DIOS

“Dios tiene que ser experimentado, no discutido”. (Nisargadatta) Hace mucho tiempo que Dios abandonó el Cielo y se escapó de las iglesias. Ahora vive en la calle, y se relaciona más con la gente. Es más cercano y humano. Posiblemente no le reconozcas, porque suele disfrazarse de ciudadano normal, de amanecer, de lágrima, de amigo… (Francisco de Sales) No dejes para Dios lo que debas hacer tú, porque Dios también eres tú. (Francisco de Sales) Dios es UNO (mismo), o sea, YO SOY DIOS. (Francisco de Sales) "¡Si Dios tan solo me diera una clara señal!..., como, por ejemplo, hacer un generoso depósito a mi nombre en un banco suizo." (Woody Allen) “¿Por qué he de preocuparme? No es asunto mío pensar en mí. Asunto mío es pensar en Dios. Es cosa de Dios pensar en mí.” (Simone Weil) Dios es la Vida. (Francisco de Sales) “Me desconcierta tanto pensar que Dios existe como que no existe.” (Gabriel García Márquez) Dios: ¿por qué has quitado las lágrimas a mi llanto? (Francisco de Sales) Que ninguna religión quiera encerrar en su iglesia a Dios. Dios está en cada sitio. Libre. Suelto. (Francisco de Sales) El día que consigas que un amanecer te provoque un escalofrío o despierte una de tus lágrimas, habrás visto a Dios. (Francisco de Sales) Cuando hablo con Dios… ¡Estoy hablando conmigo!

Francisco de Sales

DIOS
(Francisco de Sales)

“Lo único que el hombre debe pedir a Dios, es a Dios”. (Eckhart) "Dios sólo te pide una cosa, y es que te salgas de tu "yo" en cuanto eres un ser creado, y le dejes a Dios ser Dios en ti". (Eckhart). Si hay alguien que te quiere sin ningún tipo de censura ni condición, ese es Dios. Y, ya lo sabes, tú también eres Dios: quiérete sin ningún tipo de censura ni condición. (Francisco de Sales) Los ateos… ¿no creen en la existencia de Dios o no creen en el “concepto” de Dios? (Francisco de Sales) Dios vive entre lo normal y en lo cotidiano. (Francisco de Sales) Dios no vive fuera ni arriba, sino que está dentro de ti, y no tiene otra morada. (Francisco de Sales) “Ver a Dios cara a cara no es privilegio minoritario de unos pocos místicos, sino derecho elemental de todo cristiano”. (Tony de Mello) Tenemos la obligación de diseñar nuestra propia religión y nuestro propio Dios, o sea, nuestra propia idea de Dios, porque cada uno debe entender a Dios a su modo. (Sin olvidar que Dios es Dios, y no es la idea que nosotros tengamos de Dios) Unos necesitan que sea comprensivo y les transmita Su calma; otros lo desean combativo y revolucionario, o riguroso y exigente, o dulce y cariñoso… Es muy difícil aceptar un Dios que no te comprende, o que te impone demasiadas dificultades, o que te niega la felicidad. (Francisco de Sales) “Estamos destinados a encontrarnos con Dios. Eso quiere decir que se debe alcanzar un nivel de conciencia

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en el cual uno se da cuenta de que no hay separación entre Dios y él. Debe alcanzar su Conciencia Divina. Es por eso que si lo realizas complaces a Dios. Tu eres el Dios de tu Universo Personal”. (Enrique Barrios) “Tengo para mí que el fin de la vida es la visión de Dios, y he de conseguirlo, si es preciso, sacrificándolo todo: familia, patria y hasta la vida”. (Ghandi) Si no eres capaz de explicar la esencia de una flor, ¿cómo vas a explicar la esencia de Dios?. (Francisco de Sales) “Dios no se deja prender por conceptos ni encerrar en palabras. Por eso los niños están más cerca de Dios”. (Lulú y Dios, de Steve Gianakos) “Si arreglamos la casa por la visita de un amigo, ¡cuánto más no deberíamos arreglar nuestro interior para la instalación de Dios.” (Anónimo) “Yo no sé si Dios existe, pero si existe no le va a molestar mi duda” (Mario Benedetti) “La manera de ver la luz divina es apagar tu propia vela.” (Proverbio antiguo) “Si Dios no es humano… ¿por qué tenemos que entenderlo en términos humanos?”. (Anónimo) “No busques, permanece como eres, nadie jamás ha encontrado a Dios, pues no se conoce su dirección. No, nadie alcanza a Dios, siempre es lo contrario: Dios viene a ti. Cuando estás listo, llama a tu puerta, te busca. Tu forma de estar listo es la receptividad. Cuando eres totalmente receptivo, no hay ego. Te conviertes en un templo vacío. Y ese vacío se llena de Él”. (Anónimo) “Aquel que ve a Dios en su prójimo, no necesita buscar más”. (Mahatma Gandhi)

