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TERAPIA PSICOANALÍTICA

ENTREVISTA INICIAL CON LOS PADRES

De acuerdo con la autora, es necesario realizar una entrevista con los padres, la
cual debe realizarse sin que esté presente su hijo, pero si informado de la
consulta. En esta entrevista generalmente acude la madre, en ocasiones el padre
y muy pocas veces los dos.

Esta entrevista no debe parecer un interrogatorio, en el cual se sientan


enjuiciados. Por el contrario, se debe aliviar la angustia y la culpa que les provoca
el problema de su hijo, por ello es importante que desde el inicio el terapeuta se
haga cargo del problema o síntoma. Los datos que nos dan los padres suelen ser
inexactos, deformados o muy superficiales, pues no suelen tener un mucho
conocimiento de la situación y durante la entrevista olvidan parte de lo que sabían
debido a la angustia que ésta les provoca. La entrevista inicial debe ser dirigida y
limitada con un plan previo para evitar desvíos en el objetivo de la misma.

Los datos básicos que necesitamos conocer antes de ver al niño son:

a) motivo de la consulta

La autora considera importante interrogar primero sobre el motivo de la consulta


ya que la barrera más difícil para los padres es hablar de lo que no anda bien con
el hijo, debemos registrar minuciosamente las fechas de iniciación, desarrollo,
agravación o mejoría del síntoma para luego confrontarlas con las que
consigamos en el transcurso de la entrevista.

b) historia del niño

Es importante conocer la respuesta emocional, en especial de la madre, ante el


anuncio del embarazo, si fue deseado o accidental, su hubo rechazo y deseo de
abortar e intentos realizados o por el contrario si lo aceptaron con alegría. También
se les pregunta cómo evolucionaron sus sentimientos, si lo aceptaron, se sintieron
felices o se ilusionaron. Es importante también preguntar sobre el parto, si fue a
término, inducido, si se dio anestesia, etc.

El rechazo emocional de la madre, ya sea al sexo de su hijo o a la idea de tenerlo


deja huellas profundas en el psiquismo de éste, por lo que la respuesta que brinde
la madre a cómo llevo su embarazo nos indica cuál fue la iniciación de la vida del
hijo.
Después de obtener la información suficiente sobre el parto, se pregunta si la
lactancia fue materna, si el bebe tenia reflejo de succión, si se prendió bien al
pecho y a cuantas horas después del nacimiento, así como las condiciones del
pezón, así mismo se pregunta sobre el ritmo de alimentación. La forma en que se
establece la relación con el hijo nos proporciona un dato importante no sólo de la
historia del paciente, sino de la madre y de su concepto de la maternidad. Es de
suma importancia en el desarrollo posterior del niño la forma en que se establece
la primera relación postnatal.

Es también de gran utilidad para comprender la relación madre-hijo interrogarla


sobre la forma en que solía calmarlo cuando lloraba y cómo reaccionaba cuando
pretendía alimentarlo y él rechazaba el alimento.

También se pregunta como aceptó el bebé el cambio de alimentos del pecho al


biberón, de la leche a otros alimentos, de líquidos a sólidos como papillas o carne.
Sabremos así mucho sobre el niño, la madre y las posibilidades de ambos para
desprenderse de los viejos objetos.

Si la madre informa que frente al cambio de alimentos el bebé reaccionó con


rechazo, preguntaremos los detalles de cómo se hizo, si fue pacientemente o con
irritación, pudiendo así ir reconstruyendo el cuadro. Es importante investigar la
fecha del destete y sus condiciones.

Interrogar sobre la iniciación y el desarrollo del lenguaje es importante para valorar


el grado de adaptación del niño a la realidad y el vínculo que se ha establecido
entre él y sus padres. El retraso en el lenguaje o la inhibición en su desarrollo son
índices de una seria dificultad en la adaptación al mundo. En este periodo es
importante la figura del padre y su ausencia real o psicológica puede trabar el
desarrollo del niño aunque la madre lo comprenda bien y lo satisfaga.

Cuando se pregunta a la madre a qué edad caminó su hijo estamos preguntando


si cuando él quiso caminar ella se lo permitió de buena gana, si lo favoreció, lo
trabo, lo apuró o se limitó a observarlo y responder a lo que él pedía. Preguntamos
si el bebé tenía tendencia a caerse al comenzar a caminar y si posteriormente
solía golpearse, porque las respuestas nos aclaran sobre el sentimiento de culpa y
sobre la forma de elaboración del complejo de Edipo. La tendencia a golpearse o a
los accidentes es índice de una mala relación con los padres y equivale a suicidios
parciales por una mana canalización de los impulsos destructivos.

