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EDITORIAL

“Detritus o de cómo ensayar el


error” por Ernesto G. Castro
RESEÑA
“La Luz Impronunciable de Ernesto
Kavi” por: Carlos Almaguer

ARTÍCULOS
“La Errancia en el Mito Vampírico” por: Alejandro Rojas
“Las sombras y el aura” por: Josemaría Moreno

CUENTOS
“Dios me escucha” por: Sandra L.
“La última vida” por: Ernesto G. Castro
“Tres Fábulas” por: David Eudave
“Osvaldo Fernández fue el primer escritor...”
por: Antonio Tamez
Entrevista a Gilberto Owen” por : Francisco Arévalo
POESÍA
“Mi yo borracho y yo” por: Carlos Almaguer
“Los otros y el Yo” por: Inés Ferrero Cándenas
“La libertad de la Miseria y otros poemas”-
por: María Andrea Esparza
ENSAYO
“Del Pensar” por: Pedro Arriaga
“El Butes de Quignard” por: Gerard Moreno
“Cinco acercamientos a la música” por: Sergio Espinosa Proa
Querido lector: nuestra función, aunque lo que creíamos saber. Es Butes, el simulacro. Nos equivocamos – nunca
bajo ningún pretexto disidente, escuchando el canto de quisimos decir eso – . Pero está
Si es la primera vez que podíamos detenernos las sirenas. Tratamos de evitar todo bien. No podemos hacer otra cosa
se acerca a esta revista mucho tiempo. Estaban discurso recursivo sobre aquellas más que llevar el error hasta sus
seguramente le surgirán ocurriendo todo tipo cosas a las que hemos querido dar últimas consecuencias, a fuerza de
muchas preguntas del situaciones en nuestras sentido, puesto que los hechos, traicionar aquello a lo que debíamos
tipo <<¿Quiénes son? vidas, en la ciudad, en aparentemente, no son suficientes. A referirnos – como en este caso
¿Por que una revista el país, en el mundo; era la presencia de los objetos le falta el –. No hubo objeto alguno para
más? ¿De qué quieren vital que decidiéramos calificativo, el modo, sus accidentes, designar. Al contrario, inventamos
hablar realmente?>> Aun si cómo queríamos intervenir. sus declinaciones, sus pasiones, acontecimientos. Nos pusimos a
usted es un lector familiarizado Creímos entonces que lo mejor la forma de componer el paisaje. escribir porque ya no había otra salida.
con la revista, igual tendrá sus dudas sería, igual que el adicto, tocar Nosotros, por ejemplo, nunca nos No quedaba de otra. Pero esa era la
<<¿Dónde estuvieron todo este fondo en el lenguaje. Sólo que no fuimos, sólo guardamos silencio. mejor salida. Ahí no había enemigos.
tiempo? ¿Por qué regresar? ¿Qué hay fondo, querido lector. Todo es Esperamos. Queríamos entender Un silencio vatídico conjuró el
ha cambiado?>>. Cualquiera que superficie – desde la pantalla hasta un poco. Nos tentaba la ardua tarea pasado. Teníamos un deseo: crear
sea nuestra respuesta posiblemente las páginas donde usted nos lee – y de practicar el retiro. Quedarnos todo un pueblo, otra Comala con su
le parezca, a la larga, soporífera. de ella emerge un silencio que no callados era para nosotros aprender a territorio y su cartografía, una nueva
Sin embargo, somos tan curiosos deja de prolongarse de palabra en escuchar a los muertos. La ausencia, Yoknapatawpha, con una música
que no podemos evitar imaginarlo palabra. Y henos aquí, lejos de la su centro de gravedad – oscuro y pletórica de distintas tesituras,
leyendo semejantes disparates. Así profundidad de las causas: no hay disperso – se convirtió en un signo ritmos y armonías . La errancia es el
que haremos un experimento. Véase por qués, sólo cómos. Se trata de vacío, pero no carente de positividad. Nowhere, el Nulle Part, es el locus
usted mismo comenzando cualquier cómo lo imaginamos, no por qué lo El contraste recorría la superficie solus de las autoras y autores que
proyecto. Luego, con un vaso de la hacemos. Desde la errancia y como transparente de las palabras. Surgía aparecen en nuestra primera versión
mejor cerveza que pueda pagarse, errantes, así ha sido siempre, sin fin. un brillo nuevo sobre la posibilidad digital del dossier de Errantes. En
piense en ese proyecto. Ahora piense de enunciar cualquier cosa, sobre este lugar único e inédito que es la
por qué lo hace. Piense por qué hace Un errante huye, fracasa, vuelve todo por la potencia creadora del escritura, donde Yo es otro, según
lo que hace. Piense si podría estar a empezar, jamás se justifica. Rimbaud, se desarreglan los sentidos.
haciendo otra cosa en lugar de eso. Es una palabra que invoca una Según Quignard, es aquí donde
Es probable que después de unas acción: nómada, salvaje y sigilosa. cada soledad se vuelve solidaria de
cervezas todo parezca más divertido. Es la digresión, la perversión un silencio que nos precede, nos
Pero ¿qué hacer si resulta confuso constante de lo que sabemos, de envuelve y nos comunica más allá del
luego de haber repetido la pregunta punto final.
y la experiencia un buen número de
veces, si incluso el acto de beber está Ernesto García Castro
en entredicho? Eso nos pasó. Bueno, Coordinador Editorial

Detritus o de cómo
algo así. No parábamos de escribir.
Escribíamos con el mismo ímpetu del
alcohólico que se empeña en alcanzar

ensayar el error
el último trago – que jamás llegará,
por cierto –. Tampoco hubo lugar
para la certeza, salvo por la escritura,
que es la pregunta misma. Por
supuesto, nos habíamos cuestionado 2 6 d e M a r z o d e 2 017

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“ ”
Y todos cuantos vagan manera de latir que va desde Platón
de ti me van mil gracias refiriendo erótico, pasando por los cabalistas,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo hasta nuestro príncipe de la poesía
un no sé qué que quedan balbuciendo castellana San Juan; ese amor que es
Cantos entre el Alma y el Esposo, 7
brebaje de la maravilla y lo terrible,
visión de perplejos,
lo que es a la vez mansedad de gacela
El encuentro con lo enorme, principio y dolor de leprosos. Puedo ver a Kavi
y fin de las cosas, lo Absoluto (así acariciar a las criaturas con la ternura
escrito con A mayúscula) es siempre de un San Francisco de Asís y el ceño
un choque, un choque dulcemente apesadumbrado del oriental que
violento. El rayo gobierna todas las recibe bombas en su casa Gaza. Eso
cosas, dejó dicho por ahí Heráclito, es lo que queda al que queda, al que
¿y si este sumo gobernante cayera vio la luz que ciega, pero la expresa
de golpe y diera contra nosotros? (por animal escritúrico o, dígale
¿Qué ocurriría? Crack, partidura de en antiguo: poeta): habitar la zona
cráneo, escisión hasta las entrañas limítrofe entre palabra y silencio
y achicharramiento. Y es que, bien (¿cómo olvidar el último poema en el
visto, uno es mísero pequeño o, que todo es pregunta y no respuesta?
en cuantificable, finito e intentar Confusión, perplejidad ni siquiera
con ello contener lo incontenible, poder distinguir entre “mi nombre y
demarcar lo desbordante, es una tarea tu nombre” que parecen nacer donde
con el mérito apenas de asemejarse mismo), luz y oscuridad, ternura y
al niño que juega a dibujar una línea furia, esperanza y desdicha. Siempre
en la arena y le dice al mar “de aquí en las fronteras, siempre escindido
Carlos Almaguer no pasas”. La grandeza nos doblega entre dos cobras que se encuentran
y, a algunos seleccionados en la en un beso resplandeciente y mordida
feria del azar, los arrastra. ¿Pero si venenosa. Conocedor de su derrota
uno es de los que queda después de y su dicha ineludibles: cantar lo que
ella? Ese es el caso de Ernesto Kavi no se puede cantar, pronunciar la luz
y La Luz Impronunciable. La luz impronunciable.
lo ha llagado y de su herida mana
oscuridad. Balbuceante y tartamudo
(porque al final ni la palabra alcanza,

“ ”
no alcanza), de su boca salen letras
para aproximarse, pero todas ellas Dios,
atravesadas por cicatrices de silencio ábrenos de una vez
(“¿Qué pájaro enmudeció al decir/ tu
nombre?” recordemos que escribe): Pareja humana, 177
a esto responde su musicalidad,
la disposición también física de
los versos en el papel. La suya no
es una tradición, sino toda una

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LA ERRANCIA que desea como esposa. Este viaje
se realiza en el barco Démeter y
al Viejo Mundo les permite una
posibilidad de intentar remontarse a

EN EL MITO VAMPÍRICO tiene como destino Londres, ciudad


a donde el vampiro lleva la muerte
y el vampirismo. En la célebre
los orígenes de su especie, encontrar
a otros vampiros a quienes poder
interrogar acerca de ello, sólo para

ALEJANDRO
adaptación cinematográfica de encontrar la falta de respuestas.
La errancia es un tema este clásico, Nosferatu (1922), el Luego de esta empresa no exenta

ROJAS esencial del mito vampírico


que, curiosamente, no ha
vampiro hace el mismo viaje con
idénticas razones llevando la peste
de drama, Louis se dedicará a viajar
hedonistamente con su amante,
sido puesto de relieve lo consigo, enfermedad que desde los o solo, para conocer las culturas
suficiente por la crítica orígenes folclóricos del mito ha y el arte de los hombres que
especializada como lo han estado asociado con este monstruo. tanto le fascinan. A lo largo de las
sido otros temas intrínsecos La lista de vampiros viajeros en Crónicas vampíricas los vampiros
al mito. Desde los inicios del la literatura del género que va del comúnmente pasan de un país y
mito tal como lo conocemos periodo gótico al posmoderno es de un continente a otro, en una
contemporáneamente, en amplia. Llegan de improviso a una existencia que puede durar siglos.
las primeras descripciones ciudad o pueblo y se empeñan en En el viaje se enamoran, luchan
de muertos redivivos que se seducir a una víctima favorita o bien, contra otros vampiros, destruyen,
decía salían de sus tumbas en siembran la muerte en derredor. admiran la belleza de la naturaleza
Europa Oriental en los siglos Basta como ejemplo solamente o simplemente contemplan con
XVII y XVIII, encontramos la Drácula, apoteosis de la narrativa algún desdén el trágico devenir de
figura de un ser de que debe vampírica, para indicar cómo el la humanidad.
deambular por los poblados tema del viaje está presente en el En México tenemos un
para alimentarse de género de una manera significativa. caso destacado de la influencia del
sangre de ganado o de En otro caso notable, Carmilla tema de la errancia por el mundo
personas. Este redivivo (1872) de Sheridan Le Fanu, la que inspirado, sin duda, en la novelística
es un ser sin otro hogar es quizá la vampira más célebre de de Rice: La sed (2001), de Adriana
que el de la tumba, de la historia literaria es presentada Díaz Enciso. Allí los vampiros
la cual debe salir movido como una figura nómada. recorren diversas ciudades a
por el hambre. Como un El tema del viaje convertido bordo de un yate, y la trama se va
Caín desposeído de la gracia, ya en una verdadera errancia por desarrollando en México, Egipto,
esta temprana forma del vampiro el mundo, sin embargo, habría Estados Unidos, Inglaterra o en
de ser desarrollado en toda su medio del océano.
occidental es ya un ser que vaga, ronda, merodea. Sin embargo, será en mayor magnitud ya en el siglo XX El vampiro, como representación
las elaboraciones literarias gestadas a partir del Romanticismo cuando el en la saga Crónicas vampíricas titánica de la oscuridad del hombre,
vampiro, convertido ya en un ser con particularidades sobrehumanas y de Ann Rice. En Entrevista con vaga por este mundo sin un sentido
refinadas hasta la aristocratización, se vuelve en un viajero por excelencia, el vampiro (1976), los vampiros definido y claro, movido por la
en un afán no sólo de encontrar su natural alimento, sino conocer el mundo, protagonistas son prácticamente pulsión, el deseo o la inquietud. Así
explorarlo o, incluso, buscar compañía o el sentido de su existencia. viajeros naturales. Lestat lo hace el hombre.
Basta recordar el paradigmático caso de Drácula (1897) de Bram por necesidad y placer. Pero Louis
Stoker en que el vampiro, un conde autoexiliado en un castillo, decide y Claudia lo hacen por una razón
emprender un viaje trasatlántico para encontrarse con Mina, la mortal a la más trascendental: la búsqueda del
conocimiento. Viajar del Nuevo

