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JOSÉ HIERRO

ANTOLOGÍA POÉTICA

Selección y prólogo de José Olivio Jiménez

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José Hierro: Antología poética Selección y prólogo de José Olivio Jiménez

El Libro de Bolsillo Alianza Editorial Madrid

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28043 Madrid. A Compuesto e impreso en Fernández Ciudad.© José Hierro © de la selección y el prólogo.: 84-206-0473-9 Depósito legal: M 26.N.S. 19. S A . S. Madrid.074-1990 Papel fabricado por Smace.B. 1990 Calle Milán. 38. S L Catalina Suárez. 200 00 45 I. teléf.José Olivio Jiménez © Alianza Editorial. 28007 Madrid Printed in Spain 4 .

aun para el responsable de uno de esos ensayos —yo en este caso. han enriquecido el tratamiento valorativo de dicha temática con matizaciones.PROLOGO Otra vez el tiempo (y la temporalidad) en José Hierro: ensayo de un mini-coloquio crítico El sentimiento y la conciencia del tiempo se alzan a centro de cohesión. Sin embargo. En ella se encontrará asimismo la documentación de algunos trabajos. Todos estos críticos han coincidido en el enfoque raigalmente (pero no exclusivamente) temporalista que les ha guiado en sus interpretaciones y análisis. Rosario Rexach. y los estudios de los críticos 1 Dos notas sólo me permitiré en esta introducción. como se consignó en nota.. Después han venido numerosos exégetas y comentaristas de esa obra. de toda la poesía de José Hierro. también. forzosamente breves. me limito a consignar de éstos sus nombres o apellidos correspondientes. José Luís Cano (1953) y Marcelo Arroita-Jáuregui (1954). Rogers y el de quien esto escribe1. que contribuyeron muy eficazmente a establecer el nombre y la estimación por la crítica de este poeta —especialmente los de Ricardo Gullón (1953). los que mayor detenimiento y especificidad le han concedido a esta temática temporal en la poesía de Hierro (Aurora de Albornoz. pretenderán librarse en lo posible de un carácter formalmente «erudito». y por supuesto para todos los que quieran alcanzar hoy una visión totalizadora de la poesía de José Hierro.. Y la suma de todas éstas hace que. par no seguir eludiendo la primera persona—. Dionisio Cañas. Por ello deben recibirse como el múltiple diálogo — más bien. coloquio— que trato de establecer. Luce y Mercedes López Baralt. Susana Cavallo. las aportaciones de los autores citados resultan ya absolutamente indispensables. literalmente o glosadas. valoraciones y formulaciones emitidas por otros críticos. y además. y como por fuerza era de esperar. Por el contrario. para no alterar el tono suelto y nada formal con que deseo ofrecerla a los lectores. 1 5 . Pedro de la Peña. cuando reproduzca. los cuales han ido armando así un corpus crítico de notable volumen e interés. precisiones y ampliaciones de muy positiva utilidad.) no se han limitado a reproducir o parafrasear los juicios y planteamientos de aquellos dos estudios indicados. Por tal razón. por razones editoriales. y remito a la Bibliografía crítica que se acompaña para una información completa. o eje vertebrador. desde esta perspectiva la abordaron los dos iniciales estudios extensos y comprensivos que de la misma se intentaron: el de Douglass M. Por ello. con aquel texto mío de hace más de veinticinco años. desde el presente. anteriores a los dos señalados en el texto. Emilio de Torre. Estas páginas introductorias han de ser. la obra misma del poeta.

se habrá observado que no nos valemos aquí del difuso término de posguerra. donde todavía pueden encontrarse piezas muy «de posguerra». Sin embargo. La contradicción se 6 . frente al lector y. le diese refugio y sostén» (Rexach). Después de nuevas lecturas de esa obra. practicadas a partir de los señalamientos que iba encontrando en los estudios indicados. Alegría (1947) y. en medio de esa fugacidad temporal. Y es que José Hierro —-y resumo así su evolución de un modo extremadamente sintético— pudo ser. el de Hierro. crucial dentro de su trayectoria. y no sólo de paso. con tanta inteligencia y sensibilidad. con su secuela de ambigüedad —calidad inseparable de todo lirismo ahondador—. que la aparente (y textualmente real) contradicción que domina el lirismo de Hierro. pero empleando esta noción aquí. han contribuido al esclarecimiento de una de las obras poéticas mayores en el amplio período histórico-literario que en España siguió a la guerra civil. y por otra. en continuo proceso de enriquecimiento artístico y densidad expresiva. a mí mismo. A este respecto. de entrada. Leyendo esos estudios posteriores. de que «el sentimiento y la conciencia del tiempo» —palabras textuales de entonces con las que. es un acto de justicia que debemos a la importancia histórica de un trabajo creador. en el siguiente volumen. va contagiando mi propio discurso expositivo. y lo fue. Por una parte afirmo que «el punto de llegada» ya no puede definirse con el vocablo tiempo. Pero retorno a aquello del coloquio. hecho ya hace tantos años. para su beneficio. Cavallo). Y también. bien que sin poder salimos del ámbito del tiempo (pero sólo en su connotación más abarcadora. por el poeta. pero sólo en sus entregas iniciales: Tierra sin nosotros (1947). y con mayor diafanidad y voluntad en los que le sucedieron —Cuanto sé de mí (1957) y Libro de las alucinaciones (1964)— se reveló como un poeta ya decidido a desbrozar (lo que realmente logró) los caminos por los que aquella estética posbélica en su sentido más estricto —regida por un designio extremoso de realismo y comunicación— acabó por disolverse en concepciones y prácticas que significaron su rebasamiento y superación (y en una próxima nota se volverá sobre este punto). no puedo (ni pueden los autores nombrados) prescindir de ese preciso vocablo para aludir a la proyección última de esta poesía.mencionados. sería exactamente esto: trascender la impronta agónica de lo temporal para orientar el espíritu hacia la búsqueda del «instante eterno» (Albornoz. escribiría ahora. El punto de llegada. un poeta situable dentro de la común estética de la posguerra. espero. otra vez. como reconocimiento a mis colegas de profesión que. aunque menos. en Con las piedras. de «hallar una verdad que. como se dirá) lo marcaría la aspiración a precisamente trascenderlo. al tiempo. con el viento (1950). por lo que se va sugiriendo. Parecería. Todo ello. y «la ruptura jubilosa de los límites o fronteras del tiempo» (Luce López Baralt). en su dimensión fáctica y angustiosa de temporalidad. me impongo una primera corrección. he iniciado este escrito de hoy— sean «el punto de partida y de llegada de toda la obra de Hierro» (como sostenía en 1964). que aquí se intentará. El de arribo. Son modos matizadamente distintos de nombrar un mismo impulso ontológico y epistemológico de salvación: la necesidad. Quinta del 42 (1952). reduciría tan rotunda y global afirmación a postular que esa conciencia (de lo temporal) define sólo el punto de arranque en la urgencia que a la poesía llevó a José Hierro. la fusión y unidad del lado visible y claro de la realidad temporal con su trasfondo misterioso e invisible (Cañas). Reconocerlo así. de intertextualidad crítica. y la cual afecta al aserto.

