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Memorias

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Memorias
Primeras Jornadas de Estudios de Género

H. Congreso del Estado de Chihuahua LXII Legislatura Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurìdicas A.C.

Chihuahua, 2010

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Memorias de las Primeras Jornadas de Estudios de Género efectuadas en el H. Congreso del Estado de Chihuahua del 2 al 4 de septiembre de 2010. Las ponencias y trabajos aquí presentados son responsabilidad del autor, así como la pertenencia de sus derechos. Primeras Jornadas de Estudios de Género. Del 2 al 4 de septiembre de 2010. Secretaría de Servicios Jurídico Legislativos, Legislatura, H. Congreso del Estado de Chihuahua. Círculo de Investigaciones Filosóficas y Jurídicas A.C. Instituto Chihuahuense de la Cultura Instituto Chihuahuense de la Mujer Claustro Universitario de Chihuahua. LXII

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Contenido
La Diosa Pecadora: Construcción simbólica del genero ...................................................... 7 Prevención a la Violencia de género ...................................................................................... 15 Rowera: espacio de intercambio entre las mujeres rarámuri. ...................................... 22 Violencias masculinas “cuando no basta nacer hombre”… .......................................... 32 Resistencia y opresión de las mujeres medievales ........................................................... 41 Experiencias con hombres violentos ..................................................................................... 53 Género: construcción de los unos y las otras .................................................................... 63 Material de Exposiciones........................................................................................................... 68 El Concepto de Masculinidad ........................................................................................................ 69 Nellie Campobello: La memoria histórica a través de la voz y la mirada femenina………………. 75

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La Diosa Pecadora: Construcción simbólica del genero a partir de figuras matrifocales y su invisivilización en la teología del patriarcado
Christian E. Ortiz Velarde

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La mujer occidental necesita reestablecer su esencia femenina, marginada por el patriarcado. "En la imagen de la Diosa Madre las mujeres de tiempos antiguos encontraron el reflejo de su propia naturaleza femenina más profunda... Hoy en día el antiguo principio femenino está reafirmando su poder. Alimentarse sólo con imágenes masculinas de lo divino es estar mal nutridos, hay un hambre de imágenes que reconozcan la sacralidad de lo Femenino y la complejidad, riqueza y poder nutritivo de la energía femenina…falta recobrar imágenes que afirmen que el amor que las mujeres reciben de las mujeres, madre, hermana, hija, amiga, compañera es tan profundo y tan digno de confianza, necesario y sustentador como lo es el amor simbolizado por el padre, hermano, hijo, marido. Se anhelan imágenes que muestren como algo auténticamente femenino el valor, la creatividad, la lealtad, la confianza en sí misma, la flexibilidad, la tenacidad, la capacidad de intuir claramente, la tendencia a la soledad y la intensidad de la pasión” LA DIVINIDAD MASCULINIZADA La simbología antropomórfica de “dios- padre”, ha repercutido en la construcción de del genero y sus impactos van desde la repartición del poder y la formación de las instituciones como las conocemos. • • • • Manejo politico Condicionalidad Incondicional Una sociedad desmadrada

Por la mitad: la negación y la mutilación. • Sociedades matriarcales – La madre como centro
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• Sociedades patriarcales-el miedo y el sentimiento de inferioridad masculina. LO SAGRADO FEMENINO Lo Sagrado En griego están hierós y hagios, pero mientras la primera significa sagrado en lo que tiene de referencia a lo divino como fuerza y luz, la segunda, hagios, implica también la acepción de maldito En latín sucede algo parecido, pues si bien sanctus corresponde al concepto de sagrado y santo, así como al de respetable y virtuoso, la palabra sacer , de la que provienen sacro, sacerdote o sacrificio, también conlleva el significado de maldito, execrable o consagrado a los dioses infernales. LO SAGRADO Y LO MALDITO Entre lo santo y lo maldito, la mujer siempre ha sido relegada a esta última instancia. Incluso ha sido identificada con el Mal en sí, tal como afirmaban los inquisidores Kramer y Sprenger, autores de “El martillo de las brujas” : “Toda maldad es nada comparada con la maldad de las mujeres”. Ya desde los orígenes Eva y Pandora representan la causa de todos los males que luego nos han sobrevenido a los humanos. La mujer es un ser impuro por su sangre menstrual, que tenía la capacidad virtual de contaminar a toda la comunidad, por lo que era incluso apartada de ella. Pero también era impura por el hecho de gestar y alumbrar a una criatura. MUJERES PRIMGENIAS Y MITOS MISOGINOS: EVA Y PANDORA TEOLOGIAS Y TEALOGIAS EMERGENTES En este siglo han despertado las potencialidades que guardaba la mujer. El movimiento feminista, como aconteció con los sindicatos para los trabajadores en general, ha servido para rescatar los valores femeninos. La mujer no tiene que imitar al hombre, tiene que ser ella misma y puede encontrar modelos a seguir en las diosas de las mitologías, sobre todo en la Gran Diosa. La antropóloga Manuela Dunn Mascetti: "Para las mujeres contemporáneas, las Diosas ya no forman parte de una estructura religiosa y social, sino que existen como arquetipos psicológicos. La Diosa reside en el corazón de toda mujer. Los mitos de lo femenino son un vehículo para la
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comprensión de los arquetipos que actúan en nuestra psicología y personalidad, pues ellos delinean los modelos psicológicos que nos influyen. Toda mujer siente afinidad hacia una o más Diosas, teniendo en cuenta o combinándose elementos tales como la familia, las circunstancias, las condiciones y la predisposición al cambio. Las experiencias del crecimiento físico y psicológico se registran en el inconsciente colectivo en forma de arquetipos". La psicóloga junguiana japonesa Jean Shinoda Bolen: "La mayoría de las mujeres solo hacen suya una estrecha gama de las potencialidades femeninas. El resultado es que las "diosas" que ellas se niegan a reconocer dentro de sí se toman venganzas en los sueños y otros fenómenos inconscientes, desencadenando instintos dormidos que parecen quedar fuera del control de la mujer... Las potencialidades representadas por los distintos arquetipos femeninos deben ser exploradas por cada mujer hasta entablar entre ellas una relación equilibrada. De lo contrario, sus conflictos mentales elevarán un coro de voces ruidosas e inarmónicas, como si cada diosa vociferara en defensa de su arquetipo, dispuesta a ahogar y acallar las demandas de las demás". Marija Gimbutas , originaria de los Países Bálticos , antropóloga y una de las primeras estudiosas de las culturas matrifocales. Tenía cierta visión feminista de la Historia; discutible, por otra parte, en algunos aspectos, y rechazaba el concepto patriarcal de la Historia. M. Gimbutas se centró en el estudio de las sociedades pre-indoeuropeas de nuestro continente, al que denominó “La Vieja Europa”. Sostenía que estaban regidas por “un sistema social equilibrado, ni patriarcal ni matriarcal” que denominaba “gylanía” (gy- de “mujer”; an- de andros, “hombre”). Esta sociedad, pacífica y sustentada en la agricultura, rendiría culto, especialmente, a DIOSAS de la fertilidad-nacimiento y la muerte (sentido cíclico de la existencia). Consideraba que el culto a las Diosas de la Vieja Europa pervivió en las religiones mistéricas europeas de época histórica, como el dionisismo o los cultos eleusinos en Grecia, y en el culto a las Matres celtas y a las Diosas de la fertilidad germanas, eslavas , bálticas etc, o incluso, de forma alterada ,en el culto a la Virgen María, tras la cristianización, y en la brujería medieval europea. En su libro Los mitos griegos, Robert Graves plantea una visión historicista del asunto. Las Gorgonas, dice, eran las representantes de la Triple Diosa que llevaban máscaras con un gesto aterrador para alejar a los profanos de los Misterios de la diosa. Sus nombres eran títulos de la diosa Luna; Esteno (fuerte), Euríales (amplio vagabundeo) y Medusa (la astuta). Los órficos llamaban a la cara de la luna “la cabeza de Gorgona”.La conquista de Perseo sobre Medusa, supone Graves, se refiere a la conquista argiva de Libia. Con ella se suspendió el sistema matriarcal y se violaron los misterios de la diosa Neith.
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La mujer, como Medusa, fue devaluada sistemáticamente tanto en un sentido simbólico como cosmológico, personal y psicológico. Su papel fue cada vez más reducido o incluso suprimido en los mitos del origen del universo. Aquellas que mostraban alguna iniciativa propia -Lilith es un ejemplofueron representadas como demonios. Los otros personajes femeninos que llegaban a actuar eran simples aliadas de los deseos masculinos -como en este caso Atenea-. Ya lo dijo Margaret Murray “El dios de la antigua religión es el demonio de la nueva”. Pero quizá todavía, atrás de los terribles ojos de Medusa, siga brillando la vieja luna llena, esperando a aquellos que la sepan encontrar. Las mujeres como colectivo han sido excluidas de la sacralidad, pero es tiempo de reclamar que “Todas las mujeres son Sagradas”, es tiempo de reclamar los cuerpos femeninos, las mentes, ideas, creaciones, aportaciones pero sobre todo la espiritualidad femenina como motor de la fortaleza de las mujeres, Es tiempo de reclamar el Alma Femenina . Patologia de lo femenino desde la perspectiva patrialcal. Historia (y algunos íconos) en la construcción de la brujería y la locura femenina como formas de discriminación, control y castigo de las conductas desviadas de las mujeres. (Basado en los estudios de genero y brujeria de: Leticia A. Kabusacki)

La religión del patriarcado: ¿religadas o relegadas? La discriminación y exclusión de los epicentros de poder de la mujeres y su tratamiento como “no-sujetos” o “sujetos noplenos”(desacralización), es significativo ya que el resultado de estas práctica la invisibilizacion de un símbolo o varios, que representan lo sagrado femenino . En este sentido, como sugiere Valery WALKERDINE, “... la femineidad y la masculinidad son ficciones vinculadas con el imaginario religioso, esta profundamente arraigado en el mundo social, que pueden tornarse en hechos al ser internalizadas por las fuertes prácticas que nos regulan”

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Simbología de la trinidad y la invisibilizaciòn de lo sagrado femenino Aproximaciones a los símbolos sacros de las tradiciones espirituales pre cristianas y cristianas Trinidad del matrialcado Diosa madre (doncella, madre, anciana) partenogénesis Dios consorte (hijo, amante, hermano) Los h ijos e hijas de la vida

Trinidad del patriarcado Padre Hijo Espíritu santo (simbolizado con paloma) -En muchas culturas y tradiciones la paloma es un símbolo usado para representar la energía femenina, en la construcción patrialcal se desfeminiza este símbolo. Desde un sentido común, los símbolos de esta trinidad adquieres una significación mas obvia cuando son, padre, medre e hijo. Desafíos desde una perspectiva incluyente El esencialismo que perpetua la asimetría de los roles sociales Juan Luis Segundo también ofrece un modelo economicista y esencialista de la opresión de las mujeres. Para él, la prioridad es la liberación de la sociedad global, es decir, los problemas económicos que se deben resolver (Tamez 1989: 14). La lucha por la liberación de las mujeres en los países ricos, que luchan por los derechos y la igualdad de salarios para los hombres, estaría causando la esclavitud de la mujer en los países pobres (Tamez 1989: 15). Entre finales de los 80 y principios de los 90, hemos notado que la mayoría de las teólogas brasileñas y muchas de América Latina reprodujeron el discurso esencialista de los varones en sus escritos, afirmando una esencia en los seres humanos, separando las características masculinas de un lado y las femeninas de otro. Estas teólogas también trataron de buscar el femenino en Dios. Libros como El Rostro Femenino de la Teología nos muestran artículos con estas visiones "esencialistas". María Clara
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Bingemer en los artículos como "La Trinidad desde la perspectiva de la Mujer" (Bingemer 1990) y en el libro El Secreto Femenino del Misterio: Ensayos de Teología en la óptica de la Mujer (Bingemer 1991), subraya la maternidad de Dios y del Espíritu Santo como un importante principio femenino de la divinidad, siendo relevante especialmente en la tercera figura de la Trinidad. La autora busca también demostrar la dimensión femenina de Jesús (Bingemer 1990: 103-127; Bingemer 1991: 119). El abordaje esencialista de Boff, Dussel, Richard no les permitió que llegaran a un análisis profundo de las cuestiones de género. Observamos que estos teólogos creen –como Boff ha demostrado en sus escritos sobre el "femenino"− que, debido a la peculiar esencia de cada persona, siempre estamos pensando, sintiendo y leyendo la escritura desde diferentes perspectivas. Sólo a través del uso de la mediación del análisis feminista, podrán entender que la subordinación de las mujeres no es biológica, propia de su naturaleza, inmutable, pero es una construcción social. Teólogas feministas como María Pilar Aquino (1996: 188s.), Ivone Gebara y Marcella Althaus-Rheid , criticaron la visión esencialista de los teólogos y teólogas de la liberación, afirmando que ellos y ellas no han considerado que las relaciones asimétricas sean determinadas por factores históricos, sociales y culturales. Y que una análisis esencialista apenas perpetua la asimetría de los roles sociales. Marcella Althaus-Reid (2000: 35s.) defendió que en un análisis teológico feminista-crítico, las mujeres tienen que ser estudiadas en contextos reales, a través de un análisis materialista de la experiencia de las mujeres en vez de repetir la misma construcción de mujeres ahistóricas y asexuadas (Althaus-Rheid 2000: 36). Género y análisis materialista de la experiencia de las mujeres Y una forma de hacer un análisis materialista de la experiencia de las mujeres, desde su verdadero contexto de dominación y marginación, donde las relaciones entre hombres y mujeres es asimétrica y jerárquica, está garantizada por una categoría analítica introducida en la década de los 90 por las académicas que es GÉNERO. Sin duda, es un logro considerar las relaciones de género como un elemento constitutivo de las relaciones sociales entre hombres y mujeres, pues ellas revelan y problematizan las cuestiones de poder en la sociedad El término “Género” fue acuñado por los sociólogos y antropólogos del hemisferio norte como una categoría de análisis que intenta comprender de forma nueva las relaciones socialmente establecidas entre hombres y mujeres, analizando los roles que cada una/uno asume en la sociedad, privilegiando las relaciones de poder establecidas entre ellos. Este análisis se basa en la realidad de discriminación, desigualdad e injusticia social que caracteriza a una sociedad patriarcal que sostiene simbolos de lo sagrado masculino e invisibiliza o condena como “inadecuados” los símbolos de lo sagrado femenino.
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Es necesario desconstruir los símbolos androcéntricos, sexistas, racistas, en relación con el sagrado, para que los socialmente marginados puedan ser consagrados, deconstruyendo la idea de que sólo los varones blancos tienen acceso a lo sagrado; también conectar espiritualidad con corporalidad, pues cuerpo no es antagónico al espíritu, ni su opuesto. El cuerpo es lugar de manifestación de lo divino y por lo tanto debe ser respetado. Para América Latina, la elaboración de una teología corporificada nos desafía a examinar los diversos aspectos de la realidad de las mujeres y su relación con el cuerpo. Debemos considerar y desconstruir los símbolos de lo sagrado patriarcal, no solo para liberarnos de la represión y subordinación, sino también las formas históricas de violencia sexual y todas las ideologías que han servido para controlar, encarcelar y desapropiar los cuerpos de las mujeres y de los hombres que están fuera del modelo hegemónico. La equidad empieza en la realidades mas sutiles, si las construcciones simbolicas de lo sagrado femenino son restablecida, esto podría coadyuvar en la construcción de una sociedad mas sana y pacifica. Como no me es posible extenderme más, concluyo con un nuevo enigma, el mismo que Goethe nos propone en la estrofa con la que termina su Fausto: Todo lo transitorio es solamente un símbolo; lo inalcanzable aquí se encuentra realizado; lo Eterno-Femenino nos atrae adelante

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Prevención a la Violencia de género
M.P.C. R. Verónica Terrazas Aragonez.

Introducción La violencia se vive día a día, muchas veces sin percatarnos de ello somos víctimas silenciosas. La violencia de género y/o familiar es alimentada por creencias culturales, por mensajes que se pasan de generación en generación y que, lamentablemente ocasiona problemas como depresión, baja autoestima, violencia familiar... ¿Cuál es la diferencia entre sexo y género? ¿Qué es sexo? SEXO se refiere a las características anatómicas y fisiológicas que diferencian al hombre de la mujer y están relacionadas con la procreación. El sexo son las características visibles y fáciles determinables para hacer la diferencia entre ambos seres. Los seres humanos somos sexuados desde que nacemos, las características externas e internas que nos hacen diferentes y son propios de nuestra naturaleza. ¿Qué es género? Son las diferencias sociales relacionadas con la división del trabajo. Estas diferencias de género se pueden cambiar porque son aprendidas socialmente. Nacemos hombres o mujeres, la sociedad ¨hace a los hombres masculinos¨ y ¨hace a las mujeres femeninas¨. Esta construcción de género da supremacía a lo masculino por encima de lo femenino. Definición de género Conjunto de rasgos y roles asignados a hombres y mujeres de cada sociedad. Es el modo de ser hombres o de ser mujer según una cultura determinada. Son las responsabilidades, deberes y obligaciones, comportamientos, valores, gustos y expectativas que la cultura les asigna en forma diferenciada.
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Así los hombres y las mujeres realizan diferente trabajo y enfrentan diferentes dificultades. Desde pequeños, a los niños y a las niñas se les ha inculcado las diferencias en los géneros ¨los hombres no lloran¨ ¨corres como niña¨, ¨el último es vieja¨ a través de expresiones discriminatorias como éstas que nos van enseñando como comportarnos. Ahora se sabe que estos estereotipos son injustos para todos, pero especialmente para las mujeres. ROLES DE GÉNERO Estereotipos de las características FEMENINAS Suave, dulce Sentimental Afectiva Intuitiva Impulsiva Superficial Frágil Sumisa Dependient e Protegida Tímida Recatada Maternal Coqueta Voluble, Inconstante Seductora Bonita Puede llorar Insegura Pasiva Sacrificada Abnegada Prudente MASCULINAS Duro, rudo Frío Intelectual Racional Planificado Profundo Fuerte Dominante, Autoritario Independiente Valiente Protector Audaz Paternal Sobrio Estable Conquista dor Feo No llora Seguro Activo Cómodo Agresivo

¿QUÉ ES VIOLENCIA? Es cualquier acción o conducta que cause la muerte, daño, sufrimiento físico, sexual o moral, tanto en el ámbito público como en el privado. Micro-violencia Son pequeños, casi imperceptibles controles y abusos de poder cuasinormalizados que los varones ejecutan permanentemente. Son hábiles artes de dominio, maniobras que sin ser muy notables, restringen y violentan insidiosa y reiteradamente el poder personal, la autonomía y el equilibrio psíquico de las mujeres, atentando además contra la familia.

