You are on page 1of 11

Maltrato infantil y representaciones de apego:

defensas, memoria y estrategias, una revisión*


Child Maltreatment and Attachment Representations:
Defenses, Memory and Strategies, a Review
Recibido: diciembre 15 de 2010 | Revisado: julio 8 de 2011 | Aceptado: enero 30 de 2012

Andrés Fresno Rodríguez **


Rosario Spencer Contreras ***
Tania Retamal Castro ****
Universidad de Talca, Chile

Resumen
El presente artículo realiza una revisión de la literatura sobre la influencia
SICI: 1657-9267(201209)11:3<829:MIYRDA>2.0.TX;2-J del maltrato infantil en la conformación de las representaciones del apego.
Se describen los principales postulados teóricos respecto de los efectos del
Para citar este artículo. Fresno, A., Spencer, R. & maltrato en los procesos defensivos, los sistemas de memoria y las estrategias
Retamal, T. (2012). Maltrato infantil y representa- de apego, elementos discutidos a través de la presentación de un modelo
ciones de apego: defensas, memoria y estrategias, integrativo, el cual es contrastado con estudios empíricos. Se constata que
una revisión. Universitas Psychologica, 11 (3), 829- el maltrato infantil afecta la calidad de las representaciones del apego, sin
838. embargo se aprecia que los estudios no logran dar cuenta de toda la com-
plejidad del fenómeno del maltrato. Los postulados teóricos abordados en
*
Artículo de revisión teórica. El presente artículo este trabajo son marginalmente puestos a prueba en las investigaciones
forma parte de las actividades del proyecto de inves- que se reportan.
tigación en curso (noviembre de 2008-noviembre Palabras clave autores
de 2011) Nº 11080107 “Apego y maltrato infantil: Representaciones de apego, procesos defensivos, memoria, estrategias de apego.
Estudio de la influencia de distintos tipos de mal- Palabras clave descriptores
trato sobre la calidad de las representaciones de Psicología del desarrollo, maltrato infantil, revisión.
apego infantil” financiado por el Fondo Nacional
de Desarrollo Científico y Tecnológico del Gobi-
erno de Chile (FONDECYT), que cuenta con el
Abstract
patrocinio de la Universidad de Talca y del Servicio The aim of this paper is a review of the literature about the influence of child
Nacional de Menores del Gobierno de Chile (SEN- abuse on the formation of attachment representations. It describes the main
AME), y la colaboración de la Fundación CRATE. theoretical assumptions about the effects of abuse on the defensive processes,
Este artículo contó con el apoyo del Programa de memory systems and attachment strategies. These elements are discussed
Investigación en Calidad de Vida y Ambientes trough the presentation of an integrative model which is contrasted with
Saludables de la Facultad de Psicología de la Uni-
empirical studies. It shows that child abuse affects the quality of attach-
versidad de Talca.
ment representations; however the studies do not take in to account all
**
Facultad de Psicología. Tel.: (056-9) 78065738.
the complexity of the phenomenon of abuse. Theoretical issues discussed
Email: andresfresno@gmail.com
in this paper are marginally tested in the research reported.
***
Facultad de Psicología. Tel.: (056-9) 98293957. Key words authors
Email: rosariospencer@gmail.com Attachment representations, defensive processes, memory, attachment strategies.
****
Facultad de Psicología. Tel.: (056-9) 89566522. Key words plus
Email: taniaretamal@gmail.com Development psychology, child maltreatment, review.

Univ. Psychol. Bogotá, Colombia V. 11 No. 3 PP. 829-838 jul-sep 2012 ISSN 1657-9267 829
A ndrés F resno R odríguez , R osario S pencer C ontreras , T ania R etamal C astro