Nos interesa también saber si la aparición de las piezas dentarias se acompaño de


trastornos o fue normal y en el momento adecuado. Interrogamos luego sobre el
dormir y sus características, ya que están muy relacionados. En caso de haber
trastornos de sueño preguntamos cuál es la conducta con el niño y cuáles son los
sentimientos que despierta en los padres el síntoma. Es importante la descripción
del cuarto donde duerme el bebé, si esta solo o si necesita la presencia de alguien
o alguna condición especial para conciliar el sueño.

El terapeuta debe preguntar también sobre el control de esfínteres, la edad en que


empezó el aprendizaje, la forma en que se realizó y la actitud de la madre frente a
la limpieza y suciedad.

Cuando se pregunta a los padres sobre la sexualidad del hijo suelen asombrarse
por la pregunta, pero generalmente nos informan con facilidad sobre este punto,
salvo cuando niegan cualquier actividad sexual del hijo. Trataremos aquí de
averiguar lo que han observado al respecto. La actitud consciente o inconsciente
de los padres frente a la vida sexual de sus hijos tiene una influencia decisiva en la
aceptación o rechazo que el niño tendrá de sus necesidades instintivas.

La descripción detallada de las actividades que realiza el niño nos sirve para tener
una visión de su neurosis o de su normalidad. Un niño que no juega no elabora
situaciones difíciles de la vida diaria y las canaliza patológicamente en síntomas o
inhibiciones.

Las condiciones actuales de vida favorecen la moda de que niños desde muy
pequeños sean enviados al jardín de niños. En muchos casos cuando la vivienda
es extremadamente pequeña o la madre trabaja, ésta puede ser una medida
favorable para el desarrollo del niño, pero no cuando pudiendo y deseando
permanecer en su casa siente que lo envían al jardín de niños para deshacerse de
él.

Es frecuente que la entrada al jardín de niños coincida con el nacimiento de un


hermano y en ese caso, lejos de favorecer la elaboración de este acontecimiento,
constituye un nuevo elemento de perturbación; en efecto, el niño en estas
circunstancias vive más penosamente el hecho de que le han quitado el lugar que
habitualmente ocupa en la casa.

Es importante preguntar sobre la edad en que un niño ingreso a la escuela y la


facilidad o dificultad en el aprendizaje de lectura y escritura, así como si le
causaba placer, rechazo o si mostraba ansiedad o preocupación exagerada para
cumplir con sus deberes.

El ingreso a la escuela significa para el niño no sólo desprenderse de la madre


sino afrontar el aprendizaje que en sus comienzos le despierta ansiedades
similares a las que se observan en adultos con angustia examen.
c) como se desarrolla un día de su vida diaria, un domingo o feriado y el día
de su cumpleaños

La reconstrucción de un día de vida del niño debe hacerse mediante preguntas


concretas que nos orienten sobre experiencias básicas de dependencia, libertad o
coacción externas, inestabilidad o estabilidad de las normas educativas, del dar y
recibir. Sabremos así si las exigencias son adecuadas o no a la edad, si hay
precocidad o retraso en el desarrollo, las formas de castigo y premio, cuáles son
sus capacidades y fuentes de goce, y sus reacciones frente a prohibiciones.

La descripción de los domingos, días de fiesta y aniversarios nos ilustra sobre el


tipo y grado de la neurosis familiar, lo que nos permite estimar mejor la del niño y
orientarnos en el diagnostico y pronostico del caso.

Cuando interrogamos sobre el día de vida, debemos preguntar quién lo despierta y


a qué hora, si se viste solo y desde cuando, o bien quien lo viste y por qué. Es útil
conocer este primer momento del día para valorar la dependencia o
independencia adquirida de acuerdo a su edad cronológica, y la actitud de los
padres frente a la precocidad o retraso en su aprendizaje.

d) como es la relación de los padres entre ellos, con sus hijos y con el medio
familiar inmediato.

Cuando llegamos al punto final de la entrevista suelen sentirse ya poco dispuestos


a hacer confidencias sobre sí mismos, por lo que nos limitaremos a consignar la
edad, la ubicación dentro de la constelación familiar, a saber si los padres viven o
no, profesión o trabajo que realizan, horas que están fuera de la casa, condiciones
generales de vida, sociabilidad de ellos y de sus hijos.