Se estaría entonces ante el misterio del tiempo único. Y se hace necesaria una mayor nitidez. misión del poeta. donde yo (y los otros) hemos escrito tiempo. temporalidad: tiempo racionalizado y cuantitativizado). la que más me atañe. para el de llegada: ese norte hacia el que desde un principio (pero con mayor vigor en su tramo último) ha apuntado siempre la poesía de Hierro. al tiempo único y verdadero: el de unos míticos orígenes. el tiempo (entidad que en su unidad nunca es visible.resolvería —sin anular del todo la fértil ambigüedad— si. no más que presentible). Pero más que poner atención a ese destino. Y pocas poesías. que es un modo de darles fijación. tan viva y palpitante de las cosas. borrásemos ahora. para referirnos al «punto de partida». sufrible y. del primer libro del poeta). están de igual modo llenas de esa realidad. Por temporalidad no habríamos de entender sino la máscara engañosa y fragmentada (pero la única con la que como humanos nos es dable contar) del tiempo real y verdadero: la sola forma con que éste. aunque es de creer que no estamos muy lejos de la propuesta por Bergson entre durée puré (equiparable. «Entonces». La sola forma en que el tiempo se nos hace. con los ojos del espíritu. Pero desde la conciencia de la fragmentación y condición mortal de toda forma de realidad. será entonces. desde esta poesía. el espíritu anhela. la aparente incoherencia). pero estas acciones serán ejercidas ya. desde su terca irreductibilidad racional frustran todo empeño de darles unidad y sentido. se nos hace sensible al poder y tener que asociarlo inexorablemente con algo de lo que ya no nos cabe dudar: el espacio. pretendo calcar o trasvasar a mis ideaciones. en estos distingos. del instante detenido y eterno. como la de Hierro. un nombrar perecedero (título de la pieza que abre el libro Cuanto sé de mi). con su sino de finitud y muerte: el yo es una de esas cosas. y la sustituyésemos por temporalidad. Pero es ésta ya una dimensión que se escapa de la posibilidad a ser nombrada con una palabra clara y entregable. y los otros (incluida también la otredad social) son las más inmediatas y solidarias concreciones de esa universal cosidad (De la Peña. por consiguiente. aunque fugaz. sólo con una pequeña pero significativa 7 . De Torre). aunque sin olvidarlo. a tiempo) y durée homogéne (esto es. poetizable con una carga emocional más contagiosa y angustiada. el cual. en su concepción ya más pura y absoluta o trascendente. ansia. como en un palimpsesto. así. La temporalidad sería. como se acaba de sugerir (y para una lectura. lo que al poeta importa es nombrar: dar corporeidad verbal. el de un no menos mítico presente eternizado. por modo excluyente. el tiempo refractado en las cosas. la unidad y fijeza que precedió (¿y seguirá?) a esa fragmentación: lograr ese objetivo sería alzarse. como el destino de aquello mismo que se designa o denomina. esa palabra. tan frutalmente sentida (lo que ya así se nos dice en el poema primero. visible. imaginada o recordada (dirá el propio poeta). cierro ahora este párrafo reproduciendo la misma configuración sintáctica con que concluía el anterior. por nuestra parte. Y con el objeto de que quede bien explícito ese nervioso dualismo interior. nos colocaría en un ámbito verbal sellado por la aparente irracionalidad. en nuestra terminología. Ello comportaría el reservar con exclusividad la idea de tiempo. por fin. Dar nombre a las cosas. La distinción puede que no sea aprobada desde un ángulo rigurosamente filosófico. a los seres transitorios que le rodean y definen. diríamos (violentando un poco el lenguaje). Puede ser sólo entrevista. donde quedasen resueltos y fundidos aquellos fragmentados espacios temporales que. Pero esto nos situaría al cabo en un ámbito sellado por el misterio.

