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© D.R. Republicano ayuntamiento de Reynosa instituto Reynosense para la Cultura y las artes Comisión Municipal organizadora del Bicentenario de la independencia nacional y del Centenario de la Revolución Mexicana © D.R. 2010, de los textos: octavio Herrera

iMPReso en MÉXiCo
ediCión espeCial CorreGida y aumentada.

8,000

ejemplares

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968-5043-00-0

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Reynosa
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futuro. y desarrollo.

eynosa es una de las principales ciudades de la frontera norte de México. Su dinamismo es intenso y su contribución económica es estratégica para el estado de Tamaulipas y para el país. Para seguir avanzando por esta ruta, tenemos que seguir

haciendo realidad los anhelos de libertad, de transformación y progreso de nuestros antepasados. Tenemos que mantener vigentes sus ideales porque una sociedad con memoria tiene historia y teniéndola puede vivir a plenitud y construir un mejor Con esta convicción, los tamaulipecos estamos inmersos en la conmemoración del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución. Me da mucho gusto que en esta amplia agenda, ahora el Republicano Ayuntamiento de Reynosa y su Instituto de Cultura publiquen un importante texto en el que se narran sus orígenes y devenir en el tiempo hasta nuestros días, y en el que se da cuenta de las generaciones de reynosenses que participaron activamente en estos dos grandes movimientos, que hoy son un antecedente claro de su pujanza Visión Histórica de Reynosa es un libro que por su edición, enfoque y alcances, será un importante recurso educativo y cultural para quienes busquen conocer más a fondo el pasado de esta región y un referente indispensable para todos los tamaulipecos que queremos ser cada día mejores.

Ingeniero Eugenio Hernández Flores
Gobernador constitucional del estado de tamaulipas

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en nuestra entidad.

ablar de Reynosa hoy, es remitirnos a las acciones de una dimensión humana de grandes proporciones. Esto es notable en la dinámica de su gente, que se reconfirma con la densidad demográfica de su municipio, el más

poblado en el estado de Tamaulipas, donde forma un núcleo urbano que ya ha alcanzado proporciones metropolitanas. Grande también lo es en la creciente escala de su desarrollo económico, como un municipio indiscutiblemente puntero en la generación de energía en el noreste de México, como líder dentro del complejo maquilador existente a lo largo de la frontera norte y como un centro múltiple de servicios que ya es vanguardia Pero todo esto no ha sido producto de la generación espontánea. De hecho Reynosa ha probado desde su origen su decisión de buscar un futuro. Y qué mejor ejemplo que el épico y solidario traslado de su asentamiento originario, desde la llanura inundable a las lomas salvadoras donde ahora se emplaza, en aquella fecha memorable y nuevamente fundacional de 1802. Y ni qué decir de la afirmación de su fortaleza a lo largo del siglo XIX, cuando se acrisoló el carácter firme de sus pobladores, de cara a los constantes amagos y situaciones conflictivas consecuentes del proceso de conformación del la frontera entre México y Estados Unidos de América. Una frontera internacional que con el tiempo arrojó saldos de prosperidad y de una modernidad que llegó en ferrocarril y mas tarde en el tendido de un puente de hierro sobre el Río Bravo o Grande del Norte , intensificándose los vínculos entre ambas márgenes de la emblemática corriente internacional.

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El siglo XX sería la centuria clave para Reynosa, al florecer la agricultura y la ganadería, al descubrirse ricos yacimientos de gas en el subsuelo y al iniciar su impresionante crecimiento urbano. Así, al cabalgar hacia el siglo XXI, las constantes de su desarrollo continúan, con la presencia de nuevos horizontes productivos, lo mismo que de nuevas ventajas y oportunidades. Vista de esta forma la existencia de Reynosa en el tiempo, podemos afirmar que se ha reinventado en cada proceso, tornando las situaciones adversas en nueva opción, para asegurar su presencia, pertenencia y continuidad. Pues como ya hemos dicho, a lo largo de sus procesos históricos, sociales y económicos, las distintas identidades de Reynosa se han visto comprometidas y la referencia propia ha afrontado desgaste y pérdidas culturales, como también ha incorporado nuevos símbolos y significados. De ello hemos aprendido a eliminar lo que ya no tiene vigencia material o simbólica, hemos sabido adaptar, recuperar y añadir lo que sentimos que es necesario para vivir. En suma, y como se podrá apreciar en la obra que ahora presentamos, hemos tomado los buenos ejemplos, innovado y desarrollado nuevas alternativas, así como opciones para crecer. Y hemos crecido a lo grande, en el bien de Tamaulipas y en pos de la prosperidad de nuestro querido México.

Oscar Luebbert Gutiérrez
presidente municipal de la ciudad de reynosa

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Escenario natural y humano Historia indígena antigua Primeros episodios novohispanos Colonización del Nuevo Santander Fundación de Reynosa Inicios de la vida colonial Los Autos de la General Visita La misión de San Joaquín del Monte Reynosa y las Provincias Internas de Oriente Traslado de la villa a las lomas de San Antonio Insurgencia y dominio realista en las villas del norte Primeros años de la vida independiente Irrupción de los indios de las praderas Perturbación extranjera en el norte de México La frontera indefinida 1836-1846 La intervención norteamericana Efectos del tratado de Guadalupe Hidalgo Reynosa a mediados del siglo XIX La influencia del comercio exterior La intervención francesa Último tercio del siglo XIX Reynosa durante la Revolución Mexicana The Magic Valley of the Rio Grande Estridencias de la Ley Seca Los distritos de riego del Bajo San Juan Impacto de los hidrocarburos Vidas fronteriza contemporánea

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es CenaR i o naTU R aL y H U Ma n o

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eynosa es un municipio del estado de Tamaulipas en forma de rectángulo con eje dominante y orientación norte sur, de casi tres mil kilómetros cuadrados, que se sitúa en la zona fronteriza de esta entidad, bordeado en su parte norte por el río Bravo o Grande del Norte, que a su vez es limite entre México con los

Reynosa y Tamaulipas
Como se aprecia en este mapa de Tamaulipas de la década de 1930, Reynosa localiza en el punto de contacto de la bisagra geográfica que une al alargado brazo fronterizo con el resto de la entidad. Su territorio colinda con el río Bravo y su aspecto físico es esencialmente plano, con algunas suaves elevaciones al sur del municipio, algunas de ellas todavía cubiertas de la original vegetación de monte de mezquite, la que ha desaparecido en el resto del municipio a favor de la explotación agrícola o pecuaria.

Estados Unidos de América. Colinda por el oriente con el municipio de Río Bravo y por el poniente con el de Gustavo Díaz Ordaz, formando parte ambos originalmente del territorio de Reynosa, mientras que por el sur colinda con el municipio de Méndez y el estado de Nuevo León. Situado en el punto de contacto entre la planicie costera del Golfo de México y las llanuras de Norteamérica, el territorio de Reynosa es un suave plano inclinado hacia el mar, de alrededor de un centenar de metros de altura, con una cota máxima de 240 metros sobre el nivel del mar en la Loma de la Burra, una prolonga-

ción del pequeño complejo orográfico de la sierra de Pamoranes y la Sierrita. El río Bravo es el rasgo natural más destacado de Reynosa, siendo una de las corrientes fluviales más importantes del planeta, tanto por su longitud de 2,900 kilómetros, como por el significado geopolítico al constituir la línea de contacto entre una gran potencia mundial y los países hispano parlantes de América. Se origina de los deshielos de las Montañas Rocallosas, en las cordilleras de San Juan y sangre de cristo Range, estado de Colorado. Atraviesa después de norte a sur Nuevo México y toca la República Mexicana en Ciudad Juárez, a la vez que gira al sureste y atraviesa el cañón de Cajoncitos. En Ojinaga recibe al río Conchos y enseguida cruza las prolongaciones de la Sierra Madre Oriental y luego forma la presa de la Amistad. A Tamaulipas pene-

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tra por Nuevo Laredo y aguas abajo entra en la presa Falcón. Ya en Reynosa la presa derivadora Anzaldúas regula sus caudales en beneficio de la agricultura, y de allí sigue su curso sin interrupciones hasta el Golfo de México, formando una bocana que en tiempos antiguos era una amplia delta. Antes de las modificaciones del entorno natural hechas por el hombre con fines agrícolas o para abrir áreas de pastoreo, el municipio de Reynosa estaba cubierto por un monte de mezquite y por el llamado matorral espinoso tamaulipeco. La sabana o monte de mezquite es el paisaje más característi-

Posición geodésica de Reynosa
Referida la posición geográfica de Reynosa al momento del traslado de la antigua villa a las lomas de San Antonio, que se localiza en la Plaza de Armas, su lectura es de 26°05’ 34.10” Norte y 98°16’40.57” Oeste, a 28 metros sobre el nivel del mar, el cual se encuentra desde este punto a 112.68 km en dirección al Este. En la imagen se aprecia un mapa que señala una serie de triangulaciones geodésicas, necesarias para ubicar las coordenadas geográficas de un territorio.

co del Noreste del país y constituye una formación de árboles y arbustos del género Prosopis , a los que se asocian otras especies, entre ellas el huizache (Acacia spp) y el Ebano (Pithellobium spp). Por su parte el matorral tamaulipeco es una comunidad arbustiva de fisonomía xerofítica, que abarca también extensas porciones del Noreste y sur de Texas, siendo una vegetación de transición entre las zonas áridas de Norteamérica y las

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Reynosa y la medición geográfica de México
Reynosa se encuentra a 275.49 kilómetros de la capital del estado de Tamaulipas, en tanto que de la ciudad de México la separan 741.92 kilómetros, en ambos casos en línea recta. En tanto, del observatorio de Greenwich, situado en Londres y donde se encuentra el meridiano cero, a Reynosa, existe una distancia de 8,314.61kilómetros. En la imagen, un mapa de mediciones geodésicas, en el que se ve a Reynosa.

El huracán Behula
Por su localización geográfica en la llanura costera, el municipio de Reynosa es susceptible, como lo es gran parte del litoral del Golfo de México, al embate de los huracanes que se generan en el Océano Atlántico y el Mar Caribe. Estos fenómenos tropicales generan fuertes vientos y lluvias, como el célebre Behula, que azotó al norte de Tamaulipas en septiembre de 1967, causando grandes inundaciones.

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Un plano inclinado entre la sierra y el golfo
Aunque imperceptible a simple vista, todo el municipio de Reynosa está sobre un plano inclinado que forman las llanuras costeras, entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México. Esto es más visible en el presente mapa, referido al estado de Nuevo León, pero con alcances hacia la Mesa del Norte y Tamaulipas, con clara delimitación en el río Bravo, hacia el que fluyen sus últimos afluentes importantes, salidos de esta serranía, como son los ríos Salado, Álamo y, especialmente, el San Juan.

selvas de climas más húmedos, que en la vertiente de Tamaulipas tiene una clara frontera climática y ecológica a nivel del Trópico de Cáncer. A esta cubierta vegetal y posición geográfica de Reynosa le corresponde un clima extremoso, con veranos calientes y otoños templados, que es cuando ocurren las lluvias, traídas por los vientos alisios del Golfo de México; mientras que en los inviernos hay bajas temperaturas y heladas ocasionales, dependiendo de los famosos Nortes, frentes polares que por oleadas se presentan durante la estación.
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Presa Internacional Falcón
La construcción de esta extensa presa, que alcanza los 463 km2 a la máxima capacidad de almacenamiento, fue resultado directo del Tratado de Límites y Aguas celebrado entre Estados Unidos y México en 1944. En esencia regula todo el sistema hidráulico del bajo río Bravo, con beneficio en el sur de Texas y el norte de Tamaulipas. Genera además energía eléctrica y previene las inundaciones. Su cortina de tierra y piedra mide 8,014 km, con una altura máxima de 50 metros.

Presa Internacional Anzaldúas
Como complemento de la Presa Falcón, la Comisión Internacional de Límites y Aguas, el CILA, hizo construir la Presa Anzaldúas, para derivar el agua agrícola que cada país utilizará, lo mismo desvía las crestas de inundación, por territorio estadounidense, a través de un canal de desfogue hacia el Golfo de México. En el lado mexicano el gran canal del mismo nombre penetra en la profundidad del distrito de riego del bajo río Bravo, no sin antes atravesar la mancha urbana de Reynosa.

Por cuanto a la geografía humana, la principal característica de Reynosa es el acelerado desarrollo urbano contemporáneo, que la ha convertido en una de las ciudades más importantes de la Frontera Norte de México. De hecho forma ya una zona conurbada con Río Bravo, en cuyo intermedio crece uno de los sectores de la planta industrial maquiladora y a donde confluye el nuevo puente internacional Reynosa-Pharr.
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Petroglifo del noreste
Pocas son las evidencias materiales de los pobladores indígenas del noreste de México. Tal vez las más impactantes sean los símbolos grabados en piedras, presentes como testimonio del pasado entre las rocas al pie de la Sierra Madre Oriental. En la imagen, petroglifos de la Boca de Potrerillos, Nuevo León.

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HisToRi a i nD iG e na a n Ti GUa

polar tendió un puente de hielo con América en el estrecho de Bering. Tales grupos primitivos subsistían de recolectar los recursos de un ambiente entonces húmedo y frío, aprovechando, cuando la ocasión lo permitía, la megalofauna de este período, como el mamut y el bisonte. La cultura humana primitiva encontró en el río Bravo los medios para asegurar la supervivencia de pequeñas bandas que deambulaban por sus riberas dedicadas a la caza, la pesca y la recolección, una vez que el clima varió e hizo sucumbir a los grandes mamíferos. De acuerdo a la clasificación arqueológica, este patrón de vida se denomina “cazadores de fauna mayor”, y se tipificó por la elaboración de puntas de proyectil conocidas como Clovis y Folsom. La evidencia lítica de esta etapa ha sido localizada en el área de la presa de la Amistad, con una continuidad geográfica hasta el espacio circundante a la presa Falcón. Hacia el 7000 a.C., aumentó paulatinamente la población de los primitivos cazadores-recolectores, basando ahora su tecnología en la elaboración de puntas de proyectil tipo Plainview, Golondrina, Angostura y Scottbluff. Un milenio más tarde una nueva etapa cultural se vislumbró en las riberas del bajo Bravo, a consecuencia del fin del Pleistoceno y el predominio de un clima más seco y caliente, que correspondió a un tipo de recursos bióticos aún presentes en
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a prehistoria del bajo río Bravo ubica la presencia humana entre 10 y 20,000 años antes de nuestra era, ligada a los primeros pobladores del Continente Americano. Esto ocurrió de acuerdo a las hipótesis antropológicas universalmente reconocidas, por un flujo migratorio proveniente de Asia durante el Pleistoceno cuando el casquete

Escenas de la guerra chichimeca
Como bien lo comprobaron los españoles desde el siglo XVI, el avance hacia el norte de la Nueva España se convirtió en una permanente zona de frontera de guerra, debido a la resistencia de los indios nómadas, genéricamente llamados “chichimecas”. En la imagen, varias escenas que reflejan la imagen de “barbarie” que se tenían sobre las etnias norteñas, en las que se aprecia el momento en que dos individuos han caído y se procede a desollarlos, o sea quitarles la piel.

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nuestros días, cuyo patrón de vida se prolongó prácticamente hasta tiempos históricos. Según estudios arqueológicos efectuados en la presa Falcón y en sitios de los condados de Hidalgo y Starr (Texas), dicha etapa configuró dos unidades culturales, los focos Falcón y Mier, que se asocian a la “tradición del desierto”, presente en gran parte del actual estado de Tamaulipas y del Norte de México. En las inmediaciones de Reynosa, en La Sal Vieja (condado

El río Bravo a Grande del Norte
Por tratarse de una corriente continental con fluido permanente, las riberas del bajo río Bravo fueron durante milenios un área en la que merodearon diversos grupos indígenas, desde los tiempos del primer hombre americano hasta la llegada de los españoles. La disponibilidad del agua y de sus abundantes recursos en pesca así como de aves y fauna terrestre hizo que a esos grupos se mantuvieran en las cercanías del río, donde obtenían los principales recursos de su subsistencia.

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de Williancy, Tx.), aparecieron otras puntas de confección regional, conocidas como Tortugas, Abasolo, Pandora, Matamoros, Starr, Refugio, Desmuke, Catán y Cameron. Hacia el año 1000 de nuestra era, en el bajo Bravo se desarrolló la tradición cultural de complejo BrownsvilleBarril, caracterizada por la elaboración de una fina industria de artículos de concha que le permitió establecer relaciones de comercio con áreas tan retiradas como la Huasteca, obteniendo a cambio jadeíta, cerámica y artefactos de obsidiana; a la vez que desarrollaron un elaborado culto a la muerte, según lo indican los cementerios localizados en sitios como Floyd Morris (al norte de Harlingen, Tx.) y Ayala (en las cercanías de Mc Allen, Tx.). Ya para tiempos históricos, casi la totalidad del Noreste de México estaba ocupado por diversos grupos identificados con la familia lingüística Coahuilteca, que a nivel del bajo Bravo se agrupaban en tribus con diversos nombres, conocidos como Katuhano, Bobola, Carrizos y Borrados, las que a su vez se subdividían en

El mitote
Era la ceremonia más significativa entre los indios del noreste de México. En ella se expresaban sus creencias religiosas, a la vez era un ritual que mantenía la cohesión social de la tribu. Servía también como celebración festiva para celebrar la paz.

El peyote
Se trata de una pequeña cactácea, conocida en náhuatl como peyotl, pero cuya distribución fitogeográfica se localiza esencialmente en el centro norte de México. Su nombre científico es Lophophora williamsii, y contiene numerosos alcaloides, especialmente la mescalina, una potente sustancia que produce intensas alucinaciones tras su ingesta, así como una sensación mística a quien lo consume. De ahí su utilización por los antiguos nómadas norteños en la ceremonia del mitote.

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Nómadas norestenses
Visión idílica de una supuesta familia de indios del norte de México, de una colección de imágenes de las castas de la Nueva España en el siglo XVIII. De entrada el escenario natural es falso, pues su apariencia tropical poco tiene del horizonte árido de esta región, y ni qué decir de la guacamaya que lleva el niño en su mano. También hay que señalar que los nómadas no mantenían una relación monógama en el trascurso de su vida, de ahí que esta imagen reafirme los valores cristianos de la época.

numerosas parcialidades con nombre propio. Para el caso de la región aledaña a Reynosa, la documentación colonial nos refiere la presencia de los indios Tejones, Sacatiles y Comecrudos, quienes se incorporaron a la misión de San Joaquín del Monte. Por su ubicación geográfica y desenvolvimiento cultural, estos grupos indígenas se ubicaron en el contexto cultural de Aridoamérica, en contraste con los pueblos del México meridional, donde floreció en el pasado prehispánico la civilización de Mesoamérica. Por cuanto al conocimiento que hoy tenemos de las antiguas culturas indígenas del bajo río Bravo, la exploración arqueológica, basada en la localización de restos líticos, nos proporciona nuevos elementos sobre la tipología tecnológica que emplearon los indios de la región a través
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“Indios bárbaros”
Aquí una visión más realista de una pareja de nómadas norteños. Él, un adusto guerrero con su arco y sus flechas contenidas en un carcaj o funda que lleva a la espalda. Ella, una madre que carga a su hijo en la espalda en una cesta tejida, con una falda de piel y un collar de adorno que distingue su condición femenina.

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del tiempo. Por cuanto a información histórica, las fuentes documentales también comienzan a arrojar nuevas luces, aunque las noticias se encuentran dispersas en diversos archivos y en general son escasas. Y ni qué decir de la lingüística, aunque cabe señalar la existencia de una recopilación gramática hecha de la lengua comecruda a fines del siglo XIX, pero muy poco conocida.
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Fogón a cielo abierto
Durante sus campamentos estacionales, los nómadas cocían al fuego sus alimentos en fogones hechos al ras de la tierra, formando un círculo hecho con piedras. Aquí se observa uno de ellos, tal y como se ha permanecido después de varios cientos de años, en virtud de la aridez del terreno y de no haber sido alterado en ese tiempo; se localiza en Boca de Potrerillos, Nuevo León. Arriba, una nopalera, cuyos productos de hojas y tunas eran muy del gusto de los nómadas.

La Huasteca
Panorama geográfico de esta región, conforme al extraordinario mapa elaborado en los Países bajos por el cartógrafo Abraham Ortelius, a fines del siglo
XVI. En él es claramente visible el eje articulador que

forma el río Pánuco, desde su descenso de la Mesa del Anáhuac y la Sierra Madre Oriental, hasta su desembocadura en Tampico. Igualmente son visibles los numerosos pueblos huastecas, muchos de ellos de origen prehispánico, convertidos entonces en encomiendas.

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del imperio Azteca, dando principio al virreinato de la Nueva España. El inicio del período colonial fue también el arranque de la colonización novohispana del Septentrión, que para el caso del Noreste, el propio Cortés sentó las bases al conquistar la Huasteca en 1522. Al impulso de la espada siguió el báculo de la cruz de fray Andrés de Olmos, que estableció la Custodia de San Salvador de Tampico, provincia franciscana del Santo Evangelio de México. Con visión milenarista, Olmos avanzó al norte con la mira de forjar una cadena de poblaciones entre la Huasteca y La Florida, con asentamientos en las cabeceras de los ríos Palmas (Soto la Marina), Bravo y Mississippi. Aunque frustrado el empeño del noble franciscano, su obra se plasmó en la fundación del pueblo de Tamaholipa (“el lugar donde se reza mucho”), al constituirse en la referencia de identidad histórica y toponímica del Estado de Tamaulipas, y de donde partió Luís carvajal y de la Cueva para establecer la impronta del Nuevo Reino de León, la primera jurisdicción colonial del Noreste de la Nueva España. Debido a sus orígenes judíos, Carvajal murió en manos de la Inquisición sin lograr consolidar su empresa, pero a cambio dejó establecida la práctica de esclavizar a los indios de la región para ser vendidos en los reales mineros de Mazapil o Zacatecas. Fue
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raíz del encuentro de Cristóbal Colón con la América indígena en 1492 luego de su extraordinario viaje trasatlántico, quedó preparada la ocupación europea del Nuevo Mundo. Así, el 13 de septiembre de 1521 y después de una fulgurante campaña, Hernán Cortés, se apoderó de Tenochtitlan, cabecera

Fray Andrés de Olmos
Oriundo de Vizcaya, profesó en la orden de San Francisco y se puso al servicio del santo oficio. Llegó a la Nueva España con fray Juan de Zumárraga, el primer arzobispo de México. Enseguida se dedicó en labores de evangelización, compenetrándose en las antiguas tradiciones y lenguas indígenas, dejando testimonios escritos. Hizo labor misionera en la región totonaca y la Huasteca. Cruzó el río Pánuco y formalizó el pueblo y misión de Tamaholipa. Murió en Tampico en 1571.

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En pos de La Florida
Para los navegantes y cartógrafos españoles del siglo XVI, La Florida iba del río de Las Palmas (hoy Soto la Marina) hasta la península de ese nombre. En la imagen, la fallida expedición de Hernando de Soto, que exploró La Florida y el río Mississippi entre 1539 y 1542.

El septentrión oriental de la Nueva España
Conforme a un mapa de fines del siglo XVII. Para ese momento, ya se habían formado las jurisdicciones del Nuevo Reino de León y Coahuila, en tanto que se hacían esfuerzos para ocupar Texas, un territorio amenazado de ser invadido por Francia, potencia que se apoderó de la cuenca del Mississippi y formó la Luisiana. En tanto, el territorio del actual Tamaulipas se encontraba sustraído del dominio colonial, siendo conocido como “la costa del Seno Mexicano”.

San Antonio de Tula
De acuerdo a un plano del siglo XIX. Se fundó como misión en 1617 y después se convirtió en pueblo de españoles. Originalmente pertenecía a la jurisdicción de Guadalcázar, pero en 1748 pasó a formar parte de la colonia del Nuevo Santander. Es la ciudad más antigua del estado de Tamaulipas.

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Ruta hacia Texas
Emprendida en 1689 por el capitán Alonso de León, “El Mozo”, con la finalidad de localizar el fuerte de San Luis establecido por René Robert Cavelier, caballero de La Salle en la bahía de San Bernardo. Este mapa nos muestra el derrotero seguido y los detalles geográficos de Texas en esa época.

San Lorenzo de Jaumave
Contemporánea de la misión de Tula, la misión de Jaumave también fue establecida en 1617, sin embargo, no sobrevivió. Restablecida hacia 1730, serviría como entrada a la costa del Seno Mexicano.