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LAS SOMBRAS
Y EL AURA

L
Josemaría Moreno González

a obra de Walter Benjamin es de una naturaleza sumándose a la expresión ‘tomar’ una desmitificación —el objeto de todo
extraña, tan fascinante como inabarcable, girando foto, los fotógrafos usaron el término su pensamiento en realidad—que
alrededor de tensiones insolubles como el mesianismo ‘definición’ para referirse a la nitidez se presenta como “la idea de la
y la política secular, la desazón y el potencial. Lo de los contornos de cada entidad ausencia de necesidad del mundo
que aquí pretendo elaborar brevemente son algunas capturada en sus ‘negativos’”. Pero si de los objetos, de la adecuación del
consecuencias de una muy concisa, y espero relevante, la fotografía introdujo la ausencia de éxtasis a ese mundo (y no del éxtasis
tensión en una de sus obras más reconocidas. sombra en las cosas, especialmente a Dios o del objeto a la necesidad
Esta elaboración la presentaré desde una idea de un escritor australiano, en las obras de arte, nos brindó matemática)”. A través de esta lógica
Michael Taussig, investigador en la Universidad de Columbia, en Estados también, quizás sin realmente así distinta de la percepción, el individuo
Unidos, que escribiera en los años noventa un libro muy peculiar llamado The desearlo, los medios mecánicos no puede ser considerado más como
nervous system, en el cual, en uno de sus capítulos, trata sobre la experiencia para ya por siempre desvanecer su sujeto a ningún valor de culto, aquél,
del día a día, lo mundano y sus objetos, para, desde Benjamin, inyectarle a aura, dejándonos pues sin nada más el individuo, ya no es contemplativo:
esta experiencia —por antonomasia desprovista de toda magia— un encanto que negativos. Pero el resultado, lo ha abandonado el templo de la
y profundidad inusitados que por eso en estas líneas creo relevante exponer. sabemos, no tiene por qué ser sólo adoración y la alabanza (contemplus,
A la base de la lectura del australiano se encuentra un hecho muy básico, negativo: el aura de las obras de arte la raíz etimológica de la palabra
un descubrimiento de la fotografía, lo que él llama el inconsciente óptico, puede haberse perdido, pero, de contemplación, según Quignard) y
que a diferencia del conocido inconsciente freudiano, no es ni individual ni forma no menos importante, y por ahí, desahuciados, yacen todos los
intersubjetivo, es más bien, si se quiere, inter-objetivo. “El inconsciente aquí ese mismo hecho, también hemos ídolos e iconos.
en cuestión parecería residir más en el objeto que en el que lo percibe”. Y adquirido “una especie de magia La invención de la fotografía,
es, se decía, a la fotografía a quien se le da el mérito de haber suscitado este tecnológica o secular” para el hecho nos damos cuenta mucho tiempo
descubrimiento, de haber revelado, literalmente, que los objetos tienen una bruto del día a día en el que las cosas después —las noticias realmente
vida propia, por así decirlo, una inaccesible para la conciencia y los sueños, son, precisamente, nada más que eso. relevantes, decía Nietzsche, tardan
aunque ahora manifiesta en instantáneas fotográficas y el cine, imágenes que Nos relacionamos con el mundo mucho en hacerse oír— muestra una
“pueden detectar detalles y formas desconocidas para el ojo”. y sus objetos, pero lo hacemos ausencia absoluta de sombra, no hay
Cuando se lee el ensayo de Benjamin sobre La obra de arte en la época de su ahora “desmitificados” gracias a significados escondidos que develar
reproductibilidad técnica, la impresión con la que uno se queda es la de una los productos de la fotografía y el e interpretar, todo está abierto y a la
pérdida irremediable. Como Quignard dice: “en los albores del siglo pasado, cine —productos definidos decía vista, tan visible que uno de hecho lo
Walter Benjamin escribió que la invención de la fotografía y la cinematografía Quignard—, y a través de ellos y por puede tocar.
había introducido —dentro del mismo corazón de las cosas que había hecho ellos, embelesados o encantados
surgir a la luz— la ausencia de sombra […] Junto a la técnica de la iluminación y una vez más. Bataille decía de esta

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E
n unos momentos llegarán, son muchos y traen piedras consigo. Te lapidarán y dejarán lo que resta de
tu humanidad en medio de la plaza. Las aves carroñeras vendrán a visitarte más tarde, te desmembrarán
con calma para luego elevarte a los cielos. No te importa. No temes abandonar esta vida. ¿Qué no
percibes el engaño? Has vivido añorando una tierra que no existe, un jardín de infinitas y monótonas
voluptuosidades. ¿No te das cuenta que el paraíso pertenece a este mundo?

Es casi la hora. Los cuervos han llegado puntuales a la cita, merodean el cielo esperando el momento justo
para bajar y vaciarte los ojos. Nadie más vendrá, no hay varones honorables que testifiquen a tu favor. Ismael,
comprende que nadie te escucha.

Tuviste una larga vida y has dejado una vasta descendencia. Tal vez sea justo que por fin te marches. ¿Recuerdas
aún tu infancia? Lo sé, lo sé... la vida fue injusta contigo. Quizá haga falta hacer memoria, sobre todo ahora que
se acerca el fin.

Todo comenzó el día en que nació tu hermano ¿no es cierto, Ismael? Ese mismo día dejaste de ser el deseado
primogénito para pasar a ser el hijo bastardo de una esclava despechada. Por órdenes de tu propio padre

fuiste arrojado al desierto junto parecías tan sabio a tu temprana


a tu madre, Dios había pactado edad, como si hubieras nacido de
con tu hermano y no contigo. cien años. Niño barbado amante
Tras semejante condena, un de las ciencias, es una pena que
ángel mensajero vino cargado tu cana sapiencia fuera tan breve,
de remordimientos y promesas a ¿recuerdas aquella juventud vieja?
salvarte de la muerte, juró que para cuando construiste un imperio
ti habría también una gran nación lleno de fuentes y manantiales,
y doce príncipes que guardarían cuando hiciste florecer tu tierra y
tu linaje. Desde entonces fuiste la expandiste alrededor del mar.
entre los hombres igual que un Tú, que tradujiste libros a tu áspera
caballo salvaje, luchando contra lengua, dejando tu recuerdo en mi
todos, pues todos lucharían contra lengua materna, dime... ¿qué fue lo
ti. Se te destinó a vivir en conflicto que pasó contigo?
con tu hermano, aquel elegido por
Dios y por tu anciano padre. Pobre Te quedas mudo ante mis
Ismael, desde entonces te has preguntas. A veces pienso que
empeñado en contarle al mundo en tu silencio se encuentra la
una historia diferente. respuesta a todo. Recuerdo que
desde pequeño sólo te atrevías a
Pero no todo fue adversidad. Luego hablar con el nombre de Dios entre
de mucho errar por el desierto por dientes, esa simplista explicación a SANDRA L.
fin llegó tu esplendor. Ismael, me las maravillas de este mundo. Eras

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un hijo obediente. detrás de aquel muro. Recordaste la sensación de hambre al oler el manjar
A partir de ahí detuviste el tiempo. que se servía del otro lado. Respiraste la envidia y el perfume del fratricidio.
Conforme creciste, fuiste Bendijiste incansablemente el
reduciendo tu voluntad a la de un ser nombre de tu señor de la guerra, Pero frente al genio de tu hermano se contrapuso tu astucia de pícaro. Por
vengativo y furibundo. Te sometiste mientras que paralelamente primera vez observaste el mundo circundante y apelaste a su blanca culpa,
a su ley y su mandato iconoclasta, el mundo dejaba de escribir el buscaste empatía en el resentimiento común hacia Europa y presentaste a
¿por qué tuviste que hacerlo? Quizá nombre de dios con mayúscula. tu pálido hermano como su último mensajero imperialista. Te desangraste
fuiste lo suficientemente humilde Te volviste una ventana al pasado, frente a las cámaras, hiciste llorar a tus mujeres y mutilaste a tus hijos.
para reconocer que Dios es superior una curiosidad exótica para el Los convenciste de que el martirio era su pase automático al paraíso, los
a tu entendimiento y a tus limitadas aburrimiento blanco. Te sumiste invitaste al sacrificio prometiéndoles manjares y blancas mujeres. Mentiste.
formas. ¡Si supieras todo lo que te en la literalidad de tu libro sin Convertiste tu causa en la causa última de todas las víctimas del mundo. Te
has perdido! Por suerte pudiste adentrarte en la belleza de la volviste viral, astuto Ismael.
aferrarte a tu hermosa caligrafía, de metáfora. Ismael, ¿de qué te sirven
otro modo ¿qué otro placer podrías los ojos, si sólo sabes leer un libro? La sangre siguió corriendo. Iracundos y asediados por los excesos del
permitirte que el de ver el nombre mundo moderno, algunos de tus hijos volcaron sus ojos a la guerra santa.
escrito de Dios? Un buen día llegaron aquellos Tomaron rumbos lejanos y tiñeron de rojo al mundo. No se les puede culpar,
hombres pálidos y descubrieron que sus intenciones son las más nobles: complacer a dios, ese mismo que no te
Tiempo más tarde regresó la eras rico. Te ofrecieron a cambio escucha. ¡Oh, Ismael! tendrás que pagar por los crímenes de toda tu estirpe,
calamidad: fuiste expulsado del los avances de la ciencia infiel, por pues unos cuantos hijos apóstatas no han logrado dignificar tu nombre.
pedazo de paraíso que habías lo que hiciste uso de la comodidad
construido. En tus jardines se moderna sin reparar. Pero en algún ¿Y ahora? Sé que no le temes a la muerte, por eso me atemorizas tanto. Sigues
erigieron cruces y se postraron punto habrían de irse. Ismael, eras en medio de la plaza, inmóvil, indiferente a la belleza de la vida que se te
ídolos, a ti te enviaron de vuelta al como un potro salvaje dejado a su acaba. Yo sólo soy un testigo. Cae la primera roca sobre tu rostro y rompe
desierto. Vino una nueva era, tierras suerte. tu nariz aguileña, ríos de sangre brotan de ella; la segunda golpea tu sien y la
en ultramar fueron conquistadas Entonces, tu más profundo temor tercera impacta en tu sudorosa nuca, vienen más... ¡cuánta gente parece estar
y persignadas, mientras que tú se hizo realidad; a casa regresaba tu libre de pecado! Una roca te ha roto el cuello. Tus ojos amarillentos brillan
seguías vagando indiferente en el odiado hermano, aquel que se había alentados antes de apagarse, como si las puertas del paraíso se abrieran con
desierto, sordo a las voces del nuevo ido a educar a Europa. Pataleaste, sus setenta y dos vírgenes.
mundo. gritaste, lanzaste rocas y gritaste Ismael, serás elevado a los cielos.
improperios. Jamás aceptarías
Con los años, nuevos vientos compartir tu casa con ese hombre
soplaron por la tierra. Aquellos que que ya no reconocías, aquel que
nunca llegaron a susurrarte que eras fue elegido por encima de ti. Por
el centro de la creación, que Dios primera vez juntaste a todos tus
fue hecho a tu imagen y semejanza hijos y los uniste por una vil causa.
y que de tu boca se creó éste y Como Caín planeaste la muerte de
todos los mundos posibles. ¿Nadie Abel. Pero no, no tuviste la misma
te lo hizo saber? ¿Nada te hizo suerte: una, dos... tantas veces fuiste
reconsiderar la belleza helénica? derrotado.
¿Nada puso en marcha tu ingenio
en las hélices de un helicóptero? Mi No te quedó más remedio, te
testarudo Ismael, eres un hombre sentaste en tu árido desierto a
sin renacer. observar cómo florecía un oasis

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“ ”
Morir, eso no se le hace a un gato.

LA ÚLTIMA VIDA Porque qué puede hacer un gato


en un piso vacío
Wi s l aw a S z y m b o r s k a

Ernesto García Castro edición en rústica de1858 preparada manchego.


por F.J. Vingut e impresa en Nueva

E
York. Le Concert Spirituel bajo la Necromancia. La tarde de un otoño
dirección de Hervé Niquet terminó de 1716 Denis Diderot, a los tres
la interpretación de las cantatas, años de edad, asiste a una ejecución.
pero ella no había tomado ninguna Dos siglos atrás, una noche de 1504
decisión importante respecto a la un judío recibe el cuerpo de Cristo.
impresión de Scève. Es obligado a abrir la boca. Enseguida
el guardia lo decapita. Entonces un
Empezó un programa de música Aída recibió una carta. Gracias a Dios monje recoge la cabeza del nuevo
scuchó un ruido. antigua y subió el volumen de su una carta, una carta de verdad, no cristiano converso, del recién
Brincó de la cama Schaub Lorenz Goldy 59 que estaba una factura de la cuenta del teléfono, nacido en la muerte. Aída aparece
y bajó corriendo detrás del secreter. Kantor saltó ni del agua ni de la compañía de vestida según la época. Se acerca a la
hasta el tercer hasta ahí y se lamió sus partes. Ella luz. Tampoco era una notificación cabeza que hace unos segundos fue
descanso de las escaleras. Se quedó se preguntaba si Kantor sabía que se de responsabilidades emitida por cercenada para escuchar su futuro.
mirando un rato. La luna se asomaba llamaba Kantor. Lo miró un rato y la editorial, suplicándole que se El nuevo oráculo tarda en gesticular
por la única ventana que la biblioteca pasó su mano de pianista fracasada pusiera en contacto con ellos para hasta que finalmente exhala una
tenía abierta y parecía, en su tránsito, sobre el pelaje negro y fino de su saber cuánto más tardaría en la sentencia dos veces repetida.
interesada también en lo que había gato. Le encantaba la ópera pero preparación de las obras completas.
ocurrido. Había tenido un sueño odiaba su nombre, sobre todo Abrió la carta. La leyó. Sus ojos se Salió a comprar cosas para la comida.
extraño. Él no sabía si el ruido venía porque Verdi le parecía prescindible llenaron de lágrimas súbitamente. Pimiento, ajo, sardinas, zanahorias,
del sueño. Una parvada de voces subió respecto al Boismortier barroco que Puso la carta sobre el refrigerador. papas, cebolla. Al final, todo lo
al departamento y cuando hubieron estaba escuchando ese momento en Kantor se acercó a olisquear y en un olvidó. Se quedó pensando en una
chocado con la puerta soltaron la radio. Desechó el pensamiento arranque de locura empezó a correr banca del parque cerca de la estación
golpes. Kantor regresó corriendo porque sabía, en el fondo, que no por todos lados de la manera más Cortés. Le gustaban los días nublados
al cuarto. Se escondió debajo de la había punto de comparación. El aleatoria posible, hasta que por fin porque le daban la impresión de
cama durante unos treinta minutos, único defecto que ella encontraba en se echó sobre la alfombra persa que seguir dormida y, como todo iba
mientras los gritos se convertían en este compositor es que era francés, al Aída le había robado a alguno de sus más lento, perdía la referencia de sus
murmullos que intercalaban frases igual que Scève. El francés, ese latín ex novios. Él amaba esa alfombra por actos. Habían pasado varias semanas
cortadas llenas de preocupación. macarrónico que comenzó a detestar el penetrante olor de las aceitunas desde que soñó aquella escena
apenas hacía un par de años, pero que que había quedado impregnado una todavía hermética en su significado.
Aída tenía la radio prendida mientras aprendió de niña según el sistema de de esas noches cuando Aída dejó ¿Qué era lo que el oráculo le decía?
decidía el gramaje del papel que Ollendorff, en un libro que su abuela caer, en medio de su risa, el frasquito O más importante ¿Por qué quería
utilizaría para la reedición de las había conservado no se sabe si por que trataba de abrir para acompañar recordar? Apareció Diderot. Sólo que
obras completas de Maurice Scève. melancolía o por nostalgia. Era una con el Malbec barato y el queso tipo no era Diderot. No tenía tres años.

