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JOAN MANUEL SERRAT: JUGLAR DE GUITARRA Y VERSO

Una aproximación cristiana

Rafael Otano
Licenciado en Filosofía y Lelras

Los poetas cantantes mente uno de los fenómenos culturales más curiosos
de nuestra época, fóvenes y hombres maduros, ju-
Una guitarra:
me la dieron cuando me hallaba envuelto
glares de guitarra y verso que un día se sienten por-
en los sueños de mis dieciséis años, tadores de unas vivencias que les sobrepasan, y las
adolescente aún. lanzan, como saben y pueden, a todos los vientos.
Entre mis manos estremecidas Pueden ser muy distintos sus móviles y objetivos,
agarré COTÍ fuerza aquel juguete.
Juntos crecimos. Yo me hice un hombre. .. pero los poetas cantantes están ahí, como una fuer-
Se va el amor. za virgen indiscutible. Ellos están restableciendo
Y sólo permanece una guitarra aquella fusión total entre poesía y música que exis-
y el canto de su canción.
tía en las antiguas civilizaciones. Sospecho que, con
Estamos presenciando en todo el mundo una el tiempo, se hablará de ellos en la historia de la li-
súbita floración de poetas cantantes. Es indudable- teratura con el mismo respeto con que actualmente

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lo hacemos de los rapsodas griegos, los salmistas Su espíritu está como sumergido en las cosas y
hebreos o los trovadures provenzales. personas que le rodean y de ellas extrae la esencia
El fenómeno, desde luego, puede y merece sor más honda de su poesía. Por eso, su lenguaje es
estudiado desde varios puntos de vista. El sociólogo, concreto, tomado de la naturaleza, el paisaje, la vida
el artista, el político y el comerciante lo observan familiar, los rostros y gestos de mujeres y hombres.
con interés y, según creo, lo hacen con el recelo de Pero detrás de cada palabra, hay una sugerencia, la
quien se enfrenta con un hecho nuevo que amenaza, realidad se transfigura, convirtiéndose en evocación,
a cada momento con romper los esquemas preesta- al ser contemplada por sus ojos soñadores.
blecidos. Creo que el teólogo tiene algo que decir y Su estro, es, pues, lírico; es un poeta todo in-
que aportar. La reflexión cristiana, si quiere ser fiel terior en que cada verso es un pedazo de su espíritu.
a su misión de iluminar las realidades humanas des- De ahí que su voz profunda, como balbuciente, con-
de dentro, no puede estar ausente ante un fenómeno cuerde a la perfección con la pasión íntima de sus
que penetra y de algún modo conforma el alma po- composiciones. Rara vez nos martillea con un ritmo
pular. Cada autor es un mundo, un interrogante, un festivo o pegadizo. Sus frases melódicas son amplias,
aporte que es necesario traspasar con la luz del Evan- contemplativas, desglosando lentamente el tema de
gelio, presente aquí y ahora, al servicio del hombre. la canción, agarrándonos poco a poco, como en es-
Pero bajemos de nuestras consideraciones ge- piral, hasta clavarnos en el corazón el sentimiento
nerales al cantante que hoy queremos concretamente que a él le posee. La brillantez exterior es sacrifi-
estudiar. cada a la sinceridad de la poesía trasmitida.
Serrat: En Joan Manuel Serrat, joven de vein- A pesar de este carácter lírico evidente, Serrat
ticinco años, nacido en Pueblo Seco, barrio popular ha definido su arte como canción épica. Y esto es
de Barcelona, encontramos un caso típico del poeta verdad en cuanto sus composiciones nos narran he-
cantante que comenzó su carrera artística sin más chos y sucesos concretos externos a él. Pero las vidas
recursos que su ingenio y su voz y que se ha elevado que nos narra son siempre una proyección de su
rápidamente a la fama. En él se han reunido los fac- propia vida interior. Tanto la elección de personajes
tores del poeta cantante de calidad: y situaciones, como el ángulo desde el cual los trata,
• una línea personal, en arte y pensamiento, en están profundamente teñidos de subjetividad.
sus creaciones.
• una prevalencia del interés artístico y humano El acercamiento de Serrat a la realidad
sobre el comercial. El acercamiento de Serrat a! mundo que le ro-
• un intento de llegar hasta la masa del pueblo dea es muy diferente al de otros poetas cantantes,
con canciones que lo dignifiquen. partidarios de la canción protesta o la canción —do-
Los cortos años de vida profesional de Serrat cumento social—. Detrás de La obra de Serrat, no hay
han puesto en claro el rigor con que se ha atenido ningún compromiso político o ideológico. Detrás de
a estos principios. Originalidad, calidad y dignidad su obra está él mismo, al desnudo, el poeta que es,
han sido sus notas dominantes (la popularidad e in- con su enorme sensibilidad hacia todo lo humano.
cluso el éxito comercial se le han dado por añadi- Dentro del mundo, no le interesan tanto las si-
dura) . Enmarcado en un principio en el importante lucioncs generales o los grandes problemas de los
movimiento de la "nova caneó catalana", poco a pueblos (guerras., injusticia, paz.. .) tomados más
poco se ha ido independizando de escuelas, para o menos en abstracto. Como buen poeta, huye de los
encontrar su propio camino. Podemos decir, que, clichés y de lo puramente retórico. Él se acerca a las
en la actualidad, se halla en un momento de ple- personas que le rodean de manera concreta, las abra-
nitud. za con su mirada de poeta, y las canta con la hon-
El genio de Serrat: Serra! es, ante todo, un dura de un hombre que sabe que nada de lo que es
poeta y un buen poeta. No importa que él diga que humano le puede resultar ajeno. Canta al campesino
"la música le llegó antes que la poesía". El poeta desesperanzado en "Manuel", a la novia expectante
supera en él al cantante, aunque uno y otro sean en "Penélope", al titiritero vagabundo en "El titiri-
inseparables. tero", a la solterona solitaria y decrépita en "La tie-

