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CAMBIAR

“El problema no estriba en cómo meterse en la cabeza ideas nuevas e


innovadoras, sino en cómo sacarse de ella las ideas viejas”.
(Dee Hock)

El ingrediente principal del cambio es la sinceridad.


(Francisco de Sales)

Lo que aparenta ser un cambio, se produce cuando uno se convierte,


por fin, en lo que realmente es, no cuando uno trata de ser quien no es.
(Francisco de Sales)

Cuando una persona inicia un proceso de cambio,


el que vuelve nunca es el mismo.
(Francisco de Sales)

“Señor, concédeme serenidad para aceptar las cosas


que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas
que sí puedo, y sabiduría para conocer la diferencia.”
(Plegaria de alcohólicos anónimos)

“Con el tiempo comprendes que sólo quien es capaz de amarte


con tus defectos, sin pretender cambiarte,
puede brindarte toda la felicidad que deseas.”
(José Luís Borges)

“No cambiéis. El deseo de cambiar es enemigo del amor. No os cambiéis a


vosotros mismos: amaos a vosotros mismos tal como sois. No hagáis cambiar
a los demás: amad a todos tal como son. No intentéis cambiar el mundo:
el mundo está en manos de Dios, y Él lo sabe. Y si así lo hacéis…
todo cambiará maravillosamente a su tiempo y a su manera.
Dejaos llevar por la corriente de la vida… ligeros de equipaje.”
(Tony de Mello)

“Si aceptáis lo que yo digo, lo hacéis enteramente a vuestro riesgo,


porque yo me reservo el derecho de cambiar de opinión sin previo aviso.”
(Tony de Mello)

El yo que soy hoy es el resultado tanto de lo que he hecho como de lo que no.
(Francisco de Sales)

Francisco de Sales
CAMBIAR

Antes de cambiar a los demás, tendrás que cambiarte a ti mismo.


(Francisco de Sales)

No es necesario que cambies el mundo.


Cambia tú y verás cómo el mundo es distinto

“El deseo de cambiar a otros, tanto como el deseo de cambiarse


a sí mismo, viene fundamentalmente de la intolerancia”.
(Tony de Mello)

En el proceso de modificación tendrás que familiarizarte con palabras como


comprensión, intuición, tolerancia, amor, consciencia,
paciencia, felicidad, luz, esperanza, fe…
(Francisco de Sales)

Cuando te empiezas a dar cuenta,


te das cuenta de que antes no te dabas cuenta.
(Francisco de Sales)

Atención a la eterna paradoja: en el proceso de cambiar, sin esfuerzo no


podemos hacer nada, y el esfuerzo no hace más que estropearlo todo.
(Francisco de Sales)

No nos sentimos inclinados a hacer las cosas sin luchar.


(Francisco de Sales)

“Si podemos solucionar las cosas, solucionarlas.


Si no podemos, no juzgarlas, ser sólo espectadores”.
(Anónimo)

“Las cosas no cambian; cambiamos nosotros.”


(Henry David Thoureau)

“Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad,


pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo.”
(León Tolstoi)

Cambiar significa pasar de un estado no deseado a un estado deseado;


obtener algo que no se posee, o dejar de tener algo que se tiene.
(Francisco de Sales)

Francisco de Sales
CAMBIAR

Cambiar es el resultado de ir deshaciéndose del guión de vida


y diseñando un plan de vida.
(Francisco de Sales)

“Las cosas no cambian; cambiamos nosotros”.


