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tema

71 MATEMÁTICAS

La controversia sobre los fundamentos


de la matemática.
Las limitaciones internas de los
sistemas formales.
24-13863-13

Temario 1993
tema 71

matemáticas

1. Las paradojas de la teoría de conjuntos

2. El logicismo

3. El intuicionismo

4. El formalismo

5. El teorema de incompletitud de Gödel

6. Algunos desarrollos recientes

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matemáticas

INTRODUCCIÓN

La actividad que más ha preocupado a los matemáticos del siglo XX ha sido, sin duda, la
investigación sobre los fundamentos de la matemática.
La aparición de las geometrías no euclídeas, el descubrimiento dentro del análisis de curvas
monstruosas que llenaban un cuadrado, o curvas continuas no derivables en ningún pun-
to, y, sobre todo, las paradojas surgidas en el seno de la teoría de conjuntos, hicieron que
muchas miradas comenzaran a preocuparse por la fundamentación y la consistencia de la
matemática.
Fueron tres las principales corrientes filosóficas que tomaron cuerpo para encontrar una
fundamentación de la matemática que la librara de estos «defectos». Así surgieron el logi-
cismo, el intuicionismo y el formalismo.

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matemáticas

1 Las paradojas de la teoría de conjuntos


Después del descubrimiento de las geometrías no euclídeas, ningún otro hecho ha
influido tan poderosamente en el desarrollo de los fundamentos de la matemática
como la aparición de las paradojas.
Hacia 1885, George Cantor formuló su célebre teoría de conjuntos, cuya idea
más novedosa era la de que hay distintos tamaños de infinito. Así, Cantor demos-
tró que hay más números reales que naturales. En cambio, el cardinal de Q es
igual al cardinal de N. Pero pronto surgieron las primeras contradicciones.

XX Paradoja de Cantor

La primera paradoja que apareció fue la paradoja de Cantor (1899). Cantor con-
sidera el conjunto de todos los conjuntos, y lo denomina M. Aplicando ahora el
teorema de Cantor, que asegura que para cualquier conjunto dado A, el cardinal
de las partes de A (conjunto formado por todos los subconjuntos de A), es es-
trictamente mayor que el cardinal de A, o sea |P (A)| >|A|, podemos afirmar que
|P(M)| > |M|. Pero como P(M) es un conjunto, es evidente que estará incluido en
M, P(M) ⊂ M, y entonces |P(M)| ≤ |M|. Y aquí está la paradoja, ya que hemos
llegado a que |P(M)| > |M| y también que |P(M)| ≤ |M|.

XX Paradoja de Russell

La más célebre de todas las paradojas se debe a Bertrand Russell, que en 1905
propuso lo siguiente: sea W el conjunto formado por todos los conjuntos C que no
se pertenecen a sí mismos.
W = {C : C ∉ C}
Para aclarar un poco esta construcción, observemos que el conjunto de los caba-
llos pertenece a W, ya que un conjunto no es un caballo. Y tratemos de averiguar
si W pertenece o no a W:
„„ Si W ∉ W, entonces por la definición de W, se concluye que W debe ser un
elemento de W, o sea W ∈ W.
„„ Si W ∈ W, entonces W no cumple la condición para poder pertenecer a W y
así, W ∉ W.
Por tanto, en todo caso se cumple simultáneamente que W ∈ W y que W ∉ W.

XX Paradoja del Barbero

Una versión mucho más atractiva de la paradoja de Russell es conocida como la


paradoja del barbero, que propuso el mismo Russell en 1919, y hace referencia al

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barbero de cierta aldea que afeita a todas y sólo a aquellas personas de la aldea que
no se afeitan a sí mismas. Y la paradoja surge al averiguar si el barbero se afeita
a sí mismo o no.

XX Paradoja de Richard

Otra paradoja bastante interesante es la paradoja de Richard, que data de 1905.