La literatura afirma que el maltrato afecta nega- construcción se realiza a partir de las característi-
tivamente el desarrollo de los niños (Cicchetti & cas de las respuestas del cuidador a las necesidades
Toth, 2005; Hildyard & Wolfe, 2002; Howe, 2005; de apego expresadas por el niño. El desarrollo del
Macfie, Cicchetti & Toth, 2001 Moreno Manso, MIO de sí mismo y de la figura de apego es com-
2005; Pollak, Cicchetti, Hornung & Reed, 2000), plementario, representando los dos extremos de un
y la calidad del apego infantil no es la excepción mismo vínculo (Bretherton & Munholland, 2008).
(Aspelmeier, Elliot & Smith, 2007; Baer & Marti- Los MIOs comprenden aspectos afectivos y
nez, 2006; Bowlby, 1969, 1973, 1980; Glaser, 2000; cognitivos que permiten evaluar las experiencias
Hodges & Steele, 2000; Morton & Browne, 1998). y comportamientos del individuo (Bowlby, 1969,
Casi la totalidad de los niños víctimas de maltra- 1980; Main, Kaplan & Cassidy, 1985). Estos mo-
to desarrollan un apego inseguro-desorganizado delos permitirían predicciones y simulaciones de
(Barnett, Ganiban & Cicchetti, 1999; Carlson, situaciones a nivel mental respecto de los compor-
1998; Cicchetti & Barnet, 1991; van IJzendoorn, tamientos del cuidador y de los otros, como tam-
Schuengel & Bakermans-Kranenburg, 1999), lo que bién las conductas, pensamientos y emociones del
impacta negativamente en su desarrollo posterior self (Bretherton, 1990; Bretherton & Munholland,
(Cicchetti & Toth, 2005; Hesse & Main, 2000; 2008). Cuando un niño cuenta con figuras de apego
Jacobvitz & Hazen, 1999; Solomon & George, que responden a sus comportamientos de apego de-
1999). No obstante, las investigaciones sobre la sarrollará representaciones del self, de los cuidadores
influencia del maltrato en el apego infantil se cen- y del entorno seguras, positivas y benignas (Bowlby,
tran en su dimensión comportamental, existiendo 1973, 1980; Bretherton, 1990, 2005; Bretherton &
escasa literatura sobre la relación entre maltrato y Munholland, 2008; Main & Hesse, 1990). Con el
las representaciones del apego en niños (Baer & tiempo los MIOs se vuelven estables y resistentes
Martinez, 2006; Hodges & Steele, 2000; Morton & a los cambios (Bowlby, 1969, 1980; Bretherton &
Browne, 1998; Toth, Cicchetti, Macfie, Maughan Munholland, 2008), sin embargo pueden modi-
& Vanmeenen, 2000). ficarse producto de vivencias traumáticas como
Este artículo tiene como objetivo realizar un el maltrato (Bowlby, 1980; Weinfield, Sroufe &
estado del arte acerca de los efectos del maltrato Engeland, 2000).
sobre las representaciones del apego analizando su
impacto sobre las defensas, los sistemas de memoria Representaciones de apego y maltrato
y las estrategias de adaptación infantiles, para lo
cual se revisa sucintamente el concepto de modelo Procesos defensivos
interno operante de apego (Bowlby, 1969, 1973,
1980), luego se abordan aquellos elementos que, Bowlby (1980) plantea que en situaciones de mal-
estando relacionados con las representaciones de trato tempranas los niños desarrollarían procesos
apego, serían afectados por experiencias de mal- defensivos para enfrentarlas, tales como la exclu-
trato, y finalmente se propone un modelo teórico sión defensiva y la segregación del sistema principal
integrativo que será discutido a partir de la teoría (Bretherton & Munholland, 2008).
y los estudios empíricos. La exclusión defensiva busca proteger al indivi-
duo de ser consciente de eventos o pensamientos
Las representaciones de apego: que puedan ser insoportables si son aceptados como
Modelos Internos Operantes verdaderos (Bowlby, 1980). En el caso de niños mal-
tratados, sobre todo si los padres no quieren hablar
Bowlby (1969, 1973, 1980) plantea que los indivi- al respecto o cuando éstos niegan, minimizan o
duos desarrollan representaciones mentales o “Mo- ridiculizan las necesidades de apego o los estados
delos Internos Operantes” (MIOs) de sí mismos, emocionales de sus hijos, los niños desarrollarían
de su cuidador y de la relación entre ambos. Su dos conjuntos de MIOs en conflicto (Bowlby, 1973,

830 U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012


M altrato infantil y representaciones de apego

1980): el primero es excluido defensivamente de la apego es excluida de la percepción, o se crean recuer-


conciencia y representa a un padre “malo”, puesto dos distorsionados de los cuidadores. Sin embargo
que se basa en la experiencia adversa del niño con esta autora considera que los casos descritos corres-
éste, y el segundo permanece consciente y asequi- ponderían al desarrollo de un MIO correcto que da
ble, y corresponde a la imagen de un padre “bueno”, cuenta de una relación distorsionada real. Por otra
o representa lo que el padre quiere que el niño crea parte, Howe (2005) recalca que los procesos defen-
sobre él, caso en el cual se considera un solo self que sivos deben ser comprendidos de manera evolutiva
es protegido a través de la exclusión de la represen- dentro de la relación niño-cuidador. De esta forma,
tación parental negativa reemplazándola por una un cuidador con un apego preocupado responderá
positiva idealizada (Bowlby, 1980; Bretherton & de manera inconsistente a las necesidades de apego
Munholland, 2008). de su hijo, quien hará frente a esta situación con una
La exclusión defensiva puede manifestarse a tra- desconexión cognitiva, manifestada por una hipe-
vés de una desactivación del sistema de comporta- ractivación del sistema de apego con el fin de lograr
mientos de apego o por una desconexión cognitiva el acercamiento con el cuidador. Si el cuidador posee
(Bowlby, 1980). En la desactivación los comporta- apego evitativo, que no responde a las demandas de
mientos, pensamientos y emociones relacionadas apego del niño, éste reaccionará desconectando su
con el apego dejan de ser experimentadas, lo que sistema de comportamientos de apego, emitiendo
resulta en una desconexión emocional, y en el caso conductas evitativas en situaciones en que debiera
de la desconexión cognitiva la persona separa la activarse el sistema de apego. Finalmente, cuando
situación interpersonal ansiógena del conjunto de el cuidador tiene un apego desorganizado el niño
afectos y comportamientos que tal situación gene- responde mediante la segregación del sistema re-
ra. Dichos elementos desconectados pueden ser presentacional principal creando múltiples sistemas
interpretados de una forma menos amenazante, sin representacionales, segregados, e incoherentes entre
embargo esto implica una interpretación errónea sí, percibiéndose como conductas erráticas e incohe-
de los mismos. Si la exclusión defensiva se ha dado rentes del menor (Howe, 2005 & Liotti, 1999, 2004).
de manera sistemática y persistente la desconexión
cognitiva puede manifestarse a través de la interpre- Sistemas de memoria, estructuración
tación equívoca de la situación que causa un afecto de los MIOs y maltrato
negativo, o dirigiendo hacia una persona cualquiera
o hacia sí mismo los sentimientos negativos gene- Tulving (1972) distingue la memoria episódica o
rados por el cuidador (Bowlby, 1980; Bretherton autobiográfica, y la memoria semántica o ideas
& Munholland, 2008; Solomon & George, 1999). generalizadas sobre el mundo adquiridas por la
El segundo proceso defensivo corresponde a la experiencia o la relación con otras personas. Con-
segregación del sistema principal de representación siderando esta distinción, Bowlby (1980) establece
del apego (Bowlby, 1980), que implica el desarrollo que la exclusión de los MIOs en conflicto respon-
de múltiples selfs separados con acceso a diferentes de a una codificación diferencial de una misma
MIOs organizados, y con un cúmulo de recuerdos experiencia. Específicamente, los cuidadores que
propios. Dichos modelos pueden alternar su acceso prohíben a los niños preguntarse por la ocurrencia
a la consciencia: mientras uno domina la dirección de algún suceso negativo los obligan a excluir o
de la conducta y los pensamientos, los otros perma- separar dicho recuerdo almacenado en la memoria
necen desactivados total o parcialmente (Brether- episódica, por lo tanto la representación que per-
ton & Munholland, 2008). manece disponible a la conciencia es una versión
Complementando lo anterior, Crittenden (1990) equivocada que los cuidadores le entregan al niño
señala que los procesos defensivos pueden ser con- sobre lo sucedido, que se almacena a nivel de la
cebidos como procesos que generan MIOs distorcio- memoria semántica, y que producida por el dis-
nados, ya que cierta información relacionada con el curso entregado por los cuidadores se superpone al

