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$ i i 4 ? i i i A =r ene TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Por PAUL R. HALMOS Profesor de Matematicas en la Universidad de Michigan CIA. EDITORIAL CONTINENTAL, S. A. DE C. V., MEXICO 5 DISTRIBUIDORES: ESPANA-ARGENTINA-CHILE-VENEZUELA-COLOMBIA-PERU Bolivia — Brasil — Costa Rica — Dominicana — Ecuador — El Salvador Estados Unidos — Guatemala — Honduras —- Nicaragua — Panam4 — Paraguay Portugal — Puerto Rico — Uruguay Titulo original en inglés: NAIVE SET THEORY Traducido por: Ing. ANTONIO MARTIN-LUNAS Director del Instituto Particular de Estudios Matematicos, México Revisado por: ANDRES SESTIER BOUCLIER Maestro en Ciencias del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional, México Edicién autorizada por: D. VAN NOSTRAND COMPANY, INC. Princeton, New Jersey | © by D. Van Nostrand Company, Inc. 1 Library of Congress Catalog Card Number 60-11059 Decimosegunda impresién \ febrero de 1984 Derechos Reservados © en Lengua Espafiola-1965, Primera Publicacion | a CIA. EDITORIAL CONTINENTAL, §. A. DE C. V. Catz. DE TLALPAN NUM. 4620, México 22, D. F. MIEMBRO DE LA CAMARA NACIONAL DE LA INDUSTRIA EDITORIAL | Registro Nim. 43 | DISTRIBUIDORES PRINCIPALES EN: Cavantuces NOM. 52, Mapaip 7, ESPaia \ Av. CANNING NOms. 96, 98 ¥ 100, Esq. PADILLA, 1414 BUENOS AIRES, ARGENTINA Mirartorss NUM. 354, SANTIAGO DE CHILE, CHILE | Ven-Lez, C. A., Av. FUERZAS ARMADAS, Es@. SAN MIGUEL EpIFiclo RODRIMER, PIso 6, CARACAS, VENEZUELA CALLE 11 NOM. 2-56, Bocori, CoLomBIA Av. REpOsLica DE PANAMA NOM, 2199, La VicToRIA-Lima 13, PERG : IMPRESO EN MEXICO PRINTED IN MEXICO ne — _—____.____________,, PREFACIO Los matemAticos estan de acuerdo en que cada uno de ellos debe saber algo de teoria de conjuntos; el desacuerdo comien- za al tratar de decidir qué tanto es algo. Este libro contiene mi respuesta a esa pregunta. El propésito del libro es el de co- municar al principiante en matemAticas avanzadas, los hechos basicos en la vida acerca de la teorfa de los conjuntos y hacer- lo con el mfnimo de raciocinio filoséfico y formalismo légico. El punto de vista de principio a fin es el de un futuro matem4- tico ansioso de estudiar grupos, o integrales, o variedades. Des- de este punto de vista, los conceptos y métodos de este libro son tan s6lo algunas de las herramientas usuales de las matemé- ticas; el especialista experto no encontrar4 nada nuevo aqu{. Los créditos académicos y referencias bibliograficas estan fuera de lugar en un libro puramente expositivo como el pre- sente. Sin embargo, el estudiante que se interese en la teoria de los conjuntos en si debe saber que existe mucho mas al respecto que lo que se encuentra en este libro. Una de las mis bellas fuentes de conocimientos en la teorfa de los conjun- tos sigue siendo la Teorta de los Conjuntos de Hausdorff. Una adicién a la literatura reciente y sumamente amena, con una extensa bibliografia actualizada es la Teorfa Axiomdtica de los Conjuntos, de Suppes.* En la teoria de los conjuntos “intuitivo” ** y “axiomatico” son palabras contrastantes. El estudio presente podrfa describirse mejor como una teorfa axiomatica de los conjuntos desde el punto de vista intuitivo. Es axiomatica por el hecho de que al: gunos axiomas de la teorfa de los conjuntos son propuestos y usados como base para todas las demostraciones subsecientes. Es intuitiva porque el lenguaje y las notaciones son los usados en las mateméticas ofdinarias informales (pero formalizables ). Un aspecto mas importante en el cual predomina el punto de vista intuitivo es que la teoria de los conjuntos es considerada como una coleccién de hechos de la cual los axiomas son un su- mario breve y conveniente; en el enfoque axiomitico conven- Titulo original en inglés: Axiomatic Set Theory. ** En el original aparece naive que en francés significa ingenua. (N. del R.) 6 PREFACIO cional las relaciones légicas entre varios axiomas son los puntos centrales de estudio. Andlogamente, un estudio de geometria ia ser considerado como puramente intuitivo si procediera del desenvolvimiento de la sola intuicién; el otro extremo, el puramente axiomético, es aquel en el cual axiomas de las di- versas geometrias no euclidianas son estudiados con la misma atencién que los de Euclides. El andlogo del punto de vista de este libro es el estudio de un solo conjunto sensato de axio- mas con Ja intencién de describir Gnicamente geometria eu- clidiana. En lugar de Teoria Intuitiva de los Conjuntos, un titulo mas honesto para el libro habria sido Un esbozo de los Elementos de la Teoria Intuitiva de los Conjuntos. La palabra “elementos” de- jaria ver al lector que no todo se incluye aqui, y la palabra “es- bozo” lo prevendria en el sentido de que atin lo que se incluye necesita ser completado. El estilo es usualmente informal con el objeto de beneficiar la conversacién. Muy pocos teoremas son presentados; la mayoria de los hechos sélo son propuestos y seguidos de un bosquejo de demostracién, en forma muy pa- recida a como estarian en una lectura descriptiva general. Hay sdlo unos cuantos ejercicios sefialados expresamente como ta- les pero, de hecho, la mayor parte del libro no es otra cosa que una larga cadena de ejercicios con sugerencias. El lector debe preguntarse continuamente a si mismo si est4 o no en condi- ciones de pasar de una sugerencia a la siguiente y, en relacién a ello, no debe desanimarse si encuentra que su rapidez de asi- milacién es mas baja que la acostumbrada. Esto no quiere decir que el contenido de este libro es especial- mente dificil o profundo. Lo que pasa es que los conceptos son muy generales y muy abstractos, por lo cual, es posible que le to- me algiin tiempo acostumbrarse a ellos. Sin embargo, es un he- cho en matematicas que un teorema es menos profundo cuanto més generalmente se aplica. La tarea del estudiante al aprender teoria de conjuntos es la de empaparse en generalidades poco familiares, pero esencialmente superficiales, hasta que se acos- tumbre tanto a ellas que pueda usarlas casi sin esfuerzo cons- ciente. En otras palabras, la teorfa general de los conjuntos en realidad es un material bastante trivial, pero, si usted quiere ser un matemitico, necesita algo de esta teorla, y aqui esta; léala, absérbala y olvidela. P.R.H. CONTENIDO Secci6N PAc. Prefacio 5 1 El axioma de extensién 9 2 El axioma de la especificacién 13 3 Parejas no-ordenadas 17 4 Uniones e intersecciones 23 5 Complementos y potencias 29 6 Parejas ordenadas 35 7 Relaciones 41 8 Funciones 47 9 Familias 53 10 Funciones inversas y compuestas 59 11 Numeros 65 12 Los axiomas de Peano 71 13 Aritmética 77 14 Orden 83 15 El axioma de eleccién 89 16 Lema de Zorn 93 17 El buen orden 99 18 Induccion transfinita 105 19 Numeros ordinales 111 20 Conjunto de ntimeros ordinales 115 21 Aritmética ordinal 119 22 El teorema de Schréder-Bernstein 125 23 Conjuntos contables 131 24 Aritmética cardinal 137 25 Nimeros cardinales 143 Indice 149 SECCION 1 EL AXIOMA DE EXTENSION Una manada de lobos, un racimo de uvas o una bandada de pichones son ejemplos de conjuntos de objetos. El concepto matematico de un conjunto puede ser usado como el fundamen- tode todas las mateméaticas conocidas. El propésito de este pe- quefio libro es el de desarrollar las propiedades basicas de los conjuntos. Incidentalmente, para evitar una monotonia termi- nolégica, algunas veces diremos coleccién en vez de conjunto. La palabra “clase” también es usada en este contexto; pero hay cierto riesgo al hacerlo. La razén es que en algunos tratamien- tos de la teorfa de los conjuntos, la palabra “clase” tiene un significado técnico especial. Un poco mAs adelante tendremos ocasion de referirnos a esto nuévamente. La definicién de conjunto es algo que no sera incluido en el presente desarrollo. Esto es algo andlogo a lo que ocurre en el tratamiento familiar que se da de la geometria elemen- tal. Dicho tratamiento no ofrece una definicién de puntos y rectas, sino que, en lugar de ello, describe qué es lo que uno puede hacer con esos objetos. Para el punto de vista semiaxio- matico que aqui se adopta, se supone que el lector posee el entendimiento ordinario, humano, intuitivo (y frecuentemente erréneo) de lo que son los conjuntos; el propdésito de la expo- sicién es el de delinear algunas de las muchas cosas que uno puede hacer correctamente con ellos. Los conjuntos, como se les concibe usualmente, tienen ele- ™mentos o miembros. Un elemento de un conjunto puede ser un lobo, una uva o un pichén. Es importante saber que un conjunto ede ser también un elemento de i otro conjunto. En las matematicas se encuentra un sinnimero de ejemplos 10 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS de conjuntos de conjuntos. Una recta, por ejemplo, es un con- junto de puntos; el conjunto de todas las rectas del plano es un ejemplo natural de conjunto de conjuntos (de puntos). Mas que el hecho de que los conjuntos puedan presentarse como elemen- tos, quizd resulte sorprendente el que, para fines matematicos, Hingtin otro tipo de elementos necesita ser considerado. En este libro, particularmente, estudiaremos conjuntos y conjuntos de conjuntos y torres semejantes de altura y complejidad imponen- tes en ocasiones —y nada mAs. En calidad de ejemplos, po- driamos ocasionalmente hablar de conjuntos de coles, de reyes y de cosas por el estilo, pero tal costumbre debe ser interpre- tada siempre sélo como una parabola ilustrativa y no como parte de la teoria que esté siendo desarrollada. El concepto principal de la teoria de los conjuntos, aquel que en estudios completamente axiomaticos es el concepto primitivo principal (indefinido), es el de pertenencia. Si x pertenece a A (x es un elemento de A, x est& contenido en A), escribiremos weA,. Esta versién de la letra griega épsilon es tan usada para denotar pertenencia, que su empleo para denotar cualquier otra cosa esta casi prohibido. La mayoria de los autores reservan a ¢ para usarlo siempre en Ja teorfa de los conjuntos y ¢ cuando nece- sitan la quinta letra del alfabeto griego. Quizé resulte util una pequefia disgresién acerca del empleo del alfabeto en la teoria de los conjuntos. No existe ninguna razén de peso para emplear letras mintisculas y maytsculas co- mo se hizo en el p4rrafo anterior; podriamos haber escrito, y a menudo lo haremos, cosas como x « y y A e B. Sin embargo, siem- pre que sea posible, indicaremos informalmente la posicién re- lativa de un conjunto en una jerarquia particular bajo consi- deracién, en términos de la convencién de que las primeras letras del alfabeto denotaraén elementos y las ultimas conjun- tos que los contienen; analogamente, letras de un tipo relati- vamente sencillo denotaran elementos, mientras que las del tipo més Ilamativo o estilizado denotaran conjuntos que los contie- nen. Ejemplos: xe A, AeX, Xe@. Una relacién posible entre conjuntos, mas elemental que la de pertenencia, es la de igualdad. La igualdad entre dos conjuntos A y B se denota universalmente por el conocido simbolo A=B; EL AXIOMA DE EXTENSION 1 y el hecho de que A y B no son iguales se expresa escribiendo AB. La propiedad_mAs importante de la pertenencia es su relacién con la igualdad, misma que puede formularse de la manera si- guiente: Axioma de la extensién. Dos conjuntos son iguales si y sdlo si tienen los mismos elementos. Con mayor pretensién y menos claridad: un conjunto esta determinado por su extensién. Es valioso comprender que el axioma de la extensién no es s6lo una propiedad légicamente necesaria de la igualdad, sino que es. una proposicién no trivial acerca de la pertenencia. Una manera de llegar a entender el punto es la de considerar una si- tuacién parcialmente semejante en la cual el andlogo del axio- ma de la extensién no se cumpla. Supéngase, por ejemplo, que consideramos seres humanos en lugar de conjuntos y que, si x y A son seres humanos, escribimos x A siempre que x es un ancestro de A. (Los ancestros de un ser humano son sus pa- dres, los padres de sus padres, los padres de éstos, etc.,. etc.) El andlogo del axioma de la extensién diria en este caso que si dos seres humanos son iguales, tienen los mismos ancestros (ésta seria la parte “sélo si”, y es verdadera) y, también, que si dos seres humanos tienen los mismos ancestros, entonces son iguales (ésta es la parte “si”, y es falsa). Si A y B son dos conjuntos y todo elemento de A es un elemen- to de B, decimos que A es un subconjunto de B o que B inclu- ye a A, y escribimos ACB ° 7 BOA. El enunciado de la definicién implica que todo conjunto debe considerarse incluido en si mismo (A C A); este hecho se des- cribe diciendo que la inclusién es reflexiva. ( Né6tese que, en el mismo sentido de Ja palabra, la igualdad también es reflexiva). Si A y B son dos conjuntos tales que A C B y AB, la palabra propio (a) es usada (subconjunto propio, inclusién propia). Si A, B y C son tres conjuntos tales que A C B y B CC, entonces A C C; este hecho se describe diciendo que la inclusién entre con- juntos es transitiva. (También la igualdad posee esta propiedad). 