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Erin Hunter

Claro de luna

Traducción del inglés de
Begoña Hernández Sala

Título original: Moonrise (Warriors: The New Prophecy)

Ilustración de la cubierta: Hanna Hörl, Múnich

Copyright © Working Partners Limited, 2005
Serie creada por Working Partners Limited
Copyright de la edición en castellano © Ediciones Salamandra, 2014

Publicaciones y Ediciones Salamandra, S.A.
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ISBN: 978-84-9838-624-0
Depósito legal: B-24.408-2014

1ª edición, noviembre de 2014
Printed in Spain

Impresión: Romanyà-Valls, Pl. Verdaguer, 1
Capellades, Barcelona

Gracias especiales a Cherith Baldry .

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Filiaciones CLAN DEL TRUENO Líder estrella de fuego: hermoso gato rojizo. Aprendiza: esquirolina tormenta de arena: gata color melado claro. Curandera carbonilla: gata gris oscuro. Aprendiz: zancón manto polvoroso:gato atigrado marrón oscuro. Lugarteniente látigo gris: gato de pelo largo y gris. . Aprendiza: hojarasca Guerreros (gatos y gatas sin crías) musaraña: pequeña gata marrón oscuro.

de ojos azul oscuro. Aprendiz: topillo centella: gata blanca con manchas canela. se entrenan para convertirse en guerreros) esquirolina: gata de color rojizo oscuro de ojos de color verde. fronde dorado: atigrado marrón dorado. con la barriga marrón y los ojos color ámbar. zancón: gato negro de largas patas. . Aprendiza: zarpa candeal espinardo: atigrado marrón dorado. nimbo blanco: gato blanco de pelo largo. cenizo: gato gris claro con motas más oscuras. orvallo: gato gris oscuro de ojos azules. zarzoso: atigrado marrón oscuro de ojos ámbar. acedera: gata parda y blanca de ojos ámbar. hollín: gato gris de ojos ámbar. Aprendices (de más de seis lunas de edad. hojarasca: atigrada marrón claro de zarpas blancas y ojos ámbar.

zarpa candeal: gata blanca de ojos verdes. ya retirados) escarcha: hermosa gata blanca de ojos azules.topillo: pequeño gato marrón oscuro de ojos ámbar. . la reina de mayor edad de la maternidad. el miembro más anciano del Clan del Trueno. cola pintada: atigrada clara. de color claro con rayas muy oscuras. cola moteada: en sus tiempos. una bonita gata leonada con un precioso manto moteado. Veteranos (antiguos guerreros y reinas. rabo largo: gato atigrado. retirado anticipadamente por problemas de vista. de ojos verde claro. fronda: gata gris claro con motas más oscuras. Reinas (gatas embarazadas o al cuidado de crías pequeñas) flor dorada: de pelaje rojizo claro.

el antiguo curandero del clan. cedro: gato gris oscuro. Guerreros robledo: pequeño gato marrón. Aprendiz: ahumado trigueña: gata parda de ojos verdes. Veteranos nariz inquieta:pequeño gato blanco y gris. . CLAN DE LA SOMBRA Líder estrella negra:gran gato blanco con enormes patas negras como el azabache. Lugarteniente bermeja: gata color rojizo oscuro. Aprendiz: garrudo amapola: atigrada marrón claro de patas muy largas. Curandero cirro: atigrado muy pequeño. serbal: gata rojiza.

cola blanca: pequeña gata blanca. Curandero cascarón: gato marrón de cola corta. de ojos azules. . Guerreros bigotes: atigrado marrón. Lugarteniente enlodado: gato marrón oscuro con manchas. Aprendiz: corvino: gato gris oscuro. oreja partida: macho atigrado. CLAN DEL VIENTO Líder estrella alta: viejo gato blanco y negro de cola muy larga. casi negro. Reinas flor matinal: reina color carey. manto trenzado: gato atigrado gris oscuro.