EL CONSULTORIO, EL MATERIAL DE JUEGO, EL CAJÓN INDIVIDUAL

La habitación donde se psicoanaliza a un niño no precisa ser grande porque la


técnica de juego no exige mucho espacio. Las paredes deben ser lavables y
conviene que el piso esté recubierto de linóleum o flexiplast; debe disponerse de
una plancha de amianto que se adapte a la mesa o al piso, ya que puede ser
necesario que el niño juegue con fuego. Es optimo si se dispone de un cuarto de
baño comunicado con el de trabajo, de uso exclusivo del paciente, en el que haya
un lavatorio con agua corriente, un inodoro, toalla, papel higiénico, un vaso y una o
dos sillas. La puerta que comunica el baño con el consultorio no se cerrara desde
el baño, para evitar cualquier dificultad innecesaria. Las puertas del consultorio
que den al exterior se cerraran desde dentro, deben ser dobles o de un material
que impida que lleguen ruidos o conversaciones; hay que mantener un clima de
apacible aislamiento.

Las mesas y sillas deberán ser cómodas y simples, suficientemente fuertes para
resistir el desgate. Es necesario un mueble con cajones en los que se guarde el
material que dedicamos a cada paciente. Cada cajón debe quedar cerrado al final
de la sesión, para ser abierto al inicio de la siguiente.

En la primera sesión los juguetes y objetos que le hemos destinado se colocaran


sobre una mesa, preferentemente baja, de modo que al entrar tenga una visión
completa de lo que le ofrecemos para comunicarse con nosotros.

Existe material standard para niños de hasta cuatro o cinco años como son:
cubos, plastilina, lápiz, papel, lápices de color, goma, goma de pegar, algunos
muñecos pequeños, trapitos, tijeras, autos, tacitas, platitos, cubiertos, cortaplumas
y tijeras. Además durante la primera entrevista se puede preguntar a los padres
con que suele jugar el niño en su casa y siempre que es posible se agrega a la
caja. Cuando observamos un niño para diagnóstico le ofrecemos un material de
juego que guardamos en un cajón destinado a este fin.

La primera acción que realiza el niño y el tiempo que transcurre hasta que la inicia,
nos enseña muchísimo sobre su actitud frente al mundo; y el grado de inhibición
de juego que manifieste es un índice de la gravedad de su neurosis. En esta
primera sesión el niño muestra cuál es su fantasía inconsciente de enfermedad y
de curación y cómo acepta o rechaza nuestro papel de terapeuta. Al despedirse se
le recordará el día y la hora de la siguiente sesión.

Acontece con frecuencia que un niño quiere llevar a su casa algo del material del
cajón, esto debe ser evitado con la interpretación adecuada. Si no lo logramos,
trataremos de hacérselo dejar sin violencia o podemos negarnos a su pedido,
señalando que todo eso es material para el trabajo y conviene dejarlo en el
consultorio. A veces suele robarlo y esto será motivo de interpretación en la sesión
siguiente.

También es frecuente que el niño traiga algún juguete u objeto de su casa, con lo
que suele querer mostrarnos algo de su vida familiar de ese momento. En ese
caso se le dará la libertad de dejarlo en el cajón, siempre que sea posible, o
llevarlo nuevamente, interpretando el significado de una u otra decisión. Suelen
dejarlo por un tiempo y a veces definitivamente, incorporándolo al material que le
hemos ofrecido inicialmente, lo que es por sí mismo muy revelador. Los niños que
reaccionan así suelen vivir en un gran desamparo y satisfacen de ese modo su
anhelo de transformar el consultorio en su hogar.
Otro aspecto importante es si debemos o no reponer el material que incluimos
inicialmente en el cajón del niño. Papeles, goma de pegar y plastilina son, junto
con el agua, elementos que deben estar siempre a disposición del niño. Su uso
deber ser controlado por el analista y en líneas generales diría que si se utilizan
adecuadamente deben estar siempre a su alcance, pero no si el niño los usa para
una destrucción incontrolable, en tal caso, luego de observar suficientemente las
características del juego, se le impedirá y se le interpretara el significado de usar
algo expresivo y constructivo para hacer de ello materia inútil y destruida.

Papel, lápices de colores y lápices, son los materiales con los que
preferentemente se comunica un niño de entre 6 y 12 años, y deben por lo tanto
estar siempre a su disposición con tal fin, lo mismo acontece con la plastilina.

La reposición de otros materiales como autos, aviones, platos, etc., se hará


siempre que el niño lo pida y que las circunstancias lo aconsejen. Es importante
que el material que le ofrecemos sea simple y de buena calidad y en lo posible no
frágil.

