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Filiberto García “policía con buena conciencia”

Filiberto García “policía con buena conciencia”

POR: Diana Jiménez Vázquez

La mayoría de las narraciones han surgido de la inspiración de los escritores en


vidas ajenas, recuerdos propios, deseos, etcétera; para poder conseguir que el
lector se sienta parte de éstas. Algo así sucede con la novela policíaca, que
tras la recreación de un escenario ficticio busca involucrar al lector para sentir
la historia.

Rafael Bernal es uno de los principales exponentes de este género, después


de leer su novela “el Complot Mongol” me he encontré que, con su protagonista
establece una comunicación con el lector para poder trasmitir su pensamiento
con respecto al gobierno mexicano y con el que he empatizado. Fue la obra
más importante de Bernal, por su trascendencia en el tiempo y las aportaciones
en la novela policíaca.

Sus alcances son: por un lado el lenguaje ágil lleno de mexicanismos con los
que consigue caracterizar a cada uno de sus personajes, el ambiente de
incertidumbre que recrea, los destinos de seres que coinciden en el complot, el
cambió en la resolución del misterio y la contemporaneidad entre el hoy y el
ayer del manejo de México. Pero sobre todo es con Filiberto García que
consigue a diferencia de sus trabajos anteriores, el humor macabro con la
ironía y cinismo de éste.

Que podría ser un retrato del autor, puesto en una entrevista realizada a su
esposai, ella lo describió como: alguien sarcástico y con excelente sentido del
humor, y cuyos ideales políticos – que podrían encontrarse en un debate- se
consideran de derecha; cierto o no lo importante es el valor de la novela en
cuanto al planteamiento del cómo se llevan los ideales de la revolución a la
vida política.

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Filiberto García “policía con buena conciencia”

Así comenzaré hablando del entorno de Filiberto García, matón a sueldo y a


quien se le ha encargado investigar el complot de la Mongolia exterior junto con
los detectives del FBI y la KGB. Un hombre solitario con un pequeño
departamento como hogar, un automóvil que casi nunca usa puesto disfruta
más del andar entre la gente que lo hace invisible. Tiene las características que
se necesitan en su oficio: inexpresivo, con un pinche en su boca, siempre
atento a su alrededor con sus ojos verdes- de las pocas características físicas
que dirá el autor –y bajo la experiencia de los años.

Ajeno a la vida que se tiene en México, pero conciente de esta, se adapta al


“sistema”, por lo que piensa:
Tener la razón vale un carajo, lo que importa es tener cuates, por
eso en lugar de la justicia, busqué la cuantificación, sobre todo en
un país como México, donde vivimos la licenciadocracia, y donde
el amor a la Patria es lo que nos obliga a obrar en esta forma,
contraria a nuestros principios.(Bernal,1969, 125)

El escritor rompe con el personaje de cierta índole hasta ese momento usado,
crea aquel, cuya personalidad es pluridimensional, ni con los gringos ni con los
comunistas, solo cumple ordenes: “Yo soy pistolero y nada más eso. Y me da lo
mismo a cuál partido pertenece el difunto” (ÍDEM); ni siquiera esta de lado de l
estado mexicano, en no le guarda lealtad a nadie: “Y ahora la nación me lo va a
agradecer. ¿Y yo qué le agradezco a la nación?” (ÍDEM) para no deber nada.

Sabe que su trabajo es el que los políticos no se atreven hacer, sin imaginarse
en la desventaja en la que se encuentran, al necesitar de alguien más para no
mancharse las manos, ejemplificado en le final del relato donde García logra
manipular a las cabecillas del complot, quienes lo habían contratado, sin
importarle, ya que él solo cumple las órdenes: llegar al meollo del problema. A
pesar de no ser un héroe vive su filosofía: “Su vida primero, la honestidad
después y la dignidad viene en tercer término”.
(<<http://www.uam.mx/difusion/revista/mar2005/martinez.pdf >> Fecha de
consulta: 15/11/08 10:17 p.m.)

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Filiberto García “policía con buena conciencia”

Donde la honestidad equivaldrá a conocer los límites de su trabajo, pero sobre


todo el honesto amor que siente por Martita. Una ilegal de China, es la
causante del despertar del deseo; ya que nunca se le ha hecho con una china
pero esta mujer significará algo más que eso, para su desagracia se ha
enamorado. Trae a su vida la presencia en la soledad que había llevado y su
muerte despertará en su mente el coraje, el verse envuelto en el silencio.

