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LOS APEGOS

No tenemos apegos, ni miedos… ¡¡ellos nos tienen a nosotros!!

A veces sentimos la necesidad de apegarnos a algo conocido,


sin querer soltarnos por nada,
aunque estemos seguros de que tiene que haber algo mejor.
Aún seguirían los pájaros en sus nidos
si no se desapegaran un día y se lanzaran a volar.

“Los apegos se producen porque nos da miedo perder el motivo del apego.”

“La felicidad no consiste en la satisfacción del deseo. Satisfacer


el deseo no nos libera de él, sino que engendra un
nuevo deseo de que vuelva a repetirse la experiencia placentera.”
(Tony de Mello)

“El apego a la vida estropea la vida.”


(Tony de Mello)

El apego es un deseo estéril que no conduce a nada.

Apegarse y aferrarse no aportan nada positivo. El niño que se aferra


desesperadamente y con toda su fuerza a un globo, lo explota.
El juego es dejarlo libre, o sentirse unido a él simplemente por un hilo.

Uno de los pilares sólidos del sufrimiento humano son los


apegos.
Los apegos son solamente ideas, fantasías sin entidad,
sin existencia real, que hacen tener una relación de
dependencia con respecto a una persona, una situación, o
una cosa… que es el motivo de ese apego.
Nacen en un momento que tiene algo de especial, porque
creemos que si pudiéramos hacerlo de nuevo, con los
mismos ingredientes que lo han formado, se podría
repetir.

Francisco de Sales
LOS APEGOS

Pero eso es poner en poder de algo ajeno a mí la


capacidad de que yo disfrute o sea feliz.
Son equivalentes a “no puedo vivir sin…”, lo que es un
error y un atentado contra nuestra propia libertad y
felicidad.
Se equipara la felicidad a conseguir el motivo del apego,
y la felicidad es, precisamente, la ausencia de apegos.

Los apegos, que al principio producen placer, después


sólo producen ansiedad, sufrimiento y falta de libertad.
Porque la realidad es distinta de lo que vemos cuando
estamos apegados: la realidad es que estar apegado crea
dolorosas ataduras; en cambio, sentirse unido, que es lo
correcto, produce libertad e individualidad.
Y además, en el caso de los apegos a las personas, les
estamos impidiendo su libertad y su desarrollo.

Los problemas para dejarlos son muy evidentes: la


incapacidad que sentimos de renunciar al motivo del
apego y, al mismo tiempo, el miedo a renunciar a él,
porque existe la posibilidad de perder el motivo y
quedarse sin algo a lo que “apegarse”. Esa libertad da
miedo. Esa libertad conlleva responsabilidad.

Otra de las dificultades es que no se tiene control sobre


el apego. Él impone, controla (más bien, descontrola), él
es el centro, el poder, la atadura.
Y lo dramático, y lo bueno al mismo tiempo, de los apegos
es que son nada, no tienen entidad, sólo existen en
nuestra imaginación.

Francisco de Sales
LOS APEGOS

Cuando crees que has perdido todo, sólo has perdido los
apegos.

Para comenzar a liberarse de los apegos, uno ha de tomar


el control de su vida y sus decisiones, y deshacerse de su
dictadura.
¿Cómo evitarlos? permitiendo que todo pase sin
aferrarse, disfrutándolo con total intensidad, con toda la
consciencia, que no quede la sensación de no haberlo
disfrutado o vivido plenamente. Lo que se vive, que sea
desde el fondo, en su totalidad, dejándose impregnar o
embobar por ello, como cuando éramos niños y las cosas
nos asombraban porque no las vivíamos desde el adulto
excesivamente racional que no permite que el asombro le
invada; como cuando íbamos al Circo y todo era magia y
maravilla. En aquellos momentos estábamos íntegramente
en el Circo, siendo nosotros totalmente, receptivos, y con
toda nuestra atención puesta exclusivamente en el
momento, avaros de que no se escapara nada, viviéndolo
plenamente; ahora nuestro interior no nos reclama nada
de aquellas experiencias (si acaso, la nostalgia) porque no
tiene motivo para la reclamación, ya que no siente que le
falte algo.
¿Cómo evitarlos? sabiendo que cada cosa es ella misma, y
que nada nos pertenece. Sabiendo que los apegos son los
frenos de la libertad, y la libertad es el motivo de la
búsqueda. Sabiendo que puedo y debo reconocer de los
apegos que los quiero… me gustan… los deseo… pero
también puedo vivir sin ellos. Y es lo que voy a hacer.

Francisco de Sales
LOS APEGOS

Viviendo en la no-dependencia de las cosas ni de la gente.