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Una niña de seis años con coletas y tenis rosas que hacían ruido y brillaban
cada vez que caminaba la distrajo del asunto. Le hubiera gustado tener una
hija, aunque la verdad poco le preocupaba el cliché de la soltera incapaz de
tener una relación larga y seria que no fuese con un gato. La niña dijo algo. Ella
volteó a verla. La niña repitió la pregunta. Sin darse cuenta, había musitado las
últimas palabras sobre vivir sola con un gato. La niña preguntó otra vez que
cómo se llamaba el gato. Kantor, le dijo. Le pareció que a la niña no le gustó el
nombre del gato. Aída se puso de pie y regresó a su hogar.

Es Kantor con K, como el director de teatro de origen judeopolaco que


montó algunas de sus obras inspiradas en el escritor, también polaco, Bruno
Schulz; no con C como muchos suponen, por el matemático ruso-alemán, y
judío también, que se volvió loco buscando a Dios en las funciones y en los
transfinitos. Aída detestaba con el corazón dar estas explicaciones pues le
parecían, a la larga, un montón de datos que sólo los malos conversadores
usarían para iniciar una plática. No quería seguir por ahí. Se negaba a ser
un estuche de curiosidades. Deseaba ser sólo una mujer. Había concluido la
edición de las obras completas de Scève. Se le había ocurrido la terrible idea
de festejar. A pesar de ser ella la anfitriona tuvo que disculparse y pedir que,
en cuanto fuese posible, abandonaran el lugar, que no se sintieran obligados a
marcharse, pero si ella no se encontraba bien no veía el caso de que la gente
siguiera en el departamento.

Ya se asomaba la noche. No quedaba nadie. Se metió en la bañera con agua


fría. Miró su cuerpo desnudo, abrió sus piernas. Quería un orgasmo. Dar a luz
en el agua. Estaba muy afiebrada. No comprendía nada. Necesitaba dormir,
pero dormir para despertar un día con el sueño de un pez en la boca, quería
morder el anzuelo de la muerte. La luna ya había visto todo.

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más acercarse... “¡Hola!, ¿cómo has ¿Sería tímida? ¿Ciega, igual que
estado?” él? ¿Y si era cuadrapléjica? Nada
–¡Mierda! –pensaba el puercoespín, importaba. Él estaba allí para ella,
que era un poco mal hablado, y ¿qué más podría importar? Cuando
seguía su camino. dudaba, el puercoespín volvía a
Una tarde en la que se sentía acercar la pata. La espina seguía allí,
especialmente desesperanzado no había lugar para dudas, ella lo
percibió de pronto un olor que amaba tanto o más que él a ella.
le hizo parar en seco. Era una –¿Qué haces? –le preguntó su
fragancia claramente femenina, mejor amigo al día siguiente. Cabe
Los puercoespines son animales mayoría de los puercoespines son sutil pero adictiva. La imaginación mencionar que el puercoespín había
que tienen grandes dificultades sadomasoquistas, por supuesto. se le abarrotó de texturas suaves, pasado la noche junto a su amada.
para amar. En cada centímetro Pero hubo un puercoespín de recuerdos confortables. Temía Sólo eso, era muy casto.
de su piel hay decenas de espinas que no era sadomasoquista ni se acercarse y cagarla, así que se –Amo.
largas y puntiagudas. Cuando están había enamorado ni conocía ninguna mantuvo inmóvil. Quería pasar –¿A quién?
en reposo las espinas cuelgan como técnica de meditación, porque desapercibido para no asustar a –A ella, ¿no se supone que el ciego
pelos; pero cuando los puercoespines era ciego y nunca le había gustado la puercaespina. Después de unos soy yo? –y extendió su pata para
descargan adrenalina, las espinas una puercaespina. En realidad, segundos notó que ella no se movía, rozar de nuevo la espina.
se levantan y apuntan al exterior le molestaban sobremanera; no el olor que tanto le emocionaba –¿Amas a una rosa? –preguntó, y su
con fiereza. La mayoría de los porque además de ciego fuera gay, seguía allí, al alcance de su nariz. pregunta se quedó en el aire, porque
puercoespines hacen ejercicios de sino porque todas lo trataban como Su cerebro sudaba frío, tratando de el ciego flotaba en ensoñaciones
meditación para no emocionarse un idiota. decidir el siguiente movimiento. No sobre su futuro venturoso.
cuando se emocionan o para –¡Hola! –hablaban demasiado quería hablar, ¿cómo iba a provocar –¿No es hermosa?
emocionarse sin que el cuerpo se fuerte y con un tono falso–, ¿cómo él mismo lo que tanto odiaba? –Claro que es hermosa, pero...
dé cuenta. Cuando un ser humano has estado? –como en curso para Pasaron minutos. Se formó un –¡Pero nada! ¡Lo sabía!
observa, huele, escucha o roza a una aprender idiomas–. Soy Fulanita –y pequeño charco de sudor bajo las La rosa se marchitó, pero
sera humana que le gusta, no puede le tomaban la mano para darle un patas del puercoespín. Pero ni ese para ese momento el puercoespín
evitar emocionarse. El cuerpo apretón. su propio olor hizo mella en el de ya no sabía nada de nada, deliraba,
descarga adrenalina; se levantan Después de eso, la charla ella, la puercaespina más bella. completamente desnutrido y
los vellos, poniéndose la carne de terminaba abruptamente. Los Porque así de olorosa, debía ser famélico –porque no sólo de amor
gallina; revolotean las mariposas puercoespines videntes temen más que hermosa... Comenzaba a vive el puercoespín–, y expiró.
que viven en la panza; se abren las de los puercoespines invidentes, ponerse cursi. Desde entonces, para evitar
pupilas. Cuando un puercoespín porque son más peligrosos que Pasaron horas. Y el puercoespín, que otros puercoespines ciegos
observa, huele, escucha o roza a una de costumbre. El puercoespín perdidamente enamorado, decidió caigan en la misma trampa vegetal,
puercaespina que le gusta, trata de ciego no quería saber nada de acercar una pata. Después de todo, el parlamento puercoespinil ha
no emocionarse, porque entonces puercaespinas platicadoras, pero si ella seguía allí es porque estaba implementado un sistema para aislar
el cuerpo descarga adrenalina y el no estaba negado al amor. Como interesada. a las rosas de los puercoespines.
puercoespín se convierte en un arma. no le importaban el físico ni la voz, –¡Auch! –una espina... ¿una Todas las rosas son protegidas
Los puercoespines enamorados soñaba con una puercaespina que espina?... ¡una espina! ¡Ella estaba cuidadosamente con alambre de
que no están entrenados en oliera rico, y recorría los caminos emocionada! Ella estaba enamorada, púas...
técnicas de meditación no se olfateando como perro sabueso. igual que él. Pero, ¿por qué no
pueden abrazar; a menos que sean De vez en cuando encontraba hablaba como todas? ¿Sería muda?
sadomasoquistas, por supuesto. La algún olor agradable, pero nada ¡Mejor! ¿Y por qué no se acercaba?

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mejor con la dinosaurez. En ella
era sólo una intuición, pues nunca,
hasta ese instante, había tenido
ante sí un ejemplar real. Para Alp
aquello fue como miles de insectos
recorriendo su enorme espalda, un
hervir, un explotar, una inyección
de vida, y dejó a un lado su natural
timidez para declararle a Ei no

L
sólo su admiración, sino de plano
un amor que no tendría parangón
jamás.
era daltónico. Digámoslo de otra la idea nunca le vino por la cabeza. Y no lo tuvo, porque aquella
manera: sabía que era “verde” Ei acostumbraba ir al lago confesión, si bien cambió para Ei
porque los demás le decían que era todas las mañanas después de la forma de ver el mundo y obró en
“verde”, pero él se veía a sí mismo desayunar. Iba para mirar su reflejo él de igual manera un hervir y un
rosa y entendía “rosa” por “verde”. y lamentarse, ocupación que le explotar, le sirvió para una cosa:
a gente común Así, los demás dinosaurios, rosas retenía el resto del día. No hacía inventar el suicidio. Él, Ei, ocupaba
cree que los todos ellos, siendo “rosas” para más que seguir a las nubes sobre el un lugar en el mundo y no era sólo
dinosaurios eran Ei, eran para su mirada verdes. cielo amarillo. Si lo pensamos bien, distinto, sino que le importaba a
verdes –quizá no de un color sólido, Y él amaba lo que veían sus ojos la vaga tendencia autodestructiva alguien. Un dinosaurio “verde” no
pero sí al menos verdosos. Los en los demás y se detestaba a de Ei se explica perfectamente tenía derecho a ser feliz. Y caminó
científicos en cambio proponen sí mismo por ser “verde”, sin si consideramos el mundo que pesadamente hacia el centro del
que así como entre los seres saber que si hubiera visto bien, él veía: un cielo constantemente lago sin mirar atrás.
humanos hay tantas variaciones se hubiera amado. El color verde amarillo (nervios de punta), una Alp sufrió mucho un largo tiempo,
de color como individuos, entre –el que vemos los que no somos selva de plano roja (sed de sangre) pero después fue moderadamente
los dinosaurios habría una gama daltónicos– le parecía no sólo y las flores –que sí deberían tener feliz. Siempre deseó secretamente
bastante amplia que abarcaría hermoso en sí mismo, sino además colores vivos, como contraste y sin embargo que algún hijo le
desde un rojo más o menos intenso sumamente apropiado a las demás recreación–, frías (depresión). saliera verde verde. Y todos los
hasta un marrón tirando a gris. características dinosauriosas; En esas estaba aquel aciago que tuvo llevaron Ei por segundo
Lo cierto es que ninguno tiene la mientras que el rosa –ídem– le día cuando a media tarde se acercó nombre. Su marido, por supuesto,
razón: los dinosaurios eran rosas, resultaba francamente ridículo. otra apatosauria, rosa ella sí, a nunca conoció el motivo.
muy rosas. ¿Quién diría que, sin quererlo, llevar a cabo la misma actividad El cuerpo de Ei no se hundió. Flotó
El error es producto del azar legaría al mundo su propia de Ei, mirarse y odiarse. Ella se hinchado hacia un fiordo cercano
y está vagamente fundado en un concepción de la belleza y la llamaba Alp y aquella hubiera sido y allí quedó congelado hasta que lo
hecho. Por supuesto, como todas verdad? su primera vez en esa actividad si encontró un monje paleontólogo.
las leyes, el rosado dinosáurico Si el suicidio se hubiera no se hubiera encontrado con el Nunca más se han encontrado
podía tener sus excepciones, y la inventado ya, Ei lo hubiera puesto apatosaurio de sus sueños. Alp no restos de dinosaurios que
historia del verde dinosauril es la en práctica desde la más temprana sólo compartía con Ei su tendencia conserven la piel, por eso la gente
historia de esa excepción. infancia, pero la tristeza le levemente autodestructiva, común cree que los dinosaurios
Ei era un apatosaurio provocaba tal apatía que pensaba además consideraba que el verde eran verdes... como a Ei le hubiera
verde –el único verde sobre la lo mínimo indispensable, así que –el verde verde– armonizaría gustado.
tierra–, pero no lo sabía, porque