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¿Cuáles son los tipos de violencia? Violencia Física Se ejerce mediante la fuerza física en forma de golpes, empujones, patadas y lesiones provocadas con diversos objetos o armas. Violencia Psicológica En este caso la violencia se ejerce mediante insultos, vejaciones, crueldad mental, gritos, desprecio, intolerancia, humillación en público, castigos o amenazas de abandono. Violencia Sexual Se produce cuando la pareja fuerza a la mujer a mantener relaciones sexuales o le obliga a realizar conductas sexuales en contra de su voluntad. También se encuentran otras formas como el acoso sexual. Violencia Económica Es aquella que está dirigida contra nuestros bienes y pertenencias, por ejemplo: que dispongan de nuestros bienes sin nuestro consentimiento o que se ejerza el control a través del factor monetario. ¿QUÉ ES VIOLENCIA DE GÉNERO? Violencia contra la mujer • Se presenta por cuestiones de género. Se ejerce del hombre hacia la mujer. Está relacionada al género. • Grave problema de salud pública, de justicia social y un delito. • Puede darse en el espacio doméstico o en el espacio social. • No es un fenómeno nuevo Siempre ha habido violencia contra las mujeres. • Violencia de género se refiere a las conductas agresivas que cometen los hombres hacia las mujeres por el solo hecho de ser mujeres. • La mayoría de las víctimas de violencia son las mujeres y las niñas. • La mujer golpeada se encuentra en TODOS los niveles sociales. • Las estadísticas nos muestran que en nueve de cada diez casos registrados, las víctimas son mujeres. • El registro de casos de violencia familiar no es real ya que es considerado un asunto privado y son tratados como accidentes o enfermedades de otro tipo; dolores de cabeza, insomnio, gastritis o depresión y no como casos de violencia. ¿Por qué la violencia contra las mujeres se mantiene?
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• • • • •

La sociedad la oculta Se aprende en la sociedad Se trasmite de una generación a otra No se castiga, previene ni se atiende Es un asunto privado

GENERO Y PODER Concepción asimétrica del hombre y la mujer, donde lo masculino vale mas que lo femenino. La culturización, socialización y educación hacen que se construyan identidades fuertes para los hombres y más débiles para las mujeres. Donde se perpetúan los roles diferenciados: para los hombres agresión y para las mujeres sumisión. Así, los hombres no se consideran hombres sin cierta dosis de agresión y las mujeres no son lo suficientemente femeninas sin cierta dosis de protección, subordinación y apoyo a los hombres. El acceso al poder en los hombres significa ganancias y pérdidas. Las ganancias relacionadas con experiencias sociales, los momentos mas significativos y de gloria en los hombres están asociados al espacio público. Las pérdidas están asociadas al dolor y la soledad. El hombre habla poco de sentimientos, muestra incapacidad para expresar los afectos positivos y en consecuencia sus pérdidas se dan en el espacio familiar y de pareja. ¿QUE ES VIOLENCIA FAMILIAR? Se ha dicho que la familia es el centro de reproducción de la especie, socialización, educación y especialmente un lugar de calor y seguridad para sus miembros. Sin embargo, se ha demostrado que la violencia ha sido parte de las familias desde el principio de la historia sin importar su composición, estructura, clase social, contexto histórico o situación política. Decimos que existe violencia familiar cuando: En un grupo social doméstico, que mantiene una situación de amor y otra es víctima de un abuso físico o psíquico ejercido por esa otra, en condiciones tales que resulte difícil la implementación de recursos de control social que regulen e impidan escenas violentas por lo que tiende a repetirse. La mujer violentada

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En familias con violencia, hay un concepto rígido del rol tradicional de los hombres y mujeres, donde los hombres piensan que la mujer es de su propiedad y que pueden maltratarla. La mayoría de los hombres que golpean a las mujeres no son enfermos mentales por lo que no podemos culpar a la enfermedad, alcohol y o drogas de su conducta, solo podemos decir que intensifican un comportamiento que existe. Mensajes Transgeneracionales de la Violencia Más de la mitas de los hijos de víctimas de maltrato probablemente se conviertan en víctimas de violencia, muchas veces los niños son heridos física o emocionalmente al tratar de defender a mamá. La violencia se transmite de una generación a otra. El niño criado en un hogar violento, cuando sea adulto será más propenso a golpear a su mujer, la niña que ve el maltrato, puede creer que la sociedad acepta la violencia dirigida contra la mujer.

Quienes viven violencia en su familia presentan consecuencias • • • • • Afecta a su salud física. Ven disminuida su autoestima. Tienen menos capacidad para relacionarse con otras personas. No tienen confianza en si mismas, ni en los demás. Disminuye su creatividad y capacidad de dar afecto.

¿QUÉ ES EQUIDAD DE GÉNERO? La equidad de género busca la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para que participen en todos los ámbitos de la vida en igualdad de condiciones, con el fin de que redistribuyan no sólo los ingresos sino también el poder. Es eliminar con acciones afirmativas las barreras para igualar las oportunidades en: salud, educación, no violencia, trabajo, derechos humanos, familias, participación política y toma de decisiones, medio ambiente, medios de comunicación. Las acciones afirmativas son medidas destinadas a corregir las diferencias de trato social entre mujeres y hombres y pretenden que ninguna de las partes – hombres o mujeres- sea favorecida de manera injusta en perjuicio de otra. • Percatarnos que el mundo está construido diferente para hombres y mujeres

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• Y de que las mujeres se encuentran en una posición subordinada respecto a los hombres • Busca hacer evidente esta situación y posicionar a la mujer en un lugar de mayor poder y justicia social Ya que la igualdad no basta… La igualdad es la semejanza de estatus social, derechos, responsabilidades y oportunidades, de las mujeres y de los hombres respecto de la ley, y en su interacción en la sociedad. La igualdad entre mujeres y hombres está establecida en la constitución Mexicana en el artículo 4to. Pero en realidad mujeres y hombres son tratados en condiciones de igualdad? Por si misma la igualdad jurídica no genera igualdad social. Dar trato igualitario a las personas socialmente desiguales genera mayor desigualdad. Aun cuando las leyes dictan normas de igualdad entre mujeres y hombres, las sociedades estratificadas en estereotipos de género provocan la desigualdad. ¿Cuales son los beneficios de vivir con equidad de género? Aceptar nuestra propia vulnerabilidad Aprender a expresar emociones y sentimientos (miedo, tristeza,...) Aprender a pedir ayuda y apoyo Aprender métodos no violentos para resolver los conflictos Aprender y aceptar actitudes y comportamientos tradicionalmente etiquetados como femeninos, como elementos necesarios para un desarrollo humano integral. No tener que ocultar nuestras emociones y sentimientos bajo la falsa premisa de ser un «hombre de verdad». Participar activamente de la crianza de nuestros/as hijos/as. No tener que demostrar constantemente que eres el mejor, incluso poniendo en peligro tu integridad física y psicológica. Construir un modelo de relación familiar y social no basado en el ejercicio del poder, sino que en compartir dicho poder. Aceptación por parte del mundo masculino de lo diferente. Somos físicamente potencialidades • • • • diferentes pero tenemos similares

El mismo valor. La misma capacidad de aprender. La misma inteligencia. La mujer puede ser también exitosa.
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• •

El hombre puede ser sensible y cuidadoso con sus hijos. La mujer es capaz de estudiar, trabajar o dirigir una empresa.

¿Que pretende la equidad de género? Los hombres y sus derechos y nada más … Las mujeres y sus derechos y nada menos … Y como dice B. Boutros Ghali, “La Humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre. Hasta que las dos alas, no estén igualmente desarrolladas, LA HUMANIDAD NO PODRÁ VOLAR”.

Y ya para terminar los exhorto a construir un clima familiar de respeto a las deferencias. Donde cada uno de los miembros de la familia acepta que somos distintos y que si aprendemos a aceptarnos como somos, la comunicación, aun y cuando sea acerca de los conflictos, será más fácil. Fomentar una sana autoestima y confianza en cada uno de los miembros de la familia tiene que ver con ayudar a los demás a sentirse protegidos y seguros y con la garantía de que es posible expresarse y comportarse como se desea.

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Rowera: espacio de intercambio económico, formación de prestigio y liderazgo político entre las mujeres rarámuri residentes en la ciudad de Chihuahua.
Marco Vinicio Molares Muñoz
I. Rowera: la carrera entre mujeres. Las calles de la ciudad de Chihuahua han sido ocupadas por las mujeres, rarámuri para organizar las tradicionales carreras de rowera o “ariweta”. Las competencias de rowera representan una actividad trascendental para las rarámuri del Oasis y en ellas participan niñas, jóvenes y adultas. Esos desafíos se realizan tanto en el asentamiento, en un circuito que recorre algunas calles de la colonia, como en otras colonias y puntos de la ciudad. Por ejemplo, la colonia Dale, el asentamiento Sierra Azul, el asentamiento Carlos Díaz Infante, la Presa Chihuahua o la colonia Labor de Terrazas. En estos lugares las asistentes se reúnen, interactúan y se relacionan con las rarámuri de diferentes colonias. Son espacios que permiten la convivencia, la recreación y el intercambio sociocultural. Los niños juegan, los adultos llevan comida, compran bebidas refrescantes en las tiendas cercanas y organizan toda una tarde de esparcimiento. De esta manera, se refuerza la identidad rarámuri al participar en una actividad de raíces propias, pero efectuado en un contexto urbano, en donde los camiones, los taxis, los alimentos, las bebidas y las calles han sido apropiados por ellas. Esta realidad pone de relieve la dimensión sociocultural del espacio público, ya que la calle, como escenario de las carreras de rowera, “es un lugar de relación y de identificación, de contacto entre las personas, de animación urbana y de expresión comunitaria” (Borja, 2003: 66). En este sentido, es importante destacar que en estos eventos la participación y la relación de las mujeres de los asentamientos son mayores que las de los hombres. Son las rarámuri quienes corren, las que apoyan y las que apuestan, pues sólo algunos hombres asisten a dichos encuentros. Tomando en cuenta estos antecedentes, el objetivo de la ponencia es mostrar el carácter económico y político de las carreras de rowera practicadas por las mujeres rarámuri en la ciudad de Chihuahua. Para ello, metodológicamente retomaré los planteamientos de Bronislaw Malinoski (1995 [1922]) y Marcel Mauss (1991 [1923-1924]) sobre el comercio Kula y el potlach respectivamente. La idea es articular ambos conceptos con la finalidad de señalar características similares en las competencias de rowera y analizarlas como un espacio no sólo de
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esparcimiento lúdico, sino como una institución que implica la circulación y el intercambio económico, así como un referente fundamental para la conformación de liderazgos y la adquisición de prestigios femeninos. La información etnográfica contenida en el documento fue recabada principalmente entre mujeres rarámuri que residen en el asentamiento “El Oasis”, localizado al suroeste de la ciudad de Chihuahua, así como durante el acompañamiento de una serie de carreras. II. La organización de las carreras. Las mujeres del Oasis organizan carreras entre competidoras del mismo asentamiento, de manera local, pero también carreras contra mujeres de otros asentamientos, y ambas pueden realizarse cualquier día de la semana. Las competencias entre las mujeres del Oasis se realizan en el circuito callejero de la colonia. Las carreras contra mujeres de otros asentamientos pueden realizarse ahí mismo o cuando las rarámuri del Oasis se dirigen a otros puntos de la ciudad. Podría decirse que existe una “cancha neutral”, en la colonia Dale, donde los grupos de corredoras y apostadoras de diferentes puntos se reúnen todos los domingos para las competencias de rowera.1 Esta última modalidad se organiza días antes de la competencia, cuando las residentes del Oasis acuerdan con las rarámuri de los otros asentamientos la hora y fecha de la carrera, por lo general ésta se efectúa en día domingo. Mapa 6. Puntos donde se efectúan carreras de rowera en la ciudad de Chihuahua

En Chihuahua han existido diferentes lugares para la realización de estas competencias, los cuales fueron utilizados como campos “neutrales”. Es decir, a ellos se dirigían los rarámuri de cualquier punto de la ciudad para participar en las carreras, sin generar una “localidad” con la que se identificaran los competidores y sus equipos, como ocurre en las áreas de competencia aledañas a los asentamientos; sin embargo, algunas de estás áreas han dejado de utilizarse por el avance de la urbanización. Entre estos lugares estaban la colonia Campesina y la presa El Rejón.

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Fuente: www.municipiochihuahua.gob.mx; Diseño: Marco Vinicio Morales y Antonio Yáñez. En cualquiera de los sitios señalados, se forman dos equipos, representados cada uno por una corredora. Como parte del equipo hay otras mujeres, niñas y adultas, aunque también algunos hombres, que apuestan a favor de su competidora. Pero no sólo apuestan, sino que todas ellas, como equipo, animan a su corredora, acompañándola en su recorrido, gritando ¡we’riga! (¡corre!) ¡we’sapú! (¡rápido!), para que obtenga el triunfo. El equipo de apoyo es importante y dentro de él también se encuentra una o varias mujeres encargadas de dar masaje en las piernas a la corredora, poniéndole agua con sal o chile molido para “sacarle el chamuco”, es decir, pare evitar que surta efecto algún maleficio enviado por el equipo rival. Asimismo, el equipo de apoyo ofrece agua o pinole batido con agua para refrescar y alimentar a su competidora. Cada equipo tiene a su chokéame, que es la mujer encargada de concertar la carrera y las apuestas con la chokéame del equipo rival o sayo, como dicen ellas. Las mujeres pasan toda la tarde “amarrando” las apuestas, las cuales normalmente son faldas (sipúchas) o vestidos completos (faldas y blusas, sipúchas y mapachas respectivamente), aunque también se apuestan fajas de estambre, cortes de tela y, por supuesto, dinero. En algunas ocasiones he observado que el “amarre de apuestas” ha durado 4 o 5 horas. Se dice “amarrar”, porque, efectivamente, cada par de faldas, vestidos, fajas o telas apostados se amarra, haciendo un nudo entre ellos.2 Dependiendo de la concurrencia a la carrera, pueden apostarse hasta 50 o 60 faldas y vestidos, y el dinero puede alcanzar la cifra de $1,000 pesos. La cantidad total de dinero suele completarse con las apuestas de varias personas del equipo; normalmente los hombres que apuestan lo hacen con dinero. Las corredoras (rowéame) utilizan una rowera o ariweta (aro de aproximadamente 20 centímetros de diámetro) hecha con una rama muy delgada o con alambre metálico, la cual está forrada con un pedazo de tela,
El “amarre”, emparejamiento o casamiento de apuesta comienza cuando una mujer lleva su falda con la chokéame, ella la revisa y posteriormente la conduce a un área designada y la deposita en el suelo para que la chokéame sayo la recoja. La chokéame sayo recoge la falda, la lleva con las mujeres de su equipo para que la casen o la amarren con una falda de similares características, básicamente se busca una talla similar, buena calidad de la tela, color y costura. La calidad similar también se busca en las fajas y en las telas que entran en las apuestas. Cuando la mujer amarra la falda, nuevamente se la regresa a su chokéame para que la lleve con la primer chokéame. Ésta última regresa las faldas casadas con la apostadora inicial para que revise la falda apostada y decida si acepta. En caso de que acepte, su chokéame la toma y la coloca sobre el montón de faldas que ya han sido amarradas para entrar definitivamente en las apuestas (wika sipúchaka). En caso de que no acepte se “desamarra” para buscar otra falda que le agrade para la apuesta, o puede que ya no se interese en apostarla y la retira. Por ejemplo, una rarámuri que no estuvo de acuerdo con la falda que le amarró la apostadora contraria me dijo “la voy a dejar descansar”, es decir, ya no la quiso apostar otra vez.
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cuyo color pueda resaltar durante la carrera, sobre todo en la noche. Durante la competencia, la rowera es tomada con una vara delgada o chu’ajípara, que puede ser fabricada con la rama de un sauce u otro árbol. Uno de los extremos, el más grueso, es tomado con la mano de las corredoras, y el otro, que tiene una pequeña curva puntiaguda, es utilizado para recoger el aro y lanzarlo posteriormente hacia el frente, buscando la mayor longitud posible en línea recta. Durante la carrera las competidoras tienen que ir lanzando el aro hasta completar una distancia acordada previamente. Las corredoras se preparan a lo largo de su vida, ya que desde muy pequeñas (a los 4 ó 5 años) comienza su adiestramiento, primero jugando con sus vecinas y familiares, para posteriormente participar en competencias en las que están de por medio las apuestas. Al obtener algunas victorias frente a rarámuri locales, las niñas y jóvenes inician su incursión en competencias contra corredoras de otros asentamientos. De esta manera, con la constante participación y los triunfos obtenidos las corredoras empiezan a destacar y a ser reconocidas, tanto en el asentamiento en el que viven como en otros asentamientos. Así, estas mujeres son buscadas para ser desafiadas en competencias cada vez más importantes en diferentes puntos de la ciudad.3 Generalmente las carreras inician al atardecer, cuando el sol ya se ocultó, para tener menor desgaste físico, y suelen acabar en la noche, aunque algunas terminan en la madrugada o hasta la mañana siguiente. Las corredoras prefieren los días con viento, ya que pueden refrescarse cuando sopla el aire. Las chokéame y las corredoras pactan un número determinado de “vueltas” o circuitos por recorrer, y queda como triunfadora la primera que los complete.4 Cada equipo forma un montón de piedras con una cantidad igual al número de vueltas convenidas y, al ser completado cada uno de los circuitos, van retirando una piedra. La línea de salida se marca con el montón de faldas apostadas, wika sipúchaka. Cuando la carrera termina, el equipo ganador toma las apuestas, las lleva al punto en el que se colocó para observar la carrera y se reparten las ganancias. No hay expresiones exaltadas de triunfo o

Debido a esta fama, las corredoras reconocidas también suelen participar y ser invitadas a carreras pedestres organizadas por el gobierno de Chihuahua o empresas privadas, como la cadena de tiendas OXXO. 4 En el Oasis, el circuito es de poco más de medio kilómetro, por lo que, dependiendo del número de vueltas concertadas, se podrán correr varios kilómetros en la carrera. Por ejemplo, en una competencia, entre dos niñas, la distancia total recorrida por ellas fue de aproximadamente 8 kilómetros en 2 horas. En otra ocasión, una competencia pactada a 10 vueltas se realizó en un circuito de alrededor de 2.2 kilómetros, en la colonia Labor de Terrazas, en donde las competidoras completaron 22 kilómetros en un tiempo de tres horas, aproximadamente. Es importante señalar que durante la carrera, las competidoras suelen detenerse para tomar agua, recibir consejos o masajes en las piernas, por lo que no todo el tiempo está corriendo. En la competencia de rowera no importan las marcas o el registro del tiempo, sino la finalidad es terminar primero.

