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2010

UNIVERSIDAD SAN CARLOS DE GUATEMALA


FACULTAD DE ARQUITECTURA
DIRECCIÓN DE POSGRADOS Y MAESTRÍAS
MAESTRÍA EN DISEÑO, PLANIFICACIÓN Y MANEJO AMBIENTAL
TEORÍA DEL AMBIENTE 2
MSC. ARQTA. ANA CAROLINA GONZÁLEZ

CLAUDIA BRISEIDA HERNÁNDEZ ESCOBAR


CARNÉ 1000- 18440
GUATEMALA, 31 DE JULIO DE 2010

ENSAYO: CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD


LA CONSERVACIÓN Y CUIDADO DE LA BIODIVERSIDAD DE UN TERRITORIO VA DE LA MANO DE
FACTORES DE MITIGACIÓN, PRECAUCIÓN Y MANTENIMIENTO DE LOS RECURSOS NATURALES Y
SUS DIFERENTES HÁBITATS, ECOSISTEMAS Y PAISAJES, PARA LO QUE SE REALIZA UNA
INTRODUCCIÓN AL TEMA TAN AMPLIO EXPONIENDO LOS COMPONENTES PRINCIPALES.

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INTRODUCCIÓN

La diversidad biológica o biodiversidad es base para la vida, dado que representa la variedad de la
vida en la tierra: genes, especies, ecosistemas. Los servicios que extraemos de los ecosistemas,
como el agua potable, los alimentos, combustibles y fibras, medicinas, y el control del clima, no
existirían sin la diversidad biológica.

Se refiere a la vez, a la variabilidad de todos los organismos vivos y los sistemas ecológicos de los
que forman parte. La biodiversidad juega un papel esencial en la regulación de la química de
nuestra atmósfera, en la generación del suministro de agua, el reciclado de los nutrientes y la
disponibilidad de suelos fértiles. Como el hogar de una amplia gama de flora y fauna, los bosques
juegan un papel clave en el mantenimiento de la biodiversidad.

Actualmente esta biodiversidad está disminuyendo a niveles alarmantes. En la actualidad hay 25


"hotspots" en el mundo, que serían los denominados "puntos calientes", en el planeta tierra por la
alta concentración de diversidad que tienen, y que a la vez, actualmente sufren alarmantes
pérdidas en los hábitats. Se estima que el 44% de todas las especies de plantas vasculares y 35%
de las especies de vertebrados están confinados en los 25 hotspots que comprenden únicamente
el 1.4% de la superficie sobre la tierra.

Dentro de las principales causas de pérdida de biodiversidad son: -la destrucción del hábitat
(principalmente por la expansión de las fronteras agropecuarias y por la pobreza extrema) -la
sobreexplotación de los recursos (con fines económicos) -el cambio climático y el cambio global -la
contaminación.
Ante este escenario, la Organización de las Naciones Unidas designó como "Día Internacional de la
Diversidad Biológica" el 22 de mayo, con el objeto de aumentar la comprensión y la conciencia
sobre los temas relacionados con esta problemática. En diciembre de 2000, la Asamblea General
de las Naciones Unidas instituyó la fecha para conmemorar el día de adopción del texto del
Convenio sobre la Diversidad Biológica, llevado a cabo en el año 1992.
Dentro de los tres objetivos del Convenio son: la conservación de la diversidad biológica, el uso
sostenible de sus componentes y la participación justa y equitativa de los beneficios derivados del
uso del los recursos en general y en especifico los recursos genéticos.

CRITERIOS E INDICADORES

Los esfuerzos encaminados a lograr la ordenación sostenible


de paisajes boscosos requieren la evaluación continua de
los impactos y cambios producidos por las prácticas de
ordenación forestal y otras actividades. Es importante
establecer un punto de referencia integrado por criterios e
indicadores (C e I) para las prácticas de ordenación
sostenible porque permite la medición de los avances en
diferentes escalas: desde la internacional hasta la local. Los

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criterios representan valores forestales identificados que es importante mejorar o sostener. Los
indicadores pueden ser científicos (como un inventario de especies vegetales y animales) o
pueden ser medidos por avances cualitativos y sociales (como el aumento de la participación de la
mujer y de los pueblos indígenas en el proceso de toma de decisiones).

