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Filosofía II

Mill: Biografía
MILL (1806-1873)

John Stuart Mill nació en Petonville, suburbio de Londres, el 20 de mayo de 1806.

Primogénito del también filósofo James Mill y de Harriet Barrow recibió tal nombre –John Stuart- debido a
que su padre, hijo de un modesto comerciante y pequeño agricultor, pudo cursar estudios en la Universidad
de Edimburgo –destinados a convertirse en clérigo de la Iglesia de Escocia- gracias a la generosidad de sir
John Stuart –uno de los Barons of Exchequer en Escocia- y a la de su esposa lady Jane Stuart que tenía una
fundación destinada a tal efecto. De ahí que, en agradecimiento, su primer hijo llevara el apellido Stuart
como segundo nombre.

El propio James Mill que jamás llegó a ser clérigo ya que, en palabras de su hijo James Stuart, “no podía
creer en la doctrina de aquella –la Iglesia de Escocia- ni de ninguna otra Iglesia”, se ocupó de su educación
personalmente.

La educación de John Stuart fue pronta, intensa, sistemática y, dirigida exclusivamente hacia su razón. Con
tres años comenzó a aprender griego y a los ocho latín. Aunque para entonces ya había leído a Esopo,
Herodoto, Jenofonte, Diógenes Laercio y Luciano entre otros –en griego, claro está-. Mill apunta que a los
siete años se enfrentó con algunos diálogos platónicos y que el Eutifrón no lo entendió. “Pero –señala- mi
padre, en toda su enseñanza no sólo exigía de mí todo lo que yo podía hacer, sino mucho que no había
posibilidad que hiciera”.

Además cada noche recibía las desagradables clases de Aritmética, de mano de su padre.

Pero su educación no se limitaba a las clases, leía libros –fundamentalmente de Historia- que comentaba con
James Mill durante largos paseos vespertinos, al tiempo, que éste le instruía con largas pláticas.

Al iniciarse en el estudio del latín se convirtió en profesor prematuro ya que tenía la responsabilidad de
impartir las lecciones que él recibía a su hermana. También comenzó con la Iliada la lectura sistemática de
los poetas griegos. Siguió con sus lecturas históricas y sus lecciones de Aritmética y Geometría de forma
casi autodidacta y, animado por su padre -que no supervisado- comenzó a escribir historias por
entretenimiento. Entre sus tareas más desagradables estaba la de escribir en verso. El propio Mill nos explica
las razones de tal tarea: “Conforme a su práctica usual de explicarme, en cuanto era posible, las razones por
las que me obligaba a obrar, mi padre me dio, que yo recuerde, dos, muy características suyas: era una que
ciertas cosas pueden expresarse mejor y más vigorosamente en verso que en prosa; lo cual, dijo, es una
ventaja positiva. La otra era que la gente, en general, da al verso más valor del que merece; por lo cual valía
la pena de adquirir la facultad de escribirlo”.

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Una de sus mayores diversiones, durante su infancia, la constituyó la ciencia experimental teórica, no
práctica y una de las lecturas que más le entusiasmó fueron los Diálogos científicos de Joyce. También leyó
con avidez tratados de química.

A los doce años su proceso de formación avanzó en profundidad. Ya se ocupó del pensamiento en sí.
Comenzó a estudiar lógica de la mano del Organon aristotélico y de varios tratados latinos de Lógica
escolástica para acabar con la Computatio sive Logica de Hobbes, libro hacia el que su padre tenía gran
admiración.

Mill atribuyó desde entonces gran importancia a la lógica en la educación: “Estoy persuadido de que nada en
la educación moderno sirve tanto, cuando es adecuadamente usado, para formar pensadores precisos que
atribuyan un sentido exacto a las palabras y las proposiciones, y que no se dejen llevar por términos, vagos,
laxos o ambiguos”.

Siguió instruyéndose con lecturas cada vez más profundas; estudió Economía política a través del tratado
que había publicado Ricardo, íntimo amigo de su padre; leyó también a Smith y siempre sin explicación
alguna ya que su padre pretendía que averiguara todo por él mismo y, tras ese ejercicio, era cuando
comenzaban los comentarios pedagógicos paternos.