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derrota en los equipos que compitieron, únicamente recogen sus pertenencias y se retiran del lugar de la carrera. III. El carácter económico y político de las carreras de rowera. A las características particulares de la organización de las carreras de rowera debo sumar otras dimensiones de similar importancia que las rodean: su carácter económico y político. En relación al aspecto económico, por cuenta propia, las carreras de rowera representan un sistema de circulación de bienes que tienen un valor importante para las mujeres rarámuri, principalmente faldas y vestidos.5 De esta manera, me remito a las ideas planteadas por Bronislaw Malinowski (1995 [1922]) en relación a la institución del Kula entre los indígenas trobriand de la Nueva Guinea Melanésica, a través de las que se puede apreciar que las carreras y las apuestas realizadas en ellas funcionan como sistema de intercambio de mercancías. Sin embargo debo aclarar que no estoy proponiendo que el Kula y las competencias de rowera sean dos instituciones exactamente iguales, pues el mismo Malinowski señaló que en los estudios etnográficos podrían encontrarse fenómenos parecidos o similares al Kula (Malinowski, 1995:502). El mecanismo que pone en movimiento la dimensión económica del intercambio y la circulación de objetos en las carreras de rowera es similar al Kula en dos aspectos. En primer lugar, las visitas que realizan las rarámuri a los distintos asentamientos y espacios para organizar las competencias recuerda el circuito intertribal que conecta a las islas y aldeas dentro del anillo Kula. En segundo lugar, a pesar de que las carreras no tienen fechas precisas para realizarse, son eventos que se organizan continuamente, de manera sistemática, durante todo el año, y, al igual que el intercambio Kula, están reguladas: existe un orden moral y una normatividad establecida en los encuentros, tienen un carácter ritualizado, están sustentadas en la visión del mundo rarámuri, se asocian a las creencias en la hechicería, y generan una serie de emociones y expectativas entre las participantes.6 Al respecto, Malinowski escribió lo siguiente en relación al Kula: El Kula no es un tipo de intercambio precario y clandestino. Muy por el contrario, está enraizado en el mito, respaldado por la ley
En este sentido, un antropólogo muy reconocido por su trabajo y experiencia con los rarámuri, se atreve a decir que en las comunidades de la Sierra Tarahumara las carreras de bola y rowera operan como “cuasi mercados” (Urteaga, inédito: 11). 6 Malinowski entiende estas emociones y expectativas como una “actitud mental de los indígenas”. En este sentido, por ejemplo, de la misma manera que las rarámuri fijan un tiempo e interés considerable para exponer y seleccionar las prendas que van a ser apostadas, los trobriandeses pasan largas horas admirando y hablando del nombre y la historia de los collares y los brazaletes: “En todo esto hay una clara expresión de la actitud mental de los indígenas, que consideran a los vaygu’a como un bien supremo. Poseer un vaygu’a es estimulante, reconfortante y apaciguante en sí mismo. Miran los vaygu’a y los manipulan durante horas; en determinadas circunstancias, el simple contacto transmite su virtud” (op. cit.:500).
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tradicional y rodeado de ritos mágicos. Todas las transacciones importantes son públicas y ceremoniales, y se llevan a cabo según normas precisas […] Una comunidad kula consiste en un poblado o conjunto de poblados que van juntos en las grandes expediciones ultramarinas y que actúan como un bloque en las transacciones Kula, realizan sus prácticas mágicas en común, tienen dirigentes comunes y pertenecen a la misma esfera interior y exterior dentro de la cual intercambian sus objetos preciosos (op. cit.: 98, 114). Entendidas en este sentido, las carreras de rowera presentan elementos económicos, religiosos, cosmogónicos, morales, organizativos, jurídicos y políticos de la cultura rarámuri. Concebir las competencias rarámuri como un sistema “total”, nos conduce a las ideas de Marcel Mauss (1991 [1923-1924]) sobre la prestación, el intercambio y la redistribución de los dones en las “sociedades primitivas”, específicamente al potlach, institución fundamental entre algunos grupos indígenas del noroeste del continente americano como los kwakiutl. De las características del potlach analizadas por Mauss, me interesa destacar aquellos aspectos referentes a la lucha política entre los jefes de clan para conseguir y mantener un honor, una posición o jerarquía. Tales elementos se presentan durante los enfrentamientos entre rarámuri en las carreras de rowera: las competencias permiten el surgimiento de liderazgos y de prestigio, además del aspecto de intercambio económico. Un primer nivel de la analogía con el modelo de Mauss puede evidenciarse al interior de los equipos rarámuri, cuando las participantes ofrecen su apoyo a una corredora, y apuestan las faldas o los artículos a su favor. Lo que se observa es la prestación que hace el grupo de mujeres a una corredora particular. Depositan en ella su confianza para la competencia y entregan, a su nombre, las prendas puestas en juego. Sin embargo, esperan que esta corredora corresponda de la misma manera con sus prendas, cuando alguna de ellas, o sus familiares, sean las competidoras en otra carrera. Así lo explicaron tanto Malinowski como Mauss: bajo un acto aparentemente voluntario y/o desinteresado, subyace un acto prescrito, obligatorio e interesado de prestaciones y devoluciones. No obstante, aquí no se trata de “aplanar” a la corredora, prestándole más y mejores faldas, sino lo que se pone en movimiento en este nivel es la generación de compromisos intergrupales durante las competencias, de la misma manera en que lo hacen los kwakiutl o los trobriandeses. El segundo nivel tiene que ver con la generación de prestigio y el surgimiento de liderazgos en los grupos de competidoras rarámuri, particularmente, entre las corredoras (rowéame) y las chokéame. Al igual que los enfrentamientos o “lucha de riquezas” de tipo agonístico que entablan los jefes de clanes, ligada al gasto (usuario y suntuario) y a la devolución de los dones aceptados, en las carreras, las mujeres rarámuri arriesgan una serie de artículos valiosos y su prestigio, ya sea personal y/o comunitario. En concreto, Mauss argumentó que la norma de rivalidad y
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propiedad entre los kwakiutl domina todas sus prácticas culturales (Mauss, 1991:161). De esta manera, en la competencia de los intercambios potlach el estatus político, el prestigio, la posición social y el honor de los jefes, clanes, cofradías y familias son puestos en juego. Al respecto Mauss señaló lo siguiente: El principio de antagonismo y de propiedad es el fundamento de todo. El status político de los individuos dentro de las cofradías y clanes, así como los diversos rangos se obtienen por medio de la “guerra de propiedad”, por la guerra o la suerte, por herencia, por alianza y por matrimonio, pero todo se considera como una “lucha de riquezas”. Tanto el matrimonio de los hijos, como la posición dentro de las cofradías se obtiene por los potlach que se entregan y los que se devuelven. Se pierde en el potlach como se pierde en la guerra, en el juego, en las carreras o en la lucha. En algunos casos […] con el fin de aniquilar, de “aplanar” al rival. De este modo, no sólo se prospera personalmente, sino que se consigue para la familia un nivel mayor dentro de la escala social. Es pues un sistema de derecho y de economía en el que se gastan y transfieren constantemente riquezas considerables (Mauss, op. cit.:200-201). En el caso de las carreras de rowera, ocurre algo similar: los enfrentamientos y las apuestas entre grupos, ya sean familiares, vecinales o de asentamientos, representan un elemento que permiten la emergencia de prestigio, liderazgo y autoridad entre las mujeres que participan constantemente. Aquí la competencia puede apreciarse en dos esferas: en primer lugar, entre las corredoras y, en segundo, entre los grupos enfrentados. El objetivo también es doble: demostrar quién es la mejor corredora y qué capacidad y cantidad de artículos pueden apostar. Aspecto con el cual manifiestan la confianza y seguridad que le tienen a su corredora. Con el transcurso del tiempo y las competencias, las mejores corredoras, así como sus equipos de apoyo, comienzan a ser identificados y reconocidos por las rarámuri de la ciudad. Ahora bien, las carreras no sólo sirven de aparador para mostrar a las más capaces físicamente. Las competencias también adquieren un carácter agonístico, pues al igual que en el potlach, el desafío y rivalidad entre los equipos y corredoras se objetivan a través de la “pérdida” y “ganancia” de los artículos exhibidos y apostados.7 Las faldas y los vestidos completos (blusa y falda) son muy apreciados por las rarámuri y su valor es afirmado en el momento de entrar en el circuito de competencias. Debido a esta valoración, las mujeres participan en las apuestas, primero, por la finalidad de conseguir algunas prendas que
En este punto es importante el señalamiento que hace Mauss al afirmar que la apuesta supondría un elemento o supervivencia del derecho y la moral entre los indígenas, pues aunque compromete el honor y el prestigio, hace circular la riqueza entre los grupos (Mauss, op. cit.:200).
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puedan ser utilizadas cotidianamente, y, segundo, porque su deseo es obtener estos artículos para seguir apostando. De esta manera, la mayoría de las faldas y vestidos sólo se poseen temporalmente, como en el caso de los objetos preciosos del Kula, ya que después, a semejanza del potlach, son consumidos o derrochados en las apuestas. En concreto, un gran porcentaje de las prendas conseguidas en las apuestas se adquieren para ser gastadas. Al respecto, una corredora y chokéame prestigiada del Oasis me comentó que el número de vestidos adquiridos y perdidos por ella en las carreras ha sido muy variable, en épocas de “bonanza” ha llegado a tener alrededor de 40 y en tiempos aciagos se ha quedado con 2 ó 3, únicamente.8 Por otro lado, al igual que en el Kula o en el potlach, las carreras son concertadas, organizadas y dirigidas por un conjunto de autoridades: las chokéame. Las chokéame son las representantes o delegadas de los grupos durante los eventos y entran en función de manera temporal. En principio, cualquier mujer puede ser chokéame, pero quienes asumen esta responsabilidad comienzan a destacar y a ser solicitadas debido a su constante participación y experiencia adquirida en las carreras. Aunque no es una regla absoluta, muchas de las chokéame son o han sido corredoras destacadas y por ello el resto de las mujeres les tienen confianza. A primera vista el papel de las chokéame resulta sencillo, sin embargo, en el momento de entrar en acción tienen la tareas de entablar un constante diálogo e intercambio con su equipo y con el contrario, en específico con la chokéame rival. Así, como requisito, deben saber defender las apuestas, es decir, sostener el valor de las faldas de su equipo; deben tener buena memoria y recordar lo que apostó cada participante, pues no llevan un registro escrito de los artículos en juego; y, como punto importante, deben “dar un buen consejo” a las corredoras. Sobre este “consejo”, una corredora señaló que las chokéame deben orientar la conducta de las corredoras y mujeres de su equipo, insistiéndoles en el afán de ser unas ganadoras respetuosas y no burlarse del otro equipo; asimismo, en caso de perder, reiteran a su equipo aceptar la derrota sin enojarse ni provocar un conflicto por las apuestas. En este sentido, puede decirse que las chokéame son autoridades morales, pues ofrecen un consejo, en el mismo sentido en que los gobernadores indígenas (siríame) lo hacen al dar nawésari. Aunque he mencionado que las chokéame adquieren una autoridad temporal durante las carreras, su posición, reconocimiento y prestigio, al igual que el de las corredoras, puede traspasar esta intermitencia para reflejarse en la organización y vida de los asentamientos. No es una generalidad, pero en el Oasis encontramos corredoras y/o chokéame que participan y se interesan en los asuntos comunitarios, por lo que su opinión y apoyo son tomados en cuenta, pues saben que su prestigio se refleja en la convocatoria que tiene con un determinado número de
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Como esta mujer hay varios casos en el Oasis.

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mujeres. De esta manera, colaboran en las fiestas tradicionales celebradas en el Oasis, en los asuntos de la escuela, en el templo, los proyectos de acción institucional, etcétera. Como ejemplo, expondré brevemente el caso de una de las mujeres con mayor prestigio en el Oasis: Rocío Holguín, de 42 años. Su familia está integrada por ella, su esposo y cinco hijos (dos mujeres y tres varones). Rocío es una de las dos mejores corredoras que se han consolidado en este asentamiento. Ella es una entusiasta participante en las carreras y en las apuestas que se realizan en el Oasis y en otros sitios de la ciudad, además, debido a su experiencia, funge como chokéame. El prestigio y liderazgo alcanzado por Rocío la han posicionado en diferentes espacios de la organización del asentamiento: laborales, escolares y rituales, principalmente. En este sentido sus compañeras la eligieron jefa del taller de costura; asimismo, el apoyo de Rocío constantemente es requerido por los profesores o la asociación de padres de familia de la escuela del Oasis para diferentes propósitos. Lo mismo sucede en la organización ritual y festiva comunitaria, ya que participa en las celebraciones invernales y de Semana Santa de diferentes maneras: prepara alimentos, tesgüino, es danzante, forma parte de un comité para solicitar recursos a la Comisión nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) destinados a las fiestas, etcétera. Su participación y entusiasmo en las actividades del Oasis no se limita a la convocatoria que le hacen los profesores o el siríame, por ejemplo, sino que ella, por voluntad, convicción e interés propios, contribuye en cada una de estas actividades. Desde luego que el prestigio adquirido en las carreras y en las apuestas no es determinante para que una corredora o chokéame pueda participar en la vida pública del Oasis. Existen otros canales y elementos que posibilitan el vínculo de las mujeres con la organización sociopolítica de este asentamiento. No obstante, considero que una de las vías que permiten el surgimiento de autoridades y jerarquías, reflejadas al interior del asentamiento, son las competencias de rowera, así como las posiciones y estatus alcanzados por las rarámuri que juegan en ellas. IV. Reflexión Final. Con los elementos señalados anteriormente, considero que las competencias de rowera constituyen actividades que estimulan y refuerzan la identidad rarámuri. En ellas figuran mecanismos de expresión e integración culturales y de género, pues son mujeres rarámuri quienes se reúnen para participar en las carreras, hablan su lengua materna y apuestan objetos tradicionales (vestidos y fajas). Asimismo, tales eventos, además del esparcimiento y la recreación, son fundamentales para mantener y crear vínculos con rarámuri de otras colonias. Además de lo anterior, considero a las carreras de rowera como un sistema económico de intercambio de mercancías, sujeto a una normatividad y respaldado por la tradición, el cual abarca otros aspectos de la vida
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rarámuri como la ritualidad, la moral o la política. En este último rubro, las carreras de rowera permiten el posicionamiento de un grupo de mujeres que, por el prestigio y la jerarquía adquiridos, llegan a desempeñar un papel importante en la organización social y política de los asentamientos urbanos. De esta manera, las carreras de rowera deben entenderse como un sistema “total” que incluye aspectos económicos, religiosos, cosmogónicos, morales, organizativos, jurídicos y políticos de la cultura rarámuri. En suma, los enfrentamientos y las apuestas en las carreras de rowera, ya sea entre grupos familiares, vecinales o asentamientos, representan un elemento sociocultural rarámuri que en la ciudad de Chihuahua está atravesada por la variable de género ya que permite la emergencia de prestigio, liderazgo y autoridad entre las mujeres que participan constantemente. VI. Bibliografía. Borja, Jordi, 2003, “La ciudad es el espacio público”, en Patricia Ramírez Kuri (Coord.), Espacio público y reconstrucción de ciudadanía, Porrúa, México, pp. 59-87. Malinowski, Bronislaw (1995 [1922]), Los Argonautas del pacífico occidental. Comercio y aventura entre los indígenas de la Nueva Guinea Melanésica, Ed. Península, Barcelona. Mauss, Marcel, 1991, Sociología y antropología, Ed. Tecnos, España. Urteaga, Augusto, 2008, Una propuesta regional para el inventario del patrimonio cultural inmaterial de México: la carrera de pelota y de ariwueta tarahumar, su permanencia, práctica y significado cultural en el contexto histórico social actual del estado de Chihuahua, México, documento inédito.