(Henry David Thoreau)

“Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos


ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos”.
(Víctor Frank)

Hay muchos motivos que empujan a una persona a querer


realizar un cambio.
Uno de ellos, es por la imposición de los demás, que nos
hacer ver que no les gustamos como somos, y que
debiéramos ser como a ellos les gustaría que fuésemos.
Otro, es por propia coacción, a la que añadimos una
promesa de odio eterno y de castigos varios en caso de
incumplimiento. A veces, por un deseo que se produce
tras una larga temporada de vida a las órdenes de un yo
que no termina de gestionar las cosas como a otro yo le
gustaría.
Es imprescindible conocer cuál es la razón, o las razones,
para iniciarlo, porque si se hace por contentar a los
demás, es errónea la motivación del cambio, y saldrá mal.
Si el motivo es que uno no se soporta como está siendo,
tampoco es una buena estimulación, porque esas
imposiciones atacan directamente a un yo que pretende
perpetuarse en el cargo, en esa forma de ser que no es
satisfactoria pero es la única que conoce.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Si la causa que nos impele es la intolerancia, es


inadmisible: al resistirnos a un rasgo negativo de
nosotros, no hacemos más que agravarlo, como
demuestra la psicología.
Si la razón es el deseo de reencontrarse con quien uno
intuye que es, la voluntad de realizarse, o las ganas de
estar en ese estado de aceptación y amor propio, esta
base es la adecuada.
Una vez descubierto esto, la siguiente cuestión a aclarar
es esta: ¿cambiar o modificar?
Cambiar es dejar un modelo para coger otro. No es la
solución.

Conviene tener claro, aunque luego nos vayamos a referir


siempre a cambiar, que un cambio, sobre todo si es
brusco o muy importante, nos puede dejar descolocados
durante un tiempo, o nos puede hacer tambalear las
bases de lo que está siendo nuestra vida, y eso siempre
moviliza a uno o varios yoes que luchan egoístamente por
su miserable supervivencia .
Si se inicia un cambio es porque uno no sabe realmente
quién es. Si lo supiera no necesitaría cambiar, sino
modificar ciertos aspectos o conductas, aunque sean
cambios drásticos, porque uno sigue teniendo pilares
sobre los que apoyarse y son imprescindibles para
nuestra timorata existencia.
Cambiar lo asociamos a quitar una cosa para poner otra,
mientras que modificar lo entendemos como mantener lo
que se tiene pero mejorándolo o haciéndolo a nuestro
gusto. En el primer caso, hay una pérdida de algo que

Francisco de Sales
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consideramos como nosotros, o como nuestro, por otra


cosa que aún no sabemos cómo es, y eso preocupa y
asusta. En el segundo caso, mantenemos lo conocido, y
eso da un respiro, pero como va a ser mejorado, el ánimo
y el afán de colaboración es más amplio.
Pero quizás no necesitemos cambiar ni modificar, sino
ser nosotros mismos, Ser Uno Mismo, que consiste en no
añadir una falsa personalidad, ni unas cualidades que son
ajenas, ni satisfacer los deseos del ego, sino quitar todo
aquello que no somos.

El primer paso es reconocerse en el estado actual: ni


negar la realidad existente, ni evadir la responsabilidad;
ni culpabilizar al destino o las circunstancias, ni
enmarcarse en un paisaje tétrico; ni esconder algunas
evidencias, incluso frente a la propia honradez, ni
colorear lo que está siendo oscuro.
El segundo paso, aceptar que esto es lo que hay en este
momento. Ni más ni menos. Aunque aceptarlo, por
supuesto, no implica tolerarlo, permitirlo, ni conformase.
El tercer paso, asumirlo.
El asumirlo es descarnado, no lleva florituras ni
quitapesares. Esto. No otra cosa. Sin justificaciones ni
adjetivos. Es lo que tengo, así estoy siendo, con esto
convivo.
Eso sí: es perdonable todo lo que haya sucedido hasta
ahora y todo lo que nos haya traído hasta aquí. El no
habernos dado cuenta, o no haber sabido, nos
despenaliza de la responsabilidad, siempre y cuando no
hayamos actuado con mala voluntad contra nosotros

Francisco de Sales
CAMBIAR

mismos, lo que nos convertiría, cuanto menos, en


cómplices, y entonces sí tendríamos derecho a
reprobación.
Pero ahora lo sabemos.
Ahora no podemos eludirlo alegando desconocimiento.
Ahora somos muy responsables de nosotros, y de lo que
hagamos o no hagamos por o para nosotros.

