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LA SOMBRA

Lo malo no es la sombra, sino el desconocimiento de la sombra.

Aceptar la sombra, que es imprescindible, es aceptar al "ser inferior"


que habita en nuestro interior.

De Wikipedia: “La Sombra es uno de los arquetipos principales de lo


inconsciente colectivo, según dice la psicología analítica de Jung.
Su autor utilizó este término de dos modos diferentes:
Por un lado, se puede definir como la totalidad de lo inconsciente. Del mismo
modo que Freud define inicialmente el inconsciente como todo aquello que
cae fuera de la consciencia, Jung mantiene el mismo postulado adaptándolo
a su propio corpus teórico, en el que el inconsciente tiene, además de la
dimensión personal, otra que pertenece al inconsciente colectivo.
En segunda instancia, Sombra designa al aspecto inconsciente de la
personalidad, caracterizado por rasgos y actitudes que el Yo consciente no
reconoce como propios.”

Al margen de lo que diga la definición que da la


psicología, en una interpretación más común y utilizada,
es aquello oculto que nos persigue con su oscuridad en la
que lleva incluidas todas aquellas cosas de las que nos
avergonzamos, los secretos que no querríamos jamás que
se supiesen, el instinto animal reprimido, la parte más
salvaje y rompedora, lo renegado, e incluso un pequeño
delincuente o asesino de quien estamos escandalizados.
A todo lo desconocido, incluso a lo positivo, le llamamos
sombra, que es lo mismo que llamarlo inconsciente, sólo
que sombra parece que lleva una carga negativa, y se
quiere repudiar.

Francisco de Sales
LA SOMBRA

Últimamente se está hablando mucho de la sombra,


refiriéndonos a ella como si todos supiéramos
exactamente qué es, y hay un desconocimiento amplio de
ella.
Dado que la situamos en el lado subconsciente, o en el
inconsciente, y que ahí cabe casi todo lo que queramos
meter, despachamos la descripción de la sombra
diciendo, más o menos, que es el lado desconocido de
nosotros que se opone a nuestra integridad moral, que es
la parte más salvaje y rompedora, que es el instinto
animal reprimido que sale en los momentos más
inesperados, y cualquier otra que se asemeje a las
anteriores. Y renegamos de ella.
La vemos sólo como algo negativo.
Yo creo que no hay una sombra, sino que hay muchísimas
sombras. Yo creo que cada acto, cada pensamiento, cada
sentimiento tiene su propia sombra.
Que es más oscura-oculta o más clara, en función de que
la conozcamos o no. Esto nos lleva a la ley de la polaridad
para poder explicarlo mejor.
Todos hemos oído hablar de que todas las cosas tienen
su opuesto, que hay blanco y negro, masculino y femenino,
bueno y malo… y todos sabemos que, siempre, hay un
punto medio, un lugar que es equidistante y equilibrado
entre los extremos (no necesariamente armonioso, ni
perfecto); se supone también que si se conoce el punto
central es porque se conocen ambos extremos, y eso es
mucho suponer; se supone que el punto central sería el
lugar idóneo para estar, y eso es mucho suponer; se
supone que el punto medio no es un lugar ni geométrica,

Francisco de Sales
LA SOMBRA

ni geográfica, ni matemáticamente exacto, sino que es


una banda más o menos amplia en la uno se mueve con
soltura, y esto si se aproxima a la realidad, porque es en
ese espacio donde uno puede estar bien, y en el que se
debe instalar para poder acercarse a cualquiera de los
extremos cuando alguna circunstancia así lo requiera.
No hay normas absolutas, que valgan para toda la
humanidad en este aspecto.
Decimos que hay que conocer el frío para después, por
comparación con ese conocimiento, saber lo que es el
calor. Sabemos que la mezcla de lo frío y lo caliente
produce lo templado, que es tan variable como los
diferentes porcentajes de ambos en su mezcla. Sabemos
que no siempre gustan las cosas calientes (helados,
bebidas en verano…) ni frías (playa, sopas…), pero
tampoco gustan siempre templadas.
Si lo trasladamos a nosotros, vemos que no podemos ser
fríos en una relación amorosa, ni cálidos frente a alguien
que nos ha hecho mucho daño, ni templados en un gran
abrazo. Tenemos extremos, tenemos que conocerlos, y
tenemos que saber utilizarlos.
Podríamos llamar sombra a esas facetas nuestras
desconocidas, a esas reacciones que no entendemos, a
esos pensamientos tan graves que no queremos aceptar
como propios, a esos deseos que llamamos aberrantes o
impuros y que siempre callamos y ocultamos, a esa
intuición en la que no confiamos, a ese odio que tenemos
reprimido, a todas esas cosas que desconocemos o no
queremos averiguar, en contraposición a las que sí

Francisco de Sales
LA SOMBRA

mostramos porque sí nos gustan y sí las permitimos que


brillen a la luz.
A las que quedan tapadas por éstas, las llamamos sombra.
Cuando estamos con una persona, sólo la vemos a ella,
aunque sabemos que, en alguna parte, unida a ella,
siempre inseparable y sin poder negarla, está su sombra.
Para mí, es una sombra todo lo que permanece escondido
y desconocido.
De ahí la necesidad de Descubrir todo lo que hay en
nosotros, lo más sublime y lo más rastrero, lo más
esperanzador y lo más dramático, lo más elevado y todas
las miserias, porque la sombra deja de ser sombra
cuando la sacamos a la luz.
Todos somos la suma de las cosas que nos agradan y sus
sombras correspondientes. Todos somos, aunque no nos
guste, Dios, la puta, el pobre, el tirano, la charlatana, el
inseguro, la bella y el demonio. Todos somos así, y así
estamos hechos. Todos tenemos el honorable derecho de
ir Descubriendo tanto las facetas agradables como
aquellas de las que renegamos, aceptando que en este
momento están en nosotros y somos nosotros, y
aceptando que en este momento somos lo que somos y no
lo que nos gustaría ser.

REFLEXIONES PETULANTES

¿Producimos nosotros nuestra sombra?


Yo diría que sí.

Francisco de Sales
LA SOMBRA

Diría que hay una parte que viene implícita en nuestra


naturaleza, la parte correspondiente a lo inconsciente
colectivo; que hay otra parte que nos la endosan nuestros
educadores, y que además es el contenedor en el que
escondemos las facetas nuestras que no nos gustan.
Ahí metemos todo aquello de lo que renegamos, lo que
sabemos que no está bien pero no resolvemos, las partes
que nos parece que no se deben mostrar a todo el mundo,
el malhechor, y el tirano, y el innoble…
Mayor negación y mayor desconocimiento igual a mayor
sombra.
Nosotros vamos creando un personaje oscuro con las
partes a las que no hemos sacado brillo, haciendo con ello
un proscrito al que condenamos a perpetuidad a una
cárcel-sombra en la que deseamos se convierta en olvido.
Si vamos aceptando todas nuestras partes y las
incorporamos a la vida, a lo cotidiano, no engordaremos la
sombra.

RESUMIENDO
La sombra es inherente al ser humano. Negarla no sólo no ayuda
sino que obstaculiza el desarrollo normal de la persona. Es
obligatorio responsabilizarse de ella, reconocerla, aceptarla, y
hacer todo lo necesario para que no nos perjudique en el Ccamino
del Descubrimiento.

Francisco de Sales