Es precisamente un final duro y sentimental, la causa que permite al personaje


ser lo de antes. Ya que con “la ternura” le había dado a su vida la oportunidad
de despertar en él la necesidad de dejar su trabajo, dejar a la muerte y a todas
las artimañas de las que se veía rodeado, retirarse a las orilla del mar, agua
que purifica y se lleva el pasado. El lugar indicado para estar con Martita, para
que por fin pudiera saber lo que es estar con una china, pero la historia
necesitaba del viejo García.

El “pinche” indica la no aceptación del pistolero a la realidad, es decir que no


acepta el cómo de los hechos que se le presentan, ve en las calles o incluso
en las lecturas, que todo lo que vive es real. Dudoso, siempre pensativo,
hombre de “pinches reflexiones”; su soledad le permite ir acomodando el
mundo a sus expectativas y descubrir lo que hay detrás del complot mongol, a
pesar de temer ser el único “pendejo” que no sabe nada.

Las características del protagonista le permiten a la narración crear una


atmósfera de paranoia; bajo sus suspicacias, persecuciones y asesinatos. La
muerte no le preocupa, no necesita de grandes armas, él es sencillo ha
comparación de sus dos compañeros es un simple matón; como buen
mexicano no necesita de tanto alarde solo de una 45 mm. y de su experiencia
en el mundo de añagazas, se podría decir que es a quemarropa no necesita de
tantas investigaciones, asiste al lugar sin miedo a lo que le pueda esperar al
final las trampas se convierten en sus aliadas.

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Filiberto García “policía con buena conciencia”

Es un mexicano, su humor negro se hace presente en toda la narración; la


ironía con la que maneja su nuevo encargo de detective inglés, la novela de
Palmolive que vive con Martita, el silencio del chino, las supuestas ideologías
que manejan sus compañeros y que creen defenderlas, la risa del gringo y la
frialdad del ruso. No, para Filiberto no son necesarios los dilemas ideológicos ni
de roles como el detective, o el gringo turista.

No se guía por ideologías, es conciente de la política nacional por lo que ve


inútil todo el teatro que se monta para eliminar al presidente de México, tan fácil
como solo matarlo y lo ejemplifica con Obregón. Critica a sus superiores,
supuestos cuidadores de la nación, al frente han jurado que la violencia se
terminó, sin en cambio saben que esto no les permite satisfacer sus
ambiciones, recurriendo a la violencia, claro esta de forma indirecta, la
revolución a quedado olvidada.

El estimado amigo del protagonista, “el licenciado” nos ayudará a entender la


postura de García; este borrachín en una conversación aclara el porqué de sus
movimientos corruptos e inmorales. Su padre fue porfiriano, al no querer aliarse
con los militares levantiscos se quedó aliado a la pobreza, comprendió la
desgracia de su padre y se dedicó a hacer amigos en las cantinas donde se
quedan los menos corruptos.

Al igual que Filiberto, Bernal no es un santón, pero ello no debe permitir


juzgarlo más allá de la literatura. La novela allende de criticar, es cuestionar a
al sistema político, nunca nombra a un presidente todo se maneja bajo la
ficción dejando una opinión abierta, bajo la acción de su personaje con sus
nefastas ideas trata siempre de hacer lo correcto y del modo que se puede
según las circunstancias. Su personalidad puede provocar en el lector un
conflicto existencial, porque siempre esta en disyuntiva, es ahí donde atrapa
nuestra atención.

Hombre común, siempre el dilema de la moral, qué tanto debo hacer y qué
tanto afecto a los demás, qué tanto debo amar y qué tanto debo cuidarme del

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Filiberto García “policía con buena conciencia”

prójimo. Incluso sus monólogos nos hace dudar de lo que hará y lo que
sucederá, el paso del narrador extratextual al intertextual nos convierte en el
simple vecino de mesa en el Café del barrio chino en la calle Dolores.