ACTIVIDADES HUMANAS Y PÉRDIDA DE LA BIODIVERSIDAD

Son precisamente las actividades humanas las que están colaborando en la reducción de la
diversidad de especies, no sólo a un nivel regional, ni siquiera nacional, sino incluso a escala
mundial. Estos cambios se manifiestan mediante la pérdida de complejidad de las comunidades
vegetales y animales o sea, se produce una simplificación a consecuencia de la extinción de
especies o poblaciones.

Miles de especies animales y vegetales se encuentran actualmente amenazadas de extinción a


causa de la destrucción de sus hábitats. La sobreexplotación o limitación forzada de las áreas en
que se distribuyen esas especies se traduce en una reducción progresiva del número de
individuos. La reducción del hábitat también influye en la pérdida de población; como norma
general se asume que si la superficie original de un hábitat queda reducida a su décima parte se
perderá la mitad de las especies que contenga. Estas consecuencias son más llamativas en las
selvas tropicales, donde habitan la mayor parte de las especies, debido a los índices crecientes de
deforestación por efecto de la tala indiscriminada de las superficies arbóreas.

Otra actividad a cargo de la mano del hombre que también contribuye a poner en peligro las
especies, y por tanto a que exista una reducción de la biodiversidad, es el tráfico ilegal fruto de la
demanda de animales exóticos o muy raros. Gran parte de esto animales perecen a causa de las
condiciones de transporte, alimentación y enfermedades.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

A lo largo de la historia, y por efecto de la evolución y sus ambientes, se han producido cambios
notables en la biodiversidad del planeta, especialmente a manos del hombre durante periodos
intensos de colonización. De hecho, aunque no consten, se sabe que muchas especies se han
extinguido sin nuestro conocimiento. Las islas, por ejemplo, son proclives a albergar especies
endémicas al estar favorecidas por el aislamiento geográfico, por ello es previsible que en tiempos
de colonización y expansión de algunas culturas hacia nuevas tierras descubiertas o vírgenes, se ha
producido en un primer momento la destrucción de hábitats, y posteriormente un gran impacto a
causa de los asentamientos humanos, sobreexplotación e introducción de especies de animales
domésticos que acompañan al hombre; dando como resultado la desaparición de especies únicas
en esas zonas.

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Desde principios del siglo XIX hasta mediados del pasado siglo XX se produjo un aumento en la
extinción de especies registradas; cualquier situación de aparente reducción es poco fiable, pues a
la vez que se registran nuevas especies y reaparecen otras que se consideraban extinguidas, debe
transcurrir no obstante un periodo de tiempo aceptable antes de dar por desaparecida una
especie definitivamente. De todas formas, no debemos minusvalorar la conciencia actual sobre la
conservación de la biodiversidad y los efectos que puede tener en su mantenimiento.
Establecer un estado real de conservación de la biodiversidad actual es complicado pues la mayor
parte de las especies del planeta, especialmente vertebrados, se encuentran sin evaluar. Como
ejemplo, se ha estudiado una parte apreciable entre varios miles de especies de aves, alrededor
de la mitad de los mamíferos, y una pequeña parte de plantas superiores, moluscos e insectos
(estos últimos el grupo más numeroso de la Tierra). En estas condiciones, si no se cuenta con
datos obtenidos mediante observación directa, es preciso recurrir a las hipótesis en base a lo ya
conocido para evaluar si existe o no un agotamiento de la biodiversidad.

MÉTODOS DE EVALUACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD

Científicamente no existe un método convenido para medir o evaluar la biodiversidad, aunque se


ha estimado una jerarquía biológica de tres niveles: genes, especies y ecosistemas. Así, la
estructura organizativa del mundo biológico comienza por las moléculas indispensables para la
vida, pasa por la diversidad de especies y finaliza con los ecosistemas en que se desarrollan esas
especies, a cada nivel con una complejidad creciente. Precisamente, esa complejidad de diversidad
biológica que se manifiesta en los diferentes niveles, es la causa de que no exista una medida
única de evaluación. Por motivos funcionales se toma generalmente como referencia la diversidad
de especies, y se aplica como constante para cualquier estudio de biodiversidad que se pretenda
evaluar.
En la práctica, los conservacionistas y ecologistas asumen la especie como la unidad que mejor
identifica los organismos en estudio. Esto es así por la facilidad para disponer de muestras de
organismos en determinadas zonas o regiones (a menor extensión menor error de evaluación) y
calcular el número de especies que las pueblan (riqueza de especies), que resulta aun más sencillo
conforme los organismos estudiados sean más evolucionados, ejemplo de los mamíferos y aves.

