Dialogo Entre Masones

A r t í c u l o s Masónicos Seleccionados
Año 4 - N° 47

Noviembre 2017
Herbert Oré Belsuzarri

Mario López Rico
Vicente Alcoseri
Julio Villarreal III

-Hiram Abif – Adoniram - Azarias……………………….3
-El rol de la iglesia en la independencia americana..8
-Elías Ashmole y la francmasonería…………………….25
-Elías Ashmole fundador del Museo Ashmolean……44
-Theatrum chemicum britannicum: containing
severall poeticall pieces of our famous English
philosophers, who have written the hermetique
mysteries in their owne ancient language……………54
-Los números sagrados en las tradiciones pitagóricas
……………………………………………………………………….62
-¿Qué motivo a Pitágoras a aceptar mujeres en su
escuela?……………………………………………………………85
-En torno a los orígenes del águila bicéfala - De
Bizancio a Serbia………………………………………………90
-El águila bicéfala en la masonería……………………127

La revista agradece la difusión de los artículos
publicados, mencionando la fuente y la autoría.

Valle de Lima Noviembre 2017
HIRAM ABIF - ADONIRAM - AZARIAS
Roberto Macedo Mayo
Hiram Abif (Padre ele-
vado).

La muerte de Hiram Abif, ocupa
un papel central, en la ideología
masónica especulativa, la leyenda
de Hiram Abif, forma parte de la
enseñanza de los masones, hacia
la búsqueda del perfeccionamien-
to personal.

Cuando Salomón, decide cons-
truir el templo, hace un llamado
a Hiram, Rey de Tiro y solicita
apoyo para la construcción de su
templo y le dice: «Envíame, pues,
ahora un hombre hábil, que sepa
trabajar en oro, y en plata, y en
bronce, y en hierro, y en púrpura,
y en grana y en azul, y que sepa
esculpir con los maestros que es-
tán conmigo en Judá y en Jerusa-
lén, los cuales preparó mi padre
David» (2 Crónicas 2:7).

El Rey de Tiro, envía a Hiram
Abif, donde el Antiguo Testamen-
to, describe como: «Yo, pues, te he
enviado un hombre hábil, dotado
de entendimiento, Hiram-abi». (2
Crónicas 2:13).

«Hijo de una mujer de las hijas
de Dan, y su padre era de Tiro,
3
el cual sabe trabajar en oro, y en plata, en bronce, en hierro, en piedra
y en madera, en púrpura, en azul, y en lino fino y en carmesí; asimismo
sabe tallar toda clase de figuras y sacar toda forma de diseño que se le
pida, junto a tus hombres peritos y a los de mi señor David, tu padre.»
(2 Crónicas 2:14).

Hiram Abif, reúne a todos los obreros a su cargo y los clasifica en tres
grupos o grados, de acuerdo a sus capacidades y para identificarlos, le
dio signos, palabras y toques de acuerdo a su grado y reuniéndose cada
grupo por separado. Los aprendices se reunían al norte (columna Boaz),
los compañeros al sur (columna Jaquim) y los maestros en el Santuario
del Templo – Cámara del medio -.

En una ocasión, tres compañeros – Jubelas, Jubelos y Jubelúm -, viendo
que la construcción del templo estaba por culminar y estando en des-
acuerdo con su salario, en circunstancias que el maestro se dirigía dia-
riamente al medio día, a hacer sus oraciones al templo e inspeccionaba
la obra, le exigen que les comunicase la palabra de pase y el signo de
identificación, a fin de hacerse pasar como maestros.

Viendo esta actitud de los compañeros, el maestro, intenta salir por la
puerta del sur, uno de ellos le pide la palabra de pase y ante la negativa, le
golpea con una escuadra en el cuello, luego el maestro herido, se dirige a
la puerta del occidente y otro compañero, le hace el mismo requerimien-
to y ante la negativa, le golpea fuertemente con una regla, en el hombro
izquierdo y el tercero de los compañeros, le intercepta cuando el maestro
intenta salir por el oriente y tampoco obtiene una respuesta y le golpea
con un martillo en la frente.

Desesperados por el fracaso, por no haber obtenido la palabra de pases y
el signo de identificación de maestro y fallecido Hiram Abif, resuelven
desaparecer el cadáver, llevándolo a un lugar inhóspito, le dan sepultura
y colocan encima de la tumba una rama de acacia.

Al día siguiente, Salomón, se sorprende al no encontrar al Maestro Hiram
Abif en el templo y sus sospechas son confirmadas cuando encuentra
4
rastros de sangre en la puerta de oriente. Reúne a los maestros y dispone
la búsqueda del cadáver, dos días después, un grupo se detiene al pie del
Monte Líbano. Este grupo de maestros, intentan descansar y un olor pu-
trefacto, los alerta y se dirigen a un lugar donde la tierra estaba removida
y encima se encontraba una rama de acacia, llaman al resto de los maes-
tros, remueven la tierra y encuentran el cadáver del Maestro Hiram Abif.

Los maestros, cubren con tierra nuevamente el cadáver e informan a Sa-
lomón, quien ordena el traslado del cadáver a Jerusalén. El maestro de
mayor edad, toma la muñeca derecha del maestro, apoya el pecho contra
el suyo, así como la rodilla y el pie, intenta levantar el cuerpo del maes-
tro, produciendo un leve ruido y pronuncia: MAK – BENAC – MOA-
BON, cuyo significado es: La carne se desprende de los huesos o la carne
abandona los huesos.

Simbólicamente, estas circunstancias, es escenificado en la cer:. de exal-
tación, donde el recipiendario, representa al Maestro Hiram Abif, ubicán-
dolo en el interior de un féretro, cubierto con un tapiz negro, una rama
de acacia, un compás y una escuadra, esperando en silencio en el interior
del féretro.

La cer:. reconstruye el descubrimiento del cadáver de Hiram Abif, por los
nueve maestros. El primer experto, levanta la rama de acacia que cede sin
resistencia alguna, levantan el paño negro – que representa la tierra que
cubre el cadáver – y al observar el horrendo cuadro, los maestros excla-
man: «Oh señor, dios mío».

Los Venerables Hermanos Vigilantes, intentan levantar el cadáver y ex-
claman: «La carne se desprende de los huesos», entonces el Respetable
Maestro, toma de la muñeca de la mano derecha y mediante el uso de la
gripa, lo levanta, ayudado por los vigilantes y todos los maestros expre-
san: «Ha recibido la vida en el seno de la muerte».

El argumento de la Iniciación en el IV grado, es la celebración del funeral
del Maestro Hiram Abif y la consagración del mausoleo que Salomón
hizo erigir para depositar en él, las cenizas del Maestro. Los trabajos
5
están suspendidos y todos se encuentran en duelo por la muerte del Maes-
tro, las herramientas guardadas en las Columnas y se espera nombrar a
su sucesor.

El simbolismo de esta ceremonia, implica que el Maestro Perdido, para
llegar a M:. S:., está buscando a Hiram, que murió y desapareció en las
tinieblas de la muerte, debido a la conspiración, de la ignorancia, la am-
bición y el egoísmo. El Maestro Perdido debe entrar en el sepulcro del
Maestro Desaparecido, en busca de la luz, que es la única que puede
orientarlo en busca de la Verdad.

Adonhiran (Señor de las alturas).

Adonhiram, cumple un rol muy importante en el sistema masónico, apa-
reciendo en el periodo de la construcción del templo, donde por orden de
Salomón, tomó 30,000 obreros, de los cuales eran enviados por turnos a
los montes de Líbano, donde Adonhiram, ejercía la intendencia de todas
aquellas gentes.

Adonhiram es el primer M:.S:. y representado por el Venerable Inspector,
pues era el inspector de las obras en el Monte Líbano, lleva una espada
desnuda.

«Adonhiram es un personaje ambiguo; la Biblia lo presenta como recau-
dador de impuestos de Salomón, la leyenda del Gremio como Inspector
de la tala de cedros y el Rito Adonhiramita, cuyo símbolo se muestra,
con presencia en Brasil y otros países, como herrero y Gran Iniciado» .

Para GALLATIN Mackey, sobre Adonhiram:

«(…) Los relatos y tradiciones que lo relacionan con el edificio deben
su ayuda al pasaje único en el primer libro de los Reyes (v, 14), donde
se cita que Salomón hizo una leva de treinta mil obreros de entre los Is-
raelitas, mandando a estos en series de diez mil cada mes a trabajar en
el Monte Líbano, colocando a Adonhiran como su jefe para dirigirlos».
(GALLATIN. 1981: 44).

6
Azarías (Ayudado de
Dios).

Poco después de la muerte de Hi-
ram, Salomón designó Siete M:. S:.,
para que continúen con la obra y sean
guardianes, de los objetos sagrados
del Sancto Sanctórum. Con excepción
de Adonhiran, estos maestros son: Je-
hoshaphat, Zadoc, su hijo Azarías,
Elihorephs, Aliah, Bernaia, Abiathar,
etc. y estos personajes no desempe-
ñan un papel importante en el sistema
masónico, por lo que esta informa-
ción, debe ser tomado con cautela y
no puede ser correcto.

BIBILIOGRAFIA

Lorenzo Frau Abrines y Rosendo
Arus Arderiu, Diccionario Enciclo-
pédico de la masonería, Tomo II, No-
vena Edición, Buenos Aires, Editorial
KIER.
Gallatin Mackey Albert. Enciclopedia
de la Francmasonería, Editorial Gri-
jalbo S.A., México.
GALLATIN MACKEY A. Enciclo-
pedia de la francmasonería, tomo I,
II, III y IV. Primera edición. Edito-
rial Grijalbo S.A. México, Barcelona,
Buenos Aires. 1981.
GRADO IV, R:.E:.A:.A:. MAESTRO
SECRETO, extraído de: https://capi-
tular.blogia.com/
7
EL ROL DE LA IGLESIA EN LA INDEPENDE
8Maximo E. Calderon.
Guillermo Figueres en su obra La
Iglesia y su Doctrina en la Inde-
pendencia de América afirma lo
siguiente: “La doctrina escolástica
de la soberanía popular, fundada en
los apotegmas aquinianos y comen-
tada por los grandes pensadores del
siglo de Oro, enseñada en las Uni-
versidades y Colegios Mayores de
Indias durante los siglos coloniales
por dominicos y jesuitas, prevalece
como ideología y se impone como
causa principal determinante de
aquel magno acontecimiento”.

¿Es esto verdad? – No, definitiva-
mente es una burda y absoluta men-
tira.

En el transcurrir de la Historia, la
Iglesia Católica manejó siempre un
doble discurso, apoyándose en la
Ley Natural para interpretar sus en-
señanzas doctrinarias, a la vez que
empleando un concepto platónico a
la hora de aplicar su propia ley y sus
propios conceptos de Justicia.

Platón enseñó que es lícito sacrifi-
car un individuo, en pos de la felici-
dad de la mayoría. De esa forma la
Iglesia sacrificó e inmoló a muchos
individuos en pos de su propia feli-
cidad, de acrecentar sus posesiones
materiales, y de generar bienestar
ENCIA AMERICANA entre sus filas y entre los monarcas
9
que coincidieran con sus aspiraciones.

Hoy en día se nos quiere hacer creer que la Iglesia estuvo siempre del
lado de la libertad, acompañando a los oprimidos, y llevando adelante
las enseñanzas sociales del Nuevo Testamento, pero no existe nada más
alejado de la verdad.

La causa fundamental de su modo de actuar fue siempre la defensa de sus
propios intereses, antagónicos a los intereses de los pueblos. Y la Iglesia
aún sigue siendo, la antítesis de la libertad y del progreso. Ninguna con-
quista democrática resulta conciliable con el espíritu clerical.

- ¿Libertad de cultos? La Iglesia es albacea exclusiva de toda la verdad,
el dogma no necesita ser demostrado, el Papa es infalible en asuntos de
fe. Ergo: nadie puede ser otra cosa que católico, apostólico y romano. La
verdad revelada la tienen en un puño los prelados, y todos los infelices
mortales, tienen que atenerse a ella.

- ¿Libertad de conciencia y pensamiento? El pensamiento no puede volar
más allá de las altas cumbres de la Teología, aunque éste tome forma en
las teorías científicas de un Darwin o un Galileo.

- ¿Libertad de prensa? Si pensar libremente no es lícito, menos puede ser
expandir pensamientos ilícitos. La máquina de Gutenberg, para ser útil,
no debe imprimir sino biblias y catecismos. Y para que no se pase de este
saludable y justo término, debe existir, indispensablemente, la censura
previa, la censura eclesiástica. Y si se logra burlar la censura, es obvio
que debe existir la prohibición para la lectura y circulación del impreso
sacrílego o herético. Y para que haya reparadora sanción debe existir la
excomunión para el desobediente.

- ¿Separación de la Iglesia y el Estado? Eso no puede ser, puesto que
existiendo la supremacía del poder espiritual sobre el temporal, es nece-
sario que ambos se hallen unidos, para que pueda dominar el uno sobre el
otro. Abiertamente se sostiene que las leyes humanas deben estas subor-
dinadas a las leyes divinas. Que las normas legales de los Estados, tienen
10
que sujetarse a los principios establecidos por el Derecho Canónico o los
Concordatos.

- ¿Enseñanza laica? La enseñanza que no se ciñe a los preceptos católicos
es inmoral. Consiguientemente, para que la sociedad no se corrompa ni
se precipite al caos, toda clase de educación debe estar en manos de la
Iglesia, o por lo menos, controlada por ella. Todo programa y todo texto
debe tener la aprobación eclesiástica, para que así no se introduzcan de
contrabando, autores o principios científicos reñidos con sus dogmas.

Nada de esto, puede ser establecido sin mengua de los derechos de la
Iglesia.

Tampoco se puede implantar ninguna conquista social, ni aún tratándose
de aquellas que favorecen directamente a los humildes, a los pobres, de
que habla el Sermón de la Montaña.

Así, no se puede expropiar ni un palmo de tierra de los latifundios cleri-
cales, no se puede tocar sus censos y capellanías porque ello es ofender
al Hacedor del Universo. Toda propiedad privada es institución divina, y
por lo mismo, tiene carácter sagrado. Y si la propiedad es del Clero, claro
está que es mayormente sagrada.

Nada de libertades, ninguna conquista social. Este el gran ideal de la Igle-
sia. Por ello es que la Iglesia siempre se opuso a la Independencia ameri-
cana (aunque hoy quiera mostrarnos otra cosa). Y las causas esenciales,
siempre fueron de carácter económico y social, llevando al Clero por ca-
minos opuestos a los que obliga el patriotismo y los intereses nacionales.

Y la oposición siempre fue cruel, sanguinaria y despiadada.

Virreinato de Nueva España

Desde el mismo brote de las primeras ideas separatistas, se manifestó con
toda claridad la aversión del Alto Clero mexicano a la independencia de
su pueblo.
11
Un ejemplo basta para ilustrar este
hecho: el clérigo Melchor de Tala-
mantes, por sostener que el Virrey
Iturrigaray debía asumir el Poder
ante la evidencia del destronamien-
to de los reyes de España por par-
te de los invasores franceses, fue
apresado por orden de la Audiencia
y la Santa Inquisición, juntamente
con el Licenciado Verdad. Ambos
murieron trágicamente a manos del
Santo Oficio.

Igual sucedió durante el período de
lucha que acaudillaban Hidalgo y
Morelos, dos heroicos frailes repre-
sentantes del Clero pobre, que fun-
dieron sus afanes libertarios con las
más caras aspiraciones de su pue-
blo, dando en esta forma a su pa-
triótico combate un tinte marcada-
mente popular y democrático como
en ningún otro país de nuestra Amé-
rica, concibiendo la independencia
no sólo como el rompimiento de las
cadenas coloniales, sino como el lo-
gro de un cúmulo de reivindicacio-
nes sociales y económicas ansiadas
por las masas explotadas.

La muerte nuevamente fue el cas-
tigo, luego de la más cruel e infa-
me tortura por parte del Monseñor
Francisco Fernández Valentín. Igual
comportamiento tuvo el clero apo-
yando a los poderosos terratenientes
MELCHOR DE TALAMANTES 12
extranjeros, en contra de Juárez.

Las Alcabalas y los Estancos

Durante la llamada Revolución de las Alcabalas realizada en Quito a fines
del siglo XVI, el Clero en ningún momento estuvo del lado del pueblo
sublevado, sino todo lo contrario, al lado de los dominadores españoles.
El Comisario de la Inquisición recorría las calles, amenazando a los ora-
dores sediciosos “con el fuego eterno”.

El fraile Ordóñez de Cevallos, hizo el bajo papel de espía de las autorida-
des españolas. Otro clérigo de apellido Garabís impidió la captura de los
funcionarios de la Corona presentándose con la custodia y dando voces
a los combatientes “a que depusieran las armas y siguieran al Santísimo
Sacramento”.

En tanto los jesuitas, se distinguieron siempre por su fidelidad a los opre-
sores (según confiesa el mismo Padre Velasco en su historia sobre el Rei-
no de Quito), y dice que ellos “llegaron a conseguir el entero y suspirado
triunfo y pacificarlos, y reducirlos a que se sometiesen a las órdenes del
Soberano, a la razón y a la obediencia”.

Tras la derrota, llegó la carnicería, y los responsables de los asesinatos a
mansalva miraban impasibles la tragedia sin que ninguna voz eclesiástica
se alzara para protestar por los desmanes.

Esta actuación infame fue luego largamente recompensada. El Rey orde-
nó en favor de los jesuitas, que la Real Audiencia “ampliase grandemente
las haciendas y fincas de su colegio, para que teniendo toda comodidad en
lo temporal, pudiesen atender más fácilmente al bien de la república”...

Igual cosa sucedió durante la Revolución de los Estancos. Las iglesias y
conventos se transformaron en seguro refugio de los “chapetones”.

El Obispo en persona, con todos los curas de que disponía, formó “ca-
pitanías del cielo para apaciguar a los revoltosos”. Los jesuitas, nueva-
13
mente, jugaron un papel relevante y de importancia.

El Padre Recio, actor principal en los acontecimientos, agradecía a Dios,
que “recibió Quito el yugo de la ley y se subordinó a ella”. Se congra-
tulaba que la ciudad tuviera la soldadesca encima “para que no pueda
levantar cabeza”.

Los comuneros de Paraguay

Fueron aquí los jesuitas la principal fuerza de que se valieron los españo-
les, para doblegar el movimiento.

Gracias a ellos, el delegado del Virrey de Buenos Aires pudo reunir un
ejército de 6.000 hombres, sacados de las Misiones por los frailes, para
cumplir su cometido. Los jesuitas Policarpo Dufo y Antonio de Rive-
ra fueron los guías y conductores de las fuerzas de represión. Por estos
hechos, el Cabildo de Asunción, decretó la inmediata expulsión de la
Compañía.

El auxilio de los jesuitas, fue decisivo para la derrota de los comuneros.
Los muneros Antequera y Mena, fueron infamemente asesinados, y el
pueblo entonces mostró su indignación. El historiador Blas Garay escri-
bió: “El furor de los paraguayos no tuvo límites cuando supieron estas
noticias —la muerte de sus caudillos— y se desbordó contra los jesuitas
causantes de tantos males: el 19 de Febrero de 1732 invadió sus cole-
gios multitud de soldados y vecinos; profanó las cosas santas, y algunas
cabezas rodaron en desagravio de las muy ilustres que acababan de ser
sacrificadas”.

Túpac Amaru en Perú

La mejor ilustración de estos hechos, son las palabras del Obispo de Cuz-
co, Manuel Moscoso:

“No perdonando arbitrio ni medio que contribuyese a defender la patria
y cortar la rebelión, me metí a soldado, sin dejar de ser Obispo: y así
14
en lo más grave de este conflicto, armé al clero secular y regular, como
en el último subsidio, nombré al Deán D. Manuel Mendieta, por Co-
mandante de las milicias eclesiásticas, dispuse cartelas, alisté clérigos
y colegiales, seminaristas de ambos colegios, en cuatro compañías, con
sus respectivos oficiales, armas y municiones que costeé, comenzaron el
tiroteo militar, sujetándose al ejercicio de las evoluciones, a la voz de un
oficial secular, que se encargó de su instrucción. Ya tiene V.S.I. al clero
del Cuzco en espada ceñida y fusil al hombro, esperando por instantes
las agonías de la patria, de la religión y la corona, para defenderla del
insurgente Túpac Amaru”.

El Clero, apoyó con todos los medios a su alcance la represión del mo-
vimiento indígena. Muchos párrocos, siguiendo el ejemplo de Mosco-
so, formaron batallones indígenas para dividir y combatir a los rebeldes.
Otros hicieron labores más bajas todavía, siendo vulgares espías y de-
latores. Tal el caso del clérigo Xavier Troncoso, cura de la doctrina de
Pocoata, que entrego a los verdugos a Dámaso y Nicolás Catan.

Derrotada la rebelión, los Andes se tiñeron con la sangre de los vencidos.

Decía la sentencia contra el rebelde:

“Condeno a José Gabriel Túpac Amaru, a que sea sacado a la Plaza
15
principal y pública de esta ciudad, arrastrado hasta el lugar del suplicio,
donde presencie la ejecución de las sentencias que se dieron a su mujer,
Micaela Bastidas, sus hijos Hipólito y Fernando Túpac Amaru... Con-
cluidas estas sentencias se le cortará por el verdugo la lengua, y después
amarrado o atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes,
y de modo que cada una de estas se pueda atar, o prender con facilidad
a otras que pendan de las cinchas de cuatro caballos, para que, puesto
de esto modo... arranquen de una vez los caballos, de modo que quede
dividido el cuerpo en otras tantas partes”.

Los comuneros de Nueva Granada

Este levantamiento realizado en el actual territorio de Colombia, debería
haber finalizado bien, luego de la firma del acuerdo por las 35 peticiones
que habían realizado los comuneros. La comisión de negociadores enca-
bezada por el Arzobispo Caballero y Góngora, parlamentó con los jefes
sublevados, accediendo a sus demandas y se firmó capitulación que fue
aprobada por la Real Audiencia.

En ella se rebajaban unos impuestos, se suprimían otros, se atenuaba su
recaudo y se convenía en dar preferencia a los americanos sobre los es-
pañoles para algunos cargos en que estos eran mal vistos. También se
acordó perdonar toda falta a los comuneros.

Solemnemente, se juró ante los Evangelios cumplir el compromiso y el
Arzobispo hizo de testigo y garante. Más nada valieron esos juramentos
pues desde el principio ya se incubaba la traición, planeada por clérigos
y terratenientes. El Arzobispo puso todo su empeño, engañando a los
comuneros para que volvieran a sus pueblos. Y logrado esto, las Capitu-
laciones fueron rotas en forma cobarde y traicionera.

Un nuevo levantamiento terminó con su líder, José Antonio Galán, ahor-
cado y desmembrado, con su cabeza, manos y pies exhibidos en la plaza
pública. Sus bienes fueron confiscados y su familia marcada con la tacha
de infamia.

16
ANTONIO CABALLERO Y GONGORA

El Arzobispo afirmó luego: “Notorios han sido los escandalosos delitos
del nominado José Antonio Galán y el ejemplar suplicio con que fue cas-
tigado con tres de sus cómplices, separando las cabezas de sus cuerpos
para colgarlas, y además los miembros de su infame caudillo, en los
lugares en donde sus atrocidades fueron mayores y más visibles”.

¿Y en que culminó esa traición y esa sangre derramada? Antonio Caba-
llero y Góngora terminó como Virrey.

Ya entre 1810 y 1820 el Alto Clero de este Virreinato, participó activa-
mente en contra de la emancipación. El Arzobispo de Bogotá Juan Bau-
tista Sacristán, cabeza máxima de la Iglesia en el Virreinato, se negó a
reconocer la Junta de 1810.

El Obispo de Santa Marta, Fray Manuel Redondo y Gómez, también se
niega a reconocer la independencia, razón por la que es apresado y luego
marcha a España.
17
El Obispo de Panamá, según afirmación del Padre Leturia, era igualmen-
te realista y solo en 1821, se pasó asustado al bando patriota.

El Obispo Carrillo de Cartagena fue otro de los expulsados en 1812 por
negarse a jurar la independencia, pero quien lo reemplazó, el fraile Gre-
gorio José Rodríguez, lo superó ampliamente en intransigencia, llegando
al extremo de obligar a los fieles a gritar “¡Viva el Rey!” a la salida y
entrada de los templos.

Y así el clero se enfrentó a la emancipación de Cuba, y puso obstáculos a
los intereses independentistas también en Chile, en Brasil, en Venezuela
y en la actual Argentina.

Por intereses económicos y de poder, la Iglesia Católica siempre apoyó
a los poderosos en desmedro de los pobres, los oprimidos y los despo-
seídos. Y fue la Santa Sede la encargada de garantizar la famosa liga de
gobiernos feudales de Europa, llamada la Santa Alianza.

Su Santidad Pío VII tomó una serie de medidas para conceder audiencia
especiales a los prelados americanos, ya que en ese momento España y
Roma, defendían una misma causa.

Consecuencia de esta alianza fueron los “breves o cartas” de los Pontífi-
ces contra la independencia americana.

Escribe el jesuita Rubén Vargas Ugarte: “Ya en 1815 la corte de Madrid
había usado de su influjo en Roma para obtener de Pío VI, una carta o
breve exhortando a los prelados americanos a mantener en la obediencia
al Rey a todos sus súbditos”.

Un año después, en 1816, su sucesor Pío VII es más terminante aún en
otro Breve titulado Etsi ion gissimo, donde se dice nada menos que lo
siguiente:

“Entre los preceptos claros y de los más importantes de la muy santa
religión que profesamos, hay una que ordena a todas las almas a ser su-
18
misas a las potencias colocadas sobre ellas. Nos, estamos persuadidos,
que los movimientos sediciosos que se producen en aquellos países, por
los cuales — nuestro corazón está entristecido y que nuestra sabiduría
reprueba— vosotros no dejasteis de dar a nuestros rebaños todas las
exhortaciones. Sin embargo, como sobre la tierra. Nos somos el repre-
sentante de aquel que es el Dios de la paz, nacido para rescatar al gé-
nero humano de la tiranía de los demonios... Nos, pensamos que nuestra
misión apostólica que ejercemos sin mérito, nos obliga a impulsaros por
nuestras letras a hacer toda clase de esfuerzos para arrancar esa muy
funesta cizaña de desórdenes y de sediciones que el hombre enemigo ha
tenido la maldad de sembrar allá... Fácilmente lograréis tan santo obje-
to, si cada uno de vosotros demuestra a sus ovejas, con todo el celo que
pueda, los terribles y gravísimos perjuicios de la rebelión, si presenta las
singulares virtudes de vuestro carísimo en Jesucristo, Fernando, vuestro
rey católico, para quien nada hay más precioso que la religión y la feli-
cidad de sus súbditos…”

LEON XII

19
El Papa León XII tampoco se quedaría atrás, y el 24 de Septiembre de
1824 lanzó una Encíclica con igual contenido que los documentos de
sus predecesores, donde se volvía a exhortar a los jerarcas católicos de
América para “que se dediquen a esclarecer ante su grey las augustas y
distinguidas cualidades que caracterizaban a ese muy amado hijo, Fer-
nando, rey católico de España, cuya sublime y sólida virtud le hacía
anteponer al esplendor de su grandeza el lustre de la religión y felicidad
de sus súbditos”.

