Dr.

Diego Bimonte Patetta Doctor en Medicina y Tecnología Veterinaria Profesor Adjunto (Grado 3º) Titular Facultad de Veterinaria Centro Hospital Veterinario – Área de Técnica Quirúrgica Acreditado en Bioética por la Comisión Honoraria de Experimentación Animal como Director de Proyectos e Investigador dbimonte@fvet.edu.uy - dbimonte@montevideo.com.uy

Dr. Ernesto Daniel Vedovatti Manzoni Doctor en Ciencias Veterinarias Tesis de Grado en reacciones producidas por proyectiles .22 y aire comprimido en tejidos animales Colaborador Honorario Facultad de Veterinaria Centro Hospital Veterinario – Área de Técnica Quirúrgica evedova@gmail.com

Este libro fue impreso por VEDOVATTI & CO., mediante el procedimiento de imprenta artesanal. Teléfono 308-35-06 Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la debida autorización por escrito de los autores. 2009 Deposito legal Nº 350.254

Dedicado a la Perra Pancha Caída al intentar impedir un ingreso ilegal a los terrenos de la Facultad de Veterinaria en Diciembre 2008

Proyectiles .22 Rimfire y .177 Aire Comprimido Efectos físicos y clínicos en los animales domésticos

Dr. Diego Bimonte Patetta Dr. Ernesto Vedovatti Manzoni

2008

* * *

Nota de los autores
El presente libro, pretende llenar un vacío de información sobre las heridas producidas tanto por armas de fuego como por armas impulsadas por aire comprimido o anhídrido carbónico. Existen obras sobre las armas de fuego en el país, mucho mas extensas, que contienen, información sobre calibres mayores e inclusive por daños producidos por disparos de escopeta, pero la misma pretende condensar, compilar y consolidar, toda una información dispersa que existe sobre el calibre .22 rimfire y por vez primera sobre las armas de aire comprimido, brindando nociones de balística para cada tipo de estas armas, que de todas las posibles de ser usadas para agredir a los animales, son las que mas probablemente puedan usarse en situaciones urbanas, ya sea por violencia, intento de robo o agresión sin otra motivación mas que si misma y que por su calibre, el animal todavía tenga posibilidades de ser atendido por un Médico Veterinario. El mismo surgió como una idea complementaria a la Tesis de Grado de uno de los autores, y la información de campo contenida en el mismo, proviene de los estudios realizados durante la misma, para lo cual se contó con el invalorable asesoramiento y colaboración del Perito Ing. Eduardo Deri, e Ing. Ramiro Rodríguez de la Facultad de Ingeniería, Instituto de Resistencia de Materiales (IEM) y de las Autoridades del Club Uruguayo de Tiro, quienes además de sus aportes, facilitaron sus instalaciones para hacer las pruebas a diferentes distancias, sobre cadáveres de conejos, utilizados en prácticos de Técnica Quirúrgica en la Facultad de Veterinaria y sacrificados acorde a protocolos de Bioética debidamente aprobados. Su contenido, intenta informar sobre características de los proyectiles .22 y las armas de aire comprimido, balística, heridas que son factibles, puedan presentarse, conceptos sobre el tratamiento de las fracturas producidas por armas de fuego, conceptos éstos que son válidos para calibres como el .22 hasta los mayores; pero lo más importante es generar un grado de comprensión, con aporte de conceptos, que le permita al Médico Veterinario, ayudarle a discernir, construir y emitir un dictamen técnico forense. Asimismo, procura dejar en claro que ningún arma es un juguete, inclusive las de aire comprimido, pero que las mismas utilizadas en condiciones reglamentarias, es decir para un uso deportivo o cinegético, cumpliendo con las exigencias legales de su tenencia y otras derivadas de las restricciones o vedas para el cobro de determinadas piezas de caza y teniendo un entrenamiento y cuidado en su guarda y conservación responsable, no constituyen un peligro adicional, ya que por sí solas no se disparan. Podrá decirse que a las armas las carga el Diablo pero quien las dispara es el Hombre, y es este quien debe ser responsable por su uso y almacenamiento, a través de un entrenamiento, conocimiento y conciencia de los daños que a terceros o a si mismo puede acarrear, así como de las consecuencias derivadas de esos actos. Deseamos destacar el invalorable aporte del Dr. José Pacheco, del Área de Patología Estructural y Funcional, por la realización de las necropsias y aporte de conocimientos que fue parte sustancial del desarrollo del mismo que este libro deja plasmados en sus páginas y dentro de la misma Área el trabajo de la Br. Carolina Arredondo por la dedicación puesta en el procesamiento histopatológico de todas las muestras de tejidos derivadas de las necropsias. Para finalizar nuestro reconocimiento “In Memoriam” para el Dr. Gonzalo Fernández , quien fuera “numen inspirator” para la realización de este libro, que intenta seguir la senda por éste, iniciada.

Los autores

Agradecimientos
• Al Instituto de Investigación Pesqueras “Dr. Víctor Hugo Bertullo” Área de Acuicultura. Dr. Daniel Carnevia. • Al Área de Patología Morfológica y Funcional. Dr. José Pacheco • Al personal de bibliotecología de la Biblioteca de Facultad de Veterinaria. • Al personal del Laboratorio de Histopatología del Área de Patología Morfológica y Funcional. Br. Carolina Arredondo • Al Instituto de Ensayo de Materiales de la Facultad de Ingeniería. Perito -Ing. Eduardo Deri • Al Club Uruguayo de Tiro por prestar sus instalaciones para las pruebas balísticas correspondientes. • Al Área de Técnica Quirúrgica de la Facultad de Veterinaria por permitirnos utilizar los cadáveres de los conejos utilizados en prácticos de esa asignatura.

INDICE

Capítulo I - El proyectil rimfire .22. Estudio de sus efectos sobre tejidos animales…...….1 Dr. Ernesto Vedovatti. Capítulo II - El proyectil .22 y su Histopatología…………………………….……..18 Dr. Ernesto Vedovatti Capítulo III - Armas de Aire Comprimido, concepto, consideraciones balísticas y heridas producidas …………………………………………………………29 Dr. Diego Bimonte Capítulo IV - Tratamiento de las fracturas provocadas por impactos de armas de fuego ………………………………………………………………….....54 Dr. Diego Bimonte Capítulo V- Seguridad con las armas de fuego y aire comprimido……………….………66 . Dr. Diego Bimonte – Dr. Ernesto Vedovatti Capítulo VI - Marco Legal y Reglamentario sobre tenencia de armas por parte de la población civil…………………………………………………………….76 . Dr. Diego Bimonte – Dr. Ernesto Vedovatti

EFECTOS DE LOS PROYECTILES SOBRE LOS TEJIDOS ANIMALES. CONSIDERACIONES GENERALES
Dr. Ernesto Vedovatti

1 - Introducción. 2 - Antecedentes históricos en la República Oriental del Uruguay. 3 - Algunas estadísticas en Medicina Veterinaria. 4 - Marco teórico. 4.1 – Concepto de Balística 4.2 - Tipo de Munición 4.2.1 – Munición para armas de fuego 4.2.1.1 – Por tipo de Propulsión 4.2.1.2 - Por calibre 4.2.1.3 - Por la forma de la punta y la constitución de su cuerpo 4.2.1.4 - Por el mecanismo de detonación del propelente 4.2.1.5 – Por la velocidad desarrollada durante el vuelo 5 - El proyectil de calibre .22 6 - Como dañan los proyectiles. 7 - La contaminación de la herida de bala. 8 - Conclusiones finales. 9 - Bibliografía

1 - Introducción. Es necesario cuando uno trata de encarar cualquier profesión y la de Veterinaria no escapa a la regla de tener que estar abierto a diferentes enfoques y propuestas. A veces los casos que no le prestamos importancia o que consideramos que son raros, en diferentes contextos sociales suelen ser más comunes de lo que parecen. Tal es el caso de las heridas por arma de fuego y aire comprimido. Por tal motivo nos parece importante desarrollarlo y exponer al lector a los efectos que suceden por el impacto de los proyectiles. De esta forma el mismo podrá comprender y estar en condiciones de resolver con la información mediante, distintos casos que se le presenten en la vida diaria. De esta manera intentamos levantar el velo de misterio que tiene este tipo de heridas para comprenderlo, abordarlo y tratar de no esconder un problema existente en la sociedad uruguaya. Además es importante mencionar que el rifle de aire comprimido que no es tenido en cuenta como un peligro, sus efectos pueden ser lesivos, como oportunamente se describe en el capítulo correspondiente. Las armas de aire comprimido, en el Uruguay son vendidas en ferreterías, almacenes y otros comercios. Hoy día es común regalarle a los niños rifles de aire comprimido sin sospechar que se pone en manos de un infante un aparato que mal usado puede causar graves daños, tanto a él, como a los que lo rodean. De tal forma parece necesario contemplar esta problemática y buscarle la solución. La misma puede ser a través de la educación e instrucción sobre el uso adecuado y legal de las armas.
Efectos de los proyectiles sobre los tejidos animales. consideraciones generales Dr. Ernesto Vedovatti 1

Las armas se desarrollaron desde los albores de la civilización y han sido un elemento por definición ofensivo/defensivo. Tienen un carácter dual dado que han intervenido en lamentables guerras así como han permitido el sustento y crecimiento de la sociedad. Pero que empleada reguladamente, en lugares especialmente destinados para un uso seguro, convierte a ésta en un deporte, reconocido a nivel olímpico en sus distintas categorías (Normas ISSF). Este deporte “de la inmovilidad” supone un control ventilatorio y muscular por parte del deportista, que aumenta su poder de concentración, al fijar un punto sobre el objetivo y desarrollar destrezas de motilidad fina. A la larga produce un efecto relajante por el propio control ventilatorio, una regulación de las pulsaciones cardíacas y un aumento de la motricidad fina a nivel de todo el cuerpo. Se conocen a través de registros históricos y libros que han llegado hasta nuestros días que el pensador chino Confucio mantenía una serie de ejercicios de tiro con arco y flecha que permitían a sus alumnos de su escuela filosófica alcanzar los niveles de concentración que la misma requería. Quiero terminar esta introducción con una frase que me enseñaron en la Escuela Pública Primaria.

“La verdad nos hará libres”. General Don José Gervasio Artigas.

2 - Antecedentes históricos en la República Oriental del Uruguay. El siglo XX comenzó en nuestro país de una forma muy convulsionada. Con los levantamientos de los Caudillos Blancos desde fines del siglo XIX y la muerte de Aparicio Saravia, la República Oriental del Uruguay , lentamente dio inicio a una era de pacificación. Era muy común en aquel tiempo la abundancia de material bélico y los enfrentamientos traían aparejado una serie de víctimas en ambos bandos y para los animales que habitaban los campos o que acompañaban a las tropas. Avanzado el siglo XX, el país vivió un proceso de desarme y democratización. Durante muchos años el país no tuvo mayores problemas derivados del número de armas existentes y los casos eran bastante esporádicos. Con el final del siglo XX y el aumento de la “sensación térmica” sobre la inseguridad publica y la creciente compra de armas sumado al contrabando de las mismas, ha llevado a suponer como posible, un aumento de los casos en donde se ven involucrados las armas de fuego. Cabe recalcar que nuestra legislación aumenta los requerimientos de compra a los compradores legales de armas y se dificulta el control del comercio clandestino de las mismas. Por todo lo expuesto, abogamos que en vez de imposibilitar la compra por mecanismos legales, se priorice el registro de tenencia por parte de los particulares y pasar a la legalidad el número existente en nuestro país, como una única forma de un correcto control, de quien esté en condiciones psicofísicas de poseer y usar un arma.

3 - Algunas estadísticas en Medicina Veterinaria. Se obtuvieron de la base de datos del Hospital Veterinario (Facultad de Veterinaria de la Universidad de la República), una serie de casos que comprendieron 10 años desde 1992 al año 2002. Del estudio de las mismas se pudo extraer información sobre el número de heridos y la localización de las heridas. (Cuadros 1 y 2)
Efectos de los proyectiles sobre los tejidos animales. consideraciones generales Dr. Ernesto Vedovatti 2

Es muy importante contar con esta información la cual nos da una idea de la posición en la que se encuentran los animales cuando son atacados. Además de la zonas mas afectadas por este tipo de herida que nos pueden llevar a guiar en el tipo de lesión que abordaremos las posibles complicaciones y consecuencias que traiga aparejado.

Cuadro Nº 1 – Heridos por proyectiles frente a los casos atendidos en el año
Años Casos Totales atendidos

(*)

1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Total

2 3 5 7 8 4 3 10 4 7 1 54

1.918 1.418 1.817 2.076 2.722 2.565 2.759 3.711 3.352 3.632 2.936 28.906

(*) Datos extraídos de los registros del Centro Hospital Veterinario, Facultad de Veterinaria , (UDELAR)

Cuadro Nº 2 - Regiones anatómicas que tuvieron mayor incidencia según datos extraídos de fichas clínicas. Tipo de herida %

Nº de casos
Herida en Miembro anterior Herida en Miembro posterior Otros tipos de Heridas Totales 14 15 25 54 25,93 27,78 46,29 100,00

(*) Datos extraídos de los registros del Centro Hospital Veterinario, Facultad de Veterinaria , (UDELAR)

Dado el análisis de los registros podemos afirmar que el mayor número de heridas se presentaron en los miembros. Siendo el miembro posterior el que se encontró en la mayor parte de los casos impactados. Además se puede deducir que las heridas fueron provocadas por disparos desde la parte posterior y en diagonal con cierto ángulo sobre el animal. Dado que los seres humanos tienen mayor altura que los animales se presume el ángulo mediante el cálculo trigonométrico tomando en cuenta la altura promedio de un humano en 1,75 m y la distancia no superior a los 25 m ya que después de esta distancia se pierde capacidad de tiro, más aún si el blanco se encuentra en movimiento.

Efectos de los proyectiles sobre los tejidos animales. consideraciones generales Dr. Ernesto Vedovatti 3

Lado opuesto

α Lado adyacente

Lado opuesto Tangente = Lado adyacente =

1,75 = 0,116 = 6,65º 15

Para la relación de la distancia de tiro de 15m a 25m el ángulo varia entre 6,65º.y 4º

4 -Marco Teórico. Cuando se dispara un proyectil desde un arma, el proyectil sale con una determinada velocidad y fuerza producto de la ignición de la pólvora que genera un volumen de gases que lo propulsa. En el caso de los impactos de bala una de las masas (bala) tiene una velocidad y energía mayor que la otra masa (cuerpo), sobre el cual impacta cediéndole a éste toda o parte de su energía; dependiendo si queda incrustado en el mismo o lo traspasa. Este grado de cesión de energía junto a la incidencia y recorrido de la bala es la que explica mayor o menor grado o importancia de las lesiones, dependerá del producto de la masa de la bala por su velocidad, que es lo que en física se conoce como momento, es el que determina la capacidad de detención, o Stopping power, el cual traducido significa: Poder de Parada. 4.1 Conceptos de balística La BALISTICA en términos generales podría decirse que es la ciencia encargada de estudiar el movimiento, avance y proyección de todo proyectil lanzado al espacio en general y los lanzados por arma de fuego en particular. Dentro de la misma pueden reconocerse tres ámbitos de estudio. Por un lado está la Balística Interna que estudia el movimiento del proyectil, desde el momento que se separa de la vaina y transcurre por el interior del cañón mientras toma las estrías del mismo que son las que le darán un movimiento de estabilización giroscópico al momento de salir disparada del arma. (Fig 1)

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Fig. 1 – Estrías en la superficie lateral de un proyectil .22 recuperado

Luego viene una parte que estudia el vuelo del proyectil en forma libre, las fuerzas que impulsan las que frenan la bala así como la trayectoria que describe hasta el momento en que ésta impacta en el blanco, la cual es descripta por la Balística Externa. Finalmente tenemos lo que se conoce como Balística Terminal, que estudia los efectos que causa la penetración y la transferencia de energía del proyectil hacia el blanco y su comportamiento (desvíos, deformaciones, fragmentaciones, cesión de energía, etc.) que sufre al impactar sobre un blanco. Existe un concepto que va a condicionar el comportamiento del proyectil desde que sale del arma e impacta el blanco. Ese concepto se conoce como Coeficiente balístico y constituye la base de la balística. Expresa la relación existente entre el peso del proyectil, su sección y su forma aerodinámica los que definen la habilidad del mismo para atravesar el aire. Durante el vuelo del proyectil, existen una serie de fuerzas que lo propulsan y otras que lo tienden a frenar. Entre las primeras se encuentra la energía cinética, derivada de los propelentes (pólvora o gases fríos comprimidos) y entre las segundas está la resistencia del aire o rozamiento, el cual ofrece tanto mas resistencia cuanto mas rápido es la velocidad del proyectil y la fuerza gravitatoria, la cual atrae al proyectil en vuelo y que si no logra impactar en el blanco, termina por ser atraído hacia el suelo por la fuerza gravitatoria. A los cuales se sumaría el efecto producido por el viento, el cual ocasionaría desviaciones de la trayectoria del proyectil. (Ver Fig.2) Los movimientos del proyectil, en términos generales pueden resumirse en los siguientes: • • • • Parabólico Resultante de la combinación entre el desplazamiento del proyectil y la fuerza de gravedad ejercida sobre este. Translación Distancia mensurable existente entre la boca de fuego del arma y el sitio de impacto. Rotación Giro del proyectil sobre su eje longitudinal, producto del sentido impreso por la forma helicoidal de las estrías labradas en la cara interna del cañón (ánima rayada). (Fig. 1) Giroscópico Movimiento cónico, pendular que deriva del centro de gravedad con el movimiento de rotación.