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“Hermano almendro, ¡háblame, háblame de Dios! Y el almendro se cubrió de flores. (Kazanzakis)

Escribir acerca del Invisible, del Incognoscible, es una labor arriesgada. Se corre el peligro de zarandear las ideas que no estén muy enraizadas y dejar sin algo a lo que aferrarse. Se corre el peligro de desobedecer a aquellos curas que decían que todo lo relacionado con Dios es dogma, no dudable ni negociable, ni siquiera necesariamente explicable, y que Dios lo controla todo, incluso cada idea, y claro, si dudamos algo sobre Dios, si nuestra fe sufre una pequeña sacudida, si pecamos de pensamiento, se va a enterar y nos estará esperando para vengarse el Día del Juicio Final. ¿O no puede ser tan vengativo? Cuando nos referimos a Dios, ¿nos referimos a ese del Antiguo Testamento, tan cruel y poco cariñoso, o al del Nuevo Testamento, muy Padre y todo amor? Si decimos Dios, ¿hablamos de “algo” o de “alguien”? De Dios se dice que debemos buscarle, y encontrarle; perderle el miedo, que no el respeto: recordar que somos sus compañeros, no sus siervos; que hay que estar preparados para dejarse encontrar por Él, para que no nos pille ocupados cuando venga a vernos.

¿QUIÉN ES DIOS? ¿QUÉ ES DIOS?
Francisco de Sales

DIOS ¿SOY DIOS?
"El Rabí Baruj de Medzebozh decía que este mundo es luminoso para quien lo conoce y tenebroso para quien se pierde en él. A veces, comentaba, yo vivo en él como un extraño y Dios también. Imaginen a dos niños que juegan a las escondidas: uno se esconde pero el otro no le busca. Imaginen Su pena”. (Mario Satz, Cuentos Jasídicos).

Le empezamos a conocer por los rezos, que hacen referencia a Él, o porque aparecía en medio de alguna de esas frases hechas que usamos a diario, o porque se le cita en los refranes… o le conocimos en el colegio, en clase de Religión, o al prepararnos para la primera comunión. Impresionaba. Nos dijeron que hizo, Él solito, el Mundo y sus elementos, el Universo y lo que aún no conocemos, el pensamiento, los espermatozoides, el agua… todo. Nos hablaron del Dios del Antiguo Testamento, que era vengativo, sanguinario, un poco cruel y nada cariñoso. Parecía increíble que fuera el mismo que en el Nuevo Testamento es todo amor. Teníamos mucho por jugar y nos olvidábamos de Él. Le recordábamos, eso sí, cuando había algún problema grave en la familia o alguna persona querida fallecía y nos venían con el dicho de que Dios se lleva a los buenos. Nos hablaron del Cielo y del infierno, de la Eternidad, de sus infinitos poderes… Más adelante nos planteamos en alguna ocasión, y en un gesto de secreta rebeldía, por qué la Iglesia tiene el monopolio y se han convertido en sus intermediarios, por

