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LOS MANDATOS

Los Mandatos en el Análisis Transaccional son uno de los capítulos vitales,


porque todos estamos afectados por ellos, en mayor o menor medida, por
unos o por otros, pero todos sentimos su influencia. Seré breve en este
capítulo, pero recomiendo a los interesados, que deberían ser todos, que
busquen más información en otro sitio porque esto es realmente importante.

Cuando llegamos a este mundo no tenemos otra


referencia que nuestros padres.
Como se ocupan de nosotros, y nos muestran cariño y
confianza, y no venimos enseñados ni tenemos otra
opción de aprendizaje, vamos asimilando de ellos, sin
cuestionar sus enseñanzas, por supuesto, y vamos
haciéndoles caso en todo.
Más adelante se añaden otros educadores que se sienten
en la obligación de seguir enseñándonos a vivir, y así lo
hacen: abuelos, tíos, hermanos, profesores… cada uno lo
hace a su manera, y del modo que cree adecuado según su
opinión y según sus traumas y sus propios Mandatos.
Muchas veces nos encontramos con opiniones e
instrucciones contradictorias entre ellos.
Sus enseñanzas son verbales en algunos casos, y por
tanto, si separamos los mensajes subliminales y los
sentidos indirectos o que hay que suponer, y apartamos
la ironía y los dobles sentidos, cosa muy difícil en la edad
del aprendizaje, una vez superadas tantas trabas,
podemos llegar a comprender lo que nos dicen.
Unas veces son prohibiciones directas (no hagas esto…) y
se entienden perfectamente, y más y mejor todavía si
nos razonan el motivo de la prohibición y este es lógico;
pero hay otro tipo de enseñanza, que son prohibiciones

Francisco de Sales
LOS MANDATOS

no verbales que nos transmiten mediante sus


comportamientos o la forma en que muestran sus
sentimientos.
Este tipo de enseñanza nos marca de un modo invisible e
inconsciente, nos deja la orden instalada y no sabemos
dónde está, pero nos marca, nos condiciona, nos afecta,
porque todos los Mandatos son siempre negativos o
prohibitivos –en todos los casos comienzan con un NO- y
actúan desde la inconsciencia, y por ello no podemos
evitar su influencia, salvo que nos pongamos a la tarea de
averiguar cuáles son, dónde están, y apliquemos los
permisores que nos liberen de su mala influencia.
Se forman durante la educación, entre los 4 y los 6 años
aproximadamente. Son mensajes negativos restrictivos
que aceptamos, en primer lugar porque no podemos
oponernos a ellos; también porque no sabemos que se
están instalando en nosotros, porque tenemos pocos años
y no nos damos cuenta; además, porque tenemos que
sobrevivir, y el miedo del niño es el miedo a desaparecer.
El niño está, a todos los efectos, en manos de sus
educadores.
Aceptar los Mandatos es aceptar algo que es negativo,
para poder sobrevivir. Porque no son más que eso: trabas,
censuras, condenas, prohibiciones, desaprobaciones,
reprobaciones…
El niño toma una decisión con respecto a cada uno de los
Mandatos. La decisión que toma es un medio poderoso
para sobrevivir en su entorno, no de forma objetiva sino
subjetiva, con los recursos cognitivos, afectivos y
conductuales primitivos y limitados de que dispone.

Francisco de Sales
LOS MANDATOS

Hay cientos de Mandatos. Estos son algunos, para que te


hagas una idea:
NO DISFRUTES
NO SEAS TÚ MISMO
NO SIENTAS
NO PIENSES
NO HAGAS
NO ME SUPERES
NO SEAS NIÑO/A
NO CREZCAS
NO VIVAS

Con estas órdenes gobernándonos, y comprenderás que


no son buenas aliadas precisamente, es difícil que
nuestra vida sea nuestra vida y transcurra de un modo
adecuado.
Veamos cómo funcionan. Tomaremos como ejemplo No
Disfrutes, que quizás es el más frecuente en toda la
humanidad. Si los educadores no tenían un Niño Natural o
Libre capaz de disfrutar, difícilmente podían
transmitirle ese Niño al que estaban educando. Si tenían
prohibido disfrutar, transmitieron su prohibición.
Te recuerdo que nuestros Mandatos son las suma de los
Mandatos de todos los que han participado, de uno u otro
modo, en nuestra educación. O sea, muchos.

NO DISFRUTES:
Este mandato se inculca si, por ejemplo, te meten miedos
o sentimientos de culpa: “Para ti todo es muy fácil, sólo

Francisco de Sales
LOS MANDATOS

piensas en jugar…”, “A tu edad yo ya trabajaba


haciendo…“, “Si te pasas el día jugando, de mayor no vas
a llegar a nada” (que induce el miedo a fracasar), “No
corras, que te vas a caer” (el niño juega, corre y se cae,
obedeciendo el Mandato. La mamá le recrimina: “ya te lo
dije”, con lo cual a uno le queda confirmado el Mandato),
“Si te ríes mucho te vas a enfermar”, “Si sudas mucho
jugando te puede pasar algo” (hipocondría por disfrutar),
“Te vas con tus amigos a jugar y dejas a tu madre sola”
(cuando también puede requerir la compañía de su
marido, sus amigas, etc.), “Tú estás riendo y tu abuela
está mala en la cama”, “Ríe, que ya llorarás”…
Estos mensajes se dan acompañados de actitudes, de
malas caras, de gestos de reproche, de suspiros… y así
sacas la conclusión de que disfrutar es malo.
¿Cómo afectan a los niños estas frases que se convierten
en el Mandato No Disfrutes? De mayores trabajan
demasiado, o se fijan metas demasiado elevadas, o
siempre tienen sentimientos de culpa, o tal vez envidian a
los que sí saben disfrutar.
Este es el modo en que te inculcan todos los Mandatos: o
con frases que no puedes rebatir ya que sólo te dejan la
opción de acatarlas, o creándote un sentimiento de
culpabilidad si no haces lo que te ordenan, o bien
marcándote unas metas equivocadas en tu forma de
hacerte persona.

