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Participación social en educación y observatorios ciudadanos

Conferencia magistral
Foro "La participación social en educación"
Observatorio Ciudadano de la Educación (OCE) / Instituto de Investigaciones sobre la
Universidad y la Educación (IISUE)-UNAM
México D.F., 3 agosto 2010 1

Rosa María Torres del Castillo


www.fronesis.org

No acostumbro leer textos, pero esta es una ocasión especial y he preferido confiar en
la palabra escrita, que tiene el poder de decir, y el poder de conservar y perdurar.

Me siento contenta y honrada con esta invitación y son varias las razones. Este foro se
realiza en México, país al que me unen lazos familiares, de estudio y profesionales.
Lo organizan dos instituciones muy prestigiosas de este país. A una de ellas, el
Observatorio Ciudadano de la Educación (OCE), fundado por Pablo Latapí, me une
una historia de colaboración y un largo sentimiento de admiración, que he plasmado
en muchos escritos. Este foro convoca a la Cátedra Pablo Latapí Sarre, como una
prolongación de su vida y de su obra, a la que tantos educadores debemos tanto. Dos
grandes Pablos latinoamericanos– Freire y Latapí- han marcado a varias generaciones
de educadores e investigadores. Sin serlo formalmente, ambos fueron mis maestros,
inspirándome con sus ideas y su ejemplo consecuente y militante. Con ambos entré en
contacto a través de sus escritos sobre educación de adultos y educación no-formal,
que es por donde yo también le tomé cariño a la educación y en donde encontré un
lugar para hacer militancia social. Todos nosotros fuimos avanzando hacia nuevas y
más amplias comprensiones de lo educativo, que hoy confluyen, para mí, en el
aprendizaje a lo largo de toda la vida. Con Latapí compartimos la redacción del
Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para Todos, que preparamos en
ocasión del Foro Mundial de Educación en Dakar, en abril 2000, hace justamente diez
años. Se trata de una iniciativa pionera en esta región, que dio lugar a una comunidad
virtual, Comunidad E-ducativa, que tiene más de ocho años de vida y que tendrá
justamente su primer encuentro presencial en Buenos Aires el 8-11 septiembre y que
hemos decidido dedicar a la memoria de Pablo.2

El tema de este foro, sobre el cual OCE me ha pedido hablar – la participación social
en educación y el papel de los observatorios – es fundamental. Vengo estudiando y
escribiendo al respecto desde la Revolución Sandinista, en la Nicaragua de los 80s, y
en sucesivos momentos, caminando con los nuevos escenarios y avanzando sobre mis
propios aprendizajes. Las reflexiones que siguen se enmarcan en este ahora, este
pomposo “siglo 21” que apenas empieza, rebosante de viejos y nuevos problemas, y
aún lidiando con una educación que, en muchos aspectos, corresponde no al siglo
anterior sino a siglos anteriores. Me escucharán mencionar a las Tecnologías de la
Información y la Comunicación (TICs) pues el mundo virtual no es ya un mundo

1
Ver http://www.observatorio.org/eventos/foro_participacion_social.html
2
Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para Todos http://www.fronesis.org/prolat.htm
Ver también: Observatorio “Mitos y Metas de la Educación para Todos” (1990-2000-2015)
http://educacion-para-todos.blogspot.com/

1
aparte sino elemento constitutivo del mundo real, un campo más de observación,
análisis, uso, aprendizaje, disputa y formación de opinión pública para la
participación social en educación.

Participación en educación: discursos y prácticas

Hablar de participación en educación se ha vuelto trivial. Como hablar de calidad.


Ambas dejaron de ser banderas progresistas o incluso innovadoras en el campo
educativo. Los discursos de la participación y de la calidad se han “democratizado”
al punto de incluirnos a todos, incluso al empresariado privado y a los organismos
financieros internacionales, quienes han contribuido a popularizarlos y al mismo
tiempo a elitizarlos y tecnocratizarlos. Cabe recordar que el Banco Mundial y el
Banco Interamericano de Desarrollo (BID) han venido promoviendo activamente y
financiando con préstamos y asesoría el “mejoramiento de la calidad de la
educación”, el “fortalecimiento de la sociedad civil”, la “incidencia en educación”,
etc.3

Desde posturas progresistas y emancipatorias - la Educación Popular, las pedagogías


críticas, el constructivismo, etc. - venimos defendiendo y trabajando hace varias
décadas para la participación en educación, no para la “eficiencia social” sino para la
transformación social, entendiéndola como derecho, empoderamiento, construcción
de ciudadanía activa.

