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Número 3 Sábado, 24 de julio de 2010

El perseguidor
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MARIO MENDOZA “Se trata de crear un tercer frente: el del pensamiento” la entrevista de
EDUARDO GARCÍA ROJAS

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La unión hace la fuerza: MUMES 2010 de
RAFA CEDRÉS

EN RECUERDO DE

AMÍLCAR MORERA BRAVO

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MARIO MENDOZA / escritor
Algo se mueve en la literatura colombiana. Rotos los lazos con el realismo mágico, si por algo se caracteriza esta nueva hornada de narradores es por su desencanto y profunda necesidad de descender a los infiernos con el objetivo de encontrar luz en lo que hasta ahora era sólo reino de sombras. Entre las voces más interesantes de esta generación de lo que podríamos denominar como realistas descarnados se encuentra Mario Mendoza (Bogotá, 1964), autor, entre otras novelas, de Satanás (Premio Biblioteca Breve 2002), Los hombres invisibles y Buda Blues, publicadas en España por Seix Barral, así como Scorpio City y La travesía del vidente, por la que fue galardonado con el Premio Nacional de Literatura del Instituto Distristal de Cultura y Turismo de Bogotá en 1995. Lo mejor de Mendoza es que sus novelas desarman y no dejan indiferente a nadie. Pudimos hablar con el escritor colombiano en la XXIII Semana Negra de Gijón, donde presentó Buda Blues.

“SE TRATA DE CREAR UN TERCER FRENTE: EL DEL PENSAMIENTO”
EDUARDO GARCÍA ROJAS - En cierta ocasión dijo que las vanguardias ya no hay que buscarlas en el Primer Mundo. Que estos movimiento donde se generan en la actualidad es en el Tercer Mundo. ¿Por qué? - Creo que el mito del progreso decimonónico, la idea de que en verdad avanzábamos procede del Renacimiento y más tarde de lo que se llamó el proyecto de modernidad que nace después de la Revolución Industrial. También en la Declaración de los Derechos del Hombre, las ideas que levantó la Revolución Francesa y posteriormente la invención de la máquina de vapor y ya en el siglo XX la conquista de La Luna y la carrera especial. Y de esa idea, que hay un antes y un después, pienso que surge el pensamiento de un Primer y Tercer Mundo que siempre va por detrás al no alcanzar una democracia participativa. Un mundo éste donde aún existe el caudillismo, se reproducen las repúblicas bananeras y se caracteriza por su alta tasa de analfabetismo…

El peso de García Márquez en realidad lo cargan los escritores inmediatamente posteriores a él. Todos aquellos que mantuvieron una conducta digamos que edípica o parricida con el autor de Cien años de soledad. Mi generación nos consideramos sus nietos. Y como nietos la relación es fluida, admiramos a quien consideramos nuestro abuelo literario

y creemos que eso funciona así todavía hoy pero no es cierto porque en occidente, en ese Primer Mundo, ya no se avanza. En todo caso destroza el planeta, masacra a las demás especies y ocasiona lo que se conoce como cambio climático. Hemos llegado a más de mil millones de personas con hambre en el mundo, hemos cruzado la barrea de mil millones en estado de inanición y condiciones infrahumanas y si vemos ese recalentamiento, los polos derritiéndose, los derrames de petróleo en el mar y muy próximos a las costas, y a todo esto sumamos la cantidad de personas que empiezan a perder sus privilegios en Europa y en como la hasta ahora sociedad del bienestar europeo se desmorona, comenzamos a entender que en este esquema entrópico quien está a la vanguardia de la entropía es el Tercer Mundo porque lo que se creía era una sociedad que avanzaba frente a esa otra que estaba en retaguardia cambia. Es decir, que lo que vamos a observar en Europa tras el brutal colapso de Wall Street de 2008 serán a masas de trabajadores sin empleo que no podrán mantener el status que les permitía vivir decentemente. Y así empezaremos a ver cómo crecen y se multiplican las villas miserias y los cordones para detener a inmigrantes y a los propios nacionales sin trabajo. Todos ellos personas que en este Primer Mundo se han acostumbrado a vivir con comodidad. Creo que asistiremos a una descomposición del sistema, a una degradación a la que, desgraciadamente, los que somos latinoamericanos ya estábamos acostumbrados, así que esta degradación que está sacudiendo el llamado Primer Mundo a nosotros --los que formamos parte de esa amplia retaguardia-- nos coge digamos que sobradamente preparados. - Su visión de la realidad es muy oscura. ¿No será usted un anarco primitivista como algunos de los protagonistas que describe en su

