You are on page 1of 4

LAS ILUSIONES

La realidad es la única verdad, el resto son ilusiones.

“Una ilusión eterna, o por lo menos que renace a menudo en el alma humana,
está muy cerca de ser una realidad.”
(André Maurois)

“El alma tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene.”
(Víctor Hugo)

“Perder una ilusión, hiere. Perderlas todas, mata.”
(José Narosky)

“Nuestras ilusiones no tienen límites; probamos mil veces la amargura del
cáliz y, sin embargo, volvemos a arrimar nuestros labios a su borde.”
(René de Chateaubriand)

“Convierte tus ilusiones en metas, y tu vida tendrá sentido.”
(Anónimo)

“Nunca frenes tus ilusiones, sólo recuerda que vives
en un mundo de seres humanos.”
(Anónimo)

Si uno se empieza a preguntarse quién soy, es que tiene
necesidad de reconocer sus ilusiones, ya que una parte
nuestra está creada y sustentada sobre ilusiones, y eso,
que puede ser tan gratificante y tan bello en ciertos
casos, si no se conoce bien se convierte en un peligro.
La ilusión no tiene nada de realidad: está basada en una
ficticia situación que se puede deber a un engaño de los
sentidos, o una sugerencia de la imaginación, o una
esperanza necesaria para seguir creyendo en que algo va

Francisco de Sales
LAS ILUSIONES

a mejorar, pero no tiene entre sus ingredientes nada de
realidad. Puede llegar a serlo, pero aún no lo es.
La ilusión conlleva el enorme riesgo de no llegar a
realizarse y convertirse por tanto en frustración, porque
en la ilusión siempre hay componentes externos, que no
siempre controlamos, y pueden fallar.
Las ilusiones suelen nacer en momentos de alocada
euforia, donde nos da por diseñar planes que no tienen
todas las oportunidades de llegar a ser posibles, o nacen
en momentos rosas en que queremos un lo que sea, o que
nos gustaría conseguir alguna cosa. Ponemos en ello la
ilusión, algo tan frágil y con tan poca ayuda exterior, y
esperamos que se cumpla.
Otras ilusiones nacen de la necesidad de presuponer algo
mejor o distinto para el futuro, porque las cosas nos van
muy mal o porque desconocemos que no todos los sueños
son posibles.
Nos auto-engañamos, muchas veces sin saberlo, y
esperamos que algo tan endeble como la suerte nos ayude
en la consecución del utópico ideal imaginado.
Creamos constantemente ilusiones, y en ese crearlas y
creer en ellas vamos dando tumbos.
Ya ves que lo pinto como algo negativo del todo, pero
también lleva en sus intenciones cosas muy buenas, sólo
que casi nunca se cumplen.
Por eso, no puedes olvidar que algunos de sus factores
son externos, y como no dependen de ti pueden
frustrarse. Si, por ejemplo, yo me hago ilusiones de que
me van a ascender en mi puesto de trabajo, si es que el
jefe es justo, o si valora mis capacidades, o si yo insisto
en la solicitud, sigo desarrollando, como en el cuento de

Francisco de Sales
LAS ILUSIONES

la lechera, lo que pasará después, y me veo con más
sueldo, con el que podría comprar más cosas, una casa
nueva más grande, otro coche mejor, y me veo con más
prestigio personal y social, debido al nuevo cargo, y
sueño con todo ello como algo que va a suceder… y luego
no sucede… entonces me siento peor que antes de
empezar con la ilusión, porque ahora he saboreado otras
posibilidades y veo que no puedo conseguirlas. Decepción
inmediata y depresión a la vista.

Hay que tener ilusiones, de las buenas y con posibilidades
de realización, porque alientan a seguir adelante
animosos, y a fomentar la esperanza, y a esforzarse por
mejorar; pero hay que conocer, para desterrarlas, las
ilusiones que tienen nulas posibilidades de realizarse, y
las que impliquen perjudicar a otras personas.

Es una ilusión falsa creer que para ser feliz necesitas a
una persona, un objeto, una circunstancia… esta creencia
se basa en la idea que nos han inculcado de que debemos
ser felices teniendo unas cosas, sufrir con ciertas cosas
o ciertas carencias, y que no podemos vivir sin otras.
Se puede elegir entre tener o no tener ese
condicionamiento; se puede ver con claridad que se puede
estar sin tener algo, y es fácil vivir sin ello.

Las ilusiones malas se desmontan fácilmente: sólo hay
que mirarlas cara a cara y decirles que las hemos
descubierto, que no nos pueden engañar, que son humo,
espejismo, utopías… se debe vivir con la verdad y se

Francisco de Sales
LAS ILUSIONES

puede vivir sin ellas. De ese modo, esas ilusiones dejan
de serlo.

SECCIÓN GRATIS:
¿Cuánto hay de ilusiones imposibles en este momento en mi
vida?
¿Qué soy de verdad, de fachada, de ilusión…?
¿Cuánto de mi presente se debe a lo que no hice porque confié
en una ilusión?
¿Qué ganaré si dejo de vivir de ilusiones y empiezo a ser de
verdad?

RESUMIENDO
Las ilusiones posibles son buenas; dan ánimo, esperanza,
ilusión… las ilusiones imposibles son infernales;
desaniman, desesperanzan, quitan las ganas de seguir
teniendo más, cercenan la confianza en el porvenir y en
que le pasen cosas buenas a uno, inician un monólogo de
reproches y castigos…
Hay que ser realistas con las ilusiones. Aunque parezca
una contradicción.

Francisco de Sales

Related Interests