EL TIEMPO

El tiempo no es oro, como dice el refrán: el tiempo es vida. (Francisco de Sales) “¿Qué sentido tiene correr cuando se está en el camino equivocado?” (Proverbio) He de invertir tiempo en reflexionar, en pensar, en darme cuenta, en responder a las preguntas que yo me haga y las que la vida me ponga por delante. (Francisco de Sales) “Un minuto que pasa es irrecuperable. Conociendo esto, ¿cómo podemos malgastar tantas horas?”. (Gandhi). Siempre le sobran unos minutos al día para nosotros. (Francisco de Sales) Es bueno invertir el tiempo en lo que llena y realiza, en lo que construye y suma. (Francisco de Sales) Nos metemos demasiadas veces en cosas que no nos interesan, y no nos hacemos las preguntas básicas: ¿es esto lo que quiero?, ¿es imprescindible para mí?, ¿es bueno para mí? (Francisco de Sales) Dentro de un tiempo todo será pasado y nada será tan importante como ahora parece. Todo es relativo y pasajero, menos uno mismo. (Francisco de Sales) ¡Ay, si tuviera tiempo para vivir la vida! (Francisco de Sales) No hay más tiempo que el que uno es capaz de usar. (Francisco de Sales)

Francisco de Sales

EL TIEMPO

El tiempo en la vida no se mide en segundos sino en momentos. Cuando recordamos partes de nuestra vida, recordamos momentos, casi siempre con el añadido de la emoción o sentimiento que nos produjeron. Cuando hacemos un balance de nuestra vida, sopesamos cuántos hubo buenos, y cómo de grandes, y cuántos hubo malos, y cómo nos dañaron. Que el resultado sea positivo nos va a llevar a tasar como buena o mala nuestra vida. Se impone la obligatoriedad de ir construyendo momentos muy especiales, de propiciarlos, de inventarlos, de estar atento a enriquecerlos, de procurarles los más agradables adjetivos, las emociones más satisfactorias y los sentimientos más extraordinarios. Ellos constituirán nuestro pasado, una de las bases de nuestra autoestima, y serán los que darán valor en buena medida al sentido que haya tenido nuestra vida en el mundo. En nuestro propio mundo. Ahora me quiero quejar de la calidad de mi tiempo. La cantidad de tiempo de que dispongo es igual que la de cualquier otra persona: dispongo de las mismas veinticuatro horas, pero hago un mal uso de ellas. Hago un consumo exento de calidad. Tengo aún mucho tiempo para usar, pero mi lamento es por no ser absolutamente consciente de él. Mi protesta

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EL TIEMPO es por no conseguir la intensidad suficiente en cada momento, y no me refiero a su utilidad, a su productividad, sino al sentimiento de cada uno de los momentos. Mi indignación es para conmigo por permitir su marcha intacta, por consentir su paso alado por mi vida como si no formara parte de mi, como si no me perteneciera. El tiempo es tan efímero como yo, o tan interminable como yo. El tiempo no deja huella, como yo, o deja marca y transformación, como puedo hacer yo. El tiempo está ligado a mí: el tiempo soy yo. Si estoy dormido no existe el tiempo. Si estoy a gusto o en paz, no existe el tiempo. Ya sé que las horas no existen, que son solo un invento humano para no llegar en distinto momento al trabajo o a las citas, pero nada más. No existen las horas, ni los días, ni los años, ni el futuro, ni el pasado: sólo hay un presente, sólo hay “ahora” y si no disfruto este “ahora” ningún otro vendrá a reemplazarlo; vendrán otros “ahoras”, pero para ser ellos mismos, no a sustituir a ninguno que haya estado. La calidad del tiempo se consigue estando totalmente en lo que se está haciendo: si ahora estás leyendo esto, pero no lo estas apreciando porque piensas en tu amigo, en el trabajo, en el coche… te has perdido la oportunidad de este momento. Cuando estés con tu amigo, entonces, no pensarás en lo que ahora lees, sino que estarás con él: cuando estés en el trabajo, entonces no pensarás en lo que ahora lees, sino que estarás totalmente en el trabajo.

