunión con Dios y entre nosotros». y en particular la comunidad monásti­ ca. «Desiderat anima mea ad te. Estas palabras recientes de Benedicto XVI me han llevado a re­ leer una impresionante homilía en las exequias de su compatriota el cardenal Paul Augustin Mayer. aquí está todo el misterio de lo humano. «cada hombre que muere en el Señor participa por la fe en este acto de amor infinito. en la segura esperanza de que la mano del Padre lo resucitará de entre los muertos y lo introducirá en el reino de la vida». Mayer era benedictino y el Papa Ratzinger quiso indicar que «la Iglesia. Deus» (Sal 42. En este verbo « desiderat» está todo el hombre. tierra y cielo. Y como dijo el Papa ante el cuerpo de su amigo. de esa extraña flor nacida en el extremo último de la creación. Ahora ha vuelto al mismo tema: «La verdadera inmortalidad a la que aspiramos no es una idea ni un concepto. con la creación entera». constituyen una prefiguración en la tierra de esta meta final». Dios ha querido salir al encuentro de esa bús­ queda colmando el vacío abierto por el pecado y restableciendo a través de la muerte y resurrección de Jesús la victoria de la vida sobre la muerte.2). y alcanzar en El la plena unidad con los her­ manos y hermanas que ha creado y redimido. a la patria de la que proviene misteriosamente. marcada por límites 89 . en un punto preciso del mundo. su ser carne y espíritu. al menos en lo que nues­ tra aspiración profunda y la revelación de Dios nos dejan entrever? Será el cumplimiento de nuestro deseo «de vivir juntos en paz. ¡Desiderat!.

11. se me parece siempre al tiempo de mi juventud. pero añadía enseguida que un desafío no es ne­ gativo si sirve para que la Iglesia madure su forma de estar en la plaza pública. ¿Q U IÉ N SA CIA RÁ SU D ESEO ? Catequesis sobre la fe y el deseo 13. La verdad es que las palabras de Bacich sirven igualmente para la España que acaba de ver convalidado un matrimonio sin diferencia sexual. y para la mayoría de los países de antigua tradición cristiana de nuestro entorno. necesitada siempre de purificación. insistía el Papa. 90 . Y aun así... «en la comunidad eucarística se pregusta la victoria del amor de Cristo sobre aquello que divide y mortifica». a la pálida luz de lo que ya aquí hemos podido experimentar como co­ rrespondencia increíble con el deseo de nuestro corazón: una fiesta que no termina. una morada cálida e iluminada en sus muchas estancias. Es cierto que todo esto es tan sólo lo que podemos entrever «como un cielo sereno a través de la niebla». Así que es legítimo «imaginar» eso «completamente nuevo». una paz sin sombra. Por eso Benedicto XVI pudo responder así a uno de los jóvenes que dialogaban con él en el Encuentro de las Familias de Milán: «Cuan­ do trato de imaginar un poco cómo será en el Paraíso. espero ir ‘a casa’. en este sentido. Y aclaraba que a los responsables de las numerosas obras sanitarias y educativas católicas «les tocará encontrar solucio­ nes creativas y dar un testimonio inteligente en una sociedad que ya no acepta la fe como un presupuesto obvio de la vida común». una comida entre amigos en la que ya no hay temores ni repliegues. reconocía en estas Páginas que «la con­ tinuidad de Obama en la presidencia supondrá un desafío para la Iglesia católica». yendo hacia la ‘otra parte del mundo’». Diario de un pontificado y pecados. de mi infancia.2012 Hace unos días el profesor Damian Bacich. de la San José State University de California.

catequistas y predicadores. podemos elegir entre la lamentación infinita unida a una dialéctica ácida y afilada. Se diría más bien que la maneja con familiaridad. Los sucesos a los que se refería Damian Bacich se desarrollaban al mismo tiempo que el Papa pronunciaba una catequesis memora­ ble sobre la fe y el deseo. sencillamente porque nos vemos reconocidos en ella a no ser que nos defendamos.. dirá más de uno. palabra no deja de resultar incómoda (¿o no?). y sobre todo nos asoma a grandes peligros si no la sometemos a estricto control. Me atrevo a decir que esa es la postura que documenta toda la predicación de Benedicto XVI. se usa en contextos poco amigables para el cristianis­ mo. como asienta el Catecismo. Ahora bien. se ha difuminado su valor educativo. y la tentación de concebirnos dentro de una ciudadela asedia­ da hace presa (no sin motivos) entre muchos católicos. Pero la . que teje con ella una sinfonía que no podemos dejar de secundar. Por supuesto nadie negará con la mejor tradición patrística y medieval que el deseo de Dios está ins­ crito en el corazón del hombre. se presta a muchas acepciones. La hostilidad crece en los medios. Y así ha sido en numerosos momentos y lugares de la historia eclesial. Qué cierto es aquello de que cincuenta años después el desierto ha avanzado. Vamos. también de los católicos. Lo impresionante del Papa es que en ningún momento parece quemarle la palabra en los labios. por si acaso. Empecemos por reconocer que la cuestión del deseo ha sido material inflamable y de difícil trasiego para maes­ tros. y mu­ cho. ni reconocen el derecho natural. con el consiguiente atrincheramiento durante una larguísima temporada.. La hora de la verdad Las leyes ya no expresan la cultura nacida de siglos de tradición cristiana. Sin negar el punto de partida. la extrañeza aumenta en los foros pú­ blicos. que casi mejor seguir otro camino. ni a veces protegen un mí­ nimo espacio para la libertad de todos. y una nueva misión que acepte sin reservas que la fe (y sus consecuencias ético-culturales) ya no es un presupuesto obvio de la vida común. Empieza por reconocer (más realismo imposible) que «muchos contemporáneos podrían objetar 91 .

y por lo tanto ante algo que es distinto de sí mismo. para proyectarlo como un rayo hacia su cumplimiento verdadero. al corazón del hombre. Él ya no es el esperado. pero que está llamado a reconocer. ¿Qué puede saciar verdaderamente el deseo del hombre?». pero sin deseo simplemente no existe lo humano. de muchas maneras. sino para proteger su verdad más profunda. Es cierto que el deseo puede adentrarse por vericuetos tortuosos. Sería absurdo que el riesgo de vivir nos encerrase en casa. sino más bien una realidad que deja indiferen­ te». ese que hacía decir a Móntale: «Todas las cosas llevan escrito más allá». puede buscar respuesta en laberintos mortales. y en las falsas respuestas que se le ofrecen. Sí. de la creación. de la belleza. N o para que el deseo se aplane y pierda su aguijón. el deseado. como intuía nuestro Machado.. y sin embargo se encuentra ante el in­ terrogante sobre qué es de verdad ‘el’ bien. Porque nuestra tarea como cristianos no es ser la policía del deseo sino ser los testigos del Único que puede saciar el deseo. si queremos que sea algo más que un eslogan. sería trágico que los laberintos de la vida nos llevasen a negar su impulso original. Por eso sigue diciendo el Papa que «el hombre conoce bien lo que no le 92 .. a menudo de ningún modo espirituales. El drama del momento presente no consiste en la vivacidad de los deseos sino en su brutal reducción y manipulación. del amor. La tarea del educador será transformar el éxtasis inicial en una peregrinación. dice Benedicto XVI. y por eso el cristiano no debe temer el deseo de la amistad. puede convertirse en una espiral enloquecida. Diario de un pontificado que no advierten en absoluto un deseo tal de Dios. Pero a continuación explica que en el fondo «lo que hemos de­ finido como ‘deseo de D ios’ no ha desaparecido del todo y se asoma también hoy. que el hombre no puede construir. como un salir del yo cerrado en sí mismo hacia su liberación en la entrega de sí. Cada deseo que se asoma al corazón humano se hace eco de un deseo fundamental que jamás se sacia plenamente. Todo esto me parece de vital importancia para la Nueva evangelización. El deseo humano tiende siempre a determinados bienes concretos.

