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PROBLEMAS SOCIALES Y HUMANOS

Herminia C. Foo Kong Dejo
coordinadora

Adán Aguirre Benítez
Fausto Ávila Juárez
Andrés Barreda Marín
Fidel Castro Ruz
James D. Cockcroft
Ramón Espinosa Contreras
Carlos Antonio Foo Kong Foo Kong
José Gilberto Garza Grimaldo
Elías Gómez Avendaño
Santiago Jiménez Benítez
Ma. Antonieta Julián Pérez
Nacedalia Maldonado Arzeta
Humberto Maldonado Gómez
Domingo M. Ocampo Flores
Medardo Reyes Salinas
Mauricio Schoijet
Camilo Valqui Cachi
PROBLEMAS SOCIALES Y HUMANOS
Directora General
Herminia C. Foo Kong Dejo

Dirección Colegiada
Herminia C. Foo Kong Dejo
Camilo Valqui Cachi
Ramón Espinosa Contreras
Medardo Reyes Salinas

Responsable del volumen
Herminia C. Foo Kong Dejo

Consejo Editorial
Luis A. Arizmendi Rosales (IPN) Pablo González Casanova (UNAM)
Andrés Barreda Marín (UNAM) Angel Guerra Cabrera (La Jornada)
Ana Esther Ceceña (UNAM-CLACSO) Alberto Híjar (INBA)
James D. Cockcroft (UENY) Medardo Reyes Salinas (UAG)
Ramón Espinosa Contreras (UAG) John Saxe-Fernández (UNAM)
Carlos Fazio (UNAM) Camilo Valqui Cachi (UAG)
Herminia C. Foo Kong Dejo (UAG) Gabriel Vargas Lozano (UNAM)
Marcos Gandásegui, hijo (CLACSO) Hugo Zemelman (IPECAL)

Cuidado de la edición Corrección de estilo y diseño Portada Ilustraciones
Herminia C. Foo Kong Dejo Herminia C. Foo Kong Dejo Efraín Herrera Alberto Anaya

Colaboran en este número
Adán Aguirre Benítez Elías Gómez Avendaño
Fausto Ávila Juárez Santiago Jiménez Benítez
Andrés Barreda Marín Ma. Antonieta Julián Pérez
Fidel Castro Ruz Narcedalia Maldonado Arzeta
James D. Cockcroft Humberto Maldonado Gómez
Ramón Espinosa Contreras Domingo M. Ocampo Flores
Herminia C. Foo Kong Dejo Medardo Reyes Salinas
Carlos Antonio Foo Kong Foo Kong Mauricio Schoijet
José Gilberto Garza Grimaldo Camilo Valqui Cachi

© 2007. Todos los derechos reservados a los autores. Cada autor se hace responsable por sus opiniones
Primera edición, 2007.
Impreso en México
Se autoriza la reproducción parcial o total de los ensayos contenidos en este número
siempre y cuando sea citada la fuente.

La serie Problemas Sociales y Humanos es una publicación del Cuerpo Académico Problemas Sociales y Humanos de la
DES de Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero, integrada por académic@s del Instituto de Investi-
gación Científica. Humanístico Social, la Unidad Académica de Filosofía y Letras, la UA de Derecho, la UA de Ciencias
Sociales y la UA de Ciencias Económicas. Dirección: Procopio I. García N° 11-C. Barrio San Antonio. Chilpancingo, Gro.
México, C.P. 39000. Tel.-fax: 01 747 47 28375. Directora-editora responsable: Herminia C. Foo Kong Dejo.
Tel.-fax: 01 747 47 20884. Correo electrónico: herminia_fookong@yahoo.com.
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE GUERRERO

DIRECTORIO
Dr. Arturo Contreras Gómez
Rector
Dr. Román Ibarra Flores
Secretario General
Dr. Agustín Damián Nava
Director General de Integración de las Funciones Sustantivas
Dra. Olga Delia Vivar Flores
Dirección de Investigación Científica
MC. Javier Saldaña Almazán
Director General de Planeación
Evaluación Institucional
Lic. José Luis González Cuevas
Director del Desarrollo de las Actividades Académicas
Soc. Herminia C. Foo Kong Dejo
Responsable de edición
Miembros del Cuerpo Académico:
Adán Aguirre Benítez
Ángel Ascencio Romero
Camilo Valqui Cachi
Elías Gómez Avendaño
Fausto Ávila Juárez
Herminia C. Foo Kong Dejo
Humberto Maldonado Gómez
José Gilberto Garza Grimaldo
Ma. Antonieta Julián Pérez
Medardo Reyes Salinas
Narcedalia Maldonado Arzeta
Ramón Espinosa Contreras
Santiago Jiménez Benítez

CUERPO ACADÉMICO
PROBLEMAS SOCIALES Y HUMANOS-DES DE CIENCIAS SOCIALES
Instituto de Investigación Científica. Humanístico Social
Unidad Académica de Filosofía y Letras
Unidad Académica de Derecho
Unidad Académica de Ciencias Sociales
Unidad Académica de Ciencias Económicas
Herminia C. Foo Kong Dejo (coordinadora)
Problemas sociales y humanos

Primera edición, 2007

Coedición: Editorial Itaca y Universidad Autónoma de Guerrero
Universidad Autónoma de Guerrero.
Av. Javier Méndez Aponte N° 1. Fraccionamiento Servidor Agrario.
C. P. 39070.
Chilpancingo, Guerrero. México
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David Moreno Soto
Editorial Itaca
Piraña 16, Colonia del Mar, Del. Tláhuac
C.P. 13270, México, D.F.
Tels. 58 40 54 52
Afiliado a la Cámara Nacional de la Industria Editorial bajo el número 3179

Diseño de portada de Efraín Herrera.

Ilustraciones de Alberto Anaya

© 2007 Universidad Autónoma de Guerrero
© 2007 David Moreno Soto

ISBN 968-7943-93-9

Impreso y hecho en México
CONTENIDO

PRESENTACIÓN

PENSAMIENTO Y DEBATE, 23
LA CRÍTICA A LA HISTORIA
Y A LA SOCIOLOGÍA TRADICIONALES
EN NORBERT ELIAS
Fausto Ávila Juárez ..................................................................................... 25

DIÁLOGOS ENTRE HEGEL Y MARX
SOBRE EL MÉTODO
Ramón Espinosa Contreras ............................................................................ 35

LA CRITICA DE LA ESCUELA DE FRANKFURT
A LA CULTURA MODERNA
Ma. Antonieta Julián Pérez ............................................................................ 47

LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
AL SUR DEL RÍO BRAVO
EN EL SIGLO XXI
Camilo Valqui Cachi .................................................................................... 55

FRIEDRICH A. HAYEK:
UN PREMIO NOBEL ANTE EL PARO
Domingo M. Ocampo Flores .......................................................................... 65

EL FUTURO YA NO ES LO QUE ERA
José Gilberto Garza Grimaldo ......................................................................... 69

CIENCIA Y ECOLOGÍA, 81
CAPITALISMO Y DEVASTACIÓN ECOLÓGICA
Andrés Barreda Marín .................................................................................. 83

IMPACTO AMBIENTAL
POR DERRAMES DE HIDROCARBUROS
Carlos Antonio Foo Kong Foo Kong ................................................................ 91

DESNUTRICIÓN, HERENCIA Y RACISMO:
EL CASO DE LA PELAGRA
Mauricio Schoijet ....................................................................................... 103
10

INVESTIGACIÓN REGIONAL, 107
FEBRERO DEL 2005: ELECCIONES Y CIUDADANOS
Adán Aguirre Benítez .................................................................................. 109

ÉTICA Y POLÍTICA, PARTICIPACIÓN CIUDADANA:
UN RETO PENDIENTE
Santiago Jiménez Benítez ............................................................................. 117

ZITLALA, GUERRERO: EDUCACIÓN INDÍGENA
Y MARGINALIDAD SOCIAL
Elías Gómez Avendaño ................................................................................ 123

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
EN LA ELECCIÓN DE GOBERNADOR 2005,
CASO CHILPANCINGO
Humberto Maldonado Gómez ........................................................................ 131

SISTEMA DE SEGURIDAD E IMPARTICIÓN
DE JUSTICIA COMUNITARIA:
UN BALANCE A 10 AÑOS DE SU SURGIMIENTO
Medardo Reyes Salinas ................................................................................ 139

AGRICULTURA Y SITUACIÓN ALIMENTARIA
Narcedalia Maldonado Arzeta ........................................................................ 147

AMÉRICA LATINA, 157
LAS CIENCIAS SOCIALES EN AMÉRICA LATINA:
CRISIS Y VACÍO TEÓRICO
Herminia C. Foo Kong Dejo ......................................................................... 159

LOS ÚLTIMOS DÍAS DE JOSÉ MARTÍ
Y SUS LECCIONES PARA LOGRAR
LA SOLIDARIDAD MUNDIAL HOY
James D. Cockcroft .................................................................................... 170

REFLEXIONES DEL COMANDANTE EN JEFE:
EL CANDIDATO REPUBLICANO
Fidel Castro Ruz ........................................................................................ 181
PRESENTACIÓN

Hoy entregamos a la comunidad universitaria y al público en general, el primer vo-
lumen de la serie Problemas sociales y humanos, que será el medio de difusión del
Cuerpo Académico (CA) del mismo nombre. Con ella, iniciamos una nueva época
de publicaciones del CA que, sin agotar la anterior, constituye un nuevo reto y un
compromiso de largo aliento.
Publicar desde la universidad pública en América Latina, tan golpeada por la
actual crisis, no es fácil, es un doble reto: hay que sortear los recortes presupuestales
y las profundas carencias que incluyen, por un lado, el precario financiamiento a la
investigación social y a sus publicaciones, el condicionamiento del gasto a las polí-
ticas de la OCDE y del BM, la reducción de la inversión en ciencia y tecnología y los
bajos salarios y, por el otro, la privatización creciente, simultánea al debilitamiento
de la responsabilidad del Estado y de la autonomía universitaria en relación con la
educación superior, el postgrado y la divulgación científica, producto de las políticas
neoliberales, aplicadas para contrarrestar la acelerada caída de la tasa de ganancia me-
diante un capitalismo salvaje que, para beneficio de los países imperialistas, liderados
por Estados Unidos, le ha declarado la guerra a la humanidad y que está dispuesto a
recolonizar al mundo, a reapropiarse de sus recursos naturales, a despojar y superex-
plotar a la fuerza de trabajo, a eliminar por hambre, desocupación y enfermedades a
los extremadamente pobres del campo y las ciudades, precarizando las condiciones
de sobrevivencia de la eufemísticamente llamada “población redundante”, a romper
el equilibrio ecológico y devastar al planeta saturándolo de gases con efecto inver-
nadero para garantizar el funcionamiento de sus fábricas y empresas contaminantes,
así como a controlar, recurriendo al lenguaje de las armas, las reservas energéticas
mundiales aprovechando el vacío geopolítico de la postguerra fría.
En América Latina, el ejercicio de la crítica a toda forma de poder y dominación,
característico de las publicaciones universitarias durante varias décadas del siglo
pasado, costó la libertad y la vida de muchos pensadores en una coyuntura en que la
universidad pública se encontraba fuertemente comprometida con los movimientos
sociales antisistémicos y, por lo tanto, era percibida como una amenaza a los intereses
de las clases y grupos hegemónicos. El subcontinente vivió marcado por la censura,
la violación a los derechos humanos y el amordazamiento a la libertad de expresión.
Después de un breve lapso de incipiente apertura, producto de tales movimientos de-
mocratizadores. Hoy las amenazas anteriores son mayores y de corte planetario, sobre
todo después del 11/9 y del nuevo concepto de “enemigo” acuñado por el gobierno
de Estados Unidos y contenido en la actual doctrina para el combate al terrorismo:
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la de las “guerras preventivas” y su corolario para las Américas: la “nueva doctrina
para la seguridad hemisférica”, en cuya aplicación, el ejercicio crítico podrá ser
considerado como una potencial amenaza a la seguridad y sus pensadores, objeto de
persecución. Sin embargo, la pérdida de beligerancia de las opciones alternativas, la
ruptura del vínculo entre la universidad pública y los movimientos contestatarios, pero,
simultáneamente, la emergencia de una diversidad de nuevos sujetos y movimientos
sociales, así como el tránsito a un nuevo orden que aún no termina por nacer, cons-
tituyen la coyuntura apropiada para reflexionar colectivamente y someter a debate y
crítica al pensamiento social. Nunca como ahora, los seres humanos actúan y piensan
en voz alta y la teoría se enriquece con múltiples y variados intentos por comprender
el momento histórico que vive el planeta en una relación dialéctica entre lo local y
lo global, entre lo micro y lo macro, recuperando la mejor tradición ensayística de
décadas pasadas, así como las grandes categorías de análisis aportadas por la teoría
crítica para pensar nuestras realidades como parte de un modo de producción y un
sistema mundial sólo explicable desde la dimensión de los tiempos históricos largos,
como bien lo propone el método marxista y la escuela de los Annales. La “sociedad
civil de abajo”, de acuerdo con la caracterización de F. Houtart está movilizada
contra toda forma de exclusión y poder y en su diversidad confluyen muchas voces y
voluntades que buscan construir un mundo alternativo al capitalismo y a toda forma
de colonialismo. Explicar el comportamiento de los nuevos sujetos sociales en sus
potencialidades e historicidad, comprender el sentido de sus acciones y aproximarse
al futuro, sin pretender anticiparse ignorando la complejidad de las nuevas realidades,
siempre problematizando el presente, constituye el reto de las ciencias sociales.
Finalmente, debemos agregar que este volumen y, en general, las publicaciones
del CA, espacio integrado interdisciplinariamente por investigadores docentes del
área de ciencias sociales de la Universidad Autónoma de Guerrero, sale a la luz
autofinanciado por sus miembros y por la colaboración de los invitados que aquí
escriben, cuyo aporte económico hace posible su edición, pero cuya contribución con
sus ideas y reflexiones y sobre todo con su lucidez y sencillez enriquecen el contenido
de Problemas sociales y humanos y desde luego, el debate contemporáneo. A estos
últimos, así como a quienes aceptaron, sin vacilaciones, formar parte del consejo
editorial, todos ellos reconocidos estudiosos del mundo contemporáneo, nuestro
profundo agradecimiento por la confianza depositada en quienes somos responsables
de esta publicación. Desde luego, cuando una publicación sale a la luz, marcha sola
como cualquier creatura humana, por eso mismo, estamos abiertos a la crítica, seguras
y seguros de que ayudará a nuestro crecimiento.
En este número publicamos 18 ensayos, divididos en cuatro secciones: “Pen-
samiento y debate”, “Ciencia y ecología”, “Investigación regional” y “América
Latina”; las mismas, corresponden al contenido temático aquí publicado, pudiendo
tener variaciones en las próximas entregas, de acuerdo a las colaboraciones corres-
pondientes.
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En “Pensamiento y debate”, se incluyeron seis ensayos. “La crítica a la historia y
a la sociología tradicionales en Norbert Elías”, de Fausto Avila Juárez, es una puntual
reseña y una invitación a la lectura de dos de las más importantes obras del sociólogo
N. Elías: La sociedad cortesana y El proceso de la civilización.
Según Ávila, el autor hace un balance del Estado de las ciencias histórico-sociales
y una crítica a las tendencias dominantes en el campo de la historia y la sociología.
En relación con la historia, critica el olvido de la sociedad cortesana como objeto de
estudio necesario para comprender a la sociedad occidental, pues considera que en
su configuración está la clave para desentrañar el desarrollo social.
Critica a la historia tradicional porque pone en el centro de las investigaciones un
amontonamiento de datos particulares y únicos con énfasis en el papel de los perso-
najes, sus inclinaciones y valores, sin conexión con estructuras y procesos, así como
aislados entre sí, careciendo, por lo tanto, de cuadros de referencia científicamente
elaborados y verificables.
Sostiene que las investigaciones históricas, sus fuentes e historiadores, predomi-
nantemente son heterónomos; postula una mayor autonomía en las interpretaciones.
Señala que los historiadores tradicionales argumentan a favor de la libertad del
individuo y contra el determinismo social, a costa de sus observaciones empíricas
que muestran una red de dependencias mutuas donde se puede mostrar la libertad
de otros individuos.
Por su parte, la sociología adolece de lo contrario, porque se ha olvidado de los
sujetos en la búsqueda por explicar las estructuras, roles y procesos, vaciando de
individuos a la sociedad. El protagonismo de los personajes en la historia tradicional,
ha sido sustituido por el protagonismo de las estructuras, modelos, roles, posiciones
y procesos, en el discurso sociológico. Elías recurre a la crítica para desmontar el
discurso de las ciencias sociales y su visión compartimentada y propone, más que un
cruce disciplinar, un nuevo paradigma de lo social. Resumiendo, propone historizar
la sociología y sociologizar la historia.
Si bien la reseña de Ávila nos recuerda que la crítica de N. Elías no es novedosa,
ésta enriquece el debate abierto contra el positivismo hace más de un siglo e invita
a pasar revista a nuestros propios aparatos conceptuales, métodos de investigación y
perspectivas disciplinares.
“Diálogos entre Hegel y Marx sobre el método”, de Ramón Espinosa Contreras,
es un ingenioso ensayo que, siguiendo la tradición socrática, confronta a dos grandes
filósofos y pensadores contemporáneos: W. F. Hegel y C. Marx, en un ejercicio
dialógico que es cordial en la forma y pedagógico en la intención.
Además de ser un conocedor de la obra de los autores, Espinosa desmonta, ana-
liza, sintetiza y expone, para efectos que bien podrían ser escolares, las tesis y los
rasgos más relevantes del sistema filosófico y el método de Hegel y también de Marx,
aunque en relación a la obra del autor de El capital, oportunamente aclara que no es
un sistema filosófico, en el sentido estricto del concepto, sino una crítica humanista
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del capitalismo y de la historia, así como de las ideas que lo sustentan, y una funda-
mentación científica sobre la necesidad de la transformación socialista, recurriendo
al método del materialismo histórico, desde la filosofía de la praxis que abreva en la
dialéctica hegeliana sólo que puesta de pie y de la crítica de la economía política.
Sin aspirar a la verdad mayéutica de Platón en sus Diálogos, Espinosa cumple
con su particular cometido. Sócrates, en la pluma de Platón, va construyendo por
medio del lenguaje argumentativo la utopía de una sociedad basada en la justicia y el
bien común como un ideal, en confrontación con el de Trasímaco, que va perdiendo
fuerza por medio de la contrastabilidad, la refutación y la falsación, método usado
por sociólogos y psicólogos del siglo XX como Popper, Lacán, Pareto, etcétera.
Con estilo sencillo y a veces jocundo, como cuando hace decir a Marx que “siem-
pre va a haber un judas”, queriendo decir que siempre hay alguien que traiciona,
Espinosa entonces, no persigue construir verdades, sino únicamente dejar constancia
de los aspectos más importantes y polémicos de ambos autores.
“La crítica a la cultura moderna de la Escuela de Frankfurt”, de Ma. Antonieta
Julián Pérez, es un buen artículo de divulgación sobre uno de los aspectos abordados
por la teoría crítica: la crisis de la cultura como rasgo que caracteriza a la sociedad
moderna y su proyecto ilustrado. Aproxima al lector aún no familiarizado con la
literatura que da cuenta de la crítica a la modernidad contenida en las obras de algunos
autores de la Escuela de Frankfurt (Horkheimer, Marcuse y Adorno) cuyos aportes son
clave para comprender la crisis de occidente y cuyo método marca un deslinde frente a
la propuesta postmoderna que, teniendo como punto de partida la misma preocupación
(la crítica de la cultura moderna), ejerce la crítica por la crítica misma, en tanto que la
teoría crítica sostiene, como bien lo retoma Julián Pérez al citar a Adorno, que
la cultura no es verdadera más que en sentido crítico-implícito, y el espíritu cuando lo
olvida, se venga de sí mismo en los críticos que él mismo crea. La crítica es un elemento
inalienable de la cultura, en sí misma contradictoria, con toda su inveracidad es la crítica
tan verdadera como la cultura es falaz. En esta posición de Adorno hay dos aspectos que es
importante resaltar: la crítica como elemento fundamental de la cultura y la contradicción
que la propia cultura contiene. Esta última es el resultado de las propias contradicciones de
la sociedad moderna como productora de la industria de la cultura, convirtiendo a la obra
de arte en una mercancía más dentro de la lógica del capital: el valor de uso y el valor de
cambio, cosificando de esa manera la obra de arte.

Razón y libertad, ciencia y tecnología, categorías y premisas fundamentales de
la ilustración se vuelven sobre sí mismas para deshumanizar, controlar y cosificar
“soberanía con que el pensamiento, en virtud de su libertad, se vuelve sobre sí como
su propio sujeto, produce también el concepto de no-libertad. No se trata de una
simple contradicción, sino de una compenetración”.
“La revolución socialista al sur del Río Bravo en el siglo XXI”, de Camilo Valqui
Cachi, es una defensa del marxismo como crítica radical, concepción y método, vi-
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gente hoy más que nunca para explicar el comportamiento salvaje del capitalismo en
su fase de acumulación neoliberal en cuyo marco es posible explicar la problemática
latinoamericana en su historicidad, complejidad y proyección. Valqui Cachi critica
las soluciones epidérmicas y moralistas ante el problema de la pobreza, la explotación
y la opresión y propone que la única salida a la catástrofe del mundo y de nuestro
subcontinente estriba en la capacidad de los movimientos sociales para construir un
mundo anticapitalista y antiimperialista: el socialista, que incluya no sólo la dimensión
económica, sino también la política, social, cultural y moral.
El autor pasa revista puntual a los indicadores del drama latinoamericano así
como a la lucha de clases y los movimientos sociales y políticos que convierten al
subcontinente en el potencial escenario del cambio revolucionario.
“Friedrich A. Hayek: un premio nobel ante el paro”, de Domingo M. Ocampo
Flores, es una semblanza breve sobre la vida y la obra de Friedrich August Von
Hayek, economista, doctor en derecho y filósofo alemán, cuya obra económica es
una argumentación a favor de la teoría monetaria de liberalización económica y con-
traria a la solución keynesiana de búsqueda del equilibrio con pleno empleo. Hayek
argumenta que la solución al desempleo por medio del déficit y la inflación, a largo
plazo, no sólo no resuelve el problema del paro, sino que lo agrava, distorsionando
y desorganizando la actividad económica, con graves repercusiones nacionales.
“El futuro ya no es lo que era”, de Gilberto Garza Grimaldo, es una reflexión
—a partir de varios autores— sobre la pérdida de sentido en la relación entre Estado
y sociedad que trata de la crisis de las instituciones, como crisis global, producto del
desarrollo, en su fase neoliberal; el capitalismo salvaje no sólo excluye, sino desin-
tegra social y políticamente. Garza agrega: “Un rasgo distintivo de la globalización
es el debilitamiento del Estado-nación, que es la base de las instituciones jurídico-
políticas de lo que conocemos como Estado constitucional o Estado de derecho.” El
Estado —sostiene el autor— ante la crisis de legitimidad, incrementa su papel como
instrumento de poder y control, en beneficio de los grupos que ostentan la hegemonía
económica y política mundial. El Estado nacional ha cedido su lugar al Estado global
y éste, a su vez, ha dejado de corresponderse con la Constitución haciendo inexistente
o mera ficción, la unidad nacional.
En la sección “Ciencia y ecología” se incluyen tres ensayos, el texto “Capitalismo
y devastación ecológica”, de Andrés Barreda Marín, es un lúcido estudio y un análisis
desde la crítica de la economía política, sobre la problemática ambiental, demostrán-
donos que ésta sólo puede y debe ser entendida desde la lógica de la acumulación
capitalista, con su descomunal capacidad de dominación, control y destrucción contra
la humanidad y todo lo vivo, es decir, la biosfera. Por otra parte, Barreda sostiene
que la dinámica de la subordinación de lo ambiental al capitalismo genera procesos
complejos, contradictorios y, muchas veces, involuntarios; es global, integral y sis-
temática, aunque no fatal, lo que genera movimientos de resistencia, sobrevivencia
y lucha de la misma índole, es decir, también global, integral y sistemática.
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El modelo que describe Barreda es de guerra y muerte, pero no de derrota; en el
enfoque y la propuesta de acción del autor no cabe el pesimismo, pero sí el análisis
profundo, la crítica radical y la opción colectiva, como una necesidad derivada de la
naturaleza destructiva del capitalismo en el contexto de la actual crisis mundial.
El modelo es catastrófico, no así la posibilidad que tiene la humanidad proletarizada
para enfrentársele. Aquí, el autor recrea conceptos que, por asociación, obligan a
recordar los otrora importantes debates sobre el papel del proletariado en la transición
al socialismo, hoy olvidados por las ciencias sociales y el pensamiento crítico, al
tomar como sinónimos despojo y proletarización, para dar cuenta del mundo actual
y sus nuevos sujetos sociales.
El autor rescata la obra de Marx y demuestra su enorme capacidad predictiva
para la comprensión y la crítica de lo ambiental desde el proyecto de Crítica de la
economía política (1857-1865) y el materialismo histórico en el que ocupa un papel
destacado El capital, su método, sus categorías y conceptos.
Barreda sostiene que la crisis ambiental es resultado de la crisis del capitalismo y
brota de todos los niveles funcionales del sistema; todas las explicaciones asociadas a la
naturaleza destructiva del hombre o al desarrollo tecnológico son falsas y ocultan que
ésta se agrava en correspondencia con la profundización de sus contradicciones.
Citando a otros autores, continúa con su recreación del estatuto teórico marxiano,
al recurrir a la categoría subsunción real del trabajo al capital, para conceptuar los
procesos globales de consumo, la subsunción real del consumo al capital.
Otorgando el nivel de concepto a la “fábrica mundial”, como lo hemos encontrado
en otros títulos del autor, aquí centra la atención en el papel de la industria mundial,
que se comporta como el “autómata global”, en la devastación ecológica actual, que
para Barreda es la catastrófica crisis sin parangón, que arrasa los ecosistemas, el tejido
social, los principios éticos, los bienes públicos y comunes, las redes organizativas,
etcétera, en la búsqueda del plusvalor, la acumulación de capitales y la demanda;
deteriorando, material, social y ambientalmente a las poblaciones y cosificando sus
relaciones sociales en extensión e intensidad.
El aparato lógico y crítico de Barreda es infinitamente superior al de cualquier
estudio desde el más radical ecologismo. Barreda no llama a proteger el ambiente
desde el enfoque conservacionista que en última instancia le sirve al capitalismo. Para
él, tanto como para la humanidad que vive los efectos devastadores del capitalismo
salvaje, la solución es luchar localmente, creando redes y movimientos de resistencia
contra el capital con una visión global.
Así entonces, la crítica demoledora de Andrés Barreda no es desesperanzadora,
sino una luz al final del túnel; en el discurso del autor no hay límites técnicos, sino
potencialidades histórico sociales, voluntades —que no voluntarismos— que se suman
a la necesidad de sobrevivencia en un mundo mejor. Tiene una certeza: este mundo
no resolverá sus descomunales conflictos y riesgos en el marco del capitalismo.
17

Su crítica abarca a los técnicos y profesionales al servicio del capital y de su
Estado, a los que denomina con el término de proletarios intelectuales, al creciente
ejército de reserva, al monopolio de la producción de los medios de subsistencia, así
como de la generación del conocimiento científico y su aplicación tecnológica.
Es una crítica global al funcionamiento de un sistema mundial que ha dejado de
ser fuerza productiva para convertirse en una suma total e integrada de fuerzas des-
tructivas, cuya expresión más tangible se manifiesta en la actual catástrofe ambiental,
que incluye los recursos naturales, es crematística y social.
Como observará el lector, Andrés Barreda toma partido, se compromete, denuncia
y devela las formas de la dominación, y hace propuestas con un profundo sentido
histórico y compromiso social. Barreda está lejos de ser el intelectual orgánico del
poder, apologista de la élite y anodino en la recopilación positivista de datos. Por el
contrario, el autor, se esfuerza por explicar la realidad, por comprenderla y llenarla
de sentido.
Negándose a pensar la realidad como un hecho social inerte, cobran −en su aparato
crítico− verdadera dimensión científica. Pensar la realidad es problematizarla, es
llenarla de nuevos contenidos, es recrearla desde la acción de los sujetos, recortándola
históricamente y explicándola a partir del hecho económico.
A Andrés Barreda no le interesa el glamour ni las modas, tampoco el oficio de
quedar bien con la comunidad académica convencional, por eso sus argumentos y su
crítica son complejos, demoledores, desbordantes, contundentes, directos. Su dis-
curso a veces parece ser apocalíptico, pero sólo lo es en la apariencia. Su formación
marxista le da la seguridad teórico-metodológica para comprender, debatir, opinar y
actuar sobre la ardua y riesgosa tarea de explicar el funcionamiento del capitalismo
y su repercusión en la acción histórica de los sujetos sociales.
“Impacto ambiental por derrames de hidrocarburos”, de Carlos Antonio Foo
Kong Foo Kong, es parte de una investigación más amplia. Es un estudio riguroso
que tiene la profundidad del trabajo científico y nos aproxima, con una vasta y espe-
cializada documentación, a una problemática específica: la depredación del ambiente
y sus repercusiones socioeconómicas por derrames de hidrocarburos, centrando la
atención en el impacto en los océanos y su biodiversidad e ilustrándolo con el estudio
riguroso de contingencias seleccionadas por el grado de importancia en cuanto a sus
repercusiones a nivel mundial.
Oceanólogo y ambientalista de profesión, no pierde de vista la dimensión social
en el seguimiento puntual que hace del tema. Foo Kong, autor también de “La cons-
trucción de un indicador ambiental: seguimiento de la calidad del agua en la frontera
binacional” y especialista en estudios de ordenamiento ecológico y evaluación de
impacto ambiental, así como en elaboración de planes de contingencia, entre otras
actividades, analiza y conceptúa, diagnostica y recomienda, desde la dimensión
ambiental y con enfoque interdisciplinario, colocando a la ciencia ambiental como
una disciplina contemporánea que supera los compartimientos estancos, así como la
18

falsa dicotomía entre ciencias sociales y ciencias naturales con la que parece haberse
extraviado el conocimiento científico, como si lo natural pudiera explicarse sin lo
social y a la inversa.
Foo Kong concibe al medio o al ambiente como la relación sociedad/naturaleza.
De ahí que no recurra al concepto medio ambiente por considerarlo redundante y
separativo, no obstante, sin renunciar a este vínculo, gravitatorio en su análisis,
penetra en su objeto, recurriendo, con probado dominio, al estatuto científico de la
biología, la física, la química y las ciencias de la atmósfera.
Si Barreda explicó la catástrofe ambiental desde la crítica de la economía polí-
tica, Foo Kong ilustra y se detiene en un aspecto específico de esta problemática,
invitando a la lectura de su investigación concluida, así como a cobrar conciencia
de un problema global. Asimismo es una invitación a los científicos sociales para
indagar a profundidad problemas de los que muchas veces carecemos de información,
quedándonos únicamente en la superficie y la denuncia política.
“Desnutrición, herencia y racismo: el caso de la pelagra”, de Mauricio Schoijet,
también autor de ¡que se vayan todos!: la crisis revolucionaria en Argentina, es un
ensayo breve que se propone explicar la incidencia de la enfermedad pelagra y su
transmisión en humanos en función de las condiciones socioeconómicas de grupos,
clases e individuos; en esta dirección, es la pobreza y lo que se deriva de ella (preca-
rias condiciones sanitarias, etcétera) lo que ocasiona la recurrencia de la enfermedad
y no factores clínico racistas o sociodarwinistas como la herencia y la raza tomada
como prejuicios étnicos, lo que se demuestra en Estados Unidos, país donde la inci-
dencia de la enfermedad bajó a partir de los años treinta del siglo pasado, debido a
una política de Estado, que, iniciada con Franklin Delano Roosevelt, ha contribuido
a abatir cifras sobre la enfermedad y, por el contrario, insistido en programas para
mejorar la calidad de vida de los sectores más vulnerables.
Los bajos salarios, la alimentación inadecuada y la insalubridad de los que viven en
condiciones de una gran pobreza constituyen el caldo de cultivo de la enfermedad.
En la sección “Investigación regional” incluimos seis ensayos, el primero de los
cuales, “Febrero de 2005: elecciones y ciudadanos”, de Adán Aguirre Benítez, es un
estudio sobre la coyuntura electoral del 2005 en el estado de Guerrero, que posibilitó
el cambio político y el ascenso del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al
gobierno del Estado.
Explica el contexto económico, social y político que lo hizo posible y pone énfasis
en el papel jugado por la ciudadanía que, a juicio del autor, ha cobrado independencia
frente a los partidos políticos, los gobernantes y la clase política. Aguirre sostiene
que ante la crisis política de los partidos, hecho que se expresa en la falta de doctri-
na, ideología y propuestas de solución, un segmento importante del electorado tiene
comportamientos impredecibles, es “pragmático, escéptico y realista”, junto a una
ciudadanía demandante.
19

Sostiene también que las minorías políticas desempeñaron un papel determinante
como fiel de la balanza a favor del PRD. Concluye que son cuatro los factores que
llevaron al triunfo del actual gobernador del Estado: la ciudadanía, la oferta política,
las alianzas partidarias y un candidato creíble, confiable, con “una oferta política
realista y de cambio”, representado en Zeferino Torreblanca Galindo.
Lo anterior discurrió en el contexto de una sociedad compleja y moderna, tomando
en cuenta la crisis de los partidos políticos.
“Etica y política: participación ciudadana, un reto pendiente”, de Santiago Jiménez
Benítez, es un breve ensayo crítico que aborda la relación entre estas dos disciplinas
(ética y política), como constitutivas de la sociedad moderna.
Es un esfuerzo de aproximación a una definición teórica de ambos conceptos a
la luz de la participación ciudadana y de lo que Jiménez concibe como la “sociedad
democrática”, la cual debe contener varios valores y principios, entre los que desta-
can: el respeto a los derechos humanos, la autonomía, la solidaridad, la tolerancia,
la inviolabilidad, la dignidad, la paz y la filantropía.
El autor sostiene que la ética es un “conjunto de comportamientos y normas que
aceptamos como válidos para conducirnos”.
“Zitlala, Guerrero: educación indígena y marginalidad social”, de Elías Gómez
A., es un ensayo muy interesante que aborda la problemática del sistema educativo
indígena. Es una crítica a los programas oficiales así como a las propuestas bilingües
e interculturales, pues el autor sostiene que ninguno de ellos considera las especi-
ficidades lingüísticas culturales, el contexto socioeconómico y los derechos de las
comunidades indígenas.
En relación al sistema oficial, sostiene que éste es planeado y dirigido “desde el
centro, desde la ciudad y desde el poder”; ignora la cultura indígena, provocando una
disociación entre la vida y el aula y transmite normas y valores que no corresponden
a la realidad de las comunidades con el fin de imponer la “cultura nacional”.
En cuanto a las propuestas interculturales bilingües, señala que adolecen de muchas
deficiencias, convirtiéndose generalmente en programas burocráticos de transición
de las lenguas ancestrales al español y a la vida nacional.
En contraposición, E. Gómez rescata lo más avanzado de la pedagogía crítica y del
debate sobre interculturalidad, argumenta que la escuela debe ser un espacio de autono-
mía y no de dominación. Hace una serie de propuestas para la formulación de un nuevo
proyecto educativo que confluya en hacer de la escuela
el punto de encuentro de las preocupaciones educativas de la comunidad. De tal forma que
sea un proceso congruente entre la propia cultura de la comunidad y el tipo de sociedad
a la que aspiran los indígenas; que sea un proyecto incluyente entre maestros, alumnos,
padres de familia y la comunidad en su conjunto, a fin de que la escuela sea un proyecto
de vida. Convertir a los maestros en actores de un proceso social que construya una so-
ciedad más justa.
20

“La participación ciudadana en la elección de gobernador 2005: el caso Chilpancingo
de los Bravo”, de Humberto Maldonado Gómez, es una crónica de la coyuntura electoral
de 2005 en el estado de Guerrero. Maldonado explica el triunfo del candidato del Partido
de la Revolución Democrática, Zeferino Torreblanca Galindo, gracias a la participación
de los ciudadanos, los frentes cívicos y las organizaciones sociales, cuyo protagonismo
superó las expectativas del propio PRD, obligándolo a aceptar a Torreblanca como su
candidato externo a la gubernatura, hecho que también garantizó el triunfo indiscutible
del PRD. La ciudadanía, autora de la “simple historia” —de a cuerdo con F. W. Hegel—,
es el centro de atención de Maldonado quien ejerce su doble condición de académico
y militante al hacer una lectura apasionada de la mencionada coyuntura.
“Sistema de seguridad e impartición de justicia comunitaria: un balance a diez
años de su surgimiento”, de Medardo Reyes Salinas, es un ensayo que recupera la
importante experiencia de la policía comunitaria que actúa en San Luis Acatlán y
abarca 64 comunidades de la Costa Chica-Montaña de Guerrero.
La policía comunitaria del estado de Guerrero no sólo es pionera como sistema
de seguridad e impartición de justicia en las regiones indígenas del país, sino que,
por la participación de las organizaciones comunitarias de la región y por sus alcan-
ces, constituye una propuesta de desarrollo regional que incluye la autogestión en la
impartición de justicia y también en la producción y comercialización, así como el
derecho comunitario.
A partir del derecho consuetudinario, la propuesta rescata usos y costumbres,
así como los principios colectivistas y de solidaridad de las comunidades indígenas,
basados en la ética del trabajo y del bien común como fundamento de la readapta-
ción. Esta moral es lo que explica, como bien lo señala Reyes Salinas, el éxito de
la procuración de justicia, porque en 10 años (de 1995, año de su fundación hasta
el 2005) se logró abatir en 95% los delitos más comunes: violaciones, abigeato, ro-
bos en general. Integrado por las más importantes y representativas organizaciones
regionales, el sistema de seguridad e impartición de justicia es aceptado y apoyado
no sólo por indígenas, sino por la población en general, hecho que ha despertado
el temor del Estado que, frente a la emergencia de un poder dual, ha desatado su
ofensiva, primero por proscribirla y luego por aplastarla, persiguiendo a sus líderes
y miembros a pesar de que la misma policía comunitaria se ha encargado de aclarar
en sus documentos oficiales que no se propone la creación de ninguna fuerza opuesta
al Estado ni a la Constitución, sino, con apego a esta última, mejorar la impartición
de justicia, considerada una zona de desastre antes de 1995.
“Agricultura y situación alimentaria”, de Narcedalia Maldonado Arzeta, pasa re-
vista a la problemática de la alimentación mundial así como a las diferentes vías para
resolverla. Sostiene que el problema mayor de la alimentación no radica en la falta de
capacidad técnica para la producción de alimentos, ni en la escasez de éstos, sino en la
falta de acceso de un sector creciente de la población a los recursos alimentarios, resul-
21

tado de un modelo inequitativo de distribución del ingreso. El problema, dice la autora,
“es que el acceso a los alimentos está mediado por el mercado y no por el Estado”.
Refuta a maltusianos y productivistas al sostener que el problema del hambre, la
pobreza y la mala nutrición no radica en el aumento desproporcionado de la población,
tampoco en el nivel de desarrollo tecnológico, sino en la diferencia de un sector pobre
que representa 57% de la población mundial cuyos ingresos son equivalentes a los de
1% de la población privilegiada. Se detiene en la conceptualización del problema, al
referirse al tema hoy en debate entre organizaciones internacionales y Estados sobre
seguridad, autosuficiencia y seguridad alimentaria para concluir abordando el tema
del poder alimentario como instrumento de disuasión y sometimiento político entre
las naciones.
En la sección “América Latina”, el texto “Las ciencias sociales en América La-
tina: crisis y vacío teórico”, de Herminia C. Foo Kong Dejo, es un ensayo que se
propone explicar los retos actuales de las ciencias sociales latinoamericanas a la luz
de los acontecimientos mundiales y frente a la urgente necesidad de pensar a América
Latina desde su propia encrucijada y desde la visión de sus sujetos sociales. La autora
hace una revisión de los problemas y también de las aportaciones teóricas del último
siglo identificando sus fortalezas y debilidades. Retomando a varios autores concluye
que la crisis de la teoría social contemporánea está asociada a su incapacidad para
pensar con un propósito emancipatorio y desde la crítica las nuevas realidades en su
pasado, presente y porvenir.
En “Los últimos días de José Martí: lecciones para lograr la solidaridad mundial hoy”,
James D. Cockcroft hace una breve reflexión sobre el pensamiento de José Martí y su
importancia en las actuales circunstancias mundiales de lucha frente al “monstruo”.
El título alude a la obra de Rolando Rodríguez García: Dos Ríos: a caballo y con
el sol en la frente, donde describe los últimos días de José Martí, deteniéndose en su
visión revolucionaria, espiritualidad y humanismo, asociando el ideal martiano con el
de Ernesto Che Guevara. Nos recuerda la sentencia martiana “Patria es humanidad” y
se pronuncia a favor de los cinco patriotas cubanos encarcelados en Estados Unidos por
haber denunciado un plan terrorista contra la isla por parte del gobierno del norte.
Cockcroft pasa revista a los problemas de nuestra América y nos recuerda, a partir
del legado de José Martí, las tareas urgentes de los oprimidos del mundo que, mutatis
mutandis, son los mismos del siglo XIX, por las que el apóstol de la independencia de
la isla mayor de las Antillas ofrendara su propia vida. Tareas orientadas a la lucha
antiimperialista y por la emancipación con un profundo sentido ético.
El autor reivindica las simpatías de Martí por el pueblo estadounidense con el que
convivió los últimos quince años de su vida, habitando en Nueva York, y recuerda
sus conocidas palabras, escritas en una carta dirigida al mexicano Manuel Mercado
en la víspera de su muerte, en la batalla militar de Dos Ríos: “Viví en el monstruo y
le conozco las entrañas y mi honda es la de David.” Reivindica también su condición
de luchador anticapitalista y no únicamente de patriota independentista.
22

En la misma dirección, hace un recuento de los procesos de independencia de
Puerto Rico, Hawai y las Antillas y la importancia estratégica y geopolítica que Martí
les atribuyó como garantía del equilibrio mundial.
La segunda mitad del ensayo es un análisis de coyuntura sobre la situación mundial
y aporta información actualizada sobre los logros de dos revoluciones: la cubana y
la venezolana, sus acuerdos continentales, sus esquemas de integración regional y
las presiones que el imperialismo estadounidense ejerce sobre ellas. El rescate del
término “imperialismo” nos remite a actualizar el debate del siglo XX a la luz de los
nuevos acontecimientos y modos de apropiación colonial, así como de las formas que
adopta la guerra por un nuevo reparto de mercados, la apropiación de los recursos
y la explotación.
Para Cockcroft el continente americano es hoy escenario de importantes movimien-
tos sociales, en este marco destacan los de Cuba y Venezuela cuyas conquistas son, a
juicio del autor, la demostración de que hay alternativas posibles al capitalismo.
El ensayo de Cockcroft es un llamado a la conciencia mundial, una defensa y una
muestra de confianza en los movimientos y procesos por los que hoy atraviesa América
Latina y que se acrisolan en Cuba y Venezuela como rayos de esperanza.
La crítica del sociólogo estadounidense resulta doblemente valiosa: en su condición
de intelectual comprometido con su tiempo y de pensador crítico de la devastación
capitalista e imperial anglosajona. El también autor de América Latina: país por
país, texto de lectura obligada del siglo XX para comprender nuestras realidades,
complejidades, dramas y retos y actualizado en los últimos años, nos invita, desde su
identificación política con el proceso cubano y venezolano, desde Martí y Bolívar, a
pensar en la utopía, no como esa cosa que por inalcanzable se vuelve imposible, sino
como el sueño posible profundamente intenso y también profundamente humano.
Finalmente, “El candidato republicano”, de Fidel Castro Ruz, dirigente indis-
cutible de la revolución cubana, tiene la fuerza de los argumentos y la información
del intelectual cuyo mérito es haber sido un protagonista de la historia del siglo XX,
ni más ni menos.

Herminia C. Foo Kong Dejo
Coordinadora
PENSAMIENTO Y DEBATE
LA CRÍTICA A LA HISTORIA
Y A LA SOCIOLOGÍA TRADICIONALES
EN NORBERT ELIAS

Fausto Ávila Juárez*

La temática que Norbert Elias aborda en La sociedad cortesana y El proceso de la
civilización le permite hacer un balance del nivel de desarrollo logrado por las ciencias
histórico-sociales y también una crítica de las tendencias dominantes en los campos de
la historia y la sociología, pero también adelantar la propuesta de un nuevo enfoque
para ambas disciplinas; con lo anterior afirma en el último texto que “se estaban
poniendo los cimientos para una teoría sociológica no dogmática, empírica, de los
procesos sociales en general y de la evolución social en concreto”.1
Desde la introducción a la primera obra, Elías hace un análisis crítico de las
concepciones teóricas y de los problemas de investigación que preocupan a la histo-
ria tradicional. En primer término, parte de una tesis fundacional: La comprensión
plena de los procesos que se producen en las sociedades occidentales actuales sólo
es posible gracias a la comprensión del significado que para ellas tiene la sociedad
cortesana, es en la configuración adoptada por esta sociedad donde está la clave para
desentrañar la esencia del desarrollo social logrado hasta ahora; sin embargo, esto
no ha sido comprendido ni por historiadores ni por sociólogos.
Aunque la generalidad de los historiadores no se ocupa del estudio de este periodo
por no encontrar en él la importancia que para el desarrollo social posterior tiene,
aquellos que sí lo hacen “al ocuparse de la Corte francesa de los siglos XVII y XVIII,
los hechos y caracteres de ciertos individuos, en especial los reyes mismos, consti-
tuyen el núcleo de los problemas”2 a los cuales se abocan.
La raíz de esta deformación se localiza en el interés del planteamiento histórico
de destacar “una serie única de acontecimientos” y en su rechazo “a analizar siste-
máticamente las posiciones sociales,” haciendo que la historia aparezca
como un amontonamiento de acciones particulares de hombres concretos que sencillamente
no tienen ninguna relación. Puesto que el plano de las relaciones y dependencias de los
hombres, de las estructuras y de los procesos a largo plazo, que se repiten frecuentemente
y a los que se refieren conceptos tales como Estado, estamento, sociedades feudales, cor-
tesanas o industriales [...] está al margen de la esfera tradicional de los estudios históricos,

* Profesor-investigador de la Unidad Académica de Filosofía y Letras. Programa Educativo de So-
ciología. Miembro del Cuerpo Académico Temas y Problemas Sociales y Humanos – DES de Ciencias
Sociales. Universidad Autónoma de Guerrero.
1
El proceso de la civilización, p. 11.
2
La sociedad cortesana, p. 12.
26

los datos particulares y únicos, colocados centralmente por tales investigaciones carecen
de cuadros de referencia científicamente elaborados y verificables.3

Otro de los problemas que ha estado siempre presente en el trabajo del investi-
gador histórico es la interpretación de las fuentes originales de información y ya se
sabe que “las fuentes históricas son fragmentos. La historiografía intenta, a partir
de estos fragmentos, reconstruir la relación de los acontecimientos. Pero, en tanto
que las referencias a las fuentes son verificables, la combinación e interpretación de
los fragmentos queda en gran medida al arbitrio del investigador individual”.4 Es en
este momento cuando sucede lo que dice Ranke: el investigador reparte “alabanzas y
vituperios; luces y sombras”; es decir, asigna un valor a las fuentes y muchas veces
el juicio emitido sobre ellas responde a principios, ideales, valores y partidismos
vigentes en la época del investigador, aquello que en su presente le parece bueno o
malo. El análisis no se hace tomando en consideración que en la época que se estudia
han normado la conducta de los hombres valores diferentes.
La propuesta es realizar el esfuerzo necesario a fin de asumir una posición más
autónoma en relación con esas pautas de valoración. Porque sucede que
las investigaciones históricas (tradicionales) adolecen con frecuencia de la heteronomía de
sus valoraciones. La diferencia entre aquello que parece significativo al investigador en
razón de la escala de valores de su propia época, y especialmente en virtud de sus propios
ideales, y aquello que es relevante en el contexto de la época estudiada, es de ordinario
sumamente vago [...]. La escala valorativa del historiador, personal y condicionada por
su época, generalmente predomina e influye en gran medida el tipo de planteamientos y
la selección de las pruebas documentales. El análisis sociológico exige una más estricta
exclusión de los sentimientos e ideales del investigador o, en otras palabras, una mayor
autonomía de la valoración. En ambos campos, los investigadores no pueden seguir ade-
lante con su trabajo [...] cuando acríticamente y desde fuera trasponen a las épocas por
investigar valoraciones políticas, religiosas e ideológicas de su propio tiempo [...] en vez de
afocar [...] en los vínculos específicos, así como [...] las específicas escalas axiológicas de las
asociaciones humanas que se estudian.5

Estrechamente ligado al primer problema planteado, el de la unicidad e irrepetibili-
dad de los acontecimientos históricos, se presenta el tema de la relación del individuo
y la sociedad que ambas tradiciones, la histórica y la sociológica, se han empeñado
en plantear como conceptos antagónicos y que, sin embargo, visto más de cerca, es
un problema irreal pero que de alguna manera impide la colaboración profunda entre
historia y sociología, por lo que

3
Ibid., p. 13.
4
Ibid., p. 20.
5
Ibid., pp. 43-44.
27

hace falta todavía una tradición de estudios en cuyos marcos sean elaboradas sistemática-
mente las líneas de vinculación entre las acciones y méritos de actores individuales histó-
ricos conocidos, y la estructura de las asociaciones sociales dentro de las cuales aquellos
cobran importancia.6

Todavía pesa sobre la historia y la sociología la tradición político-filosófica de
“considenrar a la ‘sociedad’ como algo extraindividual, y [...] al ‘individuo’ como
algo extrasocial”.7 Son conceptos que se miran como separados y sin ninguna relación
entre ambos.
Pero el problema se hace más agudo cuando la historiografía tradicional plantea
a los individuos aislados unos de otros y sin ninguna relación. Las acciones humanas
están fuera no sólo de la sociedad sino que los individuos
se presentan como hombres solitarios [...] completamente independientes unos de otros
[...] como sistemas totalmente cerrados y sellados, cada uno de los cuales, como comien-
zo absoluto esconde en sí mismo la explicación última de este o aquel acontecimiento
histórico social.8

En esta discusión los investigadores empecinados en mirar a los individuos de
manera autónoma e independiente argumentan en su favor la libertad del individuo
y se oponen al determinismo de las condiciones sociales, aun a costa de sus propias
observaciones empíricas que muestran una red de dependencias mutuas entre los se-
res humanos, en la cual, sin embargo, tampoco puede negarse la relativa autonomía
individual, “se puede mostrar fácilmente que al ampliarse el campo de acción de
un determinado individuo o de un grupo determinado de individuos, puede quedar
reducida la ‘libertad’ de otros individuos”.9
En este contexto, los estudios sociológicos no están libres de pecado. Ellos han
torcido el rabo hacia el otro lado: se plantea una sociedad sin individuos, como algo
que existe fuera de ellos. Así, mientras que para la historiografía tradicional las po-
siciones, las estructuras o roles sociales no son tomados en su real dimensión (sino
que “son tratados habitualmente sólo como una especie de bambalinas, delante de
las cuales individuos solitarios actúan, al parecer, como los auténticos protagonistas
de los acontecimientos históricos”),10 la sociología ha observado tales posiciones y
estructuras como meros roles o sistemas de acciones desindividualizados.
Por la autoimagen de ciertos historiadores puede parecer que en su trabajo se ocupan
exclusivamente de individuos, y, por cierto, reiteradamente, de individuos fuera de toda
configuración; de hombres, por tanto, que, en algún sentido son completamente inde-

6
Ibid., p. 29.
7
Ibid., p. 31.
8
Ibid., p. 41.
9
Ibid., p. 48.
10
Ibid., p. 41.
28

pendientes de otros. Por la autoimagen de algunos sociólogos puede pensarse que, en su
disciplina estudian únicamente configuraciones sin individuos, sociedades o “sistemas”
que, en cierto modo, son enteramente independientes de los individuos humanos. Ambas
formas de autoimagen inducen, como es obvio, al error. En un examen más exacto se
encuentra que ambas disciplinas científicas dirigen su atención únicamente a substratos o
planos diversos de una sola e idéntica relación histórica.11

Por otro lado, se observa que “el interés de la sociología actual se concentra en
procesos a plazo relativamente corto y, fundamentalmente, sobre problemas que se
refieren a una circunstancia concreta de las sociedades. Las transformaciones de larga
duración de las estructuras sociales, así como de las estructuras de personalidad, han
desaparecido por completo del horizonte actual de la investigación”, se ha olvidado
que “la tarea de toda teoría sociológica es explicar las peculiaridades que son comunes
a todas las posibles sociedades humanas”.12
Lo que en resumidas cuentas Elías está proponiendo es una historia sociologizada
o una sociología histórica que se distinga “acusadamente del tipo dominante en la
actualidad de las teorías sociológicas cuyo representante más prominente es Talcott
Parsons”.13 Pero más que abocarse al estudio del individuo en general, lo que debe
ser el objeto de estudio de esta disciplina son las relaciones de interdependencia que
se establecen entre los individuos; es decir, las configuraciones y, de ahí, plantear los
modelos, esto es, las sociedades que forman conjuntamente los individuos porque,
“las sociedades no son más que configuraciones de hombres interdependientes”.14
Pero el término de configuración no debe confundirse con el de “tipo ideal” we-
beriano, primero, porque éste es extensivo y no intensivo como el que propone Elías;
en su concepto no busca incluir “todos los fenómenos de un determinado tipo que se
conocieran históricamente en su época”,15 como lo hace el sociólogo comprensivo
en su teoría de la dominación. Por el contrario,
el modelo aquí desarrollado se refiere a una autocracia que se ha convertido en una cos-
tumbre estable. El material sobre el que se basa, es mucho más limitado [...] frente al
empleo extensivo de pruebas documentales, la investigación intensiva de un único régimen
parece ofrecer algunas ventajas para construir el modelo sociológico de una autocracia no
carismática.16

En resumen, Elías propone “una teoría sociológica de configuración” que una
a la historiografía del individuo con una sociología de las situaciones o, también,
que supere la distancia que existe entre “una sociología de la acción y una teoría

11
Ibid., p. 42.
12
El proceso de la civilización, p. 12.
13
La sociedad cortesana, p. 49.
14
Ibid., p. 31.
15
Ibid., p. 34.
16
Ibid., p. 36.
29

de sistemas”. Por ello afirma: “Una de las tareas a las que pretenden contribuir las
siguientes investigaciones es la elaboración de modelos de configuración mediante los
cuales el campo de acción y las dependencias de los individuos serán más accesibles
al estudio empírico.”
Un último problema dentro de este apartado que podría traer confusión es el mirar
a los modelos de configuración como estáticos y cerrados. De ahí la propuesta del
estudio de cómo se fueron configurando dichos modelos en procesos de largo alcance,
“como los procesos de civilización y formación de Estados”.

