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Cursos de Formación Permanente

Facultad de Teología de Valencia
Miércoles, 19 de noviembre de 2014
LA UNIDAD DE LA IGLESIA
EN LA TEOLOGÍA DE JOHANN ADAM MÖHLER
Prof. Dr. D. José Ramón VILLAR
Facultad de Teología.
Universidad de Navarra
(Pamplona, España)
jrvillar@unav.es

Sumario. Introducción. 1. La eclesiología de Möhler anterior a La Unidad. 2. La eclesiología de La
Unidad. 3. El Espíritu Santo, principio configurador del organismo eclesial. 4. Límites de la con-
cepción möhleriana de La Unidad. 5. La Simbólica, síntesis de la eclesiología de Möhler. 6. La re-
cepción de la eclesiología möhleriana en el s. XX. 7. La vigencia de Möhler. Breve bibliografía en
español.

Introducción
En la ciudad de Munich, cerca de la Marienplatz, se encuentra el Alter Friedhof, cementerio históri-
co de la ciudad. Junto al muro oriental, entre losas cubiertas de hiedra, hay una tumba en la que
cada 2 de noviembre la Facultad de Teología de la Universidad bávara deposita flores frescas en
recuerdo del “teólogo de Tubinga”. Sobre la losa se lee: Johann Adam Möhler. “Defensor fidei,
literarum decus, ecclesiae solamen”. 1796-1838.
Es conocida la influencia que ejerció la Escuela de Tubinga en la mejor teología del siglo XX,
principalmente la de su más ilustre representante, Möhler, que vivió sólo 42 años. El transcurso del
tiempo ha agrandado su figura. Se le reconoce —junto con otro grande de aquel siglo, John Henry
Newman—, como inspirador de la orientación más fecunda que desembocó en el concilio Vaticano
II. Ignaz von Döllinger llegó a decir de él que “todos los hombres cultos de Europa le reconocen
como el mejor teólogo católico de su época”. Más recientemente J. Ratzinger calificó a Möhler de
“gran renovador de la teología católica después de la desolación de la Ilustración”1.
Sus dos obras más importantes son La Unidad en la Iglesia y la Simbólica. Con ellas, Möhler ha
merecido un lugar de honor en la historia de la Teología. La Simbólica o exposición de las diferen-
cias dogmáticas de católicos y protestantes según sus públicas profesiones de fe, fue el libro de
cabecera de multitud de teólogos, pastores y hombres cultivados en toda Europa. Fue completada
repetidas veces en vida del autor, y traducida en varios idiomas durante el siglo XIX. En cambio, La
Unidad en la Iglesia, o el principio del catolicismo en los Padres de los tres primeros siglos, fue
publicada por Möhler en 1825, a los 29 años; pero nunca la reeditó mientras vivió.
Paradójicamente, La unidad en la Iglesia marcó la renovación de la eclesiología del siglo XX.
Congar calificó esta obra juvenil de Möhler como «un gran libro, uno de esos raros libros que no
consienten ser únicamente hojeados, sino que exigen ser leídos, releídos, meditados y que dejan
para siempre en el espíritu una idea simple, pero rica y fecunda, como huella indeleble»2.
Debo prescindir aquí de los datos biográficos de Möhler, para entrar cuanto antes en nuestro te-
ma. Pero quisiera citar dos testimonios significativos sobre su personalidad, que provienen de su

1 J. RATZINGER, La eclesiología del Vaticano II, en Iglesia, ecumenismo y política. Nuevos ensayos de eclesiología,

Madrid 1987, p. 7.
2 Y. CONGAR, Autour du renouveau de l'ecclésiologie. La collection «Unam Sanctam», “La Vie Intellectuelle” 10 (1939)

9-32; Santa Iglesia, Barcelona 1965, p. 464.

6 S. Barcelona 1965. LÖSCH I. Ha de cultivar una razón independiente de todo influjo histórico. Deja de ser “re- ligión”. R. Belarmino mismo (…) no dejó de subrayar la naturaleza divina. para pasar a ser ética. Roberto Belarmino y la eclesiología de la “contrarreforma” subrayaba el elemento visible —jurídico y jerárquico— de la Iglesia frente a la Iglesia invisible protestante y su negación del sacerdocio jerárquico. c. Santa Iglesia. buenas costumbres. una vez libre de las preocupaciones de Tubinga. CONGAR.. El corpus 3 Albert Weifer. Sämtliche Werke. De Controversiis. KANT. el hombre ilustrado no era necesariamente ateo. El segundo es del propio Möhler. pp. 4 Carta a su hermano Antonin. Según Congar. en LÖSCH I. que ha provocado una nueva época en la campo de la teología católica”3. p. por su origen. Pero entendía la descripción de Belarmino como lo que no era: una definición del ser de la Iglesia. El hombre se basta a sí mismo. Desde el punto de vista religioso. 393. En Munich su espíritu revivió. 5 I. los siglos anteriores habían sido tiempos de tinie- blas que preparaban la llegada de la luz de la razón. moral natural. A eso hay que añadir que la “ilustración católica” asumía la eclesiología postridentina al uso. a las palabras llenas de vida y espíritu de este hombre. p. III. 2 . Dios es el Gran Relojero de Voltai- re. unidos por la profesión de la misma fe cris- tiana y la participación en los mismos sacramentos. Este catolicismo de tendencia racionalista consideraba la “sociedad eclesiástica” a imagen del Estado. después de a la gracia de Dios. sino deísta: el mundo es la gran máquina que Dios ha puesto en marcha. Agradezco mi entera orientación vital.. en Munich. La idea ilustrada suponía una disociación de hombre e historia. de amor y de justicia”7. de hombre y Dios. Ten el coraje de servirte de tu propio juicio individual: este es el lema de la Ilustración”5. 399-400. el joven Möhler no se había formado en una ilustración anticristiana. de hombre y mundo. I. y no dudo que existe un enorme espíritu de acogida. t. bajo el gobierno de pastores legítimos y princi- palmente del Romano Pontífice” 6. pues reconocía un Principio del universo. 487s. como una especie de contrato social de los individuos para fines religiosos. la religión es asunto humano.última época. es necesario previamente aludir a la teología “ilustrada” en que se formó Möhler. 2. La eclesiología de Möhler anterior a La Unidad Para valorar la eclesiología de Möhler. cuando su mala salud ya anunciaba un pronto final. pero no excluye en modo alguno el alma profunda de la Iglesia. En consecuencia —y es importante este punto—. es esen- cialmente sociedad de gracia. moral y mística de la Iglesia que. El primero es el de un discípulo que describía su encuentro con el maestro con estas palabras: “Todas las horas en que tuve la fortuna de asistir a las lecciones de Möhler permanecen inolvidables. social y religioso. Su razón le hace autónomo de la sociedad y de las generaciones precedentes. Belarmino “describe evidentemente a la Iglesia como organismo visible. Es verdad que Belarmino en sus Controversias no pretendía “definir” la esencia de la Iglesia en términos societarios. lib. Como es sabido. Naturalmente. donde palpita la vida del Espíritu Santo. Pero no era religioso. sino exponer las condiciones de pertenencia visible: “la Iglesia es la reunión de los hombres sobre la tierra. sino en una “ilustración católica” que reducía la teología a una escolástica mezclada con elementos tomados del sistema cartesiano. Recordemos que para el “siglo de las luces”. Mis alumnos me han recibido con tres Vivas en el Aula que me han causado no poco sonrojo”4. 7 Y. y que él mismo enseñó como profesor primerizo antes de la redacción de su obra La Unidad en la Iglesia. II. Él mismo dice: “Me siento contento y feliz. su cabeza y el Espíritu Santo que la anima. que lleva su ritmo sin intervención divina. y acompañado del reconocimiento de sus contemporáneos. Kant afirmó: “La ilustración es la salida del hombre de su culpable minoría. Tampoco la teología “ilustrada” negaba el aspecto invisible y divino de la Iglesia. 163. ] 1. BELLARMINO. Lipsia.