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A
Leonardo le gusta apéndices que de él se desprenden
inventar cuentos asemejan la figura de una araña.
sobre el origen Leonardo nunca ha visto una araña,
de su nombre pero sabe que la mayoría de los
para dotarse de humanos las detestan y él, soñando
un atractivo del como soñaba en visitar la tierra
que, por cualquier de Da Vinci, hubiera preferido ser
otra parte, carece en absoluto. El semejante a un perro, para hacerse
que utiliza con mayor frecuencia, presto amigo de los hombres, el
haciendo leves variaciones cada vez, mejor.
incluye información sobre Leonardo Para ser honestos, la única
Da Vinci y, en específico, sobre una ventaja cabal que Leonardo veía
página de uno de sus diarios en la en su pulpidad era la discreción
que aparece el dibujo borroso de que facilitaba la tinta. Él hubiera decir verdad con desesperación, en verlo tan pulpo se sintió de pronto
un pulpo. Leonardo afirma que es preferido nacer humano, tener sólo los tentáculos de su ahora amada. fascinada y, aprovechando el
el retrato de uno de sus ancestros dos piernas y dos brazos –y no ocho Después del episodio, éxtasis de Leonardo, lo metió en
y argumenta mostrando el mismo “tentáculos” que, dicho sea de paso, Leonardo evitó a Ella tanto como sus una bolsa de plástico y lo puso en
lunar en la misma zona del mismo contra su nombre, él jamás hubiera menguadas fuerzas le permitieron. su pecera para contemplarlo todas
tentáculo. Desgraciadamente, no utilizado para tentar culos. Primero, No podía amarla, no a una pulpa... Y las mañanas al despertar y todas las
tiene una copia del dibujo de Da porque Leonardo tenía un sentido ella no podría amarlo, tan hermosa, noches antes de dormir.
Vinci para exhibirlo durante la inusual de la decencia, y luego, tan segura, tan perfecta. Quizá se Desde ese día, Leonardo vive
demostración, así que siempre nos aunque sólo tangencialmente, había sentido atraída por sus nubes en la pecera, rodeado otra vez de
quedará la duda sobre la historia porque los pulpos no tienen culo. de misterio, pero qué sería cuando tinta. La mujer piensa que Leonardo
auténtica de su bautizo y acerca de De cualquier manera, él ni siquiera se diera cuenta de que detrás no pretende boicotear su fascinación.
su verdadera relación con el dibujo regalaba una miradita de soslayo a había más que el más corriente de Pero él no busca ocultarse, ahora de
–si es que hay tal. De hecho, lo único ninguno de sus congéneres, así que los pulpos. verdad escribe. Escribe cartas que
que sabemos con seguridad es que a nunca establecería el más mínimo Pero ella lo amó, sin motivo, una gaviota mensajera le hace favor
Leonardo le gustan los cuentos, la contacto con otro pulpo –o pulpa. sin permiso, sin condición y sin de llevar a Ella a cambio de poemas
vida real le aterra. Había, sin embargo, una medida. Lo amó tanto que Leonardo de amor para su gavioto. Y escribe
Leonardo se pasaba la vida actividad púlpica a la que no podía se sintió por vez primera orgulloso su historia en tercera persona. La
rodeado de tinta, según decía, ni quería renunciar, los conciertos de ser pulpo. mujer está pensando en deshacerse
“porque de tanto escribir uno se de las Octopussycat Dolls, su grupo Una tarde se asomó como del maldito pulpo insurrecto y
queda impregnado”. Lo cierto es musical favorito. Y había en el grupo acostumbraba a la superficie del secuestrar ahora un cuervo o quizá
que Leonardo no escribía, aunque una pulpa que no le quitaba los ojos mar, cerca de la playa. No obstante, una araña –ironías que tiene la vida.
deseaba hacerlo, más bien era de encima, la baterista. Leonardo esta vez no espiaba a los humanos Leonardo, ajeno a todo, escribe
algo tímido y prefería pasar por no pudo evitar notarlo y, aunque soñando con ser uno de ellos, ahora enamorado. Punto.
misterioso, así que gastaba todas trataba de apartar la mirada y soltar trataba de explicarse qué era lo que
sus energías en producir tinta y una de sus típicas nubes de tinta, antes lo deslumbraba. Fuese lo que
más tinta para soltarla a la menor algo lo detenía. Quizá lo mismo que fuera, ya no estaba allí. Y sonrió,
provocación. Pensaba que ser pulpo lo obligo a acercarse tímidamente más Leonardo que nunca.
es una suerte inigualable, excepto al final del concierto a la puerta Paseaba por la playa en
por un pequeño detalle: la forma del camerino de Ella, llamar, entrar ese momento una humana que al
de su cuerpo y el número de los y enredarse sin control alguno, a

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“ ”
Hace ya algún tiempo que me encerré
en la prisión de la literatura y que
todo lo que hago y que todo lo que
entra y sale por mis sentidos o lo OSVALDO FERNÁNDE
que sea es literatura. De esta cárcel
saldré cuando muera. Entretanto, FUE EL PRIMER ESCRITOR...
hay que escribir. Es forzoso.
Antonio Tamez

Osvaldo Fernández
Fue el primer escritor queretano torcida es nuestra propia vida esa manera. Te lo prohíbo. en blanco y negro del anciano
que leí. cotidiana. —No es vaticinio —contesté contemplando el atardecer. Un
Me lo pasó Aurelio De La Rosa Lo conocí en persona en la riéndome —, es que ni siquiera examen más detenido me permitió
Garfias, mi profe de literatura de SOGEM, un año más tarde. Yo me doy cuenta cuando ya lo estoy ver que el anciano en la fotografía
la prepa. Me regaló su copia de la estaba tumbado en un sofá de haciendo. estaba ciego.
antología de un concurso de la UAQ la sala común con una historia Nos presentamos. Ni siquiera había reparado en el
en donde publicaban ganadores y de la fotografía de bolsillo de Le pregunté si él era el mismo pie de página de aquella imagen:
menciones honoríficas. TASCEN. Miraba muy de cerca Osvaldo Fernández mención Jorge Luis Borges, Palermo, 1984.
Era 2003. la foto en blanco y negro de un honorífica del concurso de la Por Ferdinando Scianna.
Salvo las historias de Osvaldo elegante anciano al otro lado de UAQ de 2003. Le dije cuánto me Me sobrecogí porque el año de
Fernández, nada de aquella una ventana. El viejo, sentado habían gustado sus cuentos y el 1984 había sido el mismo de mi
antología me había gustado. El en una silla, se apoyaba en un efecto que habían producido en mi nacimiento, porque la plática que
chico que había ganado el primer bastón con empuñadura de plata y imaginación. Supongo que para él habíamos tenido Osvaldo y yo
premio de narrativa me pareció contemplaba un atardecer del otro fue la adulación más de un lector; sobre la ceguera había derivado en
prescindible; de hecho, ya no lado del cristal. pero yo sentí que me hallaba la maldición de quedarse ciego por
recuerdo su nombre. Pero los —No es bueno leer tan cerca — delante de un auténtico escritor y leer, porque ese mismo día recién
cuentos de Osvaldo Fernández, me dijo un muchacho corpulento que todo este juego de la literatura había conocido al primer narrador
mención honorífica, provocaron sentándose a mi lado —, te puede estaba realmente comenzando. queretano que había leído,
que algo embonara en alguna parte. hacer daño a la vista. Después me tocó entrar a clase. porque Borges, antes de quedarse
El resultado fue una experiencia —No tiene caso —contesté Cuando regresé, Osvaldo ya no ciego, había visto un poniente en
que no dejaré de agradecer; la dejando el libro sobre la mesa —, estaba en la sala común, pero volví Querétaro en la calle Garay de
posibilidad —como autor y como creo que me voy a quedar ciego de a tumbarme sobre el mismo sillón Buenos Aires una tarde de fines de
lector —de ingresar en una ciudad todos modos. y a hojear el libro de TASCHEN octubre de 1941.
siniestra, una ciudad-trampa; pero —¡Oye, no! —dijo el chico. —No que había dejado sobre la mesa. Desde entonces, Osvaldo
con la sorpresa de que esa ficción estés vaticinando en tu contra de Nuevamente pasé por esa fotografía Fernández se convirtió en un

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punto de referencia en el plano de la ciudad. Un checkpoint del curso de los
años y la práctica de la literatura en este lugar. Lo topé en sus caminatas de
madrugada por el centro, en sus visitas a los cafés de los portales de la Plaza
de Armas y así me enteré que cantaba en los camiones, que era un firme
cristiano, que creía en el Fin de los Tiempos y que llegaría el cometa Ajenjo
para terminar con la vida en el planeta. Más tarde me contaron acerca de su
viaje a la Cuarta Dimensión y sobre la mujer de quien se había enamorado
allá. De su trastorno esquizotípico y de su dromedomanía, que lo había
llevado a recorrer a pie la autopista 57 hasta que la policía lo detuvo porque
estaba caminando en medio del tránsito detenido de Circuito Interior con
los pies destruidos y la mirada consumada.
Nos hicimos amigos.
Osvo, lo conocieron en la Ciudad Hermes de mi propia locura. Osvaldus.
La última vez que lo vi, me lo encontré de día por Avenida Universidad y
tomamos unas coca colas con hielo. Me habló sobre los libros que había
publicado y sobre los que estaba por publicar. Me habló de los tiempos
buenos que había conocido. De los tiempos malos, temidos. Del esfuerzo
que le costaban las páginas y de la fragilidad de la mente. Recordamos a
Gerardo Arana. Le hablé de mí, de éste blog, de mi vida. Lo acompañé a
fumarse un cigarro en una banca sobre la banqueta y me ofreció uno, pero
lo negué pues hacía nueve meses que lo había dejado.
Una semana después de aquél encuentro regresé a fumar.
Las historias que leí en aquella antología de la UAQ están publicadas en
Muerte en la alturas y otros relatos (Fondo Editorial de Querétaro, 2004),
su primer libro. Perdí mi copia de la antología de la UAQ en algún lado o se
la presté a alguien quien, además de no darle la importancia que merecía, no
me la devolvió. Osvaldo Fernández ha publicado los libros de cuentos Héroe
(Fondo Editorial de Querétaro, 2004), Apuntes de un distraído (Calygrama/
Fondo Editorial de Querétaro, 2013) y está incluido en Novísimos Cuentos
de la República Mexicana (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2004).

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eso. Penélope, no esconde en lo en Troya, fuera de Ítaca. Otro en

L
grande lo pequeño, teje. Ítaca. El primero es gobernado
as preguntas son campesino, Hesíodo, cuando llama al Yo sospecho que hay una tristeza por los dioses, sufre y tiene
inaudibles en la Caracol como “el que lleva su casa” en ello. Veamos... puedo distinguir que sobrevivir, está fatalmente
grabación, pasa a y al ladrón como “el hombre que entre dos tristezas. Creo que las condenado al arrepentimiento, a
manos del lector la duerme de día”. No todo es serenidad, dos implican estar abrumado por la astucia, a la lanza, a la prisión,
imaginación de las también habitan las erinias, Heráclito su pasado. Podemos decir, en la a jugar, a enamorarse de Nausícaa
preguntas, que sin de ellas dice: “si el sol no respetase su primera de ellas y que corresponde a y a matar con el engaño. Esto es
dificultad se adivinan. compás, ellas sabrían reprenderle”. la tristeza de Penélope, el pasado no vil, no hay muchas cosas más viles
P: ... Pues bien, qué son los héroes sino le aplasta, no le hace pensar su culpa que esto. Sin embargo, es todo lo
R: Cicerón, en la disputa antigua hombres que ofenden a los dioses y e incapacidad. El pasado mismo se contrario a cuando con Penelope, en
sobre algunas palabras, nos regala: se les enfrentan, había esa posibilidad compone con ella, esto no se asemeja la profundidad de los enamorados,
“Los que en cambio, retomaban con de luchar cuerpo a cuerpo inexistente a la nostalgía o a la melancolía. Es pueden matar a cuantos hombres y
cuidado y del mismo modo reunián en el Cristianismo. más bien, el alma de Penélope, como sirvientas, el destino les es propio, les
escrupulosamente (relegerent) todas P= ... aquellos versos: esta vedado el arrepentimiento, no
las cosas que se refieren al culto de R=¿Habrá algo tan epidémico como El negro pelo suelto: bandera al aire. huye, ni corre, ni quema, ni engaña.
los dioses, estas personas han sido lo es el penar? A ello veo vuelta a Quiero decir que hay quien mira Puedo decir sobre estos dos Odiseos
llamadas “religiosas” del verbo releer Penélope, en la versión de Antínoo, el pasado y lo mezcla con lo que que son dos formas de la conciencia
(ex relegendo). (Sobre la Naturaleza galante aqueo, que es la versión esta sucediendo. Hay un ejemplo cíclica del hombre. El primer
de los dioses II, 28, 72). El sustantivo que más me conmueve. Ella está ilustrativo en los niños, son aquellos , hombre, el primer Odiseo, es astuto
religio que proviene del verbo religo en una encrucijada y por ende que como los poetas, ante el desierto y engaña, toma revanchas, formula
quiere decir, “reunir de nuevo” en una inmovilidad, da cartas a o el campo de tierra, ven en los restos tretas, juega al ajedrez. Es este no un
,”volver a pasar sobre algo”, “releer”. ciertos galanes, prometiendo que al de tierra campos apenas atravesados primer estadío, sino el Olvido, por
Libros como la Odisea, donde por terminar la mordaja, ésta habrá de por la primera falange. Antes leída cuyas aguas mojamos todos nuestras
ser épica se cree que las aventuras, casarse. Esta en su pensar el regreso y ahora más viva, “volver a pasar manos. El olvido es de Ítaca, por ello
las guerras, naufragios y lanzas, de Ulises, pero su muerte le apremia. sobre algo”, “releer”. Es curioso que digo que la Odisea me parece el libro
absorben la conciencia del libro, ¿Y qué hace en la inmovilidad, que el espíritu de Penélope tenga que ver del encuentro del camino que lleva a
un lector medio puede asombrarse producen los dioses y el penar? Tejer con el origen de la palabra religión y casa.
de ello, fenómeno entre otras la mordaja que ofrece a la muerte, Odiseo con la destreza. El otro no es más que la Memoria.
cosas fundante, pero ante todo en esto es, distrae su destino no a la Hay una definición de mito que me En el cual se entra en una oscuridad
las relecturas lo que me viene a manera que lo hacen los que esperan gusta, yo la había leído por ahí. En que no le permite medir o llevar
consideración es el encuentro del algo, sino como la que se quiere Homero se emplea el término mythos atajos con el pensamiento. Incluso
camino que lleva a casa. La Odisea distraer, sin más. Como puede verse en oposición a ergon, la habilidad en se asienten las contradicciones. Se es
es un libro donde se encuentra lo esto no es una tragedia, a la manera de la oratoria se contrapone a la destreza ciego, en comparación con la lucidez
perdido. Había escuchado de un Edipo, que huye, con y de su penar. en la guerra (erga). Uno vence del valiente troyano. El pasado se
amigo en Sonora que decía que las Esta el tejer y nada más, Homero mythoisis, con palabras elocuentes, vuelve la morada, se vuelve Ítaca.
islas y las aventuras no son sino las dice que lloró con el canto de Ulises, el otro con la lanza.” Una definición El cambio del Odiseo de Troya al
mujeres de Ulises. la sacaron de su inmovilidad, pero tan Odiseica. Con un añadido, Odiseo Odiseo de Ítaca no es otra cosa que
P: ... Homero no estaba enamorado de tiene, por ende, la destreza para huir, Perseo Vencido. Odiseo cuando llega
La serenidad de aquellos griegos, Penélope, como Antinoo y Ulises... para correr, para nadar. No de Ítaca, a su antigua casa, al pasado, el hombre
visto desde luego como su proceso (Intervenciòn del periodista)... de Troya. cuando se encuentra al abismo, se
de imitación de la naturaleza, se No, esto no tiene nada que ver con Me gustaria decir algo sobre esto. petrifica. He referido muchas veces
desvela en las palabras del gran poeta inconscientes, olvidate también de Tenemos a dos Odiseos, un Odiseo esto, Perseo en mi cosmología, no