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El cálculo sobre la riqueza de especies de una zona determinada podría estimarse como una
medida aceptable de su biodiversidad, y de la misma forma establecerse una comparación de este
valor con los obtenidos en otras zonas.

La riqueza de especies, a pesar de ser una medida sencilla de operar, posee no obstante
limitaciones cuando se trata de evaluar la biodiversidad entre grandes áreas o países. Además, la
singularidad o rareza de una especie también son criterios a tener en cuenta cuando se estudian
comunidades o ecosistemas, por lo que la especie se tornaría como una medida incompleta para
valorar todos los aspectos de la diversidad biológica.

IMPORTANCIA DE LA CONSERVACIÓN DE LA DIVERSIDAD DE ESPECIES

La especie como tal podría tener una importancia ecológica fundamental en el mantenimiento de
la diversidad. Algunas especies se pueden calificar como claves por la importante función que
desempeñan, o más aun pueden ser vitales dentro de una comunidad para la diversidad de otras
especies dentro de ella.

Tanto en especies animales como vegetales, se distinguen algunas con funciones fácilmente
reconocibles dentro de las cadenas tróficas, por ejemplo determinados animales polinizadores
como las abejas, pero también organismos edáficos encargados de la descomposición de la
materia, o los animales que se encuentran en el nivel trófico más alto, es decir los depredadores.
Es clarificadora la acción local sobre la biodiversidad que pueden tener los árboles. Muchas
especies animales vegetales progresan gracias al refugio y recursos que proporcionan las
superficies arbóreas. Las aves nidifican en sus ramas o troncos y se alimentan de sus frutos,
también muchos herbívoros encuentran alimento bajo la cobertura de los árboles; igualmente los
epífitos (plantas aéreas no parásitas) pueden fijarse en lo alto de los árboles y alimentarse de la
luz, humedad y partículas de polvo ambiental que capturan y absorben mediante hojas
especializadas; y un buen número de especies que viven y evolucionan gracias a los árboles,
parásitos, musgos, micrófitos, hepáticas, etc.

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IMPORTANCIA DE LA CONSERVACIÓN DE ESPECIES ENDÉMICAS

Las especies endémicas, como se sabe, son aquellas únicas de una determinada zona, es decir, que
no se encuentran en ningún otro lugar. Este caso es muy común en los archipiélagos y regiones de
difícil acceso, como el Continente Antártico, en comparación con otras superficies continentales
equivalentes en extensión, precisamente por el aislamiento a que están sometidas las especies.
Cuanto menor es el área en que se desarrolla el endemismo, mayor será el riesgo de que las
especies que contenga sufran cambios poblacionales, tanto en lo que se refiere a selección natural
como a otros efectos indefinidos o aleatorios. La distribución de los endemismos no suele
mantenerse fijo en el tiempo en sus áreas geográficas, especialmente por efecto de las actividades
de explotación del hombre. Sin embargo, a la vez que son vulnerables a un efecto perjudicial para
sus hábitats, también pueden beneficiarse de medidas de conservación bien proyectadas.

La importancia de conservar las especies endémicas radica precisamente en que su representación


está limitada al lugar que habitan, y en que su desaparición significaría la pérdida de una parte
singular de la biodiversidad. Las áreas ricas en endemismos y especialmente si son pequeñas en
extensión, son las más importantes para la conservación, pues la pérdida de estas áreas traería
consigo la extinción de un gran número de especies. Simplemente, una especie endémica
extinguida no podrá ser recuperada nunca más, con lo que eso significa en cuanto al estudio de la
biología evolutiva, a la pérdida de diversidad genética, a las posibles conexiones de carácter trófico
y a los beneficios que el hombre puede obtener de ella.
No hay que olvidar que los endemismos se producen por efecto de la combinación de evolución y
aislamiento físico en un entorno geográfico determinado, los cuales evolucionan con el tiempo
hasta la generación de nuevas especies únicas y exclusivas de esa zona. Por ello, al desaparecer el
hábitat de los endemismos se estarán extinguiendo especies sencillamente irrepetibles. Un
ejemplo de esto lo observamos en la especie endémica de la isla de Madagascar Catharanthus
roseus, comúnmente llamada vinca pervinca, de la que se extrae un medicamento utilizado en el
tratamiento de la leucemia denominado vincristina; si se hubiera destruido el hábitat de esa
planta ahora no estaríamos hablando de este descubrimiento. Afortunadamente, esta utilidad ha
favorecido su expansión y ahora ha dejado de ser una especie endémica de Madagascar.