. sólo Tú tienes palabras de Vida eterna». 93 . pero ya la experien­ cia del deseo.. ¿D E D Ó N D E SO M O S N O SO T R O S? Consistorio para la creación de seis nuevos cardenales 27. Nuestra vocación no es la Lí­ nea Maginot sino el Camino de Santiago. compañeros de viaje. atestigua que el hombre es en lo profundo. es buscador del Absolu­ to. Pero enseguida advierte que «no se trata de sofocar el deseo que existe en el corazón del hombre. todos llamados a medir su deseo con la presencia de un cristiano que vive y construye. el Consistorio para la creación de seis nuevos cardenales y la fiesta de Jesucristo rey del Universo. Benedicto XVI no oculta que todos (¡creyentes y no creyentes!) necesitamos recorrer un camino de purificación y sanación del de­ seo. pero no puede imaginar o definir qué le haría experimentar esa felicidad cuya nostalgia lleva en el corazón. un mendigo de Dios». de quienes están en búsqueda. oL La hora de la verdad sacia. héroes y mercachifles. un buscador de pasos pequeños e inciertos.. una fe como la que permitió a Pedro decir «¿adonde ire­ mos?. educadores y sacerdotes. de quienes se dejan interrogar con sinceridad por el dinamismo del propio deseo de verdad y de bien»..11. también de quienes no creen. yo diría incluso que sin este recorrido que describe es difícil alcanzar una fe auténticamente madura. Y por si nos queda­ ban dudas. del corazón inquieto (como lo llamaba san Agustín). sino de liberarlo. remata la sinfonía invitándonos a hacer esta peregrina­ ción y a «sentirnos hermanos de todos los hombres. todos al aire libre.. una peregrinación en la que encontramos bandidos y agricultores. N o se me ocurre mejor equipaje ni mejor brújula para estos tiempos de inclemencia que habremos de recorrer a un lado y otro del Atlántico... El Papa abre aquí un ventanal de aire fresco a padres.2012 El pasado fin de semana se han entrelazado los primeros comen­ tarios sobre el nuevo libro del Papa. para que pueda alcanzar su verdadera altura».

y la ardua misión de anteponer el testimonio de la Verdad frente a los poderes de este mundo. en su casa». María aceptó con­ vivir con el misterio. Nigeria. un reino que «no es de aquí». en el significado de ese reino que inquietaba al tiempo que interrogaba a Pilatos. Entre los concelebrantes figuraban los seis nuevos cardenales llegados de Colombia. María y José habrán de aceptar que se rompa en su carne esa medida cuando escuchen de aquel muchacho de doce años su respuesta: «Estoy precisamente donde está mi puesto. era hijo del carpintero y sus parientes eran conocidos) y que sin embargo continuamente rompe el molde: ¿de dónde saca todo eso. Be­ nedicto XVI perfila la paradoja de un hombre del que se conoce el rastro (venía de Nazaret. El Papa quiso expli­ car una vez más la naturaleza del reino que Jesús traía: un reino que los suyos una y otra vez soñaban como poder político instaurado 94 . al que habían extraviado porque se había quedado en el Templo. El libro sobre la infancia de Jesús se abre y se cierra con sendas páginas vertiginosas sobre el origen y el destino del Nazareno. y aunque no podía entender completamente aquello. El Papa retrata magistralmente la escena en las últimas pá­ ginas del libro: es un momento crítico porque se hace evidente que la misión de Jesús rompe toda medida humana. con el Padre. El domingo Benedicto XV I presidía la misa de Jesucristo Rey del Universo en la Basílica de San Pedro. Filipinas y los Estados Unidos. lo conservó meditándolo en su corazón. India. Pero mientras Pilato resol­ vió su curiosidad entregando a Jesús al verdugo. Pero la sorpresa del gobernante romano no fue muy diferente de la que hubieron de padecer José y María cuando encontraron a su hijo. con qué autoridad habla este? Es la pregunta que formula Pilato frente al hombre que le han entregado los jefes del pueblo: ¿de dónde eres tú? Pero más allá de las adscripciones geográficas la conversación deriva hacia el reino que supuestamente ostenta aquel prisionero a las puertas del tormento. Diario de un pontificado Tres hilos que se anudan en el misterio de la divino-humanidad de Jesús. Líbano.

En este punto Benedicto XV I ha mirado a los nuevos miembros del Colegio cardenalicio. Por eso el Papa advierte. «En Getsemaní. con la influencia y el reconocimiento de nuestras construcciones culturales o el res­ peto infundido por nuestro poderío numérico. La realeza que encarna Jesús consiste en el testimonio de la verdad de un D ios que es amor. dar testimonio del reino de D ios. sino llevar al mundo la luz de la verdad y el amor de D ios. por la paz y la tranquilidad del Pueblo de D ios. Confiamos a la es­ trategia y la organización lo que sólo puede producir el encuentro con Jesucristo. a la verdad. Pedro había desenvainado su espada y comenzó a luchar. De ahí la invitación apremiante a convertirnos continuamente a su reino. sino con la aparente debilidad del amor que da la vida. sino que quiere cumplir la voluntad del Padre hasta el final y establecer su reino. de la verdad. El reino de D ios es un reino completamente distinto a los de la tierra». pero el Papa les ha advertido que deben estar preparados para comportarse con fortaleza hasta el derramamiento de la sangre por el incremento de la fe cristiana. a la par severo y dulce. que insiste: «Se os ha confiado esta ardua responsabilidad. la de los cristianos de aquí y ahora. a su señorío. que ser discípulos de Jesús significa no dejarse cautivar por la lógica mundana del poder. Esto significa resaltar siempre la 95 . Es la misma locura para los poderosos y los sabios de ayer y de hoy. Con qué facilidad identificamos el éxito de la misión con el triunfo social y político de una serie de valores. Muchas crónicas ligan este Colegio a la influencia y el poder mundano. pero Jesús lo detuvo. no con las armas y la violencia. porque también a nosotros nos cuesta entender. Algunos saben ya de primera mano de qué les está hablando el Papa. Pero ¿acaso puede existir un poder que no responda a la lógica del dominio y la fuerza? La incomprensión de Pilatos puede resultarnos simpática. N o quiere que se le defienda con las armas. frente al cual es imposible no conmoverse. ofe La hora de la verdad y defendido con ayuda de la fuerza. presente a través de la debilidad de nuestra carne.

