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LA DANZA DEL PEYOTE? El influjo fisic todavia estaba all. Aqua cataclsmo que ‘era mi cuerpo... Después de veintiocho dias de espera, roa ‘iano habia vueko en mi -habria que decir: slidoen mi. En in, en ese ensamblaje dslocado, este trozo de geologi ave Tere, como puede serlo algo de tierra con sus rocassy tox esos lagartos que corten entre estratos sedimentarios ‘amontonados, Desmenuzabl, sin dada, yo lo era no por rag- ‘mentos, sino todo entero, Desde mi primer contacto con est terrible montaia que, estoy seguro, alz6 barreras cates mi para impedirme entrar lo sobrenatural, desde que este all arriba, no se me aparece como algo tan extraordinario ‘como pars que no pueda decir que fui ene sentido literal del término: embrajado. Dar un paso ya.no era para mi dar un paso; sino senst dédelevab la cabeza. ;Secomprende esto? Miembros ue ‘obedecen uno después del otro, y que uno adelanta del mis: ‘mo modo; y la poscin por encima de a tera, vertical, que hay que mantenee. Pues la cabeza, desbordante de ondas ‘que ya no domina sus torbellines, la cabeza sient todos los torbellinos de a tier, abajo, que laenloquecen yleimpidn tenerseerguids. 1 Faria en Pai a loro de Arad de Mésio INT 2 cho dias de este pesado info, de este montén de os mal ensamblados que yo era, y a ls que tenia la fn de ait, como 8 un inmenso paisaie de hielo a 0 de dslocase modo que el inflsio etabs ahi. tantersble que para ir asa del indio hasta un dcbolstuado apenas unos po- mis alli, me hacia falta algp mis que core, nce apelar a rservas de voluntad verdaderamente deses- Pues haber llegado tan Iejos,encontrarme por fin en pral de un encuentro, y de este sto del que esperaba evelaciones, y sentirme tan perdido tan desierto, ran fo, :Habia conocido alguna vez la alegria, habia alguna ver en el mundo una sensacién que no fuese ca ode ieremisble desesperacin; me habia encon- alguna vez en otro estado que el de este dolor como que cada noche me persepuia? (Habia para mi al- sa que no estuviese a las puertas dela agoni, y se menos encontrar un cuerpo, an solo cuerpo de hom ‘escapara a mi perpetua crucifixion? ramente me hacia flea voluniad para creee que algo -¥ todo eso, por qué? Por ina danza, por el ito de ios perdido que yan siquierasaben quiénes son ni de vienen, y que, cuando se les pregunta, nos responden cya ligazon y cyo seereto han extraviado, 0 de fatigas tan crueles, lo repito, que y2.no me es ‘reer que no haya sido realmente embrujado, que de desagregacion y de cataclsmos que habia ascender en mi no hayan sido el resultado de una 16m incligente y concertada, yo habia llegado a os ikimos puntos del mundo donde la danza decura- el Peyote exista todavia, gud, en todo caso, donde rad. Y qué es, pes ~que faso presenimiento, qué ilusoriay fabricada me permitia esperar de ell al- beraciin para mi cuerpo y también, y sobre odo, una * tuerza, una luminacion en toda la amplitude ei paisje interno lo queen ese preciso minuto sentia yo fuera de toda ‘expecie de dimensiones. "Veintiocho das desde el comienzo de ese suplicio inexpli- ‘able, Y doce dias de encontrarme en ese asladorincén de tierra, en ese compartimento de lainmensa montaia,espe- ‘anda la buena voluntad de mis brujos. ‘Por qué, cada ver que, como en ese instante, sentia que lcanzaba una fase capital de mi exstencia,nolggaba a ela ‘om tun ser entero? Por qué esa terrible sensacion de pérdida, de ocasin malograda, de acontecimiento abortado. Si veré {Tos brujoseecutar su ios epero de qué me servis ese ito? Tos vere. Se me pagari est larga paciencia que nada hasta ahora habia podido desalentaz Nada: ni el rerible camino, ni el viaje con un cuerpo intligente pero destemplado y al aque hay que arrastrar, al que habria que matar casi para impedislerebelase; ni la naturaleza con sus arrebatadas tempestades que nos envuelven en las redes de sus rayos; ni sa larga noche atravesada de espasmos en que via un mu- chacho indio rascarse en suefios, con una especie de hos frenesi