Hay mucho escrito y propuesto al respecto en esta región, para la educación formal y
para la no formal. No obstante, persisten grandes vacíos, en los planteamientos y en la
práctica, como lo señala OCE para el caso de México pero que de hecho caracterizan
a toda la región.4

Hace falta una renovación de fondo, la que exigen las tozudas realidades de nuestros
países, las nuevas oportunidades y contradicciones, la presencia ya irreversible de las
modernas tecnologías, los muchos fracasos acumulados, los avances y redefiniciones
del conocimiento en los campos que atraviesan a la participación y a la educación.
Aunque quizás con nuevos ropajes, gobiernos y sociedades siguen en gran medida
replicando premisas y mecanismos de una época anterior. La inercia, la inacción, o,
peor aún, la acción inconsecuente, carcomen nuestras frágiles democracias, nuestras
débiles ciudadanías y nuestros cuestionados sistemas educativos.

Sabemos y hemos reiterado que la participación es esencial por diversas razones y


fuimos apoyando tal afirmación en la cada vez más demandada “evidencia” basada en
estudios y casos.

- Dijimos que no se trata sólo de más sino de más-y-mejor y,


consecuentemente, de “calificar” la participación social y volverla
participación ciudadana en ese proceso.
- Que participar en educación es asunto de todos - alumnos, docentes, padres

3
Rosa María Torres, “Incidir en educación”, en: Revista Polis, No 16, Universidad Bolivariana,
Santiago, 2007. http://www.revistapolis.cl/16/torr.htm
4
OCE, “Participación social en educación” (abril 2008). La lista de comunicados de OCE puede verse
en http://www.observatorio.org/comunicados/cronologia.html

2
de familia- y no solo de la “comunidad educativa” sino de la ciudadanía en
general.
- Que no basta con participación dentro del aula, la escuela, el sistema escolar,
pues lo educativo trasciende a lo escolar.
- Que todos somos sujetos de derecho en educación y, por ende, interlocutores
válidos en la definición de las políticas – la educativa y las demás que inciden
sobre las condiciones de enseñanza y aprendizaje.
- Que no se trata de participar a nivel local solamente sino en las decisiones
que se toman a todos los niveles, incluidas las de escala nacional, regional y
mundial.
- Que se trata no solo de instaurar procesos participativos sino de promover
una cultura participativa.

Esto y mucho más sabemos producto de la investigación y la experiencia acumulada.


No obstante, saberlo, decirlo e intentar llevarlo a la práctica no han sido hasta hoy
suficientes para modificar sustancialmente modos de pensar y de hacer. Es evidente
que algo viene fallando tanto por parte de quienes conceden participación como de
quienes están llamados a reclamarla no como dádiva sino como derecho ciudadano.

Si usáramos los viejos esquemas binarios de “Logros y Dificultades” de los 70s-80s,


podríamos colocar varios ítems en la lista de Logros.

- La participación (social/ciudadana/popular) en educación está instalada,


incluso constitucional y legalmente, en varios países, con mecanismos y
organismos institucionalizados para el efecto.
- En la mayoría de países contamos hoy con leyes que obligan a los Estados a
la rendición de cuentas, la transparencia, el acceso a la información, la
participación ciudadana, el control social.
- Las consultas en torno a la educación han pasado a integrarse como
componente de muchas políticas y leyes (con eventos nacionales como el
Debate Educativo en Uruguay o la aprobación en el Ecuador de un Plan
Decenal de Educación mediante votación universal, ambos en 2006, para
mencionar dos ejemplos de los últimos años).5
- Por su parte, pueblos y organizaciones indígenas han empezado a reclamar el
derecho a ser consultados en asuntos que atañen a su identidad, sus culturas,
sus condiciones de vida, incluido el ecosistema.
- En los bancos de “buenas prácticas” que han venido armando organismos
internacionales, gobiernos y organizaciones de la sociedad civil pueden
encontrarse algunas que son efectivamente tales, y que destacan justamente su
componente participativo.
- Todo esto y más, con el trasfondo de un desarrollo tecnológico que ha
facilitado y horizontalizado estos procesos, borrando papeleos y jaqueando
jerarquías, con ayuda de unas TICs que no son solo herramientas de
información y comunicación sino herramientas de expresión, participación,
5
El Debate Educativo uruguayo, convocado por el Gobierno, la Administración Nacional de
Educación Pública (ANEP) y la Universidad de la República, y coordinado por la Comisión
Organizadora del Debate Educativo (CODE), es una de las experiencias más prolongadas y sólidas de
este tipo realizadas en la región. Ver http://www.debateducativo.edu.uy/ El proceso ecuatoriano tuvo
otro carácter, resultando en una consulta formal. Ver: Rosa María Torres, “Por qué voté en blanco por
el Plan Decenal de Educación en la Consulta Popular convocada por el gobierno de Alfredo Palacio”,
Quito, 15 de diciembre de 2006 http://www.fronesis.org/mec/20061215voto-consulta-educacion.htm