Conviene saber que a menudo se produce una auto-


aceptación pasiva y resignada (qué se le va a hacer si soy
así, algo malo habré hecho en otra reencarnación cuando
Dios me castiga con esto, ya soy mayor para ponerme a
cambiar las cosas, las cosas son como son, el mundo es un
valle de lágrimas y aquí se viene a sufrir, etc…) o se
produce una auto-agresiva no aceptación, y uno se
culpabiliza, se castiga, pero no hace algo positivo. Estas
personas pueden comenzar por una auto-aceptación, que
es no tener deseo de ser algo distinto, sino comprender
las circunstancias personales que les llevaron a ser como
son, que es el primer paso para iniciarse en cualquiera de
los caminos que hemos visto.

VISTO DE OTRO MODO


“¿Cómo puedo cambiarme a mí mismo? Tú eres tú mismo,
por consiguiente tú no puedes cambiarte a ti mismo, de la
misma manera que tampoco puedes alejarte de tus pies.
¿No tengo, pues, nada que hacer? Puedes comprenderlo y
aceptarlo. Pero, ¿cómo voy a cambiar si me acepto a mí
mismo? ¿Y cómo vas a cambiar si no lo haces? Lo que no
aceptas no puedes cambiarlo; simplemente te las ingenias
para reprimirlo.”

Francisco de Sales
CAMBIAR

Si comprendieras bien lo que acabas de leer, te darías


cuenta de que no quieres cambiar.

La palabra clave no es cambiar, que se asocia a algo que


es desconocido, al miedo, a un asunto costoso en
emociones, con sufrimiento...
La palabra clave es Descubrir. (ver capítulo de Descubrir).
Todas las opiniones de quienes saben de esto dicen que lo
que uno ha de hacer es Descubrir al quien es en realidad, y
sacarlo a la luz.
Con nadie se va a sentir uno mejor que consigo mismo, con
el que realmente es. No el personaje, no el que están
esperando los demás, no el que se vende por una migaja
de atención. El descubrimiento de Uno Mismo conlleva
comenzar a comportarse y ser naturalmente, sin máscaras,
sin suplantar una personalidad ficticia.
Uno ha de ser quien es, y ningún otro.
No se puede vivir una vida de fingimientos que gire
alrededor de agradar a los demás, y a costa de
desatenderse.
Hay una cosa que ni siquiera Dios puede hacer: agradar a
todo el mundo.
Si lo que hago es cambiar sólo por los de fuera, ¿quién me
garantiza que así tendré paz?...
Yo me seguiré reclamando sinceridad.
Si voy a Descubrirme es por mí. Para mí.
Esto puede implicar que irá desapareciendo cierta gente de
mi círculo amistoso. Bueno… se quedarán los buenos y
quien no me acepte es que no merece la pena.

Sé muy consciente de esto: los cambios siempre son por


falta de aceptación de uno mismo.

ATENCIÓN

Francisco de Sales
CAMBIAR

Cuando no nos sentimos a gusto con algún aspecto de


nosotros mismos, decimos, equivocadamente, que
queremos cambiar. No es cierto.
Cambiar es dejar un modelo para coger otro modelo.
En realidad, lo que queremos es Descubrir al que
realmente somos y hacerlo realidad, o queremos, en un
primer paso, modificarnos: hacernos de otro modo, pero
respetando lo que somos.
Por eso deberás prestar atención cada vez que leas la
palabra cambiar, o alguna de sus derivadas, y pensar en
modificar.
Modificar (RAE: Dar un nuevo modo de existir a la sustancia material. Se
usa también en sentido moral. Reducir algo a los términos justos, templando el
exceso o exorbitancia.)

SOLUCIONES O SUGERENCIAS
Posiblemente nunca cambies bastantes aspectos de
tu vida simplemente porque no te atreves a preguntar
sin miedo, y después no te paras a esperar sin prisa
una respuesta.
Esto es muy grave.
Hay aspectos de tu vida, o la totalidad de ellos, que
podrían ser muy distintos si dedicases un poco de
tiempo a esto, y esto sí es realmente importante.
Ya sé que es difícil, pero verdaderamente merece la
pena.
¿Por qué no tienes valor para hacerlas preguntas
importantes y paciencia para esperar las respuestas?
Un hora, un día, un mes… el tiempo que le
dediques… ¿y qué es eso comparado con lo que te
aportaría en calidad para el resto de tu vida?