ESTRUCTURA EMOTIVA Y ESTRUCTURA SOCIAL

Elías plantea que en cualquier sociedad existen estructuras emotivas y de control
sobre el hombre y que es posible construir teorías sobre ellas. A través del estudio
de los cambios que se han producido en estas estructuras emotivas y de los que se
han manifestado en las formas de control de las emociones individuales, es posible
comprender las transformaciones sufridas por la humanidad. Y por lo que se observa
estos cambios en las estructuras emotivas y de control sobre los humanos siguen una
única dirección a lo largo de generaciones, es decir, hacia una mayor diferenciación
e integración.
Lo anterior conduce al siguiente problema, dice el autor de El proceso de la civi-
lización: “¿será posible relacionar este cambio de larga duración de las estructuras de
personalidad con los cambios estructurales a largo plazo del conjunto de la sociedad?”17
Es claro que él supone que sí y la construcción del Estado es la prueba de que esos
cambios estructurales hacia una mayor diferenciación e integración son posibles.
Finalmente llegará la formulación provisional de una “Teoría de la civilización”,
que no es más que:
un modelo de las relaciones posibles entre el cambio a largo plazo de las estructuras
individuales de los hombres —en la dirección de la consolidación y diferenciación de los
controles emotivos— y el cambio a largo plazo de las composiciones que construyen los
hombres en la dirección de un grado superior de diferenciación e integración; esto es [...]
en el sentido de una diferenciación y prolongación de las líneas de interdependencia y de
una consolidación de los “controles estatales”.18

¿Qué es lo que se entiende por proceso civilizatorio? ¿Cuáles son las manifes-
taciones del mismo? Y, ¿a partir de cuándo puede hablarse que se da este proceso?
Tales preguntas son respondidas en el estudio. En dicho proceso cobra relevancia
la construcción del Estado, resultado de un movimiento de diferenciación e integra-

17
El proceso de la civilización, p. 9.
18
Ibid., p. 10.
30

ción social progresiva, él es una de las configuraciones que impactan en el cambio
estructural de la sociedad.
¿Cómo es la conexión entre las estructuras emotivas o psicológicas individuales
y las estructuras sociales? Se parte de que ambas son elementos del mismo proceso
civilizatorio. He aquí una ruptura con la sociología en boga, la estructural-funcionalista
parsonsiana, que considera a dichas estructuras como elementos separados e inde-
pendientes y, en otro momento, como estáticos, como situaciones yuxtapuestas; para
dicha sociología la sociedad normalmente es un sistema equilibrado invariable y los
cambios que puede sufrir sólo son perturbaciones casuales, anormales y producidas
por agentes externos. Como puede verse esta posición teórica es opuesta a la mani-
festación empírica de un proceso conflictivo y complejo “en cuyo decurso el conjunto
de emociones de los seres humanos va cambiando lentamente en la dirección de un
control emotivo más fuerte y más proporcionado”.19
Control no sólo interno —es decir, autocontrol— sino también externo, social;
porque parece ser que “la historia de las civilizaciones ha sido en parte la historia
de la represión, la sublimación y la regulación de la energía sexual (y emotiva en
general). La energía no liberada en gozar, crear y procrear ha sido empleada en
guerrear, conquistar y acumular”.20
Los cambios de la estructura de personalidad y de la social se realizan de manera
inseparable unos de los otros, como elementos de una totalidad. Pero estos cambios
no son el paso de una situación de equilibrio social a otra diferente pero igualmente
estática; sino que es necesario rescatar el carácter de proceso que tiene el cambio
social, inquirir sobre lo que llevó a una sociedad determinada a ser diferente de otra,
o también saber cuáles fueron los cambios producidos en la sociedad que condujeron
al surgimiento de las instituciones y, especialmente, el Estado; ya que la sociología
de que se habla mira este surgimiento como algo accidental, sólo constata su pre-
sencia y efectos funcionales pero sin iluminar en nada el proceso que condujo a su
existencia.
En este punto Elías reconoce que el cambio de perspectiva en la teoría sociológi-
ca contemporánea responde en cierta medida al cambio que en las normas, valores
e intereses se ha producido en las clases sociales y que si en el siglo XIX se hacía
mucho énfasis en la evolución, se debía a que en las clases sociales emergentes estas
apreciaciones teóricas coincidían con sus aspiraciones ideológicas.
Lo que se tiene es que en la teoría sociológica se han presentado en forma integrada
el análisis objetivo y las aspiraciones ideológicas; es decir, el ser junto al deber ser,
por lo cual uno de los objetivos de sus investigaciones es el de evitar “esta mezcla
entre lo que es y lo que debe ser, entre el análisis científico objetivo y su contrapar-

19
Ibid., 13.
20
Ser Humano (Revista), p. 15.
31

tida ideal. Estas investigaciones apuntan a la posibilidad de liberar el estudio de la
sociedad de la esclavitud de las ideologías sociales”.21
La investigación tiene dos vertientes que constituyen la vía unitaria del desarrollo
social, el eje de la personalidad que supone “la línea de evolución de la imagen de
los seres humanos como individuos”, por un lado y, por el otro el eje social; que a su
vez supone “la línea de evolución de la imagen de los individuos como sociedades”.22
La sociología tradicional y la contemporánea han tratado a ambas manifestaciones del
desarrollo social como separadas y considerando a una como real y a la otra como
irreal. En el fondo de este antagonismo se encuentra la escisión valorativa que se ha
manifestado en las sociedades liberales occidentales,
por un lado, con una corriente que considera al conjunto social, a la nación, como el valor
supremo; y, por otro lado, nos encontramos con otra corriente que considera que el valor
supremo es el ser humano aislado, autónomo, la “personalidad cerrada”, el individuo libre.
Esta ambivalencia de los ideales [...] encuentra su expresión [...] también en las teorías
sociológicas. Muchas de estas teorías arrancan del individuo independiente, autónomo,
mientras que otras lo hacen de la totalidad social independiente como la “realidad auténtica”
y, en consecuencia, como el objeto auténtico de la ciencia social.23

Como conclusión de este proceso de separación tenemos que “el individuo o, di-
cho con mayor exactitud, aquello a lo que se refiere el concepto actual de individuo,
sigue entendiéndose como algo que existe “fuera” de la sociedad. A su vez aquello
a lo que se refiere el concepto de sociedad se muestra como algo que existe “fuera y
más allá del individuo”.24
El estudio trata de mostrar que un planteamiento que parta ya sea del individuo
como separado de la sociedad y viceversa, es inadecuado y pobre, que por otra
parte, dicha posición teórica conduce a inhibir el análisis social como un proceso en
constante cambio o evolución y a largo plazo y, por el contrario, favorece los análisis
parciales, limitados, situacionales y de corto plazo, preponderantes en las ciencias
sociales y humanas desde la filosofía hasta la sociología.
Otro de los objetivos centrales de este análisis es señalar con claridad objetiva,
empírica, como estas “autoimágenes” son “un tipo de autoexperiencia característica
de un cierto estadio de la evolución de las composiciones realizadas por los hombres
y de los hombres constituidos por estas composiciones”.25 Es decir, que la imagen
que los hombres se forjan de sí mismos y las maneras de teorizarlas son históricas
y se modifican en el sentido que adopta el desarrollo social. Esto es, que una clara
comprensión del significado del proceso civilizatorio debería conducir a la destrucción

21
El proceso de la civilización, p. 30.
22
Idem.
23
Ibid., p. 31.
24
Ibid., p. 35.
25
Ibid., p. 38.
32

de esa concepción autónoma y cerrada del individuo y por lo tanto de la sociedad,
para llegar a una concepción más acertada de la relación entre ambas.
El hombre tiene la capacidad de verse desde perspectivas distintas al cambiar sus
experiencias. Es lo que sucede con el cambio constante que se dio en los seres huma-
nos y que se sigue dando al pasar de una concepción geocéntrica a una heliocéntrica.
Pero para que se produzca este cambio “no bastaba solamente con realizar nuevos
descubrimientos o con acopio acumulativo del saber sobre los objetos de la reflexión
humana; se necesitaba sobre todo, también, un aumento de la capacidad de los hombres
para distanciarse de sí mismos y de los demás en su actividad mental”.26
Lo que en resumen busca mostrar el autor es que “la evolución que llevó a un
conocimiento objetivo y a un control creciente sobre los procesos naturales por parte
del hombre, también fue una evolución hacia el autocontrol de los seres humanos”.
De ahí que el estudio entre en un análisis a la vez psicogenético y sociogenético. Es
decir, de la evolución de la personalidad individual y la social, ambas son los elemen-
tos centrales del proceso civilizatorio y, de esta manera, se descubre que la esencia
del proceso es el creciente autocontrol emocional por parte del individuo así como
el control social de éste en sus relaciones con los demás, como de la sociedad frente
a cada uno de ellos. Para lograr esta comprensión era necesario realizar un estudio
no sólo objetivo, sino también subjetivo de la evolución del ser humano. Se trata de
conocer el “exterior” como el “interior” del ser humano.
Sin embargo este enfoque y la práctica científica adecuada al mismo han encontrado
resistencias y tarda en imponerse, pues desde el Renacimiento y quizá un poco antes,
con el proceso de evolución que condujo a la constitución de la sociedad cortesana
y a la interiorización de los controles externos ejercidos por esa “composición” so-
cial, el estudio del “interior” del sujeto cognoscente era menos estudiado que el lado
“externo” y, mucho menos, por no decir que ningún estudio ha tomado como eje de
análisis del desarrollo civilizatorio ambas perspectivas.
Es decir, cómo el proceso de coerción externa se ha ido convirtiendo en un
autocontrol emotivo y ambos procesos han ido creando la separación entre objeto
y sujeto del conocimiento, propiciando una individualización, una liberación del
sujeto que manifiesta la concepción aceptada desde entonces de la separación entre
individuo y sociedad.
El proceso civilizatorio conduce a un grado mayor de control y represión social
y autocontrol de las emociones, de los afectos; pero al mismo tiempo es una pro-
fundización de “la distancia reflexiva; así, lo que separa lo interior del individuo de
su exterior, es la contención más firme, más universal y más regular de los afectos;
característica de este avance de la civilización, son las autocoacciones fortalecidas que
impiden a todos los impulsos espontáneos expresarse de modo directo en acciones,
sin la interposición de aparatos de control; y lo aislado es lo pasional y afectivo de los

26
Ibid., p. 39.
33

hombres, contenidos, refrenados y sin posibilidad de acceso a los aparatos motores.
Estos impulsos se aparecen a la autoexperiencia como lo que está oculto ante todo lo
demás y, a menudo, como el yo auténtico, como el núcleo de la individualidad”.27
Y último reducto libertario.
El estudio se aboca al análisis de las diversas “composiciones” que los seres hu-
manos interdependientes van construyendo: las sociedades, el Estado, las ciudades,
los sistemas económicos y sociales, etcétera, en un largo proceso que arranca de la
composición caballeresca libre y al unísono del cambio que se da en ésta, se producen
los cambios estructurales de personalidad de los seres humanos.
Para llegar a lo anterior el autor hace primero un análisis minucioso de las formas
de comportamiento que a partir de la sociedad caballeresca comienzan a distinguir
al hombre civilizado de aquel que no lo es, para posteriormente analizar aquellas
maneras que se volvieron típicas de la sociedad cortesana y, comparando ambas
composiciones sociales identificar los cambios que de forma paralela a los del compor-
tamiento se fueron produciendo en la misma composición social. Después de arribar
a una concepción teórica precisa de las relaciones sociales y los comportamientos
individuales existentes en las cortes, hace un análisis del significado de la cortesía
y su posterior transformación en forma civilizada de comportamiento, no sin antes
estudiar el proceso que condujo al reforzamiento de los mecanismos de control social
y de autocontrol de las emociones a partir de la centralización del poder militar y
económico en el Estado absolutista.
De esta manera se entiende que el proceso civilizatorio tiene dos matrices: uno es
la transformación de la estructura emotiva y, el otro, la transformación de las com-
posiciones sociales lo que muy frecuentemente se denomina estructura social. En la
primera se van incrementando las prohibiciones y exigencias sociales, pero también
se amplía en el individuo el sentimiento de vergüenza, de pudor y los escrúpulos. El
análisis sociogenético de estos sentimientos y temores se vuelve central en el estudio
del proceso civilizatorio y hace posible la comprensión del proceso de psicogénesis
del individuo civilizado. La segunda matriz muestra dónde, cómo y por qué ha ido
cambiando la estructura de la sociedad a lo largo de la historia. ¿Dónde y cómo se
dio el proceso de feudalización? ¿Cómo se construyeron las cortes feudales y, con
ellas, el típico comportamiento cortés? ¿Cómo se construyó el Estado absolutista? Y
¿cómo las pautas seguidas para su establecimiento y de su estructura se convirtieron
en modelo para el posterior surgimiento del Estado moderno?
Con el surgimiento del Estado absolutista el comportamiento cortés se transfor-
ma en civilizado, mismo que se reforzó con el desarrollo del Estado moderno hasta
volverse elemento constitutivo de su esencia. Aquí el análisis de la constitución del
monopolio de la violencia física y de los recursos financieros muestra su importancia
determinante en el surgimiento y mantenimiento del Estado centralizado.

27
Ibid., p. 42.
34

Como puede verse, el proceso muestra una constante centralización y una pa-
cificación cada vez mayor de territorios que van dando lugar al surgimiento de las
naciones estados occidentales. El autor se pregunta: ¿Qué entramos sociales son los
que presionan aquí para conseguir la integración de territorios cada vez más extensos
bajo un aparato de dominación relativamente estable y centralizado?

BIBLIOGRAFÍA

Elias, Norbert, El proceso de la civilización, FCE, México.
Elias, Norbert, La Sociedad cortesana, FCE, México.
Ser Humano (Revista), núm. 2, año 1, febrero de 1996.
DIÁLOGOS ENTRE HEGEL Y MARX
SOBRE EL MÉTODO

Ramón Espinosa Contreras*

DIÁLOGO PRIMERO

Hegel (siendo rector de la Universidad de Berlín en 1830 y terminada la tercera
edición de la Enciclopedia.)
Caminando por los pasillos de la institución me informaron que un hombre llamado
Karl Marx revolucionó con su pensamiento a la sociedad burguesa tomando como
base mi filosofía ¿Ese eres tú?
Marx
¡Oh, Hegel! Buenos días, yo soy exactamente ese hombre que le informaron.
Hegel
Para tu conocimiento, mi sistema filosófico es muy complejo y solamente personas
muy ilustradas y sabias pueden entenderlo. El sistema que yo propongo está constituido
dialécticamente por los siguientes movimientos del espíritu humano:
Espíritu subjetivo: antropología, fenomenología y psicología; espíritu objetivo:
derecho, moralidad y eticidad (familia, sociedad civil y Estado). Espíritu absoluto:
arte, religión y filosofía; lógica: Ser: cualidad, cantidad y medida, esencia: apariencia,
fenómeno y realidad, concepto (subjetivo, objetivo e idea); filosofía de la naturaleza:
mecanismo, quimismo y teleología.
Como puedes observar, mi distinguido Marx, en esta filosofía del espíritu cada
una de las partes que la constituyen está conformada por tres movimientos dialécticos
a los que yo llamo tríada en donde están presentes la tesis, la antítesis y la síntesis,
pero además el método.
Marx
Mi estimado Hegel, no tengo la menor duda de que tu filosofía del espíritu, es
decir, tu sistema filosófico, es tan complejo y abstracto que solamente los “ilustrados”
y los “sabios” lo pueden entender. Yo no soy “sabio” ni “ilustrado” pero lo entiendo
perfectamente bien. El problema es que es extremadamente idealista. Hablaremos de
esto más adelante. Para comenzar quiero saber cuáles fueron las influencias filosóficas
que te permitieron construirlo.

* Docente investigador de tiempo completo de la Unidad Académica de Filosofía y Letras de la
Universidad Autónoma de Guerrero.
36

Hegel
Mi sistema filosófico no es de ninguna manera “extremadamente idealista” como
lo afirmas; te lo mostraré más adelante. Partiré de la última parte de tu petición: te
informo las causas que me condujeron a su construcción.
En primer lugar está la influencia de la filosofía griega, que es nuestra cuna filosó-
fica, y la de acontecimientos de la Ilustración, que fue un movimiento revolucionario
en la filosofía, ya que representó un duro golpe a la escolástica que fundamentaba
la fe en Dios y las premisas para la elaboración del conocimiento. El racionalismo
cartesiano, y los pensadores de la Ilustración como Diderot, Voltaire, Rousseau y
de D’Alembert —este último encargado de elaborar el “Discurso preliminar” de la
Enciclopedia—, pusieron el acento en la razón, la libertad y el progreso. La otra
influencia importante fue la Revolución francesa y su Declaración de los Derechos
del Hombre y del Ciudadano de 1789. Estos movimientos no solamente influyeron en
mí sino también en mis compañeros estudiantes de la Universidad de Tubinga como
fueron Hölderlin, Renz y Schelling. Con este último tuve más amistad y afinidad
filosófica como lo prueban las constantes cartas que nos escribimos en la juventud.
El 20 de enero de 1795 le mandé una carta haciendo hincapié de la importancia de
los postulados de la Ilustración y de la Revolución francesa y afirmé categóricamente
en dicha correspondencia lo siguiente: Razón y libertad siguen siendo la consigna, y
nuestro punto de unión la iglesia invisible.
De la misma manera influyeron en mi formación filosófica la destacada filosofía de
Kant y los profesores que me enseñaban filosofía como Fichte. Filosofías que, junto
con mis compañeros de estudios, sometimos a crítica (principalmente con Schelling,
quien era el más brillante y disciplinado de mis amigos; en este sentido era kantiano).
Es en esa época (1794-1796) cuando profundizo en el pensamiento de Kant y Fichte.
Del primero critico la “cosa en sí” y del segundo el “Yo absoluto”, pero también
critico a Schelling y su filosofía del “Yo puro”, aquí es fichteano. Como alternativas a
ellas elaboré mi propio sistema filosófico para explicar el entramado camino dialéctico
del espíritu humano desde la certeza sensible o sea la conciencia sensible pasando
por la autoconciencia hasta la razón absoluta.
Ahora tú, platícame cuáles fueron los movimientos e influencias filosóficas que
te sirvieron para conformar tu sistema filosófico.
Marx
En primer lugar, quiero aclararte que no elaboré ningún sistema filosófico por-
que lo consideraba inoperante para la realidad concreta. Lo que hice es una filosofía
crítica y una filosofía de la praxis, tal como lo sostengo en toda mi obra, desde los
Manuscritos económicos-filosóficos de 1844 hasta La ideología alemana y lo sintetizo
en las Tesis sobre Feuerbach.
En segundo lugar, los movimientos que influyeron en mi pensamiento fueron
sin duda alguna la Ilustración, la Revolución francesa, la Revolución industrial en
Inglaterra y los movimientos obreros en nuestro país. A nivel teórico y filosófico
37

recibí las influencias de los más grandes representantes de la filosofía, la economía
y el socialismo, es decir, de la filosofía clásica alemana, la economía política clásica
inglesa y el socialismo francés e inglés.
Hegel
De esta triada ¿quiénes influyeron más en ti? ¿Acaso fue Kant? o ¿Fichte?
Marx
No, mi distinguido Hegel, fuiste precisamente tú. Pero sometí a crítica todo tu
sistema filosófico. Lo que retomo principalmente es la dialéctica, es decir, la doctrina
del desarrollo en su forma más completa, profunda y amplia, la doctrina de las rela-
ciones del conocimiento humano que se basa en la materia en constante movimiento
y el método para abordar el conocimiento de la realidad concreta, es decir, la socie-
dad capitalista, filosofía que me condujo al materialismo de Feuerbach, que también
sometí a crítica, dedicándole once tesis a su concepción materialista.
A sabiendas de que su materialismo es subjetivo, mecánico y contemplativo, me
permitió profundizar y desarrollar totalmente el materialismo filosófico, en otros tér-
minos, el materialismo dialéctico haciendo extensivo el conocimiento de la naturaleza
a la sociedad humana.
Tu sistema filosófico es profundamente rico, y ha sido criticado, como te lo dije
anteriormente, en tu idealismo. Lo que me interesa en este caso es la dialéctica y el
método, que es lo más importante de tu pensamiento sin olvidar lo demás, por ejemplo,
el concepto de sociedad civil que explicas en tu Filosofía del derecho, en donde lo
ubico en la estructura económica de la sociedad conformada por dos dimensiones que
se relación entre sí, la estructura económica y la estructura de social de la sociedad.
¿Estás de acuerdo?
Hegel
Sí. Y de la economía política clásica inglesa ¿quién o quiénes influyeron?
Marx
Debes de saber que la economía política clásica surge en Inglaterra, el país más
desarrollado a raíz de su revolución industrial. Por cierto que no mencionas este
acontecimiento de suma importancia como influencia en tu pensamiento. En mí sí
hizo mella, los economistas ingleses como Adam Smith y David Ricardo, en sus
investigaciones del régimen económico, sentaron las bases de la teoría del valor por
el trabajo y fue precisamente dicha teoría la que retomé de estos grandes pensadores
burgueses.
La teoría del valor me sirvió para analizar críticamente a la sociedad burguesa o,
mejor dicho, al capitalismo a partir de su célula más pequeña que es la mercancía.
De ella descubrí el valor de uso y de cambio de la fuerza de trabajo del obrero como
una mercancía especial y, por otro lado, el valor de uso y cambio de la mercancía
misma. A partir de esta mercancía en sus modalidades, se desprenden las categorías
de la economía como son: el salario, el dinero y el capital, por mencionar algunas.
Pero lo más importante mi querido Hegel, es saber como el obrero emplea una parte
38

de la jornada de trabajo para cubrir el costo de su sustento y el de su familia (salario),
la otra parte de la jornada de trabajo es gratis, creando para el capitalista la plusvalía,
fuente de las ganancias y de la riqueza de la clase capitalista.
Debo decirte que la Teoría de la plusvalía es la base de mi teoría económica para
explicar el desarrollo del capitalismo basado en la fuerza de trabajo y el capital, es
decir, los obreros y la burguesía (salario-capital). Los primeros explotados por los
segundos y por eso pensé de inmediato en el socialismo.
Hegel
¿Pero quién o quiénes influyeron en ti sobre esta idea?
Marx
Con la derrota del feudalismo como modo de producción surgió el mundo “libre”
que es la sociedad capitalista, pero esta nueva sociedad, para existir se tuvo que basar
en la explotación de los obreros. A raíz de esto surgen diversas doctrinas socialistas
fundamentalmente en Francia e Inglaterra, ideadas por Charles Fourier y Robert Owen,
principalmente. Sin embargo era un socialismo utópico. Criticaban a la sociedad ca-
pitalista y a su clase burguesa, la condenaban, etcétera. Soñaban con su destrucción
y en una sociedad ideal como la república utópica de Tomás Moro.
Esta idea de socialismo era incapaz de explicar las causas de la explotación y la
opresión de que era objeto la clase trabajadora, tampoco consideraban a ésta una fuerza
capaz de crear una nueva sociedad, llamada socialista. Pero independientemente del
ideal de estos pensadores, retomé de ellos el concepto de socialismo.
En suma, estas son las tres fuentes que conformaron mi pensamiento filosófico y
que sirvieron como hilo conductor del materialismo dialéctico e histórico.

SEGUNDO DIÁLOGO

Hegel
He estado muy atento a esta primera parte de nuestra conversación y he tomando
nota de todos aquellos que influyeron en tu pensamiento y de las críticas que se me
han hecho. En lo que concierne a mi sistema filosófico, afirmas que es “extrema-
damente idealista”, dices también que el materialismo de Feuerbach es mecánico y
contemplativo y el socialismo de Carlos Fourier y Robert Owen es utópico. ¿Por
qué la crítica?
Marx
¡Sí! porque tú bien sabes que la filosofía siempre ha sido crítica y debe de serlo,
por ejemplo, Aristóteles criticó a Platón sobre el mundo de las ideas; Descartes y
los filósofos ilustrados a la filosofía escolástica; los empiristas como Locke, Hume,
Berkeley y Kant al racionalismo de Descartes; tú al sistema filosófico de Kant, Fichte
y a la filosofía de tu propio amigo Schelling.
39

Hegel
Bueno, Marx, ya tienes información de las influencias filosóficas que conformaron
mi sistema filosófico y, al mismo tiempo, tengo conocimiento de las tres fuentes y
partes integrantes de tu filosofía crítica y práctica. Ahora lo que quiero saber, como
tú lo mencionaste anteriormente, es cómo mi filosofía fue sometida a crítica por otros
pensadores, aparte de ti.
Marx
¡Claro que sí! Para tu información, de tu influencia filosófica se desprendieron
dos posiciones, los hegelianos de derecha y los de izquierda. Entre los primeros se
encuentran Strauss y Stirner, en los segundos Feuerbach y tu servidor aquí presente,
principalmente.
Lo peor, mi distinguido Hegel, es que no solamente criticaron tu filosofía, sino
que tu filosofía era ya caduca, por eso consideraron que ya eras un perro muerto.
Hegel
¡Perro muerto! Qué barbaridad, mi querido Marx. En este sentido quiero que
aprendas un dicho popular que te va servir de mucho más adelante que dice así “cría
cuervos y te sacaran los ojos”. Porque lo mismo que dicen de mí, lo van decir de ti en
el futuro todos aquellos que influiste con tu pensamiento. Esta es la dialéctica de la
vida. Inclusive muchos de tus alumnos te van a difamar sin bases y van a tergiversar
tu pensamiento, otros te van a traicionar y otros no van a querer saber nada de ti.
Marx
Soy consciente de eso y lo tengo claro: siempre va a existir un Judas o varios
Judas que te traicionen.
Mi estimado Hegel, quiero que sepas que yo jamás te consideré como “perro
muerto”. Prueba de ello es que salí en defensa tuya y de tu pensamiento filosófico,
principalmente la dialéctica y el método dialéctico, pero eso sí, critiqué lo mítico
e idealista que hay en ella y en él. Allí está para demostrarlo el primer tomo de mi
obra El capital. En la introducción de esa obra afirmo categóricamente en tu de-
fensa lo siguiente: los irascibles, presuntuosos y mediocres epígonos que llevan la
voz cantante en la Alemania culta dieron en tratar a Hegel como el bueno de Moses
Mendelsshon trataba a Spinoza en tiempos de Lessing: como un “perro muerto”.
Me declaré abiertamente, pues, discípulo de aquel gran pensador, y llegué incluso
a coquetear aquí y allá, en el capítulo acerca de la teoría del valor, con el modo de
expresión que le es peculiar. La mistificación que sufre la dialéctica en manos de
Hegel, en modo alguno obsta para que haya sido él quien, por primera vez, expuso
de manera amplia y consciente las formas más generales del movimiento de aquella.
En él la dialéctica está puesta al revés. Es necesario darle vuelta, para descubrir así
el núcleo racional que se oculta bajo la envoltura mística.
Hegel
Mi querido Marx, te agradezco mucho en primer lugar la defensa inteligente que
haces de mi persona y de mi pensamiento, principalmente del tema que nos ocupa en
40

este diálogo que versa sobre mi dialéctica y el método dialéctico que está presente en
toda mi obra. En segundo lugar, que te consideres mi alumno. Ello me enorgullece.
Por último, te agradezco que hayas tomado la dialéctica y el método para analizar
críticamente a la sociedad burguesa de nuestro tiempo, como tú lo dices.
Marx
No tienes nada que agradecerme, lo que yo hago es reconocer tu talento e inteli-
gencia, así como la osadía de haber planteado de manera genial la dialéctica. Pero el
problema es que la concibes de una forma idealista y de esa manera pierde objetividad,
tal como lo afirmé anteriormente en la introducción del primer tomo de El capital,
ya antes esta misma posición la había escrito en los Elementos fundamentales para la
crítica de la economía política (Grundrusse) 1857-1858, primer volumen, en donde
escribo sobre el método. Eso sí, una de las grandes aportaciones que haz hecho al
pensamiento contemporáneo es precisamente la dialéctica y el método.
Hegel
Al respecto, voy a argumentar que el sistema filosófico que propongo no es
“idealista”. Tampoco lo es el método y la dialéctica, como tú lo crees.
En primer lugar, en la Filosofía del derecho, obra publicada en 1870, sostengo la
tesis de que: Todo lo real es racional. Todo lo racional es real. La realidad a la que me
refiero es el mundo en que vivimos, esto es lo concreto real con todos sus problemas,
fenómenos y en donde transita el espíritu humano para elaborar el conocimiento de
él, convirtiéndolo en lo concreto pensado para convertirse en lo abstracto en donde
se construye el conocimiento como verdad absoluta.
El conocimiento, el saber y la ciencia poseen dos polos: el que conoce, o sea el
hombre que se ocupa de la ciencia, en cuanto sujeto, y lo cognoscible, lo enfrentado o
el objeto de la ciencia. En otros términos, es la relación dialéctica entre sujeto y objeto.
A partir de esta relación es como abordo el proceso del conocimiento estableciendo
tres movimientos dialécticos relacionados entre sí, los cuales son:
En primer lugar, lo concreto real, que es la naturaleza con todos sus problemas,
fenómenos, circunstancias, cosas u objetos que la componen. Es la unidad en la
diversidad, es decir, la totalidad como realidad concreta.
Lo concreto real es captado por el sujeto a través de la conciencia que a su vez
comprende tres elementos: el objeto, el sujeto y la experiencia de esta certeza. La
conciencia se encarga de pasar al siguiente movimiento que es la percepción, o la
cosa constituida por el concepto simple de la cosa, la percepción contradictoria de
la cosa, el movimiento hacia la universalidad incondicionada y hacia el reino del
entendimiento. La percepción de la cosa u objeto en este proceso pasa al siguiente
movimiento de mi método que es:
Lo concreto pensado. Hasta aquí ya tenemos la realidad que es el objeto del cono-
cimiento en el pensamiento que es el que se encarga de elaborar los conceptos para ir
construyendo el lenguaje. En el momento en que el pensamiento comienza a construir
41

el conocimiento a través de conceptos, lo pasa inmediatamente al entendimiento que
culmina en el último movimiento, a saber:
Lo abstracto. Este movimiento es el que condensa al conocimiento de la ciencia
como verdad absoluta.
En suma, mi apreciable Marx, mi método es dialéctico aplicado para conocer la
realidad concreta y está conformado por tres movimientos: lo concreto real, lo concreto
pensado y lo abstracto. Entonces ¿en dónde radica el idealismo y esa envoltura mítica
del método que has mencionado?
La dialéctica y el método están presentes en mis obras pero principalmente en la
Fenomenología del espíritu escrita en 1806, la noche anterior a la batalla de Jena,
ganada por el gran Napoleón, Beethoven escribe la Quinta sinfonía, Fichte Discur-
sos a la nación alemana. En La ciencia de la lógica cuyo primer tomo aparece en
1812 y el tomo segundo en 1814, es en donde desarrollo con mayor profundidad la
dialéctica y el método.
Marx
Me preguntas sobre el idealismo y la envoltura mítica de su dialéctica y del
método.
Si bien es cierto, que al elaborar el conocimiento parte de lo concreto real y luego lo
pasa a lo concreto pensado y llega al nivel más alto de la abstracción que es lo abstracto
en donde se construye la última etapa del conocimiento, usted mismo dice que aquí
ya es el conocimiento científico y por lo tanto es absoluto. Estamos completamente
de acuerdo con estos tres movimientos para la construcción del conocimiento. Pero
precisamente en esta última etapa es en donde radica su idealismo y su misticismo,
es decir, se queda a nivel de la idea y, peor aún, no lo comprueba.
Hegel
No tengo porqué comprobarlo, por la sencilla razón de que parto de la realidad
que es racional y el conocimiento que se elabora de esa realidad; es racional y por
lo tanto es real.
Marx
Precisamente si usted considera que el conocimiento se construye por el simple
hecho de que se parte de la realidad y el pensamiento se encarga de ello a su nivel
más alto que es la abstracción, es decir, en lo abstracto y no lo comprueba ese co-
nocimiento se queda anclado en el pensamiento, esto es, queda a nivel de la idea.
Insisto, señor Hegel, su método y su dialéctica es idealista.
Hegel
Sí es idealista mi método y la dialéctica, ¿por qué los tomó e incorporó a su
filosofía? ¿Y cómo es que lo aborda?
Marx
En primer lugar, yo siempre he sostenido que independientemente de que su
dialéctica sea idealista, la dialéctica y su método son dos de las grandes aportaciones
42

que usted ha hecho al pensamiento contemporáneo de las ciencias sociales y humanas,
pues permite explicar las contradicciones de la sociedad moderna.
Lo retomé precisamente para explicar científicamente el desarrollo y las con-
tradicciones de la sociedad capitalista. Lo abordo en los Elementos fundamentales
para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857-1858, volumen uno, en
el apartado sobre el método y en el tomo primero volumen uno de El capital, en el
epílogo a la segunda edición.
Pero debo decirle una cosa, hubo personas que afirmaban que el método que tomé
de usted fue a pie de página y que era el mismo.
Tuve que aclararles que no. Por ejemplo, en esta última obra citada en el epílogo,
sostengo lo siguiente:
Mi método dialéctico no sólo difiere del de Hegel en cuanto a sus fundamentos
sino que es su antítesis directa. Para Hegel el proceso de pensar, al que convierte
incluso, bajo el nombre de idea, en un objeto autónomo, en el demiurgo de lo real, lo
real no es más que su manifestación externa. Para mí, lo ideal no es sino lo material
transpuesto y traducido en la mente humana.
Como observa mi apreciable maestro Hegel, ahí radica su idealismo. ¿Esta claro?
Hegel
No. Porque en la Ciencia de la lógica, explico detalladamente el movimiento
dialéctico del caminar del ser humano. Con la finalidad de no profundizar más, por-
que nos llevaría mucho tiempo platicar sobre mi obra que es basta, de mi método y
de mi dialéctica que es profunda y compleja. Pero si es necesario por último aclarar
algunas cuestiones más.
En el prefacio de la segunda edición de la Lógica afirmo que cuando queremos
hablar de las cosas, llamamos a la naturaleza o esencia de las mismas su concepto,
que sólo existe para el pensamiento; pero mucho menos todavía podemos decir que
dominamos los conceptos de las cosas. Aquí a la naturaleza la concebimos como lo
concreto real y es el pensamiento el que se encarga de elaborar el concepto de ella y
los conceptos de las cosas u objetos que la componen, el análisis que hace el propio
pensamiento con ayuda de la conciencia sensible, lo elevan al nivel más abstracto
para construir el conocimiento real.
Además, el pensamiento subjetivo es nuestro acto íntimo y el concepto objetivo
de las cosas constituye su naturaleza. Es nuestro pensamiento el que entreteje todas
nuestras representaciones del mundo exterior y el que se encarga de elaborar el co-
nocimiento a través de los conceptos elaborados por el pensamiento que se traduce en
el lenguaje de la ciencia. El concepto puro es el más íntimo de los objetos, es decir,
a las cosas que existen en la naturaleza tenemos que ponerles nombre y apellido para
diferenciar sus cualidades.
El concepto es el más universal de los conceptos, mi distinguido Marx.
Todo proceso dialéctico desde mi punto de vista está conformado por tres movi-
miento, a saber: tesis-antitesis-síntesis. La tesis es el punto de partida de la realidad,
43

es decir, el objeto de investigación. La antítesis es la realidad contradictoria de la
cosa que se presenta al pensamiento tal como es en la unidad de la diversidad, en
donde a su interior se da el movimiento contradictorio. En otros términos, por un
lado niega la tesis y por el otro lado niega la síntesis, cuando se llega a esta última.
La síntesis niega a las demás, se convierte en la negación de la negación, en donde
surge una nueva cualidad.
Por ejemplo, queremos saber si el agua se evapora a cien grados centígrados. Para
ello colocamos un recipiente con agua en el fuego (tesis). En primer lugar, observa-
mos que existen dos contrarios en una unidad que son: frío y caliente; en segundo
lugar, que en su proceso hay contradicciones entre las moléculas de agua caliente
con las moléculas de agua fría, esto es lo que suele llamarse la unidad de la lucha de
contrarios (antítesis). Por otro lado, la parte del agua caliente niega la existencia del
agua fría o viceversa. Por último, si vamos a las dos horas a ver qué es lo que pasó
con el agua, observamos que se evaporó. Constatamos aquí que el agua como estado
liquido se transformó en una nueva cualidad llamada estado gaseoso que niega al
estado liquido, a lo frío y a lo caliente, esto es, la negación de la negación (síntesis),
pero sigue su proceso dialéctico, es decir, nada permanece estático.
Como puedes ver, la dialéctica es más profunda y compleja. Pero subrayo que las
cosas alcanzan su verdad sólo si niegan sus condiciones determinadas. La negación
es también una determinación producida por la revelación de las condiciones previas,
como el ejemplo del agua que expliqué en este momento. Pero para reafirmar lo que
te estoy argumentando te voy a dar otro ejemplo, el retoño de la planta es la negación
determinada de la semilla, y la flor, la negación determinada del retoño.
Además, te diré que la dialéctica es un proceso en un mundo donde el modo de
existencia del hombre y de las cosas está hecho de relaciones contradictorias, de
manera tal que cualquier contenido particular sólo logra revelarse pasando por su
opuesto. ¿No crees mi distinguido Marx?
Marx
Completamente de acuerdo.
Hegel
Para terminar este diálogo quiero concluir con lo siguiente:
Lo anterior está escrito en la Ciencia de la lógica, en la introducción, que dice:
La única manera de lograr el proceso científico —y cuya sencillísima inteligencia
merece nuestra esencial preocupación— es el reconocimiento de la proposición ló-
gica, que afirma que lo negativo es a la vez positivo, o que lo contradictorio no se
resuelve en un cero, en una nada abstracta, sino sólo esencialmente en la negación
de su contenido particular, es decir, que tal negación, no es cualquier negación, sino
la negación de aquella cosa determinada, que no se resuelve, y por eso es negación
determinada, es la dialéctica que el contenido encierra en sí mismo, que lo impulsa
hacia adelante.
44

Marx
Completamente de acuerdo.
No cabe duda de que esta larga charla es de suma importancia ya que conocimos
en parte nuestra manera de pensar y nuestra filosofía a grandes rasgos. Pero ya
tendremos más tiempo de abordar otros problemas que no tocamos por el momento,
por ejemplo la enajenación que usted aborda en la Fenomenología del espíritu y un
servidor en los Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, el Estado que lo encara
en su obra Filosofía del derecho (1820), en su reconocimiento a esa visión moderna
del Estado y escribo Crítica de la filosofía del Estado de Hegel (1843-1844) o el
problema de la violencia en la historia, etcétera.
Hegel
Por ejemplo, no me explicaste qué es lo que le criticas a la filosofía de Feuerbach,
a tus alumnos que te traicionaron, del fracaso de tu pensamiento filosófico con la
caída del “socialismo real” y del muro de Berlín.
Marx
No hay mucho tiempo en este primer encuentro que hemos tenido para profundizar
sobre estos tópicos. Pero en lo que se refiere a la crítica a Feuerbach, le dedico once
tesis que llevan su nombre. En ellas someto a crítica todo el materialismo prece-
dente incluyendo el de él y remato en la tesis once con lo siguiente: “Los filósofos
se han limitado a interpretar el mundo de distintos modos; de lo que se trata es de
transformarlo.”
Mi distinguido Hegel, en cuanto a los alumnos que traicionaron mi pensamiento
y del “fracaso de mi filosofía” con la caída del Muro del Berlín y del “socialismo
real” no existe tal fracaso, hoy más que nunca está vigente. Hablaremos de ello en
otra ocasión; es importante explicar ahora las causas que motivaron los señalamientos
que tú haces.
Para terminar con esta conversación interesante para el conocimiento, concluyo
con mi método.
Ahora bien, hay dos vías, una que conduce, mediante el análisis, desde la repre-
sentación todavía caótica de un concreto (por ejemplo, la “población” de un estado)
a abstracciones cada vez más sutiles; y la otra vía, de retorno, lleva de nuevo a lo
concreto del que se había partido, pero ya no como caótica representación de un
conjunto, sino como una totalidad rica, compuesta de muchas determinaciones y
relaciones. La primera vía es falsa, porque se evapora lo concreto pensado. La se-
gunda es la más correcta porque nos permite a través del proceso de análisis partir
de particularidades más simples que abstrae nuestro pensamiento, que es el caso que
nos interesa como son las categorías económicas: trabajo, dinero, valor de uso y valor
de cambio, mercancía, etcétera. Este proceso nos lleva a la reproducción de lo con-
creto en el pensamiento, es decir, el método que consiste en elevarse de lo abstracto
a lo concreto es para el pensamiento solo la manera de apropiarse de lo concreto, de
reproducirlo como un concreto espiritual para llegar de nuevo a lo concreto real y
45

contrastarlo con la realidad. Sólo en este punto se alcanza propiamente la ciencia y,
en el caso que nos ocupa, la ciencia de la economía.
Hegel
Si bien lo que es racional es real, sin embargo hay que distinguir entre el mundo
que aparece y la realidad.
Marx
De acuerdo con la última parte.
Hegel
Bueno hasta pronto, Marx, me dio mucho gusto conocerte.
Marx
Hasta luego, mi apreciado Hegel, también me dio mucho gusto conocerte.
Hegel
Mi estimado Marx, agenda el próximo diálogo y haz la propuesta sobre que tópico,
ya sea sobre la enajenación, el Estado o la caída del “socialismo real”.
Marx
De acuerdo.
LA CRITICA DE LA ESCUELA DE FRANKFURT
A LA CULTURA MODERNA

Ma. Antonieta Julián Pérez*

Una de las preocupaciones de la Teoría Crítica, método de la Escuela de Frankfurt,
fue el problema de la cultura de la sociedad moderna. Entre los pensadores que
abordaron el asunto están Walter Benjamín, Theodor W. Adorno, Max Horkheimer,
Herbert Marcuse y Jürgen Habermas. Otros se ocuparon de tópicos diferentes, como
Erich Fromm dedicado al psicoanálisis, Karl. A. Wittfogel al estudio etnológico y
Karl Mannheim al problema de las ideologías.
La Escuela de Frankfurt partió de la crítica a la razón instrumental del saber que
se viene desarrollando desde la Ilustración y que se ha fundamentado en la idea de
libertad como progreso y en el progreso como poder, concepto que ha sustentado
el avance de la ciencia y la técnica, de la economía, de la política y de la cultura.
Estos filósofos han llegado a conclusiones diferentes sobre el saldo que ha arrojado
la racionalidad ilustrada, pero coinciden con la crisis de la cultura que radica en el
fracaso de la obra de arte y en la sociedad industrial tecnificada.
La Ilustración y sus resultados son el eje principal de las reflexiones críticas que
han hecho fundamentalmente Nietzsche, Heidegger, la Escuela de Frankfurt y los
posmodernos. Desde el origen de la Ilustración, que tiene sus raíces la Teoría de las
ideas de Platón, en la racionalidad del mundo en Aristóteles y en el Renacimiento,
principalmente con Bacón, quien puso el acento en la capacidad del hombre para el
progreso de la ciencia, en el racionalismo, en la matematización del mundo de Lei-
bniz, en la noción de Spinoza del imperio de la razón y, principalmente, en el cogito
ergo sum de Descartes como criterio de verdad, la razón y la libertad han sido el
binomio capital para el progreso del conocimiento de las ciencias. Es el pensamiento
el que gobierna la realidad; no existe otra fuerza más que él. “A su vez, la libertad
presupone la razón porque es sólo el conocimiento comprensivo lo que capacita al
sujeto para obtener y ejercer este poder [...]. La razón culmina con la libertad, y la
libertad es la existencia misma del sujeto”,1 afirma Marcuse.
Razón y libertad fueron las premisas fundamentales de la Ilustración para librarse
de las tinieblas mágicas que envolvían al conocimiento de las fuerzas sobrenaturales
y del Estado absolutista. Esto fue lo que le permitió al hombre emanciparse, porque
alcanzó “la mayoría de edad”. La “madurez” en la noción kantiana y la voluntad de
poder nietzscheana, con este desarrollo alcanzó el hombre su capacidad de dominar

* Docente investigadora de la Unidad Académica de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Guerrero.
1
Herbert Marcuse, Razón y revolución, p. 15.
48

a la naturaleza a través de la ciencia para alcanzar el progreso y la felicidad, basados
en la razón y en la libertad. Tal fue uno de los objetivos centrales de la Ilustración,
como afirma Horkheimer y Adorno. “El iluminismo, en el sentido más amplio de
pensamiento en continuo progreso, ha perseguido siempre el objetivo de quitar el
miedo a los hombres y de convertirlos en amos [...]. El programa del iluminismo
consistía en liberar al mundo de la magia. Se proponía, mediante la ciencia, disol-
ver los mitos y confutar la imaginación.”2 Pero dicho proyecto se convirtió, en la
medida en la que se iba desarrollando, en un proceso de descomposición ya que en
lugar de humanizar a las personas las deshumanizaba. Este problema fue una de las
preocupaciones centrales de los miembros de la Escuela de Frankfurt. En este sentido
puntualizan: “Lo que nos habíamos propuesto era nada menos que comprender por
qué la humanidad, en lugar de entrar en un estado verdaderamente humano, desem-
bocó en un género de barbarie.”3 Esta manifestación fue para Nietzsche y para los
frankfurtianos una modernidad y una cultura enfermiza que penetraba en todas las
esferas de la vida social, negando lo humano y afirmando lo no humano. Es decir, una
razón que había destruido los mitos en el pensamiento de los hombres pero también
sus horizontes. La ciencia que se proponía someter a la naturaleza para transformarla
en beneficio de la humanidad ha tenido éxito, pero al mismo tiempo ha subsumido
al hombre a sus designios.
La libertad, que había sido la premisa para la liberación de la razón con la fina-
lidad de que el conocimiento avanzara hacia la construcción de las ciencias para el
progreso de la humanidad, se bifurcó hacia la pérdida de los valores, al vacío y a la
barbarie, por ejemplo, la primera y la segunda guerras mundiales, el Holocausto y los
campos de concentración stalinistas de los cuales los miembros de la Teoría Crítica
tenían pleno conocimiento.
La patología de la modernidad era la crisis de la cultura y fue esto lo que inte-
resó a la Escuela de Frankfurt. La crisis en esta esfera es la crisis de la sensibilidad
estética, “la aporía ante la que nos encontramos frente a nuestro trabajo reveló así el
primer objetivo de nuestro estudio: la autodestrucción del iluminismo”,4 afirmaban
Horkheimer y Adorno. Si la razón y la libertad son la dialéctica hacia el progreso de
la humanidad para el desarrollo de la sensibilidad artística como unidad positiva, ésta
se transforma en negativa rechazando la unidad y omnipotencia de toda positividad.
Los miembros de la Teoría Crítica sabían perfectamente que para hacer uso público
de la razón, ésta necesariamente tenía que darse en libertad y en completa soberanía,
tal como lo plantearon Kant y Hegel. Pero, escribe Adorno, “soberanía con que el
pensamiento, en virtud de su libertad, se vuelve sobre sí como su propio sujeto,

2
Max Horkheimer y Theodor W. Adorno, Dialéctica del Iluminismo, p. 15.
3
Ibid., p.7.
4
Ibid., p. 9.
49

produce también el concepto de no-libertad. No se trata de una simple contradicción,
sino de una compenetración.”5
Las contradicciones que la propia Ilustración, hoy modernidad, ha generado en
su interior no son simples contradicciones, sino más bien un desorden en el uso y
abuso de la razón instrumental llevando no solamente a la crisis sino también a la
barbarie, para ello ponen como ejemplo los campos de concentración de Auschwitz y
de Birkenau de la misma manera los gulags (campos de concentración), en donde se
ejerció el abuso del poder de la razón instrumental y la violencia más bárbara que se
tenga memoria. En vez de avanzar hacia el progreso y el bienestar de la humanidad,
como tenía proyectado la propia Ilustración, hoy se manifiesta un gran retroceso.
“Si el iluminismo no recoge en sí la conciencia de este momento regresivo, firma
su propia condena.”6
Indudablemente que los frankfurtianos tenían la esperanza de que el iluminismo
retomara los principios que se había planteado el proyecto acerca de la emancipación
humana. Para ello era necesario que la propia Ilustración o modernidad sometiera
la subjetividad y la objetividad a la conciencia crítica de su praxis. Pero no fue así,
en la medida que aumentaba su poder, su incapacidad de crítica, en lugar de ser una
conciencia crítica se convirtió en una conciencia cínica degenerativa. Perdiendo las
esperanzas de la construcción de la razón ilustrada, la Escuela de Frankfurt somete
a crítica a la Ilustración como modelo de modernidad.
Los cultivadores de la Teoría Crítica eran conscientes del desafío que tenían al
analizar críticamente a la Ilustración. Estaban de acuerdo en que el iluminismo fue
capaz de sacudir al mundo y al pensamiento mitológico en el que la humanidad estaba
presa, conduciéndola al mundo de la razón, de la libertad, la ciencia y el progreso.
También se dieron cuenta que la Ilustración en su proceso histórico convirtió a la
razón en instrumento de poder para dominar al mundo, erigiéndose en el demiurgo
mitológico de la modernidad. Paradigma como artífice del mundo, denominador de él
como divinidad creadora y transformadora del mismo. En esa orientación, Horkheimer
y Adorno sostienen que el proyecto de la Ilustración se trastocó en mito y en mitología.
De ahí que el presente deviene en una ritualización del pasado y del presente, desde
el momento en que la razón es ídola suprema del universo. Razón que se idolatra a sí
misma llevando a la Ilustración al fracaso en su cultura y en su civilización.
El avance de la ciencia y de la técnica es producto de la ídola racional y de la fe en
el progreso y también es la causa de la decadencia de la cultura y de la civilización en
la modernidad. El desarrollo científico y tecnológico, paga su precio: la decadencia
de la cultura. Los críticos que surgieron de esta situación, se concretizaron a la crítica
por la crítica misma, los frankfurtianos proponían la crítica de la razón dialéctica,
por ello tuvieron que retomar a Marx, a Lenin y a Trosky, principalmente. En Sobre

5
Theodor W. Adorno, Diléctica negativa, p. 212.
6
Ibid.
50

arte y cultura, Trosky concibe a esta última como medio de la actividad histórica de
la sociedad, considerando lo estético como un aspecto vinculado con la vida misma.
La sensibilidad estética, creada por el arte y la cultura, constituyó para la Escuela de
Frankfurt una de sus preocupaciones fundamentales.
La sensibilidad en el arte y en la cultura son de los principales aspectos en la
existencia de la humanidad. Esta sensibilidad es la que se ha perdido con el progreso
de la Ilustración. Por eso es necesario retomar a la historia como el desarrollo no
solamente de la ciencia y la tecnología, sino también de la cultura y de la sensibilidad
estética. Vida y cultura son inseparables en el género humano.
Para los frankfurtianos, el último aspecto de la crisis de la Ilustración es la pér-
dida de lo sensible y del gusto estético. Como lo puntualiza Adorno: “El gusto es
el sismógrafo más preciso de la experiencia humana; a diferencia de casi todas las
demás facultades, es capaz de registrar aun su propio comportamiento. Reaccionando
en contra de sí mismo, reconoce su propia falta de gusto.”7 La pérdida del gusto es
la perdida de la dimensión histórica, de allí la necesidad de recobrarlo mediante la
crítica de la razón dialéctica para poder superar el decaimiento de lo sensible y por
tanto del gusto, y de la cultura, porque esta crisis se manifiesta en el fracaso de la
obra de arte.
La cultura es en sí y para sí cuando es crítica. “La cultura no es verdadera más
que en sentido crítico-implícito —afirma Adorno—, y el espíritu cuando lo olvida,
se venga de sí mismo en los críticos que el mismo crea. La crítica es un elemento
inalienable de la cultura, en sí mismo contradictoria; con toda su inveracidad es la
crítica tan verdadera como la cultura es falaz.”8 En esta posición de Adorno hay dos
aspectos que es importantes destacar: la crítica como elemento fundamental de la
cultura y la contradicción que tiene la propia cultura. Esta última es el resultado de
las propias contradicciones de la sociedad moderna como productora de la industria de
la cultura, convirtiendo a la obra de arte en una mercancía más dentro de la lógica del
capital: el valor de uso y el valor de cambio, cosificando de esa manera la obra de arte.
Este es el resultado del uso instrumental que la razón le ha dado a la cultura y al arte,
considerándolos simples valores de uso y destruyendo de esa manera los valores culturales
y estéticos como la sustancia o esencia del arte.
La cultura misma es capaz de descosificarse en la medida en que se desprenda
de la esfera de lo económico para concentrarse en el ámbito del gusto por lo bello
y es posible, ya que tiene la capacidad de reflexión para hacerlo. Porque “el sentido
de la cultura es precisamente la suspensión de la cosificación”. De ahí se desprende,
que la cultura tenga su propia dialéctica independiente de la estructura económica.
Este proceso se da siempre y cuando la razón sea sometida al tribunal de la crítica
de la conciencia. Si no sucede esto, entonces sigue su curso de mercantilización para

7
Theodor W. Adorno, Mínima Moralia, p. 145.
8
Theodor W. Adorno, Crítica cultural y sociedad, p. 248.
51

convertirse en una cultura de masas que Adorno y Horkheimer rechazaban categóri-
camente, la cual ha llevado a la pérdida del gusto por lo bello y lo artístico.
Los miembros de la Escuela de Frankfurt no están en contra de la cultura, sino
en contra de la cultura de masas que el productivismo industrial y el consumismo
mercantil han producido. De este modo, la cultura entra en crisis. El gusto por lo bello
cede su lugar al gusto por lo artificial de las cosas mundanas. La fe en el progreso
de la ciencia, la técnica y la economía ha degenerado en charlatanería y estafa. La
cultura, cuando es transformada en cultura de masas, pierde la facultad de juzgar lo
estético de la obra de arte, siendo esto lo paradójico del arte como liberación de la
razón. “La paradoja de la fe degenera al fin en la estafa, es el mito del siglo XX, y
su racionalidad se transfigura en un sistema racional en manos de los absolutamente
iluminados, que guían ya a la sociedad hacia la barbarie.”9 Esto se demuestra en la
industria de la cultura de masas, que se instrumenta con el cálculo técnico y con las
vías de comunicación masiva: la radio, la prensa y la televisión, principalmente. Cultura
de masas, producto de la industrialización y el productivismo, ha fragmentado a la
sociedad en una gran cantidad de átomos individuales que actúan descordinadamente,
soportando las condiciones impuestas por el desenfrenado desarrollo económico y
científico, utilizados exclusivamente por los “iluminados”.
En suma, para la Escuela de Frankfurt, la cultura de masas es una estafa. En
este sentido, toda obra de arte con el mercantilismo de la cultura fetichiza los valo-
res culturales al transformarlos en valores de uso, transformándose a su vez en un
mundo que desconfía y niega las culturas de la tradición por considerarlas míticas
y religiosas, trastocándolas al universo industrial. “La doble desconfianza hacia la
cultura tradicional como ideología se mezcla a aquella hacia la cultura industrializada
como estafa.”10 En este sentido, Adorno nos dice que es necesario sustituir la crítica
cultural en boga, que es la crítica del arte por el arte, por la crítica dialéctica que es
la que nos permite analizar las contradicciones culturales y sobre todo de la sociedad
industrial moderna que la ha cosificado. Esta dialéctica también tiene como finali-
dad recobrar la capacidad reflexiva del gusto de lo bello del arte y de la cultura. Ya
que ésta es una molécula más de la multiplicidad de cosas que la sociedad burguesa
ha producido como mercancías, de la misma manera, es una cosa más dentro del
universo de las mismas. A pesar de que la cultura juega un papel espiritual en la
sociedad, el proceso de producción capitalista la ha transformado quitándole el valor
de la sensibilidad estética a todas las manifestaciones artísticas a causa de la compleja
estructura que opera bajo el control del sistema.
En el mismo sentido, Walter Benjamín, en su ensayo sobre La obra de arte en
la época de su reproducción técnica o El narrador, sostiene que la obra de arte y el
propio lenguaje entró en crisis por el empobrecimiento de la percepción de lo real y

9
Ibid., p. 232.
10
Max Hokheimer y Theodor W. Adorno, Dialéctica del iluminismo, p. 193.
52

por lo tanto de la facultad de juzgar el placer estético y el lenguaje manifestado en
la obra de arte. Esta descomposición es resultado del aparato técnico ejercido por
la industria sobre el arte y la cultura. Walter Benjamín considera que la crisis de la
cultura moderna se debe principalmente al desarrollo tecnológico implicado en la
creación y en la divulgación de la obra de arte, transformándola de esa manera en
vulgar y corriente carente de sentido de lo bello.
En este mismo tenor, Marcuse, confirma que el progreso de la racionalidad tec-
nológica está anulando los elementos de oposición y los trascendentales de la “alta
cultura”. La cultura de la civilización industrial o tecnológica ha convertido al ser
humano en antitético de su propia cultura.
Es cierto que la civilización tecnológica ha tenido logros en la instrumentaliza-
ción racional de la ciencia en todos los campos del conocimiento humano. También
es cierto que “lo que se presenta ahora no es el deterioro de la alta cultura que se
transforma en cultura de masas, sino la refutación de esta cultura por la realidad. La
realidad sobrepasa su cultura”,11 tal como afirma Marcuse. La alta cultura, siempre
estuvo en contradicción con la realidad social, ya que representa los intereses de una
minoría, siendo esta la que ha gozado de sus resultados y bienes. La alta cultura desde
el momento en que trasciende a la cultura de masas se enajena. Para ello la sociedad
industrial avanzada prepara, educa y forma profesionales especializados que se encar-
gan de diseñar, planificar y proyectar una cultura dirigida a la sociedad con fines de
control para conservar y acrecentar el poder económico y político. Cuestiones que han
liquidado a la cultura para transformarla en una cultura de masas. “Esta liquidación de
la cultura con una doble dimensión no tiene lugar a través de la negación y el rechazo
de los ‘valores culturales’ sino a través de su incorporación total al orden establecido
mediante su reproducción y distribución en una escala masiva”,12 subraya Marcuse.
Esta masificación no es más que la conciencia masificada de la sociedad.
La cultura, entendida como conjunto de valores morales, religiosos, artísticos,
lingüísticos y científicos es creación, acción y comunicación social. Pero a estos
valores, la sociedad industrial avanzada los trastoca para que la cultura sea fundada
en la técnica, perdiendo su esencia espiritual propia. “Si la comunicación en masa
reúne armoniosamente y a menudo inadvertidamente el arte, la política, la religión
y la filosofía con los anuncios comerciales, al hacerlo conduce estos aspectos de la
cultura a su común denominador que es la forma de interés. La música del espíritu
es también la música del comercio y sólo cuentan los valores del cambio y no los
de la verdad. En ellos se centra la racionalidad del status quo y toda la racionalidad
ajena se inclina ante ellos”,13 afirma Marcuse. Este es el resultado de la industria de
la cultura: la crisis de la obra de arte y de la razón.

11
Herbert Marcuse, El hombre unidimensional, p. 77.
12
Ibid., p. 78.
13
Idem.
53

En suma, la pérdida del gusto por lo bello conduce a la crisis de la cultura en ge-
neral. La eliminación de los componentes estéticos en la sociedad industrial avanzada
es resultado de la instrumentalización técnica de la razón en todas las esferas de la vida
social y cultural, transformando a la cultura en mediocre. Ésta en vez de configurar y
consolidar una conciencia crítica como superación dialéctica, se levanta como una
conciencia cosificada. Es el vacío de la cultura moderna lo que ha deshumanizado
la existencia de la sociedad. Tal es la conclusión a la que llegan los miembros de la
Escuela de Frankfurt.

BIBLIOGRAFÍA

Adorno, Theodor W., Crítica cultural y sociedad, Sarpe, Madrid, 1984.
Adorno, Theodor W., Dialéctica negativa, Taurus, Madrid, 1975.
Adorno, Theodor W., Mínima Moralia, Taurus, Madrid, 1984.
Horkheimer, Max, y Theodor W. Adorno, Dialéctica del Iluminismo, Sudamericana,
Buenos Aires, 1987.
Marcuse, Herbert, El hombre unidimensional, Joaquín Mortiz, México, 1968.
Marcuse, Herbert, Razón y revolución, Alianza, Barcelona, 1985.
LA REVOLUCIÓN SOCIALISTA
AL SUR DEL RÍO BRAVO
EN EL SIGLO XXI

Camilo Valqui Cachi*

El pensamiento crítico de Carlos Marx es una perspectiva epistémica para pensar la
realidad y la historia de América Latina y El Caribe en el siglo XXI. La complejidad
y la dialéctica de la lucha de clases sociales y de la realidad que históricamente las
construyen demandan una lógica de pensamiento crítico, complejo y dialéctico como
lo es el pensamiento epistémico de Carlos Marx. Su obra vuelve a ser el centro de la
reflexión y del debate internacional tras ser excluida por los gobiernos metropolita-
nos y satélites, por las burocracias académicas, los intelectuales y los políticos de la
civilización burguesa a raíz del colapso del socialismo soviético.
La vigencia y validez de este pensamiento epistémico reside en su capacidad para
descubrir y teorizar las contradicciones sistémicas que fundan la irracionalidad, las
crisis y la decadencia del capitalismo, así como las posibilidades y las alternativas
para superarlo. De la misma manera, apropiarse de la esencia de los grandes proble-
mas que históricamente pesan sobre nuestra América, desmitificando su realidad y
las lecturas fenoménicas y oficiales formuladas por las clases dominantes, es el paso
necesario para forjar una conciencia crítica y revolucionaria, capaz de descifrar y
negar el actual orden de cosas.
El hilo conductor de este pensamiento se basa en la contradicción entre las fuerzas
productivas en permanente transformación y el carácter conservador de las relaciones
de propiedad sobre los medios de producción y apropiación de lo producido,1 y es
la clave de la transición de una sociedad a otra, así como también explica, a partir de
esta premisa, la anatomía y el movimiento de la sociedad, los modos de producción,
las clases y lucha de clases, el Estado, el derecho, la ideología, las diversas formas
de conciencia social y los procesos revolucionarios.2
Este enfoque epistémico es complejo y dialéctico, por lo tanto no reduce la com-
plejidad de la realidad social ni agota la dinámica de la estructura económica. La

* Profesor-investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero, México. Doctor en Ciencias
Filosóficas, coordinador de la Cátedra “Carlos Marx”, del Cuerpo Académico “Problemas sociales y
humanos”, conferencista y ponente en eventos nacionales e internacionales, coordinador General de Post-
grado de la Unidad Académica de Filosofía y Letras, autor de varios libros, entre ellos: Marx Vive: fin del
capitalismo y del socialismo real, Desde Cuba: el derrumbe del socialismo eurosovético y La filosofía de
la praxis en México ante el derrumbe del socialismo soviético. Es coautor de 11 de septiembre las caras
de la globalización e Irak: causas e impactos de una guerrera imperialista.
1
Carlos Marx, “Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política”, en Carlos Marx y
Federico Engels, Obras escogidas, pp. 341-356.
2
Carlos Marx, y Federico Engels, La ideología Alemana, pp. 16 y ss.
56

perspectiva crítica marxista encuentra en el ser social la base de la conciencia social,
y en la producción de los bienes materiales la base de la vida social y el secreto del
devenir histórico. Si bien la estructura económica es el punto de partida de la realidad y
del movimiento social, ésta a su vez está determinada y complejizada por las múltiples
dimensiones filosóficas, políticas, científicas, tecnológicas, educativas, ideológicas,
religiosas y culturales de la sociedad. Dialécticamente, la vida económica se recrea
en la totalidad social y ésta al mismo tiempo se define en la vida económica.
La postura de Carlos Marx nada tiene que ver con las vulgarizaciones, caricatu-
ras y simplificaciones economicistas, metafísicas y mecanicistas de su concepción
materialista de la historia, que surgieron en el XIX3 y proliferaron en el siglo XX, a
cargo de sus críticos y adversarios e incluso de algunas corrientes marxistas que, en
vez de desarrollar su pensamiento epistémico, incubaron en su nombre una ideología
de Estado y una variedad de marxismos acríticos, metafísicos, vulgares, lineales,
unilaterales, místicos, naturalistas, reduccionistas y dogmáticos que derivaron en
el idealismo trivial, el pragmatismo mercantil y en las lógicas del neopositivismo
compatibles con la racionalidad y los intereses del capital trasnacional.4 La nueva
emergencia del paradigma de Marx ha puesto en crisis a los mitos ideológicos del
“fin de la Historia” de Francis Fukuyama y del “choque de civilizaciones” de Samuel
P. Huntington,5 sacralizados mediáticamente.
Bajo esta lógica de pensamiento, los grandes problemas históricos, sociales, polí-
ticos, jurídicos, ideológicos, educativos, religiosos, ecológicos, étnicos y culturales de
América Latina y El Caribe definen y legitiman las estructuras económicas dominantes,
y su solución es el reemplazo radical de las viejas relaciones de producción capitalista
que impiden la liberación y el desarrollo de los pueblos. Se trata de una transformación
revolucionaria integral del ser y la conciencia social en América Latina y El caribe,
asumida como parte esencial del anticapitalismo mundial. La emancipación real de los
pueblos latinoamericanos y caribeños es un proceso histórico y no ideal, no imposible
si no es en el mundo real y con medios reales. La revolución en América Latina y
El Caribe no puede ser sino la negación radical del capitalismo y la afirmación de la
socialización de los medios de producción, de lo producido, del poder y del conoci-
miento, en la perspectiva de construir una comunidad de seres libres.
Desde este pensamiento epistémico, América Latina y El Caribe son un com-
plejo de formaciones económico-sociales sometidas a la lógica del orden capitalista
transnacional y, por lo mismo, sujetas al desarrollo desigual y combinado de éste,
provocando que la revolución rebase sus fronteras y se convierta en revolución mundial.