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hasta 1596 con la fundación de Monterrey por Diego de Montemayor, cuando se esbozó más en firme la jurisdicción del Nuevo Reino de León, pero a nivel de alcaldía mayor. Será hasta 1626, con el arribo del gobernador Martín de Zavala, cuando adquirió definitivamente el carácter de provincia, que a pesar de reclamar derechos de jurisdicción hasta la Costa del Seno Mexicano (hoy Tamaulipas), lo cierto fue que a su influencia no pasó más allá de Cerralvo, Cadereyta y Linares. Al finalizar el siglo XVII se configuró en el Septentrión oriental de la Nueva España una nueva provincia, promovida

El Paso de la Mula
A pesar de que el Nuevo Reino de León sustentaba en teoría su dominio hasta el litoral del Golfo de México, en la práctica no lo pudo hacer, No obstante, algunos colonos recorrieron el Bravo y encontraron vados que los llevó a descubrir unos yacimientos de sal situados allende el río. Estos parajes eran conocidos como los pasos de “La Sal” y de “La Mula”, situados en los actuales municipios de Mier y Camargo, como se ve en este plano del siglo XVIII.

a iniciativa del franciscano fray Juan de Larios, con el nombre de Nueva Extremadura, pero que acabó por adoptar el nombre de Coahuila, y cuya capital se fincó en Monclova. Por su parte, el remoto territorio de Texas fue incorporado definitivamente al dominio español entre 1714 y 1722, utilizándose el binomio de doblamiento del presidio militar y la misión de indios, con capital en San Antonio de Béjar. El comienzo del siglo XVIII estuvo caracterizado en el Nuevo Reino de León

El capitán Alonso de León
Antes ir a Texas, el capitán Alonso de León recorrió en 1686 la ribera del río Bravo, partiendo del presidio de Cerralvo, para culminar en su desembocadura. Fue el primer recorrido de un contingente español en esta región, antes transitada en solitario por Álvar Núñez Cabeza de Vaca.

por la continuidad del brutal sometimiento de los indios a través del sistema de encomiendas o congregas, lo que provocó violentas rebeliones indígenas que encontraban refugio en la Costa del Seno Mexicano, al convertirse, como un cronista aseguró, en “el último bas-

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tión de gentiles”. A fin de terminar los abusos, la Audiencia de México nombró al licenciado Juan Barbadillo y Vitoria gobernador del Nuevo Reino de León, quien se dedicó a suprimir las congregas y a establecer varios pueblos de indios, en un intento por reconvertir un proceso de guerra que impedía la consolidación de las posesiones españolas en estos confines del Septentrión. Sin embargo, estos esfuerzos fueron muy limitados, pues los abusos contra los indios continuaron y por ende la inestabilidad en los confines de la Costa del Seno Mexicano. Se hizo entonces imperativo su conquista y poblamiento colonial, para que de esta forma, se configurara definitivamente el espacio regional del Noreste de la Nueva España. El fracaso en desactivar la frontera de guerra chichimeca y los crecientes problemas geopolíticos de España en el mundo y en especial en la América del Norte, determinarían que al final del primer tercio del siglo XVIII la Corona tomara medidas más radicales para cubrir el vacío de su dominio en la costa del Seno Mexicano. Para entonces ya había ocurrido una sucesión en la casa gobernante española, ahora a cargo de la dinastía de los Borbones, para quienes la modernización de su imperio sería una de las grandes tareas a emprender, frente a los cambios de mentalidad que caracterizaron al llamado Siglo de las Luces, bajo la férula del despotismo ilustrado.

Presido de Cerralvo
Fue establecido como Ciudad de León en 1582 por Luis Carvajal y de la Cueva, al pie de una serranía que prometía ricos minerales, pronto fue despoblada. En 1626 se refundó como San Gregorio de Cerralvo, por Martín de Zavala, constituyéndose

en el límite efectivo del Nuevo Reino de León, al colindar con una frontera de guerra chichimeca. Desde allí los colonos reineros hacían eventuales exploraciones al norte para capturar indios o iban por sal más allá del río Bravo.

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C o LoniZaC ió n De L n Uevo sa nTa n De R

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l despoblamiento de la Costa del Seno Mexicano hasta mediados del siglo XVIII era un peligro para la Corona española, ante la creciente amenaza sobre la Nueva España por parte de Francia e Inglaterra, sus tradiciones rivales. Por Tanto, se hacía imperativo iniciar su incorporación colonial definitiva, aplazada durante más de dos siglos. En tal virtud

La costa del Seno Mexicano
Por tradición se consideró al Golfo de México como el límite del Nuevo Reino de León, según las capitulaciones de Luis Carvajal y de la Cueva ante el rey Felipe II en 1579. Pero su jurisdicción no llegó hasta allá, por ser frontera de guerra chichimeca. En 1740 su gobernador, Joseph Antonio Fernández de Jáuregui y Urrutia, propuso colonizar hasta allá, como se ve en el mapa situado a la izquierda.

el rey Felipe V ordenó el 10 de julio de 1739 la formación de una Junta de Guerra y Hacienda por la Audiencia de México, para estudiar el caso y concretar la conquista y poblamiento de este territorio. Sobre esa base el gobernador del Nuevo Reino de León, José Francisco de Jáuregui, presentó un proyecto con el argumento de ser dicho territorio un área de influencia de su mando. Otra propuesta la hizo Narciso Barquín de Montecuesta, ex alcalde mayor de Valles, considerando también como derecho natural para los habitantes de aquella frontera de guerra, la conquista de la Costa del Seno Mexicano. Pero el más activo promotor fue Antonio Ladrón de Guevara, sargento mayor en el Nuevo Reino de León, apoyado en su amplio conocimiento de la idiosincrasia chichimeca, quien al no ser oído en México, acudió a Madrid a tocar puertas, aunque sin éxito. Con la llegada del virrey Juan Francisco de Güemes y Horcacitas, conde de Revilla-

gigedo, se agilizó el cumplimiento de los designios del rey. Para ello, una vez consultada la Audiencia, nombró como su lugarteniente para tal propósito a José de Escandón y Helguera, el 3 de septiembre de 1746, con el aval del auditor de Guerra, Juan Rodríguez de Albuerne, marqués de Altamira. Escandón nació en 1700 en soto la Marina, provincia de Santander, España, y como muchos cántabros, emigró joven a América. Inició su
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Caravana colonizadora
Al recibir el encargo de colonizar la costa del Seno Mexicano, el coronel José de Escandón aprovechó los deseos de los colonos del septentrión oriental para desplazarse a ocupar ese territorio, lo mismo que reclutó gente en Querétaro, San Luis Potosí y el Bajío. Así se ve en esta estampa de Diego Rivera.

carrera como cadete de la compañía de Caballeros Montados de Mérida. En 1721 pasó a Querétaro, donde fincó su familia y se desempeñó como sargento mayor en las milicias locales, destacando al sofocar las rebeliones populares de Celaya y Guanajuato. Por esta actuación alcanzó el grado de coronel. En 1740 sometió a la Sierra Gorda, un reducto indomable de los indios Pames y Jonaces, con el apoyo de los franciscano del Colegio de San Fernando de México, dirigidos por el célebre fray Junípero Serra. Con la conquista de

El virrey Conde de Revillagigedo
Juan Francisco Güemes y Horcasitas, primer conde de Revillagigedo, oriundo de Reinosa, provincia de Santander, paisano de José de Escandón, nativo de Soto la Marina, y del auditor de guerra de la audiencia de México, el marqués de Altamira, originario de Santillana del Mar. Todos cántabros, de allí el nombre de Nuevo Santander a la nueva provincia del septentrión oriental.

La colonia del Nuevo Santander
De acuerdo a un mapa atribuido al propio colonizador José de Escandón, del que se tienen varias copias con sus correspondientes variables, en diversos acervos cartográficos del mundo. En la imagen se presenta el localizado en el Archivo General de la Nación de México. El mapa destaca por su cobertura geográfica, desde el centro de México hasta Texas.

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Santa Anna de Camargo
Tras el reconocimiento de la costa del Seno Mexicano en 1747, José de Escandón consideró que el pilar de las llamadas “villas del norte”, situadas junto al río Bravo, se debería situar en el Llano de las Flores, donde se fundó la villa de Camargo en 1748. De allí se fue a establecerse la villa de Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa. En la imagen, la plaza de armas de Camargo, en tiempos de la ocupación americana, entre 1846-1848.

esta abrupta región, Escandón adquirió mayor prestigio y un título nobiliario, quedando como testimonio de esta obra las hermosas iglesias barrocas de los pueblos de Landa, Concá, Tilaco y Tancoyol. Además, extendió su jurisdicción hasta los pueblos y misiones de la Custodia de Santa Catarina del Río Verde, permitiéndole acceder a Tula, Palmillas y Jaumave, y con ello crearse una idea sobre el posible acceso a la Costa del Seno Mexicano. A fin de preparar la empresa colonizadora, Escandón exploró dicho territorio en 1747 y alentó la concurrencia de los pobladores de las provincias vecinas, ofreciéndoles tierra, dinero y maíz. La fundación de la colonia del Nuevo Santander se inició con el establecimiento de la villa de Llera, el 25 de diciembre de 1748, luego de atravesar Escandón la Sierra Madre Oriental al frente de una caravana de pobladores provenientes del centro de la Nueva España. Enseguida, enfiló rumbo al norte, fundando en su caminar las villas de Gue36

Escudo Heráldico del Condado de Sierra Gorda.
Por sus méritos militares en la pacificación de la Sierra Gorda, José de Escandón y Helguera recibió de la corona española el título nobiliario de ese nombre, que heredó a sus hijos Manuel y Mariano Timoteo. El escudo está flanqueado por dos rústicos y timbrado con un yelmo. Tiene cuatro cuarteles, el primero de plata, águila explayada de sable. El segundo de gules, castillo de plata. El tercer de sínope, castillo de plata. Y el cuarto de sur, caldera de oro con una banda de gules.

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mes, Padilla, Santander (la primera capital de la provincia) y Burgos. Ya a orillas del río Bravo, cerca de su confluencia con el río de San Juan, fundó la villa de Santa Anna de Camargo, la simiente de las llamadas Villas del Norte del Nuevo Santander, el 5 de marzo de 1749, y cuyo capitán fue Blas María de la Garza Falcón. A esta fundación se sumó enseguida la de Reynosa y más tarde Revilla (1750, la Antigua Ciudad Guerrero), Mier (1753) y Laredo (1755, hoy Laredo, Texas). Originalmente la intención de José de Escandón fue avanzar hasta el río de las Nueces, en cuya desembocadura funda-

ría la villa de Valmaseda, ya que incluso el lindero del Nuevo Santander se consideraba hasta esa corriente. Sin embargo, la prolongada distancia desde el río Bravo desanimó tal iniciativa, como también de que en la zona de la bahía de Corpus Christi merodeaban los indios carancahuas, una etnia muy resistente a la ocupación colonial. De esta forma la llamada Franja del Nueces se convirtió en el área de agostadero de las Villas del Norte, donde proliferaron los ranchos ganaderos, al tiempo que se multiplicó el ganado mesteño en el monte de mezquite.

Palacio del condado de Sierra Gorda
La capital de la colonia establecida por José de Escandón se ubicó en la villa de Santander, donde el colonizador dispuso la construcción de un gran palacio, que funcionó como sede del gobierno y como casa del condado de Sierra Gorda, cuyo escudo heráldico estaba labrado en su frontispicio. Allí gobernó desde 1749 hasta 1766, en que fue sometido a juicio de residencia. En la imagen, un grupo de revolucionarios constitucionalistas, fotografiados frente al palacio en 1913.

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Bahía de Santander, España
Según una estampa del siglo XVI, que se muestra uno de los puertos naturales más importantes del litoral cantábrico español. A pesar de una antigua presencia humana en esta región, se definió como una provincia hasta el siglo XVIII. Antes pertenecía a Burgos, del reino de Castilla de Vieja, situación que guardaba en 1700, cuando nació José de Escandón y Helguera.

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der, España, y cuna en 1681 del virrey conde de Revillagigedo. El nuevo asentamiento fue dedicado a la Virgen de Guadalupe, un símbolo religioso que a mediados del siglo
XVIII encarnaba ya el referente de la identidad mexicana por antonomasia.

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espués de establecida la villa de Camargo el coronel José de Escandón dispuso la fundación de la segunda población a orillas del Río Bravo, diez leguas aguas abajo. Se trató de la villa de Reynosa, bautizada así en honor a una población de ese nombre localizada en las Montañas de Santan-

La Reynosa americana se plantó el 14 de marzo de 1749, en una extensa llanura aluvial, diez leguas río abajo, en la morada habitual de los indios Tejones y Sacatiles (éstos últimos procedentes del Nuevo Reino de León), cuyo jefe, Francisco Ciprian, se acompañaba por una cuadrilla de veinticinco flecheros, que junto a sus familias sumaban una comunidad de setenta individuos de ambos sexos, todos gentiles, es decir, nuca antes evangelizados. Carlos Cantú fue el primer capitán y justicia mayor del nuevo asentamiento, responsable de antemano de reclutar a sus pobladores, en su mayoría provenientes del Nuevo Reino de León. La planta original de pobladores de Reynosa incluyó un padrón de 43 cabezas de familia y once soldados de la escuadra local, que reunía en total a 223 personas. Estímulo importante para este doblamiento fue la apertura de nuevos agostaderos para el ganado y la oferta de mercedes de tierras junto a la corriente del Bravo, actividad que constituyó la base de una próspera economía ranchera, además que se complementaba con el comercio de pieles de venado y con la explotación de
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Iglesia de la villa de Güemes
Al igual que Reynosa, José de Escandón estableció un rosario de poblaciones en su primer viaje de colonización efectuado entre 1747-48. Un ejemplo fue la villa de Güemes, fundada a orillas del río San Felipe, en el centro de la colonia, con una advocación religiosa a San Francisco. De las reminiscencias de esta época permanece su iglesia, con un diseño arquitectónico en su fachada tipo espadaña, siendo una de las joyas coloniales del estado.

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Las riberas del Bravo, de Camargo a Reynosa
Dibujo que muestra la ribera derecha del río Bravo, entre la villa de Camargo y la antigua villa de Reynosa. Fue elaborado hacia 1830 por el sabio franco-suizo Jean Louis Berlandier. En él se observan rancherías importantes, como Tepehuajes, La Laja, Valadeces y el Desierto, algunos de los sitios mencionados como posibles lugares para relocalizar a la villa de Reynosa, amenazada casi desde su fundación por las inundaciones del Bravo.

yacimientos de sal situados al norte de Reynosa y conocidos desde tiempo atrás, de ahí su primer nombre de salinas “de los reineros”. En el plano espiritual la villa quedó administrada por fray Agustín de Fragoso, religioso del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe de Zacatecas, institución que se encargó del compromiso inicial de la evangelización indígena en el Nuevo Santander. Solo que estos frailes acabaron convertidos en párrocos, situación que, aunada a la ausencia de una asignación definitiva de tierras para
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Firma del capitán Carlos Cantú
Oriundo del Nuevo Reino de León, el fundador de Reynosa tenía allí profundas raíces genealógicas. Fue hijo del sargento mayor Carlos Cantú y María de León González. Su padre fue José Cantú, quien con sus dos hermanos Jerónimo y Lorenzo, fueron los primeros Cantú de la región. Su padre el sargento mayor estuvo doblemente emparentado con el célebre capitán Alonso de León, “El Mozo”, al casarse con su hermana, en tanto que el capitán lo hizo con su hermana Agustina Cantú.

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las misiones motivó su retiro de la provincia en 1766. Precisamente la promesa de creación de una misión, que para Reynosa llevó el nombre de San Joaquín del Monte, propició la concurrencia de otros indios comarcanos que deambulaban por las orillas del río y que no ofrecieron resistencia a la colonización. Tal fue el caso de los Comecrudos encabezados por el capitancillo Santiago

de Escandón, llamado así en honor al colonizador, que reunía a 47 indios de arco y flecha, con una nación indígena de 149 personas. Los Pintos, una nación de apenas 41 individuos, también se acercó al acto fundacional, comandada por el capitancillo Salvador. Inclusive, aparecieron los indios Nazas y Narices, apóstatas del Nuevo Reino de León, o sea, bautizados con anterioridad pero huídos al monte por las vejaciones y
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Interior de la iglesia de Reynosa
La vida colonial de Reynosa se divide en tres etapas: la primera fue su fundación. Le siguió la etapa de las inundaciones del Bravo que paralizaron su desarrollo. Y, finalmente, se caracterizó por el traslado de la población y sus poderes río abajo, a las Lomas de San Antonio. De este período novohispano el único testimonio arquitectónico sobreviviente es el campanario de la antigua iglesia parroquial.

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malos tratos del sistema de encomiendas que prevalecía en aquella provincia. Debido al poco conocimiento sobre la región del bajo río Bravo, la localización de la nueva villa de Reynosa se hizo en una comarca que prometía en apariencia una rápida prosperidad, sin considerarse la experiencia de los indios, quienes sabían que aquél sitio estaba expuesto a las crecientes del

río. Por tal razón, la villa de Reynosa quedó condenada desde su origen a ser arrasada por una inundación del Bravo, al situarse en un terreno aluvial inundable.

Mapa estilizado del Nuevo Santander
Debido a la factura de Joseph de Haro, mismo que acompañó el informe del visitador eclesiástico Lino Nepomuceno Gómez, quien en 1770 hizo una inspección sobre las condiciones que guardaba la Iglesia en esta nueva provincia novohispana. No guarda los cánones cartográficos, que para esa época tenían suficientes conocimientos sobre las proporciones espaciales del territorio de la costa del Seno Mexicano. No obstante, el mapa es hermoso por su colorido.

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La villa capital de San Carlos
En 1769, para neutralizar el poder del condado de Sierra Gorda que residía en la villa de Santander, las autoridades virreinales decidieron ubicar la capital del Nuevo Santander en la recién establecida villa de San Carlos. A ella debieron responder las poblaciones de la provincia, como Reynosa, con la ventaja de que seguía estando en el centro de la colonia, dentro de la Sierra de la Tamaulipa Nueva, al pie del Cerro del Diente, como se ve en esta estampa de inicios del siglo XIX.

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omo la mayoría de los habitantes del Noreste de la Nueva España, los pobladores de Reynosa basaron su subsistencia en la ganadería. De hecho, las riberas del Bravo fueron transitadas de tiempo atrás por pastores y vaqueros de Coahuila y el Nuevo Reino de León, en búsqueda de nuevos agostaderos.

El carácter ganadero de Reynosa se notó desde el primer padrón de sus

habitantes en 1749, cuyos principales bienes y actividad era la cría de ganado, sin que a ninguno faltara, cuando menos, un animal. Así los jóvenes “españoles” Cayetano Tijerina y José Manuel Vallín, reportaron dos caballos cada uno; la viuda mestiza María de los Santos, que enfrentaba la carga de su familia con sólo un caballo, y otra viuda, la “española” Josepha Cavazos, también contaba un caballo. En contraste, Juan Ignacio González, vecino de Cerralvo, quien se estableció sin ayuda oficial con su familia y tres sirvientes, poseía bienes contabilizados en 600 ovejas, 1000 cabras, 5 manadas, en su mayoría “aburradas”, con 400 bestias caballares, 40 reses “de hierro para arriba” y 10 caballos mansos. El capitán Carlos Cantú poseía 20 caballos, 70 bestias caballares de cría, 20 reses, 500 cabras, 3 yuntas de bueyes aparejadas y 3 mulas. Para 1757 y de acuerdo al informe de la visita a la nueva provincia por el capitán de dragones José Tienda de Cuervo, el soporte de la economía local era de 2,556 bestias caballares, 71 mulas, 6 yuntas de bueyes, 1,136 cabezas de ganado mayor, 31 burros, 316 caballos de uso cotidiano, y 12,700 cabezas de ganado menor, sumando 16 822 animales. En 1795, en un censo elaborado por el coronel Félix Calleja, se destacó la existencia de 6,822 yeguas, 1,157 mulas, 1960 caballos, 375 burros, 4,676 cabezas de ganado vacu45

Miliciano del norte novohispano
Originalmente, la custodia militar de las villas del Nuevo Santander estuvo a cargo del capital de la villa y de algunos de los vecinos, en funciones como soldado miliciano. Más tarde, con las reformas borbónicas, se comenzó a profesionalizar el servicio militar, creándose la figura del soldado presidial, vinculado a escuadras fijas o volantes. En la imagen, un presidial veterano a caballo.

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no, 21,602 cabezas de ganado menor de pelo y 13,781 cabezas de ganado menor de lana, que sumaban 50,413 cabezas de ganado; es decir, se observó un crecimiento del 200% en el hato ganadero con respecto al inicio de la vida ranchera en Reynosa. Los pobladores de las Villas del Norte del Nuevo Santander regulaban sus tiempos de actividad de acuerdo a los ciclos naturales de la reproducción del ganado, del que obtenían su principal fuente de alimentación, la carne y la leche, complementada con las pocas semillas sembradas en los ancones del río o bien, obtenidas por el trueque

Mapa de la jurisdicción de San Carlos
Además de ser la capital del Nuevo Santander, en el entorno serrano de la villa de san Carlos hubo a fines del siglo XVIII una bonanza minera, al descubrirse yacimientos de plata en San José y San Nicolás de Croix. Este hecho planteo la expectativa de un acelerado desarrollo de toda la provincia. Sin embargo, las vetas pronto se empobrecieron, cancelándose esa posibilidad. Sería entonces la cría del ganado la principal fuente de riqueza en el Nuevo Santander.

de sus esquilmos en el Nuevo Reino de León o la feria de Saltillo, donde además podían adquirir artículos del interior de la Nueva España, aunque a precios recargados. A los herraderos habituales del ganado se sumó al finalizar el siglo XVIII las “corridas” de mesteñas, o sea la captura de caballada criada en el monte, que proliferó extraordinariamente entre los ríos Bravo y Nueces. A estas

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labores acudían inclusive personas de las provincias vecinas, provocando un gran desorden. Ello motivó que en 1806 el gobierno del Nuevo Santander regulara las corridas, prohibiéndose desde fines de invierno a la mitad del verano, cuando ocurrían las pariciones. Se recomendó el uso de la “yerba de la Puebla” para matar a lobos y coyotes que se comían a las crías, y que los permisos se expidieran por los capitanes de las villas. Tampoco debían meterse más de trescientos animales en los corrales, y se exigió al regreso un reporte de las piezas capturadas, a fin de reconocer los fierros de los animales, cuyos propietarios pagarían cuatro reales por el rescate. Por su parte, la Real Hacienda cobraría dos reales por cabeza de ganado caballar y cuatro reales por ganado vacuno “orejano”. Para su control, los pueblos tendrían un libro de mesteñas, reportando sus ingresos a la caja de Saltillo, de la Intendencia de San Luís Potosí. A quien no respetara las normas, se aplicarían multas pecuniarias y destierros en caso de reincidencia.
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Iglesia de Reynosa
Vista de su fachada completa, antes de la demolición de su nave principal. Su edificación inició en la década de 1810 y se concluyó en 1836, como lo consigna la viga maestra del coro, que se conserva. Su edificación fue una obra colectiva de la comunidad reynosense que recién se había trasladado a un sitio más seguro.

La Sauteña a principios del siglo XX
Al ser un terreno “realengo” o propiedad del rey, el norte del Nuevo Santander pudo ser “mercedado” u otorgado a particulares que demostraran solvencia económica, después de 1767. Esto ocurrió tras implantarse las reformas borbónicas en esta provincia, que abolieron el sistema en común de acceso a la tierra, con el que José de Escandón quiso arraigar la colonización. En la imagen, la hacienda de la Sauteña (originalmente El Sauto), una gran propiedad mercedada en esa época.