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ta", al desengaño de un pueblo con lodos sus típicos mente, siempre se siente necesitado en el fondo de
personajes en '"La fiesta". Recoge estas vidas vulga- su corazón. Y es que Serrat nos lo presenta desde
res en sus detalles más cotidianos y, al escucharlas, el ángulo de su debilidad.
descubrimos con sorpresa que una detonante fuerza En "La balada de otoño", ante la contempla-
humana, un manantial profundo de sentimientos re- ción de una naturaleza moribunda, al poeta se le
corría cada uno de aquellos gcsios t¡ue antes nos escapa, de manera patética, este sentimiento:
parecían insignificantes. La chiquilla alisándose el
pelo en "Poco anles de que den las diez", el trapero Te quisiera contar
que está apagándose el último leño
perseguido por tina nube de pelusas en "El trapero",
en el hogar.
los zapatos rotos y polvorientos del trovador, son que soy muy pobre hoy.
detalles que nos hacen caer en ta cuenta del drama que por una sonrisa doy.
de estas vidas, en que antes apenas habíamos re- todo lo que son,
parado. porque estoy solo
y tengo miedo.
Hay algo más: Serrat nos devuelve a sus per-
sonajes mejores de como los había recogido. Después Por muy bien instalado económica y socialmenle
de haberle oído, los amamos más, nos sentimos en que se encuentre, el hombre, al encontrarse con su
una profunda comunión con ellos. Y es que él, se frío y su tristeza, sieme, como un latigazo, su po-
ha identificado previamente con su vida, ha simpa- breza, pues daría todo lo que tiene por una sonrisa.
tizado con ellos (en el más hondo sentido de padecer- De todos modos, Serrat se fija comúnmente en
con) y su canto se convierte en un llamado a nuestra seres marginados, porque ellos, en su vida exterior.
conciencia humana. expresan esa pobreza interior que los poderosos tra-
Esta es, según creo, la primera nota cristiana tan de ocultar bajo su falsa riqueza. Manuel no tiene
de Serrat: su preocupación por el hombre concreta, nada; las tierras que trabaja son de su señor, tam-
el honrado intento de ponerse en su lugar, para in-
terpretar mejor, a través de los gestos exteriores, el
fondo de su corazón.

Los humildes

Quiero levantar la voz para cantar


a aquellos hombres,
que nacieron de pie.
que viven de pie.
y mueren de píe.