3
Véase Cartas de Engels a Conrad Schmidt, 5 de agosto de 1890 y carta de Engels a J. Bloch, 21 de
septiembre de 1890, en Carlos Marx y Federico Engels, Correspondencia, pp. 512-518.
4
Camilo Valqui Cachi, La filosofía de la praxis en México ante el derrumbe del socialismo soviético,
pp. 103 y ss.
5
Véase Francis Fukuyama, El fin de la historia y el último hombre, y Samuel P. Huntington, El Choque
de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial.
57

El capitalismo trasnacional ha consumado la universalización no sólo de las armas
que los sepultarán sino también a sus sepultureros: los sujetos históricos clásicos y
contemporáneos.
En este contexto histórico-concreto, el mayor problema que enfrentan los pueblos
de América Latina y El caribe es el nuevo colonialismo de Estados Unidos, depre-
dador y militarista, iniciado en el siglo XIX y desarrollado durante todo el siglo XX.6
En el presente siglo, dicha nación intensifica su activa recolonización de estas ricas
regiones, convertidas ya en sus traspatios geoestratégicos.
Bajo los señuelos de “economía de mercado”, “democracia”, “desarrollo”, “tra-
tados de libre comercio”, “seguridad hemisférica” y “sociedad del conocimiento”,
las trasnacionales estadounidenses, aliadas con las oligarquías locales, expolian, co-
lonizan, militarizan, enajenan, depredan, excluyen, empobrecen a millones de seres
humanos, saquean los ricos recursos naturales de toda la región. América Latina y
El Caribe poseen el 25% de los bosques y el 45% de la biodiversidad del globo; un
tercio de las reservas mundiales de cobre, bauxita y plata; el 27% del carbón, el 24%
del petróleo, el 8% de gas y el 5% del uranio. Sus cuencas acuíferas contienen el 35
por ciento de la potencia hidro-energética mundial.
Hoy los pueblos latinoamericanos y caribeños, ricos en fuerza de trabajo, historia
y cultura, son estrangulados por relaciones capitalistas trasnacionales que generan
estructuras económicas y sociales de miseria, explotación y exclusión social y su-
praestructuras político-militares e ideológicas de dominación local y neocolonial.
A la herencia colonial europea se suman, los procesos neoliberales de acumulación
de capital salvaje, los tratados de asimilación comercial, las privatizaciones de
desnacionalización,7 los estados mínimos con perdida de soberanía nacional, los
gobiernos gerenciales, la colonialidad mental, educativa y cultural, la destrucción de
sindicatos, el control y la manipulación mediáticos, la precariedad laboral y la libertad
absoluta de movimiento universal del capital imperialista que no reconoce fronteras,
mientras este capital construye muros de oprobio para impedir la migración laboral
o simplemente asesina con saña a los trabajadores emigrantes de sus neocolonias.
Los estragos de la recolonización neoliberal implementada por primera vez en
la década de los setenta en Bolivia y en Chile, durante el fascismo de Pinochet, ha
terminado por devastar socialmente a los pueblos latinoamericanos y caribeños, como
lo destaca Emir Sader:
Dos décadas después, el balance del neoliberalismo no corresponde a sus promesas:
la economía —en varios países y en la economía mundial en su conjunto— no retomó
la expansión, la distribución de la renta empeoró, el desempleo aumentó sensiblemente,
las economías nacionales quedaron sensiblemente fragilizadas, las crisis financieras
se sucedieron. El neoliberalismo se apoyó en gran parte en el ciclo expansivo de la

6
Howard Zinn, La otra historia de los estados Unidos.
7
James Petras y Henry Veltmeyer (coords.), Las privatizaciones y la desnacionalización de América
Latina.
58

economía estadounidense, que funcionó como locomotora de la economía mundial,
pretendiendo asumir —bajo la forma de una “nueva economía”— una dinámica de
crecimiento permanente, hasta que ese ciclo se agotó en 2001.8
En este marco depredador del capital transnacional, según el Programa de Nacio-
nes Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA-2003), 80 millones de latinoamericanos
carecen de agua potable y 120 millones no tienen servicios de saneamiento. Hoy, de
cada 10 personas que nacen, la mitad están obligadas a convertirse en mendigos y
ladrones. Se trata de alrededor de 200 millones de personas en condiciones de grave
pobreza, de las cuales dos terceras partes son indigentes.
Por otro lado, el informe de la Comisión para América Latina y El Caribe (CEPAL),
difundido el 20 de noviembre de 2004, estima que existen en la región 58 millones
de jóvenes pobres de los cuales 21.2 millones sufren pobreza extrema o son indi-
gentes. México, Ecuador, Venezuela, Colombia, Argentina, República Dominicana,
El Salvador, Brasil y Panamá presentan porcentajes que van del 30 al 50% de ese
sector poblacional. Asimismo, México y Perú, según la OIT ocupan el primer lugar
en desempleo juvenil. De igual manera, en México, uno de los países más ricos de la
región, más de la mitad de su población vive en la pobreza mientras que, de acuerdo
con el Programa Lou Dobbs Tonigth, de la cadena CNN, existen 11 multimillonarios
mexicanos listados por la revista Forbes en 2004.
De acuerdo con el Comité Económico y Social (CESE-2004), el nivel de pobreza
ascendía ya, en 2002, a 43.4% de la población con 220 millones de personas, en tanto
el 18.8% con 95 millones caía en la extrema pobreza. Por su parte el PNUMA 2004,
revela el incremento de pobres a casi 225 millones de personas, aproximadamente
la mitad de quienes habitan la región. En la misma línea la FAO informó en mayo de
2004, que 32 millones de latinoamericanos padecen hambre. El 28 de julio de 2005,
la CEPAL, en el marco de la IV Cumbre de la Asociación de Estados del Caribe (AEC),
volvió a destacar que la región latinoamericana y caribeña es la más inequitativa del
mundo, con 222 millones de pobres, de los cuales 96 millones están en la indigencia,
es decir, el 18.6% de la población total.
Asimismo, uno de cada dos trabajadores percibe un salario que lo ubica en el
umbral de la pobreza y la tasa de desempleo urbano es la más alta de los últimos
veintidós años. De igual forma se sabe que entre 1990 y 2002 la tendencia a la “infor-
matización” del trabajo se ha generalizado en la región.
La deuda total externa en 2004 alcanza los 723 mil millones de dólares (21 % más
que en 1994) y se triplica cada cinco años. Brasil, México y Colombia, por ejemplo,
destinaron casi la mitad de sus ingresos por exportaciones al pago de amortizaciones e
intereses de la deuda y al pago de las ganancias de las transnacionales imperialistas. La
deuda y las remesas de utilidades devoraron en los noventa el 55% de las exportaciones
colombianas y el 60 por ciento de las peruanas, mientras cada boliviano debía 2,500

8
Emir Sader, “¿Érase una vez el neoliberalismo?”, en http://www.rebelion.org/economia/
59

dólares a las multinacionales. En torno a esta situación, los datos de 2003 publicados
por el Banco Mundial (BM) y del Fondo Monetario Internacional (FMI), nos permiten
evidenciar que en poco más de dos décadas que ha demandado la inserción subalterna
de América Latina y El Caribe, los países del continente transfirieron a los centros
de poder económico 2 billones 540 mil millones de dólares para cubrir el pago de la
deuda externa, por fugas de capital y por el diferencial del precio a que son vendidas
las materias primas. Esta perversa expoliación se tradujo, durante los cuatro primeros
años del presente siglo, en la transferencia neta de recursos al exterior que ascendieron
a 156 mil millones de dólares.
Voraz saqueo intensificado por más de tres décadas de neoliberalismo y oligarquías
locales. Políticas que, además, han incrementado a más de 120 millones de analfabetos
funcionales en América Latina y El Caribe, de acuerdo al V Foro Mundial por la Edu-
cación de los Pueblos, celebrado en México, el 13 de marzo de 2005.
La miseria neocolonial y la depredación imperialista de Latinoamérica y El Ca-
ribe se evidencian también en la rápida devastación del medio ambiente. Así, según
datos del PNUMA, entre 1990 y 2000 la pérdida de bosques ascendió a 47 millones
de hectáreas en el continente. Asimismo:
Los efectos acumulados de la degradación medioambiental y del cambio climático están
afectando ya a la agricultura y los suministros internos de agua en numerosos países. La
creciente crisis energética golpea duro a los países latinoamericanos. A medida que empeora,
las soluciones de “libre mercado” se revelarán cada vez más como engaños. Los precios de
la electricidad, del gas y del combustible aumentarán en economías en las que los salarios
se han estancado durante varios años. Los efectos serán devastadores.9

Un reporte del PNUD presentado en Lima el 21 abril de 2004 advierte que “El
crecimiento económico insuficiente, las profundas desigualdades y los sistemas jurí-
dicos y servicios sociales ineficientes han provocado el malestar popular y socavado
la confianza en la democracia electoral”, indicando además, que casi el 80% de los
latinoamericanos considera que son los grupos económicos empresariales los dueños
del poder en sus países. De este orden de cosas derivan las revueltas sociales en la
región, que no únicamente ponen en riesgo a la democracia capitalista sino también
la propiedad y el poder de la oligarquía local y metropolitana. Situación al parecer
confirmada por el informe anual Indicadores del Desarrollo Mundial 2004 del BM,
que muestra que las zonas de América Latina y El Caribe, del sureste de Asia y del
África subsahariana han incrementado su estancamiento y alto nivel de inequidad.
Una décima parte de latinoamericanos más ricos obtiene el 48% del ingreso total de
la región, mientras el 10% más pobre sólo accede al 1.6%.
Contra este sistema de expolio neocolonial, exclusión social, abismos de miseria,
pobreza extrema, Estados gerentes al servicio del FMI y el BM, circos electorales y

9
Toni Solo, “George Bush en Latinoamérica”, en http://www.rebelion.org
60

democracias mercantiles, analfabetismo, corrupción, narcotráfico, atraso científico-
tecnológicos desnacionalización, diplomacia cañonera, desempleo, mortalidad y
morbilidad, bloqueos, corrupción sistémica, guerras de “baja intensidad” preventivas
o de exterminio, terrorismo de Estado de las oligarquías locales y metropolitanas, se
registra un heroico historial de luchas y procesos insurgentes de los pueblos latinoa-
mericanos y caribeños.
La resistencia y las luchas actuales —a pesar de las derrotas y reflujos tempora-
les— de las masas obreras, campesinas, indígenas, étnicas, estudiantiles, magisteriales,
de género, de la juventud, de los ecologistas, de los sin tierra, de los piqueteros, de
los niños de la calle, de los homosexuales, incluidas las luchas de las arruinadas clases
medias, así como los movimientos revolucionarios y guerrilleros, contra los regímenes
de las oligarquías satélites de Estados Unidos patentizan, por un lado, la irraciona-
lidad, las contradicciones insolubles y el agotamiento del sistema capitalista, y, por
el otro, la potencialidad revolucionaria de los trabajadores y pueblos de América
Latina y El Caribe.
Esta dialéctica histórica y concreta confirma la existencia de una perspectiva
revolucionaria en la región y el socialismo en las actuales circunstancias históricas,
geográficas, sociales y políticas.
Las premisas objetivas de esta tendencia radical en América Latina y El Caribe
en el siglo XXI, son:
1. Permanencia de viejas estructuras económicas de explotación, que producen
y reproducen miseria, pobreza y exclusión social de pueblos enteros.
2. Existencia de estados y gobiernos que son virtuales instrumentos de la domi-
nación y recolonización de las clases oligárquico-burguesas locales y de la
oligarquía financiera estadounidense (vía el área de Libre Comercio de las
Américas, Plan Puebla Panamá, bases militares, Tratados de Libre Comercio,
Plan Colombia),
3. Crisis cíclicas económicas, sociales, políticas, educativas, morales y ecológicas
con sus respectivas consecuencias.
4. Crisis sistémicas del capitalismo mundial y particularmente de los Estados
Unidos.
5. Presencia histórica y vigencia de la revolución por el socialismo encarnadas
en las guerrillas colombianas sobre todo de las FARC.
6. Oleadas de luchas de todos los sectores de la sociedad, por la igualdad y equidad
de género, los amplios movimientos sociales y políticos contra el neoliberalismo
y sus estragos, contra 45 años de guerra económica y el terrorismo contra la
Revolución Cubana, contra las agresiones militares en Irak y Afganistán y las
políticas de recolonización del imperialismo estadounidense.
Las crecientes luchas y los amplios movimientos sociales que se desarrollan
en Argentina, Uruguay, Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Centroamérica, México y
61

especialmente en Venezuela y Colombia, constituyen verdaderas pesadillas para las
oligarquías locales y el imperialismo de Estados Unidos. Son el mayor desafío que
enfrentan y enfrentarán la geopolítica y la estrategia de recolonización estadounidenses
y explican, asimismo, las políticas contrainsurgentes y terroristas de Estados Unidos
en proceso en toda la región.
También explican la vieja guerra global y terrorista del imperialismo de Estados
Unidos contra Cuba, su creciente agresión contra el ejército popular de las FARC,
así como las injerencias y acciones contra el proyecto progresista del gobierno de
Hugo Chávez, a través de conspiraciones, maniobras golpistas, amenazas de invasión
militar y magnicidio.
Como se puede observar, Estados Unidos ejerce y despliega una política impe-
rialista global que no es virtual, ni retórica, ni se sitúa en el porvenir, sino que es
real, abierta y encubierta. Es intervención múltiple, agresión militar, diplomática,
ideológica, política, económica, terrorista, cultural, mediática y genocida.
Tan sólo en Colombia, Estados Unidos, la oligarquía burguesa local y el gobierno
neofascista de Álvaro Uribe financiado por el imperio han intensificado su guerra
sucia contra las dos más importantes e históricas organizaciones guerrilleras de
América Latina y El Caribe: Las FARC y el ELN. En este escenario contrainsurgente,
el Pentágono y la CIA preparan también a ritmo acelerado el terreno para enfrentar
a gran escala, en América Latina y El Caribe, las marejadas sociales e insurgentes
que asumen la crisis global de la región y las agudas condiciones objetivas, cuyas
contradicciones son insolubles en el marco del orden económico-social local y del
sistema capitalista mundial.
El momento histórico que vive nuestra América plantea la necesidad estratégica
de construir y organizar la conciencia de la revolución socialista en las actuales
condiciones de transnacionalización del poder global del imperialismo, particular-
mente estadounidense, a partir de las experiencias revolucionarias del siglo XX, la
emergencia de nuevos sujetos históricos, las lecciones del colapso soviético y las
metamorfosis globales del imperialismo actual.
Generar una conciencia revolucionaria significa construir una lógica imperante
capaz de asumir las armas que pone a diario el sistema para superarlo dialécticamente.
Conciencia teórica y política, cuya praxis organizada sea una fuerza material capaz
de eliminar la barbarie y la recolonización imperialista de los pueblos de América
Latina y El Caribe, capaz de cerrar el paso a las utopías triviales de los partidos y
organizaciones de “izquierda”, que pretenden crear sociedades libres, solidarias y
equitativas en el marco de las lógicas, racionalidades y mecanismos del capital local
y transnacional.
Son ilusorios los proyectos que buscan el establecimiento de un orden social
humanista manteniendo las caducas estructuras económicas, sociales, políticas y mi-
litares del capitalismo y asumiendo la racionalidad de sus procesos de acumulación y
plusvalía. Igualmente ficticio es el afán de humanizar al imperialismo a través de las
62

Naciones Unidas, leyes y tratados internacionales, plegarias teológicas y sermones
morales. Resulta una fantasía la buena fe que persigue civilizar al capital a través de
políticas social neoliberales y la instauración del “capitalismo popular”. Todas estas
políticas en vez de debilitar al capitalismo real refuerzan sus posiciones y capacidad
de maniobra.
Los reformistas y los social-liberales que siguen esta línea ideológica unen las
luchas y movimientos sociales de los pueblos latinoamericanos y caribeños a la política
de los gobiernos social-neoliberales de las burguesías y clases medias de aparentes
posturas antiimperialistas, cuando evidentemente están atados a los intereses de Esta-
dos Unidos. Por lo mismo, estos gobiernos de “izquierda” no sólo son incapaces de
luchar contra las catástrofes y la barbarie del capital imperialista en América Latina
y El Caribe, sino también de ajustar con el neoliberalismo impuesto por el Consenso
de Washington.
El actual orden de cosas en la región aunado por un lado a la bancarrota y miseria
del pensamiento burgués y, por el otro, al fracaso del neoliberalismo y al auge de la
lucha de clases y de los movimientos sociales e insurgentes, marcan el resurgimiento,
la actualidad y la vigencia del marxismo crítico a nivel mundial.
El continente al sur del Río Bravo está minado de revolución. Las luchas del siglo
XXI por la emancipación de las clases y las masas oprimidas y el fin del colonialismo
secular serán simultáneamente anti-imperialistas y anti-capitalistas, socialistas para
revolucionar y superar al capitalismo como sistema local y transnacional. Serán
revoluciones resultado de las condiciones objetivas que priman en las formaciones
económico-sociales latinoamericanas y caribeñas y de una conciencia revolucionaria
de los sujetos históricos clásicos y contemporáneos que han comprendido la necesidad
de construir y fundar Nuestra América, asumiendo el ideario de Simón Bolívar, José
Martí y José Carlos Mariátegui.

BIBLIOGRAFÍA

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21 de septiembre de 1890, en Carlos Marx y Federico Engels, Correspondencia,
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Fukuyama, Francis, El fin de la historia y el último hombre, Planeta, México, 1992.
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Marx, Carlos, y Federico Engels, La ideología Alemana, Pueblos Unidos, Buenos
Aires, 1973.
Marx, Carlos, “Prólogo de la contribución a la crítica de la economía política”, en Carlos
Marx y Federico Engels, Obras escogidas, dos tomos, Progreso, Moscú, 1955.
Petras, James, y Henry Veltmeyer (coords.), Las privatizaciones y la desnacionali-
zación de América Latina, Prometeo, Buenos Aires, 2004.
63

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Valqui Cachi, Camilo, La filosofía de la praxis en México ante el derrumbe del socia-
lismo soviético, Instituto de Filosofía de Cuba-Instituto de Estudios Parlamentarios
“Eduardo Neri”, México, 2002.
Zinn, Howard, La otra historia de los estados Unidos, Ciencias Sociales, La Habana, 2004.
FRIEDRICH A. HAYEK:
UN PREMIO NOBEL ANTE EL PARO

Domingo M. Ocampo Flores*

El 23 de marzo de 1992 murió, a los 92 años, en Friburgo, Alemania, el Dr. Friedrich
August von Hayek, economista, constitucionalista y filósofo social. Gracias a su im-
portante labor intelectual, el doctor Hayek permitió a varias generaciones comprender
mejor los fundamentos de la sociedad libre.
Este destacado intelectual nació en Viena el 8 de marzo de 1899, en un ámbito
familiar de científicos y profesores universitarios. Por la línea paterna, su abuelo
fue biólogo, especializado en zoología; su padre, fue doctor en Medicina y realizó
trabajos de investigación científica en el campo de la botánica. Su hermano mayor
impartió la cátedra de Anatomía en la Universidad de Viena, y su otro hermano la de
química, en la Universidad de Innsbruck. Con estos antecedentes familiares, lógico
sería suponer que sus inclinaciones vocacionales se dirigieran hacia el campo de las
Ciencias Naturales. Sin embargo, por la parte materna, su abuelo fue profesor de
Derecho Constitucional y gran amigo del prominente economista austríaco Eugen
von Bohm-Bawerk. La amistad de su abuelo materno con Bohm-Bawek motivó visi-
tas de éste a la casa familiar, en las que se desarrollaban prolongadas e interesantes
conversaciones sobre temas económico-políticos de la época, a las cuales el joven
Hayek asistía con regularidad. Es muy probable que las conversaciones de su abue-
lo materno y Bohm-Bawek produjeran inquietudes intelectuales en el joven Hayek,
que inclinaron en definitiva sus preferencias de estudio por las ciencias sociales. Sin
embargo, está fuera de duda que el ambiente intelectual prevaleciente en su familia
favoreció su desarrollo intelectual.
La carrera académica de F.A. Hayek se inicia con los estudios formales y la
obtención de dos doctorados en la Universidad de Viena: en 1921 el Doctorado en
Jurisprudencia, y en 1923 el de Ciencias Políticas.
En 1931 Hayek recibió una invitación de la Escuela de Economía de Londres para
fungir como profesor visitante, con el principal encargo de impartir cuatro confe-
rencias. Éstas fueron exclusivamente dirigidas a la explicación del ciclo de negocios
y su relación con la teoría monetaria. Justamente, las tesis sustentadas en este ciclo
de conferencias habían aparecido publicadas en su primer libro, editado en alemán
en 1929, titulado Teoría monetaria y el ciclo de los negocios. Las tesis de Hayek
impresionaron al doctor de la Escuela de Economía de Londres, Lionel Robbins,

* Catedrático e Investigador de tiempo completo de la Unidad Académica de Ciencias Económicas
de la Universidad Autónoma de Guerrero.
66

tanto por su calidad innovadora, como por su carácter de oposición a la tesis que el
economista inglés John Maynard Keynes había divulgado. Esta circunstancia motivó
de inmediato un interesante debate intelectual entre Hayek y John M. Keynes, el
cual se prolongó por lo siguientes 20 años. La polémica sustentada entre Hayek y
John Maynar Keynes logró capitalizar la atención del mundo intelectual de la época,
produciendo críticas muy favorables para Hayek, en las que se ponía de manifiesto
el reconocimiento a su talento innovador y original.
En 1974 la Academia de Ciencias de Suiza le otorgó, conjuntamente con el eco-
nomista sueco Gunnar Myrdal, el Premio Nobel de Economía. Friedrich A. Hayek
se ha distinguido por sus posturas críticas hacia lo que durante muchos años ha sido
la concepción más aceptada del paro y la inflación. Recogemos aquí algunas ideas
suyas vertidas en sendos artículos publicados en The Daily Telegraph en octubre de
1974, bajo el título “La inflación, camino hacia el paro”.
Siento decir que la responsabilidad de la inflación que hoy sufre el mundo corresponde
de manera total e insoslayable a los economistas, o al menos a aquella mayoría de mis
colegas que han seguido las enseñanzas de Lord Keynes. Lo que hoy padecemos no es otra
cosa que las consecuencias económicas de aquellas doctrinas. Fue por consejo e incluso
instancia de los discípulos de Keynes por lo que los gobiernos financiaron una parte cada
vez mayor de sus gastos mediante la creación de la moneda a una escala que cualquier
economista solvente anterior a Keynes habría predicho que causaría exactamente el tipo
de inflación en el que hemos venido a caer. Y lo hicieron así en la creencia errónea de
que se trataba de un método tan inexcusable como efectivo a largo plazo para conseguir
el pleno empleo.
La idea de que, mientras hubiese desempleo, el déficit presupuestario era no sólo in-
ofensivo, sino loable, resultó como es natural muy del gusto de los políticos. Sus defensores
han mantenido siempre que un aumento del gasto total que condujese a un incremento del
empleo no podía ser considerado inflacionario; y aún ahora, cuando el alza constante y
acelerada de los precios han desacreditado un tanto esa opinión, se tiene por valida la excusa
de que una inflación moderada es el insignificante precio que se ha de pagar por el pleno
empleo: “Más vale un 5% de inflación que un 5% de paro”, acaba de decir el canciller
alemán. Esto persuade a la mayoría de la gente, que no ve el grave daño que ocasiona la
inflación. Puede creerse —e incluso lo han sostenido así algunos economistas— que su
único efecto es una cierta redistribución de las rentas, de modo que lo que unos pierden lo
ganan otros, mientras que el, desempleo supone necesariamente una reducción del total de
las rentas reales. Pero esto pasa por alto el daño principal de la inflación, que no es otro
que el de provocar en toda la estructura económica una distorsión, un desequilibrio que
más pronto o más tarde hace inevitable un paro mayor que el que se intentaba prevenir con
esa política. Y ocurre así porque la inflación lleva cada vez más trabajadores a empleos
que dependen de ella, de su continuación e incluso de su aceleración. El resultado es una
creciente inestabilidad en la que una parte cada vez mayor del empleo se encuentra en esas
67

condiciones, y en la que cualquier intento de moderar la inflación lleva inmediatamente a
un paro de tal magnitud que las autoridades lo abandonan rápidamente para volver a la
senda inflacionaria. […]
Pero este proceso no puede continuar indefinidamente, dado que una inflación acelerada
va muy pronto a dar en la completa desorganización de las actividades económicas. Es
un resultado que tampoco puede evitarse con el control de precios y salarios mientras siga
aumentando la cantidad de moneda en circulación, pues los empleos creados por la inflación
dependen de la continua alza de precios y desaparecen tan pronto como este incremento se
detiene. Una inflación ‘reprimida’ aparte de desorganizar la actividad económica aún más
que la abierta, no tiene siquiera la ventaja de mantener el empleo creado por ésta.
Para ver claramente las causas de nuestros quebraderos de cabeza es necesario com-
prender el error capital de la teoría que ha venido guiando la política monetaria y financiera
durante el último cuarto de siglo. Me refiero a la idea de que el fenómeno del paro es
debido a la insuficiencia de la demanda total y puede remediarse mediante el incremento de
esa demanda.

La explicación resulta verosímil por ser cierto que el desempleo se debe en parte
a esa causa, y que un aumento de la demanda total provocará en la mayoría de los
casos otro pasajero en el empleo. Pero no todo el paro es debido a una demanda in-
suficiente, ni desaparecería si esa demanda fuese mayor.- Y, lo que es peor, gran
parte del empleo que es un incremento de la demanda que produce en los primeros
momentos no puede mantenerse con sólo que la demanda conserve ese nivel, y exige
su continuo aumento.
Este desempleo que temporalmente [remediamos] mediante la inflación, pero que a la larga
agravamos con ella, se debe a la mala utilización de los recursos que la misma inflación
provoca, y solo puede evitarse mediante la transferencia de trabajadores de los puestos en los
que hay exceso de oferta a aquellos en los que escasea. En otras palabras, el continuo ajuste
de la mano de obra de todo tipo a los cambios en la demanda exige un auténtico mercado de
trabajo en el que todos los salarios sean determinados por la oferta y la demanda […]
Si queremos evitar ese destino (la caída en el totalitarismo), lo primero es enfrentarse
con los hechos, y hacer comprender a la mayoría que, después de los errores cometidos,
no está en nuestra mano conservar ininterrumpidamente el pleno empleo. Ningún eco-
nomista que haya vivido la experiencia de los años treinta dudará que el paro extenso y
prolongado es una de las peores calamidades que puedan abatirse sobre un país. Pero lo
único que hoy está en nuestras manos es evitar que llegue a hacerse demasiado amplio
y prolongado, y procurar que no pase de ser el inevitable período de transición a una
situación en la que de nuevo podemos esperar conseguir la razonable meta de un nivel de
empleo alto y estable.1

1
F.A Hayek, ¿Inflación o pleno empleo?
68

NOTAS Y REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

Hayek, F.A, ¿Inflación o pleno empleo?, Unión, Madrid, 1976.
EL FUTURO
YA NO ES LO QUE ERA

José Gilberto Garza Grimaldo*

Nuestro mundo desbocado no necesita menos autoridad, sino más, y esto sólo
pueden proveerlo las instituciones democráticas.

Anthony Giddens

Como diría Ortega y Gasset, “el tema de nuestro tiempo” es sin lugar a dudas la
globalización y sus efectos sobre el Estado, los derechos humanos y la democracia.
Giddens considera paradójico que a pesar de la expansión de la democracia ésta pa-
rece una frágil flor. Juan J. Linz ya nos alertaba sobre la quiebra de la democracia.
Marcos Kaplan sostenía que
el Estado contemporáneo de potencias y países desarrollados incrementa y centraliza su
poder global, y lo ejerce respecto a la sociedad civil y a la nación en su conjunto. Ello
replantea, por una parte, sus relaciones con las grandes corporaciones, y por la otra, sus
relaciones con la población en su conjunto, siempre en un sentido de incremento y cen-
tralización del poder.1

EL FUTURO YA NO ES LO QUE ERA:
DE LA LEY DEL ORDENAMIENTO A LA LEY DEL CAOS

Una de las frases más famosas del poeta francés Paul Valery reza: “El problema de
nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.” Esto me recuerda a Deepak
Chopra, que sostiene que el futuro no existe, pues el tiempo lineal que hemos creado,
con el surgimiento de la física cuántica entra en una fase de inexistencia.
En cuanto a la institución que pretendo analizar, como es el Estado frente a los
derechos humanos y la democracia, permítanme decirles que ya desde varias décadas
se venía hablando sobre la crisis de las instituciones políticas liberales. Se anunciaba
que la ley del caos estaba dominando la vida pública. Un buen ejemplo de ello es la
siguiente reflexión de Alvin Toffler en l981:
Una poderosa marea se está alzando hoy sobre gran parte del mundo, creando un nuevo,
y a menudo extraño entorno en el que trabajar, jugar, casarse, criar hijos o retirarse ha

* Profesor de la Unidad Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de Guerrero.
1
Marcos Kaplan, Estado y globalización, p. 326.
70

quedado atrás. En ese desconcertante contexto, los hombres de negocios nadan contra co-
rrientes económicas sumamente erráticas; los políticos ven violentamente zarandeadas sus
posiciones, universidades, hospitales y otras instituciones luchan desesperadamente contra
la inflación. Los sistemas de valores se resquebrajan y hunden, mientras los salvavidas de
la familia, la Iglesia y el Estado, cabecean a impulsos de tremendas sacudidas.2

Esa poderosa marea era lo que hoy denominamos globalización. Término que es
bendecido por unos y maldecido por otros. Quizá tenga razón Duverger cuando sostiene
que la política tiene dos ópticas: la visión de la política de aquéllos que lo tienen todo
de todo, y la visión de la política de aquéllos que no tienen nada de nada.3
Una característica de la globalización es el debilitamiento del Estado-Nación, que
es la base de las instituciones jurídico-políticas de lo que conocemos como Estado
constitucional o Estado de derecho.
El Estado era considerado por el maestro Serra Rojas “como un orden de convi-
vencia de la sociedad políticamente organizada, en un ente público superior, sobera-
no y coactivo. Se integra con una población —elemento humano— y está asentada
sobre un territorio o porción determinada del planeta, provista de un poder público
que se caracteriza por ser soberano y se justifica por los fines sociales que tiene a su
cargo”.4 Veamos sus elementos y los cambios que han sufrido en los siguientes
cuadros:
Stein sostiene que “donde el Estado se hace más visible es en el aparato estatal.
Por eso es frecuente equipararlo con tal aparato representándolo como la pirámide
del poder”.5
Stein cambia de figura cuando hace referencia al funcionamiento del aparato
Estatal, integrando nuevos elementos que dinamizan al Estado moderno y rebasan la
teoría clásica o tripartita de los elementos del Estado: población, territorio y poder
público.
Peter Häberle considera como elemento del Estado a “la cultura”. De ahí que las
Naciones Unidas conciban como derecho humano la identidad cultural.6
Sin embargo el concepto de Estado como entidad jerárquicamente superior de
una sociedad ha quedado atrás:
La idea de aquel Estado estático, concebido fundamentalmente como un fenómeno político-
jurídico que de algún modo nutrió la formación clásica, ha ido cediendo paso a paso a una
visión más moderna, más compleja, más multidisciplinaria, en la cual se siente al Estado
como lo que es: un instrumento de servicio, un coordinador, un administrador, más que

2
Alvin Toffler, La tercera ola, p.17
3
Maurice Duverger, Introducción a la política.
4
Andrés Serra Rojas, Teoría del Estado.
5
Stein Ekkehart, Derecho político.
6
Peter Häberle, Estado cultural, p. 21.
71

Figura 1
Elementos del Estado de acuerdo al maestro Francisco Porrúa Pérez

Elementos previos • El elemento humano.
o anteriores al Estado • Un territorio delimitado.

• Un poder político que asuma el mando
supremo e independientemente de esa sociedad,
es decir, que sea soberano.
• Un orden jurídico creado por ese poder
Elementos constitutivos soberano para estructurar la sociedad política
o determinantes del Estado y regir su funcionamiento.
• Una finalidad teleológica específica del Estado
que consiste en la combinación solidaria
de los esfuerzos de gobernantes y gobernados
para obtener el bien público temporal.

Fuente: Andrés Serra Rojas, Teoría del Estado, Porrúa, México, 1954.

Figura 2
El Estado como pirámide de poder, de acuerdo a Ekkehart Stein

Dirección del Estado

Cuerpo del Estado

Base del Estado
(población)

esa suerte de entidad superior que durante años se concibió como expresión máxima de la
cúpula de la sociedad” (Julio María Sanguinettí, expresidente de Uruguay).

Resulta interesante la siguiente conversación entre el periodista Juan Luis Cebrián
y el ex-presidente español Felipe González:
72

Figura 3
El Estado como sociedad organizada de acuerdo a Ekkehart Stein.
Dirección del Estado

Partidos

Medios
de comunicación
de masas
Cuerpo
del Estado
Asociaciones

Base del Estado
(población)

J.L.C.: El Estado-nación ya estaba en crisis. Lo único que hace la revolución tecnológica
es acelerarla o ponerla más de manifiesto. Pero las fuerzas centrífugas del poder, las as-
piraciones locales y las reclamaciones de las minorías habían minado, ya con anterioridad,
el papel tradicional del Estado.
F.G.: No, no estaba en crisis en el sentido en que lo está ahora. Antes de los setenta,
nadie cuestionaba su idoneidad. El Estado-nación es la formula de la sociedad industrial. Se
corresponde con un modelo económico, que es el propio de esa etapa, y entra en crisis con
el comienzo de la revolución informacional. Salvo en Estados Unidos y, probablemente, en
China, lo que se produce es una crisis estructural en cuanto a la dimensión del Estado. Éste
se muestra insuficiente para afrontar los nuevos desafíos de la globalización, y es demasiado
distante y complejo para responder a las necesidades inmediatas de los ciudadanos, por eso
descentraliza el poder, hacia fuera y hacia dentro de sus fronteras”.7

El Estado-nación ha cedido su dimensión a un nuevo fenómeno al que Noam
Chomsky y Heinz Dieterich le llaman el Estado Global.8 Veamos el siguiente cuadro,
el cual nos permite entender mejor este fenómeno político.
Sobre este fenómeno existen posiciones encontradas. Luis Javier Garrido considera
que es “una doctrina que ha sustentado una verdadera guerra económica contra la
mayoría de la población que son los asalariados”. Las políticas del “neoliberalismo”,

7
Luis Cebrián y Felipe González, El futuro ya no es lo que era, p. 180.
8
Noam Chomski y Heinz Dieterich, La sociedad global, p. 76.
73

Figura 4.
La nueva concepción sobre el Estado: el Estado global
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decididas por los centros de poder financiero transnacional, y que han sido bautizadas
como la globalización, pretenden alcanzar la “eficacia económica, escudándose en
nociones tan vagas como la de la modernidad” o la de la “sociedad tolerante”.
Manuel Camacho Solís sostiene que “a la formula económica que está irritando a
una parte importante de nuestra sociedad y de los lideres de opinión se le ha denomi-
nado neoliberalismo. La fórmula política que nos paraliza es un acuerdo conservador
para dejar hacer y dejar pasar, donde los gobiernos abandonan su responsabilidad
nacional, su responsabilidad social y su responsabilidad pública”.
José Ángel Conchello, durante una conferencia magistral dictada en el auditorio de
la Maestría en Derecho Público de la Unidad Académica de Derecho de la Universidad
Autónoma de Guerrero hace aproximadamente cinco años afirmó que existen cuatro
jinetes del Apocalipsis, a saber:
1. La globalización. Que no es otra cosa que el proceso de consolidación de las
corporaciones transnacionales que violan nuestra soberanía; tres cuartos del comercio
mundial lo realizan las empresas transnacionales, el otro veinticinco por ciento lo
realiza el comercio intercorporativo.
2. Productividad suicida. Con la nueva filosofía productiva se está desplazando
la mano del hombre; existe sobreproducción pero con hambruna, todo en aras de la
explotación.
74

3. Culto a la competitividad. En la libre competencia se olvida que no es lo
mismo demanda que necesidad; el capitalismo salvaje en su máxima expresión es la
voracidad.
4. Envejecimiento de la población y forzosos límites de crecimiento. Bajo el
principio de que la sociedad mexicana está envejeciendo, se llevó a cabo nuestra
reforma de seguridad social, pero lo cierto es que ésta se decidió en Washington a
través del Banco Mundial en una clara violación de la soberanía; las afores se han
adoptado en Chile, Argentina, Perú, Colombia y ahora en México, por indicaciones
del Banco Mundial.
El ex-presidente Felipe González, en cambio, sostiene que los asedios del Estado son:
1. La globalización.
2. La revolución tecnológica.
3. Movimiento de capital: ¿casino financiero mundial?
4. La crisis del Estado.
5. Políticas macroeconómicas sanas.
6. Estado, ¿para qué? La legitimación social de la política.
7. Cómo organizar la comunidad internacional.
8. Los flujos migratorios.
9. La incorporación de la mujer al desarrollo, rompiendo con el modelo tradi-
cional de familia.
10. El equilibrio entre el desarrollo y conservación de la naturaleza.
11. Los problemas de las identidades culturales o étnico-religiosas.
Ante estas situaciones, afirma cita Giddens, “el sociólogo norteamericano Daniel
Bell, lo describe muy bien cuando dice que la nación se hace no sólo demasiado
pequeña para solucionar los grandes problemas, sino también demasiado grande para
arreglar los pequeños problemas”.
John Ralston considera que nos encontramos bajo influencia de lo que el llama “la
santísima trinidad poscristiana del siglo XX: la competencia, eficiencia y mercado”.
Pablo González Casanova ve en la globalización un proceso de dominación y
apoderamiento del mundo.
Aquí cabe bien el dicho de que a río revuelto ganancia de pescadores. Pero dentro
de esa ley del caos, quien domina el escenario político es el Estado global, represen-
tado por los estados desarrollados.
Siguiendo esta línea se da una interesante paradoja, según Felipe González:
Pero no porque Estados Unidos se organice mejor para dominar ese mundo unipolar, sino por
la exclusión, porque el resto de los poderes regionales compensatorios se debilita. Antonio
Garrigues me espetaba el año pasado, durante un almuerzo-debate: “No me discutirás que
75

Estados Unidos manda en la globalización”, y yo le contesté: “No lo discuto, mi única
duda es quién manda en Estados Unidos.9

Los poderes fácticos están ejerciendo el dominio sobre las instituciones polí-
ticas liberales. Camilo Valqui, investigador de la Unidad Académica de Filosofía
de la Universidad Autónoma de Guerrero, conocedor de los problemas sociales y
políticos, experto en marxismo, sostiene que la idea de globalización no es más que
lo que conocemos como capitalismo salvaje, lo que sostenía Carlos Marx sobre el
imperialismo. Kaplan sostenía que la serie de fases precedentes de los fenómenos
hoy agrupados bajo la rúbrica de “’globalización’ se inicia con el origen mismo de
la especie humana”.10
A propósito del imperialismo, Felipe González nos recrea lo anterior, en base a
la siguiente anécdota que se da durante una cena:
Lord Carrington comentó con su fina ironía: —Ustedes y nosotros hemos sido países con
imperios, y sabemos que a los imperios se les respeta porque se les teme. Pero estos ame-
ricanos son muy raros. Son un imperio, pero además desean que se les quiera.11

Stella Calloni, corresponsal del periódico nacional La Jornada, informó que
Adolfo Pérez Esquivel, premio Nóbel 1980, durante la ceremonia llevada a cabo por
el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires, en que se le otorgó el titulo
de Doctor Honoris Causa, expresó que:
estamos viendo abiertamente lo que es capaz de hacer el imperio cuando acelera el proyecto
de dominación hegemónica, con un presidente como George W. Bush, cuyo gobierno está
violando todos los derechos humanos en el mundo. Además hizo tabla rasa con Naciones
Unidas, con la legalidad internacional y nacional, rechaza los acuerdos del Tribunal Penal
Internacional (TPI) y otros. Es una dictadura mundial, totalitaria y perversa, un gobierno
imperial que acabó también con las libertades públicas en su país y montó un esquema de
desinformación que nada tiene que envidiar a lo tramado por el hitlerismo en la Alemania
nazi.” (Ver La Jornada 18 de octubre de 2004).

¿ESTADO Y CONSTITUCIÓN DOS ELEMENTOS INSEPARABLES?

La teoría constitucional clásica sostiene que Estado y Constitución son dos elementos
que se necesitan y complementan. Lo cual desde la perspectiva del pasado así era.
Todo Estado se construía en base a un proyecto de nación o como se decía en
Francia, en base a un proyecto de vida en común que se plasmaba en la Constitución
y que ésta representaba un factor de cohesión y unidad.

9
Cebrián y González, op. cit., p. 179.
10
Marcos Kaplan, op. cit., p. 17.
11
Cebrián y González, op. cit., pp. 140-141.
76

Empero, por lo expuesto anteriormente, el Estado y la Constitución caminan por
senderos diferentes, haciendo inexistente o mera ficción la “unidad nacional”.
Marcos Kaplan argumentaba que ante la globalización: “Se evidencia la crisis del
derecho constitucional clásico basado en un sistema de quíntuple equilibrio: entre
el Estado y la sociedad; entre el poder del Estado y los poderes privados; entre el
Estado y los derechos y libertades del individuo; entre el poder central y los poderes
locales; entre los poderes públicos mismos”.12
Diego Valadés afirma que:
La Constitución no es sólo el estatuto jurídico del poder, o el instrumento regulador de las
relaciones entre gobernados y gobernantes, o el núcleo normativo de los derechos funda-
mentales y de sus garantías; es también el referente común que hace posible la vida de una
sociedad. La cohesión social resulta de un orden constituido, aceptado espontáneamente
y considerado de manera general como razonable. Cuando la norma suprema deja de ser
el eje de la cohesión, las sociedades suelen buscar otros factores que la integren. Puede
encontrarlos en valores religiosos, en tradiciones históricas, en símbolos compartidos; pero
también puede encontrarlos en personajes carismáticos o en proyectos seductores. La caída
de la República de Weimar, tras el agotamiento de su Constitución, es un buen ejemplo de
cómo se producen esas transposiciones de los factores cohesivos.13

Además, la existencia de un Estado de Derecho se basa también en la credibilidad
de sus instituciones, pero éstas gozan de una incredulidad superlativa. El siguiente
cuadro sinóptico refleja esa grave situación en nuestro país. Lo anterior no es privativo
de México como veremos más adelante. Los Estados al no poder dar respuesta a las
necesidades de su pueblo, se disuelven convirtiéndose en una masa amorfa, deforme,
caricaturesca. Para los radicales, su luz esta por apagarse, ante la anarquía pueden
aparecer las formas autoritarias del poder.

La credibilidad de las instituciones en México
Ciudadanos y cultura Mexicanos
La reforma electoral
de la democracia de los noventa
(marzo 1996)
(enero 2000) (abril / mayo 1994)

En una escala de 0 a 10, En una calificación de 0 En una calificación de 0
donde 0 es “no confío nada” a 10 (como en la escuela), a 10 (como en la escuela),
y 10 es “confío mucho”, en donde cero es “no creo en general, qué tanto
qué tanta confianza nada” y 10 es “le creo cree en lo que dice:
tiene usted en: mucho”, en general, qué
tanto cree en lo que dice:

12
Kaplan, op.cit., p. 324.
13
Diego Valadés et al., Cultura de la Constitución en México, p. XII.
77

Ciudadanos y cultura Mexicanos
La reforma electoral
de la democracia de los noventa
(marzo 1996)
(enero 2000) (abril / mayo 1994)

El presidente El IFE 7.6 Escuela y maestros 7.8
de la República 5.51 Los diputados Iglesia 7.3
Los presidentes y senadores 5.8 La televisión 6.3
municipales 5.17 El gobierno 5.5 El presidente 6.3
Los gobernadores 4.98 Los partidos políticos 5.3 Los periódicos 6.0
Los diputados 4.26 Las organizaciones Gobierno 5.8
Partidos políticos 4.27 no partidistas Partidos políticos 5.3
Organizaciones de ciudadanos 5.2
no gubernamentales 4.18

La cultura La naturaleza
de la Constitución Calificación del compromiso cívico Calificación
enero de 2003 IFE junio de 2003

Universidades públicas 7.92 Los curas, sacerdotes
CNDH 7.49 o ministros religiosos 7.42
Ejército 7.37 Los maestros 7.40
Maestros 7.31 La CNDH 7.27
IFE 7.24 Las organizaciones sociales
La Iglesia 6.60 de ayuda 7.12
Los medios 6.34 Los medios
Los tribunales de comunicación 6.92
que imparten justicia 6.33 El IFE 6.66
Comerciantes 6.12 El presidente
El presidente de la República 6.16
de la República 6.08 El gobierno de su estado 5.98
Los servidores públicos 5.54 El gobierno federal 5.92
Los sindicatos 5.51 Las autoridades
Los partidos políticos 5.47 del municipio 5.84
Las ONG 5.26 Los diputados federales 5.14
Industriales 4.94 La policía 5.11
La policía 4.48 Los partidos políticos 5.04
Los diputados federales 4.46

Fuente: Cultura de la Constitución en México, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, México, 2004.

Juan J. Linz considera que la legitimidad de las instituciones democráticas son un
factor que aumenta las probabilidades de estabilidad en una democracia (ver Juan J.
78

Linz, La quiebra de las democracias, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,
México, 1987, p. 22).
No se puede seguir ignorando que las instituciones en México están en crisis,
no hay credibilidad en las mismas. Los últimos acontecimientos en la Cámara de
Diputados nos corrobora porque tienen tan baja aceptación entre el pueblo que dicen
representar.
Lo sucedido el día primero de septiembre de 2006 es un ejemplo de la descompo-
sición de nuestras instituciones, haciéndose evidente la necesidad de una reforma de
Estado. El ex candidato a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, ese mismo
día en el Zócalo de la capital expresó: “Al diablo con las instituciones”.
La mayor de nuestras instituciones políticas es producto del siglo XIX, de ahí que
pensadores de la talla de José Saramago y Alvin Toffler propongan por la revisión
de las mismas.
La democracia tiene dos vertientes, como idea y como praxis. Norberto Bobbio
reconocía el alto grado de idealismo de la democracia, luchó permanentemente por
ese ideal, pero días antes de morir expresó desencanto por el camino que había to-
mado en la realidad.
Tanto Toffler como Hungington hacen referencia a la expansión de la democra-
cia en el escenario mundial. Los estados desarrollados condicionan sus relaciones
internacionales, incluyendo en los instrumentos jurídicos la controvertida “cláusula
democrática”.
Asimismo Ana Covarrubias, al referirse a esta cláusula, opina que desde 1990
la Unión Europea requiere incluir en todos los acuerdos internacionales que celebra
con otros países la llamada “cláusula democrática”. En el Acuerdo de Asociación
Económica, Concertación Política y Cooperación entre México y la Unión Europea,
el cual entró en vigor el 1º de julio de 2000, las partes se comprometen a “respetar
los principios democráticos y los derechos humanos fundamentales, tal como se
enuncian en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, [la cual] inspira las
políticas internas e internacionales de las partes y constituye un elemento esencial
del presente acuerdo”.
Hay quienes sostienen que sí la Unión Europea deseara ingresar, no podría hacerlo
a causa de la incipiente democracia que impera en estos momentos en los estados
miembros de dicha unión.
Es paradójico que la democracia domina el escenario político, y exista a su vez
un gran escepticismo referente a la misma.
Las relaciones económicas entre estados ricos y pobres no alcanzan el grado ético
de la igualdad. Recordemos la Carta de los derechos y deberes de los estados de
los años setentas, presentada por nuestro país, la cual hacía un señalamiento fuerte
sobre esa inequidad. Empero, sigue existiendo el abismo entre la democracia como
idea y como praxis.
Definitivamente el Estado ya no es lo que era.
79

BIBLIOGRAFÍA

Cebrián, Luis, y Felipe González, El futuro no es lo que era. Una conversación,
Aguilar, México, 2001.
Chomsky, Noam, y Heinz Dieterich, La sociedad global, Joaquín Mortiz, México,
1995.
Duverger, Maurice, Introducción a la política, Ariel, España, 1980.
Häberle, Peter, Estado cultural, UNAM, México, 2003.
Kaplan, Marcos, Estado y globalización, UNAM, México, 2002.
Linz, Juan J., La quiebra de las democracias, Conaculta, México, 1987.
Serra Rojas, Andrés, Teoría del Estado, Porrúa, México, 1990.
Stein, Ekkehart, Derecho político, Aguilar. Madrid, 1993.
Toffler, Alvin, La tercera ola, Edivisión, México, 1981.
Valadés, Diego et al., Cultura de la Constitución en México, Instituto de Investiga-
ciones Jurídicas, UNAM, México, 2004.
CIENCIA Y ECOLOGÍA
CAPITALISMO
Y DEVASTACIÓN ECOLÓGICA

Andrés Barreda Marín*

TRES ACLARACIONES PRELIMINARES

1. La figura global de subordinación del medio ambiente al capitalismo que a continua-
ción se esboza es una relación compleja que, en virtud a su dinámica contradictoria,
ocurre las más de las veces de forma involuntaria. Sin embargo, no por ello deja de ser
una realidad sistemática e integral. Y aunque suponemos que esta relación de dominio se
cumple férreamente de forma global, no la consideramos un destino inquebrantable
que le cierra el paso a la esperanza vital.
Hablamos de guerra total del capital contra el trabajo y contra todo lo vivo, pero
no consideramos que se trata de una guerra terminada en la que ya no se puede revertir
la derrota que actualmente pesa sobre la humanidad y la biosfera. La sistematicidad
automática del capital contra nosotros implica una gran necesidad de construir redes
organizativas y técnicas de resistencia social apropiadas, con estrategias de supervi-
vencia, resistencia y lucha global igualmente integrales.
Las relaciones de dominio delineadas las trazamos con la intención de identifi-
car el espejo de muerte en el que la humanidad, cada vez más despojada y por eso
proletarizada, puede y debe mirarse. Ello es necesario para poder salir vivos y for-
talecidos de la contienda contra el capital mundial y para no confundirnos más en el
nihilismo y autodestructividad reinantes, sino para mejor defender, con inteligencia
y entusiasmo, nuestra vida que tanto necesita afianzarse, potenciarse, radicalizarse,
globalizarse y convertirse en algo siempre mejorable.
2. Siguiendo los tempranos pasos de Alfred Schmidt, John Bellamy Foster ha
demostrado de forma muy general la coherencia y pertinencia de la crítica de la
economía política de Marx para la crítica ecológica actual,1 lo cual ha desactivado la
crítica que había en contra de esta teoría al considerarla como una doctrina produc-
tivista, tecnologicista y antiecológica; destrabando para ello la forma en que durante
los últimos años había sido interpretada la noción marxiana de “metabolismo”. Por
su parte, James O’Connor2 y Elmar Altvater3 han desarrollado cada uno estrategias
de critica ecológica, diversas pero convergentes, encaminadas a recuperar nociones
* Docente e investigador de tiempo completo de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional
Autónoma de México (UNAM).
1
John Bellamy, La ecología de Marx. Materialismo y naturaleza.
2
James O’Connor, Causas Naturales. Ensayos de marxismo ecológico.
3
Elmar Altvater, “Hacia una critica ecológica de la economía política”, y Las Limitaciones de la
globalización. Economía y política de la globalización.
84

esenciales del materialismo histórico y de la crítica de la economía política (fuerzas
productivas y relaciones de producción, relación trabajo-naturaleza, contradicción
valor de uso, producción-consumo, acumulación de capital, reproducción, crisis,
ganancia e interés, desarrollo, etcétera), para abordar desde un nuevo ángulo crítico
a la devastación ecológica global operada actualmente por el capital.
Por otra parte, Joan Martínez Alier ha emprendido la indispensable revisión crí-
tica integral de todas las corrientes del pensamiento económico y ecológico que hoy
abordan desde los más variados puntos de vista la relación entre ambas disciplinas.
Al mismo tiempo se ha ocupado de contrastar las propuestas de gestión que surgen
de este encuentro interdisciplinario, así como del actual proceso de acumulación del
capital, y con las propuestas que emergen en el mundo desde las variadas luchas de
resistencia de los movimientos ecológico-populares en contra de la erosión social y
ambiental ocasionada por el capital.4
Las catastróficas contradicciones que la actual globalización capitalista profundiza,
permiten captar, como nunca antes, el significado y la pertinencia general del proyecto
integral de crítica de la economía política imaginado por Marx en sus manuscritos
de 1857-1865, contenida en seis momentos (o libros) de crítica total a la economía
capitalista. De ahí que los tres tomos de El Capital, entendidos como la base de esta
crítica general, después de un siglo de interpretaciones sesgadas por las teorías del
imperialism, permitan repensar la manera en que está ocurriendo la relación entre el
capitalismo global y la devastación ecológica.
Lo anterior no es porque crea que desde el siglo XIX Marx vio proféticamente
todo lo que el siglo XXI deparaba, sino porque pienso que las mediaciones concep-
tuales y el orden lógico que éstas reciben para desmantelar teórica y prácticamente
a las relaciones de dominio y autodestructividad humana y vital son armas que, en
la actualidad, efectivamente captan con sorprendente lucidez crítica el devenir de la
esencia y las apariencias del sistema.
Por lo mismo, presupongo que el capital en el siglo XX ha transitado completamente
del dominio mundial, con el contenido material del proceso de producción, al dominio
mundial del contenido material de todos los procesos de consumo (sean productivos
o individuales), según lo ha considerado Jorge Veraza.5 Proceso de subsunción real
del consumo que redondea el dominio que el capital establece sobre la totalidad del
proceso de reproducción.
3. Como demuestra John R. McNeill la creciente destrucción ecológica es un
distintivo único que marca a la historia del siglo XX.6 Aun así esta abrumadora evi-
dencia no le permite al notable historiador asociar tales hechos con la lógica interna

4
Joan Martínez y Jordi Roca, Economía ecológica y política ambiental, y Joan Martínez, El ecolo-
gismo de los pobres. Conflictos ambientales y lenguajes de valoración.
5
Jorge Veraza, El siglo de la hegemonía mundial de Estados Unidos.
6
John R. McNelly, Algo nuevo bajo el sol. Historia medioambiental del mundo en el siglo XX.
85

del sistema capitalista, sino que relega su origen a una serie vaga y dispersa de he-
chos culturales empíricos que remiten a otros y así hasta el infinito, la devastación
ambiental de la URSS del siglo XX como un hecho “socialista”. Todos los caminos
llevan a la idea de que la destrucción ambiental ha sido hasta ahora algo que deriva de
la naturaleza destructiva de la especie humana, o en todo caso del desarrollo técnico,
y no algo que deriva de la naturaleza crematística del capital y sus modos abstractos,
uniformizantes, mortificantes, contradictorios y caóticos de construir su civilización
material y su patrón técnico.
Por otro lado, McNeill oculta que la actual crisis ambiental que se vive en el
mundo brota de todos los niveles funcionales del sistema, por lo tanto, la destrucción
ambiental del mundo se agrava de forma cada vez más peligrosa conforme dicha
maquinaria acumula contradicciones, que no son sino manipulaciones destinadas a
neutralizar más y más contradicciones previas.
A continuación esbozo algunos de los poros más importantes desde los cuales
el capital mundial exuda hoy su sistemática destrucción ambiental, centrándome en
explicar cómo la actual expansión de la industria mundial, a la manera de un autómata
global encaminado a controlar y satisfacer el proceso de consumo globalmente, genera
por primera vez una catastrófica crisis ambiental sin parangón.

1. El hecho de que la actual internacionalización de la industria y el consumo sea
mercantil implica que un creciente caos productivo y una creciente erosión y saqueo
de los tejidos colectivos que aún sobrevivían en el mundo. Además de la desaparición
de redes organizativas, principios éticos, bienes públicos y bienes comunes que no
sólo implican un deterioro material y social de la población sino también una erosión
ambiental de las regiones más vitales del ecosistema mundial.
De tal manera esta globalización discurre como una creciente producción de plus-
valor y como una acumulación creciente de capital, la concentración y centralización
de capitales saca de madre la medida de las industrias, las ciudades, los monocultivos,
la extracción de recursos, la quema de combustibles, etcétera. Inmensidad tecnológica
que vuelve antiecológica cualquier opción técnica, productiva o reproductiva. A lo que
se suma el hecho de que el aumento permanente en la medida técnica de la industria,
que se expande cada vez más sobre el hemisferio norte, exige infraestructuras cada
vez más descomunales.
El aumento de la masa de capitales en acumulación y los vaivenes del desempleo
implican además un crecimiento exponencial de la población, mismo que tiende a
concentrarse en las megaciudades (sobre todo del hemisferio sur), donde ocurre un
consumo desproporcionado de energía, agua y alimentos, la generación de desechos
y basuras cuantitativa y cualitativamente intratables, la presión a favor de una agricul-
tura, una ganadería y una pesca masivas y uniformes, así como de una deforestación
de bosques y selvas originales y una reforestación por medio de plantaciones, la
86

producción masiva de enfermedades, etcétera. Todos éstos, procesos anti-ecológicos
catastróficos.
En contraste con el notable desarrollo de los actuales medios de comunicación,
la globalización de la atomicidad reproductiva del capital implica el aumento de la
incomunicación colectiva de las capacidades y necesidades del trabajo y la sociedad.
Incomunicación estructural que contribuye a la devastación de riquezas comunes del
planeta como la capa de ozono, el Ártico, el océano mundial, etcétera.
De esta manera la globalización de la sujeción del trabajo por el capital implica
un aumento del poder sacrificial que la riqueza muerta le impone a la riqueza viva;
así como el aumento del peso de lo improductivo (el comercio, las finanzas, la es-
peculación, el lobby, la manipulación informativa, las maniobras políticas, etcétera)
contra lo productivo y la necesidad creciente de realizar de una forma cada vez
más acelerada la rotación del capital. Movimiento productivo y reproductivo que
impone una de las dinámicas más destructivas del ambiente, a causa del saqueo sin
precedentes de los recursos naturales (energía, minerales, agua y biodiversidad). El
incremento en la magnitud y la velocidad de este saqueo rebasa las escalas y ritmos
de la reposición natural de la Tierra.
Esta mundialización de los fenómenos económicos deriva en un caos ambiental
al escalar las destrucciones del caos cíclico que caracteriza al desarrollo económico
capitalista, que contrarrestan los fenómenos de la crisis. La globalización de la caída
tendencial de la tasa de ganancia incrementa la intensidad del fenómeno, globalizan-
do peligrosamente las causas contrarestantes y el fenómeno de la sobreacumulación
y la crisis. Ante esto la escala de las mediaciones y contradicciones financieras y
terratenientes en contra del capital industrial igualmente se escalan y globalizan.
Desarrollando como nunca antes las contradictorias presiones de los capitales finan-
cieros y de los terratenientes (y los Estados rentistas) en contra de las empresas de
corte industrial.

