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El petróleo en Guinea Ecuatorial, pobreza, corrupción y maldición de los

recursos

Ubaldo Martínez Veiga
CEAH-UNED

El petróleo de Guinea Ecuatorial se obtiene fuera de la costa (offshore)

El dato que da el título a este epígrafe puede parecer algo banal, que tiene que ver
con problemas “espaciales” o geográficos que, como tales, no tienen importancia.
Sin embargo, las cuestiones de tipo espacial son centrales y determinantes en la
constitución del análisis científico.

En uno de los mejores, incluso se podría decir que el mejor, libro que se ha escrito
sobre el petróleo, Fernando Coronil ofrece una consideración seminal (1997: 106-
108). Según él, en 1943 se promulga en Venezuela una nueva ley que cambia de
una manera importante la política petrolera. La ley promulgada por el General
Isaías Medina Angarita en 1943 aseguraba la presencia a largo plazo de la industria
petrolera en base a darle concesiones por un período de cuarenta años. La ley de
1943 propugnaba que el papel del gobierno, no solo era obtener recursos más
abundantes de la industria del petróleo, sino promover la industrialización de
Venezuela. Como se empezó a decir en este tiempo: “sembrar el petróleo” (p.108).
La ley de 1943 juega un papel fundamental en la transformación de Venezuela en
una nación que podríamos designar como “petrolífera.” En la ley se reconocía que el
subsuelo era propiedad nacional y que el papel del Estado será salvaguardar esta
propiedad a favor de la colectividad. “La ley confirmaba el papel dual del estado
como poder soberano y propietario de la tierra. El reconocimiento de estos papeles
legitimaba una política petrolífera de incrementar los impuestos, (a las empresas
petrolíferas) y de una política económica de un desarrollo promovido por el estado,”
(Coronil 1997: 108). Pero es importante subrayar una diferencia relevante entre lo
que ocurre cuando se introduce la producción del petróleo en Venezuela y lo que
acontece cuando se introduce la ley de 1943. En el año 1914, la Compañía Royal
Dutch Shell empieza a producir petróleo. El Gobernante de Venezuela es el General
Juan Vicente Gómez, un dictador que duró mucho tiempo en el país, desde 1908 a
1935. En la ley, que regula las concesiones de petróleo hasta 1943 se establecía
que las empresas petrolíferas pagaban de media un “royalty” del 9 %. Es llamativo
que durante este período las compañías petrolíferas pagaban menos en “royalties”
que las exenciones fiscales sobre los bienes que importaban, y de las que estaban
exentas por el propio gobierno. La razón para esta situación está en que el gobierno
de Gómez era muy personalista, sin ninguna base social ni popular. Por esta razón,
no podía permitirse el enfrentamiento con las compañías petrolíferas, y, por ello,
era muy receptivo con respecto a sus presiones. Como dice Coronil, (1997: 82),
“estas regulaciones favorables reflejan la búsqueda por parte de Gómez del apoyo
político de las compañías petrolíferas”. Apoyándose en estas firmas poderosas
usaba el estado como un gobierno privado. Gómez se convirtió en el propietario
más grande de Venezuela y uno de los hombres más ricos del continente. Tanto el
trato de favor con respecto a las compañías petrolíferas, que lo justifican, como con
respecto al enriquecimiento inmenso, son paralelos en el caso de Gómez y en el de
Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial. De ello hablaremos más adelante. Es
importante subrayar que la ley Gómez “exige que las compañías petrolíferas
pongan sus refinerías fuera del país, (offshore), en la isla holandesa de Curaçao,
para evitar crear grandes concentraciones de trabajadores con los consiguientes
problemas laborales,” (Coronil 1997: 107). Aquí el paralelismo entre Venezuela en
aquel periodo en donde la industria del petróleo se coloca fuera, y Guinea
Ecuatorial, donde ocurre lo mismo, es bastante grande. En los dos casos se quiere
obtener el dinero del petróleo, evitando la concentración de trabajadores y las

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cuestiones de tipo laboral que pueden aparecer. En contraposición a la ley Gómez,
la ley de 1943 o “Ley Medina” incluía una clausula muy importante: obligaba a las
compañías a construir refinerías dentro de Venezuela. Con ello, “el gobierno Medina
buscaba diversificar la economía venezolana. El papel del gobierno no era
únicamente extraer más recursos de la industria petrolera, sino promover la
industrialización de Venezuela,” (Coronil 1997: 107-108).

Pero, con ello no se produce una integración de la industria del petróleo dentro del
país; de alguna manera sigue siendo externa a él, (Coronil 1997: 108). Aunque la
Ley Medina exigía la colocación de las refinerías dentro del país, “la invisibilidad
social no ha aumentado la amnesia histórica con respecto a la transformación (de
Venezuela) en una nación petrolera….esto puede tener su origen en que la industria
(petrolífera) se origina como un enclave extranjero….la extracción de petróleo es
totalmente distinta de las actividades de la agricultura de exportación que implican
grandes sectores de la población en ciclos estacionales de planta y recolección o de
la reproducción del ganado, y lo mismo ocurre en la mayoría de las explotaciones
mineras.” Esto ocurre no sólo en Venezuela, sino también en el caso que vamos a
estudiar de Guinea Ecuatorial. Lo que Coronil quiere decir es que la extracción del
petróleo es intensiva en capital. Después de la fase de exploración, los trabajos,
que la extracción crea, tienden a disminuir. Estas observaciones muy pertinentes de
Coronil han sido ampliadas a fenómenos más generales.

Centrándonos en lo que ocurre en África, podemos encontrar algo bastante
interesante. James Ferguson (2016: 194-210), ofrece un capítulo en el que
compara el sistema de extracción del petróleo con otro sistema de extracción de
mineral, en este caso de cobre.

En el caso del petróleo se estudia lo que ocurre en Angola y en el caso del cobre se
estudia lo que ocurre y ha ocurrido en Zambia. La dicotomía entre el petróleo y el
cobre se parece mucho a la dicotomía que Coronil establecía entre el petróleo y la
agricultura y obtención de minerales en Venezuela, pero es interesante analizar un
poco casos africanos porque, en principio, se piensa que se parecen más al caso de
Guinea Ecuatorial que el caso Latinoamericano. Por otra parte, Ferguson se lamenta
de una situación que se parece bastante a aquella en la que yo me encuentro. “Es
difícil,” dice, “escribir acerca de los nuevos desarrollos en África, porque sobre este
problema no hay hoy día investigación académica y prácticamente nada que los
antropólogos pueden considerar como trabajo de campo,” (p.195). Ferguson dice
que él tuvo que recurrir a una literatura rica en la que se incluyen informes de
ONGs, de organizaciones filantrópicas y de organizaciones internacionales etc…Hay
que decir que me he encontrado con los mismos problemas y por ello he usado
todo tipo de documentos y también trabajos académicos que han servido de
mucho.

Hay una pregunta que se hacen con frecuencia desde los periódicos hasta los
técnicos del desarrollo: ¿por qué es África tan pobre? A ello se suelen dar muchas
respuestas y entre ellas se puede escoger la que ofrece el Banco Mundial cuando
dice que las economías africanas están estancadas porque son incapaces de atraer
inversiones privadas debido al mal gobierno, la corrupción o la violencia civil.

En un artículo muy conocido, William Reno (2001: 187), dice que hay un estudio de
la OECD sobre los sistemas de inversión en los países en desarrollo en donde se
afirma que en los años 1994-1996 hay que colocar a África como un lugar con la
mayor tasa de riesgo. La lista de países se inauguraba con Angola, la República del
Congo y Guinea Ecuatorial.

Efectivamente se trata de países en una situación de guerra civil o con gobiernos
sin ningún respeto por los derechos humanos que se presentaron como exitosos en

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el crecimiento económico. Por ejemplo, Angola tiene una de las tasas más altas de
crecimiento del PIB durante periodos, como el final de los ’80, en donde se daba
una situación de Guerra Civil y lo mismo se podía decir de Sudán que en los 1990
tenía una tasa de crecimiento del 8.1 %, que lo coloca en lo más alto de los países
de África, a pesar de encontrarse en una situación de guerra brutal.

Ferguson establece una dicotomía entre Angola y lo que ocurre en Zambia. A partir
de los datos ofrecidos, se pueden construir dos tipos ideales: uno es Angola y el
otro Zambia. El primero va dirigido a la producción de petróleo y el segundo a la
producción de cobre. Las condiciones y características son bastante distintas. Una
de las producciones fundamentales de Angola es el petróleo.

En esta producción el país es uno de los que más producen en el mundo. A principio
de los 2000 producía, algo así como un millón de barriles de petróleo y se esperaba
que en pocos años llegaría a 2 millones, bastante más que lo que produce Kuwait.
La producción tiene lugar fuera de la tierra, en el mar, fuera de la costa (offshore).
Además, una parte muy pequeña de la riqueza obtenida del petróleo entra en la
sociedad angoleña. El pueblo angoleño es extremadamente pobre y el país está
muy bajo en el índice de Desarrollo Humano de la ONU. Incluso hay un dato muy
llamativo. En el año 2000 la UNICEF declaró que Angola era el peor país del mundo
para que los niños pudieran nacer (A. Blakely, J. Araujo, F. Nardin y E. Rich 2000).
La producción del petróleo es una industria muy intensiva en capital y hay muy
pocos trabajadores, fuera de la seguridad, que sean nativos. La mayoría de
trabajadores cualificados son extranjeros traídos con contratos muy cortos. Tanto el
Fondo Monetario Internacional como el Banco Mundial, se “lamentan”
continuamente de la ineficacia del sistema de gobierno corrupto de Angola. Sin
embargo, las compañías petroleras parecen estar muy satisfechas. El gobierno de
hecho ha vallado y aislado el sector petrolero del resto de la economía de Angola
que se afirma que es ineficiente. Este aislamiento esta reforzado, apoyado, e
incluso creado por el carácter extraterritorial (offshore), de la industria petrolífera.
La actividad petrolera de Angola se contrapone a lo que ocurre en Zambia
(anteriormente llamada Northern Rhodesia); allí, en la parte central del país hay
una zona que se designa con el término de “Copper Belt” o Cinturón del Cobre. Los
ingleses inician la producción de cobre en minas, a partir del final del los 1920. Esto
trae consigo la aparición de un desarrollo industrial muy importante que transforma
la estructura del país.

Es interesante tener en cuenta que este lugar es quizás uno de lo sitios más y
mejor estudiados por los antropólogos. En 1941, uno de los más grandes, Godfrey
Wilson, decía: “Sobre la civilización de un continente primitivo se ha colocado un
dedo de acero; ello ha atraído cien tribus y les ha traído nueva riqueza, nuevas
ambiciones, nuevos conocimientos, nuevos intereses, nuevos creencias y nuevos
problemas” (1941: 9). En el cinturón del cobre, había una vía del tren por donde
viajaban las personas y se transportaba el cobre. Era una línea que circulaba por
esta zona y llegaba hasta Livingstone en el Sur. Aquí, decía Max Gluckman (1961),
estaba teniendo lugar la “Revolución Industrial Africana.” Hay que tener en cuenta
esta observación, porque es bastante exacta. En 1985, Ferguson comienza una
serie de períodos de trabajo de campo, y a partir de ellos escribe un libro
(Ferguson, 1999). A él nos referimos para describir de una manera muy rápida el
caso que queremos analizar. Angola y Zambia se parecen en cuanto que en la
primera se produce petróleo y en la segunda cobre. La industria minera del cobre
se distingue de la del petróleo en que la extracción del cobre era muy intensiva
desde el punto de visita del trabajo mientras que la del petróleo es todo lo
contrario. Otro dato fundamental consiste en que la actividad extractiva del
petróleo tiene lugar fuera y alejada de la población autóctona, e incluso las
autoridades aíslan y alejan la actividad de los lugares en los que habitan los
posibles trabajadores. En contraposición a lo que ocurre en la extracción petrolífera,

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en el Copperbelt de Zambia, la inversión en la minería del cobre trae consigo la
construcción de “poblados de las compañías,” algo así como lo que en Cataluña
eran las “colonias industriales” que han sido estudiadas magistralmente por Ignasi
Terrades (1994). En estos poblados, que estaban al lado de las minas, y que por
ello se contraponen absolutamente al carácter extraterritorial de la explotación del
petróleo en Angola, en Zambia había una cantidad enorme de trabajadores. Se
calcula que unos 100,000. Estos poblados mineros, que son un ejemplo del
paternalismo presente en los inicios de la Revolución industrial, poco a poco
incluyen escuelas, hospitales, trabajadores sociales e incluso cines, lugares de
deporte y hasta programas educativos. Es todavía más importante la aparición de
sindicatos, en algunos casos poderosos, que luchan por salarios mejores y servicios
sociales decentes. El carácter intensivo del trabajo en el caso de la obtención del
cobre se comprende porque el volumen de trabajadores era muy grande, mientras
que en la producción petrolífera de Angola no llega a 10,000 trabajadores. El
sistema de producción de Zambia entra en una crisis profunda en 1970, y falla y
casi desaparece en 1980, mientras que el modelo de Angola no sólo se sostiene,
sino que ha crecido enormemente en el presente “con incrementos masivos en
inversión extranjera y en producción,” (Ferguson 2006: 201).