Pero estos hombres que Serrat canta, tienen una


nota común: son hombres desvalidos, marginados de
la sociedad, (de los) que no tienen voz ni peso en lo
que orguliosamente llamamos progreso social. Ellos
son acaso los que marcan el pulso más profundo de
lu historia: el del dolor y la esperanza.
Serial, al cantarlos de una manera casi exclu-
siva, nos está señalando una realidad evidente: en
el fondo, todo ser humano es un indigente y sólo
desde esta indigencia, podremos encontrar nuestra
auténtica imagen.
El tema trasciende, pues, lo puramente socio-
lógico y nos lleva a la consiatadón de la pobreza
radical del hombre. El hombre de que nos habla
Serrat, aun cuando no sea a veces pobre económica- "eslamos solos, ini corazón j el mar"

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bien el paisaje que le rodea, las herramientas de andarín, un poco quijotesco, aunque con un desen-
trabajo, incluso la fosa donde entierran a su mujer canto ajeno al personaje de Cervantes:
y su propia fosa.
He andado muchos caminos
t i litiritero, que tampoco licnc nada, realiza he abierto muchas veredas,
su trabajo he navegado en cien mares
U atracado en cien riberas.
"para que el aldeano En todas partes he visto
le llene la mano caravanas de tristeza,
con (o puco que haya". soberbios y melancólicos
borradlos de sombra negra.
Y lo mismo el trapero, el trovador, todas estas
personas, tal como nos son presentadas por Serrat, mi- Y esta historia suya se convierte en una mística
litan, de algún modo, en las filas de los pobres de en los últimos años del Machado filósofo:
espíritu, los anawin bíblicos, de los cuales es el reino
de Dios. Pasan por la vida en silencio, no tienen Caminante son tus huellas
el camino y nada mus;
plataformas desde donde elevar la voz, pero su si- caminante, no hay caminí)
lencio es, a veces, un grito de protesta o de tragedia. se hace camino al andar.
y Serrat lo recoge en sus mejores composiciones. Al andar se hace camino
Canta la poesía de Machado en que el poeta se y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
presenta ante la muerte "casi desnudo, como los se lia de volver a pisar.
hijos de la mar". La vida de estos pobres, que nacen Caminante no hay camino
y viven y mueren de pie, es un proceso de despo- sino estelas en ¡a mar.
jamiento, hastu que puedan decir como Don An-
tonio: Es en cierto sentido, el viejo tema cristiano del
hombre como peregrino, pero aquí hay que hacer
"ya estamos .tolos mi corazón y el mar".
una importante salvedad. El peregrino tiene una ac-
titud muy distinta al vagabundo. El peregrino sabe
Vagabundos que su camino tiene un destino, una Roma o una
ferusalén adonde llegar y, por eso, su ruta, aunque
Y me iré por la mañana.
sin .saber dónde ir. a veces dolorosa, está marcada con la esperanza. El
Y volveré a vivir vagabundo, en cambio, corre por los caminos sin
lejos de la ventana de casa. destino. Su vida es un comenzar y terminar cada
Al no tener nada en qué instalarse, ni un pe- día, un abrir y cerrar el abanico. Así, el trovador:
dazo de tierra que puedan llamar realmente suyo, Mañana, cuando amanezca
estos hombres se hacen vagabundos, es decir, entran tendrá que continuar su camino.
en posesión do lodos los caminos, ajenos a cualquier Llegará a otro pueblo
y partirá de él.
hogar. Trotamundos solitarios, van de un lugar a
otro, desempeñando los oficios más inútiles: el tro-
No hay historia en su vida, porque no hay un
vador rasguea las cuerdas'de su guitarra, el trapero.
futuro que construir y en el cual esperar. El pere-
eterno vagabundo de las grandes ciudades, pasea con
grino está siempre en diálogo porque cada paso es
su saco al hombro.
el inicio de un encuentro, el vagabundo se encierra
Los emigrantes de "En cualquier lugar", se nos
en un melancólico monólogo, sus ojos resbalan por
presentan alejándose de su pueblo, "su juventud en
las cosas en una rumia infecunda, porque no va al
bandolera.. . a cualquier parte, a cualquier lugar, el
encuentro de nadie. El titiritero
camino acaba con el caminar".
Recogiendo poesías de Antonio Machado, el al caer la tmche
hombre que murió en el exilio, vagabundo de su en el viejo coche
poesía y de sus ideas, el tema del caminante se hace guardará los chismes
y tal como vino
el quicio de todo un humanismo. sigue su camino
Machado se nos describe a si mismo como un Militaría y triste.