2. El principal contenido material de la globalización es la creación de un vasto
autómata global, por medio del cual el capital logra sujetar el trabajo mundial. Con
este control el trabajo muerto incrementa su poder contra el trabajo vivo, de manera
que los obreros del planeta son cada vez más eficazmente vigilados y controlados
por sus propios instrumentos de trabajo mundializados y conectados en tiempo real
por la red electroinformática de autómatas.
El nuevo autómata global no es otra cosa que la construcción de una fábrica
mundial que opera mediante cada vez más tupidas y diversificadas redes de relacio-
nes metabólicas productivas y reproductivas, técnicas y procreativas. Ello implica
un proceso de consumo productivo de cada vez mas materias primas, así como un
consumo individual creciente por parte de la población y una emisión de detritus
productivos (mensajes, materias y energías) que resultan cada vez más inasimilables
para el cuerpo natural y social del mundo.
87

Esta dinámica de construcción del autómata global implicó históricamente la ge-
neralización mundial de un patrón técnico petrolero que sirvió extraordinariamente
bien para que los metabolismos industriales y reproductivos ocurrieran rápida y
exitosamente, aunque su masificación pone en riesgo la vida del planeta, al grado de
que esta negra sangre aceitosa de la industria y su metamorfosis petroquímica está
poniendo en riesgo a la misma criatura global automatizada. Sea por las destrucciones
que imponen las redes y corredores globales (redes de ductos y transporte de hidrocar-
buros, redes eléctricas, sistema de presas hidroeléctricas y plantas de energía nuclear,
sistemas intermodales, redes de electroinformáticas, etcétera), sea por la devastación
que imponen las gigantescas ciudades globales, por las tecnologías que globalizan la
agricultura (agroquímicos, transgénicos, etcétera), por la deforestación global o por
la contaminación generalizada de tierras, aguas, atmósfera y climas.
El escalamiento global de las contradicciones entre el valor y el valor de uso, entre
el trabajo asalariado y el capital, entre la producción social y la apropiación privada,
entre la producción creciente de riqueza material y de miseria social, entre las activi-
dades productivas e improductivas, entre el sector creador de medios de producción
y el de medios de la subsistencia, entre los capitales industriales de avanzada y los
de retaguardia, entre la productividad creciente (por automatización) y la necesidad
de medirla con valor y plusvalor, y otras tantas contradicciones, obligan al capital
mundial a expandir de forma cada vez más acelerada deformidades antiproductivas
y autodestructivas del mismo capital.

3. El trabajo vivo tiende a ser mundialmente confinado en un grupo de trabajadores
cada vez más complejo, especializado, vigilado y calificado. Grupo cada vez menor
(a la manera de una aristocracia laboral mundial) dentro del ejercito obrero en activo.
Control y vigilancia en su desempeño dentro del proceso de producción, que incluye
la perpetua pero creciente amenaza de desempleo, la estratificación cada vez más po-
larizada, la precarización reproductiva de los estratos (principalmente medios y bajos),
la movilidad ocasionada por vertiginosos despidos y recontrataciones, la acelerada
obsolescencia de cualquier calificación laboral, los flujos migratorios internacionales
sin precedente, y variadas modalidades de sobretrabajo para todos.
Dentro del nuevo obrero social complejo, sobresale el creciente peso del prole-
tario involucrado en la creación de plusvalor extraordinario. Es decir, los trabaja-
dores intelectuales ocupados en generar continuas y cada vez mayores innovaciones
científico-técnicas, de las que depende el crecimiento cada vez más acelerado del
autómata global. Sobresalen, por tanto, los mecanismos enfocados al control de este
núcleo estratégico del proletariado, el cual es cada vez más importante y, por lo
mismo, cada vez más peligroso. Lo que explica su sorprendente sujeción ejemplar:
por su fragmentación laboral e intelectual, su jerarquización acuciosa y su intensa
corrupción económica y ética. Tampoco es casual que algunos vasos comunicantes
permitan a los estratos más altos de los científicos transitar de la función de consejeros
88

de los príncipes y reyes de la acumulación del capital a ser ellos mismos prósperos
nuevos empresarios en el sector de la innovación técnica.
Resulta esencial dentro de este ambiente de poder académico, científico y eco-
nómico, la existencia de una epistemología perversa promotora de la superespecia-
lización, del encasillamiento de los investigadores dentro de sectores profesionales
infranqueables, de la desconexión conceptual de todos los problemas de la historia
y el mundo, de una mala fe escéptica contra cualquier intento de mirar totalidades,
de la polarización entre los estudios minuciosos y los estudios globales, de la de-
legación de las síntesis globales como temas exclusivos reservados a los más altos
jefes académicos e institucionales. Todo ello junto a la promoción exacerbada de un
nihilismo general, la corrupción ética de los científicos y la promoción del cretinismo
y el cinismo intelectual.
Esta hiperespecialización aconceptual se compensa con el derecho de algunos
científicos de punta a privatizar el conocimiento colectivo estratégico, parcialmente
desarrollados por ellos. Dominió espistemológico del proletariado intelectual que
permite que la ciencia y la tecnología —explotando el aura que estas actividades
se granjearon en el siglo XIX y XX como productoras de riqueza— participen en la
construcción de un sistema de conocimientos e instrumentos técnicos globales sin
importar particularmente si dichos conocimientos son directa o indirectamente nocivos
para el medio ambiente y la salud globales.
Lo anterior se confirma no sólo por la forma en que numerosos científicos mer-
cenarios colaboran en el complejo militar industrial, sino también por la manera en
que cada vez más trabajadores intelectuales comulgan o militan activamente con los
proyectos de desarrollo gubernamental o de empresas transnacionales que agreden
los territorios, la salud, el ambiente, la economía, la cultura y los recursos naturales
de numerosas comunidades campesinas e indígenas, o también a la calidad de vida
de inmensas masas de trabajadores y consumidores.

4. La Ley general de acumulación capitalista, y su respectiva ley de producción de
población, implica la globalización de los procesos de concentración y centralización
del capital, así como el crecimiento demográfico exponencial y la mundializacón de
los ejércitos obreros en activo e industrial de reserva. No es casual que hoy en día
estallen en diversas regiones del mundo contradicciones entre empleados y desem-
pleados, así como entre población supernumeraria y los capitales.
La unificación planetaria de los procesos de producción de población pasa por la
centralización, el control y uniformización de los procesos mundiales de producción
de medios de subsistencia. Es decir, por la aplicación mundial de la revolución ver-
de y la “revolución” transgénica, el control global de la ganadería y la pesca (con
megagranjas y criaderos de peces transgénicos), el monopolio global de los medica-
mentos, la uniformación de las teorías médicas y los hábitos de salud, la piratería y
89

desmantelamiento de los sistemas tradicionales de salud y el control de la producción
de agroquímicos y transgénicos por las mismas empresas farmacéuticas.
Se globalizan por esta vía las agresiones a las localidades indígenas de todo el
mundo, sea como biopiratería, deforestación, monocultivos, plantaciones forestales,
introducción de especies transgénicas, expansión general de las ciudades, etcétera.
Esta internacionalización de la producción de medios de subsistencia también implica
una destrucción ambiental que estimula la producción de nuevas enfermedades de-
generativas (corazón, cáncer, sida, males autoinmunes, fiebre abiar, etcétera), cada
vez más configuradas como pandemias.
Entre tanto, los capitales médicos alopáticos de occidente escalan su venta de
promesas científico-técnicas, progresivamente más osadas y peligrosas: clonación,
manipulaciones transgénicas e intragénicas, uso de células madre, etc. Si bien estas
utopías médicas, cada vez más autonomizadas, automatizadas y prepotentes, vienen
acompañadas de diagnósticos cada vez más ciegos para con los fenómenos de erosión
integral de la calidad de la vida en todo el mundo. Esquizofrenia mediante la cual el
capital mundial se acerca cada vez más a la posibilidad de controlar y regular gené-
ticamente (en lugar de sexualmente) el proceso natural de procreación.

5. La naturaleza saqueada por el autómata global implica, además, un paulatino
agotamiento irreversible de materas primas insustituibles: petróleo, gas, carbón, mi-
nerales, agua dulce y biodiversidad. Al tiempo en que la velocidad acelerada de los
ciclos de rotación del capital rebasan los ciclos de reproducción biogeoquímica del
agua, el nitrógeno, el oxigeno, el carbón, el fósforo y el azufre, así como la ruptura
de todos los ciclos de reposición de las tierras fértiles, las lluvias, la temperatura, el
plancton marino, los bosques y selvas tropicales, los manglares, los bancos de corales
y las correspondientes biotas terrestres y marinas. Pues la velocidad y medida de la
sustracción de los recursos progresivamente vence a la velocidad y medida de cada
vez más ciclos de la reproducción de Gaia.
La globalización de las contradicciones que impone el autómata y la reproducción
tendencialmente automatizada del capital y de la sociedad, intensifica las causas con-
trarrestantes de la caída tendencial de la tasa de ganancia (la elevación del grado de
explotación, la superexplotación, el abaratamiento del capital constante, la superpo-
blación y el comercio exterior). Ello provoca más destrucción ambiental, consolidando
el sistema de fuerzas destructivas que perversamente rescatan la acumulación mundial
de cada una de sus crisis cíclicas.
El moderno desarrollo mundial de un sistema de fuerzas (como la producción y
consumo de objetos bélicos, la obsolescencia industrial programada, las tecnologías
sin principio de precaución, los medios de subsistencia nocivos, la producción y
consumo de drogas, las diversiones autodestructivas y demás manipulaciones somá-
ticas promotoras de deseos autodestructivos) también tienen efectos negativos en el
medio ambiente.
90

Lo cual, a su vez, globaliza la necesidad de nuevas industrias de osadas promesas,
como la remediación ambiental supuestamente dedicada a curar el cuerpo del planeta,
cada vez más enfermo, industria que curiosamente se encuentra en las manos de los
mismos capitales encargados de depredar la riqueza y la vida.

BIBLIOGRAFÍA

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IMPACTO AMBIENTAL
POR DERRAMES DE HIDROCARBUROS

Carlos Antonio Foo Kong Foo Kong*

INTRODUCCIÓN

La demanda mundial de petróleo aumentará de los actuales 86 millones de barriles dia-
rios a 118 millones en 2030, según el informe “Perspectivas internacionales de energía
2006”, difundido por el Departamento de Energía de Estados Unidos (El Financiero,
2006). El petróleo y sus derivados son el principal energético en la mayor parte del
mundo, es un recurso no renovable, de empleo masivo desde los años cuarenta (Mat-
sumoto, 1993); gran parte de las terminales petrolíferas están a lo largo de las costas
y, a menudo, construidas sobre valiosas salinas o cerca de estuarios productivos. La
pérdida accidental y las filtraciones de petróleo, procedentes de las refinerías, aportan
alrededor de 200,000 toneladas anuales del óleo (Herman Blume, 1987).

FUENTES DE HIDROCARBUROS

Cada año se derraman en el océano aproximadamente 6 millones de toneladas de
petróleo por diferentes vías: desde la atmósfera, la tierra firme, por filtraciones
naturales del lecho oceánico y por la producción y transporte de petróleo en el mar.
Alrededor de 2 millones de toneladas proceden de tierra firme, especialmente de las
ciudades (Herman Blume, 1987).
El estudio específico de accidentes de buques petroleros es necesario para aplicar
las medidas necesarias tanto locales como regionales. Ello con el fin de evitar, con-
trolar y en su caso remediar los impactos negativos y acumulativos sobre el ambiente;
sin olvidar las posibles repercusiones negativas sobre las actividades económicas,
sociales y hasta políticas.

PROBLEMÁTICA MUNDIAL

Actualmente podemos ver las consecuencias del derrame de 10,000 a 15,000 toneladas
de petróleo en el Mar Mediterráneo resultado del bombardeo israelí a una planta de
electricidad libanesa (julio de 2006), y el efecto sobre aproximadamente 150 kilómetros
de la costa de Líbano hasta llegar a Siria, y la probable extensión hacia las playas de
Turquía, Chipre y Grecia. La comparación que las autoridades ambientales hacen de

* Oceanólogo, consultor y Maestro en Administración Integral del Ambiente.
92

este derrame con el desastre ecológico provocado por el buque de Exxon Valdez en
Alaska en 1989 presupone que los efectos de la contaminación podrían durar un siglo
(PNUMA resumen de Prensa, agosto 18, 2006).
Estados Unidos y el estado de Alaska presentaron en junio de 2006 a Exxon Mo-
bil Corporation un plan detallado para un proyecto de recuperación que tiene como
objetivo restaurar el hábitat en el área afectada por el derrame de petróleo de Exxon
Valdez en 1989. El plan de recuperación presentado acata una serie de disposiciones
conocidas como Reapertura por Daños Desconocidos contenidas en el Decreto por
Consentimiento, se conciliaron las reclamaciones civiles de los gobiernos contra
Exxon Corporation (ahora denominada Exxon Mobil), Exxon Shipping Company
y Exxon Pipeline Company a raíz del derrame. El costo final del proyecto depende
de factores como la cantidad de lugares con petróleo que requieren reparación y el
enfoque de reparación seleccionado. Actualmente se calcula que costará alrededor de
92 millones de dólares (Departamento de Justicia de Estados Unidos, 2006).
El buque petrolero de Exxon Valdez se hundió en el arrecife Bligh en Prince
William Sound, Alaska, en las primeras horas del 24 de marzo de 1989. Se estima
que se derramaron once millones de galones de petróleo crudo, que terminaron por
extenderse en alrededor de 1,750 kilómetros de costa en el Golfo de Alaska. El pe-
tróleo tuvo efectos devastadores en la flora y fauna marina y otros recursos naturales
afectando la vida de los residentes del área durante muchos años (Departamento de
Justicia de Estados Unidos, 2006).
Uno de los principales medios de comunicación con la Organización de las Na-
ciones Unidas es la International Petroleum Industry Environmental Conservation
Association (IPIECA) constituida por empresas y asociaciones de todo el mundo
relacionadas con el petróleo y el gas. Fundada en 1974 después de la instauración
del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), IPIECA es
la única asociación global que representa a la industria petrolera y gasífera tanto de
upstream como de downstream en asuntos mundiales de carácter ambiental y social,
entre los que se incluyen: preparación y respuesta ante derrames de hidrocarburos;
cambio climático global; salud, calidad de combustibles; biodiversidad; responsabi-
lidad social y notificación de sustentabilidad.
El documento resumen de la serie de informes sobre preparación y respuesta ante
derrames de hidrocarburos de IPIECA proporciona una perspectiva general completa
de los aspectos necesarios en la preparación para, y en respuesta a, los derrames de
hidrocarburos en el mar.
Algunos ejemplos como el naufragio del Tanio (marzo, 1980) en el norte de Brita-
nia, que a pesar de la geomorfología costera que de cierta forma controló el derrame
de petróleo, la mancha estuvo tres meses retenida en el agua de mar y durante 16
meses, en sedimentos intermareales (Bodennec et al., 1983). En Nigeria la vegetación
de aguas dulces también recibió el impacto del derrame de crudo (Obot, 1992).
93

Una rápida inspección a la contaminación de hidrocarburos en el medio costero
de Kuwait a Oman durante mediados de 1991, mostró que la contaminación severa por
petróleo estuvo restringida principalmente a las costas de Arabia Saudita dentro de los 400
km de derrame y que, durante los 4 meses siguientes al conflicto y anteriores a la inspec-
ción, el petróleo derramado estuvo fuertemente degradado (Readman et al., 1992).
En los mares fríos debido al clima, la dispersión del petróleo por las olas se entor-
pece y puede retardar la degradación normal del petróleo (Milne, 1976). De acuerdo
con algunos experimentos, en ocasiones la degradación a bajas temperaturas es mucho
más lenta que en temperaturas templadas (Milne, 1976). El comportamiento y destino
del petróleo en el medio marino en estas regiones depende de un gran número de
factores. Desde el punto de vista químico, lo más importantes son las propiedades
químicas intrínsecas del petróleo, las consecuencias de interacciones petróleo/agua,
la influencia del hielo sobre los procesos físicos y químicos y las interacciones entre
el hidrocarburo y la energía solar (Sydness, 1991).
En un monitoreo de nemátodos marinos del Estuario de Morlaix (Francia), desde
octubre de 1978 a noviembre de 1984, se observaron diferencias entre los grupos de
nemátodos y los indicadores de los efectos de la contaminación mediante la diver-
sidad, análisis correspondientes y modelos empíricos adecuados. Hubo evidencias
claras río arriba, cuatro años después del derrame. Gourbault (1987) concluye en
ese estudio que para 1984 la fauna se recuperó en todos los sitios de manera similar
a la que había en octubre de 1978.
La National Weather Service (NOAA) en cooperación con diversas universidades
francesas y americanas e institutos de investigación, desarrollaron en esa época una
serie de metodologías para medir los efectos económicos más significativos asociados
con los mayores derrames de petróleo, estimando los costos de operaciones de limpieza
(para limpiar las playas, se usaron equipos de agricultura, técnicas de remoción de
petróleo, bombeo de stock de petróleo de desecho, transporte y tratamiento [Centre
de Documentation de Recherche et de Experimentations sur les Pollutions des Eaux,
1980]); costo social valuado en el mercado tal como la pesca comercial, producción
de algas, turismo y acuacultura y otros asociados con la recreación y estéticos. De
forma indirecta se relaciona el valor económico de la vida silvestre (Anderson y
Meade, 1979).
En México la intensa actividad petrolera en el mar nos muestra tres contingencias
por descontrol de pozos de magnitud considerable: la del Ixtoc I (3.1 millones de
barriles se vertieron en el mar a una distancia de 94 km de la costa), dicho incidente
ocurrió desde julio 3 de 1979 a marzo 9, 1980 (Ogawa et. al., 1982); el ABKATUN-91
en 1986, y el YUN-2 en 1987 (Villa-Navarro, 1989).
El complejo industrial más importante del país, con instalaciones en Coatzacoal-
cos, Nanchital, Minatitlán y Rabón Grande, está situado a lo largo del estuario de
uno de los ríos más caudalosos de la región. Las obras de habilitación del puerto
petrolero de Pajaritos eliminaron las funciones ecológicas de la Laguna, situada sobre
94

la margen derecha, a 4 km de la desembocadura. En términos de contaminación por
hidrocarburos, la región del río Coatzacoalcos constituye el caso más dramático de
desequilibrio tanto por sus actividades petroleras como por la calidad de su medio
(Toledo et al., 1986).
Los análisis de hidrocarburos alifáticos y aromáticos en la costa de Veracruz
(Vázquez et al., 1991) confirman el predominio de compuestos aromáticos. Las
fuentes de hidrocarburos fueron las filtraciones naturales de aceite.
La cantidad de petróleo que se encuentra flotando en la superficie del mar (región
de Veracruz), se debe a la compactación de sedimentos, provocando el movimiento
del hidrocarburo (Sweet; citado por Geyer, 1979).
La región mencionada posee la mayor concentración de plantas petroquímicas
básicas y secundarias de México y una de las más grandes de Latinoamérica; es el
área más afectada por las actividades petroleras de la costa mexicana y una de las
más contaminadas en el mundo (Toledo et al., 1986).
En el estado de Michoacán, en junio de 1993, el Betula derramó 10 toneladas
de combustible y ácido sulfúrico, afectando sobre todo la actividad pesquera local
(Gurza, 1994).
En el canal de Panamá, un promedio anual de 900 barriles de petróleo son de-
rramados en esta zona; más del 90 por ciento de éste se recupera, por ello no han
sido observados efectos de deterioro en la fauna acuática de esta zona. En Puerto
Armuelles los derrames son de mil barriles por año, la mayoría de los cuales se
recuperan (Kwiecinsky, 1981).
En las playas de Puerto Rico, a 500 metros de la costa, una barcaza encalló, provo-
cando una catástrofe en la zona por el derrame de petróleo las playas fueron afectadas
por la marea negra y el fuerte olor a combustible (Ansa, AFP, DPA, UPI, AP y Reuter,
1994). Guardacostas estadounidenses colocaron una valla en un sector turístico de San
Juan. La barcaza, que cargaba un millón y medio de galones de petróleo pesado, vertió
unos 35 mil barriles al mar. En el condado Lagoon se derramaron 30 mil galones de
aceite pesado y no diesel, como se había reportado, por lo que las playas estuvieron
cerradas durante un mes en una de las temporadas turísticas más altas.
Los resultados del derrame de 16 mil 800 barriles de petróleo en las playas de
Conchan (Perú), muestran que en la arena el petróleo afecta las comunidades bentó-
nicas e intermareal, mientras que en las rocas, el petróleo tiene un efecto continuo
sobre las algas. El petróleo remanente en mar abierto después de 18 días de haber
ocurrido el derrame afecta la pesca artesanal, moluscos, crustáceos y equinodermos
(Instituto Mar del Perú, 1987).

ORGANISMOS, LEYES, ACUERDOS, ETCÉTERA

Mecanismos institucionales como la Organización Marítima Internacional (OMI),
Internacional Tanker Owners Pollution Federation Limited (ITOPF), y la ya men-
95

cionada International Petroleum Industry Environmental Conservation Association,
crean herramientas sobre prácticas correctas en la preparación y la respuesta ante
derrame de hidrocarburos, como el desarrollo de mapas de sensibilidad para enfrentar
derrames de hidrocarburos.
La Convención Internacional para la Prevención de la Contaminación de los Barcos
(conocida por su acrónimo en inglés MARPOL) establece un marco de regulación de
descargas de hidrocarburos. Un vacío es la limpieza furtiva de depósitos en alta mar.
El Acuerdo de Bonn, suscrito en 1969, hizo hincapié en el control de la conta-
minación por petróleo en el Mar del Norte. La ambiciosa Conferencia de Helsinki
(1974) ha sido la primera en abordar no sólo la contaminación marina, sino también
la terrestre a causa de la polución (Hermann Blume, 1987).
En México no fue sino hasta el 30 de enero de 1978 cuando, por decreto presi-
dencial, se le confirieron a la Secretaría de Marina las funciones de vigilancia, en
coordinación con otras secretarías por medio del Programa Nacional para la Pre-
vención de la Contaminación por Hidrocarburos, estableciendo diversos convenios,
tratados y acuerdos, como el Acuerdo Bilateral México-Estados Unidos, suscrito el
24 de julio de 1980 con la finalidad de controlar y prevenir conjuntamente cualquier
contingencia por derrame de hidrocarburos y otras sustancias nocivas en el mar
(Hernández-Ramírez, 1991).
La primera organización para responder a derrames, es una compañía fundada y
financiada por la Marine Spill Response Corp. (MSRC). Dicha organización fomenta la in-
vestigación sobre derrames de petróleo (International Petroleum Enciclopedia, 1992).
En Malasia, la Compañía Petrolera Petronas realiza estudios enfocados a planes
de contingencia en caso de derrames, los cuales incluyen mapas de índices de sen-
sibilidad ambiental en la biodegradación del petróleo crudo y sus residuos también
lleva a cabo estudios ambientales del macrobentos, información útil de soporte para
llevar a cabo los estudios de impacto ambiental (Hussein y Abdul, 1992).
Hasta la fecha diversas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales
han abordado la problemática ambiental, como son las sesiones 29 y 30 de la Marine
Enviroment Protection Comité (MEPC), de la Internacional Maritime Organization
(IMO) (Miranda, 1990); la Conferencia Ministerial sobre Medio Ambiente y Desarrollo
en 1990 y la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y Desarrollo
(UNCED) en julio de 1992 (Hussein y Abdul, 1992); destacando las medidas para
prevenir descargas de petróleo accidental, así como futuros trabajos con el Grupo de
Expertos sobre Aspectos Científicos de Contaminación (GESAMP) (Miranda, 1990).
Una serie de modelos ha sido creado para seguir el desarrollo y declarar estra-
tégicamente los efectos acumulativos de diversas fuentes de descarga de petróleo en
muchas localidades, como en el caso del Golfo de México (Grose et al., 1984).
Los investigadores utilizan la cromatografía de gases para identificar exactamente
el origen del vertimiento (Rhead, 1991). También se han creado membranas de ce-
lulosa para separar las gotas de petróleo en las emulsiones agua/petróleo, lo cual es
96

un avance significativo en comparación con los equipos mecánicos que no reducen el
contenido de petróleo por debajo de 40 partes por millón (Petroleum Review, 1993).
Asimismo se determina la toxicidad de combustibles del petróleo por medio de bacte-
rias luminiscentes, (Sistema Microtox, que es un liofilizado marino de Photobacterium
phosphorium) utilizado como un organismo de bioensayo (Eisman et. al., 1991).

EFECTOS ECOLÓGICOS

Cuando las gotas de petróleo son dispersadas en el agua de mar, éstas son absorbidas,
como otras partículas flotantes, por animales filtroalimentadores planctónicos, junto
con otros materiales indigestibles. De esta forma aparecerán regularmente en los
pellets fecales de copépodos, hasta 7 por ciento de petróleo, que al caer al fondo es
absorbido por filtradores de fondo (Gerlach, 1981).
Las poblaciones intermareales de la zona o cercanas al área afectada por un
derrame pueden ser dañadas por envenenamiento de organismos (efecto químico),
sofocación o impedimento mecánico (efecto físico); el petróleo puede penetrar a las
plantas por los espacios intercelulares y posiblemente también en el sistema vascular
(Cowell, 1971).
Muchos patrones de conducta son esenciales para la sobrevivencia de los organis-
mos marinos, éstos se disparan como mensajes. La atracción y repulsión química de
tales compuestos juega un papel clave en la caza del alimento, huída de los predadores,
identificación de hábitat y atracción sexual; el petróleo o fracciones de él pueden
interferir en tales procesos al bloquear los receptores sensoriales de los organismos
marinos o por implicación de estímulos naturales y su falsa atracción como respuesta
(Milne, 1976). La fracción soluble en agua está compuesta principalmente de hidro-
carburos aromáticos tales como el benceno y tolueno en niveles de 1 ppb e interfieren
en el comportamiento de algunos cangrejos y caracoles (Jacobson y Boylan, 1973;
F.T. Takahasi y Kittredge, 1973; Jonhson, 1977; en Geyer, 1981).
Una gran cantidad de resultados sobre los efectos del petróleo en organismos de
diferentes grupos taxonómicos no indica una secuencia clara en la resistencia a este
compuesto como una tendencia general, únicamente se puede postular la siguiente
secuencia de disminución de sensibilidad en los organismos: algas unicelulares,
crustáceos, peces, moluscos, macrofitas (Patin, 1982).
Sin embargo, insistimos en que no se trata de hacer un inventario de pérdidas,
sino de entender que cada caso amerita que, dentro de la problemática ambiental, se
visualicen los efectos negativos, y las pérdidas, más allá de los elementos directamente
tocados o dañados. Aquí entran en juego los conceptos de “especie clave” y “conecti-
vidad” (Paine, 1966; 1980; en Escofet, 1989), donde las unidades individuales tienen
diferente importancia funcional dentro del sistema, dependiendo de las características
de sus vías conectivas; la alteración, modificación o desaparición pueden mostrarse
fuera del elemento directamente afectado dependiendo de su importancia funcional;
97

las vías conectivas de mayor intensidad definen líneas de vulnerabilidad que facilitan
el desplazamiento del efecto. Estos conceptos son equivalentes a las relaciones de
fuerza y resistencia que gobiernan el comportamiento estructural de las construcciones
(puentes, edificios, etc.).
Por estas razones, si hacemos un estudio posterior a un derrame de hidrocarbu-
ros y encontramos que ciertas almejas y ostiones (como el caso de Trinidad, donde
las aguas contienen filtraciones naturales de petróleo [Geyer, 1979]), presentan un
crecimiento favorable, no es que directamente los beneficie dicha filtración; sino que
el petróleo ha tenido un efecto negativo sobre los demás organismos que compiten
por el mismo alimento.

FORMAS DE MITIGACIÓN DE LOS IMPACTOS AMBIENTALES

Las técnicas de mitigación que se han empleado durante o después de un derrame de
hidrocarburos, como la utilización de dispersantes químicos, el dragado, la quema,
no han arrojado resultados positivos; en cambio, muchas veces la no aplicación de
tales recursos ha sido mejor (Dutrieux, 1992; Obot, 1992).
Muchos derrames de petróleo que se han congelado por la baja temperatura del
agua y del aire y que afectaron la zona costera (zonas protegidas con alta energía,
playas arenosas y zonas rocosas), fueron fácilmente removidos de las playas afectadas
(Strand et al., 1992).
Los buques cisterna especialmente construidos para la incineración, ofrecen una
alternativa a los vertidos. A 1,350 grados centígrados, los bifenilos policlorados
tóxicos se descomponen en ácido clorhídrico y agua (Hermamn Blume, 1987).
Métodos como la aplicación de biosurfactantes, producidos por bacterias de los
géneros Corinebacterium, Nocardia, Pseudomonas y Candida, entre los más impor-
tantes, resultan eficaces para la biodegradación de hidrocarburos poliaromáticos,
debido a su baja toxicidad y su alta eficiencia emulsificante (Atlas, 1984, Schmidt
et. al., 1987; en Montes de Oca, 1992).
En ocasiones todo el material se puede recuperar con el uso de dispersantes. Como
primer paso se trata de contener la sustancia por medio de barreras flotantes, luego,
si queda algún residuo, se aplica una especie de aserrín.
Para llevar a cabo cualquier plan de mitigación de impactos ambientales por
derrames de petróleo, es necesario contar con los recursos materiales y humanos
más idóneos.
En cuanto a los recursos humanos, se requiere de equipos con un alto nivel pro-
fesional y técnico, con capacidad para tomar decisiones, operar tecnología, trabajar
en equipo y coordinar acciones interinstitucionales.
En cuanto a los recursos materiales se deberá contar, entre otros, con:
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1. Equipo recolector que consta de bomba de succión y tanques de recepción con
filtros para separar agua de hidrocarburos.
2. Barreras flotantes para cercar el derrame de hidrocarburos y evitar que se
extienda, así como unidades flota media (remolcadores/lanchas) de auxilio.
3. Solventes químicos para disolver al máximo el hidrocarburo vertido.
4. Embarcaciones descontaminadoras.
5. Bombas desnatadoras.
6. Bombas aplicadoras de dispersante.
7. Lampazos mecánicos Oil Mop.
8. Absorbentes tipo toalla.
9. Absorbentes tipo salchicha.
10. Absorbentes en polvo.
11. Absorbentes estambre.
12. Dispersantes.
Es necesario verificar que el equipo e instalaciones, tales como mangueras, tubería,
válvulas, tanques de recepción, se encuentren en buenas condiciones para evitar fugas.
También es necesario revisar el equipo de operación a bordo: válvulas y tuberías.
Deberá existir, además, una buena comunicación buque/tierra, antes, durante y después
de las operaciones para verificar que éstas se lleven a buen término.
Se requiere también de un monitoreo de la calidad del agua de mar en la que se
toman muestras y se analizan; así como fotografías durante inspecciones oficiales y
de rutina para constatar que no ha existido derrame alguno.

RECOMENDACIONES GENERALES

Dadas las tendencias actuales de diversificación energética de otros países (Gutiérrez
et al., 1988; en Matsumoto, 1993) es necesario sustituir paulatinamente este recurso
(petróleo) por los llamados combustibles alternativos (llamados también combustibles
más limpios que son las gasolinas oxigenadas o reformuladas, los alcoholes y sus
mezclas, el gas natural comprimido y gas LP) (Ruiz-Santoyo, 1992). Dentro de las
fuentes alternativas están la solar fotovoltaica y la térmica, eólica, biomasa, micro-
hidráulica oceánica y geotérmica (Matsumoto, 1993).
Pero mientras se da esta sustitución paulatina, las posibilidades de reducir las
repercusiones de un derrame de hidrocarburos depende de las acciones que se tomen
antes, durante y después del evento.
Dentro de las acciones anteriores a un derrame está la elaboración de planes de
contingencia. Es importante que dichos planes consideren la participación pública
(Rosenberg et al., 1981), así como de los sectores que estarían directa o indirecta-
mente involucrados, como Turismo y Pesca, en una estrecha colaboración con las
99

dependencias gubernamentales (SEMAR, CONAGUA, PROFEPA, entre otras), en conjunto
con la paraestatal (Pemex, en este caso).
El Plan de contingencias debe impedir que el derrame llegue a bahías, esteros y
marismas, debido a que estos ambientes son ricos en vida.
Cierto es que abordar la problemática ambiental es “la moda”, sin embargo,
esto va más lejos, ya que las medidas que se toman en conjunto, harán más fácil su
posterior integración a los planes de desarrollo (local, municipal, etcétera).
Se recomienda estimar la extensión posible, que tendría un derrame de hidro-
carburos simulando un vertimiento o varios, por medio de modelos, para establecer
así el alcance que tendría dicho derrame. Ello permitiría evaluar el posible impacto
ambiental y determinar las acciones para controlarlo.
El establecimiento de un diálogo permanente con instituciones de educación e
investigación, es primordial para un intercambio de información sobre los efectos
negativos que tenga algún tipo de contaminante (en específico el de hidrocarburos del
petróleo), así como para la prevención, control y restauración del medio.

CONCLUSIONES

En la mayoría de los derrames registrados las repercusiones ambientales han sido
negativas; si bien algunos casos presentan signos de recuperación posterior al verti-
miento, otros aún resienten los efectos de la introducción de hidrocarburos ocurridos
en una localidad cercana, en tanto que otros más tardarán 5, 10, 20 o más años en
recuperar el estado que guardaba antes del evento.
La definición de impacto ambiental (mayor, moderado, menor o insignificante),
será definida en función de los componentes que interactúan con el medio ambiente
específico (tipo de hidrocarburo vertido, el efecto espaciotemporal, el estado biológico
de los organismos, duración del efecto, entre otros).
Las técnicas empleadas para mitigar el daño provocado por los derrames de petróleo
(quema, dragado, dispersantes químicos), no han arrojado resultados positivos.
En la actualidad está prohibido el uso de dispersantes químicos; todo el material
derramado debe ser recuperado por medio de barreras o absorbentes.

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DESNUTRICIÓN, HERENCIA Y RACISMO:
EL CASO DE LA PELAGRA

Mauricio Schoijet*

IDENTIFICACIÓN Y ESTUDIO DE LA PELAGRA

El Diccionario Porrúa define la pelagra como una “enfermedad crónica, caracterizada
por manifestaciones cutáneas y perturbaciones digestivas y nerviosas, producida por
defecto de alimentación, sobre todo de ciertas vitaminas”. Este padecimiento fue des-
crito por vez primera por el médico español Gaspar Casal en 1735, y posteriormente
en Italia en 1771 por Francesco Frapolli. Casal señaló una dieta inadecuada como la
causa probable, tesis que fue reiterada en 1862 por el médico francés Bouchard.
Es muy posible que este mal existiera durante largo tiempo en Estados Unidos
y fuera confundido con otras enfermedades. Sólo hasta 1906 fue identificada en un
asilo de enfermos mentales en Mount Vernon, Alabama. Hacia 1912 existía concien-
cia de que miles de casos habrían sido erróneamente diagnosticados atribuyendo los
síntomas a sífilis, malaria, anemia o escorbuto. El número de muertes inicialmente
reportado fue de algunos centenares por año, pero es muy probable que haya sido
considerablemente mayor porque la debilidad de los enfermos los hacía vulnerables
a otras enfermedades. La mayor parte de las víctimas eran pobres de los estados del
Sur, o en los así llamados border states, o estados de frontera, denominación que se
les daba a los estados del norte en los cuales no había esclavitud antes de la Guerra
de Secesión, es decir, Kentucky, Maryland y Virginia. Cabe recordar que los estados
del sur siempre fueron los más pobres y los de mayor población negra. En esa época
varios estados sureños trataban de atraer inversiones. Había algunas fábricas textiles,
y los salarios eran allí más bajos que en los estados del industrializado norte. Las
cámaras de comercio de los estados del sur mantenían los bajos salarios, en tanto que
favorecía las inversiones. El clima político de los estados del sur hacía más difícil la
formación de sindicatos. La situación sanitaria afectaba a los trabajadores, y constituía
por ello un obstáculo para las inversiones.
En 1908 se crearon varias comisiones locales para estudiar la enfermedad, así
como una asociación nacional con el mismo fin. En 1912 se formó, con apoyo del
gobierno federal, una comisión para investigar la pelagra. Los estudios tuvieron lugar
en la New York Post-Graduate Medical School, con participación de un médico del
ejército y otro de la marina. También colaboró Charles B. Davenport y su asistente,
la médica Elizabeth Muncey. La Comisión comenzó un estudio de campo en la ciudad
de Spartanburg, Carolina del Sur.

* Departamento El Hombre y su Ambiente, Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco.
104

Los datos sobre Joseph Goldberger (1873-1928) provienen de una biografía pu-
blicada por Parsons.1 Goldberger era un médico judío nacido en Hungría, que había
llegado a Estados Unidos siendo aún un niño y fue el único entre ocho hermanos que
siguió estudios universitarios. Entre los investigadores médicos se han dado muchos
casos de víctimas que han sido objetos de estudio. Goldberger contrajo tres veces
enfermedades, dos en territorio mexicano. En 1902 contrajo la fiebre amarilla en
Tampico; en 1907 el dengue en Brownsville, Texas, y en 1910 el tifus, debido a un
accidente de laboratorio en la ciudad de México. Entre 1909 y 1914 fue el investigador
más reconocido en estudios de campo de enfermedades infecciosas del United States
Public Health Service. Estudió la pelagra por una sugerencia del cirujano general del
gobierno de Estados Unidos.

EL RACISMO “CIENTÍFICO” DE GOBINEAU A DAVENPORT

El racismo, es decir, la existencia de prejuicios étnicos de una población contra otras,
es muy antiguo. También lo es la discriminación contra ciertos grupos religiosos,
como los judíos, y los conflictos violentos causados por la intolerancia religiosa,
como por ejemplo la masacre de los protestantes franceses a mano de los católicos
en la llamada Noche de San Bartolomé en el siglo XVII. A causa del racismo también
se dio la antigua práctica de la esclavitud, que los colonizadores europeos introdu-
jeron en el continente americano, y que fue gradualmente abolida por varios países
europeos, como Gran Bretaña y Francia a fines del siglo XVIII y comienzos del XIX,
y posteriormente en los países latinoamericanos que se independizaron de España y
Portugal. En éstos la abolición fue gradual, pero en Estados Unidos dio lugar a la
Guerra de Secesión, entre 1861 y 1865. Posteriormente se formó una sociedad racista
que buscaba mantener la supremacía blanca y protestante por métodos terroristas, el
llamado Ku Klux Klan, que asesinó a miles de personas, no sólo negros sino también
judíos y católicos.
En el siglo XIX, de manera paralela a la expansión imperialista europea en Asia
y África, se popularizó el darwinismo social o spencerianismo (por el filósofo inglés
Herbert Spencer, 1820-1903) y un racismo “científico”, en autores como el conde
Arthur de Gobineau (1816-1882), quien publicó en 1853 un libro titulado La des-
igualdad de las razas humanas, que buscaba una fundamentación teórica del racismo.
En 1900, con el redescubrimiento del olvidado artículo de Gregor Mendel, apareció
la ciencia de la genética. Algunos de los primeros genetistas fueron racistas que tra-
taron de generalizar los avances de la genética al caso de la especie humana, y que
extrapolaron arbitrariamente los datos biológicos a fenómenos sociales, clasificando
como de origen genético a determinadas conductas sociales, como el “nomadismo”, o
tendencia de determinados individuos a cambiar con demasiada frecuencia de trabajo

1
Robert Percival Parsons, Trail to Light: A Biography of Joseph Goldberger.
105

o lugar de residencia. Estos genetistas contribuyeron a la aparición de la eugenesia,
supuesta ciencia que buscaba limitar la propagación de los inadaptados. Desde la
primera década del siglo XX se adoptaron en varias localidades de Estados Unidos
leyes racistas que imponían la esterilización a delincuentes comunes. El líder de la
investigación seudocientífica en este terreno fue un genetista llamado Charles Daven-
port, que recibió cuantiosas donaciones de personajes adinerados para la construcción
y operación de un laboratorio para estudios de herencia en seres humanos en Cold
Spring Harbor, estado de Nueva York.

EL PAPEL DE GOLDBERGER Y DAVENPORT
EN EL ESTUDIO DE LA PELAGRA

Goldberger había considerado al tifus como una de las “enfermedades de la suciedad”
(filth diseases), en la medida en que dependía de las condiciones sanitarias, disminu-
yendo o desapareciendo en cuanto éstas eran suficientemente buenas.
No encontró un solo caso de pelagra entre los ricos. En cambio detectó muchos
en lugares donde había una gran pobreza, es decir, en orfanatos, asilos, prisiones
e instituciones para deficientes mentales. Pero no se enfermaban los empleados de
asilos o prisiones, tampoco los ciudadanos de Spartanburg que vivían en buenas
condiciones.
Goldberger relacionó la aparición de la pelagra con una alimentación inadecuada,
que no incluía proteínas, es decir, pobre en carne, aves, pescado, lácteos, frutas y
vegetales. En colaboración con Edgar Sydenstricker, economista del US Public Health
Service compiló estadísticas sobre presupuestos familiares, dietas y precios de los
alimentos. En octubre de 1915 presentaron estos datos en una reunión de la Sociedad
de Estudios sobre la Pelagra. Mostraban que la capacidad de compra de alimentos
por las familias era más baja en los estados del sur, particularmente en las ciudades
en que operaban las fábricas textiles. El año siguiente publicaron un artículo sobre
los resultados negativos en experimentos de transmisión de la pelagra en humanos
por inyección de sangre en enfermos e ingestión de excrementos de éstos.
En la primavera de 1915 Goldberger realizó un experimento con doce presos de
la prisión estatal del estado de Mississipi que se prestaron como voluntarios, alimen-
tándolos con una dieta rica en grasas y carbohidratos pero deficiente en proteínas,
con lo que logró inducir la pelagra en éstos.
Ward J. Mac Neal, director de la mencionada escuela de posgrado del New York
Medical Center, encontró que en Spartanburg, en las casas con buenas instalaciones
sanitarias, no se presentaban casos de pelagra, pero sí los había en aquellas que
contaban con instalaciones deficientes. Goldberger planteó que se trataba de una
correlación espúrea, ya que tanto la pelagra como las instalaciones deficientes tenían
la misma causa, es decir la pobreza.
106

Las investigaciones de Goldberger tornaron superflua a la Comisión de Estudio
sobre la Pelagra, ya que él aclaró el problema. Por otro lado Davenport planteo una
hipótesis sobre el posible origen genético de este mal. En efecto, encontró familias
con antecedentes de la enfermedad en varias generaciones. En 1916 publicó junto con
la señora Muncey un artículo acerca de esta hipótesis en la revista médica Archives of
Internal Medicine. En 1914 Davenport tomó el control de la comisión para estudio de
la pelagra, elaborando junto con su asistente un reporte de 400 páginas. Según ellos la
pobreza era también debida a causas hereditarias. De una manera deshonesta citaban
a los dos médicos militares que integraron la Comisión y que ya habían aceptado el
punto de vista de Goldberger.
No sólo el racismo sino también la deficiente educación que recibían los médi-
cos, y que fue reconocida en 1910 en un reporte de la Carnegie Foundation for the
Advancement of Teaching, provocaron que se demorara el reconocimiento al trabajo
de Goldberger. Los legisladores racistas de los estados del sur preferían creer que se
trataba de una enfermedad hereditaria, ya que en ese caso no había nada que hacer.
En diciembre de 1915 Charles W. Eliot, ex rector de la Universidad de Harvard
y presidente de la Asociación Norteamericana para el Avance de la Ciencia, dio
una conferencia sobre el desarrollo de las ciencias biológicas. En su alocución no
mencionó el trabajo de Goldberger, probablemente porque unos años antes había
participado como vicepresidente del Primer Congreso Mundial de Eugenesia, que se
realizó en Londres. Por lo menos hasta 1929 siguieron publicándose artículos que
defendían las hipótesis de que se trataba de una enfermedad hereditaria o causada
por un agente infeccioso.
El descubrimiento de Goldberger no tuvo efectos prácticos inmediatos, ya que el
número de casos reportados de muerte por causa de la pelagra siguió en aumento,
de 800 en 1914 a 6,500 en 1928. La situación cambió con la elección de Franklin
Roosevelt a la presidencia, ya que éste impulsó medidas de ayuda del gobierno federal
para combatir la pobreza, con lo que el número de muertes bajó a 3,600 en 1934. En
1941 fueron 1,800, hacia 1968 la enfermedad prácticamente había desaparecido.

BIBLIOGRAFÍA

Robert Percival Parsons, Trail to Light: A Biography of Joseph Goldberger, Bobbs-
Merrill Co., Indianapolis, 1943. La información sobre las investigaciones de
Goldberger y el papel de Davenport provienen de The Legacy of Malthus, de Allan
Chase, Knopf, (1976), capítulo 9, p. 201-225, “A Few False Correlations. A Few
Million Real Deaths: Scientific Racism Prevails over Scientific Truth”. Chase fue
un investigador independiente. Nació en 1913 y publicó Biological Imperatives
en 1972.
INVESTIGACIÓN REGIONAL
FEBRERO DEL 2005:
ELECCIONES Y CIUDADANOS

Adán Aguirre Benítez*

EL CONTEXTO POLÍTICO:
LA EVOLUCIÓN DEL EQUILIBRIO
DE LA CORRELACIÓN DE FUERZAS PRI-PRD.

De todos es conocida la evolución que ha tenido la correlación de fuerzas en la lucha por
el poder entre el PRI y el PRD a nivel de elecciones municipales, estatales y federales.
De manera general, esta evolución ha favorecido, cuantitativa y cualitativamente al
PRD, dado que en 1990 apenas contaba con un 12% de la votación y en las elecciones
federales del 2002 alcanzó la cifra record del 46%, lo cual le permitía gobernar al
60% de la población de Guerrero y constituirse en la primera fuerza política de la
entidad. En las elecciones para gobernador del 6 de febrero del 2005 el PRD alcanzó
el nuevo récord al obtener casi 540 mil votos, con los que ganó las siete regiones y
22 de los 28 distritos de Guerrero.
En las elecciones del 2005, oficialmente, el Consejo Estatal Electoral manejó que,
de un padrón total de 2 millones 37 mil ciudadanos con derecho a voto, sólo votó alre-
dedor del 52%. Sin embargo, según estimaciones de los especialistas que consideran
que aproximadamente 550 mil empadronados guerrerenses emigraron hacia Estados
Unidos, el padrón de los que podían votar realmente era de alrededor de 1 millón 550
mil ciudadanos. De ese modo, tomando en cuenta los votos válidos, más los anulados
y las abstenciones, la votación total ascendió a casi el 70% del padrón real.
De manera contraria, la evolución del PRI ha descrito dos tendencias: en términos
absolutos, este instituto político ha evolucionado, siguiendo el crecimiento del padrón
electoral, que ha aumentado en numero considerablemente; sin embargo, en términos
relativos y de manera constante, la evolución ha sido hacia el decrecimiento, tomando
en cuenta el porcentaje del padrón total y los avances porcentuales de los partidos
de oposición. A pesar de ese decrecimiento, dicha evolución ha sido irregular y no
lineal, porque ha perdido y recuperado algunos municipios (como Iguala, Cutzamala,
Ajuchitlán y otros) y algunos no los ha podido recuperar desde la primera vez que
los perdió (como Teloloapan y Acapulco), dado que los ha perdido constantemente,
elección tras elección, debido a factores que aún no han sido analizados.
La evolución decreciente del PRI, tiene una lectura simple y una compleja. La
simple o superficial indica que el partido está envejeciendo y está resultando obsoleto

* Docente e investigador de tiempo completo del Instituto de Investigación Científico. Humanístico
Social. Universidad Autónoma de Guerrero.
110

para enfrentar la nueva problemática de la entidad, que está pasando de una sociedad
tradicional a una moderna, cada vez más informada, crítica y consciente del voto
como una arma para premiar o castigar y fuertemente golpeada por las carencias y
falta de perspectivas.
La interpretación compleja significa, primero, que en los tiempos actuales toda
elección es difícil de tal manera que, para que algún candidato gane un puesto de
elección, tendrá que esforzarse con inteligencia, sagacidad, constancia, con estrategias
y tácticas adaptadas a la realidad de cada momento electoral y a cada puesto; además,
para mantenerse en el poder sin ser cuestionado seriamente, tendrá que recurrir a
nuevas formas de gobierno: una administración más eficiente y transparente, con pla-
neación y programación de la administración pública y, finalmente, la aplicación de
políticas públicas realistas, que se impulsen con consenso social y trabajo colectivo,
con actitudes de servicio en la administración pública, de diálogo con la población y
de sensibilidad y cercanía a las demandas de la sociedad.
Además, se ha observado que las formas de gobernar de los gobiernos priístas han
sido deficientes por incapacidad política y administrativa, por el desconocimiento y
mal, manejo de las nuevas formas administrativas (demasiado burocratismo y falta
de capacitación administrativa y de gestión), añadiendo una errática e improvisada
aplicación de las políticas públicas.
Además, entre las élites gobernantes y las bases sociales se han producido fuertes
fisuras debido al divorcio de intereses entre unas y otras. Mientras se observa un afán
desmedido de lucro en los funcionarios, corrupción y apetito desenfrenado de hacer
carrera a cualquier precio; las bases sociales, por el contrario, buscan afanosamente
una mayor y mejor participación democrática, salir de la pobreza y la marginación,
buscando oportunidades económicas y políticas.
Los vínculos entre partido político, militantes y simpatizantes se muestran frágiles y
endebles, debido al monopolio de unos pocos en la dirigencia, que no quieren compartir
el poder político con nadie y la relación partido-sociedad se ha convertido exclusivamente
en una relación de intereses electorales y de satisfacción inmediata de necesidades margi-
nales, que la ha convertido en una relación poco sólida y llena de obstáculos.
Este escenario y su evolución declinante, muestran un PRI anquilosado y desfasado,
que propone siempre lo mismo en cada elección y que no es capaz de enfrentar los
nuevos retos de la democracia, la modernidad y las de la nueva sociedad que se está
configurando.
111

LOS PARTIDOS MINORITARIOS:
CONVERGENCIA DEMOCRÁTICA (CD), ACCIÓN NACIONAL (PAN),
DE LA REVOLUCIÓN DEL SUR (PRS), DEL TRABAJO (PT)
Y VERDE ECOLOGISTA DE MÉXICO (PVEM)

Hablar de los partidos minoritarios en Guerrero es hablar realmente de minorías po-
líticas (cuantitativamente hablando) en comparación con los actuales grandes partidos
del PRI y PRD, que han logrado, con mayoría absoluta, llamar la atención de militantes
y simpatizantes de todo Guerrero.
Sin embargo, desde el punto de vista cualitativo y dado el equilibrio de la corre-
lación de fuerzas entre el PRI y el PRD, la importancia de las minorías políticas se ha
convertido en el fiel de la balanza de varias elecciones locales y estatales.
Precisamente, en la elección de febrero del 2005, las minorías aliadas constitu-
yeron un bloque que, entre otros, desempeñó un papel decisivo en el resultado de las
votaciones. El desmoronamiento del PRI por parte de la Alianza por Guerrero, dirigida
por el diputado priísta Carlos Sánchez Barrios y el apoyo del PRS y de Convergencia
Democrática al PRD, jugaron un papel fundamental de simpatía ante los militantes y
simpatizantes de estos grupos y ante la opinión ciudadana en general, quienes vieron
en el candidato del PRD un aglutinador de voluntades para buscar un cambio político
hacia nuevas formas de gobernar y hacer política, porque la sociedad guerrerense
ha estado cambiando desde hace algunos años y continúa, aunque lentamente, en su
evolución hacia una sociedad moderna. Esta última afirmación nos conduce a buscar
un acercamiento a la sociedad actual de Guerrero y a intentar encontrar los caminos
hacia las metas y objetivos políticos que desea alcanzar.

LA NUEVA SOCIEDAD GUERRERENSE

De manera general, podemos caracterizar a la guerrerense como una sociedad en
tránsito de lo tradicional a lo moderno y, en algunos lugares y grupos pequeños, de
lo moderno a lo posmoderno.
El tránsito de lo tradicional a lo moderno se caracteriza por pasar de una sociedad
aislada, estática, casi en autarquía, con predominancia de las relaciones familiares y
cultura tradicional (relaciones de parentesco, fiestas, ritos y cosmovisión sobrenatural)
a una sociedad comunicada, (que cuenta con más y mejores vías de comunicación
terrestre y electrónica), en continua movilidad (migración temporal y definitiva) y en
permanente interdependencia y comunicación interregional, nacional e internacional,
con otros grupos e individuos, cuya influencia se deja sentir en las formas de vida y
de comportamiento.
Desde el punto de vista político, la sociedad tradicional dependía de los princi-
pales del pueblo, del caciquismo, de un partido político y del centralismo autoritario
del presidente municipal, del gobernador o del presidente de la república. Incluso
112

se manifestaba un cierto respeto sacralizado y temor especial a las autoridades que
detentaban el poder.
Actualmente, ese temor paternalista o autoritario se ha perdido o se está perdiendo
y lo están reemplazando por críticas abiertas y públicas (en ocasiones hasta violentas
y soeces), con manifestaciones callejeras y utilizando el voto como forma eficaz de
rechazo y de desacuerdo, no sólo de los opositores, sino también de los propios mi-
litantes, simpatizantes y hasta de los líderes del mismo partido.
Dicho de otro modo, estamos asistiendo a la desacralización del poder y al des-
plazamiento del poder absoluto y sacralizado (monopolizado en una persona o en
un pequeño grupo), al poder relativo de la sociedad, donde la ciudadanía tiene la
última palabra.
Es evidente que esta nueva sociedad se está configurando y quedan aún muchos
ciudadanos anclados en las inercias y resistencias a ese cambio que está avanzando más
rápidamente de lo que imaginamos y donde los grupos e individuos más dinámicos,
más inquietos y preparados, están conduciendo y hegemonizando ese proceso y con-
tagiando a la mayoría de la sociedad guerrerense. El resultado final es un escenario,
con una sociedad mayoritariamente informada, inquieta y convencida del poder de la
información, del voto y de sus derechos civiles y políticos. Ciertamente queda aún
un buen porcentaje de ciudadanos anclados en la sociedad tradicional y una minoría
que empuja hacia la posmodernidad.
La otra característica que se está configurando en la sociedad guerrerense (de
manera más lenta y atrasada que en el país) es el tránsito de lo público a lo privado.
Es decir, está pasando de la conciencia de orfandad y dependencia del Estado y del
gobierno a la conciencia y convencimiento de sus capacidades y posibilidades reales
como personas y grupos, tanto económica como políticamente. El adelgazamiento
del Estado con el desmantelamiento de sus empresas, instituciones y programas y el
proceso de privatización iniciada en los años ochentas y profundizada en los noventas
están provocando este fenómeno.
En el plano político, el proceso de privatización está despedazando el corpora-
tivismo y todas las formas antiguas de clientelismo político, así como las antiguas
formas de organización política y las ideologías, dado que el proyecto neoliberal ha
lanzado los anzuelos del individualismo, haciendo creer que sólo triunfará el que
tenga y desarrolle sus capacidades individuales y que la solidaridad humanista y de
clase no sirve para nada porque obstaculiza el desarrollo de los individuos y de las
sociedades.
Estos mitos o medias verdades, han hecho mella en los grupos e individuos,
quienes no quieren saber más de asociaciones, grupos o partidos, excepto cuando el
beneficio personal está por delante, y dado que los detentadores del poder económico
y político han puesto las reglas del juego, prefieren seguir la corriente a enfrentarla
construyendo nuevos modelos de desarrollo más equitativo y sustentable.
113

El hecho de aceptar la fuerza y la capacidad individual por encima de la de gru-
po, organización o partido, acaba con la conciencia política de que la unión hace la
fuerza, acaba también con la ideología que cohesionaba el colectivo social y despo-
litiza completamente, poniendo en su lugar la ideología del beneficio personal y la
rentabilidad individual. Esta sociedad individualizada es presa fácil de las sociedades
anónimas, corporaciones y empresas, quienes están logrando minar el poder colectivo
de la sociedad.
Finalmente, otra característica más de la sociedad guerrerense es que es una socie-
dad sumergida en la incertidumbre y la inseguridad política, económica y hasta física,
que provoca, a su vez, que todos vivamos en una psicosis, individual o colectiva y en
tensión permanente que está provocando la desorganización y el desgarramiento de
la sociedad, porque ya no hay normas a seguir, ni quien las respete, y los diputados
optan por salirse por la tangente y no legislar sobre esos problemas. La normatividad
existente se viola todos los días y no hay poder humano que la detenga; la impunidad
reina por todas partes y nadie mueve un dedo, salvo si te rebelas ante el sistema o no
tienes los necesarios sustentos con los poderosos.
Existe una fuerte desorganización institucional, partidaria y gubernamental. En
economía nadie está seguro de conseguir o mantenerse en su trabajo; no se sabe
cuándo van a subir los precios; los salarios se deterioran de tal modo que obligan al
multichambismo, a la economía informal y a la emigración. En política, nadie sabe
quién es realmente su compañero de partido, su adversario o su enemigo.
De hecho, los partidos políticos se están convirtiendo en partidos de simpatizan-
tes porque están perdiendo a sus militantes y frecuentemente hasta a sus dirigentes.
Hasta las relaciones familiares se han deteriorado y, con frecuencia, funcionan con
rupturas y conflictos.
En Guerrero, la sociedad se está desgarrando también a causa de dos tipos de
violencia: la provocada por la inseguridad pública debido a los asaltos, secuestros y
robos, y la institucional causada por la falta de un sistema normativo y ético que se
respete, se haga respetar y sirva de frontera de las conductas. La primera tiene una
explicación parcial en la pobreza, la marginación y el desempleo y la segunda es por
falta de voluntad política para establecer las reglas necesarias de convivencia, de echar
a andar los mecanismos para su cumplimiento y de castigar con justicia y equidad a
los transgresores. Este desgarramiento social está desembocando en la actual violencia
y la que está por venir, y es causa y efecto también de la corrupción generalizada en
gobernantes y gobernados, tanto de derecha, de izquierda y de centro, con algunas
variantes entre ellos.
En esta nueva sociedad, los discursos tradicionales, la demagogia, el corporativis-
mo y las formas de organización antiguas, ya casi no cuentan ni tienen valor para la
ciudadanía y recurrir a ellas como arma fundamental, es condenarse al fracaso. En
general, todo lo pasado no cuenta y lo único válido es el presente y el futuro.
114

La revolución mexicana y sus principios, (antigua bandera del PRI) es algo ob-
soleto y sin importancia y la ideología que de ella deriva tampoco importa para los
nuevos valores establecidos; ahora se quiere cambiar hasta la historia. Esto conduce
a una nueva valoración de la realidad; lo que vale es lo privado y no lo público, en
educación, salud, etcétera y se hace una dicotomía de individuos, partidos, regiones,
estados y países con y sin valor, según pertenezcan a lo privado o a lo público.
Los escenarios de esta sociedad compleja y difícil fueron el objeto de las campañas
políticas y los políticos respondieron (mal o bien) a las expectativas y esperanzas de
estos individuos y grupos concretos en este momento histórico. El éxito del contador
Zeferino Torreblanca Galindo demostró que respondió mejor a las expectativas de la
ciudadanía, aunque está por confirmarse si se harán realidad a lo largo de su período
de gobierno.