Si se considera Angola como un tipo ideal o modelo, “Guinea Ecuatorial
pertenecería a este tipo de países.” Más adelante vamos a dedicar un espacio a
analizar lo que ocurre, pero, resumiendo un poco lo que más adelante vamos a
considerar más detenidamente, ahora se puede resumir con palabras de Ferguson:
“Guinea Ecuatorial, con una población nacional muy pequeña, con unas elites de
gobierno predatorias y sin piedad, y depósitos muy grandes de petróleo “offshore,”
parece claramente que sigue el mismo camino que Angola. Grandes cantidades de
inversiones extranjeras han entrado en el país, (más de 5 billones en los últimos 5
años, sólo de los Estados Unidos), y el país ha visto un crecimiento anual del 65 %
en 2001 por ejemplo. Sin embargo, las ganancias caen en las manos del Presidente
y de su familia y el Banco Mundial dice que estas no tienen ningún impacto en los
terribles indicadores sociales del país. Por ejemplo, el 57 % de la población, no
tiene acceso a agua limpia y los gastos en educación como porcentaje del PIB se ha
quedado en el 1.7 %” (Ferguson 2006: 202).

En un momento vamos a empezar a dedicar todos los esfuerzos a elucidar la
situación de Guinea Ecuatorial. Pero hay que hacer una observación antes sobre la
dicotomía que Ferguson establece y que hay que rechazar porque no está llevada a
cabo cuidadosamente. Debido al interés en considerar África como un todo,
Ferguson tiende a considerar fenómenos que no ocurren en el mismo tiempo, desde
un punto de vista estrictamente temporal, ni tampoco desde un punto de vista
estructural.

Esto se comprueba fácilmente, si se tiene en cuenta que la explotación del cobre
empieza en Zambia a principios de los 1920. Esta explotación empieza a sufrir una
crisis importante en 1970 y en los ’80 se encuentra en una situación de crisis casi
total. En 1970-80, cuando se produce esta crisis brutal en Zambia, es cuando
comienza a desarrollarse la extracción de petróleo en Angola. Esto quiere decir que
son tiempos distintos, y, lo más importante es que en el caso de Zambia nos
encontramos en los inicios de la revolución industrial y por lo tanto en una situación
de capitalismo incipiente, mientras que la extracción del petróleo trae consigo un
sistema de explotación y de utilización propia del capitalismo tardío, que otros
autores designarían como neoliberal. Por eso, no es fácil ni demasiado útil
comparar sin más los dos fenómenos. Más bien habría que hacer un análisis
diacrónico, que es el que lleva a cabo Timothy Mitchell (2011). Se trata de una obra
muy compleja que no se va a analizar en su totalidad. Únicamente se va a ofrecer
un pequeño resumen de la misma porque sus planteamientos inciden directamente
en lo que estamos analizando. En contraposición al análisis de Ferguson, Mitchell

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lleva a cabo una consideración mucho más amplia y profunda. Mitchell parte de la
experiencia europea y norteamericana y lleva a cabo un análisis diacrónico. Mitchell
afirma que la democracia política en Occidente aparece como resultante de la
actuación de los mineros, que llevan a cabo luchas importantes para establecer y
conseguir satisfacción a las demandas políticas basadas en el poder que tenían para
interrumpir la oferta de carbón para la producción industrial capitalista.

Empezando en el siglo XIX, en el resto de Europa y en los EEUU, y llegando hasta
1970 (Mitchell, 2011, cap.I), cuando los sindicatos de los trabajadores ingleses,
europeos y americanos consiguen más o menos controlar las condiciones, no sólo
de la minería, sino también del transporte y de las líneas de oferta del carbón, la
capacidad de usar el control de las huelgas y el sabotaje de la distribución del
carbón consigue, no sólo que la riqueza capitalista, de alguna manera, se reparta
entre la población trabajadora, sino también que se extiendan las instituciones de la
democracia moderna, tales como el voto, los sindicatos y los partidos políticos.
Mitchell explica este fenómeno de una manera viva, pero un poco exagerada y
criticable. Dice que “los trabajadores en el Occidente industrializado adquieren un
poder que hubiera parecido imposible antes del fin del siglo XIX. El nacimiento de la
gran industria ha expuesto las poblaciones a una situación extraordinaria de
inseguridad social, riesgo físico, sobretrabajo y destitución. La concentración y
movimiento del carbón, necesario para llevar a cabo estos procesos industriales,
creaba vulnerabilidad. Gradualmente los trabajadores estaban conectados unos con
otros, no tanto por los lazos débiles de la cultura de clase, la ideología colectiva o la
organización política, sino por la energía del carbón que obtenían de las minas, que
cargaban, transportaban, almacenaban y utilizaban. Los actos coordinados de
interrumpir, trabajar más despacio o cambiar de movimiento, crearon una
maquinaria decisiva, una nueva forma de capacidad colectiva que nacía de las
minas, de las vías del tren, de las estaciones eléctricas y de los que las operaban.
Más que un puro movimiento social, esta agencia socio-técnica se puso al servicio
de una serie de exigencias democráticas cuya implementación gradual redujo de
forma radical la precariedad de la vida en las sociedades industriales” (2011: 27).
Algunos podrán decir que en este texto aparece un cierto tufillo tecnocrático. Pero
cuando se trata del trabajo, se trata de un fenómeno socio-técnico, que tiene un
caracter político, y, por ello, no se puede prescindir de su “materialidad” que está
constituida, en parte, por unos componentes técnicos.

El petróleo tiene características bastante diferentes, como se va a ver a
continuación con observaciones que vamos a tomar del libro de Mitchell que hemos
citado. Como los datos serán tomados de diversas partes del libro, no vamos a
estar citándolo continuamente. “El petróleo viene a la superficie movido por la
presión que hay debajo, ya sea por el agua que está debajo o el gas, y otras veces
por medio de bombas. La producción del petróleo requería y requiere una fuerza de
trabajo menor que el carbón en relación con la energía producida. Los trabajadores
permanecen en la superficie cerca de la supervisión de los encargados. Como el
petróleo aparece como líquido, el trabajo de transporte no requiere masas de
trabajadores para que acompañen el petróleo en su camino” (Mitchell, 2011: 36).
Un elemento en el transporte del petróleo son los oleoductos que representan una
gran ventaja en el transporte, pero, curiosamente, se sabe perfectamente por qué
fueron inventados. En un libro hoy ya clásico, Daniel Yergin (1991: 33), explica
perfectamente cómo el oleoducto fue introducido en Pennsylvania en los 1860, para
evitar las exigencias de aumento de salario de los trabajadores que transportaban
el petróleo en barriles que colocaban en carros tirados por caballos, y los llevaban a
almacenes que estaban al lado de la vía del tren. Estos trabajadores pertenecían a
un sindicato llamado Teamsters, que todavía existe en los EEUU. Este sindicato era
muy activo en la protesta por los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo.
El oleoducto pasa a ser utilizado posteriormente en Baku, donde fue llevado por
trabajadores americanos. Aunque los oleoductos podían ser saboteados, como

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ocurrió en Rusia durante la revolución de 1905, cuando los revolucionarios
agujereaban las cañerías, era más fácil arreglar éstas.

Según Mitchell, lo que ocurre a partir de 1960 es que las corporaciones petrolíferas
e industrias relacionadas con ellas, (acero, químicas, ferrocarriles, del automóvil,
etc.) introducen nuevas tecnologías para el uso, extracción y la logística del
petróleo. Ya hemos hablado de los oleoductos, pero hay otras que en su conjunto
disminuyen mucho la capacidad del trabajo de controlar, disminuir o incluso parar
la oferta de energía para la producción industrial. Otro elemento de transporte son
los petroleros o los tanques que sirven de redes de transporte de carácter global. El
uso del petróleo ha favorecido la utilización de “containers,” que ha permitido a los
capitalistas ganar control sobre el trabajo de los estibadores que eran muy
poderosos y han perdido control. Por último, la producción del petróleo es muy
intensiva en capital, especialmente en la exploración y perforación. Como resultado
de esto, la producción de petróleo ha vaciado las esperanzas de trabajo entre la
población local porque las compañías utilizan más bien especialistas y trabajadores
que migran de un lugar a otro por pequeños períodos de tiempo, y por ello la
organización de los trabajadores basada en un lugar determinado se hace difícil,
sino imposible. De alguna manera, se puede decir que el influjo o control que los
trabajadores ejercen en la producción de petróleo, en contraposición de lo que
ocurre con el carbón, es irrelevante.

Hace ya bastantes años que el sociólogo Serge Mallet (1963) publicó un libro en el
que describe un análisis, que él llevó a cabo, de los trabajadores de la Refinería de
La Gironde, cerca de Burdeos.

Con el intento de traer petróleo de Arabia Saudita a Europa, Caltex recuperó una
antigua refinería de Texaco, cerca de Burdeos, que había sido destruida en la
segunda Guerra Mundial. Esta refinería fue reconstruida con fondos del Plan
Marshall para procesar los nuevos envíos de petróleo de Arabia Saudita. Como muy
bién analiza Mitchell (2011: 152), todos estos proyectos, llevados a cabo con dinero
del Plan Marshall se hacían con la intención de crear una fuerza de trabajo en
Europa que “fuera menos recalcitrante,” lo cual parecía querer decir que no usara el
carbón.

De todas maneras, Mitchell afirma que en Bec d’Ambes se trata de crear lo que él
llama una “clase trabajadora nueva.” La refinería de petróleo era un sistema de
producción que se había desarrollado y extendido a partir de 1930 hasta 1950. Se
basaba en un procesamiento y síntesis automática de materiales. Según Mallet, en
vez del antiguo sistema de la línea de montaje en la que los trabajadores producían
directamente los objetos, en una planta petroquímica, los trabajadores
supervisaban el flujo de substancias y organizaban el ensamblaje automático de
nuevos materiales. En la refinería de crudo y en otras actividades, como la
producción de materiales químicos sintéticos, de energía eléctrica y de
telecomunicaciones, los trabajadores gobiernan procesos automatizados y
controlados por computadores. “Entre un operario de a pie que vestido de cuello
blanco supervisa el flujo continuo del petróleo y las diversas presiones a que está
sometido, y el ingeniero o técnico de nivel más alto, no hay ninguna diferencia
especifica, solo una diferencia en la situación jerárquica,” (Mitchell 1963: 41).
Aunque parezca que no, esta diferencia es bastante grande.

Características del trabajo “offshore” del petróleo en Guinea Ecuatorial

Como es bien sabido, la producción petrolífera en Guinea Ecuatorial tiene lugar en
su totalidad “offshore”. Mucha gente, incluso yo mismo hasta hace poco, pensaba
que la explotación del petróleo fuera de la costa, en el mar, a veces bastante lejos

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de ella, era una necesidad porque es el lugar en donde el petróleo y el gas se
encuentran. Sin embargo, Hannah Appel (2012), cuando estaba llevando a cabo su
trabajo de campo, descubrió que “los geólogos del petróleo pensaban que hay
petróleo dentro del territorio (onshore). Los guineanos han visto que aparecen algo
así como “charcos” de petróleo que se cuelan como a través de los poros de la
tierra,” lo cual parece indicar que hay petróleo “onshore”. El coste de la perforación
dentro del territorio representa una décima parte de lo que representa perforar en
el mar. Obtener petróleo de la tierra es relativamente barato, no hay que usar
plataformas.

En las investigaciones de Appel (2012: 698-700), se entrevistaron algunos
representantes del gobierno, algunos managers de plataformas y geólogos. El
representante del gobierno decía que una estructura para la explotación del
petróleo acarrea muchos problemas para el entorno. Cuando se construye dentro
del territorio, hay más posibilidades de problemas para la comunidad. Por ello,
desde el punto de vista del entorno, lo mejor es que estė lejos de entornos sociales,
y es bastante curiosa la descripción que hace, y que transcribimos al pie de la letra:
“una operación dentro del territorio introduce mucha cañería, infraestructura que
no es bonita y puede no gustar a los ecologistas y a las personas que se preocupan
por los árboles,” (citado en Appel 2012: 698).

Los directivos afirman que llevar a cabo la extracción “offshore” reduce los riesgos,
uno está protegido y aislado de las masas. Aquí se está subrayando lo que ocurre
con la extracción del petróleo que, en contraposición a la que ocurre con el carbón,
está alejada de las masas y de los movimientos y reivindicaciones que ellas llevaron
a cabo. En las conversaciones con todos estos personajes siempre aparece la
comparación con el petróleo nigeriano que, aunque se produce mucho “offshore”
también se produce mucho “onshore”. Algunos de los informantes de Appel dicen
que en Nigeria la gente “roba” el petróleo. Es conocido lo que se llama “oil
bunkering” y que consiste en coger petróleo de uno de los conductos que lo
transportan, llenar un contenedor, meterlo en un barco, llevarlo mar adentro y
venderlo a otro barco más grande que lo transporta a lugares lejanos.

En un texto etnográfico Paul Ugor (2013: 11), se encontró con muchos jóvenes que
pertenecían lejanamente al MEND (Movimiento para la Emancipación del Delta del
Níger). En un diálogo con ellos, salió la conversación sobre el “oil bunkering.”
Cuando él designó esta actividad como “robo del petróleo” ellos le respondieron que
no había nada criminal en el bunkering. Según ellos, “el bunkering no era nada
criminal…se trata de una estrategia para redimir a la gente de la esclavitud y
recuperar lo que les había sido quitado por el estado nigeriano y las compañías
petrolíferas, durante años y sin su consentimiento.”

