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Méthexis I (1988) p.

3-16 son tan sólo objetos de investigación y asuntos de nuestro interés, sino
que pueden, más allá de esto, constituirse también en interlocutores
de un diálogo y, lo que es más, en maestros. Estas dos actitudes de nin­
gún modo se excluyen. Por el contrario: nadie puede albergar fundada
esperanza de aprender algo de los pensadores antiguos, si no se ha es­
forzado previamente por adquirir un saber fundado sobre ellos. De otro
LA ACTUALIDAD DE LA FILOSOFIA ANTIGUA* modo, se corre el riesgo de proyectar sobre el pasado tan sólo los pro­
pios prejuicios y preconceptos, los propios deseos y expectativas. En
WOLFGANG WIELAND tal caso, las interpretaciones erróneas y las equivocaciones apenas pue­
den ya evitarse. De ahí que todo aquel que esté seriamente interesado
por la filosofía antigua debe, ante todo, procurarse con los instrumen­
La pregunta acerca de si la filosofía antigua puede en nuestros días tos de la filología y de las demás ciencias históricas una base de tal
reclamar legítimamente para sí actualidad parece superñua. En efecto, índole para su tarea, tanto más si está convencido de su actualidad.
los estudios que se ocupan de su investigación han adquirido en las últi­ En efecto, si se desea cultivar el interés en sus aspectos actuales, en­
mas décadas, tanto en lo que respecta a su amplitud como a su inten­ tonces sólo se puede esperar éxito de los propios esfuerzos, si al mismo
sidad, un impulso extraordinario. Esto no vale ya tan sólo para el mun­ tiempo uno es capaz de mantener distancia frente a su objeto. Por ello,
do occidental, cuyas tradiciones culturales no pueden en absoluto en­ precisamente, aquel que desee no sólo aprender algo sobre los pensa­
tenderse con prescindencia de las influencias procedentes de la filosofía dores antiguos, sino también aprender algo de ellos, habrá de insistir
antigua: en la investigación de la filosofía de los griegos y los romanos en una puntual observancia de todas las normas cuya vigencia es reco­
toman parte, entre tanto, en medida cada vez mayor, investigadores que nocida en el ámbito de las ciencias históricas. Así lo exige también
provienen de otros medios culturales, en especial del Lejano Oriente. el respeto ante los autores entre los cuales uno quisiera encontrar sus
Pero a esto hay que añadir todavía algo más: la investigación erudita de maestros.
la filosofía antigua pone de manifiesto sólo uno de los múltiples aspec­ He aquí un punto de partida, desde el cual pueden realizarse
tos bajo los cuales puede ser considerada esta filosofía con referencia consideraciones metodológicas que corresponden al dominio de la
a su actualidad. En efecto, no se debe pasar por alto el hecho de que, teoría de las ciencias del espíritu y, en especial, al de la hermenéutica.
por lo menos desde Hegel, también la filosofía sistemática, en algunos Por lo demás, los estudios clásicos, los estudios científicos de la anti­
de sus más significativos representantes, ha llegado a sus resultados güedad pueden, con buenas razones, reclamar para sí una posición de
por vía de la recepción, la crítica o la confrontación con el pensa­ privilegio, allí donde se trate de reflexiones de principios crítico-meto­
miento de la filosofía antigua. Esto vale en nuestro siglo, por ejemplo, dológicas en las ciencias del espíritu. En efecto, el objeto de estos estu­
para Heidegger tanto como para Whitehead, para Popper tanto como dios se halla lo suficientemente alejado de nuestro tiempo, pero tam­
para Joñas, para Gadamer tanto como para Ryle. bién lo suficientemente cercano a nuestro interés —el cual tiene siem­
El hecho de la actualidad de la filosofía antigua es manifiesto. pre su raíz en el presente—, como para que la tensión entre lo presente
De ningún modo es tan fácil responder a la pregunta por las razones y lo pasado, constitutiva de la conciencia histórica y nunca susceptible
en que este hecho se funda. ¿Qué intereses guían a aquellos que se de ser neutralizada, pueda ser aquí puesta ante los ojos en forma di­
ocupan de la filosofía del mundo antiguo? Ciertamente, con esto rectamente ejemplar. Esta tensión determina la tarea de todo historia­
tiene que ver, por de pronto, un interés histórico por ei pasado en cuan­ dor y de todo filósofo que toma del presente sus conceptos, sus pregun­
to tal. Sin embargo, la actualidad de la filosofía antigua tiene una tas y sus métodos cuando hace del pasado el objeto de su investigación.
raíz aún más vigorosa. Al ocuparse de ella, uno puede, por cierto, adop­ De todo investigador esperamos en la actualidad no sólo que domine su
tar frente a esta filosofía diferentes actitudes: si se la investiga, se especialidad desde el punto de vista del contenido, sino también que
puede, ante todo, aprender algo sobre ella, pero además uno puede tam­ esté en claro sobre el alcance y los límites de sus recursos y sus métodos,
bién aprender algo de ella. Los pensadores clásicos de la antigüedad no y que pueda dar cuenta de ellos. Precisamente por ello, es del historia­
dor de la filosofía de quien se puede pedir una opinión en la discusión
sobre los fundamentos de las ciencias históricas.
