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Día 1: ¿Cómo le hago para querer orar todos

los días? Parte I


By jdnunez January 2, 2014 Conociendo a Dios, Del deber al deleite, Oración, Vida Cristiana, ¿Por dónde empiezo? 11 Comments
Nota: Este es un estudio del libro “From Duty to Delight” del pastor Ron Parish.
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Humildad
El principio de una vida de oración es la humildad. Si creo que puedo manejar mi vida sin Dios, enfrentarme a
cada día sin declararle que lo necesito desesperadamente, si creo que algo puede funcionar bien sin Él,
entonces nunca tendré la verdadera necesidad de orar. Una reconocida mujer de Dios dijo una vez: “A veces me
siento tan desesperada y débil. Creo que por eso me usa Dios. Porque no dependo de mi propia fuerza”. La
oración diaria comienza con una pregunta: ¿Qué tanto considero que necesito a Dios el día de hoy? ¿Podría ser
que la falta de oración fuera un reflejo del orgullo en nuestro corazón?

Necesitas ponerte metas más grandes.


Hemos entregado nuestra vida a una rutina, a un trabajo “fácil de hacer” a un conjunto de pasos y procesos que
seguimos en automático. No aspiramos a mucho más, estamos satisfechos como estamos, tanto que realmente
no ocupamos tanta oración para mantener las cosas como hasta ahora. Nuestra falta de oración podría también
ser un reflejo de una vida llena de bajas expectativas, muy pocos “Señor ayúdame” salen de nuestro corazón
porque estamos simplemente siguiendo una vida, manteniéndonos vivos, sobreviviendo, sin aspirar a una vida
abundante. Querer orar mucho es el resultado de creer firmemente que la oración es necesaria en toda
ocasión. No orar es lo opuesto, considerar que no es necesario en toda situación, sólo en algunas. ¿Es necesario
o no?, ¿qué tanto crees que necesitas a Dios hoy?

No veas la oración como un deber, como lo correcto que tienes que hacer.
No queremos orar porque lo vemos como una obligación, como lo que todo cristiano debe hacer para ser “buen
cristiano” por lo tanto cada vez que nos equivocamos o pecamos, nos sentimos tan malos como cristianos que
lo menos que queremos hacer es orar, porque nos sentiremos tan falsos al hacerlo. Pero olvidamos que la
oración es el poder y la potencia que necesitamos para dejar de pecar y dejar de equivocarnos como cristianos.
Es como si un enfermo rechazara la medicina pensando que “ya para qué si ya me enfermé” siendo que es para
dejar de estar enfermo. Uno ora no sólo porque necesita sino porque la oración es lo único que puede hacer la
diferencia y generar la victoria que tanto anhelamos.

Convicción + Expectativas
Jesús siempre vivía con una fuerte convicción y expectativa de que su Padre siempre estaba trabajando, “Señor
gracias porque me escuchas” (Fragmento tomado de Juan 11 cuando oró por Lázaro). El verdadero trabajo del
reino que hacía Jesús no era la liberación de los endemoniados o la sanidad de los paralíticos, era la oración
que hacía todo esto posible cuando se presentaba. Oramos para que cuando algo se presente en el día tengamos
la fuerza, la fe, la convicción y la autoridad para enfrentarlo y resolverlo. Si viéramos la oración como el poder
para ver los milagros, orar por enfermos y ver sanidades, vencer nuestros hábitos y adicciones ¿no oraríamos
más? El asunto es que consideramos el orar como un deber, no como un Poder.

Conclusiones
¡Debemos entender que orar afecta el futuro! John Wesley decía: “Nada sucede hasta que oramos por ello”. La
oración del justo puede mucho, no dice debe, parece, aparenta o se siente mucho, dice puede mucho.

Ideas para tu Oración de Hoy:


Hoy o mañana temprano que ores responde en una libre las siguientes preguntas:
1. ¿Cómo describirías la vida que llevas de oración?
2. ¿Cuáles son los retos más grandes que enfrentes al querer hacer un tiempo diario para realmente conectarte
con Dios?
3. Invierte un poco de tiempo diciéndole a Dios como te sientes respecto a estas dos preguntas.
Día 2: ¿Cómo le hago para querer orar todos
los días? Parte II
By jdnunez January 3, 2014 Conociendo a Dios, Del deber al deleite, Oración, Vida Cristiana, ¿Por dónde empiezo? 4 Comments
Nota: Este es un estudio del libro “From Duty to Delight” del pastor Ron Parish.
(No olvides leer las instrucciones del lado izquierdo antes de comenzar)

Motivación y Conciencia
Lo que necesitas saber para comenzar tu oración diaria con Dios

1) Se necesita Amor y el amor empieza a crecer cuando uno encuentra placer por estar en compañía de alguien,
es decir, en su Presencia. La relación de Jesús con su padre era una relación de amor, habían estado juntos
desde antes de la creación del mundo. Apenas se iba a dormir o se alejaba de las multitudes lo primero que
quería hacer era pasar tiempo con su padre. Una característica de alguien que ama es que no puede esperar
para pasar tiempo con su amado. Cuando hay amor de por medio nadie necesita recordarte que pases tiempo
con la persona que amas. Cuando se le preguntó a la Madre Teresa cual era el secreto de su devoción a Dios,
ella contestó: “Mi secreto es simple: Oro. A través de la oración me hago una con Cristo. He encontrado que
orar con Él es amarlo a Él”.