Si tengo, bien; si no tengo, bien.
No puedo vivir sin eso o no puedo vivir sin ti, son
obstáculos para la felicidad.
Este es el mejor modo: se trata es de no hacer ningún
esfuerzo para desapegarse, no ir contra corriente, no
sacrificios ni firmes propósitos tambaleantes. No se
arregla así. Sólo hay que verlos como realmente son.
Despojarlos de los valores que les hemos añadido y las
esperanzas que hemos puesto. Caer en la cuenta de que
son apegos. Saber que lo que nos aportan, a la larga es
contraproducente y menos valioso que el daño que
conllevan. Darse cuenta de lo que son, y dejarlos diluirse
para escapar de su tiranía.

Hay que practicar en la vía del amor la vía del desapego.


¿Amar?, por supuesto. Con total intensidad, con toda la
fuerza que se produzca. Pero amar en libertad y con
libertad, sin pretender recrear las situaciones
artificialmente, sin perderse el momento de la vivencia
pensando en que se va a terminar. Tener muy claro que el
desapego no es el desamor.

Hay muchos apegos más de los que nos podemos imaginar.


Algunos de ellos son tan sutiles, o se mimetizan tan bien,
que puede pasar desapercibidos.
Desde los afectos a las personas o las cosas, hasta los
deseos y los propios instintos; desde la pereza hasta las
rutinas, desde las tradiciones hasta los modelos o
personajes que usamos.

Francisco de Sales
LOS APEGOS

Son la venda que nos impide ver más allá.


Los apegos demuestra una falta de miras ecuánimes y
elevadas. Son un freno imperdonable, porque solamente
depende de nosotros ponerlos en su sitio y escapar de su
dictadura y su atadura.
La vida nos incita a crecer en todos los sentidos y el
estancamiento es un error.
Depender de los apegos, y la sensación que conllevan, es
una traición a nuestros principios.

VISTO DE OTRO MODO


(basado en ideas de Roberto Assigioli)
Cuando uno intenta iniciar el ascenso se da cuenta de lo numerosos
y tenaces que son los apegos.
Hay dos clases de apegos:
ACTIVOS: instintos, pasiones, deseos y afectos que nos atan a otras
personas o a cosas, y que absorben energía, que exigen tiempo,
cuidados y consideración, y que distraen de múltiples formas nuestra
atención de la elevada meta a la que aspiramos.
PASIVOS: inercia, pereza física y moral, la “pesadez” que inmoviliza
por lo bajo; cualquier tipo de rutina, de hábitos, de tradición, de
costumbres, o de “moldes” en los que nos refugiamos para obviar
nuestro ascenso.
Todo apego constituye un error que se opone a las leyes de la vida,
pero no sólo cuando son del tipo inferior o negativo, sino también
cuando se pueden calificar de “buenos”. Casi son peores estos
últimos, porque tienen una aparente “justificación”.
Lograr desapegarse significa haber conquistado la más elevada de
todas las libertades.

MÉTODOS POR LOS QUE SE PRODUCE EL DESAPEGO:

Método del desgarro:

Francisco de Sales
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A menudo la vida nos lo impone, desarraigándonos de un modo u


otro de las personas o cosas a las cuales estamos apegados. Es la
forma más rápida y radical, pero también la más dolorosa ya que
puede suscitar graves reacciones. Pero tras un período de tempestad
emotiva, durante el cual poca ayuda se puede prestar, la persona
supera por sí misma esta etapa y sale de ella más madura y
reforzada.

Método de la transmutación:
Se transforman los apegos por medio de la sublimación de las
energías emotivas que los determinaban, y mediante la ampliación y la
substitución de los objetos hacia los cuales se dirigía. Es la forma
más gradual y armónica, y al final conduce a los mismos resultados.
La transmutación más importante y que se presenta con mayor
frecuencia es la sublimación del amor pasional y emotivo en amor
espiritual.
El amor pasional es posesivo, exigente, acaparador, exclusivo y
celoso. El amor espiritual es generoso y resplandeciente. Quien ama
espiritualmente, permanece libre y da libertad.

Método de la desdramatización y el humor:


Muchas personas están excesivamente apegadas porque suelen tomarse
la vida, las situaciones o las personas con excesiva seriedad.
Debemos interpretar nuestra parte en esta vida de la mejor forma
posible, pero sin llegar a identificarnos del todo con el personaje. No
todo es tan trascendental como queremos suponer y no todo es tan
dramático como lo vivimos.
El humorismo, en su vertiente mejor y más elevada, es un arte
valiosísimo para desdramatizar la vida: implica comprensión, simpatía y
compasión desinteresada.
El arte de vivir consiste en saber alternar oportunamente los distintos
elementos y actitudes.