12. El gran escritor hebreo Franz Kafka. expresa lo mejor de una cultura que en un momento dado ha extraviado su camino pero que no renuncia al corazón humano. su lengua y su cultura. los colegios en los que han estudiado. Evidentemente en Kafka resuena toda la memoria del pueblo de Israel. una verdad que es amor hasta el extremo. U N A ESPERA N ZA SECRETA . al corazón hecho fundamental­ mente de deseo y espera. Pero quizás no haya otro tiempo de la Iglesia más adecuado al momento histórico que vivimos que este del Adviento. denuncian una conjunción de poderes 96 .2012 «Aunque la salvación no llegue. Para eso vive y perdura la Iglesia. El Sucesor de Pedro los ha despedido con la encomienda de imitar a Jesús ante Pilato: su gloria será sólo la de testimoniar la Verdad. sus padres y sus hermanos. -o También de estos cardenales se conoce su trayectoria. la del corazón del hom­ bre que encuentra una presencia que le corresponde. Y sin embargo hay en ellos. pero precisamente por eso sus palabras no pueden ser completamente ajenas a la sustancia de esta Europa nuestra. Es curiosa la indignación que manifiestan estos días actores y escritores de distinto pelaje. algo que no se deduce del currículum ni de los ancestros. El cristianismo sólo puede triunfar a través de esta lógica. ese tiempo extraño (extraño como la Cuaresma y la Pascua) en un mundo occi­ dental que ha dilapidado su herencia cristiana. quiero ser digno de ella en cada momento». autor de la frase con la que comenzamos. Diario de un pontificado prioridad de D ios y su voluntad frente a los intereses del mundq» y sus potencias».. por más que se empeñe en el suicidio. A PEN A S M U RM U RA D A En torno al Adviento y la espera del hombre 05. Parece una frase escrita para el Adviento.. como en todo cristiano. un algo extraño. H a­ blan de un túnel tremendo.

Eliot. Ciertamente eso ha sucedido en nuestras socie­ dades europeas.. Esta memoria no se refiere sólo al pasado. Espera por­ que esa es su naturaleza.. sino el pergeñado en los laboratorios de los nuevos derechos de cuarta generación. y si no. espera más allá de las falsas promesas de consumo o de la soberbia de un cientifismo endiosado. Como bien decía Pavese: «¿Es que alguien nos ha pro­ metido algo?. antes trágico pero ahora tranquilo. y por tanto es memoria de la presencia del Señor. que lo ha precipitado al nihilismo.. que no pueden reescribir (por más que lo intenten) los diseñadores del hombre nuevo. y también es memoria del futuro (esperanza). y quien ha envenenado el pasado destruye las bases anímicas de la esperanza».. ya no el socialista. que lo ha convertido en producto de la casualidad.S. Y sin embargo no está perdida la partida porque el corazón del hombre (hecho a Su imagen y semejanza. ¿por qué esperamos?». La hora de la verdad malvados que pretenden destruirlo todo. ¡Y sin embargo el hombre espera! Espera a despecho de la corrosión de las series del costumbrismo nihilista que nos sirve cada noche la televisión. «donde no hay templo no habrá hogares». y precisamente por eso podemos acordarnos de Él. mientras los hombres y mujeres educados por los malos maestros desfalle­ cían sin esperanza en sus pequeños habitáculos. 97 . Benedicto XVI recuerda a san Buena­ ventura cuando sostiene que «en la profundidad de nuestro ser está inscrita la memoria del Creador. nos dice el Génesis) es indestructible. Es verdad el agudísimo apunte del joven Joseph Ratzinger que advierte que «memoria y esperanza forman una unidad indisolu­ ble.. ¿Dónde estaban ellos cuando cuajaba en lo profundo esta lenta destrucción? Casi siempre bien servidos en las mesas del poder cultural y mediático. ver las huellas que Él ha dejado en el cosmos que ha creado». porque su origen está presente.. porque como decía el gran T. pero ni una palabra de autocrítica por una cultura que ha puesto la imagen del hombre a los pies de los caballos. ¿Pero qué todo? Si es­ carbamos se refieren a los recortes (siempre discutibles) en el Esta­ do del Bienestar.

que sale al encuentro 98 . es lo que hace que se dé el Adviento: una pri­ mera luz en la noche. pero ya no sabe dónde se encuen­ tra y la busca muchas veces por senderos tortuosos. aún sabe (presiente. quien confesaba: «Siento nostalgia. a pesar de las capas de alquitrán sedimentadas sobre su corazón. Otro gran testigo de esa modernidad inquieta y sedienta. intuye) que ha sido creado para la alegría. que siem­ pre caminan juntas. anunciaba para perplejidad de muchos de sus lectores que «la salvación llega. de Kafka y de Pavese: «Algo decisivo acontece ya en el hecho de no pisotear el anhelo de liberación.. y advertía que «nuestra memoria. ir más al fondo. llegar a la verdadera memoria que sostiene nuestro ser». por Quién suspiraba. y añade que en el relato de Lucas se explícita la conexión entre alegría y gracia. que no cede a la desazón de los extraviados. Senderos lóbregos como los que recorrió el novelista Ernesto Sábato. alejados de su verdadera fuente. tal disposición a exponerse a una presencia misteriosa. En su libro L a infancia de Jesús. a nuestra medida». a aceptar lentamente esa presencia. que no se deduce de las dinámicas de la historia. por gracia de Dios. cuál era el rostro que ansiaba reconocer. pero humano. U n aconteci­ miento como un relámpago claro en la noche. Benedicto XVI llama la atención sobre el hecho de que el ángel saludara a María en la Anunciación con la palabra griega chaire (¡alégrate!) en lugar de con el tradicional saludo judío shalom. Un hecho imprevisto.. está herida por el pecado: así la memoria se oculta. como toda nuestra existencia. como el amanecer de un bello día». se oscurece. Ignoro si el gran escritor argentino sabía de Quién estaba hablando. El hombre contemporáneo. Aquel jo ­ ven Ratzinger que antes escuchamos parece salir al paso de Sábato. por oscura que sea». a dejarla entrar en uno mismo. casi ansiedad de un Infinito. se ve ocultada por otras memorias superficiales y no logramos traspa­ sarlas. Diario de un pontificado Pero el gran maestro franciscano no era ingenuo en absoluto. Albert Camus. que no entraba en los cálculos de los po­ derosos.