MIS PENSAMIENTOS

Francisco de Sales
CAMBIAR

Me reencuentro conmigo, y desde la aceptación de que


esto es lo que hay, y no otra cosa, parto.
Recojo al niño herido, hago una primera cura de sus más
visibles heridas y enjugo sus lágrimas.
Busco a mi parte humana caída, y le hago una promesa
firme de atención y cuidado. Que daré por ella la vida, le
digo, y prometo no abandonarla, no abandonarme, nunca
más.
Doy consuelo al alma, y cobijo, y besos. Le pido perdón.
Me comprometo, empeñando mi palabra de honor, en
dedicarle la atención y el cariño que se merece.
Abrazo al corazón. Es un abrazo de corazón a corazón.
Desde el corazón de la mente consciente que le reconoce
como motor y como guía, al corazón todo amor que me
protege y desea lo óptimo para mí.
Jamás partiré desde “no me quiero mientras siga siendo de
este modo” o “sólo me empezaré a querer cuando llegue a
ser de este otro modo”.
Nada de odio, de desprecio, de hablar mal del que estoy
siendo. Ni una velada o declarada enemistad que invite al
yo que intuye va a ser reciclado a rechazar la ayuda y las
proposiciones. Que se dé cuenta de que hay buena
voluntad para que colabore en la reconciliación y la
salvación.
No forzar, no imponer: se provoca un rechazo defensivo de
un yo que se niega a ser desalojado y no admitirá nada de
lo bueno que hagamos por él.

TRABAJA TÚ
¿Y si comenzamos por mirarnos con los ojos de Dios?
Desde los ojos de Dios.
Dios nos ha hecho así.
Supongamos que tiene alguna buena razón para ello.
También nos ha dado útiles para darnos cuenta de las cosas, y
raciocinio, y energía, y la capacidad de amar, y sentimientos, y

Francisco de Sales
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emociones, y sensibilidad, y a nosotros mismos… y también nos


ha dado la libre voluntad de hacer lo que queramos con nosotros
(mortificarnos, despreciarnos, haceros buenas personas…) y con
nuestra vida (vivirla, gozarla, sufrirla, malgastarla, perderla…).
Saquemos partido a todos estos útiles.

Hay que planificar una estrategia.


Pensar si comenzar desde la imposición del cambio, que sería una
mala idea, o desde el consenso con todos nuestros yoes para
conseguir Descubrirnos y acrecentar nuestras posibilidades. Esta
es mejor solución.
La voluntad de desear lo mejor para uno mismo está implícita en
el ser humano, así como el mecanismo de defensa que trata de
salvarnos de todos los ataques o supuestos ataques externos, por
eso desde que se acuerda modificarse, por mayoría o por
unanimidad, se pone en marcha un mecanismo autónomo, que
agradece se le preste atención de vez en cuando, por el que el
proceso está continuamente activo. No son buenos ni
recomendables los cambios bruscos. No se asumen bien.
Pero esas modificaciones que van a suceder son el camino
tranquilo.
Imparable, pero viene por sí mismo.
Es una hormiguita en su labor.

Para comenzar a cambiar puede ser conveniente buscar dentro de


uno mismo la rebeldía o la rabia suficiente que nos empuje
inevitablemente al cambio. La aceptación sumisa de lo que estoy
siendo aunque no me guste, sólo invita a persistir en esa situación
de conformidad resignada e inútil que ni ayuda ni lleva a algo
bueno. Mientras vivamos en la resignación nada cambiará.

El paso necesario para comenzar un proceso de cambio es aceptar


todas las realidades que habitualmente escondemos o negamos.
Cambiando la forma de pensar nos parecerá que cambia el
mundo. O por lo menos, nuestro mundo.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Los cambios estéticos o de ropa, son rápidos e inmediatamente


perceptibles; los cambios internos requieren un tiempo de
conciliación entre el yo que tiene miedo y se aferra a lo malo
conocido, y el que se da cuenta de que el Yo más auténtico desea
modificar algo del presente. Todo eso requiere de tiempo para su
asentamiento, para que el yo cuestionado baje la guardia y
colabore.