CIUDADANÍA Y PARTIDOS POLÍTICOS:
UNA HISTORIA DE ENCUENTROS Y DESENCUENTROS.

Otro de los efectos del tránsito de lo público a lo privado es el despojamiento doctrinal
de los partidos. Éstos se quedaron sin doctrina. ¿Dónde quedó la doctrina priísta de la
revolución mexicana? Desde 1985 ya no se escucha hablar de ella. ¿Y los principios
y lucha por una sociedad socialista de los partidos de izquierda? No se mencionan
más, salvo algunos individuos y pequeños grupos radicales marginados dentro de los
mismos partidos o de la ciudadanía.
Por ello, los partidos políticos aparecen y se muestran como pragmáticos, eclécticos
y realistas. El efecto sobre los dirigentes, militantes, simpatizantes y sociedad en ge-
neral es parecido. La carencia de ideología y de principios los empuja al pragmatismo
y al eclecticismo, que a su vez se manifiesta en desmoronamientos y migración de un
partido a otro. Este hecho hace que los partidos políticos, sus dirigentes y militantes no
tengan consistencia y se muestren inseguros al no saber con quién cuentan realmente.
El electorado se ha vuelto tierra de nadie y escenario de inseguridad electoral donde
todo se puede definir o cambiar en cualquier momento, dependiendo de la oferta
política y de las estrategias que se elijan.
Por eso mismo, la relación entre los ciudadanos y los partidos políticos se en-
cuentra también en continuo cambio. Un pequeño grupo de ciudadanos, en relación
a la totalidad de los votantes, se mantiene fiel al partido por intereses de poder o por
hacer carrera política, por obtener o mantenerse en el trabajo, por agradecimiento
o por convicción en la validez de sus principios y su historia. Ellos constituyen el
voto duro.
Sin embargo, la absoluta mayoría de los votantes se encuentra en una situación
indefinida y gelatinosa en medio de una fuerte incredulidad y desconfianza en los
partidos políticos, en los gobernantes y en la clase política, a quienes no aceptan como
reales representantes ni dirigentes y que a la menor oportunidad se les critica o le dan
115

la espalda. El abstencionismo en las elecciones y los cambios de un partido a otro, de
militantes y dirigentes, son sólo dos indicadores de esta nueva realidad.
Por ello la relación entre ciudadanía y partidos políticos se ha convertido en una
historia de encuentros y desencuentros. Da la impresión que la ciudadanía considera
a los partidos y a la clase política como un mal menor y necesario para el relevo de
las autoridades, con el cual hay que convivir y hasta cohabitar y del cual hay que
aprovecharse y sacarle los mayores beneficios posibles. Pero de ahí a confiar plena-
mente y para siempre hay un abismo.
Otro elemento a considerar son los intereses diferenciados de los sectores de los
ciudadanos. Aproximadamente el 37% de los votantes en la elección a gobernador
de 2005 fueron jóvenes entre 18 y 30 años, 16% fueron de la tercera edad y 47% de
edad mediana (31-59 años); del total de votantes, el 49% son mujeres, aunque más
de la mitad no acudieron a votar por diferentes razones. Los jóvenes tienen algunos
intereses comunes con los adultos: conservar la armonía, la paz y la sobrevivencia
familiar; sin embargo, tienen intereses propios: estudio, trabajo y dinero. La oferta
política de los candidatos en esa dirección fue decisiva en la elección más reciente.
Para los ciudadanos de la tercera edad, quienes cada día son más y bastante
activos, su interés oscila entre terminar sus años en relativa seguridad en cuanto a
salud y dinero y la preocupación por su familia. De ahí el éxito de la nueva “pensión
Guerrero”. Esos son sus intereses inmediatos y casi exclusivos; a ellos se respondió en
la reciente elección de manera diferenciada por parte de los candidatos y ello influyó
en la votación. Dada la ausencia de jubilación en la mayoría de ellos, la política, los
políticos y las elecciones les son indiferentes; de hecho, la mayoría se abstenía de votar,
pero en esta ocasión se les vio numerosos en la fila de las casillas de votación.
Por su activismo y por su número, las mujeres tienen ya ganado un espacio
fuerte en la política y en la economía. Sus intereses principales son de género: tener
representantes suficientes en los puestos, tranquilidad y seguridad familiar y trabajo
bien remunerado. Además, buena parte de ellas desconfían de los funcionarios y
fácilmente se lanzan contra ellos.
La indiferencia y la apatía de los ciudadanos hacia las elecciones, se traduce
en el abstencionismo, que, en las elecciones anteriores para gobernador, ascendió
aproximadamente a un 33% del padrón. Uno de los elementos que contaron en la
reciente elección de gobernador, fue precisamente la afluencia de buena parte de los
abstencionistas, porque vieron en la persona y la oferta política del candidato del PRD
la esperanza y posibilidad de cambiar de un gobierno anquilosado y anclado en un
modelo de gobierno anacrónico, a un gobierno más eficiente, honesto y moderno.

CONCLUSIONES.

El reciente proceso electoral nos permite sacar algunas conclusiones entre las cuales
aparecen como más importantes las siguientes:
116

1. La ciudadanía desempeñó un papel fundamental para el triunfo de la oposi-
ción, coaligada con los partidos políticos, para el relevo gubernamental y la
alternancia política de Guerrero.
2. El triunfo del candidato del PRD se debió fundamentalmente a la conjunción
de candidato, oferta política, alianzas partidarias y ciudadanía. De manera
opuesta, el PRI le apostó al voto duro, al corporativismo, a las promesas, sin
articular con solidez la relación entre el partido y los ciudadanos.
3. Los partidos políticos continúan en crisis debido a su alejamiento de la ciu-
dadanía, a la falta de liderazgos y de una estructura orgánica que cubra el
espectro de militantes, simpatizantes y ciudadanía.
4. La votación masiva de los guerrerenses demuestra que la aparente apatía e indiferen-
cia hacia la política y los procesos electorales puede cambiar cuando se les presenta
un candidato creíble, confiable y una oferta política realista y de cambio.

HEMEROGRAFÍA

Diarios: De diciembre del 2004 al 20 de febrero del 2005.
La Jornada
Reforma
El Universal
El Sur
Vértice
Diario 17

BIBLIOGRAFÍA

Aguirre, Adán, y Moisés Alcaraz, “Guerrero: Avance democrático o retroceso? El
proceso de selección interna del candidato a gobernador del PRI”, Castellanos
Editores, México, 2002.
Bobbio, Norberto, “El futuro de la democracia”, FCE, México, 1996.
Guy, Hermet, y Alain Rouquié, “Para qué sirven las elecciones?”, FCE, México, 1992.
Jiménez, Edgar, “Teorías contemporáneas para la formulación de escenarios políti-
cos”, Mimeo, Chilpancingo, 1998.
Monsiváis, Carlos, “Entrada libre. Crónicas de la sociedad que se organiza”, Era,
México, 2001.
ÉTICA Y POLÍTICA,
PARTICIPACIÓN CIUDADANA:
UN RETO PENDIENTE

Santiago Jiménez Benítez*

En la Grecia de Aristóteles todos los ciudadanos participaban activamente en las de-
cisiones importantes de su comunidad. La polis o comunidad era para ellos la unidad
constitutiva y la dimensión completa de la existencia. Aquellos que no participaban
en tales decisiones eran seres defectuosos llamados idions o idiotas en el significado
moderno de la palabra.
Después de veintiún siglos en nuestro país la ciudadanía está muy lejos de participar
en las decisiones importantes y no tan importantes que nos afectan. Para ilustrar lo
anterior baste mencionar que aun con los enormes gastos de publicidad efectuados
por los partidos políticos, aunados a los realizados por el Instituto Federal Electoral,
más del 50% de los ciudadanos mexicanos se abstuvo de votar en las pasadas elec-
ciones presidenciales. Lo cual quiere decir que los organismos encargados de hacer
participar a los electores para elegir a sus representantes, no cumplieron cabalmente
con su misión. Este fracaso, como es sabido, se ha tratado de justificar con múltiples
y variadas argumentaciones. Sin embargo, el hecho es que nuestra ciudadanía no
participa efectivamente en la toma de las grandes decisiones.
Ante esta situación, la pregunta de cómo hacer para que la comunidad ciudadana
participe activa, efectiva y responsablemente en las grandes decisiones que afectan a
nuestro país sigue siendo una cuestión importante y misteriosa que de alguna manera
todos y cada uno de nosotros debemos contribuir a resolver.
Por ello, abordaré el tema de la participación de los ciudadanos desde la perspec-
tiva ética y política. Pero antes de hacerlo debo hacer algunas observaciones acerca
de la relación que guardan estas disciplinas, dado que para algunos pensadores como
Maquiavelo, Hegel y Bobbio; la ética y la política son compartimientos estancos y,
por lo tanto, no tienen ninguna relación. Bobbio argumenta que la problemática de
estas dos ciencias se encuentra localizada en dos planos distintos: una en el plano
deontológico, o del deber ser, y la otra en el ontológico, o del ser. Maquiavelo ex-
plícitamente afirma en el capítulo XVI de El Príncipe que “Queriendo un principe
mantener el Estado, con frecuencia forzado a no ser bueno” a obrar “contra la fé,
contra la caridad, contra la humanidad, contra la religión.” En tanto que Hegel se

*
Profesor-investigador de la Unidad Académica de Filosofía y Letras. Programa Educativo de Socio-
logía. Universidad Autónoma de Guerrero. Miembro del Cuerpo Académico Temas y Problemas Sociales
y Humanos–DES de Ciencias Sociales, UAG.
118

aferra al principio de la razón de Estado según la cual, la moral política, la eticidad,
tiene prioridad sobre la moral propiamente dicha, que es la moral privada.
Pero existe otro grupo de pensadores entre los cuales estaría Erasmo de Rotterdam,
José Luis Aranguren y Walzer, que sostienen la tesis contraria, esto es: que la política
y la moral sí están relacionadas. Cada uno de ellos emplea diferentes argumentos
para demostrar que les asiste la razón. Por mi parte, estoy del lado de estos últimos
pensadores. En este sentido permítaseme hacer unas breves consideraciones a fin de
fundamentar de manera esquemática mi posición. Comienzo por recordar que dentro
de la clasificación aristotélica de los saberes, se encuentran aquellos que el estagirita
llamó prácticos (del griego praxis: quehacer, tarea, negocio), son normativos tratan de
orientarnos sobre qué debemos hacer para conducir nuestra vida de un modo bueno
y justo; nos dicen cómo debemos actuar, qué decisión es la más correcta en cada
caso concreto para que la propia vida sea buena en su conjunto. Tratan lo que debe
haber, sobre lo que debería ser (aunque todavía no lo sea), sobre lo que sería bueno
que sucediera (conforme a alguna concepción del bien humano).
Estos saberes los agrupa Aristóteles bajo el título de “filosofía práctica”, título
que abarcaba no sólo la economía sino también la ética y la política. Por ello estos
campos constituyen un mismo núcleo de saberes y se encuentran unidos no sólo por
las acciones humanas que contribuyen a que el mundo “pueda ser de otra manera”;
sino porque dichas acciones ya sean individuales o colectivas no pueden salirse del
ámbito de la responsabilidad ética.
Lo anterior nos permite explicar la relación entre ética y política partiendo de
las reflexiones del mismo Aristóteles, ya que él consideraba que el hombre es un ser
social por naturaleza, queriendo decir con ello que el hombre es un zoon politikon: un
hombre que vive en la polis y que la polis vive en él. Esto era así porque las grandes
decisiones, en la antigua Grecia, se tomaban con la participación de todos los ciudadanos
en conjunto, exceptuando a los esclavos y a las mujeres. El ágora era el escenario donde
se discutían los principios y las normas que justificaban la promulgación de una nueva
ley o la participación en una guerra. Todos podían ser electos y todos estaban obligados
a aceptar la responsabilidad de dirigir alguna vez en su vida. Por eso eran ciudadanos
libres, conscientes de su responsabilidad y su destino.
Después de más de dos mil años las cosas han cambiado, los pueblos han crecido y
han dejado lejos las dimensiones de las ciudades griegas, las ciencias se han multiplica-
do y con ello los objetos de estudio de la naturaleza y la sociedad se han especializado.
De esta manera la ética y la política se han convertido en compartimientos estancos
que, obedeciendo a una nueva forma de organización económico-social, impiden la
formación integral del hombre y el desarrollo pleno de sus facultades.
A pesar de esta situación, la cual impera en el mundo académico y político de
hoy, pensamos que con los adelantos actuales de la ciencia y la tecnología, se puede
demostrar tanto empírica como teóricamente que la relación entre ética y política sí
119

existe. Veámoslo de manera más sencilla a través de los conceptos modernos de
estas dos disciplinas.
Concepto de ética: Es una disciplina que reflexiona sobre la moral, la cual se
entiende como el sistema de normas, reglas o deberes que regulan las acciones de los
individuos entre sí o también se entiende al conjunto de comportamientos y normas
que aceptamos como válidos para conducirnos.
Concepto de política: Por política se entiende “la esfera de las decisiones colec-
tivizadas soberanas, coercitivamente sancionables e ineludibles”.
A partir de estos conceptos se puede observar que entre estas dos disciplinas exis-
ten puntos de coincidencia notables. Primero, porque tanto la moral como la política
tienden a abarcar y dirigir nuestro comportamiento social: la moral lo hace desde
la perspectiva del individuo social que ha interiorizado un conjunto de normas y las
vive como propias; la política lo hace desde la perspectiva general del poder para
organizar nuestra existencia social. Segundo, porque la política, al tomar decisiones
lo hace en función de una serie de valores, normas e intereses tendientes a lograr
un fin político, lo que a su vez implica una finalidad moral, es decir, una finalidad
que tiende en última instancia, a establecer un orden de vida diferente. Es este nivel
donde se encuentra la posibilidad de mantener o cambiar de manera radical una
situación determinada, no sólo en lo que respecta a cuestiones morales, sino en lo
que se refiere a la sociedad en general. Asimismo, a partir de estas coincidencias se
observa que “la moral contribuye a fortalecer y unir la organización política; a su vez
ésta ayuda a mantener las normas morales, muchas veces, incluso, convirtiéndolas
en ordenamientos jurídicos.
Por otra parte, José Luis Aranguren, en su libro Ética y política afirma que la
separación de las esferas privada y política es insostenible, que es una escisión an-
tropológica difícilmente justificable. Lo que ocurre —nos dice— es que en el ámbito
político se ven las cosas más abultadamente.
Bajo estas consideraciones cabe preguntar: ¿puede el ciudadano desde la perspectiva
ética resolver los problemas de la política?
La respuesta es evidentemente positiva, pues si los ciudadanos queremos per-
feccionar o modificar las leyes y normas que rigen nuestras instituciones, debemos
participar en la política, es decir, en el ámbito de las decisiones colectivizadas.
¿Pero bajo qué valores y principios éticos debemos hacerlo? ¿A qué leyes o mo-
delos debemos sujetarnos? Porque después de todo, en palabras de Fernando Savater,
la política no es más que el conjunto de razones para obedecer y de las razones para
sublevarse.
En este sentido, considero que los valores que habría que fomentar para modelar
la conducta de los ciudadanos son aquellos que están relacionados con los más altos
valores de la política y de los derechos humanos y que, a mi juicio, son la democracia,
la autonomía, la solidaridad, la tolerancia, la inviolabilidad, la dignidad, la paz y la
filantropía, entre otros. Analicemos algunos de ellos:
120

La autonomía, porque enseña a respetar la libertad de cada individuo, sus planes,
sus objetivos e ideales para su pleno desarrollo. Además porque la autonomía im-
plica que la persona es capaz de decidir y de elegir por si misma su propio camino.
Evidentemente, todo esto debe estar bajo el respeto a un marco común de leyes a las
cuales todos debemos sujetarnos.
La solidaridad, porque mediante ésta entendemos que tenemos gustos y objetivos
diferentes, pero que compartimos algo fundamental que son nuestras necesidades y
al compartirlas nos damos cuenta que debemos considerar siempre la obligación de
conservar un cierto equilibrio entre lo más alto y lo más bajo de la sociedad. De esta
manera los ciudadanos se esforzarán por lograr que todas las personas compartan
un mínimo de bienestar que les permita vivir con dignidad y puedan participar en la
conformación de una verdadera sociedad democrática.
La tolerancia, porque permite a nuestros ciudadanos reconocer que vivimos en
un mundo plural y que existen cosas que nunca nos van a gustar pero que debemos
soportar; es decir, que debemos tolerar, dentro de determinadas pautas legales,
aquello que no nos gusta.
La inviolabilidad de la persona humana, porque mediante ella comprendemos que
no se debe sacrificar a una persona o generación para beneficiar a otra, que no se puede
pagar un precio que implique la exclusión, la injusticia, la tortura o el abandono de
una persona en nombre de otra, aun cuando con ello se pueda conseguir determinado
objetivo colectivo que fuese en si mismo bueno.
La dignidad de las personas, porque enseña a juzgar a los individuos por lo que
hacen, por sus capacidades y por sus méritos, y no por sus apariencias, por su pa-
rentesco o posición económica.
La paz, porque es un bien imprescindible para lograr la armonía, la estabilidad y
el disfrute de los sentidos y del espíritu. Y, finalmente, la filantropía, porque enseña
a amar al género humano y desarrolla nuestras capacidades para beneficio de toda
la sociedad.
Estos son, a mi juicio, algunos valores éticos que contribuyen a formar una socie-
dad más justa. Valores que, por lo demás, sientan las bases para vigilar y controlar
las actividades de los políticos, pues es a partir de ellos que se derivan las exigencias
de carácter deontológico de las diferentes categorías profesionales. Y entre ellas,
evidentemente, se encuentran las exigencias deontológicas que corresponden a los
políticos, que entre otras cosas demandan la transparencia de sus acciones y la cohe-
rencia moral de sus principios.
Ahora bien, después de haber mencionado esta desiderata de valores a las que
deben sujetarse los ciudadanos y con los cuales se debe educar a las futuras genera-
ciones, sigue pendiente la pregunta de cómo hacer para que los ciudadanos participen
efectivamente en la toma de las grandes decisiones.
La respuesta, debo reconocer, ya empieza a configurarse, aunque sea de manera
lenta, pues tanto en la sociedad civil como en algunas instituciones autónomas de
121

gobierno se están tomando algunas decisiones. Por ejemplo, por iniciativa de la
ciudadanía surgió la Comisión de Transparencia y los diversos comités de vigilancia
para la impartición de justicia. Asimismo, por parte del Instituto Federal Electoral,
que es un organismo autónomo, se puede mencionar la publicación de folletos para la
formación de organizaciones ciudadanas en la defensa y el ejercicio de los derechos
civiles y políticos, así como aquellos orientados a la organización ciudadana en la
gestión pública y fortalecimiento municipal, etcétera.
Sin embargo, estos esfuerzos por integrar a la ciudadanía en acciones de carácter
político han resultado insuficientes. Se requiere de otras medidas de participación
efectiva como, por ejemplo, el establecimiento, en los tres niveles de gobierno, del
plebiscito y referéndum para mantener, derogar o establecer programas comunitarios
de participación ciudadana. Entre éstos podría figurar la formación de comités para
la vigilancia de la obra pública en los barrios y colonias; así como la creación de
centros de capacitación, en donde se impartan cursos de formación en valores ético-
democráticos, los que serían voluntarios para todos los habitantes de la comunidad,
pero obligatorios para los jóvenes que realicen su servicio militar, entre otros.
Después de haber establecido una base común de valores y algunas sugerencias para
difundirlos, quedan pendientes las cuestiones relativas a cuál debe ser la concepción
o el ideal que debe guiar nuestras acciones y cómo hay que organizarnos para lograr
un verdadero desarrollo social, económico y cultural. En suma, ¿hacia qué fin o fines
debemos orientar nuestros esfuerzos?
Las respuestas a estas preguntas, son demasiado complejas, amplias y profundas,
a causa de las distintas problemáticas que se manifiestan en los diversos ámbitos de
la sociedad. Piénsese, por ejemplo, en las decisiones que todo gobierno debe tomar
en materia de política educativa, religiosa, económica y militar, por mencionar sólo
algunas. Piénsese además, que existen varias opciones para organizarse y que el logro
del fin común al que todos debemos apegarnos conlleva una serie de dificultades,
ya que depende de las múltiples alternativas que tiene la sociedad y que el preferir
una en lugar de otra, depende, a su vez, de la relación de fuerzas entre los diversos
grupos políticos y de los procedimientos adoptados para tomar decisiones que sean
obligatorias para toda la colectividad y que son precisamente éstas decisiones las
que hemos denominado políticas. Más aún, en una sociedad fuertemente dividida en
clases contrapuestas, es probable que el interés de la clase dominante sea asumido y
sostenido, incluso por medio de la coacción, como interés colectivo. Mientras que en
una sociedad pluralista y democrática, en donde las decisiones colectivas son tomadas
por mayoría, se considera interés colectivo lo que ha sido aprobado por la mayoría,
pero en realidad, se trata, nos dice Norberto Bobbio, de una simple presunción basada
más en una convención útil que en argumentos racionales.
Por lo anterior, no voy a intentar ni siquiera dar una respuesta de carácter general
a todas estas interrogantes. Lo que procede, en todo caso y es lo que voy a intentar
hacer, desde la perspectiva deontológica de mi profesión (economista), es buscar un
122

paradigma o concepción ético-económica que contribuya a resolver de la manera más
conveniente la problemática que, en los diversos ámbitos nos afecta.
En este sentido, permitáseme decir que desde esta perspectiva existen varias con-
cepciones que pretenden remediar los problemas económico-sociales. Por ejemplo, está
la concepción cristiana, basada en la ética tradicional y que concibe las instituciones
justas como instituciones que permiten recompensar y promover la vida buena cristiana.
También, se encuentra la concepción comunitarista que surgió en Estados Unidos a
partir de los años setenta y que abarca un conjunto heterogéneo de autores que tienen
en común insistir en la dimensión “comunitaria” de la vida social y en rechazar a los
autores liberales por su excesivo individualismo ético. A estas concepciones habría
que añadir aquellas otras de corte “moderno” cuya característica primordial es que
parten de la coherencia moral de sus principios para formular su propia concepción
de la vida buena, dentro de las cuales se encuentra el utilitarismo, el liberalismo, el
marxismo y el igualitarismo liberal.
Estas últimas son las concepciones que, según algunos especialistas, proporcionan
las referencias fundamentales, los puntos cardinales de la reflexión y de la discusión
contemporánea. Espero que después de analizarlas me encuentre en condiciones de
ofrecer una alternativa viable que responda a las últimas cuestiones mencionadas.
ZITLALA, GUERRERO:
EDUCACIÓN INDÍGENA
Y MARGINALIDAD SOCIAL

Elías Gómez Avendaño*

El sistema educativo indígena está planeado y dirigido desde el centro, desde la ciudad
y desde el poder. Es una enseñanza en función del México imaginario, al servicio de
sus intereses y acorde a sus convicciones; es una educación que niega lo que existe
en el medio rural indígena y provoca en el escolar una esquizofrenia entre su vida
concreta y sus horas en el salón de clases.
La instrucción escolar no está diseñada a partir de la problemática de su propia
cultura, solamente racionaliza y prolonga su marginación, porque los programas son
elaborados por personas que desconocen la cuestión de los indígenas, no existiendo
posibilidades de formación para ellos y, en consecuencia, toda posibilidad de supe-
ración también es cancelada.
El sistema educativo nacional exige al maestro indígena, por medio de sus pro-
gramas, la transmisión de normas y valores que no corresponden a las formas de vida
que organiza a una comunidad indígena, ya que ignora la cultura de estos mexicanos
y pretende sustituirla por la “cultura nacional”.
Las comunidades indígenas viven las repercusiones de un hondo proceso de
aculturación y es el niño indígena, con su ingreso en el nivel preescolar y primaria,
quien sufre su primer trauma de adaptación, principalmente cuando éste tiene con-
tacto con un maestro monolingüe, provocando serios problemas de comunicación
por el manejo de dos lenguas distintas que dificultan la comprensión del proceso
de aprendizaje de la lecto-escritura. Es ahí donde se da el primer contacto violento
con la cultura dominante; el estudiante se va adaptando a la nueva lengua y a una
nueva visión sobre el entorno y las relaciones sociales, donde el interés individual
es superior al colectivo.
En Zitlala, a pesar del avance de la educación formal en el municipio, y de la gran
movilidad interestatal de sus jóvenes en busca de trabajo, del comercio, de la televisión
y la radio el pueblo aún conserva lo básico de su cultura original. Ellos muestran
orgullosos sus orígenes. Sus fiestas son un aparador donde nos recuerdan la pureza
de su identidad.
Los pueblos indios viven una situación de pobreza extrema que se refleja también
en el ámbito de la educación. Los altos niveles de rezago educativo que se registran en
las comunidades indígenas, evidencian que la educación que hasta ahora se les ha

* Docente investigador de tiempo completo de la Unidad Académica de Económicas de la Universidad
Autónoma de Guerrero.
124

impartido no se ajusta a sus necesidades, porque no toma en cuenta la pluralidad de
sus lenguas ni de sus culturas.
Es cierto que desde los años treinta ha habido programas educativos orientados a
la atención de los indígenas y que más recientemente se han echado a andar progra-
mas de educación bilingüe. Sin embargo, éstos sólo han servido de instrumento para
aprender la lengua oficial y para mejorar el rendimiento escolar, aunque también han
significado la subordinación de la cultura indígena a la cultura dominante.1
La educación bilingüe en el municipio ha tenido avances considerables, pero so-
lamente en lo referente a la cobertura, ya que a pesar de que el sistema monolingüe
tenía años de ser incorporado en la cabecera municipal, éste solo cubre menos del
40% de la población indígena en edad de estudiar. Esto se debe a que las nuevas
escuelas que faltaban en el medio rural, todas fueron dadas al sistema bilingüe. Por
esta parte los muestreos llevados a cabo en el aula demuestran que la educación
monolingüe penetra mucho más rápidamente en el nuevo conocimiento. Se tiene un
mayor avance en español y en matemáticas: en la primera materia se debe claramente
al uso obligado del español desde el primer día de ingreso a clases; en la segunda, al
haber un mayor entendimiento de las clases en español, las de matemáticas son mas
inteligibles a los alumnos. En el examen aplicado al sexto grado, en ambos sistemas
sus calificaciones fueron menores de seis, observándose que el sistema bilingüe tiene
mayores problemas de aprovechamiento.
Las zonas indígenas registran los más altos niveles de analfabetismo, deserción y
reprobación en el estado. Como resultado de su pobreza extrema y marginación, los
niños se ven obligados a abandonar la escuela, porque desde muy pequeños tienen que
apoyar en el sostenimiento del hogar. No es un secreto que en la montaña de Guerrero
los niños emigran con sus familias para emplearse en el corte de café, en la sierra de
Atoyac o en San Luis Acatlán, en el propio estado; de jitomate en Morelos o Sinaloa;
de uva, en Sonora o Baja California sur. En los meses en que se presenta con mayor
frecuencia el fenómeno migratorio, las escuelas quedan casi vacías y buena parte de
los niños migrantes ya no logran terminar su educación primaria. Los programas, que
en los años recientes se ha puesto en marcha para atender a esta población, han dado
pocos resultados, porque son creados como una instancia burocrática más, surgiendo
problemas en la asignación de plazas entre el personal bilingüe y el monolingüe.
En realidad, la educación bilingüe (ahora llamada intercultural) no ha logrado ser
la solución al problema de la educación de la población indígena; en primer lugar
por las serias deficiencias en la formación de los docentes, por el desconocimiento
de estrategias didácticas y la impotencia del maestro ante el mar de problemas que
impactan en el bajo nivel de aprovechamiento y en la deserción escolar.
A pesar de que existe un gran número de escuelas y maestros bilingües, se des-
conocen las formas de trasladar los aportes culturales étnicos a los planes de estudio

1
Maria Bertely Busquets. Educación indígena del siglo XX en México, p. 18.
125

y se concretan a priorizar los contenidos diseñados para una población mestiza. Por
otra parte, aun cuando se espera que en estas escuelas se refuerce la lengua materna,
se enfatiza el dominio del español y únicamente se utiliza la lengua materna como
traductora.
Los maestros bilingües, en términos generales, no pueden sustraerse a los compor-
tamientos propios de los hablantes étnicos, pues da la impresión de que se avergüenzan
de su lengua, ya que difícilmente recurren a ella en contextos heterogéneos.
Cabe hacer notar que un alto porcentaje de maestros bilingües no es capaz de
escribir o leer en su lengua materna, por lo cual, cuando se enfrentan a palabras o
frases escritas en su propia lengua, las trasladan a otros contextos de significado.
Factores escolares que desfavorecen la educación del medio indígena:
1. La precaria situación de las escuelas. Muchas están incompletas o son uni-
tarias.
2. Las pésimas condiciones de su infraestructura física, con exiguo presupuesto,
que implica falta de material e instrumentos de enseñanza.
3. El bajo nivel salarial y las pésimas condiciones de vida en las zonas de refugio
ocasiona elevado ausentismo y alta movilidad de los profesores, quienes solicitan
de inmediato su cambio de adscripción a las zonas urbanas.
4. La escasa formación profesional, con una media escolar de bachillerato, con
escasos conocimientos didácticos, frente al enorme reto de la enseñanza a
los niños indígenas, así como el amplio plan de estudios a cubrir en el ciclo
escolar, impone al profesor condiciones de desesperación e impotencia ante
la magnitud del problema educativo.
5. La falta de una política educativa que adecue la interrelación eficaz y con-
gruente entre las dos lenguas, dejando el uso de la lengua madre, como a
cada maestro le acomode.
Estos elementos generan dificultades en el proceso de enseñanza aprendizaje y
son los que ocasionan la deserción escolar temporal y el abandono de la escuela, así
como los altos niveles de reprobación y repetición en los niños indígenas.
Es necesario puntualizar que la deserción escolar y el abandono de la escuela tiene
en su origen dos vertientes: Las precarias condiciones económicas de la familia, que
requieren la mano de obra infantil para las labores productivas: cuidar los chivos,
llevar la comida al campo, el desyerbe, la pepena, etc.; igualmente se le requiere
para las funciones del hogar según su género: poner el nixtamal, ir al molino, echar
tortillas, acarrear el agua del pozo, etc. Pero también las dificultades en el apren-
dizaje condicionan que el niño se desespere y ya no quiera ir, por iniciativa propia,
a la escuela, ya que hay un divorcio entre sus saberes y lo que quiere aprender, con
lo que se enseña. En su contexto, no le encuentra ningún sentido a los contenidos
de la enseñanza.
126

Ahora bien, si tomamos en cuenta que en la reforma a la Constitución Política
(1992), después de los Acuerdos de San Andrés, se reconoce el carácter multiétnico
de los estados y la existencia de los pueblos indígenas como entidades singulares con
atributos culturales y lingüísticos propios y con derechos específicos, donde además
se establece que la educación es un derecho fundamental para todos los niños, podemos
decir que este proyecto sólo queda en el papel, porque el gobierno no se hace respon-
sable de cumplir con este propósito. Mientras en la montaña siga habiendo pobreza,
desigualdad y exclusión, no habrá oportunidades educativas pertinentes para las comu-
nidades indígenas. Tampoco habrá condiciones para el mejoramiento de la calidad en
la educación básica que permitiría recuperar el valor social de los docentes.
Sabemos que el nivel básico incluye conocimientos, habilidades, valores y actitudes
para que las personas desarrollen sus capacidades, vivan y trabajen con dignidad,
participen integralmente en el desarrollo y mejoramiento de su calidad de vida y
tomen decisiones con información suficiente; entonces se tienen que tomar medidas
más eficaces para evitar que los niños abandonen la escuela por el deterioro de sus
condiciones económicas y sociales. En una sociedad tan segmentada y desigual, el
Estado tiene que asegurar la permanencia en las escuelas de los niños y las niñas
hasta que concluyan la educación básica y promover medidas que tiendan a disminuir
la repetición y la deserción, porque no se trata sólo de abrir más escuelas y que no
se garantice la permanencia de los alumnos, pues la sola apertura de una institución
no resuelve el problema de la equidad, calidad y pertinencia de la educación, que
oficialmente son los ejes de la política educativa actual.
La educación indígena debe partir del diálogo democrático para que garantice una
educación relevante y de calidad, adecuada a sus perfiles lingüísticos y culturales de
su propia comunidad, así como a sus necesidades y expectativas.
La escuela, por su parte, tiene que empezar por reconocer la diversidad y la
heterogeneidad de los estudiantes y ser flexible frente a las diferencias sociales,
culturales y lingüísticas de los alumnos. En Guerrero, las escuelas que están desti-
nadas a atender a la población indígena, tienen que recibir un mayor apoyo para que
puedan ofrecer mayores niveles de calidad a los niños.
El mejoramiento de la calidad y equidad en la educación está estrechamente relacio-
nado con la pertinencia de los contenidos que se imparten en las aulas, articulando la
vida a los planes y programas de estudios; articulando, no sobreponiendo, una cultura
a las otras culturas. Es necesario hacer del espacio educativo un espacio de autonomía,
más que de dominación. Es decir, la educación no puede negar el contexto cultural del
educando, porque entonces se pierde la posibilidad de desarrollar armónicamente los
aspectos cognoscitivos, psicológicos, físicos y emocionales de las niñas y los niños.
Los docentes tenemos que integrar en el plan de estudios contenidos y experiencias
que sean significativas y relevantes para los niños y para la comunidad, a fin de que les
permita interactuar en su medio. En el nivel preescolar y en el de primaria, se pueden
realizar proyectos que permitan un proceso de revalorización cultural promoviendo
127

la participación de los niños y fomentando la cultura del respeto a la diversidad en
condiciones de igualdad.
El desarrollo de este tipo de educación implica que los profesores asuman su
papel de educadores y que involucren a los padres de familia a fin de promover estos
aprendizajes en la vida cotidiana de los niños. Si el cambio que se busca supone el
reconocimiento de la diversidad cultural, se tiene que empezar por cambiar las prácticas
pedagógicas al interior del aula y fuera de ellas. Tenemos que cuestionar si todavía es
válida la idea de que somos los profesores los que llevamos la cultura a las comunida-
des, porque sólo de esta forma empezaremos a reconocer el patrimonio cultural de las
mismas y porque sería un buen principio para comprender que la educación de calidad,
debe contemplar el mejoramiento de las condiciones de vida de la gente.
Muchas de las causas del rezago educativo radican en que los maestros no hemos
desarrollado desde la escuela una cultura del diálogo y no sólo de tolerancia, sino de
aprecio a sus culturas. Valorarlas permitiría su supervivencia. Por eso las promesas
y virtudes de la educación básica están lejos de ser una realidad en muchos lugares
de alta marginación. En estas regiones no se logra cubrir la demanda. Además, exis-
ten deficiencias y rezagos importantes, ya que una educación de calidad no puede
seguir conviviendo con altos niveles de analfabetismo y con un modelo de escuela
que reproduce las desigualdades sociales.
Si es cierto que un pueblo educado es la base de una sociedad más culta y que
esto es un factor decisivo para tener mejores condiciones de vida, entonces tenemos
que empezar a cambiar la escuela para que efectivamente contribuya a disminuir las
desigualdades y con ello promover la equidad. Pero para que en la escuela se reco-
nozca la diversidad sociocultural de los alumnos no basta cambiar los contenidos sino
que tenemos que reinventar también las prácticas educativas.
La nueva propuesta de la Dirección General de Educación Indígena (DGEI) que se
“supone” fue elaborado por los propios maestros indígenas plantea que la educación
para los niños indígenas debe ser intercultural bilingüe, que además satisfaga las nece-
sidades educativas básicas de aprendizaje, que sea de calidad, equidad y pertenencia.
En donde debe entenderse por educación intercultural bilingüe aquella forma de in-
tervención educativa que reconozca y atienda la diversidad cultural y lingüística, que
promueva el derecho a ser diferentes, en donde el respeto a las diferencias favorezca
el sano sentido de su identidad cultural.2
Elementos necesarios en cualquier intervención pedagógica designada como
intercultural bilingüe:
1. La diversidad cultural como recurso para enriquecer y potenciar la educación
intercultural

2
Esta nueva propuesta es criticada por Roger Bartra, quien la califica como “la manera en que la clase
gobernante quiere impulsar mecanismos posdemocráticos, para evitar que el colapso del viejo sistema
limite su poder”. (Cfr. en Anatomía del Mexicano, p. 310.)
128

2. El aprendizaje de los niños indígenas debe articular saberes y creencias locales,
estatales, nacionales y mundiales.
3. La Inclusión de contenidos escolares que permitan el adecuado desempeño de
los alumnos en el ámbito local o externo.
4. El fortalecimiento de la identidad propia de los alumnos, dándoles a conocer
la identidad de su propia etnia, y la nacional.
5. La promoción de la interacción social y la comunicación de los alumnos
en igualdad de oportunidades, respetando sus características y condiciones
culturales.
6. La posibilidad de entender críticamente el sentido de su propia cultura y su
relación con la cultura nacional.
7. Sobre todo, se requiere que las comunidades participen en las decisiones sobre
el contenido y el manejo de su sistema educativo, incluso sobre el calendario
escolar, horarios, desarrollo de materiales, que se adapten a su contexto y
circunstancia.
Pero hay que decirlo, la interculturalidad, por si misma, el uso e interpretación
adecuada de este paradigma, no resolverá el problema de la educación indígena.
La participación de los maestros bilingües entraña grandes problemas no sólo
de organización, sino también de los niveles de conocimiento y de conciencia social
como grupo étnico. La mayor parte de los profesores trabajan más por necesidad que
por vocación, desconociendo los preceptos de la ética profesional.
Su pertenencia a una etnia no es garantía de que van a impulsar la lengua y la
cultura propias. El maestro, en la práctica, es un intermediario entre la cultura oficial
y la propia. Por lo tanto, su trabajo se orienta hacia la enseñanza del español y la
difusión de la cultura nacional. Es decir “la gran mayoría de los maestros indígenas
ven su función como agentes de transición de su cultura hacia la cultura y lengua
nacionales, lo cual tiene que ver con la orientación de la política educativa nacional
y específicamente con la función recibida en la normal”.3
Para convertir a los docentes en agentes que promuevan la interculturalidad a partir
de su lengua y su cultura se requiere mejorar sustancialmente el perfil docente a fin
de que se logre un cambio en su quehacer en el aula.
La educación indígena requiere conocimientos profesionales, capacitación, actua-
lización continua y un compromiso ineludible con los alumnos, con la comunidad y
su grupo étnico. Para ello, será necesario un replanteamiento de la formación inicial
de los docentes bilingües, dejar de mandar a enseñar a las regiones indígenas a todo
aquel recién contratado que no llena ningún otro perfil profesional de maestro, terminar
también con la idea de que a estos maestros les es suficiente un curso de capacitación
para insertarlos en el trabajo educativo.

3
Mariana del Rocío Aguilar Bobadilla, Educación y Desarrollo lingüístico en la diversidad cultural,
p. 17.
129

Para la formación de profesores indígenas será necesario establecer escuelas de
nivel superior en donde, a través de docentes e investigadores altamente calificados
y comprometidos con las causas de los maestros bilingües, se elabore el proyecto
de educación indígena que el Estado requiere, que el docente sea investigador de su
propia práctica docente, incorporando aprendizajes significativos.
Se pretende crear un modelo o proyecto educativo que haga de la escuela, el
punto de encuentro de las preocupaciones educativas de la comunidad. De tal forma
que sea un proceso congruente entre la propia cultura de la comunidad y el tipo de
sociedad a la que aspiran los indígenas; que sea un proyecto incluyente entre maestros,
alumnos, padres de familia y la comunidad en su conjunto, a fin de que la escuela
sea un proyecto de vida. Se busca, asimismo, convertir a los maestros en actores de
un proceso social que construya una sociedad más justa.
En primer lugar es necesario abrir una convocatoria amplia nacional y estatal a
fin de que los maestros bilingües participen en el planteamiento de su propio trabajo
académico. Su participación es fundamental para construir esta nueva práctica de
trabajo docente que ellos tienen que reinventar. De esta forma se daría materialidad
y congruencia a la primera línea estratégica dictada por la Comisión Nacional para el
Desarrollo de los Pueblos Indígenas. Ésta consiste en promover el diálogo intercultural
para construir consensos que aseguren la participación de los pueblos indígenas en las
políticas y programas gubernamentales, tanto nacionales, estatales y regionales.4
Para lograrlo se requiere que en el diseño de los programas de educación indígena
participen los mismos maestros que los van a poner en práctica, que sea una convoca-
toria abierta a nivel estatal, primero, y después a nivel nacional, donde ellos expongan
sus propios problemas y experiencias a partir del acuerdo de qué individuo queremos
formar, qué tipo de sociedad queremos tener, qué tipo de educación se quiere ofrecer.
Así también definir las estrategias de cómo educar en la diversidad. De esta convención
deberá salir, no sólo el programa de educación indígena estatal por regiones y lenguas,
sino también los proyectos para el estudio y promoción de sus lenguas, los textos de
lectura y cuadernos de trabajo para cada grado y ciclo escolar.
Uno de los objetivos de la propuesta intercultural bilingüe es el rescate de su
propia lengua, promoviendo su estudio entre sus propios hablantes, ya que la gran
mayoría desconoce sus grafías. Es por ello, que se requiere que el maestro indígena
por regiones dialectales, se capacite en su propia lengua, a fin de que la pueda manejar
en forma oral y escrita y pueda ser trasmitida a los alumnos. Para ello se propone la
creación de la Academia de la Lengua Náhuatl, Tlapaneca, Mixteca y Amuzga, a fin
de que se discuta al interior de cada grupo lingüístico sobre su estructura gramatical
y se localice las diferencias dialectales. Esto enriquecerá enormemente a las lenguas
originales, promoviendo su aprendizaje a la población en general.

4
Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas.
130

Los pueblos indígenas requieren de maestros comprometidos con su gente, con su
pasado y que se mantenga en defensa de su propia lengua frente a cualquier forma de
genocidio lingüístico aunque sea encubierto de bilingüismo o de interculturalismo.

BIBLIOGRAFÍA

Aguilar Bobadilla, Mariana del Rocío, Educación y Desarrollo lingüístico en la
diversidad cultural, UPN, México.
Bartra, Roger, Anatomía del Mexicano, editado por P y J, México, 2003.
Busquets, Maria Bertely, Educación indígena del siglo XX en México, Siglo XXI,
México, 1999.
Comisión Nacional para el Desarrollo de los pueblos Indígenas, Programa de Desa-
rrollo 2001 2006, México, 2002.
LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
EN LA ELECCIÓN DE GOBERNADOR 2005,
CASO CHILPANCINGO

Humberto Maldonado Gómez*

Con el presente trabajo quiero identificarme con aquellos hombres a quienes Hegel
llamó autores de “la simple historia”. Ellos, según el filósofo Alemán,
narraron sobre todo las acciones, sucesos y situaciones que presenciaron […] su material
básico estriba en lo actual y vivo que tiene lugar en torno suyo […] Describe(n) aquello en
que más o menos han participado o, por lo menos, que han vivido de cerca […] No tiene(n)
que habérselas con reflexiones, pues vive(n) en el espíritu del asunto y no se hallan más allá
del mismo […] un tal historiador nada pone de su cuenta en lo que escribe, sino que son las
personas mismas y los pueblos quienes en ello se muestran.1

Va pues “la simple historia” de la participación ciudadana en las elecciones de
gobernador de 2005 en la capital del estado de Guerrero.

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA
EN LA ELECCIÓN DEL 15 DE AGOSTO DE 2004

La participación ciudadana en la elección de gobernador del 6 de febrero de 2005 inició
en realidad desde el 15 de agosto de 2005, e incluso un poco antes. Primeramente
obligó al Partido de la Revolución Democrática (PRD) a registrar un precandidato
externo a la gubernatura, a Carlos Zeferino Torreblanca Galindo. Después, con la
fuerza del voto, lo obligó a registrar como su candidato oficial a este último. Los frentes
cívicos y la pluralidad de organizaciones sociales incentivaron esta gran participación
ciudadana. Muchos militantes estuvimos de acuerdo con esta gran apertura. Los que
se resistieron fueron abatidos por la intensa fuerza social. El PRD fue arrinconado
poco a poco por la ciudadanía hasta verse obligado a registrar un ciudadano externo
al partido. De no ser por la participación decidida de la ciudadanía guerrerense, no
estaríamos escribiendo esta “simple historia”.

* Docente e investigador de tiempo completo de la Unidad Académica de Filosofía y Letras. Programa
Educativo de Filosofía. Universidad Autónoma de Guerrero.
1
Hegel, Filosofía de la historia, página
132

LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA CAMPAÑA ELECTORAL

Cinco actos masivos bastaron para quebrar la fuerza electoral que el PRI tenía en la
capital. El primero se realizó frente a la rectoría de la UAG, en donde las colonias
de la zona poniente le entregaron la carta de naturalización a Torreblanca Galindo,
invalidando el argumento político de que no era guerrerense. El segundo se realizó
en la colonia Galeana, donde se reunieron los habitantes de las colonias del norte
para discutir el tema del “cambio”. El tercero se realizó en La Cooperativa, con las
colonias de la zona oriente, y se presentó un programa mínimo de esas colonias. El
cuarto se realizó en el Barrio de San Mateo, comprometiéndose el candidato, en caso
de ganar, a vivir en Chilpancingo. Y el quinto acto se realizó en Ciudad Universitaria,
en donde los universitarios pidieron “no migajas sino fuerza y potencia”.
De manera natural los perredistas concentraron toda su actividad en la ciudad
capital. Sin haberlo planeado o quizás como estrategia, cubrieron la totalidad de ésta,
descuidando el área rural. Dicha estrategia les permitió ganar la capital, pero perder
los principales pueblos del área rural.
En la zona urbana la respuesta positiva de la ciudadanía no se hizo esperar.
Muchos taxistas valientemente decidieron pegar en sus vehículos calcomanías con
la leyenda: “Con Zeferino Gobernador, ¡Guerrero Será Mejor! Vota así febrero 6”.
¡Jamás se había vista tal cosa! Y no solamente los taxis, sino también el resto del
transporte público. Esta iniciativa reveló que el corporativismo en este sector iniciaba
su debilitamiento.
En el transcurso de la campaña muchos trabajadores de las dependencias estatales y
municipales comenzaron a expresar su simpatía por el candidato de la coalición “Gue-
rrero Será Mejor”. La propaganda opositora comenzó a introducirse hasta los escritorios
de los trabajadores oficiales, quienes la recibían con mucho gusto. Otros prefirieron
ocultar su preferencia, pero su voto ya estaba decidido: ¡Votarían por Zeferino!
Uno de los sectores que, también de manera muy valiente, expresaron su inclinación
por el cambio fue la policía municipal. Se recuerda la intervención de la esposa de
un policia en la colonia CNOP, quien dijo que pese a las amenazas que pesaban sobre
ellos, el 6 de febrero votarían por el señor Torreblanca.
Esto ocurrió con sectores que se suponía estaban controlados por las dependen-
cias estatales y municipales, en las colonias y los barrios de la capital en donde se
concentran muchos trabajadores libres del corporativismo oficial que nada tenían que
perder. Estos, de manera libre y sin ningún temor, expresaron su preferencia por el
candidato acapulqueño. Así fue creciendo la popularidad del hombre que “ni siquiera
regalaba un dulce”, como decía Astudillo al referirse a Zeferino.
En el transcurso de la campaña electoral se fueron exponiendo algunas de las
grandes necesidades de la capital de Guerrero. Las colonias del oriente exigieron
módulos de seguridad bien equipados, generación de empleos, apoyo a la pequeña
empresa social, establecimiento de sociedades cooperativas, vivienda de interés social,
133

créditos blandos a los bolsillos vulnerables y mantenimiento de áreas verdes. Estando
en la colonia Guerrero 200, el doctor Pablo Sandoval le entregó al candidato un CD
que contenía los resultados de una encuesta de 38 comunidades del municipio de Chil-
pancingo, en donde se exponían las necesidades por orden de importancia, destacando
en primer lugar la escasez del agua. Luego venían el desempleo, la delincuencia y el
vandalismo y la falta de buenos caminos. En Ciudad Universitaria, los académicos,
administrativos y estudiantes pedimos se considerara a la Universidad de Guerrero
como un polo estratégico de desarrollo del Estado, fortaleciendo la educación pública.
En otros lugares se destacó la necesidad del tratamiento de las aguas residuales y, de
ser posible, su entubamiento por los costados del río Huacapa.

CAUSAS DE LA DERROTA PRIISTA

Muchos todavía no podemos explicarnos con precisión qué es lo que pasó el domingo
6 de febrero de 2005 en la capital del Estado de Guerrero. ¿Cuáles fueron las causas
por las cuales los electores de la capital decidieron votar por la coalición “Guerrero
Será mejor” que encabezaba el Partido de la Revolución Democrática?
Durante mucho tiempo esta plaza fue priísta. Los que llegamos a Chilpancingo
en los años setenta provenientes de los estados de Oaxaca, Veracruz, Puebla, y de
diferentes regiones del mismo estado (entre ellos los costeños, los calentanos, los
montañeses, los sierreños, etcétera); y emprendimos esa lucha permanente en contra
del PRI, cada quien en su trinchera, jamás pensamos que llegaría el día en que de-
rrotaríamos al partido en el gobierno. Todavía unos días antes del 6 de febrero el ex
gobernador Ángel Heladio Aguirre Rivero declaraba muy seguro en la estación de
radio La Explosiva: “A ninguno de los tres candidatos les puede ir mejor en la capital
si no es a Héctor Astudillo Flores” Pero como reza el dicho, “no hay mal que dure
cien años, ni gente que lo aguante” y el pasado 6 de febrero el pueblo de Chilpancingo
fue contundente: derrotó a Héctor Astudillo Flores y al PRI en las urnas.
Según mucha gente, el motivo por el cual los capitalinos votaron en contra del
partido oficial fue el hartazgo. En esta ponencia propongo la hipótesis de que fue la
toma de conciencia de los capitalinos la que los impulsó a votar en contra del PRI, es
decir, fue el claro conocimiento de que este partido ya no representaba los intereses
de la mayoría de los guerrerenses y que era necesaria la alternancia en el poder lo
que originó su voto de castigo. Esta hipótesis, de comprobarse, permitirá explicar el
futuro comportamiento del elector y garantizará futuros triunfos de la coalición en la
capital. De ser falso explicará también la derrota de la misma.
Esta alternancia en el gobierno se fue construyendo poco a poco. La buena
evaluación que hicieron los acapulqueños de la administración municipal de Carlos
Zeferino Torreblanca Galindo, y luego la socialización de esa evaluación a todo
Guerrero, contribuyeron a este triunfo. También lo hizo la fundación de los frentes
cívicos en un buen número de municipios guerrerenses. Ello permitió organizar la
134

participación de muchos ciudadanos que no lo querían hacer en torno a los partidos
políticos opositores, además de la elección abierta y democrática del PRD el pasado
15 de agosto de 2004, cuando la sociedad civil con su participación amplia, decisiva
y limpia obligó al PRD a postular como candidato a gobernador al contador público.
Los errores políticos cometidos por el PRI a lo largo de estos últimos diez años (por
ejemplo, la imposición de sus candidatos a presidentes municipales: primero impusie-
ron a José Luís Peralta Lobato y mandaron a la banca al médico Saúl Abarca Alarcón;
luego impusieron a éste último y mandaron a la banca a Mario Moreno Arcos; y hoy
siguiendo esta lógica seguiría Mario Moreno Arcos, a pesar de que otro priísta le
ganará en simpatía) aunados a las malas administraciones de los últimos presidentes
municipales, principalmente la del médico Saúl Abarca Alarcón, contribuyeron a la
derrota del PRI el pasado 6 de febrero. Y si además se toma en cuenta que cuando los
regidores del PRD propusieron su renuncia, el Comité Ejecutivo del PRD municipal
se negó para que siguiera con su mala administración. Asímismo el no terminar las
gestiones iniciadas por el Lic. Héctor Astudillo Flores provoca su derrota, ya que no
terminó la gestión de la presidencia municipal en la capital, tampoco la diputación
local, y ni quería terminar la senaduría para convertirse en el gobernador de Guerrero,
es decir, su propia ambición lo llevó a la derrota.
El derroche de recursos que hizo el gobernador de Guerrero en los tres últimos
años en favor del candidato oficial, en vez de generar una buena aceptación de su
candidato, provocó una serie de descontentos por parte de la sociedad. Ello explica
en parte este fracaso. Se recuerda bien el argumento que la oposición mantenía en
contra de esta estrategia: “El pueblo no va a evaluar los tres últimos meses de gestión
de esta administración, sino los seis años.”
También pesó la información de Demetrio Sodi de la Tijera: “Por cada gallardete
o póster que el PRI ponga en cada poste será un voto menos a su favor.”
El uso demagógico del candidato oficial de los seguros de vida escolar para to-
dos los niños de Guerrero, y la promesa de la rebaja en la tarifa de la energía en el
estado coronaron esa serie de errores estratégicos que explican la derrota final del
PRI-gobierno en este importante estado del sur.
Otra explicación de la derrota del PRI es el cambio de posición política de los
electores de la capital. Chilpancingo fue cambiando poco a poco. En 2005 ya no era
lo que había sido en sus orígenes o hace 15 años. Chilpancingo puede ser considerada
una ciudad cosmopolita, en el sentido de que en ella conviven varias culturas. Vivimos
aquí acapulqueños, igualtecos, taxqueños, tlapanecos, oaxaqueños, veracruzanos,
chiapanecos, y personas de otros países. Todos con nuestras costumbres y tradiciones.
Juntos hemos venido construyendo una nueva cultura política que nos permitió ganarle
al PRI el pasado 6 de febrero. En esta batalla los nuevos actores en Chilpancingo no
estuvimos solos; nos acompañaron varias familias valientes originarias del lugar,
como los Castañón, los Estrada, los Neri, etcétera.
135

LA PARTICIPACIÓN DE LA CIUDADANÍA EN LA JORNADA
DEL DOMINGO 6 DE FEBRERO DE 2005

El domingo 6 de febrero de 2005 fue posible ganar las elecciones gracias a la par-
ticipación ciudadana en el proceso y a la intensa vigilancia que los militantes de
los partidos políticos coaligados ejercieron sobre las urnas. La radio y la prensa
desempeñaron también un papel determinante en la vigilancia de estos comicios.
La radio de la universidad, gracias a la cooperación de muchos universitarios y no
universitarios, instaló dos líneas telefónicas que no dejaron de sonar durante todo el
domingo, recibiendo las denuncias de las irregularidades. La Explosiva dio cuenta
también puntualmente de todo lo que implicó ese gran suceso electoral.
En torno a la casilla especial instalada en el kiosco del zócalo de la capital, se
comenzó a hacer una larga fila desde la seis de la mañana. Una vez que se informó
del término de las boletas, todavía algunos ciudadanos intentaron votar recurriendo
a otras casillas especiales instaladas en Tixtla, Zumpango o Quechultenango.
La casilla básica de la sección electoral 1245 ubicada en la colonia Primer Congreso
de Anáhuac, no se instaló puntualmente debido a que el presidente de la misma estaba
indispuesto. La denuncia en la radio y la presión de los representantes distritales de
los partidos contendientes, obligaron a que el Consejo Estatal Electoral repusiera la
papelería y los demás implementos para la realización del proceso.
Las casillas básica y contigua de la sección electoral 1228 se intentaron llenar al
ritmo de un conjunto musical, todos vestidos con camisas rojas, y a unos cinco metros
de las urnas, a favor obviamente de Héctor Astudillo Flores. Hasta ahí llegaron las
cámaras de las coaliciones, de los observadores electorales y de todos los curiosos.
Las cámaras casi chocaban, una era del dueño de la fiesta y la otra era del Comité
Ejecutivo Municipal del PRD en Chilpancingo, manejada diestramente por el compa-
ñero Valentino Duran Chávez. Por fin, después de varias denuncias por la radio, el
Consejo Estatal logró apaciguar dicha tensión, suspendiendo la fiesta y el consumo
de bebidas embriagantes. Al final ahí gano el PRI, con 414 votos a su favor, contra
339 para el PRD, sumando las dos casillas.
A excepción de este incidente, la jornada electoral siguió su curso de manera
normal hasta llegar a las seis de la tarde, cuando comenzaron a abrirse las urnas e
inició el lento pero firme conteo.
En punto de la seis de la tarde inició la cuenta regresiva para el partido en el
gobierno. La casilla contigua de la sección 1225, ubicada en la histórica Alameda
Granados Maldonado, frente a la cruz roja, en donde votó el Licenciado Héctor
Astudillo Flores, candidato de la coalición “Todos por el bien de Guerrero”, marco
la tendencia: 172 votos para la coalición del partido oficial, contra 205 votos para
el PRD. En ese momento ya se conocían algunos resultados de otras casillas, todas a
favor de Zeferino. Uno a uno se fueron cantando los resultados en las urnas, de un
total de 237 casillas, la coalición “Guerrero Será Mejor” ganó 160 casillas y perdió
136

77. Al finalizar el cómputo los resultados finales en la capital fueron los siguientes:
662 votos para el Partido Acción Nacional; 36798 para la coalición “Todos por el
bien de Guerrero” y 39750 para la coalición, “Guerrero Será Mejor”; registrándose
una diferencia de 2952 votos a favor del C.P Carlos Zeferino Torreblanca Galindo.
¡Se había Ganado!
Jamás el PRD, que encabezó esta coalición, había ganado con tantos votos en el
municipio. Esta copiosa participación electoral en la capital y en otras ciudades del
estado llevó a muchos a afirmar que la sociedad se había volcado a las urnas ganándole
así al abstencionismo en todo el estado. Tal idea pronto se convirtió en un mito: no
hubo tal participación copiosa. En el caso de Chilpancingo, de un total de una lista
nominal de 134594 votaron 78286 electores, lo cual equivale a un 58.44 %; si bien
es cierto que rebasó el 50% de la lista nominal, no votó o se abstuvo de hacerlo un
41.36%. En comparación con otros procesos electorales hubo más participación ciu-
dadana, pero no podemos decir que se venció rotundamente el abstencionismo, pues
58308 ciudadanos sin votar es un número muy elevado; cualquier candidato puede
fincar su triunfo en esta franja.