Aún en 1825 —después de la batalla de Ayacucho— seguiría insistiendo
sobre el mismo tema y escribiría una segunda Encíclica en contra de la
Independencia, que aparte de extemporánea, contiene los conceptos más
retrógrados imaginables contra el progreso y la cultura.

Llega aquí al fin el presente escrito, que no pretende ser un meduloso
análisis de la actuación de la Iglesia Católica frente a la gesta indepen-
dentista americana, sino solamente una muestra testigo.

Se pretende dar algunos ejemplos, algunas informaciones documentadas
y fáciles de conseguir hoy en día, para todos aquellos que aún crean el
Clero promovió y ayudó a la libertad americana.

Muy por el contrario, la desesperación por el poder y las riquezas que
siempre mostró la Iglesia Católica, nos dejan muchas más muestras de
traiciones y contubernios que las que hasta aquí han sido vertidas.

Varios países de América celebran su gesta independentista y libertaria.
Que sirva este pequeño bosquejo como para abrir el camino a la ver-
dad, pues como decía nuestro querido gitano Sandro: “Un botón basta de
muestra, lo demás… a la camisa”.

Tomado de:
http://hermanostrespuntos.blogspot.pe/2010/05/el-rol-de-la-iglesia-en-
la.html

20
NOTAS IMPORTANTES.

Fray Melchor de Talamantes (1765 - 1809)

Nació en Lima, Perú el 10 de enero de 1765.

A los 24 años decide ingresar a la orden de Nuestra Señora de la Merced,
donde se ordena sacerdote. Realiza estudios en la Universidad de San
Marcos y obtiene el grado de Doctor en Teología.

En 1796 atraviesa por diversas dificultades con otros religiosos, por lo
que solicita su secularización. Recibe la autorización para viajar y en
1799 llega a la Nueva España, donde se instala en el Convento Merceda-
rio de la capital.

Fray Melchor gusta de la lectura y dedica la mayor parte del tiempo a sus
estudios, entre los libros que llegan a sus manos se encuentran, incluso,
los de algunos autores prohibidos como Adam Smith y Montesquieu.

En 1807 es comisionado por el virrey para realizar estudios sobre Texas
y Luisiana. Lejos del convento conoce a un grupo de criollos con los que
intercambia ideas y llegan a coincidir que la invasión francesa en España
generó la posibilidad de independizarse de la Corona, ante la falta de un
gobierno legítimo.

Este grupo se dedica a propagar sus ideas y se reúnen de manera ocul-
ta para conspirar. Talamantes comparte sus ideas con el virrey José de
Iturrigaray, quien en 1808 empieza a analizar las posibilidades de inde-
pendizar la colonia y convertirla en una organización republicana bajo la
tutela de una Junta Autónoma.

La conspiración fue descubierta, así como varios documentos en los cua-
les Fray Melchor explicaba la separación legal de las colonias: Repre-
sentación nacional de las colonias, Discurso filosófico y Advertencias
reservadas a los habitantes de la Nueva España acerca del Congreso Ge-
neral. Talamantes, el virrey y el resto de los conjurados fueron detenidos
21
y conducidos al convento de San Fernando, donde sólo pasó la noche
porque un día después fue trasladado a las cárceles de la Inquisición.

Talamantes permaneció en las cárceles secretas hasta el 6 de abril de
1809. Sus jueces fueron el oidor González Carvajal, por lo civil, y el
vicario Fonte por lo eclesiástico. Dictada la sentencia fue expatriado a
España, bajo partida de registro. Estuvo detenido y sujeto con grillos en
la en la cárcel de San Juan de Ulúa; esperando su embarque, enfermó de
fiebre amarilla, murió en mayo de 1809.

Fray Melchor de Talamantes, es considerado como uno de los principales
precursores del movimiento de independencia mexicano.

Papa Pío VII

Luigi Barnaba Chiaramonti, Papa (1800-1823), nació el 14 de agosto de
1742 en Cesena, Italia.

Su padre fue el conde Scipione Chiaramonti, y su madre, hija del mar-
qués Ghini. Ingresó en la orden benedictina. Fue nombrado por su fami-
liar, el papa Pío VI, abad y cardenal.

Pasado un año de ser elegido papa negoció con el gobierno de Napoleón
el concordato por el que se restableció la Iglesia francesa. A pesar de
que en 1804 ungió a Napoleón en la ceremonia en que se proclamó a sí
mismo emperador Napoleón I, las relaciones entre ambos se deterioraron
hasta la ruptura de relaciones entre Francia y los Estados Pontificios a
causa de las intenciones del emperador de aumentar su control sobre la
Iglesia francesa.

En 1809 Napoleón decretó que los Estados Pontificios se convirtieron en
parte del Imperio francés e hizo prisionero al Papa en Savona y después
en Fontainebleau, en Francia, pero el pontífice resistió los esfuerzos del
emperador por hacerse con la autoridad papal. Su firme resistencia ayudó
a restaurar el prestigio y la talla moral del papado.

22
En 1814 regreso al Vaticano, cuando los reveses militares de Napoleón
le obligaron a dejarlo en libertad. Entonces revocó gran parte de la le-
gislación promulgada bajo la ocupación francesa, restauró a los jesuitas,
reactivó la Inquisición y suprimió a los carbonarios, una sociedad secreta
liberal.

Pío VII falleció el 20 de agosto de 1823 en Roma.

Papa León XII

Annibale Sermattei della Genga nació en Genga, Ancona, en el año 1760.
Nuncio en Colonia y en Munich, Cardenal Obispo de Senigallia en 1816
y Cardenal Vicario en 1820.

A la muerte de Pío VII es elegido Sumo Pontífice en el año 1823.

Trasladó la corte pontificia del Palacio del Quirinal al Vaticano.

Condenó la indiferencia religiosa en la encíclica “Ubi primum” (mayo
1824) y la masonería en la constitución “Quo graviora mala” (mayo
1825). Falleció en Roma en el año 1829.

23
24
ELIAS ASHMOLE Y LA FRANCMASONERIA
Octavio Casa-Madrid Mata
25
Para algunos sería Ashmole el verdadero “padre” de la Francmasonería;
y si bien tal afirmación no se ajusta a la verdad, pues fueron varios y
connotados filósofos y escritores quienes dieron forma a la hoy llamada
“Masonería Especulativa”, ello nos habla, sin embargo, de las decisivas
aportaciones de Ashmole, de las cuales hablaremos en el presente artícu-
lo.

INTRODUCCIÓN.

Bien podría iniciar la presente nota con la celebrada frase de Winston
Churchill, «Nunca tantos debieron tanto a tan pocos», cuando se refería
a la estrategia de Hugh Downding al frente de sus pilotos durante la Se-
gunda Guerra Mundial.

Empero, en esta oportunidad, la apreciación no está dirigida a un hecho
de armas, se refiere a un esfuerzo civilizador; en efecto, la Obra de Elías
Ashmole amerita una afirmación de esta naturaleza. De hecho la impor-
tante labor del hermano Ashmole fue la de haber tendido el necesario
puente entre diversas esquemas conceptuales: La Cábala, la Alquimia –
Rosacrucismo, el Cristianismo; la Filosofía y el método científico.

En efecto si hacemos la debida lectura de su obra escrita y la compara-
mos con las liturgias (o rituales) que nos legó encontraremos un sinnúme-
ro de sorpresas, y entre ellas la enseñanza de que la Auténtica Sabiduría,
tiene un tronco común y éste puede ser poseído por el ciudadano común,
a condición de que sepa buscar dentro de sí mismo.

Ashmole, hombre universal del siglo XVII, aglutinó en su persona gran-
des conocimientos: jurista, anticuario, político, oficial de armas, astrólo-
go, alquimista; estudioso de la anatomía y la medicina; del hermetismo,
la botánica, la historia, la arqueología y el arte. Era pues un experto en
diversas disciplinas, en especial en la simbología o emblemática; en la
arqueología y en la filosofía, se trata pues, de un hombre de ciencia, que
en unión de hombres sabios fundó la Royal Society de Londres y la Phi-
losophical Society de Oxford.

26
Al respecto hemos de señalar junto con el ameritado José Schlosser: “As-
hmole fue más que un simple miembro de la asociación.” Él fue quien
años antes concibió la idea y comenzó a reunirse con personalidades in-
teresadas en ciencia y filosofía. No podemos soslayar que en ese periodo,
ambas disciplinas eran aún como diamantes en bruto. Si bien el aporte de
los humanistas ya había comenzado a dar sus frutos, el pensamiento se
mezclaba aún con elementos herméticos, mágicos y cabalísticos.

Sin embargo, no con ello se agotaría su envidiable ficha curricular, puede
ser tenido por uno de los fundadores de la Francmasonería Especulativa
y una de las figuras señeras de la modernidad.

La vida de Elías Ashmole se desenvolvió en una época particularmente
turbulenta para Inglaterra, en medio de luchas políticas y religiosas entre
las que destacan:

• La prolongada rivalidad entre Carlos I y el Parlamento, que terminó en
la ejecución del soberano, en 1649.

• La dictadura de Oliverio Cromwell, y la restauración de Carlos II en
1660.

• La Revolución de 1688, que originó la caída del católico Jacobo II; el
advenimiento de su hija María y de su esposo Guillermo III de Orange,
que arruinó definitivamente, las tesis del absolutismo monárquico.

Sin embargo, en medio de tantas vicisitudes y desórdenes, Ashmole, per-
maneció fiel a la causa de su vida: el estudio y la investigación científica,
así como la mejor comprensión del género humano, esto fue lo que le
valió la inmortalidad.

DATOS BIOGRÁFICOS.

Nació en Lichfield, Staffordshire, Inglaterra, el 23 de mayo 1617, al nor-
te de Birmingham y a seis millas del río Trent, en un lugar denominado
actualmente Breadmarket Street.
27
Su familia, imbuida de la religión anglicana, formaba parte de la pequeña
burguesía campesina, habría adquirido merced a las actividades de sus
ancestros, una posición, por la cual se reconocía su condición de “gent-
leman” “gentilhombre”. En efecto, varios de sus mayores habían desem-
peñado diversas funciones en la administración pública. Probablemente a
causa de ello su familia habría adquirido el derecho de ostentar un blasón.

Su abuelo Tomás, fallecido hacia 1620, había ejercido la primera magis-
tratura de la Ciudad y del Condado. En cambio, su padre Simón (muerto
en 1643), y del cual fue hijo único, fue artesano y guarnicionero.

Su madre, Ana, pertenecía por parte de su padre Tomás, (burgués y pa-
ñero de Coventry) a una añeja familia del Staffordshire, los Bowyer de
Knipersley. Estaba emparentada, igualmente, con James Pagitt, un barón
del Ajedrez (tesorero) casado en segundas nupcias con su hermana. Los
Bowyer tenían igualmente antepasados comunes con los Mainwaring,
una influyente familia del Cheshire, un condado vecino. Su señora ma-
dre, mujer discreta y virtuosa, era especialmente instruida en teología,
historia y poesía (enseñanzas que sin duda habría inculcado a Elías). In-
fortunadamente, una epidemia de peste terminó con su vida en julio de
1646, cinco días antes de la toma de Lichfield por las fuerzas del Parla-
mento. Fue inhumada en la catedral.

Elías, vuelto a la ciudad que le vio nacer para rendir el último homenaje
a la autora de sus días, pudo ver a los “cabezas redondas” ensañarse con
los archivos y las obras de arte de la catedral, y él mismo debió salvar
algunas obras de la biblioteca.

Por cuanto hace a su padre, si bien hombre honesto y de trato agradable,
fue de exigua fortuna; atraído por la carrera de las armas, pasó numerosos
años en el extranjero, primero en Irlanda en 1599, con el conde de Essex,
después con el hijo de éste, que le dio prueba de estima, en el Palatinado.
Su profesión de soldado, fue causa de numerosas vicisitudes financieras,
y deterioró gravemente la posición de la familia.

A razón de lo anterior, la familia Ashmole, padeció pobreza, y se desarro-
28
lló en un ambiente modesto, en Lichfield, Staffordshire.

Según refiere Francis Delon (Elías Ashmole 1617-1692, Anticuario, As-
trólogo, Alquimista y Francmasón) El nombre de Elías, escogido por sus
padres, llamaba la atención por su originalidad, existía una profecía en
boga entonces, según la cual el advenimiento de la Nueva Era estaría
precedido por la vuelta de Elías, “el regenerador de la naturaleza”.

Elias recibió su educación inicial en la escuela primaria Lichfield, la in-
fluencia de su familia le permitió estudiar humanidades en la Grammar
School de la ciudad. Entró también en el coro de la catedral donde apren-
dió a tocar el órgano bajo la dirección del titular del instrumento, a los 16
años había completado la escuela de música, hallándose en condiciones
de seguir la carrera de leyes en Londres, donde obtiene su formación ju-
rídica, entre 1633 y 1638.

En 1633 James Pagit, quien era barón de Hacienda, y según se lleva di-
cho, tío de Ashmole, lo llevó a Londres para vivir en su casa y proseguir
su educación. Es entonces que Ashmole estudió Derecho con los hijos del
propio Pagit. Es evidente, además, que la relación con Pagit hizo posible
el primer matrimonio de Ashmole.

Ashmole a partir de 1638 se dedicó a la abogacía, y durante algún tiempo
vivió de su ejercicio profesional.

Por el mismo año de 1638, con tan solo 21años de edad, contrajo matri-
monio con una dama de la alta burguesía: Leonor Mainwaring. La dama
resultó una esposa excelente y virtuosa. La boda fue celebrada en la igle-
sia San-Benito, cerca del muelle de San-Pablo, por Mr Adams Parsom;
su esposa concurrió al matrimonio sin dote, e infortunadamente falleció
en diciembre de 1641.

Según relata el propio Ashmole en su Diario, fue enorme desgracia el
deceso de su primera esposa, quien falleció encinta de su segundo hijo, el
primero había muerto al nacer.

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Por el año de 1639, Ashmole recibió el encargo del barón de Kinderton,
en el Cheshire, para la gestión de sus asuntos jurídicos. En 1640, Ash-
mole fue empleado del noble señor Finch, quien obtuvo sus servicios
durante un corto tiempo hasta que Finch se vio obligado a huir del país, a
razón de las vicisitudes políticas del momento. Es entonces que la baro-
nesa Kinderton, se convierte en su mecenas.

Para el 11 de febrero de 1641, prestó juramento como procurador en la
Corte de Common Pleas, el Tribunal de los Plaids Communs, encargado
de las diferencias entre particulares.

En 1642, al estallar la guerra civil, optó por el partido monárquico, vuelve
entonces a Cheshire, ahí desempeñó diferentes encomiendas. Para mayo
de 1644, es designado por el rey Carlos I, responsable de la recaudación
de los impuestos indirectos para Staffordshire y la ciudad de Lichfield.

Estas nuevas responsabilidades le llevaron a Oxford, donde decide prose-
guir sus estudios; así también, fue miembro de la universidad de Brase-
nose. No es claro si concluyó una especialidad en Oxford; sin embargo,
sus actividades debieron ser muy apreciadas por dicha universidad, pues
la prestigiada institución le confirió un MD en 1669.

Por esos años traba amistad con el entonces capitán, y más tarde Sir,
George Wharton quien le consigue una plaza en artillería transmitiéndole
su pasión por la alquimia y la astrología.

Destinado, de mayo a diciembre de 1645, a la defensa de las murallas
orientales de la ciudad, frecuenta el Brasenose College donde estudia
filosofía natural, matemáticas, astronomía y astrología.

El 16 de diciembre de 1645 es elegido, responsable del cobro de los im-
puestos indirectos de Worcester, y once días más tarde, presta juramento
en compañía de su colega y del alcalde Mr. Jordan.

El 22 de marzo de 1646, obtiene la graduación de capitán de artillería
en el regimiento de Lord Ashley, y poco después, en junio, el cargo de
30
inspector de artillería de la ciudad. Un mes más tarde, el 24 de julio, Wor-
cester debe rendirse a las fuerzas del parlamento y Ashmole es autorizado
a retirarse al Cheshire. Marcha entonces a casa de su suegro. Tres meses
más tarde se hace franc-masón. (De tan importante acontecimiento deja
puntual constancia en su Diario).

En el año 1647, se retira a Englefield, en Berkshire, donde consagra sus
días al estudio, especialmente al de la botánica, esto le lleva a plasmar en
su Diario, su gran satisfacción ante la posibilidad de vivir para sus estu-
dios, sin verse forzado a mal contratarse para ganarse la vida.

Su estancia le permitió conocer a Lady Mainwaring, y el 16 de noviem-
bre de 1649, concedió su mano a Elías quien fuera tenaz pretendiente de
la distinguida señora. La ayuda y los consejos de Ashmole permitieron
a su nueva esposa, después de numerosos procesos, tomar posesión de
sus tierras de Bradfield, en el Berkshire, las cuales eran muy codiciadas.
Lady Mainwaring vivió con su marido hasta su muerte acaecida el 1 de
abril de 1668.

Algunos meses después de esta nueva desgracia, el 3 de noviembre de
1668, Ashmole volvió a casar, ahora con una mujer mucho más joven,
Isabel Dugdale, hija de su amigo Sir William Dugdale (1605-1686).

Su suegro era considerado el medievalista más célebre del siglo XVII, y
es el autor de una compilación de cartas de los monasterios del otro lado
del Canal de la Mancha, el Monasticon Anglicanum (tres volúmenes en
1655, 1661, 1673), además del primer estudio científico de la historia
de un condado, las Antiquities of Warwickshire (1656), y de un análisis
pionero de la feudalidad inglesa, el Baronage (1675-1676). La ceremonia
tuvo lugar en una capilla de Lincoln, oficiando el Dr. William Floyd, fu-
turo obispo de Worcester.

Su fidelidad a la causa de los Estuardo le valió, desde el advenimiento de
Carlos II, el beneficio del favor real. Así, el 18 de junio de 1660, tuvo el
honor de conversar con el soberano, quien le otorgó el cargo de Windsor
Herald (heraldo de armas de Windsor). Hasta 1671, desempeñaría las
31
funciones de secretario y tesorero de este Colegio, fue encargado de veri-
ficar las genealogías de las familias nobles y su derecho a ostentar blasón
durante las visitas regulares que duraron hasta el fin del siglo XVII.

Sin embargo, la labor de Ashmole no se limitó a la del genealogista:

• Advirtió la situación catastrófica de la catedral de Lichfield, que estaba
arruinada, y logró su reconstrucción después de importantes estudios.
Al respecto hizo algunas donaciones, especialmente de un gran cáliz de
plata, ello sin contar las donaciones regulares de su parte, en favor de los
pobres. Ashmole fue tenido por filántropo.

• En el mismo sentido, fue encargado de realizar un catálogo de las me-
dallas del Gabinete Real, y realizó la investigación sobre la desaparición
de tesoros inestimables de la Biblioteca Real durante la dictadura de Cro-
mwell. Pese a toda su diligencia, no pudo demostrar la culpabilidad del
bibliotecario de la época, Hugh Peters, acusado de haber vendido obras
únicas en su género a aficionados ilustrados del continente.

• En 1661, fue nombrado inspector de impuestos indirectos.

• Ese mismo año, le fueron abiertas las puertas de la Royal Society, sita
en el Colegio de Gresham, acogiéndole entre los 118 fundadores. De ese
modo acometió “la empresa de fundar un Colegio para la Promoción de
la Enseñanza Experimental de la Física y de las Matemáticas.”

• Ashmole fue el autor de un dibujo para el escudo de armas, de la impor-
tante Sociedad; se inspiró al efecto, en la tercera visión del profeta Amós:
la plomada sostenida por la mano del Señor. (La cual fue adoptada, por la
Masonería para destacar el carácter científico de la Orden.)

• A partir de 1655, Ashmole inició, con la ayuda del Decano de Windsor,
la tarea de redactar una historia minuciosa y exhaustiva de la Orden de la
Jarretera. La obra, apareció en 1671 bajo el título “The Institutes, Laws
and Ceremonies of the Order of the Garter” (Las Instituciones, Leyes
y Ceremonias de la Orden de “la Jarretera”), esto le valió la estima de
32
las altas personalidades y de los soberanos miembros de este cenáculo
caballeresco.

• Sin embargo, Ashmole declinó la distinción de Garter King-at-Arms
(Rey de Armas de la Orden de la Jarretera), en favor de su suegro Wi-
lliam Dudgdale que recibió el título de caballero, y dimitió de su cargo de
Windsor Herald, recibiendo no obstante 400 libras de renta.

Para el año de 1675, se instaló en South Lambeth, al sur de Londres, cer-
ca de la propiedad de su viejo amigo John Tradescant, la cual adquiriría
tres años después.

En 1685, al advenimiento de Jacobo II, el colegio municipal de Lich-
field le propuso para diputado en los Comunes. Este honor le conmovió
especialmente. Sin embargo, el rey se opuso a su candidatura, ya que
había prometido el cargo a uno de sus favoritos, y le requirió para que se
retirase.

Sus últimos años se vieron ensombrecidos por penosa enfermedad. Fa-
lleció el 18 de mayo de 1692 y fue enterrado en la iglesia Santa-María de
South Lambeth, bajo una losa de mármol negro con la siguiente inscrip-
ción en latín: “Aquí reposa el renombrado y muy erudito Elías Ashmole,
Bearer of Arms, Nativo de Lichfield”.

Entre sus numerosas funciones: Comisario de Contribuciones indirectas,
Inspector de Artillería, Heraldo titular de Windsor, y durante numerosos
años, eminente dignatario.

Dos mujeres le precedieron en la tumba. Tomó una tercera, Isabel, hija de
Sir William Dugdale, funcionario de armas de la Jarretera. Murió el 18 de
mayo de 1692 a la edad de 76 años. Su celebridad sobrevivirá tanto como
su museo en Oxford, A modo de homenaje, su amigo John Aubrey, dijo
simplemente “era un hombre inmensamente bueno.”

Su biblioteca, que comprendía alrededor de 780 libros impresos y 130
manuscritos, fue dispersada en subastas públicas el 22 de febrero de 1693.
33
LA IMPORTANTE OBRA DE ASHMOLE.

Con arreglo a los registros de la Royal Society, Ashmole es considerado
esencialmente como Anticuario y Procurador (jurista) dedicado a la in-
vestigación de la astrología, la química, y la botánica.

En su nota curricular se refiere que fue Abogado en la Cancillería (1638);
Fiscal del Tribunal de Causas Comunes (1640); Comisionado de Impues-
tos Especiales en Lichfield (1644); Comisionado de Impuestos Especia-
les en Worcester (1644-1646); Caballero del Rey de la artillería de la
Guarnición (mayo 1645); Capitán de pie, realista Infantería (marzo de
1646); se convirtió en franmasón, Warrington (16 octubre 1646); Barris-
ter-at-law del Middle Temple (1660); Windsor Herald (1660); Contralo-
ría, más tarde Contador General, de Impuestos Especiales; Comisario de
Surinam; Contralor de la Oficina Blanca.

Se le reconoce haber realizado importantes colecciones y que valiéndose
de sus propias colecciones y las de su amigo John Tradescant fundó el
Museo Ashmolean de Oxford (1682); y legó su biblioteca a la Universi-
dad de Oxford (1675) al respecto de esto último es necesario señalar que
existe controversia, pues algunos autores señalan que se habría rematado
en subasta, al menos parte de su biblioteca.

Lo que resulta indiscutible es que su bonancible situación económica
le permitió acumular una gran colección de manuscritos antiguos, de
ciencia, de astrología, de arqueología, monedas, además de numerosos
artefactos médicos, de cuyo empleo y desarrollo nos beneficiamos en la
actualidad.

La privilegiada posición de Ashmole permitió a este hombre de ciencia
acumular un material envidiable de todos los conocimientos de la época.
Y el hecho de que pudiera conseguirlos y proveerlos hizo que las mentes
más privilegiadas recurrieran a él, permitiéndole realizar un cuidadoso y
lento trabajo unificador, por encima de discrepancias intelectuales, reli-
giosas o políticas.

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35
Así, el Museo Ashmolean (Ashmolean Museum of Art and Archaeology)
situado en Beaumont Street, Oxford, Inglaterra, es el primer museo uni-
versitario de cuya creación se tiene noticia. Su primer edificio fue cons-
truido entre 1678 y 1683 para albergar la colección o gabinete de curio-
sidades de Elias Ashmole, que donó a la Universidad de Oxford en 1677.

La colección incluía monedas antiguas, libros, grabados, especímenes
geológicos y zoológicos –uno de ellos era el cuerpo disecado del último
dodo visto en Europa, pero en 1755 estaba ya muy deteriorado, a excep-
ción de su cabeza y una garra.

Ashmole consideraba a estos documentos y muestras como elementos
fundamentales para estudiar al hombre en forma integral y ubicarlo den-
tro del medio ambiente, rechazaba por ende la imagen de “curiosidades”
con que generalmente se los veía.

El Ashmolean abrió sus puertas el 6 de junio de 1683, y puede ser tenido
por el Museo de Historia de la Ciencia, por antonomasia. Ashmole nos
legó igualmente, amplia obra escrita, entre sus trabajos son de la mayor
importancia los siguientes:

1. Su Diario, (en rigor se habla de dos documentos, el primero, una memo-
ria cronológica titulada: “Colección de acontecimientos y casualidades
de mi vida” fechado el 26 de diciembre de 1679. En tanto que un segundo
fue realizado entre 1645 y 1649, con el texto velado por un código). Se
trata de apuntes, pues el célebre autor siguió escribiendo hasta poco antes
de su muerte; y a través de ellos ha sido posible reconstruir aspectos de
su vida personal, sino parte esencial de la Historia de la Francmasonería,
especialmente en cuanto se refiere a la transición del llamado “periodo
operativo” al especulativo.

2. En cuanto a la Alquimia, escribió numerosas publicaciones; la pri-
mera de ellas vio la luz en 1650, y fue publicada bajo el seudónimo de
James Hasolle. A esta le siguieron dos reconocidos trabajos: Theatrum
Chemicum Britannicum, en 1652, y el Camino a la Felicidad (o Camino
al Éxtasis) en 1658. De hecho se trata de sus obras más importantes en
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este rubro. En su Theatrum, además de una extraordinaria compilación
filosófica realizada en verso, insertó notables trabajos de emblemática.
No es aventurado decir que Ashmole pretendió compilar en estos trabajos
una síntesis filosófica de su tiempo.

3. The Institution, Leyes y ceremonias de la “Most Noble Order of the
Garter”, completada en 1672.

4. Y, por supuesto, las liturgias para los grados simbólicos de Francmaso-
nería: aprendiz, compañero y maestro.

Merced a sus estudios específicos, se vio capacitado para proponer un
diseño para el escudo de armas de la Real Sociedad, (Royal Society) de
la que fue elegido miembro en enero de 1661, unos meses después de que
la Sociedad fue establecida.

Su presentación, inspirada en la referencia bíblica en Amós 7, vv. 7 y 8
tiene, en el uso de la regla de plomo, también connotaciones masónicas
de las cuales Ashmole sin duda habría sido consciente.

