You are on page 1of 2

El Éxito Empresarial

Por: Andrea Barragán

1. Dirección de Negocios

Tradicionalmente ha existido mucha dependencia de los empleados respecto


de su empresa en el sentido de que en numerosas ocasiones se mantenían
pasivos hasta la llegada de nuevas órdenes e instrucciones de sus
superiores para desempeñar su labor. No obstante, la administración y
cultura de las organizaciones están tomando nuevos rumbos y, en la
actualidad, se demanda un trabajador más activo, que sea capaz de llevar
las riendas de sus tareas del día a día.

Con esta nueva filosofía empresarial se proporciona autoridad al personal, lo


que significa que se le permite tomar decisiones relacionadas con la
actividad que tiene encomendada. Así, se crean empleados más
autosuficientes y con más capacidad para resolver problemas por ellos
mismos. La trasnochada estructura piramidal de dirección deja paso a la
organización mediante equipos autogestionados.

Empresas más productivas

De acuerdo a un artículo publicado por The Economist sobre el


empowerment, “una organización es mucho más productiva cuando todos
sus empleados tienen la capacidad de tomar decisiones por ellos mismos y
cuando la autoridad está transferida a todos los niveles de la compañía”.
Esta afirmación la respalda Laura Stack, fundadora de The Productivity Pro
Inc., una firma de consultoría especializada en el logro de los mejores
resultados en el menor tiempo posible.

La empresaria sostiene que los mejores empleados son aquellos que sienten
que tienen algo que decir sobre la realización de su trabajo y participan
plenamente en las decisiones sobre el mismo. Entonces, no sólo estarán
orgullosos de su trabajo, sino que son más productivos y están más
satisfechos; una actitud positiva que transmitirán a los clientes, quienes
obtendrán una grata experiencia de compra. Así, este nuevo rol le inyecta al
personal un sentimiento de pertenencia a la empresa, de que es algo suyo y,
por ello, se volcará mucho más para satisfacer al consumidor.

Mayor cohesión del equipo de trabajo

Pese a que la clave del empowerment es proporcionar autonomía a cada


empleado, implica un efecto colateral muy beneficioso para la
organización: la mejora de la relación entre compañeros de trabajo. Esta
estrategia de gestión se convierte en una herramienta para potenciar el
trabajo en equipo, fomentar el liderazgo participativo y la responsabilidad y
toma de decisiones compartidas.

Un equipo de trabajo que opera bajo el empowerment utiliza el talento y


capacidades de todos sus miembros con el objetivo de obtener resultados
más satisfactorios y mejorar su desempeño. Ya que el liderazgo es
compartido, hay reconocimiento de todas las ideas que proponen los
miembros del equipo, pues tienen el mismo propósito, reman en la misma
dirección.

Poner en marcha el proceso de empowerment

Comenta Stack que lo primero que hay que hacer para “empoderar” a los
empleados es explicarles la finalidad de esta iniciativa. El empresario debe
entender que “si éstos no han recibido la formación necesaria para hacer su
trabajo con confianza, hay que proporcionársela”, pues ellos requerirán
determinados conocimientos para llevar a cabo su tarea con éxito.

Cuando ya cuenten con la formación adecuada, es hora de comenzar


a delegar en el empleado ciertas tareas “concienciándole de que
exclusivamente depende de él que el trabajo salga adelante”. Es muy
importante, en opinión de Stack, que el personal sepa que no puede estar
consultando a su superior hasta el mínimo detalle. Es el momento de que
los subordinados demuestren que tienen iniciativa.

Igualmente, el empresario debe establecer metas y plazos a cumplir por


parte del empleado. “Los objetivos han de ser razonables pero no demasiado
fáciles de alcanzar”, aunque deben fijarse con cierta mesura, pues si son
inaccesibles pueden resultar desalentadores y “generar frustación, baja
productividad y erosión del sentido del empowerment”, sostiene.

Encontrar el equilibrio entre la responsabilidad cedida al trabajador y sus


habilidades y capacidades profesionales será tan vital como que el
empresario sepa reconocer un trabajo bien hecho.