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La salvación está en el horizonte del peregrino, y, por eso, fabrica los sueños. Es una energía que
pero el vagabundo se deja llevar por el ritmo circu- necesita para tener algún valor en su camino. Dinu-
lar y fatal de ¡as estrellas: mos que estos sueños son el sucedáneo de la espe-
ranza. A falla de patria que espere, de encuentro que
Es tiempo de lluvias
estimule, el vagabundo fabrica el ensueño que le
de vivir de beso en beso. ..
y dejar los días correr narcotiza:
sin mañana y sin ayer.
rifiritero.
de jeria en feria.
siempre risueño.
Los rueños (y ensueños) en Serrat canta sus sueños
!l sus miserias.. .
Este hombre pobre y vagabundo, que nada pal- Vacia la aljorja
pable posee, no puede resignarse a vivir en el vacío de suenas que ¡urja
en su andar tan largo.

Los emigrantes de "En cualquier lugar" se ale-


jan "un día de gris de primavera... con sus sueños
al hombro". Los sueños les dan fuerzas para partir
lejos de su gente y de sus encinas. ¿Hacia dónde?
"Hacia el mar", es decir, hacia otro sueño vago,
símbolo de una felicidad imposible.
En "Manuel", los sueños también son e! único
aliento de la vida del campesino: "su mundo era otro
mundo tras la montaña". La salvación, esa salvación.
concreta e histórica, que es la única cristiana, no
existe, es algo que está en un mundo irreal, que
tiene que forjar el hombre para sobrevivir. Cuando
muere su esposa con el hijo que llevaba en sus
entrañas, los sueños demuestran su impotencia para
rehacer una vida destruida. "Le vieron alejarse una
mañana. . ." ¿Hacia dónde? ¿A la'otra parte de las
montañas donde estaba su mundo? No. Manuel com-
prende que ese mundo no existe. Se suicida y con
ello declara la bancarroia de una vida colgada de la
telaraña engañosa de los sueños.
La Pcnélopc de Serrat. desde su moderna Haca,
que es la estación de un iren, teje y desteje la túnica
de sus sueños. Para ella no existe ya la historia. Los
hombres pasan ante sus ojos como muñecos. Y en
ÍÜ falta recibe el castigo. Cuando su Ulises, el ca-
minante vagabundo de la canción, se presenta en
carne y hueso, ella no lo puede reconocer. Sus sue-
ños lo habían transformado hasta hacerlo un per-
sonaje irreal.
Serrat dice en "Mis gaviotas" algo que me pa-
rce; casi una confesión personal: "crecí soñando
cerca del mar". Esle poeta cantante, nacido en un
promontorio sobre el Mediterráneo, se ha conlagia-
do de esa pereza azul del Mare Nostrum ("esc mar
i Oñando cerca del mar" tan nuestro", como dice Scrral. y podríamos añadir

