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GUERRILLAS

Montoneros
La aparición en la escena política de la organización armada Montoneros, de filiación peronista, se produjo en
junio de 1970, con el secuestro y posterior ajusticiamiento del Gral. Pedro E. Aramburu, figura emblemática del
antiperonismo. Los jóvenes que lo secuestraron lo hacían responsable de los fusilamientos de 1956, de la persecución
al peronismo y de la desaparición y mutilación del cuerpo de Eva Duarte. El hallazgo del cadáver de Aramburu
conmovió a la opinión pública y a los militares. Los sectores de la juventud que se alinearon a Montoneros tomaron
muchos elementos ideológico-políticos de John William Cooke, delegado personal de Perón luego de 1955, que
difundió una visión del peronismo equivalente al “socialismo nacional” y propagandizó la lucha armada a partir de su
acercamiento al proceso revolucionario cubano. La organización llevó adelante acciones espectaculares para lograr el
reconocimiento de las masas peronistas y de vastos sectores juveniles. Se decidieron a “responder con la lucha armada
a la lucha armada que la dictadura ejercía desde el Estado”, decían desde El Descamisado en octubre del 73. A
diferencia de la izquierda tradicional, centraron la contradicción principal entre el nacionalismo y el imperialismo,
secundarizando la lucha de clases. La “montonerización” ocurrida entre 1972 y 1973 se tradujo, a su vez, en una
política de afiliación masiva al Partido Justicialista. Se abrieron locales partidarios, se multiplicaron las Unidades
Básicas, se intensificaron las movilizaciones y los trabajos en barrios y villas y se lanzó la campaña “Luche y vuelve”
que coronaría en el retorno de Perón. Se formó un frente de masas, sintetizado en la denominación “La Tendencia
Revolucionaria” que incluyó a varias vertientes. Los Montoneros se comprometieron a luchar en dos frentes:

1) Contra los militares y

2) Contra la burocracia sindical

La euforia por el retorno de Perón en 1973 aceleró un proceso de convergencia de varias organizaciones
revolucionarias dentro del espectro ideológico relacionado con el peronismo. Montoneros fue la mayor organización
político-militar que llevó adelante la guerrilla urbana en la Argentina. Al igual que la guerrilla de filiación trotskista,
Montoneros también terminó subordinando la lógica política a la lógica militar.

PRT-ERP
En 1965 nace el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Decía en su documento fundacional: “(…) el
partido no puede moverse detrás de las masas, no puede esperar que las masas se movilicen para empezar a actuar,
sino que tiene que ser un factor que incida en el desarrollo de la lucha, ir delante de las masas, dinamizar las luchas
de las masas”. Hacia junio de 1970, se deciden a iniciar la guerra revolucionaria” y de esta manera queda conformado
el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo). El ERP presentaba diferencias ideológicas importantes con la guerrilla
peronista. Desconfiaba de Perón y de la capacidad revolucionaria del movimiento. En cambio, concebía la revolución
como un movimiento mundial de lucha contra el imperialismo y proponía imitar la acción del Che Guevara.

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La radicalización de la sociedad argentina abarcó también a un sector de la clase media que casi no había vivido
experiencias democráticas. Los grupos guerrilleros estaban compuestos por un número importante de estudiantes y
profesionales jóvenes de ambos sexos, decepcionados de las prácticas de los sindicatos y de los partidos políticos
tradicionales.

De ese proceso de radicalización política no estuvo exenta la iglesia. Un “mundo distinto” y la constatación de
un orden social injusto comenzaron a corresponderse con la necesidad de una nueva reflexión teológica. Vientos de
cambio se iniciaron a partir del Concilio Ecuménico de la Iglesia Católica (Concilio Vaticano II) iniciado con Juan XXIII y
concluido con Pablo VI en 1965. La Iglesia se renovaba, no sin resistencias. Un sector de la iglesia latinoamericana se
hizo eco de las innovaciones progresistas propuestas a partir del Concilio y basó su obra evangelizadora en el
acercamiento a los sectores más necesitados, conformando el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, la
denominada Opción por los Pobres.