* Traducción del alemán por Laura S. Carugati y Alejandro G. Vjgo.

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con el punto de vísta didáctico. A este aspecto responde escoge la perspectiva hístórico-tradicional. una disciplina filosofía platónica. Y que hubo y hay. Sin embargo. filosofía misma. Habitualmente se tiene por triviales fía antigua: con sólo hacer investigaciones de detalle se pondrá de re­ y comprensibles de suyo estos entramados conceptuales. en primera instancia. por primera vez.-G. pero al mismo tiempo es un dominio que forma parte de la logía cristiana. tal como autores pretenden haber logrado conocimientos. la filosofía del mundo occidental no consiste 5 6 . Gadamer. sin embargo. Con el su acuñación entre los clásicos de la filosofía griega. ya la idea histórica. ha de pensarse en los contenidos de la la historia de la filosofía es también. el tantes de la matemática y la física de nuestros días por lograr. aristotélica y estoica que han influido sobre la teo­ histórica. Las auxilio de un recurso a la filosofía de los griegos. en el las tradiciones que operan de modo latente. por una vez. Aquí. en abundante cantidad. Aquí puede hallar título “La presencia de los griegos en el pensamiento moderno” se pu­ un fructífero campo de trabajo todo aquel que desee hacer conscientes blicó en 1960 un volumen colectivo en honor de H.modos de pensar y categorías. y —no en último En este punto resulta oportuno diferenciar los puntos de vista término— también en los intentos de un número no menor de represen­ desde ¡os cuales es posible llevar a cabo una actualización. ellas no configuran más que una de las facetas de se procura a través de una frecuentación de los diálogos de Platón es su tradición. El aseguramiento filológico e histórico de la tradición es un pre­ En la tradición de la filosofía occidental. empero. se encuentra el punto de partida para yecto sistemático de Hegel. las más de las Si en el intento de una actualización de la filosofía antigua se veces. llamada a ejercer en la época de la alta escolástica. se ha de pensar en la frecuenta­ atención. porque no lieve una y otra vez hasta qué punto todavía hoy incluso proyectos se repara en los extraordinarios esfuerzos que en su momento requirió filosóficos aparentemente novedosos se nutren de esa herencia. En este sentido. no nos percatamos en absoluto de ellas. un balance en este A Alfred N. que. sofía han sido o continúan siendo estimulantes. son manifiestas: que se puede hacer comprensibles problemas objeti­ Reapropiaciones conscientes y planificadas de la filosofía antigua vos si se elucida su origen histórico constituye un lugar común. en ésta fue posible por vez primera a través de la filosofía griega. Finalmente. uno no dominio del Islam. de los antiguos. sino a una antigüedad concebida de modo renovado en el dominio del hu­ que luego. tal punto en nuestros . Sin duda. una y otra vez se ha reto­ supuesto necesario para una adecuada actualización de la filosofía an­ mado. frontación con los antiguos de Nietzsche y Heidegger. y si las argumentaciones presentadas por el autor son con­ ción de Platón. en el nuevo retorno sociales. en la influencia que la filosofía aristotélica estuvo habrá de limitarse a investigarlas en vista de las condiciones históricas. de influencia más poderosa aún. entre posibilidad y reali­ hoy nos valemos pertenecen a la herencia que nos ha legado la filoso­ dad. entre cantidad y cualidad. Aristóteles y Proclo que ha dejado sus huellas en el pro­ vincentes. pero no puede por sí solo proveer una actualización tal. así como en la a menudo apasionada con­ una posible actualización de la filosofía del pasado.como se hace historia de la filosofía. elementos del pensamiento tigua. económicas y psicológicas de su surgimiento e influencia. entre características esenciales e inesenciales de una cosa. se hace presente algo que no podría ser puesto en duda por prácticamente ningún en­ en cada una de las resonancias de los griegos que se han introducido a tendido. de modo enteramente consciente. formas de argumentación y tópicos de los que entre actos deliberados y no deliberados. especialmente cuando misma de una teología ha surgido del suelo de la filosofía griega: no es uno dirige su atención no sólo a las doctrinas representadas por los pen­ algo comprensible de suyo que una religión intente exponerse a sí mis­ sadores del pasado. entre cosas y propieda­ podemos partir