ha sido Hierro justamente aproximado (Mercedes López Baralt). «alucinado». como la de Hierro. ahora. aquello que careció de realidad es. a que como poeta es tan dado Hierro. la misma forma adverbial. Y nos situaríamos más cerca. Sin tiempo: esto es. de misterio. Sólo eso. de igual modo llenas de un misterio tan vivo y palpitante. en Hierro. su única forma de acción. con la misma palabra vibrante de prístina realidad con que nombraba «perecederamente» las cosas. hacia el misterio: necesidad. mantenemos. superados los límites (las limitaciones) temporales. le lleva a reiterar en varias ocasiones la sugerencia del prodigio con que recrea. y aun de realidad natural (tal vez en un grado de más jugosa poeticidad que en los pasajes «realistas» o reflexivos). en la que «basta el nombre para llenar el poema. de la categoría verbal que de modo más veloz nos comunica esa inmediatez —o sea. y las itálicas aquí son nuestras). el instante como vacío— le acompaña. el serlos. donde por el impulso visionario la voz poética parece «alucinar» más. intuido (o vislumbrado retrospectivamente) en términos de prodigio. Y también cómo «esta unión de hombre y cosmos crea un puente entre instante y eternidad. símbolo de lo infinito. tan frutalmente sentido. Y es que una de las riquezas y originalidades mayores en su técnica poética es el explorar la más escondida subjetividad. que esta obra al cabo nos entrega. Se hablaba antes de realidad. el llegar a la esencia de los elementos. «el fundirse con la naturaleza.». esta otra: aquello no escrito ni vivido. entonces. y cuando se mueve en las esferas de la temporalidad. el nombre o sustantivo—. Y resumo.modificación: pocas poesías.. por la imaginación. es cuando se diría que el lenguaje se carga de una mayor realidad. y así. sin embargo y siempre. de la realidad. de Juan Ramón Jiménez que de Antonio Machado. Esto se ha visto certeramente. significaría una llegada a un orbe trascendente en que se perderían los límites de tiempo y espacio» (Douglass M. Y a esa sugestión sumariamente descrita —el pasado como no-ser. Rogers). son asumidos. Porque en esos momentos «imaginativos». existencial y trascendente. Se ha señalado muy explícitamente cómo. Y habría que anotar igualmente una consecuencia expresiva de todo lo anterior: inmediatez de las cosas. frutalmente (que se ha dicho procede del autor). se asiste a su temprana aparición: Cuando se hallaba eu 8 . Y he aquí una impresión digna de destacarse. lo más misterioso y mágico a que sólo por la imaginación podemos acceder. siendo sin tiempo los dos» (Rogers otra vez. tanto cuando el poeta «testimonia» su estar en la historia como cuando se abre. El ejercicio de la intratextualidad —la repetición necesaria de sí mismo—. otro poeta al que también. Y para describir el modo cómo una y otro. «el mundo natural llega a ser una vitrina de lo absoluto. Y es así la de Hierro una poesía sustantiva.. aquello que precisamente no fue. por ello. sin embargo y contra lo esperable. En dos versos de la pieza («Entonces») que abre su primer libro. Y es entonces cuando estamos ante el climático «punto de llegada» de la afiebrada meditación lírico-imaginativa. y también se ha notado su estrechísima vinculación con la dialéctica entre temporalidad y tiempo sobre la que nos vamos moviendo. de modo por ahora parcial. para poder seguir adelante y relacionar lo hasta aquí dicho con lo que mar ese vacío —Hierro lo ha repetido muchas veces en sus libros— es la espuela que incita al poeta a la palabra. indefectiblemente. y completa. el sustantivo por sí da materia poética al poeta» (Rexach). y ganando así el tiempo único y real y verdadero. el pasado. Aquí la operación imaginativa no adelanta un futuro: ve.

el poeta sobrepasa la marca que distinguió a muchos compañeros suyos de generación —la voluntad de la poesía como mera práctica de la «comunicación». defendió el principio de la poesía ejercida como acto o método de conocimiento. Más allá van las antelaciones de Hierro: en toda la última zona de su trayectoria se asiste ya al despliegue de una serie de tensiones expresivas y críticas —visionarismo. se asientan sobre una sola y misma dualidad: el deber ético de vivir frente a la proyección metafísica. Y contrarios son también sus respectivos correlatos emocionales (dolor/alegría) o simbólicos (sombra/luz). y más: con la palabra. Era en el momento cuando recordaba haber escrito que a Hierro no le interesaba el tiempo por lo que es. y aun culturalismo y reflexión metapoética— que habrán de ser las señas más evidentes de la generación del 70 (o de los «novísimos»). nos topamos frente al dualismo interpretativo y expositivo que la poesía de Hierro impone a todos sus lectores y comentaristas. Todos. hace lo que el tiempo es o debería ser: «un salir de la cadena temporal y poseer [el poeta] su vida en el momento» (Cavallo). desde Francisco Brines. sólo conseguible en un tiempo salvado de la contingencia— no encontramos otra cosa que «el enmascaramiento y el descubrimiento de una identidad» (Cañas)2. conflictividad. y al cabo «desplazarnos sin cuerpo por ámbitos mágicamente a salvo del tiempo y el espacio» (Luce López Baralt). en el poema. vacío/plenitud. 2 9 . en «Mundo de piedra».mundo a punto / de que el prodigio sucediese. dispersión/unidad. Y saltando muchas reapariciones. con sus previsibles efectos empobrecedores— y se alía a la promoción que cronológicamente le sigue: la que. en su línea visionaria. como principales expositores del mismo. no mencionando su posibilidad: haciéndolo. Hierro ha favorecido el entendimiento de la poesía como búsqueda del conocimiento por la palabra. el sueño del espíritu. De cualquier modo. Todos los complejísimos recursos estilísticos de su poesía «alucinada». Hoy. a mí mismo. axial-mente. en suma. lo que sólo en el tiempo absoluto nos liberaría al fin de la temporal precariedad y fragmentación. permeabilidad irracional del lenguaje. se lee: El prodigio / debía realizarse. Es ésta: ante la dialéctica que entre sí trazan ambas instancias —la notarización de los disfraces de la temporalidad frente a la aspiración a la verdad. en el fondo. al calor de este diálogo plural (de asentimiento) con los estudiosos de su poesía que me acompañan. Y es que esa poesía se resuelve. Y traslademos estos planteos a un nivel existencial y gnoseológico. la impecable precisión de los En frecuentes declaraciones. con las libertades mediante las cuales la imaginación poética rasga la cerrada trama del discurso lógico o «realista». sus modos de hacer. De nuevo. ya muy inteligentemente descritos (Albornoz). Arribaríamos a una conclusión más cercana a la problemática del vivir que cualquier merodeo cuasi-metafísico a que la cuestión es proclive. traspuestos y vencidos los accidentes de la temporalidad.. No invocándolo. posiblemente la última de esas recurrencias. en el poema. sus medios. Claudio Rodríguez. mas sin desarrollar allí. en la última formulación entrecomillada. Pero también. ya que se ha visto a su poesía intuir siempre el misterio del tiempo en su esencia. en términos de drama. Los matices de oposición de donde emana este dramatismo son innumerables en la obra de Hierro: fugacidad/eternidad. sin. de Libro de las alucinaciones. y en su obra misma. En ello. con la palabra. sino por lo que hace. me aprovecharía de sus lecciones para suscribir aquella anterior aseveración mía de muy distinta manera: a Hierro sí le interesa el tiempo por lo que es. Pero hay otro modo de realizar el prodigio. lucha. Y aquí amplío aquella puntualización. fragmentación/totalidad. Carlos Sahagún y José Ángel Valente. que antes anuncié..