También le hablaron de los militares de alta graduación, de los oficiales navales y
gente importante de la industria, que los habían utilizado para el “oil bunkering” y
no habían obtenido nada de ello, porque no les habían pagado el trabajo.

La producción offshore, lo mismo que las finanzas que tienen lugar offshore, están
en estos espacios para evitar la contestación y puesta en cuestión de las
condiciones de trabajo y por supuesto la posibilidad de mejorarlas. Lo que el
carácter de offshore trae consigo es que se trata de evitar las situaciones que
podían introducir volatilidad, o aquellas otras en las que habría que negociar con los
trabajadores. Como ya se ha dicho, la industria petrolífera tiende a aislarse de la
vida normal de las poblaciones y el carácter “offshore” le da un aislamiento físico
que trata de evitar los conflictos, no solo por las condiciones del trabajo sino
también por los problemas medioambientales que no sólo vienen, como decía el
ingeniero ecuatoguineano, de aquellos que “aman los árboles” sino de que se trata
de un problema, que otro ingeniero ecuatoguineano explicaba perfectamente

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cuando comparaba la manera de limpiar el agua de donde se obtenía el petróleo.
Decía que normalmente en Estados Unidos cuanto más petróleo se obtiene es más
difícil limpiar el agua. En otros lugares del mundo, la cantidad de petróleo que se
saca está relacionada con la calidad del agua. En Guinea no hay nadie externo que
analice el agua. En la plataforma de vez en cuando se dice que la gente tiene que
prepararse para un análisis del medio ambiente. “El que lleva a cabo el análisis es
siempre alguien de dentro de la compañía y el resultado es siempre bueno.” Esta
observación indica que el llevar la actividad de extracción “offshore” tiene como
misión también no llevar a cabo los exámenes pertinentes sobre los efectos en el
agua y el medio ambiente. El hecho de que la actividad se lleva a cabo “offshore”
crea una especie de valla espacial alrededor de la explotación que le separa de la
situación normal en la tierra e impide las críticas de los habitantes y sus
reivindicaciones (Barry, 2006). Todos sabemos que los problemas ambientales son
graves. En la explotación de petróleo y gas en el mar hay un fenómeno que se
llama el “agua producida” que sale junto al petróleo o el gas y cae al mar y tiene un
efecto contaminante enorme; esto unido a las roturas y agujeros en las tuberías y
en la infraestructura aumenta el efecto polucionante. La colocación de estas
actividades fuera, en el mar, las coloca fuera de las comunidades y de la regulación
del gobierno, si es que en este caso hubiese alguna, lo cual es más que dudoso. Lo
que ocurre en Guinea es un caso evidente de despreocupación por los efectos
medioambientales, pero hay otros muchos casos que son lo mismo. Anna Zalik
(2009), dice que el “offshore” de México esta desregulado desde el punto de vista
del entorno, dado que las restricciones que se imponen al movimiento marítimo
alrededor de las plataformas hace que los vertidos y otras prácticas sean invisibles.
Es importante volver por un momento a las condiciones de trabajo. Anna Appel
(2012) experimentó lo que ocurre en una plataforma, y de ella tomaremos algunos
datos. La mayoría de los trabajadores guineanos tiene trabajos poco cualificados.
Son peones, soldadores, reparadores de bombas u operadores de grúa, aunque hay
algunos (pocos) ingenieros de petróleo. Las jornadas son muy largas, de 12 horas
con 2 medias horas de descanso y los trabajadores dicen que tienen que pedir
permiso para ir a hacer cualquier tipo de trabajo. Según la explicación, es para
evitar riesgos y es posible que esto sea parte de la verdad, pero también lleva
consigo un control exhaustivo.

Trabajan dos semanas y tienen otras 2 semanas libres. En un principio eran 4
semanas y 4 libres. Parece ser que durante un tiempo pidieron a la compañía
trabajar 2 semanas y parar otras 2 y la compañía lo concedió. Sin embargo, el
problema es que tienen permitida únicamente una comunicación telefónica al día
con la familia. Aunque han solicitado hablar más tiempo, esto no les ha sido
concedido. Realmente aquí se está significando el aislamiento del trabajo en la
plataforma en el mar, que hace imposible que los trabajadores se comuniquen con
sus familias, pero mucho más con otros trabajadores y organizaciones etc… en
tierra. Un trabajador dijo a Anna Appel (2012: 705), “Estamos trabajando como
americanos y pagados como africanos!”

La producción del petróleo “offshore” tiene como misión desconectar los
trabajadores de las plataformas del conjunto de trabajadores del país y a la vez
ocultar lo que ocurre. No son solo estados los que llevan a cabo esta operación. Las
compañías petrolíferas juegan un papel enormemente importante en todo esto. La
profesora y activista Anna Zalik, en un blog publicado en Antipode Foundation el 26
de noviembre de 2014, ofrece algunos ejemplos que no vamos a enumerar.
Hablamos solo de uno. Se trata de un ejemplo de “la erosión de la protección del
trabajo en la industria petrolera mexicana cuando ha comenzado a penetrar la
industria “offshore” del petróleo de las industrias extranjeras. Esta penetración ha
aumentado en la administración de Felipe Calderón y Peña Nieto.

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Al llevar a cabo entrevistas sobre estas cuestiones en la “última década he
encontrado trabajadores que trabajaban en explotaciones “offshore” que describían
situaciones terribles, pero que no podían hacerlo público porque no lo permitía su
contrato. Los trabajadores que se querían organizar en las plataformas entraban en
una lista negra y recibían amenazas…Mientras que hay mucha información de
carácter general, los informes concretos que se mandan a los inversores cuestan
millones de dólares y no están disponibles en las bibliotecas de las universidades.”
Esto lleva a cuestionar iniciativas de transparencia cómo el EITI, (Extractive
Industries Transparency Intiative). Esta organización se dirige a analizar el petróleo
y el gas en los países del Sur, mientras que la regulación socioambiental y
financiera, que es la que rige las operaciones de las firmas transnacionales, está
oculta bajo siete llaves en los países del Norte.

Guinea Ecuatorial ha intentado ser validada dentro de lo que se llama EITI. Se trata
de una institución que trata de introducir códigos de conducta que brotan de
esfuerzos previos por parte de compañías, gobiernos y la sociedad civil. La idea
general consiste en que las compañías y gobiernos que participan en actividades
extractivas publiquen todos los pagos de los operadores de petróleo, gas e
industrias mineras, intentando descubrir el influjo e interacción entre las compañías
energéticas y los gobiernos para proteger a los ciudadanos, pero también a los
gobiernos e inversores de las “manzanas” podridas en la industria, (Eigen, 2009).
Guinea Ecuatorial ha tratado de entrar en esta organización más de una vez y ha
sido rechazada.

Quizás uno de los problemas fundamentales de Guinea Ecuatorial sea el de la
contaminación ambiental. Teniendo en cuenta lo que se dice en West African Oil
Watch 2013, (P O Box 28074 Portland OR 97228), “de acuerdo con un informe
reciente de la EU, este país no tiene plan de respuesta para los derrames de
petróleo, ni equipo para limpiar los contenedores o barcos, ni prensa independiente,
ni acuerdos con los países limítrofes para combatir la polución. En vez de ello, las
autoridades petrolíferas llevan a cabo su propia limpieza,” sin responder a ningún
tipo de regulación externa lo cual parece muy semejante a no preocuparse por la
limpieza real.

A pesar de que la producción de petróleo en Guinea Ecuatorial ha sido y sigue
siendo “off- shore,” hay que tener en cuenta que en noviembre de 2011, el
Viceministro de Minas, Industria y Energía, Gabriel Lima, indicaba que el Gobierno
“invitaba también a participar “on-shore” (dentro del territorio). Nosotros tenemos
únicamente una compañía, Total, que ha perforado dos pozos “on-shore”…si se
mira a los pozos “on-shore” en Camerún y Gabón, allí es donde tienen la mayor
parte del petróleo,” (“Equatorial Guinea Aims For On-shore Exploration,” Petroleum
Africa, 9 noviembre, 2011). Tenemos que referirnos a los trabajos de Philip M
Mobbs (2013, 16.1) que afirma que “en 2013 el Ministerio de Minas, Industria y
Energía que ratificaba que había 8 nuevos contratos de participación para la
actividad de producción de petróleo crudo y gas natural. Seis de los contratos eran
para el trabajo “off-shore” y dos, eran para trabajo en tierra firme.” Dado que los
trabajos de Mobbs publicado por el Departamento del Interior de los Estados
Unidos, (US Geolgocial Survey) parecen estar bastante bien informados, sin
embargo no sabemos si estos contratos “on-shore” han tenido alguna repercusión
en la práctica.

La coyuntura actual del petróleo y su influjo en Guinea Ecuatorial

Cuando Guinea Ecuatorial se hizo independiente en 1968, la economía estaba
centrada en el cacao, especialmente en las plantaciones de la isla de Bioko. En
1969, la producción de cacao era de 28,000 toneladas. El Presidente Macías

9
 
nacionaliza la industria y expulsa a los trabajadores extranjeros (cameruneses,
nigerianos, españoles etc). Esto casi destruye la producción de cacao. En 1979, la
producción es de 4000 toneladas, (Max Liniger Goumaz, 1988: 89-90).

En 1979, Teodoro Obiang decreta la devolución de las tierras a sus propietarios
previos y en 1980, 66 propiedades (20,000 hectáreas) se devuelven a los colonos
españoles. La mayoría de ellos vuelven a España o ya están fuera. A partir de
1981, 21,000 hectáreas son distribuidas a pequeños propietarios guineanos y
emerge una clase de pequeños y medianos propietarios. Pero en este momento la
falta de financiación, la escasez de la mano de obra y la caída del precio del cacao
hace que este tipo de producción entre en crisis. En 1998-99 aumenta la
producción de cacao de nuevo, pero muy poco, 4,300 toneladas. A pesar de ello se
convierte en el tercer producto después del petróleo y de la madera.

Es interesante estudiar la evolución del cacao, porque es durante mucho tiempo la
explotación agrícola fundamental de Guinea. En el “African Economic Outlook”
sobre Guinea Ecuatorial, (www.africaneconomicoutlook.org 2012), se hacen
algunas observaciones sobre el cacao que son muy interesantes. Allí se dice: “La
tasa de crecimiento de la agricultura ha sido estable durante los últimos cinco años.
Lo mismo ha ocurrido con su composición sectorial, teniendo cerca de dos tercios
de su producción en forma de productos alimenticios. El cacao es todavía el
producto agrícola para la venta que los productores guineanos heredaron de sus
propietarios agrícolas españoles y de los trabajadores extranjeros que abandonan el
país durante la mitad y final de los ‘70. Este sector, que es muy sensible a los
cambios en los precios, sufrió entre 1999 y 2000 una bajada del 20 % en el precio,
con grandes impactos en los niveles de producción. Estos han disminuido en un 30
% en el período de 1999/2000 y también han tenido una caída del 5 % en el
período de 2000/2001. En 1999 y 2000, la inversión privada en la economía no
petrolífera era importante también en cuanto que las inversiones para la
transformación y para el avance en el programa de regeneración del cacao,
subvencionado parcialmente por la Unión Europea, favorecía un crecimiento
sostenido en la madera y en los sectores de producción alimenticia para la venta.”
De todas maneras, es bastante discutible que se pueda colocar la industria
maderera en el campo de la agricultura. En el caso guineano se parecía más a la
industria extractiva que a las actividades agrícolas.

En el African Economic Outlook de 2012, se sigue analizando la marcha
descendente en la producción agrícola. Allí se dice: “tanto la agricultura como la
silvicultura y la pesca hacen una contribución marginal al PIB, (el 2 % comparado
con el 80 % antes de que fuera descubierto el petróleo en los 1990). Los recursos
agrícolas y de la pesca están muy infraexplotados. La producción de productos
agrícolas para la venta se ha colapsado. La producción de cacao en 2011 eran 859
toneladas comparadas con las 3000 toneladas en 2007-2008. Se puede decir lo
mismo de la pesca. La pesca industrial ha visto disminuir el tamaño de sus capturas
de 270 toneladas en 2008 a menos de 200 toneladas. La disminución se debe a
problemas de equipamiento de pesca y la burocracia para renovar las licencias”
(2012: 5).

Cuando se analizan los documentos producidos en África sobre asuntos económicos
es curioso que en sus informaciones sobre la agricultura se encuentra latente la
idea de que se trata de algo así como de un fenómeno extraño.