3
consulta, debate, articulación, creación, investigación, aprendizaje…

Por otro lado, en la columna de “Dificultades” necesitaríamos hacer espacio para un


largo listado de “peros”…

- La gran brecha entre lo prescrito y lo actuado, entre políticas y realizaciones,


entre las leyes y su aplicación.
- La persistencia de concepciones estrechas de participación (centrada en
aspectos instrumentales), de sociedad civil (reducida a menudo a ONGs) y de
educación (entendida como educación escolar). 6
- La continuada visión de las políticas educativas como algo que se piensa y
define “desde arriba y desde afuera” (de la escuela, del sistema escolar,
incluso del país) y que se “baja” para que otros las ejecuten.
- La imposición a sangre y fuego, en muchos países, de la evaluación docente,
aderezada con el pago por desempeño y por mérito, y la retórica de la
“valorización” y la “profesionalización” docentes.
- El mal sabor que vienen dejando muchas experiencias de consulta,
atropellando tiempos y condiciones fundamentales para llamarse tales.
- La fragilidad de pactos y alianzas en favor de la educación.
- El debilitamiento de sindicatos y organizaciones de la sociedad civil.
- La burocratización e inoperancia, en muchos casos, de instancias de
participación oficiales creadas y reguladas desde el propio Estado.
- El continuado relegamiento de alumnos y padres de familia como actores
centrales del hecho y del cambio educativos, y como sujetos de consulta y
participación.
- La desatención a la educación jóvenes y adultos, con esquemas que incluso
nos retrotraen a épocas que considerábamos superadas en términos ideológicos
y pedagógicos.
- La falta de seguimiento de iniciativas, a menudo congeladas como “proyectos”
o “experiencias” que no trascienden ni en el espacio ni en el tiempo.
- La falta de políticas integrales y consistentes de democratización de las TICs,
más allá del equipamiento y el acceso a secas, y la ausencia de información y
debate públicos al respecto.
- Los dilemas y problemas de la participación que se replican en los nuevos
espacios virtuales…
- Etcétera, etcétera.

La lista es larga para nombrar aquí y cada quien puede sin duda llenarla por su cuenta.
Las “dificultades”, en definitiva, son un contrapeso de peso frente a la tentadora
complacencia con los “logros”.

La desigualdad económica y social no cede y más bien se perenniza y acrecienta en


esta región, haciendo tambalear en muchos países el cumplimiento de las Metas del
Milenio para el 2015. 7 México es, de hecho, el país con mayor aumento de la pobreza

6
Rosa María Torres, “Participación ciudadana en educación: Una mirada amplia y 20 experiencias de
América Latina”. Documento presentado en la II Reunión de Ministros de Educación en el marco del
Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral –CIDI, organizada por la Unidad de Desarrollo
Social y Educación (UDSE) de la Organización de Estados Americanos (OEA) (Punta del Este,
Uruguay, 24-25 Septiembre, 2001).

4
y la desigualdad a partir de 2006.8 A las brechas tradicionales ha venido a agregarse la
digital, extensión de las demás brechas. A los conectados y los desconectados, los con
acceso y sin acceso a la computadora, se han agregado nuevas diferenciaciones: los
con y sin teléfono celular, los con y sin acceso a Internet en el móvil, los con dial-up
y los con banda ancha, los con conexión lenta y los con conexión rápida, los con wifi
y los sin wifi, los con PC y los con laptop o netbook, los que comparten y los que
tienen (o aspiran a tener) una cada para uno.

Continuidad y discontinuidad son ambas problemáticas: unos piden continuidad – las


siempre reclamadas “políticas de Estado, no de gobierno” – mientras otros la
cuestionan viendo en ella la perpetuación de la inercia y del más de lo mismo.
Muchas de las reformas iniciadas, con gran impulso, en la década de los 90s, vienen
siendo reformadas, a menudo en el estilo “borra y va de nuevo” y “tirar al niño junto
con la bañera” que caracteriza a nuestra cultura política y que violenta a la cultura
escolar. El de México es un caso claro, pero de ningún modo el único.

En estos re-comienzos entran en juego no sólo los tiempos políticos sino también las
“modas” y tendencias a menudo importadas acrítica y descontextualizadamente desde
el Norte y vía los organismos internacionales. Lo cierto es que, no por coincidencia,
en un momento dado, todos los países hemos estado o estamos haciendo bibliotecas
de aula, proyectos de mejora de la escuela, currículo por competencias,
descentralización, programas compensatorios, financiamiento compartido,
tercerización de la capacitación docente, evaluación de desempeño docente,
estándares, pruebas de rendimiento escolar, una computadora por alumno, etc., etc.