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tan suyo). Toda su obra tiene, como telón de fondo, que tu falda era tu blusa
la profundidad suavemente meditativa de su mar. que tu corazón su casa,
se equivocaba.
De ahí. ese clima de ensoñación, patente, por ejem-
plo, en "Poema de amor" o en "La balada de otoño", Y, al final, el lógico desenlace: los dos mundos
que presta el máximo embrujo a su obru. quedan frente a frente, impenetrables, con una zan-
"Mi niñez, —reconoce en la misma canción—. ja entre ellos, imposible de salvar:
se me escapó sin darme cuenta apenas, soñando
Ella se durmió en la orilla,
con volar". Este carácter soñador que, como aca- tú, en la cumbre de una rama.
bamos de ver, se trasluce a lo largo de toda su obra,
nos facilita otro paso en este estudio. En esta conclusión final se resume la constante
dialéctica de Serrat de búsqueda y rechazo, la feli-
La cisura entre el sueño y la realidad cidad que se nos entrega y se nos escapa al mismo
tiempo, como el misterio de una mujer.
Creo que con este punto, llegamos al eje en La misma frustración aparece en "La fiesta"
torno al cual giran la poesía y la música de Joan con dos partes bien diferenciadas. En un principio.
Manuel Serrar. En el mundo del poeta catalán se da todo el pueblo se engalana y se alegra:
un trágico dislocamiento. Es el desembrague entre
el sueño y la realidad. Gloria a Dios en ¡as alturas
recogieron las basuras
La realidad no se afronta cara a cara. Al menos, de mi calle ayer a oscuras
no se acepta como historia, es decir, como devenir y hoy sembrada de bombillas.
enriquecedor y ascendente en el cual hay que sumer-
girse con lodos los riesgos, si se quiere conseguir la Todos se sienten unidos, hermanos:
salvación. Entonces se produce una honda cisura
Hoy el noble y el villano
existencia!: por una parle, el mundo real, con sus el prohombre y él gusano
exigencias concretas, con sus incidencias sobre el ba'lan y se dan \a mano
individuo y, por otra, el mundo de los sueños, como sin importarle la lacha.
refugio de evasión. Entre estos dos mundos, en lu-
gar de una síntesis (el "golpe a golpe, verso a verso" Resuena una invitación optimista:
de Machado: poesía y realidad codo con codo), se Vamos subiendo la cuesta
establece un profundo rechazo. E! mundo de los que arriba mi calle
sueños es demasiado frágil para poder resistir el se vistió de fiesta.
embate diario de la realidad. Y queda una vida eté-
rea y enfermiza, con nostalgia de un imposible pa- El pueblo se intenta engañar a sí mismo con su
raíso que, para que fuese válido, se tendría que atuendo de banderas, colores y guirnaldas, pero, al
construir desde y en la historia real. día siguiente, tras el sueño, todo queda igual:
La canción de Serrat que mejor muestra esta Vuelve el pobre a su pobreza
actitud, no tiene letra original suya, sino del poeta vuelve el rico a su riqueza
Rafael Alberti. Con todo, creo que, al hacer la pro- y el señor cura a sus misas. . .
pia, nos dio la clave más reveladora de su espíritu.
Se trata de "La paloma". La canción nos describe Es el choque, habitual en Serrat, al pasar del
en un crescendo, la disociación entre el mundo con- sueño a la realidad. Por eso, al final, viene la re-
creto y el mundo del poeta. La paloma, símbolo del flexión fatalista que indica que esos dos mundos
mundo de los sueños, al querer tomar contacto con siempre estarán alejados:
tierra, se equivoca. Al acercarse a la realidad, todo Se acabó.
lo trastrueca: el norte por el sur. el trigo por el agua, el sol nos dice que llegó el final.
el mar por el cielo... Pero su aterrizaje se va ha- por una noche se olvidó
ciendo cada vez más dramático. Las primeras frus- que cada uno es cada cual . .
Vamos bajando la cuesta
traciones no eran más que el anticipo de su frustra-
porgue en nuestra calle
ción en el amor: se acabó la fiesta.

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"Poco antes de que den las diez", aparte de II refugio en la infancia
un atinado ataque al aspecto puramente formalista
de una cierta mural, incluye también ese desgarro El sentimiento ante el mundo que le rodea, que
entre el amor ideal, y a su manera, puro, de los hemos analizado en la obra de Serrot se puede re-
jóvenes y la sociedad, aquí la familia, que por meras sumir en unu palabra: miedu. Es el miedo más vago
reglas exteriores les separa inexorablemente. La des- y a la vez más concreto: el miedo a crecer. Y es
pedida de los amantes, señal de ese desgarro, re- que, en algunas de sus composiciones, el crecimien-
sulta estremecedora, pues vemos cómo se pierden to aparece no como una superación vital, sino como
en la noche el uno para el otro. Otra vez el mismo un lento desgaste. La tieta, Manuel, el trapero, todos
divorcio en la obra de nuestro poeta. son seres cuyas vidas se van desgastando fatalmente
En "Penélope", la protagonista, al no querer en la rutina de cada dia, como un cirio.
reconocer al caminante como a su prometido, ha op- En su única canción un tanto programática,
tado por sus sueños y ha renunciado a la única rea- "Ahora que tengo veinte años", nos dice:
lidad que la podía salvar. Por eso, comprendemos Quiero cantar el amor. El primero. El última.
que, desde ese momento, la joven que espera en la El que duele. El que vive en un día.
estación, es ya un cadáver. Su reloj detenido nunca Quiero llorar con los que están solos.
y pasan por el mundo sin amor ninguno.
se volverá a poner en hora. La vida ha terminado Quiero y quiero y quiero cantar
para ella y, en consecuencia, la salvación y la espe- hoy. cuando todavía tengo voz.
ranza son ya imposibles. El último grito de "Pené- ¡Quién sabe ai podré hacerlo mañana!
lope, Penélope" es un trágico aldabonazo en el va-
cío, porque Penélope ya no existe: es una sombra.
En esa pequeña obra maestra que es "Poema
de amor" vemos el ansia del poeta por corporizar
sus sueños en esa mujer que tiene junto a él, bajo
la caricia fresca de la brisa marina. Sobre ella pro-
yecta todo lo que le puede ser a un hombre más
entrañable, todo lo que representa como el precipi-
tado gozoso de su existencia:
Mi /mío, ni flor
mi historia de amor,
mis caricias.
Mi humilde candil,
mi lluvia de abril
mi avaricia...