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bones, con el fin de reestructurar el gobierno de sus posesiones de ultramar, de sacar mayor provecho para la metrópoli, y de asegurar su control político y administrativo. Bajo este nuevo esquema, la figura del conde de Sierra Gorda pareció obsoleta, al ejercer su gobierno de manera patriarcalista. Para ese momento Escandón enfrentaba muchos problemas. En principio, se destacaba la pugna que entabló con los franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Zacatecas, por la política a seguir en las misiones de indios, al grado de abandonar los religiosos la provincia. Mantenía otro conflicto con Catarina Olvera y su hija Bárbara Resendi, representantes de los chichimecas de la Sierra Gorda, que continuamente lo acusaban ante la Corte de México, lo mismo que hacía el indio pisón Marcos Molina. Pero sobre todo, la ausencia del reparto de tierras prometidas entre los colonos del Nuevo Santander, constituía un poderoso argumento en su contra. Con el arribo del virrey Carlos Francisco de Croix y del visitador José Gálvez a la Nueva España, los días de Escandón en el Nuevo Santander estuvieron contados, al ser sometido a un juicio de residencia y obligado a radicar en la ciudad de México. En su reemplazo, fue designado gobernador el mariscal de campo Juan Fernando de
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los veinte años de que José de Escandón efectuara la colonización de la Costa del Seno Mexicano, nuevos cambios en la política del imperio español determinaron su remoción del mando del Nuevo Santander en 1766. Se trató de la implantación de las reformas impulsadas por la dinastía de los Bor-

La villa de San Fernando
Desde su origen esta población fue el punto de enlace entre las villas del centro y las villas del norte del Nuevo Santander, con acceso también a las salinas de la Laguna madre y a un camino directo al Nuevo Reino de León por el río de las Conchas. Su traza es muy similar a todas las establecidas por José de Escandón, con su plaza nuclear y las manzanas a su entorno distribuidas en solares a sus vecinos. Más allá, al principio, todo era terreno en común.

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Autos de Visita en Soto la Marina
El reparto de tierras a título individual efectuado en el Nuevo Santander en 1767-68, fue la característica esencial de las reformas borbónicas, puesto que convertía a sus poseedores en sujetos del fisco colonial, al igual que ocurrió en todo el virreinato. La unidad de este reparto fueron las llamadas porciones de tierra, consistentes en una cantidad de terreno proporcional a los méritos de antigüedad cada colono.

Palacio, quien se hizo acompañar por el abogado José Osorio y Llamas, tanto para protocolizar su actos, como para dar fe y legalidad al reparto de tierras, una acción conocida como los autos de la General Visita, que constituyen la piedra angular de la propiedad de la tierra en Tamaulipas. De Palacio desarticuló en un año y cuatro meses el sistema político escandoniano. Suprimió la exención de tributos y la tolerancia para aplicar las leyes de la Real Hacienda, e introdujo el cobro de las alcabalas. Reglamentó
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Autos de Visita en Santander
Como lo muestra este mapa, el reparto de tierras de 1767-68 consistió en delimitar primeramente el cuadro del ejido o dehesa del pueblo, a partir del cual se distribuyeron los distintos segmentos de porciones de tierras individuales. También se consideró la dotación de un terreno como misión de indios. En la práctica, los alcances espaciales de este reparto configuraron una primera delimitación jurisdiccional (más tarde municipal) de cada una de las villas del Nuevo Santander.

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El Sauto, a fines del siglo XVIII
Como bien se aprecia en este mapa, la mayor parte del Nuevo Santander situada entre los ríos Bravo y Conchas, perteneció a la merced de El Sauto, otorgada en 1781 a los señores Urízar, comerciantes de la ciudad de México. En contraste, las porciones de Reynosa y San Fernando se ven pequeñas frente a esta hacienda colonial, la que debió vender 113 sitios de ganado mayor en los terrenos de la costa, donde más tarde surgiría la ciudad de Matamoros, como también aquí se aprecia.

las escuadras militares de la provincia y suprimió los sínodos de las misiones, sujetándolos al arancel del Obispado de Guadalajara. Igualmente dictó reglamentos para los trabajos de minería que se comenzaban a efectuar en la Sierra de Tamaulipa Nueva, dando pie al traslado de la capital a la recién fundada villa de San Carlos. Los Autos de la General Visita en Reynosa se ejecutaron en agosto de
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1767, actuando como apoderados del vecindario Juan Antonio Ballí y Antonio Velasco. Por el rey de España actuaron como agrimensores José Bernardo Gómez y José Santiago Longoria. Como criterio en la asignación de tierras se consideró la antigüedad de cada poblador, entregándose a los primeros colonos dos sitios de ganado menor y doce caballerías de tierra. A los hijos de éstos y a los pobladores con seis años de residen-

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Autos de Visita de Reynosa
Al estar situada en la ribera del río Bravo, el reparto individual de tierras en Reynosa y en general en todas las villas del norte se facilitó, ya que la corriente sirvió como cabecera para todas las porciones otorgadas. En el caso de Reynosa se repartieron ochenta porciones de tierra, en ambos lados del río, situadas una enseguida de la otra en forma perpendicular al río. Incluso el ejido de la villa atravesó la corriente. A los indios se les dotó el paraje de San Joaquín del Monte. A la vista, la carátula del documento original de los Autos de la General Visita que se conserva en el Archivo Histórico Municipal.

cia, se asignaron dos sitios de ganado menor. Al capitán de la villa se le asignó doble porción de tierra, en virtud de sus responsabilidades públicas,. En total, se distribuyeron en Reynosa ochenta porciones de tierra, de forma rectangular y localizadas perpendicularmente al río Bravo, en ambas márgenes. De acuerdo a estas mediciones, los términos jurisdiccionales de Reynosa se enmarcaron en seis leguas por cada rumbo cardinal, a partir del centro de la plaza. A la villa se le asignó el ejido o dehesa, mientras que a la misión de indios se le asignaron poco más de tres leguas en cuadro, que en conjunto con las porciones, sumaron un total de 152 sitios de tierra de ganado menor y 608 caballerías.
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Emblema de la orden de San Francisco
Los frailes franciscanos del Colegio de propaganda Fide de Guadalupe de Zacatecas participaron inicialmente en la colonización del Nuevo Santander. Sin embargo, querían dedicarse a la evangelización de los indios, más que servir de párrocos de los colonos. Por tanto abandonaron la provincia en 1766. Los sustituyeron otros franciscanos. Su emblema: los brazos cruzados de Cristo y de San Francisco, con la cruz de fondo.

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Fide de Guadalupe Zacatecas, los responsables de la evangelización de los indios de la costa del Seno Mexicano, que acabaron sirviendo como párrocos. Fue hasta 1767, durante la ejecución de los Autos de la General Visita por el gobernador Juan Fernando de Palacio, cuando se definió el espacio para las misiones, pero para entonces ya se habían retirado los frailes originales, siendo reemplazados por otros franciscanos, que para el caso de las misiones de las Villas del Norte fueron cubiertas por religiosos de la Provincia de Zacatecas, y dependientes de la Comisaría de Monterrey. La misión de Reynosa, San Joaquín del Monte, se localizó junto al ejido de la villa por el Poniente. Como ayuda del rey, el misionero recibía al año 440 pesos, así como los ornamentos para oficiar el culto. La Corona entregó además bienes para formar su base económica, que en 1757 se contaban en 350 cabezas de ganado menor de lana, 80 cabezas de ganado mayor, quince mulas aparejadas y diez caballos, diez yuntas de bueyes, una parcela de seis o siete fanegas de maíz, aperos de labranza y otros instrumentos de campo. Para 1770 los bienes sumaban ya 800 ovejas, 107 reses alzadas, oicho mulas, cuatro caballos mansos, tres yeguas de vientre y once aparejos. Estos bienes generalmente se rentaban a particulares, para de su renta financiar las actividades de la misión, y que se gastaba en buena parte en pagar a pastores y vacieros repartiéndose poco a los indios, que siguieron
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onforme al patrón del establecimiento del Nuevo Santander, en el que se privilegió a las villas de españoles, las misiones de indios se crearon de manera secundaria, al grado que no se les dotó de un terreno específico al principio. Tal situación causó el enojo de los religiosos del Colegio de Propaganda

Indio de la costa del Seno Mexicano
Conocido como el último “bastión de gentiles”, la costa del Seno Mexicano, donde se estableció el Nuevo Santander, estaba ocupado por numerosas etnias indígenas. Así sucedía en las riberas del río Bravo, que les proporcionaba abundantes recursos para su supervivencia. De ellos destacaban las naciones de carrizos y comecrudos, que deambulaban a lo largo de la corriente, dedicados a la caza, la pesca y la recolección de alimentos de temporada.

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Misión de Nuestra Señora de las Nieves
Entre los pocos ejemplos de arquitectura misional del Nuevo Santander que aún permanecen en pie, se encuentra la actual parroquia de la villa de Palmillas, que en tiempos coloniales tuvo ambas funciones. Otros casos como la misión de Laredo en Camargo o Igollo en Santa Bárbara (Ocampo), se encuentran en ruinas. Del resto no se conserva nada, como ocurrió con la misión de San Joaquín del Monte, localizada al poniente de la antigua Reynosa, a pesar de contar con muchos indios empadronados.

errantes en los montes, dedicados a la caza, la pesca y la recolección. Efectivamente, los indios se integraron poco a la vida colonial. Los Comecrudos por ejemplo radicaban en el paraje de Las Lomas, y en 1757 se componían por una treintena de hombres de arco y flecha, que con sus familias pasaban de noventa personas y solo los niños estaban bautizados, acudiendo por temporadas a la misión.

Ese mismo año los Tejones sumaban 17 indios de arco y flecha, con ocho mujeres, ya que el resto murió de Sarampión, que con una docena de muchachos, eran en total 42 personas. Los Pintos no formaron parte del primer registro de la misión, pero en 1770 ya estaban congregados; como tampoco los Cacalotes, que aparecieron en 1788. Por su parte los Nazas, Narices y Sacatiles, indios migrantes del Nuevo Reino de
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León, desaparecieron de los registros en el último tercio del siglo XVIII. Vistos en conjunto, en 1757 los indios de la misión de Reynosa eran 188, estando 20 de ellos bautizados. Para 1770 alcanzaron la cifra de sesenta familias, con 222 personas. En 1778 se contaron 240 indios de todas edades, todos cristianos, de las naciones Tejones, Comecrudos y Cacalotes. Un informe de 1792 censó 820 indios, citando sólo a los Comecrudos

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Padrón de indios de Reynosa
Como se muestra en esta orden del gobernador de la provincia Diego de Lazaga, expedida en 1785, la existencia de un contingente importante de indios en los alrededores de Reynosa hacía necesario su registro preciso, ya que por lo general no permanecían sujetos a la misión, vagando por los montes en busca de sustento. Y es que allí poco se les podía ofrecer, más allá de una evangelización superficial y alguna ayuda eventual. Este documento se conserva en el Archivo Histórico Municipal.

por su nombre. En 1797, los franciscanos proporcionaron la cifra de 291 indios congregados. Otro censo, de 1797-98, señaló la existencia de 990 indios y para 1800 hubo dos cifras: 225 y 282 indios de ambos sexos; imprecisiones que revelan su residencia poco fija en la misión. Hacia 1808 se contabilizaron apenas 50 indios, lo que induce a pensar en el aumento del proceso de extinción étnica. Por otra parte, del otro lado del río Bravo, deambulaban numerosas naciones de indios “gentiles” que solicitaban congregarse a la misión, todos rayados de azul, “muy tímidos” y “bozales”, expertos cazadores de peces con arco y flecha. En 1772 se calculaba que eran unos dos mil individuos, de las naciones Alapaguemes, Saulapahuemes, Taniacapemes, Cotonames, Ayapemes, Casas Chiquitas, Campacuases, Como se Llama, Mulatos y otras.
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Las Provincias Internas de Oriente
Estas provincias (Nuevo Reino de León, Coahuila, Texas y Nuevo Santander), formaron una unidad geográficaadministrativa con la creación de tres instituciones burocráticas: la Comandancia de las Provincias Internas de Oriente, el Obispado de Linares y la Intendencia de San Luis Potosí. Más tarde tuvieron su propia Diputación Provincial y estuvieron a punto de tener una Audiencia y su propia Intendencia, pero en 1821 este proceso se interrumpió. En la imagen, un mapa de dichas provincias a fines del siglo XVIII.

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hacendario y político. La fundación del Nuevo Santander implicó también el trasvase de población desde Coahuila y el Nuevo Reino de León a la nueva provincia, lo que le permitió la difusión de un mismo patrón de cultura en la región. En el caso de Reynosa, la mayor parte de sus fundadores originales procedían del Nuevo Reino de León. La primera medida adoptada para la unificación del Noreste fue la erección de un Obispado, ya que antes su espacio correspondía a los obispados de Nueva Galicia, Michoacán y el Arzobispado de México, cuyas cabeceras distaban cientos de kilómetros de la región. Por tal razón el Rey Carlos III dispuso en 1773 la creación del Obispado del Nuevo Reino de León, que abarcaría a esta provincia y a las de Coahuila, Texas y el Nuevo Santander, tal y como fue confirmado en 1777 por el Papa Pío VI en la bula “Relata Semper”. Este Obispado, cuya cabecera radicó en Monterrey, se encargó de secularizar paulatinamente la vida religiosa en el Noreste, en detrimento de las misiones de indios. En el caso de Reynosa, su elevación a la categoría de parroquia ocurrió en 1805. Aportación importante del Obispado fue la creación en 1793 del Colegio Seminario de Monterrey, al constituirse en el semillero de la educación superior del Noreste. La Comandancia de las Provincias Internas fue otra institución que coadyuvó a la definición regional del Noreste, si bien en un principio aglutinó a todas las provincias
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l establecerse el Nuevo Santander a mediados del siglo XVIII, se acabó de integrar el Noreste de la Nueva

España, un espacio regional que la Corona española confirmó por medio de varias instituciones que respondían a la reorganización colonial de los Borbones, que abarcaban aspectos de carácter militar, religioso,

Escudo de la Comandancia
Luego de dos siglos y medio de vigencia del sistema de presidios militares en el norte de la Nueva España, las crecientes necesidades de defensa frente a las oleadas de indios de las praderas, hicieron necesario la creación de un mando unificado, con un alto rango y capacidad de decisión. Fue así que se creó la Comandancia de las Provincias Internas, cuyo escudo aquí se aprecia, como parte sustantiva de las reformas borbónicas implantadas en la Nueva España por el rey Carlos III.

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El rey Carlos III
Gobernó a España y sus dominios de 1759 a 1788, siendo el más fiel representante del “despotismo ilustrado” español. A él correspondió dar fin a la Guerra de los Siete Años, con todas sus consecuencias. Expulsó a los jesuitas de sus dominios e implantó severas reformas para controlar y usufructuar más a sus colonias, lo que si bien forjó la nación española, dio pie a la futura independencia de Hispanoamérica.

del Septentrión. La idea de esta estructura militar fue obra del visitador José de Gálvez, quien la estableció en 1766, con capital en Arizpe, Sonora, y cuyo objetivo final era formar un nuevo Virreinato, independiente de la Nueva España. En 1788 y para optimizar esfuerzos, se formó la Comandancia de las Provincias Internas de Oriente, agrupando en un solo mando, más lógicamente, a Texas, Coahuila, el Nuevo Reino de León y el Nuevo Santander. La fuerza de esta unidad se demostró entre 1813 y 1821, cuando el brigadier Joaquín de Arredondo dominó a todos los desafíos insurgentes surgidos en la región. El siguiente paso en la unificación del Noreste fue la creación de la Intendencia de San Luís Potosí en 1786. Para el Nuevo Santander y en particular para Reynosa, las funciones administrativas de la intendencia tuvieron una influencia directa en su vida económica. Tal fue el caso del cobro de impuestos a la extracción y co60

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las villas del Norte, como la extensa merced de San Salvador del Tule, concedida en 1797 al reynosense Juan José Ballí, entre los ríos Bravo y Nueces. Finalmente, la última institución colonial que articuló al Noreste, fue la Diputación de las Provincias Internas de Oriente, formada en 1814 por disposición de las Cortes de Cádiz, a raíz de que Napoleón invadió España y aprehendió al rey Fernando VII. La Diputación de las Provincias Internas de Oriente, propuesta por el diputado coahuilense Miguel Ramos Arizpe, tuvo su sede en Monterrey y fue un importante antecedente institucional en la posterior formación de los estados federales de Nuevo León, Tamaulipas y Coahuila-Texas. A la par de este esquema institucional instaurado por los Borbones, para fines del siglo XVIII el norte del Nuevo Santander había logrado consolidar su estructura demográfica y económica. Se trataba de una zona muy productiva, especialmente de ganado menor, al

Reales órdenes para la villa de Reynosa
Para fines de la organización administrativa colonial, las órdenes del gobierno del Nuevo Santander se transmitían por medio de “cordilleras” que agrupaban a poblaciones situadas en un mismo espacio regional. Así, había cordilleras que cubrían a las villas del sur, del centro o de la sierra. Reynosa pertenecía a la cordillera de las villas del norte. En la imagen un libro que reunía dichas órdenes, conservado en el Archivo Histórico Municipal.

mercialización de sal en la “Real Salina de la Purificación del Río Grande”, o “Salinas del Rey”, cuya regulación fiscal comenzó desde 1771 por instrucciones de Melchor de Noriega y que para 1795 reportaba como ingresos en el Nuevo Santander la suma de 7,000 pesos, recolectados tanto en Reynosa como en las salinas de la villa de Altamira. Otorgar mercedes de tierra fue otra facultad de la intendencia, que permitió la ampliación de los ranchos de
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grado de ser, las villas del norte, donde mayores diezmos se recolectaban para el Obispado del Nuevo Reino de León. Para entonces también la caballada mesteña había proliferado en la franja del río Nueces. Lamentablemente, fue la época en que se comenzó a manifestar la presencia de los indios de las praderas, primeramente los apaches, los que habrían de hacer una guerra cruda y prolongada, durante años.

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El obispado del Nuevo Reino de León
Con la colonización del Nuevo Santander quedó formado el mosaico de lo que formaría las Provincias Internas de Oriente. Entonces se hizo necesario la formación de una nueva mitra para esta región, antes atendida por los lejanos obispados de Guadalajara, Durango y Michoacán. Fue así que en 1773 el rey Carlos III dispuso la erección del obispado de Linares o del Nuevo Reino de León, formalizado cuatro años después, tras la expedición de bula Relata Semper por el papa Pio VII. En la imagen, mapa que muestra la jurisdicción eclesiástica del nuevo obispado.

Pagos del diezmo
Con la introducción de las reformas borbónicas al Nuevo Santander en 1767, además de repartirse la tierra en porciones, se comenzaron a cobrar impuestos por alcabalas, a los que se sumó el pago del diezmo, al crearse el obispado de Linares. Este cobro del diezmo era significativo en las villas del norte, debido a su alta producción pecuaria, la que a fines del siglo XVIII llegó a ser el ingreso más importante en todo el conjunto de las provincias Internas de Oriente.

Inicios educativos
Como parte de las ideas ilustradas que impulsaba la administración colonial durante el reinado de Carlos III, la enseñanza de las primeras letras a los niños resultaba indispensable. De ahí las ordenanzas enviadas a sus virreyes para que promovieran la educación en todos los rincones del imperio. Esa orden llegó hasta Reynosa, donde su teniente justicia encargado de la población conminó a los padres de familia a que enviaran a sus hijos a recibir esa enseñanza, en lo que mucho colaboraron los misioneros y párrocos.

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La antigua Reynosa
Al fundarse en marzo de 1749, la villa de Reynosa quedó enclavada en un amplio llano aluvial, susceptible de ser inundado por las aguas del Bravo. Así se observa en este mapa del siglo XIX, en el que se ve un antiguo brazo del río, justo en las inmediaciones de la población.

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ituada la villa de Reynosa en la llanura aluvial, a los dos años de su fundación sufrió una inundación que la aisló durante dos meses; fenómeno que se repitió al siguiente año. Por tal motivo sus pobladores solicitaron a José de Escandón su traslado al paraje de El Desierto, una legua río arriba, pero no lo autorizó, al considerar que no existían evidencias definitivas de su mala

ubicación y a cambio dispuso la construcción de un terraplén de dos varas de alto en la periferia de la población. Con otro criterio, los visitadores José Tienda de Cuervo y Agustín López de la cámara Alta, sí consideraron en 1757 su remoción al paraje de Santa María de las lajas, que aunque jurisdicción de Camargo, se podrían permutar tierras. Este dictamen lo autorizó el rey de España el 29 de marzo de 1763 y el virrey marqués de Cruillas decretó su cumplimiento, pero al dilatarse el trámite y por la ausencia de nuevas inundaciones, ni los vecinos ni las autoridades insistieron. En la segunda mitad del siglo XVIII hubo cinco avenidas del río de diversa magnitud, especialmente una, que hizo a los vecinos refugiarse en las Lomas del Morillo, rogando al seño Sacramentado y a San Juan Nepomuceno que salvara a la villa, reducida a doce casas de adobe y cincuenta de paja, todas deterioradas. El río además se había acercado peligrosamente a la población; de estar a 500 varas, solo distaba entonces 40. Ello hizo que el medio cabildo reactivara en 1794 la solicitud del traslado, a través de una representación que promovió el capitán José Francisco Ballí ante el gobernador de la provincia, Manuel de Escandón, quien la turnó al virrey José Miguel de Azanza. Conocido el asunto en México, se pidió el parecer del coronel Félix Calleja, alto funcionario militar del Noreste, quien corroboró la pésima situación de la villa de Reynosa. Por su parte,
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Félix María Calleja
Como jefe militar signado a la Intendencia de San Luis Potosí, Calleja recorrió el Nuevo Santander a fines del siglo XVIII. Así pudo constatar la pésima localización de la villa de Reynosa y de la necesidad de trasladarla a un terreno más elevado, haciendo las recomendaciones del caso a las autoridades virreinales. Sin embargo, la burocracia imperó y el trámite dilató, hasta que en 1802 una gran inundación hizo que los hechos se consumaran sin la aprobación oficial, al cambiarse la villa a las Lomas de San Antonio.

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los fiscales de hacienda y de lo Civil de la Audiencia, pidieron que se integrara mejor el expediente y solicitaron nueva información: un padrón general de población, noticias sobre las fincas existentes, detalles sobre la calidad de las tierras y sus siembras, información judicial de las inundaciones previas y datos sobre el sitio de San Antonio, mencionado como el lugar del probable traslado. Al cumplir estos requerimientos, el vecindario de Reynosa volvió a ratificar su petición Ya en tiempos del virrey Felipe Berenguer de Marquina, se ordenó agilizar el asunto al nuevo gobernador de la provincia, Francisco Ixart, insistiendo el fiscal de lo Civil que se completaran las diligencias, al no especificarse si había suficiente espacio en el lugar propuesto para el ejido del pueblo, pese a que el capitán Ballí aceptaba ceder el terreno necesario. El espacio faltante fue cedido por los herederos de Miguel de la Garza,

Firma de José Francisco Ballí
Como miembro de una de las originarias familias y de mayor abolengo en Reynosa, el capitán José Francisco Ballí ocupó el mando político y de justicia de la villa de Reynosa a fines del siglo XVIII. A él correspondió, ante el desastre de la inundación de 1802, trasladar la población.

Plano del traslado de Reynosa
Serpenteante en una gran llanura aluvial, el curso del río Bravo cambiaba de rumbo frecuentemente. Esto ocurría en el pasado pues no tenía ninguna obra hidráulica que lo contuviera. En este plano, se observan sus curvaturas, desde la antigua Reynosa hasta las Lomas de San Antonio.

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por Francisca de la Garza y Ramón Munguía. Solo José Antonio Cavazos y Garza pidió indemnización. Esta vez el medio cabildo aseguró que en el nuevo sitio la villa estaría más al centro de su jurisdicción, no debiendo considerarse ya al paraje de La Laja como opción para el traslado, según solicitó informes el fiscal. Pero más allá de los trámites burocráticos, la naturaleza se impuso, al ocurrir una gran inundación que borró del mapa a Reynosa el 4 de julio de 1802. Ante la gravedad de los hechos, el capitán Ballí se dio a la tarea del rescate y procedió a formalizar el nuevo asentamiento, solicitando permiso al Obispado de Linares para oficiar misas en las Lomas de San Antonio. Conocida la noticia, Calleja expuso no haber razón para preocuparse por el traslado, pues todas las tierras eran mercedes del rey por tanto se podían hacer arreglos, debiendo prestarse atención a la ubicación de los lugares públicos. La audiencia por su parte se limitó a ordenar que en la cimentación de la nueva villa se tomaran en cuenta las leyes de la Recopilación de Indias, e hizo una recomendación a favor del capitán Ballí. Con la reubicación de los poderes de la villa a las Lomas de San Antonio, Reynosa inició una nueva etapa en su historia, en tanto que el viejo asentamiento permaneció como una congregación más dentro de su jurisdicción. Para 1810 la nueva villa comenzó a tener una mayor formalidad, al comenzar a levantarse frente a la plaza de armas una iglesia de mampostería, la que se concluiría hasta 1836. Desde entonces, sus habitantes dejaron de estar expuestos a las inundaciones del río Bravo, probando las ventajas de una localización topográfica más elevada. En 1814, Reynosa comenzó a contar con un ayuntamiento, conforme a lo dispuesto por la Constitución de Cádiz.
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Plaza de armas e Iglesia
El sitio de las Lomas de San Antonio, a donde se trasladó la villa de Reynosa en 1802, no era un terreno propiedad del rey. De hecho pertenecía a varios de sus vecinos y hasta del propio capitán José Francisco Ballí, quien para lograr la adquisición del terreno necesario, de entrada él donó un predio que le correspondía. Aquí se pueden ver la plaza de armas y la parroquia que se edificaron en la cumbre del lomerío, situado por muy encima del curso de las aguas del río Bravo.