El dibujo muestra un escudo dividido en dos, la mitad superior con el
escudo de armas real en la parte superior izquierda. Una mano que so-
bresalía de una funda plegada tiene una regla vertical entre el pulgar y el
dedo índice de descender en la mitad inferior de los brazos.

En la base de la leyenda Rerum cognoscere Causas, la cual es una síntesis
de la frase de Virgilio: felix qui potuit rerum cognoscere causas que se
traduce así: feliz el hombre que puede conocer las causas de las cosas.

Si bien el emblema y lema propuestos, no fueron los adoptados, es claro
que Ashmole participó activamente en las discusiones; la Sociedad le
extendió al efecto una constancia respecto de su propuesta. Valga señalar
que el lema oficial de la Sociedad es también una de las divisas esenciales
de la Masonería: Nullius in verba (No confiar en las palabras de nadie o
de otro) se refiere a la necesidad de obtener evidencias científicas para
el avance del conocimiento en vez de recurrir al criterio de autoridad,
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usado por los escolásticos. Procede de la frase de Horacio (Epístolas, I,
14) que reza: «Nullius addictus jurare in verba magistri» («No me siento
obligado a jurar por las palabras de maestro alguno»). Este es un punto
esencial para comprender el ser y sentido de la Francmasonería, el por-
qué ha sido perseguida y el porqué de su vocación científica.

La buena voluntad y el espíritu científico logró que no hubiera oposición
en la formación del Oxford Experimental Science Club, llamado “El Co-
legio Invisible” (“The Invisible College”), para organizar a los adeptos
que iba ganando.

ELIAS ASHMOLE,Y LA MASONERÍA.

En diversos textos donde se glosa la obra de Ashmole, se ha señalado
“que nunca en los anales de la Francmasonería se ha debido tanto a un
solo hombre: Elías Ashmole”.

Y tal afirmación alcanza dimensiones extraordinarias; al respecto es im-
prescindible preguntarse, ¿por qué el personaje suscita tanto interés? ¿por
qué un hombre de humilde rango social llegaría a alcanzar el primer lugar
entre los masones? ¿por qué Ashmole se inició en la Francmasonería?

En las líneas posteriores nos referiremos a estos importantes cuestiona-
mientos, que son de enorme importancia para entender no sólo la historia
de Ashmole, sino de la Orden:

• Conforme a los registros del propio Elías, fue iniciado francmasón a las
16 horas y 30 minutos, del 16 de octubre de 1646 en Warrington.

• El momento exacto de su iniciación se conoce gracias a sus Diarios.
Por ellos sabemos que fue iniciado junto con el coronel Henry Mainwa-
ring, de Karincham, en Cheshire. Y así mismo, los nombres de quienes
estuvieron en la logia: Mr. Richard Penkett Warden, Mr. James Collier,
Mr. Richard Sanchey, Henry Littler, John Ellam, Richard Ellam, y Hugh
Brewer.

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• La importancia histórica de este registro estriba en que da fe de una
iniciación masónica en aquellas tempranas fechas, la iniciación del pro-
pio Ashmole, es decir, aporta la primera evidencia de la iniciación de un
masón inglés especulativo. No obstante, el hecho de que figuren los nom-
bres de otros caballeros presentes en el acto, significa que estos habían
sido iniciados en fechas anteriores.

Debido a la exigua información que aporta el registro de este evento his-
tórico, existen otras cuestiones adicionales a resolver, entre ellas cuál fue
el ritual utilizado, la naturaleza exacta de la logia en la que Ashmole fue
iniciado, etc.

Merced a la investigación documentada, se ha podido establecer que el
coronel Henry Mainwaring, compañero de Ashmole en su iniciación, era
amigo de un parlamentario emparentado con Peter Mainwaring, suegro
de Elías, y la localidad de Warrintong era por entonces, una fortaleza de
los parlamentaristas. La consecuencia es que la Francmasonería Especu-
lativa, ya por aquellos tempranos días de su existencia, rechazaba inmis-
cuirse en asuntos delicados y no reconocía fronteras políticas.

La estructura de la logia es aludida en la significativa referencia a Richard
Penkett como un Vigilante, si pasamos por alto la improbable insinuación
de que Warden fuese otro apellido de éste. Además, la conclusión va en el
sentido de que Ashmole no prestó su promesa solemne sobre una Biblia,
sino sobre lo que ahora se conoce por: Manuscrito de Sloane nº 3438.

El texto de dicho manuscrito habría sido redactado por un tal Edward
Sankey, pariente de Richard Sankey, mencionado por Ashmole, quien
firmó y fechó el “Ancient Charge” del 16 de octubre de 1646, el cual con
toda probabilidad habría sido escrito expresamente para la ceremonia de
iniciación de Elías Ashmole.

Conforme a las pruebas irrefragables que han llegado hasta nosotros, en-
tre 1646 y 1649, Ashmole redactó una serie de manuscritos en las cua-
les introducía una serie de innovaciones en los rituales, tales como la
apertura y cierre de la Logia (que hasta entonces se abría y cerraba con
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una mera declaración), y así mismo precisó sus propuestas para los tres
Grados Simbólicos, inspiradas en los propios usos escoceses semi-ope-
rativos.

Al tenor de la opinión de J. M. Ragón en La Masonería Oculta y la Ini-
ciación Hermética “la Francmasonería es un arte real: arte, porque toda
obra se realiza únicamente por medio de cierta combinación de prin-
cipios conducentes a la realización del objeto que el artista se propo-
ne; real, porque Ashmole, sabio alquimista, homenajeaba con él, al rey
sabio, el cual conocía a fondo las leyes de la obra filosófica”. Luego
entonces, el calificativo Arte Real, vendría a ser fruto de los trabajos de
Ashmole.

No podemos soslayar que Elías Ashmole es también un buen punto de
confluencia entre el Hermetismo y la Masonería. Este extraordinario per-
sonaje desempeñó sin duda un papel importante en la transición entre la
antigua Masonería anterior a Anderson-Desaguliers y su proyección his-
tórica posterior, encaminada a rescatar la mayor parte del mensaje espiri-
tual-intelectual, es decir gnóstico (en el sentido etimológico del término),
de las auténticas organizaciones iniciáticas, entre ellas la Masonería, el
Rosacrucismo, el Gnosticismo Cristiano, la Cábala y la Orden de la Ja-
rretera.

Como ha dicho René Guénon al referirse al papel de Ashmole: “Pensa-
mos, incluso, que se buscó en el siglo XVII, reconstituir a este respecto
una tradición de la que ya una gran parte se había perdido”. En esta ex-
traordinaria labor brilla el nombre de E. Ashmole en dos aspectos: como
uno de los reconstructores de la Masonería en cuanto a la relación de
ésta con las órdenes de Caballería y las corporaciones de constructores,
e igualmente como punto de confluencia con la Tradición Hermética. El
mismo Ashmole se llamaba hijo de Mercurio (Mercuriophilus Anglicus),
y en sus obras más importante, en especial la ya mencionada The Way to
Bliss, 1658, recoge sus estudios en Filosofía Hermética, según indica en
su introducción al lector.

La clave de esta evolución habría que buscarla en el movimiento inte-
41
lectual y científico que llevó a la fundación de la Royal Society al final
de la guerra civil en 1661. Uno de sus miembros, después su primer his-
toriador, Thomas Sprat, que terminó su carrera en la sede episcopal de
Rochester, abogaba, en su obra sobre The History of the Royal Society
of London aparecida en 1667, en favor de “una unión entre manuales
e intelectuales”, y añadía: “Tenemos así una visión excepcional de la
nación inglesa, a saber que hombres de pensamientos y de modos de
vida antagónicos olvidan sus odios y se reúnen para el progreso de la
ciencia. Pues, el soldado, el comerciante, el marchante, el erudito, el
gentilhombre, el cortesano, el presbiteriano, el papista, el librepensador
y los adeptos de la religión oficial han abandonado su hacer específico y
trabajan con serenidad en práctica y en espíritu...”

Tales palabras podemos referirlas a la humanidad entera, de donde se
sigue que la Francmasonería, tiene por cometido hermanar a personas
que de otra suerte habrían estado distanciados, según reza la enseñanza
esencial de la Orden.

Bibliografía y fuentes sugeridas.

1. Aligh Josten, Elias Ashmole, Oxford, 1966.

2. Ashmole, Elias. Obras completas en 5 vols., Ed. con una introducción
biográfica por CHJosten, (Oxford, 1966).

3. Biographia Britannica, 7 vols. (Londres, 1747-1763), 1, 223-36. Com-
pilado por Richard S. Departamento de Historia Westfall y Filosofía de
la Ciencia de la Universidad de Indiana.

4. Churton Tobias, Elias Ashmole 1617-1692: Notas sobre su vida con
especial atención dada a sus conexiones con la Freemasonry & Rosicru-
cianism. Folio impreso privadamente. 1992.

5. Dictionary of National Biography. Londres: Oxford University Press,
desde 1949 hasta 1.950), 1, 644-6.

42
6. Dictionary of National Biography (en representación, Londres:. Oxford
University Press, desde 1949 hasta 1.950), 1, 644-6.

7. Ovenell R.F, The Ashmolean Museum 1683-1894, 1986.

8. Page Bryan F, Elias Ashmole: The First recorded English Freemason.
Prestonian Lecture, 1988.

9. Quatuor Coronati Lodge Nº 2076, Consensos.

10. Rogers Norma, The Lodge of Elias Ashmole, 1646. AQC 65, 1952.

11. Rylands W. H, Freemasonry in the 17th Century. Publicado en el
Warrington Masonic Magazine, December 1881.

12. Scanlan Matthew, The Mystery of the Acception, Heredom Vol II,
2003.

13. Trabajos del equipo para el proyecto Galileo <galileo@rice.edu>.
Http://es.rice.edu/…/hum…/Galileo/Catalog/Files/ashmole.html

14. Trabajos del equipo para el proyecto Galileo <galileo@rice.edu>.
Http://es.rice.edu/…/hum…/Galileo/Catalog/Files/ashmole.html

15. Tuckett J E S, Dr Richard Rawlinson. Entradas Masónicas del Diario
de Elias Ashmole. AQC

Tomado de:
LA ACADEMIA DE HISTORIA DE LA FRANCMASONERIA
https://m.facebook.com/AcademiaMasoneria/posts/929412323806736

43
Elias Ashmole
Fundador del Museo Ashmolean

Entonces, ¿quién es Elias Ashmole y qué hizo
para el Establecimiento?

Elias Ashmole nació en Breadmarket Street, Lichfield, Staffordshire. Su
familia había sido prominente, pero su fortuna había disminuido en el
momento del nacimiento de Ashmole. Su madre, Anne, era la hija de un
acaudalado draper de Coventry, Anthony Bowyer, y un pariente de Ja-
mes Paget, un barón del tesoro. Su padre, Simon Ashmole (1589-1634),
era un talabartero, que había servido como soldado en Irlanda y Europa.
Elias Ashmole asistió a la Lichfield Grammar School (ahora la Escuela
King Edward VI) y se convirtió en corista de la Catedral de Lichfield. En
1633, se fue a vivir a Londres como mentor de los hijos de Paget, y en
1638, con la ayuda de James Paget, calificó como abogado.

Disfrutó de una práctica legal exitosa en Londres, y se casó con Elea-
nor Mainwaring (1603-1641), un miembro de una familia aristocrática
declassé de Cheshire, que murió, mientras estaba embarazada, solo tres
años después, el 6 de diciembre de 1641. Aún con veintitantos años, Ash-
mole había dado los primeros pasos hacia el estado y la riqueza. También
se alió con el general Charles Worsley (quien murió el 12 de junio de
1656 y fue enterrado en la Abadía de Westminster), cuñado de su herma-
na, Mary Ashmole, quien se casó con John Booth, de Salford.

Ashmole apoyó el lado de Carlos I en la Guerra Civil. En el estallido
de la lucha en 1642, salió de Londres para la casa de su suegro, Peter

44
Mainwaring de Smallwood, Cheshire. Allí vivió una vida retirada hasta
1644, cuando fue nombrado Comisionado de Impuestos del Rey en Li-
chfield. Poco después, a sugerencia de George Wharton, un destacado
astrólogo con fuertes conexiones judiciales, Ashmole recibió un puesto
militar en Oxford, donde se desempeñó como oficial de municiones para
las fuerzas del Rey. En su tiempo libre, estudió matemáticas y física en
su alojamiento, Brasenose College.

Allí adquirió un profundo interés en la astronomía, la astrología y la ma-
gia. A fines de 1645, abandonó Oxford para aceptar el puesto de Comi-
sionado de Impuestos en Worcester. Ashmole recibió el puesto militar
adicional de capitán en el Regimiento de Pie de Lord Astley, parte de la
Infantería Royalista, aunque como matemático, fue secundado por posi-
ciones de artillería. Parece que nunca ha participado en ningún combate
real.

Después de la rendición de Worcester a las Fuerzas Parlamentarias en
julio de 1646, se retiró a Cheshire. Al pasar por Lichfield en su camino,
se enteró de que su madre había muerto apenas tres semanas antes de la
plaga.

La guerra civil

Cuando estalló la guerra civil, Ashmole, un realista acérrimo, abandonó
Londres primero para Cheshire y luego para Oxford. En 1645 se matri-
culó en el Brasenose College, estudiando filosofía natural, matemáticas,
astronomía y astrología. La década de 1640 vio un gran renacimiento de
interés en las ciencias ocultas (astrología, alquimia, magia natural), y As-
hmole rápidamente asimiló la visión del mundo hermético neoplatónico
dentro de la cual las ciencias ocultas parecían tener su lugar natural. Pero
la astrología era más que una simple ciencia oculta: también podría usar-
se como arma en una guerra de propaganda. Ashmole y su amigo George
Wharton se encontraron proporcionando lecturas realistas de las estrellas
para contrarrestar las ofrecidas por el astrólogo parlamentario William
Lilly. (Aunque inicialmente oponentes políticos, Ashmole y Lilly se con-
vertirían en amigos íntimos).
45
En diciembre de 1645 Ashmole aceptó el cargo de Comisionado de Im-
puestos Especiales para Worcester. Las publicaciones en el impuesto
especial, combinadas con una serie de matrimonios económicamente
46
ventajosos, sentaron las bases de su futura riqueza. Pero esta publica-
ción no duró mucho: en 1646 se embarcó en Londres con la intención de
unir fuerzas con su amigo Wharton para refutar los “errores” de Lilly.
Al final, Ashmole se encontró trabajando más estrechamente con Lilly:
publicó dos traducciones en La catástrofe mundial de Lilly, o las muchas
mutaciones de Europa hasta 1666 (1647), y saludó a la astrología cristia-
na de Lilly (1647) con un poema que alababa a Lilly como desbloqueo de
la ‘secretos encubiertos’ de la antigua sabiduría de Oriente, y así restau-
rar una antigua ciencia (astrología) para la humanidad. Al igual que sus
compañeros astrólogos,

Ciencias

La otra ciencia oculta que fascinó a Ashmole fue la alquimia. Su primer
libro, Fasciculus chemicus (1650), escrito bajo el seudónimo de James
Hasolle (un anagrama), consistía en traducciones del latín de dos textos
alquímicos, Fasciculus chemicus (París, 1631) de Arthur Dee (hijo del
mago John Dee) , y Jean d’Espagnet’s Arcanum hermeticae philosophiae
opus (París, 1623). En su breve Prolegomena al libro, Ashmole intenta
defender la alquimia contra la acusación común de que todo es fraude e
impostura. Hay, insiste, “muchas cualidades ocultas, específicas, incom-
prensibles e inexplicables” escondidas en sustancias animales, vegetales
y minerales, a la espera de ser descubiertas por los trabajos del alquimis-
ta.

47
Los años 1650 y 1651 vieron a Ashmole inmerso en la literatura, y re-
cibiendo instrucciones personales de su “padre” en la alquimia, un Wi-
lliam Backhouse. Este período en la vida de Ashmole se concretó con la
publicación de su obra más conocida, Theatrum chemicum Britannicum,
en 1652. (Se planeó un segundo volumen, pero nunca se materializó). El
Theatrum es una colección de antiguos textos alquímicos ingleses, en en
forma de verso, con un Prolegomena de Ashmole, en el que expresa sus
opiniones positivas sobre la alquimia y su optimismo sobre sus perspec-
tivas futuras.

Ambiciones

Ashmole también mantuvo un interés de por vida en varios aspectos de
la magia, especialmente en los intentos de hacer aparecer espíritus. Aquí,
la figura de John Dee, cuyas “conferencias con ángeles” había causado
mucho escándalo en la Inglaterra isabelina, era muy grande. Ashmole re-
cogió los manuscritos de Dee, recopiló toda la información que pudo del
hijo de Dee, Arthur, y planificó una biografía del gran mago. La biografía
nunca apareció, pero la figura de Dee siguió persiguiendo a Ashmole por
el resto de su vida.

Durante la década de 1650, sin embargo, el interés de Ashmole comenzó
a cambiar. Aunque mantuvo su interés en las ciencias ocultas y publicó
otro antiguo texto alquímico, El Camino a la Felicidad, en 1658, las ac-
tividades anticuarias gradualmente llegaron a ocupar más y más de su
tiempo.

En 1655 comenzó a trabajar en una historia de la Orden de la Jarretera,
que terminaría tan tarde como 1670 y se publicó como un suntuoso vo-
lumen de folio en 1672. Los asuntos mundanos también comenzaron a
ocupar más tiempo. La Restauración de Carlos II en 1660 trajo una recu-
peración de sus fortunas: su conocida lealtad a los Estuardo lo convirtió
en un favorito en la corte, y le trajo recompensas tangibles en el camino
de los lugares y oficinas. Por el resto de su vida, fue un cortesano y un
funcionario (Controlador de los Impuestos Especiales) con intereses an-
ticuarios, en lugar de un erudito serio. Él continuó,
48
Un rico coleccionista

Ashmole también se hizo conocido, en sus últimos años, como un gran
coleccionista de manuscritos y otras curiosidades. Su casa en South Lam-
beth recibió visitas de personas como Robert Hooke y Henry Oldenburg,
a menudo escoltando virtuosos extranjeros. La colección de otro anticua-
49
rio, John Tradescant, también se heredó después de una demanda. Bus-
cando un hogar permanente para estas colecciones, Ashmole recurrió a
la Universidad de Oxford y ofreció legarlas a la Universidad si podía en-
contrar un hogar adecuado para ellas. La Universidad aceptó la oferta, y
se construyó un nuevo edificio con un laboratorio químico en el sótano, y
se exhibieron las habitaciones de arriba. El Ashmolean, el primer museo
público de Inglaterra, recibió una visita real en mayo de 1683, y se abrió
al público en junio, con el Dr. Robert Plot como su primer curador.

Sería muy fácil descartar a Ashmole como una simple figura “de transi-
ción” en la filosofía natural. Aunque se codeaba, en las primeras reunio-
nes de la Royal Society, con filósofos mecánicos como Hooke y Boyle,
su propio pensamiento parece ser más parecido al de un mago isabelino
como Dee. Pero esta antítesis parece no haber sido tan clara para sus
contemporáneos como lo es para nosotros. Después de todo, los cientí-
ficos del calibre de Boyle y Newton estaban preparados para tomar en
serio las ciencias ocultas, incluso para buscar maneras de proporcionar
explicaciones ‘corpusculares’ aceptables de efectos ocultos. Y la idea de
una antigua sabiduría oculta -quizás en forma codificada o críptica- en
50
los manuscritos de los alquimistas fue ampliamente aceptada incluso por
personas a quienes nos gusta pensar como «modernas».

Masonería

Durante este período, fue admitido como un masón. Su entrada en el
diario para el 16 de octubre de 1646 dice en parte: “Fui hecho un Ma-
són libre en Warrington en Lancashire, con Coll: Henry Mainwaring de
Karincham [Kermincham] en Cheshire”. Aunque solo hay una mención
más de la actividad masónica en su diario parece que se mantuvo en buen
estado y bien conectado con la fraternidad ya que todavía asistía a las
reuniones en 1682.

El 10 de marzo de ese año escribió: “Alrededor de las 5 H: PM recibí
un Sumons para aparecer en una Logia que se celebró al día siguiente,
en el Masons Hall de Londres”. Al día siguiente, 11 de marzo de 1682,
escribió: “En consecuencia, yo Fui ... fui el Compañero Senior entre ellos
(35 años desde que me admitieron) ... Todos cenamos en la taberna Half
Moon en Cheapeside, en una Cena Noble preparada a cargo de los Ma-
sones recién aceptados”. Las notas de Ashmole son una de las primeras
referencias a la masonería conocida en Inglaterra, pero aparte de estas
entradas en sus notas autobiográficas, no hay más detalles sobre la parti-
cipación de Ashmole.

La masonería o masonería está formada por organizaciones fraternas que
rastrean sus orígenes a las fraternidades locales de canteros, que a partir
de finales del siglo XIV regulaban las cualificaciones de los canteros y
su interacción con autoridades y clientes. Los grados de francmasone-
ría retienen los tres grados de gremios de artesanos medievales, los de
Aprendiz, Jornalero o compañero (ahora llamado Fellowcraft), y Maes-
tro Masón. Estos son los grados ofrecidos por Craft (o Blue Lodge) Ma-
sonería. Los miembros de estas organizaciones se conocen como maso-
nes o masones. Hay grados adicionales, que varían según la localidad y
la jurisdicción, y generalmente son administrados por diferentes cuerpos
que los grados artesanales.

51
52
La unidad organizativa local básica de la Masonería es la Logia. Las
logias generalmente son supervisadas y gobernadas a nivel regional (ge-
neralmente colindantes con un estado, provincia o frontera nacional) por
una Gran Logia o Gran Oriente. No hay una Gran Logia internacional, a
nivel mundial, que supervise toda la Masonería; cada Gran Logia es in-
dependiente, y no necesariamente se reconocen entre sí como legítimos.
Ashmole fue reconocido como figura principal en la Gran Logia en su
tiempo.

Bibliografía

[Hasolle, James] Fasciculus chemicus: o colecciones químicas. Expresando el
ingreso, el progreso y la salida, de la ciencia secreta de Hermetick, de los auto-
res más selectos y más famosos (1650).

Theatre chemicum Britannicum. Que contiene Severall Poeticall piezas de
nuestros famosos filósofos ingleses, que han escrito los misterios Hermetique
en su propia lengua antigua (1652); Repr. con una Introducción de Allen G. De-
bus como no. 39 en la serie Sources of Science (Nueva York, 1967).

El camino a la dicha. En tres libros (1658).

Otras Obras Relevantes

Lilly, William, La catástrofe mundial, o las muchas mutaciones de Europa hasta
1666 (1647). Contiene dos traducciones de Ashmole de obras astrológicas.

La Institución, Leyes y Ceremonias de la Orden Más Noble de la Jarretera
(1672).

Otras lecturas

Josten, CH, Elias Ashmole (1617-1692). Sus notas autobiográficas e históricas,
su correspondencia y otras fuentes contemporáneas relacionadas con su vida y
trabajo , 5 vols (Oxford, 1966).

TOMADO DE:
http://ashmole.com/elias-ashmole-history/

53
Theatrum chemicum britannicum : containing
severall poeticall pieces of our famous English
philosophers, who have written the hermetique
mysteries in their owne ancient language
(Theatrum chemicum britannicum: conteniendo varias piezas poéticas
de nuestros famosos filósofos ingleses, que han escrito los misterios
herméticos en su proprio idioma antiguo), en edición de 1652 escrita
por Elias Ashmole

54
55
56
57
58
59
60
Frontispicio a la traducción de Ashmole de Fasciculus Chemicus

61
LOS NUMEROS SAGRADOS EN
62
Arturo R
N LA TRADICION PITAGORICA
Reghini * 63
1ª Parte

Libertad va buscando, que es tan querida
Como sabe quien por ella rechaza la vida.
Dante, Purgatorio. I, 71-72(1).

Según los antiguos rituales y las antiguas constituciones masónicas, el fin
de la Francmasonería es el perfeccionamiento del hombre.

Los antiguos misterios clásicos no tenían otro objeto y conferían la télétê,
perfección iniciática. Este término técnico estaba vinculado etimológica-
mente con los tres sentidos de fin, muerte y perfección, como ya lo hace
observar el pitagórico Plutarco. Jesús utiliza también la palabra téleios
cuando exhorta a sus discípulos a ser “perfectos como vuestro Padre que
está en los cielos”, incluso si, por una de esas frecuentes incongruencias
de las Santas Escrituras, afirma que “nadie es perfecto excepto mi Padre
que está en los cielos”.

Esa definición podría parecer explícita y precisa; y sin embargo un lige-
ro cambio formal ha alterado gravemente el concepto. Tomemos como
ejemplo el diccionario de Pianigiani que afirma que el fin de la Francma-
sonería es el perfeccionamiento de la humanidad; gran cantidad de profa-
nos, al igual que numerosos masones, aceptan esa definición. A primera
vista puede parecer que perfeccionamiento del hombre y perfecciona-
miento de la humanidad significan lo mismo; de hecho, se refieren a dos
conceptos profundamente distintos, y su aparente sinonimia genera un
equívoco y oculta una incomprensión. Otros utilizan la expresión perfec-
cionamiento de los hombres, equívoca por igual. Evidentemente, es casi
imposible decretar cuál es la expresión justa, porque cualquier francma-
són puede declarar justa la que más de acuerdo está con sus preferencias,
y aún complacerse, quizás, en el equívoco. Pero si se trata de determinar,
histórica y tradicionalmente, la interpretación correcta y conforme con el
simbolismo masónico, la cuestión cambia de aspecto y ya no se trata de
preferencias particulares.

El manuscrito encontrado por Locke (1696) en la Bodleian Library -y
64
que no se publicó hasta 1748- se atribuye a Enrique VI de Inglaterra:
define la Francmasonería como “el conocimiento de la naturaleza y la
comprehensión de las fuerzas que hay en ella”; enuncia expresamente
la existencia de un vínculo entre la Masonería y la Escuela Itálica, pues
afirma que Pitágoras, un griego, viajó para instruirse, a Egipto, a Siria y
a todos los países en donde los Venecianos [léase los Fenicios] habían
introducido la Masonería. Admitido en todas las logias de los Masones,
adquirió un gran saber, volvió a la Magna Grecia... y fundó una impor-
tante logia en Crotona.(2)

A decir verdad el manuscrito habla de Peter Gower; y, como el nom-
bre Gower existe en Inglaterra, Locke se quedó bastante perplejo ante
la identificación de Gower con Pitágoras. Pero otros manuscritos y las
Constituciones de Anderson mencionan explícitamente a Pitágoras. El
manuscrito de Cooke dice que la Masonería es la parte principal de la
Geometría, y que fue Euclides, sabio y sutil inventor, quien dió las reglas
de este arte y lo llamó Masonería. Hay otras huellas de reminiscencias
pitagóricas tanto en los “Old Charges” como en el más antiguo de los
rituales impresos(3) (1724) que atribuye una importancia particular a los
números impares, de acuerdo en ello con la tradición pitagórica.(4)

Todos los antiguos manuscritos masónicos concuerdan al señalar el per-
feccionamiento del hombre, el del simple individuo, como único objetivo
de la francmasonería. Las pruebas iniciáticas, los viajes simbólicos, el
trabajo del aprendiz y del compañero tienen un carácter manifiestamente
individual y no colectivo.