Esta paradoja versa sobre la noción de definibilidad finita, y dice así: cualquier
número natural puede definirse de varias maneras utilizando un cierto número de
letras; así, por ejemplo, el 4 puede definirse como «cuatro» o como «dos al cuadra-
do»: la primera forma contiene seis letras, y la segunda trece. Clasifiquemos ahora
todos los números naturales en dos grupos; el primero estará formado por todos
aquellos números naturales que puedan definirse (de al menos una forma) con
100 letras o menos, y el segundo grupo lo integrarán aquellos que, de cualquier
manera que se definan, necesiten 101 letras o más. El 4 pertenecerá claramente
al primer grupo. Por otra parte, es claro que sólo hay un número finito de natu-
rales que puedan definirse con sólo 100 letras o menos, ya que hay exactamente
27100 + 2799 + ... + 272 + 27 expresiones con 100 letras o menos. Existe, por tanto,
el menor número del segundo grupo, que puede definirse como «el menor número
natural que no se puede definir con cien letras o menos», pero esta expresión tiene
exactamente 58 letras, y ya está la paradoja: el menor número natural no definible
con 100 letras o menos, se puede definir con 58 letras.

XX Paradoja de Grelling

También resulta bastante atractiva la paradoja de Grelling (1908), en la cual se


utilizan adjetivos en vez de conjuntos. Dividamos los adjetivos en dos categorías:
los que se describen a sí mismos, como «hexasilábico» que tiene seis sílabas, «ho-
rrísono» que suena fatal, «corto» que es corto, y la segunda categoría la componen
los adjetivos que no se describen a sí mismos, como «trisilábico» ya que tiene 5
sílabas y no 3, «incompleto», «largo» y «transparente». Ahora bien, si a los adje-
tivos del primer bloque los llamamos autológicos (es decir, autodescriptivos), y a
los segundos heterológicos (o sea, no autodescriptivos), ¿a qué categoría pertene-
ce el adjetivo «heterológico»? La respuesta es claramente paradójica: si «hetero-
lógico» es heterológico, entonces no se describe a sí mismo y no es heterológico.
Si «heterológico» no es heterológico, será autológico y por tanto se describe a sí
mismo y será heterológico.
La causa de todas estas paradojas radica en la definición de un objeto en términos
de una clase que contiene como elemento al objeto que se está definiendo. Para
eliminar estas paradojas habrá que descartar la autorreferencia a la hora de cons-
truir conjuntos.
La aparición de estas paradojas era particularmente grave, pues ponía en tela de
juicio no sólamente tal o cual noción particular (como la noción de conjunto), sino
procedimientos de razonamiento admitidos hasta entonces como perfectamente
correctos por los matemáticos.

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matemáticas

Todo el edificio matemático se resquebrajaba, y parecía necesario retomar el tra-


bajo de la fundamentación de manera mucho más radical: era necesario asegurarse
no sólo de nociones complejas del análisis, sino también de los mismos caminos
del razonar matemático; era preciso dudar de todo, hasta de las evidencias más
elementales.
Para terminar con este interesante apartado de las paradojas, vamos a presentar
algunas más. Todas ellas igual de sorprendentes.

XX Paradoja del mentiroso

Esta paradoja se le atribuye al filósofo cretense Epiménides, del siglo VI a. de C.,


y consiste en la siguiente afirmación: «Los cretenses mienten siempre».
¿Decía Epiménides la verdad?
Como Epiménides era cretense, mentía, y por tanto la frase es mentira, o sea,
Epiménides miente.
Por otra parte, la frase no puede ser falsa, porque se deduciría entonces que los
cretenses son veraces; y, por consiguiente, Epiménides dice la verdad.

XX Paradoja del Quijote

En la parte II del Quijote aparece la siguiente paradoja: Sancho, gobernador de la


ínsula de Barataria se encontró en una ocasión con este dilema. En un río había
un puente, y al cabo de él, había una horca. El dueño del puente ordenó de esta
manera: «Si alguno pasare por este puente de una parte a otra, ha de jurar primero
adónde y a qué va; y si jurare verdad, déjenle pasar; y si dijere mentira, muera por
ello ahorcado en la horca de allí se muestra, sin remisión alguna».
Sucedió, pues, que tomado juramento a un hombre, juró y dijo que él iba a morir
en aquella horca que allí estaba, y no a otra cosa.
El dueño del puente no sabía qué hacer, y por eso fue a pedir consejo al famoso
Sancho Panza.
Si no ahorcan al sujeto, éste habría mentido, y por ello debería ser colgado.
Pero si lo ahorcan, habría dicho la verdad, y no debería ser ahorcado.