México ha quedado como un caso sui géneris en la región en cuanto al poder del
sindicato docente. En toda la región vemos sindicatos y docentes debilitados,
acosados, forzados continuamente a asumir – muchas veces sin la información y
capacitación requeridas – los vaivenes de las políticas y las autoridades. La bandera
de la participación o de la formación/capacitación docente se ha visto avasallada
por la de la evaluación docente, en aras de una supuesta relación directa entre
evaluación y “mejoría de la calidad de la educación” que la investigación no avala
pero que la sociedad entera asume sin dudar.9 A la desautorización docente asociada a
estas políticas de evaluación se agrega la que viene instalándose en el mundo de las
tecnologías, la brecha digital entre docentes y alumnos, reforzada por planes
centrados en estos últimos y en el equipamiento, dejando para el final, como es usual,
los requerimientos de los docentes. El anecdótico “aprenden de y junto a sus
alumnos”, que suena encantador en principio, pasa por alto el malestar que produce a
los docentes la inferioridad tecnológica frente a los alumnos, con todo lo que ello
implica hoy. Alumnos categorizados como “nativos digitales” y docentes dados por
“analfabetos digitales” por obra y gracia de las TICs.
7
CEPAL: Avance regional hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio
http://www.eclac.org/mdg/reportevances/
CEPAL: El progreso de América Latina y el Caribe hacia los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Desafíos para lograrlos con igualdad (julio 2010) http://www.eclac.org/cgi-bin/getprod.asp?
xml=/publicaciones/xml/1/39991/P39991.xml&xsl=/MDG/tpl/p9f.xsl&base=/MDG/tpl/top-bottom.xsl
8 Datos de la CEPAL. Ver: Roberto González Amador, “México, con el mayor aumento de pobreza y

desigualdad en América Latina”, 2010 (La Jornada) http://www.surysur.net/?q=node/12121


9
Para el caso del Ecuador ver el blog “Ecuador: La batalla en torno a la evaluación docente”
http://evaluaciondocenteecuador.blogspot.com/

5
A la tradición de hermetismo y verticalidad en el manejo de políticas y planes se han
incorporado en tiempos recientes los vinculados a las modernas TIC. El mundo digital
– hoy fuertemente imbricado en las políticas educativas y escolares - ha pasado a
convertirse en un nuevo bunker de decisiones tomadas a los más altos niveles, sin
información ni participación social, sin debate público. Las reuniones regulares que
sostienen los comités de técnicos y expertos nacionales e internacionales para discutir
planes regionales y nacionales para la Sociedad de la Información (SI),
paradójicamente no llegan a ésta y se mantienen como un nuevo canal aislado de la
educación. En esta era de auge tecnológico, los informáticos han pasado a ser los
nuevos economistas, ghetos de expertos y gurús, con jergas inaccesibles. 10

Es interesante constatar cómo el mundo virtual replica similares problemas de


participación a los ya conocidos antes de que éste se inventara. Comunidades virtuales
y foros en línea describen el fenómeno como un campo más de aplicación de la
llamada Ley de Pareto (regla del 80-20): una minoría de activos y una mayoría de
lurkers (“mirones”) – en la jerga informática - que asumen un rol pasivo y receptivo,
prefiriendo el silencio y la invisibilidad. 11 Lo mismo se repite en las llamadas “redes
sociales”. Es el caso de Twitter, con 105 millones de usuarios al momento, 10% de
los cuales escribe el 90% de los mensajes; apenas 21% tiene cuentas activas. 12

Por otra parte, la abundancia de información, característica de la SI, encuentra


crecientes límites en la capacidad y el tiempo para seleccionarla, procesarla y
asimilarla. Infoxicación es ya la palabra acuñada. La adicción a Internet y a las “redes
sociales” específicamente, el tiempo dedicado a la vida electrónica, sobre todo entre
niños y jóvenes, es hoy fenómeno que preocupa y es objeto de estudios especialmente
en los países del Norte. Soledad, estrés, prisa, multitarea, desconcentración, vida
cotidiana segmentada entre la vida 1.0 y la vida 2.0, la analógica y la digital, la offline
y la online, como se las llama, tienen grandes repercusiones sobre la educación, los
aprendizajes, el trabajo, y la calidad de vida de las personas.

Estos y otros grandes problemas del mundo contemporáneo son tematizados y


analizados por especialistas, investigadores, académicos, círculos políticos,
comunidades profesionales, pero permanecen fuera del alcance e incluso del interés
de la mayoría de la población. Los gobiernos no están cumpliendo con la
indispensable labor de información y educación pública en torno a los grandes
problemas y desafíos del mundo en que vivimos, y sobre las posibilidades de
rectificar rumbos. Los medios masivos tampoco. Los sistemas escolares a duras penas
pueden con los abultados programas de estudio que ya no sólo hay que completar para
dar exámenes y aprobar, sino para obtener los mejores ránkings y competir con otros
en los ránkings regionales y mundiales (las pruebas del LLECE, así como las pruebas

10
Referencias a consultas, acuerdos y pactos nacionales en torno a la educación en América Latina y el
Caribe pueden verse en http://www.fronesis.org/consultas_acuerdos.htm
11
“lurker”: http://es.wikipedia.org/wiki/Lurker
12
“Twitter no tiene quién le escriba”: http://www.error500.net/articulo/twitter-no-tiene-quien-escriba
Se considera cuenta activa a la que ha enviado al menos 10 mensajes (“tweets”), tiene al menos 10
personas siguiéndola, y sigue al menos a 10. Ver: http://www.publimetro.cl/nota/noticias/cuentas-
activas-de-twitter-son-solo-el-21/xIQjcn!JrZGSBK4a2IWk/