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corta la cabeza a Medusa, Perseo es correveidile colibrí, estático
el convertido en estatua. Porque el dentro del halo de su movimiento.
origen de todo, el Madrigal, lo escribí Y no hablas. No hables,
viendo una de las innumerables de que no tienes ya voz de adivinanza Nunca nos hemos visto la cara
sus estatuas, pensando que Medusa y acaso te he perdido con saberte, algunas ocasiones él o yo
después de todo no había sido y acaso estás aquí, de nos paramos frente a un espejo
decapitada, y que seguía petrificando, pronto inmóvil, y creemos atisbar algún rastro del otro
a los que creemos vencerla. tierra que me acogió de que en ese momento no está.
noche náufrago
en la soledad, hablamos, reímos
Madrigal por Medusa y que al alba descubro nos embargan los mismos deseos
isla desierta y árida; de ombligos, bocas, cabellos negros cayendo
No me sueltes los ojos astillados, y me voy por tu orilla, sobre nuestros rostro como cascada
se me dispersarían sin la cárcel pensativo, y no encuentro así es como nos entendemos
de hallar tu mano al rehuir tu frente, el litoral ni el nombre que te pero somos distintos a la hora de actuar
dispersos en la prisa de salvarme. deseaba en la tormenta. donde yo callo, él habla
donde yo brinco, él se acuesta
Embelesado el pulso, como noche Esta mañana me consume en su donde yo monto un caballo domesticado,
él se pierde en medio del bosque desnudo entre ciervos
feliz cuyos minutos no contamos, rescoldo la conciencia mis llagas; donde yo llego sano y salvo, él llega totalmente golpeado
que es noche nada más, sin ella no creería en la escalera así es como discutimos.
amor dormido, inaccesible de la noche
dolor bisiesto emparedado en años. ni en su hermoso guardián Amigo él de la muerte
insobornable: también hizo de mí un amigo suyo
Cante el pez sitibundo, jugamos los tres, somos niños
preso en redes aquí me hirió su mano, nos hacemos bromas
de algas en tus cabellos serpentinos, aquí su sueño, nosotros le sacamos la lengua en algún poema
o a bailar en la carretera
pero su voz se hiele en tu garganta en Emel su sonrisa, en luz su poesía,
nos reímos de ella porque la queremos
y no rompa ni muerte con su grito. su desamor me agobia en tu mirada. y ella nos responde con otras bromas:
despertamos cada vez más crudos
Déjame así, de estatua de mí mismo, Y luché contra el mar toda la noche, el tedio llega a ser tan insoportable
la cabeza que no corté, en la mano, desde Homero hasta Joseph Conrad, que sólo queda esperar dormir sin soñar.
la espada sin honor, perdido todo para llegar a tu rostro desierto
lo que gané, menos el gesto huraño. y en su arena leer que nada espere, Lo tomo de la mano y él se la da a ella
que no espere misterio, caminamos los tres por laderas de delirio
y le agradecemos todo los que nos ha dado
que no espere.
por habernos quitado.
Sindbad el varado Poco a poco ambos se despiden
Día primero, El naufragio Con la mañana derogaron las en un gran olvido, en un nomeacuerdo qué pasó
estrellas sus señales y sus leyes veo palabras de él por todas partes
Esta mañana te sorprendo con el y es inútil que el cartógrafo son la señal de que ayer se enamoró
rostro tan desnudo que temblamos; dibuje ríos secos en la palma veo en mis manos que peleó
sin más que un aire de haber de la mano. y encuentro una hoja con el título
sido y sólo estar, ahora, “Mi yo borracho y yo”
un aire que te cuelga de
ebrio de estas palabras
los ojos y los dientes, (La entrevista es una ficción de Francisco Arévalo) no sé cuál de los dos
termina la página.

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No sabemos
pero no importa,
la silla estaba rota al subirse
no hay conocimiento sin sangre
no hay ruta,
sólo rumbo.

Sabemos qué hay al final del camino,


no hay camino.
¿Sí lo sabemos?
No saber es el musgo que nos cubre,
somos los pájaros ocultos por la bruma del viento mudado en palabra: tu soplo.

Ey tú, maldito tú—


nos arrebataste lo estático,
somos alquimia
animal que no sacia
potencias en acto
inquebrantable transmutación.

Somos la desesperación incansable del hambre,


los músculos desnutridos que rigen al caníbal,
el estómago vacío
el vientre vacío
el apetito que nos des-subjetiviza.

¡Somos, somos!
Los otros: reconocidos como pedazos de carne
náufragos en el océano de lo impersonal.
Ey tú— ¿Y mientras somos,
recién agregado a la fábula de mentes eclécticas, dónde eres tú?
tú que moldeas la palabra con versatilidad e indolencia
que enciendes en quien lee la chispa de lo efímero En la distancia,
el encantamiento de lo intempestivo. solitario
Tú que viertes y derramas lo cotidiano furioso
¡Tú! reparando energías frontales,
Aprendiz de los gatos. rechazando nuestra mirada
¡nuestro juicio!
Nos arrojaste al abismo desde la vida inmediata
nos condenaste a resurgir en tu palabra Ey—
invirtiéndonos, Tú que no te sometes a las pasiones,
desquiciándonos. que te escurres de lo inmediato y quiebras nuestra razón en pos de tu libertad:
¡Míranos!
Ey tú, maldito tú—
hemos caído hacia arriba,
sentimos la regeneración carnicera del verbo
la contracción uterina de un nuevo espíritu ebrio de introspección y existencia.

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El Yo:

Jinetes—
los contemplo,
los abrazo
ya están preparados
han dejado atrás crisálidas inservibles,
han invertido los trazos de líneas fantasma.

Los amo,
vaguemos
galopemos fuera de las celdas,
desprendámonos de todos, de todo.

No—
He declarado su falsedad desde un principio
rechazo su autonomía porque nunca la han tenido,
Ilusionistas o iluministas.

No—
nadie puede proyectar sombras sobre mis campos
su apetencia es mi origen
soy dorado y errante
soy metamorfosis efectiva
el plumaje solitario. Saliendo del oscuro camino
en el que las aguas, la tierra y el futuro
Escucho el viento y las púas del cactus y el aroma de la penumbra
el mar se entretejen se mezclan como músculos
la música, como una fe invisible que se abraza en la muerte
ellos me desgarran allí donde los otros no llegan. me encuentro
mensajera de un mensaje olvidado
palabra sofocada por el tartamudeo
por el tierno infierno interior que se sosiega
por otras mil palabras recogidas al azar
me encuentro
en el fracaso
acariciada por la brisa
que se lleva mi piel y las hojas muertas.
Las estrellas gotean y son absorbidas por la arena
¡Si tan poco he de tener deseo tener menos!
Robusta henchida de nada la vida que es mía
que se desliza al lado de mí
y me desconoce
llena el cielo como los imprecisos cedros
me hiere por no saber quién soy
y me acompaña fuera del camino
fuera de todas las hazañas y los heroísmos
donde se dibujan apenas visibles todas las formas.

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Soledades misteriosas abandonado al amor simple del sudor
y a la sombra de los árboles
Tenemos dulces días para tocar con la memoria respiro tranquila en medio de dos sueños
de aquellos días en los que yo perseguía fábulas que cortan fulgurantes el paso del tiempo.
del tiempo en que me acariciaba Mi vida
con la impaciencia de la tierra
Cantamos las entrañas de la piedra que cae
Hay todavía fértiles barbechos detrás de la calma de octubre
en los que palpita la flor eras tanta y tanta noche sobre la arena desnuda
disimulada en sus largas espinas luz abierta sobre el pájaro asido a su fuga
eras la trémula memoria
Aún nos queda la vigilia del alba sobre el racimo de montañas distraídas
el suave viento que revolotea sobre ella eras el débil viento enmarañado
y aquel jardín al lado del río de una nueva estación en el espinoso seto de la ausencia
eras la textura de la agonía
Ten confianza en el oleaje que avanza el mar las olas y el viento
disípate en la tibieza del verano que ha llegado ya o la oscura indiferencia
mira el agua que derrama su alegría eras el dolor de durar más que el remolino
en la simpleza de una miga de pan que arrancó las flores.
en la belleza dispersa de la nieve que desaparece
Teoría sobre la morada del alma
La vida se derrumbará
vendrá el descoloramiento de los nombres y los bosques Ojalá sea el cielo
el sentido desaparecerá con el grito del relámpago el alma dolorosa que se sueña en la eternidad
los días te clavarán sus ojos de islas sin retorno que no haya en la tierra
ninguna otra violencia más que la dulzura
Estrecharás a las piedras y a las ortigas de las tormentas que aún duermen en su pecho
y volverás a la oscuridad más negra que la noche Que sólo en él palpite
conocedora de la perfecta ecuanimidad de las cosas la paciencia de la continuidad
para unirte al desorden de los muertos. Ojalá sea el cielo
persistente entre abubillas y sisones
El amor sombrío la llameante gloria de lo eterno
árbol por siempre frondoso de las plegarias de los aviadores
Mis ojos han abandonado a la noche grave pensamiento que se ahoga
en medio de la tormenta en la brevedad del instante
donde la hierba palpita húmeda en el vértigo que vuelve a la nada.
como la memoria
de los alaridos del cielo Ofrenda
nacen todas las riquezas
y Dios es el desorden de las piedras Del zureo de la paloma la tierra se levanta
en el fondo de los lagos apenas se turba la vida sin memoria
juego con la sombra de mi cuerpo
La belleza engulle a la tierra reflejo ingenuo del canto del ruiseñor
a los muertos y a sus flores los frutos caen del árbol con un amor casi ocre
mientras estrangulo la voz temblorosa
Grito más allá del invierno de las niñas que fui
en la infinitud de una hora de agosto sobre la dicha de la hierba me dejo caer
Ahí te encuentro sereno indescifrable vasta e inquieta como un río crecido.

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“ ”
Tejer el hilo que nos dan, soñar
nuestro sueño, vivir;
sólo así podremos obrar el
milagro de la generación.
Antonio Machado

Dedicado a E. G.

0 es algo que se hace. ¿Qué se hace que eso será otra cosa.
El pensar puede ser separado, ya de 1 “ahora” que la humanidad es tal, que Es sobre el blandir de la espada en
manera violenta, ya de manera sutil, En algún momento se hizo la no se hiciera antes? Considérense sí mismo. El que combate no piensa,
de la vida. Para quien pretende andar clasificación: Homo Sapiens. Antes dos modelos: Zoon politikón y no le es conveniente. El pensar y el
un camino de pensamiento cifrado de cierto punto la humanidad no Zoon logón. El género próximo de combatir no se adecuan el uno al otro
bajo el signo de la mayor radicalidad pensaba, sólo se vivía o, quizá, se ambas definiciones es el vestigio con facilidad, son contrarios, y en
posible, esta separación se presenta, medio vivía; antes, la humanidad no de un bajo pasado que ha sido algunas ocasiones contradictorios.
en el límite, como su bestia negra. Y era humanidad. Porque un humano superado gracias a las novedades de Aquiles es invencible por su cuasi-
es que en esta relación le puede ir su que no piensa, aunque sea un poco, la diferencia específica. divinidad, pero tendrá que morir
vida, o bien, según lo pretende, su no es un verdadero ser humano, a un a manos de un arquero que no
pensar. Porque ¿qué podría ser una individuo así le falta toda una gama 2 se atrevió a enfrentarlo cuerpo a
pensamiento separado de la vida? Si de experiencias a las cuales debe El primer modelo de la actividad cuerpo. Quizá por eso Odiseo es el
se opera un corte tajante, el pensar acceder efectivamente si quiere del pensar es, de forma eminente, signo más penetrante del humano
pierde la fuente de sus preguntas caer bajo el concepto de humano. práctico. El pensar se patentiza en que piensa. Con una treta, gana la
y la vida pierde una posibilidad La vida del que no piensa no es acciones o actividades “concretas”; guerra que Aquiles no pudo ganar.
vectorial. El pensar, pues, no debe una vida verdadera, es una medio- es la sabiduría del qué-hacer. El Y aún más, Ulises ganará las armas
perder, ni la fuente de su sentido, ni vida, o mejor, una pseudo-vida. Esta que sabe qué-hacer ha pensado. del caído Aquiles frente al siguiente
la posibilidad de significar, en algún etiqueta, -ya desgastada, se sabe Pero claro, este qué-hacer no puede mejor guerrero: Ayax. El ardid en
sentido, vivir “adecuadamente”. bien- parece estar en continuidad coincidir, si ha de ser cierto que al el que lo ayuda Atenea, es el inicio
Si se permite una fórmula rápida, con considerar el pensar como hombre lo define y diferencia esta de la tragedia del guerrero del gran
la cuestión podría sintetizarse así: una actividad del intelecto. Una capacidad de pensar, con saberes escudo. La sabiduría vence a los
Se trata de colmar de contenido la actividad. Algo que antes no se hacía sobre la supervivencia. No se puede pies ligeros y al escudo de torre. ¿De
máxima: “El hombre libre medita se comenzó a hacer. El pensamiento tratar, pues, de la pesca, de la caza, qué se trata este saber qué-hacer
sobre la vida”. Donde sobre significa, es capturado con completa o de la agricultura, tampoco se trata entonces? En un primer momento
al mismo tiempo, desde y para. adecuación por un verbo. ‘Pensar’ del combatir. No sobre la guerra, se tratará del saber ético, moral,