y sucedía de nuevo el pasado fin de semana a cuenta de un párrafo de su Mensaje para la Jornada mundial de la Paz. a los mo­ mentos de reconocimiento y éxito que el Sucesor de Pedro alcan­ za según lo humano. apenas murmurada. que como dice el escritor Pieter Viereck es como el antisemitismo de los intelectuales. censurada. Desde luego que existen mu­ chos factores: la existencia de temas-tabú prohibidos por la cultura dominante. üi La hora de la verdad de una esperanza secreta. ¿y por qué no reconocerlo?. D EM A SIA D O D U R O ES ESTE L E N G U A JE Mensaje para la Jornada mundial de la Paz 11 . Gracias. 12. ha llegado el martillazo mediático. le siguen acometidas brutales de los diversos poderes del mundo. desde luego. A fin de cuentas podría resumirse el cristianismo como el testimonio pre­ sente de que aquel bello día anhelado por Camus despunta ya en cada mañana del mundo. Menos mal que un medio tan poco sospechoso como el británico The Guardian nos ha explicado que. Lo cierto es que tras las portadas del apogeo twittero (ya superan los dos millones los followers de la cuenta «Pontifex») que tanto han molestado a los exquisitos de la izquierda y la derecha. El párrafo de la discordia dice exactamente que «la estructura natural del matrimonio debe ser reconocida y promovida como la 99 . Lo grotesco tiende al infinito cuando se trata de atacar al Papa. el virus anticatólico. el Papa sigue siendo católico (se entiende que siga sosteniendo la doctrina de la Iglesia).2012 Como si de una ley inscrita en la naturaleza se tratara. Ha sucedido ya cientos de veces. al que se presenta como un guerrero embarcado en una cruzada contra los homosexuales. la falta de una adecuada y previsora presentación de los textos del Santo Padre. pero en ningún caso ha dicho que los homosexuales sean un peligro para la humanidad. que prevenga (al menos en cierta medida) el corta-pega malintencionado y las previsibles manipulaciones.

lo que el Papa sostiene es exactamente lo mismo que han dicho hasta la saciedad los obispos españoles. Más adelante señala que «la Iglesia no plantea este y otros principios como verdades de fe. Benedicto XV I señala como un daño a la justicia la equiparación entre el matrimonio y otro tipo de uniones. Se puede debatir esta posición cada vez más solitaria de la Iglesia. los franceses ante la Ley Hollande o los estadounidenses ante la última deriva de Obama. se puede criticar 100 . es el fundamento de la verdadera paz. dañan y contribuyen a su deses­ tabilización. sino que considera que están inscritos en la naturaleza humana y se pueden conocer por la razón». que cierra las puertas al recono­ cimiento de la imprescindible ley moral natural inscrita por Dios en la conciencia de cada hombre. Más aún. se inflige una herida grave a la justicia. tampoco de las personas homosexuales que nunca son mencionadas en el Mensaje. De hecho. Diario de un pontificado unión de un hombre y una mujer. Me pa­ rece escuchar en las diversas redacciones de nuestro mundo aquel runrún que hubo de escuchar más de una vez Jesús: demasiado duro es este lenguaje. pero en ningún caso juzga la conciencia ni el corazón de nadie. Por cier­ to. en realidad. sino Dios». apoyándose sobre un fundamento cuya medida no la crea el hombre. oscureciendo su carácter particular y su papel insusti­ tuible en la sociedad». La paz es la construcción de la convivencia en términos racionales y morales. Y explica la acción de la Iglesia (tan esforzada como mal recibida) porque cuando se niegan o no se comprenden estos prin­ cipios. frente a los intentos de equi­ pararla desde un punto de vista jurídico con formas radicalmente distintas de unión que. me parece que el núcleo del Mensaje se encuentra en la afirmación de que «una condición previa para la paz es el desmante- lamiento de la dictadura del relativismo moral y del presupuesto de 'una moral totalmente autónoma. es la doctrina secular de la Iglesia declinada en un contex­ to en el que varios países occidentales se han lanzado de un modo suicida a disolver la sustancia del matrimonio. que junto a la verdad y la libertad.

Pero también es verdad. 6*4 La hora de la verdad (con razones. el dramático escenario de la lucha entre el bien y el mal.2012 ¿Qué ha traído Jesús realmente si no ha traído la paz ni el bien­ estar para todos. transparencia y amor la verdad que custodia. A eso contribuye el testimonio de Pedro en medio de esta noria de pa­ labras sin sentido en que tantas veces se convierte nuestro debate público. Eliot. Por eso seguirá siendo recono­ cida por hombres y mujeres de todo tiempo y lugar. se levanta la veda? La Iglesia habla al corazón del hombre y le ofrece un bien total­ mente correspondiente a su espera. y tantas veces. Benedicto XVI afirma en este men­ saje que «la paz no es un sueño. y es necesario que se esfuerce en testimoniar con sabiduría. ¿o es que cuando se trata de la Igle­ sia católica. Ella es dura allí donde los hombres querrían mirar para otro lado. Benedicto XVI respondía casi secamente en el primer tomo: «H a traído a Dios. si el mundo sigue siendo. De un modo muy hermoso. y en particular del Papa. Lo que no se puede hacer es mentir. ¿D EM A SIA D O P O C O ? Meditación ante la estatua de La Inmaculada en Roma 11 . como decía el gran T. que ella es muchas veces para los hombres «la ex­ tranjera». y es comprensible que pueda escocer.S. no es una utopía: la paz es posible». Y añadía con un punto de 101 . parece que este último se lle­ va el gato al agua? Es una pregunta que recorre los tres volúmenes del Jesús de Nazaret. 12. y lo seguirá siendo hasta el final. aho­ ra podemos invocarlo. mientras que es tolerante y benévola donde ellos se muestran rígidos e intransigentes. dos mil y pico años des­ pués. por favor). ahora conocemos su rostro. aparentemente al menos. Pero no se conseguirá con meras proclamas de tolerancia genérica sino mediante una paciente reconstrucción de lo humano. ahora conocemos el camino que debemos seguir como hombres en este mundo».

Diario de un pontificado

amargo realismo que sólo nuestra dureza de corazón nos lleva é
pensar que esto es demasiado poco. *
La cuestión retorna en L a infancia de Jesús, cuando el Papa re­
flexiona sobre lo que el ángel anuncia a José en sueños: le dice que
el niño que nacerá de su esposa, María, «salvará a su pueblo de los
pecados». Por un lado resultaba una tarea incomprensible para un
hombre, por grande que fuera, ya que estaba reservada al mismo
Dios. Pero por otra parte, observa el Papa, esta definición de la mi­
sión del Mesías «podría también parecer decepcionante». A fin de
cuentas, ayer como hoy, la mayoría identifica la salvación con una
mejora de las condiciones político-sociales, con un cambio radical
del escenario histórico. Así que la promesa que acompaña a Jesús
(y que acompaña a la Iglesia en su ya largo recorrido) parece dema­
siado poco, y a la vez parece excesiva. Excesiva porque invade las
prerrogativas de Dios, y frustrante porque parece no tener en cuen­
ta las condiciones históricas concretas de sufrimiento e injusticia. El
texto muestra a continuación cómo Jesús, a lo largo del Evangelio,
quiere llamar la atención al hombre sobre el núcleo del mal que le
aflige, para hacerle comprender que si no es curado en eso, incluso
las cosas buenas que pueda proyectar o realizar no podrán tener
consistencia y estarán tocadas por una terrible debilidad. Aquí ha­
bla la entera historia de la humanidad.
De alguna manera Benedicto XV I ha retomado este nudo gor­
diano de su reflexión durante el discurso pronunciado a los pies de
la estatua de La Inmaculada, en la romana Plaza de España. En pri­
mer lugar señalando con ironía que si fuese ahora cuando el ángel
viniese a anunciar a María la misión que Dios le encomendaba, no
encontraríamos traza de este acontecimiento en los periódicos del
día siguiente. El momento decisivo de la historia estuvo rodeado, y
no por casualidad, de un gran silencio. El obrar de Dios no puede
reconocerse en el ruido y en la agitación «sino yendo a un nivel más
profundo, donde las fuerzas no son de índole económica o política,
sino morales y espirituales».