p. Möhler se fija ahora en aquello en que ministerio y fieles participan en común. desa- rrolla simultáneamente dos modos de entender la Iglesia. El Cuerpo eclesial. 497. a impulso de la misma fe. Sin embargo. pero excluye todo concurso divino en el ejercicio de lo recibido 8. p. de la Iglesia —de la que hablará la constitución Lumen Gentium— se disociaba en dos elementos autónomos. que acompaña a la Iglesia en su peregri- nar. han de aspirar a la santidad. medio”10. p. que describe con su célebre ironía sobre la obra de Ka- terkamp: “Al principio. se apoya en la donación del Espíritu. 497. La Iglesia es una sociedad de individuos. Una primera imagen de Iglesia la encontramos en las “Lecciones sobre Derecho canónico” dic- tadas por Möhler en 1823-24. Ed. GEISELMANN. que Möhler no podía mantener por mucho tiempo en equilibrio. que ya no se ve la participación activa del pueblo fiel en la transmisión del depósito de la fe. El uno recalca tan fuertemente el ministerio eclesiástico. que la acción del Espíritu Santo queda reducida al origen de la Iglesia y a la mera asistencia en su desarrollo. Iglesia docente y discente. p. Santa Iglesia. cuando quiere. En cambio. vaciado de su dimensión ontológica. la imagen de Iglesia que Möhler expone en la “Theologis- che Quartalschrift”. la custodia de la fe estaba reservada al Magisterio. 3 . 9 En “Tübinger Theologische Quartalschrift” (1823). y que explica el origen de su investigación sobre La Unidad. “Así nos hallamos ante el hecho extraño —comenta Geiselmann— de que el joven Möhler. Tras el concepto de la Iglesia sólo jerárquica. el Espíritu Santo es el principio que continuamente informa a la Igle- sia y la conduce a su fin. aquí el místico imperio del Espíritu Santo en la Igle- sia es tan soberano. como quiere. Si la fe es un patrimonio común de toda la Iglesia. La “única realidad compleja”. En las Lecciones de Derecho canó- nico. unidos en la misma doctrina. Möhler reflejaba la teología en la que había sido formado. se quedaba en un “cuerpo moral”. Con ello. Todos. autoridad y súbditos. “Según la opinión superior y auténticamente cristiana. Estos presupuestos ayudan a comprender la evolución de la eclesiología möhleriana desde sus primeras ideas hasta la síntesis de la Simbólica. Barcelona 1965. Y. como signo del sacerdocio común. El Espíritu hace testigos de la verdad a quienes Él determina. Ahora la Iglesia no es ya una sociedad desigual. contra- puesta a la anterior. cuyo analogatum era la sociedad civil. 11 Die Einheit in der Kirche. que domina parti- cularmente en el catolicismo. que acepta recibir de la Divinidad la energía espiritual. el otro hace de tal manera resaltar esa participación del pueblo. más que su- ficientemente de su Iglesia”9. que con ello se amenaza al ministerio de la Iglesia en sus funciones. 10 Möhler en “Tübinger Theologische Quartalschrift” (1823). y la gobierna siempre. Dios creó la jerarquía y con ello cuidó. Él será consciente de esta tensión. Este es “el principio del catolicismo” que Möhler descubre 8 Cfr. se esconde el principio deísta. Esta concepción le viene inspirada por su oposición cada vez mayor al deísmo. sospe- cha Möhler. La pregunta que se hace Möhler es: ¿Cuál es la realidad íntima de la Iglesia? En los Padres de la Iglesia encuentra la respuesta: la unidad. Ahora todos toman parte en su custodia y propagación. entonces el Espíritu puede llamar a cualquiera como testigo de la revelación. especialmente en sus recensiones —como la dedicada a la “Historia de la Igle- sia” de Katerkamp. culto y constitución. Esta imagen aparece en sus escritos en la “Tübinger Theologische Quartalsch- rift” de 1823 y 1824. 494. [62]. Su incipiente contacto con los Padres de la Iglesia le hace detectar en la eclesiología ilustrada una concepción naturalista. CONGAR. hasta el fin del mundo. Allí pasa de tal forma a primer término el oficio eclesiástico. sorprende encontrar en Möhler simultáneamente otra imagen de la Iglesia. y distribuye la gracia a quien quiere.Christi mysticum se tranformó así en una “sociedad religiosa”. que con ello salta en pedazos su estructura jurídica” 11. que se yuxtaponen sin equilibrarse. Todo lo demás es órgano del Espíritu. En ellas el Möhler-canonista clasifica la Iglesia bajo la idea “supe- rior” de sociedad. visible e invisible. Möhler subraya lo que en la Iglesia es compartido: todos son ungidos en el bautismo. El Espíritu Santo es el principio vivo que penetra en esta comunidad.