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Violencias masculinas hombre”…

“cuando

no

basta

nacer

Alderete Montes Dania Brizeida
“Te quiero en tu indefensión, en tu silencio tranquilo, en la inseguridad del día, en tu angustiante vivir. Te quiero porque sos, no porque debes, sos padre, hijo, sos hermano. Sos alguien como yo, vos hombre, yo mujer. Te propongo vivir sin rejas, sin muros, sin golpes, así. Libre te quiero, tu cárcel me mata, me ahoga. Siendo soy, sos, Puedo sentir el amanecer y acariciar el sabor de estar vivos. No luches conmigo, Te quiero vivo”. Vera Patricia Yagupsky

Hoy celebramos el inicio de un evento que sin duda enriquecerá nuestro quehacer profesional y nuestras vidas personales. En este trabajo se encuentra un análisis y una invitación a mirar desde los lentes de género el campo de la masculinidad y la violencia familiar. Mi interés en los estudios sobre la Condición Masculina viene como consecuencia de un arduo trabajo con mujeres, adolecentes y menores victimas de violencia domestica, la cual implica un desequilibrio de poder permanente o momentáneo. Tal como las estadísticas lo indican son los hombres quienes con más frecuencia ejercen las distintas formas de abuso (físico, psicológico, sexual y económico). Quienes nos dedicamos a la atención y prevención de la violencia familiar, sabemos que es necesario implementar estrategias de trabajo con hombres que ejercen la violencia pues de lo contrario la sociedad estaría ignorando parte de la raíz del fenómeno, ya que los hombres pasan seguramente de una relación violenta a otra, propagando como una epidemia dolor y sufrimiento. En este sentido, analizar y comprender la violencia masculina implica conocer las representaciones sociales e individuales que hacen los hombres en torno a ella, el significado y la forma como la interiorizan, toleran y por lo tanto generan. Es así que procurare destacar algunas características del aprendizaje genérico masculino que favorece a la conducta violenta con el fin de invitarlos a la reflexión acerca de la necesidad de comenzar a vivirnos de forma mas humana para poder tener la capacidad de generar relaciones basadas en el respeto y la equidad.
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Hablar de hombres necesariamente nos hace retomar el modelo masculino tradicional que ha sido transmitido de generación en generación en los últimos 50 años. Alguna vez escuche una frase que me conmovió profundamente y es que “no basta nacer hombre”, desde la infancia temprana se aprende que un verdadero hombre tiene que “hacerse”, en las culturas latinas por ejemplo se visualiza con claridad el prototipo masculino a través de una caricatura con la imagen del “macho”. Lo interesante de esta figura es que este modelo de hombre esta constituido por rasgos exteriores y todos los mandatos se refieren al hacer, mostrar, ocultar, lograr, entre otros. Parece no importar la interioridad del hombre, esta esfera que tiene que ver con sus emociones, sentimientos y necesidades (como si estos aspectos fueran exclusivos del genero femenino). Es así que podemos entender la masculinidad como un conjunto de atributos, valores, funciones y conductas que se suponen esenciales al varón en una cultura determinada. Por lo que es necesario hablar de masculinidad en plural y dar cuenta de las diversidades a partir de aspectos como nacionalidad, clase, edad, etnia, orientación sexual, entre otros. ¿Cómo construye un hombre su identidad? Serias investigaciones señalan que la identidad masculina se construye por oposición al contrario de lo que ocurre con la identidad femenina, donde las mujeres no tenemos dificultad en imitar a nuestra madre, ya que esto con suerte nos garantiza la adquisición de una identidad femenina. Recordemos que a lo largo de la historia de la psicología evolutiva se ha destacado la importancia del vínculo materno-filial, pero ignoran casi por completo la importancia de la figura de padre, a quien solo le adjudican un papel regulador en momentos posteriores de la vida del niño o la niña. Sin duda la tarea de convertirse en” hombre”, se vuelve dura y cruel para un niño que para llegar a ser varón deberá reprimir hasta el final toda su parte femenina y tendrá la enorme tarea de demostrarle al mundo androcentrico y homofóbico que lo rodea que no se parece a una mujer ni a un homosexual. Por cierto, que uno de los principales rasgos de la masculinidad es la homofobia, el cual desempeña según algunos estudiosos en el tema un papel muy importante en la relación padre-hijo. Tal parece que en muchos padres permanece latente en miedo a parecer homosexual o a tener contactos afectivos con otros hombres, especialmente con un hijo varón. Entonces ¿como pueden los hombres aprender a ser as afectivos con sus hijos? Cuando la sociedad patriarcal aun vigente impone la figura paterna con parámetros de “autoridad”, “ley” y “distancia”. El resultado es lastimoso, porque entonces los hombres se convierten en “padres faltantes o ausentes”, podrán tener presencia física pero tendrán una gran dificultad para el intercambio corporal y afectivo con sus hijos.
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Otra propuesta fundamental es que el modelo de masculinidad tradicional se ha construido en base a cuatro pilares o premisas tradicionales según Bonino: La primer regla o pilar: “Nada de mariconadas”, supone que la masculinidad es una producción de la des identificación con lo femenino, los hombres no pueden hacer nada que remotamente sugiera la feminidad. Segunda regla o pilar: “Se importante”, esta idea plantea que la masculinidad se trasmite y se valoriza por la identificación con el padre; el ideal construido sobre la base es ser una persona importante. La sociedad mide la masculinidad por el tamaño de la chequera de un hombre, por su poder y estatus. Es así que un hombre al no sentir el dominio en estos aspectos puede con facilidad generar sentimientos de fracaso y la imperiosa necesidad del éxito. Bajo esta premisa ser varón se basa en el poder y la potencia, y se valora por el grado de superioridad sobre los demás, la competitividad, el nivel socioeconómico, la capacidad de ser el proveedor, predominar en la razón y admiración que los demás tengan de él. La Tercer regla o pilar, “Se duro como un roble”, supone que la masculinidad se confirma en los rasgos de dureza y poca sensibilidad al sufrimiento, concretamente, se construye sobre la base de la violencia; según esta regla un hombre tendrá que ser confiable en momentos de crisis y parecer una roca o algo tan estable que no pueda demostrar sus sentimientos. Se les entrena para distanciarse afectivamente de los demás o lo que es lo mismo “mandar a todos al diablo”. Bajo esta premisa el hombre necesitara la agresividad y la audacia, se tendrá que manifestar a través de la fuerza, el coraje, el enfrentamiento a riesgos, y la realización de todo lo que se desee, además de emplear la violencia como estrategia para la resolución de conflictos. Se ven orillados a ser los fuertes o los cobardes, los débiles o agresivos. Y por ultimo la cuarta regla o pilar, es “Friégatelos” afirma que la masculinidad se construye sobre la base de lucha y rivalidad con el padre. Por lo que tendrán que demostrar que son atrevidos viven al borde del abismo y que saben tomar riesgos. Después de lo anterior no es de extrañarse que sean tantas las mujeres que se sienten insatisfechas en la relación de pareja, pues además de estas expectativas sociales también se espera como en los cuentos de hadas que llegue el príncipe azul a rescatarle, que sea amoroso, empático y amable. Como podrán darse cuenta, los anteriores pilares son incongruentes con esta última demanda. A resumidas cuentas el modelo tradicional masculino, atañe a que el hombre deberá ser y mostrarse omnipotente, desde la infancia los niños aprenden que el hombre debe mostrar ciertas características de fortaleza, seguridad en sí mismo, hipersexualidad, competitividad; mientras que se les prohíben otras como manifestar llanto, sentir miedo , debilidad, temor, inseguridad. Esta restricción emocional les hace no expresar saludablemente sus sentimientos, ni sus necesidades, evitan la intimidad y se resisten a solicitar ayuda.
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De igual forma podemos corroborar como este modelo de masculinidad lleva consigo grandes riesgos para la salud de los hombres; Al respecto cabe mencionar que las tazas de mortandad indican que la expectativa de vida de los hombres es menor en relación a las mujeres, y es el género masculino el que encabeza los porcentajes de muerte por accidentes, trastornos cardiovasculares, cáncer y ulcera gastroduodenal, y en nuestro contexto muertes violentas por participar en actos ilícitos. Además, es un hecho comprobado que la represión de ciertas emociones se encuentran asociadas a cuadros psicosomáticos. Así mismo rol masculino promueve en nuestra cultura determinadas conductas nocivas para la salud, mismas que son alentadas por el grupo de pares (ejemplo, beber, fumar, sexo irresponsable). A la mayoría de los hombres les cuesta trabajo cuidar de su salud y solicitar atención medica, llegando a consulta con cuadros avanzados y en ocasiones irreversibles, es como una profunda vergüenza a mostrar debilidad ante los demás. ¿Cómo se da esta construcción social de la masculinidad? El modelo ecológico, es un modelo explicativo que facilita el entendimiento y la comprensión acerca del tema de las violencias masculinas. Este sistema puede ser descrito de manera sencilla en tres niveles principales: Macrosistema: Comprende valores culturales, “No es suficiente haber nacido con pene para ser un verdadero hombre”, aquí entran las concepciones acerca de cómo debe ser un hombre y una mujer, así como los mitos, aprendizajes sociales de los roles genéricos a menudo injustamente adjudicados y las actitudes permisivas y naturalizadas hacia la violencia. Exosistema: Abarca las instituciones intermedias, trasmisoras de los valores tales como la escuela, trabajo, los grupos y redes sociales. Entran en acción los medios de comunicación que promueven la figura del súper hombre. Microsistema: Incluye a la familia como espacio simbólico, el análisis de los modelos y de la comunicación familiar, la interacción diádica (madrepadre/madre-hijo/padre-hijo), las patologías del grupo familiar y los estereotipos de genero en la familia. El padre lejano, ausente, distante, implica para el hijo el único modelo posible para diferenciarse de lo femenino y materno. ¿Qué lleva a los hombres a cumplir estos mandatos culturales, aun en riesgo de su propia vida y en veces la de los otros? Alice Millar hace un profundo análisis, en el cual plantea: Que cuando se frustran las necesidades vitales del niño, cuando el adulto abusa de él por motivos egoístas, le pega, lo castiga, lo maltrata o manipula, desatiende o engaña sin la inferencia de un testigo, la integridad del niño sufrirá un profundo daño. Si el niño se ve obligado a ocultar sus sentimientos, si le prohíben enojarse, mostrar su rabia o dolor, mas delante esos sentimientos pueden generar acciones destructivas contra otros, contra si mismos o bien puede provocar desordenes psíquicos e incluso provocar el suicidio. El niño solo puede superar las graves consecuencias si le
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permiten defenderse o articular su rabia y dolor. Y si no fue posible revivir y reelaborar ese maltrato, este se transmitirá en la adultez. ¿Cuáles son los principales mitos y creencias acerca de la masculinidad? • Ser hombre es mejor que ser mujer. • Un verdadero hombre domina, compite y tiene poder. • Solo las mujeres pueden ser débiles sensibles, sensuales y tiernas. • El autocontrol, el control sobre los otros y sobre su entorno son esenciales para su seguridad. • Un hombre que pide ayuda, es débil, incompetente y vulnerable. • El pensamiento racional del hombre es la forma superior de inteligencia. • El éxito en las relaciones se asocia a la subordinación de la mujer a través del poder y control de la relación. • La sexualidad es el principal medio para probar la masculinidad. • La intimidad con otros hombres debe ser evitada por temor al afeminamiento y a la homosexualidad. • La autoestima se basa en los logros obtenidos en el ámbito económico y laboral. De ser entendidas y aplicadas estas premisas por un hombre, estará ejerciendo violencia contra la mujer. Ya que estará buscando constantemente ajustarse a las prescripciones sociales de acuerdo a su género para conseguir la satisfacción de sus necesidades particulares, esto a menudo atraves de la violencia. Para J. Corsi algunos factores implicados en la manifestación de conductas violentas, por parte de los hombres hacia las mujeres dentro del ámbito familiar, son: • Falta de seguridad personal, ante el conflicto con la pareja el hombre puede percibir amenazada su autoestima y poder, sospecha con perder el control de la relación, para retomarlo emplea la fuerza. • Creencias basadas en concepciones sexistas, bajo un sistema de creencias concretas, racionalizaciones y argumentos los hombres consideran a la mujer como inferior a ellos, estableciendo una relación de control y dominación sobre esta. • Dificultades para comunicar sentimientos, de la prohibición para expresar abierta y directamente sentimientos, afectos, emociones y necesidades, los hombres emplean la violencia hacia su pareja, ante situaciones conflictivas, como medio para solucionarlas. • Déficits en la resolución de conflictos, dadas sus dificultades comunicacionales, el hombre emplea la violencia como método efectivo e rápido para acabar con el conflicto. Ante la percepción de amenaza, o falta de poder o control sobre una situación, la violencia favorece la experimentación de poder.

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• Aislamiento emocional, la falta de intimidad social impide que los hombres expresar sus sentimientos, lo que favorece la acumulación de tensión aspecto asociado con los hombres golpeadores. • Autoimagen desvalorizada, empleo de violencia dentro del ámbito familiar a diferencia de otros espacios, el ámbito doméstico le proporciona un sentimiento de seguridad, los hombres emplean racionalizaciones para justificar su conducta violenta en este ámbito, pero resultan inválidas ante los espacios y personas en los que no se muestran violentos. • Capacidad de conquista y dominación sexual de las mujeres, aspectos relacionados con la autoestima (dominante/sometido; activo/pasivo). • El control que el hombre logra sobre la sexualidad de la mujer, es un medio para demostrar poder, afirmar la competitividad, fuerza y potencia. • Para lograr o mantener este control pueden recurrir a la violencia física; cada experiencia sexual representa una posibilidad de reafirmarse y beneficiarse de la mujer, lo que lo estimula sexualmente es el deseo de sentirse dominante y ganador sobre la mujer, de ahí que el placer sexual sólo sea experimentado a través de la eyaculación, y no de la intimidad efectiva, la cual evitan. Las investigaciones señalan que no existe una tipología específica y única para describir a un hombre violento, sin embargo coinciden en ciertas características que son comunes en la mayoría de ellos. Se ha planteado que estas actitudes son resultado del aprendizaje social que éstos individuos han experimentado durante las primeras etapas de desarrollo, la infancia y la adolescencia, siendo la observación de modelos significativos empleadores de conductas violentas dentro del ámbito familiar, los que genera el aprendizaje de la violencia como un comportamiento válido tanto para la protección de derechos, y para emplearla hacia la mujer cuando ésta se comporta de forma desafiante o indebidamente. Así mismo se ha observado que los hombres que generan violencia, pudieron haberse desarrollo dentro de un hogar en donde prevalece la sobreprotección y permisividad, y si bien, como tal no observaron modelos que emplean la violencia durante sus primeros años, se identifica una figura materna sumisa ante su pareja, así como hacia el hijo varón. Lo cual suele relacionarse con dificultades para afrontar adecuadamente situaciones conflictivas, y la baja tolerancia a la frustración. Rokeach, al referirse como piensan las personas intolerantes, que prejuzgan o manejan prejuicios dentro de su sistema cognitivo, “mente cerrada”, señala que éstas muestran: • Un comportamiento rígido en la resolución de problemas • Pensamiento inflexivo • Baja capacidad de comprensión sobre asuntos de gran vitalidad o importancia • Tendencia a establecer juicios rápidamente
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• Desagrado ante situaciones ambiguas o inciertas • Distorsión de recuerdos relativos a situaciones relevantes o significantes • Alta resistencia para considerar cualquier cambio sobre sus creencias Estas características, dejan en claro la esencia de la impermeabilidad de pensamiento; algunas de las causas que pueden explicar la “mente cerrada” son, sentimientos de incapacidad y abatimiento, vivir apartado de los demás, temor al futuro, y delegar en otro(s) la solución de problemas. Otro rasgo de las personas agresivas es que suelen desarrollar una imagen pobre de sí mismos, por lo que la intimidación es una herramienta compensatoria. Corsi (1987) señala dentro de las características de los hombres que ejercen algún tipo de abuso físico, emocional, o sexual en contra de su compañera, las siguientes: • Manejo de creencias basadas en mitos culturales, respecto a la masculinidad y a una posición inferior de la mujer. • Dificultades para expresar sentimientos, por considerarlo como un indicio de debilidad, de ahí que empleé la violencia para resolver conflictos • Aislamiento emocional, toda vez que no cuentan con ningún apoyo social para poder hablar de sus sentimientos o dificultades. • Establecen racionalizaciones para explicar su conducta, adjudicando la responsabilidad sobre la compañera, así como aducir falta de su propio control. • Perciben constantemente su autoestima y poder amenazados, actuando con violencia ante cualquier indicio de pérdida de control. • Muestra actitudes altamente autoritarias, como estrategia para ocultar sus sentimientos de debilidad. • No reconoce su comportamiento como violento, por lo tanto no se responsabiliza de sus acciones y ni solicita ayuda. ¿Cual es el contexto social de la violencia masculina? Michael Kaufman, habla de cómo cada acto de violencia aparentemente individual se enmarca en un contexto social y habla de la triada de la violencia masculina que abarca la violencia contra las mujeres, contra otros hombres y contra si mismos. Según sus investigaciones el hombre se sitúa en una sociedad basada en estructuras patriarcales de autoridad, dominación y control, diseminadas en todas las actividades sociales, económicas, políticas, ideológicas y en relación con el medio natural. La masculinidad exige la represión de necesidades y sentimientos que son formas de expresión humana y no solo características de las mujeres como se cree. Es así como la represión de la pasividad favorece el desarrollo de una personalidad agresiva excedente. Vampirismo Emocional: La violencia es la expresión de la fragilidad masculina y tiene la función de perpetuar la masculinidad y la dominación tornándose en una forma de poder masculino. El temor de parecer débil y
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pasivo en relación con otros hombres les crea una dependencia hacia las mujeres para descargar tensiones y satisfacer sus necesidades personales. Cuando un hombre tiene grandes dudas personales e imágenes negativas de si mismos, no toleran sentimientos cotidianos de impotencia y emplean la violencia contra las mujeres como un medio de afirmar su poder personal. La negación y restricción de emociones y aptitudes humanas se agravan con el bloque de las vías de descarga. De tal forma que los hombres se convierten en “ollas de presión”, convirtiendo a las emociones en ira y hostilidad. Es importante entender que para poner fin a la violencia masculina se requieren de grandes cambios económicos, sociales y políticos que conduzcan a una sociedad sin represión excedente, que elimine el patriarcado, permita mayor manifestación de necesidades humanas. Esto no es suficiente, es necesario tomar otra serie de medidas de carácter preventivo y asistencial. En resumidas cuentas los hombres que ejercen violencia contra sus esposas no poseen las habilidades necesarias para afrontar y solucionar los problemas de pareja dentro de la convivencia cotidiana, de forma adecuada. Por lo cual estos hombres, así como las nuevas generaciones de varones tienen ante si cinco retos trascendentales: 1. Detener el comportamiento violento psicológico, físico y sexual hacia las mujeres dentro del ámbito familiar. 2. Identificar los elementos culturales, sociales e individuales intervinientes en su conducta violenta, como proceso educativo, de aprendizaje, y los efectos negativos en sí mismo, para favorecer el cambio en la percepción y funcionalidad de su conducta. 3. Reconocer la conducta violenta como un problema individual, para asumir un comportamiento activo para el cambio, a través el desarrollo de comportamientos y actitudes orientados a la modificación de su conducta violenta. 4. Desarrollar habilidades de autocontrol sobre sus emociones, pensamientos y comportamientos para incrementar el sentido de auto eficacia personal, que favorezca el desarrollo de una mejor auto percepción para el enfrentamiento adecuado de situaciones conocidas o nuevas, sin emplear la violencia. 5. Aprendizaje y desarrollo de habilidades para una comunicación y conducta asertiva, para la expresión adecuada se sentimientos, necesidades y opiniones de forma respetuosa y empática, que facilite el enfrentamiento adecuado de situaciones percibidas como problemáticas, y generar alternativas para su solución, incompatibles con cualquier tipo de violencia, estableciendo de interacciones igualitarias con la pareja. Mucho hablamos de los derechos que tenemos las mujeres y sin embargo pocos conocen los derechos fundamentales de los varones, a continuación en las palabras de Walter Riso; Los hombres tenemos derecho a: • A sentir miedo. • A ser débiles y pedir ayuda cuando así lo consideremos.
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• A ser inútiles, a cometer errores y a no saber que hacer. • A fracasar económicamente, a ser pobres y experimentar el ocio. • A vivir en paz, a negarnos a la agresión, a la guerra y a todo tipo de violencia interna y externa. • A emocionarnos y a expresar nuestros sentimientos positivos, ya sea física o verbalmente. • A estar mas tiempo en familia y a participar en la crianza de nuestros hijos. • A comunicarnos afectivamente con los demás hombres, y a fomentar la amistad masculina sin rivalizar ni competir. • A disfrutar del sexo sin ser adictos sexuales • A fallar como reproductores y a no transmitir el apellido. • A una sexualidad más afectiva y amorosa. • A intentar ser fieles. • A no humillarnos en la conquista En conclusión, hablar de violencia no solo nos remonta al dolor que experimentan las mujeres y sus hijos, el hombre que genera violencia es profundamente desdichado porque no ha podido encontrar los recursos idóneos que le permitan ser feliz, y el escaso valor que le toma a la vida y a si mismo, lo convierten en un ser solitario y peligroso. Los hombres tienen ante sí sus propias tareas relacionadas con aprender a ser sensibles, hablar de sus sentimientos, aprender a relacionarse con el afecto y seres queridos de formas menos limitantes. Así como a contribuir a formar nuevas generaciones de hombres no violentos y mujeres no abusadas. Es necesario resignificar y entender la masculinidad desde una forma diferente a lo cotidiano: se hace necesario que esta nueva masculinidad sea vivida y entendida como una fuente de energía para la liberación y el aprendizaje de emociones vitales.