Es el intento de hacer calor y sangre, en esa


mujer cercana, los propios sueños. Pero, al final,
caemos en la cuenta de que, 'este pobre poema d¿
amor" no es una grabación hecha a cincel sobre ia
áspera roca de lo real, sino un sueño apenas bos-
quejado can los dedos sobre la arena movediza de
la playa. Al poco tiempo, la mujer se irá por un lado
y el sueño volará por otro y el poeta quedará a solas
con su melancolía.
Este es el conflicto más profundo en la obra
de Serrat: una incapacidad de integración en el mun-
do real, una dificultad, por tanto, para un compro-
miso concreto. Toda una generación, como veremos,
está representada en esta actitud y en este intimo
sufrimiento. 'buscando mi niñez"

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A] mirar sistemáticamente el mañana con re- Es una visión un tanto chejoviana en que la
celo, Serrat. por un instinto inevitahle de seguridad, vida se desvanece como un sueño, conforme va trans-
vuelve la vista hacia el ayer. La infancia para él, curriendo. Así ia del pobre trovador:
como para tantos artistas, aparece como un refugio
en este sálvese quien pueda en que actualmente se Todo se deshoja en otoño:
el trovador está viejo. . .
vive.
Las flores han perdido su perfume:
"Mis gaviotas" es precisamente la narración de el trovador está viejo.
un retorno a la infancia, como refugio. Se trata de!
emigrante que dejó su tierra, creyendo que iba a Es un perpetuo otoño, grisáceo y desesperanza-
poder construir su vida, pero le sobreviene el fra- do, en que el tiempo pierde su dimensión lineal pa-
caso: ra volverse reversible y circular como una serpiente
que se muerde la cola. Nunca se puede salir de este
encontré un cardo, una flor
anillo desesperante. La vejez es un cansancio, un
un sueño, un amor, una tristeza.
lento desengaño, un irse adelgazando el hilo de la
Entonces su vista cansada se vuelve a la infan- vida a golpes de melancolía, hasta que se rompe
cia feliz junto a las gaviotas: sin sentirlo.
Serial nos describe asi el lento marchitamiento
Y harto ya de andar de la solterona solitaria ("La tieta") ¡
hoy volvía a buxrnr
mis gaviotas. Un su mesilla de noche duerme un libro de mixa y hay
en ella un vaso de agua vacio, cuando la tia soltera
Es una búsqueda ansiosa de la infancia con la [se levanta.
convicción de que la felicidad que hasta ahora se Un espejo resquebrajado le dirá: "Te estás haciendo
[mayor".
le había negado se encontraba en este retorno. Pero, "¡Cómo pasó el tiempo! ¡Cómo volaron los años!
de nuevo, la desilusión: Se perdieron por las calles como los sueños de los
[Jóvenes.
V* no las tai, ellas también se fueron ¡Cnrno ne arru/ia la piel, cómo se hunden hs ojos!" .
de aquel Tincan que nos unió una vet,
me quedé solo escarbando en el suelo,
Ante este triste concepto de la vida, que con
buscando mi niñez.
frecuencia asoma en su obra, no es de extrañar que
Es la eterna historia de la búsqueda y la de- Serrat sienta deseos de volver a la infancia. Esa ad-
cepción en que se debate constantemente la temá- miración por su madre que ha expresado en alguna
tica de Serral. Queda bloqueada la salida hacia ade- entrevista, creo que es exponente de la necesidad de
- la de la esperanza, y se ensaya un salto en regazo ante una vida que se presenta como una per-
Falso hacia atrás, hacia una niñez que irremediable- petua amenaza.
mente pasó. Entonces, hay un intento de detener el
tiempo. A Serrat, como a su I'enélope, "se le paró Dios ¿una ausencia?
su reloj infantil"', pero este detenimiento contra la
dinámica del crecer le sumerge en la melancolía que Dios no aparece nombrado en la obra de Se-
es como la enfermedad que recorre gran parte de rrat. ti recoge las experiencias con carne y sangre
su producción. y seguramente la palabra Dios, tai como él la ha vis-
De ahí e:e ambiente otoñal de muchas de sus to emplear, es algo neutro y postizo. Él mismo decía
creaciones, en que el tiempo se desliza moribundo. que es bastante difícil creer en Dios a los jóvenes
al riimo de la caída de las hojas: que opinan que ya pasó el Concilio de Trento.
En Serrat esta omisión de Dios es una ausencia,
Sin saber cómo
de gris la casa se vistió
porque la necesidad de una trascendencia (y una
como el cromo el dia amaneció trascendencia específicamente cristiana, ¿s decir, he-
es tiempo de lluvias cha inmanencia) es como el meollo de toda su obra.
tiempo de limarse a media voz
de »ir tle tino e:
Precisamente, la cisura que antes vefamos co-
el tictac del reloj. mo eje de su temática entre el sueño y ia realidad.