102

La hora de la verdad

Según el Papa el mensaje de la Inmaculada es que la salvación
del mundo no es obra del hombre (de la ciencia, de la tecnología,
de la ideología) sino de la gracia. Una palabra que resulta especial­
mente extraña, cuando no antipática, al hombre de nuestro tiem­
po, entregado a la ilusión de que él se salva a sí mismo no obstante
todos sus trágicos fracasos. Por un lado el cinismo de quien cono­
ce las mentiras de todo ideal (Malraux), y por otro la suficiencia
al considerar que puede alcanzar con un clic las galaxias lejanas
lo mismo que cambiar la estructura de la sexualidad. La gracia
desmonta el cinismo y deja en evidencia la presunción de nues­
tra época. Gracia significa amor, pero no cualquier amor, uno que
nace (imprevisto, desbordante) del propio Dios. Amor que se sale
de las cuadrículas, amor que transforma y recrea. Pero ¿se puede
encontrar hoy algo así?
La multitud escucha al pontífice postrado ante la columna de
María: «Sólo el amor nos puede salvar de esta caída (la caída a los
infiernos de este mundo), pero no un amor cualquiera, un amor que
pueda introducir en los pulmones intoxicados nuevo oxígeno, aire
limpio, energía nueva de vida». Bien decía Dante que María es como
la revancha del género humano, porque su figura aparentemente en­
deble nos dice que por mucho que pueda caer el hombre, nunca es
demasiado abajo para el Dios que descendió hasta los infiernos; por
mucho que nuestro corazón ande por mal camino, Dios es siempre
«más grande que nuestro corazón».
A través de María, Dios ha introducido en el mundo de los hom­
bres la gracia hecha carne, Jesús. Cuando se acerca la Navidad es
bueno recordar que la causa de este Jesús que festejamos parece
estar siempre como en agonía... pero mientras los imperios y las
ideologías se han ido derrumbando, «su gloria humilde y dispuesta
a sufrir, la gloria de su amor, no ha desaparecido ni desaparecerá».
¿N os seguirá pareciendo demasiado poco?

103

Diario de un pontificado

EL PAPA SE METE E N EL V O LCÁ N , A U N Q U E N O VA SO LO
El discurso a la Curia y la denuncia del desmontaje de la fam ilia
28 .12.2012
N o es la primera vez que Benedicto XVI cita a un rabino en sus
discursos o dialoga con él en sus escritos. El primer caso fue el de
Jacob Neusner, rabino de Nueva York, a quien el Papa ha recibido
junto a su familia y con el que ha conversado cara a cara con verda­
dera amistad, tras haber comentado sus reflexiones en torno a Jesús.
Ahora el citado ha sido el gran rabino de Francia, Gilíes Bernheim, a
propósito de su tratado sobre los riesgos que hoy corre la familia en
las sociedades occidentales, y sus consecuencias para la civilización.
En uno de los discursos de mayor calado y que genera más ex­
pectativa, el pronunciado ante la Curia romana con motivo de la
Navidad, Benedicto XVI ha querido apoyar su reflexión sobre
la actual batalla por la familia en los estudios de un judío. De esa
forma envía un triple mensaje: la cuestión de la familia es en pri­
mer lugar una cuestión de razón accesible a todos, pero la tradición
judeo-cristiana ha alumbrado y plasmado su formulación de modo
insuperable; la Iglesia no quiere dar esta batalla en soledad y busca,
cuando es posible, interlocutores y amigos que puedan sostener la
verdad esencial de la familia; y por último, el caso francés provoca
especial alarma por la capacidad de influencia cultural que nuestro
vecino del norte ha demostrado en la historia. El proyecto de ma­
trimonio homosexual pergeñado por Hollande ha provocado, de
hecho, una inusual tensión en la historia reciente entre la laicísima
República y la Iglesia gala.
Pero ¿por qué ha elegido el Papa este tema para un discurso tan
esperado? Benedicto XVI nos lo explica con una frase rotunda: «En
la lucha por la familia está en juego el hombre mismo». N o se trata
de defender una serie de valores tradicionales, aislados del conjun­
to, como si de una obsesión se tratara. El Papa ha querido señalar en
este discurso lo que es, a su juicio, el corazón de la crisis de nuestra
cultura: la cuestión sobre lo que es el hombre y cómo puede vivir de

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cuestión que se refleja de modo transparente en el desmontaje de la familia operado desde los años sesenta del pasado siglo por poderosas fuerzas culturales y políticas. Sin embargo «el hombre sólo logra ser él mismo en la entrega de sí mismo. y sólo abriéndose al otro. y pretende crearla él sin otra referencia que su propia voluntad. que el hombre debe aceptar y llenar personalmente de sentido. La con­ secuencia existencial (personal y social) del rechazo a los vínculos es que «desaparecen también las figuras fundamentales de la existencia humana: el padre. U n vínculo para toda la vida. La hora de la verdad un modo justo. que hoy deploramos por lo que se refiere al medio ambiente. Pero la andanada más señalada por la gran prensa (no podía ser de otro modo) se refiere a la llamada ideología de género (gender) y aquí es donde el Papa camina del brazo del rabino Bernheim. El hombre niega tener una naturaleza preconstituida por su corporeidad. descubre la amplitud de ser persona humana». que se difunde cada vez más a causa de una errónea com­ prensión de la libertad y la autorrealización. el hijo. Bene­ dicto XVI califica como falacia esta teoría y la revolución que con­ lleva. a la familia. ¿está en conflicto con la liber­ tad? El mismo avanza una respuesta: «El rechazo de la vinculación humana. En un primer paso Benedicto XVI aborda de un modo tan brillan­ te como afilado la cuestión de la relación entre libertad y vínculos. la madre. la incapacidad creciente de nuestra cultura de aceptar los vínculos esta­ bles como un bien que permite la realización personal. 105 . se convierte aquí en la opción de fondo del hombre respecto a sí mismo». se pregunta el Papa. a los hijos. sino un rol sobre el que cada uno debe decidir autónomamente. y también por eludir el soportar pacientemente el sufrimiento. significa que el hombre per­ manece encerrado en sí mismo». sostie­ ne que «la manipulación de la naturaleza. a los otros. sólo dejándose plasmar en el sufrimiento. Y retomando la idea que expresó en el Bundestag. Según esta filosofía. el sexo ya no es un dato originario de la naturaleza. decaen dimensiones esenciales de la experiencia de ser persona humana».