Hay una cosa que debemos tener clara: el cambio es un asunto


nuestro y se ha de realizar en el interior y desde el interior. No nos
puede cambiar el profesional, ni un libro, ni una conferencia, ni
un gurú charlatán. Ellos nos pueden indicar un camino, abrir la
puerta, despertar algo en nosotros, sembrar inquietudes, pero no
hay cirujanos espirituales ni expertos en trasplantes de
personalidad.
A ellos les demandamos una contestación asombrosa, milagrosa,
la pastilla curalotodo, o que nos toquen con su varita mágica de la
felicidad infinita, por eso cuando recibimos por respuesta que es
uno quien debe hacer el proceso, nos sentimos decepcionados y
buscamos el milagro en otro sitio.

El propósito de cambiar se despierta por diferentes motivos, que


van desde la insatisfacción por la vida que está llevando uno,
hasta el deseo de imitar a aquellos que parece que sí les va bien;
desde un hecho trágico que afecta directamente, hasta el
encuentro con la realidad de uno al mirarse en el espejo el día que
se cumplen muchos años.
Entonces se manifiesta con más intensidad la inquietud latente: se
me pasan los años y estoy desperdiciando la vida; ya tengo
cuarenta o cincuenta o sesenta y no he cumplido casi ninguno de
los pocos sueños que me permití tener; he acumulado algunas
riquezas pero no tengo la sensación de vivir; no he conseguido
triunfar socialmente y además me siento muy a disgusto conmigo;
veo que va en serio esto de hacerse mayor, y me empiezo a
convencer de que yo también voy a morir; hace mucho tiempo
que he perdido la ilusión, y aquella sonrisa florecida que lucí en
otro tiempo no la encuentro por ninguna parte…

Francisco de Sales
CAMBIAR

TRABAJA TÚ
Tómate el tiempo necesario para responder a estas cuestiones y
otras similares que tú conoces y te inquietan:

LO QUE ME IMPIDE “CAMBIAR” ES…


POR MEJORAR ESTARÍA DISPUESTO A…
LO QUE ME GUSTARÍA QUE FUERA DISTINTO ES…

POR SI NO LO SABES
Los pasos a dar para efectuar un giro hacia el
descubrimiento de lo que realmente es uno, son:

1º - RECONOCER: ni negar, ni ocultar, ni anclarse.


Reconocer y reconocerse en lo que uno es en la
actualidad. No empecemos con mentiras…
2º - ACEPTAR: recoger al niño herido, al humano caído,
curar su alma y abrazar su corazón. No se debe partir de la
base equivocada de “no me quiero mientras no sea de otro
modo” porque entonces no se querrá uno nunca y no se
empezará nunca.
Ni odio ni desprecio, ni una enemistad que invite al yo
herido a rechazar la ayuda del yo que se da cuenta y
emprende la reconciliación y la sanación.
3º - ASUMIR: la situación actual. Y partir con lo que hay.

SOLUCIONES O SUGERENCIAS
La rosa tiene un don del que tú careces: está
perfectamente conforme con lo que es. ¿Y tú?, ¿Estás
siempre insatisfecho contigo mismo?, ¿Estás repleto
de una violencia y una intolerancia para contigo
mismo que aumenta a medida que te esfuerzas en
cambiar?, ¿O te contentas, por el contrario, con