U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012 831


A ndrés F resno R odríguez , R osario S pencer C ontreras , T ania R etamal C astro

registro episódico perturbando la configuración de real, lo cual se manifiesta a través de alteraciones


los MIOs. No obstante, aun cuando un MIO queda en la interpretación y en los comportamientos de
excluido, éste continua desarrollándose a lo largo apego emitidos. En los casos de quienes desarrollan
de la vida e interviniendo en las conductas de los un apego inseguro ambivalente evidencian una di-
individuos (Bowlby, 1973). ficultad para generalizar la información desde los
Por su parte, Bretherton (1990, 2005) se basa niveles de recuerdos autobiográficos para establecer
en los estudios sobre la representación de eventos esquemas generales abstractos, y en relación a los
de Nelson (1986), y en el procesamiento de la me- sujetos con apego inseguro evitativo, al parecer,
moria a través de esquemas de Shank (1982) para mantienen divididos los esquemas dentro y a través
entender los MIOs y los procesos defensivos de los de los niveles jerárquicos, por lo que la activación de
niños víctimas de maltrato planteados por Bowlby un esquema no afectaría a otros (Bretherton, 1990).
(1980). Respecto de los MIOs Bretherton (1990;
Bretherton & Munholland, 2008) propone que MIOs, estrategias de apego y maltrato
existe una jerarquía interconectada de esquemas
o guiones que almacenan una secuencia de expe- Otra aproximación para comprender la confor-
riencias del niño. En concreto, en un nivel inferior mación de los MIOs y su relación con el maltrato
se encuentran los esquemas interaccionales más ha sido la de las “estrategias de apego” (Kobak,
cercanos a la experiencia con el cuidador (cuando 1999; Kobak, Cole, Ferenz-Gillies, Fleming &
me lastimo mi mamá siempre viene a ayudarme); Gamble, 1993; Main, 1990), la cual señala que los
luego, existe otro nivel que contiene un esquema patrones de interacción padre-hijo se construyen
general que engloba los niveles inferiores de ex- y autorregulan de manera particular y se vuelven
periencia con el cuidador (mi mamá siempre está una característica estable de la personalidad en
disponible cuando la necesito), y finalmente, en un contextos relacionales (Bowlby, 1973). Para que los
nivel superior, se encuentran esquemas más amplios patrones de interacción se autorregulen el niño debe
que reúnen el contenido de los anteriores (mi mamá desarrollar un MIO de las respuestas del cuidador
es una persona cariñosa). Así, lo que diferenciaría y estrategias apropiadas para regular los comporta-
un MIO seguro de uno inseguro es su contenido, mientos de apego (Kobak et al., 1993).
organización interna y consistencia relativa entre Cuando un niño percibe señales de amenaza
los niveles jerárquicos. y tiene una representación de un cuidador dispo-
En relación a los procesos defensivos Brether- nible pone en acción una serie de conductas para
ton (1990) señala que fragmentos de la memoria restablecer la cercanía con la figura de apego y ser
episódica están configurados en esquemas, y que calmado emocionalmente para luego poder volver
éstos últimos están interconectados en jerarquías a explorar, patrón de comportamiento denomina-
de información. El contenido que es excluido si bien do “estrategia primaria” (Main, 1990), que coin-
no puede ser recuperado, se mantiene al interior de cide con el patrón de comportamiento de apego
los esquemas, influyendo en la formación de éstos, seguro descrito por Ainsworth, Blehar, Waters y
influencia que hace que el modelo sea internamen- Wall (1978) en la situación extraña. Al contrario,
te contradictorio e incoherente. En concreto, se cuando la figura de apego se comporta de manera
estima que los niños que desarrollan MIOs desor- insensible a las demandas de seguridad del niño
ganizados tienen disociado algún esquema o la red este desarrolla patrones alternativos de compor-
de esquemas al interior de los niveles jerárquicos, tamiento con el fin de hacer frente a la sensación
siendo aquí donde la actualización de la informa- de amenaza sin poner en riesgo la relación con la
ción que se efectúa en un nivel puede que no se figura de apego (Main, 1990). Dichos patrones
propague a los demás niveles. Por otro lado, cuando son llamados estrategias de apego secundarias y
se trata de esquemas acerca de un cuidador ideali- corresponden a la desactivación e hiperactivación
zado puede que la información sea codificada como del sistema de comportamientos de apego (Main,