exactamente en los puntos en que e505 espasmos me atravesaban ~ decia, él que me habia conocido apenas la ‘iopera: “Aly, que le aiga todo el mal que pueda caere”. EL Peyote, yo lo sabia, no esté hecho para los blancos. A ‘toda costa era preciso que evitara esperar una cura de ete rit instuido para actuar sobre la naturaleza misma de los ‘spires. Y un blanco, para estos hombres rojos es aquel que los espiitas han abandonado. Si era yo quien se beneficiaba el ito, para ells mismos no era menos vano, con su intl- sente duplcdad de espircu. "No menos vano pata los esptitus. Otros rantosesprius ‘que ya no sean utlizados. 'Y ademas, esti la eustion del Tesgino, ese alcohol que = See seme bra en y pega donde ST SSoa cure de ee, an compl, tn 0 Shy gue hy uc tp como ua besa on ang. so tun rncén de la alka Siera mexicana donde, al pare- brujo tarahumara, al mors, deja su rallador, con mente mis pena que aquella con la que dea su euer- sus descendientes, sus familiares, levanelrallador y lo fen ese rincin sagrado de a selva. al, dicen, donde el Invisible Sefior del Peyote le habla, fhueve asesores,y le pasa el secreto, Y sale con el debidamente macerado. ‘en una madera de terras cis, gris como mi- hierro, en su extensin tiene dos muescas,y en sus ‘unos signos, cuatro tringulos eon un panto para He Macho, dos pune paral Hembra marcas como afos tena el brujo cuando adquiri See eas Al los exorcsmos, que dividen los Elements. 1s precisamente el costado de esta tradiciGn que yo penetrat. Pes los brujos del Peyor parecen haber realmente algo al cabo de sus tes aos de retro en jun miserio que los brojos trahumaras han guar- ente hasta hoy. De eso que han obtenido, de hhan, podriamos decie,recobrado, ningin indio ‘ajeno a la aistocracia de la secta parece tener idea. Y en cuanto alos brujos mismos, sobre este decididamente mados. sla palabra singular, a palabra perdida que el Se- Peyore les pasa? :Y por qué necesitan tes aos para a manipular el rallador del cual, hay que decilo, los umaras se entegan acuriosimas ausauaciones? es lo que han arrancado ala selva y quel selva tan les entrega? utes toque les han aad en fin ge ne conen- ete oeeee ester doch spon ero del ity aie los tos estiden- Boo eo ana cles de esos perma, de SCS VLEIN i deca quota nnecomo una ere gia ese eee oe TE ca iol el Seale hogs ex eo ca eee eee! al Tans com ones clgate ons cabe eae peecieree eaten se Slade obras qe por ums Sabre y esas aon qu aa boa och seers Sn lama a girs nel weno de reeset eee roche que habla y que sopla sobre los espejs, ni el canto de te a través de mi crucifixion. 4 i eae ya me re age sks ce eee Cake feed cmtines epee Bo. aia i pra daa orden Mac babes cowrade bien abo, sobre la Gera misma Rca se eee pie deexaviga enorme sobre a cual entre una danza y ot, ‘generalizada, if Bere bea se seraben, ‘Acoseado absio, para que el ito eayera sobre mi, pars que el fuego los canos, ls gritos, la danza y la noche mis ‘ha, como una biveda animada, humana, se tomase vvientc ‘encima de mi. Habia pues esa boveda rodante, esa dspos ‘ibn material, de gritos, de acentos, de pasos de anos. Per, por encima de todo, mis alla de todo, esa impresi, que wna {ota ver volvi, de que por deers de aquello, mas que todo ‘quello, y mas all, otra cosa se esconda lo Principal "Yo no renuncig en bloque a ess peligrsas disociaciones que parece que el Peyote provoca, ¥ que por otros melos hhabia perseguido durante veinte anos; no monté a cable con un euerpo arrancado a si mismo y que la supresin a + ‘Sual me habia entregado privaba ya de sus refeos exerci Tes; no habia sido ese hombre de piedra que necesita de do» ' hombres para que hagan de él un hombre sobre su mont yal que subian y bajaban del caballo como a un automs** csamparado -y, a caballo, me ponian las manos sobre Iss riendas, era necesario, ademas, que me cetraran los de> Sobre ls riendas, ya que era demasiado evidente que habit petdido la libertad de hacerlo por mi mismo; no habia ve : ‘ido a pura fuera de espria esa invencible hosilidad on 2 33