En un libro que encontré en una librería de viejo en Londres, y que no tiene fecha
de publicación, aunque está claro que ha sido publicado en 1993, se ofrece un
informe muy interesante, pero nosotros vamos a fijarnos en lo que dice de la
agricultura. “La agricultura ha estado en declive en Guinea Ecuatorial desde la
independencia. La agricultura se abandonaba y los nigerianos y otros extranjeros

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que habían ayudado en el desarrollo de la agricultura fueron forzados a abandonar
el país. La producción de cacao, una de los mejores del mundo, cayó de 40,000
toneladas en 1968 a 4000 toneladas en 1987. Los otros productos importantes
como el café y la madera fueron disminuyendo de la misma manera. Los productos
alimenticios también disminuyeron mucho debido a la política agrícola del gobierno
y a consideraciones sociológicas, dado que los guineanos no tienen gran interés en
trabajar la tierra. La ayuda alimenticia internacional también ha afectado
negativamente a la producción de alimentos. A pesar de un clima favorable y la
abundancia de tierra arable, los alimentos básicos como plátanos, bananas, la
patata dulce, el aceite de palma y la fruta son cada vez más raros. Pero aquellos
que se encuentran son de un calibre y calidad que reflejan la riqueza de la tierra de
la nación,” (West Africa Annual XIII, 1993: 90).

Aunque más adelante se analizara este texto, parece que se quiere decir que los
productos agrícolas son de una calidad extraordinaria, pero los guineanos no los
producen porque es una actividad que no se considera aceptable (?) y por otra
parte han expulsado a los que trabajan la tierra que eran nigerianos u otros.

Las divisas que llegaban al gobierno de Obiang estaban basadas en las ayudas de
los países de fuera, de la extracción de madera, que es una actividad no sostenible,
y algunas otras prácticas ilegales como la exportación de estupefacientes.

En 1987, la industria maderera suplanta el cacao como producción básica. El
mercado está dominado por 4 compañías, pero en 1996 había 20 compañías y 26
en 1999. En comparación con otros países como Camerún o Congo, (no dechados
de preservación), en donde las explotaciones no pasaban del 50 % en Guinea se
daba mucha sobreexplotación, (3/4 de Guinea son bosques), 2/3 de la parte
continental estaban destinados a la explotación maderera y estaba cerca de la
sobreexplotación. En 1993, se producen 191,000 metros cúbicos y en 1997,
757,000, el 11 % del PIB venía de la madera. En 1997 entra una empresa de
Malasia (Schimmer), con concesiones de explotación sobre 200,000 hectáreas el 42
% de la producción del país, (321,237 metros cúbicos), dándose un crecimiento del
61 % en el año 1997.

El modelo Schimmer es un sistema de explotación en base a subcontratas, con
empresas a veces de pequeños propietarios. El crecimiento de la explotación se
para en 1998 por la crisis económica asiática. La industria maderera es una de las
principales fuentes de divisas y está controlada por Teodorin Obiang Nguema (hijo
del Presidente). La mayor parte de las ganancias de la explotación de madera están
fuera de los presupuestos del estado – atrapados por el régimen y los familiares del
Presidente y su hijo. De alguna manera lo que aquí aparece es una especie de
desnacionalización.

Esta desnacionalización podría aparecer en un hecho que ocurrió a finales de los
1990. La compañía petrolera Marathon pagó al Presidente Obiang 2 millones de
dólares para comprar 2 trozos de tierra en Punta Europa. Se trata de una península
en el ángulo noroeste de la isla de Bioko que es el punto más cercano al Campo
Petrolífero Alba que está offshore. La compra fue negociada a través de la empresa
Abayak SA que actuaba como agente del Presidente y que era administrada por su
esposa. “El Presidente Obiang tenía el título de propiedad de la tierra que había sido
adquirido en 1984, según afirmaba Marathon en una carta dirigida a Human Rights
Watch, (Julio 2009: 27), mucho antes de que se hubiera comprado tierra para
operaciones de petróleo y de gas.” Marathon negoció un precio más o menos de
2900 dólares el acre que estaba dentro del precio del mercado. La adquisición se
completó por medio de un proceso de expropiación que incluía la oportunidad para
la discusión pública y la identificación del vendedor y comprador de la propiedad.
Parece que estos últimos extremos no están nada claros.

11
 
A principio de los 2000, Marathon Oil promueve un programa multimillonario anti-
malaria. Ha sido imposible determinar los resultados de este programa de Marathon
Oil (vid. Goldman, 2011). Anthony Goldman dice que “el proyecto anti-malaria de
Marathon al comienzo de los 2000 atrajo inicialmente reacciones positivas, aunque
el impacto de estas operaciones a largo plazo, típicamente llevadas a cabo en el
vacío, es bastante incierto.” Además, en 2005 se da una donación de Exxon Mobil
de mosquiteros al Ministerio de Agricultura. Este Ministerio vendía parte de los
mosquiteros a Camerún.

El petróleo (1980-2013)

1980 – Hispanoil en Joint Venture con Guinea Española de Petróleo (GEPSA) firman
un contrato de producción en la zona denominada como Alba. Este sitio había sido
probado por Mobil en 1967 con el permiso de la potencia colonial. Los españoles lo
abandonaron en 1990 porque GEPSA no pudo encontrar un Mercado para el gas.
Inmediatamente se firma otro contrato con Walter International, un afiliado de
Walter Oil and Gas, creación del embajador saliente de USA, (Chester Norris). En
1991 el campo Alba empieza a producir gases líquidos. Alba es muy modesto al
principio, pero los pozos Alba I y II empiezan a producir 3000 barriles por día en
1992 y en 1994, 7200 barriles. En 1995 el campo Zafiro, en Noreste de Bioko y al
sur de las estructuras geológicas del delta del Níger, es explotado por United
Meridian y Mobil. En agosto de 1996, empieza con 40,000 barriles y llega a 190,000
barriles por día en algunos años. Se trata de un petróleo de gran calidad. En 1999
se descubre el pozo Ceiba en la costa de Rio Muni. En un principio se pensaba que
era el pozo más grande de petróleo de África. Empieza a funcionar en 2000 con
40,000 barriles de petróleo. De todas maneras, la idea de que Ceiba es el pozo más
grande de África es algo mitológico. Como Fernando Coronil había dicho hace años,
la mitología es una parte de la explotación petrolífera, más importante que la
misma economía. De todas maneras, hay que tener cuidado con los pronósticos:
Ceiba no parece tan productivo como se pensó en principio.

Las compañías petrolíferas cambian de dueño frecuentemente, de tal manera que
en 1998 Mobil se une a Exxon y se constituye como la compañía más grande del
mundo. Tritón la compró Amerada Hess y Marathon Oil compra Alba a compañías
más pequeñas. Con este cambio de propiedad, el petróleo y gas de Guinea esta
controlado por 3 compañías americanas: Exxon Mobil, Amerada Hess y Marathon
Oil.

Es importante subrayar en este momento que, en Guinea Ecuatorial, las políticas
del petróleo están dirigidas por el Ministerio de Hidrocarburos en donde la figura
más senior es Gabriel Nguema Lima que hasta hace poco dirigía las negociaciones
para las licencias de explotación, y este mismo Ministerio es el que controla la
imposición de tasas a las compañías, aunque parece ser que es el propio Presidente
Obiang el que controla este sector y supervisa personalmente todo lo relacionado
con él. De todas maneras, hay autores que son grandes especialistas en los
problemas del petróleo (Gary y Karl, junio 2003), que hablan de que lo que parece
es la inexperiencia de Guinea, que se debe, segun Gary y Karl, a que, en
contraposición a ella, países como Nigeria y Gabón fueron capaces de negociar en
base a la experiencia adquirida por pertenecer a la OPEC. Esto hace que Nigeria sea
capaz de obtener entre el 50 y el 70 % de los ingresos del petróleo, mientras que
en Guinea Ecuatorial se obtiene solamente entre el 10 y el 20 %. Es curioso que en
Guinea hasta 1998 se obtiene solamente el 13 % de los ingresos y esto se aumenta
hasta el 23 % que es muy poco cuando se compara, incluso, con lo que ocurre a
nivel regional. Lo que llama la atención es que en Guinea Ecuatorial los gastos para
entrar en una nueva relación contractual con una compañía son muy bajos ($

12
 
750,000) en contraposición a los cientos de millones que se pagan en Angola.
Llama también la atención que “hasta hace poco no se controlaban fiscalmente los
pagos de las compañías al estado.”

Quizás la explicación de este fenómeno está en lo que el FMI dice de Guinea
Ecuatorial: “El manejo del petróleo no tiene transparencia y no hay control fiscal de
los pagos debidos y pagados por las compañías petroleras. Las ganancias del
Gobierno por el petróleo se pagan en cuentas del tesoro que están fuera del país.
Además, grandes gastos están fuera de presupuesto y se pagan desde 1996 por
medio de adelantos de las ganancias del petróleo, y las compañías se han guardado
recursos del petróleo del gobierno que sirven para pagar esos adelantos. Los
Directores del FMI estan preocupados por la falta de disciplina y transparencia fiscal
y por implementar los procedimientos de contabilidad pública incluyendo el control
del gasto…”

Ian Gary y Terry Lynn Karl (2003: 39) hacen una observación que tiene mucho
interés: “La inexperiencia de Guinea Ecuatorial se muestra en la historia de las
negociaciones sobre el petróleo”. Las tasas al sector del petróleo tienen la forma de
un acuerdo entre el gobierno y las compañías internacionales y lo que el gobierno
obtiene es (era) muy bajo según los estándares internacionales. A pesar de que en
1998 se introduce una organización regulatoria y de compartir los beneficios, más
liberal, para compartir las ganancias de la exploración y producción de
hidrocarburos, esto resultó en un aumento bastante miserable de los recibos del
petróleo, que pasan de un 13 % de lo que se obtiene a un 25 %, de los beneficios
que obtiene el gobierno. Esto es muy bajo, aún teniendo en cuenta los estándares
regionales. Los datos de estas ganancias muy bajas son difíciles de explicar. Hay
autores que dirán que el origen de estos bajos beneficios está en el hecho de que el
gobierno guineano estaba en una situación de crisis grave, y, por ello, era incapaz
de exigir ganancias adecuadas. Esta postura fue defendida por algún investigador
en el congreso que tuvo lugar en la UNED en el verano de 2016. Otros
investigadores afirman que estas ganancias tan bajas se deben a la inexperiencia
del gobierno de Guinea Ecuatorial en cuanto a la negociación. Posiblemente las dos
causas juegan un papel importante.

Junto a estos problemas, se encuentra la falta de estructuras administrativas que
son incapaces de organizar la economía del petróleo. Dada la concentración del
poder y las estructuras institucionales que son muy débiles, no parece extraño que
el Banco Mundial llegue a decir que la tarea más importante para el gobierno debe
consistir en “recoger efectivamente los recursos que se deben obtener del petróleo
y organizar estos recursos” (World Bank, 1 Julio, 2002).

Todo esto va unido a algo que ha subrayado el Departamento de Estado de los
Estados Unidos, que, en su informe sobre los Derechos Humanos en 2003 (2002,
31 marzo 2003), dice que “el uso de los recursos petrolíferos no tiene
transparencia.”

La política fiscal, si es que realmente existe (!), estaba contagiada con gastos
enormes fuera del presupuesto, que eran financiados a través de adelantos de las
compañías petroleras en base a los recursos que se iban a obtener en el futuro.
Esto significa que, como dice el Banco Mundial, (26 febrero, 1999), “en el contexto
de la expansión de los recursos del gobierno, el presupuesto pierde todo relevancia
como instrumento de control.”

Los resultados no son sorprendentes. En un tiempo muy corto, la dependencia del
petróleo se apodera de la economía, constituyendo el 61 % de los ingresos del
gobierno (EIU, 2002), y el 86 % del PIB. Muy acertadamente Gary y Karl, (2003)
dicen: “Esto ha alterado la forma de la economía siguiendo el camino de la ya

13
 
conocida Enfermedad Holandesa (Dutch Disease). La agricultura -especialmente del
cacao y del café- ha caído en cuanto porcentaje del PIB desde casi el 60 % en 1991
a menos del 9 % en 2001.” Estos indicadores económicos no están de acuerdo con
una mejora apreciable en la vida de la mayoría de la gente. En un pequeño informe
sobre Guinea Ecuatorial, el Banco Mundial,
(http//:www.worldbank.org/afv1972.htm) dice “que mientras que los
descubrimientos de petróleo y la expansión de las exportaciones del mismo han
traído consigo una mejoría en los indicadores económicos, esto no ha tenido ningún
impacto en los terribles indicadores sociales del país.” La esperanza de vida es de
51 años, y un tercio de la población no va a sobrevivir hasta los 40 años. Mientras
que el dinero del petróleo inunda el país, el 57 % de la población no tiene acceso a
agua limpia y el gasto en educación ha permanecido constante con respecto al PIB
en un 1.7 % desde 1985, antes del actual boom.

Una consultora británica ECL que asesora al Ministerio de Minas y Energía, ha
dejado a Guinea en una situación contractual peor que otros países, a pesar de que
se renegocian los contratos para compartir la producción en 1998. Hay otras
compañías de abogados americanos que asesoran el Gobierno en las disputas por
las fronteras con Camerún y Nigeria. También tiene importancia Chester Norris,
Embajador de USA entre 1988 y 1991 (y petrolero texano), que parece ser un
consejero y amigo personal de Obiang y su principal lobista en USA (no se sabe
muy bien a quién ni sobre qué aconseja, aunque no es muy difícil suponerlo).
Chester Norris ha fallecido en noviembre de 2016, y quizás sea interesante ofrecer
alguna descripción de sus actividades, que tomamos de la Wikipedia: desde que se
retiró de Embajador, trabajó como consultor para una compañía (Atlantic Methanol
Production Company), que se dedicaba a la perforación de pozos petrolíferos en
Guinea. Era considerado como un admirador de Obiang y fue muy citada una frase
suya, según la cual “el Presidente Obiang realmente quiere traer la democracia y
mejorar el estado de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial, y las condiciones
de vida de la gente bajo él son bastante buenas.” La mala prensa que tiene Obiang
se debe a la información falaz de la prensa española que refleja sus celos por los
contratos exclusivos de las corporaciones americanas. La Wikipedia dice que:
“Obiang ha sido condenado muy amplia y frecuentemente por la prensa americana
por ser uno de los peores déspotas con uno de los peores records de derechos
humanos.”