musgosa: gata parda. Curandero arcilloso: gato marrón claro de pelo largo. CLAN DEL RÍO Líder estrella leopardina:gata atigrada con insólitas manchas doradas. . paso potente: corpulento gato atigrado. plumosa: gata gris claro de ojos azules. borrascoso: gato gris oscuro de ojos ámbar. Lugarteniente vaharina: gata gris oscuro de ojos azules. Guerreros prieto: macho negro grisáceo. Aprendiza: ala de mariposa: preciosa atigrada dorada de ojos ámbar. alcotán: gato marrón oscuro de anchos omóplatos.

vive en una granja cercana al bosque. GATOS DESVINCULADOS DE LOS CLANES centeno:gato blanco y negro. Reinas flor albina: gata gris muy claro. puma:viejo gato atigrado que vive en el bosque cerca del mar. cuervo:lustroso gato negro que vive en la granja con Centeno. tripón: gato marrón oscuro. Veteranos sombra oscura: gata gris muy oscuro. .

Rocas Altas Granja de Centeno Campamento del Clan del Viento Cuatro Árboles Cascadas Árbol de la Lechuza Río Rocas Soleadas Campamento del Clan del Río .

Clan del Trueno Vertedero Campamento del Clan de la Sombra Clan del Río Sende Clan de la Sombra ro Atr onado r Campamento del Clan del Trueno Gran Sicomoro Rocas de Hondonada las Serpientes Clan del Viento Arenosa Pinar Clan Estelar Viviendas de Dos Patas Cortatroncos .

Los Dedos del Diablo (mina abandonada) on ert All rth No dea ter rre Ca Granja Windover Páramo Windover Hondonada del Druida Salto del Druida Río C hell Camping de la Granja de Morgan Cal Granja leju ela de Morgan de Mo rga n .

[mapa 2] (1) Granja Windover (2) Páramo Windover Vertedero de North Allerton (3) Los Dedos del Diablo (mina abandonada) Arbolado de hoja caduca (4) Carretera de North Allerton (5) Vertedero de North Allerton (6) Carretera de Windover (7) Hondonada del Druida (8) Salto del Druida (9) Bosque del Ciervo Blanco Coníferas (10) Callejuela de Morgan (11) Granja de Morgan (12) Camping de la Granja de Morgan (13) Río Chell Carretera (14) Arboleda de Windo ver de Chelford (15) Aserradero de Chelford Pantano (16) Chelford (17) Arbolado de hoja caduca (18) Coníferas Bosque del Ciervo Blanco (19) Pantano (20) Riscos y rocas (21) Senderos de excursionismo Riscos y rocas (22) NORTE Arboleda de Chelf ord Senderos de excursionismo Aserradero de Chelford Chelford NORTE .

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y estaba cubierto de barro seco. como si esperaran ver algún peligro acechando en las sombras. Un gato apareció por detrás de una roca. Tenían el pelo manchado de barro y sus ojos. los gatos entraron sigilosamente en la cueva. Se agazaparon. otras colgaban del techo. Tenía un cuerpo largo. alborotando el pe­ laje de los gatos. rozando casi el suelo con la barriga y mirando a un lado y a otro. Ha llegado la hora de una Revelación. Prólogo Uno a uno. según las leyes de la Tribu de la Caza Interminable. reflejaban la fría luz de la luna que se filtra­ ba a través de una grieta en el techo. La luz de la luna se refleja en el agua. unas se elevaban desde el suelo. de modo que parecía tallado en piedra. dilatados de miedo. 21 . El aire olía a húmedo y limpio. —Bienvenidos —maulló con voz ronca—. de extremidades delgadas y musculosas. El viento soplaba entre ellos. y se oía el distante rugido de saltos de agua. Algunas se encontraban en el medio y formaban esbeltos árboles de reluciente roca blanca. El resplandor de la luna incidía en los charcos de agua que había en la caverna y perfilaba un bosque de rocas puntiagudas.