A la edad de 14 años abandonó Inglaterra durante año y medio y a su vuelta su padre ya no fue el guía de su
formación.

A su vuelta de Francia leyó los Elementos de Economía Política de su padre, a los que tuvo que hacerles
anotaciones marginales. También el Tratado de las Sensaciones de Condillac y los volúmenes de lógica y
metafísica de sus Cursos de Estudios.

Durante el invierno de 1821 a 1822 se acercó al estudio del Derecho de la mano de John Austin y su padre le
invitó a conocer el pensamiento de Bentham a través de la edición de Dumont del Tratado de la Legislación .
“La lectura de este libro hizo época en mi vida: uno de los momentos de evolución en mi historia mental”.

Mill había sido educado por su padre en el principio utilitarista de Bentham de “la mayor felicidad” pero al
acabar de leer esta obra “era un ser distinto. El principio de la utilidad, comprendido como Bentham lo
comprendía, y aplicado en la forma en que él lo aplicaba (...), ocupó justamente su lugar, como la clave que
sostiene juntas las partes componentes, separadas y fragmentarias, de mis conocimientos y creencias. Dio
unidad a mi concepción de las cosas. Ya tuve opiniones, un credo, una doctrina, una filosofía. En el mejor
sentido de la palabra, una religión cuya propaganda y cuya difusión pueden constituir la principal finalidad
externa de una vida”.

Bajo la dirección de su padre se enfrentó con obras de psicología analítica. Así leyó a Locke, Helvetius y
Hartley. La obra de este último Observaciones sobre el espíritu le produjo una impresión parecida a la
ejercida por Bentham. Así, se convirtió en fiel defensor del asociacionismo mental que también sería
defendido por su padre en su obra Analysis of Mind .

En el invierno de 1822 a 1823 fundó una sociedad de jóvenes que aceptaban el principio de utilidad de
Bentham y cuyo objeto era la lectura y discusión quincenal de las obras de éste. Tal sociedad fue
denominada por Mill Sociedad Utilitaria . Este apelativo, utilitaria, que tendría éxito lo tomó de la novela de

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Galt, Annals of the Parish .

Su padre le consiguió, en mayo de 1823, el puesto de Examiner de la correspondencia india de la East India
Company . Allí permaneció, ocupando distintos cargos, hasta 1858.

A la edad de 20 años, el otoño de 1826, sufrió una importante crisis en su posición utilitarista. Dejemos que
él mismo nos lo narre: “En este estado de espíritu me ocurrió preguntarme a mí mismo: ‘Supón que todos tus
fines en la vida estuvieran realizados; que todos los cambios de instituciones e ideas que tú persigues
estuvieran plenamente efectuados en este instante mismo: ¿sería esto para ti un gran goce y la felicidad?' E
irreprimible, mi autoconciencia claramente respondió: ‘¡No!' Mi corazón se abatió; se hundió toda la base en
que se fundaba mi vida. Toda mi felicidad consistía en la continua persecución de este fin. El fin ha dejado
de producir su encanto. ¿Cómo podrán interesarme los medios? Me pareció que no quedaba nada por lo cual
vivir”.

Le costó superar dicha crisis y encontró la solución en dos aspectos: No atender a la felicidad directamente
ya que ésta, fin de la vida, no puede alcanzarse más que de forma indirecta porque es un fin y si la
convertimos en medio, ocupándonos directamente de ella, no la alcanzaremos jamás. En segundo lugar, hay
que atender al cultivo de los sentimientos que, según opinión de Mill, habían sido descuidados por la
educación que su padre le había proporcionado.

En 1828 conoció a Gustave d'Eichtal, discípulo de Saint Simon, que le introdujo en el conocimiento de la
obra de Auguste Comte. También conoció a Sterling, discípulo de Coleridge. Así, a partir de ambos
pensadores, comenzó a apreciar el papel de las instituciones sociales en el desarrollo histórico de los seres
humanos asumiendo la división saintsimoniana de períodos orgánicos y críticos, la teoría comtiana de los
tres estados y la doctrina colerigdiana de que las clases educadas darían cohesión a una sociedad en un
nuevo periodo orgánico emergente.