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comunitario, político. En el ápice que van contra su instinto. Parece El recuerdo y la voluntad son más no se encuentra en los hallazgos
está la frónesis. Los que gobiernan que pueden violar el principio cardiacos que cerebrales. Se dice arqueológicos meramente “físicos”?
deben ser filósofos. El pensar y el más básico: sobrevivir. ¿No es “lo deseo de todo corazón” y “I ¿Qué es una espada de la edad
vivir deben re-encontrarse en el toda la naturaleza caprichosa en kow it by heart”. Argos no muere bronce sin el relato que la hace
ethos. las mitologías? ¿No es siempre la por pensar, sino por desear y partícipe de una batalla o de una
terca voluntad de un dios necesaria recordar. guerra? ¿No es el tiempo humano
3 para explicar el mundo? ¿No es, necesariamente tiempo narrado?
Si el Zoon politikón potencia la a la postre, la Voluntad un elan Pero, entonces ¿cuál es esa Y después, las reglas de
parte de la actividad considerada vital ciego? La voluntad define actividad en la que se muestra el ese decir, su estructura pura, su
en “el pensar como actividad mal al hombre, es más cercana, en pensar, es decir, según el esquema arquitectura austera: el nacimiento
intelectual”, el segundo modelo demasiadas ocasiones, al no-yo. elegido aquí, el entendimiento? La de la lógica. Si lo primero, entonces
hará lo propio con la parte de lo confusión sólo vino a los hombre lo segundo; se da lo primero,
intelectual. Eso que el pensar es Entonces quizá la memoria sea en Babel. El no entender es, en entonces, sobra mencionarlo. Todo
lo hace el intelecto al descifrar las mejor candidata. Tampoco. El un momento arcaico, enfrentarse hombre es mortal, Sócrates es
cosas en su interioridad. El pensar recuerdo y el olvido son pseudo- con el extranjero, con el que habla un hombre, ergo, el pensamiento
celebró estas bodas mil veces en humanos, e incluso, en ocasiones, como los pájaros… y quizá a un encuentra la regla universal y
su historia: lo que se piensa es el son minerales. Una roca no “olvida” pájaro se le entienda mejor en la apodíctica de la finitud. La ciencia
efecto o la acción de una forma (o ser una roca, ni un diamante medida en que no se esperan de él del logos es algo más que las meras
potencia, o facultad) del espíritu. El un diamante. Quizá por eso la explicaciones, razones, palabras. reglas del decir, es su matematismo,
auriga debe controlar dos caballos. transmutación alquímica tiene El lenguaje es el plano de las su esqueleto. No se confunde
Blanco/Negro; ninguna dupla está más de moral que de material. Se actividades del comprender, y por con la retórica que se encarga de
más sobrecargada. El caballo blanco pueden hacer mal las mezclas, pero lo tanto, del pensar. la dispositio y de la elocutio. El
es esa parte del alma que se afana el alquimista dudará primero de la silogismo es un absoluto que puede
en entender. El caballo negro es pureza de su corazón, de su falta Lo que no puede ser dicho refinarse pero que, en siglos, se verá
todo la concupisencia. Pero la de paciencia. Es como si el plomo no es, stricto sensu, el pensar. como ya acabado, suficientemente
alegoría es peligrosa porque, en debiera de ser seducido al olvido y a Habrá una línea por trazar que explorado. El pensar puro, entonces,
realidad, ¿dónde comienza una cosa la metamorfosis por las virtudes del separe con nitidez el pensar real se agota en sí mismo, y ya bien
y empieza la otra? ¿No es, a fin de alquimista. del decir ilusorio. Zoon logón es estudiado, puede pasar a otra cosa, a
cuentas, una metáfora que intenta el emblema de otra separación. otro plano, puede ser, así, condición
explicar el alma de manera unitaria? Por esto, probablemente se Las pinturas rupestres no a prior y trascendental de los juicios
Serán precisas otras distinciones. podría encontrar otra ruta, tomando son verdadero pensar, son un cognoscitivos. Se instauran como
Habrá varias formas de hacerlas, como base las potencias del alma, pseudo pensar. ¿Donde parece principios de lo que se puede decir
pero sólo sirva lo que sigue como para explicar la muerte de Argos que comienza este pensar-decir con sentido. Entonces, los límites
muestra. después de la llegada de Ulises. ¿Qué relamente humano? Respuesta: del lenguaje se corresponden con el
ha hecho Argos? Al parecer, sólo en la escritura ¿No es una verdad límite del mundo. Pensar ya no es
Memoria, entendimiento esperar, esperar con obstinación, escolar que la historia comienza decir, sino decir según reglas.
y voluntad son las tres potencias voluntariamente. Después de la en China, Egipto y Mesopotamia
del alma. El entendimiento es espera ¿qué le pasa? Re-“conoce” por la escritura? ¿No son las tres ¿Qué es pues esta potencia
lo más cercano al pensar. La a su amo por vía de la memoria. “culturas madre” las inventoras problemática entendimiento-
voluntad permea también el reino De entre todos es un animal el que de los primeros lenguajes escritos, discurso? Se trata de la comprensión
infrahumano (y se vuelve capricho parece que piensa, pero no lo hace, del primer logos manejable? El que busca iluminar todos lo
en lo suprahumano). Se saben no en verdad. Argos muere por un logos materializado que dejaría rincones. Es el nous con el que
bien las historias de los animales afecto del corazón, no de la cabeza. constancia de un sentido primitivo “vemos” el mundo, mejor, con el

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que deberíamos atrevernos a ver el escapan, por principio de potencia,
mundo. La episteme debe buscar la a lo que puede ser dicho. Una sola
razón última del mundo. El pensar vivencia es tan irrepetible como
y el vivir deben re-encontrarse en inefable. ¿Qué encuentra entonces
el comprender radical. la comprensión? O al menos ¿qué
pretende encontrar? El despliegue
4 de sentido de la vida misma justo
Para que la comprensión, el ethos, como es ante de todo comprender.
y la vida converjan, es necesario Y es necesario soñar un
tejer con el hilo que se nos da. sueño. Ese sueño bien podría ser el
El pensamiento no es el creador ethos de la beatitud. La vida dichosa
por excelencia de sentido, es la es siempre una promesa que vivimos
vida misma la que esta saturada como si fuera a realizase por hacer lo
de sentido. Tampoco es su rol que hacemos. La beatitud reside en
principal el “cambiar los lentes con el infinito. En toda promesa siempre
que percibimos la realidad”; esta hay algo de eternidad. Se trata de lo
posición coquetea peligrosamente que nunca llega pero siempre tiene
con un mal idealismo, corre peligro efecto sobre lo que siempre está.
de naufragar como un consuelo El ethos, quizá, es aquello que, al
metafísico. La búsqueda de la mismo tiempo, siempre deviene
comprensión debe ser, entonces, y nunca es, y siempre es y nunca
descarnada, violenta; debe ser tan deviene. La vida dichosa puede ser
violenta que llegue a renegar de perfectamente paraconsistente.
todo: “Ni una sola petitio principi,
ni una sola presuposición, ni un sólo En la conjunción, el que
prejuicio. Abajo todos los eidola”. busca comprender teje un hilo
La comprensión es incendiaria e que no crea, sueña un sueño que
iconoclasta. ¿Cómo podría dejar nunca se cumple, y así, participa
de serlo si lo que busca lo desea de la generación. Generar con la
encontrar en las cosas mismas? materia de lo real mientras se hace
¿Quién podría erigirse en heraldo todo lo posible por llegar a una meta
del sentido del mundo? ¿Cómo siempre postergada. ¿No podía
podría ser tan complaciente para significar esto pensar?
comprar unos inicios inseguros?
Nisiquiera puede confiar en su más
fiel aliado: el lenguaje. ¡El límite
del lenguaje no es el límite del
mundo¡ Ídolo contemporáneo: el
giro lingüístico. A lo más es el límite
de lo que puedes ser expresado,
y es que nunca expreso mi vida
entera, toda mi experiencia en
todas sus potencias y actualidades

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N
para entonces, estaba hecho. un melos, dar un orden en el cual lo insuficiente, se sabe insuficiente, se
Regresó, explica Dante, a su hogar, extraño pueda tener cabida; negarlo entrega a la suficiencia. Él alcanza el
y, si bien al principio fue grata la por la vía de la asunción: hacerlo placer, el deseo; los demás, la vida.
o siempre nos es dado
acogida, no tardaría en soñar aún más visible. Con-ceptuar, es decir: con- Contradictoria exclusión. Reiterante
con claridad el poder
gloria. El dulce respeto de Telémaco, cebir, absorber, contener, agarrar principio del tiempo: El que se pierde
decir quien somos. Al
la ganada aprobación de Laertes o la cercando. Asumir, darle lugar en la en la acción; el que se afirma en el
hacerlo, a menudo, uno
pasión ardorosa de Penélope, al cabo letra de una canción que ya no es solo discurso. La acción o la vida, diría
se sorprende ante la imposible certeza
del tiempo, pasada la novedad, no canto, en el discurso, y cantar, anudar Lacan.
de una desaprobación ajena. Un gesto,
eran ya los del regreso. Él necesitaba con ella a los congéneres para evitar Y, entre tanto, sigo, aunque no ahora
tal vez; una mirada, quizá; a veces,
más, y, dado que no requería de la el desastre: Desatar de las cuerdas de que me lees, escribiendo. Dejé atrás
incluso, el silencio basta. Duda. No es
aprobación de nadie -no de nadie en las sirenas para atar en el orden del la familia. Recién hace un mes que
de extrañar que busque entonces la
particular-, se hizo de nuevo a la mar melos. Analizante, no analizado. crucé el Atlántico y me instalé en
afirmación: un silencio más habitable.
y dejó, otra vez, a quienes le querían, Lazo y música nos dice Quignard. Tres Guanajuato. Un deseo largamente
Temeroso del error o la exclusión, uno
en el lamento. Ya no volvería. actitudes, un Mismo resultado. perseguido fue el motor de mi salto.
se ve, así, sometido a la adulación.
Yo, como Ulises, sí cruzaría el océano, Butes saltó como el Saltador de No hay satisfacción, y eso es bueno.
Ulises sabía de la intención de
mas no saltaría a la mar. Allá ha Paestum, como el mar, con su ola, Butes salta soberanamente
las sirenas; su adoradora, Circe,
quedado, en España, mi familia; acá, la a la mar. Sacrificio originario, el de espontáneo; emula el ritmo del mar
vengativa y astuta, se lo advirtió. Le
imposibilidad del acto. Butes. Allá se fueron, los argonautas, sobre la mar. Como la ola, en el deseo
indicó también, para que no hubiera
Otros hay, sin duda, y Quignard nos en orden; allí quedó la mancha de lo del otro no va si no a sí mismo, a su
testimonios del engaño, que tapara las
lo dice, capaces de otras cosas. No incontenible. satisfacción. La acción se aleja del
orejas de todos sus compañeros.
sabemos qué es lo que Butes escuchó. Da cuenta, Elizondo, de que llegó a discurso. La música los ata.
Fue de este modo que, como cuenta
Apolonio no entra en detalles; una costa, Butes -aunque tal vez fuera La música es, al parecer, el tema
Kafka, las sirenas no cantaron,
voz a-crítica, nos dice, continua, sin Odiseo. El deseo, por fin, realizado; que Quignard quisiera tratar en su
callaron.
cortes, animal, interpreta Quignard. la apetencia, satisfecha: el hastío libro: “Las pasiones”, afirma, “serían
Hábil en ingenios, no podía, Ulises,
Voz animal que despierta en Butes de lo continuo. “Sabedlo”, nos dice, impotentes para distinguirse unas
dar crédito a la calma. Amante de las
el más primario instinto de volver “navegantes: el canto de las sirenas es de otras, incluso serían incapaces
diosas, había en su saber las artes de
a la seguridad del seno materno, a estúpido y monótono, su conversación de aprehenderse a sí mismas si no
la seducción. Sin posibilidad de error,
la unidad del deseo, ya sin sujeto u aburrida e incesante. Su carne huele a existiera la música”.
tras tanto tiempo carente de una
objeto. Salta. pescado”. Horror de la satisfacción. El Mismo Odiseo en su sed de
dulce palabra de agrado, las sirenas le
El silencio también es sin cortes. Sacrificado, Butes, muriendo en el reconocimiento; el Mismo Butes en su
ofrecerían el reconocimiento que, sin
Ante ellas, Orfeo, canta: da palabras. deseo, da cuenta de la corrección del hambre de fusión. Orfeo, el músico,
saberlo, él se sabía merecido. Debía
El músico no escucha a las sopranos; canto órfico: funda un estado. envuelve y da forma: con-cibe la
resistirsele.
les superpone su cítara, su orden, les Explica, Quignard, brevemente, la pasión. Reduce a concepto.
Ellas callaron; él interpretó.
da su lugar en su canción, que ya no es historia de Grecia: “partir al mar, Seduce, la música, el canto de sirenas,
Nos lo dice él mismo en el poema de
solo canto. lanzarse al viento, fundar una ciudad, a permanecer en el barco, a lanzarse
Homero: “Los trabajos”, oyó, “sabemos
Tres actitudes, entonces, ante el lazo, colonizar una orilla, sacrificar un contra las rocas. Salva y pierde,
que allá por la Tróade y sus campos...”
las sirenas (seiren-seira: cuerda): hombre empujándolo desde lo alto la música; pero siempre ata. Será
y quiso saltar, sin duda, placer de
1- Ansiar en ellas el nudo original: de un promontorio, avergonzarse necesario, si vives, entonces, analizar;
placeres, por fin, un apoyo. Mas, poco
Saltar, sacrificarse; 2- Anudarse de la sangre derramada, purificarse, es decir: desatar (ἀναλύω).
a poco, volvió a sí, nos dice Kafka, y a
a sí mismo para no dejarse atar y, marcharse de otra playa, de otro Dos músicas, dice Quignard, y no una:
su vanidosa astucia: “no requiero de la
posteriormente, a-nalizarse, des- emporio, de otra ciudadela”. La del orden y el estado, la del grupo y
aprobación de nadie, yo, para saberme
anudarse (ἀνά-λυσις), decirse, como Butes el díscolo da cuenta, entonces, el trabajo, la una; la de la seducción y
con certeza”. De este modo, Ulises no
Edipo: “Luego soy yo, es a mí...”; y 3- de la continencia y el orden la entrega, la del deseo y la muerte, la
saltó; pero había ganado. El mal, ya
No interpretar: con-ceptuar; construir necesario. Deja atrás la familia; la sabe otra. Una consecuencia: el lazo.