La combinación de estos movimientos permite la explicación de las características que presentan algunas heridas producidas sobretodo en órganos parenquimatosos, en donde pueden verse
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desgarros titulares relacionadas por un efecto de aserrado, derivado del movimiento circular de el proyectil sobre su eje, asociado al labrado de las estrías en su superficie. Resistencia del aire Efecto del Viento

Energía cinética

Rotación Axial giroscópica

Gravedad

Fig. Nº 2 – Esquema de fuerzas y descripción del movimiento de un proyectil en el aire

Como vemos en la Fig. Nº 2, la fuerza propulsora es la Energía cinética, la cual es el producto de la masa por el cuadrado de la velocidad dividido dos, según la siguiente fórmula: Energía cinética = masa x (velocidad)2 2 Esta deriva de la Energía potencial contenida en el mecanismo propulsor del arma (resorte, gas comprimido o carga de pólvora). Analizando la fórmula, podemos ver que si mantenemos la masa constante y aumentamos la velocidad, la energía tiende aumentar. Pero al aumentar la velocidad, paralelamente aumenta la resistencia del aire y dependiendo del proyectil, es decir de su forma más o menos aerodinámica, tardará más o menos en frenarse o desviarse, llegando al blanco con menos energía remanente para penetrar. Una forma de sortear este efecto, consiste en aumentar la masa del proyectil. De esta forma el proyectil viaja a menor velocidad, pero mucho más establemente y tiene una energía remanente con la cual impactar en el blanco o perforar. En esto intervienen un sinnúmero de variables y que dependen de la potencia que tenga de fábrica el arma de aire comprimido, de las cargas de los cartuchos para el caso de armas de fuego, como así también, de los diferentes pesos de los proyectiles y de sus coeficiente de forma, el cual incide sobre el comportamiento que tendrán en vuelo y de sus posibilidades para conservar la energía durante todo el trayecto hacia el blanco. 4.2 -Tipos de munición 4.2.1 – Munición para armas de fuego

Los proyectiles pueden clasificarse de diversas formas, existiendo un parque de municiones variado, lo que llevará a una diversidad en sus efectos. Los siguientes cuadros pretenden orientar e ilustrar al
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lector que no está en el tema, sin por ello agotar el mismo, que por otra parte es un campo que se encuentra en constante evolución y desarrollo. 4.2.1.1 – Por tipo de propulsión Pólvora negra (clásica mezcla de salitre, azufre y carbón, utilizada en armas de avancarga “réplicas” o en algunos cartuchos de escopeta o de señales). Pólvora blanca “sin humo” o “nitro”, de base simple o doble según contengan nitrocelulosa solamente o con adición de nitroglicerina. La adición de ésta última, aumenta el poder de la misma a través de un incremento de la tasa de liberación de gas por unidad de tiempo. 4.2.1.2 – Por calibre En este tema existen varias escalas en la forma en que se expresan los calibres de los proyectiles. Las hay que siguen el Sistema Métrico Decimal, así como otras que se expresan en centésimas o en milésimas de pulgada. Por otro lado están las escopetas, que tienen un sistema diferente cuyas unidades se denominan: “Gauge” y que se corresponde al número de esferas producidas de un determinado diámetro, por una libra de plomo, y eso es lo que determina el calibre del cañón. Los proyectiles pueden ser desde balas estriadas con ese calibre (por ejemplo: Brenneke o Bremen), proyectiles de acero “Sabot” (etc); a diferentes tamaños de perdigones, siendo los mas gruesos los de los números 1, 2, 3 conocidos como “postas” y los de los números del 9 al 20 de diámetro mas pequeño, denominados perdigones. Para complicar aún mas la clasificación, existen denominaciones que combinan los valores de calibres en milímetros, centésimas o milésimas de pulgada con el largo de las vainas, año de fabricación, expresado por sus dos últimas cifras o año en el cual se cambió el propelente, es decir cuando se pasó de usar pólvora negra y se comenzó a emplear las pólvoras sin humo. En términos generales los siguientes son solo algunos ejemplos que pretenden ilustrar lo anteriormente expuesto: .22 .38 .40 . 44 .45 .50 .30 03 .30 06 9 mm 7,62 mm .247 .270W etc. Otras clasificaciones hacen referencia al fabricante o al sistema de ignición del proyectil. Tal es el caso de los proyectiles Rimfire o anular, que tal como se describió anteriormente, por la forma que adopta el fulminante solidificado y que ocupa en forma anular el reborde de la vaina, recibe el prefijo de “Rim” en inglés: “anillo o anular”. Dentro de estas clasificación también esta los antiguos proyectiles “Pin fire” conocidos también como sistema Lefauxchè. 4.2.1.3 – Por la forma de la punta y la constitución de su cuerpo En términos de municiones, se conoce como punta al proyectil que es el que se dispara. Este puede tener diferentes formas más o menos redondeadas o cónicas, más o menos alargadas, pero todas estas buscan mantener el coeficiente balístico óptimo para el tipo de propulsión, uso y munición considerada.
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También existen proyectiles constituidos por plomo sólido, en algunos casos con aleación de Antimonio para aumentar su dureza. También los hay totalmente encamisados en cobre con un núcleo de plomo; parcialmente encamisados que dejan expuesto el plomo en la parte frontal o nariz, o bien son huecos en la punta (Hollow point) y en algunos casos presentan también una serie de cortes o marcas para facilitar su fragmentación. Esto solo es por citar algunos ejemplos de municiones que están al alcance de la población civil o de fuerzas policiales. (Fig. Nº 3) Estas características van a condicionar no solo el vuelo sino también los efectos sobre el cuerpo en el que impacta, favoreciendo una mayor o menor penetración, la fragmentación y la consecuente transmisión de la energía al blanco. A manera de ejemplo se listan algunas de las distintas formas de las puntas: Tronco cónica Ojival (mas o menos agudos o alargados) Punta hueca o “hollow point” Esférico (para Aire Comprimido o como perdigones en escopetas) Dommed (punta redondeada) Wadcutter (punta plana para tiro de polígono)

Fig. Nº 3 – Diversos tipos de puntas y calibres en proyectiles para armas de puño

4.2.1.4 – Por el mecanismo de detonación del propelente Como anteriormente se ha descrito, otra forma de clasificarlos es por el sistema de ignición del propelente, es decir si el fulminante está en posición central o periférica, en cuyo caso se clasifican como de: Fuego Central y Percusión anular respectivamente.
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4.2.1.5 – Por la velocidad desarrollada durante el vuelo Alta velocidad > 330 m/s (supersónicos) Baja velocidad < o = 330 m/s (subsónicos) Estas velocidades están en relación con el tipo de arma, el propelente utilizado y la forma del proyectil. Los proyectiles de aire comprimido y los distintos tipos de propulsión de ésta modalidad serán tratados en otro capítulo de ésta obra. 5- El proyectil de calibre .22. El proyectil .22 viene en varias presentaciones de acuerdo a si son de alta velocidad, velocidad estándar y baja velocidad, relacionado con su carga de pólvora, tamaño y estructura del proyectil. Para los proyectiles de alta velocidad su velocidad inicial a la salida del arma es de 380-400 mts./seg., los de velocidad estándar son de 335 mts./seg. y los de baja velocidad 325 mts./seg.. Una munición consiste en una vaina de bronce, cobre o puede venir con un recubrimiento de níquel, con un proyectil de forma cónica. Además lleva un fulminante que es el que genera la ignición de la pólvora que se encuentra contenida dentro de la vaina. Los proyectiles son de plomo sólido con un recubrimiento especial que evita que se peguen elementos extraños y favorece su lubricación dentro del caño. Un proyectil de baja velocidad se diferencia con uno de alta velocidad en que el segundo su carga de pólvora es mayor que la del primero o tiene una formulación diferente del propelente que asegure una liberación mayor de gases al momento del disparo y además su vaina es reforzada para poder soportar mayores presiones. Existe un tipo de munición llamada punta hueca. En el libro “Los proyectiles y sus efectos” de Gonzalo Fernández, se hace mención a que esta munición, es más útil para caza pequeña que para caza mayor. Porque en animales de mayor porte la munición se abre al impacto no incidiendo en los planos más profundos. A su vez menciona que su peso es menor en un 6.9% a 11%. La velocidad inicial es mayor entre 2.8% y 3% pero la velocidad remanente se reduce en un 0.5% aproximadamente. Los proyectiles su penetración esta dada por la carga y la masa del proyectil. Varía en todos los tipos de proyectil el daño que causen. Para el objetivo de nuestro estudio el proyectil .22 cuanto menos carga mas daño genero en animal, a su vez cuanto mas carga mayor fue la penetración y más limpias fueron las heridas. Para determinar la penetración de un proyectil se multiplica una constante (K) por el peso (P), dividido por el calibre del proyectil (C). Esto nos da una idea de la penetración del mismo. Penetración = K x P / C

6- Como dañan los proyectiles. 6.1 Mecanismos de las heridas producidas por proyectiles

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Existen mecanismos que son comunes a todas las armas de fuego y otros que son específicos de determinados calibres, municiones y potencias. También pueden verse afectados por los ángulos y distancias del impacto, por lo que los ejemplos que a continuación se describen, son ilustrativos de los efectos de los proyectiles. Existen cuatro mecanismos básicos que explican los diferentes efectos que tienen los proyectiles sobre los cuerpos en los que impactan. La producción de éstos dependerá en gran medida del tipo de proyectil, su velocidad, constitución y distancia de disparo. Los mismos son los siguientes: Perforación consiste en la penetración cilíndrica con desgarro y estiramiento de vasos sanguíneos, con transmisión parcial o total de la energía al cuerpo. Traumatismo tisular, hemorragia, trombosis, derrames y desprendimiento tisular. Este efecto se presenta en proyectiles tanto de alta como de baja velocidad. Es de importancia a la hora de alcanzar vasos sanguíneos y órganos vitales, que conjuntamente con la expansión y el calibre favorece la hemorragia. (Fig. Nº 4)

Fig. Nº 4 – Cavidad permanente en el trayecto

Cavitación es la cavidad temporal, creada por dilatación de los tejidos por detrás del mismo y que persiste 5 a 30 microsegundos, la cual puede llegar a tener un volumen varias decenas de veces el diámetro del proyectil. Esto produce un desgarro tisular con incremento de la hemorragia. Asimismo crea un vacío a todo lo largo del trayecto, el que succiona elementos desde la superficie y de los distintos planos que va atravesando. Generalmente son efectos de proyectiles de alta potencia y velocidad. (Fig. Nº 5)

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Fig. Nº 5 – Cavidad permanente y la cavidad temporal “cavitación”

Choque hidráulico Consiste en la transmisión de la energía por delante y lateral al proyectil derivada de la generación de “ondas de choque” en los fluidos con generación de pulsaciones que producen daño tisular tardío. Este efecto esta especialmente descrito para proyectiles de alta velocidad al generar la compresión de los tejidos y sus contenidos líquidos por delante y lateral a su trayecto. (Fig. Nº 6). Es importante destacar que por delante y lateral del proyectil se genera una región que sufre el daño producido por la onda de presión que se transmite a nivel de las estructuras titulares, produciendo una acción diferida a instancias del pasaje del proyectil pero no directamente por su acción, sino por la cesión de parte de su energía cinética tras el impacto con las estructuras. En la Fig. Nº 6, esta zona o región está representada por el triángulo anaranjado y el cono amarillo del área de cavitación puede ser incluso varias veces mayor que su calibre pero se cierra en forma simultánea, luego de una fracción de segundo, absorbiendo detritus, pelos y demás contaminantes hacia el interior de la herida. En este último caso, en el que se combinan ambos efectos (cavitación y efecto hidráulico) es el caso de los proyectiles de alto poder y penetración, del tipo de los usados para caza mayor (.270 W, .243) o para la guerra (7,62 mm NATO o 5.56 mm. NATO).

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Fig. Nº 6 – Esquema de bala de alta velocidad mostrando cavidades permanente y temporaria con “choque hidráulico” sobre tejidos por delante del recorrido del proyectil

Expansión Rápida desaceleración luego de penetrar con transmisión de energía, produciendo una gran herida cónica de varias veces el diámetro del proyectil, con deformación o fragmentación. Proyectiles de punta blanda, hueca o parcialmente encamisados. Alta y baja velocidad. (Fig. Nº 7)

Fig. Nº 7 – Esquema de herida expansiva con fragmentación del proyectil

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Los proyectiles dañan los tejidos de diversas formas dependiendo del tejido que se impacte y con el proyectil que se impacte. Las heridas pueden ser de dos tipos. 1- Sobre tejidos óseos 2- Sobre tejidos blandos (órganos o músculos) 1- Sobre tejidos óseos Impactos sobre tejidos duros nos determinan fracturas o incrustaciones en el interior de los mismos. Los tipos de fracturas que se pueden tener son: transversales, longitudinales, oblicuas, en vara verde y fragmentarias o conminutas. En ensayos realizados por los autores con .22 en los diversos tipos de munición, los resultados fueron fracturas en conminuta en la casi totalidad de los casos, registrándose una fractura compuesta oblicua fragmentaria para el .22 de baja velocidad. Mediante las necropsias posteriores se determino que la munición dejaba un orificio de entrada y uno de salida. El hueso impactado estaba en forma de lluvia de fragmentos lo que imposibilitaría la reconstrucción del mismo porque estos pequeños fragmentos se encontrarían desvitalizados en el momento de la operación por la falta de irrigación. Hay pérdida de periostio y en algunos sectores se encontró arrancado por el efecto hidráulico. No nos olvidemos que cuando un proyectil choca contra un cuerpo con fluidos se genera una cierta presión por parte de los mismos que termina destruyendo parte del tejido por la presión que genera la onda de fluidos. El impacto en algunos casos fue tan grande que el proyectil paso de largo y fracturo el miembro homologo, provocando el mismo tipo de fractura. (Fig. Nº 8, A y B).

Fig. Nº 8, A

Fig. Nº8, B

Según el Dr. Carl Franz los proyectiles que chocan en forma tangencial provocan fracturas oblicuas, transversales, en espiral y en forma de surco. Mientras que los que chocan contra la superficie del hueso según su ángulo sea más o menos obtuso dan fracturas irregulares. También afirma en sus observaciones que el tamaño de la lesión es independiente de la distancia del disparo siempre y cuando su encuentre entre 50 y 2000 metros. Para nuestro caso de estudio los impactos fueron de forma oblicua con un cierto ángulo.

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Presumimos por cálculos trigonométricos que el valor fue de 4º con respecto a la horizontal y una distancia de 15m. Los resultados arrojados determinaron fracturas irregulares. Para disparos a 50 metros las fracturas continuaron siendo fragmentarias pero con dimensiones mayores de los fragmentos. Para disparos a 15 metros los fragmentos fueron de dimensiones muy pequeñas. Para disparos con .177 no se registró ninguna fractura. Este tema se discutirá en el capítulo correspondiente a lesiones por armas neumáticas. Para las diferentes cargas de .22, y según las pruebas que hemos realizado en cadáveres frescos, se pudieron registrar lesiones comparables con los datos bibliográficos, tanto para la velocidad estándar como para la de alta velocidad. Ahora para baja velocidad en hueso las lesiones si bien corresponden a fracturas fragmentarias, las esquirlas son de mayor volumen. (Fig. Nº 9)

Fig. Nº 9 Esto se pudo comprobar a disparos en 50 y 15 metros. Siendo que para el caso de los disparos realizados a una distancia de 15 metros, estos fragmentos fueron de menor diámetro y en algunos casos idénticos a los obtenidos con proyectiles de alta y media velocidad. 2- Sobre tejidos blandos. Para el .22 las lesiones no tuvieron demasiada diferencia resaltándose la penetración casi limpia del .22 alta velocidad que traspaso el tejido con algún elemento extraño de arrastre. El tejido no sufrió una contusión muy grande la extravasación de líquido al espacio intercelular no era muy importante por lo tanto la herida fue de importancia pero no comprometió seriamente los tejidos circundantes. Para el .22 velocidad estándar las lesiones sobre tejido blando fueron muy similares al .22 alta velocidad. Si se registro un cambio sustancial para el .22 baja velocidad en el cual los disparos generaron una extravasación de fluidos intersticial pronunciada con un gran arrastre de pelos que generarían, a la postre, un foco séptico bastante importante. El orificio de entrada fue de aproximadamente para el .22 alta y media velocidad igual al .22 baja velocidad. El ángulo de entrada fue de 60º aproximadamente con un agujero de 10 a 12 mm. mientras que el de salida para alta y media fue de dimensiones similares. Para el .22 baja velocidad el agujero de salida fue de 20 mm. aproximadamente. Nótese que ya el orificio de salida, al ser mas grande determina un efecto de arrastre mucho mayor que los primeros calibres. Esto posiblemente se deba a la menor velocidad que dicho proyectil trae. Y a un efecto de arrastre mayor sumado a la cavidad temporal que este forma.
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Esto determina que el grado de lesiones encontrado para el .22 baja velocidad fue significativamente mayor que para el de alta velocidad con un derrame mayor en la zona del disparo hemorragias y hematomas. En zonas correspondientes a tórax y cavidad abdominal las lesiones para .22 consistieron en pérdidas de contenido gastrointestinal con compromiso muy importante del peritoneo. El intestino estaba perforado en varias secciones con agujeros de 8 mm. y en algunos sectores donde el proyectil se deslizo genero cortes de importancia. Para tórax las lesiones correspondieron a derrames importantes de los grandes vasos con perforaciones en pleura y mediastino por la sección de entrada de algunos milímetros pero en los lugares próximos a la salida se comprobó grandes secciones pleurales y pulmonares con aberturas de varios centímetros. Cabe recordarle al lector que los disparos fueron efectuados en conejos que fueron eutanasiados por razones éticas luego de prácticos de entrenamiento de cirugía del Área de Técnica Quirúrgica en el Hospital Veterinario. Para estos ensayos efectuados con proyectiles fue diseñado un dispositivo por parte del Instituto de Ensayos de Materiales dependiente de la Facultad de Ingeniería (IEM) de la Universidad de la Republica Oriental del Uruguay. El mismo simulaba los efectos hidráulicos que afectan a un animal cuando es impactado en movimiento. (Fig. Nº 10)

Fig. 10 – Esquema del dispositivo suspensión

Este dispositivo, suspende a la pieza a impactar por el rabo y las orejas, permitiéndole a la misma un cierto grado de movimiento de oscilación, al recibir el impacto, simulando como se ha explicado una situación de impacto en un animal que se encuentra en la fase de salto suspendido, haciendo abstención que el animal vivo se encontraría en movimiento, por lo que se requiere una destreza mayor por parte del tirador. Los disparos fueron efectuados para el .22 con un rifle marca Toz fabricado en la ex U.R.S.S, y el rifle aire comprimido marca Westlake fabricado en República Popular China, lo que oportunamente se describirá en el capítulo correspondiente. 7 – La contaminación de la herida de bala

Cualquier herida de bala inclusive la producida por el .22 debe considerarse potencialmente contaminada. Existen diversas opiniones que las heridas son estériles y que el calor producido durante el disparo esteriliza la bala.
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Es cierto que si no se hace un cierre correcto de un cartucho de escopeta y se permite a los perdigones tener contacto con la pólvora, pueden producirse la fusión del plomo por el calor. Pero en el caso de las balas, el calor de la deflagración se ubica por detrás de ésta durante su recorrido por el cañón y salvo el rozamiento, el tiempo de permanencia en condiciones estrechas con el fuego y los gases calientes de la deflagración, es de escasos milisegundos, por lo que aún con altas temperaturas no se estaría alcanzando el nivel de tiempo necesario para esterilizar el mismo. Esto ha sido puesto de manifiesto, en un ensayo realizado por los autores con proyectiles .22 que se contaminaron con Staphylococcus aureus y fueron recuperados sin deformación, solamente con el efecto de rozamiento en su superficie y que luego de cultivados, desarrollaron crecimiento en medios líquidos. Asimismo el arrastre de pelos y restos de detritus celulares así como suciedad desde la piel, necesariamente arrastra potenciales contaminantes que desarrollarán o no dependiendo del nivel de defensas que tenga el animal y de las maniobras de control de infecciones que se hayan instaurado así como del tiempo y oportunidad de su aplicación. El desarrollo de infecciones, está además condicionado a las situaciones en las cuales se han producido las heridas. Si éstas se produjeron en ambientes secos, se ha descrito una baja tasa de contaminación menor, tal como ha sido relatado por médicos militares que asistieron a los heridos durante la Guerra de los Boers en Sudáfrica. En climas húmedos y generalmente encharcados, tales como los de las trincheras, durante la Primera Guerra Mundial, estas tasas de infección resultaron mucho mas elevadas.

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Conclusiones finales.

Podemos afirmar que de las varías pruebas realizadas los impactos por proyectil .22 las lesiones en huesos no permiten diferenciar entre un tipo de proyectil y otro. Salvo por los orificios de entrada y salida que para el .22 baja velocidad el orificio de salida tiene mayor diámetro que para los de alta y media velocidad. En cuanto a las lesiones en órganos internos no se puede afirmar una diferencia significativa. Para el proyectil .22 las lesiones internas pueden ser de magnitud. Cabe recordar que dependiendo de la masa del animal, la energía del proyectil, el ángulo de impacto, la distancia de tiro, pueden hacer que éste permanezca dentro del paciente y aún sufra rebotes o desvíos internos, ocasionando lesiones en varios órganos. Desde el punto de vista forense, es importante encontrar el proyectil, ya que permite obtener conclusiones balísticas e inclusive poder saber el arma desde donde fue disparado. Por lo tanto debemos realizar un examen clínico exhaustivo del paciente, atendiendo signos y síntomas de shock apoyarnos en la imagenología como métodos paraclínicos fundamental para tener una idea del tipo de proyectil con que ha impactado y además de evidenciar fracturas y otras lesiones para la instauración del tratamiento en sus distintas fases: emergencia, urgencia y convalecencia. Lo último que quisiéramos agregar es que es fundamental por parte del público tomar conciencia de lo que representa en la vida diaria el uso de las armas de fuego y aire comprimido, el tener un cabal conocimiento de sus efectos y consecuencias.