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DIOS qué esa distancia y esas barreras entre Dios y nosotros, por qué los dogmas, por qué tanto misterio, porqué nos engañaron tanto y nos seguían engañando… Alguien nos decía que Dios era cierto, y otro alguien decía que era un invento del ser humano que necesita encontrar una justificación para dar sentido a la vida. Sí es cierto que en el interior nos resonaba como si fuera cierto. Algo tiene que haber. Todo esto no puede aparecer de la nada. Alguien ha tenido que crearlo todo, pero… ¿Quién ha creado al Creador?, ¿hay otro Dios por encima de este Dios?, ¿y otro más aún por encima del Creador del Creador? Muchas preguntas sin respuesta que invitaban a dejar ese asunto para los eruditos. Comenzamos a admirar a Jesucristo. A veces, incluso le poníamos por encima del propio Dios. Su ejemplo nos llevó a la Búsqueda y al Amor con más intensidad. Intuíamos a Dios, sabíamos en lo más profundo que era innegable, que a pesar de su invisibilidad (aunque se Le puede ver por todas partes) estaba, que era necesario encontrar los lazos que nos unen, quedar un día y conocernos más y mejor. Mientras, a los ojos atentos, Él se repite continuamente, por todos los sitios aunque con otros nombres: vida, flor, sonrisa, amanecer, escalofrío… ¿Qué es Dios?... preguntamos, como si fuera algo, ¿y si no es algo?, ¿y si sólo es un sentimiento?, ¿tiene que ser otra cosa?, ¿es necesario que exista o con saber que uno lo siente dentro de sí es suficiente?
Francisco de Sales

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¿Confundimos al Dios "Creador", que evidentemente no somos ninguno nosotros, (por lo menos creadores de grande milagros, porque pequeños sí que hacemos) con el Dios "Espiritual" que quizás sí somos?... En espíritu y esencia parece que sí somos iguales… Quien lo desee, quien quiera confirmar que existe, que concierte una señal con Dios para reconocerse, para saber cuándo están ambos en presencia mutua. Que se ponga en contacto con Él y le diga, por ejemplo: cada vez

que sienta un escalofrío sé que eres Tú y estás conmigo, o sea que cada vez que me quieras hacer saber que estás más aún conmigo, envíame un escalofrío y yo sabré reconocerte. Verá entonces, y muy a menudo, la
confirmación de Su existencia, aunque no es necesario porque es tan indiscutible y evidente… ¿Cómo es Dios?... Dios pidió que no se hicieran imágenes suyas. No es azul, ni alto, ni pertenece a una religión en exclusiva, y ni siquiera uno Le puede encerrar en su corazón... se puede dejar que more en él, pero dejando que pueda salir cuando quiera para compartirse. Si a uno le resulta más fácil imaginárselo con forma humana, que lo haga. No es necesario que sea ese ancianito con barba blanca que lleva un triángulo por montera. Si resulta más fácil, pues que sea joven y bien parecido, o mujer anciana, o el humorista que nos contagia su buen humor, o la persona cuya cara y presencia nos inspira a Dios...
Francisco de Sales

DIOS Hay un Dios para cada persona. Dios es Dios, y no la idea que tenemos de Él. Dios Es. Y con estas dos palabras ya está todo dicho. Creer en Dios basándose en la tradición familiar y cultural es una convicción de segunda mano, que no vale gran cosa: esta es una creencia basada en un rumor que circula por el Mundo, y no en el acto de Conocerle a partir de su aparición y presencia constante, del sentimiento innegable y de esa nada sin forma que le permite ser todo. Cometemos la osadía de defender a Dios, o de negarle, sin conocerle. Hablamos de Él como si le hubiéramos tratado desde siempre y supiéramos lo que piensa y el número de zapato que calza; hablamos sin saber nada de Él fuera de los libros y las teorías, sin haberle dado las gracias personalmente por estar ahí; apenas hemos sentido en alguna ocasión una brisa de lo divino, y no sé si sabríamos distinguirlo de otra cosa, ni sé si le hemos escuchado atentamente, ni sé si sabríamos encontrarle en cada flor, pero opinamos sobre Él, como autoridades competentes, sin haberle experimentado. Lo dejamos en una idea bastante difusa. En un sueño o fantasía. En una palabra.

Francisco de Sales

DIOS La palabra agua no moja. La palabra luz no alumbra. La palabra pan no quita el hambre. Y Dios, sólo en palabras, es nada. Hay que ponerse a buscar al Dios de verdad, al innegable, al omnipresente, al que nos puede dar la paz y el amor, al protector, al mago, al amigo, al que siempre nos está esperando… A Dios.