Narrarrocas bajó la cabeza. y otros maullidos se elevaron a su alrededor. en las sombras proyectadas por las rocas. —Hizo una pausa y paseó la mirada por los gatos que lo rodeaban—. El que se había adelantado para hablar en primer lugar maulló vacilante: —Entonces. —¿Hay esperanza por fin? —inquirió otro desde de­ trás del primero. —He visto las palabras de la Tribu de la Caza Interminable en el dibujo de la luz de la luna sobre la piedra. inclinando la ca­ beza ante el felino cubierto de barro. ¿sabes quién nos librará de este espan­ toso peligro? —Sí. Sus ojos parecieron volverse más brillantes y todos irguieron las orejas. como el susurro de las hojas al viento. recorrió el grupo de gatos. La Tribu de la Caza Interminable me ha prometido que vendrá alguien. —Sí. ¿Cuándo lle­ gará el felino plateado? —añadió con ansiedad. un felino plateado que no pertenece a esta tribu. me han dicho que hay esperanza. Tras una pausa. Sí —continuó—. —Narrarrocas. aunque nunca hemos visto ninguno. una voz preguntó desde el fondo: —¿Es que hay gatos que no son de la Tribu de las Aguas Rápidas? —Debe de haberlos —respondió otra voz. 22 . Peñasco —contestó Narrarrocas—. Un gato dio unos pasos adelante. en el sonido de las gotas de lluvia al caer desde el techo. ¿has recibido una señal? —preguntó. ¿cuándo? —¿Es realmente cierto? Narrarrocas pidió silencio con un movimiento de la cola. Un leve murmullo. Él nos librará de Colmillo Afilado de una vez por todas. —Yo he oído hablar de extranjeros —maulló Peñas­ co—.

—Levantó la cabeza hacia el techo de la caverna y sus ojos resplandecieron como lunas diminutas—. sólo podemos esperar. gatos de mi tribu. pero lo sabremos cuando aparezca. No sé cuándo llegará el felino plateado. 23 . —La Tribu de la Caza Interminable no me ha mos­ trado eso. —Sí. Yo mismo he visto el fulgor de su pelaje plateado en un charco iluminado por la luna. Hasta entonces. es cierto. —Pero ¿cuándo? —insistió Peñasco. ni de dónde vendrá. La Tribu de la Caza Interminable ja­ más nos ha mentido.

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parpadeó para acabar de des­ pertarse. Vio el techo terroso de una cueva. El Clan Estelar ha­ bía mandado a representantes de todos los clanes a un viaje largo y peligroso. 1 Borrascoso abrió los ojos. para escuchar lo que la media­ noche tenía que decirles. entre vivien­ 25 . Lo asaltaron otros recuerdos. un agua que batía interminablemente el borde de la tierra. estaba ovillado en una mata de helechos secos y quebradizos. era demasiado potente. en el Clan del Río. estaba acostumbrado al agua —el suyo era el único clan que podía nadar sin problemas en el río que atravesaba el bosque—. y oyó la cadencia de un rugido en la distancia. Se estremeció. tanto que ni siquiera un gato de su clan podía nadar en ella con seguridad. luego recordó lo cerca que se hallaban del lugar en que se ahogaba el sol. Escupió. asaltado por una imagen: Zarzoso y él luchando por sus vidas en el agua. e hizo un esfuerzo por recordar dónde estaba. entrecruzado de raíces enmarañadas. En su casa. pero no estaba acostumbrado a aquella masa líquida tan tur­ bulenta que se movía adelante y atrás. Habían avanzado esforzada­ mente a través de tierras desconocidas. En vez del habitual lecho de juncos en el campamento del Clan del Río. Al principio lo desconcertó. notando todavía un regusto salado en la gargan­ ta.