832 U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012


M altrato infantil y representaciones de apego

1990), cuya selección reside en el MIO desarrollado. los componentes del apego depende y está dirigida
En la estrategia de desactivación el niño opta por por las características de los MIOs basados en la
desactivar su sistema de apego para evitar conflictos interacción niño-cuidador.
con su cuidador y el dolor ante el rechazo de sus Tomando en cuenta la teoría, para comprender
demandas (Howe, 2005), desarrollando un patrón la conformación y funcionamiento de los MIOs
de apego evitativo (Kobak et al., 1993). En el caso existen diversos niveles de análisis, como los con-
de la estrategia de hiperactivación el niño tiene siderados en esta revisión (defensas, sistemas de
una representación que las respuestas de la figura memoria y estrategias de apego), los cuales se ven
de apego son inconsistentes, caso en el cual sobre influenciados negativamente por las experien-
activa sus comportamientos de apego para lograr cias de maltrato (Belsky & Fearon, 2008; Bowlby,
movilizar efectivamente las respuestas del cuidador 1980; Bretherton & Munholland, 2008; Critten-
(Howe, 2005), desarrollando un patrón inseguro den, 1990; Howe, 2005; Liotti, 2004; Lyons-Ruth
ambivalente (Kobak et al., 1993). Tanto la estrategia & Spielman, 2004; Main & Hesse, 1990). Si bien
primaria como la secundaria constituyen patrones se señalan relaciones entre dichos niveles, hasta el
organizados de respuesta a las situaciones de apego, momento no se cuenta con una propuesta teórico-
son estables, perduran a lo largo del tiempo (Howe, empírica que los conjugue explícitamente en los
2005; Kobak et al., 1993; Main, 1990; Mikulincer casos de maltrato infantil (Bowlby, 1980; Brether-
& Shaver, 2008) y buscan maximizar los cuidados ton & Munholland, 2008; Crittenden, 1990; Liotti,
parentales, adaptándose al estilo de cuidado paren- 1999, 2004; Lyons-Ruth et al., 1999; Lyons-Ruth &
tal (West & George, 1999). Spielman, 2004; Howe, 2005; Solomon & George,
En el caso que las respuestas del cuidador sean 1999), para lo cual postulamos que la integración
extremadamente incoherentes y/o maltratadoras de los distintos niveles propuestos favorece la com-
el niño no sería capaz de conformar una estra- prensión del proceso de conformación de los MIOs
tegia organizada de apego, situación ante la cual y de cómo éstos se ven afectados por dicho maltrato.
se activarían dos sistemas de comportamiento Así, el niño víctima de maltrato responde con la
contradictorios entre sí: el de apego y el de miedo activación de un proceso defensivo particular para
(Main & Hesse, 1990), experimentando a la vez disminuir su sufrimiento, mantener la cercanía con
dos comportamientos incompatibles: el de escape y su figura de apego y aumentar las probabilidades de
acercamiento (Lyons-Ruth, Bronfman & Atwood, supervivencia (Bowlby, 1969, 1973, 1980). El tipo
1999; van IJzendoorn et al., 1999). de defensa puesto en marcha estará determinado
No obstante lo anterior, algunos autores pro- por las características particulares de las respuestas
ponen que los niños con apego desorganizado de- del cuidador a las necesidades de apego del niño
sarrollan frágiles estrategias de comportamiento (Bowlby, 1980; Bretherton & Munholland, 2008;
para adaptarse a contextos de maltrato que les Howe, 2005; Solomon & George, 1999).
permiten, en cierta medida, protegerse y autorre- Frente a un rechazo de las necesidades se acti-
gularse (Crittenden, 1999; Liotti, 1999, 2004; West vará la desconexión del sistema de apego, dejando
& George, 1999). de experimentar conscientemente distrés en la
activación del sistema y alivio en la desactivación
Discusión de éste. En el caso de respuestas inconsistentes se
responderá con una desconexión cognitiva, con lo
Para Bowlby (1969, 1973, 1980) el objetivo central cual se interrumpe la relación entre los afectos y
del apego es la supervivencia de la especie a tra- comportamientos generados en una situación don-
vés de la protección parental. En este sentido, los de se activa el apego y la situación interpersonal que
comportamientos de apego están organizados para lo genera. Finalmente, en situaciones donde se evi-
asegurar la disponibilidad del cuidador cuando el dencie una incoherencia extrema en las respuestas
niño se sienta en dificultades. La organización de y/o se genere miedo en el niño cuando éste busca