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Mi visión es crítica porque está basada en unos hechos. Creo que no podemos seguir falseando la realidad de una manera tan terca ya que siempre será mejor que reconozcamos lo que nos estamos haciendo. Me baso en los hechos, lo que no significa que sea un pesimista. En todo caso soy un vitalista convencido y la prueba son mis libros porque para escribir se necesita de resistencia civil
novela Buda Blues? - En absoluto, los discursos de los personajes de mis libros son sus discursos y ellos se hacen responsables de lo mismos. Mi visión es crítica porque está basada en unos hechos. Creo que no podemos seguir falseando la realidad de una manera tan terca ya que siempre será mejor que reconozcamos lo que nos estamos haciendo. Me baso en los hechos, lo que no significa que sea un pesimista. En todo caso soy un vitalista convencido y la prueba son mis libros porque para escribir se necesita de resistencia civil y de una conciencia de lucha muy fuerte. Y yo escribo con la conciencia de que nos acercamos a un desastre de grandes dimensiones y eso me lo confirma leer el periódico todos los días. - No obstante, me parece que en Buda Blues usted no deja de sentir cierta fascinación por ese grupo de rebeldes nihilistas. De terroristas antisistema que, paradójicamente, no proponen otro sistema. - Lo que la novela intenta postular es algo aterrador: estamos frente a un sistema corrupto, sucio, dañino y tramposo porque es un sistema diseñado para que se enriquezcan unos pocos en detrimento de la mayoría que queda arrinconada en los extramuros, marginada, y a la que se empuja a la periferia. Así que no podemos defender ese sistema ni a la clase política que ha contribuido a ello. Del otro lado surgen grupos de oposición esquizofrénicos, alucinados y llenos de un resentimiento que cada vez les hace atacar con mayor fuerza pero es una resistencia alocada y sin argumentos. En este marco los que nos situamos en medio lo tenemos muy difícil a la hora de buscar fórmulas para oponernos lúcidamente a ese sistema que queremos corregir y frente a esos otros que con mayor frecuencia están aterrorizando a la población civil. Estamos frente a dos actitudes inmorales y no se tata de tomar partido por ninguna de las dos opciones. Se trata en todo caso de crear un tercer frente: el del pensamiento. - Ese tercer frente que ahora menciona ¿es una realidad? - Es una realidad. Es más, creo que encuentros como la Semana Negra de Gijón lo ponen de manifiesto. - En sus novelas hay una constante: explora el universo donde se mueven las clases más desfavorecidas pero manteniendo cierta distancia. No se posiciona a su favor pero tampoco en su contra. - Creo que en los extramuros, en la periferia, allí donde surgen los desarrapados, es donde se encuentran los protagonistas de una nueva era. En esta marginalidad descubres historias que en ocasiones iluminan la condición humana y nos proporcionan luces sobre lo que somos y lo que quizás podamos ser en el futuro. La única manera de salir de esta encrucijada es estar atento a esa periferia porque en el centro de las grandes ciudades, donde transcurre la oficialidad, no sucede nada. Pero allí, en el borde, en la periferia, sí que pasan cosas porque el sistema siempre se colapsa. - En casi todas sus novelas hay una ciudad protagonista, una presencia física que marca mucho a sus personajes y el tono de sus historias: Bogotá. - Reconozco que es una de mis obsesiones como escritor. Elevar a Bogotá a la categoría literaria de la misma manera que conocemos a Buenos Aires por escritores como Ernesto Sábato o Julio Cortázar y México por Carlos Fuentes o José Agustín, o Nueva York por John Dos Passos o Paul Auster. Con mis historias pretendo que Bogotá deje de ser una ciudad que aparece en las noticias solo por asuntos relacionados con el narcotráfico o el terrorismo. Mi intención es convertir a Bogotá en una ciudad literaria, en una ciudad de libros. - ¿Les pesa a los escritores de su generación la que supongo es todavía la alargada sombra de Gabriel García Márquez? - El peso de Gabriel García Márquez en realidad lo cargan los escritores inmediatamente posteriores a él. Todos aquellos que mantuvieron una conducta digamos que edípica o parricida con el autor de Cien años de soledad o Crónica de una muerte anunciada. Los escritores que forman parte de mi generación nos conside-

¿LITERATURA DE GÉNEROS? “Con mis libros entro en el género sin darme cuenta, sin proponérmelo. Pero esto es así porque tengo una visión del mundo tan dura y crítica y a contrapelo, a contracorriente, que suelo penetrar, indagar en lo policial sin percatarme. Y de la misma manera que no me lo propongo voy más allá del género. Es decir, que me escapo, me desmarco, rompo voluntariamente su camisa de fuerza porque en el fondo no me interesa. La visión del mundo que tengo quizá sea lo que me emparenta con esa imagen que se tiene de la literatura negra, de descenso a los infiernos del mundo contemporáneo, de la realidad actual en la que nos movemos. Pero creo que también me escapo de esas fronteras que impone el género como apunta usted sin proponérmelo porque no es algo, no sé si una idea, que cuando me pongo a escribir una de mis historias lo tenga presente como un presupuesto estético.

ramos en todo caso sus nietos. Y como nietos la relación que mantenemos con García Márquez es fluida porque admiramos a quien consideramos nuestro abuelo literario si bien entendemos que ya no tiene nada que ver con nosotros en cuanto a influencia literaria. - ¿Quiere decir que la nueva literatura colombiana no abraza ya el realismo mágico? ¿Qué prefiere otro tipo de orientación? ¿Qué ya no busca refugio en esa especie de fantástico que se funde con la realidad? - La mayoría de los escritores colombianos de mi generación pertenecemos a lo que llamaría un realismo descarnado. Realismo que se caracteriza por su tono descendente y degradado. Y ese realismo no tiene nada que ver con lo real maravilloso que es una sublimación y que va hacia arriba mientras que nuestra literatura va hacia abajo. Pero reitero que eso no significa que no admiremos y respetemos como debemos la obra de Gabriel García Márquez. - En sus novelas Satanás, Scorpio City y Buda Blues hay un trasfondo policíaco, pero tengo la sensación que en sus historias es una excusa porque en estos libros que he mencionado usted trasciende las fronteras que le impone el género… De hecho, tengo la sensación que recurre a él como una excusa para descender a esos infiernos de los que antes hablaba. - Tiene usted razón cuando dice que con mis libros entro en el género sin darme cuenta, sin proponérmelo. Pero esto es así porque tengo una visión del mundo tan dura y crítica y a contrapelo, a contracorriente, que suelo penetrar, indagar en lo policial sin percatarme. Y de la misma manera que no me lo propongo voy más allá del género. Es decir, que me escapo, me desmarco, rompo involuntariamente su camisa de fuerza porque en el fondo no me interesa. La visión del mundo que tengo quizá sea lo que me emparenta con esa imagen que se tiene de literatura negra, de descenso a los infiernos del mundo contemporáneo, esa pesadilla que soportamos en la realidad actual en la que nos movemos. Pero creo que también me escapo de esas fronteras que impone el género como bien apunta usted sin proponérmelo porque no es algo, no sé si una idea, que cuando me pongo a escribir una de mis historias lo tenga presente como un presupuesto estético.

