EN UNA BALDOSA

Haiku, senryus y otras esquirlas
Javier Viveros
jviveros@gmail.com

Lo bueno, si breve, dos veces bueno, y aun lo malo, si breve, no tan malo. Baltasar Gracián

El hombre es sólo una historia de amor entre dos sombras. Rubén Bareiro Saguier

Propongo que el haiku occidental sencillamente diga muchas cosas en tres líneas escasas, en cualquier lenguaje. Jack Kerouac

Para María Soledad Acosta Ramírez.

PREFACIO
El haiku clásico consta de 3 versos, con una combinación de 5-7-5 sílabas. Debe ser un ejemplo de síntesis. No hay espacio para los artificios. Tiene que capturar en tres breves versos la burbuja de un instante, eternizar en papel la magia de un momento. Nace en Japón como género poético merced al talento de Basho y es, más tarde, revitalizado por Shiki, quien le da el nombre definitivo. Un haiku tradicional tiene tantos requerimientos (no metáfora, no rima, sí kigo, no ego) que se parece demasiado a un lecho de Procusto para las ideas. En Occidente, esos draconianos requerimientos han sido demolidos o atenuados, lo que propició el surgimiento de diversas escuelas. Los textos que siguen, conservan del haiku la estructura silábica 5-7-5, pero una absoluta libertad de fondo los recorre. Id est, mis escritos tienen la estructura de un haiku tradicional, pero –para los puristas del género– conviene aclarar que algunos son haiku, otros son senryus y otros no son más que poemas en miniatura, literatura bonsái y altamente portátil. En su interesante texto titulado "Mas allá del momento haiku", el Prof. Haruo Shirane demuestra “violaciones” a las reglas del haiku clásico –o lo que Occidente entiende por haiku clásico– inclusive en los grandes maestros japoneses, se explaya también sobre el haiku en idioma inglés, pero su pensamiento bien puede extenderse a la forma poética japonesa cultivada en lengua española: “El haiku en inglés es un poema corto, escrito generalmente de una a tres líneas, que busca nuevas y reveladoras perspectivas sobre la condición humana y física, centrándose en el mundo físico inmediato que nos rodea, particularmente aquel de la naturaleza, y en el funcionamiento de la imaginación, de la memoria, de la literatura y de la historia humanas... El haiku no necesita, ni puede ser confinado a la estrecha definición de poesía sobre la naturaleza, particularmente debido a que las reglas básicas son totalmente diferentes a las del Japón”. Mi relación con el haiku es la historia de un coup de foudre. Fui absorbido desde el primer instante por el horizonte de sucesos de esta forma poética. Queda pues, lector, a tu consideración esta variedad de animalitos recién nacidos, donde algunos son polluelos y otros son serpientes.

J.V. Ghana, marzo de 2008

1. La luna es como un guiño melancólico de la nostalgia.

2. Vidrio empañado. Apenas puede verse el arco iris.

3. Agua y mosquitos. La luna y las estrellas. Noche de pesca.

4. El amor dura en ciertas ocasiones lo que un relámpago.

5. Silencio blanco al que tan sólo manchan mis lentos pasos.

6. “No pise el césped”. Las hormigas no saben leer los carteles.

7. Veo entre las ramas e innumerables hojas trozos de luna.

8. Voy a barrer con la escoba de yuyos tu incertidumbre.

9. Soy navegante del movedizo piélago de tus cabellos.

10. Cantemos juntos una canción de cuna para el demonio.

11. El verdor fresco de estos pastizales esconde sierpes.

12. Entre las bolsas de la basura manos buscan con ansias.

13. El tren pregunta cuál de las estaciones será la última.

14. Era de arena el torbellino que iba entre los buses.

15. La nave Soyuz se parece a la Copa Libertadores.

16. Llueve que llueve pero el pez no se entera: está en el fondo.

17. La vela llora y en su llanto consume su propio cuerpo.

18. El arco iris es una mariposa de alas enormes.

19. ¿No se molesta la playa por las huellas en sus espaldas?

20. Óga pyahu. Ojepire'opáma ñakyrâ kuéra.

21. Solita asoma Venus cada mañana y siente miedo.

22. Che mbyry’áima ha amosâingo che poncho jasy ratîre.

23. Una corbata convertiría en yuppies a los pingüinos.

24. Yvotytýre ojekuaa sapy'ánte nde pukavy.

25. El pajarito hundió de lleno el rostro en los cristales.

26. No sé qué ordena la luna llena alzada sobre el semáforo.

27. Hay marineros que al naufragar se acuerdan de sus queridas.

28. Tengo el jardín empedrado de soles. Cantos rodados.

29. Ombopu’i Josué angiru kuéra ha oity muralla.

30. Pensando en Borges me fui a leer tres tigres en el zoológico.

31. ¿Qué ha motivado tu inconsolable llanto, hermano sauce?

32. Pinos en fila ¿quién les dará la orden para el desfile?

33. Jagua salida. Los que a su reina siguen no son eunucos.

34. Errada alquimia. El oro vuelto plomo. Gato por liebre.

35. Imperturbable. El concierto de ranas

cerca del río.

36. Alto voltaje.

Flores del aire alzadas sobre los cables.

37.

La polisemia difícil fue explicarle a los koalas.