XX Dilema del cocodrilo

Un cocodrilo ha robado un niño. El cocodrilo promete a la madre devolverle a


su hijo a condición de que adivine por conjetura si el animal le devolverá o no el
niño.
La madre conjeturó: «¡Ay!, te vas a comer a mi hijo».
El cocodrilo se encontró con un gran dilema; tenía que comerse al niño, y a la vez
tenía que dejarlo libre. La historia afirma que el cocodrilo se vio tan embrollado
que dejó al niño en paz.

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Estas paradojas y otras enunciadas durante esos años, no fueron tenidas en cuenta
por algunos matemáticos por estar relacionadas con la teoría de conjuntos, rama
de las matemáticas considerada periférica. Otros, se dieron cuenta de su importan-
cia e intentaron poner un poco de orden en la confusión, distinguiendo entre pa-
radojas semánticas y paradojas lógicas. Russell no hizo ninguna distinción, pero
sí enunció que si para definir una colección de objetos hay que utilizar la propia
colección, entonces la definición carecía de sentido. Poincaré recogió la idea lla-
mando a estas definiciones impredicativas.
Un ejemplo es la ley del tercio excluso de lógica: toda proposición debe ser ver-
dadera o falsa, pero la misma ley es una proposición, luego puede ser verdadera
o falsa. Las definiciones impredicativas fueron consideradas ilegítimas por la ma-
yoría de los matemáticos, aunque se dieron cuenta de que anteriormente habían
sido muy utilizadas.
Como conclusión de lo anterior podemos decir que parecía haberse encontrado la
causa de las paradojas enunciadas, pero no sabía cómo reelaborar las matemáticas
para que no existieran y, lo que es más grave, cómo podían asegurar que no iban
a aparecer nuevas contradicciones. Veamos como tres corrientes diferentes inten-
taron dar solución al problema.

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matemáticas

2 El logicismo
La tesis logicista afirma que la matemática es una rama de la lógica. Las nociones
matemáticas han de ser definidas en términos de las nociones lógicas, y de igual
manera, los teoremas de la matemática deben ser demostrados como teoremas de
la lógica.
Ya Leibniz, en 1666, definió la lógica como la ciencia que contiene las ideas y
principios que se encuentran en la base de todas las demás ciencias.
Fue el matemático alemán Gottlob Frege (1848-1925) el que encabezó la escuela
logicista y en 1884 publicó su célebre obra «Los fundamentos de la Aritmética»
en la que construye toda la aritmética en términos puramente lógicos. Por diversas
razones, la obra de Frege no fue valorada hasta que Russell la descubrió. Una de
las razones fue que el simbolismo empleado por Frege era bastante oscuro y com-
plicado para los matemáticos.
He aquí cómo Frege introduce los números naturales refiriéndose a conceptos
exclusivamente lógicos:
„„ 0 es el número correspondiente al concepto «no idéntico a sí mismo».
„„ 1 es el número correspondiente al concepto «idéntico a 0».
„„ 2 es el número correspondiente al concepto «idéntico a 0 ó a 1»
„„ 3 es el número correspondiente al concepto «idéntico a 0 ó a 1 ó a 2».
También se debe a Frege la conocida definición de número cardinal de un conjun-
to dado como la clase de todos los conjuntos que son semejantes al conjunto dado
(donde «semejantes» significa que los elementos de los dos conjuntos pueden
ponerse en correspondencia biunívoca).
Pero cuando Frege estaba a punto de publicar una nueva obra, recibió una carta de
Russell en la que le informaba de la aparición de las paradojas de la teoría de con-
juntos, y Frege escribió «difícilmente puede ocurrirle a un científico algo menos
deseable que ver tambalearse los fundamentos de su obra recién terminada. Me he
visto en esta situación al recibir una carta de Mr. Bertrand Russell».
Independientemente de Frege, fueron Russell y Whitehead los fundadores del
logicismo. Russell, en su obra Los principios de la matemática, escribe: «toda
matemática pura trata exclusivamente de conceptos definibles en términos de un
número muy reducido de conceptos fundamentalmente lógicos, y que todas sus
proposiciones pueden deducirse de un número muy reducido de principios lógi-
cos».
Pero la obra clásica del logicismo es Principia Mathematica, escrita conjunta-
mente por Russell y Whitehead. En esta obra se parte del desarrollo de la lógi-
ca estableciendo un sistema axiomático, del que se irán deduciendo los diversos
teoremas. Los Principia comienzan con una lista de conceptos indefinidos como
proposición elemental, función proposicional, afirmación de la verdad de una pro-
posición elemental, negación de una proposición, y la disyunción de dos propo-
siciones.