Según la más antigua concepción masónica, la “gran obra” del perfec-
cionamiento, se realiza trabajando sobre la “piedra bruta”, es decir sobre
el individuo, desbastando, puliendo y escuadrando la piedra bruta hasta
transformarla en “piedra cúbica de la Maestría”, gracias a las reglas tra-
dicionales del “Arte Real” masónico de edificación espiritual. Existe una
perfecta analogía con una tradición paralela, la tradición hermética que,
por lo menos desde 1600, se encuentra injertada en ella y enseña que la
“gran obra” se realiza trabajando sobre la “materia prima” y transfor-
mándola en “piedra filosofal” según las reglas del “Arte Real hermético”.
65
Operación que resume la máxima de Basilio Valentino: V.I.T.R.I.O.L.
(Visita Interiora Terrae Rectificando Invenies Occultum Lapidem = Vi-
sita el interior de la Tierra, por rectificación encontrarás la piedra oculta)
o la Tabla de Esmeralda, que modernos arabistas atribuyen al pitagórico
Apolonio de Tiana. Por el contrario, según la concepción masónica pro-
fana y más moderna, el trabajo de perfeccionamiento debe ser realizado
sobre la colectividad humana, es la humanidad o la sociedad la que hay
que transformar y perfeccionar; y de ese modo a la ascesis espiritual del
individuo se la substituye con la política colectiva. Los trabajos masó-
nicos acaban por tener entonces una meta y un carácter primeramente
social, a veces únicamente social. El verdadero fin de la francmasonería
-el perfeccionamiento del individuo- pasa a segundo plano cuando no es
francamente descuidado, olvidado e ignorado.

Tradicionalmente es la primera concepción sin duda la correcta, y en la
literatura masónica del siglo XVIII estuvieron muy de moda las compa-
raciones e identificaciones exageradas y fantasiosas entre los misterios de
Eleusis y la Francmasonería. Es indiscutible que el patrimonio ritual y
simbólico de la Orden masónica solamente armoniza con la concepción
más antigua del fin de la masonería; efectivamente, el testamento del
candidato a la iniciación, los viajes simbólicos, las terribles pruebas,
el nacimiento a la Luz iniciática, la muerte y la resurrección de Hiram,
no pueden comprenderse en relación con los trabajos masónicos y el fin
de la Francmasonería si todo debe reducirse a no hacer otra cosa que
política.

Históricamente, el interés y la intervención de la Francmasonería en
las cuestiones políticas y sociales no se manifiesta mas que hacia 1730,
y únicamente en algunas regiones europeas, con la introducción de la
Francmasonería inglesa en el continente. Lo poco que por otra parte se
sabe de las antiguas logias de antes del siglo XVII muestra la presencia
y el uso en los trabajos masónicos de un simbolismo de oficio, arquitectó-
nico, geométrico, numérico, que, teniendo por su naturaleza un carácter
universal, no se encuentra ligado ni a una civilización determinada ni a
una lengua en particular y permanece independiente de todo credo de
orden político y religioso; es por esa razón que el masón, de acuerdo con
66
el ritual, no sabe leer ni escribir.

Con la leyenda de Hiram y la construcción del Templo hace su apari-
ción un elemento hebraico; y las palabras sagradas del aprendiz y del
compañero (las únicas graduaciones o grados entonces existentes) que
se refieren a esta leyenda son hebreas. Pero esta leyenda no pertenece al
patrimonio tradicional de la Orden; la muerte de Hiram no figura en los
antiguos manuscritos masónicos, y las Constituciones de Anderson igno-
ran el tercer grado. De todas maneras no hay nada de extraordinario en la
presencia de elementos y palabras hebreas en una época en que el hebreo
era considerado como una lengua sagrada, la lengua sagrada, aquella que
Dios había utilizado para hablarle al hombre en el Paraíso Terrestre; se
trata de un hecho cuya importancia y significado no hay que exagerar y
que de ninguna manera basta para justificar la afirmación del carácter
hebreo de la Francmasonería. La letra G del alfabeto greco-latino, inicial
de geometría y de Dios (God) en inglés, que aparece en la Estrella Flamí-
gera o en el Delta masónico, parece no ser sino una innovación (sin uti-
lidad para quien no sabe leer ni escribir), mientras que los dos símbolos
fundamentales de la Orden son los dos más importantes del pitagorismo:
el pentalfa o pentagrama y la tetraktys pitagórica. El arte masónico o
arte real, términos utilizados por el neoplatónico Máximo de Tiro,(5) era
identificado con la geometría, una de las ciencias del quadrivium pita-
górico, y es difícil comprender cómo un Oswald Wirth, masón erudito
y hermetista, ha podido escribir que los masones del siglo XVII(6) se
proclamaban adeptos del Arte real porque en otro tiempo hubo reyes que
se interesaron en la obra de las privilegiadas corporaciones de los cons-
tructores de la Edad Media. Los elementos de puro carácter masónico
constituyen junto con el simbolismo numérico y geométrico el patrimo-
nio simbólico y ritual arcaico y auténtico de la fraternidad. No decimos
su patrimonio característico, porque estos elementos aparecen también,
al menos parcialmente, en el Compañerazgo, muy cercano por lo demás
a la Francmasonería.

Posteriormente, entre los siglos XVII y XVIII, cuando las logias inglesas
comenzaron a recibir como hermanos a los accepted masons, personas
que no ejercían la profesión de arquitecto o el oficio de albañil, hacen
67
su aparición elementos herméticos y rosicrucianos, como por ejemplo
Elias Ashmole (1617-1692), tal como señala Gould en su historia de la
Francmasonería. El contacto entre la tradición hermética y la masónica
fuera de Inglaterra se produjo igualmente casi hacia la misma época, lo
que, evidentemente, implica la existencia en el continente de logias ma-
sónicas independientes de la Gran Logia Inglesa. El frontispicio de un
texto hermético importante, editado en 1618(7), reproduce junto a los
símbolos herméticos (el Rebis) los símbolos estrictamente masónicos de
la escuadra y el compás; ocurre lo mismo en un opúsculo italiano de al-
quimia(8), impreso en láminas de plomo y que se remonta prácticamente
a esa época.

En este opúsculo se ve, entre otras cosas, a Tubalcaín con una escuadra
y un compás en sus manos. Ahora bien, en la Biblia se considera a Tub-
alcaín como el primer herrero. Un error de etimología, en aquel entonces
muy extendido, y que retomó el erudito Vossius, lo identificó con Vulca-
no, el herrero de los Dioses y Dios del fuego, quien, según los alquimistas
y los hermetistas, presidía el fuego hermético (o ardor espiritual), fuego
que realizaba la gran obra de la transmutación.

68
En una de nuestras obras de juventud(9) dimos una interpretación erró-
nea de la palabra de paso Tubalcaín, pues ignorábamos la equivocada
identificación de Vulcano con Tubalcaín que aceptaban los hermetistas y
eruditos de los siglos XVII y XVIII. Hoy nos parece evidente que esta pa-
labra de paso y algunas otras vienen del hermetismo, y que probablemen-
te han sido introducidas en la Francmasonería y añadidas a las palabras
sagradas, constituyendo pruebas del contacto que se había establecido
entre la tradición hermética y la masónica. Las palabras de paso del 2 y
3er grado no existen en el ritual de Prichard (1730). Hermetismo y Maso-
nería tienen como fin la “gran obra de la transmutación” y ambas tradi-
ciones transmiten el secreto de un arte, al que designan con el término de
arte real utilizado ya por Máximo de Tiro. Es pues natural que se hayan
sentido muy próximas la una de la otra. Observemos que la adopción del
simbolismo hermético no se efectúa en detrimento de la universalidad
masónica ni de su independencia frente a la religión y la política, pues el
simbolismo hermético o alquímico es, también, ajeno por su naturaleza
a todo credo religioso o político. El arte masónico y el arte hermético, o
simplemente el arte, es un arte y no una doctrina o una confesión.

Hasta 1717 cada logia, de hecho, era libre y autónoma; los hermanos de
un taller eran recibidos como visitantes en los demás talleres a condición
de satisfacer el retejado (una especie de examen que permitía recono-
cer que un hermano lo era en verdad); pero solamente el Venerable de
un taller detentaba la autoridad única y suprema entre los hermanos del
mismo. En 1717, se produjo un cambio con la constitución de la primera
Gran Logia, la Gran Logia de Londres, y poco después el pastor protes-
tante Anderson redactaba las Constituciones masónicas para las Logias
bajo la Obediencia de la Gran Logia de Londres; y, si bien teóricamente
un taller podía y puede conservar su autonomía o adscribirse a la Obe-
diencia de una Gran Logia,(10) en la práctica sólo se consideran hoy
logias regulares aquellas que, directa o indirectamente, son emanaciones
o derivaciones de la Gran Logia de Londres, en el supuesto de que esta
derivación, y solamente ella, pueda conferir la “regularidad”.

Ahora bien es muy importante observar que las Constituciones de Ander-
son afirman explícitamente que para ser iniciado y pertenecer a la Franc-
69
masonería la única condición es la de ser un hombre libre de costumbres
irreprochables, y exaltan (al contrario que las diversas sectas cristianas)
el principio de la tolerancia de cada quien por los credos de los demás,
agregando solamente que un masón no será nunca un “ateo estúpido”.
Podría pensarse que Anderson admite que el francmasón puede ser un
ateo inteligente, pero es más verosímil que, como buen cristiano, piense
que un ateo es obligatoriamente un imbécil, según la máxima que dice:
Dixit stultus in corde suo: Non est Deus, (El estúpido dice en su corazón:
Dios no existe). Aquí, sería necesario hacer una digresión y observar que
en esta disputa tanto el que afirma como el que niega no posee en general
ninguna noción de aquello que afirma existe o no y que la palabra Dios se
emplea habitualmente en un sentido tan vago que toda discusión devie-
ne inútil. Sea como fuere, las Constituciones de la Francmasonería son
explícitamente teístas; y los profanos, que acusan a la francmasonería de
ateísmo, o bien lo hacen de mala fe o ignoran que trabaja para la gloria
del Gran Arquitecto del Universo. Observemos aún que esta designación,
que armoniza con el carácter del simbolismo masónico, tiene igualmente
un sentido preciso e inteligible al contrario que ciertas designaciones va-
gas o carentes de sentido como las de “Nuestro Señor”, “Padre de todos
los hombres”, etc.

70
La cualidad de hombre libre, exigida al profano para iniciarlo o al masón
para considerarlo como hermano, es de gran interés. Anderson no deja
de llamar Francmasones a los Free Masons, y no queda sino examinar
en qué consiste esa freedom de los Freemasons. ¿Se trata solamente de
la franquicia económica y social que excluye a los esclavos y siervos, y
de las franquicias y privilegios de que disfrutaba la corporación de los
franc-masones frente a los gobiernos de los estados y de las distintas
regiones donde ejercía su actividad? ¿O esa denominación de masones
francos o liberados ha de tomarse en otro sentido, el de personas que no
son esclavas de los prejuicios ni de los credos, libertad que sería inútil
sacar a la luz? Si esto era así, resultaría vano querer buscar las prue-
bas documentales, y la pregunta quedaría pendiente. Sin embargo puede
aportarse una aclaración gracias a un documento de 1509 cuya existencia
o cuya importancia no ha sido, al parecer, subrayada hasta el presente.

Se trata de una carta escrita el 4 de febrero de 1509 a Cornelius Agrippa
por su amigo italiano, Landolfo, para recomendarle un iniciado. Landolfo
le escribe(11): “Es alemán como tú, originario de Nuremberg, pero que
vive en Lyon. Investigador curioso en los arcanos de la naturaleza, es
un hombre libre, completamente independiente de los demás, que desea,
a causa de la reputación que posees ya, explorar también tu abismo...
Lánzalo pues para probarlo al espacio; y llevado en las alas de Mercurio
vuela de las regiones del Austro a las del Aquilón, toma también el cetro
de Júpiter; y si nuestro neófito quiere jurar nuestros estatutos, asócialo
a nuestra fraternidad”. Se trataba de una asociación secreta hermética
creada por Agrippa, y hay una evidente analogía entre la prueba del es-
pacio que debe afrontar el iniciado y las terribles pruebas y viajes sim-
bólicos de la iniciación masónica, incluso si la prueba, aquí, se hace en
las alas de Hermes. Hermes Psicopompo, el padre de los filósofos según
la tradición hermética, es el guía de las almas en el más allá clásico y en
los misterios iniciáticos. También en esta carta, se notifica la cualidad de
hombre libre, en tanto que suficiente para abrir al profano la puerta del
templo al que llama; también aquí, se manifiesta en substancia el princi-
pio de la libertad de conciencia y al par la tolerancia. Ambas tradiciones
paralelas, hermética y masónica, ponen idéntica condición al profano a
iniciar: la de ser un hombre libre; de lo que puede presumirse que ella no
71
se refería a las franquicias particulares de las corporaciones de oficio, que
por otra parte hubiese estado fuera de lugar pedir a los accepted Masons
que no eran albañiles de profesión sino francmasones.

El carácter fundamental de las Constituciones de Anderson reside pues
en el principio de la libertad de conciencia y de tolerancia, que permite
también a los no cristianos pertenecer a la Orden. En las Constituciones
de Anderson la Francmasonería conserva su carácter universal, no está
subordinada a ningún credo filosófico particular ni a ninguna secta reli-
giosa, y no manifiesta ninguna inclinación por trabajos de orden social
o político; puede que este carácter a-confesional y libre haya inspirado
igualmente a la Masonería anterior a 1717 y que Anderson no haya hecho
más que ratificarlo en las Constituciones.

Al implantarse en América y en el continente europeo, la Francmasonería
conservó en general su carácter universal de tolerancia religiosa y filo-
sófica y permaneció ajena a todo movimiento político y social, incluso
acentuando a veces, como en Alemania, su interés por el hermetismo. Al-
rededor de 1740, comenzaron a multiplicarse los nuevos ritos y los altos
grados, pero conservando cuidadosamente los rituales y el rito de los tres
primeros grados, los de la verdadera francmasonería, llamada igualmente
masonería simbólica o azul.

Los rituales de estos altos grados son en ocasiones un desarrollo de la
leyenda de Hiram, o se relacionan con los Rosacruces, el hermetismo,
los Templarios, el gnosticismo, los cátaros..., y no tienen ya un auténtico
carácter masónico; desde el punto de vista de la iniciación masónica, son
absolutamente superfluos. La Francmasonería está completa en los tres
primeros grados, reconocidos por todos los ritos, y sobre los cuales se
basan los altos grados y las logias superiores de los diferentes ritos. El
compañero francmasón, una vez que ha llegado a maestro, ha acabado
simbólicamente su gran obra. Los altos grados sólo podrían tener una
función verdaderamente masónica si contribuyesen a una interpretación
correcta de la tradición masónica y a una comprensión y aplicación más
inteligente del rito, es decir del arte real.

72
Desde luego esto no significa que haya que abolir los altos grados, ya que
los hermanos que con ellos están decorados son libres, y que quienes gus-
tan de reunirse en ritos y cuerpos para efectuar trabajos que no se oponen
a las obras masónicas deben tener la libertad de hacerlo. Sin embargo,
desde el punto de vista estrictamente masónico, su pertenencia a otros
ritos y a otras logias superiores no los pone por encima de los maestros
que no experimentan otra necesidad que efectuar el trabajo de la masone-
ría universal de los tres primeros grados. Además, es evidente que ritos
distintos como el de Swedenborg, los Escoceses, los de la Estricta Ob-
servancia, de Memphis..., al ser diferentes, ya no son universales, o no lo
son más que en la medida en que se basan sobre los tres primeros grados.
Olvidarlo o intentar desnaturalizar el carácter universal, libre y tolerante
de la Francmasonería, para imponer a los hermanos de las Logias puntos
de vista u objetivos particulares, sería ir contra el espíritu de la tradición
masónica y contra la letra de las Constituciones de la Fraternidad.

Es en Francia donde aparece la primera alteración, al mismo tiempo que
la floración de los altos grados. La efervescencia de las ideas en esa épo-
ca, el movimiento de la Enciclopedia, repercuten en la Francmasonería
que se difunde amplia y rápidamente; y por primera vez, el interés de
la Orden se dirige hacia y se concentra en las cuestiones políticas y so-
ciales. Afirmar que la revolución francesa sea obra de la Francmasone-
ría nos parece cuando menos exagerado; por contra es innegable que la
Francmasonería sufrió en Francia, y hubiera sido difícil que ello no se
produjese, la influencia del gran movimiento profano que condujo a la
revolución y culminó en el imperio. La Francmasonería francesa devino
entonces y siguió siendo desde ese momento una masonería comprome-
tida e interesada en las cuestiones políticas y sociales; algunos quisieron
considerarla como “tradicional” cuando a lo sumo representa la tradición
masónica francesa, bien distinta de la antigua tradición. Esta desviación
y este compromiso es la causa principal, si no la única, de la oposición
que seguidamente nació entre la masonería anglosajona y la francesa; en
Italia, creó las disensiones de estos últimos cincuenta años, que tuvieron
como consecuencia su desunión y el debilitamiento ante los ataques y la
persecución de los jesuitas y los fascistas. Sea como fuere, incluso los
hermanos que siguen la tradición masónica francesa no han olvidado el
73
principio de tolerancia, y en las logias masónicas italianas, mucho antes
de la persecución fascista, había hermanos de todas las creencias religio-
sas y de todos los partidos políticos, comprendidos católicos y monár-
quicos.

Traducción: J. M. Río

NOTAS

1. Libertà va cercando ch’è si cara Come sa chi per lei vita rifiuta. (Dante, Pur-
gatorio. I, 71-72.)

2. Hutchinson, Spirit of Masonry; Preston, Illustrations of Masonry; G. De Cas-
tro, Mondo segreto, IV, 91; A. Reghini, Noterelle iniziatiche, Sull’origine del
simbolismo, en Rassegna Massonica, junio-julio 1923.

3. The Grand Mystery of Free-masons discovered wherein are the several ques-
tions put to them at their Meetings and installation, Londres 1724.

4. Virgilio, Bucólicas, Égloga VIII.

5. Máximo de Tiro, Discours philosophiques, traducción Formey, Leyden,
1764: Discurso XI, pág. 173.

6. Cf. Oswald Wirth, Le Livre du Maître, 1923, pág. 7.

7. Johannes Daniel Mylius, Basilica Philosophica, Francfort, 1618.

8. Cf. Pietro Negri [= A. Reghini], Un codice plumbeo alchemico italiano, en
UR, números 9 y 10, 1927.

9. Cf. A. Reghini, Le parole sacre e di passo ed il massimo mistero massonico,
Todi 1922.

10. O. Wirth expresa categóricamente esta opinión, cf. Le Livre du Maître, pág.
189.

11. Cornelius Agrippa, Cartas. Cf. también la monografía de A. Reghini, prefa-
cio de la versión italiana de la Filosofía Oculta de Agrippa.
74
2ª Parte

Hay que recordar también que en el período previo a la revolución fran-
cesa, no todos los masones olvidaron la verdadera naturaleza de la Franc-
masonería, aun cuando quedaran desorientados por la pléyade de ritos
diversos y opuestos. En el Convento de los Philalèthes se reunieron ma-
sones de todos los ritos, animados todos ellos por el mismo deseo de
restablecer la unidad. Sólo Cagliostro, que había fundado el rito de la
Masonería Egipcia que únicamente constaba de tres grados, y estaba ex-
clusivamente dedicada a la obra de edificación espiritual, se negó a par-
ticipar en este Convento por razones que sería demasiado largo exponer.
La influencia masónica francesa se afirmó también en Italia, después
de la revolución y durante el imperio. Aún hoy, la presencia de ciertos
términos técnicos en los “trabajos” masónicos, como el “mallete” del
Venerable (traducido al italiano literalmente por “maglietto”) así como
otros términos (louveton, traducción fonético-semántica de Lufton, hijo
de Gabaón, nombre genérico del masón según los primeros rituales in-
gleses y franceses) son prueba de ello. La francmasonería francesa y la
italiana tuvieron estrechas relaciones durante todo el último siglo, y a
veces una actitud revolucionaria, republicana, pero también materialista
y positivista que seguía la moda filosófica de la época. No se puede decir
sin embargo que la francmasonería italiana se convirtiera en una franc-
masonería materialista, pues si bien fue siempre tolerante ante todas las
opiniones, no por ello dejó de venerar, y muy particularmente, a un gran
espíritu como Giuseppe Mazzini y a grandes francmasones como Gari-
baldi, Bovio, Carducci, Filopanti, Pascoli, Domizio Torrigiani, y Giovan-
ni Amendola, todos idealistas y espiritualistas.(1) Fue el salvajismo fu-
rioso y el vandalismo de los gamberros fascistas lo que devastó nuestros
templos, nuestras bibliotecas y rompió los bustos de Mazzini y Garibaldi
que decoraban nuestras sedes.

Por otra parte hay que reconocer que si la francmasonería inglesa ha con-
servado siempre un carácter espiritualista y nunca se le ha ocurrido negar
la existencia del Gran Arquitecto del Universo, a menudo ha estado tenta-
da, y todavía lo está, de conferir un cierto tono cristiano a su espiritualis-
mo, alejándose de esa manera del espíritu de imparcialidad absoluta y no
75
confesional de las Constituciones de Anderson. No se puede negar que el
hecho de obligar a prestar juramento sobre el Evangelio de San Juan no
es una prueba de tolerancia ante profanos y hermanos agnósticos o paga-
nos, judíos o libre pensadores, que no tienen una especial simpatía por el
Evangelio de San Juan y lo ignoran todo de la tradición joánica. La in-
tolerancia se acentúa con la mala costumbre de infligir la lectura y el co-
mentario de los versículos del Evangelio durante los trabajos de la Logia.
Si este hábito criticable adquiere importancia, terminará por reducir los
trabajos de la Logia a un simple servicio religioso cuáquero o puritano, a
una especie de “rosario” o de “vísperas” fastidiosos, inútiles e insopor-
tables para la libre conciencia de tantos hermanos que, en Inglaterra y en
América, ni van a misa, ni aceptan la infalibilidad del papa, como tampo-
co la autoridad de la Biblia. ¿Es necesario crear malestar e irritación en
nuestras columnas sin una contrapartida apreciable? ¿Puede creerse que
por esos medios se convertirá a los demás a las propias creencias y que de
esa manera se contendrá al agnosticismo inglés y americano?
Garibaldi y Mazzini

76
Estas consideraciones exhortan a conservar el carácter universal de la
Franc-Masonería por encima de los credos religiosos y filosóficos y de
los compromisos políticos. Lo que no significa que haya que ignorar la
política. En efecto, hay que protegerse de ella. La intolerancia no puede
dejar el campo a la tolerancia y la tolerancia lo puede tolerar todo excep-
to la intolerancia deliberadamente hostil. Desde el momento que apare-
cieron las Constituciones de Anderson con su principio de libertad y de
tolerancia, la Iglesia católica excomulgó a la Francmasonería, culpable
precisamente de tolerancia; y el encarnizamiento contra la Francmaso-
nería ya nunca sería desmentido. En Italia, la persecución de la Franc-
masonería durante estos últimos veinte años fue comenzada y sosteni-
da por los jesuitas y los nacionalistas(2); en cuanto a los fascistas, para
ganarse el favor de estos señores, no vacilaron en provocar la aversión
del mundo civilizado respecto a Italia por su vandalismo en contra de la
Francmasonería. Los jesuitas han perdido esta guerra; pero la lepra de
la intolerancia se propaga siempre, reviste nuevas formas y es necesario
protegerse de ella. Por otra parte, llega la hora, si no nos equivocamos, de
difundir la Francmasonería por toda la Tierra y establecer una fraternidad
entre los hombres de todas las razas, civilizaciones y religiones; para
llevar a bien esta tarea, es necesario que la Francmasonería no asuma
una fisionomía y un tono que no pertenecen más que a una minoría hacia
la cual las grandes civilizaciones orientales, China, India, Japón, Mala-
sia, el mundo del Islam, se han mostrado refractarias. La cosa es posible
mientras la Francmasonería no se circunscriba a una creencia cualquiera
y permanezca fiel a su patrimonio espiritual, que no consiste ni en una fe
codificada, un credo religioso o filosófico, un conjunto de postulados o de
prejuicios ideológicos y moralistas, ni en un bagaje doctrinal considerado
detentador y portador de la verdad a la cual convertir a los no creyentes.
Hay que pensar que, aun si la verdadera religión y la verdadera filosofía
existen, es una ilusión creer que se las puede conquistar o comunicar
mediante una conversión, una confesión o el recitado de ciertas fórmu-
las, porque cada cual entiende las palabras de estos credos y fórmulas a
su manera, de acuerdo a su civilización y su inteligencia; y en el fondo,
no son, como decía Hamlet, sino “words, words, words”. Mientras no se
reflexiona en ello, se tiene la ilusión de que esas palabras se comprenden
de igual manera; tan pronto como se empieza a razonar, surgen sectas y
77
herejías, cada una persuadida de que detenta la verdad. La sabiduría no
puede ya ser comprendida racionalmente, ni expresada, ni comunicada;
es una visión, una vidya, esencial y necesariamente indeterminada, in-
cierta; y, cuando los ojos se abren a la luz con el nacimiento a la nueva
vida, se aproxima uno a esa visión. El arte masónico o arte real es el arte
de trabajar la piedra bruta para hacer posible la transmutación humana
y la percepción gradual de la luz iniciática. Lo que no significa, natural-
mente, que la Francmasonería tenga el monopolio del arte real.

En el transcurso de los dos últimos siglos la mayor parte de los enemigos
de la Francmasonería han recurrido sistemática y únicamente a la injuria
y a la calumnia, apoyándose en sentimientos moralistas y patrióticos. Se
ha afirmado así que los trabajos masónicos consistían en orgías abomina-
bles, y con ese fin se han desviado los rituales, se han desvelado las cere-
monias masónicas poniéndolas en ridículo, se ha acusado a los masones
de traicionar a su patria a causa del carácter internacional de la Orden, se
ha afirmado que la Francmasonería no es otra cosa que el instrumento de
los judíos, siempre para engañar y alzar a los creyentes y al público en
general en contra de la “Sociedad Secreta”. Los francmasones, natural-
mente, sabían muy bien que no se trataba más que de calumnias; y, como
nada conseguía convencerles, se ha pensado en suprimirlos o en quitar-
les la posibilidad de reunirse para trabajar, o de responder y defenderse.
Recientemente, un escritor católico(3) ha publicado un estudio histórico
sobre “la Tradición Secreta”; conducido con competencia y habilidad,
las habituales y acostumbradas calumnias destinadas a impresionar a los
profanos han sido hábilmente reemplazadas en él por una crítica insi-
diosa, destinada a impresionar al lector culto y al espíritu de nuestros
hermanos.

