You are on page 1of 10

Balance Hídrico

ACUÍFERO “LA MURALLA”

HÉCTOR ALBERTO RODRÍGUEZ RENDÓN


ALEXIS EDUMAR MEJÍA BRAVO
LUIS ALBERTO RAMOS CASTILLO

HIDROLOGÍA SUBTERRÁNEA I
08/12/2017
INTRODUCCIÓN

El estado de Guanajuato, cuenta, a lo largo de todo su territorio con 20 acuíferos distribuidos en los 46
municipios que los conforman, cada uno, con propiedades específicas que forman parte importante del
abastecimiento de agua para toda su población. Por ello es muy importante el conocimiento de los
componentes que conforman este sistema así de cómo se comportan y funcionan estos para un correcto
análisis de disponibilidad de recurso. Para ello, nos hemos dado a la tarea de realizar una investigación a fondo
de uno de estos acuíferos “La Muralla” de nuestro estado a fin de observar la situación en la que se encuentra
con respecto a las necesidades de los habitantes que lo utilizan para abastecerse, esto mediante condiciones
de recarga y extracción y un correcto balance hídrico sobre este.

El acuífero La Muralla, definido con la clave 1111 en el Sistema de Información Geográfica para el
Manejo de Aguas Subterránea (SIGMAS) de la CONAGUA, se ubica en la porción centro-occidental del estado
de Guanajuato, entre los paralelos 20° 44’ y 20° 59’ de latitud norte, y los meridianos 101° 39’ y 101° 49’ de
longitud oeste cubriendo una superficie aproximada de 244 km2.

Limita al noreste con el acuífero Valle de León, al este con el acuífero Silao-Romita, al sur en una
pequeña región con Pénjamo–Abasolo y al oeste con el acuífero Río Turbio, todos ellos pertenecientes al
estado de Guanajuato.
El acuífero pertenece al Organismo de Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico y es jurisdicción territorial de la
Dirección Local en Guanajuato. Su territorio se encuentra totalmente vedado y sujeto a las disposiciones de
tres decretos de veda. La mayor de la región occidental se clasifica como veda tipo II, en la que la capacidad de
los mantos acuíferos sólo permite extracciones para uso doméstico. La porción noreste, se clasifica como tipo I,
en la que no es posible aumentar las extracciones sin peligro de abatir peligrosamente o agotar los mantos
acuíferos. Por último, la zona sureste se clasifica como tipo III, que permite extracciones limitadas para usos
domésticos, industriales, de riego y otros.
El principal usuario del agua es el público-urbano. Dentro del acuífero se localiza la batería de pozos
conocida como “La Muralla”, que suministra agua a la ciudad de León, con una extracción de 32.2hm. No existe
Distrito o Unidad de Riego alguna, ni se ha constituido a la fecha un Comité Técnico de Aguas Subterráneas
(COTAS).
FISIOGRAFÍA y CLIMA

La zona de La Muralla se encuentra en la Provincia Fisiográfica “Eje Neovolcánico” (subprovincia Bajío


Guanajuatense), en la zona de transición con la provincia “Mesa Central” al norte, y al poniente, “La Sierra
Madre Occidental”, representada por la subprovincia de “Los Altos de Jalisco”. La provincia del Eje Neovolcánico
se caracteriza por ser una enorme masa de rocas volcánicas de todos tipos, de composición andesítico y
basáltica.

La subprovincia del Bajío Guanajuatense es una gran


llanura, interrumpida por algunas sierras volcánicas de poca
elevación. Los sistemas de topo formas que se encuentran en
esta zona son: llanuras de aluviones profundos, llanuras con
tepetate, sierras de cumbres escarpadas, sierras de laderas
tendidas, mesetas con lomeríos y lomeríos aislados.

Su clima de acuerdo con la clasificación de Köppen, en el


área cubierta por el acuífero predomina templado, con lluvias
en verano e invierno seco. La temperatura del mes más cálido es
superior a 22° C y es anterior al solsticio de verano. El régimen
de lluvias cubre el período de mayo a octubre, concentrándose
principalmente entre junio y septiembre. La máxima ocurrencia
se registra en el mes de agosto. La época de estiaje ocurre entre
los meses de noviembre y abril.