En caso de ser remplazado el material destruido es conveniente dejar en el cajón


este material aun cuando el niño nos pida no hacerlo. Además de interpretar por
qué no soporta la visión de ese material, que suele transformarse en acusador o
perseguidor, se le debe señalar la conveniencia de guardarlo.

Alejar del cajón lo destruido significa alejar de su mente el conocimiento de que


hay algo destruido y enfermo en sí mismo, porque no se siente capaz de
arreglarlo. La presencia del objeto destruido es de suma utilidad técnica, ya que
cuando surgen las genuinas tendencias de reparación, lo busca y se ingenia para
arreglarlo. La tendencia a reparar implica las subyacentes tendencias destructivas
hacia el exterior o hacia si mismo. La disminución del sadismo para conservar el
objeto (amado o necesitado) es lo que nos da el índice de mayor adaptación a la
realidad y de la capacidad de goce en la vida.

Al finalizar la sesión guardamos los juguetes en su cajón (con su ayuda o sin ella)
y le señalaremos:

- Ese material le pertenece.

- El cajón quedara cerrado con llave.

- Nadie tendrá acceso a él en su ausencia y el terapeuta lo abrirá antes de


iniciar la sesión siguiente.

- Todo lo acontecido durante la sesión será mantenido en una reserva


absoluta por nuestra parte.

- El horario semanal convenido.

- Todo cambio o entrevista con familiares se discutirá con él y luego se


comunicará a los padres.

Conductas como el contacto físico con el terapeuta suelen tener el significado de


destruir el tratamiento, de transformar el análisis en una situación familiar o social
con lo que atacan el vinculo con el terapeuta y niegan el estar enfermos.

La intervención limitadora está indicada siempre que veamos en peligro la


integridad física del niño, de nosotros o del consultorio. Es frecuente que niños
entre 6 y 11 años y en especial los que sufren enuresis necesiten o les sea
imprescindible jugar con fuego. Debemos satisfacer esta necesidad pero poniendo
nosotros las condiciones bajo las cuales lo hará y que signifiquen una total
garantía para él, para el terapeuta y para no estropear innecesariamente el cuarto
de trabajo.

Es conveniente que el analista use ropa que no lo limite en su actuación, por


ejemplo, ropa que él valorice, alhajas u objetos que pueden perjudicarse. En
cuanto al niño, se deja librado al criterio de la madre la ropa con que lo traiga a las
sesiones.

Para analizar a un niño un analista (hombre) debe tener una serie de


conocimientos que no le exige el analizar adultos, y entre ellos el saber aunque
sólo sea rudimentariamente confeccionar ropa de muñecos o cualquier envoltura
que reemplace a un vestido. Si consigue elaborar su angustia de castración y
admite sus anhelos femeninos de tener un hijo, la habilidad para hacer o que el
paciente le pide surgirá espontáneamente.

Para ser analista de niños es necesario conocer y jugar suficientemente bien un


numero amplio de juegos como el ajedrez, damas, domino, etc., conocer los
personajes y cuentos mas leídos, así como las revistas de niños más conocidas y
recordar con detalle los cuentos infantiles clásicos. Es importante también tener
gusto por el juego.

Con frecuencia un niño pide que el material con el que ha jugado quede fuera del
cajón sin que nadie lo toque hasta la sesión siguiente. En cada caso, este pedido
tendrá un significado diferente que debe ser interpretado, pero además, no
podemos acceder a su pedido porque si bien la angustia subyacente suele ser el
miedo a un cambio, no puede imponerse a otros niños la visión de ese material,
que despertara su curiosidad, quizá celos o rabia, complicando innecesariamente
su vinculo con el terapeuta. Se interpreta aquí su necesidad de ponernos a prueba
para ver si lo defenderemos, o su necesidad de exhibirse y causar celos a otros
niños. Cabe señalar que este pedido puede esconder el deseo de hacer que otros
niños hagan lo mismo y ver así lo que tienen, también suelen insistir en que se
habrán las cajas de otros niños y ver lo que tienen dentro, esto es similar a que un
adulto nos pida que le contemos los problemas de otros pacientes.

Es también común que un niño no quiera irse cuando se termina la sesión, en este
caso se debe cerrar la caja individual y pedir al familiar que va con el que entre a
buscarlo, cuando se trata de niños más grandes es suficiente con cerrar la caja.
Por otro lado cuando se va a interrumpir el análisis por vacaciones es importante
recordarle al niño con anticipación y estar pendientes de su reacción hacia la
separación, ya que esto nos dirá mucho sobre su forma de desprenderse de los
objetos.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es que cuando el niño le pide al


analista que juegue con él, éste debe preguntar qué papel debe desempeñar, si
el niño se niega a explicar se debe hacer conciencia en el niño acerca de que
somos su terapeuta y no estamos jugando con el sino psicoanalizándolo.