38. Sangre en las plumas. Entrechocar de espuelas. Riña de gallos.

39. Triste deceso, embriagada de otoño cayó la hoja.

40. Los ascensores a veces nos presentan a un entrepiso.

41. Mueve la cola el perro pues no sabe que hay un velorio.

42. El barrilete se eleva pero pronto teme ser Ícaro.

43. Che jopi káva têra ñoati ovevéva? Haiviru'ínte.

44. La tardecita es hoy una moneda dada sin lástima.

45. Se bambolean sobre una telaraña rayos de luna.

46. Bailan un tango en la mitad del bosque los avestruces.

47. He conocido la orilla de la noche y ya no he vuelto.

48. Las aves deben ser versos de un poema que alguien escribe.

49. Brota la lluvia lenta, inmisericorde, ante mi llanto.

50. Ventiladores. Girasoles que rotan sólo un cuadrante.

51. Rojo semáforo. Los niños se disputan los parabrisas.

52. El presumido pavo real: arbiter elegantiarum.

53. Cielo de Accra poblado de murciélagos esta mañana.

54. Visita al campo. Sobre cada columna nidos de hornero.

55. El raudal lleva entre sus aguas rudas algunas lágrimas.

56. Huellas sonoras. Me pisotean mosquitos cerca del río.

57. Domingo. Tarde. El perro lame restos en la parrilla.

58. ¿Con qué piropos alguien sonroja al cielo cada mañana?

59. Nervios y humo. Dedos entrelazados. Sala de espera.

60. Brota el relámpago y en contados segundos gruñen los perros.

61. Esta laguna como a Lope de Vega nada me inspira.

62. Late el latín en su alma y en sus noches plenas de Horacio.

63. Sobre las aguas del arroyo se yergue una alambrada.

64. Esta mañana me miraba otro rostro en el espejo.

65. Viaje al sureste, fronteras de mi patria hechas de soja.

66. Dark in the darkness. Kings claiming for their kingdom: bats in the blackout.

67. ¿Dónde la noche esconde los colores que hurtó a las cosas?

68. Día de mudanza. Serpientes estrenando sus nuevas pieles.

69. Corazón turbio: ¡que nostálgico lates en el exilio!

70. Hi'â chéve okýta: opárupi ovevéma aryrýi kuéra.

71. Sobre la luna labra el postrer haijin su último haiku.

72. Una piedrita multiplicó en el charco su escaso diámetro.

73. Lanzo un bostezo y consigo discípulos en el estadio.

74. Hebras de luna empleó quien ha hilado tu piel ceñida.

75. La luz se ha ido. Y un violín se lamenta entre las sombras.

76. Sé que en un banco de una concreta plaza alguien me espera.

77. La caña dulce era materia prima de tu mirada.

78. En el mortero hay machacar de yuyos.

Tereré en ciernes.

79. Horror extraño.

Un polluelo piando en la tormenta.

80. La niebla es sólo una inmadura nube que extravió el rumbo.

81. Leo un poema al mirar hacia arriba, noche de estrellas.

82. Lento en su sombra también de a poco muere el cementerio.

83. Estuve a punto de acariciarte el alma... pero dormiste.

84. Sobre mi sombra han derribado un árbol. Me duele un poco.

85. El ancianito mordía pero los dientes eran del choclo.

86. Si de esta vida soy parte todavía es porque existes.

87. El egoísta: un fan de Ptolomeo en otra escala.

88. Aún hoy tu nombre es un tema común en mis latidos.

89. Luces rojizas, aullido de sirenas. Ciudad violenta.

90. En el burdel putas alcohol gemidos talento histriónico.

91. Hoy en la ducha nos contemplaba un sapo. Voyeur batracio.

92. Sólo tu sombra. Lo que me amedrentaba era tu sombra.

93. Bajo los hongos se refugian los duendes cuando llovizna.

94. 6.000 kilómetros, 30.000 pies de altura y aun te siento.

95. Van deshojándose los aryrýi y vuelven a tocar tierra.

96. Indiferente. Al lado de una lápida la flor se yergue.

97. Hansel y Gretel: yo les obsequiaría un GPS.

98. ¡Qué casquivana! La Luna puso rojo al Sol de rabia.

99. Al Sur de tu alma anclé mis pretensiones de amante iluso.

100. Me han heredado una enfermedad grave: maldito Mendel.

101. ¡Que sueño breve! exclaman las gallinas tras un eclipse.

102. Treinta denarios. La higuera y el oprobio. Lo haría de nuevo.

103. Siesta interruptus. Unos tokâi gritones rompen mi sueño.

104. Premonición. Un déjà vu que mira hacia el futuro.

105. Estamos juntos. Se desmorona el mundo. Estamos juntos.

106. En tu mirada hay algo que al mismísimo infierno entibia.

107. Era un oasis. Tu boca entre lo oscuro es un oasis.

108. Rojo profundo, naufragio deseado. Ya no eres niña.

109. Mi intolerancia a la lactosa curan tus tibios senos.

110. Como los puentes levadizos te abriste entre las sábanas.

111. Bajo tu ombligo hay un botón que sabe de inmensidades.

112. Mi sed amaina con el agua salada de entre tus piernas.

113. Noche fingida, ajedrez de los astros: Sol en eclipse.

114. Sobre el tejado la quinta sinfonía... sólo es la lluvia.

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