Francisco de Sales
CAMBIAR

observar, comprender, y ser consciente de tu


situación y tus problemas actuales, sin forzar las
cosas que tu ego desea, dejando que la realidad
efectúe los cambios de acuerdo con los planes de la
naturaleza y no con tus propios planes?
Aparentemente, hay dos alternativas ante ese deseo
de cambio: la auto-agresiva no aceptación de sí, y la
auto-aceptación pasiva y resignada. Yo encuentro
otra alternativa: la auto-comprensión. El comprender
lo que eres exige una completa libertad respecto de
todo deseo de transformarte en algo distinto de lo que
eres. Y este es el Ccamino.
Los cambios son, siempre, por falta de aceptación de
nosotros mismos. Tenemos la crueldad de no admitir
en nosotros los “errores” y “defectos” que sí
comprendemos en los demás. Entendemos las
“debilidades” en los otros y no las queremos en
nosotros. Utilizamos amplias miras para aceptar a los
demás y el rigor más duro cuando se trata de
nosotros mismos.
Pensar…
¿Quién se da cuenta de que quiero cambiar?
¿Y quién da la orden?
¿Y si yo cambio seguiré siendo yo?
¿Cómo se instalará lo nuevo en mí?
¿Dónde irá a parar el que soy ahora?

Una sugerencia antes de que comiences: evita el


“tengo que” o el “debo hacer”, y cámbialos por “quiero
hacer”, “decido hacer” o “elijo hacer”. La fuerza motriz
de nuestra conducta ha de salir de dentro y no venir
de fuera. Y hay alegría y el cumplimiento de la
voluntad propia cuando “quiero, decido o elijo”, frente
a la imposición, que no será bien venida, de “tengo
que” y “debo”.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Se requieren un mínimo de tres condiciones:


1 – Conocer lo que se quiere actualizar y tomar
conciencia de la situación actual.
Para conocer habrá que hacer como los jueces:
escuchan a todas las partes antes de emitir un juicio.
Las partes que queramos modificar tendrán
argumentos suficientes para seguir como hasta
ahora, que es un terreno en el que tienen experiencia
y no quieren perder el status.
Habrá que escuchar con ecuanimidad, sin implicarse
en el asunto, siendo sólo juez y no parte, no
preocupándose por cuál va a ser el resultado ni
tratando de beneficiar a una de las partes. Ya habrá
una acusación, el deseo de modificar, y una defensa,
la resistencia a morir de todo lo vivo.
Nos limitaremos a observar desapasionadamente el
diálogo que surja. Deberemos descubrir las mentiras
y los argumentos caducos y desechar la palabrería
vacua.
Es muy conveniente anotar todos las ideas o
decisiones que surjan, porque se pueden olvidar más
adelante, pero, además, escribirlas es una forma de
“cosificarlas” con lo que tendrán más consistencia y
durabilidad. De cara a la autoestima también es
conveniente hacerlo, porque saldrá reforzada con los
descubrimientos que se hagan; “soy más listo de lo
que pensaba”, diremos en algún momento.
Si el veredicto es seguir adelante con el
Descubrimiento, habrá que hacerlo.

2 – Desear esa actualización.


Al principio, sólo el deseo tranquilo casi es suficiente.
Si ayudamos con buena voluntad y un esfuerzo no
agresivo, mejor.
Es importante la constancia.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Las modificaciones se notarán en la medida que el


sentimiento se haga cargo de ellas. Cuando se vuelva
a presentar la actitud que queremos modificar se
encenderá una señal de alerta que dirá, dulcemente,
“te recuerdo que deseas modificar esto y es por tu
libre voluntad. Es la oportunidad de seguir como
siempre o puede poner en práctica tu deseo de
descubrir la realidad y modificarla”.
Desear con tristeza, deprime. Desear con fe y
optimismo, estimula.
Dice la Biblia, Mateo 7,7: “Pedid y se os dará; buscad
y encontraréis; llamad y se os abrirá”.

3 – Amor. Nunca dolor.


Esto es absolutamente imprescindible. Cualquier
cosas que queramos modificar se va a resistir, como
mecanismo de autodefensa. Necesitaremos todo
nuestro amor para dárselo a la parte a modificar,
para que no se sienta mal, porque vamos a
abandonarla después de tantos años de compañía. Y
va a ser todo mucho más plácido y gratificante si lo
hacemos con amor.