ATENCIÓN: Nos dicen que tenemos su misma esencia. Y digo yo… si los hijos de los gatos son gatos, y los hijos de los elefantes son elefantes… ¿los hijos de Dios somos Dios? Si Dios está en mí… ¿Yo soy Dios? ¿De qué me sirve un Dios inaccesible que está en los cielos? Me va mejor un Dios que está dentro de mí, muy al alcance… entonces… ¿lo que me vale es un Dios que soy yo? Dios es Uno: ¿se refiere a una unidad de Dios? ¿O a que Dios es UNO MISMO? Dice Dürkheim: "Al ir avanzando en el camino, el hombre se siente, a pesar de su imperfección, cada vez más ligado a lo divino y marcado con el sello de lo sobrenatural. Esto le hace ser mucho más dolorosamente consciente de lo "no divino" que sigue habiendo en él". El Dios que somos se va mostrando con mayor intensidad y firmeza a medida que le permitimos expresarse. ¿Cómo se expresa Dios?, ¿a través de mí?, ¿soy capaz de sentirle dentro de mí?, ¿y soy capaz de sentir que, en pequeño, yo soy Dios? Yo soy el Dios de mi Universo Personal, dice Enrique Barrios, y no es ningún disparate si quien dice esto es el SER y no el ego.

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Hay un Universo que empieza y acaba en mí. En él, hay demonios, dudas, esperanzas, miedos, y Dios. Y yo soy todo eso. Soy el Todo de mi Universo. Soy un pequeño Universo que mora en otros Universos. Pero soy completo en mí. ¿Ya he dicho que yo soy también Dios?...

DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Si a estas alturas ya tienes claro que eres Dios, o por lo menos lo intuyes y le das unos mínimos visos de realidad, deberás deducir ya que a ese Dios que adoras, que temes, que suplicas con humildad o imploras con firmeza, que buscas o abandonas, eres tú mismo. ¿Serás capaz ya de tratarte como a Dios?

¿Cómo hablar de Dios?, ¿cómo explicarle a un ciego lo que es el color rojo?, ¿cómo definir lo indefinible?, ¿cómo pretender encerrar en una definición lo que es infinito?, ¿cómo hablar con la mente de un asunto que es del alma?, ¿cómo intentar compartir una experiencia que es personal, intransferible e inexplicable?, ¿cómo acometer otro camino que no sea el de manifestarse del modo que lo hacen los que han tenido la experiencia de encontrarse con Él?, ¿cómo pretender teorizar sobre la experiencia más íntima y más profunda a la que se puede aspirar?, ¿cómo tener la osadía de autoproclamarse erudito en Dios?

ATENCIÓN: El mayor error del religioso es llegar a convertirse en idólatra. Es el mayor peligro: adorar a una imagen, o sea, a una idea, una apariencia, una representación sólo figurativa, pero no a Dios, cuya forma, si la tiene, no la conocemos.
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DIOS Quizás debamos aprender a pensar en Dios sin ponerle una barba blanca y un triángulo sobre la cabeza, y debamos dejarlo en una grandiosidad sin forma ni límites, que sea sólo la sensación placentera que produce saber que existe y está ahí. Lo importante es saberse protegido, sentirse especialmente cuidado por Él, tener la seguridad de que sólo desea lo mejor para cada uno y que sólo va a hacer lo que es mejor para cada uno, aunque a veces lleve tiempo y cueste comprenderlo de ese modo. El mayor dolor es estancarse en la figurita, y no seguir en el Ccamino para el encuentro con Él.

POR SI NO LO SABES: “Quizás una prostituta pueda entrar en el Cielo antes que una monja, porque la prostituta, a fuerza de vivir y conocer la vida, puede llegar a amar, pero la monja, puede, por buscar amar a Dios, dejar de amar a todo el mundo”, decía Tony de Mello. ¿Amar a Dios? Sí, por supuesto. Pero amar al prójimo por lo menos con la misma intensidad. Seguro que Dios se siente orgulloso de que compartamos su amor con los demás. Y seguro que Dios, que tiene amor de sobra, se siente feliz de que demos amor a quienes lo necesitan