Esta crítica afirma que el fondo de la tradición secreta no contiene sino
el vacío absoluto (pág. 139) y concluye afirmando que “la Escuela Ini-
ciática o por medio de ella la Tradición Secreta no ha enseñado absolu-
tamente nada a la humanidad” (pág. 155). No se comprende muy bien
entonces cómo puede afirmarse igualmente que este vacío absoluto, “esta
tradición secreta coincide (pág. 141), aún cuando a menudo sea de una
manera corrompida, con las doctrinas gnósticas”, pero no pretendamos
78
demasiado. La Francmasonería es pues, según el autor, una esfinge sin
secreto dado que no enseña ninguna doctrina; de ese modo el lector se
ve llevado a concluir que al estar desprovista de contenido, la Masone-
ría no tiene ningún valor. En las páginas que preceden hemos mostrado
que la Francmasonería no enseña ninguna doctrina y no debe enseñarla,
subrayando que esta actitud es uno de sus méritos. Ahora bien, para lle-
gar a concluir que la Tradición secreta contiene el vacío al no contener
una doctrina, hay que creer que solamente una doctrina puede ocupar el
vacío. En la página 153, el autor afirma todavía: “el sistema iniciático
supone que el hombre pueda llegar a comprender por un esfuerzo de la
inteligencia los problemas inexplicados del cosmos y del más allá”; en
la página 152 escribe: “la Iglesia católica opone a las vanas elucubra-
ciones de los que se autodenominan iniciados, la fuerza intangible de su
dogma que debe ser único porque no pueden existir dos verdades” y que
el sistema iniciático es incompatible con el cristianismo. A estas afirma-
ciones respondemos que ignoramos la existencia de un sistema iniciáti-
co, que no conocemos iniciados que hagan suposiciones, y aún menos
que se hagan ilusiones sobre la posibilidad de resolver por medio de su
inteligencia o de elucubraciones los problemas inexplicados; pero nos
es imposible admitir que la fe en un dogma pueda constituir un conoci-
miento, pues saber no es creer. De hecho comprendemos que la verdad es
necesariamente inefable e indecible; dejamos a los profanos la consola-
dora e ingenua ilusión de creer que es posible formular de alguna manera
esta verdad y este conocimiento en credos, fórmulas, doctrinas, sistemas
y teorías. Además, hasta Jesús sabía que sus parábolas no eran más que
parábolas; pero decía también a sus discípulos que a ellos “les era dado
entender el misterio del reino de los cielos”. Evidentemente sola fides
sufficit ad firmandum cor sincerum, pero non sufficit para entender los
misterios. Lo que es igualmente válido para el simple razonamiento. Con
esto no queremos disminuir de ninguna manera el valor de la fe y del
razonamiento; la fe sola conduce al desespero filosófico; y ambos son un
poco como el tabaco y el café: dos venenos que se compensan; pero des-
de luego no basta con fumar en pipa y degustar un café para elevarse al
conocimiento. Al conocimiento multi vocati sunt, pero no todos; y, entre
estos muchos, pauci electi sunt; según la Iglesia católica, por el contrario
es suficiente con tener fe en el Dogma, y el conocimiento y el paraíso
79
están al alcance de todos los bolsillos a precios realmente insuperables.

Resumamos: No existe una doctrina masónica secreta(4); pero existe un
arte secreto, llamado arte real o más sencillamente Arte; es el arte de
la edificación espiritual al que corresponde la arquitectura sagrada. Los
instrumentos masónicos tienen pues un sentido figurado en la obra de la
transmutación, y al secreto del arte real corresponde el secreto arquitectó-
nico de los constructores de las grandes catedrales medievales. Es natural
que los francmasones veneren al Gran Arquitecto del Universo, incluso
aunque no se defina lo que hay que entender por esta fórmula.

En la arquitectura antigua, especialmente en la arquitectura sagrada, las
cuestiones de relación y proporción tenían una importancia capital; la
arquitectura clásica reglaba la proporción de las diferentes partes de un
edificio, y en particular de los templos, basándose en un módulo secreto
al cual alude Vitruvio; existe toda una literatura referida a la arquitectura
egipcia y sobre todo a la pirámide de Kéops, que ilustra su carácter mate-
mático; e incluso procediendo con la mayor circunspección, es cierto, por
ejemplo, que esta pirámide se encuentra exactamente a 30 de latitud para
formar con el centro de la tierra y el polo Norte un triángulo equilátero;
es cierto que está perfectamente orientada y que la cara vuelta hacia el
septentrión es exactamente perpendicular al eje de rotación terrestre, en
función de la posición que éste tenía en la época de su construcción. En
cuanto a los constructores de la Edad Media, no les guiaban solamente
unos criterios estéticos; se preocupaban de la orientación de la iglesia,
del número de naves, etc.; el arte de los constructores estaba en relación
con la ciencia de la geometría. La escuadra y el compás son los dos sím-
bolos de oficio fundamentales en el arte masónico; y la regla y el compás
los dos instrumentos fundamentales en la geometría elemental. La Biblia
afirma que Dios ha hecho omnia in numero, pondere et mensura; los pita-
góricos han creado la palabra cosmos para indicar la belleza del universo
en el que reconocían una unidad, un orden, una armonía, una proporción;
y entre las cuatro ciencias liberales del cuadrivio pitagórico, la aritmé-
tica, la geometría, la música y la esférica, la primera estaba en la base
de todas las demás. Dante comparaba el cielo del Sol con la aritmética
porque “como de la luz del Sol todas las estrellas se iluminan, así de la
80
luz de la aritmética se iluminan todas las ciencias” y al igual “que el ojo
no puede mirar al sol, así el ojo del intelecto no puede mirar el número
que es infinito”(5).

Sin entrar en la crítica de este pasaje, no deja de quedar establecida la po-
sición que ocupa la Aritmética según Dante. Por otra parte tanto la Biblia
como la arquitectura aconsejaban considerar los números. Hoy en día,
aún negándose a reconocer en el cosmos una unidad, un orden, una armo-
nía, una ley, y no aceptando más que el determinismo limitado por la ley
de las probabilidades, la física moderna sigue reduciéndose a considerar
los números y las relaciones numéricas; de hecho no quedan sino ellos,
y tanto Einstein como Bertrand Russell han constatado y reconocido que
la ciencia moderna volvía al pitagorismo.

Así pues no hay nada sorprendente en que los francmasones hayan iden-
tificado al arte arquitectónico con la geometría y hayan dado al conoci-
miento de los números una tal importancia que ella justifica su pretensión
tradicional de ser los únicos en conocer los “números sagrados”.

Pero aún hemos de hacer algunas observaciones. La geometría en su par-
te métrica, es decir en las medidas, exige el conocimiento de la aritmé-
tica; ahora bien, antiguamente la acepción de la palabra geometría era
menos específica que hoy, y geometría significaba genéricamente toda la
81
matemática; así la identificación del arte real con la geometría, tradicio-
nal en la Francmasonería, no se refiere a la geometría tomada en su sen-
tido moderno, sino también a la aritmética. Además, debemos observar
que la relación entre geometría, arte real de la arquitectura y edificación
espiritual es la misma que inspira la máxima platónica: “Que nadie entre
aquí si no es geómetra”. Máxima de una atribución algo dudosa, pues no
es referida más que por un comentarista bastante tardío; pero en obras
que indiscutiblemente son de Platón podemos leer: “...la geometría es un
método para dirigir al alma hacia el ser eterno, una escuela preparato-
ria para un espíritu científico, capaz de volver las actividades del alma
hacia las cosas suprahumanas”, [...] “incluso es imposible llegar a una
verdadera fe en Dios si no se conoce la matemática, la astronomía y la
íntima unión de esta última con la música”(6).

Esta concepción y actitud de Platón serán las de la Escuela Itálica o pi-
tagórica, que ejerció sobre él una gran influencia, lo que permite decir
cuando se quiere sostener que la Masonería se ha inspirado en Platón,
que en último análisis, se vuelve siempre a la geometría y la aritmética
de los pitagóricos. El vínculo entre la Francmasonería y la Orden pita-
górica, sin que se trate de una derivación histórica ininterrumpida, sino
solamente de una filiación espiritual, es seguro y manifiesto. El Arcipres-
te Domenico Angherà en el prefacio que escribió para la reedición de los
Estatutos generales de la Sociedad de los Francmasones del Rito Escocés
Antiguo y Aceptado (1874), que ya habían sido publicados en Nápoles
en 1820, afirma categóricamente que la Orden Masónica es idéntica a la
Orden pitagórica; pero incluso sin ir tan lejos, la afinidad entre ambas
órdenes es cierta. El arte geométrico de la Francmasonería, en particular,
proviene directa o indirectamente de la geometría y la aritmética pita-
góricas; y no es anterior, porque los pitagóricos fueron los creadores de
estas ciencias liberales, según lo que puede deducirse históricamente y
a partir de los testimonios de Proclo. “Aparte de algunas propiedades
geométricas atribuidas, sin duda equivocadamente, a Tales, la geome-
tría, dice Paul Tannery, brotó completa del cerebro de Pitágoras al igual
que Minerva saltó enteramente armada del de Júpiter; y los Pitagóricos
fueron los primeros en estudiar la aritmética y los números”.

82
Para estudiar las propiedades de los números sagrados de los Francma-
sones y su función en la Francmasonería, la vía que se ofrece por ella
misma es pues la del estudio de la antigua aritmética pitagórica; y el
estudiarla tanto desde el punto de vista aritmético ordinario como del de
la aritmética simbólica o formal, como la llama Pico de la Mirándola,
correspondiente al cometido filosófico y espiritual que Platón asigna a
la geometría. Ambos sentidos se encuentran estrechamente ligados en el
desarrollo de la aritmética pitagórica. La comprensión de los números
pitagóricos facilitará la de los números sagrados de la Masonería.

Traducción: J. M. Río

NOTAS
1. Giuseppe Mazzini (1805-1872), fundador de la “Joven Italia” (sociedad se-
creta que trabajaba para el establecimiento de la república en Italia). Giuseppe
Garibaldi (1807-1882), patriota italiano que luchó para liberar a Italia del do-
minio austríaco, de los Borbones (reino de las Dos Sicilias) y finalmente del
papado. Giovanni Bovio (1841-1903) filósofo y hombre político radical de iz-
quierdas. Giosue Carducci (1835-1907) poeta. Quirico Filopanti (1812-1894)
patriota y universitario. Giovanni Pascoli (1855-1912) poeta. Domizio Torri-
giani (1879-1932). Giovanni Amendola (1882-1926) hombre político, filósofo
fundador del Movimiento Unión Democrática Nacional.

2. Cf. los artículos de Emilio Bodrero en Civiltà cattolica, órgano de la Com-
pañía de Jesús, y en Roma Fascista, periódico; cf. también Ignis y Rassegna
Massonica, año 1925.

3. Cf. Raffaele Del Castillo, La tradizione segreta, Milán 1941.

4. O. Wirth ya había dicho la misma cosa en 1941: “Como el método iniciático
se niega a inculcar nada que fuere, apenas es admisible que se haya enseñado
una doctrina positiva en el seno de los Misterios”, en el Livre du Maître, pág.
119.

Del Castillo sostiene por el contrario -y sin ninguna prueba- que la Masonería
ha pretendido enseñar una doctrina secreta, y constata que no se encuentra traza
de esta doctrina positiva. En lugar de reconocer que su punto de vista no es de-
83
fendible, acusa a la Masonería de ser redundante e incapaz. O vos qui cum Jesu
itis, non ite cum Jesuitis.

5. “come del lume del Sole tutte le stelle si alluminano, così del lume dell’arit-
metica tutte le scienze si alluminano [...] che l’occhio dell’intelletto non può
mirare [...] il numero [...] è infinito”. Dante, El Banquete, II, XIII, 15 y 19.

6. Gino Loria, Le scienze esatte nell’antica Grecia, 2ª edición, Milán 1914, pág.
110.

* Arturo Reghini (1878-1946), matemático y filólogo, ocupó un alto cargo en
la Masonería italiana (Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Acepta-
do, y miembro honorario de Supremos Consejos de otros países). Mantuvo co-
rrespondencia con René Guénon, fundó y dirigió las revistas Atanòr -donde
este último publicó en primera versión El Esoterismo de Dante y El Rey del
Mundo- e Ignis (1924-25) y contribuyó a la de Ur (1927-28); escribió nume-
rosos artículos, y fue también jefe de redacción de Rassegna Massonica. Entre
sus obras, Cagliostro, documents et études; Notes brèves sur le Cosmopolite;
Considérations sur le Rituel de l’Apprenti Franc-Maçon; Les Mots sacrés et de
passe des trois premiers grades et le plus grand mystère maçonnique; Aritmoso-
fia; Les Nombres Sacrés dans la Tradition Pythagoricienne Maçonnique, todos
editados hoy por Archè, Milano, y una obra inédita en siete tomos: Dei Numeri
Pitagorici.

Tomado de:
http://antologiaesoterica.com/006pitagorica.htm
84
¿QUE MOTIVÓ A PITÁGORAS A ACEPTAR
MUJERES EN SU ESCUELA?
Una hipótesis pragmática y dos hipoconsecuencias antroporeligiosas, su-
giero.

La hipótesis es bastante pragmática, pues, dado el carácter de toda secta,
incluida la epicúrea, de alejarse de la sociedad y constituir un grupo dife-
rente e independiente, se hace necesaria la participación y colaboración
femenina para la perpetuación biológica del grupo.

Las hipoconsecuencias antropo-religiosas:

La primera viene dada por la naturaleza propia de la filosofía pitagórica,
que, lejos de asemejarse a la reflexión jonia sobre la φυσις, desarrolla una
filosofía popular, antropológica, que entiende las relaciones sociales y
familiares como elementos filosóficos de vital importancia.

85
Así, dice Porfirio, que Pitágoras refería una misma sentencia a quien le
consultaba, según la cual además de luchar contra la enfermedad, ámbito
corpóreo, hay que luchar igualmente contra la ignorancia, el derroche
gastronómico, la rivalidad ciudadana, LA DISCORDIA CASERA y la
falta de moderación en todo.[1]

De esta manera, las relaciones familiares se vuelven en Pitágoras proble-
ma filosófico y las mujeres ocupan un espacio propio que será resuelto
mediante la gran doctrina de la armonía universal.

La segunda hipoconsecuencia es la siguiente, el sistema filosófico-reli-
gioso pitagórico, influenciado por el orfismo, la inmortalidad del alma, la
vida tras la muerte, la necesidad de purificación y la transmigración de
las almas a través de otras especies de seres vivos, entendía a todos los
seres animados formando parte de una misma parentela.

No había excepciones, hasta tal punto que, Pitágoras, incluso hablaba
con los animales para que desistiesen en algún hábito negativo que po-
seían; tal es el caso de la osa de Daunia o el buey de Tarento que comía
habas; también con los ríos mantuvo alguna conversación.[2]

Por lo tanto, el pitagorismo encierra una paideia de liberación cuyo ob-
jetivo era librar al individuo de aquellas trabas físicas y psicológicas que
no le permitían alcanzar la purificación.

Desde el ámbito físico, esto lo lleva a cabo a través de una dieta casi
“vegana”, consecuente con la doctrina antropoecológica que mantenía;
mientras que en el ámbito psicológico o espiritual, a través de una edu-
cación y didáctica dada en dos niveles. El primero de ellos de marcado
carácter moral para los seguidores acusmáticos, y un segundo nivel más
conceptual dado a los discípulos matemáticos.[3]

Es este sentido de salvación universal del pitagorismo el que hizo que
no existiese discriminación posible hacia las mujeres, desde el punto de
vista de su aceptación en la escuela. Otra cosa bien distinta es si esta
aceptación se llevó a cabo en igualdad de condiciones.
86
¿LAS MUJERES PITAGÓRICAS ESTABAN EMANCIPA-
DAS?

Es habitual leer por estos lares que en la comunidad pitagórica hombres
y mujeres se encontraban en igualdad de condiciones. Clara defensora
de esta tesis es Sarah B. Pomeroy [4] y la sustenta en el hecho de que
no haya recogidas normas diferentes para mujeres y hombres dentro de
la secta. Asimismo también juega a favor de dicha tesis el hecho de que
Pitágoras era conocido como el “filósofo feminista”.[5]

Esto, ciertamente, no lo podemos saber, ya que del hecho de que exis-
tiesen mujeres aceptadas en la escuela, no se sigue un ideal de igualita-
rismo, aunque Pitágoras muestre gran respeto hacia las mujeres cuando
se dirige a ellas. “La vida del hombre la distribuye en esta forma: la
puericia veinte años; la adolescencia veinte; la juventud veinte, y vein-
te la senectud. Estas edades son conmensuradas con las estaciones del
año, a saber: la puericia con la primavera, la adolescencia con el estío,
la juventud con el otoño y la senectud con el invierno. Por adolescencia
entiende la juventud, y por juventud la virilidad. Fue el primero que dijo,
como asegura Timeo, que «entre los amigos todas las cosas son comu-
nes» (569); y que la amistad es una igualdad. Sus discípulos también
depositaban sus bienes en común. Callaban por espacio de cinco años,
oyendo sólo la doctrina; y nunca veían a Pitágoras hasta pasada esta
aprobación. De allí en adelante ya iban a su casa, y participaban de su
vista. Absteníanse de la madera de ciprés para ataúdes, porque de ella
es el cetro de Júpiter. Hermipo escribe esto en el libro II De Pitágoras.
Se refiere que fue sumamente hermoso, y los discípulos creían era Apolo
que había venido de los Hiperbóreos. Dicen igualmente que desnudán-
dose una vez, se vio que uno de sus muslos era de oro. Y también afirman
muchos que pasando en una ocasión el río Neso le impuso este nombre.
No menos Timeo, en el libro XI de sus Historias, escribe que Pitágoras a
las que habitaban con los hombres las llamaba diosas, vírgenes, ninfas,
y luego madres.” (Laercio, Libro octavo, Pitágoras).

En la posición opuesta encontramos dos tesis que nos pueden ayudar a
verlo no necesariamente como un igualitarismo. La primera es el comen-
87
tario de Margaret Alic en el ya citado libro sobre Hipatia: “La comunidad
pitagórica se suele llamar “hermandad”, con lo cual no queda claro el
hecho de que la orden incluía hombres y mujeres en igualdad de condi-
ciones.”

La segunda tesis de aceptación de mujeres por razones distintas al ideal
igualitario procede, no de la escuela pitagórica, sino de la epicúrea, que
como es sabido, también aceptó mujeres en su seno. Me permito hacer
válido el argumento de Ángela Sierra González para quien no fue el ideal
de igualitarismo el que hizo que las mujeres formasen parte de la secta
Epicúrea, sino más bien el rechazo de lo público[6]. Al menos sembrare-
mos la duda, ante una comunidad de investigadores deseosos de encon-
trar modelos igualitaristas y un feminismo en la antigüedad.

Conclusiones:

Hemos reconocido el hecho loable de que al tiempo que aparecía el pen-
samiento crítico occidental, una escuela filosófica (la pitagórica) acepta-
se mujeres en su interior. Meritorio el hecho de que fuesen tantas.

Hemos analizado las causas que motivaron su integración, en lugar de
su exclusión, y encontramos una hipótesis pragmática y dos hipocon-
clusiones antroporeligiosas. Las mujeres forman parte del ciclo natural
y social y por tanto deben ser educadas igual que los hombres. Pero del
hecho de que haya que educarlas como a los hombres, no se sigue que
sean igual que los hombres. La ausencia de discriminación para formar
parte de la secta no impidió su discriminación dentro, pues, Pitágoras no
fue precisamente un emancipador de las mujeres, sino que más bien con-
tinuó el modelo de discriminación de género. Mientras que los hombres
pitagóricos se reservaron las tareas públicas y de gobierno, es curioso ver
cómo las mujeres pitagóricas elaboran un discurso privado y de resigna-
da justificación del statu quo social.

https://sites.google.com/site/laruecadeaspasia/1-escuela-pitagori-
ca/7-aceptacion-de-mujeres-en-la-escuela-pitagorica

88
LIBROS DE
HERBERT ORE
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89
EN TORNO A LOS ORIGENE
DE BIZANCI
Humberto Nun

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ES DEL AGUILA BICEFALA
IO A SERBIA
no de Oliveira

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El águila bicéfala, por su relativamente escasa expresión en la mayoría de
las áreas heráldico-geográficas occidentales, no viene mereciendo, entre
la bibliografía que nos es más común y accesible, un estudio detallado.
Por ejemplo, Michel Pastoureau, por ejemplo, aborda de modo absoluta-
mente superficial el águila bicéfala, y sólo en un sub-capítulo dedicado al
águila, considerando como discutible su origen y analizando exclusiva-
mente su dimensión en la heráldica occidental (1997: 149). Es importan-
te, pues, para sondar sus orígenes rumbo a oriente, donde su pujanza fue
constante y continuada, y también a la bibliografía allí producida, siendo,
en esta demanda, imperativo rumbo a Bizancio.

Breves consideraciones sobre la Heráldica Bizantina La heráldica de fa-
milia parece no haber sido significativa (o incluso existente) en el Im-
perio Bizantino, lo atestigua la enorme profusión de simbología diversa
de carácter religioso en sellos personales que no parecen poseer ningu-
na continuidad familiar. Sin embargo, algunos autores (Solovyev 1935,
Cernovodeanu 1982) pretendieron constatar la existencia de armas im-
periales o incluso familiares en los reinados de los primeros Paleólogos.
Sin embargo, nos parece que sólo después de la restauración de 1261,
cuando Miguel VIII Paleólogo reconquistó la ciudad de Constantinopla
a los cruzados (1), es que verdaderamente se pueden encontrar vestigios
heráldicos, dignos de ese nombre, sobre todo si se comparan con los pa-
trones occidentales y desde luego por cuestiones vinculadas a la propia
cronología del surgimiento del universo heráldico (2).
1 En el curso de la Cuarta Cruzada (1202 - 1204), que se conocería por “Cruzada Co-
mercial”, instigados por el dogo de Venecia Enrico Dandolo, los cruzados saquearon
áreas de la actual Croacia y conquistaron Constantinopla a los Bizantinos ahí fundando
el denominado Imperio Latino (el Imperium Romaniæ o Imperio Latino de Constan-
tinopla, que duraría hasta 1261). De acuerdo con muchos autores, dado el manifiesto
desvío respecto a los propósitos de liberar a Jerusalén de los turcos otomanos, debe ser
cuestionable su estatuto de Cruzada tanto más que, tal conquista hirió definitivamente,
la relación entre la Iglesia Católica y la Iglesia Ortodoxa, profundizando Cisma existente
desde el siglo XI, y llevando a los bizantinos a huir al exilio creándose varios Estados
sucesores, siendo los más notables el Imperio de Nicea (1024 - 1261), el Imperio de Tre-
bizonda (1204 - 1461) y el Despotado o Principado) de Épiro (1205 - 1479), todos ellos
reclamando la legitimidad en la sucesión del Imperio Bizantino.
2 Recordemos que el advenimiento de la heráldica ocurre en algún momento en la pri-
mera mitad del siglo XII (en el tiempo de la conquista Normandía de Inglaterra, como
demuestra la tapicería de Bayeux [circa 1070] la heráldica aún no existía). Las raíces
92
En realidad, la restauración de 1261, contribuyó a una apertura a diver-
sas modas occidentales, hecho constatado en la proliferación de torneos,
indisociables del color y emblemática asociados, o aún en cada vez más
constantes conexiones familiares con numerosas dinastías occidentales.
No obstante estas mutaciones, hay que señalar que la heráldica perma-
necería una realidad relativamente marginal en Bizancio hasta el siglo
XV, época en que, en ciertas áreas de Occidente, se había iniciado ya su
ocaso y en otros el inicio de una excesiva normativización que habría de
retirar a la heráldica su espontaneidad y creatividad inicial. Sin embargo,
importa, sin embargo, analizar una importante realidad emblemática que
parece haber merecido una detallada atención en el mundo simbólico
bizantino: el águila.

El Águila

El águila en la mitología grecorromana era uno de los atributos de Zeus /
Júpiter que la transportaba en la mano derecha. A partir del siglo II a. C.
la República romana tomó a Aquila como símbolo del Estado romano y
de sus legiones, afirmando Plutarco (3), que tal decisión se debió al gene-
ral y cónsul Caio Mário (Gaius Marius).

Constantinopla, segunda Roma, heredera asumida de la primera, habrá
utilizado inicialmente, y de modo natural, el águila en la forma habitual
del Imperio, o sea el águila natural, de una sola cabeza. En el caso de San
Francisco, en el caso de que se trate de una persona que no sea de su fa-
milia, (Arcadio en Oriente y Honorio en Occidente). Precisando, además,
que el Imperio de Oriente estaba representado por un águila de oro en
campo rojo y el Imperio de Occidente por un águila de negro en campo
de la heráldica parecen ser detectables en una crónica contemporánea de Enrique I de
Inglaterra (1068/1069, rey: 2 de agosto de 1100 a 1 de diciembre de 1135) en la ocasión
en que arma caballero su yerno Godofredo V, conde de Anjou en 1127, dándole un es-
cudo con leones de oro. Su esmalte funerario (Godofredo falleció en 1151) representa
su escudo de azul con leones de oro que constituye la primera representación heráldica.
Así, sólo a mediados del siglo XII las armas comenzaron a ser hereditarias en Europa
Occidental por lo que, antes del advenimiento de la heráldica, no podían figurar en las
armas o en los estandartes bizantinos elementos heráldicos que aún no existían, resul-
tando éstos, seguramente, de posterior influencia Occidental.
3 Cf. Vidas paralelas. La vida de Mário, Lisboa, Amigos de los Libros, 1978.
93
de oro. Otras tesis apuntan a tal transformación con Constantino Magno
que la teoría adoptada como símbolo visual de que una sola corona do-
minaba un único Imperio, bicéfalo con dos capitales.

La generalización de ésta, como elemento decorativo, parece haber ocu-
rrido sólo en la corte de los últimos Comenios (siglo XII), siendo refe-
renciable en los trajes de corte de los miembros de la familia imperial
y de otras familias nobles (como por ejemplo los Cantacuzene, Ducas,
Laskaris y Vatatzes) aunque no del propio emperador. Los primeros usos
por el emperador parecen datarse sólo de los albores del siglo XIV, aun-
que en ese siglo todavía subsista alguna confusión emblemática, pues a
lo largo del mismo, los Paleólogos usaron tanto el águila simple como su
variante bicéfala.

El Águila Bicéfala

Las raíces de la transformación del tradicional águila en la bicéfala radi-
can, seguramente, en la influencia de las representaciones tradicionales
de ésta en Asia Menor, aunque los detalles de su concreta adopción no
son ciertos. Se comprueban usos desde los primeros siglos después de
Cristo y seguramente antes del siglo X por los armenios y persas (4) con
diversas representaciones en su arte.

