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EL MONJE Y LAMUJER

El canto del pájaro


Anthony De Mello
P. 143

De camino hacia su monasterio, dos monjes budistas se encontraron con una bellísima mujer a la
orilla de un río. Al igual que ellos, quería cruzar el río, pero éste bajaba demasiado crecido. De
modo que uno de los monjes se la echó a la espalda y la pasó a la otra orilla.
El otro monje estaba absolutamente escandalizado y por espacio de dos horas estuvo censurando
su negligencia en la observancia de la Santa Regla: ¿Había olvidado que era un monje? ¿Cómo
se había atrevido a tocar a una mujer y a transportarla al otro lado del río? ¿Qué diría la gente?
¿No había desacreditado la Santa Religión? Etc.
El acusado escuchó pacientemente el interminable sermón. Y al final estalló: “Hermano, yo he
dejado a aquella mujer en el río, ¿Eres tú quien la llevas ahora?"

Dice el místico árabe Abu Hassan Bushanja: “El acto de pecar es mucho menos nocivo que el
deseo y la idea de hacerlo. Una cosa es condescender con el cuerpo en un placentero acto
momentáneo y otra cosa muy distinta que la mente y el corazón lo estén rumiando
constantemente”.
Cuando las personas religiosas no dejan de darle vueltas a los pecados de los demás, uno
sospecha que esa insistencia les proporciona más placer del que el pecado proporciona al
pecador.