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LA OREJA EN EL CORAZÓN

Escrito por Sr. Hugo Sánchez, asesor de empresas y profesor de la Universidad de Piura

Acabo de terminar de leer el libro “La oreja en el piso” que tan gentilmente me hiciera llegar mi buen amigo
Javier Calvo Pérez, además, con una dedicatoria más que inmerecida. Son de esos libros que al terminar de
leerlos te puede quedar la sensación que has leído un libro de ficción, lejano de la realidad. Sin embargo, es
cierto. Lo que dice Javier, son enseñanzas para cualquier empresario que quiera hacer un bien a su empresa,
pero más allá, es un mensaje para todos aquellos que quieran dar sentido a su vida, profesional y personal.

Hace algunos años tuve la suerte de colaborar para la redacción de un libro sobre responsabilidad social con
colegas de varias escuelas de negocio de américa. Nos pidieron aportar con ejemplos de empresas de cada
país que refleje esta nueva corriente empresarial de preocupación por el entorno. Yo presenté tres casos, la
de una minera y su proyecto de desarrollo de una localidad en Yambrasbamba (provincia de Bongará,
departamento de Amazonas) a través del desarrollo sostenible del café; la de un grupo de empresas que
fomenta la formación técnica de calidad con un programa de créditos de honor (TECSUP) y la historia de los
LIDERMAN. Mis colegas eligieron este último caso pues reflejaba algo que el libro, aún en formación luego
sustentaría, que el primer paso para la responsabilidad social se debe dar “dentro de casa”, en el intorno
antes que en el entorno. El libro se tituló luego DAR SENTIDO A LA EMPRESA, y el caso de los LIDERMAN fue
parte de la invitación a reflexionar sobre lo que debe ser una empresa responsable.

Javier es insistente en ello en su libro. Invita a pensar en que la primera responsabilidad es para su gente. Es
conmovedor, motivador y desafiante cuando nos plantea la premisa que “la duda favorece al LIDERMAN”,
que confronta radicalmente con otro dicho más popular que reza “la pita se rompe por el lado más débil”.
Menciono sólo un pequeño (pero profundo) ejemplo de las bases con las que Javier ha construido su cultura,
esa “conciencia colectiva” que menciona en su libro y que refleja las formas de HACER de su empresa, pero
sobre sobre todo, sus formas de SER. El ser define la esencia de cada persona, sus valores, principios,
creencias, criterios y todo aquello que rige nuestro pensar, actuar y sentir. El ser de una empresa es como su
alma.

Debo confesar que leer su libro me ha causado dos efectos. El primero, como profesor de una escuela de
dirección, la alegría de contar con un ejemplo que demuestra en la práctica, dentro el ejercicio empresarial,
lo que humildemente se trata de enseñar de manera teórica. No por gusto se dice que “la palabra convence,
el ejemplo arrastra”. El segundo, como incipiente empresario, el sentirme pequeño ante el reto que Javier
nos pone a todos quienes tratamos de hacer empresa, alineado con el mensaje que su santidad Juan Pablo II
nos diera en su encíclica Caritas in Veritatis, exhortándonos a ser no sólo justos, sino generosos.

Javier nos invita, como enseña a sus directivos, a tener la oreja en el piso, en las bases de la organización,
donde están la mayoría de los colaboradores sobre todo a los más necesitados. Creo sin embargo, que en
realidad nos está enseñando a tener la oreja en el corazón de la gente, para conocer sus necesidades y
anhelos; para actuar en consecuencia, para ejercer el verdadero liderazgo que parte por tratar a otros con
responsabilidad y generosidad.

Termino con una anécdota, alguna vez le pregunté por qué hacía público su know how, por qué publicaba
sus prácticas exitosas ¿no temía que las copiaran y que saquen ventaja de ellas empresas competidoras con
mayores recursos? Su respuesta fue una gran enseñanza “No me importa que me copien, ojalá lo hagan, sólo
así humanizaremos nuestras empresas”