Estas doctrinas suponen una nueva dirección en su utilitarismo. Los principios recibidos a través de Bentham
y de su padre requerían, para ser eficaces, no limitarse a un radicalismo meramente crítico sino empeñarse
positivamente en la reforma de la sociedad. Para ello, resultaba necesario, a su modo de ver, reconocer lo
bueno que había en una sociedad y asumirlo a la vez que generar nuevas formas que sustituyeran a aquellas
que eran malas o que ya no funcionaban.

Conoció a Harriet Taylor en 1830. Intimó rápidamente con ella debido a su comunión de pensamiento. Su
amistad fue creciendo, pero como indica el propio Mill, no pasó de ahí ya que ella estaba casada y
manifestaba un gran cariño por su marido. Dos años después de la muerte de Mr. Taylor (1851), John Stuart
contrajo matrimonio con Harriet. Su relación con ella, antes y después de su matrimonio, supuso un gran
avance en su desarrollo intelectual y moral. Con ella discutía todo lo que escribía y pensaba.

En 1843 publicó Un sistema de Lógica , un manual de lógica, en el que estuvo trabajando muchísimo tiempo
y que reescribió por completo, según era habitual en su método de trabajo, antes de su publicación. Quedó
muy impresionado por la aceptación del libro que en principio, debido a su calidad de libro técnico, le
parecía que pasaría prácticamente desapercibido para el gran público.

Publicó Principios de Economía Política en 1848. Libro que definió la ortodoxia liberal del siguiente cuarto
de siglo.

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En 1858 tras aprobar el Parlamento la disolución de la East India Company y tras escribir una vigorosa
defensa de la misma se retiró con una pensión razonable.

Ese mismo año durante un viaje a Europa con su esposa, Harriet Taylor, ésta murió en Avignon, camino de
Montpellier, de un ataque de congestión pulmonar.

Esta irreparable pérdida hizo que Mill comprara una casa en Avignon, cerca del cementerio donde reposaban
los restos de su esposa, pasando largas temporadas allí.

Tras su muerte su único objetivo fue publicar Sobre la libertad , obra que había escrito junto con ella. Fue
publicada en 1859 y de ella Mill escribió: “ Libertad sobrevivirá, probablemente, a todas mis obras –con la
posible excepción de la Lógica -; porque la confusión de su espíritu con el mío ha hecho de él una especie de
texto filosófico de una verdad única, a la que los cambios que progresivamente se suceden en la sociedad
moderna tienden a dar relieve más vigoroso”.

Dos años más tarde, 1861, publicó El Utilitarismo. Obra que, según propia confesión, es debida a la
ordenación de algunos escritos de su esposa rescatados de un cajón y a los que añadió material adicional.
Esta obra fue publicada primero en tres partes, en números sucesivos del Fraser's Magazine , para ser
reimpresa luego en un solo volumen.

También publicó en este año Examen de la Filosofía de Sir William Hamilton, obra en la que sostenía su
posición asociacionista y empirista frente al intuicionismo y racionalismo de Hamilton.

Se presentó a las elecciones de 1865 siendo elegido, inexplicablemente según él, como miembro de la
Cámara de los Comunes . Durante este tiempo intentó, en su actividad política, realizar algunos de sus
principios.

Se presentó a la reelección en 1868 pero fracasó en el intento. Desde entonces se dedicó a su obra y a luchar
a favor del sufragio de las mujeres. En 1869 publicó La esclavitud femenina.

Desde aquí, y hasta su muerte, gozó de la ayuda de Helen Taylor, hija de Harriet, que se convirtió en fiel
colaboradora suya y a la que él consideró siempre como una hija.

John Stuart Mill murió en Avignon el 8 de mayo de 1873 donde reposan sus restos al lado de los de su
esposa Harriet Taylor.

Helen Taylor publicó en ese mismo año su Autobiografía con algunos añadidos debidos a su pluma.
También en 1874 vieron la luz sus Tres Ensayos sobre la Religión.

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