12 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Si A y B son dos conjuntos tales que A C B y B CA, entonces Ay B tienen los mismos elementos y, por lo tanto, en virtud del axioma de la extensién, A = B. Este hecho se describe diciendo que la inclusién de conjuntos es antisimétrica. (A este respec- to, la inclusién entre conjuntos se comporta en forma distinta a la igualdad. La igualdad es simétrica en el sentido de que st A =B entonces, necesariamente, B = A.) De hecho, el axio- ma de Ja extensién puede ser formulado en estos términos: si Ay B son dos conjuntos, una condicién necesaria y suficiente para que A= B es que ACB y BCA simultaneamente. De manera correspondiente, casi todas las demostraciones de igual- dades entre dos conjuntos A y B estdn divididas en dos partes; hacer ver primero que A C B, y mostrar después que B C A. Obsérvese que la pertenencia (¢) y la inclusién (C) son, conceptualmente, cosas muy diferentes. Una diferencia impor- tante se ha manifestado ya por si misma anteriormente: la in- clusién es siempre reflexiva, mientras que no esta del todo claro que la pertenencia llegue a serlo. Esto es: A C A es siempre cierto; pero, gsera siempre cierto que’A « A? Indudablemente que no lo es para ningtin conjunto razonable que persona al- guna haya considerado alguna vez. Obsérvese, en este contex- to, que la inclusién es transitiva, mientras que la pertenencia no lo es. Ejemplos de la vida diaria, concernientes, digamos, a superorganizaciones cuyos miembros son organizaciones, se presentardn prontamente al lector interesado. SECCION 2 EL AXIOMA DE LA ESPECIFICACION Todos los principios bdsicos de la teorfa de los conjuntos, con la sola excepcién del axioma de la extensién, estan disefia- dos para la formacién de nuevos conjuntos a partir de los ori- ginales. El primero y més importante de estos principios basicos en la manufactura de conjuntos dice, hablando toscamente, que cualquier cosa sensata que pueda uno proponer para los elemen- tos de un conjunto, define un subconjunto, a saber, el subcon- junto de aquellos elementos para los cuales la proposicién es verdadera. Antes de formular este principio en términos precisos, en- focaremos un ejemplo heuristico. Sea A el conjunto de todos los hombres. La frase “x es casado” es verdadera para algunos de los elementos x de A y falsa para otros. El principio que esta- mos ilustrando es aquel que justifica el paso del conjunto A al subconjunto especificado por la cl4usula dada (0 sea, al con- junto de todos los hombres casados). La caracterizacién del sub- conjunto se indica usualmente con la notacién {xe A: x es casado} Andlogamente {xe A: x no es casado} es el conjunto de todos los solteros; {xe A: el padre de x es Addn) es el conjunto que contiene a Cain y Abel y nada més; y {xe A: x es el padre de Abel} 14 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS es el conjunto que contiene a Adan y nada més. Cuidado: una caja que contiene un sombrero y nada mas, no es lo mismo que un sombrero y, andlogamente, el ultimo conjunto de la anterior lista de ejemplos no debe ser confundido con Ad4n. La analogia entre conjuntes y cajas tiene muchos puntos débiles, pero, a ve- ces, proporciona un cuadro util de la situacién. Todo lo que falta para la formulacién general precisa que fundamenta los ejemplos anteriores es una definicién de frase, He aqui una rapida e informal. Hay dos tipos basicos de frases, a saber, proposiciones de perténencia, zeA, y proposiciones de igualdad, A=B; todas las dem4s frases se obtienen a partir de las frases atémicas* por medio de aplicaciones repetidas de los operadores légicos usuales, sujetas ‘inicamente a las minimas exigencias de la gramitica y la claridad. Para hacer ms explicita la definicién (y més larga) es necesario agregarle una lista de los “operado- res légicos usuales” y las reglas de la sintaxis. Una lista adecua- da (y, de hecho, redundante) de los primeros, contiene siete de ellos: ¥y o (en el sentido de “cualquiera—o—0 ambos”), no si —entonces—(o implica), siy sélo si, para algtin_(0 existe) para todo— (0 pa cada.) En cuanto a las feglas para la construccién de las frases, pue- den ser descritas de-la manera siguiente: (i) Escriba “no” antes de una frase y encierre el resultado entre paréntesis. (EI objeto de los paréntesis, aqui y en lo sucesivo, es el de evitar ambigiiedades. Incidentalmente, obsérvese que éstos ha- cen innecesarios a todos los demas signos de puntuacién. Rara- mente se hace necesario el juego completo de paréntesis que re- quiere la definicién de frase. Omitiremos tantos paréntesis co- mo sea posible’ sin dar lugar a confusiones. En la practica nor TEI autor usa la palabra “atémicas” en el sentido de “elementales”, “primarias™ del T.) EL AXIOMA DE LA ESPECIFICACION 15 mal de las matematicas, que se seguir4 en este libro, se usan distintos tipos y tamafios de paréntesis, pero sdlo por convenien- cia visual.) (ii) Escriba “y” u “o”, 0 “si y sdlo si” entre dos fra- ses y encierre el resultado entre paréntesis. (iii) Reemplace los guiones en “si—entonces—” por frases y encierre el resul- tado entre paréntesis. (iv) Reemplace el guién en “para al- gan—” oen “para todo—” por una letra, siga el resultado por una frase y encierre todo entre paréntesis. (Nada malo sucede si la letra empleada no se presenta en la frase. De acuerdo con la convencién usual y natural “para algin y (xe A)” significa simplemente “x ¢ A”. Es igualmente inofensivo que la letra usada haya sido empleada anteriormente con “para algtin—” o “para todo—”. Recuérdese que “para algun x (x«A)” significa lo mismo que “para algun y (y « A)”; de aqu{ se sigue que un cam- bio de notacién sensato evitar4 siempre las colisiones alfabé- ticas). Estamos ahora en posibilidades de enunciar el principio mds importante de la teorfa de los conjuntos, al cual se le lama a veces por su nombre alemdn Aussonderungsaxiom. Axioma de la especificacién. A todo conjunto A y a toda condicién S(x) corresponde un conjunto B cuyos elementos son precisamente aquellos elementos x de A para los cuales se cumple S(x). Una “condicién” es aqui simplemente una frase. La intencién del simbolismo es la de indicar que la letra x es libre en la frase. $(x), lo cual significa que x tiene lugar en S(x) cuan- do menos una vez sin necesidad de ser introducida por una de las frases “para algiin:x” “para todo x”. Una consecuencia in- mediata del axioma de la extensién es que el axioma de la es- pecificacién determina un{fvocamente al conjunto B. Para indicar la forma en que B es obtenido a partir de A y de S(x), se acos- tumbra escribir ’ B= {ze A:S()}- Para obtener una aplicacién divertida e instructiva del axioma.de la especificacién, considérese, en el papel de S(x), a la frase. no (zez). 16 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Ser4 conveniente aqui y en lo sucesivo, escribir “x « A” (alter- nativamente con “x ¢ A”) en lugar de “no (x« A)”; con esta notacién, el papel de S(x) es jugado ahora por adn, De ahi se sigue que, cualquiera que sea el conjunto A, si B = {xe A: xe’x}, entonces, para toda y, (*) yeB siy sdlo si (ye Ayye’y). 4Ser4 posible que B « A? Procederemos a demostrar que la res- puesta es no. En efecto, si B ¢ A, entonces, o Be B también (lo cual es improbable pero no obviamente imposible), o bien B ¢ B. Si BeB, entonces, por (*), la. suposici6n BA implica que B e’ B—lo cual es una contradiccién. Si B e’ B, entonces otra vez por (*), la suposicién B «A implica que B « B—lo cual es, otra vez, una contradiccién. Esto completa la demostracién de que es imposible que Be A, por lo cual debemos tener que Be’ A. La parte més interesante de esta conclusién es el hecho de que existe algo (es decir, B) que no pertenece A. Elconjunto A en este razonamiento fue completamente arbitrario. Hemos demos- trado, en otras palabras, que a no hay algo que contenga a todo, 0, mas espectacularmente, que no hay universo. “Universo” se usa aqui en el sentido de “universo de discurso”, Jo cual significa, en cualquier discusién particular, un conjunto que contiene a todos los objetos que intervienen en ese estudio. En tratamientos mas antiguos (preaxiomAticos) a la teo- ria de los conjuntos, se daba por supuesta la existencia de un universo, y el razonamiento del p4rrafo anterior se conocfa co- mo la paradoja de Russell. La moraleja es que es imposible, es- pecialmente en matematicas, obtener algo a partir de nada. Para especificar un conjunto, no basta pronunciar algunas pa- labras magicas (las cuales pueden formar una frase tal co- mo “x ex”); es necesario también disponer de un conjunto a cuyos elementos puedan aplicarse esas palabras magicas. SECCION 3 PAREJAS NO ORDENADAS Por todo lo que se ha dicho hasta ahora, podriamdg ‘haber estado especulando en un vacfo. Para dar sustancia a la dis- cusién, supongamos ahora oficialmente que existe un conjunto. ~ Ya que més adelante formularemos una suposicién de exis- tencia mds profunda y més util, la presente juega sélo un papel temporal. Una consecuencia de esta aparentemente innocua suposicion es la de que existe un conjunto sin elemen- tos. En efecto, si A es un conjunto, apliquele el axioma de la especificacién con la frase “x-=4.x” (0, para el caso, con cual- quier otra frase universalmente falsa). El resultado es el con- junto (x eA: xx}, y este conjunto, evidentemente, no tiene elementos. El axioma de la extensién implica que s6lo puede haber un conjunto sin elementos. El simbolo usual para dicho conjunto es B; y se le llama conjunto vacto. El conjunto vacfo es un subconjunto de todo conjunto, o, en otras palabras, @ C A para todo A. Para establecer esto, po- demos razonar de la siguiente manera: se trata de demostrar que todo elemento de g pertenece a A; pero como no hay ele- mentos en @, la condicién queda satisfecha automAticamente. El razonamiento es correcto, pero tal vez poco satisfactorio. Como éste es un ejemplo tipico, de una condicién que se cum- ple en el sentido de “vacuidad”, parece oportuno dar una infor- 18 ‘TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS macién al lector inexperto. Para demostrar que es cierto algo acerca del conjunto vacio, demuestre que no puede ser falso. Por ejemplo, como puede ser falso que @ CA? Seria falso solo si @ tuviera un elemento que no perteneciera a A. Como @ no tiene elemento alguno, esto es absurdo. Conclusién: @ CA no es falso, y, por consiguiente, @ C A para todo A. La teoria de los conjuntos desarrollada hasta ahora, es atin muy pobre, pues todo lo que sabemos es que hay un solo conjunto y éste es vacio. ,Habr4 suficientes conjuntos para garantizar que todo conjunto es un elemento de algin con- junto? Sera cierto que para dos conjuntos cualesquiera exis- te un tercero al cual pertenecen ambos? zY qué hay acerca de tres conjuntos, o de cuatro, o de cualquier numero? Necesita- mos, un nuevo principio de construccién de conjuntos para con- testar esas preguntas. El siguiente principio es un buen co- mienzo. Axioma del apareamiento. Para dos conjuntos cualesquiera, existe un conjunto al cual pertenecen ambos. Noétese que esto es precisamente Ja respuesta afirmativa a la segunda de las preguntas anteriores. Para: tranquilizar las inquietudes, indicamos desde luego que palabras tales como “dos”, “tres” y “cuatro”, usadas ante- riormente, no se refieren a los conceptos matematicos que Ile- van estos nombres, mismos que ser4n definidos mas adelante, sino que, por ahora, tales palabras son meramente las abre- viaturas lingiifsticas ordinarias para “algo y después algo mas” repetido un numero apropiado de veces. Asi, por ejemplo, el axioma del apareamiento, expresado en forma no abreviada, dice que si a es un conjunto y b es otro conjunto, entonces existe un conjunto A tal que ae A y be A. Una consecuencia (de hecho, una formulacién equivalen- te) del axioma del apareamiento es que, para dos conjuntos cualesquiera, existe un conjunto que los contiene: a ambos y nada més. En efecto, si a y b son dos conjuntos y si A es un conjunto tal que ae A y be A, podemos aplicarle a A el axio- ma de la especificacién con la clausula “x= @ 0 x= b’. El resultado es el conjunto {zeA:z=ao z=}, 209 He: PAREJAS DESORDENADAS 19 y, este conjunto, obviamente, contiene sélo a a y b. El axioma de la extensién implica que sdlo puede haber un conjunto con esta propiedad. El simbolo usual para el mismo es fa, B}; y se le lama la pareja (0, a modo de comparacién enfatica con un concepto subsecuente, la pareja no-ordenada) formada por ayb. Si, temporalmente, nos referimos a la ‘cléusula “x =a 0 = b” por medio de S(x), podemos expresar el axioma del apareamiento diciendo que existe un conjunto B tal que (*) xB siy sdlo si S(x). El axioma de la especificacién aplicado a un conjunto A, garan- tiza la existencia de un conjunto B tal que (**) x@B siy sdlo si [xeA y S(x)]). La relacién entre (*) y (**) es ejemplo de algo que ocurre con frecuencia. Todos los principios restantes en la construc- cién de conjuntos son casos pseudoespeciales del axioma de la especificacién, en el sentido en el que (*) es un caso pseu- doespecial de (**): Todos ellos garantizan la existencia de un conjunto especificado por una cierta condicién; si se su- piera de antemano que existe un conjunto que contiene a to- dos los elementos especificados, entonces la existencia de un conjunto que los contiene sélo a ellos se seguiria como un ca- so especial del axioma de la especificacién. Si a es un conjunto, podemos formar la pareja no-ordenada {a, a}. Esta pareja no-ordenada es denotada por , {a} y se le llama conjunto singular: de a, estando caracterizado en forma tinica por el hecho de que su unico elemento es a. De aqui que, por ejemplo, @ y {@)} son dos conjuntos muy dife- rentes, ya que el primero no tiene elemento alguno mientras que el ultimo tiene a @ como tnico elemento. Decir que ae A equivale a decir que {a} CA. El axioma del apareamiento asegura que todo conjunto es un elemento de algiin conjunto y que dos conjuntos cua- + La vox inglesa “singleton”, con que el autor denota este conjunto, por no existir en castellano una traduccién apropiada, se ha considerado pertinente traducirla por “Conjunto singular”. (N. del T.) 20 ‘THORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS lesquiera son simult4neamente elementos de algiin mismo con- junto. (La preguntas correspondientes para tres, cuatro y mas conjuntos, seran contestadas m4s adelante.) Otro comentario pertinente es que, a partir de las suposiciones que hemos he- cho hasta ahora, podemos inferir la existencia de muchisimos conjuntos. Considérense como ejemplos los conjuntos @, {2}, {(2}}, (((@}}),etc.; considérense las parejas tales como {2, {@})}, formadas por dos cualesquiera de ellos; considérense las parejas formadas por dos cualesquiera de las parejas anterio- res, o bien, las parejas mixtas formadas por cualquier conjun- to singular y cualquier pareja; y proceda indefinidamente de esta manera. Eyercicio. Son distintos entre sf todos los conjuntos obtenidos en esa forma? Antes de continuar nuestro estudio de Ja teorfa de los con- juntos, haremos una breve pausa para tratar un asunto refe- rente a notaciones. Parece natural denotar al conjunto B des- crito en (*) por {x: S(x)}, de manera que, en el caso especial que ahi fue considerado, {xix = ao x =b)} = (a, b}. Usaremos este simbolismo siempre que sea conveniente y permi- sible hacerlo. Esto es, que si S(x) es una condicién sobre x tal que los “equis” especificados por S(x) constituyan un conjun- to, entonces denotaremos dicho conjunto por {z: S(z)}- En el caso en que A es un conjunto y S(x) es (xeA), estd permitido formar ({x:S(x)}; de hecho fe:zeA} =A. Si A es un conjunto y S(x) una frase arbitraria, esta permi- tido formar {x:xeA y S(x)}, siendo este conjunto el mismo que {xe A:S(x)}. Como ejemplos adicionales, podemos obser- var que {2282} = {2:2 = a} = {a}. PAREJAS DESORDENADAS 21 En el caso en el que S(x) es (x «’x), 0 en el caso en que es («= x), los “equis” especificados no constituyen un conjunto. A pesar de la m4xima de nunca obtener algo a partir de nada, parece ser un poco brusco que se diga que ciertos con- juntos no son realmente conjuntos y que ni siquiera debfan ser mencionados sus nombres. Algunos tratamientos de la teoria de los conjuntos intentan suavizar este revés haciendo un uso sistemAtico de dichos conjuntos ilegales, pero sin Mamarles conjuntos; la palabra acostumbrada es “clase”. Una explicacién precisa de lo que realmente son las clases y cémo se usan no viene al caso en el tratamiento presente. Hablando toscamente, una clase puede ser identificada con una condicién (frase), 0, mas bien, con la “extensién” de una condicién. SECCION 4 UNIONES E INTERSECCIONES Si A y B son conjuntos, a veces resulta natural el que- rer reunir sus elementos en un conjunto comprensivo.