estaba Corvino. junto con una suave corriente impregnada de olor a agua salada. la cual dormía en un prieto ovillo. Borrascoso debía despertar a sus amigos para ini­ ciar el largo viaje de regreso al bosque. enfrentándose al ataque de perros y ratas. Zarzoso sería mejor compañero para ella. Borrascoso se incorporó para mirar alrededor. Le subió un frío helador por las patas al recordar el horrible mensaje de Medianoche: los Dos Patas estaban destrozando el bosque para construir un nuevo Sende­ ro Atronador y todos los clanes tendrían que marchar­ se. En el otro extremo de la gruta. La tarea de los gatos escogidos por el Clan Estelar consistía en advertir a sus camaradas y llevarlos a un nuevo hogar. cuando ambos pertene­ cían a clanes diferentes. Plumosa. Sin embargo. No se sentía digno de admirar tanto a Esquirolina por su va­ lentía y su radiante optimismo. se 26 . su pelaje gris oscuro apenas se distinguía entre los helechos.das de Dos Patas. con la cola sobre la nariz. Zarzoso. un poco apartado. Las hierbas cura­ tivas de Medianoche habían conseguido rebajar la infec­ ción y ayudarla a dormir. estirado junto a Esqui­ rolina. como si la mordedura que le había infligido una rata en el poblado de Dos Patas ya no la molestara demasiado. Más cerca de la entrada estaba el hermano de Trigueña. Borrascoso sintió una punzada de celos que intentó disipar. Al ver a los dos miembros del Clan del Trueno tan juntos. A la tejona Medianoche no se la veía por ninguna parte. Una débil luz se colaba por el túnel que conducía a lo alto del acantilado. para hacer el último e increíble descubrimiento: que en realidad tenían que prestar oídos a la tejona Medianoche. Cerca de Borrascoso dormía su hermana. la feroz guerrera del Clan de la Sombra. Justo a su lado descansaba Trigueña. el aprendiz del Clan del Viento. Borrascoso se sintió aliviado al ver que Trigueña dormía tranquilamente.

Parecía más cercana al Clan Estelar que cual­ quier gato guerrero. Sin embargo. medio esperando que las terri­ 27 . y más allá se veía una intermi­ nable extensión de agua brillante que reflejaba la páli­ da luz del amanecer. había desarro­ llado la sabiduría necesaria para predecir el futuro. Abrió la boca para absorber el aire y detectar el olor a presas. Ha­ bía viajado muy lejos y.sentía extrañamente reacio a hacerlo. en el extremo más alejado del páramo. pero su olfato fue inundado por un inten­ so hedor a tejón. avanzó por el suelo arenoso de la cueva. gracias. Descubrió a Medianoche sentada en el punto más alto del acantilado. una franja de luz lechosa indicaba el sitio por donde iba a salir el sol. Borrascoso la miró de soslayo y vio que seguía con­ templando las pocas estrellas que quedaban en el cielo del alba. Borrascoso ya estaba seco por fin. Borrascoso se acercó a la tejona e inclinó la cabeza respetuosamente antes de sentarse a su lado. Medianoche. Se quedó mirando alrededor: justo delante estaba el borde del acantilado.» Sacudiéndose briznas de helecho de encima. sus brillantes ojillos estaban clavados en las menguantes estrellas. —Buenos días. guerrero gris —lo saludó Mediano­ che con voz ronca—. y el descanso lo había recargado de ener­ gía. «Déjalos dormir un poco más —se dijo—. ¿Bastante has dormido? —Sí. Necesitaremos todas nuestras fuerzas para lo que nos espera. Medianoche no era un tejón normal y corriente. A su es­ palda. Tras casi ahogarse la tarde anterior. pues los tejones siempre habían sido enemigos mor­ tales de los clanes guerreros. Un fuerte viento le alborotó el pelo cuando salió a la mullida hierba. —A Borrascoso todavía le resultaba extraño intercambiar saludos amigables con ella. excepto quizá los curanderos. —¿De verdad puedes descifrar las señales del Clan Estelar? —le preguntó. de algún modo.