CONSERVACIÓN DE LA BIODIVERSIDAD EN GUATEMALA

Ningún ecosistema está hoy libre de la influencia humana. La mayoría de la Tierra está siendo
usada por el ser humano, que ya ha transformado y degradado cerca del 50% de la superficie
emergida de nuestro planeta. El cambio del uso del suelo es la primera causa de la pérdida de la
diversidad biológica a nivel mundial. Los efectos de estos cambios se extienden más allá de sus
fronteras, causando alteraciones tales como el desequilibrio climático, la eutrofización de lagos y
lagunas, y drásticas modificaciones en las condiciones físico-químicas de las aguas costeras. Cerca
del 50% de los ecosistemas de manglar han sido ya destruidos para la acuicultura y otras
actividades, el 70% de las pesquerías marinas están en su máxima capacidad de uso o agotadas. El

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dióxido de carbono que hoy hay en la atmósfera debido a las actividades humanas es un 30%
mayor que en la época preindustrial.

Las tasas de extinción de especies son en la actualidad cientos de veces mayores que en el
pasado, cuando la Tierra todavía no estaba dominada por el ser humano. De seguir a este ritmo
durante los próximos cincuenta años, las generaciones futuras habitarán en un planeta devastado,
mientras que las presentes asistiremos impotentes a la impune destrucción de la naturaleza
causada por la avaricia de unos pocos y la desidia de la mayoría.

EN ESTUDIO EL CASO DE GUATEMALA

Al igual que muchas partes del mundo, la naturaleza y los ecosistemas de Guatemala están
sufriendo las consecuencias del desarrollo no sostenible: deforestación, pérdida de biodiversidad,
erosión, contaminación atmosférica, cursos de agua contaminados, generación de toneladas de
residuos, procesos de eutrofización, entre otras. Esto es en gran medida debido a la visión de
corto plazo de nuestros gobernantes.
La falta de voluntad política ha sido determinante para que hoy los hábitats naturales de
Guatemala se hayan quedado prácticamente confinados a unas áreas protegidas que en su
mayoría lo están sólo de nombre. Los parques están condenados a trabajar bajo severas
restricciones de personal y presupuesto, lo que ha sido determinante para que en muchos de ellos
la protección sea una excepción más que la norma, y la protección de la biodiversidad exista sólo
sobre el papel.
Sólo por poner un ejemplo basta decir que el 100% de las zonas núcleo de la Reserva de la Biosfera
Maya sufren la extracción ilegal de productos vegetales para el comercio, mientras que la vasta
zona de uso múltiple está sometida a la caza, pesca y extracción incontroladas. Esta área, que
contiene la práctica totalidad del bosque tropical remanente en Guatemala, está siendo usurpada
por intereses ganaderos –en ocasiones vinculados al narcotráfico–, que realizan todo tipo de
actividades ilegales sin ningún control.
Desde 1996 hasta la actualidad la protección de la biodiversidad en Guatemala, lejos de mejorar,
ha ido deteriorándose aceleradamente. La Ley Forestal aprobada en el 96, que incentiva la tala de
bosques y su repoblación con especies de rápido crecimiento, es la mayor responsable actual de la
pérdida de los bosques situados fuera de áreas protegidas. Los responsables del Instituto Nacional
de Bosques se dedican a firmar permisos de tala de bosques a cambio de compromisos de
reforestación, dando lugar a un velado cambio de uso del suelo de zonas naturales a lugares
destinados al uso industrial de la madera. La diversidad biológica es la gran perdedora en este
asunto.
Entre 1998 y 2006 se han quemado en Guatemala más de un millón de hectáreas de bosques, la
mayor parte dentro de los últimos reductos de selva tropical del país. El cambio de uso del suelo
provocado por actividades agrícolas y ganaderas ha sido uno de los responsables de esta enorme
catástrofe natural. Sin embargo, hasta hoy seguimos esperando que las labores de prevención de
incendios se centren en la penalización de la tala ilegal y en el cumplimiento estricto de la ley. Las
autoridades realizan mucha propaganda, pero en realidad muy poco –si es que algo– se hace para

