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¿Quién dijo miedo?

Delante del péndulo de la vida, sus sobresaltos, sus entregas, sus curvas,
sus subidas, sus bajadas y la fragilidad de la misma, el corazón humano no
se siente seguro; no poder controlar sus actos y los efectos de sus actos,
ignorar el curso futuro de sus acciones, no poder cambiar sus destinos y sus
historias es lo que está dando lugar a fuertes emociones, al estrés, a las
ansiedades, al bajo índice de tolerancia social.
El temor, es un padecimiento que acompaña a los hombres desde sus
inicios; se conoce desde tiempos bíblicos que su origen se halla en la
separación del hombre de la Presencia de Dios. Génesis 3:8-10. Una de las
primeras reacciones al descontrol de sus actos fue precisamente el temor,
("Oí tu voz en el huerto y tuve miedo"). El temor y sus múltiples rostros aún
predomina e incide en los círculos sociales contemporáneos. Tiene la
peculiaridad de inhibir o activar hasta las más insospechadas reacciones
dentro del mar de las relaciones humanas, considerando entre ellas la
relación con Dios su Creador.
¿Cómo superar los ataques y efectos del temor en el hombre?, ¿Cómo
deshacer sus efectos potenciales?
El análisis de los textos bíblicos, sugieren pautas y recomendaciones por
cierto muy valiosas, seguras, comprobadas y confiables para encontrar
soluciones al enigma del temor humano. En el libro de Juan capitulo 14, se
describe un episodio dialógico entre el Señor y sus discípulos. El repetido
anuncio de la muerte del Maestro a sus seguidores más cercanos,
posiblemente haya despertado en ellos temores e inseguridades que no
lograban resolver. Para ellos, solo se podían apreciar incoherencias en las
palabras de Jesús, tanto tiempo esperado, tanto anunciaba su muerte.
Jesús conociendo sus corazones les lanza la siguiente afirmación: “No dejen
que el corazón se les llene de angustia; confíen en Dios y confíen también
en mí”. Juan 14:1. El Señor siempre se esforzó por dejar en claro, que Dios
Su Padre y él, su Hijo estaban misteriosamente ligados, son lo mismo. "El
Padre y Yo uno somos", no tenían ninguna objeción a “confiar en Dios”, pero
tal parece que en El sí. Ahí está la clave.
A pesar de los avances de la ciencia, de las investigaciones sobre los
fenómenos de la personalidad, no obstante, persiste el fantasma del temor
como un indicador de las conductas humanas. La respuesta está ahí, en la
Persona de Jesús, en sus Palabras, en sus actos de Amor y Misericordia, en
sus comprensiones a todas nuestras incertidumbres, en imitar y seguir sus
palabras cálidas que actúan como los vientos frescos contra la aridez de la
vida. 1 de Juan 4:18 “El Perfecto amor echa fuera el temor. En el amor no
hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor;”. Vivir en Su
Amor enclava una bandera de confianza en el corazón del hombre. La frase
que insistentemente le recordó a Josué, “Mira que te mando que te
esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios
estará contigo en dondequiera que vayas”, nos ayudan a transformar
nuestra atmósfera y nuestra trémula vida.

.Edgar Devia Góngora Su servidor Bendiciones comunidad bethshalom.