“La unidad en el prima- do”. Möhler descubre la vida de comunión como el elemento inte- rior de la Iglesia. III considera “la unidad de todo el episcopado”. Su exteriorización visible es la dinámica del germen puesto en las almas cristianas por el Espíritu Santo. la uni- versalidad de los creyentes necesita un centro vital de la unidad. I. reproducirse y expresarse en forma sensible: el dogma o la fe y la tradición viva. II. IV. se divide en cuatro capítulos. que es el don del Espíritu Santo. ya que “en la cuna y flor del cristianismo”. y. aunque “to- dos los fieles forman una unidad. Esta será la idea que dirige su reflexión en La Unidad: la comunión interior se exterioriza en el “cuerpo” de la Iglesia. La eclesiología de La Unidad Las dos partes en que Möhler divide su obra La Unidad reflejan ese proceso. a la exterior y visible. “la doctrina cristiana es la expresión conceptual del espíritu cristiano”. y que todo lo demás deriva de él su sentido. la Iglesia es creación de un don espiritual interior. en los cristianos. la unidad no es uniformidad. El cap. con el episcopado unido. sin el que los obispos indi- viduales no deben tomar iniciativas importantes. a Ignacio de Antioquía. es decir. “La unidad en la variedad”. es decir. “La unidad mística”. “La variedad sin unidad”. al amor fraterno. Por la acción interior del Espíritu. De esta mane- ra. Ahora bien. Según sus palabras. y a su vez. en el seno de la Iglesia. Es de su naturaleza y de su realismo el „cor- poreizarse‟. la pura multiplicidad que caracteriza la herejía y cuyo origen es el egoísmo: “La herejía nace del mal y se aleja del Cristo verdadero”. El cap. Finalmente. “Unidad del espíritu de la Iglesia”. en contraste con el anterior. CONGAR. la “unidad intelec- tual”. en fin. que se concretan en fórmulas intelectuales. que une a todos los creyentes en una comunidad espiritual. Möhler expone cómo el amor de los creyentes busca expresarse en una persona que le sirve de cen- tro. esa vida requiere un cuerpo. 4 . Este principio exis- te. una organización de la comunión eclesiástica”12. La Segunda parte. la permanencia en el “Todo” de la Iglesia es la garantía para que la diversidad no genere antítesis —es decir. 2. Este centro es. II. La comunión en el amor se manifiesta “hacia afuera”. como una viva inclinación a la confesión de la verdad. En los Padres encuentra los principios místicos que animan la vida de la Iglesia y de sus miembros. “Unidad del cuerpo de la Iglesia”. 464. 12 Y. en primer lugar. estudia aquella “unidad” que es principio de todas las demás: la unidad en el Espí- ritu Santo. “Unidad del cuerpo de la Iglesia”. no se haga cismática ni herética—. la realidad profunda de la Iglesia. Seguidamente. Esta división es significativa: desde la realidad interior y espiritual. el culto. observa cómo es posible que. En los Padres encuentra. la pone Möhler en el metropolita (cap. “La unidad en el metropolita”). Leyendo a Clemente de Roma. El cap.a través de la historia. El cap. A continuación. el obispo (cap. sino que complemente la unidad. el cap. la unidad de todas las Iglesias. imagen personifi- cada del amor de la comunidad. que este don espiritual está en ella principal y primordialmente. a Cipriano de Cartago. La Primera parte. IV. es la exteriorización de la unidad espiritual. cap. en el fondo. p. La Primera se titula “Unidad del espíritu de la Iglesia”. la respuesta a su dilema: la estructura jerárquica y jurídi- ca procede de la misma profundidad vital del cristianismo. cada uno conserva sin embargo su individualidad”. Barcelona 1965. La Segunda. y que las desviaciones del cisma y de la herejía son ante todo una traición de este „principio del catolicismo‟. por tanto. considera que dicha unidad mística se traduce en conceptos y dogmas. III considera las heridas de esta unidad. “La unidad en el obispo”). Comenta Congar: “Lo que Möhler quiere subrayar es que. a la vida de comunión en el amor. I. según piensa. la Iglesia es una realidad de vida en comuni- dad. “en el espíritu de los Padres de los tres primeros siglos”. Santa Iglesia. una estructura visible. es donde mejor se puede alcanzar. la función de símbolo y expresión de la unidad.

del Espíritu Santo como principio invi- sible que configura el organismo eclesial. “cuando sólo por chispazos y con interrupciones descendía acá y allá sobre algunos indivi- duos”. § 2). sobre algunas cuestiones puntuales que alude a lo largo de La Unidad pero que. la salvación cristiana. § 3). En adelante. principio configurador del organismo eclesial Del Espíritu Santo brota lo externo. es así principio vital. hace notar Möhler que los teólogos que sólo miran lo que aparece de la Iglesia. pues no está en la Iglesia sólo en cuanto a su virtud. por tanto. El Espíritu ya no abandona a la Iglesia. es decir. § 8). La totalidad de los creyentes. Este nuevo principio de su eclesiología transforma sus anteriores imágenes de la Iglesia. sin alcanzar su vida íntima. una transmisión por “ge- neración” de la vida divina de quien ya la vive (cfr. si el Es- píritu sólo irrumpe de manera puntual. § 64). que habitaría. en la nueva economía salvífica. en lugar de unirlos: la Iglesia sería algo distinto a ellos. El individuo no puede. Eso supondría que Jesucristo habría mandado a sus discípulos unirse sólo por fuera. constitución) para transmitir al individuo la fe y los sacramentos. La totalidad de los creyentes es el órgano de la acción saludable del Espíritu. el Espíritu ha ligado su acción a la Iglesia. Ahora. “La constitución entera de la Iglesia no es otra cosa que el amor encarnado” (cfr. depende de la comunión con los otros. En la Iglesia. 5 . la Iglesia era ante todo instituciones externas (culto. diríamos hoy. y se limitaría a operar sobre él. Esto es lo propio de la economía cristiana. tienen de la Iglesia Católica una idea empobrecida. Esta perspectiva separaría Iglesia y fieles. § 26). por decirlo así. Pero al Möhler de La Unidad tampoco le satisface la idea de una Iglesia sólo comunidad de fe y caridad —desvinculada de la Iglesia como institución—. pero sin crear en ellos la necesidad interior de una estrecha conexión. El Espíritu Santo no puede estar desvinculado del ministerio jerárquico en la Iglesia. Antes. Este planteamiento le recuerda a Möhler la acción del Espíritu en el Antiguo Testa- mento. en La Unidad. Möhler añadió trece “apéndices”. participar de los bienes de salvación. El Espíritu Santo. como fuera del hombre. en cambio. cada uno vive siempre del otro y con el otro (cfr. como expuso en las reseñas de la “Theo- logische Quartalschrift”. § 27) y ella a su vez producirá vida igual en los que aún no viven. “como un cochero a caballo y coche” (cfr. que es santidad de vida. ma- gisterio. sino que mora en ella como su alma o principium unitatis. se retira luego y no quiere ligarse a ningún oficio o ministe- rio? (cfr. por sí solo. la Iglesia. que surge de dentro. siempre renovado (cfr. § 3). en sus Lecciones de Derecho canónico. prefirió remitir su desarrollo a esa zona final. El Espíritu Santo forma e informa a la Iglesia desde dentro. En sus Lecciones de Derecho canónico. Ahora. de modo que se perdía todo en particularidades (cfr. sino que permanentemente le da la Vida. como ellos [los Apóstoles]. por brevedad. sino que la nueva vida nacida en ellos engendre otra semejante en los otros” (cfr. 3. Sería sólo institución y no communio. como se ve en Pentecostés: el Espíritu Santo descendió sobre la comunidad entera reunida. vige la ley de que “nadie pueda recibir la vida inmediatamente. La Iglesia surgía “de fue- ra adentro”. Sólo esta vez —y para siempre— comunicó el Espíritu de manera inmediata el nuevo principio de vida. meramen- te institucional. ¿puede hablarse de comunidad del pueblo cristiano. Le parece un individualismo inca- paz de ser fundamento de la comunión. § 2). Lo de dentro es lo primero y radical. la conservación de la Revelación por la Iglesia se cumplía con la sola “asistencia” del Espíritu Santo. llena del Espíritu. § 27). Apéndice I). Como vemos. el Espíritu Santo no dirige la Iglesia desde fuera. y por “dentro” entiende Möhler la con- ciencia de la Revelación de Cristo comunicada por el Espíritu Santo. porque es manifestación de lo interiormente poseído (cfr. el presupuesto de la obra de Möhler es: “El espíritu se edifica su cuerpo”. La nueva vida sólo nace en nosotros de la comunión de los creyentes (cfr. § 3). y lo de fuera sigue siempre. en cambio. Según sus propias palabras. Dios no mora donde hay aislamiento y separación (cfr. maternal. Esta nueva concepción de La Unidad arranca. En cambio.