. guerrero gris —replicó Medianoche con voz áspera—. con el pelaje ahuecado y las orejas erguidas. Lo interrumpió un aulli­ do.bles predicciones de la noche anterior pudieran esfu­ marse a la luz de la mañana.. En las estrellas. en las corrientes de agua. —Mucho hay que descifrar en todas partes —con­ testó la tejona—. No pudo terminar la frase. Así podríamos decírtelo. y ayuda nos dará en los oscuros días que se avecinan. en el reflejo de la luz en las olas. cuando vayamos a casa. Su tarea consistía en poner su fuerza y sus capacidades al servicio del clan. ¿Dónde están las presas por aquí? —Muévete y déjanos salir a los demás —espetó la irritada voz de Corvino detrás de ella—. —Medianoche. donde un solitario guerrero del Clan Estelar seguía reluciendo esplendoro­ samente. Medianoche había dejado bien claro que todos los clanes serían destruidos si eran incapaces de olvidar las anti­ guas fronteras y colaborar juntos por una vez. Borrascoso se quedó contemplando el brillante pun­ to de luz y soltó un suspiro. no estaba acostumbrado a compartir lenguas con sus antepasados guerreros. Satisfecho está. Al darse la vuelta. según parecía. Él no era curandero y. seguido por Plumosa. —Señaló con el hocico a una zona del agua en que se ahogaba el sol. La guerrera se 28 . —No tanto. vio que Esquirolina salía dispa­ rada por el túnel que llevaba a la madriguera de tejón. justo encima del horizonte—. al servicio de todos los gatos forestales. El Clan Estelar ha presenciado nuestro encuentro. Mira. A mí el futuro me parece oscuro. Esquirolina dio unos pasos y apareció el aprendiz del Clan del Viento. —Entonces yo debo de estar sordo —maulló Borras­ coso—. si los oídos están abiertos para escuchar.. —¡Estoy muerta de hambre! —anunció—. y ahora. Todo habla. La gata se detuvo en la entrada. por tanto..

—Trigueña está mucho mejor esta mañana —infor­ mó Plumosa—. Dice que el bíceps apenas le duele ya. no podrían enfrentarse al largo y agotador viaje de regreso al bosque. Por otro lado. —El sol ya casi ha salido —maulló—. Es hora de ponerse en camino. Borrascoso se levantó y avanzó sobre la áspera hierba del páramo para rozarse la nariz con su hermana. sin comer. —Y añadió. Él no era uno de los gatos elegidos originalmente por el Clan Estelar. que contestó con voz firme: 29 . que se quedó bizqueando a la creciente luz. Se notaba las zarpas del hambre en el estómago. ellos dos estaban mucho más unidos que la mayoría de los hermanos. Borrascoso coincidió con ella. —¡Primero tenemos que comer! —protestó Esqui­ rolina—. y sabía que.desperezó con placer bajo el incipiente sol. Borrascoso sintió alivio al ver que parecía más fuerte después de dormir mucho y bien. Zarzoso. casi no co­ jeaba. ¡La barriga me ruge como un monstruo del Sendero Atronador! Podría comerme un zorro. Detrás de Trigueña llegó su hermano. —Buena es esa raíz —repuso la tejona con su voz ronca—. dirigiéndose a Medianoche—: La raíz de lampazo que le diste ha sido de gran ayuda. Medianoche lo siguió pesadamente y saludó a los gatos con un movimiento de cabeza. con pelo y todo. Mientras hablaba. Trigueña apareció por el túnel. compartía la impaciencia de Zarzoso: ¿cómo se sentirían si se retrasaban demasiado y acababan descubriendo que habían muerto gatos por esa razón? Una expresión exasperada cruzó el rostro de Zarzo­ so. además. Con su madre muerta y su padre viviendo en otro clan. Ahora la guerrera herida viajará bien. pero había insistido en unirse al viaje para proteger a Plumosa.