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Para el Profesional Veterinario es muy importante conocer esta problemática ya que es propia del medio en que nos desenvolvemos y que si bien puede no tener un paralelismo con realidades de otros países, las que han sido mencionadas en cursos de actualización sobre cirugía y donde se han mostrado varias imágenes de fracturas producidas por heridas de bala. El tener una idea de la física, energía, constitución y de la balística de los proyectiles, sumada al conocimiento anatómico de nuestros pacientes, y los potenciales problemas asociados a heridas en los distintos órganos internos, de los cuales este libro humildemente pretende complementar, intentado formar un concepto sobre un agente agresor que se mueve a velocidad, con energía y movimientos rotacionales y del que habitualmente, carecemos de información; consideramos que de esta forma sabremos como atender estas verdaderas urgencias medicas y salvar mas vidas. Otro objetivo que se busca con esta publicación es la integración de Profesional Médico Veterinario en el equipo de profesionales que integran tanto patólogos forenses, como personal científico del Cuerpo de Policía Técnica, dotándole de un nivel de conocimientos que le facilite un intercambio e interacción desde el punto de vista de la balística , sin perder de vista el punto de equilibrio entre la vida de nuestros pacientes y los requerimientos jurídico-forenses, evaluando riesgos y aportando la mayor cantidad de datos posibles durante el peritaje.

9 - Bibliografía BLATT, F. J.. (1991). Proyectiles. De Fundamentos de Física. 3era. Ed. EEUU. Mc. Graw-Hill. FERNÁNDEZ, G. J. – Los Proyectiles y sus efectos. Vol. Nº 53, Tomo IV (Cap.XIV-XVII), Depto. Ed. General Artigas, Centro Militar. 1964. FRANZ, C. - Cirugía de Guerra, Salvat Editores 1ra. Ed. Español, 1941. GARCÍA ALFONSO, C.; PEREZ, F. Patología quirúrgica de los Animales domésticos, 8va. Edición. Ed. Científico-Médica, Barcelona, pag. 52-60, 1982. KNEUBUEHL, B. (2003). The evaluation of a synthethic long bone structure as a substifor human tissue in gunshot experiments. Foresnsic Sci Int. Dec. 17, 138:44-9. KRALJEVIC, P. - Animal victims of croatian homeland war, 1990-1992. Fac. Vet.Med. University of Zagreb, 1993. MOLINET AMÓROS, E. (26/01/2006). Efectos explosivos de los pequeños proyectiles sobre el cuerpo humano. http://www.bvs.sld.cu PAVLETIC, M. – Gunshot Wound Management – Cont. Ed. Vol. 18, Nro. 12: (1285-1299), December 1996. QUATREBOMME, G. (11/12/2003). Gunshot wuinds to the skull: comparision of entries and exit. Forensic Sci Int. 1998 jun 8;94:141-6. Http://www.ncbi.nlm.nih.gov/

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EL PROYECTIL .22 Y SU HISTOPATOLOGÍA.
Dr. Ernesto Vedovatti

1- Introducción. 2- Como se afecta un tejido por la penetración de un proyectil. 3- Desarrollo de heridas por proyectil .22 y su estudio. 4- Lesiones en tejidos en rigor mortis. 5- Lesiones en tejidos de animales recientemente eutanasiados. 6- Conclusiones finales 1- Introducción En nuestro país existen casos de animales impactados por proyectiles. Si bien no parece a la vista del lector un caso común existen registros documentados sobre este tipo de herida (archivos clínicos del Hospital de la Facultad de Veterinaria UDELAR), tal como se menciona en detalle en otro capítulo de esta obra. Dada esta lamentable circunstancia, que afecta tanto a seres humanos como en nuestro caso a las mascotas, es que el conocimiento en profundidad sobre los efectos de los proyectiles en los tejidos debe ser conocido por los Médicos Veterinarios. Y para poder colaborar en el desarrollo de la profesión e intervenir en peritajes a solicitud de partes interesadas. Intentamos acercarle al lector las herramientas necesarias para poder discernir si heridas provocadas por un proyectil fueron la causa de la muerte o simplemente fueron parte de la agresión en caso de resultar solamente herido. De esta forma esperamos que el desarrollo temático que a continuación presentamos sea de utilidad para quienes deseen conocer más sobre este tema que aparenta ser para iniciados pero que en realidad, se puede abordar desde dos perspectivas: una desde la física, tal como la energía, propulsión, velocidad o trayectoria y la otra desde la patología, es decir del estudio de los daños producidos por la cesión energética conocido como Balística Terminal. 2- Como se afecta un tejido por la penetración de un proyectil. Cuando se dispara un proyectil desde un arma, el proyectil sale con una determinada velocidad y fuerza, producto de la ignición de la pólvora que genera un volumen de gases que lo propulsa. Un choque en el que dos cuerpos impactan entre si y continúan moviéndose a una determinada velocidad es un choque inelástico. De esta forma un cuerpo m1 tiene una velocidad inicial cuyo componente es v1i y m2 tiene un componente v2i, las dos ecuaciones que determinan la velocidad final de las masas que se mueven juntas después del choque son: m1 . v1 + m2 . v2 = [ (m1 + m2) . vf ] Dr. Ernesto Vedovatti Manzoni - El proyectil .22 y su Histopatología 18

Al penetrar el cuerpo, el proyectil transmite una fuerza y energía; la misma genera un vació que crea una cavidad temporal. Lo que arrastra elementos extraños ya sea pelo o piel al interior de la cavidad neoformada. Inmediatamente existe una retracción de la herida. El resultado de esta colisión es el desprendimiento de varias fibras musculares. (Fig. Nº11) Cavidad Temporal

Figura Nº1

Fig. Nº11- Esquema de cavitaciones producidas por el pasaje de un proyectil

En la (Fig. Nº12 y Nº13) se observan distintas pruebas sobre jabón en barra, el cual simula hasta cierto punto los efectos producidos en los tejidos. Puede apreciarse en las mismas la cavidad formada.

Fig. Nº 12- Camisa de Expansión vista lateral

Fotografía Nº2

Fig. Nº 13- Camisa frontal vista frontal

Se puede apreciar la expansión que se deja en la parte posterior del jabón y la expulsión del material con la formación de la cavidad temporal. Naturalmente en un tejido no se podría visualizar por la retracción que sucede casi simultáneamente. Dr. Ernesto Vedovatti Manzoni - El proyectil .22 y su Histopatología 19

En el jabón se pueden ver las líneas impresas que deja el proyectil. Un proyectil cuando se dispara generalmente sale en línea recta. El proyectil para salir en línea recta tiene que pasar por estrías que tiene el cañón del arma que lo disparo, las mismas sirven para dotar al proyectil de un movimiento rotatorio giroscópico que le permite una estabilidad en el vuelo y son únicas de cada arma. Cada arma en el momento de su fabricación se le estampan estrías. Ningún arma tiene otra con iguales características en sus estrías. Si se obtiene el proyectil se puede comparar sus estrías con las del arma en estudio para ver si concuerdan. De ahí la importancia legal y forense del registro de las armas. Es de vital importancia para los estados que se registren las armas, desarticulando la tenencia clandestina y combatiendo el contrabando. En nuestro país esta misión es cumplida por el Servicio de Material y Armamento del Ejército Nacional. 3- Desarrollo de heridas por proyectil .22 y su estudio. Uno de los problemas en el estudio de este tema, fue como desarrollar heridas en tejidos sin dañar a animales vivos y poder obtener muestras que fueran representativas. De esta forma se decidió comparar muestras de tejido muscular de conejos impactados por proyectiles .22. Y observar mediante cortes histopatológicos los daños producidos en los tejidos, tal como fue oportunamente descripto en otra parte de la obra. Con un lapso posterior a las 24 horas se realizaron las necropsias correspondientes que arrojaron una serie de resultados. Los datos se procesaron a través de informes de necropsias y se procedió a tomar muestras para histopatología e investigación forense del efecto hidráulico sobre los tejidos. Se impactaron conejos con 12 horas de haber sido eutanasiados y conejos con 10 minutos de ser eutanasiados. Las muestras fueron fijadas en formol al 10%. Incluidas en parafina y cortadas mediante micrótomo. Posteriormente se hidrato con alcohol y agua destilada (alcohol 95-90-80-75%). Se le realizo la técnica de tinción con hematoxilina y eosina. Los cortes se deshidrataron con alcohol (85-90-100%) y desengrasados con Xilol-d. Finalmente fijados con cubre objeto. Las necropsias y el tratamiento de los materiales que se extrajeron fueron realizadas por el Área de Anatomía Patológica de la Facultad de Veterinaria, en la sala de necropsias de dicha institución. 4- Lesiones en tejidos en rigor mortis. En los trabajos realizados se sometió a impactos a conejos en rigor mortis como anteriormente lo expresábamos.

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Con un lapso de 12 horas de haber sido eutanasiados después de la finalización de prácticos de entrenamiento quirúrgico. En los cortes histopatológicos que posteriormente fueron analizados se tomaron las siguientes fotografías. Evidenciando una serie de efectos sobre los tejidos. En la (Fig. Nº14), correspondiente al conejo número 1 se puede observar la trayectoria por donde se desplazo el proyectil. Existen varios fascículos musculares desprendidos y arrastrados por la energía del impacto. El tejido no presenta signos de retracción propia de un tejido vivo. Hay una separación casi limpia como sería en un corte de carne.

Fig. Nº 14- Trayecto de proyectil en tejido en rigor mortis

En la (Fig. Nº 15) se puede apreciar el desplazamiento de los fascículos musculares y prácticamente ningún signo de retracción del tejido.

Fig. Nº 15- Trayecto de proyectil con desprendimiento de fascículos musculares

Obsérvese el contorno del músculo como ha perdido la continuidad. En el sector de salida del proyectil se observa el arrastre de fascículos musculares.

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Una de las causas de la separación de los haces de colágeno, que aportan a la conformación normal de un tejido es el aumento de la concentración de acido láctico, propia de la anaerobiosis, producto de la falta de aporte sanguíneo a los tejidos. Cuando se produce el deceso del animal entran los tejidos en anaerobiosis y se empieza a degradar la glucosa a acido láctico. Todo esto determina que ante impactos se produzca la desunión de los fascículos musculares. Y la falta de retracción del tejido muscular. En la (Fig. Nº 16) se pueden observar a 400 aumentos los fascículos musculares y su perdida de unión entre y dentro de los fascículos. Hay fibras musculares separadas y restos de conjuntivo laxo muy separado. En este corte longitudinal podemos observar las bandas A oscuras y las bandas I mas claras. El sarcolema es la membrana limitante de la fibra, dentro el sarcoplasma que embebe la sustancia contráctil de la fibra muscular, compuesta de miofibrillas delgadas y paralelas. En esta fotografía no se pueden divisar los núcleos de las células, ya que son lo primero que se degrada en la fibra muscular; cuando comienzan los procesos de autólisis. Este es otro ejemplo más de que nos encontramos en presencia de un tejido de un conejo con varias horas de deceso.

Fig. Nº 16- Fascículos musculares con perdida de unión entre y dentro de los fascículos

5- Lesiones en tejidos de animales recientemente eutanasiados. Cuando un tejido se lesiona se retrae por la acción del tejido conjuntivo, que une a los fascículos musculares; dentro de sus funciones esta la de reparación de las lesiones. Las fibras elásticas dan a los tejidos su flexibilidad y también su capacidad de volver a sus relaciones normales después del estiramiento. A pesar de esta propiedad, existe una cantidad de energía cinética que se transmite hacia las células, las que son en sí mismas, pequeños contenedores con líquido.

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En un tejido vivo, si bien existe retracción, hay un porcentaje de estas que literalmente estallan, con el consecuente daño tisular y necrosis posterior tal como se verá mas adelante. Posteriormente el cirujano que atienda al paciente deberá debridar y eliminar estos tejidos para lograr la curación de las heridas, controlando la infección de las mismas. En la Fig. Nº 17 correspondiente al conejo Nº 2 se observa una vista panorámica de un tejido muscular, de un animal que fue eutanasiado 10 minutos antes de la impactación.

Fig. Nº 17- Tejido perteneciente a un conejo recientemente eutanasiado, vista panoramica

En el espacio de la derecha, existe una oquedad realizada por un proyectil. Una de las primeras cosas que podemos observar es la presencia de sangre en una arteria y en los tejidos circundantes. Además de la retracción de las fibras de colágeno circundantes existe una mayor presencia de tejido colágeno en haces de mayor tamaño. El efecto responsable de que las células estallen lleva como nombre “efecto hidráulico”, este efecto es producto de la acción de fuerzas que impulsan al proyectil y las que resultan del choque contra el músculo. Al existir liquido en los tejidos y golpear un proyectil se transmite la fuerza por ondas. Las cuales ayudan a propagar dichas fuerzas. Estas ondas ayudan a la ruptura y estallido de los fascículos musculares y al desprendimiento de las fibrillas que los componen. Además de la rotura de los capilares y la trasvasación sanguínea. En pruebas realizadas en latas con contenido se puede ver el ingreso del proyectil y su salida con el estallido de la parte posterior de la lata. Producto de la fuerza transmitida por el proyectil al contenido la cual es amplificada por las ondas. En la Fig. Nº 18 y en la Fig. Nº 19 podemos observar la retracción del tejido por el cambio de dirección de los fascículos musculares, además de la presencia de sangre en el tejido y el arrancamiento de fascículos musculares con gran dispersión de tejido conjuntivo laxo.

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Fig. Nº 18 – Cambios de dirección fibras musculares y extravasación

Fig. Nº 19 – Ruptura y estallido de haces musculares

En el tejido colágeno, existe una variada gama de células que son mediadores de la inflamación. Cuando se produce el traumatismo de estas células se liberan grandes cantidades de estos mediadores químicos los cuales aumentan el tamaño de los vasos y aumentan el flujo de sangre hacia los tejidos. Los tejidos se edematizan aumentan los depósitos de fibrina, el calor, el color, el rubor además se presenta la perdida de función de la zona afectada. En la Fig Nº 20 se puede observar una arteriola con depósito de eritrocitos en su interior lo que nos permite sospechar de que se trata de un tejido que fue impactado cercano al momento de su deceso.

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Fig. Nº 20. En la Fig. Nº 21 se puede ver la retracción del tejido donde parte de los fascículos están retraídos y otras secciones no. Además de las fuerzas que soportaron los mismos ya que están fracturados casi todos los fascículos

Fotografía Nº 21.

En la Fig. Nº 22 ya a mayor aumento se observan fascículos musculares arrancados y miofibrillas desprendidas por el impacto.

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Fotografía Nº 22. 6- Conclusiones finales. Para el proyectil .22 encontramos que las lesiones histopatológicas dependieron del estado en que se encontraba el conejo en estudio (Tiempos entre la muerte y la impactación, con rigor mortis o sin rigor mortis). En el grupo de conejos en rigor mortis las lesiones que se encontraron fueron arrancamientos de los fascículos musculares. Se pudo determinar que se encontraba en este estadio por la falta de retracción de los tejidos así como por la autólisis. Para el segundo grupo de conejos se puedo apreciar la retracción de los tejidos con destrucción de fibrillas musculares. La presencia de sangre en los capilares y el estado del tejido que nos permitió visualizar un menor grado de autólisis, así como la extravasación de líquidos. Por ultimo quisiera agregar que este apasionante tema requiere de una continuidad en los estudios, así como de equipos de gente que trabaje en concordancia con los mismos. 8- Bibliografía consultada. 1- Fawcett, B.. (1990). Tejido muscular y conjuntivo. De Tratado de Histología 11a. Ed. Massachussets-EEUU. McGraw-Hill. Pag. 136-170, 267-296. 2- Hulland, T. J. (1969). Músculo. De Jubb, K.V. F.. Patología de los animales domésticos. 2da. Ed. New York-EEUU. Academic Press. Pag. 544-583. 3- Liégeois, F.. (1967). Músculos. De Tratado de patología médica de los animales domésticos. Francia. Editorial universitaria de Buenos Aires. Pag. 673-690. 4- Fernández, G. J. (1964). Los Proyectiles y sus efectos. Vol. 53 tomo 4. Centro Militar. Montevideo-Uruguay. Cap. 14-16. 5- Blatt, F. J.. (1991). Proyectiles. De Fundamentos de Física. 3era Ed. EEUU. McGraw-Hill. 6- Rocca, A. (11/12/2003). Ballistic data for plastic surgeons. Ann Chir Plast Esthet. 1998 Apr;43:117-24. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/ 7- Non-Powder Gun injuries. 11/5/02. contact@helpnetwork.org

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8- Eugenio Molinet Amóros. (26/01/2006). Efectos explosivos de los pequeños proyectiles sobre el cuerpo humano. http://www.bvs.sld.cu 9- Gunshot injuries. (17/05/2006). http://www.patient.co.uk 10- Ballistics. (26/01/04). http://medlib.med.utah.edu/ 11- Fackler, M.l. (11/12/03). What´s wrong with the wound ballistics literature, and why. Letterman Army institute of research. Institute report Nº 239. july 1987. http://teapot.usask.ca 12- Registro Nacional de Armas. Decretos del poder ejecutivo. 342/01, 231/02.

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ARMAS DE AIRE COMPRIMIDO, CONCEPTO, CONSIDERACIONES BALISTICAS Y LAS HERIDAS PRODUCIDAS Dr. Diego Bimonte 1- Introducción 2 -Historia de las armas propulsadas por aire comprimido 3- Tipos de armas propulsadas por expansión fría de gases 3.1- Armas de resorte y pistón 3.2 - Pre comprimido por bombeo 3.3 - Propulsión por tanques de aire comprimido 3.4 - Armas propulsadas con Anhídrido Carbónico 3.5 -Armas tácticas de aire comprimido 4 - Proyectiles para aire comprimido 4.1 - Diferentes tipos de proyectiles 4.2 - Calibres 4.3 - Balística, velocidades y energía 5 - Heridas producidas por las armas de aire comprimido 6 - Bibliografía

1 – Introducción En este capítulo se pretende lograr el objetivo de consolidar la gran y profusa información existente acerca de las armas de aire comprimido, su historia, sus diferentes mecanismos de disparo, la balística asociada a la misma, heridas por estas producidas y generar la conciencia de que a pesar de ser “armas permitidas” es decir armas adquiridas sin necesidad de registro alguno ante los órganos reguladores de la portación o tenencia de armas, estas no son juguetes y que a pesar de su menor potencia respecto a las armas de fuego, tienen potencialmente, la capacidad de herir gravemente e incluso matar, tanto a animales como a seres humanos y que por lo tanto deben manejarse acorde a las mismas normas de seguridad y uso estipuladas para las mismas. Asimismo se procura brindar la información recogida en polígono tras impactar cadáveres animales, que ponen en evidencia su poder destructivo a corta distancia, aportándole al veterinario una valiosa información sobre el comportamiento de estos proyectiles y de sus posibilidades de producir lesiones en profundidad.