En el imaginario simbólico del Oriente Medio durante milenios, el águila
bicéfala fue encontrada en registros arqueológicos del período sumerio
y de la civilización hitita, datables entre los siglos XX y VII aC. Sellos
cilíndricos descubiertos en Boğazköy, Turquía (o Hattusas como era en-
tonces llamada la “ la vieja capital hitita), datables de 3.800 aC, muestran
claramente un águila bicéfala con las alas extendidas (que la heráldica
clasificará como en vuelo). La capacidad estética y de simetría de esta
imagen (5) explica la fuerza de esta figura y contribuyó a su nacimiento y
atracción como imagen religiosa entre los sumerios, a veces presentada
4 En la Persia ligada al Zoroastrismo y al dios de la luz y de la guerra justa, Ahura Mazda.
5 En lugar de lo que ocurre con la transposición más realista del animal a la heráldica,
el águila bicéfala permite la siempre tan apreciada perfecta simetría en las representa-
ciones armoriales, como reconoce Neubecker (1997: 128) en lo que afirma ser la “pasión
heráldica por la simetría”.
94
como símbolo del dios Ninurta - dios del combate -, hijo de Enlil. Obser-
vable en la misma región en tres monumentos datables de entre 1.900 y
1.250 a. C. en un contexto totalmente religioso. El águila bicéfala tiende
a desaparecer en el último período hitita (de los siglos IX al VII aC) y
casi totalmente al final de este imperio. El águila bicéfala reaparece en
una zona geográfica cercana, usada en la dinastía Arsácida de Armenia
(12 - 428 d.C.) y por la influyente familia noble local, Mamikonian en los
siglos IV a VIII.

Fig. 1 - Águila bicéfala esculpida en piedra en el santuario de Alaja-Huyuk (Turquía)
del segundo milenio a. C. [© Stephen Eric Wood].

No habrá dejado Bizancio de ser influenciado por las tradiciones locales
acerca de esa mítica bestia (la hace) - el águila gigante de dos cabezas
que podía transportar con facilidad en sus garras un buey - y “nativa” de
la Paflagonia (en la costa Sur del Mar Negro) . Además, la vista se ve
como representación del poder supremo por las gentes que a menudo le
imploraban su protección.

Puede, pues, afirmarse que, asumiendo tales representaciones como pa-
trón, haya sido Bizancio que recuperó el águila bicéfala que volvería a sus
95
orígenes como símbolo del poder divino. El símbolo hoy relativamente
frecuente, tanto en la heráldica, como en la vexilología, y que surge, des-
pués de este menos heráldico pasado oriental, comúnmente asociada a
la vexilología, a la proto-heráldica y después a la heráldica del Imperio
Bizantino y posteriormente, en un contexto occidental, a la emblemática
del Imperio Bizantino, Sacro Imperio.

Fig. 2 - Bandera con el águila bicéfala de Isaac I Comneno (oro y negro) - versión
inicial (dibujo de Banderas para Wikimedia Commons).

En el siglo XVIII, en el siglo XVIII, en el siglo XVIII, en el siglo XVIII,
en el siglo XVIII, el primero de los Comenios, a adoptar el águila bicéfa-
la como símbolo de su familia y, después eventualmente, como símbolo
protector del Imperio, modificando, pues, el símbolo de la anterior - y tra-
dicional - águila simple. Si entonces el águila se convirtió en un símbolo
imperial o simplemente un símbolo personal no es claro.

Aunque no lo podemos asegurar en absoluto, parece haber sido el Impe-
rio Bizantino el primero en adoptar el águila bicéfala como símbolo de la
dual soberanía del emperador, de la unidad entre la Iglesia y el Estado - la
representación de la unión entre el poder espiritual y el poder temporal -
del Imperio y de un poder centralizado que dominaba Oriente y Occiden-
96
te. En términos vexilológicos subsiste todavía hoy mucha controversia
sobre cuál es la bandera imperial, si la amarilla (correspondiendo éste
al oro heráldico), en una pretendida inversión del metal del campo de
las armas del Reino de Jerusalén, cuya importancia y representación se
pretendía asumir, si la roja, (o púrpura imperial) tradicional color de los
emperadores desde Roma (Lopandić 2007).

Zoran Nicolić, en la entrada del 14 de julio de 2004 en la rúbrica Byzan-
tine Empire (6), en el sitio vexilológico Flags of the World, afirma que la
bandera roja con águila de oro y con la enigmática cifra dinástica (sym-
pilema) de los Paleólogos al centro sería la bandera de la guerra del Im-
perio mientras que la bandera dorada con el águila negra sería la bandera
de tiempo de paz, más afirmando que, inicialmente, el águila no poseía
corona y que su pico, alas y garras serían abiertas indicando que el águila
estaría lista para atacar, posteriormente se le añadía la espada (romfaia)
y el globo de la ortodoxia (el globus cruciger - símbolo cristiano de la
autoridad, de dominio de la cruz sobre el mundo). Según el mismo autor
las coronas habrían sido añadidas por los Paleólogos, una representando
a Nicea -la ciudad de donde la dinastía era originaria- y otra en represen-
tación de Constantinopla recuperada a los latinos.

Fig. 3 - Banderas del Imperio Bizantino (púrpura y oro, oro y negro) (dibujos de Spiri-
don Manolí para Wikimedia Commons y Flanker para Wikipedia)

Independientemente de las muchas interrogantes subsistentes, en Bizan-
6 Accesible en: http://www.fotw.net/flags/gr_byz.html.
97
cio las dos cabezas representan las dos soberanías del Emperador: la reli-
giosa y la política y reflejan igualmente la pretensión del dominio simul-
táneo sobre Oriente y Occidente, pretensión raras veces geográficamente
real ... La unión posterior con la corona acentúa el poder y la nobleza de
aquel Imperio, la espada en la garra dextra el arma utilizada para vencer
a las otras naciones y el globo en la garra siniestra representa el estatis-
mo, el poder de la unidad y la integridad del Estado en la perspectiva de
la doble soberanía. En un plano militar, asume el estatuto de símbolo de
poder e influencia, remitiendo al valor y gloria de sus soldados, generales
y emperadores.

Fig. 4 - Bandera del Emperador de Nicea (oro, negro, oro) (dibujo de Banderas para el
proyecto Wikipedia).

Con la conquista de Bizancio por los cruzados el águila bicéfala fue
igualmente utilizada en la corte del Imperio de Nicea y del Principado de
Épiro, y de acuerdo con Stevović también por la corte del Imperio de Tre-
bizonda que tomó “un águila dorada en vuelo sobre campo rojo” even-
tualmente como símbolo de la majestad imperial pero no como bandera
de su imperio (Stevović sd) (7). En realidad, también Teodoro II Laskaris
la eligió como su símbolo imperial - Emperador de Nicea - representando
así, de modo visual, sus pretensiones a los antiguos dominios de Bizan-
cio, europeos y asiáticos.
7 de plata tres bandas de negro
98
Los cruzados, conquistadores de Constantinopla, utilizaron igualmente
el águila bicéfala, aunque las armas del Imperio Latino por sí fundado
fuesen, de rojo una cruz cantonada de cuatro conjuntos de cinco crucetas
en aspa, la del centro dentro de un anelete, todo de oro, en una compo-
sición, que pretendía recuperar las armas atribuidas a Constantino (8),
añadiéndolas con una composición análoga a la de las armas del Reino de
Jerusalén, fundado en 1099 por Godofredo de Bolonia (de plata una cruz
potenciada de oro, acantonada de cuatro crucetas del mismo 9) . El águila
bicéfala viajó a Europa occidental a través de dos hijas de Balduino I
(conde de Flandes y de Hainaut que fue elegido como primer emperador
latino y que gobernó sólo durante un año), Joana que se casó con Tomás
II de Saboya y Margarita que, condesa acuñó la moneda con el águila.

Fig. 5 - Análisis de la influencia de las armas de Jerusalén en la creación de las armas
del Imperio Latino de Constantinopla (adaptación del autor sobre las armas diseñado
por Jimmy44 para el Projet Blaz de la Wikipedia francófona).
8 De acuerdo con la leyenda el Emperador Constantino I adoptó la frase griega “ἐν
τούτῳ νίκα” (latinizada en In hoc signo vinces, “bajo este signo vencerás”), como moto
después de la visión del chi rho tenida antes del inicio de la batalla de la batalla Puente
Mílvio contra el emperador Maxencio el 28 de octubre de 312.
El primer historiador de la iglesia cristiana, Eusebio de Cesarea, afirmó que Constantino
marchaba con su ejército, cuando miró hacia arriba y vio una cruz de luz sobre él con las
letras griegos «ἐν τούτῳ νίκα”, inicialmente no percibió el significado de la aparición
pero la noche siguiente soñó con Cristo que le explicó que debía usar ese símbolo contra
los enemigos, habiéndole Constantino pasado de inmediato a su labarum (el estandarte
militar) y convirtiéndose poco después al cristianismo.
9 La contemporaneidad de estas armas es, como es sabido, motivo controvertido
99
De igual modo el líder de la cruzada, y expectante nuevo Emperador,
Bonifacio de Montferrat, fundó el reino de Tesalónica (1204 - 1224) lle-
vando igualmente el águila bicéfala, como su emblema personal, aunque
no la transponiendo a las armas de su reino (de plata, jefe de rojo).

Después de la reconquista de Constantinopla y restauración del Imperio
Bizantino el símbolo fue usado como emblema de la familia imperial,
aunque no es seguro que lo haya sido del Imperio. Las investigaciones
más recientes (Babuin 2001) sugieren que no ha sido su uso circunscrito
a los sellos imperiales ya otros objetos personales o dinásticos. El papel
de símbolos de Estado parece haber sido confinado al universo de la vexi-
lología, siendo el águila casi siempre asociada a los colores imperiales,
mientras que el águila negra en fondo de oro podría haber sido usada
fuera del seno de la familia imperial, denotando una relativa posición de
subalternidad de sus usuarios.

Parece, de hecho, que el águila bicéfala sólo se habrá fijado ya en el
siglo XV, aunque, y siempre, fuera del ornamento de los escudos. La
excepción a esta norma sólo se produce en documentos occidentales, a la
cabeza de los cuales el famoso Conciliumbuch o Chronik des Constanzer
Concils 1414 bis 1418 de Ulrich von Richental, que contenía la descrip-
ción de las armas de los participantes en el famoso Concilio de Constanza
(1414-1418) y donde el águila bicéfala aparece (erróneamente) dentro
del ordenamiento del escudo, desde luego porque en Occidente la trans-
posición de las armas reales a la bandera era la regla.

No es, pues, de extrañar en este período que, en agosto de 1439, Juan VIII
Paleólogo concediera a un ciudadano de Florencia, Giacomo de Morellis,
el derecho de usar en su estandarte su siembra (σημεῖον), signo o marca,
pero el surgimiento en las armas de éste de un escudo rojo con un águila
bicéfala de oro debe tratarse de una posterior adición, tanto más que el
águila no debería haber sido encarada como un mueble heráldico lo que
es atestiguado, por cierto, por el hecho de que las antiguas familias impe-
riales (o Estados como Serbia) ponen siempre el escudo en el pecho del
águila y no está confinada al escudo.

100
En la heráldica del Sacro Imperio, la primera referencia al águila bicéfala
en Occidente es de aproximadamente 1250, constante del armorial, Liber
Additamentorum de Matthew Paris (c 1200 a 1259), para el Emperador
Federico II, de oro un águila bicéfala de negro, que sustituía a la anterior
águila simple y fue posteriormente adoptada por muchas ciudades alema-
nas y familias aristocráticas. Después de la disolución del Sacro Imperio,
en 1806, el águila bicéfala fue abundantemente mantenida por el Imperio
Austríaco y la Confederación Germánica.

Elemento poco común en la heráldica portuguesa, aun así, también entre
nosotros su aparición se hace, también, por vía bizantina. En realidad, se-
gún Azevedo (1963) y Maclagan (1975), fue a través de Vataça Laskaris
(10), que este mueble heráldico surgió en Portugal. La más antigua repre-
sentación del águila bicéfala en Portugal se encuentra, naturalmente, en
la fabulosa tumba de Dª. Vataça en la Sé Vieja de Coimbra (c. 1336).

Su expresión seguirá siendo diminuta en el Libro del Armero-mor, donde
surge sólo ocho veces. Esta reducida expresión llevó incluso a Stubbs
Bandeira (1985: 26) a considerar que entre nosotros el “águila de dos ca-
bezas” es un “término poco usado en la Armada Portuguesa”. A cuantos
deseen acompañar detalladamente el desarrollo del águila bicéfala en la
armaria nacional se recomienda la lectura del trabajo sobre el asunto de
Francisco Simas Alves de Azevedo (1992).

Regresando a los Balcanes el águila bicéfala fue todavía utilizada como
pieza en las armas del “Tsar” búlgaro Ivan Alexander (1331 - 1371). De
igual modo la dinastía Serbia de Nemanjić adoptó un águila blanca -la
única que empleó tal color- para simbolizar su independencia, sin dejar
de marcar sus pretensiones al trono imperial de Constantinopla. Esta dis-
tintiva águila bicéfala blanca, utilizada hasta nuestros días, será mante-
nida por la mayoría de las dinastías medievales serbias así como por las
casas Karađorđević, Obrenović y Petrović-Njegoš.

10 Hija de Eudoxia Laskaris (y de Guillermo Pedro, 1º Conde de Vintimiglia y Tende)
y nieta del emperador Teodoro II Ducas Laskaris de Niceia. Nació en Ventimiglia (c.
1268) y falleció en Coimbra en 1336. Exilada en Aragón vino a nuestro país como dama
de compañía de la Reina Santa Isabel mujer del Rey D. Dinis.
101
Fig. 6 - Tumbas de Dª. Vataça en la Sé Vieja de Coimbra (fotografía de Uxbona para
Wikimedia Commons).

Fig. 7 - Reconstitución de las armas de Nemanjić a partir de las fuentes coherentes
en sellos, monedas y frescos del siglo XIV. Notable trabajo del profesor. Aleksandar
Palavestra, Presidente del Colegio Heráldico de la Sociedad Heráldica Serbia (Srpsko
Heraldicko Drustvo).

También el famoso patriota albanés George Kastrioti “Skanderbeg”
(1405 - 1468) adoptó una bandera similar en la lucha contra los invasores
102
otomanos, un águila negra en campo rojo, motivo posteriormente recupe-
rado para la bandera de Albania.

Fig. 8 - George Kastrioti “Skanderberg” (www.thirdmillennium-library.com).

Indexe, igualmente, la semejanza con el águila bicéfala que Rusia adop-
tará posteriormente a finales del siglo XV, lo que no es de extrañar desde
luego por radicar en la noción de Moscú como “Tercera Roma” -la que
jamás caería- y en esa calidad descendente de la segunda de los Paleó-
logos (Oliveira 1993) con los “Tsars” a asumir el papel de herederos
políticos de los emperadores bizantinos en el mundo ortodoxo (del cual
pasaron a ser indiscutiblemente la mayor entidad política) y asumiendo
igualmente su emblemática (11).
11 De Bizancio el águila bicéfala pasó a Moscú, la “Tercera Roma”. En realidad, el flujo de bizan-
tinos que después de la caída de Constantinopla (1453) emigró a Rusia fue considerable. Este
momento migratorio corresponde, sensiblemente, a la adopción del título de “Tsar” (equivalente
al César o Emperador) por los antiguos príncipes de Suzdal que gobernaban a Moscú y habían
unificado el mundo rusofilo. En 1469 el papa Pablo II utilizaba incluso a Zoe Paleóloga (que cam-
biar su nombre a Sofía), para un segundo matrimonio de Iván III, en un intento de unir las iglesias
Católica y Ortodoxa y de estimular a los rusos a la reivindicación de Bizancio y, , contribuyan ac-
103
Su uso sobrevivió igualmente como elemento decorativo de la Iglesia
Ortodoxa Griega, asumida como heredera del legado bizantino durante
el imperio otomano, aún hoy con sede en Estambul y que la usa en su
bandera.

Fig. 9 - Sello de Iván III de 1497 (Vladimir Lobachev - © Vector-images.com);
Fig. 10 - Bandera de la Iglesia Ortodoxa (dibujo del autor desde el original de
Flanker); Fig. 11 - Escudo del Ejercito Griego (dibujo Wikipedia).

Se utiliza oficialmente en nuestros días, por el ejército helénico, en las
armas de su Estado Mayor, perdurando en los emblemas de algunos de
sus más conocidos clubes de fútbol (A.E.K. y P.A.O.K.).

El caso de Serbia

La historia de la heráldica Serbia sumerge sus raíces en sus principados o
ducados medievales: Rascia, Doclea-Zeta, Travunia, Zahlumia y Bosnia
(12). Las dinastías serbias -las dirigidas por zhupans- disputaron, no pocas
veces, el dominio sobre las tierras serbias y el título de príncipe (13). Por
consiguiente, con el desarrollo y el posterior fortalecimiento del Estado
serbio, que situaremos desde la casa de Nemanjić, la llamada dinastía de
los Establos (Stefan), que gobernó Serbia de 1166 a 1371, y de la que
resultó el establecimiento de contactos estrechos con realidades políticas
tivamente a frenar el avance otomano. El matrimonio, que llevó a la migración de muchos bizan-
tinos a Rusia, se celebró en la Catedral de Moscú el 12 de noviembre de 1472, y llevó a la adopción
por Moscú de muchos de los ritos y hábitos bizantinos.
12 En serbio Raška, Duklja, Travnja, Zahumlje y Bosna.
13 A partir del siglo XI, el gobernante de Serbia poseía el título de prefecto, heredado del viejo or-
den patriarcal. La dinastía Nemanjić (1166-1371) fue la primera en romper la herencia patriarcal
tradicional y introducir el derecho de primogenitura.
104
vecinas, así como con países más distantes de Europa Central y Occi-
dental, para los que tantas veces Serbia ha abierto el camino a fuertes
influencias del mundo bizantino.

En realidad, cuando el emperador de Silvestre, hasta entonces gran Zhu-
pan, se retiró a un convento (c 1196) y su secundogénito fue coronado
como esteban, rey de Serbia, esa nueva nación independiente y ortodoxa
era reconocida como tal por el imperio de Constantinopla (Romanoff)
1996: 8) 14.

A pesar de haber vivido en un período proto-heráldico, Nemanja desa-
rrolló los símbolos del estado y en lugar de Uroš (15) introdujo un nuevo
nombre titular - Esteban -, que se mantuvo hasta el final de la dinastía.

Una fuerte ideología imperial de evidente influencia bizantina, aliada a
una floreciente cultura cortesana que, sobre la base de los ideales de la
caballería, permitió hacer afluir al territorio serbio, una multiplicidad de
gentes que tanto influenciaron en su vida cotidiana. Una de esas áreas
florecientes se manifestó a través de la aparición y uso de la heráldica.

Es durante el período del Emperador Esteban Uroš IV Dušan “el Pode-
roso” (1331-1355) que la mayor parte de los hábitos heráldicos se van a
establecer en Serbia. Más rápidos en las tierras occidentales y eventual-
mente más lentos y erráticos en las áreas orientales, sin embargo iniciada
la siembra, la tradición heráldica serbia no ha dejado de florecer hasta
nuestros días. En el caso de la heráldica medieval en Serbia, con una cre-
ciente importancia y un papel de relieve atribuido a la heráldica medieval
en Serbia, con una creciente importancia y un papel de relieve atribuido
al escudo. En diversas situaciones se vuelven comunes las representa-
ciones de los símbolos heráldicos acompañando las imágenes del em-
perador, a caballo, sosteniendo un cetro. Y ambas están innegablemente
relacionadas con la ideología imperial bizantina asumida por los serbios.
Se vuelve indeseable a partir de entonces que las representaciones he-
14 En un proceso en todo análogo al que ocurría entre los estados “latinos”, cuya independencia
sólo era definitiva y con valor jurídico tras el reconocimiento por la Santa Sede (Oliveira 1998:
32-33).
15 Nos referimos a la casa de Vojislavijević que, entre 1050 y 1165, gobernó el ducado de Rascia
105
ráldicas habían encontrado un lugar de primer plano entre los elementos
simbólicos del poder en la Serbia imperial medieval.

Evidentemente, a esta penetración de los hábitos heráldicos en Serbia no
fue extraña una fuerte influencia externa, mayoritariamente de caballeros
e incluso mercenarios alemanes contratados en el tiempo de Dušan, que
ya poseía un Rey de Armas, Stanislav Rupcic, responsable de la creación
de un armorial Jonovski 2009: 5), el denominado “Armorial de Fojni-
ca”. No será, pues, de extrañar una notoria influencia teutónica en las
prácticas y hábitos heráldicos locales, siendo muchas insignias análogas
a las presentadas en armoriales germánicos de idéntico período (16). Así
a los escudos familiares de “estilo” alemán se superponen el emblema
imperial.

Fig. 12 - Reconstitución de las armas del Déspota Stefan Lazarević sobre la base de
sellos, monedas y frescos del siglo XIV. Se nota, circundando el escudo, la insignia de
la Orden de Caballería del Dragón (Reconstitución del Prof. Aleksandar Palavestra)

Según Konstantin de Kostonets “el filósofo” (c. 1380 - 1431) afirmó en
su biografía del Déspota Stefan Lazarević (1431), los «occidentales» ve-
nían a la corte de Serbia, para que éste los ardía caballeros. Verdadera
frontera de la cristiandad, Serbia presentaba para una Europa cabalgata
ya mayoritariamente alejada de los propósitos de proselitismo que no
eran despreciables. En realidad, durante este período, el papel de una cul-
16 Sobre todo en el famoso Die Wappenrole von Zürich (así llamado por encontrarse en la Burger-
bibliothek de aquella ciudad), datable de cerca de 1345, de autoría desconocida y que, a la fecha,
uno de los más antiguos armorialis conocidos. Véase Steen Clemmensen http://www.armorial.
dk/.
106
tura fundada sobre los ideales de la caballería cortés desempeñó un papel
significativo como evidenciado por el hecho de que el déspota Stefan era
uno de los selectos miembros de la Orden de Caballería del Dragón (la
Societatis draconistrarum) creada en 1408 por el “ el rey Sigismundo de
Hungría, inspirado por la de la Jarretera (creada por Eduardo III en 1348)
y como ella bajo el auspicio de San Jorge, y que tenía como principal
objetivo el combate a los turcos y que, en una interesante composición
heráldica, utilizó circundando su escudo.

Fig. 13 - Fresco en la Catedral de Nuestra Señora de Ljeviša, Prizren http: // www.
kosovo.net/ljeviska2.html.

107
Fig. 14 - Fresco en el Monasterio de Studenica, representando Esteban Radoslav (1227
- 1234), http://www.maletic.org/serbian-frescoes/single-gallery/2931652

El águila bicéfala se convierte en un motivo común en la heráldica y
vexilología serbias, asumidas por influencia bizantina y abundantemente
visible en frescos y en el vestuario de miembros de la familia real serbia
(Nitić 2003: 333) y emplea, aunque esporádicamente, incluso durante la
dinastía de los Paleólogos.

Según Savić (2010), la representación más antigua del águila bicéfala
en Serbia (véase 1186) se encuentra en las vestiduras del fresco que re-
presenta al príncipe Miroslav (hermano del gran zhupan Nemanja) en la
iglesia de San Pedro y San Pablo que mandó construir en Bijelo Polje
(noreste del actual Montenegro).

Otra imagen análoga se encuentra en los frescos de la catedral de Nuestra
Señora de Ljeviša, Prizren (siglo XII) y datables del primer cuartel del
siglo XIII. Como Sevastrokator (17) el primer rey serbio habría tenido
derecho a la utilización del águila bicéfala de oro incluso durante el do-
minio bizantino.
17 Sevastokrator (del griego: σεβαστοκράτωρ; en serbio: Севастократор) era un importante tí-
tulo de la corte al final del Imperio Bizantino. Fue título igualmente usado por otros gobernantes
cuyos estados poseían frontera con el Imperio o estaban dentro de su esfera de influencia. La
palabra es un compuesto de las expresiones griegas “sebastos” (“venerable”, el equivalente griego
de Augusto) y “kratōr” (“el que gobierna”, el mismo elemento como usado en “autokratōr”, lo que
gobierna por sí o “ emperador “).
108
El título fue creado por el emperador Alejo I Comneno para rendir ho-
menaje a su hermano mayor, Isaac Comneno, Aleixo I lo ha hecho para
aumentar la dignidad del hermano por encima del lugar de César, que ya
había prometido a su cuñado, Nicéforo Melissenos . En su Alexíada, Ana
Comneno, clasifica el título de sevastokrator como “un segundo empera-
dor”, y también que, junto con el de César, le era concedido el derecho
de usar una corona (pero no la diadema imperial). Durante la dinastía
Comneno, el título siguió siendo el más importante debajo del de empe-
rador hasta 1163, hasta cuando el Emperador Manuel I creó el título de
Déspota.

Fig. 16 - Anillo de la Reina Teodora - Inv. No. 342, Museo Nacional de Belgrado
(Narodni Muzej u Beograd)

En el Monasterio de Studenica (Serbia central), un fresco representando
Esteban Radoslav (1227 - 1234) representa el águila bicéfala de oro en
la capa roja (c. 1208), aunque debido al mal estado de conservación del
fresco de difícil observación.

De un período posterior, de referirse aún, el anillo de la Reina Teodora
(1322), mujer del Rey Esteban Uroš III Dečanski (1321 - 1331), otrora
perteneciente al Monasterio de Banjska y hoy depositado en el Museo
Nacional de Belgrado.

109
A juzgar por sus modelos iconográficos, el águila bicéfala habrá evolu-
cionado como símbolo personal del soberano, para, en la fase final de su
evolución, en la época de los déspotas, recibir el pleno significado de un
símbolo heráldico.

Parece ser defendible que el águila de dos cabezas fue considerada como
el símbolo del soberano y éste, en cierto modo, confundible con el propio
Estado. Este símbolo fue, en un primer período, el significado ideológico
y simbólico para la base de lo que fue la anexión por la dinastía serbia de
la herencia bizantina y ello implicaba el derecho de heredar el trono y el
imperio serbio representado por la imagen del emblema del águila de dos
cabezas como ya reconocible en el mapa del catalán Angelino Dulcert de
1339 (18).

Fig. 17 - Bandera atribuida al Imperio Serbio - s. XIV (oro y rojo) (dibujo de Iván
Sarajčić para Flags of the World).

Aunque esta representación contradecía la tradicional representación del
águila bicéfala serbia: de rojo un águila bicéfala de plata (Jonovski 2009:
4).
18 Bibliothèque Nationale de France, en París, “Cartes et Plans”, Rés. Ge. B., 696.
110
Fig. 18 - Detalle del famoso portulano de Angelino Dulcert, existente en la Bibliothè-
que Nationale de France, en el que se colocó en detalle la bandera colocada sobre el
territorio de Serbia e identificativa de éste. La imagen de detalle, inscrita en un círculo,
para ser presentada en su posición natural, fue rodada en 180º. Se subraya la coinci-
dencia con la dibujada por Ivan Sarajčić para Flags of the World (Figura 17).

Fig. 19 - Reconstituciones (poco realistas) de la bandera serbia como representada en
el mapa de Angelino Dulcert (oro y rojo) (dibujos de Baks para Wikipedia y de B1m-
bo para Wikimedia Commons).

Aunque esta representación contradecía la tradicional representación del
águila bicéfala serbia: de rojo un águila bicéfala de plata (Jonovski 2009:
4).