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Russell y Whitehead explican estos conceptos, aunque tales explicaciones, según


aclaración de los mismos autores, no forman parte del desarrollo lógico:
„„ Proposición: cualquier sentencia que afirma un estado de cosas o una rela-
ción.
Ejemplo: las campanas son grandes.

„„ Función proposicional: es una expresión que contiene al menos una variable,


de modo que al sustituirla por un valor, se obtenga una proposición.
Ejemplo: x es impar.

„„ Negación de una proposición: significa que no es cierto que la proposición se


verifique.
Ejemplo: la negación de «el árbol es alto» significa que «no es cierto que el árbol sea
alto».

„„ Disyunción: la disyunción de dos proposiciones significa que se verifica una o


se verifica la otra, o ambas a la vez.
Otra relación entre proposiciones que tiene especial importancia es la implicación,
es decir, la verdad de la primera proposición impone la verdad de la segunda pro-
posición.
A continuación, presentan el célebre conjunto de axiomas, que es el siguiente: (v
es la disyunción; ⇒, la implicación).
a) (p v q) ⇒ p
b) q ⇒ (p v q)
c) (p v q) ⇒ (q v p)
d) (p v (q v r)) ⇒ (q v (p v r))
e) (q ⇒ r) ⇒ ((p v q) ⇒ (p v r))
Además trabajan con dos principios de inferencia, que son el de sustitución (viene
a decir que, bajo ciertas restricciones, si en un teorema se sustituye una variable
por un término, se obtiene un nuevo teorema) y el modus ponens (que nos asegura
que la afirmación de p y la afirmación de p ⇒ q, permite la afirmación de q).
A partir de estos axiomas, dedujeron todos los teoremas de la lógica y, por último,
de la aritmética y el análisis. Para evitar las paradojas que se habían encontrado,
Russell puso esta condición: «Todo aquello que implique a la totalidad de una
colección no puede ser un miembro de la colección». Lo que, lógicamente, se tra-
duce como: una función lógica no puede tener como uno de sus argumentos nada
que esté definido en términos de la función misma.
En los Principia, siguiendo esta restricción, se abordan las paradojas y los autores
demuestran que ya no tienen lugar en su teoría.
En los Principia definen el número natural y cardinal del mismo modo que Frege,
y a partir de aquí, definen los reales, los complejos, las funciones, y, por último,
todo el análisis.

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Ésta era, pues, la gran meta de la escuela logicista: fundamentar toda la matemáti-
ca en la lógica. Pero este planteamiento tuvo numerosas críticas. Entre ellas se en-
cuentra el rechazo al «axioma de reducibilidad» introducido de manera arbitraria
por los autores, pero que daba muy buenos resultados. Este axioma permitía for-
mar definiciones predicativas que sin él serían impredicativas; pero es un axioma
difícilmente justificable. Otra crítica muy fuerte se refiere a que si la matemática
es una ciencia lógico-deductiva puramente formal, cuyos resultados sólo siguen
las leyes del pensamiento, ¿cómo es posible, entonces, que la matemática sirva
para representar multitud de aspectos de la naturaleza, como la mecánica, el elec-
tromagnetismo, la dinámica, etc.?