2 - Historia de las armas propulsadas por aire comprimido Cuando nos enfrentamos a un arma de aire comprimido, conocida mas frecuentemente como “chumberas”, las cuales son vistas en la actualidad mas como un divertimento que como un arma en si misma; es muy difícil concebir que estas armas alguna vez, fueron utilizadas para la guerra, pero también es mucho mas difícil de avizorar la actual realidad como armas tácticas. Como suceden con muchos otros temas, la historia de estas armas se encuentra en algunas ocasiones dentro de un misterio, siendo difícil el precisar a partir de que

Armas de Aire Comprimido. Dr. Diego Bimonte

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momento estas armas hacen su aparición, aunque parece que los historiadores están de acuerdo de que las mismas hacen su aparición a mediados del Siglo XIV. Estas armas al igual que las otras armas de fuego de su época eran de gran calibre y con una potencia similar, pero tenían a su favor la ausencia del ruido ensordecedor de éstas. También la carencia de la nube de humo provenientes de la combustión de la pólvora negra, los cuales hacían fácil la detección del tirador, sobretodo si éste era encomendado de realizar misiones de francotirador. Algo arriesgado de hacer con las armas de fuego de entonces, por el corto alcance y la ausencia de las estrías del cañón, que le proporcionarían, estabilidad al proyectil de las armas en el futuro Esta propiedad de producir un disparo furtivo constituye una fortaleza e hizo que en su tiempo, estas armas fueran consideradas secretas y guardadas en la reserva de los regimientos que las poseían. Pero también y por esta razón poco caballeresca, para una época de enfrentamientos casi frontales entre dos fuerzas enemigas las mismas fueron peyorativamente calificadas como armas demoníacas o del Diablo. No en vano y evidentemente motivados por un sentido de pragmatismo dentro del Arte Militar, existen registros que en 1779 (Siglo XVIII) confirman de la existencia de regimientos de fusileros austriacos completamente dotados de rifles de aire comprimido de repetición de 20 tiros de calibre .44. Construidos por Bartolomé Girardini y que estos las usaron contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte durante su campaña en el Tirol. Según los informes desde el campo de batalla, se afirmaban que estas armas eran capaces de herir de muerte a las tropas enemigas a una distancia de 130 metros. La condición de furtividad, su consideración poco ética y la potencia alcanzada por estas armas también tuvo un efecto psicológico en las tropas, hacia las cuales eran descargadas. Lo cual hizo que aquellos soldados capturados y que portaban este tipo de armas eran ejecutados sumariamente. También existen registros históricos de su empleo en las campañas de conquista americanas a principios del Siglo XIX y fueron utilizados en la guerra contra Turquía, confiados a los tiradores de elite de cada regimiento. Desde su origen, hubo dos prototipos tecnológicos para estas armas. Uno derivado de la propulsión dada por un fuelle el cual era sometido a la compresión mediante un resorte y el otro que empleaba la fuerza del aire precomprimido, el cual era almacenado a presión dentro de la propia arma, generalmente en su culata o bien era adosado al arma a través de un dispositivo adicional. En aquellos casos en los cuales el receptáculo de carga recibía aire pre comprimido, este se almacenaba a 200 atmósferas y se requerían 2.000 golpes de bombeo para su llenado. Algunos fusiles tenían un contador para saber qué cantidad de disparos podían hacerse con una sola carga, permitiendo así conocer su rendimiento operativo. De estos dos tipos, las primeras de poco alcance pero de buena precisión a corta distancia, se reservaban para el tiro al blanco en espacios reducidos (tiro de salón). Las segundas, contaban con una mayor potencia y fueron progresivamente mejoradas para el deporte de la caza tanto menor como mayor, existiendo reportes de su uso incluso en la

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cacería del jabalí en Europa. Inclusive éstas eran preferidas por la nobleza prohibiéndose su uso entre quienes no pertenecían a la misma. Otra característica de estas armas era su versatilidad para el empleo bajo condiciones ambientales extremas tales como la nieve, lluvia, dado que no existía una carga propulsora que se viera afectada por la acción de éstos elementos, como sucedía con las armas de fuego de entonces. Estas armas no contaban con elementos de cierre efectivo de las partes de ignición de las cargas, sobre todo si pensamos en la “llave de mecha” la cual requería que una brasa ardiente conectada a un vástago hiciera contacto con el cebo (carga de pólvora) colocada en la cazoleta la cual se unía a la recámara por pequeños orificios concebidos para la transmisión de las chispas que encendían la carga. La vulnerabilidad de este sistema y su inexistente hermeticidad, se derivaba principalmente del grado de exposición que la hacían inoperante en tiempos lluviosos, al mojarse la mecha y el cebo. De los sistemas de aire precomprimido y propulsados por pistón, se desarrollaron varias mejoras principalmente por el empleo de los mejores aceros para la construcción de los resortes. A finales del siglo XIX, Paul Giffard desarrolla una carabina y una pistola que utiliza para la propulsión la fuerza expansiva del anhídrido carbónico contenido en tubos y que disparaba pequeños balines de plomo. Estas carabinas tenían una autonomía de disparo de 300 proyectiles a una distancia efectiva de 75 metros. Estas armas se fabricaron en calibres de 6 mm y 8 mm, siendo el último él mas empleado Esto último, es decir el uso de calibres menores, fue un proceso que siguió al desarrollo de cargas propulsoras y rayado de las ánimas de los cañones para las armas de fuego, que hicieron posible propulsar proyectiles de menor calibre a mayor distancia con una precisión excelente, debido a las mayores presiones producidas. Es así que de calibres .44 de pulgada, es decir 12 mm y mayores se pasaron a calibres de 8 mm y 7,62 mm (.32 de pulgada). Esta reducción también alcanzó a las armas neumáticas y de aire comprimido llevando sus calibres al 5.5 mm (.22 de pulgada) y al 4.5 mm (.177 de pulgada. Aunque también se construyeron en calibres de 5 mm (.20) y 6.35 mm (.25 de pulgada).

3 - Tipos de armas propulsadas por expansión fría de gases En general cuando uno piensa en un arma de aire comprimido, lo primero que le viene a la mente es la clásica “chumbera” de resorte, pero existe en el mercado una gran variedad de formas de impulsar un proyectil de plomo, conocido en varios países por diversos nombres tales como: “postón”, “chumbo”, “pellet”, “munición” etc. Básicamente estas armas se clasifican en tres categorías, en las cuales pueden encontrarse diferentes potencias, entre 4-6 Joules hasta 40 Joules, según se utilicen para tiro al blanco o caza de pequeñas piezas.

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Estos tipos son: a) b) c) d) Armas de resorte y pistón Armas neumáticas de aire pre-comprimido Armas neumáticas por aire comprimido en tanques Armas impulsadas por Anhídrido Carbónico

3.1 - Armas de resorte y pistón Este tipo de arma de aire comprimido, tal vez es la más conocida y la más asequible en el mercado. En general viene en dos calibres: 4,5 mm. (.177 pulgada) y 5,5 mm (.22 pulgada). Son la gran mayoría de cañón rebatible. Este se abre por quiebre, a la altura en la que la recámara se conecta con la puerta de transferencia proveniente del pistón. Al quebrar y rebatir el cañón se ejerce presión sobre un resorte muy potente hasta el punto en el que el fiador ligado al mecanismo de disparo traba y mantiene en tensión al mismo. La munición es colocada directamente en la recámara, que en estas armas es la parte del cañón inmediato a la puerta de transferencia anteriormente mencionada. Este tipo de amartillado es el más común y a su vez él mas preferido, debido a que en una sola acción se logran dos cosas: poner en tensión la planta de potencia y cargar el arma. También existen otros mecanismos conocidos de cañón fijo, los cuales constan de una palanca en diversa posición de acuerdo al modelo de arma en la cual primero se le da tensión al resorte y luego abriendo la recámara se introduce la munición en ella. Antiguamente existía otro tipo de carabina en la cual el resorte se tensaba no por compresión (palanca o cañón rebatible) sino por estiramiento, quebrando el rifle a la altura de la culata. La munición se colocaba directamente en el cañón el cual se extraía desde dentro de la camisa externa del arma y se aseguraba mediante un tapón a la boca de la misma. Estas armas tienen un retroceso en dos sentidos, es decir que hay una reacción igual pero de signo contrario, cuando el resorte es liberado y se dispara empujando la culata contra el hombro del tirador y casi inmediatamente se produce un retroceso hacia delante, debido a la elasticidad del resorte y pistón dentro de la cámara de compresión. Paralelamente se produce un movimiento de vibración que hace temblar levemente el arma, pudiendo contribuir a su precisión y el agrupamiento de los disparos.

3.2 - Armas de aire pre comprimido Estas armas tienen cañón fijo y vienen en los mismos calibres que las anteriores, aunque también hay versiones en calibre 6,35 mm (.25 pulgadas) destinadas principalmente para caza.

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En vez de contar como planta de energía un cilindro y pistón accionado por un resorte, estas armas cargan el aire necesario para la impulsión a través de una palanca que acciona un compresor, el que va llenando un pequeño tanque ubicado generalmente en la culata. La munición se aloja directamente en el cañón, el cual se conecta con la salida de la válvula del tanque. Este mecanismo de llenado tiene dos variantes: una es la de aquellas armas en las cuales debe flexionarse varias veces a manera de un bombeo y en la cual en las últimas etapas puede ser tan difícil debido a que se requiere de una gran fuerza de empuje, lo cual puede fatigar al tirador por cansancio muscular y hacer perder el tiro o lo que es peor aún un disparo en una dirección que pueda producir algún daño no deseado por un desvío mientras apunta. Para solucionar este inconveniente, se han diseñado sistemas de un solo bombeo o de bombeo de un solo tiempo, lo cual es mucho más confortable de cargar. (Fig. 23) Por este mecanismo de carga, estas armas son bastante lentas para la caza, al no permitir la recarga para un segundo disparo con la suficiente rapidez necesaria. Esto que parece una debilidad o un inconveniente en la cinegética (caza), no lo es a la hora de practicar tiro al blanco, dado que evita el tiro apresurado y permite al tirador una adecuada relajación entre disparo y disparo.

Fig. 23 3.3 - Propulsión por tanques de aire comprimido Asimismo existen en el mercado armas que se alimentan de aire pre comprimido, el cual es cargado directamente con aire comprimido almacenado en tanques a 3000 psig (pies por pulgada cuadrada), los cuales se conectan al tanque del arma y este es llenado mediante un control de presión aportado por un manómetro. Estas armas en general son de muy alta potencia y vienen en los calibres antes mencionados. Tienen asimismo la posibilidad de poder disparar varias rondas con una misma carga de aire, dándole una gran autonomía tanto en el deporte de Tiro al Blanco como en la caza.

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Mas adelante hablaremos de cómo este principio tiene usos en la táctica de combate. Un hecho importante a destacar es que tanto las cargadas por bombeo como las de carga por aire comprimido provenientes de tanques tienen retroceso nulo, debido a que la munición es impulsada directamente por la presión liberada por la válvula al accionar el disparador. Esto las ha hecho muy apropiadas para tiro de competición olímpica, permitiendo tener gran precisión y buen agrupamiento. Estas armas de competición en general vienen recamaradas para el calibre 4,5mm (.177 pulgadas), el cual es de una trayectoria tensa y recta. Los reglamentos de este deporte especifican este calibre como reglamentario para las competencias.

3.4 - Armas impulsadas por anhídrido carbónico Estas armas son las herederas de las diseñadas por Paul Giffard en el siglo XIX y básicamente cuentan con una planta de poder consistente en una botellita de CO2. Esta planta de poder es utilizada tanto en armas económicas de baja potencia y calidad, como en aquellas otras de gran precisión y poder. En este sistema el CO2 se encuentra almacenado dentro de un tanque extraíble y portátil, a una presión de entre 900 y 1000 Psig. y a diferencia de los sistemas que utilizan aire precomprimido que están sujetos a las condiciones ambientales de temperatura las cuales afectan directamente la expansión del gas. (Fig. 24 y Fig. 25) La carga del mismo permite una autonomía de disparos de alrededor de los 40 a 50 disparos por carga promedio, luego del cual se sugiere el reemplazo del tanque pues a partir de ese límite se pierde potencia y se puede correr el riesgo de que la munición quede obstruyendo el ánima por un impulso de baja potencia. Estas armas permiten el disparo de repetición en modo semi-automático (al igual que las neumáticas precomprimido) y se recomienda que exista un breve intervalo entre disparo y disparo para evitar que la sucesiva descarga del gas desde la válvula enfríe la recámara y el cañón condensando el gas. Esto tiene dos consecuencias: la primera al reducirse la expansión, este no propulsa al proyectil a la velocidad y potencia que debería hacerlo por tablas y la segunda tiene que ver con el mantenimiento y la vida útil del arma, al favorecer también la condensación de vapor de agua el cual termina produciendo procesos oxidativos que pueden llevar al deterioro del ánima del cañón y otras partes metálicas. Pese a todas estas aparentes limitaciones estas armas son sorprendentemente precisas a distancias de 10 metros, que por otro lado son las distancias reglamentadas de competición olímpica. Este sistema es comúnmente empleado para impulsar dardos tranquilizantes en los rifles hipodérmicos, destinados para la captura y contención de animales salvajes o de difícil manejo.

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Estos dardos inyectan una variedad de drogas desde las tranquilizantes tales como derivados acepromacínicos, xilacina, ketamina hasta agentes analgésicos más potentes como la etorfina (Inmobilium®).

Fig. 24 3.5 - Armas tácticas de aire comprimido

Fig.25

Recientemente han aparecido en el mercado, un grupo de armas antitumulto no letales, las que propulsan proyectiles de gran calibre (.50 pulgada – 12,5 mm.). Estas armas son en general de repetición en modo semiautomático, con un cargador circular y tienen como planta de poder un tanque de aire comprimido a alta presión (200 bar ó 2.000 Psig). Los proyectiles que disparan son de plástico y al tener el arma un ánima lisa, son los proyectiles los que llevan en sus costados varias estrías de estabilización del vuelo, de la misma forma que las balas Brenneke destinadas para las escopetas de ánima lisa. Estos proyectiles tienen cargas diversas tales como: Pintura lavable e indeleble, pintura, de impacto, aromatizados con olores desagradables etc., los que se usan dependiendo de la misión. Los mismos son diseñados para no penetrar produciendo un trauma que neutraliza al agresor, con un rango de efectividad de unos 50 metros con velocidades entre 85 y 90 metros por segundo y una energía de 35 Joules. Por lo que es posible producir una seria contusión en tejidos blandos. Están destinadas al control de multitudes, disturbios en áreas urbanas, mantenimiento del orden en estadios, rescate de rehenes, desarme de agresores y violencia doméstica.

4 - Proyectiles para aire comprimido 4.1 - Diferentes tipos de proyectiles Los proyectiles para aire comprimido son en general de plomo, con cierta cantidad de antimonio para darles un mayor grado de dureza.

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Tienen distintas configuraciones según los usos a los que se destinan: tiro al blanco, caza etc. También existen algunos que utilizan combinaciones de plomo con acero para fines especiales en los que se requiere máxima potencia y penetración. Los distintos tipos de proyectiles vienen en general en los dos calibres más estándar que existe en la actualidad, tales como los 5,5 mm (.22 pulgada) y 4,5 mm (.177 pulgada), este último especialmente dirigido al tiro de competición deportiva.

4.1.1 – Round pellet y munición BB´s Esta munición tiene una aceptable precisión a distancias cortas de no más de 30 metros, luego de lo cual tiene una gran dispersión y desvíos. En el mercado se pueden encontrar estas dos variantes. 4.1.1.1 – Round pellet Este tipo de proyectil es una esfera de plomo del tipo de las municiones o perdigones para escopetas, calibrado para las armas de aire comprimido y son utilizados tanto en armas de ánima lisa como de ánima estriada. Constituyen uno de los formatos de munición más antiguos en lo que a armas de aire comprimido se refiere. Este tipo de munición tiene una menor precisión comparadas con las de la munición Wadcutter (Diábolo o “Copita”) con un impacto más fuerte que estos transfiriendo gran energía al blanco. Dada la superficie que tienen, la posibilidad de un rebote es muy alta. Al tener una configuración sin rebordes, hoy por hoy son de elección para el tiro semiautomático generalmente en armas de Dióxido de Carbono, debido al reducido número de atascamientos en el mecanismo de interfase entre el tambor y el cañón. 4.1.1.2 – Pellet BB´s Estas municiones son de acero revestidos con cobre. Esta configuración esta destinada para las armas de ánima lisa no para las estriadas. El cobre evita el desgaste por fricción del ánima de los cañones. Su calibre es de 4.5 con un rango situado entre 4.35 y 4.40 mm., son por lo tanto algo inferiores al calibre del arma. Tienen gran dureza y por lo tanto no se deforman. Para estas municiones la posibilidad de rebote es mas alta aún que para los round pellets. Sirven al igual que las otras para las armas de repetición semiautomáticas. (Fig. 26) Tienen una temeraria penetración. Hay casos en seres humanos de pseudo aneurismas en carótidas de niños por disparos accidentales de estos proyectiles. Asimismo hay casos publicados de compresión aórtica provocada por estas municiones en gatos, lo que habla de la potencia de penetración.

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Fig. 26 - Round Pellet

4.1.2. – Wadcutter, Diábolo o “copita” Este tipo de munición es uno de los más comunes y difundidos de todos los empleados en el tiro con aire comprimido. A su vez es el preferido para el tiro de competición, dado que al poseer una superficie plana produce un recorte del papel o cartón del blanco que permite ser identificado con relativa facilidad por el tirador con ayuda o no de visores o binoculares. Se fabrican en calibres de 4.5 y 5.5 mm (.177 y .22 de pulgada) respectivamente. Tienen un coeficiente aerodinámico o balístico (del que hablaremos mas adelante) de 1.17 y por esa razón pierden velocidad muy rápidamente, aunque el autor sostiene ha realizado pruebas en las cuales aún con carabinas de baja potencia (4 Joules) se obtienen trayectorias tensas entre 25 y 30 metros con asombrosa precisión. (Fig. 27)

Fig. 27 - Wadcutter pellet

4.1.3 – Proyectiles Round-nose, punta esférica o “domed” Esta munición es o tiene características de multipropósito, dado que la misma se adapta muy bien para la práctica del tiro como así también para la caza de pequeñas piezas. Tiene una alta precisión similar a la de la munición wadcutter, a la que se le suma la masa de la esfera la cual puede tener diferente consistencia y dureza, adaptándose a la utilidad que se le pretende dar. Cuentan con un coeficiente balístico elevado debido a una densidad elevada de sección del proyectil lo que le permite transmitir fuerza de impacto, con una penetración que en muchos casos supera a la de los proyectiles diseñados para tal fin, que luego veremos en pruebas sobre jabón.