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Música, la una, que es ritmo, sin voz, en las hojas. Argonáuticas, ni qué voz tenían, si y alcanzó allí celebridad? ¿Por qué
animal. Música, la otra, que es verbo, Todo está escrito; el resto es el mundo. la tenían, las sirenas. En la segunda no, entre Schubert y Orfeo, Levinas?
con voz, personal. Las sirenas contra Tres reducciones del otro al mismo versión es un personaje marginal, un Michaël Levinas, por supuesto.
Orfeo, y el sentido, siempre, del otro (Cuatro con esta): “olvidado del recuerdo del mundo”, El ritmo, la armonía envolvente,
lado: abriendo la posibilidad de ser 1- El analizado: “Luego era yo”. que diría Quignard. Teme, el discurso, seductora, absorbente, y el grito
visto, dando a todo su lugar en el 2- El analizante: “Luego era lo que dar cuenta de la acción que en su constante que rechaza, que impide
discurso. decía”. origen rechaza; debe hablar, substituir la entrega; el melos que ordena,
Canción, que no canto, Orfeo viste, 3- El sacrificado: “Luego yo era el un deseo por otro; hacérselo suyo: da forma, contenido, y el vibrato
cubre, recubre con su música, da otro”. “Hay que ceder un poco de agua pura, perturbador que distorsiona, excede,
lugar en su seno: ordena. Canto, que Deseos, siempre, en todos y cada uno es decir, un poco de lengua escrita, olvida: La música que evita toda
no canción, las sirenas desnudan, de los casos, de carencia, satisfacción a los viejos nombres que ya no se reconciliación, toda reducción a lo
eliminan toda excusa, toda explicación, y unión. pronuncian”. En esas estamos. mismo; el texto que se escribe en una
todo lugar. “Te sientes solo”, oyes en Berenice II de Egipto expulsó a La primera versión valió la extraña gramática, mas en un bien
su silencio, “muy solo. No puedes ser Apolonio de Rodas de la Biblioteca de descalificación pública de Apolonio; marcado ritmo; la acción que se hace
el otro que quieres, que te quiere allá a Alejandría. Éste tras el fracaso de la ¿cómo hacer que la escritura no diga olvidándose en el verbo, el verbo que
lo lejos. Ven solo, que te arroparemos, primera lectura de sus Argonáuticas, la vida misma que escribe? se niega entregándose a la acción; la
aquí, en la última unidad”. Desnudo, partió a Rodas. No tenemos más datos Ritmo y orden, la música: el canto o distancia infinita, inabarcable, con
en ese estado de abandono que del suceso. El silencio, de nuevo, y su la canción. Este es, al parecer, el corte todo otro: La música de Levinas hijo.
alguien -¿Butler?, ¿Levinas?- llamó interpretación. entre Schubert y Orfeo que Quignard Deseo que, sin cesar, atrae y rechaza:
precario; recién llegado al mundo, ¿Qué decir de la herencia entre nos propone: trauma o análisis. el silencio sin orden ni impulso que
en la acción, alejado, expulsado más padres e hijos? Narra, Apolonio, cómo Pero siempre, y en cada uno de los obedecer, en el que toda interpretación
bien, de la comodidad del Otro que mataron, las mujeres de Lemnos, a casos, reducción del otro a lo mismo: se ausenta; incluso esta.
te era. Desnudo, como cada día al sus maridos. Las abandonaron, ellos, necesidad de poderse decir, de dar Me tocará, entonces, callar; a mí,
despertar, ante la voz de las sirenas al parecer, para intentar escaparse cuenta de sí. Hacer o hablar. que tan silenciosamente te he estado
que te ar-ropan, saltas; ellas te acogen. con las mujeres de Tracia. No lo Ritmo animal, seductor, erótico que hablando. Allá, al otro lado del mar,
Deseo último de unión en la muerte. consiguieron. en encamina al sacrificio, al deseo quedó mi padre. No tengo palabras;
Soteriología. Hipsípila, reina de Lemnos, tuvo un incluso de morir, de ser, al fin, uno solo estas manchas inertes sobre el
El sacrificado fundador y el Estado hijo con Jasón. Éste partió a Esparta y en el otro. Orden racional, discursivo, papel. Yo no soy otro, soy yo; mas no
fundado. Orfeo, el pensador, el de allí marchó a Libia, donde fundó la salvador que nos anuda al mástil soy sin el otro, tú, que me lees. Resto,
hacedor de conceptos, también muere ciudad de Cirene, patria de Berenice y al lugar de trabajo; necesidad así, en el silencio del verbo; tú -no
por su propia estrategia. Volvió, dice II Euergetes. Como sus antepasadas, posterior, en el orden, del análisis. “El cualquiera, sino tú- interpretas.
Ovidio, del infierno, mas la flauta también ella fue traicionada por su psicoanalista y el analizado, con los Gracias por dar vida a esta soledad;
de Berecintia tapó su música. Las primer marido; también ella lo mató. brazos y las piernas inmovilizados, ahora: vete.
bacantes lo devoraron: El otro siempre Cuestiones de la herencia. uno en su sillón, el otro sobre su lecho
rompe el concepto. Expulsó a Apolonio de Rodas de la de dolor, escuchan, hablan, no saltan
Solo Schubert, dice Quignard, Biblioteca de Alejandría. Saberse fuera del grupo, no saltan fuera del
comprendió, de entre los pensadores, atrapado en los sueños de otro, diría lenguaje. No abandonan el navío.
esta soledad primera. “Allí donde el Deleuze, es saberse jodido; así al Tal vez descienden a la cala pero no
pensamiento tiene miedo, la música menos lo recuerda Zizek. saltan al mar”. Hermosa conclusión de
piensa”. Solo Schubert y Quignard, La mirada que aprueba o desaprueba; Quignard.
por supuesto. la imposibilidad de decirse: el rechazo Mas, ¿no hay, tal vez otra música,
Yo que siempre fui más de Bach que del otro. una tercera que Quignard no tiene
de Schubert, callo, sobre el papel, en No podemos saber qué papel ocupaba en cuenta? ¿No regresó, Apolonio, a
silencio, y no me precipito: me trazo Butes en el primer redactado de las Alejandría con su segunda versión

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mucho menos un rompecabezas. No
es un mapa. El mundo está haciéndose
y deshaciéndose: que es como un
globo desinflándose y dando tumbos
al azar es la “imagen” que suministra
la música. El oído, para decirlo pronto,
respira. Muestra o hace saber del
carácter oscilante, parpadeante, de
las cosas. Todo fluye, cambia de sitio,
ocupa varios segmentos al mismo
tiempo. Le da, espontáneamente y sin
prisas, su lugar al azar. La música es
pensamiento en libertad porque -hasta
un punto siempre cambiante, titilante,
vacilante- nos libera del pensamiento,
I un arte se libera automáticamente de
o al menos de sus tics. Por la música, el
sus servidumbres; las sensaciones más
cerebro, además de respirar, parpadea.
Dicho sin metáfora, la música es el arte que trabaja con el éter. Se afana sobre puras terminan intelectualizándose,
una materia oscura: escuchar no sólo no es ver, sino que es el mejor, el más qué vergüenza. La música es aquello
II
eficaz modo de interrumpir el imperio de la visión. Porque la imagen campa: que le impone un oneroso arancel
uno se ve compelido a imaginar si la meta es comprender. Hay toda una historia a la mirada: la obliga a guardar
Trabajar en y con el éter es difícil
de sus imposiciones y privilegios. De pronto es como si la pérdida del olfato silencio. El “punto de vista” parte de
(y por ello fascinante) porque,
rebotara en el oído y le pidiera más atención; unas por otras. Dicen que los ciegos la idea de que todo puede, en cierta
con o sin deliberación, y como a
desarrollan habilidades habitualmente adormecidas, y lo mismo, invertido, podrá proporción, presentarse a revisión; no
ramalazos, la sintaxis del mundo
afirmarse de los excesos de lo visible: los otros sentidos practican su respectiva así el “punto de escucha”: callar es un
tenderá a ser primero aislada y luego
siesta. Trabajar en y con el éter significa algo así como desimaginar, emprender modo de asegurar la escucha, no su
revertida. La forma en que opera el
redadas o raids contra la Iglesia Visible, empeñada por su parte en iluminar falta. Se ve, por ejemplo, en un solo
universo de los humanos -un mundo
todos los espacios. La música organiza el espacio desorganizando o debilitando plano; se oye, en una especie de queso
cuyos límites coinciden con los del
sus propensiones a hacer depender todo de un “punto de vista”. Es notable que Gruyere: grumos, flecos, galerías...
lenguaje- se atasca un poco al darle
ni por mera reciprocidad se piense en un “punto de escucha”. No hay puntos, Reconocemos en la música un extraño
lugar a lo audible. Esto no pasa con el
hay cuerdas, olas, quizá nubes. Los espacios sonoros nunca son como uno se juego de lo superficial y lo profundo,
régimen de visibilidad; vemos lo que
imagina: pobres o suntuosos, desiertos o abigarrados, sabemos que, ahora sí, del arriba y el abajo, del primero y del
debemos ver, pero no oímos todo lo
sólo son metáforas. La visibilidad crea el espacio: hay una rosa de los vientos, un luego: los sonidos parecieran carecer
que deberíamos sino, por extraño
arriba y un abajo, una izquierda y una derecha: son campos de legibilidad. Con de bordes, de aristas. Claramente,
que parezca, simplemente aquello
la música no hay nada semejante; ni siquiera el antes, el durante y el después la música piensa, sólo que sus
que suena, que vibra, que ondula y
son (visualmente) representables. La Idea platónica no habla: es reconocida “conceptos”, si algo los caracteriza,
modula. En otras palabras, no hay
por la mirada. Está dotada de un aspecto -de un ad-spectum, entregada al espejo es que no son jaulas (y John Cage
ruido visual. La música es el arte que
especulante de las pupilas. Sus marcadores en el lenguaje están omnipresentes: ironizaba alegremente con su apellido).
le proporciona la regla a todos los
incluso el respeto tiene que ver con la mirada: re-spectare equivale a bajarla, a ¿Un pensamiento aconceptual? En
demás: al ordenar el espacio sonoro
no mirar de frente. ¿Todo tiene que ver? La música sabe que no: nada que ver. efecto: la música interviene en la
exhibe la arbitrariedad de lo humano
¿Por qué no se dice: “nada, todo que oír”? No es que la Idea no se enseñoree obsesión de comprender todo sin
y su asfixiante necesidad de hacer
de los espacios auditivos: ha aprendido incluso a militarizarlos. En tiempos dejar huecos; la combate y a menudo
sentido con cualquier materia. ¿Cómo
recientes los grandes compositores ejercen un anarquismo culto y comedido la vence en su propio terreno. El
ocurre semejante prodigio? Al darle
a fin de orear lo que lleva tiempo en oprimente encierro. Es que no por ser mundo no es ni una esfera cerrada ni
reglas a la percepción, al obligarla a