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Resistencia y opresión de las mujeres medievales visto a través de la literatura dirigida a príncipes

Ángel Acosta

Pensar en la actualidad en lo que pueda implicar el concepto mujer es inimaginable, porque, pese estereotipos, generalidades dominantes, etc., que hay e influyen en la vida de las comunidades, de los roles de las mujeres en las diferentes sociedades, son tan amplios como complejos y, en mucho de los casos, en un sentido negativo y en un sentido de no reconocimiento, todavía, son ocultos, escondidos y negados; y, hasta otros muchos, reprimidos de manera cabal por la mujer misma, como por la mayoría de los varones; esto en conjunto no es otra cosa que la consecuencia de una cultura tradicional cuyo poder casi siempre ha sido disputado por personas de sexo masculino, asimismo, por la falta de una ideología de equidad, de respeto y de responsabilidad, que funcione y mire con plena conciencia cómo humanidad y no cómo géneros, clases, estirpes o razas. Es cierto que desde todos los ámbitos no se pretende en este siglo XXI, aunque existe aun, la búsqueda de una mujer ideal, sino se trata de fomentar la concertación de un ente capaz de ser, y, de realizar de todo lo posible y realizable humanamente con base en el estímulo de todo lo que la conforma, como a los varones, para agudizar sus inteligencias posibles. Incluso a manera de añadidura y desde el campo ficcionado comparto lo que en otro espacio dice Vicente Reynal: “Hoy, al respecto, se persigue, dentro del campo de las letras, más su derecho que su belleza: se intenta situarla en el peldaño que le corresponde y no en un mundo idealizado de esferas irreales”9. Sin embargo y quizá sea menos difícil decodificar la idea, o hacer un acertado comentario, de nuestras contemporáneas, que el de hablar de la mujer medieval, porque de esta última no solamente sus roles no están a nuestro alcance en una forma viva y directa, ni ellas son ya tangibles. Sólo y apenas los que hablan de ellas son los vestigios hechos por ellas mismas, y los son también los de los que dijeron o comentaron a cerca de las mismas. Es claro que con esto puedo vislumbrar que una visión de la
9

Las mujeres del Arcipreste de Hita…, p. 7.

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mujer medieval existe desde el Medioevo mismo. Se puede acceder a ella a través de aspectos generales y particulares. Pero éstos, por contradictorio que parezca, uno de otro están alejados y, al mismo tiempo, uno a otro está en sí mismo. Gran parte de mi interpretación de los diferentes contextos proporcionados por los textos mismos de la Edad Media está basada en el intrincado mencionado. En otras palabras, esto es que en los textos medievales existen generalidades y particularidades posibles del mundo o cosmovisión de la vida de esos momentos o tiempos sucedidos. Y ambas formas pueden estar mezcladas una con otra; e incluso, donde una variante como excepción no dejará de tener adherido a su misma excepción cosas de las generalidades, y así de forma viceversa, hasta el infinito humano. No bien, me parece que en lugar de mantener la indiferencia es importante tener o reconstruir aunque sea una pequeña idea de este aspecto socialhistórico, y dicha idea no sólo indica que es un implícito compromiso a la hora de verter una opinión en torno a aquellas mujeres qué, como es evidente, están en desventaja por el simple hecho de que no tienen ante nuestros juicios y categorizaciones la oportunidad de réplica o de defensa alguna, sino también denota que es situar desde la crítica más objetiva y humana que masculina o sexista a la posible configuración de la mujer medieval como ente literario por un lado y por otro como ente literato, real y auténtico, cuya presencia cultural delata su existencia casi plena. Así, el presente trabajo tratará del papel que tuvo la mujer en la Edad Media. El ensayo se inclina al mundo hispánico castellano. Y dicho periodo histórico europeo, como de manera convencional la mayoría de los investigadores han determinado su concepción para fines prácticos10, es aquél ocurrido entre los siglos V dc. y XV dc. Esto es que la Edad Media comenzó a partir, simbólicamente, de la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 dc. y finalizó con el descubrimiento de América en 1492 dc. Y al mismo tiempo estos diez siglos arbitrariamente se dividen en tres épocas; una es la Alta Edad Media, siglos V-X; otra es la Plena Edad Media, siglos XI-XIII y una tercera es la tardía en los siglos XIV y XV. Aún, por lo impreciso que es clasificar periodos, aquí además de la Tardía Edad Media, extiendo esta última en el caso hispanoamericano a los siglos XVI, XVII e, incluso, hasta el XVIII, por la única razón de que hay producción de textos de dichos años que cuyos tópicos, estructuras, modelos, ideologías, corresponden marcadamente a la Edad Media. Los rasgos de los textos literarios modernizados son sin duda significativos; pero en el caso de muchos de los castellanos, como en su momento lo señalaré, anoto que por el matiz moral, pedagógico y por el condicionamiento de las temáticas tratadas, en específico, corresponden a las lecciones ejemplarías sobre conductas femeninas y que todo aquel que vaya a incurrir al poder tendría que conocer supuestamente dichas naturalezas.
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Vid. Jacques Le Goff en su Historia de Occidente y en E. Mitre en su Historia de la Edad Media en Occidente, y desde la visión social a Robert Fossier en su libro titulado La sociedad medieval.

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Comento rápido que existen bastantes títulos de compendios donde los ejemplos o relatos o cuentos o fábulas ejemplifican tipificando a distintas mujeres de forma más negativa que positiva, los extremosos son los de los clérigos con una notoria carga misógina, escudada en morales e interpretaciones supuestamente bíblicas. Cito algunos títulos: Disciplina clericalis (s. XII); Sendebar, Barlam y Josafat, Libro del Caballero Zifar (siglo XIII); Libro del conde Lucanor y Libro de los exemplos por A. B. C. (s. XIV); Exemplario contra los engaños y peligros del mundo (s. XV), de Juan de Capua. Comencemos: Una obra como el Libro de los Gatos que expone de manera fabulada los males sociales e individuales de eclesiásticos o seculares, de varones y mujeres cuya gama de situaciones y personajes son determinantes para la felicidad del hombre y el salvamento del alma, no podría no presentar por obviedad una imagen negativa del mundo. En dicho texto de los siglos XIV y XV, amigos, enemigos, parientes, no parientes, socios o no, sirvientes, gobernantes, vecinos, extranjeros, labradores, cazadores, clérigos, priores, obispos, reyes, señores, etc., todos y cada uno de ellos son varones, o constituyen imágenes de hombres; y no por estas cualidades negativas u oscuras el mensaje sea hacia una aversión al varón; en todo caso es preventiva. Sí, así como sucede con respecto a los comportamientos humanos varones, también los hay hacia las mujeres; sin embargo no deja de tener una inclinación más hacia el desagrado pleno de éstas. En torno a los ejemplos que presentan al personaje femenino explícitamente, siete son los cuentos encontrados en dicha obra medieval, los cuales enseguida analizaremos hermenéuticamente. Carme Elena Armijo, unas las especialistas en el estudio de esta obra, nos comenta: Tanto el autor-traductor del Libro de los Gatos como el monje de Chériton, utilizaron, como era de esperarse, la idea que los Padres de la Iglesia tenían de la mujer, por lo tanto encontraremos a la mujer tentadora, la lujuriosa, la pecadora o la mujer como cortina del diablo. (…) En la mayoría de los exempla del Libro de los Gatos la mujer es símbolo de provocación y concupiscencia, actitudes que hacen que el hombre caiga en el mal. El significado es evidente; aquellos que, sin la fuerza suficiente para resistir las pasiones, se han visto obligados a recurrir a la mujer, se encaminan a la perdición.11 Así pues, dicho lo anterior, en síntesis lo constato. El mensaje del “Enxiemplo del mancebo que amava la vieja” es más o menos claro y elemental. En resumen, puede significar todo aquello que viene como cosa del “Señor”, -y en efecto es el “Señor” mismo-, es hermoso y bueno, pero en esto puede haber pantallas que engañan al individuo. Es decir, encuentro lo dicho mediante la siguiente fábula:

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“La imagen de la mujer en el Libro de los Gatos”, p.311.

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Un mancebo amava una vieja e decía algunas vezes commo se podria partir de aquella vieja que tanto amava. E dixole un mesquino: -¿Commo eres loco que amas tanto a esta vieja e mujer tan fea? E el respondió: -Mui fermosa me paresce. (Libro de los Gatos, p. 44) De acuerdo y siguiendo a Carmen E. Armijo, la mujer es símbolo del diablo y de sus obras. La imagen es prototípica; incluso, de manera aventurada, digo que es como en nuestros tiempos un slogan; cuya conjugación entre género (mujer), edad (vieja) y atributos o cualidades físicas (fea) emblematizan la negatividad que las mujeres representan para los hombres. La relación mujer-vieja o mujer-madura es significativa, ya que previene al varón de caer en tretas del diablo, que mujeres-maduras como la de la citada fábula son vínculos con el mal que llevan al varón a cometer pecados; -en este ejemplo-, relacionados con la lujuria. Además cuando se es joven se es propenso a la confusión de lo feo por lo hermoso, de lo malo por lo bueno, se es propenso en escoger lo superficial por lo verdaderamente profundo de las personas, y por consiguiente “equivale a amar a los pecados”, cosa que va en sentido contrario a la ley divina. Con respecto al “Exiemplo de lo que acaeció a Galter con una mujer”, el objetivo es enseñar que hay tres grandes males que el varón está tentado a caer: la mujer, el dinero y los reconocimientos o fama. Veamos: Galter al codiciar el placer y gozo de la vida sale en busca de ellos: “(…) pusso de yr buscar un logar do siempre oviesse gozo e nunca pudiese su coracon entristecer” (Íbid., 71) En seguida encuentra “en una tierra una mujer muy fermosa; e era linda e avia poco que muriera su marido” (Ídem). Galter en cuanto encuentra a dicha mujer, le declara sus pretensiones. Ésta, que además de ser hermosa y viuda, seduce a Galter. A éste, ella responde a sus deseos ofreciéndole su persona, sexo y riqueza: “-Si tu quisieras ser mi marido, e folgaras aquí e avras todo quanto avieres menester; ca darte e yo casa, tierras, vinas, e otros muchos bienes” (Ídem). Al instante, la hermosa viuda le enseña a Galter sus palacios. El mancebo quedó admirado y, a la vez, pregunta a la mujer por el lugar más privado. Ella reacciona y lo conduce al dormitorio y “mostrole una cama e en ella un leon. E en aquel lecho stava de la parte un oso, e de la otra un lobo, e de la otra muchos gujanos, e de la otra muchas serpientes” (Íbid., 71-72.) En el Libro de los Gatos, la mujer como un objeto del mal queda al mismo nivel de otros deseos masculinos: lo material y la honrra. De estos tres deseos o tentaciones, el varón debe saberse cuidar, pues ninguno es para siempre. De esta prevención también se toma en cuenta la limitada vida humana e, incluso, al cometer el pecado el alma es víctima y es lastimada y condenada para toda la eternidad, pues el alma al ser “esposa de Dios” no acepta faltas y por consiguiente debe mantenerse siempre virtuosa. El exemplum de Galter junto con el mensaje refiere directamente a la palabra de Dios cristiano; pues, como en todos los enxiemplos del Libro de los Gatos, en el de Galter hay citas de pasajes, o de otros libros de enseñanza moral, o de pasajes de textos de san Agustín, o del Libro Eclegiastico, etc.,
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los cuales no sólo aclaran las fabulillas, sino les dan categoría de verdades únicas. En el “Enxiemplu del avispa con la araña”, hay una fábula muy corta y en apariencia sencilla. Trata de una avispa que por su confianza y sus cualidades de ser ágil al volar reta y subestima a una araña, diciéndole que ella, la araña, lo que volaría en diez días, ésta, la avispa, lo haría en uno. La araña acepta el reto; pero es para aprovecharse de la atrevida avispa, pues mediante otra treta, la araña convence a la avispa a que se siente en una tela blanca y fina a departir un poco del vino apostado. El manto resultó ser la trampa de la araña, cuyas redes envolvieron a la avispa, la cual no pudo nunca librarse. Este enxiemplo está asociado, según la explicación que viene al final, como parte de la misma fábula, con aquellas tretas del diablo que al varón le pueden pasar cuando el mismo satán se hace pasar por mujer y que además el pecado de la lujuria es mal del que el humano no se libra fácilmente: El araña se entiende por el diablo que pone este coracon a los ombres de tomar barraganas e tomar riquezas e algo ajeno que es malganado. E después que en ello están, non se pueden partir dello. Aquestas cosas son dichas cortinas del diablo (Íbid., p. 90) El “Enxiemplo de la mariposa” trata de aquellos que ha pasado por lo bueno y placentero, como en el caso de la mariposa que voló por los lirios y almendros y deciden luego quedarse con lo malo, como lo ha sido el mismo caso de la mariposa que encontró a su mujer en un páramo de estiércol, y asimismo se señala a los monjes, clérigos y legos que después de haber pasado por las prácticas cristianas de santos y mártires, etc., deciden quedarse con malas mujeres, deciden quedarse en “estiércol e allanamiento de pecados”. En esta fábula, dice C. E. Armijo, se menciona el olor insoportable de estiércol, lugar donde se encuentra toda mala mujer que es comparado con el infierno. Quien ‘disfrute’ el olor a estiércol, aquí en la tierra, ‘disfrutará’ en el infierno para siempre el olor a azufre, dado que el diablo está asociado con el hedor infernal igual que la mujer. (Op. Cit., p. 320) Al igual que el enxiemplo anterior, el de “Enxiemplo de la abolilla con el rruyseñor” refiere a aquellos que, por ejemplo, por más que sean rigurosos y duros, como lo son los hábitos religiosos, pecan al dejar sus cosas por irse o estar con mujeres que viven mal, como lo señala la abolilla –ave colorida e insectívora- que hace su nido con el estiércol e invita al ruiseñor a dejar las asperezas de las copas de los árboles para vivir y dormir con ella. Es decir, El abulilla que faze el nido en el estiércol significa la mala muger e los ombres lujuriosos que algunas vegadas han lecho e puestos e blandos, e unas vienenles muy mal por el pecado.
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El rruyseñor que anda por las rramas se entiende por los ombres e por las mugeres que viven en los asperos mandamientos de rreligion, e orando a Dios en las oras de la noche loando e bendiciendo el su nombre. Aquestos tales mas cobdician estar en tales arboles e cantar que non parecer en el nido del estiércol del pecado. (Libro de los Gatos, p. 114) Sucesivamente en el Libro de los Gatos cada exemplum que presenta la figura femenina refiera siempre a esta como el eje del mal. En el “Enxiemplo del unicornio” y el del “Enxiemplo de la Gulpeja” la situación no cambia. En el primero, además de enseñar de que el hombre está limitado de vida, está temeroso de los placeres y del después de la muerte, la mujer asociada con la fruta del árbol o de la vida, la manzana, es producto de la tentación que una vez más encamina la perdición del hombre, pues éste al comer este fruto, símbolo de la lujuria con la mujer, no se da cuenta que el tiempo lo orilla a los “infiernos”: El unicornio se entiende por la muerte de la qual ninguno non puede scapar; el árbol es el mundo; las mancanas son los placeres que el ombre ha en este mundo en comer, en beber, en fermossas mugeres; las fojas son las palabras apuestas que los ombres dicen o los fermosos paños que visten, los dos, gujanos que rroen árbol son los dias e las noches que consumen todo el mundo. El ombre mesquino e loco non tomando placer en fasta que caya en la foya del infierno do ha mucho lazos e tormentos para tormentar a los ombres mesquinos sin fin. (Íbid., p. 125) En el segundo enxiemplo, el de la Gulpeja, sucede el mismo mensaje. La gulpeja se hace la muerta, y tirada y sacando la lengua como gancho para atraer aves hambrientas, como pasa con el cuervo, es una maña y trampa de la que se vale para encontrar sus presas y comérselas. Así, el diablo utiliza a la mujer para atraer almas masculinas y llevarlas a la perdición. Sin duda, la mujer es un símbolo asociado con las tretas del mal; por tanto, es muy probable que desde esto tiempos del medievo (s. XII) y desde estas fuentes literarias la estigmatización en torno al género femenino como negativo penetraba o se extendía a las sociedades medievales, mediante los contenidos de estas obras como enseñanzas dogmáticas a monjes y jóvenes futuros gobernantes. Si medimos la manera en que fue aceptada o adaptada, en el mismo parámetro en que el cristianismo tuvo éxito desde las entrañas mismas del Imperio Latino, entonces es más que sorprendente las modificaciones abruptas de las ideas entre individuos; también es claro que estas percepciones de la vida empezaban por el alto clero y por la aristocracia, pues éstos eran los sectores cultos, los que accedían de primera fuente a las “nuevas ideas” o a la prolongación de éstas mediante la lectura; pero a diferencia de este sector social, el resto del pueblo obtenía esta información de manera pasiva, pues con base en los discursos, sermones y oratorios, hechos por los representantes de Dios de forma oral, influenciaban al pueblo.
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Mediante los siete exemplum que aparecen en el Libro de los Gatos, no acercamos un poco al pensamiento parcial del alto clero de la Edad Media y de la Tardía en torno a la imagen de la mujer. En estos mismos ejemplos, no encuentro rasgos o características bien definidas de algún tipo o tipos de mujer proveniente en específico de alguna clase social. Las imágenes aquí son generales y en particular de género. En conclusión a esta muestra de ejemplarios, además de estar de acuerdo con C. E. Armijo en que “el Libros de Gatos estalla en amenazas y quiere imprimir a su destinatario, principalmente a todos los clérigos, el disgusto por la carne, por la mujer; ahí están la Tentadora, la Mediadora del diablo, la Pecadora, la Engañadora, la Lujuriosa”12, también me parece que la elementalidad de símiles-tipos es el fuerte de la retención y entendimiento del mensaje por parte a quienes estaban dirigidas esta fabulillas; pues encuentro que mediante los siete enxiemplos la relación existente entre hombre y mujer, siempre estaba mediada por el demonio disfrazado en sus diferentes formas. En otras palabras esto es, por un lado, la imagen del varón es unitaria y es él quien siempre está en peligro. Aparecen un joven o mancebo, Galter o un hombre, un hombre en general y monjes, clérigos y legos; de ellos no hay categorización, salvo que pueden ser víctimas; sin embargo, por otro lado y a diferencia del varón, la mujer aparece en imágenes varias, éstas como sustantivos amarradas siempre al calificativo: vieja-fea como bruja engañadora; la viuda hermosa como tentadora; la araña = mujer como barragana o amante; la mariposa = mujer y la abulilla = como cosa del hedor o de lo sucio. Una característica en particular de estas mujeres es que todas estas conceptualizaciones están en el rubro de lo no permitido socialmente. Para la moral de todos los tiempos, estas mujeres rompen con el pacto social masculino, pero además en la cosmovisión maniquea del Medievo, resultan ser socias del mal. Existe también una dicotomía entre el instrumento trapero y la fisonomía femenil. Por ejemplo, en el caso de la araña=barragana aparece implícitamente que ésta es un insecto un tanto oscuro y otro tanto repelente al humano, y su telaraña, instrumento trapero que aparece explícitamente, es una tela blanca y fina, asociada a la pureza. Otro ejemplo similar es el de la mariposa y el de la abulilla, de ambos animales se dicen implícitamente que son coloridos, frágiles, sensuales, atractivos para el humano, características que se vuelven trampa, y en contraposición, se dice explícitamente que lo externo casi nunca corresponde con lo interno, pues dichos animales por muy hermosos que estén, son cosa de lo escatológico. Y por último, está el ejemplo de la asociación de la mujer con la manzana, cuya fruta, no sólo es olorosa, colorida y jugosa, sino además esos componentes la dotan de sensualidad, lo cual se vuelve un agravante para la mentalidad religiosa medieval, pues resulta que lleva al hombre a caer al pozo del infierno.