EL FESTEJO

La euforia inició a partir de las seis de la tarde. Las casillas fueron invadidas por los
ciudadanos de la capital, quienes querían escuchar de viva voz los resultados de la
jornada electoral. A partir de las siete de la noche, mientras los priístas instalaban
tímidamente un pequeño templete en la calle Miguel Hidalgo, los opositores toma-
ban la plancha central del zócalo, frente al palacio municipal. Ello a pesar de una
débil resistencia de algunos policías municipales, que todavía no entendían lo que
estaba sucediendo. A las diez de la noche el zócalo estaba totalmente invadido por
los capitalinos; así comenzó a festejarse triunfo. Los que vivimos en la capital desde
hace más de 25 años y hemos venido participando incansablemente por derrotar al
Partido Revolucionario Institucional, primero desde el Partido Comunista Mexicano
(PCM), luego en el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), luego en el Partido
Mexicano Socialista (PMS), y finalmente en el Partido de la Revolución Democrática,
no dábamos crédito a lo ocurrido el domingo 6 de febrero. La noche de ese día en
el zócalo de Chilpancingo muchos lloramos de felicidad. “¡Ganamos!, ¡Ganamos!”,
repetíamos una y otra vez, como tratando de convencernos a nosotros mismos. Nos
abrazábamos unos con otros reconociéndonos mutuamente el esfuerzo que habíamos
realizado durante estos últimos diez años en el municipio. Esa noche los capitalinos
festejaron el triunfo sin el candidato, quien se trasladó al puesto de Acapulco, en
donde también los guerrerenses se desbordaron de alegría.
Lo paradójico es que mientras que en el proceso electoral se pudo notar la parti-
cipación decisiva de los ciudadanos guerrerenses, está ausente hoy en la participación
de la conformación del gabinete de gobierno, cuando debiera ser todo lo contrario.
137

Termino el presente trabajo mencionando que nos tocó ser una generación de
privilegiados en la lucha política electoral, ya que presenciamos la derrota del partido
oficial que naciera en 1929 como PNR y después como PRI. Primero lo vimos caer en
el año 2000, frente al Partido Acción Nacional, y ahora vemos caer al PRI en el estado
de Guerrero, frente a la coalición ¡Guerrero Será Mejor!, encabezada por el PRD.
¡Cuánto diera por vivir la primera derrota el Ingeniero Heberto Castillo Martínez;
y la segunda derrota el Licenciado Pablo Sandoval Ramírez, que dieron parte de su
vida por vencer a este partido!
SISTEMA DE SEGURIDAD
E IMPARTICIÓN DE JUSTICIA COMUNITARIA:
UN BALANCE A 10 AÑOS DE SU SURGIMIENTO*

Medardo Reyes Salinas**

INTRODUCCIÓN

A comienzos de los años noventa varias organizaciones productivas y sociales de la
región Costa Montaña de la entidad (Unión de Ejidos y Bienes Comunales, Consejo
Guerrerense 500 años de Resistencia indígena, negra y popular; Luz de la Montaña;
Consejo Comunitario de Abasto y Unión Regional Campesina, entre otras, se propu-
sieron contribuir al mejoramiento del nivel de vida de la población mixteca-tlapaneca
a través de proyectos productivos, así como también a la defensa y promoción de los
derechos humanos.1
A consecuencia de las reformas salinistas, el campo mexicano se ha visto seria-
mente afectado, y la región Costa Montaña no ha sido la excepción, aumentando con
dichas medidas el desempleo, así como también la creciente expulsión de mano de
obra barata hacia los centros urbanos, tales como Acapulco, Iguala, Chilpancingo,
Distrito Federal y a los estados del norte.2 En muchos casos esta situación ha provo-
cado delincuencia (abigeato, asaltos en carreteras, violaciones, y ha llevado a muchos
pobladores a involucrarse en actividades vinculadas con el narcotráfico, lo cual ha
su vez ha traído como consecuencia una progresiva presencia de las corporaciones
policíacas municipales y estatales así como también tropas del ejercito, implementando
retenes en las carreteras, lo que vino a agravar más la situación.3

* El material del presente ensayo es resultado de una investigación concluida, la cual lleva por título
“Economía indígena y derechos humanos en la Costa Montaña de Guerrero”.
** Docente e investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero.
1
Guerrero se encuentra entre las entidades con mayor índice de marginación. De los 76 municipios
en que esta dividida, 26 son de muy alta marginación (34.67%), 33 de alta marginación (44%) y 8 de
marginación media. No hay un sólo municipio en el estado que esté en el rango de muy baja marginación.
Consejo Nacional de Población. Indicadores socioeconómicos e índices de marginación municipal 1990.
(Cfr. Medardo Reyes Salinas, Homero Castro Guzmán y Justino Lozano Alvarado, “Partidos políticos y
democracia en Guerrero: diagnóstico preliminar”, p. 175.)
2
“El frágil equilibrio de esta economía campesina se fracturó como consecuencia de la apertura
comercial y de las reformas emprendidas por el ex presidente Salinas, las cuales provocaron el desplome
de precios de los productos agrícolas regionales” (Eduardo Ibarra, 4 de junio de 2002.)
3
“El gobierno de Guerrero da ultimátum a la CRAC, para que desaparezca la Policía Comunitaria o
que se integre a las corporaciones preventiva, municipal y estatal o de lo contrario serian desarmados”,
Rosa Rojas, La Jornada, 12 de abril de 2002.
140

Ante este clima de inseguridad las autoridades tradicionales de los pueblos indí-
genas deciden la creación de la Policía Comunitaria con el único fin de proteger sus
vidas y bienes.

ORIGEN DE LA POLICÍA COMUNITARIA

Se crea la Policía Comunitaria en Santa Cruz del Rincón, Municipio de Malinaltepec,
a través de una asamblea comunitaria celebrada el 15 de octubre de 1995, sustentada
por una acta refrendada con la firma de 38 comunidades; como un esfuerzo conjunto
de comisarios municipales, autoridades agrarias y organizaciones sociales, tratando de
rescatar usos y costumbres de estos pueblos para resolver un problema muy importante
en la región como es la inseguridad: el espíritu de servicio como parte integral de la
cultura de estos pueblos, la cual ha desempeñado un papel relevante para la solución
de dicho problema, y lo más importante: la participación decidida de la población en
todas y cada una de las actividades que realiza esta institución de seguridad indígena,
empezando por la elección en asamblea del policía comunitario en cada una de las
localidades que participan en este Sistema de Seguridad Comunitaria, además de los
apoyos en especie que hace cada comunidad para el sostenimiento de la misma.
Resulta impresionante el grado de participación de la población indígena en la
búsqueda de soluciones a cada uno de los problemas que les aquejan, como son la
producción y comercialización de sus productos, salud, educación, electrificación,
promoción y defensa de los derechos humanos, vigilancia de las comunidades en la
aplicación de los recursos para la obra pública, protección del medio ambiente, am-
pliación y mejoramiento de las vías de comunicación, convirtiéndose estas asambleas
en verdaderas escuelas de aprendizaje colectivo.
Por otro lado, la participación de la mujer ha sido decisiva en las diferentes
actividades relacionadas con la seguridad e impartición de justicia en la región, ya
que, cuando el hombre es elegido comisario municipal, comisario agrario, fiscal o
mayordomo, o miembro de un comité pro-construcción de escuela, “abandona” du-
rante un periodo a la familia para servir a su pueblo. En tales casos la mujer asume
doble responsabilidad en el hogar, encargándose de la familia. Por lo tanto, el hom-
bre que sirve a su pueblo sabe que sin su mujer no sería posible dicho servicio. Por
consiguiente, no sólo sirve el hombre, sino también la esposa y los hijos, ya que no
solamente suplen la tarea del padre de familia sino que también en varias ocasiones
lo hacen cocinando los alimentos en los eventos que son compromiso de su esposo
como servidor del pueblo.4
En las organizaciones sociales, el aporte de las mujeres en el proyecto de Seguridad
e Impartición de Justicia Comunitaria ha sido invaluable tanto en la participación activa

4
Comisión de Pastoral Social de la Diócesis de Tlapa, Guerrero, La Policía Comunitaria y la impar-
tición de justicia Región Montaña y Costa Chica de Guerrero, 9º Aniversario, p. 22.
141

en las asambleas comunitarias, como colaborando de auxiliares en la Coordinadora
de Autoridades Comunitarias. Cuando las mujeres son inculpadas en la comisión de
delitos, las demás se incorporan para darle seguimiento a esos casos. Su intervención
ha sido de vital importancia. “Nos enseñaron que la justicia no era solo castigar, sino
ayudar a rehabilitar a la persona, apoyarla y no condenarla Es un ejemplo que anima
para que otras mujeres asuman un papel más protagónico.”5
Hay capacidad para ocupar cargos, participar en las asambleas, no hablamos por miedo, nos
intimidan por el simple hecho de ser mujeres a veces no se ve nuestra actividad, queremos
caminar juntos, no unos adelante y otros atrás, hay compañeros que conocen nuestra capa-
cidad, a ellos les pedimos nos apoyen, que continúen escuchándonos que se nos respete.6

La verdad es que en los recientes aniversarios del Sistema de Seguridad e Im-
partición de Justicia (2004, celebrado en la comunidad de Colombia de Guadalupe,
municipio de Malinaltepec y el de Pueblo Hidalgo, municipio de San Luis Acatan,
octubre de 2005) las mujeres de la región han puesto sobre la mesa de discusión su
incorporación a las instituciones del Sistema de Seguridad Comunitaria tanto en la
toma de decisiones, como en las filas de la Policía Comunitaria, situación que tendrá
que ser resuelta por las instancias comunitarias.
De esta forma queda demostrada la integración del proyecto en los pueblos
me´phaa, nava sabi y náhuatl, utilizando los espacios comunitarios para la construcción
de redes en búsqueda de soluciones a la situación de marginación y pobreza de que
han sido objeto como resultado de políticas en las que se han privilegiado regiones
de la entidad a costa de otras.

ESTRUCTURA DEL SISTEMA DE SEGURIDAD E
IMPARTICIÓN DE JUSTICIA COMUNITARIA

En octubre de 1995 deciden 38 comunidades de la Costa Montaña crear la Policía
Comunitaria; en la actualidad son 62 comunidades integradas al Sistema de Seguri-
dad Comunitaria, cada comunidad en asamblea elige a sus policías, las comunidades
grandes cuentan con 10 o 12 y las comunidades pequeñas de 6 a 8 policías
En primer lugar están las comunidades que conforman el Sistema de Seguridad e
Impartición de Justicia Comunitaria, en segundo se encuentra la Asamblea Regional
Comunitaria la cual está integrada por todos los representantes de dichas comunidades:
autoridades, policías, delegados y vecinos. En tercer lugar se encuentra la Coordinadora
Regional de Autoridades Comunitarias cuya función fundamental es la de impartir
justicia. En un cuarto nivel se encuentra la Policía Comunitaria subordinada a las

5
Op. cit., p. 23.
6
Ver Relatoría de la Mesa de trabajo 5 Participación de la mujer, en el 10 Aniversario de la Policía
Comunitaria realizado en la comunidad de Potrerillo Coapinolle del Municipio de San Luis Acatlán, los
días 14 y 15 de octubre de 2005.
142

autoridades comunitarias, cuya función principal es la de garantizar seguridad a los
pueblos que integran la organización pero también a la sociedad en general.
Requisitos para ser policía Comunitario:
Para pertenecer a la Policía Comunitaria se necesita pertenecer a la comunidad y
conocer las veredas, deben de ser respetuosos, sin antecedentes penales, tener buena
imagen y espíritu de servicio ante la comunidad, buena conducta y que sean respon-
sables en todos sus actos ante la sociedad.
Se tiene precaución al nombrar a personas que sean honestas, que sean conocidas, que no
tengan problemas con otras comunidades. Gente que sea responsable, que sea centrada, que
no se altere, que no tenga antecedentes penales, que se haya ganado el respeto de su pueblo,
que defienda a la sociedad, que quiera dar su servicio sin ninguna remuneración, que sepa
respetar a la autoridad del pueblo, que respeten la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos, que respeten los derechos humanos y que se coordinen con la del gobierno y que
se subordine a la decisión de las autoridades comunitarias y de la Asamblea General.7

Cómo se nombran los policías comunitarios:
Dicho nombramiento es por un período de tres años. Cuando la asamblea valora a la
persona por su distinción en el servicio se le pide que nuevamente tome el cargo.
Se les recomienda que cuiden a los niños y jóvenes que tienen que trasladarse a sus estudios
a otras comunidades, que cuiden a los maestros que se desplazan a otras comunidades, que
den seguridad a los transportistas, que protejan a hombres y mujeres que reciben apoyos
económicos de los programas de gobierno, que cuiden durante las fiestas patronales, que
protejan a las autoridades municipales o de otro rango que visite a la región, que estén
disponibles cuando se les solicite auxilio en situaciones especiales.8

De acuerdo al Reglamento interno (Art. 6 Frac. l, inciso C) se nombran en Asam-
blea comunitaria a quienes hayan obtenido la mayoría de votos, se levanta una acta y
se asienta en los libros correspondientes, además de que protestan ante las asambleas
cumplir con responsabilidad el servicio que la comunidad les pide.

FUNCIONES DE LA POLICÍA COMUNITARIA Y LA COORDINADORA
REGIONAL DE AUTORIDADES COMUNITARIAS

Al establecerse la organización los policías comunitarios, después de capturar al de-
lincuente lo entregaban a la Agencia del Ministerio Público, sin embargo, se vio que
esta manera de hacer justicia no funcionaba, porque los delincuentes eran liberados y

7
Cfr., Comisión de Pastoral Social de la Diócesis de Tlapa, op. cit., p.8.
8
Idem.
143

reincidían en el delito, ya que aunque fuesen detenidos, nuevamente recuperaban su
libertad, para ello se endeudaban pidiendo préstamos o vendiendo sus bienes. “Esto
provocaba un circulo vicioso, porque los llevaba a delinquir nuevamente con la fina-
lidad de obtener los recursos que necesitaban para pagar dichas deudas y recuperarse
de su difícil situación. La Asamblea vio que éste no era buen camino para conseguir
lo que querían, la seguridad de la zona y la reeducación de los asaltantes.”9

BALANCE Y PERSPECTIVAS DEL SISTEMA DE SEGURIDAD
E IMPARTICIÓN DE JUSTICIA COMUNITARIA

Hace diez años se creó la Policía Comunitaria en la comunidad de Santa Cruz del
Rincón, municipio de Malinaltepec, como una respuesta de los pueblos indígenas al
problema de la inseguridad, decisión tomada por la ineficacia de las instituciones
estatales y federales encargadas de brindar seguridad e impartir justicia en la Costa
Montaña de Guerrero. Cabe señalar que el surgimiento de la Policía Comunitaria
fue un esfuerzo conjunto de varias organizaciones sociales y productivas (Consejo de
Autoridades Indígenas, la Unión de Ejidos “Luz de la Montaña”, la Unión Regional
Campesina, la triple SSS “Productores de maíz y Café” y El Consejo Guerrerense
500 años de Resistencia Indígena y Negra), en el entendido de que el problema de la
inseguridad es tan sólo uno de los muchos que afrontan estos pueblos.
Cabe señalar que dicha medida encontró eco en la población, pues ante el hartazgo
de los índices delictivos los indígenas lograron controlar la situación de incertidumbre
que prevalecía en ese entonces, no así por parte del gobierno estatal, que además
ha tratado de desarmarlos y dictar ordenes de aprehensión en contra de comisarios
acusándoles de actuar fuera de la legalidad y de violación de derechos humanos.
En una primera etapa, la Policía Comunitaria se dedicó a la prevención del delito
y a la aprehensión de los supuestos delincuentes, para posteriormente entregarlos a
las corporaciones policíacas o a los ministerios públicos, pero como los delincuentes
eran liberados con mucha facilidad a través de “mordidas” por no contar con pruebas,
cuarenta comunidades decidieron impartir justicia acorde con usos y costumbres,
conocido como Derecho Consuetudinario, lo que significa que a la persona que se
le aprehende, se le investiga para determinar su grado de culpabilidad, elaborando
un expediente donde se le señala el delito del que se le acusa inicialmente los incul-
pados no aceptan su participación en el delito, pero con ayuda de los Principales, o
sea el Consejo de Ancianos que platican con el acusado, éste termina aceptando su
culpabilidad, haciéndose acreedor, en el caso de ser culpable, de la privación de la
libertad y la obligación de trabajar en la fajina, lo que significa, ocuparse en obras de
la comunidad; puede ser en la construcción o reparación de escuelas o en apertura de

9
Cfr. Comisión de Pastoral Social de la Diócesis de Tlapa, op. cit., p. 11.
144

caminos vecinales, lo que ellos llaman el proceso de “reeducación”, que es al final
lo que persigue el Sistema de Seguridad Comunitaria.
Mientras en las comunidades indígenas, la Policía Comunitaria se ha ganado el
apoyo irrestricto, en las esferas gubernamentales tanto estatales como federales hay
un rechazo a ésta, argumentando que su accionar esta “fuera de la ley”, que se carece
de un permiso colectivo para la portación de armas. No obstante, las autoridades
indígenas fundamentan su sistema de seguridad en los siguientes artículos constitu-
cionales: 2, 39, 115 y en El Convenio 169 de los Pueblos Indígenas y Tribales, del
cual México es parte al firmarlo y ratificarlo.
Al principio el pueblo pensó que la solución al problema de la inseguridad estaba en el
gobierno, se hicieron solicitudes para que se presentara el ejército y la policía motorizada
con el objeto de que hicieran operativos en la región, el pueblo iba y venía con sus au-
toridades y los asaltantes se burlaban de las fuerzas de seguridad; la delincuencia seguía
creciendo..., el respeto se perdió totalmente cuando empezaron las violaciones de mujeres;
jóvenes, maestras, a esposas delante de sus esposos, el pueblo dijo ya basta cuando violaron
a una niña de siete años.10

El proyecto integral como lo denomina uno de los fundadores de la Policía Co-
munitaria el presbítero Mario Campos Hernández,11 contiene otros elementos; la
participación de las comunidades en la solución de tan compleja realidad, como una
forma de erradicar el paternalismo que tanto daño ha causado a los pueblos indígenas,
implementado por el Partido Revolucionario Institucional por varias décadas como un
mecanismo a través del cual garantizaba el caudal de votos a favor de sus candidatos
a puestos de elección popular, la producción y comercialización de la región, el me-
joramiento de la calidad de la educación, o sea la actualización de la planta docente
y física, el contar con más y mejores vías de comunicación, la conservación de los
recursos naturales, etcétera.
La lucha de las comunidades por darle vida al proyecto que se propusieron a partir
de los años noventa ya dio los primeros resultados, uno de ellos es el haber disminuido
el índice delincuencial en un 95%, al contar 62 comunidades de los municipios de
San Luis Acatlán, Marquelia Azoyú, Copanatoyac, Cochoapa el Grande, Metlatonoc
y Malinaltepec con policías comunitarios, otro de los aciertos de las Autoridades Re-
gionales Comunitarias es el haber implementado tres años después de la creación de
la Policía Comunitaria (1998) el Sistema de impartición de Justicia que con ayuda de

10
Ver Memoria del 2 Taller de la Pastoral Social de Tlapa de Comonfort donde se abordaron los temas
de la Seguridad, Usos y Costumbres y Ecología. Realizado el 9 de noviembre de 2002.
11
Cfr. Mario Hernández Campos, “Un Proyecto Integral”, en la obra colectiva en prensa El Sistema
de Seguridad e Impartición de Justicia Comunitaria. Para el logro del desarrollo integral, mencionó que
lo primero que se requería era trabajar por la toma de conciencia de que los cambios no los da el tiempo,
como muchos de manera ingenua lo han creído, esto hacia que hubiese un pueblo pasivo que esperaba que
los cambios se dieran de manera mágica con el correr de los años.”
145

la figura de la “reeducación”,12 les ha permitido prevenir el delito, aplicar el derecho
consuetudinario a quien infrinja el orden social comunitario y reeducar al individuo
que anda por malos caminos como señalan los indígenas.
Diez años de vida han significado también perdidas de líderes comunitarios
valiosos que han caído cumpliendo el deber que les confió la comunidad, así como
el encarcelamiento, hostigamiento y amenazas a comisarios y comandantes de la
Policía Comunitaria. En estas condiciones celebraron en la comunidad de Pueblo
Hidalgo municipio de San Luis Acatlán sus diez años de existencia el 15 de octubre
del presente año, con el compromiso de seguir luchando por el reconocimiento por
parte del Estado.
Es necesario señalar que desde la creación de la Policía Comunitaria (1995) y más
tarde del Sistema de Impartición de Justicia (1998), los indígenas han expresado que
no buscan la confrontación con las autoridades estatales y federales, sino que desean
contribuir a la solución de la inseguridad en la región, en un marco de respeto a sus
instituciones estableciendo mecanismos de colaboración para la prevención y combate
a las conductas delictivas; misma que se da pero que al carecer de reglas se presen-
tan situaciones conflictivas con quienes están encargados de velar por la seguridad e
impartición de justicia: el Estado.
A partir del 15 de octubre de 1995 y hasta el año 2003, se han vivido diferentes experien-
cias, tensiones, conflictos con agentes y jueces, con la Procuraduría de Justicia, con la
Comisión de Derechos Humanos y con otras instancias de gobierno.13

BIBLIOGRAFÍA

Comisión de Pastoral Social de la Diócesis de Tlapa, La Policía Comunitaria y la
impartición de Justicia Región Montaña y Costa Chica de Guerrero, 9º Aniver-
sario, Talpa, Guerrero, 15 de octubre de 2004.

12
La “reeducación”, de acuerdo con el profesor Apolonio Cruz Rosas, expresidente municipal de
Malinaltepec, es el mecanismo a través del cual las autoridades comunitarias obligan al que incurre en
delitos graves a trabajar en las comunidades, en la construcción de escuelas, de centros de salud, reparación
de caminos con el objetivo de que pueda resarcir el daño. En el día trabaja al servicio de las comunidades,
comprometiéndose éstas a proporcionarle alimentos y por las noches se le imparten charlas por los princi-
pales de la comunidad para que reconozca el daño que causó y, de esa forma, vuelva al camino del bien,
el ser humano nace bien, lo “daña” el medio, puede ser por falta de educación de sus padres o ya sea que
la escuela no lo formó, por eso delinque, “causando daño” a las comunidades, con privarlo de la libertad
no se va a resarcir el daño causado, por tanto, tiene que trabajar en beneficio de las comunidades para que
se reeduque, y para que sirva de ejemplo a quienes quieren andar por “malos caminos”. Cumpliendo el
periodo de reeducación, la persona es entregada a sus familiares y comunidad en una asamblea comunitaria
donde ambos se comprometen a que este no vuelva a delinquir.
13
Cfr. Fragmento del oficio enviado al H. Congreso del Estado de Guerrero por las autoridades re-
gionales indígenas, 24 de mayo de 2003.
146

Hernández Campos, Mario, Un Proyecto Integral, El Sistema de Seguridad e Impar-
tición de Justicia Comunitaria.
Ibarra, Eduardo, www.cimac.noticias.com 4 de junio del 2002.
Medardo Reyes Salinas, Homero Castro Guzmán y Justino Lozano Alvarado,
“Partidos políticos y democracia en Guerrero: diagnóstico preliminar”, Revista
Altamirano, editada por el H. Congreso del Estado de Guerrero, Instituto de Es-
tudios Parlamentarios “Eduardo Neri”, núm. 29, año 6, cuarta época, septiembre-
diciembre 2003.
Memoria del 2 Taller de la Pastoral Social de Tlapa de Comonfort donde se abordaron
los temas: seguridad, usos y costumbres y ecología, 9 de noviembre de 2002,
Disco Compacto.
Oficio enviado al H. Congreso del Estado de Guerrero por las autoridades regionales
indígenas, Cualac, 24 de mayo de 2003.
Relatoria, de la Mesa de trabajo # 5 Participación de la mujer, en el 10 Aniversario
de la Policía Comunitaria realizado en la comunidad de Potrerillo Coapinolle del
Municipio de San Luis Acatlan, los días 14 y 15 de octubre de 2005.
Rojas, Rosa, La Jornada, 12 de abril de 2002.
AGRICULTURA
Y SITUACIÓN ALIMENTARIA

Narcedalia Maldonado Arzeta*

“El desarrollo en el mundo depende sobre todo de los progresos de la agricultura
y de la puesta en marcha de un nuevo orden alimentario internacional”, declaraba
en Nueva York M. Saouma, director general de la FAO el 28 de agosto de 1980. La
posibilidad de alimentar a diez mil millones de seres humanos1 y la incapacidad de la
humanidad para resolver el problema del hambre en el mundo es un problema al que
se enfrentan desde hace varios años los gobiernos, los organismos internacionales,
los expertos y la sociedad en general.
En efecto, actualmente existe una brecha considerable entre las posibilidades
técnicas —aparentemente insuficientes para asegurar a la población mundial una
alimentación satisfactoria— y la realidad actual marcada por la expansión del hambre
y la malnutrición hacia una parte amplia y creciente de la humanidad. Los sectores
involucrados llaman la atención sobre la importancia de establecer un orden alimen-
tario mundial a través de una cooperación internacional organizada a escala mundial
capaz de echar a andar todos los recursos de que dispone la humanidad si queremos
que aquellos diez mil millones de habitantes sean alimentados adecuadamente.
A escala regional el problema se concibe más o menos en los mismos términos.
¿Por qué los recursos técnicos suficientes no logran resolver el problema del hambre
en el mundo? ¿Por qué los esfuerzos de los gobiernos y los organismos internacionales
no han logrado resolver el problema del hambre y la malnutrición? ¿Por qué no se
han instaurado programas alimentarios efectivos y por qué cada día más campesinos
salen del campo y abandonan la producción agrícola con el riesgo de un día no tener
con qué alimentar a la población que habita en las ciudades? ¿Por qué los acuerdos
de libre comercio que, según los economistas neoliberales, acrecentarían la riqueza
no han logrado resolver en países como México el problema de la malnutrición y la
dependencia alimentaria de su población?

* Docente-investigadora de la Unidad Académica de Derecho-Maestría en Derecho Público de la
Universidad Autónoma de Guadalajara.
1
J. Klatzman, “Nourrir dix milliards d’hommes”, citado por Jacques Bourrinet en “Un Ordre Ali-
mentaire Mondial est-il possible ?”, en L’Ordre alimentaire mondial.
148

LA AGRICULTURA
Y EL NUEVO ORDEN ALIMENTARIO MUNDIAL

Desde la antigüedad una de las principales fuentes de alimentación ha sido la agri-
cultura, sin menospreciar la caza, la recolección y la pesca. Gracias a esta actividad
también el hombre se sedentarizó. Actualmente la agricultura continúa siendo, de
manera directa o indirecta, una importantísima fuente de alimentación ya que, cons-
tituye, en muchos casos, la principal actividad económica de los países en desarrollo.
Para evaluar la situación alimentaria mundial es necesario analizar las capacidades de
respuesta de la agricultura y las actividades que se derivan de ella.
¿Cuál es la realidad que hoy enfrenta la humanidad? Entre 1960 y 1996 la pobla-
ción mundial casi se duplicó pues pasó de 3 a 5.8 mil millones de habitantes. En este
periodo en el continente americano se concentró 13.6% de la población mundial, en
la llamada Euro-África 30.4% y en Asia/Oceanía 56%. En los países económica-
mente desarrollados (que concentraban 24% de la población en 1990) la tasa anual
de crecimiento demográfico ha sido inferior o igual a 1% contra una taza de más de
2% en los países en desarrollo.
Asimismo el desarrollo económico en los países genera una disminución del
porcentaje de la población ocupada en la agricultura, que en los años noventa era de
8.3% en los países de la OCDE (y que continúa disminuyendo), contra 60 por ciento
en los países en desarrollo, donde más de la mitad de sus activos obtiene sus ingresos
de la agricultura, actividad que es decisiva para la alimentación y el desarrollo eco-
nómico nacionales. Se estima que los países no petroleros dependen de la agricultura
en 20 a 30% de su PIB, en 60 a 80% del empleo y en 50 a 70% de sus ingresos por
exportaciones totales.2
La FAO reconoce que un buen desempeño del sector agrícola es esencial para los
países donde la seguridad alimentaria es precaria, es decir, para la mayor parte de
los países menos desarrollados (82 países de ingresos bajos y con déficit alimentario).
Esta Institución afirma, además, que un aumento modesto de la producción sería
suficiente si se acompañara de un acceso equitativo a la alimentación, lo cual resulta
poco probable en una economía de mercado donde la producción agrícola mundial
se concentra en algunas grandes potencias agrícolas mientras en el otro extremo se
ubica una gran masa de la población con grandes necesidades de alimentos, pero sin
un poder de compra que le permita acceder a ellos.
La noción de orden alimentario mundial reviste entonces interpretaciones y
estrategias muy diversas, aun cuando el objetivo común sea el mismo: “encontrar
soluciones que aseguren una alimentación conveniente para todo el mundo”. En este
artículo me limitaré a citar sólo tres posiciones sobre la cuestión alimentaria de entre
las muchas que subsisten en el debate mundial. Una de ellas es de inspiración positi-

2
Jean-Pierre Bertrand, Le pouvoir alimentaire mondial en question.
149

vista, de carácter esencialmente agro-técnico; otra, de inspiración de orden más bien
político, pone el acento sobre las condiciones económicas de redistribución de las
tierras y de los ingresos, así como de acceso de todos los habitantes del planeta a los
recursos disponibles. La tercera posición sugiere que las dos propuestas anteriores son
incompletas y por lo tanto no pueden por sí solas ofrecer una solución al problema
alimentario y propone, por tanto, buscar la complementariedad.3
De acuerdo con la noción productivista, la causa de la crisis alimentaria es el
hecho de que una gran parte de los agricultores de los países en desarrollo, particu-
larmente los pequeños productores, practican una agricultura tradicional con un fuerte
coeficiente de mano de obra y poca utilización de medios modernos de producción…
Para salir de la crisis es necesario, entonces, ayudar a los agricultores a pasar de la
tecnología tradicional al uso de la tecnología moderna.
Un nuevo orden permitiría a los países en desarrollo (los más afectados actualmente)
reducir los problemas técnicos y físicos que limitan su aprovisionamiento alimentario
dada la insuficiencia de recursos necesarios a la producción de alimentos (tierra, agua,
energía, fertilizantes). En consecuencia, el problema sería resuelto si intensificamos
la investigación fundamental y la vulgarización para arribar a la generación y dominio
de tecnologías nuevas puestas a disposición de los pequeños productores, gracias a
una importante infraestructura de apoyo técnico y financiero.
Para la noción económico-política la tierra y los otros medios de producción de
alimentos son suficientes, sólo que son utilizados para otros medios y no para aquellos
que más lo necesitan. Las causas del problema alimentario no son las previsiones
globales sobre la producción y la demanda de alimentos, ni la evolución demográ-
fica, ni la penuria en materias primas, ni la acentuación del atraso tecnológico o los
cambios climáticos como lo afirman los productivistas, sino el hecho de que la ma-
yoría de la población mundial nació pobre y continúa siendo pobre. Esta población
permanece marginada de la actividad económica y el resultado es que actualmente
nos encontramos ante una situación paradójica: una gran demanda potencial no sol-
vente económicamente que coexiste con una cantidad enorme de productos que no
se venden en el mercado y con limitaciones “voluntarias” de producción, e incluso
la destrucción de alimentos para equilibrar los precios internacionales o por la falta
de mercados para dichos productos. En México han sido muy conocidos los casos
del coco, la leche, el azúcar, etcétera, cuyos problemas de comercialización se han
agravado a raíz de la puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio que este país
firmó con los Estados Unidos y Canadá.
Esta es una realidad que se observa sobre todo en los países desarrollados, que
registran fenómenos de sobreproducción y donde extensiones importantes de tierra
son congeladas para evitar la disminución de los precios de los productos, al mismo
tiempo que en otros países la población sufre de hambre y malnutrición. Un ejemplo

3
Jacques Bourrinet, L’Ordre alimentaire mondial.
150

clásico es el de la Unión Europea, donde existe sobreproducción de carne, de leche,
de cereales, etcétera. Bajo esa óptica, la economía de mercado sería la causa del
hambre en el mundo. Una acción no considerada en favor de la productividad y de la
producción global desembocaría no sólo en la no solución del problema alimentario,
sino en su agravamiento.
La propuesta es, pues, que se realice una revisión profunda de la relación actual
entre tierras disponibles, empleo asegurado, tecnologías y tipos de producción a
promover en los países en desarrollo.4
Para los partidarios de esta posición un orden alimentario mundial satisfactorio
consistiría en un sistema capaz de producir alimentos creando los empleos necesarios
para asegurar un ingreso sustancial para el conjunto de la población rural. Éste estaría
orientado hacia “un sistema de relaciones entre variaciones de los niveles de ingreso
de la población y variaciones de los costos de producción y de distribución, que haga
posible la satisfacción a nivel del ingreso existente para la mayoría de las necesidades
alimentarias esenciales”. A partir de estas dos posiciones podemos concluir que no
existe una solución única al problema alimentario nacional o regional.
En cuanto a las políticas alimentarias el debate se ubica entre aquellos que propo-
nen una salida al problema alimentario por la vía del reforzamiento de la apertura de
los mercados, que contribuiría a poner a disposición de la población toda una gama
de productos y un horizonte de elección más amplio, y aquellos que proponen una
salida a través de una economía planificada que reúna las acciones coordinadas con
los estados, con el fin de definir una política regional integral.
Si no existe una solución única es necesario buscar la complementariedad, afirman
los partidarios de una tercera posición que propone que ninguna de las dos anteriores
puede ofrecer una solución al problema alimentario porque por sí solas son incompletas.
En esta posición se ubican organismos internacionales como el Banco Mundial, la
ONU, etcétera. Por un lado, el análisis de la situación alimentaria mundial muestra que
el crecimiento de la productividad agrícola es indispensable para asegurar una ración
alimentaria suficiente a una población mundial cuyo aumento ha sido considerable
en estas últimas décadas. Pero el simple aumento cuantitativo de las provisiones no
significa que los pobres tengan más que comer. Es necesario que la demanda efectiva
evolucione paralelamente a la oferta y eso sólo se puede llevar a cabo si los países
pobres se desarrollan económicamente y si hay una mejor distribución del ingreso
en aquellos países donde, frecuentemente, una minoría de la población consume la
mayor parte de los alimentos disponibles.
En la búsqueda de una definición exacta de un modelo alimentario más equitati-
vo nos encontramos con conceptos que expresan el ideal de ese modelo. Éstos han
evolucionado con el tiempo y las diferentes circunstancias económicas y sociales,

4
Jacques, Chonchol, “L’alimentation mondiale : l’échec des solutions productivistes; I.F.D.A., Dossier
13”, en Un Ordre Alimentaire Mondiale est-il possible?
151

tanto en los términos como en los contenidos. Seguridad alimentaria, autosuficiencia
alimentaria, soberanía alimentaria, son algunos de los conceptos que buscan expresar,
más que el modelo ideal para la sociedad entera, las diferentes opciones de política
alimentaria.
Esta diversidad de análisis ha determinado la aplicación de políticas muy diver-
sas por parte de los gobiernos a lo largo de la historia moderna orientadas a atacar
el problema alimentario en los diferentes países. Para algunos expertos la situación
alimentaria es resultado, en buena medida, de decisiones políticas, más que de deci-
siones económicas. Pero cualesquiera que sean las condiciones, la política alimenta-
ria representa un proceso complejo de toma de decisiones a corto, mediano o largo
plazo. Para Barraclough el hecho de poder satisfacer las necesidades alimentarias de
la población coloca a los gobiernos frente a la dificultad de tener que priorizar la
producción nacional o la importación de alimentos; entre apoyar más a los productores
en detrimento de los consumidores o el presupuesto público; entre producir alimentos
en sistemas agrícolas de pequeños o medianos productores o en sistemas agrícolas
bimodales, etcétera. Estas decisiones están, de cualquier manera, en relación estrecha
con el tipo de sociedad deseada y son difíciles de tomar a nivel nacional, regional y,
a priori, a nivel mundial.
Con motivo de la Primera Reunión Mundial de la Alimentación en 1996 la FAO
reconoció que cerca de 3.1 mil millones de personas vivían por debajo de la línea
de pobreza, de los cuales tres cuartos eran rurales; 840 mil niños en edad preescolar
sufrían de malnutrición (insuficiencia ponderable) y 1.3 mil millones de personas
sufrían de diversas carencias. En los años próximos se prevén pocos cambios, salvo
que la situación podría mejorar para el continente asiático y agravarse para el con-
tinente africano.
A raíz de eso las instituciones internacionales y los gobiernos de los países se
comprometieron a disminuir a la mitad el número de malnutridos, compromiso que
fue ratificado en el simposium “Reunión mundial de la alimentación: cinco años
después”, realizado en Roma en junio de 2002.
En relación con los propósitos que se plantearon todos los países que participaron
en dicha reunión, los resultados alcanzados son todavía pobres. En términos globales
hubo efectivamente un descenso de 40 millones de personas malnutridas entre las dos
estimaciones trianuales realizadas por la FAO (1990-1992/1997/1999). Sin embargo,
los progresos han sido muy dispares en los diferentes países y regiones: las personas
malnutridas han disminuido en 117 millones en un total de 32 países; sin embargo,
en otros 48 éstas han aumentado en 77 millones. De acuerdo con estas cifras, ha
habido un avance en la lucha contra el hambre a nivel global, sin embargo, para la
mayoría de los países no solo ha aumentado el número de malnutridos, sino el grado
de malnutrición de su población, que alcanza niveles crónicos causando daños físicos
y mentales graves. De acuerdo con las mismas estimaciones, a fin de alcanzar el
152

objetivo propuesto, sería necesario reducir en 22 millones de personas por año el
número de malnutridos.
En el umbral del siglo XXI, 93 de 125 países en desarrollo o en “etapa de transi-
ción” atraviesan por un problema de penuria alimentaria. La situación va a agravarse
—dicen los teóricos maltusianos— a causa del ritmo de crecimiento de la población y
del agotamiento de los recursos naturales que ocurre más rápidamente que el aumento
en la producción de alimentos. Otros autores, basados en el dinámico crecimiento
de la producción alimentaria mundial, la disminución del crecimiento demográfico y
el desarrollo de los países, plantean que la seguridad alimentaria está más o menos
asegurada en la mayor parte de los países, a pesar de la problemática que enfrenta la
distribución de alimentos.
Esta última hipótesis está apoyada por el reporte de las Naciones Unidas sobre la
inseguridad alimentaria en el mundo publicado en 2001, según el cual la producción
alimentaria progresó más rápidamente que el crecimiento demográfico (a pesar de
la contención de la producción agrícola que se practica en varios países ricos). Es
decir, que la cantidad de alimento disponible por habitante pasó de 2,410 a 2,800
Kcal., por día y por habitante para el conjunto de la población mundial y de 2,110 a
2,680 Kcal, por día y por habitante para los países en desarrollo.
Sin embargo, nuevamente nos encontramos frente a estadísticas globales lejanas
a la realidad de la mayoría de la población de los países en desarrollo. Como punto
de referencia y de acuerdo con el documento “Indicadores sobre desarrollo global,
2001” del Banco Mundial, en México, país en desarrollo y doceava economía mundial,
el 33% de la población vive con menos de dos dólares por día.5 Esta situación es el
principal freno al acceso a una alimentación suficiente y adecuada.
No debemos entonces contentarnos con el análisis de los indicadores estadísticos
globales. Lo que cuenta realmente son las medidas adoptadas tendientes a atenuar
la penuria alimentaria y la pobreza en cada país. El principal problema reside en el
hecho de que numerosos países en desarrollo definen una política agrícola pero pocos
tienen una política alimentaria satisfactoria para la mayoría de su población. En su
lugar encontramos problemas sociales ligados precisamente a la situación de miseria
de las poblaciones, a la corrupción y a la mala utilización de los recursos por parte
de aquellos que administran los programas alimentarios.
La experiencia en algunos países de América Latina nos muestra que los progra-
mas oficiales encargados de la distribución de alimentos entre los más pobres de la
población manejan alimentos de dudosa calidad que adquieren y venden a precios
bajos por empresas importadoras poco escrupulosas. Un ejemplo claro, de los muchos
que podríamos citar, lo representa el caso de las importaciones tan cuestionadas de
leche de la ex Unión Soviética, posteriores a la explosión de la termoeléctrica de
Chernobil, realizadas por la empresa paraestatal mexicana DICONSA.

5
La Jornada, 30 de abril de 2001.
153

En este marco el primer concepto a discutir es el de la seguridad alimentaria, defi-
nido por la FAO/CEPAL,6 como “el acceso equitativo y seguro a los alimentos, por parte
de todos los grupos sociales y para todos los individuos en cantidad y calidad adecuada
para satisfacer sus necesidades nutricionales”. La seguridad alimentaria supone que
toda persona puede acceder, económicamente, físicamente y en todo tiempo, a una
alimentación adecuada que le permita llevar una vida productiva y donde todas las
formas de mal-nutrición y de sub-alimentación están excluidas. (Bertrand, 1997)
Por lo tanto, un sistema que sea capaz de ofrecer esta seguridad debe tener: la
capacidad de producir, almacenar e importar los alimentos en cantidad suficiente para
satisfacer las necesidades alimentarias básicas de todos los grupos de la población;
una gran autonomía y una capacidad de decisión para reducir la vulnerabilidad frente
a las fluctuaciones de los mercados internacionales y a las presiones políticas; ser
digno de confianza, para que las variaciones en el acceso a los alimentos por razones
temporales, cíclicas u otras, sean mínimas y ser sustentable, en el sentido de que
todos los grupos sociales deben tener acceso adecuado y confiable.
Los países desarrollados garantizan su seguridad alimentaria a través de una
producción agrícola interna y de recursos económicos y financieros suficientes para
adquirir ciertos alimentos en el mercado internacional. El mantenimiento de esta
seguridad les es facilitado por una demanda limitada, por una demografía de creci-
miento débil y un nivel de vida elevado. Al contrario, en los países en desarrollo, esta
seguridad encuentra obstáculos en el fuerte crecimiento demográfico (el crecimiento
de la población es más fuerte que la producción alimentaria); la distribución de la
riqueza entre la población; los problemas de infraestructura y de servicios (transporte,
almacenamiento, industrias alimentarias y mercado); la creciente urbanización de la
población (la población urbana aumenta a un ritmo de 9 a 10 por ciento por año).7
Por otra parte, la inadaptación de los modelos de desarrollo económico, la falta de
elasticidad de la oferta interna de alimentos, etcétera, juegan también un papel im-
portante. Todos estos elementos se combinan para crear o acrecentar la inseguridad
alimentaria, proceso que entra en contradicción con la mayoría de las medidas que
la FAO propone para garantizar la seguridad alimentaria: acrecentar de manera si-
multánea la producción de los pequeños productores, desarrollar el mercado interno
y promover los intercambios regionales.

6
Food and Agriculture Organisation (Organización para la Alimentación y la Agricultura) / Comisión
Económica para América Latina.
7
De acuerdo con las estimaciones de la FAO, en 2005 más de la mitad de la población mundial será
urbana, sobre todo en los países en desarrollo. En 2030 este porcentaje podría aumentar a 83 por ciento
en América Latina, a 53 por ciento en el Pacífico, a 55% en África.
154

¿ES POSIBLE ALCANZAR LA SEGURIDAD ALIMENTARIA?

En 1974, en su libro Alimentar 10 mil millones de hombres, Joseph Klatzman con-
sideraba que una taza de crecimiento anual de 4% por año de la producción agrícola
mundial sería necesaria hasta el año 2000 para alcanzar un objetivo de alimentación
suficiente para todo el planeta. Esta meta se ha alcanzado sólo de manera parcial, pues
si bien el crecimiento anual de la producción agrícola llegó a alrededor del 3% en los
años 50-60, pasando al 2.3 por ciento en los años setenta, a 2% en los años 80-92 y
las previsiones de la FAO para el futuro no superan el 1.8% de crecimiento anual.
Por otro lado, el proceso actual de globalización de la economía genera de manera
permanente una concentración de la riqueza que pone en peligro la seguridad ali-
mentaria de la población que tiene los más bajos ingresos. El Programa de Naciones
Unidas para el desarrollo informa que actualmente la población más rica del mundo,
que representa el 1%, recibe ingresos equivalentes a los que recibe la población
más pobre que es del 57%. Según lo anterior, la primera aspiración del hombre de
comer de acuerdo a sus necesidades (físicas, intelectuales, etcétera) y la obtención
de un nivel alimentario suficiente están todavía lejos de convertirse en realidad para
la población mundial.
Pero el concepto de seguridad alimentaria no debe limitarse sólo al aprovisio-
namiento de un país a través de la producción interna o del comercio exterior, sino
que debe ampliarse hacia otras decisiones estratégicas, derivadas de un modelo de
desarrollo coherente en todas sus decisiones integrando las medidas relacionadas con
el consumo alimentario y la nutrición, el sistema de distribución de los alimentos,
etcétera. Definida por el Consejo Mundial de la Alimentación8 como el conjunto de
medidas específicas destinadas a alcanzar los objetivos alimentarios en el marco del
plan general de desarrollo de un país, esta estrategia, que involucra el consumo y la
nutrición, debe agregarse también a los esfuerzos realizados en materia de producción
alimentaria. Asimismo participa en la búsqueda de sistemas más equitativos de distribu-
ción de alimentos y en la instalación de una infraestructura de seguridad alimentaria.
En 1975 la Conferencia de la FAO definió una estrategia en materia de ajuste agrícola
internacional y conservó una línea de orientación que visualizaba la autosuficiencia
para los países en desarrollo cuya balanza de pagos frecuentemente es precaria. Esta
estrategia consiste “en la medida de lo posible y deseable”, en favorecer el consumo
de alimentos susceptibles de ser producidos en el país o en la región; sin que por ello
se relegue a un rango secundario la expansión de la producción para la exportación,
sobre todo en los países que disponen de abundantes recursos en tierra y mano de
obra actualmente subutilizados”. Se trata de buscar las ventajas mutuas del comercio
y de la cooperación, y más de saber administrar sus recursos que de autosuficiencia
alimentaria.

8
Consejo Mundial de la Alimentación. Criterios y directivas para la formulación de una estrategia
del sector alimentario, 1979.
155

La situación no es simple. Las decisiones tomadas en el terreno agrícola tienen
repercusiones no solamente económicas y sociales, sino también ambientales. Las
variables que caracterizan a la economía regional, como el nivel de inflación, las tazas
de cambio, las tazas de interés, el nivel de los salarios y la distribución del ingreso,
influyen en la dinámica de la agricultura y de los sectores ligados estrechamente a
ella. Los factores climáticos (ciclones, sequías, inundaciones, etcétera), el agotamiento
del agua y la contaminación por técnicas agrícolas mal manejadas, comienzan a tener
consecuencias dramáticas y a ser fuente de conflictos, como el caso de las aguas del
Río Grande que actualmente son objeto de una fuerte disputa entre los agricultores
de la frontera entre México y Estados Unidos.
Asimismo la expansión de las ciudades que “corroe” las tierras productivas,
alejando cada vez más la producción de alimentos, aumentando el costo de todas las
actividades ligadas a la producción alimentaria y el aprovisionamiento a las ciuda-
des, requiriendo inversiones masivas. Esta producción es a pesar de todo, bastante
representativa pues de acuerdo con las estimaciones de la FAO cerca de 200 millones
de agricultores urbanos en el mundo dan de comer a 700 millones de personas.
En consecuencia, los países arriban cada vez más a una gran dependencia alimentaria
del exterior e incluso los países exportadores de petróleo como México tienen problemas
para su financiamiento. Este fenómeno propicia la emergencia de un poder alimentario
que nace y prospera cuando hay una situación de dependencia agravada y se manifiesta
en la utilización por un Estado de sus intercambios comerciales con otro Estado para
obtener de éste concesiones en materia de política interior o extranjera.
Este poder es ejercido por los países que ostentan el control de la producción
alimentaria mundial. Cuando se utiliza como incitación permite prestar ayuda a los
países que lo necesiten a cambio de otros favores en el terreno comercial o político.
Pero en la mayoría de los casos el poder alimentario representa también “un medio
de disuasión” (sanción). Esta situación se presenta cuando un Estado no está de
acuerdo con la política de otro y pretende, a través del poder alimentario, obligarlo
a modificar su política.
La historia es rica en ejemplos de utilización del arma alimentaria para ganar
batallas o para subordinar pueblos, desde Alejandro el Grande en el siglo XXI y
desde América hasta Japón, pasando por el Medio Oriente. Sin embargo es en 1973,
con la multiplicación por cuatro del precio del petróleo, que ese poder alimentario se
incrementó, a pesar de que como lo señala Alain Revel “este hecho pudiera parecer
atentatorio de la moral humana, que encontraría inmoral esta intrusión de la economía en
un terreno considerado hasta ahora como muy próximo a las necesidades fundamentales
del hombre para ser tratado al mismo nivel que el petróleo”. Lo que no se puede negar
es el hecho de que la alimentación haya entrado a la lucha por el poder.
En este caso el objeto potencial del poder alimentario continúan siendo los países
que gastan enormes cantidades de dinero en la importación de productos agro-ali-
mentarios o los países con enorme déficit en su comercio agro-industrial. En el otro
156

extremo los países que pueden ejercer su poder son los grandes proveedores mundiales,
aun cuando es raro que un país pueda hacerlo sólo dado que sería necesario tener
un control mayoritario del producto a través del cual se quiera ejercer ese poder. Es
por ello que a través de la historia hemos visto países que se reúnen para ello o que
utilizan a las instituciones internacionales para legitimar su acción. Los instrumentos
de presión más utilizados han sido: el embargo, el boicot, la ayuda alimentaria, los
carteles y los acuerdos.
Con motivo de la creación del Sistema Alimentario Mexicano (SAM) en 1980,
como parte de la política económica mexicana, el gobierno reconoció que “el poder
alimentario, toma una importancia singular, pues los alimentos son utilizados cada
vez más como elementos estratégicos de negociación e incluso de presión”. El texto
del SAM no es más que una constatación de “el arma alimentaria” en la negociación
política, haciendo referencia a las “condiciones” impuestas por los organismos in-
ternacionales para negociar las deudas externas que obligan a los países a reducir
los presupuestos públicos y en particular a reducir el financiamiento publico de los
programas agrarios, así como a los países que acuden a la utilización de ese poder
para influir las políticas internas de otros países.

BIBLIOGRAFÍA

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Ordre Alimentaire Mondial est-il possible?”, en L’Ordre alimentaire mondial,
Economica, Paris, 1974.
AMÉRICA LATINA
LAS CIENCIAS SOCIALES
EN AMÉRICA LATINA:
CRISIS Y VACÍO TEÓRICO

Herminia C. Foo Kong Dejo*

Inmanuel Wallerstein,1 al definir como unidad de análisis de la teoría social el sistema-
mundo como condicionante de la acción de los sujetos, recupera para las ciencias
sociales el concepto de totalidad, historicidad y sujeto pensante, extraviado en la
producción de postguerra, recuperado en los setenta y nuevamente perdido en los
noventa, después de la caída del muro de Berlín y del triunfo efímero del capitalismo
salvaje y de su ideología dominante: el postmodernismo celebratorio,2 el fin de la
historia y de todos los relatos.3
La presencia de vacíos teóricos y la ausencia de instrumentos metodológicos para
explicar nuevos y distintos acontecimientos de la vida social así como la interacción
entre los sujetos, dio, en los períodos mencionados arriba, argumentos para sostener
que existe una crisis en la teoría social. Esta conjetura es vigente y cobra fuerza
después de la desaparición del viejo orden y ante la incapacidad de la teoría para
explicar los fenómenos del actual período, que van desde la velocidad y concentración
sin parangón ni contención alguna, de capitales, las enormes asimetrías de la llamada
globalización que tiene un atributo económico y otro político militar, caracterizado
por la centralidad del mercado mundial y de la guerra total, la regionalización de las
economías, la destrucción de los mercados nacionales y sus alcances en el plano social,
cultural, ideológico y ambiental, la migración masiva, el incremento del ejército de
reserva integrado por millones de seres humanos lanzados del mercado de trabajo y
del consumo, provocando niveles de pobreza y exclusión sin precedentes,4 así como
por la resistencia de los excluidos (estados-naciones, clases, grupos y nuevos suje-
tos), el recrudecimiento de conflictos étnicos, la interculturalidad que coexiste con la

* Investigadora Docente de Tiempo Completo del Instituto de Investigación Científica. Humanístico-
Social. Responsable del Programa de América Latina y Relaciones Internacionales. Miembro del Cuerpo
Académico Temas y Problemas Sociales y Humanos-DES de Ciencias Sociales, Universidad Autónoma
de Guerrero.
1
Immanuel Wallerstein, Análisis del sistema-mundo: una introducción; “El mundo al que estamos
entrando, 2000-2050”, en ¿A dónde va el mundo?: después del 11 de septiembre; “La reestructuración
capitalista y el sistema-mundo”.
2
Boaventura De Sousa Santos, Conocer desde el Sur. Para una cultura política emancipatoria.
3
Francis Fukuyama, El fin de la historia y del último hombre; Jacques Derrida, Canallas: dos ensa-
yos sobre la razón; Jean Baudrillard y Edgar Morin, La violencia del mundo; Jean-Francois Lyotard, La
condición postmoderna: Informe sobre el saber.
4
Michel Chossudovsky, Globalización de la pobreza y un nuevo orden mundial.
160

resistencia a la pérdida de identidades nacionales y la movilidad con la desintegración
del tejido social, como procesos simultáneos y contradictorios.
La complejidad del período, ha obligado a las Ciencias Sociales a superar las
inercias de los noventa y a intentar interpretaciones significativas de la realidad. En
este temprano despertar del siglo XXI hay mucho por hacer. La prolífica producción
de los últimos años indica que hay un serio esfuerzo por recuperar la mejor tradición
ensayística y crítica del siglo XX, caracterizada por la búsqueda de explicaciones
comprensivas y de sentido de la problemática mundial, las regionales y las nacionales;
donde, así como lo local no puede ser pensado sino desde una perspectiva global, las
nuevas realidades, tampoco pueden ser explicadas sin la acción de los sujetos sociales
—los viejos y los nuevos— en lucha y resistencia frente a un modelo de acumulación
atroz en lo económico, geopolítico y social, también en lo ideológico y cultural, que
se caracteriza por la superexplotación y la pobreza crítica, el despojo de los recursos
ambientales y el saqueo de las riquezas de las naciones del sur, la devastación am-
biental y la guerra; por la desintegración de las identidades colectivas y de los saberes
comunitarios, la expropiación de su conocimiento y de su memoria histórica, es decir
por la ruptura del tejido social y el genocidio, cuyo sustituto es el eterno presentis-
mo individualista basado en el dogma neoliberal, que es el mercado, fomentando el
egoísmo, la competencia y el pesimismo de una generación cuyos miembros se han
convertido en eslabones dóciles, acríticos y pasivos, es decir funcionales, entre el
actual momento de acumulación capitalista y su compleja articulación con lo político,
social, cultural e ideológico, pero que tiene como contraparte a los movimientos y
organizaciones sociales cuya lucha es una crítica radical al capitalismo en su fase
salvaje y al fracaso del liberalismo y de su razón ilustrada que teóricamente prometía
un mundo de orden y progreso con bienestar para la humanidad entera.
Sostener que existe crisis en las ciencias sociales, requiere definiciones más precisas
y contextuadas que ayuden a comprender su naturaleza y por lo tanto la perspectiva
desde la cual los distintos pensadores y corrientes la conciben, hecho que ha dado pie
a largas e inagotables reflexiones acerca de la naturaleza y función del pensamiento
social. Pero el carácter complejo de lo social y la diversidad de enfoques, priorida-
des y subjetividades que se ponen en juego en un ejercicio de reflexión —cualquiera
que sea su horizonte explicativo o marco de referencia— convierte en poco probable
arribar a una única explicación; tal vez sería hora de acostumbrarnos a vivir con ella
o a concebirla como rupturas necesarias y deseables y no como colapso de la razón.
Esta afirmación, por el contrario, no debe soslayar el reconocimiento de que en las
últimas décadas se ha realizado una multiplicidad de enfoques y una abundante masa
de aportaciones teóricas y estudios casuísticos. Existe materia suficiente para afirmar
que tales vacíos teóricos están paradójicamente asociados a un crecimiento dinámico
de perspectivas epistemológicas (entendidas éstas como concepciones del mundo y
formas de pensar la realidad) y de esfuerzos explicativos de lo real, lo que debería
llevarnos a asociar a la crisis no con cierta parálisis intelectual, sino por el contrario
161

con su dinamismo. Si lo anterior es cierto, parece ser, entonces, que la naturaleza de
la crisis del pensamiento social guarda relación con la naturaleza de su objeto que,
a diferencia del de las ciencias naturales, es controvertible, mutable y se comporta
con cierto margen de arbitrariedad; así como con la de sus sujetos.
Muchos de los nuevos aportes que hoy se discuten implicitan supuestos que re-
suelven y rebasan aspectos centrales que concitaban áridas discusiones en el pasado
inmediato, sobre todo en lo que tiene que ver con el enfoque funcionalneopositivista
y las tesis del empirismo lógico que influyeron significativamente a las ciencias
sociales de la postguerra, los cuales postulaban un único modelo que, partiendo de
una definición de ciencia y de método científico, debería ser aplicable a las ciencias
naturales y al pensamiento social. Un conjunto de autores influidos por estas corrien-
tes de pensamiento desarrollaron su propia definición a cerca de la naturaleza de la
ciencia y de lo científico y, apoyados en el principio de neutralidad, insistían en la
necesidad de cuantificar postulados y proposiciones como criterio de validación,
lo que críticamente G. Gurvitch llamó la fascinación por la cuantofrenia y por el
diseño de hipótesis funcionales, con un soberano desprecio por la reflexión teórica,
sustituyendo el reto de construir teorías, conceptos y categorías por un conjunto de
inferencias y generalizaciones alcanzadas por medio de la inducción, frente a los que la
realidad social, como objeto, era concebida como simple campo de experimentación.
Desde esta perspectiva, las ciencias sociales se vieron reducidas a un conjunto de
enunciados disciplinares que se validaban sólo en la medida en que fueran operacio-
nales y observaran, midieran y describieran un fenómeno de la realidad, sin mayor
problematización de su objeto; objeto cada vez más atomizado y roto en sus partes,
así como entre éste y el sujeto de investigación. Cualquier pretensión por comprender
la realidad como totalidad contextuada, es decir histórica, en una relación de sentido,
es decir, como un sistema complejo, era descalificada como ambiciosa y pretenciosa;
había que limitarse a contar y cuanto menos mejor. Así, los científicos sociales, los
otrora sujetos pensantes, se convirtieron en los expertos, en los superespecialistas
y viceversa, extraviándose en una loca e inútil carrera (inútil, porque siempre hay
alguien mejor) —competitiva además— coleccionar, clasificar y almacenar datos, con
la fuerte influencia del funcionalpositivismo; cualquier explicación debía formularse
en términos operacionales o describirse por medio de características perfectamente
observables y mensurables.
Una nueva generación de autores,5 contrario sensu, al reivindicar la naturaleza
comprensiva-interpretativa y crítica de la ciencia, devolvieron vigencia a los clásicos
y actualizaron la necesidad de su relectura; pero fueron más allá al refutar el concepto
de neutralidad y desmitificar a la ciencia, cuestionar su perspectiva epistémica basada

5
Destacan Michel Foucault, T. S. Khun, Alan Touraine, Immanuel Wallerstein, Feyerabend y los
postmarxistas de la escuela de Frankfurt, entre otros.
162

en el racionalismo cartesiano y poner en entredicho el paradigma basado en el ensayo
y el error como único criterio de verdad científica.
Cobran hoy vigencia corrientes, que se han vuelto clásicas, del pensamiento so-
cial como la fenomenología, la hermenéutica, la sociología comprensiva, el propio
interaccionismo simbólico, el postestructuralismo y, desde luego, la filosofía de la
praxis o teoría crítica representada en la obra de Marx y el marxismo contemporáneo;
a las que se agregan nuevas teorías como la propuesta epistémica del feminismo,6 los
aportes de F. Foucault con su insuperable crítica a la modernidad y su epistemología
del control, Touraine en relación al papel de la historia en la acción social, la fenome-
nología de Schutz, la etnometodología de Goffman, así como la propuesta de tiempo
largo y la recuperación del sistema-mundo, como unidad de análisis, de Immanuel
Wallerstein, siguiendo la mejor tradición de la escuela de los Annales.7
Dejando a un lado sus diferencias teórico-metodológicas, tres son los elementos
comunes a todas ellas:
1. El rescate de la naturaleza interpretativa asignada a las ciencias sociales y el
énfasis puesto en los problemas de comprensión de significados, comunicación
y traducción simbólica.
2. El papel asignado al estudio de los procesos sociales y a la explicación de la
naturaleza de las relaciones resultantes de la interacción de los sujetos como
centro de atención y objeto de estudio dinámico de las ciencias sociales. Se
encuentran estas coincidencias pese a las diferencias que pudieran existir entre
la estética de Habermas y el funcionalismo estructural en relación al tratamien-
to de los sujetos, o entre el interaccionismo simbólico y la etnometodología
frente a la mayoría de corrientes citadas en relación a la pertinencia de los
marcos explicativos y los modelos teóricos o entre todos ellos en relación a
los condicionantes de la acción social.
3. La defensa de la contrastabilidad y posible refutación —ya sea racional o em-
pírica— como criterio de verificación científica. Al aceptar la posibilidad del
error, tal postulado deja abierta la posibilidad del enriquecimiento de la teoría
desacralizándola de su condición de ente válido en sí mismo y de que aquélla
realmente actúe como un útil marco explicativo de los fenómenos sociales.
4. El compromiso liberador de la teoría crítica.
Pero estas coincidencias —que colocan a las ciencias sociales en un estadio supe-
rior al que se encontraban hace tres décadas— no pueden ocultar una gama variada
de desacuerdos, tampoco la tendencia a que la reflexión epistemológica corra en una
pista separada a la de quienes realizan investigación empírica para los que resulta
poco atractiva, irrelevante o estéril.