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En recuerdo de Amílcar Morera Bravo

ALGO MÁS QUE UN ESCRITOR
La familia del prestigioso médico e investigador palmero publica su libro de relatos La luz misteriosa
El viernes pasado, 23 de julio, se presentó en la Sociedad La Investigadora de Santa Cruz de La Palma el volumen La luz misteriosa, que reúne algunos de los mejores cuentos escritos por el médico y escritor palmero Amílcar Morera Bravo (1913-1991). Este libro, imprescindible por algunos de los retratos que ofrece de su isla natal así como por la serie de historias en la que describe sus dramáticas experiencias durante la Guerra Civil española, ha sido editado por la propia familia del autor al frustrarse el respaldo al que en un principio se habían comprometido el Ayuntamiento de Mazo y el Cabildo de La Palma.
EDUARDO GARCÍA ROJAS iendo todavía un malcriado aunque silencioso adolescente, que miraba con temor el mundo en el que los adultos querían encajonarlo tuve la suerte de conocer al doctor Amílcar Morera Bravo gracias a uno de sus nietos, persona con la que aún mantengo una amistad que ni el fuego del tiempo ni el de la distancia es capaz de achicharrar. Recuerdo al señor Morera Bravo, creo que ya jubilado de sus quehaceres como médico, manteniendo largas conversaciones como radioaficionado y reclinado en el escritorio de su casa de Mazo (La Palma). También escribiendo cuentos con una letra apretada y menuda que no pude leer aún con el olor a tinta fresca porque me tocaba regresar a mi casa, en la vecina isla de Tenerife. Pasado el tiempo, Morera Bravo tuvo la generosidad de regalarme uno de sus primeros libros, un volumen en el que se compilaban sus vivencias y reflexiones tras su estancia en Salvador de Bahía (Brasil) y que tituló Negro y blanco. Los relatos que despliega este libro son muy vivos y de penetrante y aguda observación psicológica, lo que despertó en aquel lector adolescente la necesidad de conocer aquella fabulosa tierra mientras agradecía que su autor hubiera evitado --quien sabe si con la precisión de un cirujano-- figuras barrocas, y sí apostando por un estilo claro y conciso, transparente en las formas y en el fondo. Casi veinte años después, su familia ha reunido otros tantos cuentos dispersos del médico escritor en un volumen denominado La luz misteriosa, un libro irregular pero con algunos relatos en verdad apasionantes. Los cuentos se reúnen bajo índices temáticos, y van desde historias de leyenda y personajes, a recuerdos de niñez, promesa y fantasmas. A mi juicio, los relatos más interesantes que compila este volumen son todos aquellos que se desarrollan en la Guerra Civil española, donde un joven Amílcar Morera participó en el bando nacional en su cuerpo médico. Leyendo estas historias ágiles y terribles por cómo presenta con normalidad las salvajadas de la guerra fraticida, parece que el

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escritor quiere mostrar que en tiempos de guerra lo que es normal es anormal en tiempos de paz. Amílcar Morera prescinde en estos cuentos de heroísmos, y muestra con cierta y conmovedora distancia una serie de hechos en los que de alguna manera fue protagonista. Entre esta larga lista de cuentos de guerra asoma también una aguda reflexión sobre el tristemente célebre jefe de una checa madrileña de nombre Agapito García Atadell, quien fue preso en un barco que hizo escala en el puerto de la capital palmera al finalizar la Guerra Civil y cuyas maletas (cuenta la leyenda que cargadas de objetos valiosos) misteriosamente desaparecieron… Finalmente, en Relatos de guerra, Morera Bravo ilustra con el siguiente fragmento que a continuación reproduzco lo que entiendo como una metáfora perfecta de lo que fue aquella Guerra (in)Civil: “En las calmas del tiroteo aquello era un lugar soleado, de hermosa campiña y mucha luz. De tarde en tarde llegaba algún herido y de vez en cuando un alférez aragonés y de complexión fuerte que acompañaba a

un prisionero de guerra. Llegaba a mi puesto de socorro y le disparaba, en nuestra presencia, un tiro en la nuca. Después me daba la orden: “Retira este muerto y mándalo para atrás para que lo entierren”. A la tercera o cuarta vez que se presentó en mi puesto, no pude resistirlo y le increpé descompuesto: “¿Quién eres tú para matar de esa manera?” Y la contestación fue más dura: “Soy un oficial y tú un cabo y mato a rojos”. Puso una bala en la recámara de su arma y siguió el discurso: “Tú me estás pareciendo un poco rojillo y vas a acompañar a estos”. La suerte, Dios o no sé que, hizo que desinflara su ira por otros derroteros, nos dijo que tenía un hermano en campo contrario y que el mejor premio que podía recibir era cazarlo como prisionero para desarmarle el cráneo. Así se calmó, soñando con placer en fusilar a su hermano”. El libro ofrece, además, interesantes descripciones de La Palma, personajes y recuerdos que ahora, afortunadamente, han sido recopiladas en un volumen que trasciende por su notable interés las fronteras de su isla.