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enfrentar la raíz del problema, que está llevando a la desaparición de áreas tan importantes como
los parques nacionales Laguna del Tigre y Sierra del Lacandón y la parte central de la Reserva de la
Biosfera Maya, en la ruta que conduce hacia la comunidad de Carmelita.
Desde el año 2000 hasta la actualidad el Trópico Verde en conjunto con comunidades locales
hemos denunciado públicamente la destrucción de las últimas áreas de manglar de la Costa Sur,
sin que haya existido ninguna reacción de los organismos competentes, más que de forma
cosmética. A la desaparición acelerada de los manglares se suma la incompetencia de las
autoridades de pesca para establecer siquiera plazos razonables de veda, lo que sin duda
provocará el agotamiento de las pesquerías de Guatemala a corto plazo, y enormes pérdidas a la
diversidad biológica de nuestros mares. El fomento de la pesca de arrastre es uno más de los
peligros que para la diversidad biológica que se están fomentando desde el aparato estatal.
Si de lo que realmente se trata es de conservar la diversidad biológica guatemalteca, este asunto
debe determinar todas las políticas sectoriales (económica, agrícola, forestal, etc.), y dejar de ser
una mera cuestión de discurso. Mientras no se haga así, se pueden publicar en grandes titulares
los artículos de propaganda que se quieran, que todo seguirá tratándose de una farsa más y
Guatemala no habrá salido de la Edad de Piedra en la conservación de la biodiversidad. Dos
prioridades para empezar: la conservación de los ecosistemas, estén o no dentro de áreas
protegidas, y la preservación de la diversidad genética en la agricultura. Pero para que esto
suceda, aún queda mucho camino por recorrer.

IMPORTANCIA DE LA BIODIVERSIDAD A NIVEL MUNDIAL

El continente americano presenta una gran


riqueza de biodiversidad, desde el mar de Bering
hasta el arrecife de corales mesoamericano y
desde los bosques del río Amazonas hasta los
amplios espacios de la Patagonia. Existen 192
Estados independientes en el mundo; los que se
encuentran ubicados entre los trópicos alojan la
mayor cantidad de especies. El continente
americano, en el que se encuentran las naciones
que de manera colectiva se denominan “países de
mega biodiversidad”, desempeña un papel
fundamental en la protección de las especies y de
sus hábitats. La mitad de los diez países más ricos
en biodiversidad –India, Brasil, Colombia,
Ecuador, Perú, México, Madagascar, Zaire,
Australia y China– se hallan en América Latina. En
estos diez países vive entre cincuenta y sesenta
por ciento de las especies mundiales. Por
ejemplo, en los bosques tropicales del Ecuador
pueden encontrarse más de 15.000 especies de
plantas (en comparación con toda Europa, donde
existen 13.000 especies1). Los pueblos indígenas

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del Amazonas usan más de 1.300 especies de plantas para fórmulas medicinales. La región de los
Andes tropicales que abarca el oeste de Venezuela y el norte de Chile y Argentina cuenta con la
diversidad biología más rica y diversa de la tierra. En conjunto, esta zona alberga cerca del veinte
por ciento de la vida vegetal del planeta en menos de uno por ciento de su superficie. Algunos
problemas, como la falta de datos biológicos y sociológicos útiles y la imposibilidad de acceder a la
información existente, hacen que la adecuada preservación y el uso sostenible de estos recursos
naturales sea un desafío.

La gran importancia de la pérdida de biodiversidad tiene graves consecuencias para la humanidad,


ya que reduce la capacidad de los ecosistemas de suministrar los bienes y servicios que generan
beneficios económicos, agrícolas, culturales, espirituales y de salud pública. Los servicios que
brindan los ecosistemas incluyen, entre otros, el reciclaje de nutrientes, la filtración del agua y el
aire, la absorción de la contaminación, los bancos genéticos, la estética, la recreación y los hábitats
de la vida silvestre. Si bien asignar valor monetario a la diversidad biológica es una tarea compleja
cuya metodología es objeto de controversia, no caben dudas acerca del enorme valor económico
de la biodiversidad. Por ejemplo, un grupo de economistas calculó en 33 billones de dólares el
valor económico estimado de los servicios que suministra el conjunto de ecosistemas naturales de
la biosfera, lo que equivale a 1,8 veces el PNB mundial.