también el hombre como criatura de Dios. y en este caso.01. la relación entre la filosofía del gender y el ateísmo proactivo de diversos centros de poder occidentales es evidente para el Papa. queda final­ mente degradado en la esencia de su ser. En la lucha por la familia está en juego el hombre mismo». Como dice el Papa. el agnosticismo actual tiene sus 106 . Lo ha dicho Benedicto XVI en su espléndida homilía sobre los Magos de Oriente. con ello. consciente quizás de que su gran tarea de revitalizar la Iglesia pasa a través de una renovación del episcopado.2013 El agnosticismo imperante dista mucho de ser un jardín de tole­ rancias. Diario de un pontificado Ya es evidente que el Papa ha decidido entrar en el volcán. «Allí donde la li­ bertad de hacer se convierte en libertad de hacerse por uno mismo. «entonces tampo­ co existe la familia como realidad preestablecida por la creación. hoy puede verse mejor que la tarea de abrir el camino a Dios está íntimamente conectada con la causa de la dig­ nidad del hombre. En el fondo asistimos a la mayor impugnación cultural produci­ da en veinte siglos a la página inicial del Génesis. se disuelve también la dignidad del hom­ bre». Impresionante discurso que merece atención y compromiso. allí donde casi nadie se atreve hoy a meterse puesto que el resultado más predecible es salir convertido en ceniza. INTENTAD CO NV EN CER PERO ACEPTAD SER GOLPEADOS Homilía sobre el perfil del obispo a la luz de los Magos de Oriente 08. a los que ha vuelto a colocar como espejo en el que mirar el perfil del obispo. Si se rechaza la duali­ dad de hombre y mujer como dato de la creación. y por el contrario. como imagen de Dios. Un corolario fulminante para cerrar esta parte del discurso: «Cuando se niega a Dios. se llega necesariamente a negar al Creador mismo y. también la prole ha perdido el puesto que hasta ahora le correspondía y la particular dignidad que le es propia».

en este sentido. El Papa recrea con gran viveza lo que debió significar para los Magos afrontar las burlas y la irrisión de los «realistas» de su tiempo cuando decidieron ponerse en marcha siguiendo el signo de la estrella. sino todo lo contrario. N o se trata de lanzar la verdad como si fuera una piedra que se estrelle en la crisma del otro. ni de acariciar el papel de víctima. El Papa explica que «como los apóstoles. El testimonio cristiano no pretende exacerbar la 107 . el de Andalucía. También la humildad de la fe se encontrará siempre en conflicto con la inte­ ligencia dominante de los que se atienen a lo que en apariencia es seguro. pero ¿en qué consiste ese valor? El Papa aclara que «no consiste en golpear con violencia. alcanzar la aprobación. El propio Benedicto X V I ha sufrido insultos brutales estos días por su denuncia de las falacias de la ideología de géne­ ro. invitamos a todos a entrar en el gozo de la verdad que muestra el camino». todo un portavoz de un gobierno autonómico. queremos convencer a las personas y. Evidentemente no se trata aquí de un gusto morboso de bronca. en permanecer firmes con la verdad». el obispo habrá de ser valeroso. sino de con­ vencer e invitar. Quizás este personaje haya estudiado democracia en la Lubianka. Por eso. Y aquí en España.. sino al revés. Me parece que Benedicto XVI es la viva imagen de este esfuerzo que busca persuadir la razón y el corazón del hombre contemporáneo. en dejarse golpear y enfrentarse a los criterios de las opiniones dominantes. y no sólo desde las redes sociales sino desde dignas institucio­ nes democráticas como el Ministerio de Exteriores holandés. Lógicamente no provocamos. Así pues. pero en realidad el asunto no es nuevo. Basta ojear las páginas de cualquier periódico al azar para dar­ se cuenta. en la agresividad. La hora de la verdad dogmas y es extremadamente intolerante frente a todo aquello que cuestiona sus criterios. el valor de contradecir las opiniones dominantes es una condición especialmente acuciante hoy para el ministerio episcopal. acaba de pedir un bozal para el obispo de Córdoba..

El obispo (el primer testigo) no ofrece un discurso separado de su propia vida sino que debe mostrar con su propia existencia la verdad de aquello que anuncia. que el anuncio del Evangelio atrae a muchas personas al hogar de la Iglesia. ¡nada menos! Debe ser un hombre al que le importan los hombres.. cuánto menos el obispo. Llegados a este punto podríamos preguntar: y todo esto ¿por qué? Es preciso retornar a la primera parte de la homilía del Papa. en que les abra el camino para llegar a Él. la esperanza y el amor. Y que sabe que de su propia cosecha brota muy poco que les pueda realmente ayudar. Sólo en la medida en que pueda reflejar a D ios. desde la predicación de Jesús a nuestros días. Por menos de esto. Pero también sucedía y sucederá que el testigo (y el obispo debe ser el primero en este testimonio) es ine­ vitablemente golpeado por quienes combaten la Verdad. Diario de un pontificado contradicción sino obtener el reconocimiento de lo verdadero. y eso implica exponerse. mientras inquieta e interroga a otras. habrá servido verdaderamente a esos por cuya felicidad se consume. El criterio sólo puede ser el Señor. que como tantas veces ha enseñado Benedicto XVI. En tal caso (nunca deseado ni buscado) sólo nos queda dar gracias por haber podido participar en la Pasión de Cristo. que se siente tocado por las vicisitudes de los hom­ bres. y basta. Por­ que ¿qué otra cosa podemos desear sino que los hombres escuchen este anuncio y lo sigan? Pero en cualquier caso la opinión dominante nunca será el crite­ rio al que se deba someter el cristiano. un obispo tampoco ha de ser uno que se contenta con realizar su trabajo con pulcritud y eficiencia. es­ tar dispuesto a pagar el precio. cuando explica que como los Magos de Oriente. Debe ser un hombre poseído de la misma inquietud de D ios por los hombres.. abriendo paso y señalando la ruta hacia la fe. que debe caminar delante.. 108 .. desborda las costuras de nuestra razón pero jamás se contrapone a ella. Y siempre sucede.

Un famoso actor español declaraba recientemente que no creía en Dios. reconociendo la dificultad (actual y de siempre) para creer en un Dios que sien­ do a la vez infinitamente bueno y poderoso. que intervenga con su poder para evitarnos las dificultades. nos parece el amargo escenario en el que vence cotidianamente el mal. pero que en caso de existir le diría «que no tiene perdón de Dios». El riesgo de nuestra libertad. pero que ilustra bien esa dificultad que el Papa reflejaba en sus palabras. Dios. La sorpresa crece cuando seguimos escuchando a Benedicto XVI decir que en realidad. que cambie el curso de los aconte­ cimientos y anule el sufrimiento.02. no por la espada desenvainada de Pedro y las legiones de ángeles que él hubiese preferido invocar. es más bien alguien a quien le gusta la precisión a la hora de formular imágenes que expliquen la verdad de las cosas. sino que se expresa en el amor. el nuestro y el de quienes amamos. permite un mundo que nos parece tantas veces caótico. no se expresa en la destrucción de cada poder adver­ so. como nosotros deseamos. al crear a los hombres libres. N o es el Papa un hombre aficionado a las fiorituras.2013 Nosotros querríamos una omnipotencia divina según nuestros esquemas mentales y nuestros deseos: un Dios que resuelva los pro­ blemas. Que el camino elegido por D ios para salvar al mundo pasa por el Huerto de los olivos y por la cruz. a propósito de las traiciones de algunos eclesiásticos: «Dios ha corri­ do un gran riesgo con nosotros». que arrase los poderes malvados. no demasiado original. N os lo repetirán una y mil veces y seguiremos sin entenderlo. Lo ha dicho Benedicto XV I en su última catequesis. que es el misterio más grande del universo. Me ha recordado algo que respondió a Peter Seewald en su libro Sal de la tierra. La hora de la verdad E L E X T R A Ñ O P O D ER Q U E FIN A L M E N T E V E N C E >| Catequesis sobre la omnipotencia de Dios ' j. en la 109 . 05. «renunció a una parte de su poder». De nuevo lo explica Benedicto XVI: «Su omnipotencia no se expresa en la violencia. Una ácida chanza. Más aún.