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3 El intuicionismo
Para el intuicionista, la matemática es la construcción de entidades en la pura
intuición, y no la promesa de semejante construcción o la encuesta acerca de si
ésta es posible o no. El logicista (y el formalista, como ya veremos) aceptan como
válidos enunciados del tipo «existe un número con determinadas propiedades»,
pese a que no se conozca método alguno para construirlo. Tales enunciados -puros
teoremas de existencia- no los admite el intuicionista.
El primer matemático de la escuela intuicionista fue Leopold Kronecker (1823-
1891), el enemigo número uno de Cantor. Kronecker argumentó vigorosamente
que las definiciones fundamentales de Weierstrass y Cantor eran sólo palabras, y
la teoría de los transfinitos, puro misticismo. Añadía que si los objetos matemáti-
cos que manejaban no se podían construir, entonces el contenido de los teoremas
era vacío.
Kronecker aceptaba que los números naturales eran claros a la intuición, y según
él, los creó Dios, mientras que los restantes números son obra del hombre. Para
poder trabajar con los racionales, Kronecker se las ingenió para definir éstos en
términos de números enteros; su ideal era que todo teorema del análisis se pudiera
interpretar como relaciones entre números enteros exclusivamente.
Otra objeción que ponen los intuicionistas a diversas partes de la matemática es
que no daban reglas o criterios constructivos para determinar en un número finito
de pasos los objetos que manejaban.
En su época, Kronecker no tuvo muchos seguidores, pero al aparecer las para-
dojas, sus ideas se revalorizaron. El siguiente intuicionista fue Henri Poincaré
(1854-1912) que rechazaba los conceptos que no se pueden definir con un número
finito de palabras. Así pues, un conjunto construido con ayuda del axioma de elec-
ción no estaba realmente definido para Poincaré.
El axioma de elección, de especial importancia en la teoría de conjuntos, dice así:
sea X una colección cualquiera de conjuntos {A, B,...}, ninguno de los cuales
es vacío. Existe entonces un conjunto Z formado precisamente por un elemento
tomado de cada uno de los conjuntos A, B, etc., de que consta la colección X.
Las objeciones a este axioma surgen al tomar X como una colección de infinitos
conjuntos.
Pero al matemático que supo aglutinar todas estas ideas fue el holandés Brouwer
(1881-1966), que está considerado como el padre del intuicionismo moderno. Par-
tiendo del número entero, Brouwer construye una definición de continuidad y de
la noción de conjunto que le permiten interpretar ciertas partes del análisis clásico
y de las teorías de Cantor. La exigencia de constructibilidad le lleva a rechazar
toda consideración de un infinito actual, y a admitir el infinito potencial.
Brouwer concibe el pensamiento matemático como un proceso constructivo limi-
tado por la obligación de reconocer con sumo cuidado qué tesis son aceptables a
la intuición y cuáles no. Y este proceso es la única fundamentación posible para
la matemática. Es, por tanto, en la intuición, y no en la lógica ni en la experiencia,
donde hay que basarse para desarrollar la matemática.

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En el campo de la lógica, Brouwer ataca la ley del tercio excluso para conjuntos
infinitos. La ley del tercio excluso afirma que toda proposición con significado es
verdadera o falsa. Brouwer encontró un contraejemplo al encontrar un número
real que no es ni positivo, ni negativo, ni nulo.
Para presentar este número, se parte de π, y se utiliza después su desarrollo de-
cimal. El número buscado lo denominaremos π . A continuación desarrollamos π
^

hasta encontrar una tanda de 100 ceros seguidos en su desarrollo (obsérvese que
no sabemos siquiera si esta tanda aparecerá o no). Supongamos que esta lista de
100 ceros seguidos comienza en el n-ésimo dígito, definiremos π del modo si-
^

guiente: π será idéntico a π hasta el n-ésimo dígito, y después actuaremos así:


^

Si n es impar, pondremos término a π en su n-ésima cifra.


^
„„

„„ Si n es par, pondremos un 1 en su n+1-ésima cifra, y lo terminaremos ahí.


Y si esta tanda de 100 ceros seguidos no aparece nunca, entonces π y π serán el
^

mismo número.
Calculemos ahora el número P = π – π, y nos preguntamos si P es positivo, ne-
^

gativo o nulo. El argumento de los intuicionistas es que ninguno de los tres es


verdadero. P será nulo, positivo o negativo en el momento en que alguien deter-
mine cuál de ellos es cierto; hasta ese momento ninguna de las tres posibilidades
es verdadera.

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4 El formalismo
La tercera de las escuelas filosóficas que se preocuparon de fundamentar la mate-
mática fue la escuela formalista. El fundador del formalismo fue David Hilbert
(1862-1943), que comenzó a trabajar en esta línea en 1904. Sus motivaciones pri-
meras eran las de establecer una base para el sistema numérico sin utilizar la teoría
de conjuntos, y a continuación demostrar de una vez por todas la consistencia de
la aritmética.
Hilbert era platónico en el sentido de que considera el ente matemático como
existente en sí, independientemente de los procedimientos mediante los cuales se
conoce. Por el contrario, los logicistas y los intuicionistas son empiristas, en refe-
rencia a que consideran el ente matemático como el producto de una actividad.
Para los formalistas la lógica es una herramienta, un lenguaje para estudiar la
matemática.
El concepto clave que sostiene a la escuela formalista es el de sistema formal. Así
pues, la matemática se convierte en una colección de sistemas formales, constru-
yendo cada uno su propia lógica a la vez que su matemática, y cada uno de ellos
cuenta con sus propios conceptos, sus propios axiomas, sus reglas deductivas, sus
teoremas, etc. La tarea de la matemática es, ahora, desarrollar cada uno de estos
sistemas formales.