Advertencia contra Napoleón en Reynosa
Cuando en 1808 Napoleón Bonaparte tomó prisioneros a los reyes Carlos IV y Fernando VII, la corona española quedó acéfala. Entonces comenzaron las movilizaciones en todo el imperio para suplir la soberanía de la nación española. Así se manifestó en noticias que llegaron hasta Reynosa, como se observa en este expediente.

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insURGen Ci a y Do Mi n i o Re a Li sTa e n Las v iL La s DeL n o RTe
movimiento independentista, pronto se impuso la contrarrevolución, al ser aprehendidos en las Acatitas de Baján, provincia de Coahuila, el padre Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros líderes insurgentes. La respuesta realista al desafío insurgente se tradujo en severos controles políticos. En Reynosa su justicia mayor, Máximo Cavazos, procuró en 1811 la fidelidad del vecindario al rey, según las ordenanzas del gobierno del Nuevo Santander. Enseguida visitó la población el capitán Francisco Antonio Cao, quien recogió varios fusiles y dos cañoncitos pedreros, uno de bronce de la compañía local y otro de fierro usado en la fiesta anual a San José, donado por doña Gregoria Ballí. En 1812 las prohibiciones se incrementaron, al impedirse transitar sin pasaporte entre los pueblos y viajar a Texas sin aviso a las autoridades. Tampoco se autorizaba recibir a extraños en las casas, como tampoco andar en la calle después de las nueve de la noche, ni organizar fandangos o tertulias, lo mismo que ponerse ebrio y practicar juegos de azar. Estos temores tuvieron confirmación al ocurrir en abril de 1812 la rebelión de los indios Carrizos de Camargo, bajo el liderazgo del capitán de la misión, Julián Canales, proclamando vivas al rey, la patria y la religión. Tales consignas eran similares al pronunciamiento del padre Hidalgo, por la influencia del indio Manuel Salgado, oriundo del
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ras el estallido de la guerra de independencia en el pueblo de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, los días del virreinato de la Nueva España estuvieron contados. En las Provincias Internas de Oriente, si bien hubo una adhesión al

Invasión napoleónicaen España
Basado en sus pretensiones de dominar toda Europa, Napoleón invadió España en 1808. Acto seguido nombró a su hermano José como el nuevo rey español. Sin embargo, la población local ofreció una tenaz resistencia que ha sido considerada como una verdadera guerra de independencia, cuya crueldad quedó grabada en los dibujos de Goya. Fue en este período y en virtud de tales circunstancias geopolíticas, que se iniciaron y florecieron los movimientos independentistas en gran parte de los dominios americanos españoles de ultramar.

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pueblo de Dolores, quien seguramente llegó a Camargo después del desastre de las Acatitas de Baján. La respuesta realista a este brote insurgente la encabezó José Ramón Díaz Bustamante, comandante de la tercera compañía volante del Nuevo Santander, con sede en Laredo, obligando a los Carrizos a huir rumbo a la costa. Sin embargo, el 16 de mayo fueron sorprendidos por la compañía de Reynosa y los indios auxiliares de la misión de San Joaquín del Monte,

al mando del alférez Vicente Hinojosa, en el paraje de Laguna Cercada. Después de esta acción los sublevados se dispersaron, unos rumbo al centro de la provincia y otros al norte del río Bravo, donde fue capturado el indio Canales. En 1813 un nuevo brote insurgente apareció en Texas, promovido por el revillano José Bernardo Gutiérrez de Lara, enviado dos años atrás por Hidalgo y Allende como embajador a Estado Unidos. A estos hechos se sucedió la in70

Aprehensiones en Acatita de Baján
Con la derrota del Puente de Calderón, el ímpetu del movimiento de Dolores terminó. Le siguió el escape a los Estados Unidos por parte de sus principales caudillos, Hidalgo y Allende, que llegaron agobiados a Coahuila. Y seguía lo más duro: avanzar por el desierto. Sin embargo, el peligro no era la naturaleza árida de la región, sino la contrarrevolución gestada en Béjar, Laredo y Monclova. El resultado fue una emboscada en la Acatita de Baján, donde el 21 de marzo de 1811 fueron capturados los líderes independientes.

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Órdenes contra los insurgentes
Con el éxito de la contrarrevolución realista, imperó el orden realista en todas las Provincias Internas de Oriente, como se da testimonio en este expediente de órdenes hechas circular por el gobierno del Nuevo Santander y la autoridad local de la villa de Reynosa. Había que impedir cualquier acto que incitara a la sedición insurgente, decretándose un estado de sitio.

Distribución de municiones realista
Debido a la insurrección indígena ocurrida en la villa de Camargo en 1812, las tropas realistas de las villas del norte demandaban tener armas y municiones para combatirla. Así se hizo en la villa de Reynosa, donde se repartieron las balas necesarias para reprimir a los alzados.

Soldado realista
Durante la guerra de independencia Reynosa y el Nuevo Santander estuvieron bajo el mando militar de la comandancia de las Provincias Internas de Oriente, reorganizada en 1813. Fue una estructura castrense que en general mantuvo el poder realista.

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El norte del Nuevo Santander durante la guerra de independencia
s Mapa del norte de la Colonia del Nuevo Santander a fines del siglo XVIII, atribuido a Félix Calleja, comandante que fue de la décima brigada con sede en San Luis Potosí, que ejerció el cargo de inspector militar en esta provincia. En él se aprecia la cadena de poblaciones existentes, desde Laredo hasta El Refugio, así como los caminos que enlazaban a la región con el núcleo de las Provincias Internas de Oriente, al sur, en tanto que al norte se dirigían a la remota provincia de Texas. En ese tiempo no existían puertos habilitados en el litoral , pero se demandaba que se formara uno en Brazos de Santiago.

cursión insurgente sobre el Nuevo Reino de León de Felipe Garibay y José María García Salinas, el “Cantareño”, que al ser derrotados en la Sierra de Picachos, se retiraron rumbo a la congregación del Refugio, al amparo del indio carrizo Marcelino García, luego de reclutar en su marcha a un grupo de indios de la misión de Reynosa. De nueva cuenta el gobierno realista organizó una ofensiva, encabezada por Benito Armillán al frente del batallón de Extremadura, quien les inflingió una severa derrota a los

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rebeldes en el paraje del Mogote, el 23 de agosto de 1813. De vuelta en casa los indios de Reynosa, las autoridades aprehendieron a cuarenta de ellos y ahorcaron a siete, por órdenes del coronel Felipe de la Garza. Otros méritos realistas de la villa de Reynosa fueron la captura de los insurgentes Rafael Hermosillo y Juan Pérez, así como la aportación generosa de la caballada, carne y dinero para la campaña de Texas, que finalmente recuperó el brigadier Joaquín de Arredondo, comandante de las Provincias Internas de Oriente a partir de 1813, y quien dominó militarmente la región hasta 1821, año en que tras la infidencia de Agustín de Iturbide y la proclamación del Plan de Iguala, se propició la consumación de la independencia nacional. De todo este período clave en la historia de México, la supervivencia documental en el Archivo Histórico de Reynosa es notable, a pesar de que no ser muy abundante. La sola existencia de un impreso de la Constitución española de 1812, nos habla de la difusión que

Escudo y firma de Joaquín de Arredondo
Nombrado comandante de las provincias Internas de Oriente en 1813, mantuvo el dominio realista de la región hasta 1821. Combatió el movimiento insurgente en el Nuevo Santander y Texas. Fijó su sede en Monterrey, oponiéndose a la diputación provincial. En 1817 combatió el desembarco de Francisco Javier Mina en Soto la Marina. Con la independencia escapó hacia Cuba. un reducto indomable de los indios Pames y Jonaces, con el apoyo de los franciscano del Colegio de San Fernando de México,

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Lista de reclutamiento
Testimonio documental que se muestran los detalles de las “cuotas de sangre” entre los hombres jóvenes de las distintas poblaciones que integraban la jurisdicción de la villa de Reynosa. En ella se menciona, entre otras a Reynosa Viejo y a las rancherías de las Cuevas, la Parida y el Morillo. Tale reclutamiento obedecía a las órdenes del comandante de las Provincias Internas de Oriente. En algunos casos, estos hombres debían cumplir fatigas de campaña que los llevaba lejos de Reynosa.

Soldado realista de caballería
Por la propia naturaleza y enormes distancias de la región, las tropas de caballería eran la parte más importante del ejército realista que operó en las Provincias Internas de Oriente en la guerra de independencia. Además de las tropas reclutadas localmente, se tuvo la presencia de soldados de otras latitudes del virreinato y de España, como el Regimiento Fijo de Veracruz y el Regimiento de Extremadura.

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tuvo en su momento esa Carta Magna, que permitió justamente que se elevara por vez primera en esta localidad un ayuntamiento civil en forma. Igualmente es valioso dicho acervo por los diversos manuscritos que nos hablan de las continencias ocurridas durante la guerra de independencia, que aunque no son relatos completos, el solo testimonio de haber dejado constancia de los movimientos de tropas y de armas, nos remiten a un acontecimiento del que ahora conmemoramos su Bicentenario, este 2010.

La Constitución de Cádiz
Decreto de expedición de la Constitución española de 1812, “La Pepa”, promulgada en las Cortes de Cádiz, como consecuencia de la ausencia del poder soberano de los reyes. Sus orígenes jurídicos se remontaban hasta el Medioevo, pero su orientación práctica estaba teñida del liberalismo en boga. Por tal razón se formaron diputaciones provinciales en todo el imperio, una para las Provincias Internas de Oriente, el primer órgano de representación política en la región.

Miguel Ramos Arizpe
Oriundo de Coahuila. Cura de Real de Borbón y de la villa de Aguayo, en el Nuevo Santander. De allí partió a las Cortes de Cádiz, donde presentó una extensa Memoria sobre la situación de las Provincias Internas de Oriente, que valió para que se le autorizara una diputación provincial. Más tarde figuró en la creación de la primera república federal.

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Mapa del Tamaulipas independiente Trazado en base al patrón de un mapa elaborado
hacia 1757 por el ingeniero Agustín López de la Cámara Alta. Aquí se expone el territorio original del estado de Tamaulipas, que abarcaba desde el río Pánuco al río de las Nueces, estipulándose así en su primera Constitución Política, expedida en 1825 por el Congreso local.

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PR iM eRo s a Ño s De La v iDa in De P e nD i e nT e

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l consumarse la independencia nacional, México se organizó como monarquía en 1822, con Agustín de Iturbide como emperador. En el Noreste, las diversas fuerzas políticas que se

gestaban en su interior provocaron la fragmentación de la Diputación de las Provincias Internas de Oriente. El Nuevo Santander inició la diáspora, al tramitar ante el Congreso nacional la creación de su propia Diputación Provincial, la que fue establecida a principios de 1823. Un año más tarde y ya bajo la organización republicana y federal, la provincia adquirió el carácter de estado Libre y Soberano, denominándose en lo sucesivo “Tamaulipas”, en honor a sus serranías costeras, que a su vez tenían su origen toponímico en el pueblo y misión de Tamaholipa, fundado por Fray Andrés de Olmos en el siglo XVIII. La capital del nuevo Estado fue Padilla, pero

Jinete del norte de México
Según un dibujo elaborado por la Comisión de Límites en 1828. El personaje va ataviado a la usanza de los rancheros de los Estados Internos de Oriente. Conforme las crónicas de la época, los habitantes de esta región eran muy hábiles en las faenas de campo, al mimetizarse en el monte espeso de mezquite. Se orientaban de noche con las estrellas y seguían con habilidad el rastro de una huella. Podían aguantar largas faenas y siempre estaban en alerta, sobre todo ante el ataque de los indios de las praderas.

en 1825 se trasladó a Aguayo, nombrada oficialmente Ciudad Victoria, en homenaje al primer presidente de la República, Guadalupe Victoria. La administración del nuevo Estado de Tamaulipas implicó la organización en 1828 de tres unidades departamentales. El Departamento del Norte comprendió a todas las poblaciones situadas a lo largo del río Bravo y a los pueblos aledaños al río de las Conchas, y cuya cabecera fue Reynosa, siendo Juan Nepomuceno Molano su primer jefe político. Sin embargo, debido al acelerado progreso mercantil de Matamoros, pronto la cabecera del Departamento del Norte se cambió allá. A
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Circular de la jefatura del departamento del norte
Al crearse el estado de Tamaulipas y expedirse su Constitución política en 1825, se decidió fraccionar a la entidad en tres departamentos. El departamento del norte correspondía esencialmente a las villas del norte y a San Fernando, Cruillas y Burgos. Originalmente su cabecera se situó en Reynosa, pero debido a la creciente importancia de Matamoros, la jefatura pronto se trasladó hacia el puerto de altura.

partir de entonces y hasta disolverse la organización departamental a fines del siglo XIX, Matamoros fue la cabecera política de las Villas del Norte, y en lo económico fue el hinterland del puerto. En 1821 Reynosa contaba con 3201 habitantes, cifra sensiblemente superior a los 1,191 censados en 1795. Su economía se basaba en la explotación agropecuaria, que en las siguientes tres décadas padeció limitaciones debido a las incursiones depredadoras de los indios de las praderías y a los trastornos derivados de la independencia de Texas, que provocó la ruina de los ranchos ganaderos ubicados entre los ríos Bravo y Nueces.
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En medio de esta crisis, hacia 1837, la municipalidad de Reynosa llegó a contar con 5,346 habitantes. Por cuanto a la propiedad productiva, se reportaba la existencia de 550 sitios de agostadero y 60 ranchos. Los bienes de campo se contabilizaban en 8,100 cabezas de ganado vacuno, 6,150 cabezas de ganado menor de lana, y 60 cabezas de ganado menor de serda. La agricultura, de temporal, que trataba de aprovechar los ancones del río, tenía apenas superficie de 140 fanegas de sembradura, trabajadas con la fuerza de 240 yuntas de bueyes. Por su ubicación en medio de las Villas del Norte y sobre un cruce de los caminos a Texas y Monterrey, había en

Carreta para el transporte mercantil
Al habilitarse el puerto de Matamoros, comenzó un intenso tráfico mercantil en todo el norte de Tamaulipas, con destino principal en la ciudad de Monterrey. Por tratarse de terrenos llanos, la carreta de cuatro ruedas fue el principal medio de transporte de la época, como la que aquí se ve.

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Firma de Juan Nepomuceno Molano
De orígenes familiares enraizados en Coahuila, radicó este personaje en la villa de Reynosa, donde figuró pronto en la política local. Fue jefe político del distrito del norte y más tarde vice gobernador del estado, llegando a estar encargado del despacho del ejecutivo. Tuvo un vínculo familiar directo con el licenciado y general Antonio Canales Rosillo, al estar casado éste con su hermana Refugio. Ambos formaron, junto con Jesús Cárdenas, un grupo de poder que tuvo una gran actuación en el escenario político de Tamaulipas y el noreste de México. Participó en la rebelión federalista de las villas del norte y ocupó diversos encargos administrativos en el gobierno de la entidad. Se desconoce la fecha y lugar de su muerte.

Cuaderno de órdenes estatales
Como da testimonio este expediente, el Archivo Histórico de Reynosa posee un valioso legado documental, especialmente rico y abundante en papeles sobre el siglo XIX. Tal es esta colección de oficios provenientes del Gobierno del Estado.

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Soldado presidial de caballería
Al consumarse la independencia continuó el mismo modelo de organización militar, tal cual lo había sido bajo el ejército realista. Los soldados de defensa de la frontera, o presidiales, fueron un ejemplo en la base de la estructura castrense, caracterizados por su cabalgadura y gran versatilidad de movimiento, justo para combatir a los indios de las praderas.

Reynosa disponibles 160 mulas aparejadas como transporte, así como 100 carretas de servicio. Otra actividad económica era la producción de cal, aprovechando la composición geológi-

Registro de los indios de Reynosa
Considerados por las leyes formalmente como “ciudadanos”, los indios oriundos de Reynosa mantuvieron en la vida independiente la misma situación marginal como en tiempos coloniales. Incluso se debieron levantarse continuos padrones sobre su número, género y edad, como el que aquí se ve, para tener un control sobre ellos.

ca de las lomas vecinas a la villa, y que tenía un buen mercado en matamoros, al desarrollarse en esta ciudad la construcción con ladrillos, por influencia arquitectónica norteamericana. En 1837 existían en Reynosa 30 caleras, de ahí el mote de “caleros” aplicado a sus habitantes por largo tiempo.

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Corrupción aduanal
Con la habilitación del puerto de Matamoros y la irrupción del comercio exterior, el contrabando hizo también su aparición en forma sistemática. En esencia los comerciantes e intermediarios proclives a esta práctica deseaban incrementar sus ganancias, al eludir el pago de los impuestos de importación. En este proceso, la venalidad de los funcionarios fiscales era un hecho, como lo ilustra esta caricatura.

Almoneda pública
Uno de los documentos más abundantes y repetitivos en el Archivo Histórico de Reynosa, son las notificaciones sobre venta de bienes por licitación y puja, como frecuentemente se requería en diversos asuntos judiciales de orden civil. La notificación se hacía en papel sellado, lo que formalizaba la legalidad de la operación y por lo que debía cubrir el correspondiente impuesto. Un ejemplo de almoneda era con frecuencia el remate de ganado mostrenco, capturado en los campos sin el fierro que comprobara su propiedad.

En estos primeros años de la vida independiente, la población de Reynosa padeció también de terribles epidemias. Al igual que gran parte de Tamaulipas y del país, Reynosa fue asolada en 1833 por el Cólera de Morbos. En 1849 nuevamente se presentó esta epidemia, llamada entonces el “Cólera Chico”, afectando a 540 personas, de las cuales murieron 213, lo que da una idea de lo terrible de esta enfermedad infecto contagiosa. De esta época, fines de la década de 1820, se cuenta con el testimonio
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escrito del sabio franco-suizo Jean Louis Berlandier, quien transitó por Reynosa y dejó un testimonio, en especial su impresión de ver su blanco caserío a la distancia, sobre una ondulación del terreno. También fue significativa su observación de los indios naturales que deambulaban a lo largo del río Bravo, sin haberse mezclado con la población mestiza, y que prestaban apoyo en la defensa contra los indios de las praderas, de quienes eran sus acérrimos enemigos.

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de las Provincias Internas en 1776.

urante el avance al norte del río Bravo en la época colonial, los españoles se toparon con numerosas tribus de indios, destacando los apaches, grupo indígena de la familia lingüística ataphascan, pobladora de las grandes praderías de Norteamérica, cuyo modo de vida

Rutas de las incursiones indias
La presencia de los indios de las praderas en el norte de la Nueva España se registró desde el siglo XVII. Más tarde se incrementaría, de tal modo que al momento en que México se independizó, sus incursiones ya habían rebasado el río Bravo. Para ello aprovechaban el desierto de Llano Estacado y el Bolsón de Mapimí, desde donde penetraban en distintas direcciones del norte del país. En la imagen se observa un mapa en el que se observan los derroteros que seguían para depredar en los estados de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, según lo consignó la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte en 1873. Esta dura realidad se prolongó en la región a lo largo de casi todo el siglo XIX.

errante se ligaba a la cacería del bisonte (ó búfalo). Los Apaches eran muy guerreros y desde un principio establecieron un frágil equilibrio entre la guerra y la paz con los españoles, situación que se hizo cotidiana en Septentrión de la Nueva España. Este conflicto crónico se agudizó a partir del siglo XVII, al aparecer en el escenario

un nuevo grupo indígena, los Comanches, pertenecientes a la familia lingüística Shosona, que enseguida chocaron y empujaron a los Apaches sobre los asentamientos novohispanos. En el siglo XVIII y al aumentar las incursiones de los indios de las praderías, que se desplazaban con agilidad al disponer de caballos, el gobierno español reforzó el sistema de defensa basado en presidios de frontera, hasta constituir la Comandancia En el norte del Nuevo Santander los ataques de Apaches y Comanches se dejaron sentir a fines del siglo XVIII, en buena medida porque los indios acudían a apropiarse de la caballada mesteña que pastaba entre los ríos Bravo y Nueces. Como medida de defensa, el gobierno de la provincia y la Comandancia de las provincias Internas de Oriente establecieron en Laredo la Tercera Compañía Volante del Nuevo Santander, con la misión de impedir el paso a los indios, estuvo integrada con hombres proveniente de todas las Villas del Norte, Reynosa incluida. Si bien este aparato defensivo pudo
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contener la amenaza, al ocurrir la guerra de insurgencia sufrió una profunda desarticulación, lo que permitió a los indios avanzar inconteniblemente sobre las inermes provincias del Septentrión de la Nueva España. Al consumarse la independencia nacional el problema de los indios de las praderías se incrementaría para los nacientes estados del Noreste, ya que estos grupos fueron estimulados por los colonos angloamericanos que avanzaban hacia el Oeste del Mississippi, al negociar con ellos el botín de sus depredaciones a cambio de armas, alcohol y otros productos, con lo que se aumentó el grado de peligrosidad de sus incursiones, al tener principalmente un propósito de lucro. Estudios antropológicos aseguran que los indios de las praderías

invadían el territorio mexicano también para acopiarse de peyote, planta sagrada para ellos; así como para tomar cautivos a mujeres y niños, a quienes integraban a sus comunidades. A partir de la independencia de Texas en 1835, las incursiones e los indios se hicieron más constantes y terribles, aprovechando la frontera indefinida que se originó a causa de este conflicto. A partir de entonces cruzaban sin dificultad grandes contingentes hacia el sur del río Bravo, penetrando hasta el norte de Zacatecas y San Luís Potosí. Para las Villas del Norte de Tamaulipas la guerra india se convirtió en una terrible pesadilla que produjo numerosas muertes, elevadas pérdidas económicas y la angustia por el secuestro de personas. Desamparados por el ejército nacional,

Ranchería apache
Los indios de las praderas, apaches y comanches, eran originarios de las grandes llanuras de Norteamérica. Tenían un modo de vida casi nómada, con un sedentarismo estacional, de ahí el uso del tipi, que era una tienda cónica transportable, hecha con troncos delgados de madera como soporte, cuya estructura se forraba con pieles de bisonte, formando así en cualquier parte pequeños asentamientos, apoyados en la movilidad de sus caballos. Estimulados por el robo de ganado, sus ataques pronto adquirieron una gran violencia, secuestrando incluso mujeres y niños. También conocieron el uso del peyote al llegar a la región, lo que motivaba sus incursiones hacia el norte de México.

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que era incapaz de enfrentarse a un enemigo tan escurridizo, sus habitantes organizaron la autodefensa, aunque en ocasiones tuvieron que lamentar varios dolorosos acontecimientos, como el ataque en 1844 a la ranchería de Los Moros, municipalidad de Guerrero, o el fin de la vida ranchera entre los ríos Bravo y Nueces. Al definirse la frontera internacional entre México y Estados Unidos en 1848, prácticamente cesaron las incursiones de los indios de las praderías al norte de Tamaulipas. Visto en perspectiva, puede decirse que la lucha contra los indios de las pra-

deras acrisoló el carácter de la sociedad norteña de México, cuya incidencia estuvo presente desde la época colonial hasta fines del siglo XIX, ya que si bien los ataques menguaron en el bajo Bravo al mediar ese siglo, los confines de Chihuahua y Sonora se verían asolados por casi media centuria más. De esta forma es explicable la existencia de comunidades armadas en cada pueblo de la región, lo que a su vez permitió su inmediata movilización militar en acciones como la revolución de Ayutla, la Reforma, la Intervención Francesa y en último caso, durante la revolución que estalló en 1910.
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Cacería del cíbolo a caballo
Los indios de las praderas se apropiaron del caballo mesteño y lo incorporaron a su modo de vida. Esto les proporcionó una gran movilidad y la capacidad de perseguir a las grandes manadas de bisontes, búfalos o cíbolos que pastaban en las grandes llanuras de Norteamérica. De hecho gran parte de su sustento y economía cotidiana la soportaban en los productos derivados de este enorme rumiante, tales como vestido, alimento, protección de la intemperie, cuerdas para arco, adornos rituales y otros. Al seguir las rutas cíclicas de los bisontes, los indios de las praderas se fueron acercando paulatinamente al norte de México, hasta que su presencia se convirtió en una grave amenaza.