El sol poniente los había guiado en su via­ je al lugar donde se ahogaba el sol. Algo impresionado. que solía cuestionar las decisiones de Zarzoso incluso más que Esquirolina. Os acom­ pañaré hasta el bosque. 30 . el sol nacien­ te los guiaría de regreso a casa. —Cazaremos algunas presas de camino. Borrascoso parpadeó agradecido ante la luz amarillenta. echó a andar pesadamente. Su lealtad hacia el Clan del Río era complicada —consciente de que su herencia mestiza hacía que otros guerreros rece­ laran de él y Plumosa—. Hubo un murmullo de aprobación general. el cielo se había tornado demasiado brillante para mirarlo. Y. —Bola de pelo mandona —masculló Esquirolina. tuvo nada que decir. Y cuando lleguemos al bosque donde acampamos la otra vez. —Zarzoso tiene razón —dijo Trigueña—. —Quería expresarte nuestro agradecimiento en nom­ bre de todos los clanes —maulló. para asegurarme de que tomáis el correcto camino. Ni siquiera Cor­vino. Delante de ella. ahora. Lo embargó una cálida sensación de formar parte de algo. ca­ zaremos como es debido. —Hora no es todavía para las despedidas. Zarzoso se adelantó hasta quedar delante de Media­ noche. Borrascoso comprendió que su largo viaje y la amenaza que se cernía sobre los clanes habían he­ cho que pasaran de ser un grupo de rivales recalcitran­ tes a una fuerza unificada con un solo propósito: salvar a sus compañeros de clan y al código guerrero que los había protegido durante tanto tiempo. sin esperar a que los gatos aceptaran o le die­ ran las gracias. ¿Quién sabe qué estará ocurriendo en casa? No hay tiempo que perder. pero ahora sabía que había encontrado a unos amigos que lo juzgaban sin tener en cuenta las diferencias de clan. La tejona gruñó. mientras el sol asomaba cada vez más por el horizonte.

con aspecto de estar absorto en sus pensamientos. y a Borrascoso se le hizo la boca agua al captar olor a conejo. pero. El guerrero atigrado sacudió la cola irritado—. Con el rabillo del ojo. A su lado. Plumosa avanzaba con la cola bien alta. El tiempo era cálido y suave para estar tan avanzada la estación de la caída de la hoja. salpicado de esponjosos re­ tazos de nubes. como si ya estu­ viera previendo problemas. —¡Espera! ¿Adónde vas? —le gritó Zarzoso. ¿Es que nunca escucha? 31 . la cual se había ido con Zarzoso des­ pués de reñir con su padre. Trigueña parecía renovada por la noche de descanso. Zarzoso la siguió más despacio. Ahora que conocían el significado de la profecía. como si estuviera imagi­ nando todas las dificultades que los aguardaban en su camino de regreso al bosque. Borrascoso se colocó en la retaguardia y pronunció una rápida súplica mental al Clan Estelar: «Guía nues­ tros pasos y condúcenos a todos a casa sanos y salvos. disfrutando de la radian­ te mañana. pero el aprendiz del Clan del Viento ya había desaparecido. al mismo tiempo. y echó a correr para adelantar a Medianoche. era más fácil decidir qué hacer. obedeciendo a una imprecisa profecía del Clan Estelar. atisbó una cola blanca mientras el conejo desaparecía por detrás de una loma. mientras Corvino lo hacía junto a ella con las orejas erguidas y los músculos tensos. el cielo se tornó de un azul profundo y nítido. resultaba aterrador saber en qué gran peligro se hallaban sus clanes.» Conforme iba ascendiendo el sol. y aunque todavía cojeaba un poco. —Bueno. Los cuatro gatos escogidos —junto con Borrascoso y Esquirolina. La bri­ sa soplaba sobre la hierba. Corvino salió como una flecha tras él. ¿a qué esperamos? —dijo Esquirolina. sus ojos no mostraban otra cosa que determinación por realizar el largo viaje a casa. Estrella de Fuego— habían abandonado su bosque ciegamente.