XX Sistema formal

Un sistema formal es un conjunto de teoremas engendrado mediante reglas preci-


sas y objetivas. Algunas de estas reglas dan leyes de construcción (qué agregacio-
nes de signos poseen sentido), y otras dan leyes de deducción (qué agregaciones
de signos se consideran válidas).
Un sistema formal se compone de dos partes: una parte morfológica, que describe
los elementos del sistema, y una parte axiomática, que define la clase de los teore-
mas. Estudiemos cada una de ellas.
„„ La morfología de un sistema indica cuáles son sus componentes y cuáles son
las combinaciones de componentes que forman proposiciones (combinaciones
con sentido). Por tanto, una morfología debe ofrecer una lista de componentes
primitivas, una lista de operaciones relativas a las componentes y a las proposi-
ciones, unas reglas de formación, y una lista de operadores proposicionales.
„„ La parte axiomática indica cuáles son las proposiciones consideradas válidas, y
está formada por una lista de proposiciones (axiomas) postuladas como válidas
y unas reglas de derivación que permiten obtener, partiendo de proposiciones
válidas, otras igualmente válidas. Teorema es una proposición derivable.
Hilbert y la escuela formalista pretendieron crear un nuevo orden matemático para
alcanzar tres objetivos primordiales:
1. Que la reglamentación de los métodos autorizados sea lo suficientemente rígi-
da como para evitar toda discusión.

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2. Que no se tropiece con contradicciones y, en particular, que se eviten las para-


dojas.
3. Que se conserve intacta la teoría de los transfinitos de Cantor. El mismo Hilbert
afirmó en una ocasión que «nadie podrá expulsarnos del paraíso que Cantor
creó para nosotros».
Hilbert utilizaba exclusivamente razonamientos concretos y finitos muy sencillos,
y admitidos como válidos universalmente; en esto se encontraba muy próximo
a los intuicionistas. No utilizaba principios cuestionables como la reducción al
absurdo, la inducción transfinita o el axioma de elección. Las demostraciones de
existencia debían ser constructivas.
El siguiente problema que atacó Hilbert fue el de la consistencia. Hilbert ya ha-
bía demostrado en sus célebres Fundamentos de la Geometría que la geometría
era consistente con la aritmética. Ahora sólo le faltaba demostrar la consistencia
de la aritmética. Basándose en su Teoría de la Demostración (utilizar sólo razo-
namientos sencillos aceptados universalmente), Hilbert demostró la consistencia
de algunos sistemas formales sencillos, y creyó estar muy cerca de demostrar la
consistencia de la aritmética, pero entonces surgió la figura de Gödel.

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5 El teorema de incompletitud de Gödel