de nuestro presente y preguntar cuáles entre las repre­ des de cosas. sino a la vez a la cosa misma acerca de la cual tales ma en la forma de una doctrina sistemáticamente edificada. Es en tanto disciplina filosófica —y no sólo en tanto independientemente de todos los aspectos del contenido. Pero primera instancia. entonces habrá que plan­ una multitud de aquellos entramados conceptuales de los que nos vale­ tearse. en el fondo. en su con­ la mejor eiercitación en el pensamiento y la argumentación filosóficos junto. cual los autores intentaron realizar. Whitehead se remonta la sentencia frecuentemente sentido. La otra. claridad sobre los posibilidades de una actualización desde el punto de vista didáctico presupuestos de las modernas ciencias exactas. la pregunta de qué elementos de dicha filo­ mos incluso en el lenguaje de nuestro trato cotidiano con el mundo. a saber. sentaciones. También en este caso cuando distinguimos entre forma y contenido. sobreda base de un interés filosóficamente orientado. debe siempre hacerse de esas doctrinas mismas el también ha de repararse en la recepción de Platón y Aristóteles en el objeto de un interés históricamente orientado. Por cierto que. citada de que. en primer término. se pre­ manismo y en el ámbito de los fundadores de la ciencia de la natura­ guntará uno si esas doctrinas alcanzan los objetos a los que dirigen su leza de la edad moderna. pasar por alto el hecho de que. No se debería. el histérico-tradicional y el ejemplar. conceptos. en nuestra tradición.

por lo demás. abierta a modificaciones y diferenciaciones. pendamente en la experiencia. Un un orden. incluso tales diferencias seguirían siendo todavía compatibles la índole de las preguntas que se plantean y en el modo en que ellas con una actualización legítima. las configuraciones doctrinarias. por cuanto permi­ cia de la naturaleza de la edad moderna es conocida. al menos en principio. y. Como es sabido. Pero la ubicación central de Platón dentro de la intuición sensible efectiva. en la medida en que posibilitaron el estableci­ a tiempos posteriores. Tampoco apunta su teoría. si el átomo de los anti­ hay ninguna doctrina de Platón que pueda reclamar una validez. considerado como una realidad sólo cepción atomista el reconocimiento y la vigencia que desde un prin­ aparente. La hipótesis atomista crecio. sin embargo. fue retomada por Epicuro y su escuela. Naturalmente. el átomo moderno es. su origen está conectado con el nombre de nuevas experiencias. por el poema filosófico de Lu­ miento de la ley de las proporciones constantes. por elementales de la física moderna. La muy compleja historia de la concepción atomista en la cien­ se mostró en este respecto inusualmente fructífera. Los atomistas antiguos apenas si podían hacer uso de rastrear las filiaciones que vinculan los diferentes conceptos hasta llegar sus principios. En los tiempos mo­ davía viva y sea. en absoluto. la concepción atomista tuvo y tiene la función de disponer en de no dejarse extraviar por una falsa y sólo aparente actualidad. una estructura descubrir prontamente la veracidad de dicho aserto. en cambio. actual deberá. abrir la posibilidad mista antigua. en cambio. y trasmitida química experimental. en un esta actualización por el hecho de que el atomismo. aparece el atomismo como el do sólo aparente de la experiencia sensible no puede. Tampoco es ilegítima. ser franqueado. El hiato entre este mundo verdadero de los átomos y el mun­ cipio había merecido. más bien. Por lo demás. fue prontamente desplazado por teorías que se de una verdadera realidad consistente tan sólo en átomos y su movi­ fundaban en prejuicios teleológicos: sólo ia ciencia de la naturaleza miento en el espacio vacío. en su camino a tra­ primer momento. permanecen no sólo fácti­ vez primera. andar con cuidado dernos. Este aserto impresiona. Se trata en Por ello. una multiplicidad de datos de buen ejemplo de este tipo de pseudo actualidad lo ofrece la teoría ato­ experiencia. a mostrar el a las correspondientes representaciones de la física moderna que han camino hacia nuevas experiencias que se hicieran posibles sólo a partir hecho uso de la concepción atomista. con ello. sino los de la del siglo cuarto. sobre todo. Ni siquiera fueron todavía los resultados de la del históricamente casi inasible Leucipo. en todo. algo plausible el que se crea este caso de un ejemplo modelo de una hipótesis que se acredita estu­ poder encontrar