6
Ver obra de Simone de Beauvoir, Franca y Franco Basaglia entre otros.
7
Cuyos fundadores Fernand Braudel y Lucien Fevbre construyeron conceptos como tiempo histórico
y larga duración.
163

Las coincidencias resumidas arriba no guardan relación con las marcadas distancias
que existen para abordar aspectos nodales relativos al objeto de estudio de las ciencias
sociales y a la pertinencia de los marcos teóricos. Las prolíficas problematizaciones
sobre cuál debería ser el sujeto de estudio de las ciencias sociales y qué aspectos de
este sujeto tratar, se enfrentaron con enormes dificultades, propias de una concepción
compartimentada y disciplinar subyacente en la generalidad de investigaciones, op-
tándose en los hechos porque tales asuntos fueran resueltos por los epistemólogos. El
resultado: quienes mejor aprendieron la lección fueron las instituciones y los Estados
quienes por medio de equipos interdisciplinares se abocaron a realizar investigaciones
integrales, en tanto que en el campo de la investigación de lo no instituido una fractura
cada vez más profunda separó la reflexión teórica de la investigación empírica.
Las ciencias sociales en América Latina, muchas veces ajenas a estos debates
pero implícitamente influenciadas por los modelos anglosajones, ampliaron su gama
temática en relación al surgimiento de nuevos fenómenos y nuevos sujetos; fueron
transitando por una parte, del paradigma liberal, al estatista-desarrollista, y de éste
al neoliberal, siempre con una fuerte carga de empirismo, lo cual si bien ha posibili-
tado una importante producción de estudios de caso, éstas han perdido su capacidad
para explicar nuestras realidades como parte de un sistema globalizado en donde lo
histórico, lo económico y lo político no pueden estudiarse por separado sino sólo
por razones pedagógicas. Asimismo, el desarrollo logrado en las ciencias sociales
en América Latina no guarda correspondencia con su capacidad predictiva, por el
contrario, a mayor proliferación de modelos, métodos y perspectivas epistémicas,
mayores son los obstáculos y los retos y menores sus alcances, su prospección y su
anticipación.
No obstante, cabe destacar que en la postguerra, la ensayística latinoamericana
enriqueció la teoría social a la luz de los movimientos de liberación nacional y lucha
por el socialismo, al someter a debate la inserción de AL en la economía, la cons-
trucción de los Estados nacionales, el neocolonialismo, el militarismo, la transición
democrática y la geopolítica mundial. En el terreno del análisis económico, el debate
fue abierto por la CEPAL con la obra de R. Prebisch,8 obra que fuera superada por
la de los dependentistas y esta última, a su vez, rebasada en creces por los marxistas
sobre el problema del desarrollo-subdesarrollo y la dependencia: Fernando Henrique
Cardoso y Enzo Faletto,9 desde el enfoque centro-periferia, así como los latinoa-
mericanos Agustín Cueva,10 Ruy Mauro Marini,11 André Gunder Frank,12 y Samir

8
Raúl Prebisch, Hacia una dinámica del desarrollo latinoamericano.
9
Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto, Dependencia y desarrollo en América Latina.
10
Agustín Cueva, El desarrollo del capitalismo en América Latina.
11
Ruy Mauro Marini, Dialéctica de la dependencia.
12
André Gunder Frank, El desarrollo del subdesarrollo (1966); Capitalismo y subdesarrollo en Amé-
rica Latina (1967); Acerca del capitalismo dependiente (1975); Acumulación dependiente y subdesarrollo
(1978); Acumulación mundial 1492-1789. Crisis en la economía mundial (1980); El sistema mundial:
¿Quinientos o cinco mil años?
164

Amin,13 cuyos aportes, desde el marxismo, contribuyeron en creces a comprender la
dinámica del no desarrollo y la dependencia de América Latina como un problema
estructural, indisolublemente asociado al desarrollo del capitalismo.
En el político, influenciados por el triunfo de la revolución cubana, vietnamita y
nicaragüense, el debate sobre el problema de las vías al socialismo, involucró a la
izquierda latinoamericana, a sus organizaciones políticas, los movimientos sociales
influenciados por aquella y a los intelectuales; tal ejercicio fue interrumpido bru-
talmente por las dictaduras militares y recuperado con mucho esfuerzo después que
éstas cedieron su lugar a regímenes constitucionales.
A los aportes mencionados, se agrega autores contemporáneos tales como F.
Houtart,14 Boaventura de Sousa Santos,15 Walter Mignolo16 y otros, identificados con
la construcción de un pensamiento crítico17 y emancipador latinoamericano sometiendo
a revisión la teoría del siglo XX, marcada por saberes colonizados y mentalidades de
patio trasero.18 Teoría que busca ligar el conocimiento a la acción política,19 pensando
y actuando desde lo que ellos llaman una sociología de las ausencias20 o desde una
epistemología de frontera,21 donde los saberes se construyan desde la visión de los
excluidos,22 de esa población inútil23 que al haber sido despojada de sus condiciones
mínimas de sobrevivencia, se convierte en un estorbo para el capital —al que sin
embargo, no sólo no deja de servirle, sino que reproduce y subsidia, es decir valo-
riza24— y hoy se organiza y se moviliza contra la globalización neoliberal y contra

13
Samir Amin, Imperialismo y desarrollo desigual.
14
François Houtart, “La convergencia de movimientos sociales: un ensayo de análisis”, texto presen-
tado en la Conferencia Internacional La obra de Carlos Marx y los desafíos para el siglo XXI, La Habana,
5-8 de mayo de 2003.
———, “Los movimientos sociales y la construcción de un nuevo sujeto histórico”, texto presentado
en el Foro Social Mundial. Porto Alegre, Br., 2005.
———, Samir Amin et. al. Globalización de las resistencias. El estado de las luchas 2005, (Prólogo).
Icaria y Caritas española. España, 2005.
15
Boaventura De Sousa Santos, op. cit.
16
Walter Mignolo, Historias locales, diseños globales: conocimientos subalternos y pensamiento
fronterizo.
17
Ver la obra de Hugo Zemelman, fundador del Instituto Pensamiento y Cultura en América Latina
(IPECAL). Pensar teórico y pensar epistémico: Los retos de las ciencias sociales latinoamericanas, entre
otros títulos.
18
Ver obra de John Saxe-Fernández.
19
Ya lo había postulado C. Marx en 1845 en su onceava tesis sobre Feuerbach: Los filósofos no han
hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo. Obras
Escogidas de C. Marx y F. Engels. Tomo I, Editorial Progreso, Moscú, 1981.
20
Boaventura De Sousa Santos, op. cit.
21
Walter Mignolo, op. cit.
22
La sociedad civil de abajo de Houtart.
23
Término creado por Susan George, tomado de F. Houtart, La convergencia de movimientos sociales:
un ensayo de análisis.
24
La lectura que realiza F. Houtart de la obra marxiana, para comprender, desde la crítica de la
economía política, el papel de los nuevos sujetos, así como su compromiso con los actuales movimientos
sociales, otorga consistencia y convierte a los aportes de Houtart en insuperables. Ver el proceso de va-
165

el sistema que lo sustenta buscando dar un contenido alternativo a la globlalización
realmente existente, convirtiéndose, por ese hecho, en los movimientos antisistémicos25
contemporáneos. Todos estos aportes, han jugado un importante papel en las ciencias
sociales —más allá del impase de los noventa— propiciando nuevas reflexiones sobre
la naturaleza de la relación objeto-sujeto y la función social de las ciencias sociales
y de las humanidades ya sea para el control y el ejercicio de la dominación o para la
emancipación y liberación de la humanidad.
Así entonces, la actual crisis de las ciencias sociales en América Latina tendríamos
que explicarla no por la ausencia de paradigmas, ni de fenómenos a estudiar, sino por
la falta de una teoría26 que deberá de cumplir con el doble requisito de ser crítica y
emancipadora a la vez: crítica no sólo frente al estado de cosas actual en el sentido
de los estragos sociales del capitalismo, sino a su fracasado proyecto ideológico: el
neoliberalismo y el conservadurismo. Esta teoría que está construyéndose, deberá
recuperar los aportes y las grandes categorías de análisis de la teoría crítica del
siglo XX,27 pero teniendo como punto de partida la visión y la acción de los sujetos
sociales que hoy luchan y se movilizan por la construcción de un mundo alternativo
al capitalismo y al liberalismo; deberá dotar de nuevos contenidos al pensamiento
latinoamericano desde la mirada de los sin rostro, sin perderse en la superestructura.
Para tal fin, ciertamente, se trata de pensar lo latinoamericano desde otro paradigma,
cuya epistemología deberá dejar abierta la posibilidad de explicar la realidad del
subcontinente y su potencial para el cambio desde las historias locales pero también
desde el contexto global, tomando en cuenta no sólo una opción, sino las múltiples
opciones y voces cuya fuerza y posibilidad histórica estriba en que todas ellas con-
fluyen en la exigencia presente de lucha y en una demanda de cambio mundial, sin
dejar de lado que las luchas y sus logros siempre son locales y nacionales. En este
sentido, la crítica de la historia y de las ideologías deberá ir acompaña de la crítica
de la economía política para comprender los nuevos fenómenos mundiales, regionales
y locales, así como su potencialidad de cambio.
Mientras tanto, podríamos adelantar, en una primera aproximación, que la crisis
en las ciencias sociales en América Latina, vive una dualidad: es crecimiento y pa-
rálisis, enriquecimiento empírico y empobrecimiento científico, es estancamiento y
búsqueda, deconstrucción y resignificación, es extravío y reencuentro, vacío teórico
y recuperación de grandes paradigmas de análisis. Como bien lo dijera Antonio
Gramsci, hace más de setenta años: es “optimismo de la conciencia y pesimismo de
la razón”.28

lorización del capital de C. Marx en El Capital. Libro segundo. Cap. 7 y el concepto de subsunción real
y subsunción formal del trabajo al capital, en F. Houtart, op. cit.
25
Immanuel Wallerstein, op. cit.
26
Boaventura De Sousa Santos, op. cit.
27
Ver obra de J. C. Mariátegui, entre otros.
28
Antonio Gramsci, Antología; Contra el pesimismo; previsión y perspectiva.
166

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LOS ÚLTIMOS DÍAS DE JOSÉ MARTÍ
Y SUS LECCIONES PARA LOGRAR
LA SOLIDARIDAD MUNDIAL HOY*

A Fernando, René, Ramón, Gerardo y Antonio

Ser culto es el único modo de ser libre.

José Martí

Amor con amor se paga.

José Martí

La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor.
El patriotismo no es más que amor, la amistad no es más que amor.

José Martí

Este mundo es horrible; ¡créese otro mundo!

José Martí

Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero
está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un
revolucionario auténtico sin esta cualidad.

Ernesto Che Guevara

¿Quién ha dicho que el marxismo es la renuncia de los sentimientos humanos
[…]?. Si precisamente […] fue el amor al hombre, a la humanidad, el deseo
de combatir la desdicha del proletariado, el deseo de combatir la miseria, la
injusticia, el calvario y toda la explotación sufrida por el proletariado, lo que
hace que de la mente de Carlos Marx surja el marxismo cuando precisamente
podía surgir una posibilidad real y más que una posibilidad real, la necesidad
histórica de la Revolución social de la cual fue intérprete Carlos Marx.

Fidel Castro

*
Conferencia pronunciada durante la plenaria de la Conferencia Internacional con Todos y Para el
bien de Todos, celebrada en La habana el 25 de octubre de 2005.
170

[Me rebelo] contra la ignominia, la injusticia, la desigualdad, la inmoralidad,
la explotación a los seres humanos. […]. Eso es de lo que se trata la rebelión,
es amor por los seres humanos. En verdad, esa es la causa, la del amor.

Presidente Hugo Chávez
(a Ted Koepel, ABC Nightline, septiembre de 2005)

James D. Cockcroft**

INTRODUCCIÓN

En esta conferencia haré una breve reflexión acerca del pensamiento de José Martí
con el objetivo de estimular un diálogo más específico sobre este gran hombre y su
importancia en las circunstancias mundiales actuales para lograr la solidaridad humana
frente al “monstruo”. Se titula en parte “los últimos días de José Martí” porque es
mi manera de reconocer mi deuda no solamente con él, sino también con mi colega
y amigo Rolando Rodríguez García, cuyo libro sobre aquellos últimos momentos en
la vida de Martí profundizó bastante mi entendimiento del apóstol.

QUIÉN FUE MARTÍ,
SU VISIÓN REVOLUCIONARIA Y SU ESPIRITUALIDAD

José Martí fue un revolucionario, un combatiente, un periodista, un ensayista, un
poeta, un pensador, un antiimperialista, un antirracista, un intelectual activista, un
orador, un líder inspirador capaz de unificar grupos de distintas clases sociales y
modos de pensar, en fin, un hombre profundamente espiritual que le apostó a los
pobres. Políticamente creyó en una república democrática “con todos y para el bien
de todos”.
Dedicándose a la revolución cubana y latinoamericana hasta su último suspiro,
Martí motivó el respeto de cualquier persona que le conocía, aún de sus enemigos en el
campo de batalla, como el doctor Rodríguez García nos ha revelado, aprovechándose

** Ph. D. por la Universidad de Stanford, es profesor de la Universidad Estatal de Nueva York y
vicepresidente del Tribunal Benito Juárez que oyó cargos de terrorismo estadounidense contra Cuba en
abril de 2005 en la Ciudad de México. Tres veces becario Fulbright. Autor galardonado de 35 libros
sobre temas tales como: América Latina, globalización, derechos humanos, migración y cultura. Tam-
bién es poeta y editor honorario de la revista académica Latin American Perspectives. Sus tres últimos
libros son: América Latina y Estados Unidos. Historia política país por país; Salvador Allende. Textos
escogidos, y La esperanza de México. Es miembro de la Coordinadora Internacional en Defensa de la
Humanidad. Como inmigrante canadiense, es miembro de la Coalición Venezuela Estamos Contigo, de
la Table de Concertation de Solidarité Québec-Cuba, y de la ONG “Alternatives”. Su sitio bilingüe es
www.jamescockcroft.com.
171

de los documentos inéditos encontrados en los archivos militares españoles. Fue un
hombre valiente, siempre fiel a sus convicciones.
Pero Martí fue, sobre todo, un humanista con visión. Hoy el humanismo y la
espiritualidad de Martí valdrán más que nunca si lográramos el triunfo de la justicia
y la igualdad social.
En cuanto a su objetivo de lograr la independencia, dijo que el “problema de la
independencia no era el cambio de formas, sino el cambio de espíritu”. Como el Che,
quien escribió que un dirigente “debe unir a un espíritu apasionado una mente fría y
tomar decisiones dolorosas sin que se contraiga un músculo”, Martí creía que “las
condiciones espirituales tienen su higiene, lo mismo que las físicas; y de una condición
se ha de reposar en otra, que la modere y modifique. De la fuerza se ha de descansar
en la ternura”. Ambos, los gigantes humanistas y revolucionarios más destacados de
sus épocas, estaban guiados por grandes sentimientos de amor.

SUS IDEAS SOBRE LA PATRIA,
EL AMOR Y LA DIGNIDAD

La patria postulada por Martí fue la solidaridad humana. “Patria es humanidad”, dijo
él. Por eso, cuando hablo públicamente de los cinco hombres de Cuba secuestrados en
las cárceles de los Estados Unidos, yo les llamo “héroes de la humanidad”. Aunque
ellos humildemente niegan serlo, la verdad es que sí, son héroes en la lucha contra
el terrorismo y por la liberación humana. Además, con nuestro apoyo y gracias a sus
propios grandes sentimientos de amor, ¡volverán!
En noviembre de 1891 José Martí viajó a Tampa, Florida, donde pronunció su
famoso discurso Con todos y para el bien de todos. Allí —como nos informa el
filósofo Raúl Fornet-Betancourt— invitaba a deponer las rencillas que tanto habían
perjudicado a la causa de la patria y a unirse bajo “esta fórmula del amor triunfante:
con todos y para el bien de todos”. Mi amigo y maestro Armando Hart ha resumido
el humanismo y la espiritualidad de Martí así: “Postula su confianza en la utilidad
de la virtud, en la vida futura, en el mejoramiento humano y en que con esfuerzos
solidarios pueda reinar la fórmula del amor triunfante que proclamó.”
Cualquier persona que conoce la historia de la Revolución Cubana y el Movimiento
26 de Julio sabe que Fidel Castro en toda su vida política ha estado inspirado por el
ejemplo y las palabras de Martí. En su llamado a la batalla de ideas, Fidel siempre
ha hecho eco de Martí, quien hace más de un siglo declaró: “De pensamiento es la
guerra mayor que se nos hace; ganémosla a pensamiento.” O “El saber vale más
que la fuerza.” O, en tal vez su formulación más simple y profunda: “Trincheras de
ideas valen más que trincheras de piedras.”
Si Martí estuviera vivo hoy, entendería las razones de los movimientos sociales que
están estallando en nuestra América y que hacen temblar al imperialismo. Reconocería
el impacto brutal e inhumano del fundamentalismo del libre mercado que produce la
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peor crisis económica de la historia latinoamericana convirtiéndola en la región más
desigual del mundo, y fomentando así un espíritu de rebeldía entre los pueblos que
miran hacia Venezuela y Cuba como ejemplos de otros mundos posibles. Fue Martí
quien dijo: “Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.”
Esto tiene que ver con una palabra popular de nuestra América: dignidad. En
aquel discurso en Tampa, Martí afirmó: “Yo quiero que la ley primera de nuestra
república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre. En la mejilla ha
de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre.”
Como ha observado Hart: “Cuando Martí nos habla de dignidad, refiere la necesidad
de liberar al hombre de toda clase de humillación y limitación y al desarrollo pleno
de sus potencialidades creadoras.”
Asimismo, la revolución de Martí no excluye. Las revoluciones en Venezuela y
Cuba y toda nuestra América no excluyen. Incluyen a los excluidos. Hoy, como ayer,
los más oprimidos en los sistemas económicos capitalistas y en las sociedades racistas
y sexistas son los que mueven a las primeras filas de los levantamientos sociales:
los indígenas, los negros, las mujeres, los jóvenes, hasta los niños, y los obreros y
campesinos.
Con razón exclamó Martí: “En los andes puede estar el pedestal de nuestra liber-
tad, pero el corazón de nuestra libertad está en nuestras mujeres.” Y proféticamente
proclamó que “La mejor revolución será aquella que se haga con el ánimo terco y
tradicionalista de los indios.” Martí fue un intelectual que entendió bien que “la in-
teligencia americana es un penacho indígena. ¿No se ve cómo del mismo golpe que
paralizó al indio se paralizó a América? Y hasta que no se haga andar al indio, no
comenzará a andar bien la América”.

LA VISIÓN ANTIIMPERIALISTA DE MARTÍ

La política internacional de Cuba y Venezuela hoy, como la de Martí ayer, se esta-
blece en un nacionalismo de “nuestra América”. En las palabras de Martí: “Nuestra
Grecia es preferible a la Grecia que no es nuestra. Nos es más necesaria. Los políticos
nacionales han de reemplazar a los políticos exóticos. Injértese en nuestras repúblicas
el mundo, pero el tronco ha de ser el de nuestras repúblicas.”
Durante sus últimos quince años de vida, pasados casi todos en Nueva York, Martí
se hizo un verdadero amigo del pueblo norteamericano, cuyas tradiciones democráticas
y progreso industrial admiró. Por eso se apenó mucho al enterarse de que en Estados
Unidos “el monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de to-
dos los pobres”. Del entendimiento del capital monopólico de las grandes empresas
industriales y bancarias como causa principal de la opresión humana y la expansión
capitalista se originó la visión antiimperialista de Martí.
A su vez mantuvo en gran estima al pueblo norteamericano, pero también el deseo
de salvar al mundo de los conflictos del imperialismo que el gobierno estadounidense
173

amenazaba. Con palabras aplicables de manera inquietante a la situación mundial
hoy, lamentó:
cómo en los Estados Unidos, en vez de apretarse las causas de unión, se aflojan; en vez
de resolverse los problemas de la humanidad, se reproducen; en vez de amalgamarse
en la política nacional las localidades, las dividen y enconan; en vez de robustecerse la
democracia y salvarse del odio y miseria de las monarquías, se corrompe y aminora la
democracia, y renacen, amenazantes, el odio y la miseria. Y no cumple con su deber
quien lo calla, sino quien lo dice... Es preciso que se sepa en nuestra América la verdad
de los Estados Unidos.

Martí tuvo cierta fe en el vecino norteamericano de que lograría una apreciación
mayor de nuestra América. Escribió:
El desdén del vecino formidable que no la conoce es el peligro mayor de nuestra América;
y urge, porque el día de la visita está próximo, que el vecino la conozca, la conozca pronto,
para que no la desdeñe. Por ignorancia llegaría, tal vez, a poner en ella la codicia. Por el
respeto, luego que la conociese, sacaría de ella las manos. Se ha de tener fe en lo mejor
del hombre, y desconfiar de lo peor de él.

En la lucha por la independencia de Cuba y Puerto Rico, Martí entendió bien
lo que quedó en el balance. La independencia de Cuba y Puerto Rico, escribió en
el periódico Patria “no es sólo el medio único de asegurar el bienestar decoroso
del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso
histórico, indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas li-
bres, la independencia amenazada de la América libre, y la dignidad de la república
norteamericana”.
También informó al público del proceso anexionista en Hawaii. Para Martí, el
logro de la independencia podría ser el principio de un equilibrio mundial de paz,
pero su fracaso resultaría en un desequilibrio fatal de una intensificada rivalidad
ínter-imperialista de pelea inhumana.
Las Antillas, pronunció él,
serían, si esclavas, mero pontón de la guerra de una república imperial contra el mundo
celoso... [pero] si libres —y dignas de serlo por el orden de la libertad equitativa y tra-
bajadora— serían en el continente la garantía del equilibrio, la de la independencia para
la América española aún amenazada y la del honor para la gran república del Norte, que
en el desarrollo de su territorio —por desdicha, feudal ya, y repartido en secciones hos-
tiles— hallará más segura grandeza que en la innoble conquista de sus vecinos menores,
y en la pelea inhumana que con la posesión de ellas abriría contra las potencias del orbe
por el predominio del mundo... Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra
América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y
fijarán el equilibrio del mundo.
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Fue esto el contexto de sus famosas casi últimas palabras, escritas en una carta a
su querido amigo mexicano Manuel Mercado el día antes de su muerte en la batalla
de Dos Ríos:
estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber —puesto que lo
entiendo y tengo ánimos con qué realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia
de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza
más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso [...] en
impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles,
el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los
pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal que los desprecia [...]. Viví en el
monstruo y le conozco las entrañas y mi honda es la de David.

UNA SEGUNDA INDEPENDENCIA

En su carta al director de La Nación el día 2 de noviembre de 1889, Martí tuvo la
necesidad de crear “una segunda independencia” en nuestra América, la cuál es la
demanda principal de todos los movimientos sociales actualmente. Los presidentes
Hugo Chávez y Fidel Castro, con su convocatoria hacia una nueva unidad bolivariana
y martiana, están dando énfasis a una segunda y verdadera independencia de Amé-
rica Latina, en esta ocasión en todos sentidos: política, económica, social, cultural
y militar. Ejemplos de sus esfuerzos son el ALBA (Alternativa Bolivariana para las
Américas, que es la respuesta al ALCA); la TELESUR (que es la respuesta al CNN);
PETROCARIBE, PETROSUR y PETROAMÉRICA; el propuesto Fondo de Emergencia Social;
y la formación de una alianza informal entre Venezuela y Cuba no solamente econó-
mica sino militar, significando que si el imperialismo agrede a una de las repúblicas
lo hará hacia las dos.
Otro ejemplo es la Operación milagro. En la próxima década, Venezuela y Cuba
prestarán asistencia hospitalaria y transporte gratuito para salvar de la ceguera a 6
millones de personas de las Américas y graduarán a 200 mil médicos. Este es el
humanismo y la solidaridad en la práctica.
Pero para lograr la unidad latinoamericana, como dijo Martí, “¡los árboles se
han de poner en fila, para que no pase el gigante de las siete leguas! Es la hora del
recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la plata
en las raíces de los Andes”.
Debido a las revoluciones venezolana y cubana y a la democracia creada por los
diversos y desiguales movimientos sociales latinoamericanos y caribeños, el cora-
zón progresista del mundo palpita en América Latina, el escenario decisivo a nivel
mundial en el enfrentamiento al imperialismo. La importancia de los movimientos
radica en la unificación de las luchas populares internamente y su internacionaliza-
ción. Hay también un creciente interés en un nuevo socialismo del siglo veintiuno
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porque, como Chávez ha dicho, otro mundo no es posible dentro del capitalismo ni
en una sola nación.

LA REPUESTA MILITARISTA Y ECONÓMICA
DEL IMPERIALISMO

Una serie de derrotas recientes del imperialismo hacen al águila norteamericana
más errática y peligrosa. A fines de 2004 la mayoría de los ministros de defensa
de América Latina votaron en contra de la propuesta del secretario de Guerra, Do-
nald Rumsfeld, de introducir una fuerza multilateral de intervención en Colombia
e integrar las armadas latinoamericanas y estadounidenses para combatir el llamado
“terrorismo internacional”.
La gira a América Latina de la canciller estadounidense Condoleezza Rice en
abril de 2005 también fracasó. En la ciudad de México, el Tribunal Internacional
Benito Juárez de la sociedad civil mexicana y de otros países condenó al gobierno
estadounidense por sus crímenes a la humanidad, terrorismo y genocidio contra
Cuba y por su “virtual declaración de guerra” en el Report Powell, el 6 de mayo de
2004, creando la Commission for Assistance to a Free Cuba dirigida a la anexión y
la privatización de la isla.
En junio de 2005 se convocó en La Habana el Encuentro Internacional Contra el
Terrorismo, Por La Verdad y La Justicia. Los 681 delegados de 67 países condenaron
el terrorismo del estado practicado por el imperialismo estadounidense desde el bom-
bardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki hasta el “Plan Condor” aprobado por Henry
Kissinger. Entre los cientos de casos de terrorismo examinados apareció frecuentemente
un nombre: Luis Posada Carriles, actualmente protegido por el gobierno de Bush.
Entre sus muchos crímenes está la explosión en pleno vuelo del avión comercial de
Cubana de Aviación en 1976 sobre Barbados y la muerte del turista italiano Fabio di
Celmo a consecuencia de una bomba colocada en un hotel de La Habana en 1997.
Los delegados iniciaron un movimiento internacional contra el terrorismo basado
en la red de redes “En Defensa de la Humanidad”. Martí lo aplaudiría, y nosotros
también debemos hacerlo.
En agosto de 2005 el Tribunal Internacional Antiimperialista en Caracas, en otro
proceso de la sociedad civil, juzgó al gobierno norteamericano por sus graves crímenes
contra la humanidad. En el mismo mes, en Atlanta, una corte federal estadounidense
anuló el juicio contra los cinco jóvenes patriotas cubanos injustamente secuestrados
ya dos veces porque el gobierno de Bush ha apelado la decisión.
En octubre, en la Declaración de Salamanca, los jefes de Estado y de Gobierno
de Ibero-América concluyeron su XV Cumbre condenando al “bloqueo económico,
comercial y financiero” patrocinado por Estados Unidos contra Cuba. Por primera
vez aceptaron el texto cubano de la resolución. Además, aprobaron la demanda de
la extradición a Venezuela de Posada Carriles. Respondiendo a las presiones norte-
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americanas contra estas resoluciones, el presidente venezolano Hugo Chávez citó a
Cervantes en El Quijote, “ladran Sancho, luego avanzamos”.
Mientras tanto, en la OEA, títere histórico de Estados Unidos, fortalecido con su
Carta Democrática Interamericana como instrumento intervensionista, el imperialismo
no ha podido imponer su voluntad desde el año 2002. Ni lo pudo hacer en Buenos
Aires a principios de noviembre de 2005 cuando los presidentes de las Américas
(menos Fidel Castro) se reunieron en la IV Cumbre de las Américas.
La lucha heroica y multidimensional del pueblo iraquí está haciendo el imperialis-
mo desesperado y por eso más bélico y peligroso. La mera existencia de alternativas
como el presupuesto participativo en Brasil, las candidaturas presidenciales de ex-
guerrilleros en Centro América y del indígena socialista Evo Morales en Bolivia, o
las revoluciones en Venezuela y Cuba hacen enloquecer al imperio.
El poder militar estadounidense es innegable, pero hay debilidades estructurales
en el imperialismo. Éstas son económicas, políticas y aún militares, fácilmente vistas
en Irak. El imperialismo busca una “solución final” a sus problemas de la forma más
jerarquizada y brutal existente, es decir, la militar. Y militarmente, tiene en la mira
muchas naciones, incluyendo las de América Latina.
Con su política económica del neoliberalismo el imperialismo sigue imponiendo
condiciones económicas, políticas y militares que dividen y reprimen los movimientos
sociales. Las policías y los militares reprimen a los líderes y activistas de los movi-
mientos, o el mismo Estado los coopta. Los medios criminalizan a los movimientos
sociales, justificando así una creciente militarización de las sociedades, impulsada
por las ventas de armas y entrenamiento militar-policial imperialista.
Casi todos los países de América Latina y el Caribe tienen bases militares es-
tadounidenses. Hay una nueva superbase en Paraguay cerca de Bolivia, Brasil y
Argentina con capacidad para 16 mil combatientes estadounidenses con completa
impunidad de las leyes.
Así, mientras Washington hipócritamente se apropia de las banderas de la demo-
cracia y los derechos humanos, el gobierno de Bush está patrocinando el terrorismo
económico y paramilitar contra los pueblos latinoamericanos. Está volviendo a la
práctica tradicional de guerras sucias y bio-terrorismo. Prueba de ello se ve en los
campos de los cocaleros y guerrilleros de los Andes y en el reciente asesinato en su
casa del viejo independista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos —¡presente!
El presidente Chávez ha ofrecido a la ABC News documentos secretos detallando los
planes del gobierno de Bush para invadir a Venezuela y apoderarse del petróleo. Hay
planes también de asesinar a Chávez desde cinco nuevas bases militares en Colombia,
con casi mil soldados estadounidenses y cantidades de mercenarios o “contratados”,
llevando a cabo matanzas provocadoras en territorio venezolano, el imperialismo ya
está actuando militarmente contra Venezuela.
177

LAS RESPUESTAS EJEMPLARES
DESDE VENEZUELA Y CUBA

Solamente Venezuela y Cuba responden de una manera revolucionaria y solidaria,
de valor y riesgo, que favorece a toda la humanidad. Estas dos naciones representan
verdaderos desafíos al imperialismo y a la hipótesis moderada de la izquierda oc-
cidental, incluyendo la de América Latina. Fueron las únicas que votaron contra la
tímida reforma de la ONU patrocinada por Europa y modificada por Estados Unidos.
El presidente venezolano Hugo Chávez incluso recomendó el traslado de la ONU de
Nueva York a un lugar del Tercer Mundo.
Cuba y Venezuela han patrocinado globalmente, especialmente en América Latina
y el Caribe, campañas de alfabetización, educación, nutrición, salud, y energía barata
para eliminar la pobreza y ayudar en la creación de sociedades “con todos y para el
bien de todos”. En año y medio fueron alfabetizados 1.4 millones de venezolanos
con la ayuda de miles de maestros cubanos. Ya Venezuela es “territorio libre de
analfabetismo”.
En agosto de 2005, Cuba, reconocido por la ONU como país mejor protegido
contra huracanes, ofreció 1500 médicos y técnicos para ayudar a las víctimas del
Huracán Katrina en Estados Unidos antes de que Bush se diera cuenta de la crisis.
Y los movimientos sociales de Estados Unidos respondieron con miles de cartas al
gobierno bushiano insistiendo en aceptar la ayuda humanitaria cubana.
En cuatro décadas las universidades cubanas han graduado 43 mil estudiantes
del Tercer Mundo. En decenas de países miles de médicos, enfermeras y técnicos
cubanos salvan vidas y alivian el dolor.
Mediante una revolución armada contra el imperialismo y las mafias cubana y
norteamericana, Cuba se convirtió desde los primeros meses de 1960 en un bastión
de resistencia y dignidad. Reemplazó el estado tradicional con un estado popular,
democrático, nacionalista y socialista. Transformó el sistema económico, social,
político, y militar, haciendo de la isla un Estado capaz de resistir casi medio siglo de
asedio del gobierno norteamericano, lo más prolongado en la historia moderna. Ese
hostigamiento causó 3,500 muertos y 2,099 inválidos y un gasto de 80 mil millones
de dólares del presupuesto cubano.
A su vez, el nuevo Estado cubano educó a todo el pueblo en un sistema público y
gratuito donde ya casi una décima parte de la población se ha graduado de la univer-
sidad. Uno de cada diez científicos latinoamericanos es Cubano. Estudian becados en
las universidades cubanas 16,364 jóvenes de 104 países del Tercer Mundo, y ya se
han graduado más de 1,600 médicos del resto de América Latina. Como dice Fidel:
“el capital humano puede más que el capital financiero”.
En Cuba no hay hambre, ni malnutrición, ni gente sin casa o sufriendo miseria
económica. El 87% de los cubanos son dueños de sus propias casas o apartamentos.
Hay una rica vida cultural y muchos avances ecológicos. Hay acceso universal y
178

gratuito a la salud y a la educación. Hay frecuentes elecciones libres y no comer-
cializadas, con voto secreto, en las cuales la gente mayor de 16 años elige a sus
representantes y los depone si no cumplen su papel. Además Cuba ha practicado un
internacionalismo ejemplar, como en el caso del envío de tropas a Angola y Namibia
que ayudó a derrotar al imperialismo e hizo avanzar el triunfo de la revolución contra
el “apartheid” surafricano.
Así que el pueblo de Cuba bajo el gobierno de Fidel Castro, a pesar de tenerlo
todo en contra, ha creado un socialismo auténtico, fuerte e internacionalista, capaz no
solamente de resistir el imperialismo sino también de reconocer sus propios errores y
corregirlos (como en el caso del tratamiento a homosexuales.) Por eso, para el resto
de América Latina y el mundo, Cuba constituye un punto de referencia histórica.
En resumen, cuando se dice “Cuba” se dice “dignidad”.
Por su parte, Venezuela sigue haciendo una revolución bolivariana basada en la
implementación de una democracia participativa y protagónica para todos. En siete
años se han llevado a cabo 11 elecciones nacionales, todas ganadas por chavistas.
Venezuela está cambiando pacíficamente el estado corrupto y no democrático del
pacto de Punto Fijo, por medio de las “misiones” Robinson y Sucre (educación),
Barrio Adentro (salud), Mercal (comercio interno sirviendo a más de la mitad de
la población los bienes de consumo a precios reducidos o aun libres), y otras. Se
han hecho avances en la creación de áreas de nuevos empleos, ecología, derechos
indígenas y humanos, y la producción económica.
En Venezuela hay una aceleración de la reforma agraria; un fortalecimiento de
la democracia participativa; una refundación de la institucionalidad del Estado inclu-
yendo una campaña contra la corrupción; casi 600 medios alternativos y una nueva
Ley de Responsabilidad Social de Radio y TV prohibiendo que “los participantes
sean militantes de algún partido político o que tengan cargos de alta jerarquía dentro
de la administración pública”. Hay también un fuerte movimiento de gestión obrera
en fábricas económicamente abandonadas por sus dueños.
Los mayores movimientos sociales latinoamericanos, en términos de porcentaje
de la población, son los de Venezuela y Cuba. Durante el intento de golpe imperia-
lista en Venezuela en abril de 2002 cientos de miles de personas auto-organizadas
salieron a las calles para salvar el gobierno y hasta la vida de Chávez. En menos de
24 horas en mayo de 2004 una décima parte de la población cubana apareció en una
gran marcha en La Habana para protestar el anuncio del “Report Powell”.

CONCLUSIÓN

Martí fue un pensador utópico, es decir, en las palabras de Armando Hart, de “las
esperanzas y posibilidades de realización hacia el mañana.” Cuba y Venezuela de-
muestran, a través de la práctica que otras alternativas son posibles.
Hart también nos dice:
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Si las cosechas del pensamiento y de la cultura en general no se sitúan en el epicentro de
las estrategias de desarrollo, el mundo no se salvará. Si lográramos que la cultura sirva
para estimular los más nobles rasgos del ser humano, de manera que pongamos freno a los
egoísmos, las arbitrariedades y las injusticias, estaríamos cumpliendo un deber histórico de
incalculable valor, que nos lo agradecerían eternamente nuestros descendientes.

Es evidente que en América Latina y el Caribe, como expresó el Che, “esta humanidad
ha dicho basta y ha echado a andar”. Haciendo eco de Martí, Fidel ha dicho que “las ideas
son más poderosas que las armas”. Estamos en una verdadera batalla de ideas, una batalla
de la verdad, de poder, sumamente grave para nuestra propia supervivencia.
Hugo Chávez sostiene que:
Es mentira aquello que nos vendían de la tercera vía, el capitalismo humano, eso no existe...
solo hay dos caminos, o el capitalismo que conduce directo al infierno, o el socialismo que
conduce a un nuevo mundo... O el Capitalismo nos acaba o construimos el otro camino
que el mundo clama, el Socialismo.

Debemos acelerar la ofensiva en defensa de la democracia participativa y boliva-
riana de Venezuela para derrotar los planes imperialistas de tomar control del petróleo
venezolano como se lo hizo a Irak. Debemos defender el socialismo cubano.
La defensa de la Revolución Bolivariana y de la Revolución Cubana es una
prioridad para todas las fuerzas progresistas si es que vamos a cumplir con la visión
humanista e internacionalista de Martí y Bolívar que hoy en día tiene que ver con la
salvación de la humanidad. La defensa de estas dos revoluciones es una parte clave
de la lucha universal contra el imperialismo, por lo que la democracia y la paz serán
posibles mediante la transformación de nuestras sociedades, según sus propias culturas
y circunstancias, en alternativas socialistas-humanistas.
Si José Martí estuviera vivo hoy, repetiría sus palabras “patria es humanidad” y
nos ofrecería de nuevo su vida, esta vez, parafraseándole: “a impedir a tiempo con
la segunda verdadera independencia de Nuestra América que se extiendan por todo el
planeta los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre la humanidad”.
O como dijo Chávez a la ONU: “El Libertador Simón Bolívar juró no dar descanso
a su brazo, ni reposo a su alma, hasta ver a la América libre. No demos nosotros des-
canso a nuestros brazos, ni reposo a nuestras almas hasta salvar a la humanidad.”
Finalmente, quisiera recomendar que apoye la propuesta que actualmente circula
en Internet para el año 2006:
Por su obra alfabetizadora y su constante aporte al desarrollo de la ciencia y
la cultura.
Por su empeño constante en aras de la paz de la humanidad.
Por su aporte inclaudicable hacia la universalización de la salud en beneficio de
los pueblos mas marginados del mundo.
Por su incesante esfuerzo en la concientización de la solidaridad internacional.
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Por su batallar permanente sobre los riesgos que crea el imperialismo contra
el planeta.
Por su lucha contra el genocidio, la guerra y el imperialismo lo que constituye la
esperanza para la salvación de la especie humana.
El premio Nobel de la Paz le sea otorgado al comandante en jefe Fidel Castro Ruz,
padre y héroe de la revolución cubana … es decir padre y héroe en el siglo XX y el siglo
XXI porque el padre y héroe de la Revolución Cubana en el siglo XIX fue José Martí.
Gracias

BIBLIOGRAFÍA

Colectivo de trabajo solidario Amigos de la Paz en Colombia en el Mundo 2005.
Que el Pemio Nobel de la Paz le sea otorgado al comandante en jefe Fidel Castro
Ruz [adhesionesahoraporellos@yahoo.es]
Fernández Retamar, Roberto, “Martí en su (tercer) mundo”, en Ensayo de otro
mundo, 1967.
Fernández Retamar, Roberto, Calibán Apuntes sobre la cultura de nuestra América.
Otra vez Martí, http:www.literatura.us/roberto/caliban4.html, 2005.
Fornet-Betancourt, Raúl, “El pensamiento de José Martí Estudio introductorio: Vida
y líneas generales de su pensamiento”, 1998, http:www.ensayistas.org/filosofos/
cuba/marti/marti2.htm.
Hart, Armando, Cultura para el desarrollo: El desafío del siglo XXI, 2004.
Hart, Armando, “Algunas reflexiones sobre Estados Unidos”, 2005.
Martí, José, José Martí Latin American Integration, 1998.
Martí, José, Obras completas, 1991.
Martí, José, Martí Reader, Writings on the Americas, 1999.
Morales Pérez, Salvador E., José Martí: vida, tiempo, ideas, 2003,
Powell, Colin L., Un documento nada serio, que hay que tomar muy en serio: Plan
de Bush para Cuba, Report to the President May 2004, 2004.
Rodríguez, Pedro Pablo, De las dos Américas (aproximaciones al pensamiento
martiano), 2002.
Rodríguez, Pedro Pablo, (Octubre) “José Martí and the United States”, CubaNow, 2004.
Rodríguez García, Rolando, Dos Ríos: a caballo y con el sol en la frente, 2001.
Vintier, Cintio, Vida y obra del Apóstol José Martí, 2004.
REFLEXIONES DEL COMANDANTE EN JEFE:
EL CANDIDATO REPUBLICANO*

Fidel Castro Ruz

Estas reflexiones se explican por sí mismas.
En el ya famoso supermartes, un día de la semana en que numerosos estados
de la Unión seleccionaban el candidato a la Presidencia de Estados Unidos de su
preferencia, dentro de un grupo de aspirantes, uno de los posibles candidatos para
sustituir a George W. Bush podía ser John McCain. Por su imagen prediseñada de
héroe y su alianza con fuertes contendientes como el ex gobernador de Nueva York,
Rudy Giuliani, otros aspirantes ya le habían cedido gustosamente su apoyo. La intensa
propaganda de factores sociales, económicos y políticos de gran peso en su país,
y su estilo de actuación lo convertían en el candidato con más posibilidades. Sólo
la extrema derecha republicana, representada por Mitt Romney y Mike Huckabee,
inconforme con algunas concesiones intrascendentes de McCain, le hacían todavía
resistencia el 5 de febrero. Después Romney también depuso la aspiración en favor
de McCain. Huckabee la mantiene.
La lucha por el candidato es en cambio muy reñida en el Partido Demócrata.
Aunque, como es habitual, una parte activa de la población de Estados Unidos con
derecho a votar suele ser minoritaria, se escuchan ya todo tipo de opiniones y conje-
turas sobre las consecuencias que tendrá para el país y el mundo el resultado final de
la contienda electoral, si la humanidad escapa de las aventuras bélicas de Bush.
No me corresponde hablar de la historia de un candidato a la Presidencia de Estados
Unidos. Jamás lo hice. Tal vez no lo habría hecho nunca. ¿Por qué esta vez?
McCain afirmó que algunos compañeros suyos fueron torturados por agentes
cubanos en Viet Nam. Sus apologistas y expertos en publicidad suelen enfatizar que
el propio McCain sufrió tales torturas por parte de los cubanos.
Espero que los ciudadanos de Estados Unidos comprendan que me vea obligado
al análisis detallado de este candidato republicano y le replique. Lo haré a partir de
consideraciones éticas.
En el expediente de McCain consta que fue prisionero de guerra en Viet Nam
desde el 26 de octubre de 1967.
Como él mismo cuenta, tenía entonces 31 años y llevaba a cabo la misión de ataque
número 23. Su avión, un A4 Skyhawk, fue interceptado sobre Hanoi por un cohete
antiaéreo. Debido al impacto, perdió el control y se catapultó, cayendo sobre el lago
Truc Bach, en medio de la ciudad, con fracturas en los dos brazos y una rodilla.

* Serie de artículos publicados en Juventud Rebelde. Diario de la Juventud Cubana, los días 10, 11,
12, 14 y 15 de marzo de 2008.
182

Una multitud patriótica, al ver caer a un agresor, lo recibió con hostilidad. El propio
McCain expresa su alivio en aquel momento al ver llegar a un pelotón del ejército.
El bombardeo a Viet Nam, iniciado en 1965, era un hecho conmocionante para la
opinión internacional, muy sensibilizada con los ataques aéreos de la superpotencia
contra un pequeño país del Tercer Mundo, que había sido convertido en colonia de
Francia a miles de millas de la distante Europa. El pueblo de Viet Nam luchó contra
los ocupantes japoneses durante la Segunda Guerra Mundial y, ya finalizada esta,
de nuevo Francia retomó el control. Ho Chi Minh, el líder modesto y querido por
todos, y Nguyen Giap, su jefe militar, eran personajes admirados internacionalmente.
La famosa Legión Francesa estaba derrotada. Para tratar de evitarlo, las potencias
agresoras estuvieron a punto de usar el arma nuclear en Diên Biên Phu.
Ante la opinión pública norteamericana, los nobles anamitas, como cariñosamente
los llamó José Martí, de cultura y valores milenarios, debían ser presentados como un
pueblo bárbaro e indigno de existir. En materia de suspense y publicidad comercial, nadie
les gana a los especialistas de Estados Unidos. La especialidad fue utilizada sin límite
alguno para exaltar el caso de los prisioneros de guerra, y en especial el de McCain.
Siguiendo esa corriente, McCain afirmó con posterioridad que el hecho de que
su padre fuera Almirante y Comandante en Jefe de las fuerzas estadounidenses en el
Pacífico, hizo que la resistencia vietnamita le ofreciera una liberación temprana si
reconocía haber cometido crímenes de guerra, lo cual había rechazado alegando que
el Código Militar establece que los prisioneros son liberados en el orden que se les
captura, y que esto significó cinco años de prisión, golpes y torturas en un área del
penal identificada por los norteamericanos como “Hanoi Hilton”.
La retirada final de Viet Nam fue desastrosa. Un ejército de medio millón de
hombres entrenados y armados hasta los dientes no pudo resistir el empuje de los
patriotas vietnamitas. Saigón, la capital colonial, actual Ho Chi Minh, fue abandonada
de forma bochornosa por los ocupantes y sus cómplices, algunos de ellos colgados de
los helicópteros. Estados Unidos perdió más de 50 mil valiosos hijos, sin contar los
mutilados. Había gastado 500 mil millones de dólares en aquella guerra sin impuestos,
siempre de por sí desagradables. Nixon renunció unilateralmente a los compromisos
de Bretton Woods y creó las bases de la actual crisis financiera. Todo lo que lograron
fue un candidato para el Partido Republicano, 41 años después.
McCain, uno de los numerosos pilotos norteamericanos derribados y heridos en
las guerras declaradas o no de su país, fue condecorado con la Estrella de Plata, la
Legión de Mérito, la Cruz de Aviación por servicio distinguido, la Estrella de Bronce
y el Corazón Púrpura.
Una película para televisión basada en sus memorias sobre las experiencias como
prisionero de guerra fue transmitida en el Memorial Day de 2005 y se hizo famoso
por sus videos y discursos en torno al tema.
La peor afirmación que hizo en relación con nuestro país fue que interrogadores
cubanos habían torturado sistemáticamente a prisioneros norteamericanos.
183

Ante las alucinantes palabras de McCain, me interesé por el asunto. Quise saber
de dónde venía tan extraña leyenda. Pedí se buscasen los antecedentes de la impu-
tación. Me informaron existía un libro muy promovido, basado en el cual se hizo la
película, escrito por McCain y su asesor administrativo en el Senado, Mark Salter,
que continúa laborando y redactando con él. Solicité fuera traducido textualmente.
Se llevó a cabo, como en otras ocasiones, por personal calificado en breve tiempo.
Título del libro: Faith of My Fathers, 349 páginas, publicado en 1999.
Su acusación contra los revolucionarios internacionalistas cubanos, utilizando el
sobrenombre Fidel para identificar a uno de ellos capaz de “torturar a un prisionero
hasta la muerte”, carece de la más mínima ética.
Me permito recordarle, señor McCain: Los mandamientos de la religión que usted
practica prohíben la mentira. Los años de prisión y las heridas que recibió como
consecuencia de sus ataques a Hanoi no lo excusan del deber moral de la verdad.
Hay hechos que debemos hacerle conocer. En Cuba se llevó a cabo una rebelión
contra un déspota que el gobierno de Estados Unidos impuso al pueblo de Cuba
el 10 de marzo de 1952, cuando usted estaba a punto de cumplir 16 años, y el go-
bierno republicano de un militar ilustre, Dwight D. Eisenhower, quien fue por cierto
el primero en hablar del complejo militar-industrial, reconoció y apoyó de inmediato
aquel gobierno. Yo era un poco mayor que usted, cumpliría en agosto, mes en que
usted también nació, 26 años. No había finalizado Eisenhower todavía su período
presidencial, iniciado en la década de 1950, algunos años después de la fama adquirida
por el desembarco aliado en el norte de Francia, con el apoyo de 10 mil aviones y las
más poderosas fuerzas navales hasta entonces conocidas.
Se trataba de una guerra, formalmente declarada por las potencias que enfrentaban
a Hitler, iniciada sorpresivamente por los nazis, que atacaron sin aviso ni declara-
ción de guerra previa. Un nuevo estilo de provocar grandes matanzas se impuso a
la humanidad.
En 1945 se utilizaron contra la población civil de Hiroshima y Nagasaki dos bombas
de alrededor de 20 kilotones cada una. Visité una vez la primera de aquellas ciudades.
En la década de 1950 el gobierno de Estados Unidos llegó a construir tales ar-
mas de ataque nuclear, que una de ellas, el MR17, llegó a pesar 19,05 toneladas
y medía 7,49 metros, la cual podía transportar en sus bombarderos y desencadenar
una explosión de 20 megatones, equivalente a mil bombas como la que lanzó sobre
la primera de aquellas dos ciudades el 6 de agosto de 1945. Es un dato que haría
enloquecer a Einstein quien, en medio de sus contradicciones, no pocas veces expresó
remordimientos por el arma que, sin pretenderlo, ayudó a fabricar con sus teorías y
descubrimientos científicos.
Cuando la Revolución en Cuba triunfa el Primero de Enero de 1959, casi 15 años
después del estallido de las primeras armas nucleares, y proclama una Ley de Reforma
Agraria basada en el principio de soberanía nacional, consagrado por la sangre de los
millones de combatientes que murieron en aquella guerra, la respuesta de Estados Unidos
184

fue un programa de hechos ilegales y atentados terroristas contra el pueblo cubano,
suscritos por el propio presidente de Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower.
El ataque por Bahía de Cochinos se produjo siguiendo instrucciones precisas
del Presidente de Estados Unidos y los invasores fueron escoltados por unidades
navales, incluido un portaaviones de ataque. El primer asalto aéreo con aviones B-26
del gobierno norteamericano que partieron de bases clandestinas, se produjo de forma
sorpresiva, con el empleo de insignias cubanas para presentarlo a la opinión mundial
como una sublevación de la Fuerza Aérea nacional.
Usted acusa a los revolucionarios cubanos de ser torturadores. Lo exhorto seria-
mente a que presente uno solo de los más de mil prisioneros capturados en los combates
de Playa Girón que haya sido torturado. Yo estaba allí, no protegido en un lejano
puesto general de mando. Capturé personalmente, con algunos ayudantes, numerosos
prisioneros; pasé delante de escuadras armadas, todavía ocultas tras la vegetación
del bosque, que se paralizaron por la presencia del Jefe de la Revolución en el lu-
gar. Lamento tener que mencionar esto, que puede parecer un autoelogio, lo cual
sinceramente detesto.
Los prisioneros eran ciudadanos nacidos en Cuba organizados por una poderosa
potencia extranjera para luchar contra su propio pueblo.
Usted se confiesa partidario de la pena capital para los delitos muy graves. ¿Qué ac-
titud habría asumido frente a tales actos? ¿A cuántos habría sancionado por esa traición?
En Cuba se juzgaron varios de los invasores, que habían cometido con anterioridad,
bajo órdenes de Batista, horrendos crímenes contra los revolucionarios cubanos.
Visité a la masa de prisioneros de Bahía de Cochinos, como llaman ustedes a
la invasión de Girón, más de una vez, y conversé con ellos. Me gusta conocer las
motivaciones de los hombres. Mostraban asombro y expresaban reconocimiento por
el respeto personal con que se les trató.
Usted debiera saber que, mientras se negociaba la liberación mediante indem-
nización con alimentos para niños y medicamentos, el gobierno de Estados Unidos
organizaba planes de asesinato contra mí. Consta en los escritos de personas que
participaron en la negociación.
No me referiré en detalle a la larga lista de cientos de intentos de asesinato contra
mi persona. No se trata de inventos. Es lo declarado en documentos oficiales divul-
gados por el gobierno de Estados Unidos.
¿Qué ética subyace en tales hechos, defendidos por usted con vehemencia
como cuestión de principios?
Trataré de ir a fondo sobre esos temas.
Uno de los órganos de prensa más hostiles de Estados Unidos respecto a Cuba,
con sede en la Florida, relata los hechos de la siguiente forma:
Aprovechándose de las negociaciones para liberar a los prisioneros de Bahía de Cochinos,
la CIA trató de utilizar a una persona clave en las conversaciones, el abogado estadouni-
185

dense James B. Donovan para que entregara un regalo mortal a Fidel Castro: un traje de
neopreno contaminado con un hongo que lacera la piel, y un dispositivo para respirar bajo
el agua contaminado con tuberculosis […] El líder cubano recibió el equipo en noviembre
de 1962.
Esta revelación es una de las muchas anécdotas que aparecen en el libro After the Bay
of Pigs (Después de la Bahía de Cochinos), que trata de las negociaciones sostenidas entre
el Comité de Familiares para la Liberación de los Prisioneros y el gobierno cubano, de
abril a diciembre de 1962.
El libro de 238 páginas, publicado a finales del año pasado, fue escrito por el exiliado
cubano Pablo Pérez Cisneros con la colaboración del empresario John B. Donovan, hijo
del ya fallecido negociador, y Jeff Koenreich, un miembro veterano de la Cruz Roja que
promovió misiones humanitarias entre Estados Unidos y Cuba.
Pérez Cisneros es hijo de Berta Barreto de los Heros, quien fuera la coordinadora
del Comité de Familiares en Cuba e intercediera ante Castro para el canje de los 1,113
prisioneros de la fallida invasión de abril de 1961.
Barreto de los Heros comenzó el libro, pero murió en marzo de 1993. Su hijo, quien
realizó investigaciones durante 8 años y completó el libro, fue la persona que compró el
traje de neopreno y el equipo de buceo a finales de 1962, sin saber que ambos eran para
Castro.
En junio de 1962, Pérez Cisneros visitó por primera vez la oficina de James B. Donovan
en Brooklyn para solicitar su intervención en las negociaciones con Cuba. El organizador
de la reunión fue Robert W. Kean, hijo de un ex congresista y cuñado de Joaquín Silverio,
quien estaba en prisión y era miembro de la Brigada 2506. Donovan acordó trabajar para
el Comité de Familiares de forma gratuita.
Dos meses después, Donovan dio su primer viaje a La Habana, de los 11 que realizó
para la mediación con el gobierno de Cuba.
Cuando Donovan regresa a Cuba en octubre de 1962, Castro le dice que necesita un
equipo de buceo y un traje de neopreno para bucear. ‘Es entonces cuando Donovan me dice
que quiere conseguir un equipo de buena calidad para una persona, pero sin decirme que
era para Castro’, declaró Pérez Cisneros al periódico El Nuevo Herald en una entrevista
para ampliar la información sobre el caso.
Pérez Cisneros, otrora campeón de pesca submarina en Cuba, compró un traje de
neopreno de 130 dólares y un equipo de buceo por 215 dólares en una conocida tienda de
Times Square en Nueva York.
Castro los recibió en noviembre de 1962 y unas semanas después, en otro de los viajes
de Donovan, el Presidente cubano le dijo al abogado que los había utilizado […]”
Sólo unos meses después de finalizadas las negociaciones, Pérez Cisneros conoció
todos los detalles sobre la historia real:
Durante la Segunda Guerra Mundial, James Donovan trabajó para la Oficina de Servicios
Estratégicos que antecedió a la CIA. Posteriormente fue designado como uno de los fiscales
en los juicios de los criminales de guerra nazis en Nuremberg. En febrero de 1962 fue el
186

mediador principal del intercambio de agentes espías más espectacular de la guerra fría,
el canje del coronel ruso Rudolf Abel por los estadounidenses Frederick Prior y Gary F.
Powers, piloto de U-2 que había sido capturado.
Cuando Donovan informó a la CIA que Castro había solicitado un equipo de buceo, la
agencia estadounidense le dijo que se encargaría de ese asunto. Sin embargo, el abogado
no aceptó involucrarse en la propuesta de contaminar el traje de neopreno y el equipo de
buceo, por lo que prefirió darle a Castro el equipo comprado en Times Square.
En mayo de 1963, Castro invitó a Donovan y al abogado John E. Nolan, quien repre-
sentaba al entonces Secretario de Justicia Robert Kennedy, a un día de buceo en el área de
la Bahía de Cochinos y una vez más utilizó el equipo estadounidense.
A finales de 1963 Pérez Cisneros afirmó: “Donovan me dijo que la idea de un atentado
contra Castro le puso la carne de gallina y que rechazó entregar el equipo de la CIA pues
pensó que si Cuba descubría la operación, todas las negociaciones podrían arruinarse y él
podría ser ejecutado.”
El libro, matizado por sucesos curiosos e imprevistos, es una tensa historia que de-
muestra cómo el amor, la decisión y la inteligencia posibilitaron el intercambio de los
prisioneros de la Brigada 2506 por alimentos, medicinas y equipos médicos por un valor
de 53 millones de dólares.
Los esfuerzos de Donovan y del Comité de Familiares tuvieron lugar cuando aún
reinaba la incertidumbre sobre el destino de los prisioneros.
La primera reunión del Comité de Familiares con Castro tuvo lugar en la casa de Ba-
rreto de los Heros en Miramar el 10 de abril de 1962. Cuatro días después, 60 miembros
de la Brigada que estaban heridos fueron trasladados a Miami.
La incorporación de Donovan a las negociaciones aceleró el proceso de liberación.
Donovan preparó un código secreto para las comunicaciones, pues sabía que el teléfono
de la familia Heros estaba interceptado.
A mediados de diciembre, Castro acordó realizar el canje y entregó una lista de 29
páginas con los alimentos y medicinas que debían enviarse a Cuba por medio de la Cruz
Roja estadounidense.
Los últimos diez días de las negociaciones fueron muy intensos, pues Donovan con-
trató un grupo de 60 abogados para garantizar todas las donaciones prometidas por 157
compañías estadounidenses.
El 23 de diciembre de 1962 viajaron los primeros 5 aviones hacia Miami con 484
miembros de la Brigada. Un día después, los 719 prisioneros restantes viajaron en otros
9 vuelos.