Ahora estima que el ser de la Iglesia brota desde el interior. Primeramente. el principio místico del Espíritu dejaría de existir en la Iglesia. sin él. Si quisiera desprenderse de su propio organismo. tiene la Iglesia un lado visible. caridad y estructura de la Iglesia. por esencia y po- der. En La Uni- dad. sino su condición de centro de unidad. tenía que darse un nuevo fenómeno. diríamos hoy. La Iglesia no se presenta ya como mera institución frente a los fieles. cuyo vínculo profundo es la caridad (cfr. § 50). Si antes. ahora reconoce una conexión viva y necesaria entre el depósito de la fe y el ministerio sagrado. § 49). al que Jesús dio vida. a la vez espiritual y visible. § 1). observa una analogía. No haría sino andar errante en manifestaciones dudosas. La comunidad. seguridad y eficacia del Evangelio. si el espíritu se desprende del cuerpo. Espíritu y cuerpo de la Iglesia forman el organismo único. sin falsear. alejando todo amor propio. sino que su empeño es demostrar que lo visible es tan necesario que. en la Iglesia. haciendo surgir la comunidad. para Möhler. su modo de hacerlo es mediante un organismo visible. Möhler lo explica así. equivale a desaparecer de este mundo. Antes. aunque posea la mejor capacidad docente—. la estructura de la Iglesia se remonta también a la caridad del Espíritu de Cristo. es la caridad del Es- píritu Santo que los anima en lo más profundo. sino que esta comunidad de creyentes la ha formado Él mismo. es decir. no se era apto para transmitir la Re- velación por el hecho de ser obispo. Está latiendo en La Unidad —sin emerger todavía— la relación de lo invisible y lo visible como relación entre comunión y sacramento de la comunión. Sin ella quedaría todo dudoso. un cuerpo. la palabra de Dios. Con la donación del Espíritu que Cristo envía de parte del Padre a la humanidad. como una gran “vida común” (cfr. ni hacerse reconocer por otros (cfr. sobre todo el episcopado. No sólo concede Möhler que. Antes. A la vez desaparece en La Unidad el misticismo extremoso que Möhler apuntaba en la “Theolo- gische Quartalschrift” y que ponía en peligro el lado visible de la Iglesia. y. La Iglesia se ha hecho “el más íntimo asunto de los cristianos” (§ 49). que hace surgir “desde dentro” lo que Cristo les ha hecho resonar “desde fuera”. También el Espíritu Santo obra de esta forma. junto a su lado invisible. la convocación de los creyentes que el Padre hace por Cristo consiste en la donación del Espí- ritu de su Hijo. Como toda la comunidad está fundada en el amor. la custo- dia de la fe no dependía sólo del ministerio. Möhler entendía el ministerio. ahora. como una institución meramente jurídica. El Espíritu no elige por órgano suyo la comunidad ya existente por sí misma. Möhler atribuye al Espíritu Santo la función de alma. § 49). Los ministerios eclesiásticos pasan a ser estructuras del Espíritu Santo. Sólo la predicación por el oficio apostólico garantiza la duración. y su estructura visible. vago e impotente (cfr. anterior e independiente de los fieles. no hay cristianismo sin Iglesia. que funda la comunión. manifiesta su ser. atrayéndolos a todos. La ley vigente en el mundo es que el espíritu está ligado en su existir y obrar al cuerpo. uniéndolos en una unidad visible. No es un elemento externo lo que ha unido a los discípulos. y podía darse sin él y hasta contra él. § 49). Así. Si el Espíritu ha de estar. En segundo lugar. Es fácil percatarse de la distancia que media entre esta imagen de la Iglesia. que le correspondiera: el organismo visible de la Iglesia. y la Iglesia de los individuos aislados. el principio vital que se forma su cuerpo y los órganos corporales de que necesita (cfr. al infundir en los corazones de los fieles la fuerza unitiva de la caridad. sino que se le hacía obispo por ser persona capaz de predicar. engen- dra de sí y configura el ministerio eclesial. § 50). no tendría ya verdadero ser. el factor capital no es la persona del obispo como tal —sus cualidades. La unidad del Espíritu y la Iglesia es tan estrecha para el Möhler de La Unidad que ambos no se comportan como magnitudes yuxtapuestas. sin poderse reconocer a sí mismo como espíritu cristiano. su ministerio (cfr. para Möhler. 6 . como copia del ejemplar primero de ministerio apostóli- co. una Iglesia. lo que une desde dentro. por la caridad que en ella derrama el Espíritu. incluido el episcopado. auspiciada por la Ilustración. En La Unidad relaciona Espíritu y ministerio. Dicho de otra manera: para Möhler.