UN HOMBRE VALIOSO
LEOPOLDO MARTÍN HERRERA (*) a Palma es una isla mágica y misteriosa. Está labrada en una orografía violenta, repleta de contrastes, donde las nubes, los grandes pinos y los abruptos desniveles configuran una geografía poderosa. En esta tierra mágica sucede el prodigio de parir generosamente grandes hombres que, a lo largo de la Historia, han destacado en los más variados campos de las Artes y de las Ciencias, en todo el Mundo. Quien tenga conocimientos o inquietudes para buscar, encontrará personajes valiosos y relevantes, dispersos por todos los lugares, salidos de entre sus habitantes que hoy son escasamente 80.000 y nunca fueron más. Uno de ellos resultó extraordinariamente valioso para sus conciudadanos, a mediados del siglo pasado. Por entonces, la única conexión de la Isla con

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el exterior era la mar, cuando barcos comerciales hacían el tráfico de mercancías y el popular "correíllo", dos o tres veces a la semana, transportaba las personas a Tenerife, tras una larga noche de viaje. Deduzcan la trascendencia que tenía disponer de un Médico-Cirujano, sin horarios, de tal capacidad que reparaba los huesos rotos de un traumatizado, era capaz de abrir un tórax para suturar las heridas de un apuñalamiento o realizaba una craneotomía, para aliviar un traumatismo cráneo-encefálico. Esta persona prodigiosa se llamó Amílcar Morera Bravo y muchos palmeros fuimos beneficiarios directos de su extraordinaria capacidad para resolver problemas médicos de manera eficaz e inmediata. Yo mismo viví como, partiendo de una minuciosa auscultación, detectase un "soplo" por el que diagnosticó la presencia de una cardiopatía. Así, además, me realizó una amigdalectomía interviniéndome, poste-

riormente, de apendicitis, en 1957 -¡con anestesia local!- (ya que no se me debía administrar éter, anestésico habitual entonces). Ya siendo estudiante de Medicina en Cádiz, en la década de los 60, pasaba las mañanas de los veranos en el Hospital de Dolores, acompañándole en su actividad, lo que me permitió recibir constantes lecciones humanísticas, algunas de ellas más hermosas que las derivadas del quehacer científico. Su grandeza como médico y como hombre, hacía que nada le fuese ajeno. Así, estimulando el conocimiento y la crítica, proponía continuamente actos culturales y actividades artísticas que pueden recordar quienes vivieron aquellos años. El paso del tiempo no ha podido reducir el recuerdo y el agradecimiento que ésta, su tierra, le brindó. Posiblemente siempre será escaso, por todo lo que él le dio a la gente de La Palma. (*) Leopoldo Martín Herrera es médico

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Biografía
Amílcar Morera Bravo nace el 1 de marzo de 1913 en la villa de Mazo y fallece en Santa Cruz de La Palma el 8 de enero de 1991. Sus estudios de Medicina los inicia en 1931 en la Universidad de Barcelona, continuándolos, a partir de 1934, en Madrid y obteniendo la titulación por la Universidad de Valladolid en 1936. Sus primeros servicios facultativos los prestó en plena Guerra Civil, en los hospitales militares de Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente gana una plaza por oposición como médico del Protectorado de Marruecos (Vitoria y Alcazarquivir). De regreso a Canarias en 1941, desarrollará su labor en Tenerife junto a los doctores Zerolo y Cerviá, ingresando posteriormente en diciembre de 1942, por oposición, en el Hospital de Dolores de la capital palmera del que llegaría a ser su director. En Santa Cruz

de La Palma también ejerció como cirujano en la Clínica Camacho siendo el primero en practicar en la Isla la neurocirugía y la cirugía pulmonar y también, por la experiencia adquirida en la contienda española, impulsor de la cirugía traumatológica. En 1946 se incorporará a la plantilla de la Seguridad Social y en 1961 se traslada a Brasil. Fruto de su estancia americana será el libro titulado Negro y Blanco (Cuentos de Salvador) 1965 y La Enfermedad del padre Anchieta, 1968. Negro y blanco es, como su propio autor manifiesta, “la recogida directa de unos apuntes, sin enmienda, sin tocarlos más, en la misma salsa conque fueron vividos y escritos. Ha cambiado en ellos solo el papel, porque perderían su calidad si fueran artificiosamente mejorados. Van rudos, repitiéndose en su contenido, como lo que intentan expresar. Sobresalen

obsesivamente, el calor, la humedad, la añoranza y lucha por volver a tu tierra, a la tierra buena con hombres agrios, de vuelta de la tierra mala con dulce en las gentes y en los frutos. Dulce que a nuestro paladar resultó empalagoso. Así era y así quieren nuevamente ser en estas líneas”. Es autor de diversos artículos sobre paludismo, sífilis, reumatismo, etc., publicados en revistas médicas especializadas. En 1976 inaugurará la entonces Residencia Sanitaria de la Seguridad Social Nuestra Señora de las Nieves, centro

hospitalario donde dirigirá el Servicio de Cirugía General hasta su jubilación, el 1 de marzo de 1983. A su labor como médico hay que añadir su amplia trayectoria intelectual, en la que hay que incluir su etapa, en los inicios de la década de 1960, como presidente de la Sociedad La Cosmológica de la capital palmera que en 1986 le hace Socio de Honor. A ello se une su significativa producción literaria, inédita en muchos casos. De su pluma salieron narraciones, cuentos y ensayos

que fueron dados a conocer en periódicos y revistas. Entre los títulos conocidos están Aspectos de la Isla, Cruz Verde, El perro negro, Mover la Isla, La Isla y el mar, El pulpo gigante, Graciela... Su interés por el pasado insular se refleja en artículos como Una tromba de agua en La Palma en 1783, publicado en Revista de Historia en 1957, o en la inclinación por la arqueología, participando al respecto en excavaciones como la llevada a cabo, en septiembre de 1963, en su pueblo natal, a raíz del hallazgo de la necrópolis de La Cucaracha, donde aportará sus conocimientos médicos en el estudio de los numerosos restos óseos hallados. En su localidad natal se le rindió homenaje público, al tiempo que se dio su nombre, por acuerdo plenario de 6 de junio de 1975, a la “vía de acceso al casco urbano desde la carretera del Hoyo”, en dicho término municipal. El Colegio de Médicos de Tenerife le ha distinguió nombrándolo Colegiado de Honor.