Texas en 1822
Elaborado por Esteban Austin, cuyo padre Moisés fue el primer colono angloamericano a quien se le concedió autorización expresa para poblar Texas. Es un mapa primitivo, pero muestra los principales rasgos geográficos y características de los fértiles suelos de esta remota provincia mexicana, apetecida por las ambiciones expansionistas estadounidenses.

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más tarde a México le tocó cosechar.

na de las herencias más pesadas que recibió México de su pasado colonial fue la amenaza del expansionismo de los Estados Unidos, que desde el principio del siglo XIX codició los territorios septentrionales del imperio español. Este nuevo país, que emergió de las

llamadas Trece Colonias inglesas en el Nuevo Mundo, tuvo varias ventajas iniciales a su favor, como fue haber experimentado una corta guerra de emancipación y recibir el reconocimiento como nación libre y soberana al poco tiempo por parte de su antigua metrópoli, al tiempo que Europa se veía envuelta en severos conflictos bélicos y revoluciones políticas. Ello le proporcionó tiempo para probar sin interferencias su sistema de gobierno republicano y federal, adquiriendo pronto seguridad en sí mismo y aún la posibilidad de expandirse al Oeste de los Montes Apalaches, gracias al rápido incremento demográfico, estimulado por la creciente migración europea. Esta dinámica se fortaleció con la adquisición de la Luisiana de manos de Napoleón en 1804 y después obtuvo la península de la Florida, que España fue incapaz de conservar, siendo forzada además a firmar un tratado de límites con los Estados Unidos en 1819, que fijó como linderos el río Sabinas, lo que permitió a los colonos angloamericanos penetrar a Texas con la tolerancia de las autoridades novohispanas, tal como lo hizo Samuel Austin y su hijo Esteban, sembrando la semilla del separatismo que La Nueva España, por el contrario, había sufrido en las postrimerías coloniales de severos controles fiscales por parte de su metrópoli que descapitalizaron a sus fuer87

Arenga de la comandancia de los Estados de Oriente
Al consumarse la independencia de México, la antigua jurisdicción militar en el noreste se convirtió en la Comandancia de los Estados Internos de Oriente. Sin embargo, ahora sus problemas eran mucho mayores, al incrementarse las depredaciones de los indios de las praderas y, sobre todo, por la avalancha de los angloamericanos sobre Texas.

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Esclavitud sureña
Muchos de los colonos angloamericanos que ingresaron a Texas vinieron con sus esclavos negros. Esa fue la base de su rápida prosperidad, lo mismo que sus vínculos con su país de origen. Al estar abolida la esclavitud en México, su presencia representó un espinoso problema legal. En la imagen, venta de esclavos negros en un mercado de Estados Unidos.

Texas en 1835
Mapa elaborado sobre el patrón de observaciones geográficas y astronómicas realizadas por la Comisión de Límites a cargo del general Manuel Mier y Terán hacia 1828. Más tarde se le añadirían las localizaciones de cada una de las grandes concesiones de tierras hechas a varios empresarios colonizadores, en su mayoría de origen estadounidense, como se aprecia.

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zas productivas, sufriendo una larga y sangrienta guerra insurgente que acabó por arruinar su sistema económico. En el contexto mundial, la independencia de México coincidió con una paz europea que motivó a España a intentar la reconquista, como lo hizo en 1829. Esta nueva nación también fue presa del emergente capitalismo mercantil, atraído por la fama de la plata mexicana, estableciendo enclaves económicos que se convirtieron en poderosos factores de influencia sobre la política interna de México en las primeras décadas de la vida independiente. A los problemas de orden nacional, en el Norte de México se sumaban la escasa densidad de la población, el raquítico incentivo al desarro9llo económico y el terrible flagelo de los indios de las praderías. Era tan poca la articulación de estas áreas periféricas con el núcleo del país que el gobierno nacional organizó una Comisión de Límites en 1828 para recabar información sobre la frontera septentrional, a cargo del general Manuel Mier y Terán, quien se alarmó por los numerosos colonos extranjeros radicados ya en Texas, superando a la población nativa, y que tarde o temprano, como pronosticó, se convertirían en un conflicto a la soberanía nacional. En un intento para retener la provincia, Terán instaló guarniciones, pero estas se desintegraron por los conflictos políticos de 1832-33.

La independencia de Texas finalmente ocurrió en 1835, al tomar como pretexto los colonos angloamericanos la implantación de la República central, cuando ellos habían recibido sus primeras mercedes de tierras del gobierno absolutista español, así como grandes concesiones del gobierno de México, como la tolerancia a la esclavitud de los negros, la exención de impuestos y otras franquicias. Lamentablemente y luego de una pésima campaña militar, el Presidente Antonio López de Santa Anna fue derrotado por Samuel Houston a orillas del río San Jacinto y para salvar la vida, firmó un deshonroso e ilegal tratado que los texanos aprovecharon como argumento para reclamar límite al río Bravo y que a partir de 1845 se convirtió en el Casus belli que esgrimió Estados Unidos para iniciar su guerra de intervención contra México. Otra de las consecuencias de los acontecimientos en torno a la independencia de Texas fue de carácter económico, lo que influyó notablemente en el norte de Tamaulipas. Por lo pronto el comercio con la provincia infidente se prohibió, cuando antes producía pingües ganancias, en tanto que los ranchos situados en la Franja del Nueces se vieron amenazados por la era de incertidumbre que comenzó a imperar, al no ser reconocida por México la independencia de Texas.
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Manuel Mier y Terán
Militar e ingeniero. Nació en la ciudad de México en 1789. Se unió a la lucha insurgente, donde tuvo una participación relevante. En 1827-28 dirigió la Comisión de Límites con los Estados Unidos y se alarmó por la posible pérdida de Texas. Lo quiso remediar al encargarse como comandante de los Estados Internos de Oriente. Al fracasar, se suicidó en 1832.

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mente su ritmo de vida; sin embargo, su presencia ayudó a confirmar la unidad nacional en una región periférica amenazada por la intervención extranjera. El nuevo nombre de esta falange fue Ejército del Norte con sede en Matamoros, donde obtenía su financiamiento de la aduana marítima; empero, tuvo serios problemas para mantenerse, debido a que las repercusiones de la independencia de Texas mermaron notablemente el comercio exterior por este puerto, que además, los intereses proteccionistas del centro del país intentaron clausurar, disminuyendo en consecuencia más su movimiento. La crisis económica ocasionó el despoblamiento de Matamoros, mientras que las Villas del Norte, como Reynosa, redujeron sensiblemente su nivel de subsistencia, ya de por sí severamente golpeado por las sequías y los ataques de apaches y comanches, que no eran cometidos por el ejército regular, obligando a los pueblos a su autodefensa. Esta situación originó, a contracorriente de la prohibición militar, que sus habitantes recurrieran al contrabando en Texas, lo que aprovecharon algunos comerciantes angloamericanos, como Henry Kinney, que estableció un negocio mercantil en Corpus Christi, ante el vacío mexicano en la franja del Nueces. En el plano político, las emergentes élites locales fueron desplazadas de sus posiciones de mando al implantarse la República Central. A partir de entonces, el De91

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n obediencia a Santa Anna, a pesar de su cautiverio, la mayoría del Ejército de Operaciones sobre Texas, aún intacto, se replegó a la línea del río Bravo y allí se mantuvo durante diez años, en espera de recuperar el territorio perdido. Como era natural, al acantonarse este contingente en unas comunidades fronterizas en formación, alteró profunda-

Antigua Ciudad Guerrero
Conocida originalmente como villa de Revilla, fue una de las fundaciones hechas por José de Escandón a orillas del río Bravo, en 1750. Con la independencia, fue nombrada en honor del general Vicente Guerrero. Fue un activo centro ganadero y mercantil en el segundo tercio del siglo XIX, tocándole estar en la línea de combate durante la conformación de la frontera con los Estados Unidos, siendo asolada por ataques de los texanos e indios de las praderas. Aquí un mapa a fines de esa centuria, que muestra su estructura urbana. En 1950 fue abandonada al construirse la Presa Falcón. Hoy en día sus vestigios son un valioso patrimonio cultural del estado de Tamaulipas.

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Texanos navegando en el Bravo
Singular estampa de la expedición punitiva texana que incursionó en las villas del norte de Tamaulipas en el invierno de 1842. Luego de ocupar Laredo, sus fuerzas se dividieron. Una parte retornó a Béjar y otra avanzó río abajo. De ellos, unos avanzaron por tierra sobre la margen izquierda y otros navegaron por el río tras robarse unos botes. Al final, todos fueron derrotados completamente en la villa de Mier.

partamento del Norte de Tamaulipas se convirtió en Prefectura Política, con cabecera en Matamoros, funcionando Reynosa como Subprefectura. Sin embargo, ello no satisfizo a los grupos políticos de la región, que ya para entonces tenían como líderes al licenciado Antonio Canales Rosillo, a Juan Nepomuceno Molano y a Jesús Cárdenas. La inconformidad afloró en noviembre de 1838 con una rebelión federalista de las Villas del Norte, al mando del licenciado Canales, que inicialmente arrinconó en Matamoros al Ejército del Norte. Como medida de supervivencia, los rebeldes fronterizos buscaron en Texas armas, mercenarios y refugio eventual, que los llevó a ser considerados traidores, cuando en realidad enca92

Circular de la Subprefectura de Reynosa 1841
Conforme la Constitución política del estado de Tamaulipas de 1825, la entidad se dividió en tres departamentos político-administrativos: norte, centro y sur. Durante la república central, los departamentos se transformaron en prefecturas. La prefectura del norte tenía su cabecera en la ciudad de Matamoros, en tanto que la villa de Reynosa figuraba como una dependencia de ella: la subprefectura.

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bezaban un movimiento federalista radical, caracterizado por moverse en una frontera internacional en formación de lo que ellos, pragmáticamente, tenían plena conciencia. A fin de fomentar la división entre los mexicanos, la prensa texana y de Nueva Orleáns aseguró que los fronterizos deseaban crear la República del Río Grande. Finalmente, al no poder seguir sosteniendo sus relaciones en Texas, pero luego de haber demostrado su resistencia y capacidad de organización, los rebeldes negocia93

Antonio Canales Rosillo
Originario de Monterrey, nacido en 1802. Desde joven residió en el norte de Tamaulipas, entidad en la que hizo una larga carrera política y militar. En 1838 se rebeló contra la república central y obtuvo por un tiempo beligerancia en Texas. En 1842 participó en la batalla de Mier junto al general Pedro Ampudia. Más tarde estuvo presente en la batalla de Palo Alto y Resaca de la Palma, combatiendo con guerrillas al ejército estadounidense. Fue gobernador de Tamaulipas y fundó la villa de Miquihuana, donde murió hacia 1870.

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Circular de la Subprefectura de Reynosa 1844
Los prefectos y subprefectos fueron autoridades intermedias entre el gobernador y los ayuntamientos. Esto ocurrió durante la república central, entre 1835 y 1846, cuando los estados fueron convertidos en departamentos y sus gobernadores designados desde la ciudad de México. A su vez, desaparecieron la mayoría de los ayuntamientos a nivel local, de ahí la gran autoridad que ejercieron estos funcionarios.

Pedro Ampudia
Nació en La Habana en 1805. Llegó a México como alférez en 1821, adhiriéndose al Plan de Iguala. Ya mexicanizado, se incorpora al ejército donde asciende hasta general. En 1842 derrotó a una expedición punitiva texana en la villa de Mier y en 1846 defendió a la ciudad de Monterrey contra el ejército estadounidense. También fue gobernador de Nuevo León.

al ser derrotada y obligada a rendirse ron un armisticio con el gobierno central en 1840. De 1841 a 1842 fue el período más álgido de la frontera indefinida, al ocurrir varios enfrentamientos, entre ellos una expedición texana a Nuevo México que terminó en estrepitoso fracaso y la batalla de Lipantitlán, a orillas del río Nueces, donde las milicias de las Villas del Norte dispersaron una base texana. Ante tales hechos, el presidente Samuel Houston alentó la organización de una fuerza punitiva contra el norte de Tamaulipas, lo que intentó sin éxito, en el caserío de Mier, el 26 de diciembre de 1842. El aplastante resultado de esta acción de armas produjo un profundo resentimiento en Texas e hizo patente su incapacidad de efectuar contra México operaciones militares de envergadura. A pesar de reconocer inmediatamente los Estados Unidos la independencia de Texas, su anexión se postergó por asuntos políticos, vinculados a la disputa de equilibrios entre los estados norteños abolicionistas y los sureños esclavistas. Un lustro después,
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durante la presidencia de John Tyler, la cuestión volvió a ser considerada, no sin provocar nuevamente posiciones encontradas, por el mismo tema de la esclavitud. Pero, al ver cancelada la posibilidad de ejercer un segundo período presidencial, Tyler se decidió por ejercer sus competencias ejecutivas para resolver las controversias y lograr, a un día de entregar su mandato, que se autorizara la anexión de Texas.

Ocupación de Corpus Christi
Tras la anexión de Texas a Estados Unidos en 1845, éste país hizo suyas las reivindicaciones territoriales texanas hasta el río Bravo. De ahí la ocupación del ejército estadounidense de la margen derecha del río de las Nueces, con el fin de provocar la guerra con México, ya que ese territorio era parte de Tamaulipas.

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no Pacífico, e hizo suyas las demandas de Texas de fijar su límite en el río Bravo, por encima de los derechos territoriales de Tamaulipas que llegaban hasta el río Nueces. Con tal motivo, a fines de 1845 un ejército norteamericano al mando del general Zacarías Taylor acampó en la bahía de Corpus Christi, avanzado después a Matamoros. El estallido de las hostilidades ocurrió cuando una partida mexicana dispersó a unos dragones norteamericanos en el paraje de Carricitos, que fue el pretexto para que Estados Unidos declarar la guerra a México. Enseguida tuvieron lugar las batallas de Palo Alto y Resaca de Guerrero, el 8 y 9 de mayo de 1846, siendo derrotado el Ejército del Norte al mando del general Mariano Arista, quien evacuó el norte de Tamaulipas a los pocos días. La noticia estremeció a los ayuntamientos de Matamoros y las Villas del Norte, que con el objetivo de la inminente ocupación extranjera, esgrimieron el derecho del just gentium para mantenerse en funciones, lo que respetó el general Taylor. El ejército americano entró a Reynosa en junio de 1846 y en ella mantuvo una guarnición durante dos años. En este tiempo, la población fue testigo, primero de los preparativos del invasor para avanzar rumbo a Monterrey, tanto por tierra como por vía fluvial, a través de vapores (steamboats); después, el ayuntamiento sufrió diversas presiones, ya que grupos de soldados mexicanos segregados vagaban por los campos manteniéndose
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on la anexión de Texas a los Estados Unidos. La guerra contra México se hizo inevitable, al predominar los designios expansionistas inspirados en el Destino Manifiesto, que se reafirmaron al acceder James Polk a la presidencia, y proponerse durante su mandato extender el dominio norteamericano hasta el Océa-

Zacarías Taylor
Nació en Virginia en 1784. Fue un militar de carrera. En 1845 avanzó a Texas, con la encomienda de iniciar la guerra con México. Venció al Ejército del Norte cerca de Matamoros y en Monterrey. En 1847 libró la batalla de la Angostura frente a Santa Anna. Fue presidente de Estados Unidos; falleció en funciones en 1850.

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Batalla de Palo Alto
Tras avanzar el general Zacarías Taylor desde Corpus Christi y situarse frente a Matamoros, la guerra pronto dio inicio formal. El general Mariano Arista llegó para combatirlo, pero el factor sorpresa se disipó al demorar en el cruce del río Bravo. Finalmente, ambos ejércitos quedaron frente a frente en la llanura de Palo Alto, el 8 de mayo de 1846. un reducto indomable de los indios Pames y Jonaces, con el apoyo de los franciscano del Colegio de San Fernando de México,

del pillajes, hostilizando eventualmente a los norteamericanos, que a su vez les exigían su exterminio. Otros, acusaban a la población de no tener sentimientos patrióticos, por tolerar la presencia del enemigo y a cambio solicitaban dinero con el argumento de usarlo en la resistencia. También hubo que soportar los ultrajes de los voluntarios texanos, que recorrían los ranchos robando ganado. Por su parte el general Antonio Canales mantuvo una guerrilla que atacaba las comunicaciones enemigas, e intentó controlar el contrabando propiciado por
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los americanos para financiar sus gastos de guerra. En este tiempo tampoco se pudo solemnizar en Reynosa el retorno al sistema federal y la promulgación de la nueva constitución de Tamaulipas, que si bien el enemigo no lo prohibió expresamente, por prudencia se abstuvieron sus autoridades. El 4 de julio de 1847 la guarnición invasora celebró el día de la independencia de los Estados Unidos con un desfile militar a lo largo de la calle real (Hidalgo), que culminó en la plaza de armas. En previsión a una ocupación prolongada, el
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Plano de batalla de Palo Alto
De acuerdo a los cánones bélicos de la época, el Ejército del Norte y las fuerzas estadounidenses se situaron en paralelo para dar lugar a la batalla, como lo muestra este plano, elaborado en base a un bosquejo de Jean Louis Berlandier. En general la batalla fue un duelo de artillería, con ventaja para los invasores en virtud de su equipo más moderno. Un intento de avance de caballería mexicana fue frustrado y luego un incendio del pastizal de la llanura inmovilizó a ambos contendientes. Al caer el día, ninguno de los dos ejércitos enfrentados podía proclamarse vencedor.

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Batalla de la Resaca de la Palma
Al retirarse rumbo a Matamoros, el general Arista acampó junto a un cuerpo de agua, cruzado por un estrecho camino. Pero al día siguiente fue atacado vigorosamente por sorpresa por los estadounidenses, sin poder reaccionar con diligencia. Esto desbandó al cuerpo de su ejército, que acabó completamente derrotado. En consecuencia, Matamoros se abandonó sin combatir.

ejército americano acabó por administrar las funciones públicas de la villa. Mientras tanto, a nivel nacional, los norteamericanos lograron ocupar el Noreste, pero cambiaron de estrategia para apoderarse del centro neurálgico del país, al desembarcar en Veracruz y ascender directamente a la altiplanicie mexicana, cuya capital tomaron el 16 de septiembre de 1847, luego de vencer una heróica pero inútil resistencia. El fin de la guerra se formalizó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el 2 de febrero de 1848. Sin embargo, la desocupación del norte de Tamaulipas dilató cinco meses, tiempo en el que paulatinamente las autoridades locales fueron recuperando sus facultades. En Reynosa la administración norteamericana terminó el 8 de julio de ese año, cuando el señor Guillermo Estil entregó las funciones del cobro de alcabalas, contribuciones directas y otros ramos, para enseguida pasar el vado del río Bravo con las últimas tropas extranjeras. Con la adquisición de los territorios del norte de México y su correspondien-

te acceso amplio al Océano Pacífico, los Estados Unidos adquirieron una dimensión continental que sentó las bases de su fuerza como potencia imperialista, que habrían de ejercer desde entonces en todos los rincones del mundo, un poderío que, a pesar de sus altibajos, se mantiene hasta nuestros días. Para México la experiencia de la guerra provocó una profunda crisis política que catalizó la cristalización definitiva de un proyecto viable de país, aunque este proceso debió transitar todavía por casi dos décadas de enfrentamientos sin cuartel entre los partidos conservador y liberal.

Campamento americano en Camargo
Luego de las batallas de Palo Alto y la Resaca de Guerrero, los invasores norteamericanos ocuparon Matamoros. El siguiente paso era atacar Monterrey, para lo cual requerían de toda una logística que incluía ocupar las villas del norte y de allí al centro de Nuevo León. Entonces Reynosa fue ocupada por el invasor, en tanto que Camargo se convirtió en un depósito de guerra, hasta donde llegaban los trenes de carros o los vapores de río, llevando los pertrechos, armas y víveres. También allí sufrieron de muchas bajas, pero no en batalla, sino a consecuencia de la disentería, lo que diezmó al ejército de Zacarías Taylor, lo que hizo tambalear su ofensiva al interior de México.

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Circular de la Jefatura Política del Norte
Con la reimplantación del federalismo en 1847, en plena guerra de intervención americana, fueron derogadas las prefecturas, en tanto que los estados y municipios recobraron muchas de sus prerrogativas políticas y administrativas. De ahí la reinstalación de la jefatura política del norte de Tamaulipas.

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l término de la guerra de intervención norteamericana y de la firma del tratado de paz, México tuvo que ceder un poco más de la mitad de su territorio a los Estados Unidos, definiéndose la frontera a partir de la boca del río Bravo hasta Paso del Norte, Chihuahua, y de allí, horizontalmente, por el

paralelo 32 a través del desierto, hasta el Océano Pacífico, línea que en 1854 se modificó con la venta de la Mesilla a los Estado Unidos. Para Tamaulipas, el tratado de paz significó la mutilación de una tercera parte de su territorio, unas 4 000 leguas cuadradas, situado entre los ríos Bravo y Nueces, que era donde se ubicaban los ranchos y agostaderos más extensos de los vecinos de Matamoros y las Villas del Norte, perteneciendo en lo sucesivo al sur de Texas. Estimaciones de la época calcularon que el precio de este espacio era de 25 millones de pesos, que nunca fueron pagados, a pesar del reclamo de indemnización promovida por el gobierno de Tamaulipas. Además, las pérdidas en ganado y bienes de campo alcanzaron los siete millones de pesos, más los dos millones de caballos mesteños que pastaban es este espacio. La jurisdicción de Reynosa perdió la parte situada a la izquierda del Bravo, donde se localizaban las porciones 38 a la 80 y una sección de los ejidos de la antigua Reynosa, lo mismo que importantes rancherías, formadas por las mercedes de tierra que los gobiernos colonial y mexicano, como San Salvador del Tule, Santa anita, las Mesteñas-Pititas-El Abra, La Blanca, Santa Equiteria, El Alazán, San Juan de Carricitos, Llano Grande y otros. Pérdidas muy significativas para Reynosa fueron las Salinas del Rey, cuyos yacimientos formaban
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La pérdida de la franja del Nueces
Mapa que muestra el segmento territorial entre los ríos Bravo y Nueces, que de acuerdo al Tratado de Guadalupe Hidalgo, se integró a Estados Unidos.

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Roba vacas en acción
El abigeato fue una práctica delictiva en el norte de Tamaulipas y el sur de Texas, una vez que se estableció la frontera. Sus motivaciones eran diversas, al proliferar las bandas de hombres armados y sin ley, siendo el noreste de México la región más afectada. Los nuevos colonos angloamericanos utilizaron el abigeato contra los ranchos de los mexicanos, a fin de presionarlos a vender sus tierras. Paralelamente, financiaban bandas para robar ganado en México, floreciendo las propiedades de los recién llegados.