¿Si pudieras regresarte en el tiempo y pasar una hora con cualquier personaje de la historia con quién la
pasarías? ¡La mayoría sino es que todos diríamos que a Jesús! La realidad es que ¡podemos pasar una hora con
Él cuando queramos! Pero no lo hacemos. Nadie nos conoce mejor que Él, y aún así nos ama a pesar de
nuestras debilidades, fracasos, egoísmo e inconsistencias. Tú y yo podemos lograr querer estar con Dios por
amor a Él. Su amor puede capturar nuestro cariño. Nuestro amor por Dios puede llegar a ser tan tangible e
intenso que prefiramos estar con Él que en la mejor fiesta o el mejor concierto de la ciudad. La oración fue
creada originalmente para ser disfrutada. No hay nada como experimentar su amor, seguridad, sanidad y
fortaleza.

Para saber qué tanto te tiene motivado su amor responde a lo siguiente:


a) ¿Cuándo tiempo inviertes buscando la presencia de Dios cuando tienes un rato libre en el día?
b) Cuando no tienes presiones ¿Separas conscientemente más tiempo para pasar el rato con Dios?
c) ¿Qué tanto lo buscas cuando estás de vacaciones?

¿Puedes imaginar un modo de de vivir en el cual:


a) Prefirieras orar que ver la televisión, comer o ir a ver una película en el cine?
b) Orar fuera tan divertido que oraras hasta “a escondidas” en cada rincón?
c) Estuvieras tan feliz en la presencia de Dios que no pudieras encontrar placer ni deleite en las vacías y
absurdas adicciones que te tienen controlado?

El amor es una decisión


Invertir tiempo con Dios es amor. Jesús dijo: “Si me amas, guarda mis mandamientos. Permanece en mí,
permanece en mi amor”. El amor es el resultado de la decisión de dos que decidieron pagar un precio por estar
y conocer al otro desinteresadamente. ¿Amas a Dios? ¿Quieres amarlo? Necesitas tomar una decisión, necesitas
comenzar a llevar tu amor de palabras a un amor de acciones. ¿Qué hiciste ayer para crecer en tu amor con
Dios? ¿Le dedicaste tiempo? ¿Qué puedes hacer hoy?

2) Necesitas estar consciente de lo muchísimo que Dios disfruta estar en tu presencia.


Dios disfruta estar contigo porque te ama, te creó, te conoce y tiene grandes planes para ti. La Biblia dice en el
libro del profeta Sofonías que Dios se alegra tanto contigo que ¡canta de alegría cuando estás con Él! El amor de
Dios ha sido derramado en nuestros corazones. Nosotros podemos amarle cuando entendemos que Él nos amó
primero. Así como un padre disfruta ver que vuelven a casa de visita sus hijos que ya han crecido, y quiere
saber todo sobre cómo están y disfrutar sus alegrías, llorar con sus tristezas y aconsejar sus aflicciones, así lo
quiere hacer Dios con nosotros.

Conclusiones
Por increíble que parezca, Dios está ansioso por encontrarse contigo y escucharte cada mañana cuando te
levantas más temprano para estar con Él. Imagínatelo esperando, a un lado de tu cama, pensando en el
momento en que abrirás los ojos. Él tiene tanto amor que compartir contigo. Está esperando para escucharte,
para escuchar tus problemas, alegrías, temores y tristezas. Está esperando para hablarte, reconfortarte,
consolarte, decirte todo lo que siente por ti. Está esperando para conectarse con tu corazón. Dios está
totalmente interesado en atraerte a una relación de amor con Él.

Ideas para tu Oración de Hoy


1. Cuando tienes tiempo a solas ¿tratas de pasar más tiempo con Dios? ¿Por qué sí o por qué no?
2. ¿Cuál es tu mayor motivación para querer orar más?
3. Pídele a Dios una nueva revelación de su amor hacia ti el día de hoy.

Día 2: ¿Cómo le hago para querer orar todos


los días? Parte II
Se necesita Amor y el amor empieza a crecer cuando uno encuentra placer por estar en compañía de
alguien, es decir, en su Presencia.

Una característica de alguien que ama es que no puede esperar para pasar tiempo con su amado.
Cuando hay amor de por medio nadie necesita recordarte que pases tiempo con la persona que amas.

2) Necesitas estar consciente de lo muchísimo que Dios disfruta estar en tu presencia.


Día 3: Disciplina, El Secreto de la Oración
¿Qué pasa si no tengo ninguna sensación o emoción en mi tiempo de
oración? ¿Qué hay de aquellos tiempos de sequía en nuestras vidas?
Tú sabes, esos días que pareciera que Dios está lejos y que las oraciones
apenas salen de nuestra boca y caen pesadamente al suelo….. El pastor Dante
Gebel dijo una vez: “Orar es como sentarse a comer a la mesa con mi padre, no importa lo que haya

sucedido en el día, siempre tengo derecho a hacerlo, siempre necesito hacerlo, es parte de mi vida,

de mi crecimiento, de mi salud, de mi convivencia con Él”.

By jdnunez January 2, 2014 Conociendo a Dios, Del deber al deleite,


Oración, Vida Cristiana, ¿Por dónde empiezo? 11 Comments Nota: Este es un
estudio del libro “From Duty to Delight” del pastor Ron Parish.
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Día 5: Lleva un Diario de Oración


Las oraciones que escribimos y llegan a ser contestadas se convierten en fuertes generadores de
fe. En los tiempos en que sentimos que Dios no nos escucha o no nos contesta, podemos regresar
hojas atrás para repasar cada petición que Dios contestó, podemos recordar cada milagro, cada
fuente de provisión, cada desenlace de las historias y decisiones que enfrentábamos y afirmarnos
en la fidelidad y provisión que Él siempre nos mostró en el pasado para enfrentar así, nuestro
presente y futuro.