FRAGMENTO DE ‘UNA MEDALLA MILITAR’
AMÍLCAR MORERA BRAVO e parece que se llamaba Aguilar. Era alto, no mal parecido y tenía ascendencia Canaria. Los suyos fueron propietarios de los arenales que en Gran Canaria se extienden entre el Puerto y Las Palmas. Ahora constituye la Ciudad Jardín y alrededor de la playa de las Canteras, forma una numerosa población y bien planeada, campos de deportes, hoteles muy frecuentados y aires de modernidad en sus paseos junto al mar. La Sierra de Pandols era el mirador que dominaba el Ebro. Dejando el Balneario, subimos unos estrechos senderos para aproximarnos al picacho que dominaba, con fuego de ametralladora, aquella zona. Ya en la base debían subir las secciones del 3er Batallón de Flandes para iniciar la toma de aquel reducto enemigo. La zona que se alejaba más la cubría la compañía de Requetés de Navarra, que mandaba Antonio Oriol (...). Iban los soldados en fila india, uno tras otro. La mitad había pasado un recodo del camino, la otra mitad podía ser avistada desde nuestro

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puesto, en la posición de partida. Los vigilantes enemigos los descubrieron y los “boinas rojas” recibieron las descargas de varias ametralladoras. El fuego era intenso, el polvo se levantaba abundante en el camino bajo tanta bala. Los soldados, ante el ruido y los impactos, se tendieron en el ribazo creyendo que era de frente de donde provenían. Disparaban desde la misma cúspide y hallándose inmóviles, tenían un blanco donde hacían bajas a todo placer. Fueron muchos los que quedaron allí. Junto a la vertical del risco, ocultos a la visión de los nidos de ametralladora, subía otra sección con Aguilar al frente y éste, acelerando la ascensión, llegó a la altura y atacó de flanco la posición enemiga. Los silenció así y escaparon ladera abajo, en la contra-pendiente, los enemigos. Llegó allí y logró el desahogo en aquella situación. Un disparo de nuestra propia aviación estalla su bomba junto al risco, a media altura. Mala fortuna, un casquete de metralla dio en el cuello del asistente del cura, que estaba a mi lado, y el silbido de la sangre que salía de una carótida no pudo ser contenido, pese al enorme esfuerzo que hizo mi mano apoyándose en la región herida. En segundos se des-

plomó y falleció. Lo apartamos y dejamos en el suelo, esperando la ocasión de evacuar el cadáver. Era un ejemplar de mozalbete que sólo por su aspecto merecía vivir. (...) Nos encontramos, al subir nosotros, con Aguilar, que había sido el héroe de aquella operación. Tocó más tarde el echar a la boca unos enlatados y un poco de pan. La guerra obliga a usar una personalidad que nos sale sin saber ni cómo ni de dónde, pero que existe y hace con el terror los actos heroicos. Allí me senté a su lado y tuve curiosidad por saber cómo había realizado aquella hazaña. Le pregunté qué había sentido cuando realizó tan extraordinaria acción --tomar una escabrosa posición donde llegó el primero al mando de su diezmada unidad-- y me contestó: “Oí: ¡Hay que subir!, ¡hay que subir!, ¡hay que subir!, desde que nos mandaron hasta que nos volvieron a ordenar que dejáramos la posición”. Me contó que aún sentía en sus oídos la orden recibida, le sonaba más que los disparos, y subió, y le siguieron sus soldados, y se hizo cumbrera su colocación y sucedió todo oyendo: “HAY QUE SUBIR”. No me podía dar otro detalle porque lo ignoraba. Y el Comandante de la Unidad, capitán

estampillado con la estrella de ocho puntas en el gorro, Juan Luque Arenas, dio cuenta de la acción cuando pudo conectarse la instalación de campaña. Se desenredaban carretes de hilo telefónico sobre el terreno para lograr los enlaces directos. Lo supo el General Camilo Alonso Vega, y le iniciaron el expediente, concediéndole la medalla militar individual. Ruido, mucho ruido de disparos y explosiones de bombas de cañón y de aviación. Muertos, muchos muertos y una orden que se efectuó porque algo misterioso condujo un caminar adecuado a una persistencia audible: “hay que subir”. (...) Muchos años después visité al Comandante Luque. Ya vivía en Madrid, retirado de su último quehacer en la Guardia Civil. Me contó que había vuelto por aquel picacho casi al mes de la escena. ¡No se podía respirar! El olor agostaba los sentidos. Todo aquel campo era podredumbre, inmensa podredumbre. En medio de tantos recuerdos, me enseñó un libro donde había unas líneas citándolo a él, como distinguido en el mando de la Cuarta División de Navarra. Dejé el piso del Comandante Luque en San Francisco de Sales. (...) S/C de la Palma, 21 de diciembre

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EL VUELO DE ÍCARO /
NÚMERO: XCI

Coordinación: Coriolano González Montañez

CUANDO UNA PORTADA ES INFORMACIÓN
(Contribución al centenario del nacimiento de Miguel Hernández) M. CINTA MONTAGUT

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a portada de la revista Ágora (núm.17, enero 2010) desmiente la mentira interesada de los biógrafos nacionalcatólicos de Miguel Hernández. Presenta esta publicación la imagen de Josefina Manresa, la mujer del poeta, y de Miguel en el frente de Jaén por el año de 1937. Estamos ante un caso en que una fotografía es más que un testimonio de época: revivida por la citada revista, se convierte en información. Josefina estuvo comprometida en cuerpo y alma con el poeta y con los valores republicanos de justicia que Miguel Hernández alentaba - y también muchos de sus lectores actuales.

