LA DIGNIDAD PERSONAL

“Si hay algo que merece la pena por encima de las demás cosas, es preservar la dignidad personal.” “La dignidad es el respeto que una persona tiene de sí misma y quien la tiene no puede hacer nada que lo vuelva despreciable a sus propios ojos.” (Concepción Arenal)

La defensa del honor, y la consideración por y hacia uno mismo, comienza por defender y proclamar una situación irrenunciable al respeto ajeno y el auto-respeto propio. Podemos llamar dignidad personal a los principios que uno tiene como normas propias y derechos, y también a la defensa de los mismos, a la integridad, y a la consideración y el respeto que toda persona requiere y merece. Uno debe emplear un orgullo equilibrado de sí mismo, merecido a lo largo de su experiencia en la vida, conquistado con los actos y hechos de su vida. Y cualquier acto de auto-afirmación para defenderla es digno, y es prueba de una dignidad equilibrada. Por nobleza y honradez, uno ha de alcanzar en el mundo un puesto que sea intachable, y luego ha de defenderlo con las únicas fuerzas de su honestidad y la aseveración cuando sea preciso defenderla. La obediencia a la dignidad personal requiere de toda nuestra autoestima, del amor propio, y del convencimiento de que tenemos que defender, por encima de cualquier cosa, lo que somos, lo que queremos Francisco de Sales

LA DIGNIDAD PERSONAL seguir siendo, y ese reducto inviolable donde se asienta nuestro espíritu personal.

DESDE UN PUNTO DE VISTA MÁS ESPIRITUAL No prestamos una atención suficiente a defender nuestra dignidad cuando es atacada, ni dedicamos la atención que requiere situarla en el pedestal de las cosas importantes que tenemos que proteger, ni la valoramos en su justa medida. Si hay algo que tenemos que preservar, honrar y hacer que los demás respeten y honren, es la dignidad personal. Si hay algo que es nuestro tesoro, es nuestra valía como seres humanos, lo puro, lo respetable, lo digno, lo intachable, es la dignidad personal. Es un sello de distinción que Dios nos otorga. Algo que merece consideración y devoción y cuidado. Es el máximo respeto que nos merecemos y hemos de exigir.

RESUMIENDO Es una de las cosas más valiosas que tenemos: la posibilidad de sentirnos dignos. Es algo en lo que nos hemos de mostrar irreductibles: en la defensa de nuestra dignidad. Es lo más decente que hay en nosotros y lo que debemos mantener intachable e inmaculado.

Francisco de Sales