Comunicación de la Comisión de Límites
El Tratado de Guadalupe Hidalgo estipuló que tanto México como Estados Unidos nombrarían sus respectivas comisiones de límites para formalizar en el terreno la nueva frontera internacional. En el caso del extenso tramo de Paso del Norte a la boca del río Bravo, el cauce más profundo sería el límite. En la imagen, un oficio del comisionado estadounidense al alcalde de Reynosa.

parte destacada en la economía ranchera del norte de Tamaulipas. La definición de la frontera trajo igualmente el inmediato establecimiento de la población de Edinburg, frente a Reynosa, que se integró a la nueva cadena de poblaciones norteamericanas a lo largo del río Grande, desde Brownsville a Laredo, que incluía a Río Grande City, Roma y Zapa104

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Contrabandistas cruzando el Bravo
Otra repercusión directa al delinearse la frontera en el río Bravo, fue el comercio ilegal o contrabando, a mucha mayor escala del que antes provenía del puerto de Matamoros. Ahora había una oferta mercantil extranjera del otro lado del río, a precios muy accesibles, en tanto que en la orilla mexicana el abasto interno no existía; en cambio los aranceles de importación eran muy elevados y la fiscalización rigurosa. De ahí el contrabando, no solo para el consumo inmediato, sino para introducir mercancías al interior del país.

ta. Edinburg se constituyó en la cabecera del condado de Hidalgo y hasta las primeras décadas del siglo XX fue la única población importante en su jurisdicción. Aunque el sur de Texas mantuvo en la segunda mitad del siglo XIX un predominio de población de origen mexicana, el poder político recayó en los anglosajones, llegados a la región deseosos de hacer rápida fortuna en una frontera que distó de mantenerse tranquila en las primeras décadas que siguieron a su formación. Este ambiente de inestabilidad, aunado a la pretendida superioridad que manifestaban los anglosajones, interesados aún en

un mayor botín territorial a expensas de México, originó que se cometieran numerosos hechos de violencia contra los habitantes del norte de Tamaulipas, en flagrante violación al tratado de paz, como el filibusterismo y el abigeato. El filibusterismo se caracterizó por ataques de bandas armadas a territorio mexicano, con intenciones de pillaje y abierta hostilidad, recubiertos con un tinte político. En 1853 Reynosa fue víctima de la incursión de N.P. Norton, juez del condado de Starr, quien al frente de cuarenta norteamericanos y diez mexico-texanos, asaltó la población el 26 de marzo de 1853, tomando como rehén a su alcalde, Trinidad Flores, y a
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otras personas, a los que amenazó con fusilar si no recibía treinta mil pesos; pero ante la ausencia de esa cantidad, acabó por conformarse con dos mil pesos, más el robo de caballada y otros bienes que sustrajeron de varias casas. El abigeato fue activamente promovido por personajes distinguidos del sur de Texas, que formaron gavillas que cruzaban el Bravo para robar ganado, contando a su favor con la indiferencia de las autoridades norteamericanas para evitar estos delitos organizados, desde el territorio de los Estados Unidos, siendo un lucrativo medio para la creación de grandes fortunas, como la del famoso ganadero Richard King.

El noreste a mediados del siglo XIX
Según se aprecia en este magnífico mapa de la Comisión Pesquisidora de la Frontera Norte. Tamaulipas ha perdido la franja del Nueces, lo mismo que Coahuila una porción de la margen izquierda del Bravo. Nuevo León aún no colinda con el río, sino que lo hará hasta 1892. Se trata del nuevo noreste mexicano, en una nueva relación internacional con Texas.

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espués de la mutilación territorial de la Franja del Nueces y de la evacuación del ejército norteamericano, el norte de Tamaulipas entró en una fase de reorganización política y militar. Al estar vigente el sistema federal, se reinstaló la jefatura política, con sede en Matamoros, y los

ayuntamientos volvieron a tener vida propia. Por su parte, la Defensa de la frontera tuvo nuevas adecuaciones, al desaparecer el Ejército del Norte, situándose principalmente la brigada del general Francisco Ávalos, quien se hizo cargo del Distrito Norte de Tamaulipas hasta 1853, cuando al acceder al gobierno nacional Antonio López de Santa Anna, la región estuvo militarmente a cargo del general Adrián Woll, quien fungió como gobernador de Tamaulipas. En esa época de la posguerra y de acuerdo al censo de Apolinar Márquez, en 1853 Reynosa teína en su jurisdicción un total de 4,766 habitantes, que de acuerdo a una clasificación étnica de sus pobladores, 1,500 eran “europeos”, 2,900 individuos de composición “mixta de europeo e indígena”, eran 86 de composición “mixta de indígena y africana”, y 100 de composición “mixta de europeo y africana” y 200 “indígenas” autóctonos; aparte, dos extranjeros vivían en esta comunidad, un francés y un ciudadano de la Gran Bretaña. La ganadería continuaba como la base económica registrando un censo de 2,300 cabezas de ganado bovino y el mismo número de ganado caballar, más 10,111 ovejas y 2,115 cabras; actividad que ocupaba a 80 sirvientes y otros tantos vaqueros. La agricultura era de 130 fanegas de sembradura, treinta de ellas de frijol, que reportaba un valor anual de ·3,600; y cien fanegas
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Circular de la Prefectura del Distrito del Norte
A raíz de la post guerra, México tuvo una serie de turbulencias políticas que posibilitó el retorno al poder de Antonio López de Santa Anna. Éste impuso un régimen dictatorial y cuasi monárquico, al llamarse como “alteza serenísima”. Por tanto el país volvió a centralizarse, retornando la vigencia de las prefecturas políticas y la disminución de los poderes locales. En la imagen, una circular de la prefectura del norte a las autoridades de Reynosa.

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José María Carvajal
Oriundo de San Antonio de Béjar. Se educó en los Estados Unidos y abrazó al protestantismo. Participó en diversos cargos públicos en Texas y por un tiempo apoyó su independencia. Se adhirió a la rebelión federalista de las villas del norte y se mantuvo en la región. En 1851 organizó un movimiento armado bajo el plan de la Loba, que pudo haber servido a los intereses expansionistas estadounidenses. Más tarde se unió a la causa liberal mexicana.

de maíz que reportaba al año un valor de $2,000. El monte también hacia un aporte a la economía local, al generar ganancias de $2,670 al año por concepto de extracción de leña, además de la cacería de unos 200 venados y 300 jabalíes. El comercio era pequeño, reducido a 11 tendajos, 2 de tiendas de géneros y una tienda mixta de abarrotes, más una panadería y un billar.

En 1854 y al estallar la revolución de Ayutla, el norte de Tamaulipas, como el resto del país se vio sacudida por una encarnizada guerra civil contra la dictadura santannista. Los opositores al régimen comenzaron sus preparativos en territorio americano, donde organizaron una junta revolucionaria en Brownsville, dirigida por brillantes liberales como Melchor Ocampo y Pon108

ciano Arriaga, mientras que la representación local estuvo a cargo de Juan José de la Garza. En abril de ese año se dio la rebelión de Lampazos, Nuevo León, encabezada por Santiago Vidaurri quien se apoderó de Monterrey, autoproclamándose dirigente del movimiento liberal en el Noreste. Enseguida Juan José de la Garza tomó Guerrero, Mier y Camargo, e intentó envolver al general Woll en

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Circular de la Brigada Garza
Sorprendido por el pronunciamiento de Santiago Vidurri estando en el sur de Texas, el licenciado Juan José de la Garza también se apresuró a rebelarse contra la dictadura de Santa Anna. Sin embargo, el emergente hombre fuerte de Nuevo León sólo aceptó que se subordinara a él como segundo en jefe del Ejército Restaurador de la Libertad, desconociendo igualmente los planes políticos de la Junta de Brownsville, integrada entre otros por Melchor Ocampo.

Reynosa, quien al intuir esta operación, se replegó a Matamoros, una plaza prácticamente inexpugnable. No obstante, las fuerzas de la brigada Garza lograron derrotar completamente en el paraje de Piedra Agujerada, al sur de Reynosa, a una columna de 130 dragones al mando de Pedro Quintero, en donde fusilaron a Lázaro Farías y Crescencio Loza, esbirros de la dictadura.

Con el derrocamiento de santa Anna en 1855, el país comenzó la construcción de una república federal basada en los principios liberales, tal como se plasmó en la Constitución de 1857. Sin embargo, hubo una reacción conservadora que sumergió al país en la guerra de reforma, en la que se impusieron las fuerzas liberales. Sin embargo, el partido conservador bus109

có el apoyo extranjero y entre 1861 y 1867, México sufrió la Intervención Francesa, que impuso al Imperio de Maximiliano. Lejos de caer en el desaliento, los liberales mexicanos organizaron una tenaz resistencia, como decididamente se hizo en el norte de Tamaulipas, hasta finalmente derrotar a la injerencia extranjera.

Las riberas del río Bravo
Con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, en 1848 el río Bravo se hizo el límite internacional entre México y Estados Unidos. Ello también implicó se convirtiera en un punto de intenso intercambio comercial, en virtud de la activa dinámica mercantil que caracterizaba a las nuevas poblaciones fronterizas estadounidenses, así como por las enormes demandas de mercancías que se hacía desde el lado mexicano. De ahí que surgiera el contrabando a gran escala, ya que los impuestos aduanales mexicanos a la importación de mercancías eran rígidos y excesivos.

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poder central.

l definirse la frontera, el norte de Tamaulipas quedó directamente en contacto con la economía de los Estados Unidos, haciendo imposible la permanencia de los aranceles obsoletos del sistema fiscal mexicano para normar el flujo mercantil que se generó de norte a sur a partir de ese momento.

A pesar de ello, el gobierno nacional no cambió su política proteccionista, sin considerar que los pueblos de la frontera norte se encontraban desvinculados de los centros productivos del país; además fue incapaz de aplicar una tarifa arancelaria compensatoria al desequilibrio económico que se experimentaba en la región, y por el contrario, se limitó a expedir en 1849, el paliativo de un permiso temporal para la importación de víveres libre de impuestos. Como era de esperarse, el contrabando floreció no solo para abastecer a los pueblos fronterizos, sino que las mercancías eran introducidas a todo el Norte y aún hasta la feria de San Juan de los Lagos y la propia capital del país. En respuesta, el gobierno nacional creó el Contrarresguardo de Nuevo León y Tamaulipas en 1850, una corporación aduanal militarizada cuyo objetivo era impedir a toda costa el comercio ilegal, generándose continuos hechos de violencia entre contrabandistas y los agentes fiscales, con saldo de muerte en ambas partes y enconos que polarizaron la animosidad de los habitantes de la frontera contra los representantes del El resultado de esta confrontación fue la rebelión de La Loba, encabezada por José María Carvajal, en cuyo plan, redactado el 3 de septiembre de 1851, se recha111

Circular de la Aduana de Reynosa
Desde su creación en la década de 1820, la aduana marítima de Matamoros era la única oficina fiscal en el bajo río Bravo, situación que cambió con la conformación de la frontera, pero sin que las autoridades mexicanas hicieran nada por cambiar. Fue entonces que en 1855 y como parte de una política revolucionaria y liberal, que Santiago Vidaurri decretó la formación de nuevas aduanas fronterizas, entre ellas una instalada en la villa de Reynosa.

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Santiago Vidaurri
Oriundo de Lampazos, hizo una carrera burocrática en el gobierno de Nuevo León. En 1855 se pronunció contra Santa Anna en consonancia con la revolución de Ayutla. Sin embargo, este personaje ejerció un caudillaje autoritario y construyó una poderosa base de poder, financiándose en buena medida en el control aduanal y el comercio fronterizo del noreste del país.

zó la militarización de la frontera y la política fiscal represiva impuesta por el gobierno nacional, proponiendo el retiro de las tropas y una sensible baja de los aranceles vigentes, así como la apertura de una aduana alterna a la de Matamoros, que se situara en Reynosa. Ante esos argumentos, que compartían los fronterizos, el vecindario y las autoridades de Reynosa encabezados por Manuel de la Viña, apoyaron el

movimiento. Mientras tanto, en Matamoros, el general Francisco Avalos se preparó a resistir y para deslegitimar a los rebeldes, redujo las tarifas aduanales; éstos, por su parte, comenzaron a ser mal vistos al incorporar entre sus filas a mercenarios americanos. Carvajal atacó Matamoros en octubre de 1851, pero Avalos pudo resistir, al contar con el apoyo de los habitantes de la ciudad. Finalmente, los rebeldes se
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retiraron para ser derrotados en el paso del Azúcar, a orillas del río San Juan, en febrero de 1852 por el general Antonio Canales Rosillo. Con el triunfo del Plan de Ayutla, los jefes norteños estuvieron en posibilidad de satisfacer las demandas de los habitantes de la frontera y de obtener facilidades para el comercio exterior. Así lo entendió Santiago Vidaurri, gobernador de Nuevo León y jefe de la

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revolución liberal en el noreste, quien con el interés de ampliar su influencia política a los pueblos del norte de Tamaulipas, autorizó el 4 de octubre de 1855 la apertura de la aduana de Reynosa. No obstante. El celo de los jefes tamaulipecos le impidieron tener un control directo de esta región aunque sí prevaleció el arancel vidaurri . En 1858 y al reasumir Tamaulipas su soberanía absoluta como consecuencia del estallido de la Guerra de Reforma, el gobierno local decretó el establecimiento de la Zona Libre de comercio en todo el norte del estado, que permitía la importación de mercancías libres de impuestos para el consumo de las poblaciones fronterizas. Otro momento importante del comercio exterior que se vivió en la región en esta época fue durante la Guerra Civil norteamericana, entre 1861 y 1865, al utilizar la confederación al norte de Tamaulipas como vía de salida a su producción algodonera rumbo al mercado mundial, ante el bloqueo de sus puertos por la marina de los Estados Unidos.

Circular de la Comandancia de la Línea del Bravo
Al implantarse un orden político liberal, las nuevas autoridades trataron de mantener la seguridad y la soberanía mexicana a lo largo de la frontera internacional. Para tal efecto se creó una comandancia con jurisdicción a lo largo de todo el bajo Bravo, cuya comandancia residía en el puerto de Matamoros. Por su localización, Reynosa era el primer punto de enlace.

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Comunicación del comisionado ad hoc en el distrito del norte
Debido a una fuerte pugna electoral que envolvió al estado de Tamaulipas hacia 1861, misma que derivó en una colisión entre los partidos Rojos y Amarillos, la entidad padeció de una auténtica guerra civil, misma que coincidió con el amago a México de la Triple Alianza y la posterior Invasión Francesa. Por tanto el gobierno federal declaró el estado de sitio en Tamaulipas y nombró autoridades para que mantuvieran el orden social y político. Tal fue el caso del comisionado especial o ad hoc para el norte del estado, cuya expresión vemos en esta carta.

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armadas de la Gran Bretaña, España y Francia. Con habilidad diplomática, el gobierno del presidente Benito Juárez persuadió a estas potencias de dar un tiempo de gracia al país, sin negar sus compromisos financieros internacionales. Para los ingleses y españoles el acuerdo celebrado los dejaba satisfechos. Pero no sucedió lo mismo con los franceses, ya que en realidad su interés era intervenir en México. En efecto, el emperador Napoleón III estaba empeñado en implantar un imperio latino en América, con cabecera en México, aprovechando la división que imperaba en los Estados Unidos, donde tenía lugar la confrontación entre la Unión y la Confederación, la llamada Guerra Civil. Para lograr tales propósitos contó con el apoyo del partido conservador mexicano, que aunque derrotado, buscó a través de emisarios el apoyo en Europa para dar de nuevo la batalla. A ello se agregó la idea de que dicho imperio fuera gobernado por un descendiente de la casa de los Habsburgo. Bajo esos patrocinios Maximiliano de Habsburgo se decidió a ser el emperador de México, a donde llegó en 1864, luego de dos años de intensa campaña del ejército francés. Antes, el presidente Juárez abandonó la ciudad de México y buscó refugio en el norte del país, sumando adhesiones pero también enfrentando a los indecisos, como a Santiago Vidaurri, el caudillo nuevoleonés, quien al final tomó
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ara 1861 los problemas derivados de la Guerra de Reforma y del endeudamiento externo, situaron a México en graves dificultades con sus acreedores europeos, los que exigieron con la fuerza el pago de sus compromisos financieros. Para tal efecto se situó frente a Veracruz una flota de la llamada Triple Alianza, integrada por barcos de las

Tomás Mejía
De ascendencia indígena procedente del la Sierra Gorda queretana, forjó una sólida carrera militar muy ligada al partido conservador. De ahí que durante el imperio de Maximiliano haya sido nombrado como el comandante del departamento de Matamoros, donde se mantuvo abastionado por casi dos años. Al final, murió junto al emperador en el Cerro de las Campanas.

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Tropas extranjeras junto al Bravo
Debido a la situación estratégica del bajo río Bravo, en una época en que a la izquierda del río ocurría la Guerra Civil y del lado mexicano Maximiliano de Habsburgo pretendía entronizarse en México, la región fue reforzada por tropas extranjeras, procedentes de Francia, Austria y Bélgica. En la imagen, un cuerpo de esos soldados tropas junto al vapor “Antonia”, que recorría las aguas del Bravo desde su boca hasta más arriba de Reynosa.

Servando Canales Molano
Heredero de un arraigado grupo político de poder en Tamaulipas, este impetuoso personaje quiso erigirse en el mandamás político de la entidad en plena guerra contra la Intervención Francesa. Participó en épicas acciones de guerra junto a las tropas republicanas, pero a fines de 1866 se autoproclamó gobernador del estado, distrayendo la atención del esfuerzo bélico juarista. Para 1870, finalmente se convertiría en el hombre fuerte de la entidad, hasta su muerte en 1880

partido por el imperio. Al final, Juárez se situó en Paso del Norte, Chihuahua. En Tamaulipas en esa época se prolongaban las disputas políticas internas. Incluso Juan Nepomuceno Cortina había tomado el poder por la fuerza, situándose en Matamoros. Y hasta allí le llegó la presión imperialista, con una fuerza al mando del general Tomás Mejía, por lo que debió reconocer por un tiempo al gobierno imperial.

En 1865 los esfuerzos de la resistencia republicana se intensificaron, tomando la iniciativa. Fue cuando el general Mariano Escobedo formó el Ejército del Norte, sitiando por un tiempo la plaza de Matamoros. Y en ese ir y venir de tropas de uno y otro bando, la villa de Reynosa fue un escenario privilegiado en estos acontecimientos, a la vez que fluía el dinero en la frontera por el tráfico del algodón confederado.
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Con el fin de la Guerra Civil en los Estados Unidos, los días del imperio de Maximiliano estuvieron contados, a la par del creciente número de victorias de las tropas republicanas, que ahora podían abastecerse de armamento en el país vecino, al tiempo que el presidente Juárez recibía el aval diplomático del gobierno de Washington. A inicios de 1866 el puerto de Bagdad fue saqueado por tropas esta-

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dounidenses irregulares, con el consentimiento del general Escobedo, en tanto que en el sur de Tamaulipas, en Tantoyuquita, Pedro José Méndez les propinó –aún a costa de su muerte– una severa derrota a los imperialistas, al incendiarles un cargamento, salido de Tampico rumbo a san Luis Potosí. Y es que la guerra era también económica, de ahí la importancia de interceptar al comercio que financiaba al imperio. Y así se repitió el 16 de junio de 1866 en las lomas de Santa Gertrudis, cuando un convoy comercial y militar

imperialista, luego de salir de Matamoros y estar en Reynosa, fue atacado por los republicanos, que lo derrotaron e incautaron las mercancías. En consecuencia, Tomás Mejía debió abandonar Matamoros y con ello dar por terminada la intervención extranjera y el imperio de Maximiliano en el norte de Tamaulipas.

Batalla de Santa Gertrudis
Tras sufrir el acoso de los ejércitos republicanos, en junio de 1866 los imperialistas intentaron un cuantioso enlace comercial entre Matamoros y Monterrey, para lo cual se organizaron gruesas columnas armadas. Sin embargo, el general Mariano Escobedo interceptó al cargamento salido del puerto, en las inmediaciones de la villa de Camargo. Allí, tras un cruento combate, derrotó a los imperialistas y se quedó con un gran botín de guerra.

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Reynosa a fines del siglo XIX
Como se aprecia en este plano hecho por la Comisión Internacional de Límites y Aguas durante un reconocimiento para la eliminación de los bancos del río Bravo, la villa de Reynosa era una pequeña localidad. Ya para entonces al sur de la población se había trazado la vía ferroviaria entre Matamoros y Monterrey, como también se aprecia el asentamiento de Hidalgo del otro lado del río. El plano muestra igualmente el antiguo curso del río Bravo (en azul), en tiempos del primer reconocimiento limítrofe hecho en 1853 por los comisionados Emory y Salazar.

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porfirista al mando del coronel Miguel de la Peña, el 2 de marzo de 1876. Después, Díaz cruzó el río Bravo procedente del sur de Texas, ocupó Matamoros y avanzó hacia Nuevo León. Sin embargo, el triunfo de su movimiento lo consumó en el centro del país. A la par de estos sucesos comenzaron a desmantelarse los viejos conflictos fronterizos, en gran medida por la firma resolución del presidente Díaz a salvaguardar la soberanía mexicana frente a las presiones estadounidenses. Entonces comenzó una etapa de coincidencias políticas y económicas entre ambas naciones, lo que se reflejó en la construcción de ferrocarriles que enlazaron a México con los Estados Unidos. Entre los acontecimientos más notables de este período histórico en Reynosa, cabe mencionar la fragmentación de su jurisdicción original. Varias fueron las razones para que esto ocurriera. Una tenía su origen en el crecimiento natural de las poblaciones y sus expectativas de una emancipación política, y la otra en los linderos no conformes con la municipalidad vecina. En el primer caso se trató de la antigua villa de Reynosa, la que ante los intentos autonomistas o separatistas de la vecina congregación de San Miguel de las Cuevas, solicitó en 1871 al congreso del estado la posibilidad de erigirse en cabecera municipal, alegando contar con una población de más de 800 habitantes, así como de los recursos suficientes para solventar sus gastos administrativos.
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sta época está identificada en la historia de México por la prolongada permanencia del general Porfirio Díaz, al frente de la presidencia de la república, la que ocupó por vez primera en 1877. De hecho un año atrás había merodeado en el norte de Tamaulipas, bajo el lema del Plan de Tuxtepec. En esa ocasión Reynosa fue ocupada por una columna

Porfirio Díaz
Nativo de Oaxaca, se forjó en la carrera de las armas. Combatió con decisión a la Intervención Francesa, destacándose como uno de los principales jefes republicanos. Por ello aspiró a suceder al presidente Benito Juárez, contra quien se rebeló en 1872. Más tarde, en 1876, proclamó el plan de Tuxtepec, con la idea de acceder a la Presidencia de la República. En ese empeño inició sus acciones en el norte de Tamaulipas. Sus adeptos ocuparon Reynosa y enseguida ocuparon Matamoros. Al final consumó su propósito, perpetuándose en el poder.

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Entre sus argumentos, la antigua villa de Reynosa decía haber sido uno de los asentamientos originales del Nuevo Santander, lo que decidió a la legislatura local a expedir el decreto número 62 de julio 18 de 1873, autorizándose su erección como nuevo municipio, sujeto a cubrir todas las formalidades del caso. Sus habitantes incluso quisieron que se les llamara como “Reynosa Díaz”, en honor a los combatientes de la intervención francesa y en especial del general Porfirio Díaz. Sin embargo, debido a la oposición de las autoridades de Reynosa y de las congregaciones de Charco Escondido y Los Anzaldúas, se derogó el decreto que autorizaba la creación del nuevo municipio. Solo le quedaría el nombre de Reynosa Díaz a la antigua Reynosa.

Por cuanto al separatismo de San Miguel de las Cuevas, el asunto fue más complicado, pues al estar más separado de la cabecera municipal, su apego a las autoridades locales era menor. Además, sus habitantes eran rancheros que batallaron para hacerse de la propiedad de la tierra, la que acabaron por expoliar de la que era de los indios de la misión de San Joaquín de Monte, situación que acabó por regularizar el general Adrian Woll en 1854. Esto les dio un aliento de autonomía, que quisieron aprovechar una vez que el país entró en una paz social, alentados igualmente las disputas limítrofes entre Camargo y Reynosa. Como un primer paso, en 1871 sus vecinos se decidieron por separarse de Reynosa, pasando a ser parte de Camargo, el 28 de junio de 1871, por decreto del congreso local.
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Proyecto de irrigación en el bajo San Juan
Una de las manifestaciones de la paz social del Porfiriato fue la expresión del desarrollo económico en muchos rincones del país, especialmente el norte de México. En ello influyó la construcción de los ferrocarriles, incentivando sectores estratégicos como la agricultura de riego. Tal fue el caso de la Compañía de Irrigación del san Juan, que pretendía regar terrenos extrayendo agua de esta corriente fluvial, desde Camargo hasta Reynosa.

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Y, más tarde, en 1888, quisieron erigirse como “Villa de Alejandro Prieto”, para honrar así al gobernador en turno. Sin embargo, esta vez la Antigua Reynosa encabezaría la oposición, cancelando cualquier posibilidad de que se erigiera una nueva municipalidad en esta parte de la frontera. Sería hasta 1968 y como consecuencia de otros factores, cuando San Miguel de Camargo pasaría a ser el municipio Gustavo Díaz Ordaz.