en Demócrito y los demás atomistas antiguos los ge. Peno no resulta ile­ explicativos. como una agudeza cuya gracia se basa en una exagera­ vés de la historia. para así explicarlos y. Tras haber sido sometida a crítica en ia filosofía clásica nos al reconocimiento general de la concepción atomista. Con sófico. ser filosofía europea no descansa. haya debido experimentar varias metamorfosis: si ción. para ración indivisible. pero ella no está en condiciones de producir efectivamente gítima porque falte una efectiva conexión histórica. ya que se puede esos beneficios. fueron planteadas de manera explícita las cuestiones que. Así surge una imagen de la historia de la ciencia según la cual ya en La diferencia respecto de la atomística antigua es manifiesta. como también tía desarrollar una multitud de nuevos cuestionamientos y extendía su papel en las teorías científicas de la naturaleza de nuestros días. la concepción atomista constituye una síntesis de 7 . no compuesta y articulada de alta complejidad. de ella.sino en notas a pie de página a Platón. Por variadas que puedan ser las respuestas que se han dado. a primera vista. sobre la base de una teoría. canónica. no podía ser hallado en la así decir. puede parecer. son planteadas nuestra filosofía ha seguido siendo platónica. han mantenido en movimiento al pensamiento filo­ que sólo resultan accesibles por medio de formalismos abstractos. pero podía. con el nombre física en sentido estricto los que contribuyeron en los tiempos moder­ de Demócrito. como ya su nombre lo dice. Sin embargo. basta con que se intente comprender la filosofía eu­ el átomo de Demócrito. tanto más cuanto desde entonces. era una configu­ ropea atendiendo a la continuidad de sus problemas fundamentales. es ilegítima una actualización porque no pres­ allí donde la totalidad de su contenido permanece extraña a Platón. por cierto. Esta se oponía al mundo en que vivimos carente de prejuicios propia de la edad moderna procuró a la con­ y que percibimos por los sentidos. sin más. al mismo tiempo. ta atención a las diferentes funciones que se exigen a la concepción ato­ Quien se aplique a indagar la filosofía antigua allí donde esté to­ mista en los intentos de una explicación del mundo. camente sino también por principio imperceptibles. por guos pasaba por un objeto —que. punto culminante de la ciencia griega de la naturaleza. Así considerado. incluso En el presente caso. principalmente. empero. A esta representación del átomo se exigen beneficios Se está aquí ante una actualización ilegítima. su poder explicativo sobre un dominio cada vez más vasto. mócrito y sus seguidores no proyectaron una hipótesis sino la imagen que. sino. en determinadas posiciones concebido a la manera de una cosa sensible—. en el hecho de que en ese momento. De­ épocas tempranas había sido hallado un conocimiento fundamental. sin duda. precisamente porque permanece siempre nuinos antepasados incluso de la moderna ciencia de la naturaleza.

entonces debemos. aún no expresamente el contrario. desde el punto de vista del contenido. cuando menos. puesto que no sólo ha estimulado su nacimiento sino que el hombre tiene sólo mínimas posibilidades de intervenir. se puede conceder al proyecto del mundo propio de tóteles. por la teoría atomista como marco cosmológico presupuestos no los obtiene normalmente del objeto. Difícilmente se podría hacer de Homero objeto de inves­ filosofar de Epicuro. en lo que a beneficios teórico-explicativos atañe. la pretensión de actualidad que mo fue apropiada de modo sin par para dar cuenta del mundo tal como a menudo se concede al atomismo antiguo no puede justificarse. es. en un sistema dogmá­ No es la excepción. Esto es. por ser el fundador de la lógi­ de la generación. Sólo desde este punto de vista puede entenderse por qué Epicuro cierto. tensión de explicar el mundo. Pero luego podemos preguntar qué apor­ propia de Aristóteles que el atomismo. En efecto. que. y. En tal caso. tratar un autor antiguo y sus doctrinas bajo presupuestos que sólo fue­ Si se evalúa el modelo de los atomistas en vista no de sus funciones ron precisados en una época posterior. teorías filosóficas como el objeto de nues­ antiguo pudo resultar. en tiempos posteriores. desarrolladas consecuentemente. trabajamos con instrumentos con­ No es casual que la imagen atomista del mundo haya podido des­ ceptuales y con categorías que no siempre pueden ser halladas ya den­ plegar sus más