En el año 1931, a la edad de 25 años, Kurt Gödel (1906-1978) publicó un artículo
en el que demolía por completo el programa de Hilbert. El trabajo de Gödel reve-
laba no sólo que había «agujeros» irreparables en el sistema axiomático propuesto
por Russell y Whitehead, sino también, de modo más general, que absolutamente
ningún sistema axiomático podía producir todas las verdades relativas a la teoría
de los números, salvo que se tratara de un sistema no coherente.
El descubrimiento de Gödel nos asegura que dentro de un sistema formulado de
manera lógica, hay siempre proposiciones indecidibles, es decir, que existen, den-
tro del sistema, afirmaciones bien definidas que no pueden ser demostradas ni
refutadas a partir de los axiomas.
También demostró Gödel que era imposible demostrar, utilizando los métodos a
los que se refería Hilbert, que los axiomas de la aritmética no conducirán a con-
tradicción.
Estos descubrimientos de Gödel que nos convencen de que no hay ningún sistema
de axiomas adecuado para toda la matemática, supusieron un duro golpe para los
matemáticos empeñados en axiomatizaciones globales. Pero esto sirvió de acicate
para estimular la imaginación de los matemáticos, y ya se están buscando otros
nuevos métodos de demostración que hagan avanzar más allá.
Enunciemos ahora, con detalle, el teorema de incompletitud de Gödel. Si una
teoría formal axiomatizable T que incluya a la aritmética es consistente, entonces
T es incompleta; es decir, hay una afirmación S tal que ni S ni no-S son teoremas
de la teoría T. Como, por otra parte, sostenemos que o bien S, o bien no-S es ver-
dadera, nos encontramos con una afirmación verdadera que no es demostrable en
esa teoría.
Además, la incompletitud no puede remediarse añadiendo S o no-S como axioma,
ya que Gödel demostró que cualquier sistema que incluya a la aritmética, contiene
proposiciones indecibles.
Para demostrar su teorema de incompletitud, Gödel se basó en un curioso método:
asignó distintos números impares a los signos primitivos: así, por ejemplo, asignó
el 3 al signo de implicación; el 5 a «y»; el 7 a «o»; el 9 a la negación, etc. Para
numerar las variables lo hizo por medio de potencias de números primos, pero el
método resulta ya demasiado complejo para nuestro objetivo. Así, todo teorema
tiene un único número de Gödel asignado. A continuación, Gödel construye un
número llamado G, que corresponde a una fórmula que ella misma se enuncia
como indemostrable.

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6 Algunos desarrollos recientes


Como hemos estudiado, ninguna de las soluciones propuestas a la fundamenta-
ción de la matemática -teoría de conjuntos, logicismo, intuicionismo o formalis-
mo- han logrado su objetivo.
Después de los resultados de Gödel no ha habido cambios sustanciales. El proble-
ma sigue abierto, y los matemáticos se esfuerzan por encontrar al fin una funda-
mentación rigurosa de la matemática.
Hay que tener muy presente que esta falta de fundamentación no impide, en abso-
luto, el desarrollo de la matemática.
Hilbert tuvo un importante seguidor, Gentzen, que consiguió demostrar la consis-
tencia de la aritmética y de algunas partes del análisis, pero utilizando la inducción
transfinita.
Un grupo de matemáticos franceses, conocidos como Bourbaki, llevaron a sus
consecuencias más extremas el programa de Hilbert, y llegaron a tener como con-
signa «¡Abajo Euclides!». Este grupo puso de moda el estudio en la escuela pri-
maria de los grupos, anillos y cuerpos, y el empleo de éstos para introducir los
distintos tipos de números.
Por último, se podría plantear cuál de las escuelas estudiadas es la más adecuada
a la hora de enseñar matemáticas. Parece ser que actualmente hay una inclinación
a una mezcla de las tres corrientes. En una primera toma de contacto con un tema
nuevo es conveniente ser intuicionista, y para asegurar lo aprendido es bueno ser
formalista y lógico. De todas maneras, este tema es bastante subjetivo y depende
mucho de la rama de la matemática en que se trabaje.

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BIBLIOGRAFÍA
DAVIS, P. y HERSH, R.: Experiencia Matemática. Ed. Labor. Barcelona, 1988.
DOU, A.: Fundamentos de la matemática. Ed. Labor. Barcelona, 1974.
HOFSTADTER, D.: Gödel, Escher, Bach. Tusquets Editores. Barcelona, 1989.
KLEENE, S.: Introducción a la metamatemática. Ed. Tecnos. Madrid, 1974.
KLINE, M.: El pensamiento matemático de la Antigüedad a nuestros días, III. Alianza Editorial.
Madrid, 1992.

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matemáticas

RESUMEN

La controversia sobre los fundamentos de la matemática.


Las limitaciones internas de los sistemas formales.

1.
1 Las paradojas de la teoría de conjuntos
Después del descubrimiento de las geometrías no euclídeas, ningún otro hecho ha influido
tan poderosamente en el desarrollo de los fundamentos de la matemática como la apari-
ción de las paradojas. Algunas de ellas son:
„„ Paradoja de Cantor
„„ Paradoja de Russell
„„ Paradoja del Barbero
„„ Paradoja de Richard
„„ Paradoja de Grelling
„„ Paradoja del mentiroso
„„ Paradoja del Quijote
„„ Dilema del cocodrilo
Se distinguen:
„„ Paradojas semánticas.
„„ Paradojas lógicas.
Russell enunció que si para definir una colección de objetos hay que utilizar la propia
colección, entonces la definición carecía de sentido. Poincaré recogió la idea llamando a
estas definiciones impredicativas.