* Una manera de describir tal conjunto comprensivo es la de reque- rirle que contenga a todos los elementos que pertenezcan cuan- do menos a uno de los miembros de la pareja {A, B}. Esta formulacién sugiere una generalizacién poderosa en si mis- ma; es Seguro que una construccién similar podra aplicarse a colecciones arbitrarias de conjuntos y no solamente a parejas de ellos. Lo que se quiere, en otras palabras, es el siguiente principio para la construccién de conjuntos: Axioma de las uniones. Para toda coleccién de conjuntos existe un conjunto que contiene a todos los elementos que pertenecen cuando menos a uno de los conjuntos de la colec- cién dada. Helo aqui nuevamente: para toda coleccién @ existe un con- junto U tal que si xe X para algun X en @, entonces xe U. (Nétese que “cuando menos uno” significa lo mismo que “al- guno”). El conjunto comprensivo U descrito anteriormente puede ser demasiado comprensivo, ya que puede contener elementos que no pertenezcan a ninguno de los conjuntos X de la colec- cién ©, Sin embargo, esto es facil de remediar, pues basta aplicar el axioma de la especificacién para formar el conjunto (xe U:xeX para algin X en e}. [Aqui la condicién es una traduccién al uso idiomatico de la expresién mas aceptable matematicamente “para algiin X (x ‘+ Mas usual es “incluyente” (N. del R.) - ‘TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS « X y X € @).”] De lo anterior se sigue que, para todo x, una condicién necesaria y suficiente para que x pertenezca a este conjunto es que x pertenezca a X para algun X en @. Si cam- biamos notacién y llamamos otra vez U al nuevo conjunto, entonces U = (m:xeX para algin X en @}. Este conjunto U es llamado la unién de la colecgién de con- juntos € y el axioma de la extensién garantiza que es tnico. El simbolo mds simple para U que est4 en uso no es del todo muy popular en circulos matemiaticos; éste es Ue. La mayoria de los mateméticos prefieren algo como U(x: Xe} Ux. En ciertos casos especiales importantes se dispone de otros re- cursos notacionales; seran descritos oportunamente. Por el momento restringiremos nuestro estudio de la teo- rfa de las uniones solamente a los hechos mds simples. El mAs simple de todos es que U(X: Xe} = 2, y el que le sigue en simplicidad es que U(x: Xe{A}} =A. Con la notacion brutalmente simple mencionada antes, estos hechos se expresan en la forma Us=2 Uta=4. Las demostraciones son inmediatas a partir de las definicio- nes. 5 La unién de parejas de conjuntos es un poco mas sustan- cial (después de todo, es lo que inicié toda estadiscusién). En este caso se usa una notacién especial: y U (x: Xe{A, B}} = AUB. UNIONES E INTERSECCIONES 25 La definicién general de las uniones implica, este Caso es- pecial, que x¢ A U B siy sdlo si x pertenece a A, a Bo a am- bos, y se sigue que AU B= (x:x¢AaxeB). He aqui algunos hechos faciles de demostrar acerca de las unio- nes de parejas: AU S=A, AU B=B U A (conmutatividad), AU (BUC) = (AUB) U C (asociatividad), AU A=A (idempotencia) ACB siy sdlo siAUB=B. Todo estudiante de matematicas debe demostrar estos hechos para si mismo cuando menos una vez en su vida. Las demos- traciones estan basadas en las propiedades elementales corres- Pondientes del operador légico o. Un hecho igualmente simple, pero muy sugestivo es que fa} U {b} = {a,b}. Lo que esto sugiere es la forma de generalizar a las parejas. Concretamente, escribimos fa, b,c} = {a} U {b} U {c}. Esta ecuacién define a su miembro de la izquierda. El] miem- bro de la derecha deberia incluir cuando menos una pareja de Paréntesis, pero, en virtud de la ley de asociatividad su omisién no puede conducir a interpretaciones equivocadas. Ya que es facil demostrar que {a, b, c} = (x:x=aox=box=c}, sabemos ahora que para cada tres conjuntos existe un conjunto que los contiene a ellos y nada més; resulta natural referirse a este conjunto, determinado, de manera unica, como la ter- na (no ordenada) formada por dichos conjuntos. La extensién a mayor nimero de términos de la notacién y terminologia intro- ducidas resulta obvia (cuaternas, etc). La formacién de uniones de conjuntos tiene muchos aspec- tos similares con otra operacién de la teorfa de los conjuntos. Si A y B son conjuntos, la interseccién de A y B es el conjunto ANB 26 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS definido en la forma ANB= {xe A:xzeB}. La definicién es simétrica en A y B a pesar de que parezca de otra manera; tenemos ANB= {zeB:zeA}, y, de hecho, ya que xe AB si y sdlo si x pertenece tanto a A como a B, se sigue que AN B= ({z:zeA y zeBl. Los hechos bdsicos acerca de las intersecciones, asi como sus demostraciones, son semejantes a los hechos basicos acerca de las uniones: AND=B, ANB=BNA, AN(BNC) =(ANB)NG, AN A=A, ACB siy sélo si ANB=A, Parejas de conjuntos con interseccién vacia se presentan con frecuencia suficiente como para justificar el uso de una palabra especial: si AN B=, a los conjuntos A y B se les lama ajenos.* La misma palabra se aplica a veces a colecciones de conjuntos para indicar que dos conjuntos cualesquiera de la coleccién son ajenos; alternativamente, en tal situacién ha- blaremos de una coleccién de conjuntos ajenos. Dos hechos ttiles acerca de uniones e intersecciones en- vuelven simult4neamente a las dos operaciones: AN (BUC) =(ANB)U (ANG), AU (BNC) =(AUB)N (AUC). A estas identidades se les lama Leyes distributivas. Como ejem- plo de una demostracién en la teoria de conjuntos, demostra- remos la segunda. Si x pertenece al primer miembro, entonces x pertenece, ya sea a A oa B y C; si x estd en A, entonces * est4 tanto en AU B como en AUC, y six esta en B y C, en- tonces, otra vez, x est4 tanto en A U B como en AUC, y se sigue que, en cualquier caso, x pertenece al segundo miembro. > La expresin no abreviada es ajenos entre si o mutuamente ajenos. (N. del R.). UNIONES E INTERSECCIONES 27 Esto muestra que el segundo miembro contiene al primero. Pa- ra demostrar que el primero contiene al segundo obérvese sim- plemente que si x pertenece tanto a A U B como a A U C, en- tonces x pertenece, ya seaa AoaByC. La formacién de la interseccién de dos conjuntos A y B, 0, como también podemos decir, la formacién de la interseccién de una pareja de conjuntos {A, B}, es un caso especial de una operacién mucho més general. (Esté es otro aspecto en el cual Ja teoria de las intersecciones se asemeja a la de las uniones): La existencia de la operacién general de la interseccién depen- de del hecho de que para cada coleccién no vacia, de conjuntos existe un conjunto que contiene exactamente a aquellos ele- mentos que pertenecen a cada conjunto de la coleccién dada. En otras palabras: para cada coleccién e, distinta de @, exis- te un conjunto V tal que xe V si y sélo si x eX para cada X en @. Para demostrar esta aseveracién, sea A cualquier conjunto particular en @ (este paso est4 justificado por el hecho de que @ 4 @) y escribase v= [La condicién significa “para todo X (si X « @, entonces x X).”| La dependencia de V de la eleccién arbitraria de A es ilusoria; de hecho x ¢A:x €X para cada X en @}. V = {xix eX para cada X ene}. Al conjunto V se le conoce como la interseccién de la colec- cién de conjuntos €; el axioma de la extensién garantiza su unicidad. La notacién acostumbrada es semejante a la de las uniones: en lugar del inobjetable pero impopular ne, el conjunto V es denotado usualmente en la forma N{X: Xe} Axe X. Eyercicio. Una condicién necesaria y suficiente para que (ANB) UC=AN(BUC) es que CCA. Obsérvese que la condicién no tiene nada que ver con el conjunto B. SECCION 5 COMPLEMENTOS Y POTENCIAS Si A y B son conjuntos, la diferencia entre A y B, mas frecuentemente conocida como el complemento relativo de B Tespecto a A, es el conjunto A — B definido en la forma A-B-= {zeA:ze Bh. Notese que en esta definici6n no es necesario suponer que B CA, Sin embargo, con el fin de registrar los hechos bdsicos acerca de 1a complementacién tan simplemente como sea Posible, supondremos (sélo en esta seccién) que todos los conjuntos que se mencionen son subconjuntos de un mismo conjunto E, y que todos los complementos (a menos que se es- peficique otra cosa), se forman con respecto a E. En tales con- diciones (que son muy frecuentes) es m4s facil recordar el conjunto fundamental E que continuar escribiéndolo, lo cual permite simplificar la notacl6n. Un simbolo que se usa a me- nudo para denotar el complemento, temporalmente absoluto, (en oposicién a relativo) de A es A’. En términos de este sim- bolo, los hechos bdsicos acerca de la complementacién pueden ser establecidos en la forma siguiente: (AY = A, BD =E, B= g, ANA =Q, AUA' HE, ACB siy sdlo si BCA Los enunciados mds importantes acerca de complementos son las Uamadas leyes de De Morgan: (AU BY = A'N BY, (ANB) = AUB’. 30 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS (Veremos en seguida que las leyes de De Morgan se cumplen para las uniones y las intersecciones de colecciones mas gran- des de conjuntos y no solamente para las parejas). Estos he- chos acerca de la complementacién implican que, en la teorfa de los conjuntos, los teoremas se presentan usualmente por pares. Si en una inclusién o ecuacién concerniente a uniones, intersecciones y complementos de subconjuntos de E, reempla- zamos cada conjunto por su complemento, intercambiamos unio- nes e intersecciones e invertimos todas las inclusiones, el re- sultado es otro teorema. Este hecho se conoce a veces como el principio de la dualidad para conjuntos. He aqui algunos ejercicios sencillos sobre complementacién A-B=ANB’ ACB siy sélosiA-B=@. A-(A-B)=ANB. AN(B-©) =(ANB)-(ANCG. ANBC(ANGUCBNC?. (AUQN(BUC)CAUB. Si A y B son conjuntos, la diferencia simétrica (0 suma Booleana) de A y B es el conjunto A + B definido en la forma A+B = (A—B) U (B- A). Esta operacién es conmutativa (A + B = B+ A), asociativa (A+ (B+C)=(A+B)+C) y tal queA+@=AyA+t A=@. . Este puede ser el momento oportuno para aclarar una parte trivial, pero ‘ocasionalmente confusa de la teoria de ‘las inter- secciones. Para comenzar; rectierdese que las intersecciones fue- ron definidas solamente para colecciones no vacfas. La raz6n es que el mismo proceso aplicado a la coleccién vacia no define un conjunto. ¢Cudles “equis” estan especificados por la frase x«X para cada X en 9? Como es usual para preguntas acerca de @, la respuesta se ve mds fcilmente a partir de la pregunta contraria. gCudles “equis” no satisfacen la condicién propuesta? Si no es cierto que x«X para cada X en @, deber4 existir entonces algin X COMPLEMENTOS Y POTENCIAS 31 en @ tal que xe’ X; pero, como no existe ningun X en @, esto es absurdo. Conclusién: ningtin x deja de satisfacer la condi- cién propuesta, 0, lo que es lo mismo, todo x la satisface. En otras palabras, los “equis” especificados por 'la condicién ago- tan al universo (inexistente). No hay aqui ningin problema profundo. Es tan sdlo una molestia el estar siempre forzado a hacer distinciones y excepciones sdlo porque algiin conjunto en alguna parte a lo largo de alguna construccién puede resultar vacio. No hay nada que hacer al respecto; es, simplemente, un hecho de la vida. Si limitamos nuestra atencién a subconjuntos de un conjun- to particular E, como hemos acordado temporalmente, entonces la molestia descrita en el parrafo anterior parece alejarse. El hecho es que, en este caso, la interseccién de una coleccién © (de subconjuntos de E) podemos definirla como el conjunto {xe E:x«X para cada X en ©}. Esto no es nada revolucionario; para cada coleccién no vacia, la nueva definicién concuerda con la original. La diferencia est4 en Ja forma en que una y otra tratan a la coleccién vacia; de acuerdo con la nueva definicién ()x.qX es igual a E. (gPara qué elementos x de E puede ser falso que xX para cada X en @?) la diferencia es sélo una cuestion de lenguaje. Una ligera meditacién