M. 150. Möhler era consciente de ello y reconocía los límites de La Unidad. FRIEDRICH. En esta distinción de dones ve fundada la diferencia entre clero y laicos (cfr. Pero Möhler no funda ahora la dife- rencia en el derecho. creímos nosotros. Lo que no le dijo el amigo Lipp le iba a llegar a Möhler por otra vía más ingrata. Poco después de la muerte de Möhler. La respuesta fue negativa16. 179-182. Sería extraño que en una obra de juventud todo fuera afortunado en sus formulaciones concretas. y la unidad del episcopado universal. trazada según el espíritu de los Padres. su discípulo Franz Anton Staudenmaier recuerda la pode- rosa impresión que le produjo la lectura de La Unidad: “Sentía júbilo y alegría por la Iglesia. Quien está conmovido por la materia que trata. cuyas tesis serían luego condenadas por la Iglesia18. 4. tiene personificado el centrum unitatis. schwärmerisch [los “entusiastas”: grupo protestante] e incluso panteís- ta17. pp. St. 1845. como acaso nadie antes de él” 13. para saber si daría la venia al nuevo Profesor. La Unidad recuperaba un patrimonio tradicional que en su tiempo habían caído en desuso en la consideración teológica. apoyada en el dictamen de Georg Hermes. 11. “Historisches Jahrbuch” 59 (1939). había Möhler descubier- to un cristianismo de vida fresca. 18 Vid. § 54). tanto mayor sería. 15 Carta de 23-I-1826. don que es del Espíritu Santo. sino que llama también la atención sobre los distintos dones que otorga el mismo Espíritu. 493 ss. escribía a su amigo Josef Lipp: “Hubiera deseado que me hubieses hecho notar las equivocaciones. Nos parecía que. § 70). y S. de entre los escombros y malezas de tiempos posteriores. pp. 14 F. p. pero cuyo peso era entonces grande en la Alemania católica. LÖSCH I. 708-9. Döllinger decía: “El aliento cálido e íntimo que proviene del libro. pp. que convenció al Arzobispo que el “principio del Catolicismo” de Möhler era anticatólico. pp. El joven Priva- tdozent recibió en 1828 una invitación para incorporarse como Ordinario a la Facultad de Teología de Bonn. Sacerdocio común y sacerdocio ministerial se diferencian. El ideal de la Iglesia de Cristo apareció súbitamente ante nuestros ojos maravillados. en Lösch. así la unidad superior tiene en el metropolita la expresión visible de su amor y caridad. Todavía después de medio siglo. 16 Texto de la carta de Von Spiegel en St. 254-255. El ministerio es estructura viva de la caridad de los cre- yentes. A Möhler le agradaba la idea. Pero junto a la alabanza vino la crítica. El Gobierno prusiano se dirigió al Arzobispo de Colonia. J. GÓMEZ HERAS. El obispo se presenta como imagen personificada de la cari- dad de una iglesia local. LÖSCH I. muy fácilmente se deja llevar más allá de los límites. Poco después de su publicación. nos hechizaba a todos los jóvenes. y daba gracias al cielo de haber nacido en ella. Con ello llega a su término el desarrollo del organismo de la Iglesia como obra del Espíritu. Hay que decir que si alguien estaba en malas condiciones para entender la manera möhleriana de teolo- gizar era precisamente el “semirracionalista” Georg Hermes. su fuerza de atracción” 14. MERKLE. No se conserva el texto del dictamen de Hermes. Ahora no habla Möhler únicamente de la vida que el Espíritu suscita de modo igual en todos los fieles. Vol. la imagen inspirada de la Iglesia. Möhler había penetrado en esta obra divina con espíritu a par profundo y suave. que el Arzobispo adjuntaba a su carta. 17 Cfr. 13 En “Freiburger Zeitschrift für Theologie”. su teólogo asesor. Y así como la comunidad particular saca de sí al obispo como su imagen personificada. o por lo menos unilateral (Einseitiges)”15. Límites de la concepción möhleriana de La Unidad Fue llamativo el impacto que produjo en su tiempo la obra de Möhler. en 1879. Georg Hermes. y cuanto más se lo elaboraba en sus rasgos particulares y se lo destacara en su belleza señera. la gran obra de Dios. sino partiendo del Espíritu Santo. y mezcla lo que es verdadero con lo que es falso. Ignaz von Döllinger I. en el obispo de Roma (cfr. 7 . en “Gran Enciclopedia Rialp”. los errores referentes a la disposición y orden de los los datos y las ideas. Möhler. 180 nota 4. München 1899. I. 66-67.

pa- ra ser nuestro redentor y maestro. donde parece anticiparse a las críticas. F. en La Unidad. pertenece a lo que “era justo dar por sabido”. y de hecho se refiere a la institución por Cristo en varios momentos. le ha llegado hasta las fibras más profundas de su alma: ¡la Iglesia viviendo por el Espíritu Santo!20. la cristología que fundamenta la Iglesia —que es lo conocido. “la Iglesia es la re- conciliación de los hombres con Dios. Franz Anton Stauden- maier. 454-455. Pero no de manera herética. que se le hace tan evidente leyendo a los Padres. lo que ignoran los ilustrados. Leamos: “Acaso sorprenda que no haya empezado más bien por Cristo. “lo que es justo dar por sabido”— Möhler quiere exponer lo preterido. presupone la fundación histórica de la Iglesia por Jesús. EVDOKIMOV. Paul Evdokimov. Tal vez haya sido un teólogo de la Iglesia Ortodoxa. CONGAR. No es así. Hijo de Dios. Y lo expone con pasión y fuerza juvenil. p. La unilateralidad pneumatológica de La Unidad no procede de Schelling ni de Schleierma- cher. es decir. al recensionar La Unidad: Möhler “en su libro no trata formalmente de la divina fundación de la Iglesia por Cristo. 90. se redimensionará en la Simbólica. Pero no he querido repetir lo que es justo dar por sabido. ed. Los fieles son Cuer- po en Cristo. XX acerca del origen de esa polarización. En cambio. De modo análogo a co- 19 Y. La Unidad § 1). que es el Espíritu de Cristo. Freiburg 1901. “Han creído —escribe Congar— que la Iglesia visible era para él no tanto una institución proceden- te de Cristo como un producto espontáneo del Espíritu de amor. Pudiera desde luego haber comenzado contando que Cristo. en efecto. Ed. los hombres están también reconciliados entre sí. (Lo Spirito Santo nella tradizione ortodossa. Para él. 21 P. segundo. fue enviado por el Padre. Möhler no desconoce la acción histórica fundacional de Jesucristo. Hoy. lo que en cam- bio conocían los Padres de la Iglesia y que a él. Pero algunos se engañaron al inicio del s. Santa Iglesia. L'Esprit Saint dans la tradition orthodoxe. sino entrar en seguida en materia”. es un hecho que se puede conceder. reconciliados con Dios por Cristo. Pero. La obra de la redención objetivamente cumplida en Cristo. 8 . hecha realidad por Cristo. centro de nuestra fe. Hay aquí un error enorme. Su pensamiento acerca de este punto tendrá que completarse aún” 19. pp. En efecto. Afirmada. sino solo de su desarrollo por el Espíritu Santo. Que. quien nos ofrece —en otro contexto— una fórmula que refleja lo que Möhler pensaba en La Unidad acerca de Cristo y el Espíritu Santo en la originación de la Iglesia: “En el decurso de la misión terrena de Cristo la rela- ción de los hombres con el Espíritu Santo se operaba sólo con y en Cristo. p. Paradigmático es el Pró- logo. Este es el núcleo del pensamiento de Möhler. Paris 1969. 20 Franz Anton Staudenmaier subrayaba también las razones de este proceder. engendra y forma este cuerpo (cfr. carece de todo crédito la teoría de principios de siglo XX que quería ver en Möhler un precedente modernista. Paoline). Pero importa decir que el núcleo cristológico de la eclesiología está presente también en La Uni- dad. y han hecho de Möhler el padre de un modernismo de estilo tyrreliano. hace resaltar solamente que es secun- dario y por lo mismo. y Möhler se propone explicar que ese misterio acontece porque el Espíritu Santo. y son y representan una unidad con Él. no menos que entre sí mismos” (§ 64). Pero Möhler está impaciente por “entrar en materia”. al descubrirlo. después de Pentecostés es la relación con Cristo la que se opera solo en y con el Espíritu Santo. Lo cual es cierto. pero en Pentecostés el Espíritu Santo restituye al mun- do la presencia interiorizada de Cristo y la revela no delante sino dentro de sus discípulos”21. prometió el Espíritu Santo y cumplió su promesa. 40s). sino de la impresión que produce en el Möhler ilustrado el descubrimiento de la realidad mis- térica de la Iglesia. Con unilateralidad también. con olvido del fundamento cristológico de la Iglesia. Barcelona 1965. La Ascensión nos sustrae la visibilidad histórica de Cristo. LAUCHERT. movida por el Espíritu Santo. pues. incluso en La Unidad no niega este elemento. por lo que no trata expresamente lo que da naturalmente por supuesto” (Cfr. Möhler haya destacado muy poco el papel y el origen divino del elemento institucional. du Cerf. al escribir La Unidad. Alba 1983. por considerar la Iglesia como reconciliación realizada en los fieles por el Espíritu. ¿Cuál es el límite fundamental de La Unidad? El reproche común de la crítica histórico-teológica ha sido su unilateralidad pneumatológica. Sucede que Möhler.