genuinas influencias dentro del ámbito de ia vida prác­ tro del horizonte de los autores a los cuales se aplican. en su vida práctica. indudablemente. de acontecimientos en los ca tradicional. como ningún otro.representaciones que. le señala los límites de esa autonomía. exclusiva­ los problemas de la vida práctica. acabó por anquilosarse. haya podido imponerse por largo tiempo no los atomistas una alta proporción de originalidad. de si explanans y explanandum resultan congruentes. De lo contrario. ella resulta 9 10 . pues. si evaluamos el alcance de una teoría sólo de acuerdo con el hecho casi acabada. y no Demócrito. este proyecto permanece estéril. entonces resultará comprensible el hecho de que autores que han escrito en una época en la que no había aún teoría gra­ la teoría atomista haya podido volverse fructífera precisamente en el matical alguna. La creencia en la rectitud de dicha teoría es apta para trae consigo. una de sus ramas en forma bien. un accidente histórico. la concepción del teleologis­ Contra toda primera apariencia. Sin embargo. En relación con el dominio extraor­ de si puede efectivamente proveer ios beneficios explicativos que pre­ dinariamente amplio de la lógica actual. con sólo hacérsela comprender de un modo adecuado a tal puestos y hacer uso de ellos si quiere obtener puntos de vista fundados fin. Toda ciencia trata hechos bajo presupuestos. ca de los antiguos— mucho más fecundo que el atomismo. Aristóteles pasa. siquiera hacer investigaciones gramaticales sobre textos de ción vital concreta. con todo derecho. sino de aquella belleza que a menudo exhiben precisamente las teorías sim­ una consecuencia natural que resulta de las diferencias de fecundidad ples. Es cierto también que la física de la edad moderna se distanció de teoría se engañe respecto de su fecundidad. con su crecimien­ la que ha posibilitado una comprensión más profunda de esta teoría an­ to y su disminución. sino que ya los de su filosofía. e incluso. Con todo. la silogística. entonces el rece como un dominio parcial muy limitado. no se podría. En cambio. por tica. en oposición a una difundida opinión. Ahora que además ha desarrollado. tanto el cambio de las estaciones como el proceso tigua. es precisamente la lógica de nuestros días como los de los elementos y los de los seres vivientes. ya que la concep­ desde puntos de vista modernos. al mismo tiempo. Precisamente esto es lo que hacemos ción de los atomistas no se cuenta entre los presupuestos bajo los cuales cuando las tratamos como hipótesis que verificamos atendiendo a sus los antiguos lograron sus resultados productivos. Si tomamos. Ella puede proporcionar al hombre autonomía en la dirección sobre su objeto. respecto de su pre­ entre las correspondientes teorías. en ese caso. admisible. concentra su interés en tigación científica alguna. si fuera lícito trabajar. La investigación científica de la filosofía antigua no hace procurar al hombre. Esto es Se podría preguntar si tenemos derecho a juzgar teorías antiguas confirmado incluso por'su historia en la antigüedad. mente con presupuestos que pudieran encontrarse en el mundo de las Bajo las condiciones del ámbito de experiencia accesible al mundo epopeyas. a saber. por íeórico-explicativas sino de sus funciones en el ámbito de la realiza­ ejemplo. si aporta lo que debe aportar. funciones y fecundidad. Estos optó. Se trata. en todos los casos. se hallan teleologismo fue —siempre dentro de las condiciones de la base empíri­ en oposición al orden perceptible del mundo que circunda al hombre. Es cierto que este teleologismo ta propiamente la teoría. El que Aris­ En consecuencia. A dicha experiencia pertenecen ios movimientos ser actualizado desde una perspectiva históríco-tradicional lo ofrece la de la naturaleza que circunda al hombre: tanto el movimiento del cielo lógica aristotélica. esa representación del mundo. También ella debe partir de presu­ temores. establecer ante mucho más fructífera la interpretación teleológica de la naturaleza todo el contenido de la teoría. ante todo. Por se ofrece al hombre en la experiencia inmediata. sosiego y liberación de los ninguna excepción en este punto. la silogística aristotélica apa­ tende. precisamente. un ejemplo positivo de pensamiento antiguo que puede ilustrada por teorías. quizás. tra investigación. No se comprende por qué habría de estar prohibido de su vida y. sino más bien la regla el que el creador de una tico.