6
PISA y TIMSS a nivel internacional, entre otras).13

En este panorama, cada vez más, muchos depositan en Internet la solución a todos los
problemas, confundiendo una vez más educación con abundante información,
aprendizaje con transmisión y asimilación de información, aprendizaje social con
pertenencia a redes sociales, y dando por obsoletos el intercambio cara a cara, el
aprendizaje con otros de carne y hueso, el libro de texto, los docentes y hasta el
mismo sistema escolar…

Pensarán que caricaturizo, pero éstas son hoy en efecto algunas visiones y proyectos
de los grandes poderes y corporaciones multinacionales para los próximos años, a
nivel mundial. 14

Y, ¿qué con los Observatorios, en todo esto?

Desde que Foro Educativo se inició en Perú, en 1992, y OCE en México, en 1999, se
han multiplicado los Observatorios en torno a la educación en esta región. Algunos se
dedican solo a la educación, otros la incluyen como un tema más junto a otros;
algunos se especializan en determinado nivel educativo, modalidad, grupo de edad o
temática; en años recientes se han agregado varios centrados en las TICs.15

Hay Observatorios a cargo de agencias internacionales, gobiernos, universidades,


ONGs, movimientos sociales, organizaciones de base, redes, comunidades virtuales,
grupos profesionales e incluso personas. Unos tienen personería jurídica, otros operan
informalmente. La dirección o coordinación suele estar en manos de un núcleo o
grupo de especialistas o técnicos trabajando de manera asalariada o bien voluntaria.

Algunos cuentan apenas con un blog o un sitio en la red, otros despliegan toda clase
de recursos: investigaciones, boletines electrónicos, eventos, campañas publicitarias,
etc. Aunque pocos mencionan sus fuentes de financiamiento, es claro que la mayoría
depende de financiamientos internacionales; algunos operan con presupuestos
13
- Trends in International Mathematics and Science Study (TIMSS) http://nces.ed.gov/timss/
- Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por su sigla en inglés)
http://www.oecd.org/document/25/0,3343,en_32252351_32235731_39733465_1_1_1_1,00.html
- Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (LLECE)
http://portal.unesco.org/geography/es/ev.php-
URL_ID=7919&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201.html
14 Bill Gates, muy activo en el campo de la educación, sobre la que opina y actúa
permanentemente, apoya y defiende desde su Fundación las escuelas charter como la mejor
alternativa al sistema escolar público. En una reciente conferencia, “Reinventando el
capitalismo”, Gates señalaba: "Dentro de cinco años, en la Red se podrá encontrar gratis las
mejores conferencias del mundo. Será mejor que cualquier universidad”, aseguraba que la escuela
sigue siendo válida la educación primaria y secundaria (K-12) y descartaba la utilidad de los
textos escolares. Ver “Bill Gates: In Five Years The Best Education Will Come From
The Web” http://techcrunch.com/2010/08/06/bill-gates-education/ “Para Bill Gates, Internet
será el lugar más importante para la educación” http://www.canal-
ar.com.ar/noticias/noticiamuestra.asp?Id=9170 (conferencia de Techonomy , Lake Tahoe,
California, 20 agosto 2010).

15
Referencias de observatorios nacionales e internacionales, en educación y otros ámbitos, pueden
encontrarse en http://www.fronesis.org/observatorios.htm

7
mínimos; somos muy pocos los que operamos sin financiamientos y sin dinero. Este
último es el caso del Pronunciamiento Latinoamericano por una Educación para
Todos y la comunidad virtual Comunidad E-ducativa, en los que hemos mostrado que
se puede hacer y mantener un esfuerzo de diez años, sin un centavo y sin buscar
ningún financiamiento.

Muchos se limitan a organizar y difundir información; otros interpelan a los actores,


exigiendo información, participación, acciones y rectificaciones. Varios observatorios
y veedurías ciudadanas adoptan una función de control social; pocos asumen una
función educadora, de pedagogía social.

Son pocos los que han logrado mantenerse y sostener sus avances y conquistas en el
tiempo; varios se han mimetizado con el entorno; otros han perecido en el intento.

En definitiva: a algunos les encaja bien el verbo “observar” (del inglés watch) con sus
connotaciones de pasividad, unilateralidad, exterioridad, distancia, descompromiso. A
otros no, o no tanto: son los que se posicionan, debaten, cuestionan, interactúan,
actúan.