a su aparente debi­ lidad que le lleva a «dejarse matar». de un testimonio hecho de carne y sangre que desarma al mal desde dentro. el Papa de la razón nada aficionado a extraños misticismos. este camino nos resulta demasiado lento (para nuestras exigencias). en el presente. pero que debe resistir. Se trata de un camino real.. Es propio del cristianismo. y que su fuego silencioso ha for­ jado toda una historia que demuestra sorprendente resistencia a ser extirpada por los sucesivos poderes de la tierra. «También hoy con 110 . el contraste con nuestra verdadera exigencia humana. en el perdón. y de hecho resiste. un poder que «no es un fuego devorador y destructivo. generando una realidad de bien que ya está presente. y este poder ven­ cerá». El Papa concluye este paso mirando a Jesús. Pero claro. Diario de un pontificado misericordia. Veinte siglos después podemos ver (seguir viendo) que la apa­ rente impotencia de Jesús no es tal. es un fuego silencioso. de la encarnación. no deja resquicio al afirmar que «este es el poder de Dios. Benedicto XVI describe una victoria que muchas veces no encaja en nuestros parámetros. desde luego. El Papa no postula. en la aceptación de nuestra libertad y en el incansable llamamiento a la conversión del corazón».) y sobre todo demasiado doloroso (no hay más que mirar a Jesús ante el Gobernador). que no deja de sembrar en su magisterio más reciente: la del poder misterioso del Resuci­ tado. que transforma. que se deja ver y tocar. que expone una verdad y un atractivo capaces de fraguar un cambio que arranca desde los corazones y llega hasta el tejido de la vida social.. da luz y calor». demasiado arriesgado (mira que depender de la soberana libertad de otros. Y sin embargo Benedicto XVI. es una pequeña llama de bondad. Evidentemente estas no son simples palabras lanzadas al aire. de bondad y de verdad. Retoma así una idea preciosa para él. una especie de minimalismo del bien o una suerte de triple salto que confía a un lejano futuro el desvelamiento de una victoria que ahora se nos antoja incom­ prensible. buscar una verifica­ ción razonable de cuanto se anuncia en la realidad.

Y por eso.. Quizás nos dejaba una especie de testamento. es fuerte también hoy». Así tal cual me he sentido yo mientras bajaba trastabillando las escaleras de la C O PE para contar en antena la noticia que a priori menos hubiese deseado contar. Basta un instante para escuchar y mirar.. ha pecado. y que a pesar de todo ha permanecido prendido a la mirada de Jesús. da vida. crea carismas de bondad y de caridad que iluminan el mundo y son para nosotros garantía de la bondad de Dios. el rudo pescador de Galilea. su diócesis.. Casi le recorre a uno un escalofrío al pensar que el hombre Joseph Ratzinger 111 .. ese hom­ bre que sin embargo ha caído. su bondad no se apaga. Cristo vive. el cimiento del edificio de la Iglesia. sólo por eso. Hablaba de Pedro. para darte cuenta de la grandeza de su servicio hasta el último día. se le encargó ser la piedra. «ese hombre lleno de pasión.02. pues nos sentíamos seguros e iluminados por su riquísimo magisterio y por su cercanía paternal». Sí.. Y sin embargo. Una buena pregunta para los cristianos de esta hora: ¿nos quedamos con el realismo del Papa o con la lejía de los escépticos? La respuesta se nos pide cada día. Benedicto XVI abría su corazón de par en par. aunque seguro que a él no le gusta que hablemos así. también hoy está con nosotros. El pasado viernes ante ciento cincuenta seminaristas de Roma.. C O M O U N RAYO E N U N C IE L O SE R E N O El anuncio que conmovió al mundo 11. de deseo del Reino de Dios». La hora de la verdad su modo humilde.. para dejar que la pala­ bra de este Papa músico y teólogo entre en la mente y el corazón.2013 Resulta enormemente sencillo adherirse a lo que decía la Nota firmada por el cardenal Rouco a las pocas horas de que Benedicto XVI anunciase al mundo su renuncia al Ministerio de Pedro: «E s­ tamos afectados y como huérfanos por una decisión que nos llena de pena. el Señor está presente.

ahora se encamina al silencio del claustro para sencillamente orar. Diario de un pontificado era plenamente consciente de que ahora Pedro es precisamente él. las claves de la cultura. N os deja su sonrisa de ternura comprensiva con males que él había desentrañado con pre­ cisión de cirujano. y por tanto también nuestro. por su nobleza nunca apagada. Es muy posible que de este modo el Papa Ratzinger haya pensa­ do ahorrar a la Iglesia la agonía de un periodo indefinido en el que difícilmente hubiese podido mantener el impulso necesario para la renovación eclesial y para la Nueva evangelización. madre y esposa. N ada hay más útil ni más práctico que pueda hacer por la Iglesia. al ambiente. a la cul­ tura dominante en el mundo. una doctrina comparable a la de los grandes Padres de los primeros siglos. ahora que siente escapar las fuerzas físicas y que experimen­ ta la mordedura del cansancio también en el espíritu. la profundidad de la herida de este tiempo. En la noche romana del pasado viernes nos explicaba que los cristianos somos siempre. sin olvidar que semejantes sombras nunca p o ­ drán ahogar totalmente la brújula del corazón humano que apunta al Infinito. no debemos dejarnos impresionar por 112 . Demasiado bien conoce las encrucijadas de esta hora. como extranjeros en el mundo: porque no nos asimilamos a la moda. en cierto modo. Y sin embargo sabemos que el futu­ ro es de Dios. una acción de gobierno que ha llevado rigor y transparencia a la osamenta de la Iglesia. N os deja un legado inmenso de obras y palabras. Y así la mente brillante y el corazón sensible que los cardenales llamaron a guiar la nave hace poco menos de ocho años. El árbol de la Iglesia no es un árbol moribundo. por su búsqueda atormentada. Y sobre todo nos deja su simpatía profunda por el corazón del hombre. depurando inercias y ma­ las prácticas encastradas durante decenios. sus dos gran­ des pasiones de estos años. Un tiempo para el que se requiere un vigor de cuerpo y de alma que él no teme confesar sencillamente que siente perder cada día. Pedro que en su ancianidad va a ser llevado a donde no quiere.

Así han sido estos años de pontificado. a causa de nuestra falta de fe. Pero mirando a los ojos de los futuros sacerdotes de la ciudad de los apóstoles Pedro y Pablo. porque pese a las miserias de sus miembros y a la hostilidad del mundo. Bien lo ha dicho el Cardenal Decano: «Su palabra ha sido como un rayo en medio de un cielo sereno». N o. El futuro es realmente de Dios. qué clara y consciente es esta certeza en el corazón del Papa: por eso la Iglesia no muere. La hora de la verdad los profetas de desventuras: porque la Iglesia se renueva siempre de nuevo. ¡tenemos tanto que agradecer! 113 . toda va bien». lleva consigo la semilla de la vida eterna. N o se trata del falso optimismo de quienes dicen: «N o pasa nada. él conoce bien las graves caídas que nos afligen y cuántas cosas (siempre demasiadas) no mar­ chan bien en la Iglesia. ella siempre nace de nuevo». siempre renace. Benedicto XVI ha querido recordarles que «si bien aquí o allá la Iglesia muere a causa de los pecados de los hombres.