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Al tener esa fuerza adicional permiten el tiro a la silueta de volteo, tanto cargando pistolas como carabinas. En carabinas de alta energía (30 a 40 Joules) tienen gran prestación en la caza. El autor ha logrado abatir palomas a unos 30 metros de distancia disparando los mismos desde una carabina de baja potencia (6.5 Joules y con calibre .177) con una penetración y “stopping power”, es decir poder de detención excelente, debido a su alto coeficiente balístico ya mencionado. (Fig. 28)

Fig. 28 - Dommed pellet

4.1.4 – Munición de punta cónica Estos proyectiles son también conocidos como “spitz”, “pointed” o antiguamente también denominados “magnums” siempre y cuando su largo superara los 6.5 mm de longitud. Son proyectiles diseñados específicamente para la caza. Tienen gran estabilidad en el planeo, combinada con una menor resistencia al aire, lo que redunda en un menor frenado y por lo tanto una alta velocidad. Por estas características debería no solamente llegar más rápido al blanco, lo cual realizan, sino que además deberían tener una mayor penetración que el resto de las restantes municiones. Esto que en teoría es así, en la práctica no lo es. Hay autores que adjudican esta igualdad en la penetración comparada con otros proyectiles, por ejemplo dommed, a que el cono delantero es hueco y tienden a deformarse con más rapidez. En particular y en pruebas realizadas por el autor sobre jabón, la penetración similar entre un pointed y un dommed estaría más relacionada a que si bien el primero estaría mas dotado de velocidad para una penetración mayor, esta no compensa su relativa carencia de masa en la punta, restándole energía y no avanzando mas allá que el segundo. (Fig. 29) En disparos sobre piezas de caza (aves), se han observado en algunos casos y sobretodo en colocaciones no letales, que la munición atraviesa la pieza. Esto se evidencia por el removido de plumón y plumas por detrás de ésta. Desde el punto de vista cinegético es un daño innecesario y un sufrimiento sin objetivo del animal. Que debería evitarse a toda costa con una buena preparación de tiro, con armas de potencia adecuada y munición de un calibre de 5.5 y de gran coeficiente balístico.
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Fig. 29 - Pointed pellet

4.1.5 – Munición expansiva o “Hollow point” Estos proyectiles buscan el mismo principio que los proyectiles Partial metal jacket o de punta blanda que se utilizan en las armas de fuego. Tienen una punta hueca y construidos con aleaciones blandas, de ahí lo de “punta blanda”. Esto sumado a la zona hueca central, producen una ruptura o deformación del proyectil controlada, que hace que los orificios de entrada (OE) sean menores en diámetro que el orificio de salida (OS). La parte frontal se deforma una vez que penetra como una “flor” deteniéndose una vez producido un ensanchamiento de la perforación realizada. Como el lector podrá imaginarse, tiene asociado un gran traumatismo y transferencia de energía lo cual se asocia aun gran poder de detención o “stopping power”.

4.1.6 – Munición especial para armas de aire comprimido Con el desarrollo de potencias mas elevadas, en las armas de aire comprimido las cuales pueden impulsar proyectiles a velocidades de 320 m/s, es decir cercanas o sobre la barrera del sonido (1.000 km/h) Se requiere el empleo de proyectiles que soporten las enormes presiones internas sin deformación, que tengan estabilidad en el vuelo y penetración en los blancos. Por tal razón hay una variedad de proyectiles que combinan diversos metales, tales como el zinc con revestimientos de plástico e incluso teflón otorgando un cierre casi hermético, con un buen agarre de las estrías y sin el riesgo de dañar el ánima. Otros tienen pesos conformados por esferas de cobre internas que mejoran sensiblemente el desempeño balístico, a través de un mayor peso a igualdad del calibre y en relación directa con la potencia del arma con la cual va a ser disparado. En otros simplemente son de una aleación de plomo con antimonio, del tipo del Super Dommed pellet pero con una punta ojival roma con mayor masa, los que con un coeficiente balístico corregido de 0.022 tienen un buen desempeño y gran penetración. Con estos proyectiles Super Dommed de calibre 4.5 mm y 7.25 grains (1 grain = 0,00678 gr) se han logrado penetraciones totales del tórax y el abdomen de conejos previamente sacrificados, los que prácticamente atravesaron en su totalidad los mismos a una distancia de 16 metros con carabinas de baja potencia (4 a 6 Joules). (Fig. 30)

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Fig. 30 - Super dommed

4.2 – Calibres Se conoce como calibre el diámetro interno del cañón. Esto es cierto particularmente en las armas de ánima lisa, pero es algo más complejo en las armas cuyos cañones tienen ánimas rayadas o estriadas. En este caso el calibre es el diámetro interno tomado entre las estrías, descontando la cavidad de las mismas. En ese espacio se aloja el proyectil y si el mismo tiene el calibre adecuado; no se cae, ni corre libre ni se desliza suavemente dentro del cañón, sino que ofrece una cierta resistencia. Esta resistencia tiene dos aspectos importantes: primero obliga al proyectil a “tomar las estrías” al dilatarse el mismo su superficie es labrada por las estrías del cañón y éstas le obligan a girar sobre sí mismo mientras es impulsado fuera del arma.otorgándole estabilidad de vuelo. Esto último es válido también para armas de fuego y ésta resistencia tiene relación directa con la fuerza del émbolo en armas de aire comprimido a resorte y pistón, evitando el choque violento de éste dentro de la cámara de compresión, evitando su destrucción prematura. El calibre se mide en diversos sistemas de unidades, dependiendo del país que se trate. En general puede decirse que las medidas inglesas son mas corrientes en su expresión en milésimas de pulgada; en las americanas las décimas de pulgada y en las europeas mediante el Sistema métrico decimal en milímetros. A esto se le suma que en cartuchería, pueden haber otras combinaciones tales como el largo de la vaina (7.92 x 33), el año de fabricación (.30 03), el año en el cual se cambió de carga propulsora (.30 06) o el tipo de potencia (.357 Magnum). Y como para otorgarle un toque mayor a la confusión general, el calibre para las escopetas se expresa en el número de municiones de un determinado diámetro que se obtienen de la fundición de una libra de plomo (.454 gramos). Si bien esto no es totalmente así, puesto que los ingleses mantienen aún la denominación en milésimas de pulgada, teniendo así los cartuchos .410 pulgadas. Pero para las armas de aire comprimido todo esto es mucho más simple, siendo los calibres más comunes los 4,5 mm (.177 décimas de pulgada), como ya se mencionó son los reglamentarios para el tiro deportivo de competición y el 5,5 mm (.22 décimas de pulgada) mas apropiado para la caza.

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También existen versiones para calibres tales como el 5 mm (.22 pulgada) y el 6,35 (.25 pulgadas) siendo bastante escasos los primeros y los segundos son mas bien calibres para caza y pueden estar presente en armas de colección.

4.3 - Balística, velocidades y energía La Balística es la rama de la Dinámica, que estudia el desplazamiento de los objetos por el aire. La composición del aire atmosférico es una mezcla de Nitrógeno en un 78%, Oxígeno en un 21%, Dióxido de Carbono aproximadamente un 3%, y el mismo es físicamente un fluido, que presenta diferentes densidades dependiendo de la latitud y la altura. También hay quienes la describen como la metodología numérica y gráfica de describir y analizar el vuelo de un proyectil desde que es disparado por el arma y sale del cañón y hasta el momento en el cual alcanza el objetivo. Estas características sumadas a las diferencias de irradiación entre latitudes y entre las fases del día y la noche, dilatan o contraen las masas de aire al calentar o enfriar los gases en éste contenidos, provocándose las corrientes aéreas y los vientos. A todo esto la humedad, es decir la concentración de vapor de agua, puede también afectar la densidad del aire y de esa forma incidir en el vuelo de los proyectiles. Otros factores tales como la potencia del arma, el peso y la forma del proyectil y si el disparo se realiza desde cañones con ánima lisa o estriada, también inciden en la trayectoria, la estabilidad y la precisión de los disparos. Estos conceptos se aplican para todo tipo de armas arrojadizas, incluso de las más simple; existiendo una relación óptima entre la potencia del arma, la velocidad y la masa del proyectil para lograr vuelos estables y precisos. En el caso de las armas de fuego, la potencia de las cargas de pólvoras químicas progresivas y el diseño aerodinámico de los proyectiles, permiten que éstos alcancen velocidades superiores a los 360 m/s -es decir por encima de la barrera del sonido- sin que afecte sensiblemente la trayectoria. En el caso de las armas de aire comprimido, parecería ser más limitante y si bien existen en el mercado carabinas de alta potencia (40 Joules) con la capacidad de imprimir al proyectil velocidades superiores a los 360 m/s, su uso queda limitado a aquellos calibres 5.5 mm y con munición de 13 grains de peso, lo cual evita disparos erráticos, pérdida de precisión y penetración. En el vuelo cuando se comienzan a alcanzar velocidades cercanas a la barrera del sonido (340,46 m/s a 15,6ºC de temperatura ambiente y a nivel del mar), el proyectil comienza a temblar. Esto es debido a la creación de ondas de compresión entre éste y la masa de aire, la cual se compacta por delante del proyectil. Estas ondas de compresión comienzan a hacerse evidentes a velocidades mayores de los 150 m/s, entre este nivel y hasta los 270 m/s. Tanto el calibre 4.5 mm como el 5.5 mm

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puede volar sin mayores problemas de desvío, pero cuando ese límite se transpone, lo envuelve provocando una turbulencia Si el proyectil no tiene una masa mayor o un peso mayor, por consiguiente un remanente de energía, es frenado y termina por vencerse a esa resistencia produciéndose un desvío o vuelo errático. Tal como lo hacía Leonardo Da Vinci, para el estudio de las bases sobre el vuelo, podemos usar el modelo hidrodinámico para poder comprender y visualizar este efecto. Es común ver cuando el chorro de agua que sale con cierta presión, una columna gruesa que tiene un alcance a mayor distancia y con suficiente fuerza como para barrer el piso o realizar pequeñas remociones de tierra. Si observamos con detenimiento y cerca de la salida del pico proyector, veremos pequeños chorritos de agua en la superficie del primario y que tienen por lo menos, diez veces menos de diámetro que el principal. Esas partículas de agua se mueven a mayor velocidad que el flujo principal y dado que tienen mucha menos masa que el mismo, al cabo de poco tiempo se separan y se desvían de éste, por efecto de la turbulencia. En cambio el chorro central con más masa prosigue su vuelo describiendo un arco hasta que luego es vencido por la atracción terrestre. La resistencia del aire y la gravedad son las dos fuerzas que se oponen al vuelo de cualquier proyectil. Como la mayoría de las armas de aire comprimido existentes en el mercado, son de calibre 4.5 mm y 5.5 mm, los rangos de peso de los proyectiles varían entre los 7 y 8 grains para el calibre 4.5 mm y entre 8.5 a 11.8 grains para el 5.5 mm aproximadamente. Estas necesariamente se limitan a potencias moderadas de no más de 24 joules si se desean tener disparos con una cierta precisión y trayectoria. Al estar las competencias reguladas a distancias cortas sobretodo para calibres de 4.5 mm, en general no más de 10 metros, las trayectorias son bien tensas y prácticamente la energía a la que es impulsado el proyectil contrarresta la resistencia del aire y la gravedad. Pero si se deja volar este proyectil a distancias mayores a 30 metros también será atraído por la masa terrestre, describiendo un arco hasta su caída definitiva. A distancias mayores y con munición 5.5 mm (mas pesada) la trayectoria describe un arco entre la salida de la boca del cañón y el blanco, razón por la cual debe regularse el alza de los elementos de puntería con los que cuenta el arma. Como vimos existen una serie de factores que pueden hacer variar los disparos, en resumen: la densidad del aire, las corrientes o el viento, la potencia de las armas, sus configuraciones de ánima, el peso y calibre de los proyectiles; por lo que no se puede hablar de cifras absolutas sino relativas muy aproximadas a la realidad que nos sirven de referencia. Dentro de estos valores y relaciones nos encontramos con el coeficiente balístico, el cual nos permite comprender y predecir dentro de ciertos límites, el comportamiento del vuelo de un proyectil dado y el porqué de las variaciones observadas.

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Coeficiente balístico Constituye la piedra angular de la balística y expresa la relación existente entre el peso del proyectil, su sección y su forma aerodinámica que condicionan la habilidad del proyectil para atravesar el aire. Como ya se mencionó durante el vuelo del proyectil, existen una serie de fuerzas que lo propulsan y otras que lo tienden a frenar. Entre las primeras se encuentra la energía cinética y entre las segundas está la resistencia del aire o rozamiento. El cual ofrece tanto mas resistencia cuanto mas rápido es la velocidad del proyectil y la fuerza gravitatoria; la cual atrae al proyectil en vuelo y si no logra durante el mismo impactar en el blanco termina por ser atraído al suelo. La energía cinética es el producto de la masa por el cuadrado de la velocidad dividido dos, según la siguiente fórmula: Ec = m x v2 2 la misma se deriva de la energía potencial contenida en el resorte, gas comprimido o en la carga de pólvora en el caso de las armas de fuego. Analizando la misma podemos ver que si mantenemos la masa constante y aumentamos la velocidad, la energía tiende aumentar. Pero al aumentar la velocidad paralelamente aumenta la resistencia del aire Según la forma más o menos aerodinámica del proyectil, tardará mayor o menor tiempo en frenarse o desviarse, llegando al blanco con menos energía remanente para penetrar. (Fig. 31)

Curvas de velocidad
350 300 250
290 255 269 242 252 232 237 221

m/s

200 150 100 50 0 1 2 3 4 5

223 212

210 203

188 185

7,3 grains 9.5 grains

6

7

Distancia en metros 0 a 70 metros

Fig. 31 - Graficado en base a datos aportados por Duran Perelló – www.galeon.com

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Una forma de subsanar este inconveniente consiste en aumentar la masa del proyectil. De esta forma el proyectil viaja a menor velocidad, pero mucho más establemente y tiene una energía remanente con la cual impactar en el blanco o perforar. (Fig. 32)

Curvas de energía cinética
25

20

19,9 18,2 17,1 16,5 15

Joules

15

15,1 13,3

13,8 11,8 12,6 10,5 10,6 8,4

7,3 grains 9.5 grains

10

5

0 1 2 3 4 5 6 7

Distancia en metros de 0 a 70 metros

Fig. 32 - Graficado en base a datos tabulados por Duran Perelló – www.galeon.com

Esto tiene un sinnúmero de variables que intervienen y dependen de la potencia que tenga de fábrica el arma de aire comprimido, como así también los diferentes pesos de los proyectiles y su coeficiente de forma. El cual informa sobre el comportamiento que tendrá éste en vuelo y de sus posibilidades para conservar la energía durante todo su trayecto hacia el blanco. Tal como se mencionó y para los proyectiles de aire comprimido,el límite de velocidad con una buena estabilidad en el vuelo estaría situado en los 240 m/s. A esta velocidad hay armas que tienen 8.3 Joules de energía inicial y que han demostrado en pruebas balísticas que corroboraron los datos estimados por programas balísticos informáticos. Los proyectiles disparados con estas armas aún conservaban unos 4 Joules de energía terminal a 50 metros, sin tener en cuenta la caída de unos 19 cm desde el punto de centrado. Algo que es fácilmente corregible con un ajuste de las miras de alza. La capacidad de mantener la energía conjuntamente con una energía tan baja pueda lograr producir un daño o abatir un blanco. Confirma la tesis de que las armas de aire comprimido, aún aquellas de baja potencia, pueden producir lesiones serias si los proyectiles alcanzan órganos nobles. Por lo tanto deben considerarse como armas y tratarse como tales. Así como hemos mencionado que el peso de un proyectil incide en la conservación de su energía y que constituye una manera de vencer la resistencia impuesta por el aire;

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también se han ideado formas para contrarrestar la misma y que se aplican a los dos calibres mas ampliamente difundidos, obviamente con o para diferentes prestaciones. Es así que un proyectil de punta plana como un wadcutter destinado especialmente para el deporte de tiro al blanco a distancias de 10 metros.con una perforación del mismo perfectamente visible a esa distancia, es un proyectil que es fácilmente frenado en comparación por ejemplo con un dommed de cabeza redonda. Ahora bien el dommed es frenado mucho antes que un superdommed, es decir aquel proyectil de cabeza ojival roma, dado que ofrece mucha menor resistencia al aire y una masa relativamente mayor; permitiéndole alcanzar mayor velocidad con una buena estabilidad de vuelo. Como ya se ha venido mencionando, en balística intervienen un sinnúmero de factores que hacen difícil el predecir el comportamiento de los proyectiles. Existen programas balísticos informáticos que permiten teorizar ese comportamiento y formas de perfeccionar los cálculos y aproximar los resultados a las condiciones de campo. Es en tal sentido que se ha ideado una forma de calcular el coeficiente balístico, relacionando matemáticamente los parámetros de peso, calibre y factor de forma. Esto último, el factor de forma es un elemento muy difícil de conocer y para tal fin se han confeccionado tablas obtenidas de la realización de miles de disparos monitorizados con dobles cronógrafos, que permiten aproximar a un valor lo más exacto posible. (Tabla Nº 3)

Proyectil
Hollow point Wadcutter Pointed o Spitz Round pellet o proyectil esférico Dommed Superdommed

Coeficiente de Forma
3.8 3.7 3.2 2.9 2.6 1.7

Tabla Nº 3 - Extraído y modificado Durán Perelló – www.galeon .com/todoaire/balines/coeficie.htm

Con estos valores es posible calcular aproximadamente el coeficiente balístico corregido, aplicando la siguiente fórmula: C1 = [(P/7000)D2 /CF] En donde: P es el peso del proyectil en grains (1 grain = 0,00687 gramos) D es su diámetro en pulgadas CF es el coeficiente de forma obtenido de la tabla Esta fórmula permite calcular lo que se conoce como coeficiente balístico básico, pero existen otros factores que intervienen como lo es la relación entre la longitud del proyectil y su calibre.

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Esta relación permite al proyectil tener una cierta ganancia que puede compensar una carencia de masa relativa y por lo tanto mejorar sus prestaciones balísticas, y ésta se obtiene dividiendo la longitud del proyectil entre el calibre del mismo, ambos expresados en milímetros y se compara con los datos de la tabla siguiente:

Relación L/C Ganancia
< de 1.2 De 1.2 a 1.3 De 1.3 a 1.5 De 1.5 a 1.7 De 1.7 a 1.9 > de 1.9 Nula +0.002 +0.003 +0.004 +0.005 +0.006

Extraído Durán Perelló – www.galeon .com/todoaire/balines/coeficie.htm

Si calculamos el coeficiente balístico con la fórmula anterior obteniendo el llamado coeficiente básico y obtenemos la relación L/C comparando la ganancia de cada relación, podremos obtener el valor mas aproximado al coeficiente balístico real a través de esta simple ecuación:

Coeficiente balístico = Coeficiente balístico básico (C1) + Ganancia

De todas formas debe siempre tenerse presente que este es un dato orientativo, y puede considerarse hasta empírico, pero ciertamente nos dará una orientación que nos permitirá analizar y predecir el comportamiento de los proyectiles tras su disparo. Lo que esta sección del capítulo ha querido exponer, es precisamente la gran dificultad existente para definir con precisión los parámetros físicos de ese comportamiento y a manera de resumen, se detallan las conclusiones, que sobre el tiro y balística a las que ha arribado Miguel Durán Perelló, destacado tirador de aire comprimido, deportista y estudioso de toda esta problemática: 1) La relación arma y munición es fundamental para obtener buenos resultados. 2) Una munición ligera acelera más rápidamente en el cañón y es menos afectada por la gravedad porque está menos tiempo en vuelo, con lo cual se consigue una trayectoria mas tensa. 3) Sin embargo un balín demasiado ligero no aprovecha toda la potencia del arma. 4) Duplicar la velocidad de salida de un proyectil implica 8 veces mas resistencia del aire. 5) Un balín ligero pierde velocidad y energía más rápidamente que uno más pesado, al tener una menor densidad seccional y un menor coeficiente balístico por tanto le afecta más la resistencia del aire. 6) A mayor coeficiente balístico menos afectado es el proyectil por el viento. 7) A mayor peso para una misma forma implica un mayor coeficiente balístico. 8) Los balines fabricados con aleaciones duras evitan la deformación en el interior del cañón en el momento del disparo. 9) En la penetración predomina la velocidad como principal factor frente al calibre.