oculto y sostenido. y aquí sólo se alude a ello como otra pista para el lector de los textos que en esta selección se recogen. sin embargo. reportajes y alucinaciones (tomando estas voces de títulos de sus poemas).opuestos ha hecho. se le abre el otro camino poético: el de las alucinaciones. no obstante. Y se verán así presuntos reportajes —y esto aun en su mismo poema titular: «Reportaje»— que se dejan invadir por ráfagas visionarias. Mantendrá. en busca siempre de la mayor exactitud en sus formulaciones: su pulcro didactismo. de la estructuración poemática. en muchos casos. Y esta virtud. En ellas se tiende a un cierto desdibujo del discurso «racional». (Y una apostilla imperiosa: nunca tan frías y objetivas esas palabras. Todo sigue brotando. también es uno de nuestros poetas más secretamente —y no secretamente— musicales. guiado por las indicaciones del mismo autor. irracional. principalmente. gracias al ritmo. su gusto por la palabra sencilla (por la palabra frutal. y pareciera dar preferencia a una palabra más precisa y eficaz que voluntariamente «hermosa». que es afán de claridad. a los que él veía como modos más representativos de su labor poética. que pone emoción en unas palabras fríamente objetivas». ardiente. La distinción entre reportaje y alucinación puede ser siempre útil. casi sistemáticamente es lo contrario a una neta distinción lo que ocurre. Porque. del contraste —más que de la contradicción— el resorte inevitable de este mundo poético y hasta. A lo largo de ellos. No se hace. Y es que. dramático. como se ha hecho notar). Y ese lenguaje. de aquella intuición raigal y mantenida: la voluntad de saltar sobre los límites de lo temporal y salvar el momento imposible. le llevó un día a denominar así. En lo del ritmo sí hay que estar de acuerdo. éste reserva un tratamiento más directo y aun seminarrativo del tema. Para los primeros los reportajes—y aquí se glosa muy de cerca al poeta—. Hierro es uno de los poetas más líricos de su tiempo. se seguirá un itinerario zigzagueante. Quienes hemos escuchado a Hierro en sus presentaciones públicas (y no sólo hablando sobre su obra) podemos testimoniar la apreciable virtud de su estilo expositivo. sugerente. Y entonces —dirá Hierro— «todo aparece envuelto en niebla». se ha hecho costumbre contemplar su trabajo poético como organizado en dos líneas o tendencias expresivas que por fuerza se ha tenido que ir adelantando. no obstante. y a una alteración de los planos tempoespaciales de la realidad. con la poesía («Teoría y alucinación de Dublín»). pero de cualquier modo la expresión se torna más compleja. sin embargo. Esas muy abundantes modalidades del contraste han sido parcialmente documentadas (Jiménez). si se salva de la prosa «ha de ser. y alucinaciones que no dejan nunca de 10 . en una palabra. nos advierte. en suma. tan nítida cuando se opera sobre la materia textual de los mismos poemas. pero bien mirada implica también un gesto de caridad (nada extraño a su persona). misteriosa. rescatarlo y hacerlo eterno: hacerlo presente. Y se las ha visto también como contrastantes: los reportajes frente a las alucinaciones. y no hay lirismo auténtico sin emoción y calidez. aunque cada vez más transitado en su obra última. aunque ahora de una manera turbadora y ambigua. pero sólo como método para un primer acercamiento a la obra en conjunto. a su través. y aun superpuesto en las direcciones o sentidos que con mayor relevancia exhiben su oposición (y ya se verá muy pronto por qué se destaca con cursivas o itálicas esta última calificación). como igualmente mantendrá su disgusto por el hermetismo conceptual.) Desde un principio. a favor del nimbo emocional que de ésta se desprende.

Y se produce entonces la superposición que antes insinuaba: el sigzag impuesto por esas dos líneas (entiéndase mejor: modos expresivos) no se perfila sólo a lo largo de la cadena que toda la obra compone. se vislumbraba. la voluntad de detener la inexorable fluencia temporal y erguirse al tiempo. sino.. en que al cabo se constituyen las alucinaciones no había más que un paso. De aquí a esa «crónica oscura de la exaltación.. Desde nuestra lectura. Y ello equivale a entregar al lector un «texto cerrado y abierto» (Cavallo) y dejarle como último responsable de resolver (¿resolver?) las contradicciones. J O J. Pero esto no es posible. puentes hacia el fragmento de realidad de donde surgieron. Lo cierto es que «el hecho de que la intención final de cada poema quede más o menos a oscuras (. al instante detenido y eterno. se anunciaba la necesariedad de la otra dirección por la que ha discurrido esta poesía. sin embargo. tan adensada de oscura impotencia. pues implicaría un empeño sobrehumano: subsumir la temporalidad en el tiempo. O muchos pasos: toda la obra poética de José Hierro. y no sólo desde su título. la continuidad en el instante. a la vez. de enderezar la zigzagueante trayectoria. y no sólo por vínculos emocionales.. 11 .. pretender comprender y aceptar y parar lo que nunca se para!.. y muy tempranamente. Sueño del poeta. tan oscura pregunta! ¡Tan oscura y difícil palabra! ¡Tan confuso y difícil buscar.. su imposibilidad. Por modos perifrásicos y (necesariamente) oximorónicos. y con bastante frecuencia. el fracaso y la muerte» (Cañas). vigilia del hombre. el referente histórico en la fabulación mítica. en el cuerpo de uno de sus particulares eslabones —o. Mejor decirlo con los propios versos del poeta: ¡Tanta luz... de otro modo. Y así su mayor originalidad e intensidad habrá de encontrarse en el acordado entrañamiento de ambos niveles referidos.) no legitimiza el que nos sirvamos de una división excluyente entre reportajes y alucinaciones en la poesía de Hierro» (Cañas). en un mismo poema. Y reconocer. en un poema «claro» («Alucinación») de un libro todavía «claro» (Alegría) Y. y lograrlo acaso en momentos fugaces). Aun la poesía sólo puede nombrar ese empeño (. a esa sobreposición aluden rotulaciones como la de «reportaje alucinado» (Albornoz). Y esta queja. o la de «testimonio de su alucinación» (López Baralt). quedaba ya asentada.lanzar. el último verso cobra ahora un prodigioso valor anticipatorio: y parar lo que nunca se para. O sea.

actúan como claves precisas hacia posiciones centrales de su mundo lírico o de su poética. En esta antología se respeta esa disposición tipográfica cuando se reproducen algunas de esas piezas. 12 . dentro de sus respectivas colecciones.Advertencia al lector: Hierro suele hacer que se impriman en letra cursiva aquellas piezas suyas que.