Fue una mujer valiente, como muchas mujeres de la II República, las que defendieron con su sangre Madrid, o lucharon en el frente de Aragón, o alzaron su voz en las Cortes para conseguir por primera vez en España el voto femenino: mujeres como Clara Campoamor, Dolores Ibárruri, María Teresa León, Lina Odena, Rosita la Dinamitera (a la que cantó Miguel), Aida Lafuente y tantas otras que compartieron con sus esposos y compañeros la misma lucha por los ideales democráticos. En este año 2010, en que se celebra el centenario del nacimiento de Miguel Hernández, es hora ya de denunciar la infamia a que se sometió la figura de Josefina y por ende la del matrimonio de ella y el poeta. Josefina no sólo le acompañó al frente (nada menos que en su luna de miel), como demuestran los testimo-

nios gráficos de la época, que la revista murciana Ágora ha publicado en su portada; sino que estuvo siempre al lado de Miguel Hernández, como mujer leal pero también como compañera valiente del poeta, durante el calvario final de éste por juzgados, cárceles y autos de fe con los que intentaron forzar su conciencia el régimen franquista y las autoridades eclesiásticas. Es hora, pues, de reescribir de nuevo la biografía del poeta reconstruyendo la verdad de esa historia personal de amor a la libertad entre el poeta y su esposa, Josefina, una

mujer de casta, una luchadora. *Fulgencio Martínez es escritor, profesor de Filosofía y codirige, junto a F.J. Illán Vivas, la revista Ágora.

DESASOSIEGO
Antonio Luis Ginés

Picados suaves sobre el agua
Bartleby Editores 2009

CONCHA GARCÍA unque un libro de poemas está abierto a la interpretación de quien lo lea, no deja de ser cierto que estamos condicionados por una tradición, más o menos asumible, que actúa como una línea de puntos luminosos -o mejor una constelación-, en cada uno de los cuales nos imaginaremos el brillo de los precursores: unos resplandecerán más que otros en función de quien obser ve el plano, e irremediablemente otros desaparecerán o parpadearán titilantes hasta que se oscurezcan. El maestro Mallarmé, en una conferencia que pronunció en Oxford el uno de marzo de 1894, ya se estaba adelantando a su época cuando aseguró que la prosa misma era un verso fragmentado que jugaba con sus timbres e incluso con sus rimas disimuladas. Y añadió: "porque toda alma es un nudo rítmico". El libro del autor cordobés Antonio Luís Ginés (1967) me ha llevado a la hermosa y concisa

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expresión puesto que sus textos son llevados hasta el paroxismo del desasosiego. Hablamos de una prosa poética muy concisa y acertada, no en vano también es un excelente autor de relatos. Picados suaves sobre el agua contiene el pulso de un hombre de nuestro tiempo que ya no tiene que sostener su idiosincrasia de masculinidad, afortunadamente. El poemario está dividido en tres secuencias espaciales que nos devuelven al título del mismo: picados, suaves, sobre el agua. Esta construcción de carácter cinematográfico apela a un campo de imágenes que no sólo se nutre de la literatura pura y dura sino que abre su objetivo a campos tan interesantes como el cine-quién puede hoy ignorar ese detalle-. Escribir ya no es sólo una concatenación de virtuosismo lingüístico. Como digo en el prólogo, cada poema se anuncia con un título-palabra que va a ser significativa en el desarrollo del mismo -y seguimos con las imágenes cinematográficasdonde acompañaremos al poeta a mirar por un camino existencial, irregular y constante, de donde brota el desmoronamiento de la existencia en cada uno de sus derroteros, mar-

cando un rumbo de expectación a la deriva. Los textos son eslabones de una cadena que salda cuentas con la vida a golpe de instantes donde se percibe el momento de la sensación verdadera (parodiando a Handke). Y es que el tiempo y el espacio, fugaces y veloces, son captados algunas veces con precisión en ciertos poemas para hacer sentir esa fugacidad al lector (también la fotografía, sobre todo, la de antes). ¿Qué movimiento desata este nudo rítmico del alma?: el sujeto apenas puede moverse, sólo en su perplejidad es espectador de escenas de su propia vida en un plano subjetivo, haciendo que autor, lector y personaje compartan la misma mirada. Seres que el azar mueve en una repetición construida a base de dosis muy elevadas de tradición y secuelas religiosas. Y el resultado es que cuesta salirse del marco en el que padecemos la existencia. Por suerte, la poesía, aunque no nos brinde solución alguna, hace que te detengas y por lo menos ref lexiones: Es hora de esparcirse, de lanzarse a los valles y los pueblos, de abrir planos y señalar puntos remotos. Apenas importa el equipaje, sólo cruzar y no detenerse más de lo preciso, ganar segundos en las puestas de sol...

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MÚSICA

LA UNIÓN HACE LA FUERZA
Santa Cruz de Tenerife acoge hoy MUMES 2010, una apuesta por los sonidos de Senegal, Colombia, Angola y Canarias
RAFA CEDRÉS