111
Fig. 20 - Bandera inicial de Nemanjić (rojo y plata) (dibujo de B1mbo a Wikimedia
Commons).

Fig. 21 - Heráldica Medieval de familia, armas de Nemanjić
112
La gran cuestión es si la Serbia medieval ha asistido al desarrollo de sím-
bolos nacionales que podrían conducir a la creación autónoma de sus pro-
pias armas. En realidad, las diferentes representaciones de los blasones
grabados a partir del reinado de Dušan, a lo largo de las diversas dinastías
serbias, hasta el período del déspota Lazar Branković (1456 - 1458), que
parece favorecer el desarrollo de heráldica familiar, parecen demostrar
la arraigada idea de un fuerte símbolo nacional, que maduró y maduró
tras la caída de los déspotas y consecuente pérdida de soberanía para los
otomanos que decretaron la prohibición de los símbolos tradicionales,
ciertamente como expresión de la aspiración a conseguir la renovación
del Estado serbio. A su vez las armas de Nemanjić surgen con el águila
bicéfala coronada en ambas cabezas como posteriormente será atribuible
a esta familia. En realidad, una de las grandes cuestiones que se plantean
en relación con la heráldica medieval de estado serbia es la relativa a sus
fuentes. Como se mencionó el “Armorial de Fojnica” posee datación en
disputa y otro tanto parece suceder con otros armoriales. El Armorial
atribuido al ya mencionado Rey de Armas Stanislav Rupcic, que habría
estado en el Monte Athos y del que subsistieron sólo copias, supuesta-
mente datables de la primera mitad del siglo XIV, vieron su existencia ser
cuestionada por Solovyev (2000: 120), aunque abogaba la existencia de
otro armario Ilírio, que designó de “Armorial Proto-Ilirio” y que dataría
de la segunda mitad del siglo XVI el cual habría servido de base a las
copias de los demás armoriales Ilirios. Esta tesis fue aceptada y usada
por Matkovski (1990: 78), aunque dejando abierta la posibilidad de que
el armorial de Rupcic haya existido. En realidad, algunos descubrimien-
tos recientes, especialmente de artefactos, parecen demostrar similitudes
con las armas presentes en las Armorias Ilíricas lo que demuestra que
sus artesanos o poseían gran conocimiento de la heráldica y simbología
de la nobleza medieval o se habían inspirado efectivamente en armorías
existentes.

El dominio otomano

El opresivo dominio otomano parece haber sido relativamente poco aten-
to a la utilización heráldica y en especial al uso de la cruz tetragramática
y del águila bicéfala, al menos, evidentemente, en situaciones no oficia-
113
les (utilización en el mundo eclesiástico, en libros, etc.). Una vez más de
acuerdo con la información transmitida por Marko Drasković, las auto-
ridades otomanas no planteaban demasiados problemas aunque, en reali-
dad, los serbios bajo dominio turco tampoco habían hecho uso ampliado
de su tradicional simbología o no de lo que sucedió bajo el dominio de
Habsburgo. Pero, a lo largo de los siglos XVI, XVII y XVIII, y hasta la
revuelta de 1804, tanto el águila bicéfala, como la cruz serbia surgen en
innumerables colecciones de manuscritos como identificativos de Serbia.

Fig. 22 - Escudo de armas del Emperador austriaco como Gran Duque de la Vojvodina
Serbia y Tamiš Banat (dibujo de Dragomir Acović)

El Principado autónomo

Después de la revuelta de 1804 y posterior, en 1817 Serbia se separó del
dominio otomano. Entre 1848-1860 permaneció como Gran Ducado de
Vojvodina Serbia y Tamiš Banat. Heraldicamente este período es extre-
114
madamente curioso por, por primera vez, conjugar la heráldica imperial
austriaca con las armas entretanto consignadas como tradicionales de
Serbia.

El Reino de Serbia (1882 - 1918)

En 1878 como consecuencia del tratado de San Esteban (que puso fin a la
guerra ruso-otomana) y del Congreso de Berlín se definieron sus fronte-
ras y en 1882 Serbia alcanzaba el estatuto de Reino independiente. Desde
el surgimiento como reino hasta la profunda remodelación de 1918, en
los gobiernos de Milan Obrenović (1882-1889), Alexandre Obrenović
(1889-1903) y Pedro I Karađorđević (1903-1918), utilizó las siguientes
armas concebidas en 1882 por Stojan Novaković que recuperó las armas
Nemanjić y que por primera vez junta los dos elementos entonces tradi-
cionalmente representativos de la nación serbia: el águila bicéfala y la
cruz serbia.

Fig. 23 - Armas del Reino de Serbia (http: // www.parlament.sr.gov.yu/images/Veli-
ki_GrbSrbija.cdr).
115
De rojo, un águila bicéfala de plata, bicada, armada y lampassada de oro,
cargada de un escudero: de rojo, una cruz de plata acantonada de 4 B’s (o
encendedores), la famosa y discutida “cruz tetragramática”, oro, acom-
paña en punta por dos flores de lis de oro. Las flores de lis de oro también
se recuperan de la tradición medieval serbia y evocan la conexión de la
casa de Nemanjić a la casa real francesa (19). Las mismas se remontan al
matrimonio de Helena de Anjou (que la iglesia ortodoxa posteriormente
canonizó), con Esteban Uroš I entre 1245 y 1250. Ocurren en este pe-
ríodo algunas variaciones en el escudo. Una de las más frecuentes es la
que presenta en los brazos horizontales las fechas de 1389 (fecha de la
batalla de Kosovo que acarreó una pérdida parcial de la independencia)
y 1817 (año en que ganó el estatuto de provincia autónoma en el imperio
otomano), surgiendo cruzar en pala una espada de azul o de oro en otras
versiones.
La utilización más antigua de los encendedores, sin la cruz, es datable
del período del Déspota Esteban que a principios del siglo XV los hizo
representar en sus monedas.

De acuerdo con Marko Drasković, cuyas aclaraciones muy agradece-
mos, las primeras representaciones coebas de la cruz tetragramática ser-
bia como la conocemos son datables sólo del siglo XVI y constantes del
“Armorial Illírio”, aunque estos se basan -por lo menos parcialmente- en
fuentes medievales ya entonces desaparecidas y otros aspectos resultan-
tes de mera invención. Parece, por lo tanto, imposible frente al estado
actual de las investigaciones, afirmar si los gobernantes serbios utilizaron
efectivamente la cruz tetragramática serbia como lo afirman los Armo-
rios Ilírios.

Sin embargo, la autora Vanja Savić (2010), menciona otro elemento más
antiguo sobre la utilización de las armas tradicionalmente atribuidas a
Serbia, la cruz acompañada de cuatro encendedores, lo que indica que el
antiguo ejemplo auténtico de la cruz Serbia y vinculado a la familia del
Príncipe Lazar (finales del siglo XIV). Según la autora en el Monasterio
de Dečani (en Kosovo occidental) estas armas se encuentran en un gran
19 Es muy controvertida su verdadero origen. La familia de San Luis, otra hija de Balduino II de
Courtenay, Emperador Latino de Constantinopla, los más prudentes sólo su “origen real francés”.
Pertenecía probablemente a la casa capetinia de Anjou-Sicilia oa la casa capetinia de Courtenay
116
candelabro allí existente, donación de su mujer Milica y de sus hijos en
1397.

El Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos
(1918-1929)

El modelo de las armas de Serbia, bajo la Constitución de 28 de junio de
1921, en las armas del reino de los serbios, Croatas y Eslovenos se man-
tuvo básicamente igual que el del gobierno de Stojan Protić de diciembre
de 1918 con pequeños cambios. Las armas, de rojo, un águila bicéfala de
plata coronada en ambas cabezas, el escudero, con las armas de las tres
naciones, seguía cargando el pecho del águila con pequeñas alteraciones.

Fig. 24 - Armas del Reino de Yugoslavia (dibujo de R-41 a Wikimedia Commons)

Manto de arminlo coronado por corona real, al igual que durante el Reino
de Serbia. Se añadían las dos flores de lis una por debajo de cada garra
del águila.
117
El Reino de Yugoslavia (1929-1945)

El Reino de Yugoslavia, como reino de los serbios, croatas y eslovenos
(20) (1918-19491/1945) 21, fue gobernado por la familia real de Serbia
(22). Sin embargo, a pesar de la subordinación a la casa real serbia, debía
poseer armas que pretendían incorporar símbolos de las naciones cons-
tituyentes, poseyendo el siguiente blasón: De rojo, un águila bicéfala de
plata, bicada, armada y lampassada de oro, cargada con un escudero ter-
ciado en mantel: I, Armas de Serbia; II, Armas de Croacia; III, Armas
de Eslovenia, creadas entonces para esta circunstancia (inspiradas en las
antiguas armas de la Iliria), azul, un creciente de plata, en jefe tres mu-
letas de oro.

Fig. 25 - Armas del Gobierno de Salvación Nacional de Serbia (Wikipedia).

20 Los bosnios eran entonces considerados croatas musulmanes o serbios musulmanes; los ma-
cedonios eran considerados serbios como los montenegrinos, los albaneses no eran considerados
como una nación de Yugoslavia.
21 En 1941 el país fue ocupado por las fuerzas alemanas, y la monarquía continuó en el exilio a
partir de abril de ese año. Formalmente Pedro II fue rey hasta la abolición de la monarquía el 29
de noviembre de 1945 y posterior proclamación de la república.
22 Alexandre I.
118
Las armas del nuevo reino eran en lo esencial similares a las anteriores
con prácticamente el mismo manto y el águila bicéfala. La diferencia
fundamental se centraba en el escudo ahora terciado. Las armas del Rei-
no de Yugoslavia, antes llamado de los Serbia, Croatas y Eslovenos, era
una evolución de las armas de Serbia. Gráficamente las armas eran muy
similares presentando dos diferencias esenciales. La primera relativa a
la corona real, las armas de Serbia representaban la corona de la dinastía
Obrenović, mientras que las armas yugoslavas representaban la corona
de la dinastía reinante, la de los Karađorđević. La segunda diferencia
consistía en el escudo que lleva el águila bicéfala, las armas de Serbia
poseían sólo la “cruz tetragramática”, en representación de la Nación
Serbia, mientras que las nuevas armas incluían la representación gráfi-
ca de las naciones añadidas: Croacia y Eslovenia, formando las tres las
naciones oficiales de Yugoslavia. Alexandre I abandonaba también las
flores de lis Nemanjić.

Fig. 26 - Armas de la República Socialista de Serbia (Wikimedia Commons).
119
Fig. 27 - Armas de la República Federal de Yugoslavia y de la Unión de Estados Ser-
bia y Montenegro (Wikimedia Commons).

En este turbulento período de la historia local, durante la ocupación del
territorio por las fuerzas alemanas, durante la Segunda Guerra Mundial
(entre el 6 de abril de 1941 y el octubre de 1944), desmantelado el Reino
de Yugoslavia (que se consideraba, en 1941, un gobierno de comisaría,
una administración serbia liderada por Milan Aćimović a la que siguió
el Gobierno de Salvación Nacional, liderado por el general Milán Nedić,
que se mantuvo hasta 1944, ambos mantuvieron armas análogas a las del
Reino de Serbia, aunque también desprovistas de las flores de lis.

El largo período socialista que siguió, habiendo dividido el país en diver-
sas repúblicas autónomas, sólo mantuvo de la tradicional simbología lo-
cal, en el caso de Serbia, los elementos tetragramáticos (o encendedores,
en una interesante discusión heráldica que no cabe en las páginas de este
estudio), así expurgados de la tradicional cruz, siendo abolida igualmente
la representación del águila bicéfala.
120
La República Federal de Yugoslavia (1992 -
2003)

El intento de preservar el Estado de Yugoslavia tras la secesión de algunas
de sus repúblicas tras el colapso socialista fue la base de la constitución
de la República Federal de Yugoslavia compuesta por dos estados con la
misma dignidad: la República de Serbia y la República de Montenegro
que promulgaron su constitución el 27 de abril de 1992, que también re-
gulaba nuevas armas. De acuerdo con la ley sobre las armas del Estado,
de 20 de octubre de 1993, era así estipulado su ordenamiento:

De rojo un águila bicéfala de plata, bicada, lampassada y sanada de oro,
cargada con un escudo esquimal de rojo con las armas de la República de
Serbia (I, IV) y las de la República de Montenegro (II, III), de rojo uno
león pasante de oro (23).

Con estas armas se regresaba a la tradicional águila bicéfala de plata car-
gada con el escudo en el pecho, ahora escabroso, para poder representar
las armas de los Estados constituyentes.

Serbia y Montenegro (2003 - 2006)

La denominada Unión de Estados que entró en vigor entre 2003 y 2006
mantuvo las mismas armas de la República Federal de Yugoslavia que
entre 1992 y 2003 se mantuvo compuesta por las mismas naciones.

Las armas de la República de Serbia (2006 -
2010)

En el curso de la unión Serbia y Montenegro el 17 de agosto de 2004,
se aprobaron las armas de Serbia. En la ocasión el arquitecto Dragomir
Acović, entonces presidente de la Sociedad Heráldica Serbia, afirmó que
la recuperación de las armas de 1882 era muy importante para Serbia y su
23 El Montenegro existió como entidad autónoma en la Edad Media, y resurgió en 1908 como
reino, durante esa existencia como reino hasta 1918 poseía las armas entonces recuperadas. En
2006, después de la independencia, las mismas fueron alteradas y el escudo central pasó a poseer
el siguiente ordenamiento: de azul, un león pasante de oro sobre un terreiro de verde, perfilado
de oro, en punta.
121
representación internacional (Savić 2010). En realidad, reducida a la más
diminuta expresión territorial a lo largo de su historia, las armas de Ser-
bia, que a partir de 2006 se aplicaron hasta noviembre de 2010, son las
mismas de las denominadas de la dinastía de Obrenović añadidas con el
águila bicéfala de la casa de Nemanjić que había tomado como conexión
a la casa de los Paleólogos del Imperio Bizantino que tradicionalmente
las usaron desde tiempos inmemoriales. El manto de arminho a la moda
de los reyes. El águila bicéfala (o águila serbia) en uso desde bizancio, y
cruz serbia usada desde por lo menos el final de la edad media siempre
en el color blanco (verdadera excepción en su uso) y retomándose pues
las flores de lis.

Aunque Serbia es actualmente una república, sus armas ostentan la co-
rona de la antigua monarquía serbia, que siendo poco usual no es impro-
cedente (24).

Las armas aprobadas en noviembre de 2010

El reciente cambio, operado en noviembre de 2010, fue resultado de la
revisión de una comisión de expertos heráldicos (nombrada en 2009),
liderada por el Prof. Dragomir Acović, Presidente Honorario de la So-
ciedad Heráldica Serbia, y por el Prof. Ljubodrag Grujić (25), ilustre y
reputado artista heráldico que las ejecutó con la maestría que caracteriza
a sus creaciones, no resultó, sin embargo, en armas diferentes - una vez
que se trata de una mera alteración normativa - en que mantenemos el
solado se impone todavía un nuevo patrón de diseño para los muebles
constantes de las armas.

Las nuevas armas sustituir las utilizadas entre 1882 y 1918 y de nuevo
entre 2004 y 2010, o sea en todos aquellos años en que, autónomamen-
te, Serbia fue un Estado independiente. De acuerdo con los autores de
la reciente versión, las tradicionales armas adolecían de un exceso de
características germánicas (lo que, como se ha visto, es históricamente
justificable desde la edad media en Serbia), según se derivan del hecho
de su concesión por las entidades imperiales austriacas tener estilística-
24 Cabe señalar los casos de Bulgaria Georgia, Hungría, Montenegro, Polonia y Rusia.
25 La página de este notable heraldista se puede acceder a: http://www.ljubodraggrujic.com.
122
mente acondicionado. Así, las nuevas armas pretenden corresponder, en
su nuevo “diseño”, a un estilo más tradicionalmente serbio, depurando
ciento veinte años de “errores de estilo”

Fig. 28 - Armas de la República de Serbia aprobadas en noviembre de 2010 (dibujo de
Ljubodrag Grujić)

El resultado, sin embargo, para no especialistas, fue algo, lamentamos
decirlo, decepcionante. El intento de describir las diferencias en palabras
parece fútil, si no casi imposible. El diseño, de innegable cuidado, cali-
dad y rigor heráldico, será indudablemente la mejor manera de mostrar
los efectos de cuán eficaz fue el efecto de erradicación de las “caracterís-
ticas teutónicas”, o de cuán lejos fue el ámbito de tal ambición. El nuevo
diseño es una completa reinterpretación, pretendiendo ser -como se ha
dicho- una espantosa manifestación de heráldica serbia en contraste con
el anterior patrón alemán lo que nos parece no haber sido logrado.

Es importante, sin embargo, atentar en las características de la simbo-
logía heráldica serbia, dotadas de notable continuidad, como analizado
en este estudio, las más directas y sobre todo constantes de heráldica de
Estado de Bizancio.
123
Bibliografía

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vod za udžbenike, 2008. Y en el caso de las águilas bicéfalas, Armas y trofeos,
II serie, tomo IV, nº 2, 1963, pp. 178-180. El águila bicéfala bizantina en Por-
tugal, separa de la revista de la Universidad de Coimbra, vol. En el caso de las
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El escudo de la Federación de Rusia consiste en una superficie de color rojo
intenso con un águila bicéfala dorada como blasón. En el pecho de la misma
se puede ver el escudo de Moscú, también en fondo rojo con la imagen de san
Jorge plateada que vence al demonio con su lanza. El águila sostiene en su garra
siniestra un cetro y en la diestra un orbe.

En 1917 el águila bicéfala dejó de ser el símbolo de Rusia ya que los bolchevi-
ques consideraron que se trataba de un emblema de la autocracia. El treinta de
noviembre de 1993 el entonces presidente Borís Yeltsin firmó el decreto por el
cual el águila bicéfala nuevamente se convertía en el escudo de Rusia.
126
EL AGUILA BICEFALA
EN LA MASONERIA
Herbert Oré B 33°

127
El uso y significados que le dieron las antiguas civilizaciones, cultos de misterio
y sociedades secretas al símbolo del águila a través de las historia hasta nues-
tros días, es antiguo, diverso y abundante. En este trabajo exponemos nuevas
evidencias sobre su antiguedad y sobre su simbología.

MESOPOTAMIA

Mesopotamia: es el “lugar entre ríos”, la antigua región donde se cree en la
tradición sumeria y posteriormente en la bíblica, existió un lugar llamado E.din,
el jardín del Edén bíblico, donde el Dios Enki perfecciono a la criatura de su
creación una mezcla genética de los anunnaki y los homínidos del África. En la
tradición bíblica se dice que allí colocó Yahve a Adán y a Eva (Bereshit o Gé-
nesis 2: 7 al 22). Mesopotamia es pues la región donde prosperaron las prime-
128
ras grandes civilizaciones, tales como la Sumeria, Acadia, Babilónica (Caldea),
Asiria, Medo-Persa y la Persa. Sumeria en la Biblia es llamada el Sinar, Senaar
o Shinaar.

Los sumerios dejaron constancia de como el hombre fue creado por los dioses
que habían llegado de las estrellas y estos dioses eran representados con forma
de águila.

En el mito de Etana que es conocido parcialmente se narra que, si bien la ciudad
de Kish ha sido fundada, todavía carece de rey. El siguiente episodio conser-
vado se refiere a un árbol habitado por una serpiente y un águila. Estas deciden
superar su desconfianza mutua, jurándose solemnemente amistad ante el dios
solar Shamash y convertirse en amigas que compartirán la comida. Todo va
bien hasta que un día el águila infringe el juramento y devora a una cría de la
serpiente, que clama venganza ante Shamash.

El dios sacrifica a un toro y le dice a la serpiente que se oculte dentro del cuerpo
del animal. Cuando el águila se posa, ávida, sobre el cadáver del animal para
comer sus intestinos, la serpiente la golpea, le arranca de cuajo las plumas y la
lanza a un hoyo. Mientras, en Kish el rey Etana aún no tiene heredero. Reza a
Shamash y le implora que le muestre la Planta del Parto, y el dios le habla de
un águila presa que le ayudará. Etana parte en busca del animal y encuentra al
129
águila languideciendo en el hoyo. Alimenta a la criatura durante siete meses,
hasta que le vuelven a crecer las plumas, entonces el águila le ofrece una recom-
pensa, Etana menciona la Planta del Parto. Como ésta no se halla en ninguna
parte de la tierra, vuelan a los cielos juntos para consultar a Ishtar, diosa de la
procreación. En el primer intento, Etana cae del lomo del águila, pero tras un
sueño de buen augurio, lo vuelven a intentar y probablemente tienen éxito (el
texto se interrumpe en ese punto).

Este mito acadio de Etana refleja el papel clave de la monarquía en la sociedad
mesopotámica y ligada a ella el águila. En la lista de reyes sumerios, Etana apa-
rece como soberano de Kish, un pastor que ascendió a los cielos. Los dioses le
encomiendan la tarea de llevar a la humanidad las bendiciones de la monarquía;
pero no tiene un hijo para continuar la dinastía y sabe que la única solución
consiste en subir al cielo para que Istar, señora del nacimiento, le dé la planta de
la vida. Aconsejado por Shamash, dios del sol, se procura la ayuda de un águila
a la que rescata de una sima donde fue condenada el ave por haber traicionado
a su amiga la serpiente, y el águila lleva a Etana sobre la espalda, en un vuelo
espectacular. En este punto se termina el texto, pero como la lista de reyes su-
merios consigna el nombre del hijo y heredero de Etana, seguramente coronó
con éxito su búsqueda de la planta del nacimiento.

Inanna diosa sumeria y Pazuzu.
130
En tablillas sumerias y esculturas antiguas de más de 5,000 años de antigüedad,
podemos observar la descripción de seres angelicales o dioses alados con for-
mas aguileñas. La diosa Inanna, “la diosa del amor sexual, la fertilidad y la
guerra” se le puede ver, junto a sus facciones femeninas, alas y pies de águila,
parada encima de un león. Así mismo, podemos observar al dios Pazuzu, “rey
de los demonios del viento”, con alas y pies de águila.

En la religión asiria-babilónica el dios principal era Marduk/Asur (Merodach
o Bel en la Biblia), hijo de Ea (Enki), descendientes de An/Anu (de donde se
deriva el adjetivo anunakis: señores del cielo y la tierra). Marduk es conocido
como el creador y el señor del cielo y la tierra, llegando a ser el dios supremo y
patrono nacional de Babilonia. Se le representa como una serpiente/dragón con
sus patas delanteras de león y sus traseras de águila, y una cola de escorpión. La
diosa que le seguía en importancia en Babilonia fue Ishtar (conocida anterior-
mente como Inanna en Sumeria), de ella se derivan las diosas Astarte en Fenicia
y Afrodita en Grecia, más tarde Venus en Roma. Y el dios sol era conocido
como Shamash, dios la justicia, juez sobre la tierra.

Batalla de Marduk contra Tiamat (serpiente acuática) poema del Enuma Elish.

Ya en el imperio babilónico (posterior a los imperios sumerios y acadios) po-
demos detectar la influencia religiosa y simbólica de las culturas previas en la
descripción de las historias míticas, que formaban parte de la herencia cultural
de la región.

En ellas podemos observar la recurrencia de seres divinos, angelicales o celes-
tiales alados, y el uso del círculo solar junto con alas de águilas, para represen-
tar el predominio del dios sol, Anu, padre de Enki y Enlil los hermanos dioses
131
rivales que han sido retratados en el Tanaj y la Biblia como la serpiente y Yahvé
respectivamente.

Gravado babilónicos de seres divinos alados.

PERSIA

Los persas heredaron la iconografía de sus ancestros mesopotamios y babiló-
nicos, y desarrollaron el culto al dios solar Ahura Mazda, dios de la vida, el
conocimiento y la sabiduría, juntamente con su antítesis el dios Angra Mainyu,
dios de las tinieblas y de la destrucción. Pero podemos observar que en las
representaciones de Ahura Mazda permanecen las alas de águilas y el disco
solar como elementos principales en la representación del dios persa. Según
estudios realizados, este dios persa está ligado en sus derivaciones de origen al
dios indo-iraní Varuna, de la literatura védica, como dios del cielo y la lluvia, y
su hermano Mitra, dios solar, del alba y la luz solar.
132
Ahura Mazda.

EGIPTO

En el panteón de los dioses egipcios tres dioses sobresalen y todos están relacio-
nados con el culto al sol y a la vida o fertilidad: Ra, el dios águila; Isis, la diosa
con alas de águila y su hijo Horus, muy popular en la masonería por su ojo “que
todo lo ve”. Al igual que la mayoría de las religiones y civilizaciones antiguas,
en Egipto el culto al astro rey era predominante y sufrió muchas variaciones,
aunque el intento de un faraón, Akenatón (esposo de la famosa Nefertiti y padre
de Tutankamón) crea un culto monoteísta al dios solar, Atón.

Ra, Isis y Horus
133
Los egipcios representaron de sus dioses, con forma de águila y “serpiente ala-
da”, tomando más relevancia la representación del ojo (el Ojo de Horus, a un
lado el águila y al otro la serpiente).

INDIA.

Podemos clasificar como águila de dos cabezas al Gandhabherunda de la tradi-
ción hindú, que pudiera tener un origen común con el águila bicéfala hitita. Un
mito dice que Vishnú asumió la forma de un águila de dos cabezas para aniqui-
lar Sarabha, una forma adoptada por Shiva para destruir Narasimha (un avatar
de Vishnú). Fresco en el templo de Brihadiswara, consagrado en 1010

Gandhabherunda y Vishnu sobre Garuda.

Garudá es jefe de la raza de las aves y enemigo de la raza de las serpientes,
vehículo (vajana) del dios Visnú, e hijo de Kashiapa y Vinatā. Según el sagrado
texto épico Majábharata, al nacer Garudá los dioses se atemorizaron debido a su
terrible brillo corporal. Supusieron que era Agní (el dios del fuego) y le pidieron
protección. Luego descubrieron que era un bebé, y de todos modos lo alabaron
como un ser supremo y lo llamaron Fuego y Sol.
134
GRECIA

Desde el Imperio MACEDONIO (Antigua Grecia 330 - 30 a. C.) al dios Zeus
se le represento como el águila que luchaba contra su hermano Tifón represen-
tado como una “serpiente alada”.

A diferencia de los dioses orientales, los dioses griegos eran más antropomor-
fos, con apariencia humana; pero los conceptos y significados que representan a
sus dioses permanecieron intocables en semejanza con los dioses de antiguas ci-
vilizaciones, ya que los griegos fueron altamente influenciados por los egipcios
y los persas. Así el dios principal del panteón griego es Zeus, dios solar y del
trueno, dios supremo del Olimpo; luego le siguen en importancia Palas Atenea,
diosa de la sabiduría, el conocimiento y la guerra; y Poseidón, dios de los mares
y los abismos. Sin embargo, aunque sus representaciones son antropomorfas
estos dioses entre otros, también tienen sus símbolos que los representan: Zeus
tiene como símbolo principal el águila; Palas Ateneas la lechuza; y Poseidón es
representado por los caballos y los delfines.

ROMA

Los romanos por su parte fueron influenciados por los griegos y los egipcios;
por eso, sus dioses también comparten apariencias antropomorfas y mantienen
básicamente los mismos atributos, poderes y significados en su cosmogonía y
cosmovisión universal. Júpiter (el equivalente al Zeus griego) era el dios del
sol y la lluvia; Ceres, la diosa de los granos y frutos; Marte, el dios de la guerra;
y Minerva (el equivalente a Atenea), la diosa guerrera de la sabiduría, las artes
y patrona de Roma.