Finalmente es importante que el niño sepa sobre el precio y días de pago de las
sesiones, así como ser el que se encargue de entregar el dinero al terapeuta.

TERAPIA DE JUEGO FAMILIAR (NO DIRECTIVA)

Es una técnica ecléptica, es decir, que combina los elementos de terapias de


juego y familiar con los métodos de educación para adultos. En esta terapia se
incluye una situación preplaneada de juego, a padres y niños, con el terapeuta.

Las sesiones se pueden llevar a cabo en diferentes escenarios e incluyen a


padres, niño (s) y terapeuta. Se trata de una técnica a corto plazo que llena lo que
el autor llama “eslabón ausente”; se pretende que está técnica se utilice a criterio
del terapeuta en forma adicional a otras de intervención.

En esta terapia, se utilizan algunos principios de andragogia, como lo son el que


los adultos disfrutan al planear y realizar sus propias experiencias de aprendizaje,
ellos necesitan involucrarse en la evaluación de su progreso hacia metas
autoseleccionadas, se usan menos las técnicas transmisoras y más las de
experimentación, los adultos necesitan la oportunidad de aplicar y probar,
rápidamente lo aprendido.
La terapia de juego familiar es una corriente en la que los padres aprenden
habilidades paternales más efectivas y estilos de interacción en un ambiente que,
no sólo facilita su receptividad hacia esta información, sino que también suministra
un medio agradable a sus hijos.

Durante el procedimiento debe aprovecharse totalmente su flexibilidad, ya que se


puede utilizar en cualquier momento durante el tratamiento y como parte de un
plan total.

En esta terapia existen los objetivos y contratos, en donde se va a seleccionar los


objetivos de la sesión, planear las actividades y probar el contrato.

Para la sesión sólo se elige un objetivo o dos específicos, y el contrato debe


abarcar de ocho a diez sesiones, por lo que el terapeuta debe seleccionar
objetivos que puedan alcanzarse en ese tiempo. Al reducir un objetivo prolongado,
para que sea más accesible, con pasos sucesivos, los padres pueden observar el
progreso y sentir algunas medidas de éxito. Esta experiencia enseña a la familia
un tratamiento en el que los cambios ocurren en pasos pequeños, sucesivos en un
cierto tiempo y resta importancia a las transformaciones súbitas principales.

Para esta terapia se pueden modificar los lineamientos durante el proceso, esto
puede ocurrir cuando aparecen patrones de interacción y dinámicas nuevas.
También el terapeuta decidirá, a qué miembros de la familia debe incluir en base a
la consideración de los objetivos. Las actividades que se llevarán a cabo en las
sesiones se revisan de acuerdo a los lineamientos del análisis de la actividad.

En la terapia de juego familiar, el papel del terapeuta será de modelo, educador,


facilitador y compañero de juego. Para esto debe tener preparación y experiencia
en el uso del juego, en los sistemas familiares y las psicodinámicas. Y lo más
importante, debe sentirse seguro y contar con un conocimiento de trabajo para
utilizar el ambiente como parte del trabajo.

El tratamiento se lleva a cabo en tres etapas principales, en las dos primeras


sesiones el terapeuta introduce y dirige las actividades, esto le da oportunidad de
que observe y evalúe los patrones individuales y familiares. En las siguientes tres
sesiones, su papel es casi siempre más activo y directo, modelando nuevos
patrones y habilidades, auxiliando a los padres en sus primeros intentos de probar
estos patrones. Las tres últimas sesiones son para alentar a los padres y/o niños a
iniciar e implementar independientemente sus nuevas habilidades.

Existen ciertos estudios que indican que los niños de edades muy pequeñas, o
niños con retraso mental, o que funcionan en un nivel muy bajo o psicóticos, no
son tan responsivos a esta técnica.
La terapia de juego familiar no somete a una técnica específica que pueda ir o no
de acuerdo a una familia en particular y sus problemas. Está diseñada para ser un
método conjunto y usarse a criterio del terapeuta. Tiene flexibilidad de uso,
localización y forma, por lo que se convierte en una técnica altamente práctica, de
corto plazo, flexible y para sacar a las familias de ciclos recurrentes de fracasos y
temores respecto al cambio.