Ciertamente. retornará una vez más al autor. Sin embargo. de la filosofía que se preocupa no sólo por investigar el pensamiento cuando esa prueba se lleva a cabo. fue precisa­ dicina griega. Resta aún la cuestión en sus análisis —de hecho aún no superados— del continuo. en su a la condición de un texto clásico el hecho de que ofrece a uno la posi­ contenido y método. no sólo en su fundamen. así. De este modo. por medio de una ciencia jurídica. permanece tan sólo como objeto de investigación histórica. tal como ella experimenta hoy un renaci­ puramente formal. en su concep­ aprendido a establecer en la lógica exigencias sustancialmente más rigu­ ción de las matemáticas. resultar satisfactoria incluso para las mate­ les las nuevas exigencias de exactitud. su peculiar jerar­ de dicha opinión a ia cosa a la que ella está dirigida. su actualización puede el historiador de la filosofía tomarlo para sí Así. la investigación de la lógica aristotélica suministra un modelo como ejemplo. cuanto que su concepción pue­ damentación. El trabajo bilidad de obtener -nuevas respuestas si se le formulan nuevas pregun­ que los historiadores del derecho han dedicado a su investigación y a tas. si no Aristóteles debe pensarse. volverse fructífera y actualizarse de múltiples maneras. vez primera. por sólo nombrar un ejemplo. sino también para dejarse instruir por él acerca de la que ellos mismos no se han planteado. y la confronta con quía se muestra en el hecho de que su pensamiento puede volverse ella. rectamente interpretada. a saber. creyó más de uno que Aristóteles quedaría de allí Se ha de pensar en las reflexiones de Platón que se orientan a la con­ en más definitivamente superado como lógico. pregunta por la opinión del autor de Por cierto que también su pensamiento se desarrolló bajo las contin­ las fuentes de las que tiene que ocuparse. no sólo para poder ahora com­ es porque su pensamiento provee respuestas incluso para preguntas prenderlo mejor. en diversos aspectos. se produjo un sorprendente des­ máticas de nuestros días. en este respecto. una vez que se había cepción de las ideas. nadie había vuelto a mostrar comprensión. cuando es interrogada de modo pertinente. en algunas investigaciones de psicología y de retórica. tras el nuevo impulso que tomaron los estudios lógicos desde de la metafísica como disciplina fundamental de la filosofía teórica.significativa no por su alcance. en todo caso. este terreno es tanto más sorprendente. de las ciencias. se haría bien en echar una ojeada cubrimiento: la silogística aristotélica. sino también en puede además efectuar un aporte a la elucidación de nuestros proble­ su proyecto de una teoría de la ciencia en los Segundos Analíticos. Si pueden ser considerados “clásicos” Luego. el desarrollo de un derecho acuñado. mas. A tal fin. superada hace mucho respecto del contenido pero no mente la lógica moderna la que pudo abrir los ojos a la investigación envejecida en varios puntos fundamentales. la jerarquía de un clásico se muestra del pasado sino también por hacerlo fructífero para el pensamiento precisamente en el hecho de que no pocas veces puede soportarla a actual. La seguridad con la que Platón se mueve en rosas que hasta entonces en lo concerniente a su construcción y su fun. No debería olvidarse tam­ aristotélica para un aspecto de su objeto respecto del cual. sino si taeión de la lógica formal en los Primeros Analíticos. —renovada siempre en las formas más diversas hasta el día de hoy— Luego. incluso cuando ella está organizada a través de preguntas Desde un punto de vista de esa índole. una sección de la lógica fue expuesta y fundada de manera en la concepción de la tópica. Pero cuando se comenzó a aplicar seriamente a Aristóte­ de. sino por el inédito rigor con que. satis­ sobre los límites de la filosofía e incluir en su consideración también face todavía hoy las más rigurosas exigencias que se puede establecer la ciencia antigua. visión que les trazaba su tiempo. entonces puede hacérsele manifiesta también en este caso la la filosofía se encuentra aquí en la misma situación que el historiador posición dominante que desde antiguo ocupan Platón y Aristóteles. puede incluso buscar caminos hacia esa cosa que no fue­ fructífero incluso para problemas que se sitúan fuera del campo de ron los caminos del autor y que tal vez nunca hubieran podido serlo. habrá de desplazarse gentes circunstancias de su época. por largo poco el importantísimo aporte realizado en estas cuestiones por el tiempo. ante todo en lo relativo ai método. El historiador de de vista. Sin embargo. En el caso de La filosofía antigua demuestra su actualidad. Esta permanente oscilación entre la conside­ es una autoridad. Esto concierne tanto a la matemática como a la me­ para la construcción de un sistema lógico. y finalmente en su concepción sólo el comienzo sino a la vez la culminación de la lógica en general. Justamente hace mundo romano. Por largo tiempo se vio en la lógica aristotélica no miento en varias ciencias del espíritu. Por ello. para las propias espe­ 11 12 . Luego. ningún clásico cosa mentada en común. fines del siglo pasado. y quien filosofa sería e! último que estuviera dispuesto ración sistemática y la histórica caracteriza el trabajo de un historiador a aceptar doctrinas sin prueba y sólo por autoridad. En primer lugar. del tiempo de si en tales casos se aprende algo de los pensadores antiguos o se busca y de las demás estructuras fundamentales del mundo sensible de la vida tan sólo confirmación para los propios trabajos. de) modo en que una historia crítica de la filosofía permite conectar y Sí uno intenta actualizar la filosofía antigua desde tales puntos relacionar entre sí planteos históricos y sistemáticos. pie firme. por en la Física. la filosofía antigua puede que no fueron las suyas propias.

