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Paula Wajsman (Lenguajes

)

Una historia de fantasmas (a propósito del libro Para leer el Pato Donald)

 Q el científico salga librado a su propia espontaneidad, como proponen los
autores, sólo parece servir para confundir la visión. De ahí q el Pato Donald,
desgranado en azaroso análisis, no logre volver a corporizarse en ningún concepto
y quede flotando como un fantasma a lo largo del libro.
 Se reivindica “todo aquello q verdaderamente pertenece al libro”, creando una
imagen de chicos espontáneos, capaces de amar “sin reservas ni condiciones”.
Receptáculos vacíos y ávidos de cariño, en fin, aprenden “la crueldad, el chantaje,
la dureza, el aprovechamiento de las debilidades ajenas, la envidia, el terror”- que
le serian totalmente extraños- “al no encontrar ejemplos en q encarnar su propio
afecto natural”Disney es así “el peor enemigo de la colaboración natural entre
padres e hijos”, al contribuir a mancillar (ultrajar) la pureza original de los infantiles
sujetos.
 Ciegos a lo simbólico los autores se empeñan en exigir de la historieta padres
productivos, límpidos modelos q harían de los niños seres laboriosos, luchadores y
solidarios.
 Es en su concepción de los chicos como tablas rasas en las que señalan erróneos
caracteres arbitrariamente marcados por otro –el capitalismo de Disney-
idealmente reemplazables por obras donde se planteen las contradicciones con
férrea firmeza y se propongan claras finalidades. (desconfianza ante el placer)
 Los chicos reciben con alegría la existencia de personajes como el pato,
precisamente por la suma de sus defectos, errores y fracasos q los autores
contabilizan: regocijante espejo q los refleja queribles a pesar de sus dudosos
impulsos; su impotencia, su torpeza son doblemente placenteras por estar
proyectadas en un “adulto” (…)El humor permite reconocerse sin temores en la
inútil codicia, en al eterna pureza de Donald que tanto escandaliza a Dorfman y
Mattelart- en la interminable ser de aventuras que ellos escarnecen
 “el origen de esa riqueza es un dilema que nunca se plantea” los autores suponen
que tales datos deberían aparecer obligatoriamente para educar a los lectores en
determinaciones de la realidad y enseñarles q los bienes deberían pertenecer a
quienes los producen.
 No podemos dejar de interrogarnos sobre la necesidad de denuncia del
imperialismo y sobre la posibilidad de hacerlo a través de investigaciones críticas
sobre la cultura masiva, quizás sobre el Pato Donald mismo. El libro de Dorfman y
Mattelart es ajeno a esta problemática especifica: allí la denuncia se engendra a si
misma y flota adherida a las hilachas de un fantasma.