Anuncio de un festejo cívico patriótico
Durante el Porfiriato fue la época en que se acrisoló en México el imaginario cívico y oficial de la historia del país. De ahí la elaboración de libros monumentales sobre el origen e identidad del país, que se tradujo en múltiples cartillas de enseñanza sobre los valores basados en las gestas patrióticas de la nación en el transcurrir del tiempo, que culminaba con el paradigma de la obra institucional del presidente Porfirio Díaz. Por tanto, ocurrían continuas celebraciones de fiestas de conmemoración histórica, como la que aquí se muestra en un cartel difundido en Reynosa en 1890, para festejar el triunfo republicano en la célebre batalla de Puebla, librada el 5 de mayo de 1862.

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Tamaulipas a fines del siglo XIX
Conforme nos muestra este mapa, el estado de Tamaulipas estaba dividido en tres distritos políticos: norte, centro, sur y cuarto distrito. En ellos hubo a lo largo del siglo XIX tanto jefaturas como prefecturas. Más tarde estuvieron a cargo de visitadores, ya que la institución de los jefes políticos menguó durante el Porfiriato, al menos en el caso de esta entidad del país. Para esta época ya se había comenzado a construir el ferrocarril desde Matamoros rumbo a Monterrey, con paso en Reynosa, como se aprecia en el mapa. Sin embargo, no logró conectarse sino hasta 1905, dejando a la región del bajo Bravo aislada del comercio internacional, que se movilizó hacia Nuevo Laredo.

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La empresa de La Sauteña
Originada desde tiempos coloniales, la hacienda de El Sauto trascendió con muchos problemas y adeudos fiscales durante el siglo XIX. Razón por la cual los herederos de la propiedad la vendieron antes de terminar la centuria a una sociedad de empresarios que acabó por ser controlada mayoritariamente por el español Iñigo Noriega. Sus planes se centraron entonces en convertirla en un emporio agrícola, ganadero e industrial, obteniendo importantes empréstitos nacionales y extranjeros. La idea era atraer colonización extranjera y sembrar algodón, contando con el aval del presidente Díaz. El problema fue el estallido de la revolución en 1910, que truncó definitivamente este proyecto.

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Porfirio Díaz un año después. No obstante, la inercia del antiguo régimen acabó por asesinar a Madero en febrero de 1913, quien ya había accedido a la presidencia de la república, y en su lugar se impuso la dictadura militar de Victoriano Huerta. Como reacción a estos sucesos, el ex gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, enarboló un movimiento constitucionalista contra Huerta. Hasta entonces en el norte de Tamaulipas no se había experimentado violencia, solo las amenazas de los magonistas, de subvertir el orden e iniciar el reparto de la hacienda de La Sauteña, por lo cual la empresa organizó sus guardias blancas. Fue en la primavera de ese año cuando los constitucionalistas provenientes de Coahuila, al mando del general Lucio Blanco, penetraron en Tamaulipas y luego de un periplo por Burgos, Jiménez, San Fernando y Congregación Garza, atacó Reynosa el 10 de mayo de 1910. La acción comenzó al mediodía por el rumbo del cementerio, cuya plaza era defendida por ochenta voluntarios y un piquete de tropas federales del sexto regimiento del ejército, más algunos miembros del 1º de rurales y de la Gendarmería Fiscal. Los defensores se abastionaron en la iglesia, pero cedieron a la fusilería y la dinamita de los atacantes, que lograron incendiar el tren que trajo la tropa de Matamoros. Dueños de la plaza, los revolucionarios ejecutaron al
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unque durante el Porfiriato se consolidó el país y hubo un evidente progreso económico, también se produjo una aguda polarización social, que ante la inmovilidad política, hizo estallar en 1910 la Revolución Mexicana, encabezada por Francisco I. Madero, quien derrocó al presidente

Tamaulipas a inicios del siglo XX
Como entidad fronteriza, el estado de Tamaulipas se vio favorecido por el desarrollo económico que se experimentó durante el Porfiriato. La construcción de vías férreas fue uno de los rasgos más notables de la época, consolidándose la plaza de Nuevo Laredo como la principal aduana terrestre del país. La capital Ciudad Victoria también se vio enlazada con el tren, al construirse una vía entre Monterrey y Tampico. Por su parte este puerto fue modernizado, al dragarse el Pánuco y construirse unas escolleras en su boca, que le permitió recibir a barcos de gran calado. En la imagen el mapa del estado de la Comisión Geográfico Exploradora, una vez resueltos los límites con Nuevo León.

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Catarino Garza
Fue heredero este personaje de la tradición liberal antireeleccionista y opositor a que el general Porfirio Díaz se perpetuara en el poder. Su mentor fue el doctor Ignacio Martínez, asesinado a instancias del general Bernardo Reyes, en su exilio de Laredo, Texas. Por esta razón y otras causas ligadas a las condiciones críticas en la frontera, Catarino Garza se rebeló contra el régimen de Díaz entre 1891-92, organizando una guerrilla que merodeó por el norte de Tamaulipas y Nuevo León. Sin embargo, sus llamados a la revolución no tuvieron eco entre la población, amagada por el gobierno. Perseguido por las autoridades estadounidenses, partió al exilio a Centroamérica, donde murió.

ex alcalde Exiquio de la Garza. Al día siguiente Blanco se apoderó de Columbres, donde fue recibido con festejo por trescientos peones. Siguiendo su derrotero y luego de una cruenta batalla, Blanco se apoderó de Matamoros el 4 de junio de 1913, ganando así el constitucionalismo un fuerte bastión en la frontera norte.

Derrocado el régimen de Huerta en 1914, una breve paz marcó el preludio de la confrontación entre el constitucionalismo y la Convención de Aguascalientes, constituida por fuerzas de Francisco Villa y Emiliano Zapata. Este conflicto reactivó la guerra al norte de Tamaulipas, al presentarse en Reynosa los generales villistas José E. Rodríguez
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Soldados federales
Al consolidarse Porfirio Díaz en el poder tras su retorno a la presidencia de la república en 1885, mantuvo un estricto control militar en el noreste del país, pues desde allí podía organizarse una rebelión contra su régimen. Él lo sabía, al haber merodeado en la región durante el movimiento de Tuxtepec en 1875, y como más tarde se comprobó con la rebelión de Catarino Garza. Por tales razones el gobierno federal reforzó su presencia militar, creando dos jurisdicciones militares en esta frontera, una con cabecera en Matamoros y la otra en Monterrey. Además, el ejército contaba con el apoyo de las fuerzas del contrarresguardo aduanal, así como de los policías rurales.

y Absaúl Navarro con un ejército de tres mil hombres, el cual fue destrozado en Matamoros por una cortina de fuego de ametralladoras, que preparó el general Emiliano P. Nafarrate. Una de las consecuencias negativas de la Revolución Mexicana, fue la polarización racial en el sur de Texas, que afectó notablemente la tranquilidad en la frontera. El origen fu el descubrimiento en Mc Allen a principios de 1915, de una supuesta conjura contra los Estados Unidos, al aprehenderse a Bacilio Ramos con el “Plan de San Diego”. De acuerdo a este documento, se

Lucio Blanco y su estado mayor
Partícipe del movimiento constitucionalista proclamado por Venustiano Carranza, al general Lucio Blanco se le dio la tarea de revolucionar por el norte de Tamaulipas. El objetivo era la plaza de Matamoros, cortando antes los suministros de los federales, al ocupar la villa de Reynosa y la hacienda de La Sauteña, en 1913.

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Mujeres en armas
Como en muchas partes de México durante la revolución, las mujeres jugaron un importante rol en apoyo a los ejércitos beligerantes. Es bien conocida la existencia de los contingentes femeninos que acompañaban a las tropas en campaña, haciendo las funciones de intendencia, asistencia médica y de preparación de alimentos. Incluso de su desempeño en la guerra surgieron numerosas historia y corridos alusivos a su participación. En la imagen, vista de tres generaciones de mujeres en el norte de Tamaulipas, manifestando su apoyo a las fuerzas constitucionalistas.

convocaba a mexicanos, indios y negros a luchar contra los anglos y se exhortaba a liberar Texas, Nuevo México, Arizona, California y Colorado para crear un nuevo país multirracial, y proponían una alianza de los pueblos oprimidos del continente. Al ser liberado, Ramos se refugió en Matamoros, acusando las autoridades americanas al general Nafarrate de ser el instigador del movimiento, al que se trató de ligar a los intereses alemanes, dado el conflicto de la Primera Guerra Mundial. Aunque
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Caballería constitucionalista
Tras la captura de Matamoros y de Nuevo Laredo por las fuerzas constitucionalistas, ambas plazas fronterizas fueron firmes pilares de su esfuerzo bélico, muy útil al momento en que debieron decidir el destino del país al luchar contra los ejércitos convencionistas. En la imagen, tropas a caballo constitucionalistas.

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Tropas villistas
Al no haber consenso entre la Convención de Aguascalientes y el primer jefe Venustiano Carranza, comenzó en 1915 el gran enfrentamiento entre las facciones revolucionarias. Francisco Villa se propuso entonces en arrebatar a los constitucionalistas de sus principales bastiones del noreste del país, en especial las ciudades fronterizas y el puerto de Tampico. Para tal efecto destinó poderosos ejércitos, como el que pasó por Reynosa para atacar Matamoros, como aquí se ven sus fuerzas de caballería en las inmediaciones de la hacienda de La Sauteña. Al final, fueron masacradas completamente frente a las trincheras de aquella plaza, donde se les recibió con descargas de ametralladoras.

los argumentos resultaban fantasiosos, lo real fue que en dos años murieron asesinados en el sur de Texas veintiún norteamericanos y más de trescientas personas de origen mexicano. Consumado el triunfo del Constitucionalismo, a fines de 1915 Venustiano Carranza recorrió el Noreste del país, tocándole a Reynosa recibir la visita del Primer Jefe de la Revolución, quien en 1917 promulgó en Querétaro la Constitución Política aún vigente en México.

Rangers texanos con cadáveres de mexicanos
Al hacerse público en 1915 el Plan de San Diego, que proclamaba la recuperación del suroeste de Estados Unidos para México, la xenofobia predominó los anglos en el sur de Texas. Esto generó violencia, al merodear bandidos con un tinte de acciones políticas. El resultado fue el asesinato de centenares de mexicanos, en su mayoría de manera injustificada.

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Texas a inicios del siglo XX
Tras la derrota en la Guerra Civil al haber sido parte de la Confederación, Texas pasó por una dura etapa de reconstrucción en la década de 1870. No obstante, en el último tramo del siglo XIX su recuperación económica era muy notable. La construcción de ferrocarriles fue clave en este proceso, lo mismo que el desarrollo a gran escala de la agricultura, la ganadería y la silvicultura. En ese mismo tiempo cesó la inestabilidad de las guerras contra los indios de las praderas, lo que incrementó el horizonte de colonización hacia el occidente del estado, y por tanto aumentó la población de la entidad. Y como una culminación estratégica, ocurrió el descubrimiento de petróleo en Texas.

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del siglo XX, cubierto hasta entonces de un monte de mezquite, dedicado a la ganadería extensiva. Pero con la invención de las bombas de agua, se comenzaron a irrigar estos extensos terrenos aluviales, con aguas extraídas del Bravo. Al disponer de esa tecnología, se instalaron varias compañías de colonización agrícola, fraccionado terrenos e irrigando por medio de poderosas plantas de bombeo. La primera fue la Brownsville Lands and Irrigation Co. (1902), a la que siguió la Arroya Canal Co. (1902), la San Benito Land &Water Co. Y la Missión System (1907), y El Jardín y Harlingen Land & Water Co. (1908), sentando todas ellas las bases del Valle Mágico del Río Grande, un espacio agrícola que aseguró su permanencia con el arribo en 1904 del ferrocarril “Saint Louis, Brownsville and Mexico Railway”. A grandes saltos , en la década de 1910 ocurrió una expansión notable de su frontera agrícola, y para 1922, tenía 2500 plantaciones, con 215,600 acres, regadas con 58 bombas, sumando 17,000 caballos de fuerza, con capacidad para extraer 250,000 galones por minuto, con una inversión total de más de once millones de dólares. Este dinamismo económico estimuló el crecimiento demográfico, surgiendo varias ciudades, como Harlingen, con 6,000 habitantes; Mercedes, con 3,000; Pharr, San Juán y Donna,
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ara entender la historia contemporánea de Reynosa y el norte de Tamaulipas, es imprescindible conocer el origen del desarrollo agrícola y comercial que se experimentó en el sur de Texas en las primeas décadas

Bombas hidráulicas en el Bravo
Al no consignarse el uso de las aguas de los ríos internacionales en los tratados de límites entre México y Estados Unidos, éste país usufructuó de las aguas de los ríos Colorado y Bravo en su provecho. Esto permitió el vertiginosa desenvolvimiento del sur de Texas, donde floreció el Valley Magic of the Rio Grande.

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con 500 cada uno; y McAllen y Missión, con 2,000 cada uno; en conjunto, se contaban unas 75,000 personas. La producción del Valle Mágico se orientó a las verduras y cítricos, de gran demanda en el mercado estadounidense, alentada por los nuevos procesos de enlatado y refrigeración. En 1940, la región cubría el 30% de la producción nacional de verduras. A fines de los veintes, el Valle tenía catorce distritos de riego, con 425,000 acres y 2,300 millas de canales, en su mayoría de concreto. Los cítricos abarcaban 58,000 acres, que en tres años llenaron 20 furgones del
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Abriendo canales a mano limpia
Cubierta por un denso monte de mezquite, las llanuras aluviales del sur de Texas aledañas al río Bravo debieron ser desmontadas antes de iniciar cualquier proyecto de irrigación. Para tal efecto se permitió y estimuló la presencia de miles de jornaleros mexicanos, que cruzaron el río y a punta de hachas y otras herramientas de mano lograron esa proeza. Y no solo eso, también trabajaron para nivelar el terreno y así conducir las aguas que se extraían por bombeo desde el río. En esta foto se observa la utilización de la fuerza animal para la realización de esas obras.

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ferrocarril. También se sembraba algodón, unas 320,000 acres en 1928, instalándose 85 despepitadoras. Las comunicaciones del Valle eran de primera, al contar con 150 millas de caminos pavimentados y 400 millas de vías ferroviarias, operadas por las compañías Missouri-Pacific y Southern Pacific. En el litoral se construyó el puerto de Brownsville y después el canal intercostero, que embarcaban la producción agrícola de la región. En el plano urbano había invertido más de treinta millones de dólares en obras públicas, hospitales, escuelas y edificios comerciales y treinta bancos, con reservas
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Braceras mexicanas en plena cosecha
Para la primera década del siglo XX el desarrollo del Magic Valley of the Río Grande del sur de Texas era toda una realidad económica. El uso extensivo de las aguas del río Bravo así se lo permitían, al no tener un control internacional con México con respecto a su utilización agrícola, lo que no se había considerado en los tratados suscritos antes por ambas naciones. A esto se sumó la amplia utilización de fuerza de trabajo de los mexicanos, los “braceros”, como se les denominó, sobre todo al dedicarse a levantar las abundantes cosechas que se producían anualmente.

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de 26 millones de dólares y otros tan-

Mapa del bajo río San Juan
Como último afluente del Bravo, el río San Juan es una corriente completamente mexicana, que en la década de 1930 fue usada por México como arma de presión para lograr un acuerdo de reparto de las aguas internacionales, tanto en esta cuenca como en la del río Colorado. Y es que del san Juan se abastecían regularmente los agricultores del sur de Texas, de ahí que el gobierno de Lázaro Cárdenas decidiera la construcción de la presa de El Azúcar, y con ello favorecer la agricultura de la margen fronteriza del norte de Tamaulipas.

tos en depósitos. El rápido florecimiento del Valle Mágico fue por el uso ilimitado de las aguas del río Bravo, normado sólo por las leyes de Texas. Pasada la Revolución, el gobierno mexicano inició negociaciones con su homólogo estadounidense para llegar a un acuerdo justo, ya que los agricultores americanos se amparaban en la doc134

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Urbes florecientes por el boom agrícola
Vista de una de las poblaciones del sur de Texas en la década de 1920, en la que se aprecia el bullicio comercial derivado de la continua bonanza agrícola que se experimentaba en esta región. Esto se vio reflejado en un sostenido crecimiento demográfico y en la configuración de un rosario de nuevos asentamientos, donde antes solo había espesos montes de mezquite. Surgieron así las modernas ciudades de MacAllen, Mission, Donna, Harlingen y San Benito, entre otras, con todos los servicios.

trina Harmon que esgrimían la prioridad de derechos por la antigüedad de uso, sin considerar, que en el bajo Bravo, las dos terceras partes del agua provenían de fuentes mexicanas ( de los ríos Conchos y San Juan). Por otra parte, se hizo evidente la necesidad de construir obras reguladoras para asegurar el abasto de agua y evitar inundaciones, como la de 1922, que causó enormes pérdidas en el Valle Mágico; sin embargo no podía ser posible sin un arreglo internacional integral, a lo que México no cedió, máxime que se enfrentaba a peores abusos en el valle de Mexicali respecto a las aguas del río Colorado. Finalmente, en 1944 ambos países firmaron el Tratado sobre Distribución de Aguas Internacionales, sentando las bases para un desarrollo agrícola seguro y armónico en ambas márgenes del río Bravo.
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Conduciendo las mieles de la tierra
Caravana de carreteros con caña de azúcar. Por ser una región semi-tropical, la tierra y el clima del sur de Texas producía esta planta, como también ocurría con los cítricos, que tuvieron mucho éxito comercial en Estados Unidos, por ser, junto con la Florida, los únicos puntos continentales del país en cultivarse.

Decomiso de un contrabando de alcohol
Debido a su condición fronteriza, la región en la que se localiza Reynosa siempre ha sido testigo del comercio ilícito a través del río Bravo. Clásico fue en el siglo XIX el tráfago de contrabando de mercancías extranjeras desde el sur de Texas hacia México, lo que el gobierno federal combatió con la creación del contrarresguardo aduanal y más tarde la gendarmería fiscal. Sin embargo, en la década de 1920 el fenómeno sería inverso, esta vez desde México hacia Estados Unidos, siendo las bebidas alcohólicas el producto de contrabando, al imperar allá una era de temperancia o ley seca. En la imagen, un agente de aduanas estadounidense muestra el cargamento oculto de dos contrabandistas.

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o Ley Volstead, que prohibió la fabricación, venta y transporte de vinos y cerveza, una medida que Texas impuso desde 1918. La prohibición provocó ansiedad por el consumo de alcohol y se generó un mercado negro ligado al crimen organizado, creándose poderosas mafias que controlaban la producción, el contrabando y la distribución clandestina. Sin embargo, la oferta no era suficiente, por lo que muchos empresarios americanos se radicaron en la frontera de México para continuar el negocio, a donde acudían caravanas de “gringos” a solazarse en la disipación del juego, el alcohol y la prostitución, actividades que florecieron desde Matamoros a Tijuana, marcando con una leyenda negra a esta región mexicana. De este fenómeno no estuvo exenta Reynosa, que a partir de entonces comenzó a ver desfilar a los primeros “turistas”, que con avidez buscaban distraerse los fines de semana en las cantinas y los bares que rápidamente proliferaron, “americanizando” el aspecto de la población, con sus anuncios en inglés que invitaban al consumo, con nombres como “McAllen Saloon”, el “New York Bar”, el “Texas Bar”, el
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uego de la Revolución Mexicana, que si bien no devastó al norte de Tamaulipas, se resintió una crisis que fue paliada por un fenómeno externo de gran impacto: la Ley seca en los Estados Unidos. En efec-

to, se trató de las resonancias de la prohibición alcohólica en aquel país a partir de 1920, al promulgarse la XVIII Enmienda

Puente colgante de hierro entre Reynosa e Hidalgo
La proliferación de los automotores y el aumento de los cruces fronterizos, motivaron que en la década de 1920 se construyera el primer puente internacional entre Reynosa e Hidalgo. Se trataba de una estructura metálica colgante, que se ve en esta fotografía, la que estuvo en continua operación por cuatro décadas.

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Escaparate de la ley seca en Reynosa
Debido al estímulo en la venta de alcohol, el llano que separaba a la Loma de San Antonio con el río Bravo, se convirtió súbitamente en un área urbana dedicada a los negocios dedicados a este ramo. Su cercanía con el puente internacional fue decisiva en su florecimiento, al atraer a los turistas estadounidenses.

Oklahoma Café”; o nombres mexicanos modificados por la semántica anglófona: “Aztec Club” y el “Tampico Bar”; sin faltar los nombres cosmopolitas, como el cabaret “Palais Royal” y el “Valencia Club”. La plaza fue la marquesina principal de este negocio, y además surgió una nueva área dedicada expresamente a ello, en el espacio que separaba a la población con el vado del río, más tarde llamada “Zona Rosa”. En estos centros de diversión, sonaba en las noches el ritmo espasmódico del Charleston, que dominó el deseo lúdico de la sociedad norteamericana en los años de la prohibición, así como el profundo sonido del Jazz, dando vida a las relucientes pistas de baile. Reynosa fue popularizada además por la presencia de la potente

radiodifusora XEAW (XED), propiedad de norteamericanos que hacían negocios hertzianos no permitidos en su país, y que trasmitía a gran parte del mundo. Ante la demanda del turismo extranjero, en 1927 se construyó una plaza de toros con capacidad para cinco mil personas, agregando el atractivo “latino” de la fiesta brava a la oferta de diversiones que ofrecía Reynosa. La prostitución también apareció por primera vez como negocio organizado, al crearse en 1925 una zona de tolerancia al sureste de la población, que en 1948 fue trasladada al poniente del dren de “Las Mujeres”. En las ciudades del norte de Tamaulipas no se autorizó la apertura de casinos, como sí ocurrió en Tijuana; sin embargo, en forma clandestina los dueños de

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bares y cantinas organizaban con cierta frecuencia estas actividades. La ley seca también masificó el consumo de la cerveza, al expandirse y consolidarse el mercado de la Cervecería Cuahutémoc de Monterrey. Y aunque la ley seca norteamericana relajó la moral en la frontera mexicana al sucederse numerosos desórdenes, actos bochornosos, violencia y crímenes, fue un hecho que trajo consigo una reactivación económica que compensó la difícil situación económica local. Esto se reflejó en el empleo de mano de obra en los negocios del ramo, surgiendo así los primeros sindicatos en Reynosa, entre los gremios de choferes, meseros, cantineros y filarmónicos. La Hacienda municipal se benefició igualmente, al ocupar el impuesto de alcoholes el primer lugar por concepto de ingresos. Ante estas realidades nada pudo hacer la política antialcohólica del gobernador Emilio Portes Gil, mientras que localmente se integraron sociedades femeninas “Violeta” y “Rosa”, como una reacción al fenómeno. De toda esta estridente época, fue un hecho que la frontera norte de México quedó tipificada como un sitio inmundo y pecaminoso. Se formó en torno a ella una verdadera “leyenda negra” que no pudo borrar al paso de los años y más por el descuido en la infraestructura de sus urbes, desatendidas completamente de las políticas de fomento de los gobiernos nacionales y estatales. Después vendría el desarrollo de la agricultura y la explotación de gas, lo que sumó un mayor caos al crecimiento a ciudades como Reynosa, que al estar ceñida por los canales Alzaldúas y Rodhe, comenzaron a crecer de manera desordenada y caótica. Todo por no haber tomado medidas a tiempo.
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Plaza de Armas en los años veinte
Vista del centro neurálgico de Reynosa en la década de 1920, en la que se observa un kiosko tradicional, bordeado por una banca de piedra para el descanso de los paseantes. Al fondo, se aprecian los comercios con sus grandes anuncios promocionales del negocio de las bebidas alcohólicas.

Emilio Portes Gil
Gobernador de Tamaulipas en 1925 y Presidencia de la República en 1928. Durante su mandato combatió el alcoholismo en los diversos sectores sociales de la entidad, principalmente entre los obreros y campesinos, su principal base de apoyo político. Sin embargo, no pudo impedir la proliferación del negocio del alcohol en la frontera, por tratarse de una poderosa injerencia extranjera.

Mapa de la irrigación en el norte de Tamaulipas
Con inicio en la década de los treinta, para la mitad del siglo XX ya se había consolidado una importante infraestructura de riego en el norte de Tamaulipas, abarcando importantes porciones del municipio de Reynosa. Para entonces la prosperidad era evidente, debido al cultivo del algodón. A tal punto llegó a ser, que el crecimiento demográfico y la bonanza económica originó la separación municipal del asentamiento de Río Bravo de la jurisdicción de Reynosa. Para ese entonces ya operaba la Presa Marte R. Gómez y estaba recién inaugurada la Presa Internacional Falcón, que se construyó tras el tratado de aguas suscrito por México y Estados Unidos en 1944, lo que aseguró su abasto en la región.