239-268... Esto es cierto. la pneumatología. pero la literalidad del libro lo expresa. cf. Ya hemos aludido a los recelos del Arzobispo de Colonia ante La Unidad. sin ver en él un primado sin conexión cristológica. Möhler en: Das Konzil von Chalkedon. Lo que en la obra juvenil había quedado implícito —o equívocamente formulado— sale ahora a la luz.. Möhler. que se da cuenta de que ha sido juzgado en la literalidad de sus palabras. el Papa vendría a ser sólo la expresión de la unidad total de la Iglesia. cit. Möhler cometió la imprudencia de pensar que en eclesiología la cristología podía darse por supuesta —“por sabida”. De modo análogo. La consecuencia es que. Para la evolución y cambio del concepto de Iglesia en Möhler después de la “Unidad”. le llevará a reconsiderar algunas expresiones de La Unidad. se negaría a reeditar La Unidad hasta el fin de su vida. LÖSCH I. “es jus- to dar por sabido”. que da lugar a formulaciones sorprendentes para quien no presuponga lo que Möhler presupone. sea justo en todo. el discurso pneumatológico aparece con una carencia cristológica. cuando estaba en la cumbre de su prestigio teológico— un hermoso testimonio de su espíritu eclesial. En fin. síntesis de la eclesiología de Möhler En la Simbólica la institución visible no es ya sólo expresión del contenido espiritual interior. 67). BACHT. la preterición de aquello que. de otra. GRILLMEIER y Hr. III (1954). Barcelona 1965. como él dice— y “agregarle”. [83]. Möhler se quedó sin la promoción a Bonn.. Möhler. entonces. al no par- tir Möhler explícitamente del principio cristológico. de una parte. Según algunas de ellas. pero todo ello fue ocasión para que nos dejara — seis años después. no supo aquilatar todas sus afirmaciones. sino a la vez el medio querido por Cristo para procurarlo. las expresiones visibles no son productos meramente humanos. pronunciado por el Vicariato de Su Excelencia el Arzobispo sobre mi escrito inmaduro. pp. el Espíritu Santo actúa en la Iglesia estando interiormente en ella. no tanto como un oficio que tiene su fundamento en Jesucristo. pero no lo es menos que. Si se entendiera la institución visible de la Iglesia como pura expresión del Espíritu Santo. Por eso. sino que el ministerio de sucesión apos- tólica es de institución divina (cfr. Möhler. Y. En carta a un colega escribía el 12 de abril de 1834: “No puedo hacer otra cosa que reconocer y apre- ciar el modo de actuar de Su Excelencia el Arzobispo. pp. Por supuesto. R. son estas las que valen por sí mismas para expresar el espíritu. y la necesidad metodológica de afirmar nítidamente la doc- trina católica frente al protestantismo. sino más bien como una creación de la comunidad cristiana impulsada por el Espíritu. de la realidad de gracia. aparecido originariamente en Das Konzil von Chalkedon. Ahora bien. CONGAR.. incluso me alegro de que el señor Arzobispo vigile con tanto cuidado por la doctrina de la Igle- sia”22. sin más. nuestro tiempo tiene necesidad grande de que la doctrina y la disciplina vengan custodiadas con fuerza en la Iglesia. §§ 50. Dogma cristológico y eclesiología. La síntesis eclesiológica de cristología y pneumatología sólo aparecerá en la Simbólica23. 65-96. ed. el cuerpo eclesial parece tan sólo la materialización externa del Espíritu. no intenté afirmar nada ex- traño al catolicismo. en Santa Iglesia. dándose cuenta de lo que le faltaba. incluso para el Möhler de La Unidad. pp. cabría considerar al episcopado. no puedo negar que el juicio. p. 201. GEISELMANN. en efecto. no por el con- junto y dinámica de su pensamiento. 341-420. y. originó perplejidad en algunos. No es la comunidad 22 Carta a von Schmidlin. 53. Verdad y límites de un paralelo. No puedo pretender ahora ser juzgado según mi pensamiento real y no se- gún la letra de mis palabras. GEISELMANN. J. según él. En efecto. reacciona como quien ha buscado en todo momento sentir y pensar cum Ecclesia. lo que en sí mismo resulta inacepta- ble en sana eclesiología. Su contacto con los grandes escolásticos. La Unidad. por más que mis aportaciones posterio- res lo hayan corregido.mo Dios actúa desde su presencia interior en el mundo. Ciertamente. Der Einfluss der Christologie des Konzils von Chalkedon auf die Theologie Joh. 5. Ad. ed. 23 Cfr. por Al. La Simbólica. 9 .