1947. Alegría.ª ed. 1964. Cañas. Aleixandre. Cuadernos Hispanoamericanos. Proel. Rialp. 1953. Madrid. Cavallo. 2. Aguilar. Santander (Colección «Clásicos de todos los años»). Seix Barral. D. La poesía española de 1935 a 1975. Júcar. Madrid. Aurora de: «Introducción» a José Hierro (Antología). 1950. Visor. Poesías completas. Jiménez. 1962. Estudios críticos (Selección mínima) Albornoz. Ricardo: «Claridad y penetración de una poesía». Editora Nacional. Santander. Libro de las alucinaciones. pról del autor. 53 (mayo 1954).ª ed. 1986. 1987. 1957. 8. II. 2. 1987. Ínsula. Proel. Gullón. José Olivío: «La poesía de José Hierro» [1964]. Taurus. 1978. Agora. Cano. Cátedra. 1972. ed. 1944-1962. aumentada. núm. 13 . con el viento. Madrid. Obras completas. García de la Concha. Cuanto sé de mí. selección y prólogo de Aurora de Albornoz. Quinta del 42.BIBLIOGRAFÍA Obra poética Tierra sin nosotros. Susana: La poética de José Hierro. H. ed. 39 (marzo 1953). Cátedra. Cuanto sé de mí (Poesías completas). Cuadernos Hispanoamericanos. Con las piedras. núm. Marcelo: «La palabra humilde de José Hierro». Madrid. José Luís: «La poesía de José Hierro». crítica (Dionisio Cañas. Libro de las alucinaciones. Editora Nacional. Madrid. Cinco poetas del tiempo. Víctor: «Un poeta del tiempo histórico». Arroita-Jáuregui. 1974. Madrid.. Antología. Introducción a J. ed. Madrid. 1982. Estatuas yacentes. Madrid.). Ediciones Giner. 86 (febrero 1953). Dionisio: «José Hierro en búsqueda de su imagen perdida». Vicente: «Los contrastes de José Hierro». Barcelona. núm. II. ínsula. Madrid. Vol. vol. 1955. 1985. Madrid. Madrid. aumentada. Madrid. Cañas (véase arriba). Santander. 1947.

Luce: «Poesía como exploración de los límites de la conciencia en José Hierro». 1-2 (noviembre 1961).La temporalidad en la poesía de José Hierro». 1983. La Torre. Villar. López Baralt.]. Poeta de Testimonio. 1972. vol. Puerto Rico. 1986. Rexach. 1984. Guillen y José Hierro». 14 . Nueva época. núm. 1989. Madrid. Espasa-Universidad. Revista de Estudios Hispánicos. Rosario: «La temporalidad en tres dimensiones poéticas-Unamuno. Rogers. Arturo del: «El vitalismo alucinado de José Hierro». 1-4. Palomo. Oviedo. vol. Madrid. Douglass Marcel: «El tiempo en la poesía de José Hierro». Madrid. III. Porrúa. Manuel: [J. Archivum. Santos: [J. María del Pilar: «Réquiem de José Hierro». 1978. núm. Arbor. Taurus. Torre. La poesía en el siglo XX (desde 1939). Valencia. Mercedes: «Vigencia de Antonio Machado. Pedro J. H. de la: Individuo y colectividad. Barcelona. Historia de la literatura española / El siglo XXLiteratura actual. Peña.López Baralt. Universidad de Valencia. X. núms. Ariel. núms 289-290 (julio-agosto 1974). XI. núm.El caso de José Hierro. H. Mantero. Sanz Villanueva. 349 (enero 1975). Madrid. Emilio de: José Hierro. Cuadernos Hispanoamericanos. Turanzas.]. 1988. Poetas españoles de posguerra.

De Tierra sin nosotros .

cuando el beber ávidamente la luz. la brisa. Cuando las horas esperaban que unas manos las exprimiesen. Cuando las tardes solitarias. a nuestras novias de ojos grises como la escama de los peces. Hoces. Cuando las ramas opulentas daban su sombra a nuestras frentes. el aire. frutalmente. noviembre?) Yo no te pinto otros colores que los colores que tú tienes. hierba. Cuando el soñar. el sentir hondo. el agua. Montes Claros.ENTONCES Cuando se hallaba el mundo a punto de que el prodigio sucediese. abril. cuando los árboles más verdes. octubre. Cuando eran pena y alegría nuestros amables timoneles y no existía otro paisaje que el que alzaba su luna enfrente: mundo que abría cada día sus lejanías. nieve? ¿Nombres de tiempos. de lugares deshojados diariamente: Piélagos. (¿Eras así. piedra. tan sin palabras Primaverales que te expresen? ¿Tan de elementos terrenales: arena. eran primero que la muerte. Cuando en el mundo se morían todos los tristes y los débiles. cuando las conchas de colores a nuestras madres sonrientes. . enero.

fuego que incendia la hoja verde? Yo no me acuerdo ya de aquello.. cada estación sus ubres llenas. rumor del agua cuando llueve.¿Eras así. mi paraíso. Un día tuve que perderte. . Cuando tenía cada instante un ritmo nuevo y diferente. Cuando se hallaba el mundo a punto de que el prodigio sucediese. hacha que hiere la madera. rebosantes de blanca leche..