revela que ta “nueva” definicién pro- puesta para la interseccién de una coleccién © de subconjuntos de E es de hecho lo mismo que la definicién original de la in- tersecci6n de la coleccién @ U {E}, y esta ultima nunca es vacia. Hemos estado considerando los subconjuntos de un conjunto E; gconstituyen estos subconjuntos por si solos un conjunto? EI siguiente principio garantiza que la respuesta es afirmativa. Axioma de las potencias. Para cada conjunto existe una co- leccién de conjuntos que contiene entre sus elementos a to- dos los subconjuntos del conjunto dado. En otras palabras, si E es un conjunto, entonces existe un con- junto (coleccién) © tal que si X C E, entonces Xe. El conjunto @ descrito anteriormente puede ser més exten- so de lo deseado, ya que puede contener otros elementos ade- mis de los subconjuutos de E. Esto se remedia facilmente; basta aplicar el axioma de la especificacién para formar el 32 ‘TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS conjunto (X«@:X CE). [Recuérdese que “X C E” expresa lo mismo que “para todo x (si x«X entonces x«E)"]. Ya que, para cada X, una condicién necesaria y sufigiente para que X pertenezca a este conjunto es que X sea un subconjunto de E, se sigue que si cambiamos notacién y Namamos otra vez © a este conjunto, entonces Om {(X:XCB}. Al conjunto @ se le llama conjunto potencia de E y el axioma de la extensién garantiza que es unico. El hecho de que @ de- pende de E se denota escribiendo @(E) en lugar de escribir solamente @. Como el conjunto © (E) es muy grande en comparaci6n con E. no es facil dar ejemplos. Si E = @, la situacién es bastante clara: el conjunto @(E) es el conjunto singular {@}. Los conjuntos potencia de conjuntos singulares y de parejas son también f4cilmente descriptibles: tenemos P({a}) = {S, fa]} P({a, b}) = {S, la], (b}, fo, b}}. El conjunto potencia de una terna tiene ocho elementos. El lector imagina probablemente ( y por ello est4 retado a demos- trar) la generalizacién que incluye a‘ todos los enunciados anteriores: el conjunto potencia de un conjunto finito de, di- gamos n elementos, tiene 2" elementos. (Por supuesto, concep- tos como “finito” y “2” no tienen atin categoria oficial para no- sotros; pero ello no impide que sean comprendidos en forma no oficial). La ocurrencia de n como exponente (la enésima potencia de 2) tiene algo que ver con la raz6n por la cual un conjunto potencia lleva ese nombre. Si © es una coleccién de subconjuntos de un conjunto E [esto es, que @ es una subcoleccién de & (E)], entonces escriba D = (Xe O(E): X’ ee}. (Para tener la certeza de que la condicién usada en la defini- cién de D es una frase en el sentido técnico preciso, debe reescribirse en una forma por el estilo de la siguiente: Para algin Y [Yee y para todo x (xeX siy sdlo si (xeE yxeY))). COMPLEMENTOS Y POTENCIAS 33 Observaciones semejantes se hacen frecuentemente cuando queremos usar abreviaturas definidas en vez de usar solamen- te primitivos légicos y de la teoria de los conjuntos. La tra- duccién rara vez exige ingeniosidad y usualmente la omitire- mos). Es costumbre denotar la unién y la interseccién de la coleccién D por los simbolos. UxeeX’ y MrxeeX’. Con esta notacién, las expresiones generales de las leyes de De Morgan pasan a ser (Uxee XY = Mxce X’ (ree X) = Ure X’. Las demostraciones de estas ecuaciones son consecuencias inme- diatas de las definiciones apropiadas Ejercicio. Demuestre que @(E)N @(F)= C(ENF)y que ®(E) U @(F) C @(EU F).Estas aseveraciones pue- den generalizarse a Nxee (X) = O(N xee X) Uxee 9(X) € O(Uxee X); encuentre una interpretacién razonable de la notacién en Ja que fueron expresadas estas generalizaciones y entonces demuéstrelas. Otros hechos elementales son: Nxc0m X = 2, y : siE C F,entonces @(E) C ®(F) Una cuestién curiosa tiene que ver con la conmutatividad de los operadores © y U. Haga ver que E es siempre igual a Usxeou X [esto es, E= U ®(E)], pero que el resulta- do de aplicar © y U a Een el orden inverso es un conjun- to que incluye a E como un subconjunto propio. SECCION 6 PAREJAS ORDENADAS 2Qué significa arreglar los elementos de un conjunto Aen algan orden? Supéngase, por ejemplo, que el conjunto A es la cuaterna {a, b, c, d} de elementos distintos entre si y que que- remos considerarlos en el orden cbda. Aun sin una definicién precisa de lo que esto significa, pode- mos hacer con ellos algo que es sensato en teoria de conjuntos. A saber, podemos considerar, para cada posicién particular en la ordenacién, el conjunto de todos aquellos elementos que se presenten en dicha posicién, o delante de ella, obteniendo asi los conjuntos fe} {c,d} {c,d} {e,b,d, a}. Podemos seguir adelante considerando luego el conjunto (o coleccién, si asi suena mejor) © = {fa, b,c, d}, (0, ch, {b, 6, d}, tel} cuyos elementos son precisamente esos conjuntos. Con el fin de recalcar que el concepto de orden, apoyado en Ja intuicién y quiz4s poco claro, ha logrado producir algo sdlido y simple, a saber, un conjunto e@ llano y sin adornos, los elementos de @ y sus elementos han sido presentados anteriormente en for- ma desordenada. (El lector lexicograficamente propenso debe ser capaz de encontrar un método en la manera de revolverlos.) Sigamos pretendiendo por un tiempo que sabemos lo que significa orden. Supéngase que en una r4pida ojeada al parrafo precedente todo lo que pudimos captar es el conjunto ©; 2po- 36 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS demos valernos de él para recuperar el orden que le dié origen? Se ve facilmente que la respuesta es afirmativa. Examine los elementos de @ (ellos en si mismos son conjuntos, por supues- to) para encontrar uno que esté incluido en todos los demds; como {c} cumple el requisito (y ningiin otro lo hace) sabemos que c debié ser el primer elemento. Busque a continuacién el siguiente elemento mas pequezio de ©, esto es, aquel que est4 in- cluido en todos los que quedan después de eliminar a {c}; como {b, c} Mena el requisito (y ningun otro lo hace) sabemos que b debié ser el segundo elemento. Procediendo de esta manera (s6lo hacen falta dos pasos mds) podemos pasar del conjunto ¢ al orden dado del conjunto dado A. La moraleja es ésta: quiz4 no sepamos precisamente lo que significa ordenar los elementos de un conjunto A, pero con ca- da orden podemos asociar un conjunto @ de subconjuntos de A de tal manera que el orden dado puede recuperarse a partir de @ y es el unico orden con tal propiedad. (He aqui un ejercicio no trivial: encuentre una caracterizacién intrin- seca de aquellos conjuntos de subconjuntos de A que correspon- dan a algtin orden en A. Ya que “orden” todavia no tiene sig- nificado oficial para nosotros, el problema entero carece de significado oficial. Nada de lo que sigue depende de su solucién pero el lector aprender algo de valor al tratar de encontrarla). El paso de un orden en A al conjunto @, y viceversa, fue ilus- trado anteriormente para una cuaterna; para una pareja todo pasa a ser, cuando menos, dobleménte simple Si A = {a, b) y, si en el orden deseado, a viene primero, entonces @ = {{a), {a, b}}; si, en cambio, b viene primero entonces ¢ = ({b), (a, b}}. La pareja ordenada de a y b, con primera coordenada a y segunda coordenada b, es el conjunto (a, b) definido en la forma (a,b) = {{a}, {a, b}}. Por muy convincente que pueda ser la motivacién de esta de- finicién, atin debemos probar que el resultado tiene la propie- dad principal de que una pareja ordenada tiene que merecer su nombre. Debemos hacer ver que si (4, b) y (x, y) son pare- jas ordenadas y (a, b) = (x, y), entonces a = x _y b = y. Para demostrar esto, observemos primero que si a y b son iguales, entonces la pareja ordenada (a, b) es lo mismo que el conjunto singular {{a}}. Si, reciprocamente, (a, b) es un conjunto sin- PAREJAS ORDENADAS 37 gular, entonces {a}-= {a, b}, de manera que be {a}, y, por lo tanto, a = b. Supéngase ahora que (a, b) = (x, y). Sia=b, entonces tanto (a, b) como (x, y) son conjuntos singulares, de manera que x = y y ya que {x} « (a, b) y {a} « (x, y), se sigue que a, b, x, y y son todos iguales. Si ab, entonces tanto (a, b) como (x, y) contienen exactamente un conjunto singu- lar, a saber, {a} y {x}, respectivamente, de manera que a = x. Como en este caso es también cierto que ambos (a, b) y (x, y) contienen exactamente una pareja no ordenada, a saber, {a, b} y {x, y}, respectivamente, se sigue que {a, b} = {x, y} y, por lo tanto, en particular, b« {x, y}. Como b no puede ser x (ya que entonces tendriamos a = x, b = x y, por lo tanto, a = b), deberd tenerse b = y, lo cual completa la demostracién. Si A yB son conjuntos zexiste un conjunto que contie- ne a todas las parejas ordenadas (a, b) con aen A y ben B? Es bastante facil ver que la respuesta es afirmativa. En efec- to, siae A y beB, entonces {a} C A y {b} CB, y por lo tanto (a, b} C AU B. Como también {a) C A U B, se sigue que am- bos (a) y (a, b} son elementos de @(A U B). Esto implica que {(a), (a, b}} es un subconjunto de @(A U B), y con ello, que es un elemento de 0[@ (AU B)]; en otras palabras, (a, b) «ee (AUB)] siempre que ae A y beB. Una vez que esto es sabido, es cuestién de rutina aplicar el axioma de la especificacién y el axioma de la extensién para producir el conjunto unico A x B que esta constituido precisamente por las parejas ordenadas (a, b) con a en A y ben B. A este conjun- to se le Nama producto cartesiano de A y B y est4 caracteriza- do por el hecho de que AX B = {xix = (a, b) para algin a en A y algin b en B). El producto cartesiano de dos conjuntos es un conjunto de parejas ordenadas (esto es, un conjunto cuyos elementos son, cada uno, una pareja ordenada), y lo mismo sucede con todo subconjunto de un producto cartesiano. Es de importan- cia técnica saber que podemos seguir también el camino re- cfproco: todo conjunto de parejas ordenadas es un subconjun- to del producto cartesiano de dos conjuntos. En otras palabras: si R es un conjunto tal que todo elemento de R es una pareja ordenada, entonces existen dos conjuntos A y B tales que R CAB. La demostracién es elemental. En efecto, supéngase que xeR de manera que x = {{a}, (a, b}} para alguna y 38 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS para algun b. El problema es el de sacar a a y b de las llaves. Ya que los elementos de R son conjuntos, podemos formar la union de los conjuntos de R; como x es uno de los conjuntos de R, los elementos de x pertenecen a esa unién. Como {a, b} es uno de los elementos de x, podemos escribir en la forma descrita anteriormente como la notacién brutal, {a, b} « UR. Un juego de laves ha desaparecido; hagamos otra vez la misma cosa para que desaparezca el otro. Férmese la unién de los conjuntos de U R. Como {a, b} es uno de esos conjuntos, se sigue que los elementos de {a, b} pertenecen a esa unién y, por lo tanto, a y b pertenecen a LU) U R. Esto alcanza el ob- jetivo sefialado anteriormente; para exhibir a R como subcon- junto de algin A x B, debemos tomar a ambos A y B como UU 8. Es a menudo deseable tomar a A y a B tan chicos co- mo sea posible. Para lograrlo, basta aplicar el axioma de la especificacién para formar los conjuntos A= (a: para algin b [(a, b) « R]} B = {b: para algun a [(a, b) eR}. A estos conjuntos se les conoce como las proyecciones de R sobre la primera y segunda coordenada, respectivamente. Por muy importante que sea ahora la teoria de los conjun- tos, cuando comenzé, algunos eruditos la consideraron como una enfermedad de la cual era deseable que las matematicas se recobrasen pronto. Por esta razén, muchas consideraciones de la teoria de los conjuntos fueron lamadas patolégicas y la palabra se incorpor6 al lenguaje del matemitico aplicdndose frecuentemente a algo que no agrada a un interlocutor. La defi- nicion explicita de una pareja ordenada [(a, b) = {{a}, (a, b}}] es relegada frecuentemente a la teoria de conjuntos patoldgica. En pro de aquellos que consideran que en este caso el nombre es merecido, hacemos notar que la definicién ha Ienado su cometido por ahora y no se volver4 a usar mAs. Necesitamos sa- ber que las parejas ordenadas son determinadas por y determi- nan en forma tnica su primera y segunda coordenadas, que pueden formarse productos cartesianos y que todo conjunto de parejas ordenadas es un subconjunto de algtin producto carte- siano; la via de entrada particular empleada para lograr estos propésitos carece de importancia. PAREJAS ORDENADAS 39 Es fAcil localizar la fuente de la desconfianza y recelo que sienten muchos matemfticos hacia la definicién explicita de pareja ordenada expuesta anteriormente. El problema no es que algo esté mal o que algo falte; todas las propiedades per- tinentes del concepto que hemos definido son correctas (esto es, acordes con las exigencias de la intuicién) y todas las pro- piedades correctas estan presentes. E] problema es que el con- cepto tiene algunas propiedades que no vienen al caso, que son accidentales y distraen. El teorema de que (a, b) = (x, y) si y sdlo sia =x y b= y es la clase de hecho que esperamos aprender acerca de las parejas ordenadas. Por otra parte, el hecho de que (a, b) « (a, b) parece accidental; es una propie- dad caprichosa de la definicién mas que una propiedad intrin- seca del concepto. La carga de artificialidad es verdadera, pero no constituye un precio demasiado alto para la economia conceptual. El con- cepto de pareja orderada puede ser introducido como un pri- mitivo adicional, axiom4ticamente dotado con las propiedades convenientes, ni una m4s ni una menos. En algunas teorias se hace asi. La aliernativa del matemAtico est4 entre tener que recordar unos cuantos axiomas més y tener que olvidar unos cuantos hechos accidentales; es bien claro que la eleccién es cuestién de gustos. Elecciones semejantes tienen lugar frecuen- temente en matematicas; en este libro, por ejemplo, las en- contraremos otra vez en relacién a las definiciones