135
Pero nuevamente nos encontramos que Júpiter, al igual que Zeus, compartía el
mismo atributo del águila y el rayo, además del cetro como rey del panteón de
los múltiples dioses romanos. Por esa razón, los romanos usaron el símbolo del
águila (Aquila) como representación de su máximo patrono, donde quiera que
ellos fueron, para asegurar sus victorias y conquistas en lejanas tierras.

De esto podemos resaltar que el águila es usada para representar el culto al
sol, como principal divinidad en todas estas civilizaciones. El águila, es repre-
sentación del poder, de la fuerza guerrera y dominio celestial, y por lo tanto,
terrenal. Las partes orgánicas del águila son usadas para describir atributos de
seres celestiales y divinos, como sus alas (rapidez), su cabeza (dominio), sus
ojos (visión) y sus pies (fiereza, agarre). El águila aparece representada junto al
círculo o anillo solar, para resaltar su relación con el culto al sol.

Gravado de la aldea turca de Bogazkey donde se encontraba Hattusa, capital del
Imperio hitita siglo XIII a. C., en esa iconografía aparece un águila bicéfala con alas
extendidas sosteniendo a dos liebres con sus garras. Las liebres son animales pusiláni-
mes que se reproducen con gran facilidad...posiblemente esas liebres hagan referencia
al ser humano.

Muchos estudiosos e investigadores actuales, trazan el origen del águila bicéfa-
la a las civilizaciones mesopotámicas, mientras otros la ubican desde los egip-

136
cios. Así dicen que, “El Águila Bicéfala tuvo su origen en la poderosa ciudad
samaritana de Lagash donde fue considerada un símbolo de poder durante más
de 2000 años antes de la construcción del Templo del rey Salomón. Posterior-
mente pasó de los samaritanos a los hombres de Acad; de allí a los Hititas; a
continuación a los Sultanes de Slkujian, de donde fue llevada, por los Cruzados
a Europa, observándose este símbolo entre los Habsburgos y los Romanoff”.
Pero todos concuerdan en el mismo uso y significado básico como símbolo de
poder, tanto terrenal como celestial, material y espiritual.

El imperio bizantino, sucesor del otrora gran imperio romano, que ostentaba dos
capitales o centros de poder: Roma y Constantinopla (330 d.C., anteriormente
llamada Bizancio). En el 395 d.C. el imperio se dividió en dos partes, y luego
Roma cayó en manos de las tribus bárbaras en el 476 d.C., pero el imperio bi-
zantino continuó hasta 1453 (s. XIV). Y fue en este período, específicamente
a partir del 620 d. C. que el imperio y por lo tanto, la iglesia, adquirieron una
marcada influencia griega en su cultura y religión.

Escudos o Heráldicas Europeas

De Roma el águila pasó como símbolo a Bizancio, donde en sus escudos de
armas se grafico como bicéfala. Una de las cabezas representaba al viejo impe-
137
rio caído de Roma (occidental), y la otra al nuevo imperio de Constantinopla
(oriental). Cuando Carlomagno restauró el Imperio de Occidente o Sacro Im-
perio Romano Germánico, éste también adoptó como símbolo el águila real
bicéfala, aunque en la Edad Moderna los Habsburgo prefirieron sustituirla por
el águila imperial. Durante la Edad Media y Moderna, muchas casas nobles
adoptaron también el águila real como emblema, muchas veces flanqueando el
escudo de armas de la familia. Y a partir de allí varios reinos, tanto de Europa
oriental como occidental, adoptaron este símbolo en sus emblemas o heráldicas,
de los cuales resaltan los Habsburgos (Austria/Alemania) y Romanoff (Rusia)
y la Iglesia griega ortodoxa.

Luego estará en el escudo de Carlos I de España o V de Austria, y en el escudo
de Isabel I, también conocida como “la católica”.

Escudo de Isabel I de España

Isabel I de Castilla (1451-1504), la católica, usó el águila real, según dicen los
historiadores, por su apego o admiración al apóstol San Juan, cuyo Evangelio
tiene como símbolo el águila, por su profuso lenguaje simbólico y revelador
mensaje del Mesías. De allí que es comúnmente conocida como el águila de
San Juan. Pero lo que no se reveló es que el mismo espíritu babilónico (águila),
cuyo vuelo hemos trazado anteriormente, también estuvo operando durante este
período de la historia de España y Europa, de una manera develada y encubierta.
138
La reina católica española tenía claramente los atributos del espíritu que estaba
detrás de su reino (representado en su escudo): el espíritu de Jezabel, que do-
mina tanto el ámbito político como el religioso, y que aunque siendo de género
femenino se conduce como un ente masculino; de allí es porque decían que el
espíritu que guio el reinado de Isabel I era representado por el águila negra.
Tenía la habilidad mental y espiritual, aunque se manifiesta como una figura
casta, religiosa y piadosa, pero realmente era agresiva, hostil y despiadada. No
es casual que le arrebató el reino a su hermana Juana la Beltraneja y se casó
astutamente con Fernando de Aragón, desalojó a los musulmanes de Granada,
expulsó a los judíos de España y conquistó con mano férrea los recién descu-
biertos territorios de América.

Dato por demás interesante es que la palabra Isabel proviene de la misma raíz y
forma de la cananeíta Jezabel de Sidón, sacerdotisa de Baal; en hebreo Yzebel
“mujer casta, no desposada, o no habitada”, que se escribía igualmente con la
letra hebrea Y (Yod) o griega Y (ipsilón); y que se diferencia del nombre hebreo
Elizabeth, en hebreo Elishéba “Dios del juramento”; en griego Elisabet; “con-
sagrada a Dios”. Otra hipótesis apunta que Isabel deriva del nombre latino o
romano Isabella: bella Isis, refiriéndose a la diosa egipcia Isis, cuyo culto era
muy popular entre los soldados romanos. ¡Las similitudes entre la Jezabel bí-
blica y la española son impresionantes!

Escudo de armas de Carlos V
139
Carlos I de España (1500-1558), también conocido como Carlos V de Austria,
hijo de Juan I de Castilla y Felipe el Hermoso, y nieto por vía paterna de Maxi-
miliano de Austria (Habsburgo) y María de Borgoña (de quienes heredó los
Países Bajos, los territorios austriacos y derecho al trono imperial) y nieto por
vía materna de los reyes católicos, de quienes heredó Castilla, Navarra, las islas
Canarias, las Indias (América), Nápoles, Sicilia y Aragón. En 1520, recibió el
título de emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, uniendo sus territo-
rios heredados por su abuelo Maximiliano I y bajo la anuencia del papa León X.

El nombre Carlos es de origen germánico (Kart) y significa: fuerte, varonil,
viril; de él derivan Carlus, Charlus y posterior su forma latina karolus, como
aparece en la Fuente dedicada al monarca en la Al-Hambra. Este nombre era
considerado con grandes cualidades, como fuerza y hombría, y por eso vamos
a observar que muchos monarcas y personalidades europeos importantes reci-
bieron dicho nombre.

Gravado en el Al-Hambra - España

Por su inmenso poder y amplios territorios heredados y adquiridos, el águila
bicéfala en Carlos V retomaría su significado de amplio dominio territorial, con
sus dos caras viendo hacia el este y al oeste; este monarca mostro, su intento
140
de dominio del mundo espiritual y el material, pero a pesar de sus posesiones,
Carlos V no logró sus objetivos y al final de sus días optó por retirarse, lejos de
las exigencias y retos de los asuntos mundanos de su vasto imperio, muriendo
de paludismo en una casa-castillo, al lado del convento de Yuste, en las tierras
de La Vera, en Extremadura, España.

Aunque Carlos V logró expandir su reino y luego su imperio, realmente lo hizo
sobre la base del reinado de sus abuelos Isabel I de España y Maximiliano I de
Austria, y pudimos observar que en 1492 tres eventos históricos cambiaron el
rumbo de la humanidad:

1. La expulsión de los musulmanes de suelo europeo, con la conquista definitiva
del reino de Granada y la unificación de España.
2. El permiso y financiamiento de la expedición de Cristóbal Colón en búsqueda
de una nueva ruta marítima hacia la India, que luego se tornó en el descubri-
miento del nuevo mundo: América.
3. La expulsión de los judíos de suelo español. Todo esto aconteció en ese
mismo año en un período de siete meses, iniciando lo que conocemos como la
Era moderna.

Con el reinado de Isabel I, “el águila” voló a América, dejando su influencia
en muchos países, pero principalmente en los Estados Unidos de América. Y
durante el reinado de Carlos V y el proceso de Reforma que vivió Europa, co-
menzaron procesos independentistas, tanto en suelo europeo como americano.
De dicho proceso, surgirían las grandes potencias mundiales:

A comienzo del siglo XX comienzan movimientos, tanto en el mundo espiritual
como en el terrenal, y estallan las dos grandes guerras mundiales, que involu-
cran a países de Europa, África, Asia y América.

El águila americana junto con sus aliados europeos venció a tres águilas (Ale-
mania, Italia y España), iniciando la era de las dos grandes superpotencias: Es-
tados Unidos de América y la Unión Soviética (1945-1991).

EL AGUILA EN DIFERENTES PARTES DEL MUNDO.

En el SACRO IMPERIO GERMANICO (962 - 1806 d. C.). Símbolo del impe-
rio: el águila

141
Imperio MONGOL (1206 - 1405 d. C.). Símbolos del imperio: el águila y la
barca solar

Imperio ESPAÑOL (1492 - 1898 d. C.) Guión real de los reyes católicos: el
águila

El escudo de Felipe II de nuevo el águila, durante su reinado la corona española
forjó uno de los mayores imperios de la historia:

Imperio FRANCES (1804 - 1814/1852 - 1870 d. C.). Símbolo de los imperios:
el águila

Imperio RUSO (1721-1917 d. C.). Símbolo del imperio: el águila

Imperio ALEMAN – III REICH– (1933 - 1945 d. C.). Símbolo el águila.

Estados Unidos de Norteamérica (1947 - 2017 d. C.). El águila en su billete de
un dólar.

PAISES DEL AFRICA: el águila en banderas y escudos de algunos países del
continente africano (Nigeria, Zambia, Zimbawe, Sudáfrica, Sudán, Ghana,
Egipto, Libia, Mali y Namibia).

PAISES DEL CONTINENTE EUROPEO: Países con el águila (Alemania, Ru-
mania, Rusia, Serbia, Polonia, Rep. Checa y Montenegro).

A partir del 11 de septiembre del 2001, se inició un movimiento de retorno del
“águila” hacia Europa, para luego volver nuevamente a Medio Oriente, espe-
cíficamente a Jerusalén; algunos estudiosos dicen que estos acontecimientos
son parte de la profecía bíblica. Los pactos y secretos que protegían al poderío
norteamericano han sido develados y sacados a la luz; y por eso somos testigos
de su presente crisis económica y su caída como imperio mundial, lo cual está
generando una gran sacudida en las naciones y un nuevo re-ordenamiento, tanto
en el mundo espiritual como terrenal.

Si hablamos de profecías biblicas, eso quiere decir que el águila está presente en
las escrituras del Tanaj o Biblia Hebrea, que actualmente constituye el Antiguo
Testamento de la Biblia Cristiana y, naturalmente la Biblia cristiana que esta
dividida en dos partes: el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Veamos
cómo es eso.
142
EL ÁGUILA EN LA BIBLIA.

La primera referencia que encontramos en la Biblia, está en el Tanaj o Antiguo
Testamento de la Biblia en Shemot o Éxodo 19: 4, “cómo los tomé sobre alas
de águilas, y los he traído aquí”. Está claro que es una ilustración en lenguaje
simbólico, ya que Dios no saco al pueblo hebreo de Egipto sobre ninguna ala
de águila.

Nuevamente encontramos referencia en Vayikra o Levítico 11: 13; Devarim o
Deuteronomio 14: 11 y 12).

Levitico 11: 13
Y de las aves, éstas tendréis en abominación; no se comerán, serán abomina-
ción: el águila, el quebrantahuesos, el azor,

Deuteronomio 14
11 Toda ave limpia podréis comer.
12 Y estas son de las que no podréis comer: el águila, el quebrantahuesos, el
azor,

En ambos casos se refiere al águila como una abominación, inmunda y no lim-
pia, por esa razón no debían comer su carne.

En Devarim o Deuteronomio 28 nuevamente se menciona al águila.

Deiteronomio 28
49 Jehová traerá contra ti una nación de lejos, del extremo de la tierra, que
vuele como águila, nación cuya lengua no entiendas;

Esto contrasta en extremo con lo que Él declara que sacó a Su pueblo “sobre
alas de águilas”, y aquí promete que traerá una nación extranjera, lejana, del
extremo de la tierra, que vuele como el águila, por cuanto no sirvieron a Jehová
su Dios con alegría y con gozo de corazón, por la abundancia de todas las cosas
que les dio, para que sirvan a su enemigo sufriendo hambre y sed, con desnudez
y con falta de todas las cosas; el enemigo pondrá yugo de hierro sobre el cuello
de los hebreos, hasta destruirles. Se estima que la nación extranjera sería el
Imperio romano.

Aquí podemos apreciar la dualidad del significado de un mismo símbolo, que
puede tener un significado positivo y otro negativo.
143
Ratificando el valor simbólico positivo del águila en Deuteronomio 32 no dice:

Deuteronomio 32
11 Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus
alas, los toma, los lleva sobre sus plumas,

En un cántico profético de Moisés, describe a Jehová como un águila sobre su
nido, que cuida a sus polluelos, los protege y los lleva sobre sus plumas, por lo
cual Él es el guía de Su pueblo. Aquí ya se relaciona al águila con lo profético,
con el espíritu de la profecía y su objetivo: alimentar, consolar, guiar a la batalla,
dar dirección y visión.

En Shemuel o 2 Samuel nuevamente encontramos otra referencia:

2 Samuel 1
23 Saúl y Jonatán, amados y queridos; inseparables en su vida, tampoco en su
muerte fueron separados; más ligeros eran que águilas, más fuertes que leones.

Esta oportunidad cantado por el rey David, en el que relaciona a las águilas con
los leones, las primeras como aves que señorean en el cielo y los últimos como
bestias que señorean en la tierra; las primeras vuelan ligeras, y por lo tanto con
rapidez, y los segundos son fuertes y atacan con ferocidad. Esta relación, entre
el águila y el león, se verá en otros contextos, con significados diferentes.

Luego, encontraremos en Job 9: 26 y Job 39: 27 al 30; Proverbios 23: 5 y Pro-
verbios 30: 17 al 19; Daniel 4: 33; Miqueas 1: 16

También podemos ver que se usa el símbolo del águila, para describir al creyen-
te, quien con la ayuda de Dios se puede renovar (Salmos 103: 5); y se puede
revitalizar (Isaías 40: 30 y 31).

Se usa en el discurso profético para describir cómo actuarán los enemigos inva-
sores del pueblo de Dios (Jeremías 4: 13; 49: 15 al 18; Jeremías 4: 19; Ezequiel
17: 3 al 12; Oseas 8: 1 al 3; Habacuc 1: 8); pero también se usa para describir
cómo Dios mismo actuará contra los enemigos de su pueblo (Jeremías 48: 38 al
42; 49: 22; Abadías 4).

En la revelación apocalíptica se describe una de las apariencias cambiantes de
los querubines (seres vivientes) como de águila (Ezequiel 1: 10; 10: 14 al 15;
); y también se describe a una de las potencias imperiales mundiales como un
144
“león con alas de águila”, para referirse a Babilonia (Daniel 7: 4).

En el Nuevo Testamento de la Biblia cristiana encontramos:

Jesús usa una referencia del Antiguo Testamento (Job 39: 30) para describir al
evento profético del rapto, que acontecerá en Su segunda venida: “porque don-
dequiera que esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas” (polluelos del
águila, Mateo 24: 28; Lucas 17: 37), indicando que cuando Él se manifieste to-
dos los santos se reunirán con Él, lo cual concuerda con lo que el apóstol Pablo
también enseña (1Tesalonicenses 4: 17).

En el Apocalipsis, se describe una de las apariencias de los querubines como de
águila (Apocalipsis 4: 7). Y al pueblo de Dios, se le describe como una mujer
que está en el desierto, a la que se le dan “las dos alas de la gran águila”, para
que pueda escapar de la serpiente (dragón) que la persigue. Y aquí encontramos
un misterio: ¿a cuál de las “dos alas de la gran águila” se referirá aquí? La
única mención a “grandes águilas”, que podemos encontrar en la Biblia, es en
otro pasaje apocalíptico del Antiguo Testamento, en Ezequiel 17: 1 al 12, para
referirse al reinado de Babilonia y a Jehová (Ezequiel 17: 22 al 24), que está en
sintonía con la primigenia revelación de Dios como un águila (Éxequiel 19: 4;
Deuteronomio 32: 11). Y otra vez, podemos observar en el pasaje de Ezequiel
17, cómo en las mismas Escrituras, un mismo símbolo puede ser usado para
ilustrar algo/alguien bueno o malo.

De lo mencionado el símbolo del águila en el Tanaj y la Biblia cristiana se usa
para describir las acciones buenas (a favor de Su pueblo) o malas de Dios (con-
tra Sus enemigos). Se usa para describir al creyente en su relación con Dios y
Sus promesas. Se usa para describir a los enemigos del pueblo de Dios, espe-
cialmente a los grandes imperios. También se usan sus conductas o acciones,
para ilustrar eventos o situaciones de la vida. Se usa para describir la apariencia
de seres espirituales de alto rango: a “los seres vivientes” protectores de la gloria
de Dios, es decir a los querubines.

El águila bicéfala también fue usada por la iglesia católica apostólica y romana,
y nada menos que en el emblema de la Santa Inquisición. Así en 1535 el inqui-
sidor general de España y arzobispo de Toledo, Alfonso Manrique, expidió el
título de inquisidor apostólico al primer obispo de México, Juan de Zumárraga,
quién cometió el error de formar proceso a un indio, señor principal de Texcoco,
bautizado ya con el nombre de Carlos y era nieto de Netzahualcoyotl, a quién
acuso de seguir sacrificando victimas a sus dioses. El inquisidor lo mando a
145
quemar en la plaza pública el 30 de noviembre de 1539, convirtiéndolo en la
primera víctima del santo oficio en la Nueva España. Zumárraga recibió castigo
porque no se podía ejercer castigo contra cristianos nuevos de la raza india.

Escudo de la santa inquisición México, gravado de del Palacio de Medicina del Centro
Histórico – México.

EL AGUILA DE LA MASONERIA.

El águila bicéfala es un símbolo de origen antiquísimo. Sigue siendo el em-
blema de multitud de países, ciudades, logias... aparece adornando paredes en
todas partes del mundo a través del tiempo desde Sumeria, pasando por la India,
Europa e incluso apareciendo en la misma américa precolombina, como símbo-
lo de Olmecas y otras muchas civilizaciones y tribus mesoamericanas.

“El águila mira muy de frente al Sol sin temor, tal como el hombre contempla el
resplandor eterno si su corazón es puro”.
146
Grabado sumerio: Enki el dios de la sabiduría y sobre el un águila bicéfala.

El símbolo del Águila Bicéfala, indiscutiblemente tiene su origen en Sumeria,
permaneciendo luego en la tradición acadia, hasta llegar a Babilonia y de allí a
todo el Medio Oriente. En todas ellas era el símbolo del poder. Cuando Abra-
ham sale de Ur, llevándose a su tribu y familia, se llevó también las tradiciones,
mitos y diversos aspectos con los que formara posteriormente las tradiciones y
creencia del pueblo hebreo. Se debe hacer hincapié que Ur era una antigua ciu-
dad sumeria y allí había nacido Abraham conforme a las tradiciones y escrituras
del Tanaj y la Biblia cristiana. Es decir el águila bicéfala viajara junto al pueblo
hebreo hasta que se constituye Israel, y uno de sus reyes llamado Salomón, edi-
ficara el Primer Templo a Yahvé. Luego de ello cuando Israel se divide en judíos
e israelitas, el águila bicéfala continuara junto a ellos. Así mismo el primer hijo
de Abraham de nombre Ismael llevara el águila bicéfala a las tribus árabes que
profesan la religión del islam. Por esta razón no es extraño que los pueblos y
culturas que se originaron en el Medio Oriente utilizaran como emblema o sím-
bolo al águila bicéfala, como es el caso de Persia (como insignia de sus reyes),
en Egipto (como ave sagrada dedicada al Sol), en Grecia (como emblema de
Zeus), en Roma (asociada a Júpiter y es emblema de algunas legiones romanas)
147
y, entre los Druidas como el símbolo del Dios Supremo.

El simbolo del águila bicéfala, será adoptada en la Edad Media por los turcos
seljucidas, quienes a su vez lo transmiten a los cristianos en la época de las
Cruzadas, quienes ya lo conocían por las tradiciones hebreas, para llegar poste-
riormente a las armas imperiales de los Habsburgo (Austria) y de los Romanoff
(Rusia).

Monedas de los turcos seljucidas

El escudo del Imperio bizantino (Parte oriental del Imperio romano en edad media),
hace referencia al papel político y religioso del emperador; el águila bicéfala porta en
una pata un orbe o una cruz (la Iglesia); y en la otra, una espada (Estado).
148
El Águila es el símbolo de San Juan Evangelista, si bien no hay que confundir el
Águila de San Juan con el Águila Bicéfala; El águila, es considerada en diversas
tradiciones de la Antigüedad, como el rey de las aves, símbolo universal de la
maestría del vuelo, de las alturas, del aire y del poder dominador resultante de
ello. Es un ave de vida solitaria, representando así la fuerza de la independencia.
Es capaz de elevarse más allá de las nubes y de mirar directamente al Sol, repre-
sentando la percepción directa de la Luz del conocimiento, la Iluminación. Así,
el águila es el símbolo del hombre sabio que mediante el empleo de la audacia,
la investigación y el ingenio es capaz de contemplar la deslumbrante luz de la
Verdad sin el temor que el conocimiento de ésta inspira a los mediocres. “levan-
ta el vuelo muy alto y trasciende las densas tinieblas de la tierra y contempla de
hito en hito, sin pestañear, la luz de la verdad”.

El Evangelio de San Juan se inicia con el reconocimiento del Logos, de la Pala-
bra, de la Luz; San Juan Evangelista simboliza el esoterismo cristiano, mientras
que San Pedro y San Juan Bautista lo son del exoterismo; San Juan Evangelista
anuncia la llegada del Mesías, es el Discípulo preferido de Jesús y su Evangelio
es el más místico de los cuatro, nos presenta a Jesús no en su dimensión huma-
na, sino en su dimensión divina y mesiánica.

En los bestiarios medievales el águila es el símbolo de la renovación del hom-
bre por el bautismo, basándose en antiguas leyendas según las cuales cuando el
águila envejece se remonta para tonificarse con el calor del sol y sosteniendo el
vuelo a gran altura, busca con su agudeza visual algún manantial de cristalina
agua sobre el que desciende y se baña tres veces en sus aguas para recuperar de
nuevo su juventud.

El símbolo del Águila de dos cabezas (Bicéfala), es considerado desde la An-
tigüedad, como el símbolo del poder supremo, que expresa la culminación del
signo del águila como si se duplicase en importancia, representaría la autoridad
más regia, soberanía imperial, rey de reyes, divinidad, es decir toda potestad
duplicada en importancia.

El Águila bicéfala, con sus dos cabezas, una dirigida al Oriente y la otra Oc-
cidente, como protector de los peregrinos que pudieran acercarse por ambas
direcciones; también y recordando la imagen de Jano con sus dos cabezas di-
rigidas hacia el pasado y hacia el futuro, recordándonos que el presente es una
fina línea entre las dos eternidades.

Las alas desplegadas, podrían representar la búsqueda constante de la Verdad
149
de cuyo conocimiento se encuentra tan necesitado el hombre y la Humanidad,
simbolizando así el vuelo del espíritu hacia las regiones superiores.

El águila es por tanto el símbolo de la elevación y de la Espiritualidad, de la
Sabiduría y del Conocimiento Espiritual.

La masonería ha colocado a esta poderosa ave como emblemática de las virtu-
des que ha de poseer el masón escocés en las enseñanzas que en los distintos
grados de los que componen el hermoso conjunto de rituales, símbolos, alego-
rías que ofrece el Rito Escocés Antiguo y aceptado a sus miembros, en los cua-
les se emplean los diferentes significados simbólicos que en la figura del Águila
ancestralmente el hombre ha plasmado desde tiempos inmemoriales.

El Símbolo del Águila de dos cabezas se conoció por primera vez en la Franc-
masonería en el año de 1759, después del establecimiento en Francia del Con-
sejo de los Emperadores de Oriente y Occidente, Rito éste de 25 grados del
que se deriva la mayor parte del actual sistema del Rito Escocés de treinta y
tres grados. Adoptado este símbolo debido a la doble jurisdicción que el mismo
comprendía, así una cabeza miraba hacia el Oriente, para proteger a los peregri-
nos que pudieran acercarse por esa dirección, y la otra guardaba el Occidente,
con los mismos propósitos.

Los actuales Supremos Consejos del grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Acep-
tado (R.E.A. y A), han heredado esa insignia del Rito de Perfección.

Como símbolo del Rito Escocés, el Águila aparece prominentemente en los
grados 18, 30, 32 y 33, siendo de una cabeza en el primero de ellos y bicéfala
en los demás.

Grado 18 Soberano Príncipe Rosa Cruz
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Aunque el Águila Bicéfala es el emblema del grado 33 del Rito Escocés An-
tiguo y Aceptado. El significado simbólico de este emblema es prácticamente
desconocido para una gran parte de los miembros del Rito Escocés Antiguo y
Aceptado.

El Águila Bicéfala, como su nombre lo indica, consta de dos cabezas, una diri-
gida hacia el este y la otra hacia el oeste, coronadas por un triángulo radiante en
cuyo centro se encuentra el número 33.

El Aguila se representa con las alas desplegadas, y sosteniendo entre sus garras
una espada en posición horizontal, cuyo puño se mantiene a la derecha. De la
espada pende una cinta en la cual se encuentra escrita la divisa “Deus meumque
jus”.

SIGNIFICADO SIMBÓLICO

El simbolismo del Águila Bicéfala indica que una de sus cabezas mira hacia
lo infinito del pasado, y la otra hacia lo infinito del futuro, mostrando con ello
que el presente es apenas una fina línea de contacto entre dos eternidades. En
general, el Águila de dos cabezas simboliza la SABIDURIA, una de las cabezas
representa al PROGRESO, la otra al ORDEN. Las alas desplegadas representan
lo presto que han de hallarse los masones escoceses, para emprender la búsque-
da constante de la VERDAD de cuyo conocimiento se encuentra tan precisada
la Humanidad. La espada que el Águila sostiene entre sus garras, representa el
PODER y el HONOR que son los atributos naturales que deben sostener los
Soberanos Grandes Inspectores Generales de la Orden en su lucha por alcanzar
la REDENCION HUMANA. A este respecto se dice que un Gran Inspector Ge-
neral de la Orden no deberá nunca desenvainar su espada sin una buena razón,
y jamás envainarla sin honor.

La divisa “Deus meumque jus”, significa que el hombre debe disfrutar de TO-
DOS sus Derechos, como ser humano que es, a plenitud, sin restricción alguna.

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