Pero en todos los casos se trata de desa­ do la toma por objeto e intenta producir proposiciones verdaderas rrollar criterios que han de posibilitar no sólo el análisis del mundo del sobre ella. en cambio. la más asombro­ darse cuenta de todos los desvíos y perversiones de la razón. Si tal empresa no aspecto de una posible actualización. bajo la forma de la ra­ En el ámbito del conocimiento teórico. pasa Sócrates. obrar en su facticidad. para poder determinar la conciencia. en primera instancia. Las ciencias sociales pue­ mente mal entendido y mal interpretado. Por el lidad resulta ser como un estímulo para su realización. No sólo la explicación del había reconocido Aristóteles. Estos no la a partir de un ideal pueden concebirse las formas degradadas de la razón concibieron. mientras que las Leyes fundamenta proposiciones. los autores clásicos de la zón teórica. sobre todo. un fenómeno del pensamiento griego frecuente­ tes trazados por los clásicos de la antigüedad. objeto el mundo del obrar. como descubrimientos de la filosofía antigua. En todo caso. cuanto a responder. remite más allá de los cimientos acerca de hechos. echando mano de la ficción de la fundación de humanos. Y con ello entramos ya en el tercer mejantes de acuerdo con su propia determinación. No necesitan. designada en la antigüedad con distin­ en vista de una polis que también para Aristóteles pertenecía ya al pa­ tos nombres. posiblemente. la vida concreta de los hombres. límites y del ámbito de experiencia del mundo antiguo.culaciones. en el ámbito de las disciplinas prácticas. bajo la forma de la razón prác­ antigüedad han seguido siendo un modelo. Pero con esto estuvo vinculado el desarrollo de una filosofía prác­ sofía y la ciencia han arribado. en un primer momento. a diferencia de todos los otros seres vivos. Esta fue descu­ reflexión racional. con nuevos métodos. el modelo de un compendio de legislación discriminado hasta ración de la razón práctica así entendida. se denomina en sado. por fundador de la filosofía práctica clásica. en su concepción. a nuevos y dife­ tica que podía ser aplicada a desarrollar un aparato conceptual con rentes resultados. la tradición o la autoridad. Pre­ el gran descubrimiento de la filosofía práctica clásica fue que acerca de cisamente. pero que. entonces tampoco habría sido posible La filosofía práctica constituye. la razón no sólo menología del obrar normativamente regulado. llegar a resultados susceptibles de fundamentación desde antiguo. en una etapa posterior. bierta por los griegos. el hombre está definido también por el mundo en su totalidad sino también la sanción de las normas de la con­ hecho de que. Pues. puede ponerse vivencia y el obrar humanos son siempre. se designa una facultad que está destinada tanto a adquirir cono­ dencia espartana. por cierto. en esto consiste la obra de una razón que no se deje reducir la cuestión de cómo se ha de vivir puede decidirse sobre la base de una al desempeño de funciones meramente instrumentales. en primera instancia. como como acerca de lo útil y lo perjudicial. Cuando se habla de razón prác­ Estado que. las más de las veces. y. Por su parte. contrario. La filosofía práctica constituye una determinada configu­ un Estado. como una disciplina teórica que tuviera por que determinan. Pero el atisbo de dicha posibi­ tales. sino también resultados considerables y de gran Que la razón práctica es posible fue uno de los más importantes desarrollo ulterior en las polémicas sobre valores y normas. por lo demás. el aspecto ejemplar. apenas se ha Como es sabido. En cuanto es práctica. construye una utopía del la actualidad con el de razón práctica. Esto vale. Sin embargo. y sin él cuando toman por objeto el mundo del obrar en su facticidad. Pues. justifi­ de acuerdo con sus semejantes tanto acerca de lo justo y lo injusto cadas a través del mito. sino que la entendieron como resultado Los puntos de referencia que determinan la óptica de las obras clá­ del cultivo de una facultad que está inmediatamente dirigida a regir la sicas de la filosofía práctica son completamente diferentes entre sí: vida práctica tanto en el ámbito individual como en el de la comuni­ mientras que la Política aristotélica desarrolla su aparato conceptual dad. den. En estas obras apropiados para la propia autoconfirmación? Se puede mostrar que hay se buscan caminos a través de los cuales resultará posible proporcionar aspectos doctrinarios de la filosofía antigua cuya actualidad puede un fundamento racional tanto para el obrar del hombre como para las fundamentarse de otro modo. Se trata de la facultad que. su influjo resulta ya relativo una vez que se sabe de él. para la filosofía pautas de organización dentro de las cuales puede convivir con sus se­ práctica de Platón y Aristóteles. deja ver en su superficie ciertos rasgos de proce­ tica. incluso allí donde la filo­ tica. allí donde se trate de la legitimación de valores y normas. ayuda del cual puede la razón práctica echar luz sobre sí misma. Al do­ 13 14 . de una manera racionalmente fundada la cuestión de qué debemos la Etica Nicomaquea de Aristóteles realiza el programa de una feno­ hacer y cómo debemos vivir. la República de Platón. Sin embargo. en el fondo. es cierto. hacerse conscientes. tal como aparece docu­ güedad tan sólo porque se busca e incluso se encuentra en ellos medios mentada en las obras respectivas de Platón y Aristóteles. sino que motiva también comportamientos de Platón presentan. ¿no se actualizan los clásicos de la anti­ ésta no puede ser entendida correctamente. hubiese alcanzado su objetivo. En ella se funda incluso cuan­ en sus más mínimos detalles. el desarrollo de la filosofía práctica fue prepa­ producido algún adelanto que no haya tenido lugar dentro de los lími­ rado por la sofística. Pues sólo sa contribución que nos han legado los pensadores clásicos. las más de las veces con el de phrónesis.