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EL TIEMPO Hay tiempo para todo lo que es necesario: para llorar, para ser rey y también para ser súbdito; para ser rico, y para ser mendigo; y como hay tiempo para todo, tengo que aprovecharlo todo y disfrutar en cada instante de la grandeza en la que estoy. El tiempo tiene otra gran utilidad, que es la de perderlo. Lo que a veces se denomina “perder el tiempo”, puede ser la mejor forma de “ganarlo”. El tiempo libre deja de ser libre si no se utiliza esa libertad más que para pensar en qué se podía ocupar. A veces, algunas personas tienen un sentido tan extraño del uso del tiempo que lo llenan de cualquier cosa, de cualquier manera, porque piensan que el ocio o la meditación son improductivos, que en ese mismo espacio de tiempo, podrían volver a limpiar el horno, o ver por tercera vez esa película que tanto les gusta. Hay personas que, con premeditación y alevosía, asesinan al tiempo, que es peor que matarlo. Así proveen que a las diez leerán en el periódico y así tienen cubiertos los siguientes noventa minutos; que a las doce se tomarán el aperitivo en el bar del barrio, aun sin ganas, por ocupar el tiempo, por distraer a la rutina; hay personas, que se sientan frente al televisor, como si estuvieran condenados a ello, y ven cuanto les meten por los ojos, se embotan, y luego se van a la cama con la sensación de que les están robando la vida, o exclaman sin enfado: otro día que se ha terminado. Hay personas que para evitar quedarse a solas con ellos mismos, se inventan ocupaciones, dicen que sí a todo lo que les proponen, o desarrollan una hiperactividad inútil.

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EL TIEMPO Incluso los que realmente están ocupados deben saber que siempre le sobran minutos al día para dedicárselos a sí mismo. Vivir no es solamente respirar. Vivir es ser consciente de cada momento, y eso necesita tiempo. En el camino, el buscador debe dedicar todo el tiempo necesario para descubrir los errores que han influido durante su educación, por su familia y la sociedad, y sus propios errores, y quién es; contestar todas esas preguntas que se plantean… todo ello necesita tiempo.

Es necesario el tiempo para que las cosas se vayan aposentando con solidez. Las personas crecen interiormente con el tiempo. Es bueno sentarse de vez en cuando frente a una cuestión que diga… SE PASA EL TIEMPO Y NO… El problema de la sensación de pérdida de tiempo es debido al deseo de llenar la vida de cosas excepcionales; al deseo de ocupar el tiempo con vivencias-situacionesexperiencias especiales; siempre pensamos que podíamos estar haciendo algo mejor. Quizás venga del Ser Interior esa llamada en forma de intranquilidad, para que no nos conformemos con lo más inútil y fácil a la vez. El tiempo es la vida. Cada vez que dejo una cosa para mañana, estoy eliminando la posibilidad de que “eso” llegue a suceder.

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EL TIEMPO Por supuesto que hay excepciones en las que no puedo influenciar; porque me vaya bien a mí, no van a cambiar la programación de televisión, ni van a adelantar el estreno de la próxima película de mi actor favorito. Pero en las cosas que dependen de mí, en las cosas que yo tengo poder de decisión y de acción, no me caben las escusas, y si quiero poner una, seré absolutamente consciente de que es una escusa, y no pretenderé auto engañarme. ¡¡ Qué muerto está quien asesina su tiempo (que es peor que matarlo) con premeditación (inventándose obligaciones, creándose compromisos, llenando el tiempo de vacios ocupados) y alevosía (eso sí: que no aparezca que he sido yo)!! Nos quejamos del tiempo y no nos preocupamos de cuidarlo. Hay que aprender a tomar el tiempo que se necesita para cada cosa, y no más, pero tampoco menos. Yo sé que mi tiempo es lo más válido para mí, porque el tiempo es lo que nunca podré comprar. El tiempo no es tiempo, el tiempo es vida. Y cada uno puede valorar su tiempo al precio que quiera, pero recordando su irrecuperabilidad y la imposibilidad de encontrar más del que nos ha sido destinado. Por favor, no mates tu tiempo. Es mejor descubrir el placer de estar con uno mismo a solas y en silencio; es mejor escuchar lo que el interior quiere contar, es mejor crear la paz y la armonía que necesita el interior para manifestarse.