U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012 833


A ndrés F resno R odríguez , R osario S pencer C ontreras , T ania R etamal C astro

seguridad la reacción será la segregación del sistema de apego desorganizado (Main, 1990; Solomon &
principal del apego, registrando la información de George, 1999).
la relación de apego en sistemas representacionales De este modo es posible postular que los nive-
no integrados e incoherentes entre sí (Bowlby, 1980; les de análisis descritos se configuran de manera
Bretherton & Munholland, 2008; Howe 2005). simultánea y complementaria a partir de las inte-
Los procesos defensivos modifican el registro de la racciones tempranas niño-cuidador, con el objetivo
información interna y externa alterando el procesa- de responder adaptativamente a las relaciones inter-
miento integrado de la información en los distintos personales que se producen. Además, en la medida
sistemas de memoria (Bowlby, 1990), la cual queda que aumenta la incoherencia de las respuestas del
organizada de manera parcial y segregada en distin- cuidador a las necesidades de apego del niño la
tos grados según sea la defensa, perturbando el re- calidad del apego se orienta hacia el polo de la in-
gistro de nueva información así como la evocación seguridad, en términos de defensas, procesamiento
consciente de la misma (Bowlby, 1990; Bretherton, de la información y estrategias de apego.
1990; Bretherton & Munholland, 2008). En con- Si bien lo anterior permite explicar una parte de
secuencia, las representaciones que conforman los los efectos del maltrato en el desarrollo de los MIOs,
MIOs en la memoria serán más o menos coheren- surgen interrogantes que evidencian la necesidad
tes, integrados y con un mayor o menor acceso a de mayor precisión del modelo. En primer lugar se
la conciencia según sean los procesos defensivos hace necesario explicar a qué se refieren los estudios
activados. En el caso de la desconexión del sistema al hablar de maltrato, con el fin de examinar qué
de comportamiento de apego y la cognitiva existiría tipo de maltrato impacta el apego y cómo lo hace.
la representación de un sólo self y de distintas repre- La literatura señala que distintos tipos de maltrato
sentaciones de la figura de apego (Bowlby, 1980), lo así como sus configuraciones (duración, frecuencia,
que se podría traducir en que existiría una integra- gravedad, vínculo con el perpetrador, etc.) tienen
ción en los distintos sistemas de memoria respecto efectos particulares en el desarrollo psicológico
al sí mismo, pero no respecto a la figura de apego, (Ciccetti & Toth, 2005; English et al., 2005; Lau
alterando el registro y recuperación de información et al., 2005; Litrownik et al., 2005; Manly, 2005).
de ese polo del MIO. En el caso de la segregación del Si bien los planteamientos teóricos expuestos no
sistema principal la desconexión entre los distintos permiten dar cuenta del modo en que se configu-
sistemas y niveles del sistema de memoria es total o ran los MIOs tomando en cuenta la complejidad
casi total (Bretherton, 1990; Bretherton & Munho- del maltrato, Bowlby (1980) se aproxima al tema
lland, 2008), postulando la existencia de múltiples proponiendo que en casos de abuso sexual, donde
selfs con sus correspondientes MIOs (Bowlby, 1980). los padres tienen un discurso que contradice o niega
Una vez configurados los MIOs, estos dirigirán dicha experiencia del niño, se alteraría el registro en
el sistema de comportamientos de apego confi- los distintos sistemas de memoria generando MIOs
gurando así una estrategia de apego particular no integrados, y en términos de las defensas esta
(Bowlby 1980; Kobak, 1999; Kobak et al., 1993; situación correspondería a la exclusión defensiva,
Main, 1990). En el caso de los dos procesos concer- elementos que explicarían una segregación de los
nientes a la exclusión defensiva y sus consecuentes MIOs y la presencia de representaciones idealizadas
procesamientos de la información, resultarán es- de los otros en situaciones de maltrato en el caso del
trategias de apego secundarias (evitativo e hiperac- abuso sexual que, no obstante, no es generalizable
tivado) (Bowlby, 1980; Howe, 2005; Kobak et al., a otros tipos de maltrato. Howe (2005) intenta
1993; Main, 1990), y en el caso de la segregación continuar con esta línea de desarrollo a través de la
del sistema principal de apego las representaciones descripción detallada de distintas tipologías y confi-
del apego entregan información que activan de guraciones de maltrato y sus efectos en los MIOs. Si
manera simultánea sistemas de comportamiento bien se trata de un gran avance en la relación entre
de apego contradictorios, originando un patrón apego y maltrato, la mayoría de sus planteamientos

834 U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012


M altrato infantil y representaciones de apego

Tabla 1
Estudios sobre el efecto del maltrato en las representaciones de apego infantil

Autores Tipos de maltrato Muestra Representaciones apego, instrumento


Toth, Cicchetti, Macfie & Negligencia, abuso físi- N = 107 Representación del self
Emde (1997) co y sexual. Representación del otro
MacArthur Story-Stem Battery
Toth, Cicchetti, Macfie, Negligencia, abuso físi- N = 87 Representación del self
Maughan & Vanmeenen co y sexual Representación del cuidador
(2000) Attachment Story Completion Task
Waldinger, Toth & Gerber Negligencia, abuso físi- N = 71 Representación de la relación
(2001) co y sexual MacArthur Story-Stem Battery
Venet, Bureau, Gosselin & Negligencia N = 74 Calidad de la representación del apego (se-
Capuano (2007) guro, evitativo, ambivalente, desorganizado).
Attachment Story Completion Task
Nota: Las muestras de los estudios están compuestas por niños entre 3.8 a 5.8 años de edad. De manera general, los resultados
de estos cuatro etudios señalan que existiría un efecto negativo en las representaciones del apego según el tipo de maltrato en
comparación con niños que no han sido maltratados.
Fuente: elaboración propia.