Él se despide. ¡Adiós! Nosotros Sentimos ganas de llorar. . y nadie sabe quién será. se sienta entre nosotros. Jugamos con su barba fría. ni por qué cuando dice nubes nos llenamos de eternidad. Nos habla con palabras graves y se desprenden al hablar de su cabeza secas hojas que en el viento vienen y van. Nos deja frutos.CABALLERO DE OTOÑO Viene. Torna a andar con pasos lentos y seguros como si no tuviera edad.

vagabundos eternos. Mala gente que pasa cantando por los campos. (Pero nadie nos mide lo hondo.DESTINO ALEGRE Nos han abandonado en medio del camino. sino lo estrecho. derribamos los puentes. nubes altas de estío. quemando locamente la vida que ellos no vivieron. Pero vivimos.) Mordemos las orillas. que vivamos deprisa. Aunque el camino es áspero y son duros los tiempos. Ya veis si es bien alegre saber a ciencia cierta que hemos nacido para esto. cantamos con el alma. ríos veloces. Somos aves de paso. ríos turbios. Su hondo grito nos pide que muramos un poco. Llevan nuestras aguas la esencia de las muertes y vidas de vivos y de muertos. Dicen que vamos ciegos. . Ríos furiosos. Entre la luz íbamos ciegos. como murieron todos ellos. Y no hay un hombre solo que comprenda la viva razón del canto nuestro. Sobre nuestras espaldas pesan mucho los muertos. Vivimos y morimos muertes y vidas de otros.

Perdió la risa y no la encuentra. que te acunen campanillas y panderetas. No hay más que sombra. ea. Sobre ciervos de lomo verde la niña ciega. ya te duermes. Duerme. luna. y la degüella. (La mar resuena.. Duerme. La mar está cerca de ti. mi amigo. Dormirás. Vuela un cuervo sobre la luna. . mi amigo.. mi amigo. la habrá comido una ballena. La sombra toda es tuya. Duerme. ea.. Ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. soñarás. Ya tú eres hombre. No es verdad que tú seas hombre.) Se acerca el sueño. Peter Pan por las alamedas. eres un niño que no sueña. No es verdad que tú hayas sufrido: son cuentos tristes que te cuentan. Duerme. La gaviota sobre el pinar goteado todo de estrellas.CANCIÓN DE CUNA PARA DORMIR UN PRESO La gaviota sobre el pinar. aunque no lo quieras. Eres un niño que está serio. flautas de caña de son vago amanecidas en la niebla. muerde tus piernas. Será que habrá caído al mar.. Arriba. mi amigo.

No es verdad que te pese el alma. El alma es aire y humo y seda. La noche es vasta. Tiene espacios para volar por donde quieras, para llegar al alba y ver las aguas frías que despiertan, las rocas grises, como el casco que tú llevabas a la guerra. La noche es amplia, duerme, amigo, mi amigo, ea... La noche es bella, está desnuda, no tiene límites ni rejas. No es verdad que tú hayas sufrido, son cuentos tristes que te cuentan Tú eres un niño que está triste, eres un niño que no sueña. Y la gaviota está esperando para venir cuando te duermas. Duerme, ya tienes en tus manos el azul de la noche inmensa. Duerme, mi amigo... Ya se duerme mi amigo, ea...

SERENIDAD

(Lectura de madrugada)

Serenidad, tú para el muerto, que yo estoy vivo y pido lucha. Otros habrá que te deseen: ésos no saben lo que buscan. Si se durmieran nuestras almas, si las tuviéramos maduras para mirar inconmovibles, para aceptar sin amargura, para no ver la vida en torno apasionadamente nunca, duros y fríos, como piedra que sopla el viento y no la muda... Almas claras. Ojos despiertos. Oídos llenos de la música del dolor. Los dedos felices, aunque los hieran las agudas espinas. Todo el sabor agrio de la vida, en la lengua. «Nunca podrás mojar tu pie en el río en que ayer lo mojaste. Busca la eternidad, vive en la alta contemplación de su figura.» Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Serenidad que se nos vende por librarnos de la tortura, por llenarnos de sueño el alma y rodeárnosla de bruma. Serenidad, tú para el muerto. El hombre es hombre, y no le asusta

saber que el viento que hoy le canta no volverá a cantarle nunca. Serenidad, no te me entregues ni te des nunca, aunque te pida de rodillas que me libertes de mi angustia. Será que vivo sin saberlo o que deserto de la lucha. Tú no me escuches, no me eleves hasta tu cumbre de luz única. Palabrería de los libros de la que deja el alma turbia. Yo también me hago un poco libro, me duermo el alma... Antología poética Luz difusa. La madrugada se desgaja agria y azul, como una fruta. Cantan los pinos a lo lejos. Un niño llora. Las desnudas mujeres y hombres silenciosos salen despacio de las últimas sombras. Los pájaros me esperan. Se alzan las olas. (Me preguntan por qué.) Campanas... (Ayer niebla, hoy claro sol y luego lluvia...) ¿Por qué? Las hojas se estremecen... Voy inundándome de música.

bajo mi pie. de nuevo. Ahora puedo tocar tus lomas tiernas. cierta y segura. abrir la cárcel donde espera tanta pasión acumulada! Y ver perderse nuestra antigua imagen arrebatada por el agua. me duermes y me acunas. frente a frente como dos viejos camaradas. ¡Cantarte. de piedra y música te tengo. ¿qué has hecho de mi tiempo? . cierta y segura. bajo mi pie. no como entonces. Señor.CUMBRE Firme. Señor: todo lo mismo. Nueva canción con nuevos instrumentos. cuando a cada instante te levantabas de mi sueño. Pero. Cantas. de piedra y música te tengo. Señor. el verde fresco de tus aguas. Firme. Haces eternidad de mi pasado Y luego el tiempo se desnuda. Ahora estamos.