De todas maneras, llama la atención que Guinea Ecuatorial obtiene 39 % de las
ganancias del petróleo mientras que en Gabón se obtiene el 78.4 %, 76 % en la
República Democrática del Congo y 70.2 % en Nigeria.

El gobierno ecuato-guineano obtiene su dinero de la inversión de las compañías en
los campos petrolíferos, fundamentalmente de contratos de participación en la
producción. Se trata de contratos que se firman entre el gobierno y las compañías
petrolíferas, que especifican lo que se paga y las tasas que otras compañías tienen
que pagar, así como el pago de los bonos. Sin embargo, lo que el gobierno se lleva
de las ganancias, tal y como está estipulado en los contratos, es mucho menos en
Guinea Ecuatorial que en los países cercanos productores de petróleo.

El Banco Mundial (Babelon y Dahan, 30 enero 2003) estimaba en 2003 que Guinea
Ecuatorial recibe entre el 15 y el 40 % de las ganancias (otros dicen el 39 %),
mientras que otros países subsaharianos obtienen entre el 45 y 90 %. Dos de las
más grandes concesiones de Guinea son el pozo Alba (su contrato fue negociado en
1990 y el Zafiro en 1992). La negociación se llevó a cabo sin consultar con el Banco
Mundial (julio 2001). Los contratos eran increíblemente favorables a las compañías
petroleras dado lo beneficioso de los términos del contrato, y porque el gobierno
tenía problemas en monitorizar las transacciones financieras. De hecho, el gobierno
afirmaba después que había una discrepancia con las compañías de 88 millones

14
 
entre 1996 y 2001. El Banco Mundial animó al gobierno a renegociar los contratos,
pero el gobierno no lo hizo, porque prefería obtener dinero inmediatamente antes
de renegociar a largo plazo, lo cual es algo que el FMI, así como los expertos
independientes, aconsejan no hacer nunca (!). La compañía francesa Total se
marchó de Guinea porque encontró poco petróleo, y Zafiro no tiene más de 10 – 15
años de vida. Aunque las estimaciones sobre las reservas petrolíferas son casi
siempre falsas, esto parece lo más acertado.

Es interesante considerar las reservas de petróleo. Guinea Ecuatorial es el tercer
mayor productor de petróleo en África subsahariana y el sexto en África después de
Nigeria, Argelia, Angola, Libia y Egipto. Los inversores del petróleo permiten al
gobierno conseguir créditos en base al petróleo futuro. Así se origina un préstamo
de un grupo dirigido por Deutsche Bank (26 noviembre 2003). En palabras de
Roitman y Roso (2001) se trata “de una práctica del gobierno totalmente
perniciosa: la de los avances en base a los productos petroleros futuros.” Este
sistema lleva a las compañías petroleras a retener en sus manos lo que se ha de
devolver de los créditos, evidentemente con intereses sustanciales. Esto representa
hipotecar la riqueza petrolera nacional y, por ello, lleva consigo una limitación de la
capacidad de financiación de las inversiones públicas, y afecta a las lógicas de
redistribución nacional.

Hay un hecho enormemente llamativo que ocurre prácticamente de una manera
casi inmediata después del descubrimiento del petróleo y de los primeros pasos en
la explotación del mismo. La organización Human Rights Watch (2009: 46-47),
plantea un problema central. Según ella, “una comparación entre los indicadores de
Guinea Ecuatorial, antes del petróleo y después, ofrece una evidencia clara de una
falta de inversión por parte del gobierno en el bienestar de su propia población y en
el fallo de no utilizar la cantidad masiva de recursos que ha obtenido el país como
resultado de su boom del petróleo. En la década desde que los recursos del
petróleo empiezan a llegar, la población permaneció relativamente estable y los
indicadores no mejoraron.”

En 1991, un poco antes de la aparición de la producción del petróleo, la UNDP
(1991) afirma que Guinea Ecuatorial estaba en el puesto 130 en el ranking del
Índice de Desarrollo Humano entre países, en 2008 había bajado en el ranking al
puesto166, precisamente cuando el PIB había aumentado. El Fondo Monetario
Internacional afirma que, entre 1997, cuando el petróleo comenzaba a salir, y
2002, el gasto en salud, que era del 6.3 % en 1997, bajó a 1.23 % en 2002 (18
septiembre 2003). El gasto en salud disminuyó al 1.23 %. Si de los gastos en salud
se pasa a la educación, se encuentra que los gastos en ella, desde 1992 hasta 1996
se mantenía en el 6.79 %, mientras que entre 1997 y 2002 baja al 1.67 %. Un año
más tarde, en 2003 el Departamento de Estado de los Estados Unidos critica a
Guinea Ecuatorial por sus gastos en los servicios sociales diciendo que no hay
evidencia de que la riqueza del petróleo se dedique al bien público.

Tanto los avances (monetarios) en base a los productos petroleros futuros como la
poca presión fiscal sobre las compañías petroleras, los modos informales de aplicar
las reglas de reglamentación por parte de las autoridades aduaneras, así como el
uso personal o privado de la autoridad fiscal y financiera en Guinea Ecuatorial, hace
que los beneficios netos del petróleo sean contabilizados a la baja. Todos estos
datos hacen que el Departamento de Estado de Energía de USA diga en la pagina
web en 2003 que “a pesar del rápido crecimiento en el producto interior bruto, hay
evidencias de una apropiación fraudulenta de las ganancias del petróleo, en
particular para gastos personales suntuarios. Además, el fallo por parte del
gobierno de introducir las ganancias del petróleo a la economía del país,
especialmente para financiar las mejoras en infraestructura ha significado poca
mejoría en el bienestar social y económico de la mayoría de los Ecuato-guineanos.

15
 
En 2005, la Organización Mundial de la Salud estimaba que el Gobierno gastaba 1.6
% del PIB en salud (julio 2007). En este mismo año, el Banco Mundial estimaba
que el gasto en educación era solo de 0.6 %, (2007).

El FMI afirmaba en 2005, (2005: 4) que los indicadores sociales no han crecido de
acuerdo con el crecimiento del PIB, y el Banco Mundial dice que “aunque el
descubrimiento del petróleo y la expansión rápida de las exportaciones petrolíferas
han traído una gran mejora en los indicadores, no ha habido mejora en los
indicadores sociales que son deprimentes.”

En un informe del Banco Mundial, (2014), se afirma “que la esperanza de vida está
por detrás de la media mundial en más de una docena de años.”

Un estudio publicado en The Lancet en 2010 por J Knoll Rajaratnam et al., encontró
que las tasas de mortalidad neonatal, post neonatal y de la infancia aumentaron en
Guinea Ecuatorial entre 1990 y 2010. Dicho de una manera vulgar, los niños
morían con más frecuencia después de que habían aparecido los recursos del
petróleo, (Wenar 2016: 70).

En conjunto hay que decir que los indicadores sociales bajan o se degradan
posteriormente e inmediatamente después de la aparición y explotación del
petróleo, y por ello, en este sentido, es absolutamente acertado hablar de la
maldición del petróleo. Para encontrar un pequeño cambio en esta situación hay
que avanzar desde el año 2005 al 2009. En este año el Banco Mundial (2009)
muestra que la esperanza de vida media para un ecuato-guineano es de 50.6 años
mientras que la tasa de mortalidad para los menores de 5 años es de 145 por 1000
nacidos vivos. Estas cifras no necesitan comentario.

Sin embargo, ha habido un aumento que hay que reconocer: entre los países que
están en el ranking del Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de
Desarrollo de las Naciones Unidas, Guinea Ecuatorial es el país que gasta la
cantidad menor del PIB en educación: 4 %, (UNDP 2009). Esta cantidad es muy
baja, pero en términos reales esto representa un aumento significativo en el gasto
general si se compara con la era de antes y al principio de la aparición del petróleo.
Ello ha contribuido a un pequeño aumento en los indicadores sociales, que eran
previamente bajísimos. Como hemos observado, las inversiones en infraestructuras
son importantes, (FMI, 2009), pero estas inversiones se dedican a producir edificios
públicos y otros proyectos de prestigio donde ha habido pocas derramas (spillover)
a los sectores productivos de la economía, ni tampoco para la salud u otros
resultados de desarrollo humano.

Hay que reconocer que, a pesar de lo bajo que sigue siendo el gasto en educación,
la agencia norteamericana USAID (2014: 8), afirma algo que indica que la
educación sigue mejorando en Guinea Ecuatorial, al menos en algunos aspectos.
Traducimos el informe: “solo uno de los fines de desarrollo del milenio podrá
alcanzarse en 2015”. De acuerdo con el informe más reciente de los fines del
desarrollo del milenio, Guinea Ecuatorial “está a punto de conseguir la educación
primaria universal en 2015 con una tasa de matrícula del 76 % neta en educación
primaria, mientras que la tasa de alfabetización está al 79 %. Sin embargo, los que
terminan la escuela elemental se estiman en un 50 % lo cual hace preocupante la
calidad de la educación. El 19 % de los niños menores de 5 años sufren de
malnutrición. Según UNICEF, la tasa de mortalidad por debajo de 5 años, que era
de 93 muertos por 1000 nacimientos vivos, y la tasa de muerte maternal de 280
muertes por 100,000 nacimientos vivos, están por encima de la media regional en
2010.”

16
 
Si nos planteamos el problema del PIB por habitante, que había sido el más bajo
del continente, este había sobrepasado el de Costa de Marfil, Camerún, Egipto o
Marruecos. En 2001 se pensaba que en 1999 la tasa de crecimiento real del PIB era
del 15 %, (debido al aumento de la producción petrolera y a que el aumento de las
ganancias del sector no petrolero debía ser del 6 %). Sin embargo, en 1998 las
ganancias fiscales del comercio internacional eran de 5.1 mil millones de Francos
Cfa, lo cual significaba ganar 3.6 mil millones menos de los que se pensaba.

Las finanzas del Estado registran déficits muy fuertes. En 1997 el tesoro ecuato-
guineano se beneficiaba de un superávit financiero de 4 mil millones de FCFA, esto
es, un 1.4 % del PIB en contra de la previsión del 6.9 %. En 1998 el déficit son 5.5
mil millones de FCFA lo cual quiere decir una disminución de un 2.1 % en contra de
lo esperado, de un superávit de 7.4. A pesar de un sector petrolero y gasístico
floreciente, las cajas del Estado tuvieron un déficit crónico. Esta incapacidad de
movilizar las ganancias para asegurar los gastos públicos se debe a la gestión
particular de estos recursos. La gestión de los asuntos petroleros cae fuera de los
presupuestos o forma parte de “algo reservado”, que aumenta los gastos no
presupuestarios que van unidos a una redistribución clientelística de estos recursos
entre el capital internacional privado y el régimen local, así como entre los
miembros del régimen y el clan en el poder.

Son importantes los gastos fuera de presupuesto. Estos se pueden mostrar en un
ejemplo esclarecedor: los viajes personales del Presidente a Canadá en septiembre
de 1999 en compañía de 30 invitados, financiado por Mobil Oil, después de ser
requerido formalmente, y que pagó el hotel, transporte y todos los imprevistos.

Por otra parte, los trabajos en la industria petrolera están bastante bien pagados
para los estándares guineanos (Velloso, 2003). Los salarios son: 300 dólares al mes
para un limpiador. Las secretarias y los traductores cobran 1200 y 1300. El impacto
en la creación de trabajo es muy pequeño porque la extracción de petróleo es muy
intensiva en capital. Es muy difícil saber cuántos trabajan. Parece que bastante
menos de 10,000 y no llegan a 5000. Muchos de ellos son americanos,
cameruneses, nigerianos, filipinos etc. Se trata de extranjeros que rotan entre
países africanos. Con respecto a los locales, Agustin Velloso dice en 2003 que
Exxon Mobil empleaba a 200 personas locales, Amerada Hess empleaba a 180
personas y Marathon empleaba a 150 personas locales.

Los pocos trabajos disponibles para la población local son usados por el gobierno
con fines de patronazgo. Se usan agencias de trabajo que son una institución
peculiar guineana. Sirven para ofrecer trabajo descualificado o semicualificado a las
empresas y cobran un tanto variable. Las compañías extranjeras no están obligadas
a usarlas. Pero son aconsejables porque controlan a los trabajadores y son posesión
de la familia del Presidente.

Entre ellas se encuentran: Amilocaser (poseída por Armengol Ondo Nguema,
hermano del Presidente, General del Ejército); Nomex (poseída por Gabriel Mbega
Obiang Lima, hijo del Presidente y Ministro de Energía); MTT (poseída por Antonio
Mba Nguema, hermano del Presidente, General y Ministro de Defensa); Atsige
(poseída por Manuel Nguema Mba, tío del Presidente, General y Ministro de
Seguridad); Apegesa (poseída por Juan Olo Mba Nseng, suegro del Presidente,
antiguo Ministro de Minería y Hidrocarburos); Bomden, (poseída por Julián Ondo
Nkumu, Coronel y Director General de la Seguridad Presidencial) (Campos y Mico,
2006: 58-59).