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no de los acontecimientos de mayor trascendencia en la historia contemporánea de Reynosa y el norte de Tamaulipas fue la construcción de los grandes distritos de riego del bajo San

Juan y bajo Río Bravo, que transformaron en su conjunto la economía de la entidad. De ser eminentemente ganadera, pasó a convertirse en un estado agrícola por excelencia. Este proceso dio principio en 1936, cuando al tratar de frenar el uso indiscriminado que los agricultores texanos hacían de las aguas del Bravo, el presidente Lázaro Cárdenas autorizó a la Secretaría de Obras Públicas del gobierno federal, bajo la supervisión del ingeniero Eduardo Chávez, la construcción de la presa derivadora el Retamal, en el municipio de Reynosa, iniciándose así el distrito de riego del bajo Bravo, que en una fase inicial, en 1940, abarcaba 5,000 hectáreas y cuatro años más tarde ocupaba 42,000, sembradas básicamente de algodón; y aunque hubo reclamaciones diplomáticas estadounidenses, esta acción fue muy importante para presionar y llegar a un acuerdo sobre la distribución equitativa de las aguas internacionales que ambos En los mismos años treinta se construyó en el río San Juan la presa El Azúcar, más tarde llamada Marte R. Gómez. Este embalse tiene capacidad de 1,257 millones de metros cúbicos y cuenta con dos canales de distribución: el San Pedro, de 23 kilómetros de extensión; y el Guillermo Rhode, que recorre doscientos kilómetros
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Canal y compuerta de riego
A la construcción de las grandes presas de almacenamiento de agua, le siguió el complemento de una extensa red de canales de distribución del líquido por los amplios distritos de riego del bajo río San Juan y bajo río Bravo. En la imagen, vista de una compuerta mecanizada en un canal principal recubierto de concreto.

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Reynosa y la irrigación ribereña
Debido a su situación geográfica, la franja colindante con el río Bravo es la parte fértil del municipio de Reynosa y es justo allí donde se conducen las principales canalizaciones de las aguas que irrigan los distritos de riego del bajo San Juan y bajo río Bravo. En el primer caso es por medio del canal Rodhe, una extraordinaria obra de ingeniería, pues sigue el nivel topográfico del terreno, ciñendo por el sur a la ciudad de Reynosa. Por cuanto a las aguas del Bravo, estas son desviadas en la Presa Anzaldúas, atravesando justo por el centro de la urbe, lo que reafirme su carácter al servicio de la agricultura, aunque también se distingue por su importante producción pecuaria.

y atraviesa la ciudad de Reynosa, regando entre ambos una superficie de 86,293 hectáreas, ubicadas en los municipios de Miguel Alemán, Camargo, Gustavo Díaz Ordaz, Reynosa (22,422 ha.) y Río Bravo. Con la firma en 1944 del Tratado sobre Distribución de aguas Internacionales entre México Estados Unidos se construyeron grandes obras hidráulicas de almacenaje y distribución para utilizarse en la agricultura, el abasto urbano, la producción de energía eléctrica y la prevención de inundaciones. La máxima obra de este acuerdo fue la presa Falcón, in142

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augurada en 1953, con capacidad para almacenar 5,038 millones de metros cúbicos. A fin de distribuir las aguas, cerca de Reynosa se construyó la presa derivadora Anzaldúas, por donde recibe México su cuota, para regar unas 201,818 hectáreas. La agricultura de los distritos de riego del norte de Tamaulipas se dedicó desde su creación hasta los años sesentas al cultivo de algodón, ante la demanda de fibra que se requirió por la Segunda Guerra Mundial y la guerra de Corea. Dada su inserción en el mercado capitalista, el desarrollo agrícola de la
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Poblamiento nuevo por la agricultura
Con la apertura de los grandes distritos de riego y el cultico del algodón, el norte de Tamaulipas se convirtió en un importante imán de fuerza de trabajo. Esto motivó el arribo de una numerosa población de todo el país, lo que comenzó a proporcionarle una mayor diversificación cultural al conjunto de su población.

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Presencia de los repatriados
Con la crisis económica mundial que sacudió a Estados Unidos en 1929, muchas empresas quebraron. Esto provocó un despido masivo de trabajadores, principalmente de los mexicanos situados en ese país, siendo obligados a abandonarlo. A su retorno, muchos se incorporaron en las labores agrícolas del norte de Tamaulipas.

Crecimiento de los distritos de riego
Al situarse los distritos de riego del norte de Tamaulipas sobre la antigua delta del río Bravo, durante su diseño hubo que considerarse las vías para el desfogue hacia el mar de las aguas excedentes que pudieran provocar inundaciones. De ahí la construcción de vasos reguladores y de enormes canales de control.

región se estimuló por la mecanización y la disponibilidad de créditos. En 1958 se alcanzó la máxima superficie de cultivo de esta planta, de unas 317,790 hectáreas, con una producción de 540,886 pacas. A partir de entonces comenzó su declinación al cambiar la demanda por las fibras sintéticas y la fuerte competencia de otros países productores, al tiempo que se elevaron los costos de producción y la incidencia de plagas, en especial la “pudrición texana” (Phymalortrichus omnivurum).
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Cortina de la Presa Marte R. Gómez
Fue construida en la década de 1930 como una reacción mexicana al usufructo que hacían los agricultores del sur de Texas de las aguas internacionales del Bravo. En ella se captan al río San Juan, cuya cuenca abarca buena parte del territorio del estado de Nuevo León y de un segmento del sureste de Coahuila. Como ejemplo hidráulico es una obra excepcional, cuyo nivel de rebase vierte automáticamente sus aguas en una extensa cortina semicircular. En tiempos recientes su almacenamiento compite con la retención de agua río arriba en la Presa del Cuchillo, lo que ha provocado un severo desabasto del líquido en su distrito de riego y una consecuente baja en la producción agrícola.

Marte R. Gómez
La sustitución de cultivos se dio con sorgo y maíz, cuya producción se orientó al mercado nacional, y sujeta más a los controles y disposiciones de las autoridades oficiales de agricultura. En los años setentas y ochentas, el norte de Tamaulipas fue el primer productor de sorgo en el país y ocupó un lugar destacado en la producción de maíz, generando un impacto económico muy importante en la región. Hoy en día la incertidumbre en los distritos de riego del norte de Ta145
Oriundo de reynosa. Fue Gobernador de Tamaulipas entre 1937-40, una etapa crucial en la que impulsó el desarrollo de la infraestructura hidráulica en el norte de la entidad, lo mismo que apoyo la reforma agraria que llevaba a cabo el gobierno federal bajo la presidencia del general Lázaro Cárdenas. Entonces comenzó el auge del algodón.

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maulipas estriba en la escasez del agua para riego, al construirse la presa de El Cuchillo en el río San Juan para uso urbano de Monterrey. Nuevas tecnologías, el aprovechamiento más racional del líquido y hasta la permuta de cultivos, parecen estar en el horizonte de esta región agrícola. Tras varios años de una irrigación irregular, se han sumado períodos de lluvias torrenciales que dejan importantes niveles de humedad en el suelo, que
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Mecanización de las faenas agrícolas
Con el enorme incentivo económico de la producción algodonera, los distritos de riego del norte de Tamaulipas lograron pronto una notable mecanización en la realización de sus faenas de campo. En ello influyó la vecindad con Estados Unidos, al prevalecer facilidades arancelarias para la importación de todo tipo de maquinaria agrícola. Esto hizo de la agricultura un negocio lucrativo, completamente involucrado a las dinámicas de la economía capitalista. Porque en gran medida la exportación del algodón se realizaban hacia el país vecino, ávido consumidor de la fibra blanca.

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podrían permitir la reactivación agrícola. No obstante, la ausencia de políticas públicas consistentes en torno a incentivar la productividad agrícola, ha hecho que muchas parcelas permanezcan si ser cultivadas. A lo anterior se agregó la apertura indiscriminada de la frontera a la importación de granos, lo que hace incosteable la competencia local frente a los granos importados, que en Estados Unidos sus productores sí disponen de ayudas y subsidios públicos.
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Rancho algodonero en el norte de Tamaulipas
Con el estímulo a la siembra de algodón en la década de 1940, las áreas agrícolas del norte de Tamaulipas se poblaron con numerosos ranchos algodoneros. La mecanización de las labores agrícolas facilitó este proceso, como también los créditos de las instituciones financieras, tanto privadas como del gobierno. Entre ellas, se contaba al banco Agrícola y al banco Ejidal, el primero para atender a los pequeños agricultores, mientras que el segundo buscaba favorecer al sector social representado por los ejidos, repartidos principalmente en la presidencia de Lázaro Cárdenas.

Yacimientos de gas en el norte de Tamaulipas
Por sus propias características geológicas, ligadas al borde de una antiquísima masa continental y más tarde a la formación de una enorme delta fluvial, la región del bajo río Bravo cuenta entre las profundidades del subsuelo con yacimientos de hidrocarburos, especialmente de gas. Esto fue conocido desde fines de los años veinte pero hasta la década de 1940 se verificó su existencia. Esto permitió el desarrollo de la industria de la paraestatal Petróleos Mexicanos.

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urante el presente siglo XX, la industria petrolera ha marcado una profunda huella en la historia de Reynosa, que dio inicio en 1944, al perforarse el pozo “Misión Número 1”, después entre 1948 y 1949, los campos “Reynosa”, “Brasil” y “Cano”. Ante los buenos resultados,

la paraestatal Petróleos Mexicanos organizó la unidad administrativa Distrito Frontera Noreste, la de mayor extensión geográfica del país, con cabecera en Reynosa, cuya actividad está dedicada a la producción de gas no asociado y húmedo. La producción comienza con la recolección en estaciones del hidrocarburo extraído del subsuelo, donde se mide, separa, controla y calienta, para evitar su congelación en las líneas de conducción, enviándose después a la refinería de Reynosa, donde se instalaron entre 1955 y 1966 cuatro plantas industriales: de absorción, de destilación, de producción de etileno y una planta de polietileno. En 1980 la aportación del distrito de Reynosa a la producción petrolera nacional era de 20,600 barriles por día, es decir el l.4% de un total de 1,476,000 barriles por día; ese mismo año, la producción de gas alcanzó la cantidad de 1,064,554 pies cúbicos, de los cuales el Noreste contribuyó con el 19.5% Para 1985 la producción de crudo en la región registró la cifra de 43,423 barri-

La refinería de Reynosa
Por su localización estratégica sobre los yacimientos de gas, se construyó en la ciudad de Reynosa un complejo de procesamiento del gas extraído del subsuelo. Sus instalaciones principales se situaron en las afueras de la entonces pequeña ciudad fronteriza, la que con el empuje de esta industria, comenzó a crecer de manera sostenida, girando buena parte de su dinamismo a la derrama económica derivada de la explotación del gas del subsuelo.

les. En cuanto al gas natural, fueron 3,071 millones de metros cúbicos, que incluían sólo condensados recuperados en fase líquida. En conjunto, la refinería de Reynosa obtuvo en 1985 una capacidad nominal de destilación primaria de crudo y líquidos de gas natural de 20.5 miles de barriles diarios, destacando su planta de absor149

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Nuevas plantas industriales
Desde los años cincuenta y durante una década, las instalaciones dedicadas a la refinación del gas extraído del subsuelo crecieron en forma notable en Reynosa. Y es que había que dar una transformación del gas para su mayor plusvalía, de la ahí la construcción de plantas dedicadas a la producción de etileno y polietileno, un importante rubro en la industria petroquímica. Esto sin dejar elaborar productos básicos como gasolina y gas seco, con lo que Reynosa se consolidó como un importante polo en el desarrollo industrial del país.

ción como una de las primeras en su género en el país, con cuatro diferentes áreas, capaces de realizar la separación de los hidrocarburos pesados e impurezas contenidas en el gas húmedo. Al final, resultan varios productos: gasolina, kerosina, diesel, gasnafta y gasolvente, etano, propano, butano, pentano y naturalmente, gas seco. Un producto de esta planta, el etano, es un petroquímico valioso por su volumen, de más de 39,000 toneladas métricas, que representó en 1968 el 60% del total nacional. El mismo
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año, la producción de etileno y polietileno representaban el 63.8% y el 100% respectivamente, del total nacional. Hasta antes de la construcción de las plantas petroquímicas de Pajaritos y Poza Rica, Veracruz, la planta de Reynosa era de las más importantes del país, decreciendo en lo sucesivo en su participación respecto al total nacional. En 1985 la capacidad instalada de sus plantas era: de etano, 47,000 toneladas métricas anuales, de un total nacional de 2,926,600; de etileno, 27,210 toneladas métricas anuales, de un to151

La Cuenca de Burgos
Luego de medio siglo de explotación de los mantos de gas, la extracción del hidrocarburo disminuyó al finalizar el siglo XX. No obstante, se sabía de la existencia de diversas capas fragmentadas entre las que se localizaban bolsas con yacimientos de gas. Esto obligaba a la utilización de nuevas tecnologías y métodos extractivos, a fin de que su explotación fuera rentable y productiva. De esta forma, el gobierno federal, bajo el esquema de contratos de servicios múltiples, comparte el riesgo de su explotación con empresas privadas.

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Nuevo complejo de refinación de gas
La nueva extracción de gas en la cuenca de Burgos ha demandado la construcción de nuevas instalaciones industriales, cuya cabecera principal es la planta procesadora instalada en Reynosa, sobre la carretera hacia Monterrey. Al disponer de la más moderna tecnología y de un sistema de ductos que conducen el gas extraído de toda la cuenca, su eficiencia productiva alcanza niveles de excelencia mundial.

tal nacional de 918,420; de polietileno, 18,000 toneladas métricas anuales, de un total nacional de 229,000. La influencia de PEMEX en el desarrollo de Reynosa ha sido muy significativa, tanto en el propio diseño de su estructura urbana como en su derrama económica en la localidad, a través de los sueldos a sus trabajadores y en el estímulo a los servicios, la construcción y el comercio. Construidas originalmente sus instalaciones en un sitio en las afueras de la ciudad, hoy en día la mancha urbana rebasa en
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Reynosa en los cincuentas
Imagen del centro urbano de Reynosa, tal y como se apreciaba en la década de 1950, cuando apenas se iniciaba la explotación petrolera en la región. Su aspecto es todavía bastante pueblerino, aunque ya proliferan los automotores y las instituciones bancarias comenzaban a instalarse en forma. A partir de ese momento, el crecimiento de Reynosa sería vertiginoso, hasta convertirse en una gran ciudad.

forma notable la ubicación de la refinería. En la nueva organización administrativa de Pemex, la refinería de Reynosa ha quedado integrada a la Dirección de Explotación. Como nuevos proyectos en la región destaca la explotación de la cuenca de Burgos, el yacimiento de gas más importante de México constituido por estructuras geológicas con fallas compartimentadas, que al perforarse arrojan una elevada producción inicial, luego una rápida caída, para finalmente estabilizarse. Se calcula que en el lapso de 1998 a 2012, se pueden producir 1,400 millones de pies cúbicos por día, previéndose la perforación de más de mil pozos.
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Enlaces carreteros
Las comunicaciones jugaron igualmente un importante rol en el desarrollo urbano y regional de Reynosa. Del mismo modo su construcción tuvo lugar a partir de los años cuarenta, con el trazo de las carreteras a Monterrey, Matamoros y Ciudad Victoria. Hoy todas son autopistas. La transportación aérea también se ha incrementado, contando Reynosa con un aeropuerto de primer relieve nacional.

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in duda, el acelerado crecimiento urbano de Reynosa es el fenómeno más destacado de su historia contemporánea. En comparación con los otros centros urbanos relevantes del estado de Tamaulipas, Reynosa partió prácticamente de ser un villorrio a principios del siglo XX en una moderna urbe fronteriza cercana al medio millón de habitantes; esto es

Reynosa y Tamaulipas al mediar el siglo XX
Mapa que muestra al estado de Tamaulipas casi en el parteaguas del siglo XX, una época significativa, en el que alcanzó un rápido crecimiento demográfico y desarrollo económico. En este proceso destacó lo ocurrido en su zona fronteriza, donde se localiza el municipio de Reynosa, ya que la productividad agrícola y la explotación de los yacimientos de gas, hicieron de ella una de las áreas de mayor dinamismo en el estado. Fue la época en la que comenzó a multiplicarse exponencialmente su población, gracias a estos fenómenos económicos, los que atrajeron nuevos habitantes, al tiempo que su reproducción se aceleró, gracias a la mayor esperanza de vida y mejores condiciones de salud.

notable si consideramos que Matamoros y Tampico tuvieron un empuje inicial im-

portante por ser puertos de altura; que Nuevo Laredo ha sido la primera aduana terrestre del país desde fines del siglo pasado; y que Ciudad Victoria es la cabecera política de la entidad. Reynosa, por el contrario, ha gestado su crecimiento demográfico contemporáneo en varios procesos económicos y sociales, entre los que se cuentan el dinamismo fronterizo que se experimentó a partir de los años veintes, el desarrollo agrícola con la construcción de los distritos de riego del bajo San Juan y bajo Río Bravo, la industria petrolera, el comercio, los servicios y recientemente, la industria maquiladora. Visto a detalle el crecimiento urbano, sus causas se explican desde las razo-

nes naturales, como el aumento de la esperanza de vida y las tasas de natalidad, hasta las razones de orden económicas, sobresaliendo la inmigración nacional a la frontera, al buscar aquí los habitantes de zonas deprimidas del país, un mejor nivel de vida. En el norte de Tamaulipas, desde los años treintas y debido al auge algodonero, acudieron oleadas de nuevos habitantes. El deseo de cruzar la frontera ha sido otro factor del poblamiento, pues ante la rigidez migratoria de los Estados Unidos, al ser rechazados, los migrantes permanecen en las poblaciones fronte155

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rizas mexicanas. Más recientemente, la proliferación de la industria maquiladora ha contribuido a atraer trabajadores, lo mismo que la crisis en el agro mexicano, que en todas partes expulsa campesinos hacia los centros urbanos, siendo la frontera norte uno de los imanes de esta población. Ejemplo tangible de esta rápida evolución son las cifras demográficas de Reynosa. Así, la ciudad multiplicó siete veces su población entre 1930 y 1950, al pasar de 4,840 habitantes a 34,087 habitantes, mientras que para 1980 se había multiplicado cuarenta
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Presencia continua de la frontera
Como desde más de un siglo venía experimentando, Reynosa y su región han multiplicado en los tiempos modernos sus vínculos con el sur de Texas. La presencia de la industria maquiladora incluso la enlazó a un proceso económico internacional más allá de la frontera, significando un nuevo e importante rubro de su economía. Reynosa es hoy el centro maquilador por excelencia en Tamaulipas.

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El futuro del uso del agua
Vista de la Presa Internacional Falcón, un recurso clave en el suministro de agua para Reynosa, cuyo uso racional se vuelve indispensable, ante el cambio climático y el calentamiento global.

Vista hacia el pasado
Panorama de la Presa Alzaldúas en construcción, obra necesaria para desviar el agua que corresponde a México de las aguas internacionales del Bravo, de donde Reynosa obtiene su consumo urbano

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La era del sorgo
Tras casi tres décadas de producción intensiva de algodón, los distritos de riego del norte de Tamaulipas dejaron este cultivo, tanto por las plagas como por variar las condiciones del mercado internacional. Para entonces el agotamiento de los suelos era notable, lo que obligó a sembrar sorgo, una plata muy resistente al clima extremoso y a la menor disponibilidad de agua, además de que tenía una comercialización asegurada en el mercado nacional. De ahí que en el último tercio del siglo XIX se haya llamado a Tamaulipas como “el granero de México”, ya que a la producción de sorgo se sumaba una cantidad razonable de producción de maíz, sembrado en distrito de riego del bajo San Juan.

Contraste con la historia
Frente a los silos que hoy vemos almacenadores de granos, al mediar el siglo XX las cosechas estaban representadas por los convoyes de camiones transportando las pacas del algodón. Se trataba de un producto muy apreciado en el exterior, especialmente en Estados Unidos, donde abastecía la gran industria textil, en una época de gran demanda de la fibra, debido a los conflictos bélicos en el mundo.

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veces, al llegar a 194,693 habitantes, siendo el total del municipio 211,412 (lo que denota el carácter urbano de Reynosa). En 1990 la cantidad ascendió a 293,045 habitantes y para el año 2000 se calcula la existencia de 407,130 habitantes. Sin embargo, esta cifra de hecho ya se alcanzó en el área de Reynosa desde 1988, cuando al decretarse la creación de la zona conurbada del bajo Río Bravo, que comprende un área de 30 kilómetros partir de la intersección de los límites entre Reynosa y Río Bravo, se estimó que en esa área de influencia gravitaban unos 419,833 habitantes, incluyendo al municipio de Gustavo Díaz Ordaz, es decir, todas estas poblaciones surgidas de un mismo tronco histórico, y que se proyectan hacia el futuro como una sola metrópoli fronteriza. La consolidación contemporánea de Reynosa tiene su contraparte en el vecino condado de Hidalgo, Texas, donde igualmente en tiempos modernos han ocurrido activos procesos económicos ligados a la agricultu-

Desarrollo de la ganadería
Como desde su origen en el siglo XVIII, el campo reynosense ha sido un buen agostadero para la multiplicación de los hatos ganaderos. La presencia todavía de monte de mezquite hace que la ganadería tradicional se conserve, a la vez que comparte su producción con modernas técnicas y la introducción de nuevas razas de ganado vacuno, cuyos animales llegan a ser ejemplares de primera calidad.

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ra y al comercio vinculado con México, lo mismo que el crecimiento en toda la cadena de poblaciones que integran el Valle Mágico del Río Grande. Esta relación, de cara a los resultados del Tratado Trilateral de Libre Comercio, indica la futura intensificación complementaria de la relación fronteriza en el área de Reynosa-McAllen, partiendo de un momento en que el norte de Tamaulipas tiene ya una mayor integración con la economía nacional, que le permitirá afrontar con mayor provecho la asimetría que significa colindar con la economía más desarrollada del planeta.

Panorama urbano reynosense
Con una población estimada en 508 mil habitantes en el 2005, a la que se suman otros 126 mil habitantes de su zona metropolitana, Reynosa es hoy día la vigésima tercera conurbación del país. Unitariamente es la ciudad más poblada del estado de Tamaulipas, lo que comprueba su desarrollo económico en las últimas décadas, ligado a la industria maquiladora, el gas, los servicios y el comercio fronterizo.

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Con una población metropolitana que rebasa los 600 mil habitantes, Reynosa es el municipio de mayor densidad demográfica en Tamaulipas. Esto habla de la intensa dinámica económica y social que incide en este espacio urbano, donde florece un mosaico cultural cuyas expresiones reflejan el pulso del México moderno. Sitio de contrastes y de oportunidades, que se ha convertido en un imán de prosperidad, pero también de contradicciones, inherentes a su histórica condición fronteriza. Aún así, su dinámica de crecimiento seguirá, para lo que se debe procurar un desarrollo más armónico y sustentable hacia el futuro.
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Un horizonte hacia el futuro
Vista aérea de la laguna de La Escondida, que flanquea a la ciudad de Reynosa al Oriente, un espacio hidráulico antes degradado que hoy en día está recuperando sus condiciones naturales. Además, en su entorno pasan importantes vialidades y se erigen complejos educativos y culturales que le proporcionarán a esta urbe el prestigio y categoría metropolitana que en los hechos ya tiene, de cara al futuro.

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aGradecimientos cartoGráficos

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Archivo General de la Nación, México Archivo General del Estado de Nuevo León Archivo General de Indias, Sevilla Archivo Histórico Militar de España Biblioteca Pública del Estado Marte R. Gómez Beinecke Rare Book and Manuscript Library / Yale University British Library Mapoteca Orozco y Berra / SAGARPA The Library of Congress University of Texas at Arlington

aGradecimientos iconoGráficos

Archivo Histórico Municipal de Reynosa Biblioteca Pública del Estado Marte R. Gómez Colección Octavio Herrera Fotógrafo Ramón University of Texas / Pan American at Edimburg University of Texas at Austin (Runyon Colletion)

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Esta edición se acabo de imprimir en diciembre de 2009, en los talleres de Ink Servicios Gráficos, S.A. de C.V.

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