Para la determinación de las variables climatológicas, se cuenta con


la información de 3 estaciones climatológicas, “San Francisco de Durán”,
“Peñuelas” y “Cuerámaro” las cuales se encuentran fuera del territorio del
acuífero dado que dentro de éste no se ubica ninguna. El registro de las
variables normales comprende un periodo de 1971 a 2000. Con estos datos
y utilizando el método de los Polígonos de Thiessen se determinaron valores
de temperatura y precipitación media anual de 18.89 °C y 1774.6 mm,
respectivamente. De igual manera, con respecto a la evaporación potencial,
se obtuvo un valor de 840.4 mm anuales. Este último valor de la
evapotranspiración potencial se obtuvo con la suma de los resultados
dados en las tres estaciones con ayuda de la ecuación de Thornwhite:
Los valores de “I” y “a” para las estaciones son respectivamente: Peñuelas (92.5 y 2.025), San Francisco de Durán
(92.6 y 2.028) y Cuerámaro (87.6 y 1.922).

Además, con los datos tanto de temperatura máxima, media y mínima, asi como de la precipitación
mensual, se construyeron los climogramas referentes a cada una de las estaciones involucradas en el análisis.
GEOMORFOLOGÍA

El acuífero se localiza en una


región cuyo relieve define rasgos
geomorfológicos diversos, la mayor parte
de origen volcánico y de procedencia
fluvial y aluvial. El relieve de esta porción
del Bajío se caracteriza por presentar
geoformas especiales producto de los
diversos procesos endógenos y exógenos,
algunos de los cuales aún prevalecen.
Uno de los procesos endógenos más
influyente en
la conformación del paisaje de la región es
el vulcanismo que ha estado presente
desde el Paleógeno-Neógeno hasta el
Reciente, relacionado estrechamente con
eventos tectónicos globales.

También se presentan abanicos aluviales cuaternarios, constituidos por material sedimentario


que se presenta al pie de las estructuras montañosas en contacto con la planicie de nivel de base. En
la porción nororiental, en dirección del valle de Silao-Romita, se presenta una superficie semiplana
con pendientes suaves de 2 a 3 grados, constituida principalmente por material aluvial del Reciente
(limos-arcillas), de las que sobresalen ceros, lomeríos y mesetas. La zona donde se encuentra
concentrada la batería “La Muralla”, muestra una expresión superficial ondulada, con lomeríos de
pendientes suaves, característica de materiales sedimentarios.

En la superficie cubierta por el acuífero afloran rocas sedimentarias e ígneas, cuyo registro
estratigráfico comprende desde finales del Cretácico hasta el Reciente. Las rocas que afloran en esta
porción de El Bajío se agrupan en cuatro unidades estratigráficas bien definidas. Asimismo, se
reconoce que existen otras unidades litológicas que no afloran, pero se infiere su presencia en el
subsuelo, según información geológica superficial y del subsuelo de localidades cercanas.

Entre los rasgos estructurales más importantes destaca la existencia de gran cantidad de
fracturas y fallas asociadas al vulcanismo del Cenozoico que dieron lugar a la formación fosas y
pilares tectónicos, relacionados con eventos de distensión que son característicos en esta provincia
geológica. Por debajo de la cubierta volcánica cenozoica se presentan rocas mesozoicas deformadas
por esfuerzos compresivos orogénicos, como lo demuestran los afloramientos de rocas en otras
localidades cercanas a esta región.

GEOLOGÍA DEL SUBSUELO:


Existe un sistema complejo de fallas y fracturas, lo que ha generado un escalonamiento de
bloques que corresponden a fosas y pilares tectónicos, sepultados a diferentes profundidades, con la
consecuente variación en los espesores de sedimentos de granulometría diversa.

De acuerdo con la información geológica y geofísica recabada en el acuífero, es posible definir


que el acuífero se encuentra alojado, en su porción superior, en los sedimentos fluviales que
constituyen los cauces de los arroyos así como en las areniscas; en su porción inferior se aloja en
una secuencia de rocas volcánicas de diferente composición, principalmente riolítica y basáltica,
intercaladas con
productos piroclásticos y lentes de sedimentos lacustres. Los depósitos aluviales se explotan
localmente mediante norias que sólo satisfacen las necesidades del uso doméstico, en tanto que los
pozos profundos de la batería “La Muralla” captan la unidad inferior, que en su origen se encontraba
confinada por la secuencia de calizas arcillosas y margas.

El basamento del acuífero está conformado por las mismas rocas riolíticas cuando a
profundidad desaparece su permeabilidad secundaria por fracturamiento; a nivel regional el
basamento hidrogeológico está representado el conglomerado rojo de Guanajuato.