La tasa de cambio se apreció un 15 % entre el final de 2001 y la mitad de 2003.
Esto ha hecho la exportación de los productos no petroleros muy costosa, y hace no
competitiva la producción de sectores no petroleros de la economía. Esta falta de

17
 
competitividad se refleja en la disminución de las exportaciones no petrolíferas en
un 30 % mientras que la importación de productos no petrolíficos aumentan un 189
% (FMI 2003). De acuerdo con las estimaciones de la Economic Intelligence Unit
(EIU Country Report Gabón and Equatorial Guinea, Lonres. Abril 2003) en 2002, las
exportaciones de petróleo y metanol representaban el 92 y el 6 % respectivamente,
mientras que la exportación de madera y cacao representa un 2 % y 0.6 %
respectivamente.

De acuerdo con la EIU (2002 y 2003) la tasa de inflación ha sido de 4.6 % en 2000,
de 8.8 % en 2001, de 7.6 % en 2002 y de 6 % en 2003. Los datos reales son
mucho más altos. Algunas estimaciones no oficiales recogidas por J. George Frynas
(2004) decían que la inflacion era de más del 50 %. “La creciente dependencia del
petróleo va unida a una disminución de la explotación de madera y cacao, e incluso
a una disminución muy grande de la agricultura. A pesar de que la mayor parte de
los guineanos trabajaban en el 2003-2004 en la agricultura, no hay un gran
desarrollo de ella ni ningún intento de modernización.” Se trata básicamente de
agricultura de subsistencia, que debido a su baja producción hace que una gran
parte de los alimentos se importen del Camerún y otras partes, lo que hace que su
precio aumente mucho. Esto trae consigo que el nivel de vida real haya disminuido
porque debido a la inflación a la población le resulta muy difícil comprar alimentos
importados. Como diremos más adelante, esto es un elemento esencial de la
Enfermedad Holandesa o Dutch Disease.

El gobierno ecuatoguineano puso aparte cantidades ingentes de dinero para la
construcción de la capital Malabo II, 2 carreteras y 2 nuevos puertos, y el Puerto de
Luba y el K 5. El gasto en salud y educación es muy bajo: en 1997-2002 se gastó
un 1.29 % del presupuesto en salud, Camerún gastó 3.4 %, Nigeria 5.95 %,
Mozambique 10.6 % y Sudáfrica 12.1 %; en educación Guinea Ecuatorial se gastó
1.67 %, 4.9 % Angola, 12.1 % Nigeria, 12.3 % Camerún y 21.9 % Sudáfrica.

No se va a analizar todos los fenómenos. Más bien se hará un análisis desde 2008 a
2014. Es interesante analizar qué pasa con las explotaciones. El campo Zafiro
colocado al noroeste de Bioko y que está en aguas profundas, está explotado por
Exxon Mobil y se trata de la explotación que más produce. Se extrae petróleo y
llegó a su punto más alto en 2004 (punto de madurez) y desde entonces ha ido
disminuyendo.

El campo Ceiba – cerca de Okume, está offshore de Rio Muni. Produce líquidos y
adquiere su punto más alto en 2005-2007 cuando producía de media 42,000
barriles. En 2012 producía 26,000. Okume en su punto más alto (2010) produce
81,000 barriles. Desde entonces se da una disminución continua.

El Campo Alba, (12 millas al Norte de Bioko), produce condensados, (400 millones
de barriles de líquidos actualmente en 2012) y 70,000 barriles de condensados.

El gas natural asociado que antes se quemaba (flared) ahora se recoge y es lo que
alimenta la planta de gas licuado de Punta Europa (Marathon Oil). Se crea una
Compañía Nacional de Petróleo que empieza a operar en 2002. Esta compañía
maneja algunos acuerdos para compartir la producción y de Joint Ventures con
compañías extranjeras, así como la colaboración, marketing, licencias etc. Es
importante el papel de la compañía Getotal que distribuye los productos del
petróleo, todos ellos importados, y que no tiene capacidad de refinado. Todo se
exporta a USA, España, Italia, Canadá, etc. Se construye el puerto de Luba en
2002. Se trata de un centro de distribución. Después están el Puerto de Malabo y
Bata. Todos ellos son muy profundos y por lo tanto muy útiles. El Gobierno crea
una compañía para gas Sonagas en 2005. En 2012 se produce un trillón de pies
cúbicos de gas en campos asociados a Alba y Zafiro en Bioko.

18
 
Guinea Ecuatorial entró en recesión en 2013 con crecimiento negativo: -4 a -8 %
del PIB. Esto se debe tanto a la bajada de los precios del crudo como a la cantidad
de petróleo que se extrae. Después de un crecimiento del 5.3 % en 2012, se piensa
que la economía va a deteriorarse más. En 2014, el decrecimiento es de –2.1 % y
en 2015 de –8.7 % (African Economic Outlook, 2015: XXIX).

Si se prescinde de los hidrocarburos, el crecimiento de la economía se basa en el
gasto de capital público que se utiliza, entre otras cosas, en obras de
infraestructura, carreteras, puertos y aeropuertos.

La producción de petróleo y gas a partir de los 1990 lleva consigo un crecimiento
económico importante, lo que permite que la renta per cápita llegue en 2013 a
29,940 $. La producción de hidrocarburos ha traído un desarrollo de las
infraestructuras básicas, pero no se ha producido una diversificación de la
economía, que está basada en un solo recurso, en cuanto que el petróleo y el gas
contribuyen cerca del 90 % del PIB y ofrece la práctica totalidad de las
exportaciones. Ya lo hemos subrayado antes y, por ello, hay que pensar que se
trata de un fenómeno de larga duración, pero el fenómeno más llamativo es no solo
la falta de crecimiento de la agricultura, sino su decrecimiento.

De acuerdo con el Equatorial Guinea Economic Outlook (en el período que va más o
menos desde 2005 a 2014), “la agricultura, que es la fuente fundamental de
recursos y renta para la mayoría de la población, está reducida a la agricultura de
subsistencia y satisface menos del 30 % de las necesidades del país.”

Relación entre agricultura y pobreza

Según USAID 2013, la contribución de la agricultura y la pesca, que constituyen las
actividades económicas más importantes antes del descubrimiento del petróleo,
han caído al 1,5 % del PIB, aunque podían contribuir al desarrollo de la actividad
económica y a la creación de empleo. Los recursos agrícolas y de la pesca están
muy infraexplotadas debido al impacto de la industria del petróleo. La agricultura
en general es básicamente de subsistencia, pero incluso algunos productos para la
venta van bajando en productividad, p.ej. el cacao llegó en 2011 a un pico de 859
toneladas recolectadas cuando en 2007-2008 eran 3000. La pesca bajó a menos de
200 toneladas en 2010 cuando en 2008 eran 270. Sin tener en cuenta en absoluto
algo de lo que no se habla, que es de la contaminación del mar y de lo que se llama
el “agua producida.” Lo cual sin duda alguna influye claramente en la baja
productividad de la pesca. De todas maneras, es importante subrayar que la
producción agrícola, además de ir disminuyendo desde la aparición del petróleo, en
2010 se sitúa en el 1,9 % del PIB (vid. World Bank Data 2012,
http//:dataworldbank). En un análisis llevado a cabo por Morgan Bazilian, Ijeoma
Onyeji, Peri-Khan Agrawi, Benjamin K Sovacool, Emmanuel Ofori, Daniel M
Kammen y Thijs Van de Graaf (2013: 39, Figura 3), se hace una comparación entre
varios países africanos productores de petróleo (Liberia, Sierra Leona, Niger,
Nigeria, Ghana, Chad, Angola, Gabón, Libia y Guinea Ecuatorial) esta última es la
que menos alimentos produce, y lo mismo ocurre comparando este país con
Venezuela, Irán, México y Brasil. Podría considerarse esto como una anomalía, pero
no parece tal. De todas maneras, la disminución de producción agrícola sigue
aumentando. La producción agrícola forestal y de la pesca ha caído a 1.2 % del PIB
en 2013 (Kanga, Bernoussi, Mollinedo, junio 2013).

En el caso de África una de las consideraciones más evidentes y admitidas entre los
investigadores es que se da una relación clara entre pobreza y desarrollo de la
agricultura. En el caso de Guinea Ecuatorial “alrededor de tres entre cuatro

19
 
personas son pobres y el contraste entre los recursos de los más ricos y las
desigualdades son un claro peligro para la estabilidad social. El alto desempleo
juvenil empeora el problema de la pobreza” (USAID 2013: 11).

Es evidente que el crecimiento económico es una precondición para la reducción de
la pobreza, pero no parece suficiente. Para que los gobiernos sean capaces de
establecer estrategias a favor de los pobres, la cualidad del crecimiento importa
tanto como la intensidad del mismo (African Economic Outlook 2010: 27). Es
verdad que cuando la desigualdad es muy grande es necesario que el crecimiento
sea más alto y sostenido para reducir la pobreza, (Bourguignon, 2003; Ravaillon,
2004; Kraay, 2006). La pobreza en África es mucho más alta y más resistente al
crecimiento. La tasa media de pobreza para el África subsahariana sigue siendo
cuatro veces más que en otros países en desarrollo no subsaharianos. La severidad
del índice de pobreza es 6 veces más alta que en los países en desarrollo no
subsaharianos, (Fosu, 2009). Además, la elasticidad de la pobreza al crecimiento
parece ser significativamente más baja para África subsahariana que para otros
países en desarrollo. Varios autores (Besley y Burgess, 2003; Kalvij y Verschoor,
2007) encuentran que en Asia del Este, la pobreza responde dos veces más al
aumento del crecimiento económico que en África Subsahariana.

Se ha calculado que África necesita crecer 7 % o más para reducir la pobreza a la
mitad. De todas maneras, cuando se alcanza este objetivo, si no se usan
estrategias para favorecer a los pobres, incluso este nivel de crecimiento puede no
ser suficiente. En ausencia de una dirección del crecimiento que vaya orientada a la
reducción de la pobreza, esta puede ser reducida únicamente en base a políticas
públicas de carácter redistributivo.

Con estas observaciones lo que se ha querido es subrayar que la relación entre
crecimiento económico y pobreza tiene características particulares, que son
distintas de las que se dan en otros lugares del mundo en desarrollo. Desde hace
tiempo se sabe que el impacto del crecimiento económico en la pobreza se puede
maximizar, si se concentra en los sectores en los que se emplean los pobres. En
África, el crecimiento agrícola beneficia a los pobres más que el crecimiento de la
manufactura o los servicios. Hay un trabajo, que ha tenido una aceptación casi
unánime en los estudios de la pobreza en África. Se trata del artículo de Gallup et
al. (1977).

Hay que recordar que en África se ha probado que un 1 % de crecimiento del PIB
en la agricultura reduce la pobreza al menos 5 veces más, que un crecimiento fuera
del sector agrícola (Imai, Gaiha y Thapa, 2011). En el caso de África el crecimiento
agrícola beneficia a los pobres más que el crecimiento en la manufactura y los
servicios. Según Gallup et al., “cada 1 % de crecimiento agrícola per cápita lleva a
un 1.6 % de crecimiento en los ingresos de los pobres.” El papel de la productividad
agrícola en la reducción de la pobreza se concluye a partir de un análisis de
regresión transnacional llevado a cabo por C Thirtle, X Swiggins y V McKenzie-Hill,
(2001), que afirman que cada 1 % de aumento en la productividad del trabajo en la
agricultura reduce el número de personas que viven con menos de un dólar al día
entre un 0.6 % y 1.2 %. No hay ningún otro sector de la economía que muestre
una correlación tan fuerte entre ganancias en la productividad y reducción de la
pobreza.

En 2030, más de 600 millones de africanos vivirán en áreas rurales (World Bank,
2008) y la mayoría se basarán en la agricultura como sistema de vida. De acuerdo
con Ligou y Sadoulet (2008), en África las unidades domésticas más pobres
obtienen hasta cuatro veces más beneficios por un 1 % de crecimiento si este
crecimiento tiene lugar en la agricultura más que si se trata de un crecimiento no
agrícola. Teniendo esto en cuenta, lo que hay que conseguir no es basarse solo en

20
 
la agricultura de subsistencia, que es, por ejemplo, el tipo de agricultura más
básico y más extendido en Guinea Ecuatorial. Como muy bien dice Mahamadou
Nassirou Ba (2016: 571), “una fuerza potente del crecimiento agrícola es el
desarrollo de la agricultura comercial. El fin es producir para el mercado, añadir
valor a los productos para el mercado y la exportación, y desarrollar las
capacidades de la producción local. En conjunto, África está detrás produciendo
menos del 3 % del producto bruto global y menos del 1 % de la manufactura
global. Es importante tener en mente que el beneficio de la agricultura comercial
está en que se mueve por la demanda del mercado. Produce lo que demanda el
mercado. En conjunto, los efectos combinados de las ganancias del empleo, el
aumento de los recursos, la seguridad alimenticia promovida por la agricultura
comercial puede contribuir efectivamente a reducir la pobreza en África.”