después de todo. este páramo debes de sentirte como en casa. el aprendiz gris oscuro reapareció en lo alto de la ladera. Había olvidado lo rápidos que podéis ser los gatos del Clan del Viento. y lo más probable es que no tuvieran futuro juntos. Un gato de otro clan —¡y un aprendiz. No he tardado mucho. Corvino aceptó la disculpa con un breve asentimien­ to mientras los seis se apiñaban alrededor de la presa. Borrascoso se detuvo en seco al advertir un brillo de ad­ miración en los ojos de Plumosa.. era casi tan grande como él. —No tardará —lo tranquilizó Plumosa—.. Borrascoso suspiró y empezó a engullir su parte del conejo. Sabía de sobra las consecuencias de entablar una relación con una gata de otro clan. cualquiera podría admirar la rapidez 32 . ¿Y qué es lo que Plumosa veía en él? ¿Acaso no sabía su hermana los problemas que acarreaban ese tipo de cosas? ¿No había aprendido nada de sus propios padres? Entonces la mirada de Borrascoso pasó a Esquiro­ lina. a cualquier gato le gustaría la valerosa e inteligente aprendiza del Clan del Trueno. Su hermana no podía estar interesada en Corvino. cuando a él le gustaba tanto Esquirolina? Pero bueno. No pue­ des esperar que pase por alto a un conejo cuando éste prácticamente salta delante de nuestras narices. ¿no? —Por supuesto —contestó Zarzoso—. Perdona. Cor­ vino. ¿Qué derecho tenía a criticar a Plumosa. ¿verdad? Podremos ha­ cer un alto para comérnoslo. Pero. —Iré a buscarlo —maulló Borrascoso. En este. La única respuesta de Zarzoso fue volver a sacudir la cola. Esperaba que sólo fueran imaginaciones suyas. antes de que pudiera moverse. Llevaba el conejo a rastras. encima!— no tenía ningún derecho a ir tras Plumosa. ¿verdad? Lo único que éste hacía era discutir y dar la lata como si ya fuera guerre­ ro. —Aquí está —maulló con rudeza tras dejarlo en el suelo—.

Después de viajar bajo el calor del pá­ ramo. agitando los bigotes y parpadeando con una confusión que. Agitó la cola. Seguro que era eso lo que sentía Plumosa. desprovisto de protección. Nunca creí que volvería a veros. poco a poco. —¡Por el gran Clan Estelar! —exclamó—. pero sabía que no era posible. Borrascoso entrevió lo que semejaba un bulto de pelo marrón entre la larga hierba que crecía bajo un arbusto. pero no decía nada. ¡Hemos vuelto! Una gran cabeza redonda emergió del bulto peludo. resoplando a las larvas y los escarabajos a los que molestaba. Por un breve instante. a Borrascoso la sombra que daban los árboles le pareció tan tentadora como el agua de un arroyo. Borrascoso vio cómo arrancaba la hierba con sus fuertes zarpas romas. y en cuanto los gatos se hubieron comido la presa de Corvino. —Se interrumpió de golpe. —¡Eh. Puma! —lo llamó Zarzoso—. medio compungido. Incluso con Medianoche para guiarlos por la ruta más directa. con 33 . se permitió imaginar una tarde de caza y luego aposentarse con la panza llena bajo las hojas de los helechos. Al acercarse más al bosque.de Corvino en cazar una presa cuando todos estaban hambrientos. Mientras los gatos comían. Tenía los ojos entornados. como si le costara buscar comida bajo la intensa luz solar. el sol ya estaba en su cenit cuando llegaron a la cima de una suave loma y vieron el lindero del bosque delante de ellos. la tejona se puso de nuevo en marcha hacia el sol naciente. Medianoche aguardó a unos pasos de distancia. El viejo se levantó a duras penas y dio unos pa­ sos hacia ellos. al reconocer al viejo atigrado que los ha­ bía guiado —y casi había hecho que se perdieran para siempre— por el poblado de Dos Patas. sacudiéndose trocitos de hojas secas de su desaliñado pelaje. se transformó en una expresión de bien­ venida.

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