REFLEXIONES PETULANTES
He estado pensando en que no sé cómo se produjo mi
“cambio”.
A pesar de que he estado conmigo todos los días y en casi
todos los momentos, no he notado uno concreto en que se
haya producido. No ha habido una luz en el cielo que lo
indicara, no ha habido una convulsión, ni siquiera un crujido
estrepitoso, ni una simple aparición.
Ha sido todo mucho más sencillo, se ha encargado de ello
el tiempo, un poco, y el deseo, en mayor medida.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Ahora me parece que ha sido fácil: ni ha habido noches de


peleas con los diablos, ni conflictos desgarradores, ni
intentos fuertes de abandono; no ha sido insoportable, sino
todo lo contrario: ha sido tan sencillo como estar pendiente
de lo que la vida dice; tan fácil como no acelerar mucho las
cosas y ser consciente de casi todos los momentos.
Las lecciones están siempre ahí, los que no estamos
somos nosotros.
Ha sido tan sencillo y tan complicado como estremecerme
con mis emociones más sinceras, sin tratar de traducirlas a
palabras, y sentir los sentimientos en lo más profundo del
corazón y no en la mente.
El error, y ahora es cuando lo veo, es buscarnos donde no
estamos. Comprendo que uno que se sienta perdido y
ansioso de salir de esa situación, busque
desesperadamente. Suponemos que hacerlo de esa forma
es más válido, incluso nos enorgullece un poco nuestra
actitud de urgencia y empeño, y resulta ser lo contrario.
Cualquier cosa que se haga desde el estado de
desesperación no coincide con la serenidad que requiere el
cambio; lo que se haga a través del filtro de la rabia, del
despecho, o del nerviosismo, no irá bañado del amor que
necesita cada uno de los actos que llevan al
Descubrimiento.

SECCIÓN GRATIS
"Si puedes sentir,
todos los momentos son divinos,
todas las cosas son divinas,
todo lo que existe es sagrado.
Si no puedes sentir,
puedes ir a los templos,
a las mezquitas,
a las iglesias,
pero allí tampoco encontrarás nada,

Francisco de Sales
CAMBIAR

porque no es la situación lo que tiene que cambiar,


el que necesita una transformación eres tú.
La situación permanece igual:
Dios está en todas partes,
dentro del templo y fuera de él.
Eres tú quien no lo puede ver
y por eso vas a otro sitio:
vas de tu casa al templo en busca de Dios.

Tú necesitas una transformación interna.

El cambio en la situación no servirá de nada.


Tú necesitas una reorientación psicológica.
Necesitas una forma
completamente nueva de mirar las cosas;
cuando la tengas,
de repente todo el mundo se convertirá en un templo,
entonces ya no habrá otra cosa".
(Osho, Encuentros con personas notables)

SOLUCIONES O SUGERENCIAS
1) Escribe una lista de todo aquello que consideras
que anda mal en tu vida. Piensa en tus vínculos, tu
tiempo libre, tu trabajo y/o estudio, tu cuerpo, tus
emociones, tu capacidad para pensar, para tomar
decisiones, para defender tus deseos y tus derechos,
etc.
2) Busca culpables para cada cuestión.
3) En una segunda lista determina, aunque te cueste,
tu responsabilidad en cada asunto. Pregúntate: ¿Qué
hago, no hago, o hice, para que tal cosa no ande
bien?
4) En este cuarto tiempo haz todo lo posible para
responder las preguntas anteriores.

Francisco de Sales
CAMBIAR

5) Y ahora llega el gran momento de la verdad. Fíjate


si, realmente, quieres cambiar y cómo crees que
puedes hacerlo.
6) Por último, planifica excusas que justifiquen tu no
hacer para que todo quede, en tu vida, expresado a
través de inmovilizantes quejas.