de ntime- ros de varios tipos. Eyercicio. Si A, B, X y Y son conjuntos, entonces @ (AUB)XX=(AXX)U(BXX), (i) (ANB) X(X NY) =(AXX)N(BXY), (ii) (A - B) XX = (AX X)- BX). Si A= @ o B= @, entonces A X B = @, y reciprocamen- te. Si A C X y B CY, entonces AXBCXXY, y recfpro- camente (siempre que A X B# ©). SECCION 7 RELACIONES Empleando parejas ordenadas, podemos formular la teo- ria matematica de las relaciones en el lenguaje de la teoria de conjuntos. Por relacién entendemos aqui algo como matri- monio (entre hombres y mujeres) o pertenencia (entre ele- mentos y conjuntos). Mas explicitamente, lo que llamaremos relacién es conocido a veces como relacién binaria. Un ejem- plo de relacién ternaria es el de la paternidad en la gente (Addn y Eva son los padres de Cain). En este libro no tendre- mos ocasién de estudiar la teorfa de las relaciones que son ter- narias, cuaternarias o peores. Dirigiendo Ia atencién hacia cualquier relacién especifica, tal como el matrimonio por ejemplo, podriamos estar tenta- dos a considerar ciertas parejas ordenadas (x, y), a saber, jus- tamente aquellas en las cuales x es un hombre, y es una mu- jer y x est4 casado con y. No hemos visto atin la definicién del concepto general de una relacién, pero parece factible que, tal como en este ejemplo del matrimonio, toda relacién debe determinar de manera tnica al conjunto de todas aquellas pare- jas ordenadas, en las cuales la primera coordenada mantiene esta relaci6n con la segunda. Si conocemos la relacién, cono- cemos el conjunto y, mejor atin, si conocemos el conjunto, conocemos la relacién. Si por ejemplo, fuéramos presentados con el conjunto de parejas ordenadas de gente que correspon- de al matrimonio, entonces, aun si olvidéramos la definicién de matrimonio, podriamos decir siempre cu4ndo un hombre x est4 casado con una mujer y y cuando no; sélo tendriamos que ver si la pareja ordenada (x, y) pertenece al conjunto ono. 42 ‘TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Quiz4 no sepamos lo que es una relacién, pero sabemos lo que es un conjunto y las consideraciones precedentes estable- cen una estrecha conexién entre relaciones y conjuntos. El estudio preciso de las relaciones en la teoria de los conjuntos saca provecho de esta conexién heuristica; lo mas facil de ha- cer es definir una relacién como el conjunto correspondiente. Esto es lo que hacemos; definimos por este medio una re- lacién como un conjunto de parejas ordenadas. Explicitamen- te: Un conjunto R es una relacién si cada elemento de R es una pareja ordenada; esto significa, por supuesto, que si zeR entonces existen x y y de manera que 2 = (x, y). SiR es una relacién, es conveniente a veces expresar el hecho de que (x, y)eR escribiendo Ry y diciendo, como en el lenguaje ordinario, que x esta en la relacién R con y. La relacién menos excitante es Ja vacia. (Para demostrar que @ es un conjunto de parejas ordenadas, busque un ele- mento de @ que no sea una pareja ordenada.) Otro ejemplo soso es el producto cartesiano de dos conjuntos X y Y. He aqui un ejemplo ligeramente més interesante: sea X un conjunto cualquiera y sea R el conjunto de todas aquellas parejas (x, y) de XX X para las cuales x = y. La relacién R es precisamen- te la relacion de igualdad entre elementos de X; six y y estan en X, entonces x R y significa lo mismo que * = y. Un ejemplo mas ser suficiente por ahora: sea X cualquier conjunto y sea R el conjunto de todas aquellas parejas (x, A) de X x @ (X) para las cuales x « A. Esta relacion R es justamente la de pertenencia entre elementos de X y subconjuntos de X; si xeX. y Ae @ (X), entonces x R A significa lo mismo que xe A. En la seccién precedente vimos que a cada conjunto R de parejas ordenadas estén asociados dos conjuntos conocidos co- mo las proyecciones de R sobre la primera y segunda coorde- nadas. En la teoria de las relaciones estos conjuntos son cono- cidos como el dominio y el rango de R (abreviandose dom R y ran R), Recalcamos que ellos estan definidos en la forma dom R = (x: para algiin y (x R y)} ran R = {y: para algin x’ (x Ry)). RELACIONES 43 Si R es la relacién matrimonio, de manera que x R y signifi- que que x es un hombre, y una mujer y que x y y estan casa- dos el uno con la otra, entonces dom R es el conjunto de los hombres casados y ran R el conjunto de las mujeres casadas. Tanto el dominio como el rango de @ son iguales a @. Si R = X X Y entonces dom R = X y ran R = Y. Si R es igualdad en X, entonces dom R = ran R = X. Si R es pertenencia entre X y @(X), entonces dom Re y ran R = © (X) — {9}. Si R es una relacién incluida en un producto cartesiano X X Y (de manera que dom R C X y ran R CY), a veces es conveniente decir que R es una relacién de X a Y; en vez de una relacién de X a X podemos hablar de una relacién en X. Una relacion R en X es reflexiva si x R x para todo x de X; es simétrica si x R y implica y R x; y es transitiva si x R y y y R z implican que x R z. (Ejercicio: para cada una de estas tres propiedades posibles encuentre una relacién que no tenga esa propiedad pero que si tenga las otras dos.) Una relacién en un conjunto es una relacién de equivalencia si es reflexiva, simétrica y transitiva. La relacién de equivalencia mas chica en un conjunto X es la relacién de igualdad en X, y la mas gran- de es XX X. Hay una conexién intima entre las relaciones de equivalen- cia en un conjunto X y ciertas colecciones (Ilamadas particio- nes) de subconjuntos de X.'Una particién de X es una colec- cién @ de subconjuntos no vacios y ajenos entre si, de X, cuya unién es X. Si R es una relacién de equivalencia en X y si x esta en X la clase de equivalencia de x respecto a R es el con- juto de todos aquellos elementos y de X para los cuales x Ry. (El peso de la tradicién hace inevitable el uso de la palabra “clase” en este caso.) Ejemplos: si R es igualdad en X, enton- ces cada clase de equivalencia es un cojunto singular* si R = X X X, entonces el conjunto X mismo es la unica clase de equi- valencia. No hay una notacién tnica para la clase de equivalen- cia de x respecto a R; usualmente la denotaremos por x/R y escribiremos X/R para representar el conjunto de todas las cla- ses de equivalencia [Lea X/R diciendo “X médulo R”. Ejercicio: haga ver que X/R es de hecho un conjunto, exhibiendo una con- dicién que especifique exactamente al subconjunto X/R del conjunto potencia @ (X).] Ahora, olvide a R por un tiempo y * Véase vag. 19. “ ‘TRORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS comience nuevamente con una particién € de X. Una relacién, a la cual lamaremos X/@, esta definida en X escribiendo a k/ey sélo en el caso en que x y y pertenecen al mismo conjunto de la coleccién €. Llamaremos X/€ a la relacién inducida por la particién ©. En el p4rrafo precedente vimos cémo asociar un conjunto de subconjuntos de X con cada relacién de equivalencia en X, y cémo asociar una relacién en X con cada particién de X. La conexién entre relaciénes de equivalencia y particiones puede ser descrita diciendo que el paso de © a X/€ es exactamente el contrario del paso de R a X/R. MAs explicitamente: si R es una relacién de equivalencia en X, entonces el conjunto de las clases de equivalencia es una particién de X que induce la tela- cién R, y si € es una particién de X, entonces la relaci6n inducida es una relacién de equivalencia cuyo conjunto de clases de equivalencia es precisamente ©. Para demostrarlo, comencemos con una relacién de equi- valencia R. Como cada x pertenece a una clase de equivalencia (por ejemplo, x « x/R) es claro que la unién de todas las cla- ses de equivalencia es todo el conjunto X. Si ze x/RO y/R, entonces x R zy z Ry, y por lo tanto, x R y. Esto implica que si dos clases de equivalencia tienen un elemento comin, son idénticas entre sf, 0, en otras palabras, que dos clases de equi- valencia distintas entre si, son siempre ajenas. Asi, el con- junto de las clases de equivalencia es una particién. Decir que dos elementos pertenecen al mismo conjunto (clase de equi- yalencia) de esta particién significa por definicién, que estan en la relacién R uno con otro. Esto demuestra la primera mi- tad de nuestra proposicién. La segunda mitad es més sencilla. Comiéncese con una particion © y considérese la relaci6n inducida. Ya que todo elemento de X pertenece a algin conjunto de ©, la reflexivi- dad establece simplemente que x y x estén en el mismo con- junto de ©. La simetria dice que si x y y estén en el mismo conjunto de ©, entonces y y x estén en el mismo conjunto de @, lo cual es obviamente cierto. La transitividad afirma que si x y y estén en el mismo conjunto de © a la vez que RELACIONES 45 y y z estén en el mismo conjunto de ©, entonces x y z estan en e] mismo conjunto de @, lo cual es obvio también. La clase de equivalencia de cada x de X es precisamente el con- junto © al cual pertenece x. Esto completa la demostracién de todo lo que se propuso. SECCION 8 FUNCIONES Si X y Y son conjuntos, una funcidn de (0 en) X a (0 en) Y** es una relacién f tal que dom f = X y tal que para cada x de X existe un solo elemento y en Y con (x, y)ef. La condicién de que el elemento de Y debe ser tnico puede for- mularse explicitamente como sigue: si (x, y)ef y (x, z) «f, entonces y = z, Para cada x de X, el unico y de Y tal que (x, y) f se denota por f(x). Para funciones, esta notacién y sus Ppequefias variantes reemplaza a otras que se usan para rela- ciones mas generales; de aqui en adelante, si f es una funcién escribiremos f(x) = y en vez de (x, y) ef ox f y. El elemento y es conocido como el valor que la funcién f asume (o toma) para el argumento x; podemos decir también que f envia x hacia y, que mapea a x sobre y o que transforma a x en y. Las palabras mapeo, transformacién, correspondencia y operador, estén entre las muchas que se usan a veces como sinénimo de funcién. El simbolo ixXoyY se usa a veces como abreviatura de “f es una funcién de X a Y”. El conjunto de todas las funciones de X a Y es un subcon- junto del conjunto potencia (X X Y) y ser4 denotado por Y* Las connotaciones de actividad sugeridas por los sinénimos anotados anteriormente hacen que algunos eruditos queden insatisfechos con la definici6n de acuerdo con la cual, una funci6n no hace nada sino que simplemente es. Esta insa- tisfaccién se refleja en un diferente uso del vocabulario: fun- cién se reserva para el objeto indefinido que de alguna manera ‘* Mapear, término puramente técnico tiene un uso muy restringido, (N. del R.). ** En el original “f on X” nos dice que f est definida en X que es el dominio; “f into Y" dice que f tiene contradominio Y. El “on” y el “into” se traqu- cen frecuentemente como “en” pero esto mo es inconveniente si se acuerda que: “fen X" 0 “f de X” dicen que X es dominio y “f de X en Y” dice que Y es con- tradominio (N. del R.) 48 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS est4 activo, y el conjunto de parejas ordenadas que hemos lla- mado funcién es conocido entonces como la grdfica de la fun- cién. Es facil encontrar ejemplos de funciones en el preciso sentido de la palabra que da la teoria de los conjuntos, tanto en matematicas como en la vida diaria. Todo lo que tenemos que buscar es informacién, no necesariamente numérica, en for- ma tabulada. Un ejemplo es el directorio de una ciudad; en este caso, los argumentos de la funcién son los habitantes de la ciudad, y los valores son sus direcciones. Hemos definido los conceptos de dominio y rango para re- laciones en general y, por lo tanto, en particular, para funcio- nes, El dominio de una funcién f de X a Y es, por defini- cién, igual a X, pero su rango no tiene que ser igual a Y; el rango est4 constituido por aquellos elementos y de Y para los cuales existe un x en X tal que f(x) =y. Si el rango de f es igual a Y decimos que f transforma a X sobre Y. Si A es un sub- conjunto de X, es posible que nos interese considerar el conjun- to de todos aquellos elementos y de Y para los cuales exis- te x en el subconjunto A tal que f(x) =y. A este subcon- junto de Y se le conoce como la tmagen de A bajo f y frecuen- temente es denotado por f(A). La notacién es mala pero no catastréfica. Lo malo de ella es que si A resulta ser un elemen- to de X a la vez que un subconjunto de X (una situacién im- probable, pero muy lejos de ser imposible), entonces el sim- bolo f(A) presenta una ambigiiedad. zSignifica el valor de f correspondiente a A o representa al conjunto de valores de f correspondientes a los elementos de A? Siguiendo la costum- bre usual de las matemiticas, usaremos la mala notacién, apo- yéndonos en el contexto y, en las raras ocasiones en que se haga necesario, agregando estipulaciones verbales para eliminar la confusion. Notese que la imagen de X es el rango de f; el cardc- ter “sobre” de f puede expresarse escribiendo f(X) = Y. Si X es un subconjunto de un conjunto Y, la funcién f de- finida por f(x) =x para cada x de X es conocida como la inclusion (0 el encaje, o la inyeccién) de X en Y. La frase “la funcién f definida por...” es_ muy comin. Por supuesto, se esta _implicando que en realidad existe una_y solo una _fun- cidn_que satisface Ia condicion propuesta, En el caso espe- cial actual esto es bastante obvio; estamos siendo invitados a considerar el conjunto de todas aquellas parejas ordenadas (x, FUNCIONES 49 y) de X X Y para las cuales x = y. Consideraciones semejantes se aplican en cada caso y, siguiendo la prdctica normal de las matematicas, usualmente describiremos una funcién describien- do su valor y correspondiente a cada argumento x. A veces, tal descripcion es mds larga y dificil de manejar que una des- cripeién directa del conjunto (de parejas ordenadas) involu- crado, pero, no obstante, la mayor parte de los matematicos consideran que la descripcién por medio del valor del argumen- to es ms clara que cualquier otra. El mapeode inclusién de X en X es conocido como la trans- formacién identidad