LA MENTIRA

“Las mentiras más devastadoras no son las que decimos: son las que vivimos”. (Anónimo) “Un vaso medio vacío de vino es también uno medio lleno, pero una mentira a medias, de ningún modo es una media verdad.” (Jean Cocteau)

No voy a escribir sobre las mentiras piadosas, esas que no afectan a nada importante, que son mentirijillas de apuro, o de pequeño favor, casi educacionales (qué coche más bonito, te sienta bien ese vestido, esta comida está muy rica…) que, aunque tampoco debieran decirse y podrían cambiarse por un modo adecuado de decirlo, en alguna ocasiones nos encontramos en el compromiso casi obligatorio de decirlas. EL QUE NO ES ÉL Voy a escribir sobre la mentira que uno se inventa porque le gusta más que su propia situación real, y la cambia aunque ello conlleve prolongar más la falsa realidad. Mentir… ¿para qué? Esta sería la pregunta de partida en una sincera reflexión acerca de lo que el mentiroso hace. ¿Para qué? Y se juntará con un montón de mentirosas justificaciones, o con un vacío que no será capaz de darle ni una sola razón para hacerlo. El que miente, miente y ya está. Ni siquiera él sabe dar una explicación convincente de por qué lo hace. Francisco de Sales

LA MENTIRA Sin saber cómo ni cuándo, ha desarrollado un Yo Ideal más exagerado de lo habitual, y se lo ha creído. Se ha dado cuenta en algún momento, sin saber cómo ni cuándo, de que su realidad vale poco y se halla muy lejos de lo que desearía, y la única forma de encontrar una justificación a su vida, es inventarse una vida distinta de la que tiene de verdad. Empieza por engañar a los demás presentándose como alguien especial: se atribuye cualidades, o posesiones, o vivencias… que no coinciden con la realidad. Acaba engañándose a sí mismo y creyéndose todas sus mentiras. Vive en un mundo cogido con alfileres, es descubierto en muchas ocasiones porque es difícil engañar a todos y siempre, y en algunos momentos de sincera lucidez se da cuenta de lo que hace, pero también reconoce que tiene que seguir de ese modo porque le falta la sinceridad de reconocerse como es, y cree que ya no puede echar marcha atrás y empezar de nuevo y de cero.

ATENCIÓN: Mentir no es sólo mentir: es mentirse.

MIS PENSAMIENTOS Vivo en una mentira cuando cambio la realidad de mi experiencia o la verdad de mi Ser.

Francisco de Sales

LA MENTIRA

Vivo una mentira cuando finjo un amor que no siento, cuando simulo una indiferencia que no siento, cuando pretendo mostrar que soy más de lo que realmente soy, cuando me muestro como indefenso y en realidad soy manipulador, cuando me río y lo que deseo es llorar, cuando estoy innecesariamente con gente que no me gusta, cuando soy menos amable con la gente que digo amar, cuando me adhiero falsamente a ciertas afirmaciones porque es lo que esperan de mí, cuando finjo modestia y cuando finjo arrogancia, cuando permito que mi silencio implique asentimiento con respecto a convicciones que no comparto, cuando hago lo que no quiero hacer, cuando digo lo que no quiero decir, cuando pisoteo mis principios por quedar bien, cuando no me permito expresar mis sentimientos y mis emociones, cuando me reprimo un abrazo o una expresión de amor, cuando me niego tres veces a mí mismo… miento cuando no estoy siendo Yo, cuando no me estoy mostrando como Yo, cuando no permito manifestarse a mi Yo. Miento cuando no hay una coherencia entre el Yo interior y el yo que muestro al prójimo. Si elijo falsear la realidad de mi persona lo hago porque considero inaceptable el que realmente soy. Mi castigo entonces es atravesar la vida con la sensación de estar siendo un impostor, y ello conlleva implícita la angustia de preguntarme continuamente cuándo me descubrirán. El pecado más importante de vivir en la mentira es que rechazo a Mí Mismo. Mi honestidad debe ser respetar la diferencia entre lo real y lo irreal, y no buscar la adquisición de valores y principios mediante el falseamiento de la realidad, ni la consecución de objetivos pretendiendo que la verdad sea distinta de lo que es. En realidad, el fraude es contra Mí Mismo.
Francisco de Sales

LA MENTIRA

De poco me sirve el mísero consuelo de decir que me han educado en la enseñanza de que hay veces que es mejor una mentira, y que estoy acostumbrado a escuchar muchas mentiras: sobre el sexo, los sentimientos o las cosas que nos ocultamos… Parece ser que hubiera que aceptar la mentira como algo normal, es decir, a aceptar la mentira como un elemento indisoluble de la vida, pero si me entrego a esta forma de sacrificio mental, si adjudico más valor a lo que creen los otros que a lo que yo sé que es cierto, si valoro más llevarme bien con el grupo que Ser, no alcanzaré la autenticidad. Para alcanzarla son necesarios el coraje y la independencia. Para ser auténtico, ser Uno Mismo, sólo ha de importar no engañarme. No es importante lo que digan o piensen los demás; sólo ha de servirme mi propia paz, la que nace del respeto a Mí Mismo por la sinceridad de cada acto. Si vivo así, como no siento miedo de ser quien soy, viviré más auténticamente, aunque despierte la envidia o la admiración de quienes siguen atados a sus convicciones.

TRABAJA TÚ
¿Quién soy de verdad, sin mentiras? ¿Me duele mucho reconocer cuánto de mentira hay en mí? ¿Deseo ser muy sincero conmigo mismo? ¿Qué pasaría si fuera del todo sincero en todo momento?

RESUMIENDO La mentira no tiene cabida en la vida cotidiana, porque no es ética ni honrada, pero aún menos en el Ccamino espiritual, ya que en Francisco de Sales

LA MENTIRA éste lo que se busca es la Verdad. No se puede buscar la Verdad desde la mentira.

Francisco de Sales