Un ejemplo orientador:
Lista 1: autoconciencia
Problemas:
Discusiones con mi mujer.
Descontento en el trabajo.
No me alcanza el dinero.
Sobrepeso.
Fumo mucho.
Lista 2: (Para ejercitarse tomaremos el punto 3:
“no me alcanza el dinero”)
La culpa es de... El gobierno, los ministros de
economía, mi mujer que gasta mucho, mis hijos que
quieren que les compre todo.
Lista 3: autocrítica
¿Qué hago para quedarme sin dinero?
¿Qué hago para que mi mujer gaste tanto?
¿Qué hago para que mis hijos me pidan
constantemente?
Lista 4: respuestas con compromiso
Sigo comprando muchas revistas que no leo; viajo en
taxi ida y vuelta sin necesidad; me voy a comer con
mis amigos varias noches en el mes; me compro cosas
innecesarias que termino no disfrutando.
No le propongo a mi mujer planificar nuestros gastos.
Doy a mis hijos la idea de que hay dinero; no les
pongo límites en la forma adecuada.
Lista 5: deseo de cambio y propuestas
Sí: quiero cambiar.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Voy a comprar solamente la revista que leo; voy a


viajar en taxi sólo en caso de necesidad y el resto en
autobús o metro; voy a salir a cenar con mis amigos
sólo una o dos veces por mes; antes de comprar algo
voy a ver si lo necesito o es un capricho de un
momento.
Le voy a proponer a mi pareja hacer una hoja de los
gastos que tenemos.
Les voy a explicar a mis hijos nuestro verdadero
estado financiero y a ponerles límites adecuados
también en sus gastos.
Lista 6: autoengaño
No creo que me sea fácil.
Estoy muy cansado para viajar en colectivo.
En los viajes me aburro y una revistita no me viene
mal.
No tengo tiempo para sentarme con mi mujer para
planificar gastos.
Me dejé llevar. En realidad no necesitaba ese CD.
Por más que lo explique mis hijos no entienden... son
jóvenes... lo quieren todo. La culpa la tiene la
televisión.
Comentario final
Si pudo escribir la lista 1, es porque tiene
autoconciencia; si escribió la 2, tiene claro a quién
echarle la culpa; si se interrogó en la lista 3 y
respondió en la 4, es porque tiene autocrítica; si
además, desea el cambio y sabe qué hacer para
lograrlo, tiene que haber completado la lista 5; y si
confeccionó la 6 es porque usted es un especialista en
ponerse trampas. Así que ¡Cuidado!
(Del libro ¿Qué estoy haciendo con mi vida?, de Jorge Antognazza)

PREGUNTAS

Francisco de Sales
CAMBIAR

P.- A veces tenemos conductas dañinas para con nosotros


mismos, que no son fáciles de quitar porque son parte nuestra
desde hace mucho tiempo, ¿Qué se hace en estos casos?
R.- Esas conductas no forman parte de nosotros; por naturaleza
no tenemos conductas auto-agresivas. Estamos siendo así, no
somos así. Lo que se hace es darse cuenta de que son dañinas, y
decidir hacer todo lo posible por modificarlas, porque nos
afectan de un modo negativo. No hacerlo así se llama
masoquismo y es un atentado contra uno mismo.

CUENTECITO
“¿Cómo puedo cambiarme a mí mismo?”
“Tú eres tú mismo; consiguientemente, tú no puedes
cambiarte a ti mismo, de la misma manera que tampoco
puedes alejarte de tus pies”.
“¿No tengo, pues, nada que hacer?”
“Puedes comprenderlo y aceptarlo”.
“Pero, ¿cómo voy a cambiar si me acepto a mí mismo?”
“¿Y cómo vas a cambiar si no lo haces? Lo que no aceptas
no puedes cambiarlo; simplemente, te las ingenias para
reprimirlo”.

RESUMIENDO
Conviene repetir, llenándolas de amor, estas dos palabras: me
acepto. Repítelas sinceramente, hasta que te suenen puras y
verdaderas, hasta que te lo creas. Haz un pacto inquebrantable de
amor, de aceptación, de comprensión, de paciencia… acepta,
acoge y abraza esas partes de ti de las que tanto reniegas. Hazlo
de corazón, no caigas en ese modelo pseudo-cristiano de
resignarse y conformarse con lo que pase. Y recuerda la eterna
paradoja: sin esfuerzo no podemos hacer nada, pero el esfuerzo no
hace más que estropearlo todo.

Francisco de Sales
CAMBIAR

Francisco de Sales