en X. (En el lenguaje de las ‘relaciones, Ja identidad en X es lo mismo que la relacién de igualdad en X.) Si como antes, X C Y, entonces existe una conexién entre Ja inclusion de X en Y y la identidad definida en Y; esta cone- xién es un caso especial de un proceso general empleado para formar funciones pequefias partiendo de grandes. Si f es una funcién de Y a Z, digamos, y X es un subconjunto de Y, enton- ces existe un método natural para construir una funcién g de X a Z; defina a g(x) como igual a f(x) para cada x de X. La funcin g es conocida como la restriccién de f a X, y a f se le llama extensién de g a Y; es usual escribir g = f |X. La defi- nicién de restriccién puede expresarse escribiendo (f | X) (x) = f(x) para cada x de X; obsérvese también que ran (f |X) = #(X). La inclusién de un subconjunto de Y es la restriccién de la identidad definida en Y, a ese subconjunto. He aqui un ejemplo sencillo pero util de funcién. Consi- dérense dos conjuntos cualesquiera X y Y y definase una fun- cién f de X X Y sobre X escribiendo f(x, y) = x. [El rigorista habr4 notado que debimos escribir f((x, y)) en vez de f(x, y), pero nunca lo hace nadie]. A la funcién f se le Hama proyec- cién de X X Y sobre X; si, andlogamente, g(x y) = y, enton- ces g es la proyeccién de X X Y sobre Y. Aqui, la terminologia esté en desacuerdo con una anterior, pero no demasiado. Si R = Xx Y, lo que antes se Iamaba proyeccién de R sobre la primera coordenada, es, en el presente lenguaje, el rango de la proyeccién f. Un ejemplo ms complicado y consecuentemente mds va- lioso de funcién puede obtenerse como sigue. Supéngase que R es una relacién de equivalencia en X, y sea f la funcién de X sobre X/R definida por f(x) = x/R. La funcién f es cono- cida a veces como la transformacién canénica de X a X/R. 50 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Si f es una funcién arbitraria de X sobre Y, entonces exis- te un método natural para definir una relacién de equivalen- cia R en X; escribase a R b (donde a y b estan en X) cuando f(a) = f(b). Para cada elemento y de Y, sea g(y) el con- junto de todos aquellos elementos x de X para los cuales f(x) = y. La definicién de R implica que g(y) es, para ca- da y, una clase de equivalencia de la relacién R; en otras palabras g es una funcién de Y sobre el conjunto X/R de todas las clases de equivalencia de R. La funcién g tiene la siguiente propiedad especial: si u y v son elementos distintos de Y, en- tonces g(u) y g(v) son elementos distintos de X/R. Una fun- cién que transforma elementos distintos en elementos distintos es llamada uno a uno (usualmente una correspondencia uno a uno). Entre los ejemplos anteriores, las transformaciones de inclusin son uno a uno, pero, excepto en algunos casos espe- ciales triviales, las proyecciones no lo son. (Ejercicio: qué ca- sos especiales? )* Para introducir el siguiente aspecto de la teoria elemental de las funciones haremos una disgresién y anticiparemos un pequefio fragmento de nuestra definicién fundamental de ni- meros naturales. No necesitaremos definir ahora todos los nt- meros naturales; todo lo que necesitamos son los tres primeros. Ya que no es ésta la ocasién apropiada para preliminares heu- risticos prolongados, procederemos directamente con la defini- cién pese al riesgo de molestar 0 preocupar temporalmente a algunos lectores. Hela aqui: definimos 0, 1 y 2 en la forma 0= 6, 1={S} y 2={B, (B}}- En otras palabras, 0 es vacio, 1 es el conjunto singular {0} y 2 es la pareja {0, 1}. Obsérvese que hay cierto método en esta aparente demencia; el nimero de elementos en los con- juntos 0, 1 o 2 (en el sentido ordinario usual de la palabra) es, respectivamente, cero, uno o dos. Si A es un subconjunto de un conjunto X, la funcién ca- racteristica de A es la funcién x de X a 2 tal que x(x) =10 *Una funcién que a elementos distintos asocia elementos distintos es una funcién de tipo uno a uno siguiendo a la terminologia inglesa y funcién biunfvoca siguiendo a la terminologia francesa. Ambas terminologias tienen aproximadamente la mis ma aceptacién. Una funcién uno a uno de A en B no toma necesariamente todos los valores de B a menos que sea sobre B; en el presente libro, sin embargo, se entiende que una correspondencia uno a uno entre A y B toma efectivamente todos los valores de B. Otros términos usados son: funcién inyectiva (uno a uno) supra- yectiva (sobre) y biyectiva (uno a uno y sobre). N. del R. FUNCIONES 51 0, segan que xe A o xeX—A. El hecho de que la funcién caracteristica de A depende del conjunto A puede indicarse es- cribiendo x, en vez de x. La funcién que asigna a cada sub- conjunto A de X [esto es, a cada elemento de @ (X)] la fun- cién caracteristica de A (esto es, un elemento de 27) es una correspondencia uno a uno entre @ (X) y 2%. (Eritre parén- tesis; en lugar de la frase “la funcién que asigna a cada A de © (X)” el elemento x, en 2* se acostumbra emplear la abre- viatura “la funcién A —> x,”. En este lenguaje, la proyeccién de X XY sobre X, por ejemplo, ser4 descrita como la funcién (x, y) — x, y la transformacién canénica de un conjunto X con una relacién R sobre X/R sera descrita como la funcién x > x/R). Eyercicio. (i) Y® tiene exactamente un elemento, a sa- ber, @ independientemente de que Y sea o no vacfo, y (ii) si X no es vacfo, entonces 3* es vacio. SECCION 9 FAMILIAS Hay ocasiones en que el rango de una funcién es consi- derado como mAs importante que la funcién misma. Cuando éste es el caso, tanto la terminologia como la notacién sufren alteraciones radicales. Supéngase, por ejemplo, que x es una funcién de un conjunto I a un conjunto X. (La sola eleccién de las letras indica que algo extrafio se est4 preparando.) Un elemento del dominio I es conocido como un indice, a I se le llama conjunto de indices, el rango de la funcién es denomi- nado conjunto indicado,* la funcién misma recibe el nombre de familia y el valor de la funcién x correspondiente a un indice #, se denota por x;, y es llamado término de la familia. (Esta ter- minologia no es absoluta y es una de entre varias que difieren ligeramente; ser4 la tmica que usemos en lo sucesivo.) Una manera inaceptable, pero generalmente aceptada de comunicar la notacion e indicar el énfasis, es hablar de una familia {xi} en X o de una familia {x;} de elementos de X cualesquiera que éstos puedan ser; cuando es necesario, el conjunto I de indices se indica mediante expresiones entre paréntesis tales como (i eI). Asi, por ejemplo, se interpreta usualmente que la frase “una familia (A,} de subconjuntos de X” se refiere a una fun- cién A, de un conjunto I de indices en @ (X). Si {A} es una familia de subconjuntos de X, la unién del rango de la familia es lamado unién de la familia (A;}, 0 unién de los conjuntos A;; la notacién acostumbrada para de- + En lo sucesive séngage culdade en determinar si To indicado estt indicado en este sentido matematico. (N. del R. 54 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS signarla es UnrAs 0 Us ds segiin si es o no importante hacer resaltar al conjunto de indices I. De la definicién dé uniones se sigue inmediatamente que xe Us Aj siy sdlo si x pertenece a A; cuando menos para una i. Si 1 = 2, de manera que el rango de la familia {Aj} es la pareja no ordenada {Ao, Ai}, entonces U; A; =A, U Ax. Ob- sérvese que no se pierde generalidad al considerar familias de conjuntos en lugar de colecciones arbitrarias de conjuntos, ya que toda coleccién de conjuntos es el rango de alguna fa- milia, Si @ es una coleccién de conjuntos, permitase que € misma haga las veces del conjunto de indices, y tomese la transformacién identidad sobre © para el papel de la familia. Las leyes algebraicas satisfechas por la operacién de unién de parejas pueden ser generalizadas a uniones arbitrarias. Su- pongase, por ejemplo, que {J;} es una familia de conjuntos cuyo dominio es, digamos, J; escribase K=Ujl;, y sea {Ax} una familia de conjuntos con dominio K. No es dificil enton- ces demostrar que Urex Ae = Uses Wier; Ad; ésta es la version generalizada de la ley asociativa para unio- nes. Ejercicio: formule y demuestre una versién generaliza- da de la ley conmutativa. Tiene sentido hablar de una unién vacia (y es vacia), pero no tiene sentido hablar de una interseccién vacia. Con excepcién de lo referente a esta trivialidad, ld terminologia y notacién empleada para las intersecciones semeja punto por punto a la de las uniones. Asi por ejemplo, si (A,} es una fami- jia no vacia de conjuntos, Ja interseccién del rango de la familia es llamada interseccién de la familia {Ai}, 0 interseccién de Jos conjuntos A,; la notacién acostumbrada para designar- laes Nerds o NAS segtin si es o no importante hacer resaltar al conjunto de indices I. (Por “familia no vacfa” entendemos una familia cuyo do- minio I no es vacio). De la definicién de intersecciones se sigue de inmediato que si I @, entonces una condicién ne- FAMILIAS 55 cesaria y suficiente para que x pertenezca a [); A; es que x pertenezca a A; para todo i. Las leyes conmutativa y asociativa generalizadas pueden formularse y demostrarse para intersecciones en la misma for- ma que para uniones, o, alternativamente, pueden ser empleadas las leyes De Morgan para derivarlas a partir de las propieda- des de las uniones. Esto es casi obvio, y, por lo tanto, no tiene mucho interés. Las identidades algebraicas interesantes son aquellas que involucran tanto a uniones como a intersecciones Asi. por ejemplo, si {Ai} es una familia de subconjuntos de X y BC X, entonces BONUS A = UsBN Ad BUM Ar = 1i(BU Ad; estas ecuaciunes son una ligera generalizacién de las leyes dis- tributivas. Eyercicio. Si tanto {A;} como {Bj} son familias de con- juntos, entonces (U: 4) 0 (Uy Bs) = Uns (4s 9 BY) (Ns Ad U (A; Bs) = Ais (Ac U BD. Explicacién de la notacién: un simbolo tal como Usis es una abreviacién de Usaerxs- y La notacién de familias es la que se emplea normal- mente para generalizar el concepto de producto cartesiano. El producto cartesiano de dos conjuntos X y Y fue defini- do como el conjunto de las parejas ordenadas (x, y) con x en X y y en Y. Existe una correspondencia uno a uno entre este conjunto y cierto conjunto de familias. En efecto, con- sidérese una pareja no ordenada cualquiera {a, b} con a+b, y considérese el conjunto Z de todas las familias z, indi- cadas por (a, b} tales que z, « X y z € Y. Sila funcién f de Za X XY es definida como f(z) = (Z, 2»), entonces f es la co- rrespondencia uno a uno mencionada. La diferencia entre Z y X XY es tan sélo cuestién de notacién. La generalizacién de productos cartesianos generaliza mds bien a Z que al mismo X XY. (Resulta como consecuencia una ligera desavenencia en la terminologia al pasar del caso especial al general. No 56 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS hay manera de evitarla; as{ es como el lenguaje matematico se usa actualmente.) La generalizacién esta ahora libre de con- tratiempos. Si {X,) es una familia de conjuntos (ie I), el pro- ducto cartesiano de la familia es, por definicién, el conjunto de todas las familias {x;} con x;« X; para cada é de I. Existen en uso m4s o menos corriente varios simbolos para el produc- to cartesiano; en este libro lo denotaremos por XerXe 0 Xi Xe Es claro que si todo X; es igual a un mismo conjunto X, enton- ces X;X;=X!. Siles una pareja (a, b} con ab, en- tonces se acostumbra identificar a XierX: con el producto cartesiano X, X X, como fue definido primero, y si I es un con- junto singular {a}, entonces, andlogamente, identificamos a X «1X; con X, mismo. Ternas ordenadas, cuaternas ordena- das, etc., pueden ser definidas como familias cuyos conjuntos de indices son ternas, cuaternas, etc., no ordenadas. Supéngase que {X;} es una familia de conjuntos (ie I) y sea X su producto cartesiano. Si J es un subconjunto de I, en- tonces a cada elemento de X corresponde de una manera na- tural un elemento del producto cartesiano parcial Xie, Xi. Para definir la correspondencia, recuérdese que cada elemento z de X es en s{ mismo una familia {x;}, o sea, segin el ultimo anilisis, una funcién en I; el elemento correspondiente, diga- mos y, de X:e,X; se obtiene por una simple restriccién de esa funcién a J. Explicitamente, escribiremos y; = x; siempre que ie J. La correspondencia x y es conocida como la pro- yecci6n de X sobre Xie, X; y la denotaremos temporalmente por fy. Si, en particular J es un conjunto singular, digamos J = {j}, entonces escribiremos f; (en lugar de f,j)) por f,. La palabra “proyeccién” tiene multiples usos; si x « X, el valor de f; tomado en x, o sea x;, también es conocido como la proyec- cién de x sobre X; 0, alternativamente, la j-ésima coordenada de x. Una funcién en un producto cartesiano tal como X es llamada funcién de varias variables y, en particular, una fun- cién en el producto cartesiano X, X X, es conocida como una funcién de dos variables. Eyercicio. Demuestre que ( Us Ai) x ( UsBy) = Urs (A; X B;) y que la misma ecuaci6én se cumple para inter- FAMILIAS 57 secciones (siempre que los dominios de las familias consi- deradas no sean vacios). Demuestre también (con esti- pulaciones apropiadas acerca de las familias vacias) que NsX:cX;C UsX; para cada indice j y que esta inter- seccién y esta unién pueden, de hecho, ser caracterizadas como las soluciones extremas de estas inclusicnes. Esto significa que si X; C Y para cada indice j, entonces U; X: CY y que U.X, es el unico conjunto que satisface esta inclusién con respecto a cualquier Y de las especifica- das; la formulacién para intersecciones es semejante. SECCION 10 FUNCIONES INVERSAS Y COMPUESTAS Asociada con cada funcién f de X a Y, digamos, hay una funcién de © (X) a © (Y), a saber, la funcién (frecuentemen- te denotada también por f) que asocia a cada subconjunto A de X el subconjunto imagen f(A) de Y. El comportamiento al- gebraico del mapeo A> f(A) deja algo que desear. Es cierto que si {A,} es una familia de subconjuntos de X, entonces fCU , Ai) = U s f(A.) Cédemostracién? ), pero la ecuacién correspondiente para intersecciones es generalmente falsa (gejemplo? ), y la conexién entre imagenes y complementos es igualmente insatisfactoria. Una correspondencia entre los elementos de X y los ele- mentos de Y induce siempre una correspondencia de buen com- portamiento entre los subconjuntos de X y los subconjuntos de Y, no hacia adelante, mediante la formacién, de imAgenes, sino hacia atras mediante la formacién de im4genes inversas. Dada una funcién f de X a Y, sea f, inversa de f, la fun- cién de® (Y) a & (X) tal que si B CY se tenga J7(B) = {ze X:f(@) eB). En palabras: f1(B) est4 constituido precisamente por aquellos elementos de X que f transforma en elementos de B; el conjun- to f-(B) es lamado imagen inversa de B bajo f. Una condicién necesaria y suficiente para que f transforme a X sobre Y es que la imagen inversa bajo f de cada subconjunto no vacio de Y sea un subconjunto no vacfo de X. (gDemostracién?) Una condi- cién necesaria y suficiente para que f sea uno a uno es que la imagen inversa bajo f de cada conjunto singular* del rango de f sea un conjunto singular en X. * Definicién de conjunto singular en la Pag. 19. 