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“La imagen de la mujer en el Libro de los Gatos”, pp. 320-321.

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En otras fábulas o cuentos ejemplares de otras obras similares al Libro de los Gatos, cuya pedagogía central era moral, aparecen infinidad de imágenes negativas de mujeres. Es cierto que también aparecen imágenes benévolas con respectos a algunos tipos de mujeres, tales como la madre, las hijas, las hermanas, la futura esposa o la esposa misma; de éstas ninguna se sale de los registros del pacto social-moral; lo cual por antonomasia pertenecían a las formas jurídicas, las cuales eran dictadas por los gobernantes-reyes-papas; y las que lo hacían, las que se salían del pacto social, inmediatamente eran rechazadas, marginadas; pero no quitemos la vista de ese señalamiento, porque como modelo estándar de las que se salen del pacto social, son siempre viudas, amantes, mujeres con actitudes libres, mujeres no sometidas o inquietas… Sin embargo, si existía esta literatura como libros de cabecera y de enseñanza, cuya insistencia en su recepción en todos los sectores sociales, era porque la corrupción y la doble moral era un factor dominante; pero también habría que estar reforzando a toda costa la moral mítica. Todavía más es necesario no dejar de lado mencionar que tanto las mujeres nobles, religiosas de todos los estatus y las mujeres de orden popular (no letradas: campesinas, costeñas-pescadoras, vendedoras ambulantes…), tenían prácticas un tanto liberales para su época, pues no en todas las regiones existía el rigor moral, ni la ignorancia desperdigada. Muchas mujeres cultas o no, aprovechaban su inteligencia para abrirse camino y obtener poderes entre un mundo masculino. Asimismo, no todos los hombres eran cerrados al trato de inferioridad de las mujeres. Hoy podemos conocer, gracias a las nuevas investigaciones y a los descubrimientos de obras, que había entre las sociedades medievales mujeres cultas, gobernantes, científicas y artistas. Estos datos son muy importantes, por ejemplo, una abadesa de la clase de la nobleza, además de saber dirigir una abadía donde vivían entre 300 a 400 mujeres monjas, donde se administraban alimentos, salud, educación, artes y oficios…, debía saber arquitectura, contaduría, teología; debía saber hacer tratos con distintos hombres, clérigo o no, para la seguridad de la institución, para negociar las rentas de los campos y propiedades aledañas pertenecientes a las mismas abadías, debía saberse comunicar en otras lenguas y muchas veces hasta saber hacer política e intrigas contra otras abadías u organizaciones u ordenes religiosas, en pocas palabras tenía poder cultural, político y económico, incluso poder ejercido sobre los mismos hombres. En el ámbito desde nuestra perspectiva o campo de estudio, sólo hago mención de algunas mujeres que sobresalieron como escritoras o artistas, lo cual para serlo en verdad era todo un reto, tan sólo comparemos, pese a todo, el contexto de una joven contemporánea mexicana que quiera acceder a la cultura, es todavía un reto, pero las posibilidades son más para lograrlo, ya que las universidades son mixtas y con grandes márgenes de libertad: en Italia del siglo XI está Roswitha de Gandershein, quien compuso Diálogos dramáticos; en Austria del siglo XII, está la poeta Frau Ava con un trabajo enciclopédico ilustrado: Hortus
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Deliciarum; en los siglos XII y XIII están las célebres monjas alemanas: Hadewijch de Amberes, quien escribió hermosos poemas, Hadewijch II, Santa Mectildis de Hackeborn, Santa Gertrudis y Santa Mectildis de Magdeburgo, Hildegarda de Bigen, Elisabetta de Schönau, Beatriz de Nazaret, todas reconocidas por sus brillantes obras literarias, epístolas y poesías; en Francia está María de Francia, Chistine de Pisan y Margarita Porete; en España están Teresa de Cartagena, Oliva Sabuco, Marías de Zayas, entre éstas hubo una poeta y gobernante, otra filósofa y otra pedagoga… Los trabajos literarios de estas mujeres responden a la consmovisión de su tiempo, todos empapados de la sabiduría y mitología judeo-cristiana; esto no quiere decir que carezcan de alto valor intelectual. Con estas muestras tenemos dos imágenes centrales de las mujeres medievales, las ficticias mediante los libros de enseñanza de los futuros príncipes y las reales mediante el conocimiento de sus obras. De estas últimas, mediante lecturas detenidas y atentas, se pueden encontrar las preocupaciones, los gustos y las devociones, psicologías, emociones y sensibilidades y poderes intelectuales y culturales de ellas, que desmienten de su total marginalidad e individualidad. También es necesario subrayar que dentro de la ejemplaridad a seguir como modelos no sólo recato moral, sino por su talento, en su obra Instrucción de la mujer cristiana, cuyo manual didáctico tiene el objetivo de instruir o determinar de cómo debe criarse la mujer desde su más tierna edad hasta la adultés, según la visión cristiana, Juan Luis Vives hace referencia de damas letradas, todas ellas de la nobleza griega, romana y española. Aquí conviene citarlo por la mención, valoración y recomendación, independientemente del aspecto moral que también no deja de ser importante y no deja de ser parte de toda esa desfachatez de reforma política-educativa de la mujer hispánica, sobre mujeres letradas a ser imitadas por las nuevas generaciones: (siglos XV-XVII). Juan Vives acusa: Pues si ejemplos de estas queremos, si volvemos un poco la vista por las pisadas de las edades pasadas, no hallaremos casi ninguna mujer docta, caída, ni que haya sido mala de su persona. Diránme por ventura de Safo, la gran poetisa, que tuvo amores con Faón, y de Leoncia, amiga de Metrodoro, la cual escribió contra Teofrasto, filósofo orador y de Sempronia, docta y sabia en letras griegas y latinas (…) En la edad de San Jerónimo todas las santas mujeres fueron muy sabias. Y ya pluguiese a Dios que muchos hombres ancianos en estas nuestras edad, y aun de los que más se venden por sabios, se pudiesen en doctrina igualar con ellas. Escribe San Jerónimo a Paula, a Leta, a Eusoquia, a Fabiola, a Marcela, a Furia, a Demetria, a Silvina, a Hierontia; escribe San Agustín a unas, San Ambrosio a otras; todas dignas de admiración por su ingenio, letras y vida. (…) La edad nuestra vió aquellas cuatro hijas de la reina doña Isabel (…) tener muy buena letra.
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Margarita, Isabel, Cecilia y su parienta Margarita Gigia, y de mi Valencia, la noble y muy vistuosa doncella doña Ángela Mercader Zapata, a quienes sus padres no contentos que fuesen sólo buenas, quisieron que justamente fuesen enseñadas, (…)13 Como conclusión, podemos debatir lo siguiente: no siempre es claro el límite del tipo de exemplum como tal. La variedad existente y desarrollada, incluso los híbridos, proliferan desde la antigüedad (fábula, cuento, leyenda, mito); y se aplican anacrónicamente de esta manera, desde la impresión Occidental. Y en la Edad Media se retomaron, con dos objetivos claros. Uno, al ser (en su mayoría) relatos cuyos contenidos poseen autoridad moral, se usaron y se redignificaron como actitudes heroicas que estimulaban a tener valor para un comportamiento no disipado, sino ecuánime, justo y, digo, al servicio de Dios, y alcanzar con esto armonía en la vida terrena; y posteriormente, después de la vida, alcanzar la gloria de la eternidad. Dos, además de la intención e intensificación espiritualreligiosa, se usaron como parte didáctica de razonamiento y de conocimiento para el uso retórico-político. Así los mitos, las leyendas, las fábulas y cuentos de la antigüedad fueron utilizados en la Edad Media. Y en este periodo, también fueron surgiendo otros relatos tratados a veces mejor estilísticamente o literariamente, sin perder el uso de tópicos antiguos, y otros más, en todo caso como parte del proceso de evolución, fueron surgiendo versiones modernas y otras originales, tan así que de ser una leyenda como parte de un compendio de leyendas, pasó a ser de leyenda a novelesca a finales de la Edad Media, como en el caso que se podría señalar del relato de la célebre latina Lucrecia (de Tito Livio <<s. I ac>> como alegoría, por San Agustín <<s. V dc>> hasta Pedro Mexía <<s. XV dc>> como símbolo, y después del s. XVI dc algunos autores utilizan la leyenda de Lucrecia como metáfora o tropo literario, sin dejar de ser referente retórico-moral). De esto finalmente, estos objetivos citados, se sostuvieron por ser parte de una cosmovisión de fe. Fe en el sentido de que dicha actitud humana era digna de ejercerse con confianza; provenientes del pasado, provenientes de la palabra escrita, de la palabra Divina. La exclusividad de la “gracia divina” correspondía a los príncipes; quienes eran encarnación directa de Dios. El vicio de tal cosa tal vez comenzó, o se recomenzó, desde los emperadores latinos que se pronunciaron como dioses (Calígula, Nerón…), como descendientes directos de las divinidades. Y posteriormente los príncipes de los diferentes reinos cristianos, y aun más los papas, también se proclamaron y proclaman descendientes de “Dios”. Así, en síntesis el parámetro de decisión al orden o a la “severidad” y la “benevolencia”, lo cual correspondía previamente a las condiciones morales que sistemáticamente fluctuaban entre el bien y el mal, entre lo divino y lo macabro, entre la luz y la oscuridad, entre el pecado y la virtud,

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Instrucción de la mujer cristiana, pp. 19-23.

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entre paganos y cristianos. Sobre esta dicotomía, con ciertas variantes, o a veces resistencias, descansaba la cosmovisión del universo medieval. Segundo: los exemplum, lingüísticamente marcan que en la Edad Media, se preferían para lo didáctico, o para un desarrollo y una apreciación por la conciencia, lo concreto y específico. Aunque insisto que en la Edad Media tardía, los clichés, el lugar común de alegorías y narraciones, la verdad mítica milenaria, de ejemplos en específico, los escritores empezaron a romper con esa formas lingüísticas para realizar, en mucho, los mismo tópicos de manera abstracta e incluso, en su evolución normal, hacia lo “moderno”, hacia lo metafóricamente estricto. El lenguaje escrito es un medio de comunicación selectivo y efectivo, por tanto, la elección para conocer el mundo negativo de la conducta humana es mediante el lenguaje sencillo, claro y preciso. Por eso, en los exemplas las figuras literarias, como las metáforas, los símiles, tropos… -a acepción de un par de autores- no son utilizados en dichas colecciones. Lo cual a nosotros hoy nos pueden parecer esos textos medievales un tanto faltos de estética, como otro tanto faltos de atracción y gracia, por lo que se recurre para mejor comprensión a contextualizaciones hermenéuticas. Como es sabido, quien domine conocimiento y medio de comunicación, como lo fue en el caso de la Iglesia y aristocracia con el saber leer y escribir, adquieren en sí poder, y en los demás su control. ¿Cuántas historias de la mujer no se dijeron y dijeron que pasaron por ciertas y verdaderas como en más de un caso visto en los exemplas, y en realidad eran falsas? Por formas de conducta esas imágenes de la mujer son verdades posibles, pero por verdades consistentes, constituyentes y por género seguirán siendo falsas. En el Medievo, más de una falsedad pasó por verdadera. Un ejemplo insistente es el del cuerpo de la mujer como la causa de todos los males del varón. Otro ejemplo, sería el de que todas las mujeres sean falsas y engañadoras por naturaleza. Otra falsa visión es aquella de que la fragilidad, modosidad y encanto sean categorías sinónimas de “mujer”… Así los exempla, como lenguaje, sirvieron para crear un tipo de conciencia, un pensamiento de poder masculino, de poder de culpabilidad y de pecado, de moral parcial. Los exempla al hablarnos nos reflejan normas y reglas de una determinada época y de una determinada sociedad. Tercero, no esperemos encontrar distinción de género conforme es entendida en el Medioevo la jerarquía de acuerdo a funciones específicas. Por ejemplo, se refería concepto campesino a todo aquel que se dedicaba al trabajo en torno a las tierras de labranza y cosecha, de siembra y pastoreo, etc., sin distinción alguna, fuera varón, fuera mujer, fuera hombre o fuera mozo o niño, en entendido eran todos campesinos. Mediante este otro ejemplo, me parece prudente subrayar que el concepto de género es un problema de la modernidad y no del Medioevo. Por tal caso también puede ser una perspectiva de estudio muy limitada, o en su caso puede ser análisis aplicados anacrónicamente a una cosmovisión por más que evidentes que en nada era su problema; sus problemas, como ya hemos
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visto, por lo menos en algunos ejemplos, son ajenos a la modernidad. Asimismo aprovecho y vierto lo siguiente: Delimitar la visión humana con base en enfoques sexuados, no es cosa del ámbito natural, sino un acuerdo social o cultural más. Los cuales implican considerar en primera instancia para cualquier análisis desde la sociología, la historiografía, etc., que los paradigmas “identidades subjetivas” y “relación de poder”, estarán en todo momento presentes. Por tanto, no por lo dicho aun hay que tener en cuenta que esta construcción social posee en sí su devenir histórico. Con esto, a lo que me refiero es que otros acuerdos sociales construidos por los grupos humanos tienen injerencias en la manera de interpretarlos, de conceptualizarlos, de considerarlos en sus dimensiones según los factores ideológicos, psíquicos y morales. En todo caso la idea de género como “categoría histórica” es reflexible y maleable ante las formulaciones posibles. El concepto género es evolutivo o, en otras palabras, es continuo pero cambiante. Por consiguiente, no necesariamente debe quedar esa postura rechazada, pero sí es importante tener en consideración su no universalidad; en nuestro caso y propuesta, por ejemplo, la imagen de la mujer del pasado es de envergadura descifrarla lo más objetivamente para entender su proceso contextual, y con ello quizá entender o incluso encontrar respuestas a nuestros presentes. Bibliografía LIBRO DE LOS GATOS, ed. de John Estén Keller, Madrid, Clásicos Hispánicos-Consejo Superior de Investigación Científica, 1958, (Serie II, Edición Crítica, Volumen IV), pp. 44-45, 71-75, 91-92. ARMIJO, Carme Elena. “La imagen de la mujer en el Libro de los Gatos”, en Visiones y Crónicas medievales. Actas de las VII Jornadas medievales, editores Aurelio González y et. al. México, UNAM-UAM-El Colegio de México, 2002, pp. 305-322. KELLER, John Estén. “Introducción”, en Libro de los Gatos, Madrid, Clásicos Hispánicos-Consejo Superior de Investigación Científica, 1958, (Serie II, Edición Crítica, Volumen IV), pp. 9-24. REYNAL, Vicente. Las mujeres del Arcipreste de Hita. Arquetipos femeninos medievales, Barcelona, Puvill Libros, s/año (Col. Biblioteca Universitaria Puvill, 18), 195 pp. VIVES, Juan Luis. Instrucción de la mujer cristiana, 4ª ed., Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1948, (Col. Austral, nº 138), 146 pp.