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no es más que reflejo de esta sed de trascendencia. ción de la primitiva felicidad. Hemos visto esa pos-
Serrat tiene nostalgia de una pureza infinita, repre- tura al hablar de su regresión a la infancia y del te-
sentada por los sueños. De ahí esa continua pere- mor ante el tiempo considerado como una lima de
grinación de su espíritu en busca de nuevos hori- la existencia. Composiciones como "En nuestra casa".
zontes, de mares, de mundos tras la montaña. Es "En cualquier parte, en cualquier lugar". "Mis ga-
un afán de superar el agua turbia que puebla nues- viotas". "El trovador", etc., respiran hasta la sacie-
iras existencias para remontarse hasta el manantial dad este sentimiento.
de donde brota virgen y transparente. "En nuestra casa", presenta un sentimiento más
El "Poema de amor" es, en este sentido, una hondo que está en la línea de esta desesperanza. El
composición reveladora. La mujer aparece como el verdadero protagonista de esta composición es la au-
símbolo de lo más familiar y entrañable, de lo más sencia del ser querido. Esa ausencia produce sole-
sencillo y puro. Serrat derrama su espíritu sobre dad y marchitamiento.
ella. Es toda una visión transfigurada del mundo
En nuestra casa
y de las cosas lo que busca a través de esa mujer. ya no se oye tu voz
Es una búsqueda a tientas, en medio de la oscuri- la noche va llenando
dad, de los rayos más luminosos que traspasan la tuda la habitación
las lilas del jardín
vida, para reunirios en un ramillete maravilloso que se han ido marchitando en casa.
se llama mujer, esta mujer precisamente. En nuestra casa
Pero esta mujer, fabricada con los registros más mi juventud se ¡ue
corriendo iras tus pasos
bellos de la existencia, no puede ser más que un re- cruzando la ciudad
flejo. Es un umbral hacia la trascendencia. No in- mientras la soledad
tento dar un paso apologético, pero indudablemen- me acuna entre sus brazos en casa.
te, en este Serrat con nostalgia de manantial, queda
abierto el camino hacia" una fuente de aguas vivas, Se nos descubre en estos versos Serrat al des
hacia una luz inaccesible, en la que Dios habite. nudo: se encuentra solo, pero es una soledad, bien
consciente de que tenía que tener una compañía.
Desgraciadamente toda esta nostalgia no tiene
Falta de un amor que le apoye, toda su vida se des-
en Serrat un norte. Parece como si la sociedad cris-
morona sin columna vertebral. Está ausente aquí la
tiana en que ha crecido no le haya puesto una brú-
fe en su sentido bíblico, que considera a Dios co-
jula entre las manos. Por eso, es estrella sin direc-
mo columna y roca en que el hombre estriba su se-
ción, de muro en muro. Su vehículo no ha dado
guridad última. Las ausencias en la obra de Serrat
con el corredor de la esperanza. La causa es acaso
indican esa otra ausencia mucho más radical, aunque
el no haber sentido la presencia de un Dios vivo y
a veces menos sensitiva, de un Dios Viviente al que
actuante que se revela a través de los personajes y
abrir las manos en el momento de oscuridad.
situaciones que él con tanto amor canta. Ese es el
La vida se va apagando, en tal estado de ánimo:
óaicQ Dios en que él puede creer. Seguramente Se-
rrat, como tantos otros artistas nacidos en un ambien- no soy toas que una sombra
te tradicionalmente cristiano, ha identificado el mun- que no tiene ilusiones
de golpe me hago viejo. . .
do de la fe con el de las prácticas religiosas. En vez
de un Dios que debe buscarse y se encuentra gra-
Es la esterilidad del espíritu producida por la
tuitamente en la historia de los hombres, ha podido
soledad. Y en ese mismo momento comienza el va-
ver la cosificación de un Dios vertical, fabricado se-
gabundeo del poeta: y el tiempo comienza a dar vuel-
gún los prejuicios e intereses de grupos. Esto le ha
tas y la esperanza resulta imposible:
podido dejar un instintivo recelo hacia todo lo cris-
tiano tal como ha aparecido ante su mirada. y me iré por la mañana
sin saber dónde ir
Al no ver la historia abierta hacia delante, por- y volveré o vivir
que la ve sin espíritu que la renueve y empuje, Se- lejos de la ventana de casa.
rrat piensa que el paraíso está atrás. Es el viejo mi-
ED común a tantas culturas, de la edad de oro, que "Tu nombre me sabe a yerba" es una excepción
considera la historia como una progresiva degrada- j una fisura en la obra del cantante español. El rit-