60 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Si la Ultima condicién se satisface, entonces al simbolo f* se le interpreta frecuentemente de una segunda manera, a saber, como la funcién cuyo dominio es el rango de f y cuyo valor para cada y del rango de f es el tmico x de X para el cual f(x) = y. En otras palabras, para funciones f uno a uno, podemos escribir f(y) = x si y sdlo si f(x) = y. Este empleo de la notacién es ligeramente inconsistente con nuestra pri- mera interpretacién de f*, pero no es probable que el doble significado conduzca a una confusién. La conexi6n entre imd4genes e imagenes inversas merece una deliberaci6n momentdanea. Si B CY, entonces JOB) CB. Demostracién. Si y¢ f[f*(B)], entonces y = f(x) para al- gin x de f+(B), lo cual significa que y = f(x) y f(x) eB. y por lo tanto ye B. Si f transforma a X sobre Y, entonces SO7*(B)) = B. Demostracién. Si yeB, entonces y = f(x) para algun x de X y, consecuentemente, para alguna x de f*(B); esto sig- nifica que ye f[f(B)]. Si A C X, entonces ACI7U(A)). Demostracién. Si x A, entonces f(x) « f(A), lo cual sig- nifica que x « f[f(A)]. Si f es uno a uno, entonces A= f(A). Demostracién. Si x « f*[f(A)], entonces f(x) « f(A) de ma- nera que f(x) = f(u) para algun u de A; esto implica que x =u, y, por lo tanto, que x« A. El comportamiento algebraico de f* es intachable. Si (B,} es una familia de subconjuntos de Y, entonces I7(UsB) = USB) IAN B) = Nif-1B). Las demostraciones son directas. Si, por ejemplo, x «f+ (A) ,B,), entonces f(x) B, para todo i, de manera que x« y FUNCIONES INVERSAS Y COMPUESTAS 61 f-"(B) para todo i, y por lo tanto, x « 1 jf-*(B;); todos los pa- sos de este proceso son reversibles. La formacién de imagenes inversas también conmuta con la complementacién; esto es, SOY — B) = X-f"(B) para cada subconjunto B de Y. De hecho: si x«f (Y—B), entonces f(x) « ¥Y — B de manera que x ¢’ f"(B) y, por lo tanto x X — f*(B); los pasos son reversibles. (Obsérvese que la tiltima ecuacién es, en realidad, una forma de ley conmutativa; establece que la complementacién seguida de la inversion es lo que la inversién seguida de la complementacién. ) El estudio de las inversas deja ver que lo que hace una funcién puede en cierto sentido, ser deshecho; lo que vere- mos en seguida es que lo que las funciones hacen puede a veces ser hecho en un paso. Para ser explicitos, si f es una funcién de X a Y y ges una funcion de Y a Z, entonces todo elemento del rango de f pertenece al dominio de g, y, consecuentemente, glf(xc)] tiene sentido para cada x de X. La funcion h de X a Z, definida por h(x) =g [f(x)] es conocida como la com- posicién de las funciones f y g, y es denotada por g +f 0, mas simplemente, por gf, (Ya que no tendremos ocasién de considerar ninguna otra clase de multiplicacién de funciones, en este libro usaremos solamente la ultima notacién, que es la més simple.) Obsérvese que el orden de los sucesos es importante en la teoria de la composicién funcional. Con el fin de que gf esté definida, el rango de f debe estar incluido en el dominio de g y esto puede suceder sin que necesariamente esté sucediendo en el otro sentido al mismo tiempo. Aun si ambas fg y gf es- tan definidas, lo cual sucede si, por ejemplo, f transforma a XenY yg transforma a Yen X, las funciones fg y gf no tienen que ser iguales, en otras palabras, la composicién funcional no tiene que ser conmutativa. La composicién funcional puede no ser conmutativa, pero es siempre asociativa. Si f transforma a X en Y, g a Y en Z y h a Z en U, podemos formar entonces la composicién de h con gf y la composicién de hg con f; es un ejercicio simple hacer ver que el resultado es el mismo en cualquier caso. La conexién entre la inversién y la composicién es impor- tante; algo por el estilo se deja ver a lo largo de todas las ma- tematicas. Si f transforma a X en Y y g transforma a Y en Z, en- 62 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS tonces f* transforma a ® (Y) en @® (X) y g* transforma a@ (Z) en @ (Y). En esta situacién, las composiciones que pueden formarse son gf y f*g* y lo que se afirma es que la Ultima es la inversa de la primera. Demostracién: si x ¢ (gf)"(C), don- de xeX y C CZ, entonces g[f(x)]«C, de manera que f(x) «g*(C), y, por lo tanto, x « f*[g*(C)]; los pasos del argumento son reversibles. La inversién y la composicién de funciones son casos es- peciales de operaciones semejantes definidas para las relacio- nes. As{ en particular, asociada con cada relacién R de X a Y esta la relacién inversa R* de Y a X; por definicién, y R>x sig- nifica que x R y. Ejemplo: Si R es la relacién de pertenencia, de X a © (X), entonces R~ es la relacién de continencia* de @ (X) a X. Una consecuencia inmediata de las definiciones consideradas es que dom R~ = ran R y ran R* = dom R. Sila relacién R es una funci6n, entonces las aseveracionés equiva- lentes x R y y y R* x pueden ser escritas en las formas equi- valentes R(x) = y y x « R-({y}). A causa de dificultades con la conmutatividad, la genera- lizacién de la composicién funcional debe manejarse con cui- dado. La composicién de las relaciones R y S esta definida en el caso en que R es una relacién de X a Y, y S una relacién de Y a Z. La relacién compuesta T de X a Z se denota por S-R 0, simplemente, por SR, y esta definida de manera que xT z si y sdlo si existe un elemento y en Y tal quex Ry yy Sz. Como un ejemplo instructivo, permitase que R signifique “hi- jo” y S signifique “hermano” en el conjunto de los varones. En otras palabras, x R y significa que x es un hijo de y, y y Sz que yes un hermano de z. En este caso la relacién compuesta SR significa “sobrino”. (Pregunta: zqué significan R+, S, RS y R+S-,?) Si tanto R como S son funciones, en- tonces x R y y y S z pueden reescribirse en la forma R(x) = y y S(y) =z, respectivamente. Se sigue que S[R(x)] =z si y slo si xT z, de modo que la composicién funcional es de he- cho un caso especial de lo que a veces es llamado producto relativo. Las propiedades algebraicas de la inversién y de la compo- sicién son las mismas para las relaciones y para las funciones Asi, en particular, la composicién es conmutativa sélo por * Accién de contener segun el ‘Dice. de la Lengua. i i ; i j FUNCIONES INVERSAS Y COMPUESTAS. 63 accidente, pero es siempre asociativa, y en todos los casos es- tA conectada con la inversién por medio de la ecuacién (SR) = R“S+. (gDemostraciones? ) El Algebra de las relaciones produce algunas férmulas di- vertidas. Supéngase que, temporalmente, consideramos relacio- nes s6lo en un conjunto X, y, en particular, permitase que sea T Ja relacién de igualdad en X (lo cual es lo mismo que la trans- formacién identidad de X sobre X). La relacién I acta como una unidad multiplicativa, lo cual significa que IR = RI = R pa- ra toda relacién R en X. Pregunta: zexiste una conexién entre I, RR> y R“R? Las tres propiedades que definen una relacién de equivalencia pueden ser expresadas en términos algebrai- cos en la forma siguiente: 1a reflexividad significa que I C R, la simetria significa que R CR“ y la transitividad significa que RR CR. Eyercicio. (Supéngase en cada caso que f es una fun- cién de X a Y.) (i) Si g es una funcién de Y a X tal que gf es la identidad en X entonces f es uno a uno y g transfor- ma a Y sobre X. (ii) Una condicién necesaria y suficiente pa- ra que f(A n B) = f(A) m f(B) para todos los subconjuntos Ay B de X es que f sea uno a uno. (iii) Una condicién ne- cesaria y suficiente para que f(X—A) CY — f(A) para todos los subconjuntos A de X es que f sea uno a uno. (iv) Una condicién necesaria y suficiente para que Y — f(A) C f(X—A) para todos los subconjuntos A de X es que f transforme a X sobre Y. SECCION 11 NUMEROS ZQué tanto es dos? Mas generalmente, ,cémo vamos a defi- nir los nimeros? Para prepararnos a la respuesta, considere- mos un conjunio X y formemos la coleccién P de todas las pa- rejas no ordenadas {a, b} con a en X, b en X y a#b. Parece ser claro que todos los conjuntos de la coleccién P tienen una propiedad comin, la propiedad de estar constituidos por dos elementos. Es tentador el tratar de definir el concepto “dos” como la propiedad comin de todos los conjuntos de la colec- cién P, pero la tentacién debe ser resistida; después de todo tal definicién es matemAticamente sin sentido. gQué es una propiedad? ,Cémo sabemos que todos los conjuntos de P tie- nen sdélo una propiedad comin? Tal vez después de meditar un poco podamos encontrar una mariera de preservar la idea que hay detrés de la defini- cién propuesta sin tener que usar expresiones vagas tales como ‘la propiedad comin”. Una practica matemética ubicua es la de identificar a una propiedad con un conjunto, a saber, con el cenjunto de todos los objetos que poseen la propiedad: qpor qué no hacerlo aqui? En otras palabras, zpor qué no de- finir “dos” como el conjunto P? Algo por el estilo se hace a ve- ces, pero no es del todo satisfactorio. El problema es que nues- tra proposicién modificada actual depende de P, y por lo tan- to, en ultima instancia, de X. Cuando mucho, la proposicién define al concepto “dos” para subconjuntos de X; no sugiere nin- guna idea de cuéndo vamos a atribuir dicho concepto a un sub- conjunto que no ésté’ incluido en X. Hay dos caminos por seguir. Uno consiste en abandonar la restriccién a un conjunto particular y considerar en vez de esto a todas las parejas no ordenadas (a, b} con a #b. Estas 66 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS parejas no ordenadas no constituyen un conjunto; para poder basar en ellas la definicién de “dos” es necesario extender toda la teoria bajo consideracién a modo de que incluya los “no- conjuntos” (clases) de otra teoria. Esto puede hacerse, pero no sera hecho aqu{; seguiremos un camino distinto. Como seria definido un metro por un matematico? El procedimiento andlogo al bosquejado anteriormente compren- derfa los dos pasos siguientes. Primero, escéjase un objeto que sea uno de los modelos deseados del concepto a ser defini- do—en otras palabras, un objeto tal que en el aspecto intui- tivo o practico merezca ser llamado un metro de longitud, si es que algo lo merece. Segundo, férmese el conjunto de todos los objetos del universo que tengan la misma longitud que el ele- gido (nétese que esto no depende del conocimiento de lo que es un metro), y defina como un metro al conjunto asi formado. 4Cémo se define en realidad un metro? el ejemplo fue elegido de manera que la contestacién a esta pregunta sugiera una via de entrada a la definicién de los ntimeros. El punto es que en la definicién acostumbrada de un metro se omite el segundo paso. Por razén de un acuerdo més o menos arbitra- rio, se elige un objeto y se llama metro a su longitud. Si la definicién acusa circularidad (qué significa “longitud”? ), pue- de ser facilmente convertida en una definicién demostrativa irrecusable; después de todo, no hay nada que nos impida defi- nir al metro como aquello igual al objeto elegido. Si se adopta este punto de vista demostrativo, es tan facil como antes ex- plicar cuando se debe atribuir la propiedad “un-metro” a algun otro objeto, a saber, sélo en el caso de que el nuevo objeto tenga la misma longitud que el patron elegido. Anotamos otra vez quela determinacién de cuando dos objetos tienen o no la misma longitud, depende solamente de un simple acto de compara- cién y no de que se tenga una definicién precisa de longitud. Motivados por las consideraciones descritas anteriormente, habiamos definido al 2 como cierto conjunto particular con dos elementos exactamente* (hablando en forma intuitiva). ~Cémo se eligid este conjunto patron? ,Cémo deberdn ser elegidos otros de estos conjuntos patrén para otros nimeros? No hay ninguna raz6n matematica apremiante para preferir una res- puesta a esta pregunta y no otra; todo el asunto es en gran ma- * Véase Pag. 50. N. del R. NUMEROS 67 nera cuestién de gustos. Presumiblemente, la seleccién debe ser orientada por consideraciones de simplicidad y economia. Para motivar la seleccién particular que usualmente se hace, supéngase que un ntmero, digamos 7, ha sido definido ya co- mo un conjunto (con siete elementos). En este caso, cémo de- finiremos al 8? En otras palabras, ,dénde vamos a encontrar un conjunto constituido precisamente por ocho elementos? Pode- mos encontrar siete elementos en el conjunto 7; qué tomazemos como un octavo elemento que agregarles? Una respuesta razonable para la ultima pregunta es el numero (conjunto) 7 mismo; lo que se propone es definir al 8 como el conjun- to constituido por los siete elementos de 7, y 7. Obsérvese que de acuerdo con esta proposicién cada numero ser igual al con- junto formado por los que le preceden. El parrafo anterior motiva una construccién en la teo- ria de los conjuntos que tiene sentido para todo conjunto, pe- ro que sdlo interesa para la construccién de nimeros. Para cada conjunto x definimos al sucesor x* de x como el conjun- to obtenido al agregar x a los elementos de x; en otras pala- bras, ate=cU {2}. (El sucesor de x es denotado frecuentemente por x’). Ahora estamos listos para definir a los ntimeros natura- les. Para definir al 0 como un conjunto con cero elementos no tenemos alternativa; debemos escribir, (como lo hicimos) 0=. Si cada numero natural ha de ser igual al conjunto de sus predecesores, tampoco tenemos alternativa al definir al 1, al 2, al 3; debemos escribir 1 = 07 (= {0}), 1* (= {0,1}), 3 = 2+ (= [0,1,2}), etc. El “etc.” significa que de aqui en adelante adoptamos la notacién usual y, en lo que sigue, nos sentiremos libres de | usar numerales tales como “4” o “956” sin ninguna explicaci6n adicional o apologia. 