¿Cuál ha sido el impacto de los observatorios sobre los objetivos que ellos mismos se
han planteado? Empecemos por decir que no conocemos aún estudios de impacto. Los
informes de actividades, sobre todo cuando están a pensados desde las expectativas de
las agencias de financiamiento, responden a la cultura de los “resultados”. La propia
noción de “éxito” es – o debería ser - extraña a estos procesos, tratándose de procesos
de largo aliento, con altas y bajas, marcadas entre otros por coyunturas políticas
cambiantes.

Gobiernos autoritarios y gobiernos democráticos - si es que cabe esa distinción


simplificada- ponen ambos retos a la observación social entendida como observación
“desde la sociedad civil”. Los primeros por represores, antipopulares, anti-
participación. Los segundos porque pasan a asumir la participación social/ciudadana
como una función más del Estado – cuya facilitación corresponde, en efecto, a un
gobierno democrático – pero muchas veces también desde lógicas autoritarias y
centralizadoras, largamente arraigadas en nuestras culturas políticas. De hecho, la
propia (mala) política ha contribuido a desvirtuar la participación social al convertirla
muchas veces en “participación a cambio de …” , es decir, en herramienta del
clientelismo político.

La participación social en educación ha sido especialmente maltratada y usada desde


la política y el cálculo económicos. Ya sabemos que la “participación” de los padres
de familia en la escuela continúa siendo entendida en primer lugar como mano de
obra o contribución en dinero. Esa “contribución”, cínicamente llamada “voluntaria”
en muchos lados, pasó a convertirse en parte del paquete de la reforma educativa
estándar promovida desde los 1990s por los organismos internacionales y
especialmente por los bancos en los llamados “países en desarrollo”, no sólo en
América Latina sino en otras regiones del mundo.16 “Participación comunitaria” pasó
a ser equivalente a “financiamiento compartido”, compartido entre el Estado y los
16
Ver al respecto: José Luis Coraggio y Rosa María Torres, La educación según el Banco Mundial. Un
análisis de sus propuestas y métodos, Miño y Dávila/CEM, Buenos Aires, 1997; Madrid, 1999.

8
padres de familia de los sectores más pobres, en nombre de la racionalidad
macroeconómica y dados los límites presupuestarios para hacer efectivamente de la
educación un derecho de todos. Deshacer algunos de estos dispositivos de inequidad
adoptados paradójicamente en nombre de la equidad, y recuperar el principio de
gratuidad, que es consustancial al derecho a la educación, es un largo camino a
retomar y que unos pocos países – entre ellos el mío, el Ecuador - han emprendido
ya.17

Convengamos que no es asunto fácil medir los impactos ni de la participación ni de la


observancia social, los cuales pueden darse y proyectarse en muchos planos. El propio
Observatorio Ciudadano de la Educación (OCE) es un ejemplo del potencial, así
como de las dificultades y dilemas a los que puede enfrentarse un Observatorio
formado por “un grupo de ciudadanos comprometidos con el desarrollo de la
educación nacional: investigadores de la educación, maestros de escuelas públicas y
particulares, periodistas y comunicadores, padres de familia y líderes sociales”,
comprometido con "ejercer una observación crítica del desarrollo educativo y
particularmente de las políticas gubernamentales en este campo" (documento
fundacional) y “promover en la opinión pública la formación de un juicio crítico
acerca de los problemas del sistema educativo nacional”, en este caso el mexicano.18
La trayectoria de OCE, su vasta y calificada producción intelectual, sus esfuerzos por
impulsar y alimentar debate educativo informado en este país, trascienden las
fronteras nacionales y deberían ser tenidos en cuenta y analizados no solo en México
sino en otros países dentro y fuera de la región.

La complejidad de la “participación” social

Es preciso empezar por aceptar la propia complejidad de eso que se nombra tan
fácilmente: participación. Son muchos los mitos que hemos contribuido, nosotros
mismos, a crear en torno a ésta.

Participar implica tiempo (cuando no gastos extras), exposición a otros, diálogo,


posibilidad cierta de la discrepancia y el debate, aceptación de los compromisos que
va generando la propia participación. No todos pueden o quieren asumir estas
implicaciones. Ser pobre es, por sí mismo, condición que dificulta la participación
social no sólo en educación sino en todos los ámbitos. Para casi cualquiera, son
muchos los temores a vencer, incluidos el temor a no saber, a equivocarse, a quedar
en ridículo, a hablar en público, a “hablar mal”, e incluso a “escribir mal”, con errores
ortográficos, cuando la participación está mediada por la escritura. También está,
claro, la comodidad. Es cómodo refugiarse en el lugar del lurker anónimo y silencioso
que abunda en el mundo virtual, en listas, foros, comunidades virtuales, redes
sociales, y que está a la vista fuera de las pantallas, en la masa silenciosa que no dice
ni reclama, en los padres de familia temerosos de acercarse a la escuela, en los
alumnos que no entienden y reprimen la pregunta, en las conocidas ausencias o
silencios en asambleas, reuniones, debates públicos, llamados a la acción colectiva.
17
Las “cuotas voluntarias” impuestas a los padres de familia desde la década de 1990 han sido
eliminadas en el Ecuador en los últimos años (gobiernos de Palacio y Correa), primero para la
educación básica y luego para todo el sistema escolar, hasta la culminación del bachillerato. Un logro
que hay que destacar y que sienta precedentes importantes en esta región.
18
Carlos Muñoz Izquierdo, “Presentación” del libro Participación social en la educación: Del análisis
a las propuestas, OCE, México D.F., 2008, p. 5.