la imagen esbozada en La Unidad. ni tampoco es sólo la manifestación externa de una fuerza interior. el pensamiento de Möhler prestará buenos servicios. En este contraste. se expresa la más profunda diferencia” (§ 48). pasando por la encíclica 10 . que existe en numerosas Iglesias particulares. un órgano de la Iglesia universal. como decía en La Unidad. El Papa aparece como el fundamento de esa estructura de comunión. que ha constituido a los obispos continuadores de su obra redentora. influyó de tal modo que hoy se le reconoce co- mo precursor de la eclesiología que desembocó en el Concilio Vaticano II. al Espíritu y a la jerarquía entrando en la definición de la Iglesia: “Los ca- tólicos enseñan: la Iglesia visible es lo primero. una sociedad que entra por los ojos: la última razón de la visibilidad de la Igle- sia radica en la encarnación del Verbo de Dios” (§ 36). y Möhler advierte la importancia de la “misión” del Hijo. sino también de la autoridad de Cristo. En ella encontramos su conocida definición de la Iglesia: “Por Iglesia de la tierra entienden los católicos la sociedad visible de todos los creyen- tes fundada por Cristo. así la Iglesia es humana y divina. como puede comprobarse en las anotaciones al esquema sobre la Iglesia del Concilio Vaticano I. La Iglesia. pero como Espíritu de Cristo. en la que. transmiten su misión. origina la ordenación de la Iglesia. XX Aparte de las expresiones desafortunadas. en el Ro- mano Pontífice. visible y espiritual. necesita una Cabeza visible. bajo la dirección del Espíritu de Cristo mismo y por medio de un apostolado ordenado por Él y de perpetua duración. enviado por Él. o bien a través de su influjo en los teólogos de la Escuela Romana (especial- mente en Perrone). 6. en los sacramentos. y lo encuentra. se continúan hasta el final de los tiempos las actividades que El desarrolló durante su vida para santificación y salvación de los hombres.de los creyentes la que engendra al Obispo. un cuadro más maduro. Möhler resitúa el valor de la comunidad a la luz de la Encarnación. equilibrada con los elementos que Möhler no supo entonces explicitar. y en la que. La recepción de la eclesiología möhleriana en el s. Los obispos tienen su origen en el Verbo encarnado quien. con la institución de los Doce. manifesta- ción visible de la autoridad de Dios. pero del Espíritu del Verbo Encarnado. Esa intervención de Dios es precisamente la encarnación del Verbo. luego viene la invisible. La naturaleza humana de Cristo pasa a un primer plano. sí. todos los pueblos son reconducidos hacia Dios” (§ 36). Aquí vemos a Cristo. La Iglesia es visible porque reitera la visibilidad de la encarnación: como Cristo es Dios y hombre. como en La Unidad. donde aparece citado tres veces. Por sucesión ininterrumpi- da. La Simbólica ofrece. pues. La Iglesia es una Pentecostés continuada. La Iglesia no es sólo fruto de la acción del Espíritu. y la acción del Espíritu se realiza por medio de signos visibles. En la Simbólica la cristología no queda presupuesta. Satis cognitum de León XIII (1896). Por este motivo. pero la integra en la misión de Cristo. Los luteranos dicen al re- vés: de la Iglesia invisible sale la visible. No basta el impulso a la unidad con los demás para garantizar la verdad de la fe: si la comunidad de la que formamos parte está domi- nada por el error. por voluntad de Cristo. En consecuencia. El Espíritu continúa viviendo y actuando en la Iglesia. De aquí procede la realidad sacramental y jerárquica de la Iglesia. en el curso de la historia. apa- rentemente tan pequeño. es necesaria la intervención divina que desde el exterior garantice la verdad religiosa. ya que también está fundada sobre la autoridad visible del Cristo-hombre que habla en nombre de Dios. en los predicadores de la verdad. De ahí que la Iglesia no sea sin más una emanación del Espíri- tu. El misterio de la Iglesia se encuentra en la analogía con el misterio del Verbo Encarnado: “[La Iglesia es] una congregación visible de hombres. la visibilidad de la Iglesia no se debe sólo a una acomodación a la naturaleza humana. y aquélla es el fundamento de ésta. o en el trasfondo de la Enc. Bien directamente. también lo será el individuo que forma parte de ella. sino que esta metodo- lógicamente operativa. Esta autoridad histórica de Cristo sólo puede transmitirse a las generaciones en la Iglesia. En la Simbólica Möhler. no olvida la función del Espíritu Santo.

Las difíciles circunstancias materiales y la vivencia cristiana de la solidaridad en los años bélicos. Y añadía: “La importancia de Möhler y de la escuela de Tubinga. Si hasta entonces la Iglesia se había visto. mostrando cómo la dimensión comunitaria procede de su exigencia interior más espiritual. es lo suficientemente amplia para abarcar la grandeza de Cristo. Cabe hablar de una “primera recepción” de Möhler entre los impulsores del renacimiento católi- co del s. la reflexión teológica conoció una extraordinaria vitalidad a partir de mediados del siglo pasado. Primero en Alemania. animada por el Espíritu. por fin. Chaillet. CONGAR. y desplegada en los sacramentos. También influye- ron otros aspectos de la teología de Möhler: la dimensión comunitaria de la vida cristiana como existencia inserta en la Iglesia. (editadas por P. Ratzinger— sabía muy bien lo que se decía. Compte-rendu de la reédition du livre de Möhler. Barcelona 1965. junto con el desarrollo de la vida litúrgica y la toma de conciencia de la responsabilidad de los laicos. 24 Los movimientos de espiritualidad conectaban de manera connatural con estos planteamientos de Möhler. XX. Madrid 1976. comprendieron nuevamente aquel sen- tido como restauración de la comunión de los hombres con Dios y entre ellos. en 1939). Otro momento importante de esta “primera recepción” fue la celebración en ámbito francófono del centenario del fallecimiento de Möhler. Congar. de H. dogm. se había inspirado en el pensamiento central de La Unidad: que sólo la totalidad de los creyentes. Paris 1938. Dos años antes. en efecto. Lumen gentium del Concilio Va- ticano II. CONGAR. Como es sabido. sino que vive en nosotros mismos. Les aspects sociaux du dogme. la calificó en aquel momento como «fuente abundante donde buscar la noción viva y dinámica de la Iglesia que todos actualmente tratan de restaurar» 27. 11 . sobre todo. avivaron la sensibilidad hacia la enseñanza paulina de la Iglesia-Cuerpo de Cristo. Esta nueva conciencia de Iglesia encontró su expresión lingüística en el concepto de „Cuerpo místico de Cristo‟”. que es la Iglesia. publicado en 1938. Catholicisme. Desde san Agustín hasta nuestros días. destinada a repensar la eclesiología. 26 Y. Santa Iglesia. p. el de encon- trar de nuevo el sentido cristológico y el papel soteriológico de la Iglesia: cuando no se veía en ella más que la autoridad que determinaba el contenido de la fe. Hommage à Möhler. en este libro un 24 Recuérdese el libro. que no se yergue ante nosotros como una institución cualquiera. “„La Iglesia despierta en las almas‟. 38. y en última instancia del Espíritu Santo”25. al impartir Karl Adam sus famosas lecciones sobre la esencia del catolicismo en la Universidad de Tubinga. el de liberar la eclesiología de una perspectiva bastante racionalista —en la que su carácter de sociedad venía establecida como categoría filosófica general—. cien años después de su aparición se editó de nuevo La Unidad en el marco del movimien- to renovador alemán después de la I Guerra mundial. 27 Vid. CONGAR. de la colección francesa “Unam Sanctam”.. 25 Y. etc. Según Congar.Mystici Corporis de Pío XII (1943). hasta llegar a la Const.. con una fuerte repercusión apostólica y espiritual. ahora. “tuvieron un doble mérito: primero. Estas palabras revelan la convicción de que la obra del teólogo alemán podía sugerir importantes horizontes para las inquietudes del mo- mento. como estructura y organización. p. DE LUBAC. Cuando Guardini pronunció esta frase —comenta el card. «L'Unité dans l'Église». 657. que presen- taba la Iglesia en su dimensión de misterio. porque justamente en ella se expresaba el hecho de que la Iglesia se había por fin re- conocido y experimentado como una realidad interior. con las conferencias reunidas en torno al tema: L'Église est Une. segundo. ésta es más que una organización: es el organismo del Espíritu Santo. es haber abierto —o reabierto— el capítulo de una consideración verdaderamente teo-lógica y sobrenatural de la Iglesia” 26. se toma conciencia de que nosotros mismos somos la Iglesia. No es de extrañar que La Unidad en la Iglesia fuera el segundo volumen. 264. Dios hecho hombre. el culto. una realidad vital que nos abraza a todos desde nuestra raíz más íntima. Así lo explicaba el ilustre eclesiólogo francés en 1938: “Tenemos. que marcó época. Möhler y la Escuela de Tubinga. Eclesiología. quien la diri- gía. Y. En este clima espiritual y teológico resultaba natural sintonizar con el teólogo de Tubinga. En 1925. en “Revue des Sciences Philosophiques et Théologiques” 27 (1938) p.