no cuentan aun con evidencia empírica contunden- representacional (Baer & Martinez, 2006; Hodges
te que avale sus postulados teóricos. & Steele, 2000; Morton & Browne, 1998; Toth et
En base a lo anterior, ¿qué sabemos a nivel empí- al., 2000; Waldinger, Toth & Gerber, 2001), demos-
rico acerca de la relación entre el maltrato infantil trado en la siguiente revisión bibliográfica1:
y el apego? Aproximadamente el 90% de los niños Como se aprecia en la Tabla 1, los tres primeros
expuestos a maltrato desarrollan un apego inseguro, estudios examinan el apego a nivel representacional
y de este total el 80% desarrolla un apego desor- e identifican con un sistema de clasificación definido
ganizado (Carlson, Cicchetti, Barnett, & Braun- (Maltreatment Classification System de Barnett, Manly
wald, 1989; van IJzendoorn et al., 1999), lo cual se & Cicchetti, 1993) los distintos tipos de maltrato. Si
correlaciona con el desarrollo de psicopatologías bien se reconoce que existen distintos tipos y niveles
a corto, mediano y largo plazo (Baer & Martinez, de gravedad del maltrato, las muestras no son descritas
2006; Liotti, 1999, 2004; Lyons-Ruth & Jacobvitz, en esos términos. Las representaciones del apego han
1999). Al analizar con detalle los estudios realizados sido estudiadas a través del análisis de narrativas que
se aprecian dos dificultades fundamentales: permiten identificar las características de la represen-
a) La mayoría de estos estudios analizan el ape- tación del self, del otro y de la relación de ambos, y los
go en términos comportamentales, con me- resultados indican que existiría una relación entre
todologías que no permiten apreciar las ca- maltrato y representaciones de apego, teniendo los
racterísticas cualitativas de los MIOs (Baer
& Martinez, 2006; Hodges & Steele, 2000;
Morton & Browne, 1998; Toth et al., 2000). 1 La revisión incluyó investigaciones que hubiesen estudiado explíci-
tamente el efecto del maltrato infantil en sus distintas formas, sobre
b) El maltrato se define como una variable gru- las representaciones del apego en niños evaluadas en términos de
po sin establecer claramente sus tipologías representación del self, el otro y la relación, así como la organización
(English et al., 2005), lo que dificulta las del apego. En su metodología los estudios seleccionados cuentan
con un grupo de estudio y uno de comparación (por razones me-
comparaciones entre los estudios (Manly, todológicas se excluyen estudios con niños que estén participando
2005). de un proceso de adopción). La revisión se realizó en la base de
datos ISI Web of Science y en las bases PsycARTICLE, MEDLINE,
Respecto a la evidencia empírica, existen es- Psychology and Behavioral Science Collection, y psycINFO a
casos estudios con población infantil que hayan través de EBSCO. Las palabras claves utilizadas en la búsqueda
fueron: Child maltreatment, attachment representation, attachment
abordado el efecto del maltrato en el apego a nivel narratives, narratives, representations, child abuse.

U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012 835


A ndrés F resno R odríguez , R osario S pencer C ontreras , T ania R etamal C astro

niños maltratados una representación más negativa Así mismo, favorece la elaboración de tratamientos
del self y del otro. Respecto a la evaluación del apego, psicoterapéuticos especializados y efectivos según el
los instrumentos no permiten describir la calidad del tipo del maltrato, que sean capaces de abordar sus
apego en las categorías tradicionalmente utilizadas, lo efectos en elementos tales como las defensas, el pro-
que dificulta analizar los resultados desde los postula- cesamiento de información, sistemas de memoria, y
dos teóricos antes enunciados. Este último elemento las estrategias de apego infantil.
es tomado en cuenta por el estudio de Venet, Bureau,
Gosselin y Capuano (2007), quienes clasifican la ca- Referencias
lidad de las representaciones de apego incorporando
los procesos defensivos, no obstante, sólo estudian el Ainsworth, M. D. S., Blehar, M. C., Waters, E. & Wall,
efecto de la negligencia, concluyendo que hay una S. (1978). Patterns of attachment: A psychological
mayor frecuencia de apego inseguro-evitativo en los study of the Strange Situation. Hillsdale, NJ: Erl-
niños víctimas de negligencia, y que un alto porcentaje baum.
de ellos privilegiarían la desconexión del sistema de Aspelmeier, J. E., Elliott, A. M. & Smith, C. H. (2007).
apego como proceso defensivo. Estos resultados im- Childhood sexual abuse, attachment, and trauma
plican un avance en la comprensión de los modelos symptoms in college females: The moderating role
propuestos y sostienen la hipótesis de que existiría una of attachment. Child Abuse & Neglect, 31, 549-566.
relación entre los tipos de maltrato, la configuración Baer, J. C. & Martinez, C. D. (2006). Child maltreat-
de los MIOs y los procesos defensivos, no obstante, ment and insecure attachment: a meta-analysis.
la relación entre la calidad de las representaciones de Journal of Reproductive and Infant Psychology, 24,
apego en términos de los distintos sistemas de memo- 187-197.
ria y el maltrato no ha sido examinada aun. Barnett, D., Ganiban, J. & Cicchetti, D. (1999). Mal-
treatment, negative expressivity, and the develop-
Conclusión ment of Type Dattachments from 12-to 24-month
of age. Monographs of the Society for Research in
El presente artículo aportó al estudio del maltrato Child Development, 64, 97-118.
infantil desde la teoría del apego a través de una Barnett, D., Manly, J. T. & Cicchetti, D. (1993). Defining
propuesta crítica que integra a nivel teórico los child maltreatment: The interface between policy
procesos que forman parte de la configuración del and research. In D. Cicchetti & S. L. Toth (Eds.),
apego en situaciones de maltrato infantil, y los re- Advances in applied developmental psychology: child
laciona con los escasos estudios sobre los efectos abuse, child development and social policy (pp. 7-73).
del maltrato en las representaciones de apego. En Norwood, NJ: Ablex Publishing Corp.
este sentido, se señala la necesidad de avanzar en Belsky, J. & Fearon, P. (2008). Precursors of attach-
investigaciones que pongan a prueba los modelos ment security. In J. Cassidy & P. R. Shaver (Eds.),
teóricos, incluyendo factores que den cuenta de la Handbook of attachment: theory, research, and clini-
complejidad del fenómeno del maltrato, haciendo cal applications (pp. 295-316). New York: Guilford.
hincapié en la identificación y diferenciación de con- Bowlby, J. (1969). Attachment and loss. Vol. 1. Attach-
ductas de maltrato a través de metodologías válidas ment. New York: Basic Books.
y confiables. Desde la teoría del apego se requiere Bowlby, J. (1973). Attachment and loss. Vol. 2. Separation:
implementar metodologías que den cuenta de las Anxiety and anger. New York: Basic Books.
distintas manifestaciones y componentes del apego Bowlby, J. (1980). Attachment and loss. Vol. 3. Loss: Sad-
a nivel representacional. Estudios que se orienten en ness and depression. New York: Basic Books.
esta línea podrán entregar evidencia sobre la cual Bretherton, I. (1990). Communication patterns, internal
sustentar intervenciones orientadas tanto a la de- working models, and the intergenerational trans-
tección y prevención del maltrato, como al fomento mission of attachment relationships. Infant Mental
de contextos para el desarrollo de un apego seguro. Health Journal, 11(3), 237-251.