CARTA A DIOS ¡Ay, Dios! ¿Quién eres Tú? ¿Quién eres? Que cuando te presentas y me coges distraído en mis preocupaciones me estremeces de una forma que no sé

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describir… como el mejor amante… como la sensación más tierna… como la paz, como el amor, como la vida… Dime quién eres, ya que no te encuentro ni en las definiciones ni entre otros sentimientos que tengo archivados… dime por qué tus escalofríos son más intensos que los del invierno, por qué a veces te siento sobre mí y sólo me apetece cerrar los ojos, abrazarme sin vergüenza, perderme del mundo, y asirme a esa emoción y que me lleve donde quiera. Dime por qué cuando me provocas lágrimas son tan distintas de las que he probado en todos los sufrimientos y todas las felicidades. Dime quién eres Tú… ¿cómo lo haces?... ¿de qué estás hecho? Dime por qué tu presencia se capta y se distingue, por qué sé que eres Tú cuando estás en mí, por qué ansío abrazarte si aún te desconozco… Dime qué promesa me has hecho que cuando pienso en Ti sólo quiero estar a tu lado y reunirme contigo donde quiera que estés. Dime lo que quieras, cuéntame algo, envíame noticias. Recuérdame, constantemente porque sabes que soy frágil de memoria, que también estás conmigo cuando estoy distraído o cuando estoy durmiendo; recuérdame que escuchas todas las canciones que tarareo, y que te enteras de primera mano de mis pensamientos; recuérdame que te llevo en el alma y en el bolsillo; recuérdame el pacto que hicimos de amarnos hasta el final de cualquiera de los dos, y, sí, ya sé que no siempre lo estoy cumpliendo; recuérdamelo con Tu toque suave, con Tu dulzura de abuela tierna, con Tu mino de madre, con Tu sola presencia. ¡Ay, Dios!
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¡Qué historia la nuestra! Cuántas desatenciones de mi parte has tenido y cuántos momentos he perdido. Te pediría, si me atreviera, que te claves en mis ojos para que te vea de continuo, que Te instales en mi mente y salgas bañando cada pensamiento, que resuene continuamente tu voz en mis adentros diciéndome, siempre, cuánto me amas. Voy a atreverme… Dios mío, todo eso te pido.

CUENTECITO Bayazid era un místico Sufí que llevaba muchos años viviendo en un pueblo. Un día la gente le dijo a Bayazid: “Te hemos estado viendo y oyendo por lo menos durante cinco años. Siempre has estado orando y hablando a Dios. Ahora vemos que nunca hablas, que nunca oras. ¿Por qué ese cambio?, ¿Te has vuelto ateo?, ¿Has perdido tu creencia en lo divino?”. Bayazid se rió y dijo: “Antes hablaba y oraba, ahora Dios ha comenzado a hablarme a mí, así que tengo que estar en silencio y escuchar. Todo el proceso ha cambiado. Ahora no necesito hablar. Él me habla a mí”. CUENTECITO El predicador estaba decidido a arrancarle al Maestro una declaración inequívoca de su creencia en Dios.
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“¿Crees que hay un Dios?”, le preguntó. “Por supuesto que sí”, dijo el Maestro. “¿Y crees que Él lo hizo todo?” “Claro que sí, por supuesto que lo creo”. “¿Y quién hizo a Dios?” “Tú”, dijo el Maestro. El predicador estaba horrorizado. “¿Quieres decir en serio que soy yo quien ha hecho a Dios?”, preguntó. “Al Dios en el que tú piensas y del que tú hablas… sí”, respondió el Maestro con su habitual placidez.

RESUMIENDO Se nos queda tan grande, y tan imposible, intelectualizar acerca de Dios que es mejor no insistir y no seguir por ese camino. A Dios sólo se le puede conocer, o tratar, desde el corazón, desde las emociones, desde las sensaciones… desde algo que no necesita de las palabras para convencer. Es algo que está arraigado y no precisa ni siquiera de tener que decirlo, afirmarlo, gritarlo… es un sentimiento. Es un asunto de fe o de seguridad que no necesita de explicaciones o de justificaciones. Se Le siente, y ya está. Lo paradójico es que uno Le siente dentro, pero Le sigue buscando fuera.

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