. muerte. qué soliloquio sin respuesta. sólo la noche me rodea. de borrar pasado y futuro. ayer desnudos en el campo y hoy se caen solas las cerezas». ecos. me va robando la memoria. Repetimos las mismas cosas. huellas. Ahora que siento en mí el cansancio de nuestras pobres razas viejas. Ahora que lucho y me rebelo contra su mansedumbre eterna y me acuerdo de que algún día fui tan sin tiempo como ella. arrojar al negro pozo lo que de mí evoca y recuerda: cojín de nieblas matinales donde apoyaba la cabeza. nada importa. vida.NOCHE FINAL (Epílogo) Ya se han roto las ataduras. recorremos aquellas sendas por donde todos los humanos dejaron gritos. Ahora que ya no la contemplo para robarle su belleza. qué deseo de renacerme. de segar mi memoria entera! Luego. me voy y quedas. ¡qué monólogo desbordado. me acuna para que me duerma. Son las palabras angustiadas que un día oyó al nacer la tierra: «húmedo beso. de entender y de que me entienda.

que me enloquezco en la carrera. irme cegando de hermosura hasta dejar de ser materia. todos los gozos y las penas. ser por los siglos de los siglos sólo luz o sólo tinieblas.Palabras viejas y cansadas que nosotros creímos nuevas. Niño que juega desnudito. y beber las lejanas brisas que nos alejan de la tierra maniatados y adormecidos. Nada me importa que yo siembre y que otros cojan la cosecha. me acuna para que me duerma. salto cercas. sin saber a dónde nos llevan. para una dicha siempre nuestra. sangre mezclada con la tierra. por fin. los dolores que en mí hacen presa… Sentir. onda de río. su melodía limpia y fresca. que nado mares y anchos ríos. someterme sin resistencia. que palpito.. alta y sangrienta.. Sentir en mí todos los soles. recién nacidas para el canto. mínima brizna de la hierba. Hoja de chopo. Y que mi forma sea el barro que una mano mortal modela. y barrernos las sombras turbias que oscurecen nuestras cabezas. .. que escalo cimas. Saber que vivo. los animales de la tierra. En cada instante mío pone siglos de luna.. todos los peces de los mares. todos los vientos que me mueven. Pero morirme sin rebelarme. Y la noche me va matando. llegar el alba. que desde el fondo de las noches hay pesadumbre que me acecha. aunque mi premio sea un día mirar por dentro las estrellas.

De Alegría .

. allá en mi reino triste. un misterioso sol amanecía.Llegué por el dolor a la alegría. Era alegría la mañana fría y el viento loco y cálido que embiste. Por el dolor. Supe por el dolor que el alma existe. Y mientras se ilumina mi cabeza ruego por el que ha sido en la tristeza a las divinidades de la vida.) Así la siento más. Al cielo apunto y me responde cuando le pregunto con dolor tras dolor para mi herida. (Alma que verdes primaveras viste maravillosamente se rompía.

tan frágil silencio! ¡Tantas cosas eternas que mellan al tiempo su trágica espada! ¡Tanta luz. su verde jadeo. si la piedra.) ¡Tanta luz. Si todos me deben su vida. tanta vida. y parar lo que nunca se para.ALUCINACIÓN Amanece. su dureza. Descalzo he salido a pisar los caminos. pretender comprender y aceptar. tan verde cantar de la hierba! ¡Tan feliz creación elevada a la cima más alta! Siento el tiempo pasar y perderse y tan sólo por fuera de mí se detiene. si su olor. de mi muerte diaria. si a costa de mí.. tan oscura pregunta! ¡Tan oscura y difícil palabra! ¡Tan confuso y difícil buscar. Y parece que está el universo encantado. si el pájaro. a costa de mí. ¡Tanta luz.. su vuelo entre el cielo y la rama. . ¡Tanta luz. a sentir en la carne desnuda la escarcha.! (Descalzo he salido a sentir en la carne desnuda la escarcha.. de mi muerte es posible su vida. ¡Tanta luz. tan remoto latir de la hierba.. si el árbol. tan abiertos caminos! ¡Tanta vida que evita los siglos y ordena en el día su magia! Si la flor.. tanta vida.. tocado de gracia.

EL MUERTO Aquel que ha sentido una vez en sus manos temblar la alegría no podrá morir nunca.) ¡Será ya primavera allá arriba! Pero yo que he sentido una vez en mis manos temblar la alegría no podré morir nunca Pero yo que he tocado una vez las agudas agujas del pino no podré morir nunca. Puede ser que después arrojara las flores al agua. a mi madre llevara las flores: yo querría poner primavera en sus manos. por el curvo volar de gorriones. Ahora el aire. Pero yo que he tenido su tibia hermosura en mis manos no podré morir nunca. Me costó muchos siglos de muerte poder comprenderlo. (Yo una vez hice un ramo con ellas. desgarrado su vidrio oloroso por claras campanas. Morirán los que nunca jamás sorprendieron aquel vago pasar de la loca alegría. y no quede memoria de mí. que llenara de flores alguna cabeza que ya no recuerdo. allá arriba. Temblará estremecido. muchos siglos de olvido y de sombra constante. Yo lo veo muy claro en mi noche completa. por las flores doradas y blancas de esencias frutales. Aunque muera mi cuerpo. . que. rompiéndose. más alto que el suelo que pisan los vivos será azul. puede ser que le diera las flores a un niño pequeño. muchos siglos de darle mi cuerpo extinguido a la hierba que encima de mí balancea su fresca verdura.

en lo más hondo. amigo. colores. criatura que llega por fin a vencer la tristeza y la muerte. y no sé qué respuesta he de darte. la flor misma que vibra y se llena de azul bajo el claro nordeste. sabores.. y cantar bajo un árbol de estío tus sueños oscuros. aquel hombre que va por el campo nocturno llevando una antorcha. Yo quisiera que tú la sintieras también inundándote el alma. Criatura también de alegría quisiera que fueras. qué hierro candente. Que tú me entendieras a mí sin palabras como entiendo yo al mar o a la brisa enredada en un álamo verde. Revelarlas quisiera. amigo.. Si ahora yo te dijera que había que andar por ciudades perdidas y llorar en sus calles oscuras sintiéndose débil.. también te quemase y te hiriese. Si ahora yo te dijera que es tu vida esa roca en que rompe la ola. Me preguntas. yo quisiera que a ti. Me preguntas. sonidos? Y ¿cómo saber si me entiendes? . Si yo te dijera estas cosas.RESPUESTA Quisiera que tú me entendieras a mí sin palabras. poniendo en mis ojos el sol invisible. amigo. qué olores. lo mismo que se habla mi gente. ¿qué fuego pondría en mi boca. y sentirte hecho de aire y de nube y de hierba muy verde.. aquel niño que azota la mar con su mano inocente. la pasión con que dora la tierra sus frutos calientes. y no sé qué respuesta he de darte. Sin palabras hablarte. contactos. Hace ya mucho tiempo aprendí hondas razones que tú no comprendes. Siento arder una loca alegría en la luz que me envuelve.

