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FERNANDO CASTILLO CADENA

Magistrado ponente

AL3859-2017
Radicación n.° 56009
Acta 16

Bogotá, D. C., diez (10) de mayo de dos mil diecisiete


(2017).

Decide la Sala las peticiones de «revocatoria directa»


presentadas por el apoderado de la recurrente EMPRESA
COLOMBIANA DE PETRÓLEOS S.A. ECOPETROL S.A.,
contra los autos de 18 de septiembre de 2012, 9 de abril de
2014 y 18 de marzo de 2015.

I. ANTECEDENTES

En anteriores providencias se ha reseñado que el 18 de


septiembre de 2012 se declaró desierto el recurso de casación
y se impuso la multa de que trata el inciso 3° del artículo 93
de la Ley 1395 de 2010, al apoderado de la parte recurrente.

El 21 de septiembre de 2012, el referido profesional


solicitó dejar sin efecto la sanción impuesta con fundamento
en presuntas razones de inconstitucionalidad e ilegalidad,

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pues considera que la decisión cuestionada es realmente un


acto administrativo que carecía de efectos legales por
incumplimiento de los artículos 47 y 48 del entonces Código
Contencioso Administrativo, pretensión que fue resuelta
negativamente el 9 de abril de 2014 (folio 48 a 53), y que
recurrida con insistencia, con las mismas razones expuestas
con anterioridad, se mantuvo el 18 de marzo de 2015 (folios
89 a 93).

Ahora, contra las anteriores providencias, el apoderado


sancionado formula «petición de revocatoria directa» pues,
reitera una vez más que las providencias presuntamente se
produjeron «en el curso de una actuación administrativa de
naturaleza sancionatoria, y mediante ella se le puso fin», por lo
que no son de índole jurisdiccional, sino verdaderos actos
administrativos y, por tanto, cuestionó otra vez la notificación
de tales decisiones, aun cuando afirma que «me doy por
notificado del ilegal acto administrativo para pedir» su
revocatoria; que el artículo 93 de la Ley 1437 de 2011 impone
a las autoridades revocar sus propios actos cuando estos
sean manifiestamente opuestos a la Constitución, a la ley o al
interés público o social, y con ellos se cause agravio
injustificado a una persona, y añade que en una decisión
proferida al interior de otro proceso, se acogió una petición
similar, de modo que se violenta su derecho fundamental a la
igualdad (folios 95 a 100, c. Corte).

Con posterioridad, allega escrito en el que insiste en que


se le violó el derecho al debido proceso, y resalta que la Corte
Constitucional en sentencia C-492/16, declaró la

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inconstitucionalidad del artículo 49 de la Ley 1395 de 2010


bajo motivos que son «esencialmente los mismos» que ha
aludido en todas sus peticiones, como que la actuación de
esta Corte podía ser controvertida ante la jurisdicción
contenciosa administrativa, «lo que significa que la decisión
de imponer la sanción sí era susceptible de control judicial por
tratarse de un procedimiento administrativo sancionatorio»,
por lo que es necesario aplicar el artículo 91 la Ley 1437 de
2011, según el cual los actos administrativos pierden
ejecutoriedad cuando desaparecen sus fundamentos de
derecho (folios 115 a 117).

II. CONSIDERACIONES

Aunque en rigor no sería procedente emprender el


análisis de la súplica descrita en los antecedentes, pues
constituye una problemática ya decidida por la Sala, sin que
el cambio de jurisprudencia avale por sí mismo su reexamen;
en todo caso, pasa la Corte a exponer los motivos por los
cuales considera la improcedencia de la petición, en pos de
precisar la resolución de los escenarios jurídicos planteados y
su repercusión jurídica sobre este asunto, esto es, si las
decisiones adoptadas con anterioridad se podrían ver
afectadas por la inexequibilidad del artículo 49 de la Ley
1395 de 2010 (sentencia CC C-492/16).

Pues bien, no es la primera vez que se le plantea a la


Corte la posibilidad de que se analice la revocatoria directa
del auto que impone la referida sanción, pues sobre tal
particularidad ya ha tenido oportunidad de fijar su criterio,

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como aconteció en decisión CSJ SL, 24 abr. 2013, rad.