2.
2 El logicismo
Las nociones matemáticas han de ser definidas en términos de las nociones lógicas y los
teoremas deben ser demostrados como teoremas de la lógica.
„„ Leibniz: la lógica como la ciencia que contiene las ideas y principios que se encuentran
en la base de todas las demás ciencias.
„„ Frege: construye toda la aritmética en términos puramente lógicos.
„„ Russell y Whitehead: parten del desarrollo de la lógica estableciendo un sistema axio-
mático, del que se irán deduciendo los diversos teoremas. Conceptos indefinidos:
−− Proposición
−− Función proposicional
−− Negación de una proposición
−− Disyunción
Otra relación entre proposiciones que tiene especial importancia es la implicación, es decir,
la verdad de la primera proposición impone la verdad de la segunda proposición. Además
trabajan con dos principios de inferencia, que son el de sustitución y el modus ponens.
La gran meta de la escuela logicista era fundamentar toda la matemática en la lógica. Pero
tuvo numerosas críticas

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matemáticas

3.
3 El intuicionismo
La matemática es la construcción de entidades en la pura intuición, y no la promesa de
semejante construcción o la encuesta acerca de si ésta es posible o no.
„„ Leopold Kronecker: su ideal era que todo teorema del análisis se pudiera interpretar
como relaciones entre números enteros exclusivamente.
„„ Henri Poincaré: rechazaba los conceptos que no se pueden definir con un número finito
de palabras. Así pues, un conjunto construido con ayuda del axioma de elección no
estaba realmente definido.
„„ Brouwer: partiendo del número entero, construye una definición de continuidad y de la
noción de conjunto, concibe el pensamiento matemático como un proceso constructivo
limitado por la obligación de reconocer con sumo cuidado qué tesis son aceptables a la
intuición y cuáles no.

4.
4 El formalismo
El fundador del formalismo fue David Hilbert quien quería establecer una base para el
sistema numérico sin utilizar la teoría de conjuntos. El concepto clave es el de sistema
formal. Así pues, la matemática se convierte en una colección de sistemas formales, cons-
truyendo cada uno su propia lógica a la vez que su matemática, y cada uno de ellos cuenta
con sus propios conceptos, sus propios axiomas, sus reglas deductivas, sus teoremas, etc.
La tarea de la matemática es, ahora, desarrollar cada uno de estos sistemas formales.
Sistemas formales: es un conjunto de teoremas engendrado mediante reglas precisas y
objetivas. Algunas de estas reglas dan leyes de construcción: qué agregaciones de signos
poseen sentido; y otras leyes de deducción: qué agregaciones de signos se consideran
válidas.
Un sistema formal se compone de dos partes:
„„ Una parte morfológica: describe los elementos del sistema.
„„ Una parte axiomática: define la clase de los teoremas.

5.
5 El teorema de incompletitud de Gödel
Gödel asegura que dentro de un sistema formulado de manera lógica existen afirmaciones
bien definidas que no pueden ser demostradas ni refutadas a partir de los axiomas. Demos-
tró que era imposible demostrar, utilizando los métodos a los que se refería Hilbert, que
los axiomas de la aritmética no conducirán a contradicción.

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matemáticas

6.
6 Algunos desarrollos recientes
Ninguna de las soluciones propuestas a la fundamentación de la matemática (teoría de
conjuntos, logicismo, intuicionismo o formalismo) han logrado su objetivo. El problema
sigue abierto, y los matemáticos se esfuerzan por encontrar al fin una fundamentación
rigurosa de la matemática.
„„ Gentzen consiguió demostrar la consistencia de la aritmética y de algunas partes del
análisis utilizando la inducción transfinita.
„„ Un grupo de matemáticos franceses, conocidos como Bourbaki, puso de moda el es-
tudio en la escuela primaria de los grupos, anillos y cuerpos, y el empleo de éstos para
introducir los distintos tipos de números.
Actualmente hay una inclinación a una mezcla de las tres corrientes.

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