836 U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012


M altrato infantil y representaciones de apego

Bretherton, I. (2005). In pursuit of the internal working Howe, D. (2005). Child abuse and neglect: attachment,
model construct and its relevance to attachment development and intervention. New York: Palgrave
relationships. In K. E. Grossmann, K. Grossmann Macmillan.
& E. Waters (Eds.), Attachment from infancy to Jacobvitz, D. & Hazen, N. (1999). Developmental path-
adulthood: The major longitudinal studies (pp. 13- ways from infant disorganization to childhood peer
47). New York: The Guilford Press. relation. In J. Solomon & C. George (Eds.), Attach-
Bretherton, I. & Munholland, K. A. (2008). Internal ment Disorganization (pp. 127-159). New York: The
working models in attachment relationships: Elab- Guilford Press.
orating a central construct in attachment theory. Kobak, R. R. (1999). The emotional dynamics of disrup-
En J. Cassidy, P. R. Shaver (Eds.), Handbook of at- tions in attachment relationships: Implications for
tachment: theory, research, and clinical applications theory, research and clinical intervention. En J.
(pp. 102-127). New York: Guilford Press. Cassidy & P. R. Shaver (Eds.), Handbook of attach-
Carlson, E. A. (1998). A prospective longitudinal study ment: Theory, research and clinical applications (pp.
of disorganized/disoriented attachment. Child De- 21-43). New York: Guilford Press.
velopment, 69, 1107-1128. Kobak, R. R., Cole, H., Ferenz-Gillies, R., Fleming, W.
Carlson, V., Cicchetti, D., Barnett, D. & Braunwald, & Gamble, W. (1993). Attachment and emotion
K. (1989). Disorganized/disoriented attachment
regulation during mother-teen problem-solving:
relationships in maltreated infants. Developmental
A control theory analysis. Child Development, 64,
Psychology, 25, 525-531.
231-245.
Cicchetti, D. & Barnett, D. (1991). Attachment orga-
Lau, A. S., Leeb, R. T., English, D., Graham, C. J.,
nization in maltreated preschoolers. Development
Briggs, E. C., Brody, K. E. et al., (2005). What’s in
and Psychopathology, 3, 397-411.
a name? A comparison of methods for classifying
Cicchetti, D. & Toth, S. L. (2005). Child maltreatment.
predominant type of maltreatment. Child Abuse
Annual Review of Clinical Psychology, 1, 409-438.
& Neglect, 29, 533-551.
Crittenden, P. M. (1990). Internal representational
Liotti, G. (1999). Disorganized attachment as a model
models of attachment relationships. Infant Mental
for the understanding of dissociative psychopa-
Health Journal, 11, 259-277.
thology. In J. Solomon & C. George (Eds.), At-
English, D., Upadhyaya, M. P., Litrownik, A. J., Marshall,
tachment Disorganization (pp. 291-317). New York:
J. M., Runyan, D. K., Graham, J. C. & Dubowitz,
Guilford Press.
H. (2005). Maltreatment’s wake: the relationship
of maltreatment dimensions to child outcomes. Liotti, G. (2004). Trauma, Dissociation and Discor-
Child Abuse & Neglect, 29, 597-619. ganized Attachment: Three Strands of a Single
Glaser, D. (2000). Child abuse and neglect and the Braid. Psychotherapy: Theory, Research, Practice,
brain-A review. Journal of Child Psychology and Training, 41, 472-486.
Psychiatry, 41, 97-116. Litrownik, A. J., Lau, A., English, D. J., Briggs, E., New-
Hesse, E. & Main, M. (2000). Disorganized infant, child, ton, R. R., Romney, S. et al., (2005). Measuring
and adult attachment: collapse in behavioral and the severity of child maltreatment. Child Abuse
attentional strategies. Journal of the American Psy- & Neglect, 29, 553-573.
choanalytic Association, 48, 1097-1127. Lyons-Ruth, K., Bronfman, E. & Atwood, G. (1999). A
Hildyard, K. L. & Wolfe, D. A. (2002). Child neglect: relational diathesis model of hostile-helpless states
developmental issues and outcomes. Child Abuse of mind: Expressions in mother-infant interaction.
& Neglect, 26, 679-695. In J. Solomon & C. George (Eds.), Attachment dis-
Hodges, S. & Steele M. (2000). Effects of abuse on at- organization (pp. 33-70). New York: Guilford Press.
tachment representations: Narrative assessments Lyons-Ruth, K. & Jacobvitz, D. (1999). Attachment dis-
of abused children. Journal of Child Psychotherapy, organization: Unresolved loss, relational violence
26(3), 433-455. and lapses in behavioral and attentional strategies.