Como diría Taibo: “García no es una "buena conciencia" sino un pistolero que
ve desaparecer el al-chilismo ii del tiempo de la revolución armada, cuando todo
era más fácil porque "quiébrese a ese desgraciado" bastaba y estaba clarito”,
no se trata de ubicar a éste en una escala de grises (blanco o negro), ni de
idealizar a un buen policía, simplemente aceptar la realidad de los hechos. A
estas dudas del detective, nos dice Taiboiii:
”Incógnita primera: si uno leyó a Bernal ¿está obligado a suponer que el
"policía con buena conciencia" es Filiberto García? Segunda: aceptar
que la crítica mordaz, desapasionada, de Bernal pueda ser
consecuencia de que para el momento en que se narra el Complot
Mongol la revolución era memoria pervertida porque los generales se
casaron con hijas de tenderos gachupines y tuvieron hijos licenciados
que hoy gobiernan ¿obliga -como dice Taibo- a ver que a la puerta del
mundo del Complot Mongol se encuentran Díaz Ordaz y el movimiento
del '68, presagiando la quiebra de la "paz mexicana"? … Tercera: ¿es
porque son parte de "la otra" generación del '68,…(
<<http://ilianar.tripod.com/ocho/res-8-1.htm>> Fecha de consulta:
23/11/09 2:59 pm)

Citar esta opinión, es importante para ver al protagonista desde el contexto


externo de la novela al no ser el mismo en al que se desarrolla en esta;
concluyendo que es una representación de lo que sucedía, el tener que seguir
ordenes de arriba a pesar de las necesidades, hacer a un lado ideales y
cumplir aunque sea aniquilar a estudiantes durante una manifestación pacifica.

García no solo es el héroe característico de la novela policíaca, sacado del


estereotipo mexicano, sino también es el pensamiento de Bernal con respecto
a la situación política en México vivida por él; dejándole el cargo a éste de
expresarla; mencionado en la segunda incógnita, la ventana abierta aun
dejando detrás el 68, nos lleva al paisaje actual.

El cómic consiguió darle imagen a Filiberto García pero su identidad sigue


intacta, creó que nunca se necesitó una descripción física del personaje basta
con conocer una parte de su vida como en el caso del complot mongol para

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Filiberto García “policía con buena conciencia”

conocerlo, sin adularlo es importante aprender de este escritor el llevar de


palabras a imágenes historias lejanas e imaginarias, a cercanas y posibles.

El mexicano a pesar de estar en el concepto de “inferior”, tiene una identidad


que puede compartir con cualquier otra nacionalidad ya sea estadounidense o
rusa, siempre con lo poco encuentra la forma de hacerlo lo suficiente para
existir, ejemplificado no solo en el texto ya citado sino también en el autor
donde en algo tan inusual y poco considerado por algunos como lo es “la
novela policíaca”, consigue dar una critica e inducir a la reflexión del mundo
político en el que se vive, no solo en nuestro país sino en el mundo.

Así dejaremos en claro que la realidad del hombre llevada a la fantasía,


consigue que el lector (incluyéndome) pueda identificarse con su ideología,
gracias a que no existe una línea entre el hoy y el ayer; del sesenta y ocho o de
los tiempos revolucionarios es un ir y venir. Alcanzar esta cualidad es difícil
puesto se necesita de un lector que le guste ir más allá de lo escrito. Muy a
nuestro pesar sin depreciar a la obra las cosas no han cambiado.

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Filiberto García “policía con buena conciencia”

BIBLIOGRAFÍA

García, José Luis Salazar. “Filiberto García: Personajes yurecuarenses.”


<<http://personajesyurecuarenses.blogspot.com/2008/09/filiberto-garcia.html>>
Fecha de consulta: 17/11/08 1:52 pm

Bazán, Rodrigo Bonfil. “Las buenas conciencias: Crosthwaite & Peláez


reescriben El complot mongol (ilustre novela ilustrada)”
<<http://ilianar.tripod.com/ocho/res-8-1.htm>> Fecha de consulta: 23/11/09 2:59
pm

Francisco, Vicente Torres. “La otra literatura mexicana”


<<http://portal.veracruz.gob.mx/pls/portal/docs/PAGE/SEGOBVER/ORGANISM
OS/EDITORA/PDFS/OTRA_LITERATURA.PDF>> Fecha de consulta 22/11/08
11:31 a.m.

Martínez, Fernando Ramírez. “El complot mongol”


<<http://www.uam.mx/difusion/revista/mar2005/martinez.pdf >> Fecha de
consulta: 15/11/08 10:17 p.m.

Bernal, Rafael. El complot mongol. México: Fondo de cultura, 1969.

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LA otra literatura mexicana, Pág. 55
ii
En México se dice que alguien "habla al chile"
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Paco Ignacio Taibo II (México, 1949)