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mo, el tipo de metáforas, la alegría de la composi- ra: el camino esta vez conduce a un encuentro. Y la
ción nos trasladan a un mundo de luz, bien ajeno a esperanza de un encuentro produce una misteriosa
a la gris melancolía otoñal a que estábamos acos- presencia, por encima de toda lejanía,
tumbrados. La voz de Serrat "se rompe como el He aquí la única ventana luminosa por la cual
cielo al clarear". El amor, un amor positivo y crea- la búsqueda de Serrat puede asomarse a verdaderos
dor, abre el camino de la esperanza. El cerco se horizontes de salvación. Dios, el Dios Vivo, que es
rompe: como el latido oculto de nuestra historia humana,
está en el trasfondo. No es el Dios cosificado, sino
Porque te quiero a li, el Dios-Presencia, o el "Intimior intimo meo" de
porque te quiero,
cerré mi puerta una mañana y eché a andar.
que hablaba San Agustín. Toda la obra de Serrat,
Porque te quiero a ti, distorsionada entre el sueño y la realidad, con la
porque te quiero sombra de la ausencia, necesita esa presencia, o al
dejé los montes y me nine al mar. menos, está abierta soterráneamente a ella. Sólo ella
es capaz de descubrirle la esperanza, es decir, la
Un elemento, nuevo en Serrat, aparece ahora: vida como fatiga y camino, como búsqueda y en-
la presencia de la persona amada en la peregrina- cuentro.
ción. Esa presencia invade toda la composición y le
El equipaje que él atribuye a Antonio Machado
da un ritmo festivo:
ante la muerte es "su orgullo, un poco de fe y un
Porque te quiero a ti. regusto amargo". Yo quisiera que en el morral va-
porque te quiero, gabundo de |oan Manuel, junto con su orgullo y
aunque estás lejos yo te siento a flor de pie!. su poco de fe. hubiese un ramo de esperanza, un
Porque te quiero a ti, ramo arrancado de ese "ciprés eternamente verde",
porque te quiero,
se hace más corto el camino aquel. que es como el profeta Oseas llama a su Dios.

Esta presencia hace que, por única vez, el sen- Nui«+—Las canciones nue he empleado püru este estudio son: los dos
Iongs-plays y los dos singles de Serral editados en Chile. Tam-
timiento amoroso se traduzca en Serrat en creación bién he empleado, por parecerme muy impurlunli; en eierlus
punios, el long-play con canciones en catalán editado en Es-
y empuje y no en melancolía. La razón es bien cla- paña. Cuando se cita esie- último se hace con lu traducción
castellana que viene en el mismo disco.

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