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1. La “Revocatoria Directa” que aduce la apoderada no es un


recurso extraordinario previsto en el Código Procesal del Trabajo y
la Seguridad Social. Los recursos extraordinarios en materia
laboral son limitados y de menor utilización que los ordinarios,
éstos no proceden contra cualquier clase de providencias sino
contra sentencias. La ley establece las causales expresas de
procedencia y requieren el cumplimiento de requisitos especiales
para su interposición y trámite. Los recursos extraordinarios dentro
del proceso laboral son exclusivamente el de casación y el de
revisión.

2. Si lo que la abogada pretende hacer valer por revocatoria directa


es la acción regulada por los artículos 93 a 97 de la Ley 1437 de
2011, Código de Procedimiento Administrativo y de lo Contencioso
Administrativo, a todas luces no podrá ser aplicada al caso en
cuestión toda vez que opera respecto de actos administrativos y no
frente a decisiones judiciales, que solo están gobernadas por la
normatividad correspondiente a su especialidad o por remisión
directa a falta de disposiciones especiales, por lo que, los asuntos
relacionados con la litis en materia laboral tienen un trámite en el
que prevalecen las reglas del procedimiento propio.

3. La revocatoria directa de actos jurisdiccionales opera solo en el


evento en el cual la misma autoridad que los profiere decide
revocarlos pues, aun cuando dados al interior del trámite de un
proceso y de los cuales se predica su eficacia por cuanto fueron
notificados y ejecutoriados en debida forma, los aparta de los
efectos jurídicos en la medida en que contravienen normas
constitucionales o legales, en otras palabras, son
pronunciamientos que nacen, se hacen eficaces empero son
ilegales. Así lo ha entendido la Sala en reiteradas oportunidades,
como en auto de radicado 36407 de 21 de abril de 2009 en el que
se dijo:

“Para superar lo precedente basta decir que, como lo ha señalado


de antaño la jurisprudencia, empero de la firmeza de un auto, no
se convierte en ley del proceso sino en la medida en que se
acompasa con el ordenamiento jurídico. En este caso, bien se ha
visto, el referido auto de 8 de julio de 2008 tuvo como fuente un
error secretarial de la Sala Laboral del Tribunal de Barranquilla y
con él se desconoció el ordenamiento jurídico al desatender la
realidad procesal de que la recurrente sí presentó el poder de
sustitución y acreditó la calidad de abogada.

“Bastante se ha dicho que el juez no puede de oficio ni a petición


de parte revocar, modificar o alterar un auto ejecutoriado, pero

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también, que el error cometido en una providencia no lo obliga a


persistir en él e incurrir en otros, menos, cuando su causa, como en
este caso ocurrió, fue precisamente otro error. Por lo dicho, debe
atenderse el aforismo jurisprudencial que indica que ‘los autos
ilegales no atan al juez ni a las partes’ y, en consecuencia,
apartarse la Corte de los efectos de la mentada decisión”.

En este asunto, los autos de 18 de septiembre de 2012,


9 de abril de 2014 y 18 de marzo de 2015, están ajustados a
las normas constitucionales y legales, y por demás, itera una
vez más esta Sala, el primero de ellos adquirió firmeza al no
ser objeto de recursos, determinación concluida previo al
amplio estudio que se realizó sobre los argumentos expuestos
por el abogado peticionario y en los que aquí insiste,
planteándolos bajo la estructura de una solicitud de
revocatoria directa.

Ahora bien, se aprecia con meridiana claridad que, en


últimas, el argumento del apoderado se cimienta y se ha
cimentado a lo largo de este extenso período transcurrido
desde que se profirió el auto de 18 de septiembre de 2012, en
que las decisiones cuestionadas son actos administrativos.
Repite la Sala que esa tesis es abiertamente inconducente,
según se ha explicado y ya se dejó sentado en anteriores
providencias, como el reciente auto CSJ AL2241-2017, que al
resolver un asunto de contornos similares, en el que el
peticionario era el mismo que aquí convoca la atención de la
Corte, puntualizó:

Afirma el sancionado, que el acto mediante el cual se le ordenó


consignar diez salarios mínimos legales vigentes, corresponde a
uno de carácter administrativo, que como tal debe notificársele
personalmente.