De acuerdo con la teoría de Hirschman del “crecimiento desequilibrado,” la relación
tecnológica entre los diversos sectores es el mecanismo primario del crecimiento.
De acuerdo con él, cada sector tiene relaciones con los otros sectores dentro de la
economía. De este modo, la agricultura, que ha sido el factor primario en África, ha
jugado un papel importante en su contribución al desarrollo socio-económico. Es la
fuente primaria de empleo y seguridad en el alimento para la mayoría de la gente
rural, e incluso para toda la población. Es el motor que en un principio mueve la
economía y posteriormente, cuando la industria y los servicios empiezan a crecer,
su papel disminuye. Pero si la industria y los servicios no se desarrollan como
ocurre en Guinea Ecuatorial, y la agricultura ha ido disminuyendo hasta
desaparecer, es prácticamente la economía la que desaparece con ella.

En la agricultura la participación de África en las exportaciones mundiales ha
disminuido de una manera continua, desde un 8 % en 1971-1980 hasta alrededor
de un 3 % en 1991-2000, (WTO, 2012). En el África subsahariana, la mayoría de
los más pobres son agricultores. Más o menos el 76 % de aquellos que subsisten
con un dólar al día viven en las áreas rurales. Al mismo tiempo, la agricultura es la
mayor fuente de recursos y de empleo en estas regiones. Por todo esto, la solución
al problema de la pobreza está directamente relacionada con la agricultura. Durante
los últimos treinta años la competitividad de muchos de los productos agrícolas
para la exportación ha disminuido mucho. En estos treinta años la participación de
la agricultura en las exportaciones mundiales ha disminuido continuamente, de 8%
en 1971-1980 hasta 3.4 % en 1991-2000. Al disminuir la competitividad de la
producción agrícola la dependencia de productos agrícolas importados ha
aumentado incluso mucho, como en Guinea Ecuatorial. Es un ejemplo, incluso
podríamos decir que extremo, de la disminución de la agricultura. Como ya se ha
dicho, la agricultura en Guinea Ecuatorial ha sido y es, en el presente, agricultura
de subsistencia. Ba (2016: 565) intenta responder a por qué África sigue teniendo
básicamente una agricultura de subsistencia, y la respuesta que da es que “el
agricultor ha sido olvidado y marginalizado en el proceso de desarrollo de la cadena
de valor. Para que el pequeño agricultor crezca es necesario que sepa lo que ocurre
con el producto cuando abandona la puerta del campo.”

De todas maneras, resumiendo lo que se ha venido diciendo, se puede insistir en
que: en África el crecimiento económico relacionado con la productividad en la
agricultura tiene un efecto cuantitativamente mucho más importante en la
disminución de la pobreza o en el crecimiento de los recursos de los pobres, y este
parece claro en África y mucho más en Guinea Ecuatorial, en donde se ha dado una
disminución enorme de la producción agrícola desde la aparición del petróleo.

Tomamos las causas más importantes, del trabajo de Ba (2016: 555). Se trata de
“el tradicional e ineficiente modo de explotar la tierra, los pocos beneficios de las
inversiones en la investigación agrícola, bajos consumos, falta de una tecnología
eficiente, alta exposición a riesgos y poca capacidad para mejorarlos, falta de

21
 
entrenamiento, políticas erróneas (o falta de políticas) y esfuerzos equivocados de
desarrollo.” Si se analizan todos estos elementos se descubre que el motor de todos
estos problemas es el descuido y la falta de políticas apropiadas del gobierno. Si la
disminución o incluso desaparición de la pobreza “está directamente relacionada
con la agricultura, la desaparición o disminución de la agricultura esta
estructuralmente unida al aumento o aparición de la pobreza.”

En África, y en Guinea Ecuatorial en particular, una gran parte de las pequeñas
productoras agrícolas son mujeres. Estas no tienen acceso a los canales usuales de
crédito cuando estos existen. Son abandonadas a pequeñas instituciones de crédito
o a ONGs que no tienen recursos para sacarlas de la pobreza. En un sentido directo
el crédito hace a las pequeñas productoras más productivas e eficientes. Si el
estado no provee los recursos para ello la agricultura no tiene posibilidad de
despegar.

Se puede resumir lo que hemos dicho con una observación del African Economic
Outlook, (African Development Bank, OECD, UNDP, Unión Europea, 2015: XVIII):
“La agricultura es el primer empleador; de la población en las zonas rurales y la
demanda general de productos agrícolas continuará creciendo. La agricultura juega
un papel importante en la transformación estructural y reduce directamente la
pobreza. La mejora en la productividad agrícola jugó un papel central en los éxitos
económicos del Este Asiático y Asia del Sudeste, y esto puede servir como modelo”.
Ya hemos insinuado antes cómo en África, y en concreto en Guinea Ecuatorial, el
paliar la situación de pobreza, o incluso una hipotética erradicación de la misma,
trae consigo como elemento básico y fundamental el desarrollo de la agricultura. El
abandono y desaparición de la agricultura para la venta y en menor medida para el
consumo y la subsistencia, como ha ocurrido en Guinea Ecuatorial, implica
necesariamente el abandono del problema de la pobreza y su crecimiento
acelerado.

Por otra parte, los donantes extranjeros, FMI y la Unión Europea han bajado su
ayuda, (¡Guinea es un país rico!). La ayuda externa bajó de 30.8 millones a 21.3
millones entre 1996 y 2000 (EIU Country Report 2002), y, por ello, no se puede fiar
el crecimiento en base a ayudas externas.

El FMI (2013), en un informe importante plantea algunos problemas de interés. En
primer lugar, hace una descripción de la situación general en Guinea, aunque a lo
largo del trabajo hemos ofrecido datos más concretos. “Desde la casi desaparición
en 1970 de las plantaciones de café, cacao y aceite de palma, pocos son los
productos agrícolas que se comercializan. La pesca y la explotación sostenible de la
madera es limitada. Las actividades manufactureras son muy pequeñas en escala.
En el sector privado, más de la mitad de la fuerza del trabajo asegurada trabaja en
la construcción.” Aunque el texto del FMI es un poco exagerado en cuanto que
coloca la desaparición de la agricultura antes de la aparición del petróleo, dado que
esta desaparición de la agricultura para la venta desaparece a lo largo del tiempo
incluso hasta ahora, es verdad que la importancia de la agricultura para el mercado
sufre un gran declive en los 1970, y posteriormente la aparición y extracción del
petróleo le va dando poco a poco la puntilla.

Otra observación importante del Fondo es que “las estimaciones más recientes
sobre la pobreza, que habrían aparecido en 2006, sugerían que tres cuartas partes
de la población vivían entonces por debajo de la línea de la pobreza” (p.4), que se
colocaba entonces alrededor de los dos dólares al día (Republic of Equatorial
Guinea, 2006). Hay que tener en cuenta, que, de todas maneras, no está claro
cómo se llega a estas cifras. Los datos estadísticos son tan poco fiables que el
Banco Mundial no publicó los datos de la pobreza de Guinea Ecuatorial en 2010.

22
 
Pero la poca fiabilidad de los datos estadísticos no implica que la situación de la
pobreza en Guinea Ecuatorial sea mejor, sino incluso peor.
Además “las categorías de personas que están más afectadas por esta situación son
aquellas que se encuentren entre los 15 y 24 años (claramente los jóvenes), las
mujeres solteras y las familias grandes monoparentales con al menos 6 niños. Estas
categorías constituyen el 79 % de las unidades domésticas y el 89 % de la
población” (USAID 2014: 7). Estos datos son muy importantes porque desglosan y
aclaran en concreto a qué grupos es aplicable la categoría de pobres. Dentro de
ellos adquieren una importancia básica los jóvenes, que, como muy bien afirma el
FMI (2013: 9), constituyen una parte muy grande de la población, dado que
“alrededor del 60 % de la población está por debajo de los 25 años de edad.” Entre
este grupo de edad la pobreza está unida, como es frecuente, a la situación de
desempleo. “Sin embargo, las oportunidades de empleo son muy limitadas debido
notablemente al hecho de que el sector no petrolero tiene dimensiones muy
pequeñas y el petróleo absorbe únicamente el 4 % de la población activa. Esto
subraya la necesidad de diversificar la economía para crear empleos sostenibles,”
(ibid. FMI 2013).

El Banco Africano de Desarrollo, (African Development Bank, Republic of Equatorial
Guinea, Country Strategic Paper, CSP 2013 -2017), dice algo que hemos repetido
hasta la saciedad: “La agricultura y la pesca era la mayor fuente de actividad
económica antes del descubrimiento del petróleo. Esta cayó a menos del 1.5 % del
PIB en contraste con su considerable potencial para el desarrollo de la actividad
económica y la creación del trabajo. La agricultura y los recursos de la pesca están
“moribundos” debido en gran parte al impacto de la industria petrolera.” Quizás se
puede preguntar por cuál es la razón de este fenómeno. Se puede explicar esto,
simplemente, diciendo que el carácter “offshore” de esta industria es una muestra
más de que se trata de una industria encapsulada con muy pocas relaciones o
incluso “spillovers” sobre otros sectores de la actividad económica, sobre los cuales
no ejerce ningún efecto adyuvante sino más bien paralizante o esterilizante.

En vez de difundir los beneficios, la industria petrolera concentra los recursos
dentro de sí misma, produciendo un erial a su alrededor. De alguna manera
diríamos que la industria petrolera no tiene ningún efecto multiplicador en otros
sectores de actividad, llámese agricultura o manufactura.

Teniendo en cuenta esta situación, tanto el FMI como otros organismos
internacionales como regionales (p.ej. el African Development Bank) van a insistir
en que “las motivaciones básicas del Plan Nacional de Desarrollo Económico y
Social son diversificar la economía y enfrentarse a la pobreza”. El equipo del FMI
subrayó que “hacer el crecimiento inclusivo requiere un planteamiento
comprehensivo de las políticas que incluyen enfrentarse a las necesides sociales,
desarrollar el capital humano y mejorar el clima de los negocios para ayudar a crear
trabajo. La resurrección de la agricultura comercial y de subsistencia podría ofrecer
un potencial substancial de levantar los estándares de vida y generar empleo” (FMI
2013: 16). Abrazando este planteamiento no tratamos de hacer una profesión de fe
sobre los principios del neoliberalismo, de los que el FMI está lleno. En lo que
nosotros insistimos y aceptamos, y que va en la línea de nuestro discurso a lo largo
de estas páginas, es en algunos aspectos del planteamiento del Fondo. Aceptamos,
cómo no (?): que las motivaciones básicas del plan son la diversificación de la
economía y el enfrentamiento de la pobreza, así como “la resurrección de la
agricultura (que el FMI decía en otro lugar que estaba moribunda) de subsistencia y
comercial que podrá ofrecer un potencial substancial para levantar los estándares
de vida y generar empleo.”

De acuerdo con el African Development Bank, (2013-2017; Kanga, Bernoussi y
Mollinedo, 2013: 11), “la pobreza, las desigualdades y el desempleo juvenil sigue

23
 
siendo alto: cerca de 3 personas entre 4 son pobres y el contraste entre los altos
ingresos per cápita y las desigualdades es un peligro serio para la estabilidad
social.” La pobreza, como ya se ha repetido frecuentemente está claramente
relacionada con la desaparición o disminución de la agricultura. En una economía
centrada en la producción del petróleo que, como ya hemos visto, únicamente
absorbe el 4 % de la población activa, se impone como una necesidad imperiosa la
diversificación de la economía como viene aconsejando de una manera muy
insistente el FMI y otros organismos internacionales y regionales. Dentro de esta
diversificación, el FMI coloca como piedra angular la resurrección de la agricultura
tanto de subsistencia como la comercial, (FMI marzo 2013: 16). La razón para esta
“necesaria resurrección” es la posibilidad de ofrecer un potencial substancial para
levantar las condiciones de vida de las unidades domésticas y generar empleo. Hay
algunos elementos en este planteamiento del FMI que pueden ser considerados
como importantísimos. En primer lugar, se plantea la “resurrección” de la
agricultura, tanto de subsistencia como comercial.

En una situación como la de Guinea, en donde se puede suponer que hay una cierta
abundancia de tierra, el favorecer el desarrollo de la agricultura de subsistencia
puede traer consigo una creación de puestos de trabajo que, unidos a los que
podría crear la agricultura de mercado, sin duda serían muchos más que los que
crea el petróleo, que, como ya se ha repetido, a lo sumo absorbe el 4 % de la
población activa. Desde este punto de vista, parece claro que la agricultura daría
trabajo a muchas más personas que el petróleo. En el campo de la agricultura de
subsistencia no se puede olvidar que, en África y en Guinea Ecuatorial, la actividad
agrícola de subsistencia es algo llevado a cabo de una manera mayoritaria por las
mujeres. Parece evidente que el desarrollo de estas actividades de subsistencia
debería ser favorecido por medio de microcréditos. En el informe del FMI (marzo
2013: 17), se enumeran y se describen someramente los bancos que operan en
Guinea Ecuatorial. En un momento de esta descripción, se dice que “la microfinanza
es insignificante.”