He transcripto literalmente las palabras del artículo. Algunos datos concretos los
desconocía. Nada de lo que recuerdo se aparta de la verdad.
Mis relaciones con la Ciénaga de Zapata comenzaron muy temprano. Conocí el
lugar gracias a unos visitantes norteamericanos que me hablaban del “black fish”,
trucha negra muy abundante en la Laguna del Tesoro, en el centro de la Ciénaga,
con un máximo de 6 metros de profundidad. Era la época en que pensábamos en el
187

desarrollo del turismo y posibles pólders al estilo de la tierra disputada al mar por
los holandeses.
La fama del lugar provenía de mi época de estudiante de Bachillerato, cuando la
Ciénaga era poblada por decenas de miles de cocodrilos. La captura indiscriminada
casi había exterminado la especie. Había que protegerla.
Nos atraía sobre todo el deseo de hacer algo por los carboneros de la Ciénaga.
Así comenzaron mis relaciones con la Bahía de Cochinos, tan profunda que alcanza
casi mil metros. En aquel lugar conocí al viejo Finalé y a su hijo Quique, que fueron
mis maestros en pesca submarina. Recorrí cayos y cayerías. Llegué a conocer la zona
como la palma de mi mano.
Cuando desembarcaron por allí los invasores, había tres carreteras que cruzaban la
ciénaga, centros construidos y en construcción para el turismo, y hasta un aeropuerto
en las proximidades de Playa Girón, último reducto de las fuerzas enemigas, que
nuestros combatientes tomaron por asalto al atardecer del 19 de abril de 1961. He
hablado otras veces de aquella historia. Estuvimos a punto de recuperarlo en menos de
30 horas. Maniobras de engaño por parte de la Marina de Estados Unidos retrasaron
nuestro fulminante ataque con tanques en la madrugada del 18.
Para abordar el problema de los prisioneros capturados, conocí a Donovan, quien
me pareció, y me alegra comprobarlo por el testimonio de su hijo, que era un hom-
bre honorable, a quien efectivamente invité una vez a pescar, y sin duda le hablé de
un traje y equipo de buceo. Los demás detalles no puedo recordarlos con precisión;
tendría que indagar. Nunca me ocupé de escribir memorias, y hoy comprendo que
fue un error.
La cifra exacta de heridos, por ejemplo, no la recordaba con tanta precisión. Tenía
en la mente el recuerdo de los cientos de heridos que tuvimos, de los cuales no pocos
murieron por la escasez de equipos, medicamentos, especialistas, y no contar entonces
con instalaciones adecuadas. Los heridos enviados delante seguramente requerían de
rehabilitación o mejores atenciones, que no estaban a nuestro alcance.
Fue tradición desde el primer combate victorioso, el 17 de enero de 1957, curar
a los adversarios heridos. Eso consta en la historia de nuestra Revolución.
En el libro de memorias “Faith of my Fathers”, escrito por McCain con la omnipresente
compañía de Mark Salter, técnicamente bien redactado, el autor principal afirma:
Fui con frecuencia acusado de ser un estudiante indiferente y teniendo en cuenta algunas
de mis calificaciones, puedo advertir la generosidad de tal afirmación. Pero yo era más
selectivo que indiferente. Me gustaba el Inglés y la Historia, y con frecuencia tuve buenos
resultados en ellas. Tuve menor interés y menor éxito en matemáticas y ciencias.

Más adelante asegura:
Pocos meses antes de la graduación, estaba haciendo los exámenes de ingreso en la Academia
Naval… Me fue sorpresivamente bien, incluso en el examen de matemáticas.
188

Mi reputación como joven escandaloso e impetuoso no se limitaba “me incomoda
confesarlo” a los círculos de la Academia. Muchos residentes decentes de la encantadora
Anápolis, testigos de algunos de mis más extravagantes actos de insubordinación, desapro-
baban mi persona, al igual que muchos oficiales.

Antes, al narrar algunos hechos de su infancia, cuenta que:
A la menor provocación, yo explotaba en un arrebato de furia, y luego caía al piso in-
consciente.
El médico indicó un tratamiento que de acuerdo a las normas modernas de pediatría
parecía un poco severo. Instruyó a mis padres a que llenaran una bañadera con agua fría
y cuando yo comenzara con la rabieta y pareciera que aguantaba el aire para tirarme al
piso, me echaran al agua vestido, sin más.

Al leer esto, uno experimenta la impresión de que los métodos que se nos aplicaban
en aquel tiempo, tanto a mí, que viví en la época de preguerra, como a él, no eran
los más apropiados para tratar a los niños. En mi caso, no podía hablarse de médico
asesorando a la familia; era la gente del pueblo, en parte analfabetos, muchos de los
cuales conocían los tratamientos a seguir solo por tradición.
Hay otros episodios narrados por McCain relacionados con sus aventuras de cadete
en viajes de entrenamiento. No los menciono porque se apartan del contenido de mi
análisis y nada tienen que ver con asuntos personales.
Es natural que McCain no estuviera en el salón del Congreso la noche del discurso
de Bush el 28 de enero pasado, porque hay cosas en la política de éste que lo com-
prometen mucho. Estaba en La Pequeña Habana, en el restaurante Versailles, donde
recibió el homenaje de la comunidad de origen cubano. Más vale no indagar mucho
sobre los antecedentes de varios de los personajes que estaban allí.
McCain apoya la guerra en Iraq. Cree que la amenaza de Afganistán, Irán y Corea
del Norte, y el crecimiento de Rusia y China, obligan a Estados Unidos a reforzar
las fuerzas de ataque. Trabajaría en conjunto con otros países para proteger a la nación
del extremismo islámico y continuar en Iraq hasta vencer.
Reconoce la importancia de mantener relaciones fuertes con México y otros
países de Latinoamérica. Está a favor de continuar con la agresiva política actual
respecto a Cuba.
Reforzará la seguridad en la frontera de Estados Unidos, no sólo para la entrada
y salida de personas, sino con los productos que entren al país. Considera que los in-
migrantes deben aprender inglés, la historia y la cultura estadounidense.
Busca electores de origen latino, la mayoría lamentablemente no ejercen el voto
o lo hacen por excepción, siempre temerosos de que los expulsen, los priven de los hi-
jos o pierdan su empleo. En el muro de Texas continuarán muriendo más de 500 cada
año. No promete una ley de ajuste para ellos, que buscan el ”sueño americano”.
Apoya el Acta de Bush “Que ningún niño se quede atrás”. Respalda una mayor
financiación federal de becas y préstamos universitarios con bajo interés.
189

En Cuba se les ofrece a todos conocimientos sólidos, educación artística y derecho
a graduarse en la Universidad de forma gratuita. Más de 50 mil niños con dificul-
tades reciben enseñanza especial. La computación se imparte masivamente. Cientos
de miles de personas bien calificadas se emplean en estas tareas. Pero Cuba debe ser
bloqueada para librarla de semejante tiranía.
Como todo candidato, tiene su programita de gobierno. Promete reducir la de-
pendencia de suministros de energía del extranjero. Fácil es decirlo, difícil a es-
tas alturas hacerlo.
Se opone al subsidio de la producción de etanol. Magnífico: eso mismo sugerí
al presidente brasileño Lula Da Silva, que exigiera al gobierno de Estados Unidos
suspender los cuantiosos subsidios asignados al maíz y otros granos destinados
a la producción de etanol a partir de los alimentos. Pero eso no es lo que se pro-
pone; por el contrario: exportar etanol norteamericano en competencia con Brasil.
Sólo él y sus asesores lo sabrán, porque el etanol de maíz no puede competir jamás
en costos con el de Brasil a partir de la caña de azúcar como materia prima mediante
esfuerzos muy duros de sus trabajadores, que en todo caso mejorarían su suerte sin
las barreras arancelarias y los subsidios de Estados Unidos.
Hay otras muchas naciones de Latinoamérica a las que el gobierno de Esta-
dos Unidos embarcó por el camino de la producción de etanol de caña. ¿Qué harían
con las nuevas decisiones que emanen del Norte?
No podía faltar la promesa de asegurar la calidad del aire y el agua, el uso apro-
piado de los espacios verdes, la protección de parques nacionales que van quedando
como un recuerdo de lo que un día fuera hermosa naturaleza del país, víctima de
los dictados implacables de las leyes del mercado. El Protocolo de Kyoto, sin em-
bargo, no sería firmado.
Parecieran los sueños de un náufrago en medio de la tempestad.
Reduciría impuestos a familias de clase media, mantendría la política de Bush
de recortar los permanentes y dejaría las tasas al nivel actual.
Quiere un mayor control de los costos del seguro médico. Considera que las fa-
milias deberían tener el suyo sobre el dinero del seguro. Haría campañas de salud
y prevención. Apoya el plan del actual Presidente que permite a los trabajadores
mover dinero de los impuestos del seguro social a fondos privados de retiro.
La seguridad social correría la misma suerte que las bolsas.
Favorece la pena de muerte, el fortalecimiento y aumento de los cuerpos armados,
la expansión de los TLC.
Apotegmas de McCain:
“Las cosas están difíciles ahora, pero vamos mejor que en el 2000.” (Enero 2008)
“Estoy bien preparado en temas económicos; participé en la revolución de Rea-
gan.” (Enero 2008)
“Para evitar una recesión hay que ponerle fin al gasto descontrolado.” (Enero 2008)
190

“La pérdida de la fuerza económica lleva a la pérdida de fuerza militar.” (Di-
ciembre 2007)
“A los republicanos se les ha olvidado cómo controlar los gastos.” (Noviembre 2007)
“Hay que asegurar las fronteras; sólo así establecer un programa de trabajadores
visitantes.” (Enero 2008)
“La amnistía del 2003 no significa premiar el comportamiento ilegal.” (Enero 2008)
“Hay que recoger a los dos millones de extranjeros que infringieron la Ley y de-
portarlos.” (Enero 2008)
“Hacer todo lo que pueda para ayudar a que todos los inmigrantes aprendan
a hablar inglés.” (Diciembre 2007)
“Nada de inglés oficial; los indios americanos deben usar su propio idioma.”
(Enero 2007)
“Se requiere de reformas migratorias para lograr seguridad nacional.” (Junio 2007)
“Las posturas bipartitas son una señal de capacidad para ser Presidente.” (Mayo 2007)
“Hay que mantener el embargo y procesar a Castro.” (Diciembre 2007)
“Nada de relaciones ni diplomáticas ni de comercio con ese país.” (Julio 1998)
“Sería ingenuo excluir las armas nucleares; ingenuo excluir atacar a Pakistán.”
(Agosto 2007)
“Con la guerra de Iraq ‘hemos desviado la atención de nuestro hemisferio y he-
mos pagado un precio por eso’.” (Marzo 2007)
Promete visitar sus propiedades en el continente. Dijo que de ser electo a la Casa
Blanca en el 2008, su primer viaje sería a México, Canadá y América Latina para “re-
afirmar mi compromiso con nuestro hemisferio y con la importancia de las relaciones
dentro de nuestro hemisferio”.
En todo su libro, de obligada referencia en mis reflexiones, afirma que era fuerte
en Historia. No aparece una sola referencia a un pensador político, ni siquiera a uno
solo de los que inspiraron la Declaración de Independencia de las 13 Colonias el 4
de julio de 1776, que dentro de 4 meses y 23 días cumplirá 232 años.
Hace más de 2,400 años Sócrates, reconocido sabio ateniense, famoso por su
método y mártir de sus ideas, consciente de las limitaciones humanas, expresó:
“Solo sé que no sé nada.” Hoy, McCain, el candidato republicano, exclama ante sus
conciudadanos: “Solo sé que lo sé todo”.
Dije ayer que, mientras Bush hablaba en el Congreso, McCain recibía homenajes
en el restaurante Versailles de La Pequeña Habana.
Allí residieron y se instalaron con sus familias la mayoría de los más enconados
enemigos de la Revolución Cubana, que fueron los batistianos, los grandes terrate-
nientes, casatenientes y millonarios que tiranizaron y saquearon a nuestro pueblo. El
gobierno de Estados Unidos los ha utilizado a su antojo para organizar a invasores
y terroristas que a lo largo de casi 50 años ensangrentaron a nuestro país. A aquel
flujo se sumaron después emigrantes ilegales, la Ley de Ajuste Cubano y el brutal
bloqueo impuesto al pueblo de Cuba.
191

Es increíble que a estas alturas el candidato republicano, con honores de héroe,
se convierta en instrumento de esa mafia. Nadie que se estime a sí mismo comete
tan grave falta de ética.
Los representantes Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz- Balart, el sena-
dor, igualmente de origen cubano, Mel Martínez, el gobernador Charles Christ y el
senador independiente Joseph Lieberman, se han convertido en puntales del candi-
dato para tratar de ganar la Florida y en sus asesores principales para la política en
América Latina.
¿Qué podrán esperar los latinoamericanos de tales consejeros?
Ros-Lehtinen caracterizó a McCain como “fuerte en defensa nacional” y “también
comprende la amenaza que significa el régimen de Castro”.
McCain tuvo participación destacada en una audiencia que realizó el 21 de mayo
del 2002 sobre Cuba en el Subcomité de Asuntos de Consumo, Comercio Exterior y
Turismo, del Comité de Ciencia y Transportación, en la que reiteró que nuestro país
constituye una amenaza para Estados Unidos por su capacidad de producir armas
biológicas, lo que James Carter demostró era ridículo.
Sobre medidas propuestas para flexibilizar los viajes a Cuba, McCain, en octubre
de 2003, presentó una moción para interrumpir el debate en torno a estos tópicos.
Se destaca la gestión realizada en marzo de 2005 para presentar un proyecto
legislativo bajo el título “Ley para el impulso de la democracia 2005”, que autoriza
financiamiento, refuerza la subversión, establece nuevas estructuras y propone me-
canismos adicionales de presión contra Cuba.
En alusión a las avionetas piratas derribadas el 24 de febrero de 1996, declaró:
“Si yo fuera Presidente de Estados Unidos, ordenaría una investigación del derribo
de esos valientes que fueron asesinados bajo órdenes de Fidel y Raúl Castro, y los
enjuiciaría.”
En otra de sus caprichosas declaraciones expresó que “cuando hubiera libertad en
Cuba, le gustaría enfrentarse a los cubanos que torturaron a algunos de sus compañeros
durante la guerra de Viet nam”. ¡Qué coraje el del obsesivo candidato!
Vayamos a la esencia de su pensamiento.
¿Qué educación política recibió? Ninguna. Se le instruyó como piloto de guerra
a partir de las aptitudes físicas para manejar un avión de ataque. ¿Qué predominaba
en él? La tradición familiar y sus fuertes motivaciones políticas.
En sus memorias afirma:
Mi padre llegó al alto mando cuando el comunismo había reemplazado al fascismo como
la amenaza dominante a la seguridad norteamericana. Lo odió ferozmente y se dedicó a
su aniquilamiento. Él creyó que estábamos bloqueados sin escape en una lucha —vida o
muerte— con los soviéticos. Uno u otro lado acabaría por alcanzar la victoria total y el
poderío naval resultaría crucial para el resultado. Él era categórico sobre este asunto.
192

En 1965, choques violentos entre facciones beligerantes, una de las cuales se creía
que era un frente comunista, habían puesto a la República Dominicana al borde de la
guerra civil. El presidente Johnson ordenó a mi padre comandar el asalto anfibio en la
Operación Steel Pike 1, la invasión y ocupación de la nación caribeña. Dicha operación
era controversial. Los críticos la juzgaron, con razón, como una intervención ilegal en
los asuntos de una nación soberana. Mi padre, como era común en él, estaba impertérrito
ante la oposición interna.
“Algunos condenaron la intervención por injustificada”, observó, “pero los comunis-
tas estaban listos para intervenir y hacerse cargo. Puede ser que la gente no te ame por
ser fuerte cuando tienes que serlo, pero te respetan por ello y aprenden a comportarse de
acuerdo a esa actitud”
Su nombramiento posterior en las Naciones Unidas fue considerado por la armada como
un punto final y se consideraba su última misión. Era un almirante de tres estrellas y las
perspectivas de una cuarta estrella eran remotas. Dos años después le ordenaron marchar
a Londres para asumir el mando de las fuerzas navales de Estados Unidos en Europa.
La cuarta estrella vino con este nombramiento. Antes de un año le dieron el mando de
todas las fuerzas de Estados Unidos en el Pacífico, el mayor mando operacional militar
del mundo.

Regresando McCain en su viaje de entrenamiento como cadete, pasó por el terri-
torio ocupado de Guantánamo.
Guantánamo en esos días antes de Castro era un lugar salvaje. Todos fuimos a tierra y nos
dirigimos inmediatamente a las enormes tiendas de campaña que se habían instalado en
la base como bares temporales, en las que se servía grandes cantidades de cerveza fuerte
cubana y ponches de ron incluso más potentes a los que manifestaran sed y no pudieran
ni pagarse el trago más barato.
Me sentía orgulloso de graduarme de la Academia Naval. Pero en ese momento, la
emoción que sentí más profundamente fue la de alivio. Ya me habían aceptado en Pensacola
para un entrenamiento de vuelo. En aquellos días, solo había que aprobar el examen físico
para calificar para el entrenamiento de vuelo, y estaba ansioso por hacerme a la vida de
un despreocupado aviador de la Marina.
En octubre de 1962, estaba justamente regresando a la base naval de Norfolk después
de completar un despliegue en el Mediterráneo a bordo del Enterprise.
Mi escuadrón levantó vuelo del Enterprise y regresó a la Estación Aérea Naval Oceana
mientras la nave entraba a Norfolk.
Pocos días después de nuestro regreso, recibimos de improviso órdenes de volar de
regreso al portaaviones. Nuestros superiores explicaron la insólita orden informándonos
que un huracán se dirigía hacia nosotros.
Todos nuestros aviones remontaron vuelo de vuelta al portaaviones en el curso de
veinticuatro horas y nos dirigimos mar afuera. Además de nuestros A-1, el Enterprise tenía
193

aviones de ataque de largo alcance, a los que típicamente les son dificultosos el despegue y
el aterrizaje. Nos embarcamos en nuestro misterioso despliegue sin ellos.
Nuestro jefe aéreo se dirigió a un representante del escuadrón y le dijo que no teníamos
tiempo para esperar por todos sus aviones para aterrizar; algunos de ellos tendrían que
regresar a su base.
Yo estaba bastante desconcertado con la aparente urgencia de nuestra misión —nos
habíamos movido precipitadamente en un día, dejando atrás algunos de nuestros aviones;
el escuadrón de la Marina había recibido la orden de unirse a nosotros con el combustible
suficiente para aterrizar o hacer un amarizaje. El misterio se resolvió cuando poco tiempo
después todos los pilotos se reunieron en el salón multipropósito del Enterprise para escu-
char la transmisión de un mensaje del Presidente Kennedy informando a la nación que los
soviéticos estaban basificando misiles nucleares en Cuba.

Se estaba refiriendo esta vez a la conocida Crisis de Octubre de 1962, hace más
de 45 años, que dejó en él deseos latentes de atacar a nuestro país.
El Enterprise, navegando a toda velocidad impulsado por energía nuclear, fue el primer
portaaviones norteamericano en llegar a las aguas frente a Cuba. Durante casi cinco días,
los pilotos del Enterprise creímos que entraríamos en acción. Nunca antes habíamos
combatido, y a pesar de la confrontación mundial que presagiaba un golpe contra Cuba,
estábamos preparados y ansiosos de ejecutar nuestra primera misión de vuelo. La atmósfera
a bordo de la nave era bastante tensa, pero no exageradamente. Por supuesto, en nuestro
fuero interno estábamos muy excitados, pero mantuvimos nuestra compostura e imitamos
la imagen típica de un lacónico, reservado y audaz norteamericano en guerra.
Después de cinco días la tensión aflojó, cuando se hizo evidente que la crisis se resol-
vería de forma pacífica. No nos decepcionó no haber logrado nuestra primera experiencia
de combate, pero se abrieron nuestros apetitos y avivaron nuestras fantasías. Anticipamos
con avidez la ocasión de hacer lo que estábamos entrenados para hacer, y descubrir, al
fin, si éramos lo bastante valientes para realizar la tarea.

Narra más adelante el accidente que se produjo en el portaaviones nuclear Fo-
rrestal cuando se encontraba en el Golfo de Tonkín. Ciento treinta y cuatro jóvenes
norteamericanos, muchos con 18 y 19 años, murieron en un enorme esfuerzo por
salvar la nave. El portaaviones, lleno de perforaciones por las bombas que estallaron,
tuvo que viajar a Estados Unidos para ser reconstruido. Habría que revisar lo que
entonces se publicó y el enfoque sobre el tema.
McCain pasa después a otro portaaviones de tipo convencional en los mismos
mares, con idéntico objetivo. Cada una de las autodefiniciones del autor deben ob-
servarse.
El 30 de septiembre de 1967, me reporté al Oriskany y grupo VA-136, que era un escuadrón
de ataque de A-4 y respondía al sobrenombre de “Los Santos”. Durante los tres años que
duró la Operación Trueno Rodante —campaña de bombardeo al norte de Viet nam que
194

comenzó en 1965—, ningún piloto de portaaviones vivió más acción o sufrió más pérdidas
que los del Oriskany. Cuando la administración Johnson dio por concluida la Operación
Trueno Rodante, en 1968, treinta y ocho de sus pilotos habían sido muertos o capturados.
Se habían perdido sesenta aviones, incluyendo veintinueve del modelo A-4. “Los Santos”
sufrieron la más alta tasa de bajas. En 1967, un tercio de los pilotos del escuadrón fue muerto
o capturado. Cada uno de los quince A-4 que pertenecían originalmente a este grupo había
sido destruido. Nosotros gozábamos de una reputación por nuestra agresividad y por el
éxito que alcanzábamos en nuestras misiones. En los meses que antecedieron mi llegada
al escuadrón, “Los Santos” habían destruido todos los puentes de la ciudad portuaria de
Haiphong.”

Al igual que todos los pilotos de combate, nosotros mostrábamos una indiferencia
casi macabra hacia la muerte, que encubría una gran tristeza en el escuadrón y que
se hacía más profunda a medida que aumentaba nuestra lista de bajas.
Volábamos hacia nuestro próximo ataque con la determinación de hacer el mayor daño
posible.
Yo estaba a punto de lanzar mis bombas cuando la alarma del avión sonó.
Sabía que me habían dado. Mi A-4, que volaba a una velocidad cercana a las 550 millas
por hora, se precipitó violentamente a tierra haciendo giros en espiral.
Reaccioné automáticamente en el momento luego del impacto, y vi que mi avión
había perdido un ala. Comuniqué mi situación por radio y activé la palanca de expulsión
de emergencia del asiento.
Choqué con parte del avión, rompiéndome mi brazo izquierdo, mi brazo derecho en
tres partes y mi rodilla derecha. Quedé inconsciente por un breve instante debido a la fuerza
de la expulsión. Algunos testigos afirman que mi paracaídas apenas se abrió momentos
antes de caer en las aguas poco profundas del Lago Truc Bach. Toqué tierra en medio del
lago, en el centro de la ciudad, a plena luz del día.
Mi padre no era muy dado en cuanto a pelear guerras con medidas a medias. Él
consideraba la auto-contención como una admirable cualidad humana, pero cuando se
pelean guerras el creía en tomar todas las medidas necesarias para traer el conflicto a una
conclusión rápida y exitosa. La guerra de Viet Nam no fue rápida ni exitosa y sé que esto
lo frustró bastante.
En un discurso que pronunció después que se retiró, expresó que ‘dos decisiones
deplorables’ habían condenado a los Estados Unidos a fracasar en Viet nam: La primera
fue la decisión pública para prohibir a las tropas estadounidenses entrar en el norte de Viet
Nam y derrotar al enemigo en su propio suelo... La segunda fue... prohibir el bombardeo
de Hanoi y Haiphong hasta las dos últimas semanas del conflicto...
Estas dos decisiones se combinaron para permitirle a Hanoi adoptar cualquier estrategia
que quisiera, sabiendo que virtualmente no habría represalias, ni contraataque.
Cuando los vietnamitas del norte lanzaron una ofensiva de primera importancia en
diciembre de 1971, en un momento en que las fuerzas de Estados Unidos en Viet Nam
195

habían sido reducidas a 69 000 hombres, el Presidente Nixon finalmente le indicó a mi
padre minar Haiphong y otros puertos del norte de manera inmediata. La Administración
Nixon prescindió mucho de la microdirección de la guerra que le había prestado tan mal
servicio a la Administración de Johnson, particularmente las absurdas restricciones de
objetivos impuestas a los pilotos de los bombarderos estadounidenses.
Las relaciones entre los comandantes militares y sus superiores civiles mejoraron cuando
el Presidente Nixon y el Secretario de Defensa Melvin Laird asumieron el cargo. La nueva
administración evidentemente estaba más interesada y apoyaba los puntos de vista de los
generales y almirantes que llevaban a cabo la guerra. Mi padre tenía una buena relación
con ambos, Nixon y Laird, así como con Henry Kissinger, el Consejero de Seguridad
Nacional del Presidente.

No oculta sus sentimientos cuando habla de las víctimas de los bombardeos. Sus
palabras destilan profundo odio.
En abril de 1972 nuestra situación mejoró mucho más, cuando el Presidente Nixon reinició
el bombardeo de Viet Nam del Norte y bajo las órdenes de mi padre empezaron a caer
sobre Hanoi las primeras bombas desde marzo de 1968. La Operación Linebacker, como
se llamó a esa campaña, trajo a los B-52 a la guerra, con su enorme carga de bombas.
La angustia que habíamos sufrido antes de 1972 se empeoró por el miedo que teníamos
de que Estados Unidos no estuviera preparado para hacer lo que era necesario para dar
término a la guerra de un modo razonablemente rápido. No podíamos divisar en el horizonte
el día que la guerra iba a terminar. Aunque usted haya apoyado la guerra o se haya opuesto
a ella —conocí varios presos que defendían la última posición— nadie creyó que la guerra
debió haber sido llevada a cabo del modo en que lo hizo la administración Johnson.
Los B-52 aterrorizaron Hanoi durante once noches. Venían oleada tras oleada. Durante
el día, mientras los bombarderos estratégicos eran reamunicionados y reabastecidos de com-
bustible, otros aviones iban al asalto. Los vietnamitas comprendieron.
Nuestros oficiales superiores sabiendo que este momento era inminente, nos habían
advertido que no mostráramos ninguna emoción cuando el acuerdo se hiciera público.

Destila odio hacia los vietnamitas. Estaba dispuesto a exterminarlos a todos.
En el momento en que llegó el fin, con la firma en París de los acuerdos de paz, mi padre
se había retirado del servicio activo. Ya sin las restricciones de su papel como subordinado
a superiores civiles, desestimó el acuerdo. ‘En nuestra ansiedad por salir de la guerra,
firmamos un acuerdo muy malo’, dijo.

En estos párrafos está reflejado el pensamiento más íntimo de McCain. Lo peor
se produce cuando cede a la idea de hacer una declaración contra la guerra llevada a
cabo por su país. Eso no podía dejar de mencionarlo en su libro. ¿Cómo lo hace?
Él (su padre) había recibido un informe de que una transmisión propagandística grandemente
editada que se pretendía había sido hecha por mí, había sido analizada y la voz comparada
196

con la grabación de mi entrevista con el periodista francés. Las dos voces fueron identi-
ficadas como la misma. En los días de angustia justo después de mi confesión, temía que
esto fuera descubierto por mi padre.
Después que regresé a casa, él nunca me mencionó que sabía acerca de mi confesión
y, aunque le conté al respecto, nunca lo discutí con profundidad. Sólo hace poco supe que
la cinta que soñé haber oído a través del altoparlante en mi celda había sido real, había
sido transmitida fuera de la prisión y había sido conocida por mi padre.
Si hubiera sabido del momento en que mi padre había oído mi confesión, me hubiera
angustiado más de lo que se pudiera imaginar y no me hubiera recuperado de la experiencia
tan rápido como lo hice. Pero en los años que han pasado desde ese suceso, mi estima por mi
padre y por mí mismo ha madurado. Comprendo mejor la naturaleza del carácter fuerte.
Mi padre fue un hombre lo suficientemente fuerte para no juzgar demasiado duro el
carácter de un hijo que había alcanzado sus límites y descubrió que estos eran pequeños
para los estándares de los héroes idealizados que nos han inspirado cuando niños.

No por eso lo critico. Sería despiadado e inhumano hacerlo. No es el objetivo.
Se trata ahora de la necesidad de desenmascarar una política que no es individual,
sino compartida por muchas personas, ya que la verdad objetiva siempre será difícil
de comprender.
¿Ha pensado alguna vez McCain en los Cinco Héroes antiterroristas cubanos que fueron
encerrados en prisiones solitarias como las que él dice detestar, obligados a comparecer
ante un jurado de La Pequeña Habana por delitos que nunca cometieron, sancionados tres
de ellos a una y hasta dos cadenas perpetuas, y los otros dos a 19 y 15 años?
¿Conoce que las autoridades de Estados Unidos recibieron información que pudo
impedir la muerte por terrorismo de ciudadanos norteamericanos?
¿Conoce las actividades de Posada Carriles y Orlando Bosch, responsables de la vola-
dura de un avión cubano de pasajeros en pleno vuelo y la muerte de sus 73 ocupantes?
¿Por qué no les habla de eso a los cadetes de Annapolis?
Los héroes cubanos están próximos a cumplir ya 10 años de prisión. No han ase-
sinado ni torturado nunca a nadie. No los acuse ahora de que estaban en Viet Nam
torturando a pilotos norteamericanos.
Conozco lo declarado por usted en la escuela donde se graduó como cadete. Le
agradezco su noble deseo de no responderme para no dignificarme. La única lamen-
table confusión —y no ha sido la intención de algunas agencias que transmitieron
la primera reflexión sobre el tema— es que yo pedí pruebas. No se puede probar lo
que nunca ocurrió. Pedí ética.
Cuando en la anterior reflexión pregunté a McCain qué pensaba de los Cinco Hé-
roes antiterroristas cubanos, lo hice porque tenía presente lo que publicó en la página
206 del libro Faith of My Fathers elaborado por él y su asistente Mark Salter:
Es una cosa horrible la soledad. Comprime tu espíritu y debilita tu resistencia más eficaz-
mente que cualquier otra forma de maltrato. Como no tienes nadie más en quien confiar,
197

con quien compartir confidencias, a quien pedir consejo, comienzas a dudar sobre tus con-
vicciones y tu coraje. Pero finalmente te acostumbras a la soledad como ante cualquier
dificultad, diseñando varios métodos para mantener tus problemas alejados de la mente
y aprovechar desmedidamente cualquier oportunidad para tener contacto humano.
Cuando en 1970 mi período de confinamiento en solitario finalmente terminó, fui inun-
dado por la compulsión de hablar sin parar…

Si es un tema que a usted interesa, en Estados Unidos hay cinco prisioneros cuba-
nos hoy, alejados uno del otro por miles de kilómetros. No cuentan con zona alguna
a la que pudieran calificar irónicamente como ”Hanoi Hilton”. Sus sufrimientos y la
injusticia de que son víctimas serán conocidos por el mundo, no le quepa la menor
duda. Decidí reiterar el tema recordando que, en alguna entre sus muchas declara-
ciones, usted trataba de ubicar el lugar convertido en prisión de los pilotos de los
bombarderos derribados cuando atacaban Viet Nam.
A mí me alojaron en la antigua residencia del Gobernador francés en toda Indochi-
na cuando visité Viet Nam en 1973, país al que arribé el 12 de septiembre, después
del acuerdo entre Estados Unidos y Viet Nam, al que usted alude. Allí me visitó Pham
Van Dong, entonces Primer Ministro, que lloraba al recordar los sacrificios humanos
y materiales impuestos a su país; de allí partí a visitar el Sur, todavía no totalmente
liberado, hasta la Línea McNamara, donde los fortines de acero habían sido tomados
por los combatientes vietnamitas, a pesar de los bombardeos y los incesantes ataques
aéreos de Estados Unidos.
Los puentes, sin excepción, a lo largo del trayecto, visibles desde el aire entre
Hanoi y el Sur, estaban efectivamente destruidos; las aldeas, arrasadas, y todos los días
las granadas de las bombas de racimo lanzadas con ese fin, estallaban en los campos
de arroz donde niños, mujeres e incluso ancianos de avanzada edad laboraban pro-
duciendo alimentos.
Un gran número de cráteres se observaban en cada una de las entradas de los
puentes. No existían entonces las bombas guiadas por láser, mucho más precisas.
Tuve que insistir para hacer aquel recorrido. Los vietnamitas temían que fuese víctima
de alguna aventura yanqui si conocían de mi presencia en aquella zona. Pham Van
Dong me acompañó todo el tiempo.
Sobrevolamos la provincia de Nghe-An, donde nació Ho Chi Minh. En esa pro-
vincia y la de Ha Tinh murieron de hambre en 1945, el último año de la Segunda
Guerra Mundial, dos millones de vietnamitas. Aterrizamos en Dong Hoi. Sobre la
provincia donde radica esa ciudad destruida se lanzaron un millón de bombas. Cru-
zamos en balsa el Nhat Le. Visitamos un puesto de asistencia a los heridos de Quang
Tri. Vimos numerosos tanques M-48 capturados. Recorrimos caminos de madera
en la que un día fue la Ruta Nacional destrozada por las bombas. Nos reunimos con
jóvenes soldados vietnamitas que se llenaron de gloria en la batalla de Quang Tri.
Serenos, resueltos, curtidos por el sol y la guerra, un ligero tic reflejo en el párpado
del capitán del batallón. No se sabe cómo pudieron resistir tantas bombas. Eran dignos
198

de admiración. Esa misma tarde del 15 de septiembre, regresando por ruta diferente,
recogimos tres niños heridos, dos de ellos muy graves; una niña de 14 años estaba en
estado de shock con un fragmento de metal en el abdomen. Los niños trabajaban la
tierra cuando un azadón hizo contacto casual con la granada. Los médicos cubanos
acompañantes de la delegación les dieron atención directa durante horas y les salvaron
la vida. He sido testigo, señor McCain, de las proezas de los bombardeos a Viet Nam
del Norte, de los cuales usted se enorgullece.
Por aquellos días de septiembre, Allende había sido derrocado; el Palacio de
Gobierno fue atacado y muchos chilenos torturados y asesinados. El golpe fue pro-
movido y organizado desde Washington.
Todo aquello sucedió desgraciadamente.
El problema fundamental en este momento es saber si el candidato republicano
McCain está consciente de la crisis económica que, a corto plazo o de inmediato,
atravesará Estados Unidos. Sólo desde ese punto de vista será posible evaluar a cual-
quier candidato con posibilidades de ascender a la jefatura de ese poderoso país.
La agencia internacional de noticias IAR publicó hace dos días, el 12 de febrero,
un artículo firmado por Manuel Freytas, periodista, investigador y analista, titulado
“Por qué una recesión en Estados Unidos se puede convertir en una crisis global.”
No necesita muchos testimonios para argumentarlo.
En el actual pronóstico sombrío de la economía estadounidense, escribe, coinciden institu-
ciones claves del actual sistema económico-financiero como la Reserva Federal y el Tesoro
de Estados Unidos, el Banco Mundial, el FMI, el G-7 (los siete países más ricos) y los ban-
cos centrales de Europa y Asia, que ven en la confluencia crisis hipotecaria-derrumbe
del dólar-escalada de los precios del petróleo, detonante central potencial de un proceso
recesivo del capitalismo a escala mundial.
El temor a una recesión en Estados Unidos y su impacto en la economía mundial…
han impactado negativamente en la confianza de la élite económica y política del sistema.
El jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos, Ben Bernanke, dijo que su país pue-
de caer en un proceso recesivo y que enfrenta el doble reto de un mercado inmobiliario
en caída, y al mismo tiempo la necesidad de cuidar que la inflación no aumente por los altos
precios del petróleo y de los alimentos.
La Organización de las Naciones Unidas advirtió en enero que existe un riesgo elevado
de caer en una recesión económica global…”
Los líderes de las más ricas y poderosas potencias del mundo acaban de advertir sobre
una recesión en Estados Unidos con implicancias mundiales en el Foro de Davos, realizado
en enero en los Alpes suizos, augurando sombríos pronósticos para este año.
Los ministros de Finanzas y los bancos centrales de los siete países más ricos del mun-
do (G-7) estimaron el sábado pasado que sus economías iban a sufrir una desaceleración
a corto plazo, según el comunicado final de una reunión en Tokio...”
199

Hay dos elementos claves que explican por qué una crisis recesiva en Estados Unidos
se proyectaría inmediatamente a toda la economía mundial, tanto en los países centrales
como en los “emergentes” y en los “periféricos”.
1. En el actual modelo globalizado de economía mundial, Estados Unidos es el prin-
cipal comprador y consumidor de productos y recursos energéticos, y representa
el 22,5 por ciento de la economía mundial, según los últimos cálculos del Banco
Mundial.
2. La economía mundial capitalista está “dolarizada”. El dólar es la moneda patrón
de todas las transacciones comerciales y financieras a escala global.
Estos dos factores centrales explican por qué cualquier oscilación o desequilibrio eco-
nómico-financiero que tenga a Estados Unidos como protagonista, impacta y se esparce
inmediatamente por todo el “sistema”.
Una crisis recesiva en Estados Unidos […] impactaría inmediatamente a las bolsas
y en los mercados globalizados del dinero […] completando el ciclo del derrumbe del actual
modelo de economía capitalista a escala global.
El derrumbe del modelo rompería el equilibrio de la “gobernabilidad” política y des-
ataría una ola de conflictos sociales y sindicales que afectaría por igual tanto a Estados
Unidos y a las potencias centrales como a los países “emergentes”.

Ayer 13 de febrero varios artículos de conocidos periodistas norteamericanos
apuntaban en la misma dirección, aunque a partir de diferentes puntos de apoyo. Citaré
sólo dos de los cuales seleccioné párrafos que reflejan la actualidad e importancia
de su contenido, a través de conceptos absolutamente accesibles para los niveles
educacionales de nuestro pueblo.
Bajo el título “El modelo estadounidense es una idea a la que le ha llegado su
hora”, Amy Goodman, presentadora de Democracy Now, noticiero internacional
diario difundido por más de 650 emisoras de radio y televisión en Estados Unidos
y el mundo, escribió:
Edward Kennedy, senador demócrata de Massachussetts, lo convirtió en un asunto per-
sonal: “¿El submarino sería una forma de tortura si se lo hicieran a usted?” “Sentiría que
sí”, respondió Mukasey (Fiscal General). Aunque esquivó preguntas antes y después de la
de Kennedy, su respuesta a la pregunta personal sonaba auténtica.
Nuestro Fiscal General no debería necesitar ser sometido al submarino para saber que
es una forma de tortura.
Suharto gobernó Indonesia durante más de 30 años, tras ser llevado al poder por el país
más poderoso del planeta, Estados Unidos.
Durante todo el régimen de Suharto, las administraciones estadounidenses, demócratas
y republicanas, armaron, entrenaron y financiaron al ejército indonesio. Además del millón
de indonesios asesinados, otras cientos de miles de personas fueron también asesinadas
durante la ocupación indonesia de Timor Oriental, un pequeño país 480 kilómetros al
norte de Australia.
200

El 12 de noviembre de 1991, mientras cubría una marcha pacífica de timorenses en
Dili, la capital de Timor, el Ejército de ocupación de Suharto abrió fuego contra la multitud
matando a 270 timorenses.
Los soldados me patearon con sus botas y me golpearon con las culatas de sus rifles
M-16, de fabricación estadounidense. Fracturaron el cráneo a mi compañero Allan Nairn,
que por aquel entonces escribía para la revista The New Yorker.
La organización Transparencia Internacional calculó que la fortuna de Suharto se si-
tuaba entre los 15 000 y los 35 000 millones de dólares. El actual embajador en Indonesia,
Cameron Hume, alabó esta semana la memoria de Suharto, declarando: “El presidente
Suharto estuvo al frente de Indonesia durante más de 30 años, un período durante el que
Indonesia alcanzó un notable desarrollo económico y social.”
Sea que se trate del submarino, de lanzar una guerra ilegal o de retener a cientos de
prisioneros sin cargos durante años en la bahía de Guantánamo o en cárceles secretas de
la CIA en todo el mundo, eso me hace recordar las palabras de Mahatma Gandhi, uno de
los más grandes líderes de la no-violencia en el mundo. “¿Qué les importa a los muertos,
los huérfanos y los que pierden sus hogares”, preguntaba, “si la destrucción sin sentido
se lleva a cabo en el nombre del totalitarismo o en el santo nombre de la libertad o la
democracia?”
Cuando se le preguntó qué pensaba de la civilización occidental, Gandhi respondió:
“Pienso que sería una buena idea.”
El mismo día, en CounterPunch, Robert Weissman escribió otro artículo titulado “El
vergonzoso estado de la Unión”, traducido para Rebelión por S. Seguí, donde entre otras
cosas afirmó:
Estados Unidos dedica más de 700 000 millones de dólares anuales a gastos militares.
Destina 506 900 millones de dólares al Departamento de Defensa, además de 189 400
millones de dólares a operaciones militares en Iraq y Afganistán
El Congreso ha aprobado cerca de 700 000 millones para las guerras de Afganistán e
Iraq. No incluye los costes sociales: pérdidas de vidas, heridos, etcétera.
Según algunos métodos de cálculo, más de la mitad del gasto federal discrecional va
destinado ya a fines militares.
La riqueza se está concentrando de manera vertiginosa.
En 1976, el 1% más rico de la población recibía el 8,83% del ingreso nacional; en
2005, este porcentaje era del 21,93%.
En la actual economía hiperfinanciera, son los gurús de las finanzas los que se están
haciendo realmente ricos, a pesar de las enormes pérdidas que está acumulando Wall
Street.
Ni siquiera los bancos de inversión tradicionales pueden pagar las escandalosas com-
pensaciones que reciben los gestores de fondos de capital privados, algunos de los cuales
consiguen más de 1 000 millones de dólares en un solo año. Gracias a una estratagema
fiscal, estos individuos pagan unos impuestos sobre sus ingresos que equivalen a menos de
la mitad de lo que debe pagar un dentista que ingrese 200 000 dólares al año.
201

Las grandes corporaciones se están haciendo con una parte mayor de la riqueza nacional.
La burbuja inmobiliaria y el colapso de las hipotecas de alto riesgo (subprime) están
expulsando a millones de familias de sus hogares.
El Centro para un Endeudamiento Responsable considera que 2,2 millones de préstamos
hipotecarios de alto riesgo concedidos durante los últimos años han terminado ya en quiebra
o acabarán en ejecución hipotecaria. Las pérdidas derivadas de la caída de precios de la
vivienda pueden alcanzar los 2 millones de millones de dólares.
La brecha de riqueza entre blancos y negros no tiene visos de cerrarse, y de hecho
está ensanchándose.
Los ciudadanos estadounidenses de origen africano sólo alcanzarán la paridad con sus
compatriotas blancos dentro de 594 años, según la asociación United for a Fair Economy. La
catástrofe de las hipotecas de alto riesgo se está cebando especialmente en las comunidades
minoritarias y está provocando lo que United for a Fair Economy estima como el mayor
empobrecimiento de la gente negra en la moderna historia de Estados Unidos.
Más de uno de cada seis niños vive en la pobreza.
Más de 45 millones de personas no tienen seguro de enfermedad.
El déficit comercial estadounidense alcanzó en 2006 la cifra de 763 600 millones de
dólares. En algún momento este déficit comercial deberá equilibrarse. A medida que el
dólar sigue perdiendo su valor, es de esperar una mayor inflación y más altos tipos de
interés a medio plazo. El nivel de vida real, en términos económicos, descenderá.
La eficiencia energética es hoy día peor que hace dos décadas.
La infraestructura se está viniendo abajo. La Asociación de Ingenieros Civiles estima
que harán falta 1,5 millones de millones de dólares, a lo largo de un período de cinco años,
para devolver las infraestructuras del país a un estado aceptable.
Esta situación es peor, en algunos casos mucho peor, que a comienzos del gobierno de
George W. Bush, pero sus raíces se hunden en la política bipartidista llevada a cabo durante
los tres decenios pasados, favorable a la desregulación, la entrega de activos públicos a las
empresas privadas (privatización), la globalización corporativa, el carácter hiperfinanciero
de la economía, unos gastos militares extravagantemente altos, las reducciones de impuestos
a los ricos y los recortes de la red de seguridad social.

Robert Weissman, autor del artículo, es redactor jefe del Multinational Monitor,
de Washington, D.C., y director de Essential Action.
Los artículos señalados en la reflexión de ayer, 14 de febrero, fueron escritos en
los últimos dos o tres días.
Hace más de dos semanas, el 27 de enero de 2008, la publicación digital Tom
Dispatch reprodujo un artículo, traducido para Rebelión por Germán Leyens: La crisis
de la deuda es la mayor amenaza para Estados Unidos, de Chalmers Johnson. Este
autor norteamericano no ha sido previamente distinguido con el Nobel, como Joseph
Stiglitz, prestigioso y reconocido economista y escritor, o el propio Milton Friedman,
inspirador del neoliberalismo que condujo a muchos países por ese desastroso camino,
incluido Estados Unidos.
202

Friedman fue el más activo defensor del liberalismo económico opuesto a cualquier
regulación gubernamental. Sus ideas nutrieron a Margaret Thatcher y a Ronald Reagan.
Miembro activo del Partido Republicano, asesoró a Richard Nixon, Ronald Reagan y
Augusto Pinochet, de siniestra historia. Murió en noviembre de 2006 a los 94 años.
Escribió numerosas obras, entre ellas Capitalismo y libertad.
Cuando hablo del artículo de Chalmers Johnson, me atengo estrictamente a los ar-
gumentos irrebatibles utilizados por él. Empleo el método de seleccionar textualmente
párrafos esenciales.
Al llegar 2008, el propio Estados Unidos se encuentra en la posición anómala de no poder
pagar por sus propios altos niveles de vida o su derrochador, exageradamente grande, esta-
blishment militar. Su gobierno ni siquiera trata de reducir los ruinosos gastos de mantener
enormes ejércitos permanentes, reemplazar equipos que han sido destruidos o gastados
en siete años de guerra, o de preparar una guerra en el espacio exterior contra adversa-
rios desconocidos. En su lugar, el gobierno de Bush posterga esos costos para que sean
pagados, o repudiados, por futuras generaciones. Esta irresponsabilidad fiscal ha sido
disfrazada usando numerosas artimañas financieras manipuladoras, como llevar a países
más pobres a que nos presten sumas sin precedentes, pero viene rápidamente el momento
del ajuste de cuentas.
Ha habido tres amplios aspectos en nuestra crisis de la deuda. Primero, en este año
fiscal 2008 estamos gastando cantidades demenciales de dinero en proyectos de ‘defensa’
que no tienen que ver con la seguridad nacional de Estados Unidos. Simultáneamente,
mantenemos los impuestos sobre los ingresos de los segmentos más ricos de la población
estadounidense a niveles sorprendentemente bajos.
En segundo lugar, seguimos creyendo que podemos compensar la erosión acelerada
de nuestra base manufacturera y nuestra pérdida de puestos de trabajo a países extranjeros
mediante masivos gastos militares…
Tercero, en nuestra devoción por el militarismo, dejamos de invertir en nuestra infraestruc-
tura social y otros requerimientos para la salud a largo plazo de nuestro país…
Nuestro sistema de educación pública se ha deteriorado de modo alarmante. No he-
mos asegurado la atención sanitaria de todos nuestros ciudadanos y hemos desatendido
nuestra responsabilidad como el contaminador número uno del mundo. Lo que es más
importante: hemos perdido nuestra competitividad como fabricantes para necesidades civi-
les, un uso infinitamente más eficiente de recursos escasos que la fabricación de armas…
Es virtualmente imposible exagerar el despilfarro que constituyen los gastos de nuestro
gobierno en las fuerzas armadas. Los gastos planificados por el Departamento de Defensa
para el año fiscal 2008 son mayores que todos los demás presupuestos militares combinados.
El presupuesto suplementario para pagar por las actuales guerras en Iraq y Afganistán es
en sí mayor que los presupuestos militares combinados de Rusia y China. Los gastos rela-
cionados con la defensa para el año fiscal 2008 excederán el millón de millones de dólares
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por primera vez en la historia, y Estados Unidos se ha convertido en el mayor vendedor
por sí solo de armas y municiones a otras naciones en la Tierra…
Las cifras publicadas por el Servicio de Referencia del Congreso y la Oficina del Pre-
supuesto del Congreso no coinciden las unas con las otras…
Hay numerosas razones para esta prestidigitación presupuestaria, incluyendo un deseo
de mantener el secreto por parte del Presidente, del Secretario de Defensa, y del complejo
militar-industrial, pero el motivo principal es que miembros del Congreso, que se bene-
fician enormemente de los puestos de trabajo en la defensa y de proyectos oportunistas
para congraciarse con el electorado en sus distritos, tienen un interés político en el apoyo
al Departamento de Defensa…
Por ejemplo, 23.400 millones de dólares para el Departamento de Energía van al desa-
rrollo y mantenimiento de ojivas nucleares; y 25.300 millones de dólares en el presupuesto
del Departamento de Estado son gastados en ayuda militar al extranjero…
El Departamento de Asuntos de Veteranos recibe actualmente por lo menos 75.700 mi-
llones de dólares, 50 por ciento de los cuales van para la atención a largo plazo de los te-
rriblemente heridos entre los por lo menos 28.870 soldados heridos hasta ahora en Iraq y
1.708 en Afganistán.
Otros 46.400 millones de dólares son destinados al Departamento de Seguridad Interior;
1,900 millones de dólares del Departamento de Justicia para las actividades paramilitares
del FBI, 38.500 millones de dólares para el Departamento del Tesoro destinados al Fon-
do de Retiro de las Fuerzas Armadas; 7.600 millones para las actividades relacionadas
con las fuerzas armadas de la NASA; y bastante más de 200.000 millones en intereses
por pasados desembolsos financiados con deudas. Esto lleva los gastos de Estados Unidos
para su establishment militar durante el actual año fiscal (2008), calculados de modo con-
servador, a por lo menos 1,1 millón de millones de dólares.
Semejantes gastos no son sólo obscenos desde el punto de vista moral, sino que son
insostenibles desde el punto de vista fiscal. Numerosos neoconservadores y estadounidenses
patrióticos mal informados creen que, incluso si nuestro presupuesto de defensa es inmenso,
nos lo podemos permitir porque somos el país más rico de la Tierra… Esa declaración
ya carece de valor. La entidad política más rica del mundo, según el Libro mundial de datos,
de la CIA, es la Unión Europea. El PIB de la Unión Europea en 2006 fue calculado como
ligeramente superior al de Estados Unidos. El PIB en 2006 de China fue sólo ligeramente
inferior al de Estados Unidos, y Japón fue el cuarto país más rico del mundo.
Una comparación más convincente, que revela hasta qué punto nos va peor, puede
ser encontrada en las “cuentas corrientes” de varias naciones. La cuenta corriente mide
el superávit comercial neto o déficit de un país, más los pagos internacionales de intereses,
royalties, dividendos, capital de ganancias, ayuda extranjera, y otros ingresos. Para que
Japón fabrique algo, debe importar todas las materias primas necesarias. Después de hacer
ese increíble gasto, todavía logra un superávit comercial de 88.000 millones de dólares
por año con Estados Unidos y goza del segundo balance de cuenta corriente del mundo
por su tamaño. China es el número uno. Estados Unidos es el número 163 —el último
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de la lista, peor que países como Australia y el Reino Unido, que también tienen grandes
déficit comerciales. Su déficit de cuenta corriente en 2006 fue de 811.500 millones de dó-
lares; el segundo peor fue el de España con 106.400 millones de dólares. Esto es lo que
es insostenible…
Nuestros excesivos gastos militares no se desarrollaron sólo en unos pocos años.
Lo han hecho durante mucho tiempo siguiendo una ideología superficialmente plausible
y ahora comienzan a hacer estragos. La llamo ‘keynesianismo militar’. Es la determina-
ción de mantener una economía de guerra permanente y de tratar a la producción militar
como si fuera un producto económico ordinario, aunque no haga ninguna contribución ni
a la producción ni al consumo…
La Gran Depresión de los años treinta había sido superada sólo por el auge de la pro-
ducción de guerra de la Segunda Guerra Mundial…
Con este concepto, los estrategas estadounidenses comenzaron a crear una masiva in-
dustria de municiones, tanto para contrarrestar el poder militar de la Unión Soviética, que
exageraron consistentemente, como para mantener el pleno empleo y prevenir un posible
retorno de la Depresión. El resultado fue que, bajo el liderazgo del Pentágono, se crearon
industrias enteramente nuevas para fabricar grandes aviones, submarinos a propulsión
nuclear, ojivas nucleares, misiles balísticos intercontinentales, y satélites de vigilancia
y de comunicaciones. Esto llevó a aquello contra lo que advirtió el presidente Eisenhower
en su discurso de despedida del 6 de febrero de 1961: “La conjunción de un inmenso
establishment militar y de una gran industria de armamentos es nueva en la experiencia
estadounidense”, es decir, el complejo militar-industrial.
En 1990, el valor de las armas, del equipamiento, y de las fábricas dedicadas al Depar-
tamento de Defensa representaba un 83 por ciento del valor de todas las fábricas y equipos
en la manufactura estadounidense…
La dependencia de Estados Unidos del keynesianismo militar ha progresado a pesar
de que la Unión Soviética ya no existe...
La devoción al keynesianismo militar es, de hecho, una forma de lento suicidio eco-
nómico…
El historiador Thomas E. Woods, Jr., observa que, durante los años cincuenta y sesen-
ta, entre un tercio y dos tercios de todo el talento de investigación estadounidense fueron
desviados hacia el sector militar…
Entre los años cuarenta y 1996, Estados Unidos gastó por lo menos 5,8 millones de
millones de dólares en el desarrollo, ensayo, y construcción de bombas nucleares. En 1967,
el año pico del arsenal nuclear, Estados Unidos poseía unas 32.500 bombas atómicas
y de hidrógeno movedizas…
Las armas nucleares no fueron sólo el arma secreta de Estados Unidos sino su arma
económica secreta. En 2006, todavía teníamos 9.960 (de las más modernas). Actualmen-
te no hay un uso juicioso para ellas, mientras que los millones de millones que fueron
gastados en las mismas podrían haber sido utilizados para solucionar los problemas
de seguridad social y atención sanitaria, educación de calidad y acceso a la educación
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a todos, para no hablar de la retención de puestos de trabajo altamente calificados dentro
de la economía estadounidense…
Nuestro breve ejercicio como la “única superpotencia” del mundo llegó a su fin.
…Actualmente ya no somos el principal país prestamista del mundo. En los hechos
somos ahora el mayor país deudor del mundo, y seguimos ejerciendo influencia sólo sobre
la base de proezas militares.
Parte del daño causado no podrá ser rectificado jamás.
Hay algunos pasos que este país tiene que dar urgentemente. Incluyen que se revoquen
los recortes de impuestos de Bush para los ricos de 2001 y 2003, que comencemos a li-
quidar nuestro imperio global de más de 800 bases militares, que eliminemos del presu-
puesto de defensa todos los proyectos que no estén relacionados con la seguridad nacional
de Estados Unidos y que cesemos de utilizar el presupuesto de defensa como un programa
keynesiano de creación de empleos. Si lo hacemos tendremos una posibilidad de librarnos
por un pelo. Si no lo hacemos, enfrentamos la probable insolvencia nacional y una larga
depresión.

En una consulta en Internet sobre la obra de Johnson, ya la respuesta está diseñada
para él. ¿Qué expresa? Algo que explico en muy apretada síntesis:
Johnson está argumentando que Estados Unidos es su propio peor enemigo. “Más temprano
que tarde, asegura él, la arrogancia de Estados Unidos provocará su caída”. El libro de
Johnson está formado en gran medida por capítulos autónomos acerca de un número de
temas vagamente relacionados.
“El tiempo para evitar la bancarrota financiera y moral es corto”. Más tarde, llega a
la conclusión siguiente: “Estamos al borde de perder la democracia en aras de mantener
nuestro imperio”. Las obras de Johnson son descritas como “polémicas”... Mientras que
muchos de nosotros nos hemos vuelto insensibles ante las atrocidades de la Casa Blanca, la
indignación de Johnson con la Administración, sus memorandos de la tortura, su desprecio
por la libre información pública, su burla de los tratados establecidos, es vívida. Esto puede
deberse a sus antecedentes conservadores: teniente de la Marina en la década de los 50,
asesor de la CIA de 1967 a 1973 y defensor por mucho tiempo de la guerra de Viet Nam,
Johnson solo se horrorizó tardíamente del militarismo e intervencionismo norteamericano.
Ahora escribe como si quisiera recuperar el tiempo perdido. La contribución más sobre-
saliente de Johnson al debate acerca del imperio norteamericano es su documentación de
la vasta red de bases militares de Estados Unidos en el extranjero…
Hace muchos años se podía trazar la expansión del imperialismo por medio del conteo
de colonias”, escribe Chalmers Johnson en Némesis: los últimos días de la república esta-
dounidense. “La versión norteamericana de la colonia es la base militar…
Némesis es un libro acerca del poder duro. Al equiparar a las lejanas bases de Estados
Unidos con las guarniciones de Roma, Johnson postula que las cosas no han cambiado
mucho desde los días de César y Octavio. Pero con las armas nucleares desperdigadas entre
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las grandes potencias y las menores, el poderío militar solo puede lograr la destrucción
mutua… Nuestras tropas están asediadas.
Cada uno de los eruditos capítulos de Johnson enseña tanto como perturba. Pero su jeremiada
subyacente acerca de la muerte de la democracia, carece de fuerza analítica. Johnson mira
de manera incrédula a “los que creen que la estructura de gobierno en el Washington de
hoy tiene algún parecido con el esbozado en la Constitución de 1787”.
Tal pesimismo parece exagerado. La República ha sobrevivido a Richard Nixon y a
Edgar J. Hoover, y la democracia, a pesar de los golpes recibidos, sobrevivirá también
a Bush.

Los argumentos para responder concretamente al artículo suscrito por Johnson
el 27 de enero requieren algo más que una declaración de fe en la democracia y la
libertad. Johnson no inventó la aritmética, que hasta un alumno de sexto grado cono-
ce; tampoco la inventó el gran poeta chileno Pablo Neruda, también Premio Nobel.
Estuvo muy cerca de no obtener un título universitario: constantemente preguntaba,
narra su biógrafo, cuánto era 8 por 5; nunca se acordaba de que era 40.
Hace varios meses, analizando cuidadosamente más de 400 páginas de la traducción
de las memorias de Alan Greenspan, quien fuera 16 años presidente de la Reserva
Federal de Estados Unidos, La era de la turbulencia, sobre la que prometí escribir
algunas reflexiones y es ya agua pasada, aprendí a conocer el secreto de sus enormes
inquietudes: lo que comienza a suceder en la actualidad. En esencia, comprendía con
claridad las consecuencias, terribles para el sistema, de imprimir billetes y gastar
sin límites.
Deliberadamente no enfrenté a ninguno de los candidatos de ambos partidos al
delicadísimo tema del cambio climático para no perturbar ilusiones y sueños. La pu-
blicidad nada incide en las leyes físicas y biológicas. Éstas son menos comprensibles
y más complicadas.
Expresé hace meses la seguridad de que el que más conocía sobre el tema del
cambio climático y contaba con más popularidad no aspiraría a ser candidato a la
presidencia. Ya lo había sido y le arrebataron la victoria mediante escandaloso fraude.
Comprendía los riesgos de la naturaleza y de la política. Es obvio que me refiero a
Albert Gore. Es un buen termómetro. Hay que preguntarle cada día cómo durmió.
Sus respuestas serán sin duda útiles para la desesperada comunidad científica; ésta
desea que la especie sobreviva.
En la próxima reflexión abordaré un tema de interés para muchos compatriotas,
pero no lo adelantaré.
Pido perdón a los lectores por el tiempo y el espacio que ocupé durante cinco días
con “El Candidato Republicano”.