TIPO DE ACUÍFERO
Las evidencias geológicas, geofísicas e hidrogeológicas permiten establecer la presencia de
un acuífero tipo libre a semiconfinado, heterogéneo y anisótropo, que originalmente estaba confinado
por la presencia de calizas arcillosas y margas. Está constituido por materiales aluviales de
granulometría variada, arenisca y rocas volcánicas fracturadas, intercalados con productos
piroclásticos y sedimentos arcillosos. Aunque localmente se explotan los depósitos aluviales mediante
norias, la unidad que abastece a los pozos de la batería “La Muralla” está constituida por rocas
principalmente riolíticas y en menor proporción basálticas, cuyo espesor promedio es de 120 m,
según lo revelan los cortes litológicos.

Su permeabilidad es variable de acuerdo a la litología y fracturamiento de las rocas. Las


mismas rocas que conforman el acuífero a profundidad, conforman su área de recarga en superficie.
De los resultados obtenidos se concluye que el sistema-acuífero La Muralla es un sistema
semiconfinado conformado por ignimbritas fracturadas que presentan capacidad transmisora
variable, debido a su anisotropía por fracturamiento, además que algunos pozos no son totalmente
penetrantes.
La secuencia estratigráfica y la compleja estructura geológica definida sugieren que el sistema
acuífero “La Muralla” forma parte de un sistema de flujo regional, cuyo origen y extensión en el
subsuelo va más allá de sus límites definidos. Por esta razón, la secuencia de ignimbritas y tobas
riolíticas pueden funcionar tanto como fuente de recarga como de descarga, drenando el sistema en
sus niveles más profundos hacia áreas adyacentes. Sin embargo, con la información del subsuelo
hasta ahora disponible no es posible establecer la continuidad estructural de estas rocas.

A continuación, en la siguiente tabla se presentan las características de las unidades


litológicas que conforman al acuífero:

UNIDAD ESPESOR CONDUCTIVIDAD COMPORTAMIENTO


COMPONENTES
LITOLÓGICA (m) HIDRÁULICA (K) HIDRÁULICO

Sedimentaria,
ígnea o
metamórfica;
CONGLOMERADO cementada por ZONA DE
óxidos y
120 1X10-2/1X10-4
GUANAJUATO(tcg) RECARGA/TRÁNSITO
carbonatos.
Naturaleza
andesítica.

rocas de
composición
riolítica, tobas
IGNIMBRITA soldada,
150 1X10-2/1X10-5 ZONA DE DESCARGA
CUATRALBA(ticu) de color
rosáceo, de
color
blanquecino

calizas
TERCIARIO lacustres, ZONA DE
lutitas además 212 1X10-1/1X10-3
SEDIMENTARIO(tc) de tobas y TRÁNSITO/DESCARGA
conglomerados

basaltos de
olivino y
BASALTOS andesitas, ZONA DE RECARGA/
estas últimas
100 1X10-4/1X10-5
CUBILETE(Qbcu) DE TRÁNSITO
con estructura
traquítica.
BALANCE DE AGUAS SUBTERRÁNEAS

El balance de aguas subterráneas se planteó para año el periodo 2017-2018, en una superficie
aproximada de 244 km de la zona en la que están dispersos los aprovechamientos y en la que se cuenta con
información piezométrica. La diferencia entre la suma total de las entradas (recarga), y la suma total de las
salidas (descarga), representa el volumen de agua perdido o ganado por el almacenamiento del acuífero.

RECARGA TOTAL:

De acuerdo con el modelo de balance definido para el acuífero, las entradas están integradas por la
recarga natural que se produce por efecto de la infiltración que se precipita, a lo largo de los escurrimientos y la
que proviene de zonas contiguas a través de una recarga por flujo horizontal subterráneo. Por lo tanto, la
recarga total está dada por:

𝑅𝑇 = (𝐼𝑁𝐹𝐼𝐿𝑇𝑅𝐴𝐶𝐼Ó𝑁) + (𝑉𝑂𝐿. 𝑍𝑂𝑁𝐴𝑆𝐶𝑂𝑁𝑇𝐼𝐺𝑈𝐴𝑆)

El valor de la infiltración es variable a lo largo de toda la superficie del acuífero, pero para fines prácticos
se calcula a partir de un balance hídrico superficial, por lo tanto será:

𝐼𝑛𝑓 = 𝑃𝑟𝑒𝑐𝑖𝑝𝑖𝑡𝑎𝑐𝑖ó𝑛 − 𝐸𝑣𝑎𝑝𝑜𝑡𝑟𝑎𝑛𝑠𝑝𝑖𝑟𝑎𝑐𝑖ó𝑛𝑃𝑜𝑡𝑒𝑛𝑐𝑖𝑎𝑙 − 𝐸𝑠𝑐𝑢𝑟𝑟𝑖𝑚𝑖𝑒𝑛𝑡𝑜 − ∆𝑉𝑜𝑙𝑢𝑚𝑒𝑛

Los valores de cada una de las variables en cuestión son: P=1774.6mm/año; Evapotranspiración
Potencial igual a 840.4mm/año; el escurrimiento igual a 53.39 mm valor sacado de el volumen de escurrimiento
en la superficie de 10,677.39 miles de m3 con respecto al área de 244km2 en m2; ∆Volumen se obtiene de
manera similar al escurrimiento dando 171.3mm a partir de 41,797.69m3.
Aplicando la ecuación para la infiltración con los valores antes mencionados, se obtiene que la
infiltración nos arroja un valor de 709.51mm.

Dado que nuestro sistema acuífero tiene su estructura que permite el flujo regional, la recarga total
también se ve afectada por el transito del agua subterránea, este volumen de zonas contiguas, esta cuantificado
por CONAGUA con un valor de 12,822.83 miles de m3 equivalente a 55.52mm.
Por lo tanto, la recarga total del acuífero, nos queda de la suma tanto de la infiltración y del volumen de
zonas contiguas, dándonos un resultado total de 765.03mm.

DESCARGA TOTAL:

La descarga total se cuantifica mediante medición de los volúmenes de agua procedentes de


manantiales o de caudal base de los ríos alimentados por el acuífero, que son aprovechados y concesionados
como agua superficial, además de las extracciones que se generan por la demanda de los diversos
sectores(industrial, agrícola, urbano, etc.) con ayuda de pozos, en este acuífero más por la batería de pozo “La
Muralla”, así como las salidas subterráneas que deben ser sostenidas para no afectar a los acuíferos
adyacentes.

Los valores de los volúmenes son: volumen de extracciones es igual a 22,170.62 miles de m3; el
volumen concesionado de 40,677.06 miles de m3; el volumen comprometido de 22,519.44 miles de m3. Todos
estos valores nos arrojan un valor de 85,367.12 miles de m3 de descarga total.

CONCLUSIONES:

Un acuífero es un sistema hidrológico muy importante ya que es una de las principales fuentes de
abastecimiento de agua. Cada acuífero tiene diferentes condiciones las cuales es necesario conocer para ver los
problemas que pueda tener y hacer un análisis para buscar solucionarlos. A través de este proyecto, se logró
recaudar información para hacer un balance hídrico de aguas subterráneas y ver las condiciones de recarga y
descarga que presenta el acuífero la “La Muralla”.
Como pudimos darnos cuenta, este acuífero forma parte de un flujo regional y su comportamiento es por medio
de una zona de Fracturamiento, que permite una buena infiltración y con ello enriquece el volumen
almacenado. Dadas las condiciones climáticas es una zona donde se presentan lluvias frecuentes, sobre todo en
verano.

Realizando el análisis de nuestro balance podemos observar que se presenta un déficit en nuestro sistema
acuífero ya que la recarga que se genera es muy mínima comparada con la descarga que se extrae. Esto está
muy bien justificado por la localización del acuífero que se ubica relativamente cerca de la ciudad más grande
del estado, León. Y esta tiene un acueducto que se abastece del acuífero para sus habitantes. Además este
problema de déficit se ve agrandado por el poco estudio que se le realiza al sistema.
Algunas posibles alternativas para cumplir con este problema son:

 Aplicar ley en control y manejo del uso adecuado de los volúmenes concesionados tomando en cuenta
los acuerdos y disposiciones anuales de CONAGUA.
 Tecnificas superficies de riego cuyo aprovechamiento es de recursos subterráneos (pozos).
 Incentivar uso de aguas residuales en sectores agrícola e industrial.
 Terminar la obra de presa “El Zapotillo” para que la ciudad de León se abastezca con ella y no realice
demasiadas extracciones del acuífero.