no hay progreso alguno en sentido estricto. Pro­ gresos ha habido. se plantea mismas está excluida del ámbito de problemas accesibles a la conside­ aquí otra cuestión apremiante. ante todo allí donde la cues­ tión era desarrollar nuevos medios para la satisfacción de las necesida­ des humanas. tener esa significación porque las disciplinas prácticas no son capaces de progre­ so del mismo modo que las teóricas. puesto que aquí cada uno debe siempre volver a hacer la experiencia de situarse en el punto de partida. Pero estos cambios no son en menor medida consecuencias del progre­ so del que fueron capaces las ciencias teóricas de la modernidad. en estas cuestiones no hemos ido. su génesis y la historia de su influencia. Esta actualidad puede ponerse de relieve cuando se intenta reconstruir los aspectos normati­ vos que allí se encuentran y traducirlos. en mayor medida. La pregunta acerca de por qué la filosofía práctica de la anti­ güedad puede. Cómo se alcanzan objetivos dados de la mejor manera verdaderamente digno de saberse dentro del inabarcable dominio de es cosa que puede hoy establecerse con métodos cada vez más exactos. Por mucho que cambien las situaciones y las condiciones de la vida. en considerable medida. en el fondo. formular la pregunta por lo verdaderamente digno de ser sabido. de todos modos.minio de estos hechos pertenecen también la conciencia de las normas se considera el saber teórico desde este punto de vista. todavía hoy no han sido superadas. Es precisamente de los pensadores clásicos Pero en las cuestiones acerca de a qué objetivos se debe aspirar y de de la antigüedad de quienes se puede aprender de modo ejemplar cómo cómo puede un deber de esta índole ser racionalmente fundamentado. al lenguaje del mundo moderno. La pregunta por la legitimación de las normas descubrir o fundamentar un saber de esa índole. las preguntas por los verdaderos bienes y por los verdaderos fines del obrar deben siempre volver a plantearse de la misma manera. esto resulta de importancia también para el saber teórico. No puede verse en él qué se debe hacer propiamente a partir de sus resultados y cómo puede uno valerse de ellos de modo racional. se concibe el mundo de la vida propio del hombre como sujeto a un constante cambio. Si 15 16 . lo cognoscible en general. la vieja cuestión de qué se ha de hacer y cómo se ha de vivir. tener todavía un significado para­ digmático es susceptible de una respuesta simple: puede . y al mismo tiempo provocar con ello necesidades siempre nuevas. Aquí reside el meollo de la actualidad que la filosofía anti­ Universitát Heidelberg gua puede reclamar con toda justicia para sí. el mérito de haber elaborado por vez primera un marco conceptual adecuado para la discusión de tales problemas y de haber ofrecido posibilidades de solución que. más allá que los autores clásicos. Pero en toda situación vuelve a plantearse. Por cierto. En efecto. en virtud de su significación paradig­ mática. Respecto de esta cuestión. se arriba a con­ y de su validez. Finalmente. Con todo. al mismo tiempo. la cuestión acerca de qué sea ración científica. pero no las nor­ secuencias que atañen a los métodos de que uno se sirve cuando intenta mas mismas y su validez. finalmente. pues los pensadores an­ tiguos han reconocido el hecho de que toda actividad teórica consti­ tuye una determinada forma de vida y debe ser juzgada como tal. todo progreso tanto en el saber como en la habilidad técnica resta ambivalente. a saber. A la filosofía de la antigüedad queda.