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a plaza Alisios del Auditorio de Tenerife se transforma hoy, sábado, en punto de encuentro con las culturas del mundo gracias a la celebración de la VII Edición del Festival de Músicas Mestizas y +, MUMES 2010. Este año, el escenario servirá de plataforma de fusión de sonidos de Senegal, Colombia, Angola y Canarias. Entre otros, actuará el artista senegalés Cheikh Lô (en la fotografía), que presentará algunos temas de su último trabajo discográfico, Jamm, donde los ritmos mbalax, contagiados de funky, se mezclan con elementos de highlife, afrobeat y rumba congoleña. Lô se considera un espíritu libre, que ha absorbido estilos y culturas a lo largo de diferentes viajes musicales por todo el planeta. Nacido en Burkina Fasso y de padres senegaleses, de él ha dicho Youssou N'Dour: ·”Su voz es como un viaje a través de Malí, Niger y Burkina”. Pero en MUMES también tienen un lugar destacado los grupos innovadores y, en esta séptima edición, se podrá escuchar a la banda colombiana nominada al Grammy Latino 2009 al Mejor Nuevo Artista: Choq Quib Town. Esta formación acaba de lanzar en el mercado internacional su trabajo discográfico Oro, que ya ha presentado por escenarios de todo el mundo. Los ritmos afrocolombianos se mezclan con hip hop, funk, dancehall y músicas electrónica y caribeña, para constituir un estilo urbano propio, que redefine el folclore de su país de origen. Desde Senegal llega también Jac et Le Takeifa, grupo compuesto por cinco hermanos que decidieron emprender juntos el camino de la música hace seis años. Su música es una fusión de estilos que engloban el pop africano y acústico, con sonidos propios de soul, jazz, blues, reggae, folk e incluso flamenco. Por su parte, Katembe Project trae su propuesta musical desde Angola, para difundir el kuduro, un estilo de música originario de este país africano. Se trata del resultado del choque entre los sonidos tradicionales angoleños y la electrónica occidental. Este estilo incluye un baile que se caracteriza por una serie de movimientos espasmódicos que pueden llegar a desembocar en el llamado perreo.

La representación canaria en el Festival corre a cargo de Break&Culture, grupo nacido en las islas de la combinación de componentes de diferentes formaciones del ámbito internacional --Cuba, Londres, Senegal, Canarias-que escogieron Tenerife como punto de encuentro

Como en ediciones anteriores, Canarias está presente en MUMES. La representación canaria corre a cargo de la banda Break&Culture, grupo nacido en las islas de la combinación de componentes de diferentes formaciones del ámbito internacional --Cuba, Londres, Senegal, Canarias, etc.-- que escogieron Tenerife como punto de encuentro. Para disfrutar de este encuentro multicultural, se pondrán a la venta las últimas localidades, al precio de 18 euros, en la taquilla que la organización habilitará a las 17 horas. Las entradas dan derecho a asistir a las actividades previas, que tendrán lugar en el mismo recinto, y que comenzarán a las 17 horas, con la creación de una obra en directo a cargo del artista senegalés Cheikh Keita, quien participó en ARCO 2008. Para esta actividad, se ha habilitado una carpa en la que se podrá seguir el nacimiento de la obra, para la que el autor mezclará acrílico con alquitrán. Músico y pintor, Keita Cheikh Tidiane es un artista comprometido y una revelación en su país. De hecho, en 2000 fue reconocido por el Ministerio de Cultura de Senegal y su obra está presente en la Galería Nacional de su país. A la misma hora, estará disponible una muestra de cocinas del mundo, como

viene siendo habitual en MUMES, con puestos de gastronomía de Turquía, Senegal, Argentina y Ensaladas del Mundo, para cuyos productos se han establecido precios asequibles. A las 19 horas, Dj Kali, habitual de la programación del Festival, se encargará de calentar el ambiente para recibir a las cinco bandas de músicas del mundo que garantizarán el espectáculo hasta la madrugada. Producciones Mirmidón, Tantoarte Producciones y Rider Producciones han vuelto a apostar por esta iniciativa músicocultural que convierte Tenerife en un espacio para la expresión de la multiculturalidad y la tolerancia. La iniciativa cuenta con el patrocinio del Gobierno de Canarias, Casa África, Cabildo Insular de Tenerife, Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife [Organismo Autónomo de Cultura, Organismo Autónomo de Fiestas, Participación Ciudadana y Nueva Vecindad y Sociedad de Desarrollo] y Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna. Colaboran Auditorio de Tenerife, TEA Tenerife Espacio de las Artes, Cruz Roja Española, Cajasiete, Hotel Contemporáneo, Xana Yoga, Santa Bárbara Airlines, Sala A Saudade, yosoyvenezolano.com y Grupo Da Gigi, entre otras instituciones y empresas.

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8 El perseguidor
MOULOUD MAMMERI.

Sábado, 24 de julio de 2010

Y en septiembre, SILA 2010
Editores, escritores, periodistas, blogueros, antropólogos, profesores y lectores celebrarán del 22 al 26 de septiembre en el Puerto de la Cruz (Tenerife) la segunda edición del Salón Internacional del Libro Africano. Encuentro de Editores de Canarias 2010, un espacio

profesional y literario en el que participan trece países del continente. Europa y América también estarán presentes en estas jornadas, que este año amplía los días de programación y estrena novedades. Debates, diálogos en vivo, meetings profesionales y presentaciones de libros son algunas de las actividades de este encuentro con la cultura africana y la edición profesional, que durante cinco días reunirá en el Puerto de la Cruz a más de setenta participantes.

Argelia, Marruecos, Guinea Ecuatorial, Mauritania, Mozambique, Angola, Camerún, Cabo Verde, Sudáfrica, Congo, Benin, Nigeria, Senegal, Portugal, Croacia y Francia son los países invitados al SILA. Encuentro de Editores en Canarias 2010, en el que se analizará los hitos de la historia reciente de África, las raíces

sociales y políticas de su literatura y la figura del argelino Mouloud Mammeri, investigador y difusor de la cultura amazigh y bereber. Las lenguas africanas y el papel del traductor, las posibilidades de desarrollo económico y cultural que abren la impresión digital y las nuevas tecnologías son otros de los asuntos que se abordarán este año en SILA. Silvano Gozzer, filólogo y autor del blog Anatomía de la edición; el periodista cultural y blogger

Juan Ángel Juristo (El Urogayo, El Sol, El Mundo), Ángel María Herrera, director de Bubok, editorial especializada en autoedición y el escritor caboverdiano, Germano Almeida, serán algunos de los protagonistas de las mesas. En los Diálogos, destaca la presencia del escritor caboverdiano José Eduardo Agualusa y de la antropóloga francesa Sophie Caratini, autora de un texto sobre la tribu saharaui de los erguibat, Hijos de las nubes.