9
Es pues claro que no se trata solo de convocar a la participación sino de construir
participación, a pulso, navegando contracorriente si es necesario, pero respetando las
necesidades, los estilos y los ritmos de cada uno. ¡Cosa complicada promover,
democráticamente, la participación!

Mi experiencia personal al frente de una campaña nacional de alfabetización en 1988


y, quince años más tarde, al frente del ministerio de educación en mi país, me
mostraron contundentemente - si alguna duda me quedaba - cuán difícil es la
participación social, cuán romantizada la tenemos en muchos de nuestros escritos y
propuestas, cuán fácil es teorizar y pontificar sobre ella, y cuán difícil lograrla en la
práctica, más allá de nuestras mejores intenciones. Moderando comunidades virtuales
por muchos años he aprendido asimismo acerca de la coreografía y las complejidades
de la participación-en-línea, que tantos idealizan hoy y dan por descontada,
atribuyendo al Internet la capacidad para resolver cuestiones que no pasan
primordialmente por la tecnología sino por la cultura, las desigualdades de todo tipo,
el autoritarismo, el machismo y el racismo, nuestra baja cultura participativa, la falta
de preparación para el diálogo y la argumentación, el temor al debate, el debate
rápidamente convertido en descalificación, la intolerancia con el que piensa
diferente…

Nuestros sistemas escolares, bien sabemos, no enseñan a dialogar, a preguntar, a


argumentar, a debatir, a participar; por el contrario, inhiben y hasta penalizan esos
verbos. Tampoco la familia, como institución, contribuye mucho en esa dirección.

¿Dónde aprendemos entonces a participar? No queda de otra: en el propio ejercicio de


participar.

Teniendo esto en mente, y convencida de la importancia de aprender a participar y


dialogar también en el mundo virtual, entre 2002 y 2008 sostuve DebatEducacion -
“un espacio de encuentro, información y construcción ciudadana, que hace de la
educación y el debate a la vez contenidos y herramientas de dicha construcción” - una
comunidad virtual ecuatoriana que llegó a tener más de mil miembros y que llegó a
ser, de lejos, la más activa de las que modero. Educarnos en el debate era un objetivo
explícito, en un país que no se caracteriza precisamente por cultivarlo. Qué tanto
logramos avanzar es algo que queda para la evaluación de cada uno de los que
participamos en DebatEducacion. Por mi parte, debo decir que, como moderadora, me
sentí desbordada con tanta participación, y finalmente agotada con la esterilidad de
muchos debates. No obstante, la experiencia valió la pena. Muchos siguen pidiendo
reabrir DebatEducacion. ¿Algunas conclusiones? La gente necesita y quiere espacios
de expresión, comunicación, participación, que rebasen el ámbito doméstico y local.
El mundo virtual ofrece enormes posibilidades para canalizar ese interés y ponerlo al
alcance de quienes tienen acceso a Internet. Siete años son insuficientes para
desmontar culturas y prácticas que niegan el diálogo y el debate razonado, desde la
infancia y a lo largo de la vida adulta, en la familia, en el sistema escolar, en el
trabajo, en las relaciones profesionales, en la política…

Algunos replanteamientos fundamentales

La posibilidad de ser eficaz pasa por cuestionar y replantear el “sentido común”

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construido en torno al cambio social y, dentro de éste, al cambio educativo. Dicho
“sentido común” ha sido reforzado por la maquinaria neoliberal de los últimos
tiempos y ampliado a escala mundial gracias a los procesos de globalización.

Es preciso cuestionar y superar:

 La visión Estado/gobierno vs. sociedad civil que dicotomiza, homogeniza y


enfrenta a ambos, ubicando en este caso a esta última en el rol de observadora y al
primero en el rol de observado. Un Estado en el banquillo de los acusados y una
sociedad civil (auto)presentada como defensora del bien común, con legitimidad y
autoridad moral, sin intereses ni contradicciones en su interior. Este esquema
dicotómico deja afuera a un actor fundamental: “el Mercado”. También deja
afuera a la “cooperación internacional”, actor que interviene de hecho en las
decisiones de los países - incluyendo a la propia “sociedad civil” - y que debería
por ende también ser observada; no obstante, las agencias internacionales son más
bien a menudo incorporadas del lado de los observadores y hasta integradas como
parte de la “sociedad civil” local o del genérico difuso “ciudadanía”.