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EL TIEMPO El error de no disfrutar el tiempo, por lo tanto la vida, está en la prisa que a veces tenemos por vivir toda la vida en el mismo día. Descubre el placer de ordenarlo a tu gusto y conveniencia, y emprende sin demora las cosas que no permiten ser eludidas. Y que sepas que el tiempo te pertenece en exclusiva: eres el Señor del Tiempo.

VISTO DE OTRO MODO ESPERAR: tener esperanza de algo. ESPERANZA: virtud teologal por la que uno espera de Dios los bienes prometidos. Si yo confío en la bondad de Dios, no he de creer que me haya hecho incompleto, imperfecto. Sí puedo admitir que Dios me haya escondido algunas de mis cualidades y me invite al juego de Descubrirme. Sí admito que lo que me falta está dentro, al aguardo de mi búsqueda y del encuentro. Sí admito que algún día seré mas real, y que hoy soy solamente un proyecto. En la confianza de su Amor, Le busco y me busco. Trabajo un poco conmigo, y me termino de modelar para sentirme co-creador. ESPERAR, del diccionario: creer que sucederá una cosa, especialmente si es favorable. Por aquí también confirmo la necesidad de parar sin parar y esperar sin esperar; de la necesidad de no atropellar y atropellarme en el paseo por la vida.

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EL TIEMPO Tengo toda la vida para llegar a la muerte y no he de acelerarla. Los atajos (accidentes, drogas, suicidios…), y perdonarme la ironía, no son buenas muertes. Los Ccaminos que se recorren corriendo no permiten apreciar el paisaje. La iluminación puede ser de dos formas: como el amanecer, que nace lentamente y es primero noche, luego penumbra, y por fin sol y esplendor continuo, o como un flash: que ilumina rápidamente, pero su luz es cegadora y muy breve. El tiempo prepara el cultivo necesario para que tenga posibilidades todo lo que plante en mí. ESPERAR, del diccionario: permanecer donde se cree que acudirá alguien o algo, o que sucederá algo. Si tengo fe (o sea: seguridad y confianza) en la posibilidad de un cambio, tendré que estar disponible y localizable para que se vaya efectuando. Por eso habré de confiar en la sabiduría oriental que habla de “estar disponible y DEJARSE ENCONTRAR POR DIOS”, no vaya a ser que cuando venga a mi encuentro yo esté por ahí, y Él tenga que marcharse sin que ambos podamos disfrutar tan gran placer. Por lo tanto, se necesita un tiempo de búsqueda y un tiempo de espera. Hemos de encontrar el equilibrio, cuándo búsqueda y cuándo espera; eso es complicado, salvo que… ¿y la búsqueda en la espera? ESPERAR, del diccionario: ser inminente una cosa. Los que llevan más tiempo en la búsqueda saben que lo más rápido y más sensato es la espera consciente. No el consumo de tiempo, no la vaguería desordenada, sí la espera sensata; sí la espera en alerta, porque en cualquier momento puede suceder. ESPERA, del diccionario: facultad de saberse contener, de no proceder de ligero.
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EL TIEMPO De lo que se deduce que la espera es una cualidad, que esperar evita cometer algunas “ligerezas”, que es mala consejera la impaciencia, que lo que hacemos urgentemente no siempre tiene urgencia, y que la velocidad solo es buena para las carreras. Hacer o no hacer es la duda… ¿Y si a algunas cosas les permitimos que se hagan ellas?

REFLEXIONES PETULANTES Debemos ser absolutamente conscientes de que el tiempo es irrepetible e irrecuperable. No hay concepto más dolorosamente equivocado que el de “matar el tiempo”. No ser conscientes de que estamos viviendo cada instante nos puede pasar factura al final de nuestros días, cuando ya sintamos de un modo innegable e irremediable que perdimos el tiempo.

DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL Copio literalmente una parte de un libro de Jacques Castermane, titulado Las lecciones de Dürckheim: “Dice Castermane: tengo a menudo la impresión de estar perdiendo el tiempo. Hace tres meses que estoy en Rütte y, si estoy aquí, es para trabajar sobre mí mismo, para hacer ejercicios, para leer sus libros. ¡Pero también hay que comer! Las tiendas más cercanas están a tres kilómetros de aquí. Ya sea en la carnicería, en el supermercado o en la droguería, siempre están llenos de gente y hay que esperar a que nos atiendan, hay que esperar en las cajas… Verdaderamente, tengo la impresión de estar perdiendo el tiempo. Cuando pienso en la cantidad de páginas de sus libros que podía leer en ese tiempo perdido… Contesta Dürckheim: ¡Esto sí es interesante!, ¡He aquí el origen de esa materia explosiva va de la que usted está lleno! Puedo comprender que esté usted invadido por esa
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EL TIEMPO preocupación de aprovechar el tiempo que pasa en Rütte, y de aprovecharlo para trabajar sobre usted mismo. Pero al mismo tiempo debo decirle que usted aún no ha comprendido nada del trabajo que hacemos aquí. Guarde mis libros en un armario, ciérrelo con llave y… pierda la llave. Porque lo primero que se necesita en el Camino es reconocer la Ley del tiempo libre. Hay que crear las condiciones que permitan que la coincidencia de lo profundo se despierte. Y esto exige dos cosas: trabajar y dejar actuar al interior. Así es como la meditación en silencio parece una pérdida de tiempo para quien todavía no comprende nada, hasta tal punto que a veces dice que sería mejor leer un buen libro durante esos cincuenta minutos. Pero se trata de prolongar la actitud interior a la que podemos abrirnos en el curso de la meditación, es decir, intentar desarrollar el oído interior a lo largo de todo el día. Hay aquí la misma diferencia de actitud que separa a quien escucha la música para oírla, y a quien la escucha para reconocer el nombre del compositor o del director de orquesta. Pregunta Castermane: ¿Quiere usted decir que, por el momento, es mejor que yo no haga nada antes que hacer cualquier cosa sin esta actitud interior diferente? Y le contesta Dürckheim: es necesario que sepa usted que yo aún tengo todos los días el mismo sentimiento que usted experimenta. Siempre hay cartas a las que debo responder, debo releer las notas sobre el libro que estoy escribiendo, etc… Cada uno de nosotros se encuentra todos los días en esta tensión entre dos exigencias: nuestro deber frente al mundo y nuestro deber frente al Ser. Pero cada vez me doy más cuenta de que, en la medida que soy capaz de no soltar el hilo de oro que me une al Ser, estoy autorizado a trabaja en el plano existencial”.

CUENTECITO Cuando un discípulo manifestó su intención de hacerse predicador, el Maestro no quiso ni oír hablar de aquello. Se limitó a decirle: “Espera. Aún no estás preparado”:

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EL TIEMPO Pasó un año; luego, dos, cinco años, diez… y el Maestro seguía en la misma actitud. Un día, finalmente, el discípulo le dijo: “¿No podría hacer algún pequeño bien, aunque todavía no esté preparado?” Y el Maestro le respondió: “¿Qué eficacia tendría un cazador que se empeñara en disparar antes de cargar el arma?”.

RESUMIENDO Es imprescindible tomar conciencia del tiempo y saber administrarlo correctamente. Uno de los mayores sufrimientos cuando lleguemos a una edad avanzada será que perdimos el tiempo, y que es irrecuperable. Los asuntos personales y espirituales requieren tiempo: tiempo de atención y dedicación, tiempo de aposentarse, tiempo de espera para que suceda lo que tiene que suceder, tiempo de silencio para escucharse a sí mismo… No derrochar el tiempo: el tiempo es insustituible, irrepetible e irrecuperable. Llamamos tiempo a lo que debiéramos llamar vida. No perdemos el tiempo: perdemos la vida.

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