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Sobre el particular conviene recordar que, con insistencia, el


máximo Tribunal de lo Contencioso Administrativo ha definido el
acto administrativo como «una decisión adoptada o expedida en
función administrativa a través de la cual la autoridad crea, modifica o
extingue una posición de una persona o conjunto de personas
determinadas o indeterminadas frente a una norma de derecho
(situación jurídica)” (providencia emitida dentro del proceso de radicación
11001 – 03 – 25 – 000 – 2003 – 00360 – 01)».

Ahora, siguiendo la anterior definición, sin duda la administración


de justicia como parte integrante del Estado y en ejercicio de sus
competencias, en sentido amplio, emite actos administrativos bajo
el entendido, se reitera, de que son decisiones de la
administración; pero los estrictamente judiciales exigen como
presupuesto, la existencia de un proceso en el que la autoridad
interviene para resolver el conflicto planteado por los usuarios.

De tal suerte que el proferido para sancionar el comportamiento del


apoderado surtido dentro del trámite de un recurso, en
cumplimiento de lo dispuesto en el artículo 49 de la Ley 1395 de
2010, no puede verse desprovisto de dicha connotación, esto es, el
de ser un acto jurisdiccional, que se distingue del administrativo,
entre otras cosas, por la forma como se comunica, concretamente, a
través de los mecanismos previstos por el legislador para poner a
las partes al tanto de las decisiones judiciales, los cuales pueden
ser, según el artículo 41 del Código Procesal Laboral y de
Seguridad Social, personalmente, por estado, por estrados, por
edicto o por conducta concluyente, con la especificidad de que solo
el que da inicio al respectivo trámite, es el que ha de surtirse
personalmente a efecto de permitirle ejercer el derecho de defensa,
los emitidos con posterioridad se comunican ya por estrados, ya
por estados.

Por otra parte, en punto a la sentencia C-492/16,


asimismo traída a colación como pábulo de la petición de
revocatoria, advierte esta Sala de Casación que el pluricitado
auto de 18 de septiembre de 2012 se dictó cuando el artículo
49 de la Ley 1395 de 2010 gozaba de rigor jurídico, sanción
que, enfatiza la Corte, procedía por disposición legal y esta le
otorgaba pleno soporte, además fue notificado en legal forma
y contra él no se interpusieron en término los recursos

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pertinentes, por lo que irregular sería morigerar su firmeza


por el simple hecho de que casi 4 años después haya sido
declarada inexequible la norma que le daba mérito legal.
Pensar lo contrario, sería tanto como atentar contra valores
constitucionales que edifican el Estado Social de Derecho,
especialmente la seguridad jurídica, la confianza legítima y la
cosa juzgada.

En cuanto al reproche a la presunta transgresión del


derecho a la igualdad, es pertinente decir que para la Corte
ello no tiene ninguna base demostrativa, en tanto no se
precisaron los escenarios que en decir del profesional, se
definieron situaciones idénticas, ni se allegó prueba que así lo
respaldara, por tanto no hay motivo para deducir un trato
judicial igualitario.

Se rechazarán, en consecuencia, las peticiones


analizadas.

III. DECISIÓN

En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,


Sala de Casación Laboral,

RESUELVE:

PRIMERO: RECHAZAR, por improcedentes, las


peticiones de «revocatoria directa» presentadas por el

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PETRÓLEOS S.A. ECOPETROL S.A., contra los autos de 18
de septiembre de 2012, 9 de abril de 2014 y 18 de marzo de
2015.

SEGUNDO: DEVOLVER el expediente al tribunal de


origen.

Notifíquese y cúmplase.

GERARDO BOTERO ZULUAGA


Presidente de la Sala

JORGE MAURICIO BURGOS RUIZ

FERNANDO CASTILLO CADENA

CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO

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RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO

LUIS GABRIEL MIRANDA BUELVAS

JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN

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