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Experiencias con hombres violentos en intervénciones para la disminución y eliminación de su violencia
Jaime Javier Aguirre Martínez
En el presente texto hago un resumen de 13 años de trabajo en varios estados de México y en otros países como Nicaragua, Costa Rica y Guatemala con hombres en dinámicas de violencia. La mayoría de las actividades se realizaron desde Masculinidad y Políticas, organización con la que hemos impulsado los trabajos a que se hace referencia en esta ponencia. Para explicar este proceso es necesario describir tiempo y contexto en que se dio. En 1979 inicie mi trabajo profesional en las recién creadas UAIM’s (Unidades Agrícolas Industriales para la Mujer Campesina) Los proyectos con mujeres me enganchan a sus causas, a su entrega y a su esperanza, me enganchan con su capacidad de insuflar el deseo de no fracasar de hacer las cosas supremamente bien, para que salga el proyecto y para que se cumplan los sueños. En ese camino que ha durado hasta ahora, la pregunta que hoy seguimos haciendo esfuerzos por responder con acciones es: ¿Qué hacer con los hombres? El trabajo en el sector público me permitió observar las luchas de las mujeres y la forma en que concretaban sus avances: códigos, acuerdos, leyes, estudios y encuestas. Revisando en contraste a los hombres solo se veía una agenda desierta, a esas alturas ya se tenía un marco explicativo dado por la teoría de género. Esta propuesta teórica la de género permitía entender porque el patriarcado construyo el mito de los hombres perfectos e inquebrantables, a los cuales no había que componerles nada porque eran y son perfectos. Sin embargo las estadísticas mostraban que los hombres mueren más rápido que las mujeres, y viven menos tiempo, se titulan menos, están en mayor cantidad en la cárcel y en el consumo de drogas, algunos se prostituyen y otros tantos padecen disfunción eréctil, entonces ¿cual perfección? El argumento entonces es; sí hay algunos que son defectuosos, pero esos son la excepción y pueden ser suprimidos y eso ha dado paso a la violencia entre hombres la cual no es visible pues, los hombres se aguantan, los hombres no rajan, ni andan de chismosos” de ello hace referencia. Robert Connell cuando habla de la masculinidad hegemónica frente a las masculinidades subordinadas y de ello hablare más adelante.
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En fin el trabajo con mujeres y sus cuestionamientos fueron los hilos conductores a diversos procesos que me llevan a Nicaragua en 1997 para conocer el proyecto Cantera que era encabezado por Santiago Sequera y por Patricio Wells los cuales comentaban que después de la guerra los hombres venían con una gran carga de violencia y como no había enemigo al frente la descargaban con las mujeres muchas de las cuales eran parte del ejército sandinista de liberación, las cuales impulsaron leyes para evitar la violencia hacia las mujeres lo cual llevo a muchos a la cárcel “solo por pegarle a su mujer” lo que algunos líderes de la democracia consideraban normal. Para resolver el conflicto de tener en la cárcel a héroes nacionales sandinistas se crea el proyecto Cantera que funcionaba así: Si quieres salir de la cárcel vas a los talleres de Cantera que duraban tres semana en total en ellos, según los creadores del proyecto los participantes revisaban las consecuencias de su violencia y el reporte que nos dieron de los resultados de esos talleres es que se daban cambios positivos en las practicas de esos hombres hiperarchirecontramachos . Para 2004 y ya instalados en Masculinidad y Políticas hicimos la primera versión del proyecto VIOMPE (Violencia Masculina Prevenirla y Erradicarla), para ese tiempo habíamos avanzado en la propuesta que se concreto en el proyecto VIOMPE que se realizo con apoyo del gobierno del DF y esto es importante mencionarlo pues difícilmente se podrán hacer acciones contundentes sin recursos financieros. El proyecto tenía como base la teoría de género que tiene entre sus principios: que el género es regional y transformable y está asociado a la cultura y la violencia en la sociedad patriarcal es un elemento de identidad masculina y es parte de la cultura y por tanto se puede transformar. Entonces bajo la propuesta de la teoría de género partíamos de que en nuestra sociedad a los hombres se les enseña a ser violentos y así como aprenden a ser violentos también pueden desaprender la violencia como forma de relacionarse. El proyecto consistía en reflexionar sobre las causas consecuencia y alternativas a la violencia de los hombres y por ello a lo largo de una semana se daba un taller cada día se considero que cada taller tuviera una duración de 4 horas, pero a lo largo de su desarrollo con los diferentes grupos los tiempos fueron variando. Los temas que se cubrían en el proyecto eran: 1. Género y masculinidad, En este taller se establecía la base teórica y permitía conocer los elementos de la construcción de la masculinidad en la región. 2. Violencia, para dejar establecidas las formas y las expresiones particulares de la violencia. 3. Sexualidad para hacer visible las practicas mediante las cuales los hombres de la zona fortalecen su masculinidad y los riesgos que involucra. 4. Paternidades se propuso como una forma de hacer visibles las problemáticas de las diversas formas de ser padre, tales como los
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violentos, ausentes y paralelos, este tema también fue el hilo conductor para revisar el alcoholismo como forma de expresión de la masculinidad patriarcal. 5. Alternativas a la problemática de los hombres. En este tema se daba voz a las personas para que dijeran que era necesario hacer para evitar o eliminar los problemas que generaban los hombres con su violencia. El proyecto se estableció en un centro DIF en Iztapalapa una de las demarcaciones más violentas del valle de México y consideraba trabajar con todos los grupos sociales en particular con las hijas e hijos, las mujeres adultas, y los hombres y esa fue la ruta que seguimos. Partimos que el grupo que deseábamos identificar era el de los padres violentos y problemáticos y para llegar a ellos solo teníamos que ubicar a las y los jóvenes con problemas, por ello nos dirigimos a las secundarias de la zona y en las direcciones explicamos el proyecto y solicitamos que las y los jóvenes candidatos a ser expulsados fueran canalizados a nuestros talleres no en todos los casos la respuesta fue positiva, así que logramos que de 5 secundarias que visitamos 3 nos enviaran a sus muchachos y en lugar de 20 muchachos tuvimos 30 en el arranque del proyecto. En el primer taller las y los jóvenes nos veían como enemigos pues sabían que si nosotros decíamos que habían faltado o agredido serian expulsados sin preámbulo. En la medida que avanzo el taller y vieron que se trataba de jugar y que las dinámicas eran frescas y divertidas y que podían hablar y expresarse en lugar de 4 horas el taller se llevo 5. Al segundo taller llegaron más relajados, menos agresivos y como se trataba de violencia la experiencia nos dijo que había que prevenir comida suficiente pues el tema produce mucha ansiedad la cual puede ser canalizada a la comida. La violencia en estos talleres se trabaja con árboles y mucho color pues es una forma de ver la violencia con menos rispidez y sin la crudeza de situaciones demasiado explicitas y difíciles de manejar. Vale hacer aquí un paréntesis para comentar que todas las personas que participamos en este proyecto recibimos previamente un curso para intervención en crisis que nos permitiera atender casos que se pudieran presentar y que podían significar riesgo para la persona y sus compañeras. Para el tercer día en el taller de sexualidad las y los jóvenes llegaban con una actitud de fiesta, lejos de ver los talleres como un castigo los veían como un premio, y decían que se la pasaban bien, en el taller de sexualidad revisamos en equipos cuales eran las practicas sexuales de los hombres adultos y cuales las de los jóvenes y cuales las consecuencias que generaban unos y otros. Lo que aparecía en las laminas que hicieron los equipos es que la práctica de la sexualidad era con nula o poca y mala información y con muchos mitos y perjuicios y también con mucha violencia y con la obligación de guardarlo en secreto porque la sexualidad era sucia y pecaminosa y no se debía hablar de ella.
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Aparecía que un espacio de construcción de la masculinidad era la sexualidad la cual se reforzaba con violencia, y las y los participantes coincidían que muchos hombres creían que entre más parejas sexuales tenían eran más hombres lo menos importante era si la sexualidad era gozosa o informada, para muchos hombres la sexualidad era un espacio de dominación. Lo más grave aparece con las consecuencias del ejercicio de la sexualidad pues ponen como primer lugar SIDA, infertilidad, infecciones, embarazos no deseados y abortos que a veces le cuesta la vida a las mujeres que buscaban esas soluciones. Para el último taller se les dice que los facilitadores les invitaran un pastel y se les pide que si quieren aportar algo para compartir y festejar que estamos terminando será bien recibido. El ultimo taller era el de alternativas, en este espacio se colocaba el producto de los 4 talleres anteriores y se proponía hacer la lista de posibles soluciones a los problemas de lo cual surgen dos agendas, una la personal y otra la que se le presentara a los gobierno. Es muy interesante ver los cambios de actitud que se dan a lo largo de una semana pues de aquellos jóvenes agresivos y aislados, no queda sino un grupo de personas que socializan y están dispuestos a participar pues todos llegan con algo para compartir y en las diversas ediciones del proyecto se dieron situaciones verdaderamente conmovedoras de lo que significaba ser querido y no violentado, de lo que significaba ser parte de algo. Cuando llegan a este taller las y los jóvenes llegan a la conclusión que ellos no son el problema y que el problema es el papá cuando esta, pues muchos de esos jóvenes eran de hogares de padre ausente. En la agenda personal en la mayoría de los casos se comprometen a no dejarse agredir a buscar el dialogo y buscar ayuda para otros que no se pueden defender, ellos y ellas se dieron cuenta de lo importante que era para sus conocidos la información que habían adquirido pues se dieron cuenta que conocían a muchas y muchos que vivian violencia. En la agenda para las autoridades había muchas solicitudes pero sin dirección, en realidad no sabían a quien pedirle y que pedir pues en realidad no creían que la autoridad pudiera cumplirles algo. Me parece importante comentar un caso que me impulso a redoblar el esfuerzo fue en el primer grupo y fue el caso de una muchacha que se distinguió por ser la más resistente a participar y cuando lo hacía era con majaderías y con un tono subido el cual fue bajando en al medida que avanzaron los talleres, en el ultimo taller ella llevo para compartir varias bolsas de frituras a diferencia de los demás que llevaron comida preparada en casa. Me recuerdo que al despedirse me abrazo y se despidió con mucha calidez. Días después llego con nosotros la mama de esa muchacha que le llamare la Morena y nos vino a preguntar ¿Qué le habíamos echo a su hija? Lo
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cual nos sorprendió a todos, y le dijomos que en todos los casos la habíamos tratado con respeto. Nos comento que en unos días habia cambiado pues de ser la joven agresiva, que abiertamente estaba consumiendo solvente y se negaba a participar en nada de su casa, cambio a ser una joven que buscaba la conversación con su madre y participar en casa. Nos comento la mamá de la Morena que había corrido al papá pues aparte de ser un borrachín lo había sorprendido toqueteando a la niña pues en ese tiempo la Morena era más chiquita, ella no le pudo explicar que paso y la Morena la culpaba por haberle quitado a su papá el resto de la explicación nos la dio el psicólogo que le dio atención individual la Morena, en los talleres ella había entendido que pasaba en realidad con su papá y que ella quería tener el papá de los cuentos y que por diversas razones acabo culpando y agrediendo a su mamá la cual no tuvo información ni elementos para explicar qué pasaba. El siguiente paso de los grupos VIOMPE eran los grupos de autoayuda, los cuales se integraban con personas que habían participado en los grupos de talleres de reflexión y cuya problemática requería mayor atención, estos grupos se integraban por personas que tenían problemáticas en común, por ejemplo jóvenes con padre ausente, o jóvenes con padre alcohólico pero en la medida que avanzamos pudimos integrar grupos de jóvenes en procesos de embarazo temprano. Funcionaban como grupos de autoayuda similares a los de Alcohólicos Anónimos. La atención individual complementaba el proceso de atención a la violencia, esta atención la hacían las psicólogas 2 y psicólogos 2 que participaban en el proyecto. Una vez concluido el grupo de los jóvenes avanzamos con el grupo de las madres las cuales llegaron solitas, pues la curiosidad de que había pasado con sus hijas e hijos hizo que ni siquiera nos moviéramos del DIF llegaron a inscribirse y de un día para otro ya teníamos el otro grupo. En este caso fue necesario cambiar el horario y hacer que los talleres duraran 3 horas pues las madres solo tienen el tiempo que va de las 9 en que dejan a los niños en la escuela y las 12:30 en que deben recogerlos El resultado fue similar al del grupo de los jóvenes con la diferencia que llegaron pensando que sus hijas e hijas eran el problema, y al final encontraron que el problema eran ella y el papá que le habían escogido a sus hijas e hijos. Hubo situaciones difíciles pues en los talleres muchas evidenciaron la violencia que recibían y otras la violencia que generaban hacia sus hijas y se reconocieron como madres golpeadoras y buscaron la ayuda que el proyecto les ofrecía, el grupo de madres termino con un gran festejo y con el compromiso de hacer venir a los hombres adultos que en estos casos eran sus esposos.

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Muchas de las mujeres se incorporaron a los grupos de autoayuda y a la terapia individual y posteriormente se integraron como multiplicadoras del proyecto. Pues si finalmente llegamos a nuestra población difícil, la de los hombres adultos a diferencia de los otros grupos de 30 personas solo logramos inscribir 17 y que asistieron 9 en talleres de 3 horas que duraban de las 6 a las 9 de la noche. Fue necesario negociar que el DIF estuviera abierto hasta esa hora. En el grupo había dos segmentos en uno estaban los hombres que deseaba hablar de los problemas que tenían y aunque obligados veian una oportunidad para conversar, ese grupo llego temprano y tenia un trato cordial, el otro grupo eran los forzados, a los cuales les habían impuesto el venir al taller y estaban amenazados con ser echados de sus casas de no venir a los talleres, esos hombres pertenecían a familias en donde el hijo o la hija y la mamá ya habían venido a los talleres y estaban convencidas que les iba a ir mejor si papá venia a los talleres. Los talleres con hombres fueron apasionantes y sucedió algo para lo que no estábamos preparados durante el segundo taller cuando hacíamos los arboles de la violencia y se exponía el árbol de la violencia sexual y los frutos que producía el expositor se quedo pasmado como en las películas de terror y dijo tomando el árbol, yo estoy aquí, yo soy uno de los frutos de la violencia sexual y rompió en un llanto seco y callado, fue oportuno que estuviera el psicólogo como apoyo del facilitador y que pudieran contener a este hombre, y que se integrara al equipo y que se hicieran los pactos de silencio necesarios para avanzar en los talleres restantes, el grupo termino su actividad con un gran festejo, igual que los demás, y algunos de los participantes siguieron participando en diferentes procesos del proyecto, vimos que siguieron sus problematicas familiares pero que estas personas tenían herramienta básica para resolver los problemas sin violencia y esto hizo que sus oportunidades fueran mejores. El proyecto en el DF se replico por 3 años en cada edición se agregaron componentes como el sistema de seguimiento, y los instrumentos de evaluación, que permitieron documentar que los hombres si podemos cambiara y que era necesario reforzar constantemente pues la sociedad patriarcal y sus medios de comunicación diariamente refuerzan que ser hombre es ser violento, tomador y un infatigable conquistador. Uno de las últimas aportaciones fue el desarrollo de la metodología para multiplicadoras (quienes participaron decidieron usarlo en femenino y los hombres participantes estuvieron de acuerdo en sentirse incluidos). Los cambios en los gobiernos lleva cambios en las políticas del gobierno local y de pronto para el gobierno del DF y el proyecto VIOMPE dejo de ser importante y la posibilidad de desarrollarlo fue nulificada. Para esos momentos ya se tenían acuerdos con una organización de Guerrero JOCISMA la cual permitió que multiplicadoras capacitadas desarrollaran la metodología en las ciudades de Iguala y Acapulco en el estado de Guerrero en donde trabajaron con migrantes y poblaciones
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indígenas lo cual problematizo y aporto otros elementos a la propuesta metodológica. el proyecto también se desarrollo en Puebla con la asociación civil Vecinos por el Desarrollo Sustentable y presento resultados similares y sus propias particularidades. A Chiapas llegamos en 2005 con el proyecto bajo acuerdos que hicimos con una institución BANMUJER ahí el asunto era más fácil pues la población estaba cautiva, las mujeres para recibir el crédito debían tomar los talleres y si los hombres de su casa no tomaban los talleres tampoco había crédito y déjenme decirles que algunos señores no les importo si su mujer recibía apoyos o no, ellos no tomaron los talleres. Durante la campaña que se realizo en Chiapas aparecieron varios hallazgos interesantísimos, pues cuando dimos los talleres de sexualidad nosotros llegamos con la hipótesis que los jóvenes tenían su iniciación sexual cuando el padre el tío o los amigos los llevaban a un prostíbulo a que “conociera lo que era una mujer”. Pero apareció algo inesperado pues en los talleres los jóvenes y los adultos indicaron que su iniciación sexual la habían hecho con las chivas, y había sido por automotivación o por consejo de alguno de los vecinos con los que acudían a pastorear. El hecho reveló que no había educación sexual, que los padres daban esta educación y que la información sobre sexualidad los jóvenes la obtenían de la pornografía por eso las prácticas sexuales eran tan violentas pues querían repetir todo lo que veían en las películas y por donde decían las películas. Estos hallazgos en la costa de Chiapas sobre prácticas sexuales de los hombres se tradujeron en una investigación que realizamos en 2008 con apoyo de CONAPRED en la que se investigo discriminación en hombres que tienen sexo con hombres. Retomando los trabajos con BANMUJER el reporte que presentaron respecto al trabajo del proyecto VIOMPE fue que en aquellas poblaciones donde se desarrollo el proyecto la deserción de los grupos se redujo a la mitad y los niveles de recuperación de crédito se duplicaron y las explicaciones de estos números se asocian a que las mujeres pudieron dedicar más tiempo a sus proyectos porque sus parejas estaban participando de mejor manera en los procesos familiares o bien sus proyectos no se nulificaron debido a la violencia que las mujeres dejaron de aceptar y para lo cual emprendieron acciones para preservar su seguridad y la de sus hijos e hijas lo cual les permitió en la mayoría de los casos mayores niveles de bienestar. Jornadas de Paternidad Quisiera referirme a otra experiencia de atención a la violencia de los hombres mediante la revisión de los ejercicios de paternidad este proyecto se realizo de nueva cuenta de la mano de BANMUJER que es una
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institución de gobierno que considero que una ruta más corta para disminuir la violencia que reciben las mujeres es trabajar con los hombres y por ello se desarrollo un proyecto llamado JORNADAS DE PATERNIDAD mediante el cual se tomaba como pretexto el día del padre para trabajar mediante talleres con los hombres de las mujeres vinculadas a BANMUJER en estos talleres se reflexionaba con ellos sobre las diversas formas de ser padre y los hijos e hijas que producían cada forma de paternidad, en esos ejercicios se observaron las particularidades de los padres violentos y de manera colectiva los participantes respondían cuales eran las características más frecuentes de las hijas e hijos de los padres violentos en la mayoría de los casos coincidían que esos niños eran violentos con bajas calificaciones con predisposición a la delincuencia, consumo de drogas, prostitución y cárcel. Estos argumentos resultaban impactantes y la pregunta que en seguida respondían era como hacer para que mis hijos no tengan un destino probable tan negativo, y ahí se abría la disposición a buscar ayuda y la disposición a cambiar, por desgracia en este proyecto no se tenía una segunda parte un a donde canalizar a las personas que decían ayúdenme a no ser violento. La misma reflexión se tenía con las otras formas de paternidad como con los padres, ausentes, paralelos y alcohólicos que de manera general producían hijas e hijos con diversas problemáticas en muchos de los procesos de reflexión esta ultima forma de paternidad la alcohólica aparecía de manera simultánea con la paternidad violenta. Este proyecto se sigue ejecutando en municipios pequeños y alejados del estado de Chiapas y en la mayoría de los casos los señores dicen que es la primera vez que alguien se ocupa de ellos, recientemente el 14 de julio de 2010 en Cacahóatan un municipio de la frontera con Guatemala un participante en la jornada de paternidad comento que si esta información la hubiera tenido hace 20 años no estaría solo pues sus hijos se fueron y antes de hacerlo le reclamaron los golpes que recibieron, el dijo que ya no volvieron más y que él les pego porque así le dijeron que se educaba a los hijos. En el tiempo que me queda quiero comentarles otra experiencia relevante en los procesos de atención a la violencia de los hombres. Esta se realizo en el proyecto SIN REJAS A este proceso nos llamaron funcionarios comprometidos del penal Neza Bordo que conocieron la metodología VIOMPE y a partir de varias reuniones de trabajo desarrollamos el proyecto llamado SIN REJAS dirigido a mujeres y hombres en procesos de preliberación, a los cuales había que dotarles de herramienta para resolver las diversas problemáticas que enfrentarían al reintegrarse a sus familias, a sus grupos sociales y a los espacios laborales sin recurrir a la violencia. La primera versión del proyecto recibió aportaciones económicas del IMJUVE y las tres versiones siguientes ha sido sufragadas con nuestros
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recursos pues ninguna institución se quiere manchar con asuntos de presidiarios. El proyecto se replico en las cárceles de Tonalá Chiapas y en las de Tuxpan y Taxco en Guerrero, y lo que encontramos en toda la población que atendimos es que todas y todos ellos tenían detrás si un padre violento, alcohólico o ausente y en las reflexiones que hicieron en los talleres cuando se tocaba el tema de paternidad era como debían hacer para revertir el destino de los hijos de un padre violento, alcohólico y ausente como eran ellos, estas reflexiones facilitaron la creación de los grupos de ayuda mutua en la cárcel y que varios de ellos entraran a la capacitación como multiplicadores. En estos grupos el taller de sexualidad tuvo situaciones fuertes, pues aparecieron las practicas sexuales que se tenían dentro de la cárcel, eventos que sucedían con mucha violencia, en los diversos grupos que atendimos detectamos a un par de gansos que según la jerga de la cárcel son hombres que no tienen padrinos ni protección y que son abusados constantemente, frente a ello buscamos ayuda profesional y pedimos a varias asociaciones que nos pusieran en contacto con algún terapeuta que atendiera a hombres violados y no encontramos a ninguno. Hasta hoy el proyecto sin rejas avanza según la fuerza de nuestros recursos esperamos que podamos convencer a las instituciones que gasten menos en cuestiones decorativas y le metan más presupuesto a las situaciones sustantivas. Como organización de la sociedad civil no esperamos que todo lo haga el gobierno pero algunos gobernantes piensan que esa es nuestra función y ven nuestras demandas como una necedad, creemos que el responsable del bienestar social y de la salud es el estado y en ese sentido hemos llamado insistentemente para que cumpla con sus obligaciones. Creemos que habrá que trabajar fuertemente en reunir los recursos que permitan desarrollar políticas públicas de atención a la violencia que permitan incluir a los hombres con procesos y metodologías serias, para lo cual será necesario contar con: • Recursos Financieros suficientes y al tamaño de la problemática. • Recursos Humanos se necesitan violentologos especialistas en atención de hombres generadores y receptores violentos como es el caso de los jóvenes violentados en las cárceles. • Planes y programas de gobierno sustentados en el conocimiento y no en la ocurrencia de alguien en busca de votos. Se necesitan grupos multidisciplinarios que recojan las experiencias que se están desarrollando y en compañía de las universidades impulsen las investigaciones que nos digan cómo es la violencia de los hombres en la frontera y como en el centro y sur del país para diseñar intervenciones especificas a las problemáticas especificas.
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• Recursos Jurídicos de los cuales algunos ya se tienen y hago referencia al artículo 17 de la Ley general de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia que dice: El Estado mexicano debe garantizar a las mujeres la erradicación de la violencia en la comunidad, a través de: fracción I. La reeducación libre de estereotipos y la información de alerta sobre el estado de riesgo que Enfrentan las mujeres en una sociedad desigual y discriminatoria, Con apoyo en lo anterior nuestra organización está impartiendo un diplomado para la reeducación de hombres en el DF dirigida trabajadoras sociales que atienden al público en las clínicas del ISSSTE y el costo de este proceso lo esta realizando el ISSSTE los resultados de este proceso están resultando apasionantes y de ello espero tener la oportunidad de platicarles en el próximo evento al cual me inviten. CONCLUSIÓN El trabajo realizado en los últimos años muestra que los hombres si podemos cambiar y que aunque es un proceso difícil es posible, lo cual indica que la teoría de género corresponde con la realidad Otras propuestas teóricas como la que hace Robert Connell sobre la masculinidad hegemónica frente a las masculinidades subordinadas permite explicar cómo se organizan los hombres desde los generadores de violencia, los generadores y receptores de violencia y los que solo reciben violencia. Lo cual habrá que demostrar con números y encuestas para las cuales habrá que vencer las resistencias a hacer visibles las debilidades de los hombres. Mientras llegan aquellas políticas públicas que respondan de manera adecuada a la problemática que los hombres generan en la sociedad tendremos que avanzar en la profesionalizar los recursos humanos y obtener recursos financieros para desarrollar el trabajo con hombres generadores de violencia para que disminuyan y erradiquen su violencia.