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La primera constatación de Joseph Ratzinger es que si pode­ mos responder a estas preguntas es porque ese Dios ha tomado la . ¿nos conoce. una especie de testamento espiritual que recoge las claves de ocho densos años de paternidad. Con esa genialidad digna de un gran pintor repitió una especie de nueva introducción al cristianismo. Benedicto XVI ha ofrecido una apretada síntesis de todo su magisterio. en el Sancta Sanctorum de la Iglesia Católica se coló esa mañana a través de las palabras del Papa la pregunta inquietante de un mundo tan descreído como necesitado: ¿existe un Dios o no existe? Y en todo caso. Todo empezó con aquella lección pronunciada sin papeles ante la Asamblea del Sínodo de los Obispos sobre la Nueva evangelización que dejó casi sin habla a los presentes en el aula. a cuyo encuentro tiene que salir la Iglesia una y otra vez. Porque Benedicto XVI no ha dicho nunca una palabra sobre la fe sin tener en el rabillo del ojo el cora­ zón frustrado y sediento de los hombres y mujeres de esta época. ¿tiene poder en el mundo o no? ¿Por qué no se hace oír? Así que el Sínodo arrancó por donde el Papa teólogo y testigo quería: por las preguntas dramáticas de esta época. en la que comenzaba por tomar nota de la condición del hombre contemporáneo. Y curiosamente. E P ÍL O G O P adre hasta el fin a l Desde primeros de octubre de 2012 hasta el final de este febrero de 2013 para la historia. tiene algo que ver con noso­ tros?.

Ambas las ha propuesto una y otra vez en estos cuatro últimos meses. N o por regusto morboso sino porque el cristiano tiene sus raíces en el cielo y por tanto no se asimila a las modas. se ha encontrado con algunos. La iniciativa siempre es de Dios. les ha cambiado la vida y les ha enviado a anunciar el Evangelio a los confines del mundo. De hecho su último servicio será el de la plegaria constante por la Iglesia que tanto ha amado. ya sea con curiosidad o con malevolencia. Sería inútil eludir esta condición es­ tructural de la fe. al lugar donde su gracia recrea la vida haciendo surgir nuevos brotes en cada tiempo y lugar. En primer lugar es preciso confesar la fe. y el Papa Ratzinger identifica esa respuesta con dos pala­ bras: confessio y caritas. El único que res­ ponde hasta el fondo a su exigencia de sentido y el único que puede sostener su preciosa pero frágil libertad. Es un dato esencial para todo su magisterio: el cristianismo no es una idea o un proyecto de vida. Para el cristiano la genialidad no radica en un talento privado e individual sino en pertenecer al pueblo de Dios. sino el encuentro con una Persona viva que nos transforma en profundidad. Y un primer don fundamental para los que lo han encontrado es reconocerse hermanos en el «nosotros de la Iglesia». y el Papa lo explica con una especie de dulzura im­ placable. y por eso la liturgia y la ora­ ción han sido centro de toda su atención hasta el final. En estos casi ocho años el Papa Benedicto se ha batido el cobre hasta la extenuación para mostrar que el Dios de Jesucristo es el único amigo verdadero de la felicidad del hombre. revelán­ donos nuestra verdadera identidad. Pero evidentemente cada persona es invitada a res­ ponder. se ha dejado ver y tocar. el teólogo y el papa. dos palabras sin las que serías inexplicables el hombre. E s el D ios que no nos quita nada sino que nos lo da todo. A los seminaristas romanos les explicó (en la vigilia de su clamoroso anuncio) que la dimensión del martirio es esencial a toda vocación cristiana. narrarla ante el tribunal del mundo que nos interroga. Y esa transformación se da a través de la razón y la libertad humanas. Diario de un pontificado iniciativa. a las 116 .

¿cómo se puede participar de ella? H ay un paso final que no podemos dejar de mirar en estos meses trepidantes. pero está dispuesto a ser rechazado y golpeado por amor a la verdad que anuncia. viendo y tocando nuestra humanidad transformada. como extranjeros. Epílogo opiniones. su victoria. otros puedan encontrar al D ios que responde a su sed. sino como hicieron los padres conciliares. A los obispos que habían participado cincuenta años atrás en el Vaticano II les explicó que «aggiornamento» no significa ruptura con la tradición. a los poderes del mundo. sin una ciudad estable en este mundo. genera una comunidad que hace preguntarse a todos: pero esta vida. y eso le hace tan atractivo como incómodo. 117 . el modo en que la única Iglesia vive y se encarna en el tiempo.. tenemos la perla preciosa. Es una pa­ radoja sobre la que se ha detenido mucho en estos días: somos elegi­ dos. De esta forma el cristiano no busca jamás un poder que responda a la lógica del dominio y la fuerza: «L a realeza de Jesús. N o en vano ha gastado todas sus energías en hacer palpable la «renovación en la continuidad». Un aspecto de ese martirio es la condición de extranjero que en cierto modo todo cristiano porta consigo allí donde viva. Busca hacerse entender por todos. Es un asunto que conecta directamente con la misión: ¿de qué se trata? N o de engrosar los números de nuestra cofradía (otra en tantas) sino de permitir que a través nuestro. La mirada de Joseph Ratzinger al camino de la Iglesia en la historia reciente. N o significa reducir la fe rebajándola a la moda de los tiempos. debemos llevar el ‘hoy’ de nuestro tiempo al ‘hoy’ de Dios». el secreto de la vida.. «llevar el ‘hoy’ que vivimos a la medida del aconteci­ miento cristiano. la fe actúa mediante el amor. Por eso la confessio tiene su forma estable en la ca­ ritas. Pertenece siempre a Otra cosa. sino que expresa la continua vitalidad de la Iglesia. consiste en el testimonio de la verdad de un Dios que es amor y que quiere establecer un reino de justicia. ¿de dónde procede?. y sin embargo vivimos dispersos. de amor y de paz».

un paso que nos explica a todos de qué se trata: pase lo que pase «el futuro es realmente de D ios».. la Iglesia es el árbol de Dios que lleva consigo la eternidad». es el árbol de Dios. Esta es la grande y humilde certeza que nos ha comunicado hasta el final. y por eso no hay motivo para que nos dejemos impresionar por los truenos de dentro o de fuera. este realizaba la afirmación más audaz que pueda imaginarse: «el futuro es nuestro. 118 . el árbol siempre rena­ ce. Sólo esta certeza explica adecuadamente el paso que ha dado Joseph Ratzinger. Y aunque el vendaval arranque las ra­ mas secas y otras parezcan a punto de morir. Mientras los sabios del mundo peroraban sobre el cansancio del Papa. Diario de un pontificado La Iglesia. dijo a los seminaristas de Roma..

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