TERAPIA DE JUEGO CENTRADA EN EL CLIENTE (NO DIRECTIVA)

Axline creadora de la terapia de juego no directiva o centrada en el cliente, la


terapia de juego puede ser directiva en cierta forma, es decir, el terapeuta puede
tomar la responsabilidad para guiar e interpretar, o puede ser no directiva, el
terapeuta puede dejar la responsabilidad y dirección al niño.

Es una terapia autodirigida, se enfoca al niño como la fuente de su propio


crecimiento positivo y dirección terapéutica. El papel del terapeuta es facilitar el
crecimiento del niño.

El niño empieza a darse cuenta de su potencialidad para ser un individuo, pensar


por sí mismo, tomar sus propias decisiones, hacerse más maduro
psicológicamente y con esto tomar conciencia de su individualidad.

Es una terapia atribuida al enfoque de la teoría rogeriana del desarrollo de la


personalidad. Este enfoque se deriva de la creencia de que existe una fuerza
poderosa dentro de cada individuo que lucha continuamente por la
autorrealización. el impulso hacia la autorrealización persiste, y la conducta del
individuo demuestra que satisface este impulso interior luchando por establecer su
autoconcepto en el mundo de la realidad. Las manifestaciones exteriores de
conducta dependen de la integración de las experiencias presentes y pasadas,
condiciones y relaciones, pero están encaminadas a la satisfacción de este
impulso interior que continúa a lo largo de la vida.

Un individuo inadaptado es aquel que carece de suficiente autoconfianza para


trazar su cursos de acción.

Un individuo de cualquier edad tiene la habilidad para resolver sus propios


problemas de manera satisfactoria y también la posibilidad de crecimiento dentro
de él.

En el encuadre de esta terapia cabe resaltar que el terapeuta sólo actúa como
facilitador, facilita la autodirección, autoexploración y el autocrecimiento del niño.
Además de que se le explican los límites de su conducta, a lo largo de las
sesiones se pueden ir estableciendo algunos otros límites, estos deben ser pocos,
pero muy claros, definidos y aplicables. Los límites deben establecerse para el
bienestar y la seguridad de ambos.

Los límites ayudan al niño a adquirir el control de la verbalización en lugar de


expresar sus sentimientos.

De acuerdo a los estudios realizados por Lebo y Fishbein, los juguetes y los niños
de diferentes edades, no poseen alguna característica por la cual sea diferente el
juego con estos, para la primera sesión, sin embargo, para las sesiones siguientes
los niños se sintieron más cómodos jugando con juguetes acordes a su edad.

La habilidades del terapeuta de juego centrado en el cliente, deben tener las


condiciones adecuadas para una terapia exitosa, deben poseer una abertura al
enfoque, la calidad del entrenamiento y la supervisión de este deben ser buenas, y
poseer cualidades personales que le puedan facilitar su habilidad para mantener y
aprender la integridad de la terapia; además de la habilidad de autoexploración y
receptividad para adquirir autoconciencia.

Este tipo de terapia es aplicable a la mayoría de los casos y de los niños, sólo se
excluyen los autistas y esquizofrénicos, ya que los daños son extrem0os en sus
capacidades físicas como para que les permitan generar un concepto del yo
dentro del contexto del ambiente social.

En cuanto a tratamiento individual o grupal, se realizaron estudios en los que se


mostraba que para algunos niños es preferible el tratamiento individual y para
otros el grupal, esto por sus características particulares.

Para la elección de juguetes dentro de esta terapia, deben ser juguetes que
propicien el “acting out”, es recomendable que los juguetes permitan la prueba de
realidad, que el niño exprese simbólicamente sus necesidades, y que promuevan
la catarsis y el insight.

Se deben seleccionar juguetes que puedan usarse de diferentes maneras, elegir


juguetes que promuevan los sentimientos más difíciles de tratar en la vida real y
seleccionar juguetes que puedan usarse por una o dos personas. Los juguetes
controversiales dentro de esta terapia revelan mucho de la conducta del niño. Y es
muy importante adecuar los juguetes con la edad del niño a tratar, ya que un niño
de mayor edad que juegue con juguetes para un bebé, se sentirá amenazado.

La conducta del terapeuta es importante, ya que de eso dependerá el éxito de la


terapia. Además de responder enfáticamente a los sentimientos, debe responder
de igual manera, a los pensamientos y acciones de los niños en las sesiones de
juego. Después, debe manifestar su entendimiento, para que el niño sepa que lo
comprende y que de ninguna manera rechaza sus percepciones.