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Género: construcción de los unos y las otras, una caída de los paradigmas del ser mujer; nacen las heterozorras.
Linda Flores
Género construcción de los unos y las otras * La cultura es el resultado del aprendizaje, los hombres y las mujeres somos seres culturales y sociales construidos en los procesos históricos y psicológicos determinados por la diferencia y la construcción de la propia identidad. En los estudios de la diferencia y características de los unos y las otras surgen los siguientes cuestionamientos: * Cómo podemos comprender las maneras de operaciones de las ideas a cerca de la diferencia sexual, los diferentes significados, atributos tanto a lo femenino y lo masculino en las sociedades remotas, en la sociedad y en la cultura propia, cómo se reproduce la división sexual del trabajo, cuál es la relación entre las ideas de diferencia sexual, organización social e ideología política. Las perspectivas analíticas mayormente citadas giran en tanto a los posicionamientos teóricos de los marxistas, de Jacques Lacan y Michael Foucault. *Para los marxistas la explicación girará en torno a la división sexual del trabajo y su relación con el capitalismo. Así pues, se hace una separación entre producción y reproducción y, por ende, de lo masculino y lo femenino, lo masculino queda como la producción y es representado en la actividad pública, el lugar del trabajo público y la política, mientras que lo femenino será representado en la reproducción reflejada en la actividad doméstica, la esfera privada, en otras palabras el hogar y con ello se satisface la necesidad capitalista de rebajar continuamente los costos de la mano de obra y de tener un trabajo reproductivo no compensado. Asimismo en este modelo se considera que el sistema de géneros es componente importante del sistema capitalista, sus análisis se han extendido hasta los y las estudiosas interesadas en el “desarrollo” del tercer mundo, donde se ha afirmado que los imperativos de la acumulación de capitales a menudo han introducido nuevas formas de la división sexual del trabajo, modificando seriamente las estructuras de la familia y de las relaciones sociales (véase A Kuhn y Wolpe, feminismo y
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materialismo). Desde esta perspectiva las mujeres se entenderán como seres devaluados en sus actividades –fuente de mano de obra barata en el mercado y el trabajo en el hogar-, no serán vistas como agentes de cambio y sujetos históricos construidos en base a la experiencia, como individuos hasta serán invisibilizadas14. El segundo referente comúnmente citado es la obra de Lacan, él es utilizado por algunas académicas feministas debido a su énfasis en la importancia del lenguaje y las representaciones simbólicas en la construcción tanto de la identidad como de la subjetividad sexual. Dado que las representaciones simbólicas se desarrollan y emplean colectivamente nos ofrecen una vía de acceso a los procesos inconcientes por los cuales los individuos se identifican con los grupos sociales, construyendo así las relaciones sociales. Por ejemplo, al analizar como el género aparece en el lenguaje político, los y las estudiosas han encontrado modos de explicar la mayor participación de las mujeres en los movimientos sociales owenistas15 o su exclusión de los sindicatos británicos en el siglo XIX, ubicándonos en este contexto hay que señalar que la mujer trabajadora en los espacios públicos se consideró un problema, en palabras de Joan Scott el que se le considere un problema es lo que hizo que las mujeres empezaran a ser visibilizadas y por ende surge una reinterpretación de la feminidad y el trabajo. Basándose en las sugerencias de la teoría de Lacan feministas como Juliet Mitchel y Jacqueline Rose han empezado a analizar materiales del pasado como una manera de comprender cómo los términos de la diferencia sexual son expresados, adaptados, transformados y, en algunas ocasiones involuntariamente reproducidos. Desde esta perspectiva podría afirmarse que la invisibilidad histórica de la mujer se debe a su asociación simbólica con falta y pérdida, con la amenaza planteada por la feminidad a la subjetiva masculina unificada, con el estatus de la mujer como “otra” en relación con el varón, poderoso, racional y privilegiado que ocupa el lugar central. El tercer modelo a analizar es el planteado por Michel Foucault, para él el lenguaje también es importante, según su planteamiento las relaciones de poder están construidas por medio del discurso, discurso entendido no sólo como el significado de las discusiones particulares, sino como toda la tecnología de la organización e ideología asociada a la formulación de las ideas. En su historia de la sexualidad Focault sugiere que las relaciones de
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Por qué y cómo es que las mujeres se hacen seres invisibles a lo largo de la historia?

Concepto basado en Robert Owen donde el hombre es un producto social, manufacturado, él defendía también la posibilidad de desarrollar un sistema económico alternativo basado en la cooperación. La idea de que la calidad del trabajo de una obrera mantiene una relación directamente proporcional con la “calidad de vida”.

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poder fueron construidas mediante el discurso de la sexualidad tal como surgió en el siglo XIX, basándose en el conocimiento de las disciplinas científicas interpretadas con la medicina y la psicología, ambas definiendo la conducta normal de la anormal, elaborando los “significados” de la sexualidad y construyendo sexualidades humanas. Asimismo, se ha intentado comprender como otras relaciones de poder, por ejemplo las de clase, fueron formuladas con base en el género. Desde esta perspectiva las mujeres a lo largo de los procesos históricos, aunque se han rebelado a la dominación del patriarcado han perdido la batalla por la igualdad, pese a que se ganaron los derechos políticos, legales y económicos. Como extensión de una posición subordinada se les niega el estatus de seres históricos16, mientras que los derechos que han ganado les fueron otorgados por gobernantes, políticos o patrones benévolos, en este discurso que niega la visibilización de las mujeres y por ende perpetúa su subordinación y su imagen como receptoras pasivas de las acciones de los demás.

* La caída de los paradigmas del ser mujer En el primer paradigma que surge en lo que es ser mujer se entiende a las mujeres como seres inferiores a los hombres por su distinta condición, justificando esta distinta condición en la connotación sexual y reproductiva, ante esta idea Graciela Hierro afirma que la diferencia sexual tiene su sustento en esencias, en naturalezas femeninas o masculinas. “La introducción del concepto de género entendido como la semántica que la cultura impone y elabora sobre los cuerpos sexuados representa una ruptura respecto de los paradigmas de explicación patriarcal. Dentro de estas concepciones se ha señalado que los varones son naturalmente superiores a las mujeres en virtud de que son más racionales y más fuertes. Por lo que se refiere a las mujeres se ha afirmado que éstas son naturalmente más débiles e inferiores en intelecto”, [Hierro, 2001: 45], así pues, los hombres poseedores del intelecto y la capacidad para describir a las mujeres y aunado a ello la invisibilidad histórica de la que han sido objeto las mujeres, ha permitido que los hombres reconozcan y describan a las mujeres antes que ellas mismas. Las mujeres en lo individual y lo colectivo son definidas por filósofos, juristas, médicos, moralistas, pedagogos, músicos y artistas. Las mujeres se definen según estándares ya asignados por su lugar, sus deberes y hasta por quienes las definen. En un breve recuento por la construcción de los paradigmas empezando por Hesíodo, en su Teogonía, según parece él fue el primero en hablar de una “raza de mujeres”- genos gynaikon-, caracterizándola de un temible mal, desde el mismo instante de la creación de Pandora, y además, de un género distinto del género humano constituido sólo por hombres. * La
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Personajes que a lo largo de su vida tuvieron un papel desatacado en la sociedad.

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feminista e historiadora Yvonne Nibieler(Knibiehler) estudiando al Homo Sapiens Sapiens que vivió en Europa en el paleolítico superior, afirma que el grupo representaba en una gran cantidad de estatuillas mujeres con grandes senos, vientres abultados y muchas veces sin miembros y ni siquiera cabeza, con esta figura arquetípica podemos entender la imagen de la madre dadora de vida, dentro de está línea encontramos imágenes como la de la virgen María que ya no sólo será dadora de vida sino también ser colmado de virtudes que van de la mano del sufrimiento y la abnegación. Rousseau en su libro V en relación a los deberes de las mujeres dice: "Dar placer, ser útil, hacerse amar y honrar por ellos, criarlos de jóvenes, cuidarlos de mayores, aconsejarlos, consolarlos, hacerles agradable y dulce la vida". Los deberes y quehaceres de las mujeres se determinan, sin duda alguna, de acuerdo al contexto histórico y social, si sólo tiene que ocupar espacios privados o si tiene que ocupar espacios privados y públicos, entiéndase que no porque una mujer ocupe un espacio público ya podremos aplicar la palabra equidad. Hasta en las perspectivas psicológicas se habla ya de las ideas que las mujeres deben tener en el inconciente, según Freud los hombres sufren de «angustia de castración» y las mujeres de su «Penisneid» (envidia de pene). * Heterozorras Después de entender que las mujeres se quedan en lo imaginario, lo heredado de nuestro contexto, mi contexto, contexto formado en una tradición judeocristiana que ha atribuido la creación del mal a la pobre Eva, quien además es la responsable de la muerte y el dolor de toda la humanidad igual que Pandora, y de ratificar a cada momento que las Diosas que se dice pueblan el Olimpo de ciudades sin ciudadanas, las vírgenes, reinas de los altares, donde ofician los sacerdotes, complementadas por *Marianne quien es la figura que encarna a la República Francesa, nuestro país no está exento de este fenómeno ya que hasta el icono de una mujer es retomado para los festejos de una dependencia en nuestro país, independencia en la cual parecen estar ausentes las mujeres, así que entendemos que hay una libertar icónica en lo femenino pero traducida un plano y a una cuestión viril*. Ante lo ya señalado opto por mi declaratoria en tanto a la construcción de ser mujer y vivir como mujer y, mi declaratoria apuesta al feminismo como modelo político de cimentación para una política construida desde las mujeres y sus vidas sin dejar de utilizar el estado de derecho, sin embargo si generando nuevos mecanismos para trabajar con las mujeres donde empezamos explicando y explicándonos a nosotras mismas que la vida no se justifica y sí se vive y se vive de manera autónoma, aquí se retoma la postura de Marcela Lagarde ante la culpa, no a la culpa y si a la autonomía.
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Esta autonomía también se proyecta en la comprensión de dejar las tecnologías sociales de lado, las bellezas fabricadas y los arquetipos de belleza se replantearan en el entendimiento de las nuevas bellezas ya que es en la multiplicidad de bellezas que se hace visible el mundo. Por ejemplo, para el capitalismo las mujeres entre más viejas sean son más feas, en nuestro concepto, es en los saberes acumulados en base a la experiencia lo que construirá la belleza fundamentada en el saber, así pues, se hablará de una belleza histórica. A la par se retomarán conceptos que quedaron abandonados en el renacimiento, conceptos fundamentales como el saber y se quitaran de un primer plano términos cómo utilidad que a lo largo de la historia nos han impuesto y nos han enseñado a ser utilitarios. En tanto a la educación consideramos se debe reformular, ya que el sistema patriarcal nos ha educado para tener intereses del tipo material y de competencia destructiva, al igual que a repetir prejuicios históricos como el bloqueo entre mujeres, por ello proponemos que exista un amor real al género y que en esa educación surja la construcción de ideales a la medida particular de cada mujer, retomamos principios como el hedonismo en donde se construyan ideales en la vida cotidiana en un tono de las vivencias diarias donde fundemos todo por nosotras mismas y por ende construyamos en la felicidad propia, después de todo, no hay nada más transgresor que ser feliz. *En tanto a las pasiones que deberán regir a una mujer debemos dejar la culpa de lado, ya que es algo que el mismo sistema patriarcal ha impuesto, aunado a la culpa se deja de lado al pasado, como diría la feminista Carmen Torres “que el tiempo pasado no viva a costillas del presente”. En tanto a nosotras como mujeres debemos recuperarnos en lo individual, retomar la memoria que da el significado a lo que somos y permitirá una revaloración de nosotras mismas. Las mujeres debemos sustituir los conceptos como caridad por responsabilidad social, dejar de ser victimas para ser heroínas, ser responsables de nuestra vida, ser coherentes en la ética –moral- y los actos –reflejo de la ideología-, estética –proyección física ante la otredad-, vivir en base al carácter traducido como la fuerza de voluntad. * Conclusión Rescatamos la diferencia en nuestra esencia de la femineidad que no responde sólo a la constitución física sino también en la posibilidad de pensarnos desconstruyendo lo que no nos permita ser libres, para facilitar la construcción de un mundo diferente, rescatamos los valores esenciales: el amor, la confianza, el conocimiento, la libertad, la creación, y a la par experimentamos nuevos caminos para acercarnos al placer.

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Material de Exposiciones
No disponible en la versión electrónica

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El Concepto de Masculinidad

M.E.S. José Antonio García Pérez

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Nellie Campobello: La memoria histórica a través de la voz y la mirada femenina

M.E.S. Mónica Torres-Torija G.

No disponible en la versión electrónica

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