Por último, hay que subrayar otra observación que hace el FMI (ibid.); “Las
autoridades son incapaces de indicar cómo las políticas se desarrollarán en la
segunda fase del Nuevo Programa de Desarrollo (que empiezan en 2013), debido a
que están revisando aún la primera. De todas maneras, han subrayado que se ha
dado un status prioritario a la agricultura y la pesca en el Nuevo Programa de
Desarrollo y que se han lanzado iniciativas piloto en educación y salud.” Lo que
ocurre es que posteriormente el gobierno crea otro Plan de Desarrollo para 2020,
(Goldman, 2011), para enfrentarse al futuro inmediato del declive de los recursos
del petróleo. Se trata más bien de una lista de cómo la economía se puede
diversificar dentro de los servicios y la agricultura, que podría ser un medio de
aplicar recursos para crear nuevos sectores “punteros”.

Goldman (2011: 8) hace una observación muy pertinente sobre “este plan que es
un marco para invertir en la creación de una economía más diversificada que se
convierte en una lista de deseos, sin compromisos serios, un reflejo de las
limitaciones de la capacidad, y una falta de voluntad política y obligada
negligencia.”

Esta dura crítica está inspirada en unas observaciones del FMI (2005), que no
encuentra gran cosa que alabar en la organización por parte del gobierno de los
presupuestos. El FMI había notado que “los presupuestos anuales no incluían
ninguna información específica de las asunciones macroeconómicas usadas en la
preparación del presupuesto ni tampoco las proyecciones macroeconómicas para la
economía en general o la industria petrolífera en particular”; esto es lo mismo que
decir lo que decía después Goldman, que el presupuesto es poco más que una lista

24
 
confusa, sin una metodología clara, ni compromiso con la transparencia o algún tipo
de detalle.

Si esto ocurre con los presupuestos, es fácil imaginar lo que ocurre con estos
planes de los que hemos hablado hace poco. No solo parece tratarse de datos
desiderativos sino también de una manera de responder a las críticas de los
organismos internacionales, especialmente del FMI, y, en este sentido, a veces
parecen tener como objetivo enmascarar la verdad. Esto es lo que ha aparecido
siempre con las declaraciones sobre la defensa o desarrollo de la agricultura, que
nunca han llegado a nada práctico.

Una organización Internacional (IBP 2010) coloca los países en un ranking de
acuerdo con la claridad y apertura del proceso de creación del presupuesto. En
2010 este organismo dio a Guinea Ecuatorial una nota de 0, dado que el Gobierno
no ofrece al público ninguna información sobre el presupuesto y las actividades
financieras. Por ello, Guinea Ecuatorial esta en el ranking en el mismo lugar que Fiji
y Santo Tomé y Príncipe, que no publican los presupuestos. No se va a entrar en
uno de los problemas más graves dentro de este orden de cosas. Se trata de la
escasez de datos estadísticos y su falta de fiabilidad. Son especialmente llamativos
los referentes al número de ciudadanos de Guinea, o los datos sobre la pobreza. Sin
duda alguna, la falta de datos estadísticos tiene un responsable, el gobierno.

Goldman (2011: 16), dice que “el gobierno de Guinea ha disputado las estadísticas
debido a que la mayoría de la población es extremadamente pobre.” A esto se
puede responder fácilmente que mientras que la población en general es
extremadamente pobre, no se puede decir lo mismo del gobierno que podría usar
algunos recursos en resolver un problema grave.

La maldición de los recursos y de la pobreza

El investigador del desarrollo económico Norton Ginsburg decía en 1957 que “la
posesión de una cantidad grande y diversificada de recursos naturales es una
grandísima ventaja para cualquier país que se embarque en un período de rápido
crecimiento económico.” En esta observación hay que subrayar la idea de que los
recursos deben ser diversificados para que conduzcan a este crecimiento económico
rápido. La diversificación representa una gran ventaja mientras que la utilización de
un solo recurso, o mayoritariamente de un recurso único, se piensa que puede traer
graves problemas a los países, lo que se llama “la paradoja de la abundancia,” “el
problema del Rey Midas” o la “maldición de los recursos.” Dentro de estos recursos
el petróleo se considera como un ejemplo fundamental (The Oil Curse o “La
maldición del petróleo”) de este fenómeno.

Aunque esta afirmación no es totalmente generalizable, se puede decir con Terry
Karl (2005) que “las consecuencias del desarrollo basado en la explotación del
petróleo, en los últimos 40 años han tendido a ser: un crecimiento económico más
lento de lo esperado, poca diversificación económica, indicadores de bienestar
terribles, altos niveles de pobreza y desigualdad, impactos ambientales destructivos
a nivel local, corrupción extendida, pobre gobernanza y una alta incidencia de
conflicto y guerra!!”

En 1995 J. Sachs y A.M. Warner publicaron un trabajo, que puede ser considerado
como el que da origen a este planteamiento, en el que se dice que los países con
grandes recursos petrolíferos han crecido menos que países pobres en petróleo. A
pesar de esto, el petróleo ha ayudado a subir el nivel de vida. Además de estos
fallos, se da una asociación fortísima entre la riqueza de los recursos y la
probabilidad de la falta de democracia y de la corrupción. Sachs y Warner (1994)

25
 
analizan la relación entre abundancia de recursos y crecimiento económico en base
a datos ofrecidos por el Banco Mundial y descubren que esta relación es negativa.
Tenemos que estudiar el desarrollo de un modo amplio y esto implica que esta
relación significa que los países que basan su economía en la exportación de
petróleo presentan un nivel de pobreza muy alto, sistemas de salud muy deficientes
y, a veces, no existentes, malnutrición muy extendida, altas tasas de mortalidad
infantil, baja esperanza de vida y pobre acceso a la educación. Aunque estos
diversos elementos no están interconectados de una manera isomórfica, parece
claro que tienen relación unos con respecto a los otros. En este caso, se da
claramente una constitución de un estado autocrático en donde los derechos
humanos son muy poco respetados. Aunque puede haber gente que piense que el
respeto a los derechos humanos no tiene nada que ver con la pobreza, no cabe
duda de que estos derechos son “entitlements” o derechos sin los que la pobreza
está presente o aumenta.

Pero siguiendo con nuestro argumento se puede preguntar por qué se da esta
correlación entre la abundancia de recursos y el bajo crecimiento económico, en el
caso de que esto exista. La primera explicación es económica y tiene un nombre
que puede resultar extraño: “The Dutch Disease.” Se trata de lo que ocurrió en
Holanda en los 1960 cuando se descubre el petróleo y el gas en el Mar del Norte.
Este descubrimiento produce una apreciación del valor de la moneda. Esto trae
consigo la disminución de la posibilidad de exportar productos manufacturados y
agrícolas.

Al disminuir esto disminuye también el “learning by doing” y tambien disminuye la
agricultura. Con ello toda la actividad económica se reduce a la extractiva. En el
África Subsahariana y especialmente en Guinea Ecuatorial no hay prácticamente
manufactura. Lo que ocurre en Holanda con la manufactura ocurre en este caso con
la agricultura. El petróleo arroja hacia fuera la agricultura que en muchos países de
África del Oeste era algo que produce un 60 % del empleo y constituía la espina
dorsal de la economía de la región y una fuente importante de divisas. La llegada
de los hidrocarburos asfixia la agricultura que en el caso de Guinea Ecuatorial casi
desaparece y solo representa, según algunos autores, el 0.2 % de la producción
(ver Bazilian et al., 2013).

En su forma más estricta, la maldición de los recursos se refiere a la relación
inversa entre la alta dependencia de los recursos naturales y las tasas de
crecimiento económico. Un número de estudios recientes, bastante grande, ha
mostrado que los países en desarrollo que se basan en la riqueza de recursos han
tenido peores resultados cuando se comparan con países pobres en ellos. Pero no
todos los recursos son iguales. Los países que dependen de recursos naturales
concentrados en el espacio (entendiendo por ello aquellos que son extraídos de una
base económica o geográfica restringida tales como el petróleo o los minerales)
están muy fuertemente asociados con un crecimiento muy lento. De hecho, los
países que se basan en recursos de petróleo y de minerales se encuentran entre
aquellos que son los que se desarrollan más débilmente a pesar de que atraen
muchas inversiones y que tienen capacidad de atraer muchas importaciones. Un
estudio de los países de la OPEC entre 1965 y 1968 mostraba que su PIB per cápita
disminuía de media un 1.3 % por año en el mismo período.

La maldición de los recursos es una especie de “expresión resumen” para significar
los resultados perversos desde el punto de vista del desarrollo que van unidos a la
obtención del petróleo. El pretendido efecto negativo de los recursos se explica
tambien por motivos políticos e institucionales. Hay unos canales por los cuales los
recursos naturales afectan el funcionamiento del sistema político. Uno de los
canales es la obtención de rentas o la política extractiva que viene unida a la
abundancia de recursos naturales. Los países con abundancia de recursos naturales

26
 
imponen menos tasas a sus ciudadanos y, por ello, las poblaciones tienen menos
exigencias de responder por los gastos. También se da la creación de una élite rica
que acepta las reformas económicas.

Se dan 3 efectos de la extracción fácil de recursos: la capacidad de los impuestos
disminuye, lo que puede llevar a una menor responsabilidad del Estado; los
recursos exógenos permiten al gobierno calmar a la población, dándole beneficios
tales como patronazgo, obras públicas etc…; con los recursos se paga, a veces,
represión y violencia contra los que no están de acuerdo.

En la consideración de los recursos es fundamental su abundancia, que es el capital
obtenido de los recursos multiplicado por la población, y la abundancia no tiene por
qué ser negativa. También es fundamental la dependencia, que es el capital
obtenido por los recursos, multiplicado por el capital total. La dependencia alta
parece muy relacionada con la maldición de los recursos. En Guinea se calcula una
dependencia del petróleo del 97 %, la más alta del mundo. Según otras
estadísticas, es menos: del 86 %, lo cual también es muy alto.

Para analizar la maldición del petróleo hay que tener en cuenta las instituciones
creadas por las multinacionales del petróleo, sus gobiernos y prestamistas y los
estados exportadores. Los petroestados son estados rentistas por excelencia, es
decir que, como decía Adam Smith, son estados que no siembran lo que recogen.
Son estados cuyos ingresos no se obtienen de las tasas a sus súbditos y que basan
sus ingresos en algo generado fuera de ellos. Las rentas del petróleo son
normalmente más altas y de más larga duración que las que tienen otros estados
rentistas.

Sus gobiernos dentro de estos petroestados tienen su propia fuente de ingresos,
tienen o más bien crean una cierta autonomía de los ingresos con respecto a sus
súbditos y, por ello, se da un gran grado de independencia y de poder de decidir
acerca de lo que se hace con las rentas del petróleo dentro del territorio. Esto es lo
que ocurrió hasta bien pasados los 1990 en los países pertenecientes a la OPEC
cuando aproximadamente el 65 – 75 % del PIB se usaba para consumo privado o
público, en gran medida en subsidios a amigos, familiares y defensores políticos del
gobierno. Aunque Guinea Ecuatorial no forma parte de la OPEC, parece evidente
que un fenómeno como este se produce en este caso.

En el planteamiento que hemos llevado a cabo en nuestro trabajo parece que se ha
cometido una especie de falacia, o quizás que hemos dado por supuesto algo que
parece ir en contra de los planteamientos “ordinarios” en la teoría del desarrollo.
Hollis Chenery, Sherman Robinson y Moshe Syrkin publican un libro (1986) en
donde afirman que la característica fundamental de un camino exitoso de
crecimiento es la importancia creciente de la industria manufacturera en los
primeros estadios del desarrollo. El sector manufacturero produce efectos positivos
importantes de carácter lateral (externalidades), tales como el “learning by doing”
o las economías de escala. Según estos autores, las economías que se basan en la
riqueza de recursos se especializan en sectores como la agricultura y la minería que
no tienen estas externalidades y que tienen un impacto negativo en el crecimiento
(vid. Hirschman, 1956). Nosotros no planteamos el problema en términos de una
especie de desarrollo abstracto. El problema se plantea con respecto al problema de
la disminución de la pobreza o su erradicación, que no cabe duda que es un
elemento central del desarrollo.

Por fin, queremos plantear un problema que desde el principio queremos decir que
no vamos a resolver. La cuestión está en saber por qué el petróleo ha adquirido
tanto importancia como para pensar que se trata de una maldición.

27
 
Por terminar como hemos empezado parece conveniente volver a Coronil (1997:
49). Según él, el petróleo ha estado siempre presente y surge constantemente en
la imaginación de los pueblos en donde este es producido; aquí es donde aparece
con unas cualidades fetichísticas, él es el que porta significados y trae El Dorado,
así como la riqueza, la avaricia y el poder. A la vez el petróleo se concibe como “el
excremento del Diablo”, como se llamaba en Venezuela, por su capacidad de
corromper. Todo esto se resume en lo que Coronil decía de una manera gráfica: “el
petróleo más que ninguna otra mercancía ilustra la mistificación de los recursos en
el mundo actual…” Pero esta interpretación simbólica que puede ser interpretada
como una especie de licencia poética puede ser interpretada como un fenómeno
que se somete a un análisis estructural. El petróleo es una entidad biofísica (fluida,
subterránea, y que tiene un carácter de enclave), también es una mercancía que
entra en el mercado con un precio muy volátil y que trae consigo unas relaciones
de producción distintas de las de otras mercancías.

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