U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012 837


A ndrés F resno R odríguez , R osario S pencer C ontreras , T ania R etamal C astro

In J. Cassidy & P. Shaver (Eds.), Handbook of at- Pollak, S. D., Cicchetti, D., Hornung, K. & Reed, A.
tachment (pp. 520–554). New York: Guilford Press. (2000). Recognizing emotion in faces: Develop-
Lyons-Ruth, K. & Spielman, E. (2004). Disorganized mental effects of child abuse and neglect. Devel-
infant attachment strategies and helpless-fearful opmental Psychology, 36, 679-688.
profiles of parenting: Integrating attachment re- Shank, R. C. (1982). Dynamic memory: A theory of
search with clinical intervention. Infant Mental reminding and learning in computers and people.
Health Journal, 25, 318-335. Cambridge: Cambridge University Press.
Macfie J., Cicchetti D. & Toth, S. L. (2001). The devel- Solomon, J. & George, C. (1999). The place of dis-
opment of dissociation in maltreated preschool- organization in attachment theory. Attachment
aged children. Development and Psychopathology, disorganization. In J. Solomon & C. George (Eds.),
13, 233-54. Attachment disorganization (pp. 3-32). New York:
Main, M., Kaplan, N. & Cassidy, J. (1985). Security in Guilford Press.
infancy, childhood, and adulthood: A move to the Toth, S. L., Cicchetti, D., Macfie, J. & Emde, R. N.
level of representation. In I. Bretherton & E. Wa- (1997). Representation of self and other in the
ters (Eds.), Growing points of attachment theory narratives of neglected, physically abused, and
and research. Monographs of the Society for Research sexually abused preschoolers. Development and
in Child Development, 50, 66-104. Psychopathology, 9, 781-796.
Main, M. (1990). Cross-cultural studies of attachment Toth, S, L., Cicchetti, D., Macfie, J., Maughan, A. &
organization: Recent studies, changing method- Vanmeenen, K. (2000). Narrative representations
ologies, and the concept of conditional strategies. of caregivers and self in maltreated pre-schoolers.
Human Development, 33, 48-61. Attachment & Human Development, 2, 271-305.
Main, M. & Hesse, E. (1990). Parents’ unresolved trau- Tulving, E. (1972). Episodic and semantic memory. In
matic experiences are related to infant disorga- E. Tulving & W. Donaldson (Eds.), Organization of
nized attachment status: Is frightening and/or memory (pp. 381-403). New York: Academic Press.
frightened parental behavior the linking mecha- van IJzendoorn, M. H., Schuengel, C. & Bakermans-
nism? In M. T. Greenberg, D. Cicchetti & E. M. Kranenburg, M. J. (1999). Disorganized attach-
Cummings (Eds.), Attachment in the preschool ment in early childhood: Meta-analysis of precur-
years (pp. 121-160). Chicago: University of Chi- sors, concomitants, and sequelae. Development and
cago Press. Psychopathology, 11, 225-249.
Manly, J. T. (2005). Advances in research definitions Venet, M., Bureau, J., Gosselin, C. & Capuano, F.
of child maltreatment. Child Abuse & Neglect, (2007). Attachment representations in a sample of
29, 425-439. neglected preschool-age children. School Psychol-
Mikulincer, M. & Shaver, P. R. (2008). Adult Attach- ogy International, 28, 264-293.
ment and Affect Regulation. In J. Cassidy & P. R. Waldinger, R. J., Toth, S. L. & Gerber, A. (2001). Mal-
Shaver (Eds.), Handbook of attachment: Theory, treatment and internal representations of relation-
research, and clinical applications (pp. 503-531). New ships: Core relationships themes in the narratives
York: Guilford Press. of abused and neglected preschoolers. Social De-
Moreno Manso, J. M. (2005). Estudio sobre las conse- velopment, 10, 41-58.
cuencias del maltrato infantil en el desarrollo del Weinfield, N. S., Sroufe, L. A. & Egeland, B. (2000).
lenguaje. Anales de Psicología, 22(2), 224-230. Attachment from infancy to early adulthood in
Morton, N. & Browne, K. D. (1998). Theory and ob- a high-risk sample: continuity, discontinuity, and
servation of attachment and its relation to child their correlates. Child Development, 71, 695-702.
maltreatment: A review. Child Abuse & Neglect, West, M. & George, C. (1999). Abuse and violence
22, 1093-1104. in intimate adult relationships: new perspectives
Nelson, K. (1986). Event knowledge: Structure and function from attachment theory. Attachment and Human
in development. Hillsdale, NJ: Lawrence Erlbaum. Development, 1(2), 137-56.

838 U n i v e r s i ta s P s yc h o l o g i c a V. 11 No. 3 j u l io-sep t i e m br e 2012


Copyright of Universitas Psychologica is the property of Pontificia Universidad Javeriana and
its content may not be copied or emailed to multiple sites or posted to a listserv without the
copyright holder's express written permission. However, users may print, download, or email
articles for individual use.