EL PIE DE LA LETRA /

Alfonso González Jerez

EL PERIODISTA VÁZQUEZ MONTALBÁN

Y

qué haces cuando no escribes? -Leo. -¿Y cuándo no lees? -Escribo. -¿Y vivir? -Mi vida hasta los treinta años fue más historia que vida y desde los treinta años ha sido menos vida que literatura. -“De la vida me acuerdo…” -“…pero dónde está”. ¿Y en la Recova se encuentra queso de Fuerteventura? -Claro. -Pues me voy a acercar. Iré en taxi. Tengo el tiempo justo antes de subir a Los Rodeos y coger el avión. Manuel Vázquez Montalbán apuró el café, saludó muy seriamente y, cargando con un pequeño equipaje de mano, salió del Hotel Mencey a trote cochinero. ¿En qué año fue ese desayuno? ¿1993, 1994? En 1994, sin contar con sus colaboraciones periodísticas y conferencias, Vázquez Montalbán publicó el relato Roldán, ni vivo ni muerto, la novela El estrangulador y los ensayos Panfleto desde el planeta de los simios y Pasionaria y los siete enanitos, y antes de fin de año entregó a Planeta una nueva y voluminosa entrega de Carvalho, El premio. La estrepitosa fecundidad de Vázquez Montalbán formaba parte de su genética como escritor y también de su imagen pública. “Escribía torrencialmente”, me dijo una vez Jorge Herralde, “escribía cada vez más desaforadamente, y en los últimos años, en medio de ese alud

de páginas, cometía descuidos terribles”. Probablemente. Pero el mayor descuido era la muerte, la muerte que había anidado en un corazón enfermo, y no para evitarlo, sino para olvidarlo, decidió acelerar hasta el final, incluyendo una gira de conferencias por universidades y centros culturales de Australia y Nueva Zelanda. Conferencias y debates recorriendo las antípodas en solitario y con cuatro bypass en la mochila. De vuelta, en el aeropuerto de Bangkok, un infarto masivo acabó con Vázquez Montalbán en octubre de 2003. Lo último que escribió fue su columna semanal para El País. Se cerraba así un odioso círculo perfecto: quien empezó como periodista con apenas veinte años terminaba su carrera rematando una columna que era una referencia cotidiana para cientos de miles de ciudadanos. Y desde el principio en ese acelerado magma que fue el periodismo de Manuel Vázquez Montalbán estaban un poeta, un novelista y un ensayista velando armas y practicando sus primeras escaramuzas. El periodismo como ejercicio informativo y, al mismo tiempo, como crisol para la madurez de las dotes de un escritor. El profesor Francesc Salgado reúne ahora la obra periodística de Manuel Vázquez Montalbán (crónicas, reportajes, entrevistas, columnas) en tres volúmenes editados por Debate. El primer volumen da cuenta, bajo el título La construcción del columnista, del periodo comprendido entre 1960 y 1973. Los siguientes aparece-

rán en 2011 y 2012. Es un proyecto de recuperación de excepcional interés para comprender el periodismo español del último tercio del siglo XX y la asombrosa estatura de Vázquez Montalbán como periodista que tocó todos los géneros, formatos y disciplinas del oficio. En el primer tomo se encuentra, en efecto, la arqueología profesional de Vázquez Montalbán, que comenzó con su debut en la prensa falangista. Hijo de un obrero represaliado en la Guerra Civil, su única salida profesional – la acuciosa necesidad de ganarse la vida – le llevó a las páginas de El Español y Solidaridad Nacional. La desconfianza

de sus superiores estaba bastante justificada: a finales de 1961 había ingresado en el PSUC. Por la mañana escribía sobre la visita de un ministro franquista a Barcelona y por la noche se reunía clandestinamente con los camaradas y tiraban panfletos y organizaban manifestaciones. Esta situación surrealista no se prolongó mucho: en mayo de 1962 lo detuvieron, lo apalizaron y un consejo de guerra lo condenó a tres años de cárcel. Fue bastante difícil comenzar de nuevo, y durante varios años sobrevive escribiendo casi en solitario una revista de decoración, Hogares modernos, y es a finales de los sesenta cuando a través de sus colaboraciones en Tele/eXpres, Hermano Lobo y, sobre todo, Triunfo, cuando alcanza estabilidad profesional y comienza su proyección pública en toda España. El periodismo de Vázquez Montalbán es un brillante y sostenido milagro solo comprensible en esa placenta histórica. Un festín de inteligencia, humor, sarcasmo y creatividad estilística. Una extensa y sólida cultura, ajena a cualquier dogmatismo izquierdista y vivificada por la curiosidad permanente, donde convivían el Lenin y Thomas Eliot, el marxismo de Karl y el marxismo de Groucho, la denuncia histórica y la melancolía privada. Una voluntad deliberada de poner en contacto sistemas y referencias culturales: Gramsci y Concha Márquez Piquer, los prodigios de la tortilla española y las lecturas críticas del capitalismo peninsular durante el tardofranquismo, las bellezas del bolero y la alienación consumista. Y una capacidad desbordante de invención formal: el juego de los seudónimos, la incorporación del lenguaje popular y callejero al discurso articulístico, la ficcionalización de sucesos y personajes políticos, empresariales o intelectuales como metáforas críticas de su verdadera faz y sus auténticos intereses. A veces pienso que a un joven Vázquez Montalbán jamás se le abrirían las puertas en la actual prensa local. No por rojo, o no solamente por rojo. No por crítico, o no solamente por crítico. Lo que sobre todo no se le toleraría es su capacidad de renovación expresiva y su interés por alcanzar la realidad. Eso sí que no. Hasta ahí no vamos a llegar.