PROGRESOS HASTA NUESTROS DÍAS

En toda Centroamérica y Sudamérica, la deforestación es ocasionada por la migración, la escasez


de tierras cultivables, la sequía y los trastornos sociales, además de la falta de oportunidades para
que los campesinos de pequeña escala puedan producir cultivos comercializables. Un aspecto que
favorece la conservación de la biodiversidad es el aumento de los parques nacionales y las zonas
protegidas cuya superficie total aumentó a un ritmo sorprendente. Hoy en día se considera que la
gestión integrada de ecosistemas es la piedra angular de la protección de la biodiversidad. Esta
gestión se basa en la diversidad de tradicionales paisajes agrícolas y la riqueza de las especies que
se relacionan con ellos.

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CONCLUSIONES

La aceptación de la conservación unida con la precaución como herramienta de


gobernanza o gestión varía mucho de un sector político relacionado con la biodiversidad a
otro, y por lo general sigue siendo controvertida. Un gran número de países ha
incorporado este principio en su derecho y su política generales de medio ambiente,
biodiversidad o recursos naturales. A nivel internacional, ha sido ampliamente
incorporado en instrumentos para la conservación de la biodiversidad y la gestión de
recursos pesqueros, pero rara vez en políticas y acuerdos forestales y madereros. En el
contexto del comercio, el principio de precaución es sumamente controvertido, y
aparentemente sólo se recoge una forma circunscrita de acción, cautelar en acuerdos
comerciales internacionales relevantes. Esto plantea una serie de retos para asegurar la
coherencia entre las políticas ambientales internacionales y nacionales.

Los seres humanos se han convertido en los principales agentes de cambio del medio
ambiente, influyendo en la biodiversidad y la estructura de los ecosistemas de muchas
maneras. La contaminación del aire, la deforestación, el desarrollo urbano, la propagación
de especies exóticas y los cambios en la composición de la atmosfera están alterando el
funcionamiento de los ecosistemas. Esta alteración disminuye significativamente la
capacidad de los ecosistemas de proporcionar servicios y recursos para nuestro uso.

La puesta en práctica y los impactos de la precaución dependen de las características


específicas de cada contexto de conservación. Este sector tiene una serie de rasgos que
contrastan con los de los sectores industriales donde más atención se ha prestado a la
precaución. La falta de certeza que rodea al funcionamiento y a las reacciones de los
sistemas biológicos es fundamental y persistente, y también está presente en los
contextos socioeconómicos y políticos que determinan el impacto de las decisiones
relativas a la conservación y los recursos. A menudo las amenazas a las que se enfrenta la
biodiversidad no derivan de tecnologías o procesos nuevos insuficientemente conocidos,
sino de la intensificación o la expansión de actividades sobradamente conocidas como la
recolección o captura de especies silvestres o la deforestación. Cada una de esas
amenazas suele tener varios orígenes, y cada línea de acción genera diversos riesgos. Es
posible que los costos de las medidas de mitigación recaigan sobre usuarios o poblaciones
con bajo nivel económico o que dependen de los recursos naturales para su subsistencia,
en lugar de recaer sobre intereses industriales. No obstante, suelen existir vínculos
estrechos entre la conservación de la biodiversidad y los intereses a largo plazo de quienes
con sus acciones generan las amenazas de daños (los usuarios de los recursos).

Determinar qué enfoque o qué herramientas de gestión en concreto son cautelares no es


sencillo. Por ejemplo, tanto la evaluación del impacto ambiental o la evaluación de riesgos
como los enfoques de la gestión basados en los ecosistemas y la gestión adaptativa
proporcionan herramientas o planteamientos para hacer frente a la falta de certeza, y a
todos se los suele asociar con la prevención para la conservación. Sin embargo, aunque
todos pueden ser aplicados de forma cautelar, no implican necesariamente una gestión
cautelar. Elaborar una estrategia de precaución requerirá una evaluación de los riesgos
relativos para la conservación y de las ventajas que aportarían estrategias alternativas.

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BIBLIOGRAFÍA

http://ecoparque.coatepeque.over-blog.es/article-30182872.html

http://www.biouls.cl/lrojo/lrojo03/public_html/ficha_pedagogica/Ficha03.pdf

http://www.conap.gob.gt/Members/admin/documentos/regionales/InformeCapacitacionOTECBI
O.pdf

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