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10) Si el nivel de energía de impacto no es suficiente para causar una deformación significativa en el balín, este no se comportará en función de la forma para el cual ha sido diseñado. 5 - Heridas producidas por las armas de aire comprimido En general cuando nos viene a la mente el concepto de un arma de aire comprimido, inmediatamente lo asociamos a un objeto de diversión y que como tal es inofensivo. Es un regalo frecuente para niños y adolescentes, tanto en nuestro país como en el mundo entero. Permite hasta cierto punto familiarizarse con las armas, pero es precisamente esa familiarización la que hace importante e imprescindible el adiestramiento para su manejo seguro y su uso legal. Así como ha venido pasando desde hace décadas en el mundo, en nuestro país, la sociedad cada día se va tornando mas violenta, por lo que no sería raro el esperar un incremento de heridas por proyectiles, sin discriminar entre armas de fuego o neumáticas. Según datos publicados en 1996, por la Comisión de Seguridad para el consumo de productos de los Estados Unidos recogidos en cinco años de estudio, 16 niños de diez años de edad promedio fueron admitidos por heridas producidas por pellet BB y munición, ambas provenientes de armas de aire comprimido. De este universo, tres presentaron penetración craneal y uno de ellos con un severo daño cerebral. En otros dos casos de penetración toráxica, uno de ellos requirió de una ventriculorrafia. Esta comisión, también ha reportado casos de penetración por el cuello, llegando a afectar la tráquea. Todos los niños que recibieron impactos en el abdomen, debieron ser sometidos a laparotomías para corregir perforaciones entéricas. Muchas de estas se complican cuando el proyectil se detiene en un elemento vascular y migra a través de éste produciendo una embolización; con el consecuente riesgo de obstrucción arteriolar y/o venosa. Esta embolización puede darse si el proyectil penetra en cavidades cardíacas y detiene su trayectoria en ese sitio, en un sentido anterógrado o retrógrado, es decir puede ir hacia territorios anteriores al corazón o posteriores a este. Tanto por vías arteriales como venosas, siendo impredecible sus efectos, ampliando los mismos en un abanico de posibilidades. Han sido descriptos en la bibliografía casos de embolización en gatos, tras penetración de munición de aire comprimido (4.5 mm .177 pulgada). Alojados en la aorta caudal a los riñones, produciendo un trombo que derivó en una isquemia vascular traumática de miembros posteriores. Este paciente recibió un impacto toráxico que atravesó pulmones y penetró en el ventrículo izquierdo, el cual impulsó el proyectil intraluminalmente hasta la región de la aorta iliaca.

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También ha sido reportado un caso en un niño de corta edad en Argentina, el cual recibió un impacto de un proyectil en la zona cervical, proveniente de un arma de aire comprimido en forma accidental. Este proyectil produjo una alteración de la arteria carótida derecha, ocasionando la formación de dos saculaciones pseudoaneurismáticas, que requirieron la resolución quirúrgica a través de un sten, para cerrar la solución de continuidad entre la carótida y las saculaciones neoformadas. Tal como ya se habló anteriormente en otras secciones de éste capítulo, existe una variedad de armas de aire comprimido, que a independencia de la fuente de poder de impulsión presentan diferente potencia. En general la mayor potencia va asociada con la calidad y el precio y en general están destinadas a la caza menor, pero en nuestro país se puede adquirir armas de baja potencia a un precio verdaderamente módico en casi cualquier ferretería. Es así que se decidieron hacer pruebas de penetración y de impacto, utilizando piezas anatómicas (conejos) que tras haber sido utilizadas con fines educativos previamente fueron sacrificadas, siendo impactadas dentro de una hora tras su eutanasia, estando el cadáver aun fresco y antes del rigor mortis, tratando en lo posible de mantener condiciones de elasticidad tisular, lo más parecidas a las condiciones naturales de vida. Estas piezas se dispusieron en forma espacial sostenidas en el aire mediante tirantes de manera que no hubieran elementos que afectaran la penetración y simulando en el mayor grado posible situaciones posibles de darse en condiciones normales. Las mismas fueron impactadas, con un arma de aire comprimido calibre 4.5 mm (.177 pulgada) de una potencia de 6 Joules, a distancias de 10 y 16 metros, haciendo blanco en torax, abdomen y miembros. El proyectil empleado fue del tipo de superdommed con un peso de 7.25 grains (477 mg), alcanzando una velocidad inicial estimada por programas de cálculos de 158 m/s.

Lesiones en piel Según datos publicados por el equipo de DiMaio y colaboradores en el Journal of Forensic Sciences, en 1982 y utilizando piezas anatómicas humanas, un proyectil de 4.5 mm (.177 pulgadas) de 8.25 grains (542 mg) de peso, requiere de un mínimo de 101 m/s de velocidad para perforar la piel, siendo la energía requerida para esta penetración de 2.76 Joules. Como ya lo demostráramos, cuando aumentamos la masa del proyectil por ejemplo un 5.5 mm (.22 pulgadas) de 16.5 grains (1,08 g), según estos autores, requiere de una velocidad de 58 m/s para lograr atravesar la piel humana, alcanzando a 1,81 Joule la energía necesaria para lograr ese objetivo. Estos datos bibliográficos confirman, por un lado que los proyectiles mas livianos, requieren de mayor velocidad para perforar la piel, algo que ya se explicitó en el capítulo, y por otro lado concuerdan con los datos obtenidos experimentalmente por los

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autores de ésta obra, en las pruebas efectuadas sobre piezas anatómicas animales (conejos). En este caso el proyectil debe atravesar una superficie córnea mas rígida que la piel humana y además vencer la resistencia de una capa de pelos, la que aporta una mayor fricción al desplazamiento del mismo. En ninguno de los impactos realizados con aire comprimido se obtuvieron orificios de salida (OS), solamente hay orificios de entrada (OE). La energía fue absorbida por el cuerpo y se encontraron proyectiles alojados en el subcutáneo del lado opuesto, con evidencias de rotación interna, tomando la trayectoria registrada por las lesiones de los órganos internos y el punto de penetración.

Fig. 33 Es importante desde el punto de vista forense reconocer cual fue el orificio de entrada (OE). Este generalmente presentó un diámetro similar al proyectil. Debe tenerse presente que en los casos en los cuales se impactan tejidos vivos, la propia elasticidad puede hacer difícil y completamente erróneo el deducir el calibre del proyectil, tomando como referencia el diámetro del OE. (Fig 33) En una necropsia, este se evidencia por el arrastre de pelos desde la superficie de la piel hasta el subcutáneo e incluso más profundamente en el cono de proyección, dependiendo de la energía del proyectil. Este arrastre tiene la particularidad de transportar hacia el interior, microorganismos presentes en la piel, pudiendo ser fuente de infecciones. (Fig. 34)

Fig. 34

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Lesiones en huesos En los disparos realizados tanto a 10 como a 16 metros, en ninguno de ellos se produjo la fractura de ningún hueso largo. Los proyectiles o bien se desvían o son detenidos por la interposición del tejido óseo. (Fig. 35)

Fig. 35 El daño en estos casos es más bien del tipo de las contusiones leves y sin mayores consecuencias vitales para el paciente. En todos los casos, los proyectiles quedaron contenidos. A distancias muy cortas y con una incidencia de 90º con respecto a la superficie del hueso se puede obtener penetración intracraneal con pistolas de aire comprimido de resorte y pistón. En estos casos se produce una contusión seria del tejido cerebral con hemorragia intensa y perforación de la masa encefálica. Lesiones en el tórax En los impactos realizados tanto a 10 como a 16 metros, con una energía de 6 Joules, se encontró que se producía un OE atravesando los músculos intercostales. Una vez en cavidad toráxica, se evidenciaron daños en pulmones y en corazón, el cual resultó atravesado por los disparos. (Fig. 36 y 37) Estos disparos quedaron alojados en músculos serratos y subcutáneo del lado opuesto sin OS. Es de suponer que disparos producidos a mayor distancia, hubieren tenido la energía mínima para penetrar el tórax e incluso el corazón y ser retenido en las cavidades cardíacas para ser luego propulsado dentro del árbol vascular, evidenciándose la posibilidad de producir episodios de embolismo como el descrito mas arriba.

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Fig. 36

Fig. 37

Es importante destacar, que si bien se produce una hemorragia proyectada en el interior de la cavidad por el efecto hidráulico, éste fue muy inferior si se lo compara con los disparos de proyectiles de fuego anular calibre .22, de masa, velocidad y energía mucho mayor. La probabilidad de producir hemorragias por rotura de vasos de gran calibre como por la perforación de cavidades cardíacas es alta. También lo son los daños producidos a estructuras nerviosas (vago) y digestivas (esófago) este último con alta probabilidad de producción de mediastinitis. Desde el punto de vista respiratorio, el neumotorax es un problema serio, siendo la más de las veces un neumotorax cerrado, máxime si el OE puede quedar parcialmente obliterado. La gravedad de las lesiones como así la posibilidad de sobre vida, esta relacionada con el órgano impactado y el tamaño y peso del paciente, lo que le dará una mayor capacidad para resistir y recibir atención quirúrgica adecuada.

Lesiones en el abdomen Las lesiones en abdomen que se han encontrado han sido perforaciones de vísceras con salida de contenido intestinal. No se descartan perforaciones de vasos sanguíneos tales como la aorta y la vena cava posterior. La salida de material a través de OE y OS viscerales son un punto de partida para la contaminación abdominal, lo que puede derivar en una peritonitis aguda con serio compromiso vital. (Fig. 38 y 39) En este caso la muerte puede sobrevenir luego de varios días de un extremo sufrimiento.

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Fig. 38

Fig. 39

6 - Bibliografía

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TRATAMIENTO DE LAS FRACTURAS PROVOCADAS POR IMPACTOS DE ARMAS DE FUEGO Dr. Diego Bimonte Introducción El presente capítulo no pretende sustituir, otras obras que tratan concretamente de las técnicas de osteosíntesis, a las que remitimos al lector; sino la de enumerar una serie de posibles tratamientos y complicaciones de esperarse, suministrando una guía que le permita la toma de decisiones a nivel clínico. Esta guía que anteriormente mencionamos está basada en los hallazgos realizados en pruebas de polígono, impactando conejos eutanasiados tras su uso docente en la Facultad de Veterinaria, acorde al protocolo de bioética debidamente autorizado, lo cual fue mencionado en otras partes de esta obra. Estos animales sacrificados fueron impactados antes del rigor mortis y suspendidos de un soporte que recreaba la posición del animal suspendido como si estuviera saltando, permitiendo acompasar y absorber el impacto de una forma similar a la situación real. Este dispositivo fue diseñado por docentes de la Facultad de Ingeniería y aficionados a éste noble deporte. Estas pruebas se desarrollaron en el Club Uruguayo de Tiro, quienes gentilmente se ofrecieron a colaborar con el proyecto y a quien le debemos nuestra gratitud. Consideraciones clínicas especiales Si bien las temperaturas desarrolladas en la recámara son altas y el tiempo de recorrido por el cañón relativamente corto, se puede decir que la bala tendería a estar si no estéril, por lo menos con baja contaminación microbiana. En el capítulo 1, se hace referencia a este tema sobre estudios realizados por los autores. Ahora bien una vez que ésta impacta en un tejido como la piel, arrastra en su recorrido pelos y restos de suciedad (barro etc.) en este contenido. Esta situación se agrava en proyectiles de alta velocidad en los cuales se produce el fenómeno conocido como: “cavitación” ; en el cual al pasar la bala se produce una expansión o balonamiento de un tamaño de hasta 30 veces el calibre del proyectil. También se proyectan ondas de choque hacia lateral y frontal al mismo. Este evento genera un cierto vacío el cual favorece la succión de detritos, pelos, restos de suciedad etc, hacia dentro de la herida. Todo esto compromete la vitalidad del tejido, su aporte sanguíneo etc. Entonces una herida por arma de fuego en nuestro caso .22 rimfire, sin importar su velocidad (baja, estándar o alta), debe ser considerada como contaminada o bien infectada y dependiendo del tiempo en que se logre trasladar al paciente a la clínica.

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El período dorado en el cual una herida puede considerarse como solamente contaminada está situado en el entorno de las 4-6 horas – según diversos autores-, mas allá de ese lapso de tiempo, se considera que ya hay reproducción microbiana y entonces es clasificada como infectada. En las pruebas efectuadas a 50 metros sobre el flanco en miembros posteriores y a independencia de la velocidad del proyectil, ambos fémures fueron fracturados (derecho e izquierdo). La zona de impacto se situó en la zona diafisaria superior. Esto hace suponer que como en todo paciente fracturado por otras noxas traumáticas, se debe atender al paciente y a la vez hacer una serie de maniobras simultáneas de inmovilización y estabilización las que seguidamente se detallan: a) Evaluación general y especial (fracturas y órganos posiblemente impactados durante el recorrido, se incluyen datos de exámenes paraclínicos y imagenológicos). Toma de decisión sobre los pasos a seguir en cada caso. b) Toma de muestras con hisopo estéril para antibiograma. c) Suministro de antibióticos generales de amplio espectro con cobertura para Gram positivos, Gram negativos y anaerobios; hasta confirmación del indicado por antibiograma. Como medida de emergencia Penicilina sódica 25000 UI/kg cada 4 horas y Gentamicina 4 mg/kg cada 12 hs, bajando luego a 2 mg/kg por 12 horas mas mientras no estén los resultados. Controlar permanentemente la temperatura corporal y la local. d) Inmovilización del o de los miembros fracturados para evitar más daños en tejidos blandos y hasta tanto se decida el procedimiento a seguir para el salvataje del o de los miembros afectados. Esta inmovilización puede hacerse con soportes de madera contrachapada, con o sin el contorno del miembro. Previamente se hace una cobertura de la herida con gasas estériles y se rodea todo el miembro con una venda de algodón estéril. Sobre la cual van los tutores de madera los que pueden ser forrados con esparadrapo y sobre estos una venda de lienzo para darle unión. Cualquier otro ferulado de fácil retiro que brinde estabilización puede utilizarse. e) Estabilización hemodinámica del paciente a través de una vía endovenosa. Suero fisiológico o Ringer Lactato pueden ser perfundidos a una velocidad de flujo acorde al porcentaje de deshidratación o etapa de shock en que se encuentre y una vez que se haya constatado un llenado capilar del entorno de los 2 segundos, puede mejorarse la microcirculación con el suministro de una dosis alta de Dexamentasona, luego de una adecuada perfusión. Si hay gran pérdida sanguínea, sangre entera previamente heparinizada es lo indicado.(1, 4, 7) Demás está decirlo que todas estas maniobras conviene que sean realizadas por un equipo entrenado, pues es muy difícil su realización efectiva por parte de una sola persona.

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Es muy importante tratar de no agregar una mayor contaminación. El trabajo rápido y limpio, limita la misma a la que se halla presente en el momento del impacto. El proceso descrito en si mismo, es una variante de los procedimientos de atención de heridos en combate, el cual cuenta de tres puntos clave, definidos por el Dr. Jonnathan Letterman, Jefe del Servicio Médico de la Unión en Potomac, durante la Guerra de Secesión norteamericana, con los sucesivos avances médico-quirúrgicos a saber: 1) Una primera contención de la hemorragia y estabilización cercano al sitio de ataque, lo que constituía una estación de vendajes. 2) Traslado a un hospital de campaña para las intervenciones. 3) Traslado a un hospital ubicado en retaguardia para los tratamientos posteriores y recuperación. Este esquema se sigue utilizando en la actualidad, con las adaptaciones propias de una guerra de movimientos y dotadas de equipamiento de transporte rápido, materiales y técnicas de estabilización; junto a personal especialmente entrenado para tales contingencias. Con estas medidas se han logrado tasas de sobrevida muy cercanas al 98%, en aquellos casos que el herido sea rescatado en el entorno de una hora aproximadamente. Tanto hoy como en el pasado existen situaciones que hacen de la amputación la única forma posible de sobrevivir y aquellas prótesis rígidas se han convertido, gracias a la investigación en prótesis que se mueven a través de motores servo asistidos mediante microchips y que interactúan con las conexiones nerviosas de los implantados. Esto permite que los soldados puedan regresar al campo de batalla o a la arena atlética, debido a la dinámica de estas prótesis. Si bien se está lejos que esto se aplique al campo veterinario por el momento, nunca debemos subestimar el cariño de un propietario y sus posibilidades económicas. El brindar todas las opciones y estar informados es nuestro deber y la decisión de lo que quiere o entiende deba hacerse es suya, sobre las propuestas expuestas y basadas en hechos concretos. Los puntos b) y c) son de suma importancia a la hora de controlar infecciones que pueden llevarnos a episodios de osteomielitis, dado que estas heridas se encuentran entre una de las causas principales de esta afección, conjuntamente con accidentes de tránsito, iatrogenia por falta de asepsia en los procedimientos quirúrgicos y mordeduras (en especial de felinos). Asimismo las heridas producidas por proyectiles cursan con traumatismos de tejidos blandos, secuestros, necrosis ósea, inestabilidad de la fractura, presencia de cuerpos extraños y capacidades de defensa disminuidas (en nuestro caso: shock).

Tipos de fracturas que pueden encontrarse con mayor frecuencia En este tema el tipo de fracturas que pueden encontrarse dependerá de la velocidad del proyectil y de la distancia a la cual es disparado.
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Una bala de baja velocidad tenderá a producir un impacto mayor en los tejidos óseos debido a un efecto de rotación y de transferencia de energía en relación a su masa, sobretodo en distancias de 16 metros. (Fig. 40) Las fracturas que encontramos fueron en su mayoría conminutas casi farináceas para proyectiles de alta y baja velocidad, disparados a 16 metros. Mientras que para proyectiles de baja velocidad a 50 metros se obtuvieron fracturas fragmentarias y predominantemente, para el caso de las de alta velocidad a esa distancia conservaron el patrón conminuto. (Fig. 41 y 42)

Fig. 40 – Baja velocidad . 22 a 16 metros

Fig. 41 – Alta velocidad . 22 a 50 metros

Fig. 42 – Baja velocidad . 22 a 50 metros

En general puede afirmarse que se presentan todas las formas imaginables de pérdida de continuidad del hueso: Fracturas transversales, oblicuas, con relieves en forma de peldaño o en forma de pico de flauta, en espiral, con grandes o pequeñas esquirlas y en forma de ventana en la que gran parte del tejido duro y blando ha desaparecido. Esto depende de la forma del proyectil, su fuerza, el sitio y ángulo en el que alcanza al hueso. Se puede decir que los proyectiles que chocan tangencialmente provocan fracturas oblicuas, transversales, en espiral y en forma de surco. Mientras que los que chocan contra la superficie del hueso, según el ángulo sea más o menos obtuso dan lugar a fracturas con esquirlas irregulares. El arrancamiento del periostio es causado por las esquirlas óseas al romperse, en las zonas periféricas en que éste se halla arrancado difícilmente se genere su regeneración. Es importante el conservar aquellos fragmentos óseos que estén unidos al periostio, pues probablemente se encuentren vitales aún.