 La visión de la educación como un sector que persiste a nivel nacional e


internacional, pese a la retórica de la multisectorialidad y al reconocimiento de la
interdependencia entre sectores y políticas. Asociar educación con un único
Ministerio es negar la realidad transectorial de la educación, que abarca de hecho
a todos los ministerios y atraviesa a la acción estatal. Es desentenderse de las
conexiones profundas entre política económica, política social y política
educativa, y por ende de la necesidad de cambios estructurales como condición y
sustento del desarrollo y el cambio educativos.

 La visión de la educación como educación escolar, desconociendo las otras


educaciones y los diversos sistemas y espacios de aprendizaje por fuera del
sistema escolar, como son la familia, la comunidad, los amigos, la biblioteca, el
juego, el deporte, el arte, el trabajo, el mundo virtual, la propia participación
social… Es claro, hoy en día, que aprendemos más fuera que dentro de la escuela.
El llamado “aprendizaje informal” nos acompaña desde el inicio y hasta el fin de
la vida, es ahí, sin clases ni maestros ni exámenes, que aprendemos las cosas más
importantes, incluido el aprender a hablar, que es el aprendizaje más complejo de
todos. Desde la visión escolar estrecha, la educación se ve como una etapa de la
vida, no como la vida misma, y el derecho a la educación aparece como derecho
de niños y jóvenes, y no también de las personas adultas. El aprendizaje a lo
largo de toda la vida, adoptado como paradigma en este nuevo siglo, resulta por
ello hoy por hoy inasible y hasta amenazante para la cultura escolar.

 La visión del poder (y de la “voluntad política”) como algo que “está arriba” y,
por ende, de la incidencia como una acción “hacia arriba”, dirigida a los
tomadores de decisiones, antes que “hacia los costados” (colaboración) y “hacia
abajo” (educación ciudadana, toma de conciencia, participación, organización,
empoderamiento). Esta visión reproduce la cultura política tradicional, negando el
valor y el poder de la ciudadanía informada y organizada en el cambio educativo y
en la acción social transformadora. Y lleva a reproducir las mismas estrategias de
los “observados”: visibilidad mediática, lobbying, marketing, culto al saber
experto despreciando el saber común, el de los actores sociales en terreno…

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¿Cuál es el rol de un observatorio ciudadano comprometido con la justicia
educativa, hoy?

Una observación orientada a la defensa y el cumplimiento del derecho a la educación,


en su acepción amplia y democrática: derecho de todos a aprender, a aprender a
aprender, a aprender a lo largo de toda la vida.

Hacer realidad el derecho a la educación implica defender todos los derechos, no solo
el educativo, pues todos ellos están inter-relacionados. Las condiciones de aprendizaje
de niños, jóvenes y adultos dependen no sólo de la buena enseñanza, sino de la buena
salud, la buena alimentación, la vivienda digna, un ingreso familiar seguro, acceso al
entretenimiento, al deporte, al arte..

Y por eso es ineludible meterse con la política, con la economía, con la sociedad en
toda su diversidad, con los organismos financieros, con los poderes que comandan a
nivel global y cuyas decisiones afectan a todos, aunque puedan ser opacos o
incomprensibles para la mayoría de gente.

Y por eso es indispensable recuperar y defender la autonomía, la del Estado y la de


las agencias internacionales, la financiera y la de las ideas, tan conectadas en el
mundo de hoy. Una acción transformadora y sustentable solo puede sostenerse desde
el trabajo voluntario, la colaboración, el ejercicio activo de la solidaridad. Todos ellos
son prácticas y valores ciudadanos en sí mismos, fundamentales en la construcción de
una ciudadanía consciente y consecuente con la austeridad, el rechazo al consumismo,
el cuidado del planeta, la búsqueda común del buen vivir para todos.

Grandes batallas culturales todas ellas, que implican proactividad, enfrentamiento,


conflicto, lucha. Batallas que pasan no sólo ni principalmente por los recursos
financieros y las competencias técnicas sino por la seriedad, la convicción política y
la consistencia ideológica. Un ojo mirando hacia arriba y el otro mirando hacia abajo,
la mente en ambos, y el corazón abajo, siempre abajo.

Apenas ayer me he enterado que fue Pablo Latapí mismo quien pidió que fuese yo la
encargada de esta conferencia, en este tema de la participación social en educación
que tanto le preocupó y que eligió como primer tema de la Cátedra en su nombre que
hoy se anuncia. Me honra, compromete y conmueve sobremanera saberlo. La
imaginación me da para imaginar a Pablo escuchando todo esto, satisfecho de haber
hecho realidad un mandato, a un año de ausencia. Pablo, el gran lurker de este foro,
invitándonos a asumir un compromiso renovado por una educación no sólo mejor sino
diferente para nuestros pueblos, una educación que simplemente no es posible sin
justicia económica y sin participación social.

Gracias a Pablo, gracias al equipo de OCE, gracias a todos ustedes.

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