MÁS EJEMPLOS:
NO CUENTES CONMIGO o ARRÉGALTELAS SOLO

Francisco de Sales
LOS MANDATOS

Si tus padres casi nunca estaban en casa o cuando


estaban leían el periódico o veían la tele pero no te
prestaban atención.
NO TE FÍES DE NADIE
Tus padres nunca recibían visitas o no tenían amigos
íntimos.
NO SEAS INTELIGENTE
Si se enfadaban o reían con tus ideas nuevas; si no te
dejaban hablar ante otros; si decidían en tu lugar lo que
te correspondía hacer a ti.
NO CREZCAS
Si eran infantiles y no asumían sus responsabilidades.
NO SEAS MUJER
Si tu madre siempre estaba descuidada y no se arreglaba
nunca.
NO SEAS ORDENADO
Si en casa estaba todo desordenado.
NO SEPAS VALERTE EN LA VIDA
Si te decían que no ibas a servir para nada.
NO VIVAS
Si decían “ojalá no hubieras nacido”, “ojalá te mueras”. Si
te miraban con odio o desapego. Si hablaban a menudo de
que el mundo es un asco, todo es una mierda, la vida es
sólo sufrimientos, es mejor morirse...
NO PIENSES
Nunca contestaban a tus preguntas, o te decían que ese
asunto no te interesaba, o te ridiculizaban por hacerlas.
Si no te daban pautas de cómo se resuelven los
problemas. Si te rechazaban cuando no estabas de
acuerdo con sus ideas. Si te repetían frases del estilo de

Francisco de Sales
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“porque lo digo yo”, “porque yo lo mando”, “los niños


hacen lo que se les manda y no discuten”
NO SIENTAS
Si nunca se preocupaban por tus sentimientos. Si se
enfadaban cuando llorabas o si te echaban en cara que te
rieras.
NO SEAS TÚ MISMO
Si te ridiculizaban ante tus amigos por tu forma de ser o
actuar. Si te decían “Aprende de fulanito, tienes que ser
como él”.
NO CONFÍES EN NADIE
Hablaban mal de todo el mundo.
NO MUESTRES AFECTO o NO EXPRESES LO QUE
SIENTES
Si te rechazaban cuando te mostrabas cariñoso.
SÉ TRISTE
Si sólo se interesaban por ti si te encontrabas triste o
te decían a menudo “pobrecito”.
NO DECIDAS
Si te hacían dudar de los resultados que iban a tener tus
decisiones. Si decidían por ti sin consultarte y “te lo
daban todo hecho”. Si se lamentaban de sus decisiones,
pero no hacían nada más. Si descalificaban todo lo que
hacías.

Una vez llegados a este punto, podemos preguntarnos:


¿Estos Mandatos van a estar siempre ahí, bloqueándome,
inhibiéndome, reprimiéndome, limitando mi sano
desarrollo psicológico y la capacidad de vivir una vida con
espontaneidad, con intimidad, conciencia, de consciencia?

Francisco de Sales
LOS MANDATOS

Ya sé que forman parte de mi guion de vida, pero…


¿Tiene esto solución?
Sí.
Cada mandato tiene su reverso, el permisor.
El permisor es esencial en el proceso de cambio y de
desarrollo personal y modificación de guión de vida.
El permisor es una especie de contra-mandato, una orden
opuesta a la orden que nos inculcaron, pero para que sea
efectiva tiene que ser dada desde la autoridad, con
firmeza, desde un estado Adulto que al mismo tiempo se
haga cargo del Niño, atemorizado, que sabe que si no
cumple un Mandato está desobedeciendo a sus
educadores.

SOLUCIONES O SUGERENCIAS
Una buena solución es ponerse en contacto con un
buen experto, el mejor posible, en Análisis
Transaccional.
Otra es observar y darse cuenta de ello, y tomar la
voluntad de corregirse. Si estás muy, pero que muy
atento a cómo te manifiestas, sin actuar de un modo
inconsciente o habitual, sino que te fijas bien y
decides desde ti mismo en cada caso, puede que
eludas el Mandato.
La otra forma es buscar los permisores que te puedan
liberar del maleficio.
El permisor es una frase dicha, y repetida, en un tono
asertivo y de un modo imperativo.
Para No Disfrutes, pudiera ser !!Disfruta¡¡, y, si te
parece bien, precedido de un trabajo de repetirte
muchas veces “Tengo derecho a disfrutar” o “Está
bien que disfrute”.

Francisco de Sales
LOS MANDATOS

RESUMIENDO
No lo dudes: absolutamente toda tu vida está condicionada por los
Mandatos que te inculcaron, de ahí la necesidad imperiosa de
encontrarlos, aceptarlos para, inmediatamente, comenzar la tarea
de desembarazarse de ellos. Insisto en que la ayuda de un buen
profesional del Análisis Transaccional, el mejor que se pueda, es
muy recomendable.

Francisco de Sales