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El tamaño de los orificios de entrada y de salida, juegan un papel a la hora de la contaminación. Si bien existe el arrastre de pelos y suciedad de la piel hacia dentro del foco fracturario, un tamaño menor puede suponer una menor exposición del foco al exterior. El tratamiento de la osteomielitis En primer lugar hay que detectar la presencia de la misma. Esto puede hacerse mediante estudios radiográficos y clínicos. En casos agudos van a estar presentes todos los síntomas de la inflamación tales como: calor, tumor, dolor, color, etc. Pero a medida que pasa el tiempo puede aparecer una fase crónica con fistulización a punto de partida del secuestro óseo. El tratamiento antibiótico inicial debe ser sustituído por el tratamiento con el antibiótico específico, lavados frecuentes con soluciones salinas estériles (Fig. 43), a las que pueden agregarse diluciones efectivas pero bajas de antisépticos tales como Clorhexidina (dilución 1:40) o yodoforos (dilución 1:9), para impedir un retardo en la cicatrización, no aumentando la agresión aún más.

Fig. 43 – Solución de lavado con jeringa de presión conectada a la sonda a través de una Llave de Tres Vías

Los medios de fijación que se describirán a continuación deben estar en consonancia con los procedimientos de limpieza, debridación y curetaje necesarios para la eliminación de los focos infecciosos. Los drenajes de elección son del tipo Penrose y deben ser manejados correctamente para evitar que estos se conviertan en una fuente de contaminación adicional; es decir cambiados rutinariamente a intervalos regulares y mediante maniobras asépticas que requieren instrumental y demás implementos estériles. Lo que deber ser realizado en condiciones de quirófano y bajo anestesia bien sea general o locorregional.
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El suministro de analgésicos está indicado, sopesando las interacciones medicamentosas con otros fármacos y técnicas empleadas. Todas las drogas, antibióticos, analgésicos etc., deben evaluarse en sus posibles interacciones con otros procedimientos tales como injertos óseos esponjosos, dado que está descrito interacciones negativas con las capacidades de supervivencia de los mismos. Es decir pueden tener acciones de inhibición durante la etapa de la inducción celular. (Por ejemplo neomicina y otros aminoglucósidos). Tratamientos de salvataje que pueden emplearse Debido a las características de este tipo de fracturas que van desde fragmentarias hasta conminutas y casi farináceas; la pérdida de masa ósea es muy importante. La utilización de clavos intramedulares, prácticamente tienen o cumplen una función de guía o alineación; pues no solo no impedirán la rotación de los cabos fracturarios sino que además no garantizan un soporte que permita continuar con las diversas maniobras de debridación y curetaje que necesariamente deben de realizarse para eliminar todo el tejido muerto. Su uso por enclavijamiento intramedular, supone una siembra de agentes infecciosos desde el foco de fractura hacia todo el hueso, lo cual no sería deseable pues aumentarían las complicaciones posoperatorias. Una condición fundamental es conservar los fragmentos óseos que permanezcan aún adheridos a los tejidos blandos, que muestren signos de vitalidad tisular (aporte sanguíneo por ejemplo); tal como ya se describiera anteriormente y a partir de allí intentar la reconstrucción. En casos en los cuales el daño en estructuras vasculares y nerviosas es muy extenso, la amputación puede ser la única y última elección. Dentro de las técnicas utilizadas o que están indicadas para resolver este tipo de fracturas podemos enumerar las siguientes:

1) 2) 3) 4) 5)

Fijadores externos con acrílico Fijadores externos metálicos Placas metálicas Injertos óseos Amputación

Fijadores externos con acrílico Estos impiden la rotación de los fragmentos óseos a través de un soporte externo percutáneo, en donde los clavos son fijados a los cabos de fractura y luego unidos por una resina acrílica dental compuesta de monómero y polímero. (Fig. 44) Este tipo de fijador permite diversas configuraciones, debido a la plasticidad del material, permitiendo así el acceso al foco de fractura para proseguir con las maniobras de control de la osteomielitis en caso de que ésta se presentase.
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Fig. 44 – Fijador externo con acrílico dental Por gentileza de la Dra. Daniela Izquierdo

El único cuidado con este tipo de fijadores es que la unión del monómero con el polímero es una reacción química exotérmica, por lo que es conveniente disipar por algún medio el calor que pueda transmitirse desde este implante hacia el hueso, dado que éste puede producir daño térmico sobre el mismo. Una posible solución es la de mantener gasas estériles con suero estéril refrigerado sobre los clavos instalados percutáneamente o bien pinzarlos con una hemostática grande que oficie de disipador.

Fijadores externos metálicos Estos fijadores aportan una inmovilización muy rígida del foco de fractura. En algunas configuraciones pueden permitir un acceso al área o foco para su limpieza y debridación. Tienen como inconvenientes su costo. Dentro de esa ecuación de costo, los clamps que conectan las barras conformadas por Clavos de Steinmann externos y el hueso a través de Clavos de Kirchner suele ser el componente más oneroso. (Fig. 45) El otro inconveniente es la poca flexibilidad en la posibilidad de conseguir una configuración que permita una mejor visualización y acceso al área tratada.

Fig. 45 – Detalle de un fijador externo con clamps metálicos

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Placas metálicas Estos sistemas de fijación interna son muy adecuados para reunir los distintos fragmentos óseos, mediante una placa que actúa de guía ubicada en la cara de tensión del hueso a través de su anclaje mediante tornillos. Los tornillos utilizados en general son de cortical, estos tienen un roscado desde la punta hacia la cabeza, pero pueden utilizarse también tornillos de esponjosa, para asegurar la compresión interfragmentaria de segmentos óseos. En general estos se utilizan de manera combinada con la placa y depende en gran medida del tipo de fractura. Tanto las placas como los tornillos, requieren de equipamiento adicional para su colocación, tales como “machos” para labrar una rosca que engrane con el tornillo. El principal problema que se puede producir es la excesiva compresión del tejido entre las roscas del tornillo, que pueda derivar en necrosis haciendo inefectiva la fijación. Otro de los problemas que pueden presentarse es que la cantidad de tornillos requerida en cierta medida interfiera con el flujo sanguíneo y retarde la formación de un callo fracturario o bien lleve a situaciones de no-unión avascular o vascular, siendo esta última de un mejor pronóstico respecto a la primera, en lo que refiere a su resolución posterior. (Fig. 46). Un inconveniente no menos importante es su costo y otro desde el punto de vista del tratamiento es que si se requiere remover hueso muerto, en muchas ocasiones hay que retirar la placa para poder hacerlo, perdiéndose la estabilidad y configuración lograda.

Fig. 46 – Ejemplo de placa metálica

Injertos óseos Las fracturas por armas de fuego debido a la cesión energética, producen un desprendimiento de hueso dejando espacios bastante grandes entre los cabos vitales del hueso, que es necesario rellenar de alguna manera, con algún tejido que tenga la propiedad de crear hueso. También este espacio se incrementa durante el tratamiento de la afección, al tener la necesidad de eliminar tejido desvitalizado y esta remoción también alcanza a fragmentos óseos que se dieron supuestamente como vitales, pero que luego de un tiempo sufren isquemia o infección.
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La función que cumplen estos injertos son las siguientes: • Osteogénesis

Es decir la formación de hueso nuevo a partir de las células sobrevivientes del injerto transferido o partiendo de células pluripotenciales del mismo individuo. • Osteoinducción

Es el proceso en el que las células mesenquimales del individuo comienzan a diferenciarse y las células regionales se desdiferencian para producir hueso. En este proceso intervienen una serie de factores que lo controlan a saber: proteína morfogenética ósea, citoquinas, interleucina-1, PGE, factor beta transformador del crecimiento plaquetario y PGE 2. Todos estos factores conjugados estimulan a los osteoblastos, osteoclastos, células endoteliales, fibroblastos y demás células para la formación de hueso nuevo. • Osteoconducción

Es la propiedad de brindar un soporte, molde o tramado para la penetración de capilares, tejido perivascular y células osteoprogenitoras. • Soporte mecánico

Este soporte es el que finalmente reconstruirá la estructura originalmente dañada y llevará a la recuperación del miembro afectado. Uno de los materiales que pueden utilizarse para este fin es el injerto de médula ósea esponjosa, extraído del propio animal; es decir un Autoinjerto a partir de hueso esponjoso del ala del Ileon o de la tuberosidad tibial. Este tejido debe mantenerse en gasas estériles con sangre heparinizada o suero fisiológico estéril. Debe usarse en forma inmediata. Tiene como inconveniente que es muy limitada la cantidad que puede extraerse, sin producir un debilitamiento de la zona donante y este puede verse afectado por el uso de antibióticos aminoglucósidos tales como la neomicina. Otra forma de cubrir estos defectos, es el uso de Aloinjertos; que son implantes corticales que brindan un gran aporte mecánico pero que generalmente son acelulares. Estos tienen un proceso previo de descalcificación parcial, lo que permite la liberación de la BMP (proteína morfogenética ósea), lo cual es el requisito para inducir células osteoprogenitoras. Esta descalcificación parcial compromete en cierta forma la capacidad de soporte mecánico. Tienen la posibilidad de estar disponibles en grandes cantidades y diferentes tamaños y los mismos se obtienen de donantes cadavéricos. Si bien no aumentan el tiempo quirúrgico, cumplen con las funciones de osteoinducción, osteoconducción y soporte Tratamiento de las fracturas provocadas por impactos de armas de fuego 63
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mecánico: Tienen como desventajas los rechazos inmunitarios, transmisión de microorganismos y requieren un tejido de granulación apto para recibir el implante libre de infección. La tercera opción a la que puede accederse es la del Xenoinjerto. Este tipo de injerto es apropiado para reparar grandes defectos esqueléticos; se inhibe su antigenicidad a través de una desproteinización que elimina la BMP matricial. Se conserva mediante liofilización y esterilizado por radiación gamma. En general puede proceder de huesos bovinos obtenidos en frigoríficos. Tiene una acción de conductor de la osteogénesis pero no actúa como osteoinductor de hueso nuevo. Un cuarto recurso terapéutico es el uso de Injertos mixtos, en el cual se recurre a la implantación de médula ósea, debido a que la misma posee células osteoprogenitoras y factores de crecimiento; la cual puede usarse por si misma o combinada con otros materiales los cuales refuerzan la formación de hueso. Esta se obtiene del propio individuo a través de una pequeña perforación que llegue al canal medular de un hueso sano y se extrae con una jeringa heparinizada. Está indicada su centrifugación para aumentar la cantidad celular a 1500 rpm por un lapso de 10 minutos y a temperatura ambiente. Esto último se utiliza para focos que no se van abrir, pero en el caso de las fracturas provocadas por armas de fuego, puede usarse incluso coagulada sobre el foco abierto.

Amputación Cuando el daño es tal que se hace imposible salvar el miembro; cuando se han perdido conexiones nerviosas, vasculares, de vital importancia para su recuperación posterior o cuando el riesgo de infección afecta la integridad del paciente; no hay otra solución que la de amputar el miembro afectado. Se debe buscar una parte de hueso sano y este debe dejarse lo suficientemente corto como para que pueda ser cubierto por tejido muscular sano que conforme un muñón que lo contenga. Se ligan las arterias y venas mediante ligaduras de tranfixión, con material sintético reabsorbible (Acido poliglicólico, Polidioxanona etc.) o no absorbible (Poliamida, Poliéster etc.). Los nervios deben cortarse en forma perpendicular evitando estiramiento del perineuro a los efectos de reducir la aparición de zonas hiperestésicas, evitando la acción de mordidas o lamidos por parte del paciente.

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SEGURIDAD CON LAS ARMAS DE FUEGO Y AIRE COMPRIMIDO Dr. Diego Bimonte

1 – CONSIDERACIONES GENERALES En general existe un concepto bastante arraigado que las armas de aire comprimido son “juguetes” y las armas de fuego no lo son. A lo largo de nuestras experiencias de polígono hemos constatado y demostrado, primero: que las armas de aire comprimido “no son juguetes”, esto además apoyado por una amplia y profusa bibliografía sobre el tema. Las mismas cumplen a sus respectivas velocidades y potencias con las mismas reglas de la Física y la Balística que rigen para las armas de fuego, por lo tanto aún a potencias muy bajas de 4 a 6 Julios, pueden producir heridas graves e incluso comprometer la vida. Esto último ni que hablar, es muchísimo mas grave para armas de fuego con potencias, calibres y alcances muy superiores a las de aire comprimido, clasificándose en armas de defensa, caza (mayor o menor), de uso policial o militar.

2 – CONCEPTOS DE DISTANCIA EFECTIVA Y DISTANCIA TOTAL Esto se aplica a cualquier arma, y es el principal concepto que debe manejarse para evitar situaciones que luego debamos lamentar o bien para no causar crueldad excesiva en un animal en una sesión de caza. Todas las armas tienen un alcance efectivo que está en función del calibre, la carga, el largo del cañón, propiedades aerodinámicas del proyectil (masa, forma y velocidad) que hace que si impacta dentro de ese rango y alcanza puntos vitales, la presa puede ser abatida. Pero existe una distancia total, en la cual todavía tiene una energía cinética remanente, capaz de infringir daños y llegará tan lejos como esa energía cinética se agote y sea vencida por la fuerza de gravedad y por la de rozamiento. También puede haber desvíos derivados de otras variables (rebotes), antes de caer a tierra. He ahí la importancia, para los que practicamos tiro al blanco, el uso de terraplenes con varias capas de tierra apisonada y muros de concreto reforzados con metal en sus partes posteriores, angulados en lo profundo de la tierra, permitiendo absorber el impacto, impedir el rebote procurando la detención definitiva del proyectil. Todos conocemos el efecto “zapito” cuando arrojamos una piedra en determinado ángulo a un estanque. Pues bien el calibre .22, proyectil que aún con velocidad baja o estándar tiene una gran energía cinética. Por ejemplo si este proyectil es disparado a patos en un estanque, es muy probable que tanto si erramos como si traspasa la pieza, el proyectil describa una serie de saltos en el agua que se van a perder a la distancia. Seguridad con las armas de fuego y aire comprimido Dr. Diego Bimonte 66

Este tipo de proyectil tiene un alcance máximo del orden de los 2.000 metros y aún así puede infligir daños. Entonces debemos estar seguros de disparar contra una colina lo suficientemente alta y en donde no hallamos visto otros animales o seres humanos, libre de piedras para que absorba el impacto. 3 – OBJETIVO CAZAR O TIRO AL BLANCO Si estamos haciendo prácticas de tiro al blanco, lo concientemente recomendable es concurrir con las armas descargadas, con el seguro puesto. Aquellas en las cuales puede desarmarse el percutor, es conveniente hacerlo. Los cargadores deben estar sin munición y las municiones preferentemente adquirir las necesarias para su uso en la pedana de tiro en el propio polígono a donde concurramos. Manipular las armas siempre con el cañón apuntando a la Diana o mosca y armar el mecanismo de disparo, colocar las balas en el cargador, introducir el cargador dentro del arma. Todo este procedimiento con el seguro puesto, comenzar con los ejercicios de respiración, retirar el seguro, manteniendo el dedo índice sobre el guardamontes y una vez localizado el blanco, hacer fuego. Este procedimiento, puede tener algunas variaciones derivadas de la modalidad del tiro pero todas conservan el mismo principio de seguridad. Si se encienden las luces rojas con el timbre o campana, debe inmediatamente retirar el cargador, abrir el mecanismo de disparo haciendo salir la bala alojada en la recámara o volteando el tambor en los revólveres, dejar el arma apuntando a la línea de tiro y retirarnos por detrás de la línea amarilla que divide el corredor de las pedanas. Si debemos o queremos cambiar de pedana, para cambiar las distancias al blanco, debemos manejar el arma descargada, y con el mecanismo abierto apuntando la misma hacia el suelo. Cuando uno se retira del polígono, debe verificar que el arma esté totalmente descargada, es decir sin balas en la recámara, sin balas en el cargador y si hay balas sobrantes, que las mismas estén debidamente guardadas para evitar detonaciones accidentales saliendo con las mismas enfundadas. Una buena práctica, que ayuda a este cuidado es la de limpiar el arma en la pedana. En una sesión de tiro al blanco se realizan muchos mas disparos que en una sesión de caza, y se prueban muchos tipos de municiones, las que puede dejar mayor o menor número de residuos, que no solo pueden corroer al ánima del cañón sino que además pueden obturar parcialmente sus estrías y esto puede afectar la certeza de la puntería en disparos posteriores al no tomar el proyectil la totalidad de las mismas.

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Si por el contrario, estamos pensando en una sesión de cacería, en primer lugar y por mas que nos vistamos con ropa camuflada para no alertar de nuestra presencia a la presa que nos hace sentir algo así como unos “Rambos”; tenemos que pensar que no vamos a la guerra y que muchas veces vamos en compañía de amigos, familiares o baqueanos conocedores del terreno. En esta contienda, por así llamarla, primero debemos asesorarnos el tipo de caza que podemos abatir incluyendo permisos y temporadas, el arma que utilizaremos, y también su posible utilización culinaria. Sabias aquellas palabras del célebre Martín Fierro de Don José Hernandez: “Todo bicho que camina, va a parar al asador”. Esa misma contienda es entre la pieza y el cazador. El llevar más de un cartucho o proyectil para esa pieza, se considera en general antideportivo; dándole el handicap a la misma para que sobreviva ilesa y por otro lado es una garantía para quienes nos acompañan de que solamente va a producirse un solo disparo a la vez. Si la presa queda viva y a nuestra merced, lo mas humanitario es terminar con su sufrimiento con nuestro cuchillo de caza. Por lo que es cinegéticamente ético cargar una sola bala aún si disponemos de cargador. Pero ¿cuándo comienza una excursión de caza? Pues bien comienza desde el momento en que empacamos todo lo que vamos a necesitar para la misma. Además de llevar todo lo imprescindible como para pasar una temporada a campo, debemos ser muy estrictos en el almacenaje tanto del arma como de sus municiones. Es decir vamos a transportar un arma, en un vehículo, bote o a pie mientras estamos en el acondicionamiento de viaje hacia el campo, entonces la misma debe ser acondicionada para su transporte, descargada, sin el cargador, con el seguro puesto, en una caja que garantice la protección de las miras (en este caso se pueden adicionar elementos de acolchado adicionales que las protejan de golpes. En otro bolso deberemos guardar el o los cargadores, sin munición puesta. La munición debe ser acondicionada en otro habitáculo, y bajo llave. Se debe hacer un recuento de la munición retirada, de la usada y de la devuelta a la caja, de manera de tener un estricto control de las existencias; garantizar que no ande alguna extraviada por allí que pueda ser motivo de daño accidental o incidental. Cuando estamos en el campo, siempre debemos usar el seguro. Cargar nuestra arma con la correa al hombro de manera que la boca del cañón siempre este apuntando hacia el suelo. (Fig. 47) No olvidar que pueden haber personas más altas que nosotros, por lo que llevar el cañón apuntando hacia arriba puede aumentar los riesgos.

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Fig. 47 En el caso de que estuviéramos portando una escopeta de platina basculante, es de orden llevarla abierta, sin los cartuchos abrazando la culata con el brazo derecho y los caños apuntando al piso. En esta posición teniendo acceso rápido al cartucho podremos cargarlo al acercarnos a la presa cerrar el arma apuntar y disparar. Incluso cargada o aquellas de trombón llevadas de esa forma, tendremos seguridad de no herir a nadie si se dispara accidentalmente. Es importante conocer en profundidad los mecanismos de disparo y seguridad de nuestras armas, lo que nos garantiza minimizar aun más los riesgos. Si vamos en un bote las mismas deben ser colocadas descargadas con el cañón hacia arriba y afuera en la proa del mismo y aseguradas mediante cuerdas para evitar el movimiento de las mismas debido al movimiento de rólido que pueda tener la embarcación, hasta llegar al punto en el cual escogimos para disparar. Todas estas precauciones son aplicables a revólveres y pistolas ya sean de fuego central o anular. En el caso de las armas de aire comprimido, se cumple la misma regla, con el agregado que aquellas accionadas a resorte y pistón no se recomienda el martillado de la misma, es decir la compresión del resorte por mucho tiempo; pues puede alterar las propiedades de elasticidad del mismo, dañando el arma y posibilitando pérdida de potencia y de disparos certeros. Esto se debe a que los resortes poseen una propiedad conocida como “resiliencia” que es la capacidad de volver a la forma original de reposo, conservando la potencialidad de compresión y expansión por más tiempo.