El terapeuta debe comprender y tener bien claro que el enfoque es total sobre el
niño, ella o él es el objeto de principal importancia durante esa hora, todos sus
pensamientos y sentimientos son aceptables en esa hora, pero no todas sus
conductas; lo que importa a la terapia es considerar dónde se encuentra el niño,
qué piensa, siente, fantasea o actúa.

En la primera sesión, el terapeuta debe imaginar que está tratando con el niño
más sensible que pueda imaginar, y debe orientar adecuadamente sus respuestas
empáticas. La primera afirmación que se le hace es decirle que este es su tiempo
y su habitación especial “para decir cualquier cosa que desee y para hacer casi
todo”. prepara al niño para los límites que puede ser necesario establecer
posteriormente. Debe comunicarse al niño es libre de jugar con todo lo que desee,
además de que debe decírsele cuál será la posición del terapeuta durante la
sesión.

Durante las primeras sesiones, es cuando se van a probar los límites y cuando
pueden surgir las conductas agresivas. En este periodo es necesario que el
terapeuta estructure activamente su propia identidad para el niño.

En las sesiones intermedias, es cuando empiezan a tener lugar las


reorganizaciones de la personalidad y una creciente aceptación del yo. Las
actitudes no críticas y de aceptación por parte del terapeuta han tenido efecto.

Por último en las sesiones posteriores, ya tienden a ser más orientadas a la


realidad, la agresión se circunscribe y relaciona a sucesos recientes. La tolerancia
a la frustración para el “aquí y el ahora” del juego se vuelve bastante buena. En
este punto predominan las conductas sociales sobre las insociales.

El objetivo final de la terapia de juego centrada en el cliente, es la aceptación del


niño de sí mismo. La autoaceptación y autoconsideración dan por resultado
desempeños adecuados en la vida y una mejor adaptación.

TERAPIA DE JUEGO COGNITIVO-CONDUCTUAL

Esta terapia considera que determinadas características provocan consecuencias,


y está centrada en la realidad del niño. Lo que pretende es potencializar el
desarrollo del niño, en conjunto con otras disciplinas, es decir, es un trabajo
interdisciplinario.

Dentro de esta terapia de juego, se busca en el niño la conducta desencadenante,


esto para que a partir de lo que el niño realiza en su juego, se realice un análisis
conductual.

Para esta terapia el aprendizaje está considerado como un cambio en la conducta


relativamente permanente que no se puede explicar por medio de la maduración.
Contempla niños de todas las edades, aunque las sesiones funcionan mejor para
niños de Educación Especial.

Posee un enfoque directivo y sistemático, para cada niño se debe elaborar un


programa. A diferencia del psicoanálisis, en esta terapia no se hace Interpretación
sino un Análisis conductual.

Como principal herramienta utiliza las aproximaciones sucesivas. Para esta terapia
se puede jugar con cualquier cosa, ya que para los niños cualquier cosa es el
mejor juguete, además de que puede ser una terapia grupal o individual.

Se pretende que el niño posea una mejor funcionalidad y adaptabilidad al entorno,


mediante la técnica de operante libre, esta por lo regular es en la primera sesión.

Para esta terapia existe un encuadre llamado análisis conductual aplicado, en el


cual se explican los límites que se llevarán a cabo durante la sesión. Se parte de
un diagnóstico diferencial combinado con un diagnóstico descriptivo para obtener
un diagnóstico funcional.

Algunas de las habilidades de terapeuta de juego son: capacidad para


relacionarse y comunicarse con los niños, autenticidad, congruencia, aprecio
positivo, calidez no posesiva, empatía, confiabilidad, respeto por los niños y
consistencia y capacidad para responder a el propio niño interior.

Las personas que emprenden la terapia de juego requieren de objetividad


cuidadosa y de la capacidad de estar tanto en el interior como a un lado del
proceso entre terapeuta y niño, de modo que formulen y verifiquen las hipótesis y
adapten las respuestas de acuerdo con esto.

La terapia de juego nunca debe tomarse a la ligera y son vitales el entrenamiento


y supervisión, además de las cualidades y habilidades del terapeuta. La realidad
externa del niño es muy importante, ya que es la respuesta interna a esa realidad,
o hacia lo que el niño percibe o ha percibido como realidad, lo que constituye el
área de trabajo.
TERAPIA LÚDICA GESTÁLTICA

La terapia gestáltica parte del hecho de que el niño tiene la capacidad de ayudarse
a sí mismo, que está en constante cambio y busca adaptarse al medio, si el
ambiente cambia también su comportamiento cambia.