Salamanca 1988. 722-725. Möhler es una invitación permanente a redescubrir el sentido mistérico de la Iglesia. p. pero de una manera que les hace ser. Barcelona 1965. Santa Iglesia. Möhler. la comu- nión en la diversidad. Y en esto hemos reconocido precisamente uno de los movimientos y uno de los llamamientos de nuestro tiempo”28. comunidad-ministerio. t. Finalmente. El ministerio eclesial en J. cuando muchos de sus planteamientos se han con- vertido en patrimonio común a los 50 años de la celebración del concilio Vaticano II. 32 H. Catholicité. Para Möhler la Tradición auténtica es transmisión de una verdad vivida en la comunión del cuerpo entero de la Iglesia 31. 465. y a entenderla no desde las fuerzas humanas. es ésta: mi fe es católica porque la profeso in Ecclesia32. en toda verdad. II. en fin. en La Iglesia del Vaticano II. en no pocos puntos. 31 Cfr. Paris 21970. cada uno por su cuenta y según su función. Santa Iglesia. sus llamadas de atención sobre la vida de comunión en el amor fraterno recobran su sentido profético. Ya decía con profundidad Tomás de Aquino que el creyente siempre recita el Credo in persona Ecclesiae 33 Cfr. que reclama internamente formas jurídicas. Möhler ayuda a superar esa oposición. Incluso algunos plantean una dialéctica entre eclesiología jurídica y eclesiología de comunión. 248-249. frente al predominio de “parcialidades” y “aislamientos”. cuando hoy nos planteamos la corresponsabilidad de todos en la Iglesia. Congar. La Tradition vivante. la garantía y el signo de participar de la Verdad. DE LUBAC. cada fiel está garantizado en la verdad sólo en el seno de la Iglesia33. A mi juicio. La eclesiología. Paris 1949. pero en cuanto a lo esencial bien logrado y representativo— del trabajo teológico por vía de retorno a las fuentes sumergiéndose en ellas. CONGAR. miembros los unos de los otros”29. cuando se habla de la communio no pocas veces se tiene la impresión de que se usa el término como palabra que legitima cualquier discurso. Por otra parte. ha sufrido estas tensiones entre aspectos que parecían excluyentes (visible-invisible. CHAILLET. y cómo la comunión de Iglesias implica en su dinamismo la existencia de un centro de comunión” 30. p. A. Uno es creyente en la comunión del todo en cuanto se comporta ut pars. también Y. Möhler significaba un cambio en la manera de afrontar el tratamiento de la Iglesia: “Möhler ha encontrado en los Padres. en “Catholicisme”. Hoy es difícilmente comprensible una eclesiología que no incorpore este concepto: la Iglesia es comunión. en cuya vida todos los miembros tienen parte. CONGAR. P. que es la condición de posibilidad de su misma fe. en “Revue des Sciences Philosophiques et Théologiques” 27 (1938) pp. Sin embargo. Möhler vincula la fe a la comunión con la totalidad de los pastores y de los fieles. sino desde el don del Espíritu. La idea de Möh- ler. “Möhler —escribe Ricar- do Blázquez— nos prestará un servicio inestimable para comprender cómo la „communio‟ no es un afecto indefinido sino una realidad orgánica. 194-204. 29 Y.ejemplo —imperfecto. Por 28 Y. como parte del todo.). 14. vocaciones y ministerios. La vigencia de Möhler Cabe preguntarse si Möhler ha perdido interés. Barcelona 1965. la aceptación de las diferencias en las tareas. Aubier. cuando en realidad son dimensiones igualmente perte- necientes al misterio de la Iglesia. de una Iglesia en que la profesión de fe proviene de una revelación (de una gracia interior) del Padre que está en los cielos y en que la recta profesión de fe ortodoxa está unida a una vida de comunión en el amor fraterno. ciertamente. 30 R. De la eclesiología de comunión dijo el Sínodo extraordinario de los Obispos de 1985 que era una idea central de la eclesiología del Vaticano II y que parecía muy adecuado para expresar el “núcleo profundo” del misterio de la Iglesia. pp. 12 . tan querida a Henri de Lubac. y nos la ofrece. a lo largo de su historia. Su teología permite una adecuada comprensión de la eclesiología conciliar. de una Iglesia. etc. 7. la idea de una Iglesia cuyo elemento de institución huma- na no es más que la manifestación (…) de un espíritu interior que viene del Padre y es el mismo don del Espíritu de Dios. 161- 183. La foi catholique. caris- ma-institución. cols. BLÁZQUEZ. y ver en la communio la auténtica índole de la Iglesia. pp.

quisiera concluir citando las palabras con las que Möhler concluye su libro La Unidad. introducción. Scripta Theo- logica 28 (1996) 809-825 13 . Ricardo. Pedro. trad. A. de J A. Möhler. Scrip- ta Theologica 28 (1996) 793-808. “Dos extremos son posibles en la vida eclesiástica y los dos llevan por nombre egoísmo: que cada uno quiera serlo todo [alles]. Rodríguez. introducción y notas de Pedro Rodríguez y José R.: Daniel Ruiz Bueno. Ricardo. La unidad en la Iglesia. edición. «La Unidad en la Iglesia» en la teología de Johann Adam Möhler. Möhler: Scripta Theologica 28 (1996) 827-837.eso. introducción y notas de Pedro Rodríguez y José R. Harald. Encuentro. Villar. El celibato sacerdotal. Villar. Madrid 2000 Johann Adam Möhler. o que quiera serlo uno solo”. El ministerio eclesial en J. Breve bibliografía en español Johann Adam Möhler. Blázquez. Eunate. Blázquez. Johann Adam Möhler. de Daniel Ruiz Bueno Cristiandad. Madrid 2012. La Iglesia del Vaticano II. en Idem. Simbólica o exposición de las diferencias dogmáticas de católicos y protes- tantes según sus públicas profesiones de fe. trad. Pamplona 1996. Villar. traducción y notas a cargo de Pedro Rodríguez y José R. La actualidad de un libro: «La Unidad en la Iglesia». y que nunca perderán vigencia. Sa- lamanca 1988. Wagner. Johann Adam Möhler y la teología actual: Revelación-Iglesia-Ecumenismo. edición.