4 – ALMACENAMIENTO DE LAS ARMAS Y LAS MUNICIONES Estas recomendaciones son válidas para cualquier tipo de armas sean estas cortas o largas, de aire, de fuego, deportivas y hasta incluso de uso militar. Una buena práctica es la de guardar las armas limpias, y con una capa de aceite apropiado para cada tipo de arma, que solo sea una pátina muy delgada que la proteja de Seguridad con las armas de fuego y aire comprimido Dr. Diego Bimonte 69

la corrosión. Asimismo si no se van a usar por un tiempo muy largo, el uso de una vaina servida puesta en la recámara, y efectuar un disparo “en seco” puede aflojar la tensión del resorte que está ligado al percutor y este al golpear sobre un metal mas blando se evita su daño. El uso de un cierre con vaselina sólida en la boca del cañón, asegura protección contra la humedad. El tema de los aceites es crítico, ya que el empleo de aceites con bajo punto de combustión en armas de aire comprimido por resorte y pistón o precomprimido, puede hacer que la compresión del émbolo produzca la combustión del aceite por efecto Diesel, produciendo sobre presiones que pueden dañar el ánima y el pistón. Para estas armas existen aceites de alto punto de combustión que son los más apropiados. Las armas deben guardarse en un armario con llave, dentro de sus fundas, sin martillar con seguro puesto, si es posible (caso de los de cerrojo tipo Mauser) sin el percutor colocado, es decir arma desactivada; sin munición en la recámara y sin el cargador puesto. El cargador y el percutor, han de guardarse debidamente protegidos de la humedad y los golpes en otro receptáculo también con llave, de ser posible lejos del armario que contiene las armas y por último las municiones, estas deben protegerse de la humedad y el calor extremo, guardarse en un lugar seguro, ventilado y discreto, bajo llave. Existen en el mercado diversos dispositivos para bloqueo de armas. No todas las armas admiten este tipo de equipos y hay armas que de por sí ya tienen un tipo de traba incorporada. Es importante asesorarse previamente, primero para no gastar dinero de más y segundo pues en algunos casos al intentar poner estos aparatos pueden dañarse los mecanismos del arma.

5 – DE LA INSTRUCCIÓN La Regla de Oro, para prevenir accidentes o incidentes con cualquier tipo de arma, esta compuesta por estos tres elementos: 5.1 – Información 5.2 – Adiestramiento o entrenamiento o actitudes de reacción ante situaciones límite 5.3 – Estricta observancia de los reglamentos, disposiciones y normas de buenas prácticas 5.4 – Lejos del alcance de niños y adolescentes o eventuales atacantes. 5.5 – Almacenamiento disperso, bajo llave y si es posible no quedarse con remanente de municiones en la casa. Estos cinco componentes son los que conforman la “toma de conciencia”, que es lo que se procura detectar a través de un test psico-físico, al momento de la gestión del THATA (Título de Habilitación y Tenencia de Armas), el cual es expedido por la Policía Nacional.

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Este no habilita al porte de armas, pero si a la tenencia y transporte de las mismas en condiciones reglamentarias (es decir descargadas, enfundadas y con las documentaciones vigentes de la Guía de Propiedad, expedida por el Servicio de Material y Armamento del Ejército Nacional y el THATA expedido por la Policía Nacional). El porte de armas, es decir la habilitación para su porte en condiciones de exhibición y uso reglamentario, solo está permitido al personal policial, militar o de seguridad en ejercicio de sus funciones y con el debido entrenamiento en tiro defensivo y de combate, existiendo todo un marco regulatorio para su uso. En el caso de las armas de aire comprimido, para estas no se exige en nuestro país ninguna documentación y queda sujeta en caso de que sean usadas por niños o jóvenes antes de la mayoría de edad, a la tutela de sus padres, siendo éstos los responsables directos por sus acciones y por lo tanto deberían tener instrucción y seguir las mismas recomendaciones que rigen para las armas de fuego a pesar de no requerir permiso para las mismas. Cuando hablamos de accidentes, no solamente hacemos referencia al daño que el proyectil puede producir en un disparo no deseado o realizado en condiciones no reglamentarias (presencia de seres humanos, animales, propiedades en la línea de tiro o zona de alcance del proyectil), sino que también hablamos de la protección que debemos tener para con nosotros mismos. Esta incluye el uso de protectores auditivos que reduzcan o amortigüen el estampido producido por nuestra arma como por las armas de los restantes tiradores, situados en sus respectivas pedanas o en áreas próximas. Cualquiera de los dispositivos tales como auriculares, tapones de silicona etc., reducen hasta 30 decibeles. En algunos casos puede requerirse el uso de ambos elementos para filtrar hasta 60 decibeles. Otro de los elementos no menos importantes, son las gafas para tiro. Estas son en particular importantes para armas semiautomáticas, en las cuales la vaina servida es expulsada hacia el costado y atrás, pudiendo así alcanzar nuestro ojo y producir Hiphemas traumáticos como la más leve entre otras afecciones. También son recomendadas para el tiro neumático, protegiendo de eventuales rebotes. También es conveniente usar cuellos cerrados u obturado con un pañuelo a la altura de su unión con la espalda, dado que la vaina sale a alta temperatura, y más de un tirador tuvo la desagradable experiencia de quemarse la espalda al caer justo entre el cuello y la camisa. Otra situación de la cual nos pueden salvar los lentes, es el hecho de que muchas armas semiautomáticas pueden presentar escapes de pequeñas chispas conjuntamente con la expulsión de la vaina. Esto puede deberse al tipo de munición como también al uso o abuso del arma que terminan venciendo los mecanismos de cierre de la recámara. Estas chispas pueden provocar serias quemaduras en la córnea y conjuntiva, en nuestro principal aparato de visión y puntería, que es nuestro ojo. Seguridad con las armas de fuego y aire comprimido Dr. Diego Bimonte 71

Normas de seguridad con armas • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • • Siempre trate a las armas como si estuvieran cargadas. Nunca, en ninguna circunstancias apunte un arma cargada o descargada a cualquier persona o blanco al que no se quiera disparar. Ponga el dedo en el disparador solo para hacer fuego. Nunca apriete el disparador para probar su arma antes de verificar que está cargada. Nunca entregue su arma a personas que desconozcan su manejo seguro. No tome bebidas alcohólicas o sustancias estimulantes si va a usar un arma. No juegue con las armas Debe conocer perfectamente el funcionamiento del arma que use, así como las características de la munición empleada. Al entregar un arma o recibirla, que sea descargada y con el mecanismo abierto. Si efectúa disparos “en seco” hágalo apuntando a una dirección segura. Mantenga su arma en un lugar de fácil acceso solo para usted. Si tiene en su hogar a alguien con tratamiento psiquiátrico, no deje armas a su alcance. Tena la precaución de verificar que hay detrás del blanco. Jamás dispare sin saber fehacientemente donde será detenido el proyectil Evite disparar a superficies rígidas o líquidas, pues según su ángulo puede haber rebotes. Cargue o descargue su arma dirigiendo el cañón a un lugar seguro. Nunca transporte un arma martillada. Durante los períodos que no practique el disparo, todas las armas deben estar descargadas y con el mecanismo abierto. Antes de cargar un arma asegúrese que la recámara como el cañón esté libre de toda obstrucción. Cuando limpie un arma asegúrese que está descargada. En caso de caída de un arma, verifique que el cañón no esté obstruido y que no hubo daños en el mecanismo antes de volver a disparar. Use solamente la munición indicada. No realice la limpieza de las armas en grupo. Si tiene una pistola semiautomática asegúrese de saber como hacer las acciones inmediatas después de una interrupción de operación o funcionamiento defectuoso. Infórmese respecto a la legislación para el porte y transporte de armas. Procure disparar siempre en “Doble acción” Cuando practique tiro use protección ocular y auditiva. Asegúrese que todos los accesorios del arma sean compatibles y que no interfieran con una operación segura. Un continuo disparo en seco es perjudicial para el arma.

Extraído de la Ficha entregada por el Club Uruguayo de Tiro para el entrenamiento previo exigido para la tramitación del THATA.

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6 – EL DILEMA DE LA DEFENSA Y UNA REFLEXIÓN PERSONAL Lamentablemente hay muchos que creen que el poseer un arma y si esta a su vez es de un calibre importante, es decir, un .45, un .357 MAGNUM o un .44 MAGNUM van a estar defendidos. Esto podría denominarse con el nombre de: “Síndrome de Harry, El Sucio” recordando aquel emblemático personaje, protagonizado por Clint Eastwood. Desde el punto de vista militar, el arma corta es para la defensa personal y el arma larga para el combate. Desde el punto de vista policial, el arma reglamentaria cumple el doble papel de defensa tanto del policía como de la sociedad que éste juró defender y por lo cual la sociedad le dotó de dicha herramienta de trabajo. Pero tanto en uno como en el otro caso y dentro de cada ámbito, existen reglas para su uso y por las que tienen la responsabilidad de dar cuenta ante las respectivas justicias (militar o civil). En el caso de los civiles, el pensar que con un arma se puede lograr la defensa por si solo es un hecho ilusorio. Quienes amamos el tiro, lo vemos como un deporte, un pasatiempo, una forma de concentración, una forma de manejar la energía de nuestro cuerpo. También constituye una fuente de historias y de conocimientos que se transmiten de generación en generación; que muestran la evolución histórica de una parte de los sistemas defensivos/ofensivos que el hombre construyó desde la época de las cavernas. El armar a la sociedad civil hasta los dientes como el privarla de las armas para usos legales (tiro, caza etc.) no va a impedir el creciente aumento de la delincuencia, esta admite otras causas. El uso de armas, aún en legítima defensa, puede traer consecuencias graves para quien la usa, por ejemplo: demostrar sus acciones con pruebas, careos, posibles procesamientos, represalias por parte de integrantes de la familia del abatido etc. que hacen pensar si realmente es una solución en si misma. El disparo de un arma de fuego al aire como elemento disuasivo es considerado como disparo por arma de fuego en la vía pública y por si solo se incurre en un delito que está contemplado en nuestro Código Penal. Pocos son los que saben, aunque alguna vez lo estudiaron en el liceo, que cuando la energía cinética se convierte en potencial y comienza la curva de descenso y el proyectil tiene la misma energía al impacto que la que tenía al salir del arma, por lo tanto puede provocar daños insospechados. Tampoco lo es la tenencia de animales (perros) de raza potencialmente agresiva (Rottweiler, Fila; Labradores, Dálmatas, Ovejeros Alemanes, Pastores Belgas etc.). Y a pesar de su agresividad, muchos son neutralizados con el empleo de anestésicos o sedantes, perras en celo o algún otro medio.

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En nuestro país no hay reglamentaciones sobre la tenencia de estos animales, no hay examen psicofísico aplicable al propietario de tales canes, ni se hacen cumplir con las normas que están prescriptas para el tránsito con tales animales, no hay un título de tenencia ni una guía de propiedad, salvo algunas específicas sobre los excrementos y el paseo con correa y bozal etc. y aparentemente no se practican controles. Sin embargo el descontrol de estos animales estadísticamente ha llevado a situaciones incidentales mucho más graves y con mucha más frecuencia, que lo que se registra con las armas de fuego, lo que habla a las claras que quienes tienen armas para su uso responsable, son ante todo eso: responsables y concientes, lo que no puede decirse lo mismo de los propietarios de dichos canes. Los sistemas de alarma sonora, prácticamente nadie les hace caso (a parte de molestar auditivamente) pues, la mayoría de las veces es el propio dueño el que no apaga la misma al entrar al vehículo o la casa. Cuantas veces informa la prensa de casas robadas en las cuales los ladrones desactivaron la alarma en ausencia de sus moradores. Si tomamos esto todo en su conjunto vemos que las armas en poder de civiles, con la debida instrucción y entrenamiento para su uso deportivo o de caza, actuando con responsabilidad y conciencia de todas las consecuencias de su uso, que es hacia donde apunta el espíritu del presente capítulo, es perfectamente compatible con una digna vida en sociedad y no implica mayores riesgos. Otra cosa que hay que tomar en cuenta que no solo las armas producen daños y son capaces de matar. Un garrote, un cuchillo o cualquier otro objeto contundente o no, inclusive las propias manos del agresor, son considerados como “armas impropias” por nuestro Código Penal, y estadísticamente cuántos mas sucesos de muerte se registran mediante esos otros métodos; la mayoría de las veces movidos por las pasiones y exacerbadas por el consumo de drogas o alcohol los que inducen a estados alterados de conciencia. El resolver el problema de la inseguridad pública parece pasar mas por el adoptar sistemas de defensa integrados, tales como alarmas de respuesta, perros entrenados y dueños entrenados para su control, muros mas altos y rejas, sistemas de codificación mediante frases para el caso de que se esté llamando a la casa y esta se pueda encontrar bajo copamiento, esquivar áreas problemáticas, correr, estar alerta, y el factor sorpresa sobre la reacción mediante actitudes inesperadas, junto a un despliegue de personal policial debidamente entrenado y equipado, ejerciendo la debida presión de la propia presencia en la zona a través de un patrullaje constante; es la única forma de mantener bajo límites de control al ejercer un elemento disuasivo sobre las consecuencias delictivas de una situación social que abarca otras condicionantes, a las que deberán buscarse las respectivas soluciones. Todo esto no es más que lo que pasa en la naturaleza. Los animales de una misma especie raramente se matan entre sí. La mayoría de las veces son demostraciones de fuerza y con eso alcanza para hacer desistir al adversario sin llegar al uso de la fuerza. Pero eso sí, tienen garras y dientes, los usan para comer y solo si la agresión ha pasado el límite tolerable, terminan usándolos para agredir en legítima defensa.

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Concluyendo, tanto en la defensa como en el manejo adecuado, la diferencia se encuentra en la última frontera, y esa es la inteligencia del hombre, su pensamiento y su conducta acorde a pautas establecidas, a conductas y actitudes incorporadas y a estrategias que son las que en definitiva hacen la diferencia y evitan lamentables sucesos. Para ilustrar esto hay un pasaje de la película titulada: “La caída del Halcón Negro” en la cual un Capitán de los Ranger del ejército de EEUU, observa a un oficial de los Seals de la Marina americana, porque está circulando por la base con el arma sin seguro, y este le hace saber que el seguro del arma, no se encuentra precisamente en ella, sino en la cabeza de quien la porta, y eso habla del necesario control conciente que debe tenerse en todo momento cuando se manipulan armas.

ANÓNIMO–Seguridad con las armas. En www.granaventura.com/armas/seguridad_con_las_armas.htm BRUNERAU, D. – Material de apoyo al entrenamiento de manejo seguro de armas de fuego, dictado en el Club Uruguayo de Tiro, 2006. DURAN PERELLÓ, M. – Normas básicas de seguridad para las armas de aire comprimido. En www.galeon.com/todoaire/normseg/normseg.htm. DURAN PERELLÓ, M. – Mantenimiento básico de las armas de aire comprimido. En www.infonegocio.com/el/club/aire/balines/cuidados.htm. DURAN PERELLÓ, M. – Balística Terminal, visión numérica de la energía. En www.galeon.com/todoaire/articom/mfit.htm. FERNÁNDEZ, G. J. – Los Proyectiles y sus efectos. Dep. Editorial General Artigas. Centro Militar, Montevideo, Uruguay, 1964.

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Marco Legal y Reglamentario sobre tenencia de armas por parte de la población civil
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Decreto P.E. 231/02 Decreto P.E. 401/02

Decreto P.E. 342/01 Decreto P.E. 275/99

Decreto P.E. 652/970

Se actualiza la normativa existente en materia de adquisición y tenencia de armas de fuego y municiones. Ampliación de competencia del Registro Nacional de Empresas de Seguridad y Afines (RE.NA.EM.SE.) incluyendo la misión de habilitar polígonos militares y civiles. Habilitación para la compra, tenencia y porte de armas Faculta al Ministerio del Interior, a la habilitación de centros privados de capacitación del personal de seguridad y de civiles en general. Se establece la reglamentación sobre adquisición y tenencia

Fuente: www. presidencia.gub.uy – www. parlamento.gub.uy

Instituciones reguladoras sobre tenencia de armas de fuego por parte de civiles Ejército Nacional Registro Nacional de Armas (Obtención de la guía) Jefatura de Policía de Montevideo Oficina de Porte de Armas (Obtención del THATA) Avda. de las Instrucciones Nº 1925 – Tel. 354-0326 Telefax 355-4153 – email: armassma@ejercito.mil.uy www.rna.gub.uy - (Anexo Centro: Soriano 1080 esq. Paraguay – Cel 099 593 657) San José Nº 1265 – Tel. 908-7911

Requisitos para la obtención de la guía de posesión o transferencia de armas 1) Ser mayor de 18 años. 2) Presentar fotocopia de Cédula de Identidad 3) Presentación del Título de Habilitación para Tenencia de Armas (THATA), otorgado por el Ministerio del Interior para todo tipo de Armas. 4) Presentación del formulario de solicitud de Guía o Transferencia (GA-01) del Servicio de Material y Armamento. 5) Boletas de Compra para el caso de Armas nuevas. 6) Para armas usadas, declaración jurada, que justifique su procedencia. 7) Acreditación de domicilio mediante recibos de pago de UTE, ANTEL, OSE, etc. 8) La Guía de Posesión tendrá una validez de 10 años debiendo ser renovada vencido dicho plazo.

Marco Legal y Reglamentario sobre tenencia de armas por parte de la población civil - Dr. Diego Bimonte

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Dr. Diego Bimonte Patetta Doctor en Medicina y Tecnología Veterinaria Profesor Adjunto (Grado 3º) Titular Facultad de Veterinaria Centro Hospital Veterinario – Área de Técnica Quirúrgica Acreditado en Bioética por la Comisión Honoraria de Experimentación Animal como Director de Proyectos e Investigador dbimonte@fvet.edu.uy - dbimonte@montevideo.com.uy

Dr. Ernesto Daniel Vedovatti Manzoni Doctor en Ciencias Veterinarias Tesis de Grado en reacciones producidas por proyectiles .22 y aire comprimido en tejidos animales Colaborador Honorario Facultad de Veterinaria Centro Hospital Veterinario – Área de Técnica Quirúrgica evedova@gmail.com

Este libro fue impreso por VEDOVATTI & CO., mediante el procedimiento de imprenta artesanal. Teléfono 308-35-06 Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción total o parcial de esta obra sin la debida autorización por escrito de los autores. 2009 Deposito legal Nº 350.254

Requisitos para la obtención del Título de Habilitación para Tenencia de Armas (THATA) 1) 2) 3) 4) Ser mayor de 18 años Presentar fotocopia de Cédula de Identidad Acreditación de domicilio mediante recibos de pago de UTE, ANTEL, OSE, etc. Presentar certificado de aptitud psicofísica, expedido por una Psicóloga profesional. 5) Presentar certificado de aptitud y entrenamiento para el manejo de armas de fuego (Este curso puede realizarse en unidades policiales, militares, clubes de tiro deportivo habilitados, no necesitándose la membresía en el caso de éstos últimos)

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