El niño es tratado de manera holística, es decir se toman en cuenta todas las


esferas del Self:

- Sí mismo físico-sensorial (cuerpo, sentidos)

- Sí mismo emocional (emociones, sentimientos)

- Sí mismo mental (cognoscitivo, se aplican pruebas de inteligencia)

- Sí mismo social (interacción con pares y la sociedad)

De esta manera se guía al niño a la solución de problemas detectados en cada


una de las esferas ya mencionadas. En esta terapia se trabaja de forma reflexiva,
es decir, el niño debe darse cuenta de lo que no está haciendo bien y de esta
manera se espera que el niño salga de su problema por sí mismo, se confía en
que el niño tenga deseos de llegar a la autorrealización. Es importante conocer en
qué momento del ciclo vital se encuentra cada niño o niña a la hora de intervenir
con el. Esta terapia se trabaja con niños en edad de los nueve años en adelante.

Es importante también que los padres entren a terapia en forma paralela, pero
separada, es decir un día se trabaja con el niño y otro con los padres, cabe
señalar que esta intervención con los padres dura poco tiempo, esto les permite a
los padres aprender a relacionarse y apoyar a su hijo en su crecimiento y
desarrollo.

Por su parte el terapeuta debe tener el consultorio preparado para cuando llegue
el paciente, si se presenta alguna situación donde sea necesario cancelar la
sesión se debe hacer con anticipación, así mismo si el terapeuta llega tarde, este
debe disculparse con el niño y debe mantener en secreto las confidencias del
niño.

Es importante que el niño se sienta cómodo en el consultorio por lo que este debe
tener colores vivos, de tal forma que no tenga la apariencia de un consultorio.

Se debe abstener de hacer interpretaciones, juicios o dar consejos, el terapeuta


solo interviene como guía para el niño y busca desarrollar su pensamiento
reflexivo. La terapia debe ser un espacio diferente al hogar, donde se esté libre de
prejuicios y presiones, de tal forma que el niño pueda sentirse libre de ser el
mismo.

El proceso terapéutico debe empezar de lo más sencillo y confortable hasta llegar


a lo difícil e incomodo, para así facilitar el autoconocimiento del niño. No se debe
forzar al niño a hacer o decir algo, se debe respetar su silencio, pero se debe
buscar al mismo tiempo la forma de hacer que el niño pueda vencer esta
resistencia.

En esta terapia, el terapeuta debe enfocarse a los problemas que van surgiendo y
estar atento al proceso de cada niño, y como ya se ha dicho antes, el terapeuta
sólo trabaja como guía del niño hacia la solución de sus problemas a través del
desarrollo del pensamiento reflexivo.

En cuanto al tiempo de la terapia, esta dura 45 minutos, sin embargo el niño tiene
la liberad de terminar antes si así lo desea. Es importante hacer saber al niño que
ese tiempo es exclusivo de él y el terapeuta debe ser comprensivo, proporcionar
calor, compañía pero nuca mostrarse como líder.

Otro aspecto importante a tratar es el material que se utiliza para esta terapia. El
material se va a elegir en función del aspecto que se esta trabajando en la terapia,
algunos ejemplos de material son: pinturas, plumones de colores, barro, plastilina,
hojas de papel, cartulina, pegamento, lápices, goma, cuerdas de diferentes
tamaños, animales domésticos, marionetas, juego de tazas, biberón disfraces, etc.

En relación a los limites, estos no son tan rigurosos como en otras terapias, es
decir, se estableces los limites pero si el niño falta a alguno no se le reprende, se
trabaja con esta conducta de la misma forma reflexiva para que el niño se de
cuenta de sus actos.

El terapeuta no debe limitar al niño en su expresión verbal o física, siempre que no


dañe el mobiliario o agreda al terapeuta.

Durante la terapia se hace uso de una marioneta a la que se le llama Segismundo,


se debe explicar al niño el trabajo de este, su utilidad y que estará presente en las
sesiones. También se le pide al niño que escoja el color de su carpeta, ya que al
finalizar la terapia se le hace entrega de ella.

Finalmente es importante mencionar que la terapia se termina por decisión de los


padres por causas como dificultad económica, no ver un progreso en el niño, el
niño ya no desea seguir la terapia o la dependencia del niño hacia el terapeuta y
la mas ideal, que el niño tenga una mejoría en su conducta.
TERAPIA

PSICOANALÍTICA

HUMANISTA

COGNITIVO-
CONDUCTUAL

GESTAL