Método de la independencia interior y de la autonomía espiritual:


Muchos de nuestros apegos son fruto de una sensación de
dependencia hacia los demás, a la necesidad, real o ficticia, de apoyo
o ayuda. Muchos creen –y lo temen- que no saben valerse por sí

Francisco de Sales
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mismos y están seguros de perderse si no se apoyan o amparan en


los demás.
Para librarse de este tipo de apegos, que nos limitan y esclavizan, es
necesario tener fe en las poderosas energías latentes en el alma de
los humanos, y presentes en todos. Es preciso reafirmar nuestra
verdadera naturaleza espiritual haciendo una llamada a nuestro
verdadero Ser, a nuestro Yo Superior y Espiritual. Esto es lo que se
llama estar en comunión con la Suprema Realidad Espiritual, y en ella
encontraremos toda la luz, toda la fuerza y toda la ayuda que
necesitemos.

SOLUCIONES O SUGERENCIAS
La más tajante y dolorosa viene impuesta del exterior.
Sucede, por ejemplo, cuando fallece un ser querido al
que estábamos apegados. En teoría, desaparece el
apego al desaparecer el motivo del apego, pero puede
suceder que si no comprendemos que la muerte
forma parte de la vida y es el fin de un proceso, nos
apeguemos a su recuerdo, y entonces no habremos
adelantado nada.

En otros casos, consiste en cambiar el motivo de


apego por otro de superior espiritualidad, que siempre
será más beneficioso para el Uno Mismo. Por ejemplo,
el amor pasional (posesivo, exigente, egoísta,
exclusivo y celoso) se puede cambiar por el amor
espiritual (dadivoso, radiante, que permite sentirse
libre y dar libertad)

Otro más: muchas personas se toman la vida y sus


asuntos demasiado en serio, y llegan a apegarse a ese
modo de ser y vivir.
La vida es una representación teatral y no somos más
que personajes interpretando el papel que nos ha

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tocado. Si fuésemos capaces de desdramatizarlo todo,


de ser conscientes viéndolo desde la desapegada
distancia de que la obra es una comedia y no una
tragedia, viviríamos mucho más tranquilamente, con
menos tensión y sufrimiento acumulado, sabiendo
que nada es un asunto personal, que se puede vivir
de un modo más relajado, implicándose menos en los
asuntos que nos hacen desatender la vida real.
En cualquier vida podemos encontrar momentos
serios, duros, y dolorosos, que muchas veces son
inevitables, pero también vamos a encontrar
momentos amenos, alegres, profundos, íntimos,
felices, brillantes. Vivir es encontrar el equilibrio y
saber estar bien en todos. Pero es mejor pasar por los
primeros rápidamente y sin que dejen heridas, y
fomentar y disfrutar los segundos.
De todos modos el telón bajará al final, y será mejor
que nos llevemos, por lo menos, nuestros propios
aplausos.
Desdramatizar y usar más el humor son soluciones
para este tipo de apego.

Y otro más: muchas personas tienen muy marcado el


sentimiento de que por sí mismas no son ni se
merecen gran cosa, por lo que basan su vida en una
interrelación con otras personas, bien de
dependencia, porque creen que sin ellos son nada, o
porque sienten que tienen que tienen que ayudar a
todo el mundo (ver “complace” en el capítulo de los impulsores).
Esta dependencia es una servidumbre que impide Ser
Uno Mismo: limita, esclaviza, y consume mucha
energía y mucha autoestima.
Se puede conseguir la independencia convenciéndose
de lo negativo de este tipo de relaciones, viendo con
claridad lo nocivo que conlleva, deseando no seguir en

Francisco de Sales
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ese sometimiento, injusto e innecesario a todas luces,


liberándose interior y espiritualmente.

ATENCIÓN
Para comprender de un modo vivencial el amor, es
necesario eliminar cualquier tipo de apego hacia la persona
objeto de nuestro amor. Hay una tendencia a acaparar al
otro, necesitarle, poseerle, y si no eliminamos todo esto no
podemos comenzar a amar, porque una de las condiciones
básicas imprescindibles es la libertad. Si estás apegado
has creado una dependencia. Es lo contrario del amor.

CUENTECITO
“Por lo tanto, el Sabio:
administra los asuntos sin actuar
predica la doctrina sin usar palabras,
todas las cosas se desarrollan por sí mismas;
pero él no se aparta de ellas;
les da vida, más no toma posesión de ellas,
actúa pero no se apropia,
realiza, pero no reclama méritos;
como no exige méritos,
el mérito no puede serle arrebatado”.
(Tao – Los Tres Tesoros)

RESUMIENDO
No tienen entidad, no existen, viven sólo en tu imaginación…
pero te gobiernan. ¿Ahora lo ves claro? Pues ya te estás
deshaciendo de ellos…

Francisco de Sales
LOS APEGOS

Francisco de Sales