68 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS De lo que se ha dicho hasta el momento no se sigue que la construccién de sucesores puede ser Ievada al infinito dentro de un mismo conjunto. Lo que necesitamos es un nuevo prin- cipio en Ja teoria de los conjuntos. Axioma del infinite. Existe un conjunto que contiene al 0 y al sucesor de cada uno de sus elementos. La causa del nombre del axioma debe estar clara. No hemos dado atin una definicién precisa de infinito, pero parece ra- zonable que conjuntos tales como los que describe el axioma del infinito merecen ser llamados infinitos. Diremos temporalmente que un conjunto A es un conjun- to de sucesores si 0A y si x*e A siempre que x « A. Con este len- guaje el axioma del infinito dice simplemente que existe un conjunto de sucesores A. Como la interseccién de cada familia (no vacia) de conjuntos de sucesores es a su vez un conjunto de sucesores (zdemostracién?), la interseccién de todos los conjuntos de sucesores incluidos en A es un conjunto de su- cesores ». El conjunto » es un subconjunto de cada conjunto de sucesores. En efecto, si B es un conjunto de sucesores arbitra- rio, entonces también lo es AM B. Ya que AN B CA, el con- junto A B es uno de los conjuntos que intervienen en la de- finicién de w, y se sigue que » C AN B, y, consecuentemente, que » C B. La propiedad de “minimalidad” asi establecida ca- racteriza al conjunto » en forma unica; el axioma de la ex- tensién garantiza que sélo puede haber un conjunto de suce- sores que esté incluido en cualquier otro conjunto de sucesores. Un niimero natural, es por definicién, un elemento del con- junto de sucesores minimo ». Esta definicién de los nimeros naturales es la contraparte rigurosa de la descripcién intuitiva, de acuerdo con la cual consisten en 0, 1, 2, 3, “y asi sucesiva- mente”. A propésito, el simbolo que estamos empleando para denotar al conjunto de todos los nimeros naturales (») tiene aceptacién de parte de quienes escriben sobre la materia, pero en ninguna forma de parte de una mayoria clara. En el pre- sente libro se usara ese simbolo sistematica y exclusivamente en el sentido definido con anterioridad. La ligera sensaci in de incomodidad que posiblemente ex- perimente el lector en relacién con la definicién de los nimeros naturales es bastante comin, y, en la mayoria de casos, temporal. NUMEROS 69 El problema es que aqui, como sucedié una vez antes (en la definicién de parejas ordenadas), el objeto definido tiene cier- tas estructuras que no vienen al caso y que parecen atravesarse en el camino (pero esto, de hecho, es inofensivo). Deseamos oir que el sucesor de 7 es 8, pero que se nos diga que 7 es un subconjunto de 8 o que 7 es un elemento de 8, nos perturba. Haremos uso de esta superestructura de los nameros naturales s6lo lo necesario para deducir sus propiedades naturales mas importantes; después de esto la superestructura puede ser ol- vidada sin peligro alguno. Una familia (x;} cuyo conjunto de indices es un ntimero na- tural, o bien, es el conjunto de todos los nimeros naturales, se conoce como una sucesién (finita o infinita, respectivamen- te). Si (A,) es una sucesién de conjuntos, donde el conjunto de indices es el numero natural n*, entonces la unién de la su- cesién es denotada por ° Ufo 4: 0 4g U-+-U Ay. Si el conjunto de indices es », la notacién es Uo 4: 0 4) U A, U A, U--, Las intersecciones y los productos cartesianos de sucesiones son denotados andlogamente por fo As, Ao M---M Ag, y Xion do XX Any Ni-oA, 409A, N AQN--, X04 Ao X Ai X Aa X la palabra “sucesién” es usada en la literatura matematica de unas cuantas maneras diferentes, pero las diferencias entre ellas son mas de notacién que de concepto. La alternativa mas co- mtn comienza con 1 en lugar de 0; en otras palabras, se Tefie- re a una familia cuyo conjunto de indices es » — {0} en vez de w. SECCION 12 LOS AXIOMAS DE PEANO Ahora iniciaremos una digresi6n menor. El propésito de la misma es el de hacer un contacto efimero con la teoria aritmética de los numeros naturales. Desde el punto de vista de la teoria de los conjuntos esto es un lujo agradable. El hecho mAs importante que conocemos acerca del conjun- to » de todos los nimeros naturales es el siguiente: w es el unico conjunto de sucesores que es subconjunto de cualquier conjun- to de sucesores. Decir que » es un conjunto de sucesores signi- fica que @ (donde, por supuesto, 0 = @), y que Oew (II) si New, entonces Ntew (donde n* = U {n}). La propiedad de “minimalidad” de puede ser expresada diciendo que si un subconjunto S$ de » es un conjunto de sucesores, entonces S = w. Dé otra manera, en términos més primitivos. (I) si S Cu, si OcS y si n'eS siempre que neS, entonces S =u. La propiedad (III) es conocida como el principio de induccién matematica. Agregaremos ahora a la lista de propiedades de otras dos: (Iv) nt £0 para todo n en », y (V) siny mestdn ena, y sin’ = m*, entonces n = m. 7 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS | La demostracién de (IV) es trivial; como n- siempre con- ‘ tiene a n, y ya que 0 es vacio, es claro que nt es distinto de 0. La demostracién de (V) no es trivial; depende de un par | de proposiciones auxiliares. La primera de ellas afirma que algo que no debe suceder, en realidad no sucede. Atn si las consideraciones involucradas en la demostracién parecen ser pa- | tolégicas y ajenas al espiritu aritmético que esperamos encon- trar en la teorfa de los nimeros naturales, el fin justifica los medios. La segunda se refiere a un proceder bastante parecido al que se acaba de rechazar. Sin embargo, en esta ocasién las consideraciones aparentemente artificiales desembocan en un resultado afirmativo: siempre sucede algo ligeramente sorpresi- vo. Las proposiciones son las siguientes: (i) ningiin_niimero natural es un subconjunto de. elementos, y (ii) 1 todo elemento dé un _niimero Ss un subconjunto de éste. ‘ Algunas veces un conjunto con la propiedad de que incluye (C) a todo lo que contiene (¢) es llamado conjunto transitivo. Mas precisamente, deci es _transitivo significa que_si | igeramente distinto de Ia palabra, dado en la teoria de las relaciones.) Con H este lenguaje, (ii) dice que todo niimero natural es transitivo. % La demostracién de (i) es una aplicacién tipica del prin- ( cipio de induccién matemitica. Sea S el conjunto de todos aque- \ los numeros naturales n que no estan incluidos en ninguno de sus elementos. (Explicitamente: ne S si y sélo si new y n no es subconjunto de ninguno de sus elementos). Como 0 no es un subconjunto de alguno de sus elementos, se sigue que O« S. Supéngase ahora que n« S. Como n es un subconjunto de 1 n, podemos inferir que nm no es un elemento de n, y por lo tan- 1 to, que n* no es un subconjunto de n. zDe qué puede ser n* un subconjunto? si n* C x, entonces n C x, y, por lo tanto, (como neS) xe’ n. Se sigue que n* no puede ser un subconjunto de n, y que n* no puede ser un subconjunto de ningtin elemento de n. Esto significa que n* no puede ser un subconjunto de nin- gin elemento de n*, y, por lo tanto, que n*eS. La conclusién deseada (i) es entonces una consecuencia de (il). La demostracién de (ii) es también por inducién. Sea aho- i ra S el conjunto de todos los ntimeros naturales transitivos. (Ex- plicitamente: ne S$ si y sdlo si new» y x es un subconjunto de 1 n para todo x de n). El requerimiento de que 0 « S es sa- | Pose poor ( rinere rhe (| prayer da prushe LOS AXIOMAS DE PEANO 73 tisfecho por vacuidad. Supéngase ahora que ne S. Si xe n*, en- tonces o xen o x = n. En el primer caso x C n (ya que nS) y por consiguiente x C n’; en el segundo caso x C n* por ra- zones atin mas triviales. Se sigue que todo elemento de n* es un subconjunto de 7’, 0, en otras palabras, que n*e S. La con- clusién deseada (ii) es entonces una consecuencia de (III). Ahora estamos listos para demostrar (V). Supéngase que en realidad n y m son nimeros naturales y que n* = m*. Como ne n+, se sigue que n ¢ mt y, por lo tanto, que ne mo que n = m. Andlogamente, o meno m =n. Si n~™m, entonces debemos tener nem y men. Como, por (ii), m es transitivo, se sigue que nen. Sin embargo, como n C n, esto contradice a (i), lo cual completa la demostracién. Las proposiciones (I)-(V) son conocidas como los axio- mas de Peano, y usualmente se les considera como la fuen- te del conocimiento matemético. A partir de ellos (junto con los principios de la teoria de los conjuntos que hemos presenta- do) es posible definir a los enteros, a los nimeros racionales, a los ntimeros reales y a los nimeros complejos, asi como deducir sus propiedades aritméticas y analiticas. Tal programa no est dentro del campo de este libro; el lector interesado no tendr& dificultad para encontrarlo y estudiarlo en otra parte. La inducci6n se usa con frecuencia no solamente para de- mostrar cosas, sino también para definirlas, Supéngase, espe- cificamente, que f es una funcién de un conjunto X al mismo conjunto X, y supéngase que a es un elemento de X. Pare- ce natural el tratar de definir una sucesién infinita {u(n)} de elementos de X (esto es, una funcién u de » a X) en una forma tal como ésta: escribase u(0) =a, u(1) = flu(0)), u(2) = flu(1)], y asi sucesivamente. Si el que supuestamente define fuese presionado a explicar el “asi sucesivamente” po- dria recurrir a la induccién. Todo lo que significa, diria, es que definimos u(0) como a, y entonces, inductivamente, definimos u(nt) como f[u(n)] para todo n. Esto puede parecer factible, pero como justificacién para una afirmacién de existencia, es in- suficiente. El principio de induccién matemAtica demuestra de hecho, facilmente, que puede haber cuando mucho una funcién que satisfaga todas las condiciones propuestas, pero no establece la existencia de tal funcién. Lo que se necesita es el siguiente resultado. 14 TEORIA INTUITIVA DE LOS CONJUNTOS Teorema de induccién. Si a es un elemento de un conjunto X, y f una funcién de X en X, entontes existe una fun- cién u de » en X tal que u(0) =a y que u(n*) =flu(n)] para todo n de w. Demostracién. Recterdese que una funcién de » a X es una cierta clase de subconjunto de » X X; construiremos u ex- plicitamente como un conjunto de parejas ordenadas. Consi- dérese, para este objeto, la coleccién © de todos aquellos sub- conjuntos A de » X X para los cuales (0, a)« A y [n’, f(x)]€A siempre que (n, x) «A. Como » X X tiene estas propiedades, la coleccién @ no es vacia. Entonces, podemos formar la in- terseccién u de todos los conjuntos de la coleccion €. Como es facil ver que u mismo pertenece a ©, sdlo resta demostrar que u es una funci6n. En otras palabras, tenemos que demos- trar que para cada numero natural n existe cuando mucho un elemento x de X tal que (n, x) eu. (Explicitamente: si tan- to (n, x) como (n,y) pertenecen a u, entonces x = yy. La demostracién es inductiva. Sea S el conjunto de todos aque- llos némeros naturales n para los cuales es cierto que (n, x) ¢ u cuando mds para un x. Demostremos que 0 « S y que sin «S, entonces n* S. {Pertenece 0 a S? Si no es asf, entonces (0, b) eu para alguin b distinto de a. Considérese, en este caso, al conjunto u — {(0, b)}. Obsérvese que este conjunto disminuido sigue conteniendo a (0, a) (ya que ab), y que si el conjunto dis- minuido contiene a (7, x), entonces contiene también a [n’, f(x)]. La raz6n para la segunda afirmacién es que como n* 0, el elemento descartado no es igual a [n*, f(x)]. En otras palabras, u— {(0, b)}« @. Esto contradice al hecho de que u es el conjunto mds pequefio de ©, y debemos concluir enton- ces que 0¢ S. Supéngase ahora que 7 « S; esto significa que existe un tini- co elemento x en X tal que (n, ae u. Como (n, x)« u, se sigue que [n*, f(x)] « u. Si n* no pertenece a S, entonces (n*, y) «u pa- ra algun y diferente de f(x). Considérese, en este caso, al con- junto u — {(n*, y)}. Obsérvese que este conjunto disminuido contiene a (0, a) (ya que n*= 0), y que si el conjunto disminui- do contiene a (m, t), digamos, entonces contiene también a [m+, f(t)]. En realidad? si ‘m =n, entonces t debe ser x, y la ra- z6n de que el conjunto disminuido contenga a [n*, f(x)] es que a an agecte, so man yee LOS AXIOMAS DE PEANO 15 f(x) #y; si, por otra parte, m -4 n, entonces la razon de que el conjunto disminuido contenga a [m*, f(t)] es que m* +n". En otras palabras, u — {(n*, y)} €. Esto nuevamente contradice al hecho de que u es el conjunto mas pequefio de ¢, y enton- ces debemos concluir que n*e S. La demostracién del teorema de induccién est4 comple- ta. Una aplicacién del mismo es conocida como definicién por induccién. Eyercicio. Demuestre que si n es un numero natural, en- tonces n-=4n*; si n=£0, entonces n = m* para algin nd- mero natural m. Demuestre que o es transitivo. Demuestre que si E es un subconjunto no vacio de algin numero na- tural, entonces existe un elemento k en E tal que kem siempre que m sea un elemento de E distinto de k.