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afinarse, a entonarse, la voluntad de “significa” el canto de los pájaros, o el III constituye un estorbo, en el caso de la
sentido aparece momentáneamente de las cigarras, o el de los sapos? ¿Qué música es letal: la del yo solidificado
desnuda e in fraganti. Creyendo para “quiere decir” el silbido de un géiser o La última frase de Vida y muerte de es la peor sordera posible. Para el
sus adentros ser expresión pura, un trueno en mitad de la noche? Nada. la imagen. Historia de la mirada en ego endurecido todo es lenguaje,
la música despersonaliza, disuelve Convertirlo en lenguaje no anula su Occidente, de R. Debray, es esta: “Su todo ha de ser admitido o rechazado
al ego: es su principio y también radical indiferencia a la significación, deseo (del “mediólogo”), de ahora en en virtud de su significatividad. El
su fin. Que haya sido definida por su apatía, su inocencia. De una adelante, saliendo de su disciplina, sentido encadena los instantes, que
Marx como “la más abstracta de las sonoridad virtualmente infinita, sería apostar por lo invisible” (p. 308). son siempre nuevos y necesariamente
artes” significa para las generaciones sólo un angosto corredor posee Y bien: en la música comparece aquello impredecibles; se sobreimpone a los
subsecuentes que no ostenta un valor propiedades comunicativas. La música que no aparece. En este sentido, es un sentidos, sofocándolos e impidiéndoles
de representación o reduplicación es la matriz de toda invención, de todo fenómeno (phainómenon) negativo: trabajar. La música destapa los oídos
de las cosas. Más bien es una réplica arte, porque provoca, sin proponérselo no tiene literalmente nada que ver y permite que la mente (o el alma)
(pero en el sentido de objetar algo, y habitualmente a su pesar, la con la luz (phaínos deriva de phos, se oxigene. Es lo que hace, no lo
no de reproducirlo). La música no implosión del antropocentrismo: ni el luz). ¿Podría pensarse en una sinfonía que significa; es lo que consigue
representa nada, no “dice” nada Yo ni el Nosotros imperan en ella. No de colores, de aromas, de sabores? sin siquiera proponérselo. ¿Toda la
porque su esencia -aun involuntaria- es el imperio del Ser, tampoco, porque Sólo por extensión y licencia poética. música alcanza semejante punto de
es cuestionar el funcionamiento del el ser es cualquier cosa excepto un Realmente hay una inteligencia para ebullición? Por supuesto que no; sólo
lenguaje en cuanto tal (la conversión sistema despótico. La música planta cada sentido, una “sublimación” para cuando es música. Y lo es sólo si llega
del sonido en sentido y de la al sujeto en un paisaje despojado de la vista que se distingue con nitidez de a ese fondo sin fondo que soporta -en
sensibilidad en entendimiento). Sería miradores. Menos (o más) que un la auditiva o de la táctil. Necesitamos los dos sentidos- al sujeto; lo abierto
tanto como una lógica de los residuos espacio, es el tiempo de la escucha; una sinestesia práctica que desinfle y abismático, lo vacío e insípido, la
semánticos: el sonido es lo que es la música es la escucha del tiempo, las sinestesias teóricas, por costumbre marca del olvido, la indeterminación
antes y después de reglamentarlo con el tiempo como escucha. Nada más exageradas e hipermétropes. El absoluta. Provoca sensaciones y
el solfeo, moldearlo con las leyes de impersonal que ese instante, nada mayor interés de la música deriva emociones, pero no procede de ellas:
la armonía y con toda la teoría de la más libre de mí que la instancia de de su capacidad para modificar los es el sentido del humor en su plenitud.
música. El prodigio consiste en que la la escucha. “Pues el campo no deja patrones de aprendizaje; tal vez por Es música si nos obliga a fijarnos en la
música es la negación determinada, de ser un campo”, interviene J. Cage, eso la música romántica, o aquella increíble sordera en la que el mundo
es decir concreta, material, eólica, de “... de música, y lo que se acepta no concebida como expresión de las -la voluntad de sentido, y su industria-
cualquier teoría: en el fondo y en la son ... solamente los sonidos que ... ideas y las emociones del compositor, nos mantiene sumidos. Es menos una
corteza (su núcleo está afuera), ningún consideramos inservibles, feos ... resulta tan pesada después de varias voluntad de indeterminación que la
sonido tiene -ni tendría por qué tener- y equivocados, sino que al ser un escuchas (e incluso a la primera). indeterminación de la voluntad: el
sentido. La rara circunstancia de que campo ... de conciencia humana, lo En tanto sublimación del ruido, la éter es esa cosa indeterminable como
no haya ruido visual nos provoca que ... se acepta a la larga es ... que música desestabiliza los esquemas cosa, esa ausencia-de-objeto gracias a
cierto estremecimiento metafísico; uno está presente misteriosa ... mente, que otorgan seguridad al “yo pienso”, la cual el sujeto se autoconcibe como
la mirada ordena espontánea y efímeramente, en ... esta oportunidad al “yo sé” y principalmente al “yo entramado de fuerzas, como acto
automáticamente el campo de lo sin límites” (Silencio, p. 215-216). El quiero”. No destruye al yo; lo torna contenido, como una sensibilidad que
visible: está hecha para escapar del país de la música no conoce fronteras poroso, vibrátil: etéreo. Lo decisivo se dota a sí misma de inteligencia sólo
vértigo, para, como suele decirse, porque ahí sólo se dan diferencias y es que no le permita asumirse como cuando percibe en sí misma cierto
mantener la vertical. Con el sonido alzamientos, balanceos y cadencias. el amo y señor de las emociones decaimiento. Es el apeiron de los
no sucede nada de eso: lo escuchamos Afirmación pura en el corazón del y las ideas, sino como lo que en griegos y el sunyata de los orientales,
sin asignarle necesariamente un caos; sólo eso. verdad es: una membrana, un plano la nada de los místicos tedescos: la
origen y un fin, un por qué y un para de inmanencia (diría Deleuze), una gelassenheit heideggeriana, lo Anterior
qué. Asignárselo es incluso un poco superficie de contacto ora en reposo, quignardiano. En efecto: es música (es
ridículo, por no decir majadero: ¿qué ora en movimiento. Si el ego inflamado decir: arte) si nace (y retorna) al antes-

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del-yo. Estado auroral/crepuscular, escanciándolas, paradojándolas. Lo protuberancia solar, un rizo de fotones Varèse, el nacimiento de la primavera
gemación. ¿Arduo? Sí, mas gozoso. La anónimo: un antónimo que no obstante sonoros: uno esplende (oscura y con Stravinsky, los Apalaches con
cosa-en-sí dibujada por Kant es, ironía no se opone a nada. Lo cotidiano, discretamente). Uno, no “yo”.¿Remite Copland, el canto de las ballenas con
de ironías, lo más interesante que la pero desconocido. No la norma: la a la sombra del Dios-que-muere? Crumb... Por no hablar de las “Piezas
filosofía de la Ilustración ha podido anomalía (ya se veía venir). Más Cuando menos se desliza en sus rieles, en forma de pera” de Satie (que lo
alumbrar: lo luminoso refulge en su concretamente si cabe: es el universo discurre en su estela. No es cuestión hizo para burlarse de todo ello). El
máxima contigüidad con lo numinoso. si Aristóteles nunca hubiera existido. de creencias o persuasiones; lo es, repertorio es inagotable. La historia
La música es la extremaunción de lo En tal caso no sería ni eso: “universo” más bien, de percusión, repercusión de las transcripciones de un registro a
fugitivo, su trenodia y su palinodia. o “cosmos” son palabras soberbias, y repertorio. La ausencia de Dios otro es florida, vigorosa y pintoresca.
Apoteosis de lo invisible, la música dictatoriales, peticiones de principio. propicia oratorios y motetes, es todo. Sin embargo, hay que decirlo: todo
es el arte -la apuesta- de lo in-audito. El éter es cuanto existe, persiste y Hay música porque hay éter, un ácido es producto de una ilusión; basta con
No “por”, sino “de” lo inaudito, que subsiste a condición de que Mallarmé sin el cual la lucidez termina licuada abrir los ojos para comprender que la
apuesta por sí mismo en la música, sea Dios. Ni material ni inmaterial, y alicaída. Dios es desde luego una vida no está presente en el lenguaje y
que llega a ser arte en ese lance. No ni físico ni metafísico, el éter no ya vulgar o ya refinada proyección, que el arte no representa nada salvo
hay música “antes” de esa apuesta sólo es imposeíble, sino que penetra pero el técnico que cuida el film está su propia subrepción. “Quien tome
porque, como observa P. Quignard, en las cosas -en los objetos y en los difunto o desaparecido. ¿Qué función literalmente la música como lenguaje,
“somos los brotes de la anterioridad sujetos- tornándolos recíprocamente desempeña el público? Expuesto al yerra” (Adorno, p. 255). Esto tal
invisible” (Sobre lo anterior, p. 23). impenetrables, inviolables. La música éter, que en absoluto es un espectáculo, vez entristezca, pero terminará
La música es la entrada en materia de acusa, de soslayo, de modo oblicuo se limitará a escuchar, a aguzar el oído. alegrándonos si reparamos en la
esa anterioridad. En ese descenso es y afilado, su presencia. Es más: es Es la hora. Basta. libertad que concede a cada régimen:
elevada a la categoría de arte; nunca música si se le da lugar. El resto es la vida puede darse a sí misma un
antes. ¿Idealismo? No, porque en él lo ciencia y técnica, es decir: brujería. V lenguaje sin quedar atrapada en él
absoluto ya ha sido determinado, ya se El éter es nada -pero de la más alta y el lenguaje puede florecer sin ser
esperan de él albricias y bendiciones: calidad. Cuesta trabajo entender “El ruido”, dice Ambrose G. Bierce, exclusivamente representativo. Algo
se le ha humanizado. ¡Craso error! cómo puede ser el soporte de todo; “es un olor repugnante en la oreja” análogo se predicará del arte: se prestará
¡más bien, en su penumbra, las cosas (Diccionario del diablo, p. 304). al juego de las formas sin disolverse
IV se vuelven insoportables! Se revientan Trasladar música a un soporte visual en ninguna de ellas: ofrecerá, en
en su naturaleza de objeto, quedando es tan temerario como poner en cambio, su tributo a todas. Entonces
¿Es el éter silencioso? Quizá no: basta a la deriva. Flotan, fluyen, giran, una partitura un fragmento de la sí, prácticamente cualquier empeño
con soñarlo. Seguramente susurra. restos de un naufragio infinito. El éter vida; nunca se logra pero siempre es válido: habrá imágenes calcadas de
Los antiguos pensaban que sostenía le da un toque de corcho a las poses se intenta. Tentativa semejante es una sucesión de sonidos y conciertos
a la tierra, al sol, a los planetas, con humanas y a sus trofeos. “Anulando resultado de todo un sistema de fundados en sensaciones físicas y
lo cual era creíble que chirriara un la subjetividad, la experiencia habla” creencias: el arte es un lenguaje; en emociones nacidas de articulaciones
poco. El éter rechina; en ocasiones, (La escucha oblicua, p. 126). Sí, pero consecuencia, traducible, transferible rítmicas y de imágenes poéticas...
cruje y se cimbra. Es sutil, pero, ¿la experiencia de quién? No, por y transcribible al infinito. El mar y las Saber que ni el lenguaje ni el arte
después de todo, material (aunque la cierto, la de un sujeto asegurado en nubes con Debussy, los planetas con son representativos no hace perder a
idea clásica de materia al cabo se nos su mismidad. La experiencia de la Holst, el río con Strauss, Smetana y uno y a otro su potencia expresiva y
resquebraje). En particular, no aloja música es la rotura de lo idéntico: el Albert, el Nuevo Mundo con Dvořák, su libertad respecto de lo necesario;
Idea alguna: no es el topos ouranos sujeto es a partir de entonces la goma las estaciones con Vivaldi, las ocas todo lo contrario. Lo que hay en tal
que preveía Platón. Tampoco -menos que borra las líneas de continuidad y con Ravel, la Creación con Haydn, circunstancia es, como en multitud
aún- el “medio divino” de Teilhard de conmensurabilidad. Al romper esa los fiordos con Alfvén y Sibelius, de casos, un sistema nada rígido de
Chardin (o habría que ver). El éter es película que lo separa de la naturaleza, el éxtasis con Scriabin, la guerra guiños y flechas, de ganchos y lazos,
la nada que habita el mundo, el ser- el éter hace del sujeto no un maniquí y con Penderecki, las Indias Galantes de sincronicidades y gravitaciones
sin-ser que llena las cosas vaciándolas, mucho menos una marioneta sino una con Rameau, la vida moderna con entre la naturaleza, la sensibilidad, la

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música, la historia y la imagen. Que
es con toda probabilidad de lo que
siempre en el fondo se ha tratado. Notas
¿De qué? De regresar los sonidos
domesticados a su agreste hinterland: 1. John Cage, Silencio, tr.
de devolverles su naturaleza, que es Marina Pedraza, Árdora ediciones,
una tempestad en vasos de agua, un Madrid, 2012
canto de caracol en el zócalo de la 2. Regis Debray, Vida
ciudad. La música nos hace olvidar y muerte de la imagen. Historia de
la civilización a condición de saberla la mirada en Occidente, tr. Ramón
en muchos sentidos inolvidable: es Hervás, Paidós, Barcelona, 2004
un ruido doblado por la necesidad 3. Pascal Quignard,
que recobra en el acorde o en la Sobre lo anterior, tr. Silvio Mattoni, El
melodía su forma antigua. Devuelve cuenco de plata, Buenos Aires, 2016
al ruido haciéndonos superar la 4. Carmen Pardo, La
repugnancia. En esta convicción nos escucha oblicua. Una invitación a John
alejamos años luz de Adorno, quien Cage, Sexto Piso, Madrid, 2014
por más que sepa, con Kant, que es 5. Ambrose G. Bierce,
esencialmente inintencional, supone Diccionario del diablo, tr. Aitor
que sólo domesticando al ruido habría Ibarrola-Armendáriz, Alianza,
música: “Ser musical significa inervar Madrid, 2011
intenciones destellantes sin perderse 6. Theodor W. Adorno,
en ellas, sino domesticándolas” (p. Escritos musicales I - III, tr. Alfredo
257). Sí, si creemos que coincide Brotóns, Akal, Madrid, 2006
con las leyes de la civilización; no, si
pensamos que, sin necesariamente
contradecirlas, escurre por la vertiente
opuesta. La música no representa
nada porque su imitación de la
naturaleza deja intacto el problema de
su insensatez: en ningún caracol se da
a escuchar el mar dado que reproduce
(no representa) la forma, el laberinto
y el truco de la oreja. En ella el cuerpo
se libera del esfuerzo de moverse
por algo. Del mar y sus criaturas al
éxtasis planetario y sus balanceos
estacionales, la música apunta al lugar
del que hemos debido salir para nunca
volver. Salvo en sueños, ensueños y
pasacaglias.

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