¿Cómo entrar en tu alma rompiendo sus hielos? ¿Cómo hacerte sentir para siempre vencida la muerte? ¿Cómo ahondar en tu invierno, llevar a tu noche la luna, poner en tu oscura tristeza la lumbre celeste? Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.

VIENTO DE OTOÑO

Hemos visto, ¡alegría!, dar el viento gloria final a las hojas doradas. Arder, fundirse el monte en llamaradas crepusculares, trágico y sangriento. Gira, asciende, enloquece, pensamiento. Hoy da el otoño suelta a sus manadas. ¿No sientes a lo lejos sus pisadas? Pasan, dejando el campo amarillento. Por esto, por sentirnos todavía música y viento y hojas, ¡alegría! Por el dolor que nos tiene cautivos, por la sangre que mana de la herida ¡alegría en el nombre de la vida! Somos alegres porque estamos vivos.

Por qué te olvidas, y por qué te alejas del instante que hiere con su lanza. Por qué te ciñes de desesperanza si eres muy joven, y las cosas viejas. Las orillas que cruzas las reflejas; pero tu soledad de río avanza. Bendita forma que en tus aguas danza y que en olvido para siempre dejas. Por qué vas ciego, rompes, quemas, pisas, ignoras cielos, manos, piedras, risas. Por qué imaginas que tu luz se apaga. Por qué no apresas el dolor errante. Por qué no perpetúas el instante antes de que en tus manos se deshaga.

Oh. Mientras esté yo vivo él llenará su instante ciñendo rosas fúnebres. no poder alegrarlo. Y miro al que yo he sido un instante olvidado de algún día de octubre. Me duele su tristeza: quisiera liberarle de aquella pesadumbre. pero somos la suma de instantes sucesivos que el tiempo no destruye. no poder borrarlo.EL MOMENTO ETERNO ¡Tanto hermoso momento muerto por la costumbre! ¡Tanto instante terrible que luego en la memoria se hunde! Sé que somos la suma de instantes sucesivos que el tiempo no destruye. Y cuando yo me muera . darle cielos azules. Aquel que ahora recuerdo seguirá siempre en sombras aun cuando el sol me alumbre.

(Miro: estoy en mi estela. Sé que somos la suma de instantes sucesivos. Ceñimos rosas fúnebres.él seguirá viviendo ciñendo rosas fúnebres. ciñendo rosas fúnebres.) .

materia que se esconde en nuestra carne viva. si tantas hermosuras que en ti. Fueras siempre en nosotros caudal de maravilla. si nos mira. suspiran. Y no país lejano que niega a nuestra noche su eterno mediodía. luna que nos traspasa con su luz. si los tallos dóciles al peso de la brisa. por tu flecha de fuego se sintiesen heridas! Te lleva el que te ignora. .ESE GESTO DE MUERTE ¿Ese gesto de muerte tendrás siempre. sin ti. alegría? ¡Ay. Te pierde el que te mira. si las aguas dormidas. si las flores moradas.

vivo. . porque aunque todo esté muerto yo aún estoy vivo y lo sé. luchando por renacer. Sé que si busco una rama no la encontraré. Todo roto. (Alegría que está caída a mis pies. a punto de ya no ser. Me llamo José Hierro. Alegría. Pero estoy aquí. Sé que si busco una mano que me salve del olvido no la encontraré.FE DE VIDA Sé que el invierno está aquí. detrás de esa puerta. Pero toco la alegría. Sé que si ahora saliese fuera lo hallaría todo muerto.) Nada en orden. Sé que si busco al que fui no lo encontraré. Me muevo.

De Con las piedras. con el viento. ...

Compañía presta el eco. comunicando con las piedras. pero hay que hablar. Cómo se pueden venir nuestras murallas al suelo. comunicar con las piedras. parece que nos entiende. liberarse de su peso Quien no responde. El atormentado grita su amargura en el desierto. El viento no escucha. con el viento hablo de mi reino. No escuchan las piedras.Con las piedras. . con el viento. Cómo se puede no hablar de todo aquello. Hay que no sentirse solo. Hay que desendemoniarse. Mi reino vivirá mientras estén verdes mis recuerdos. como las piedras o el viento Se exprime así el alma. Así se libra de su veneno Descansa. con el viento.

Como la rosa: nunca te empañe un pensamiento. Cómo puede ser bella flor que tiene recuerdos. Hermosura que tenga su ayer en su momento. Pasados no te brinden su inquietante misterio. Recuerdos no te nublen el cristal de tus sueños. . No es para ti la vida que te nace de dentro. Que en sólo tu apariencia se guarde tu secreto.

. Si eres hombre permanece en pie. el arrojarnos los mares flechas de plata». Pregunté a las rocas.) Quisiera pasar como un huracán ardiente. muerte. sé el desbordado momento que borre aquello que nunca fue para ti.) Quisiera pasar como un huracán ardiente. arrojando sobre ellos ceniza. (Ellas saben de esto..) No dijeron: «Muérdete tu corazón. Ellas tuvieron su humanidad encendida cuando vivían. quemar sus vestigios. mirando el declinar de los siglos. Pero sentí incontenibles ganas de llorar. desgárrate la vida. caer sobre el enemigo. (Ellas saben de esto. Pregunté a las rocas. olvido. como una ciega embestida de bisontes.. (Ellas saben de esto. silencio. pero en silencio como nosotras. como el rayo. aniquilar .. como una ciega embestida de bisontes sobre el pasado. Pensaba que es mejor abalanzarse.Pregunté a las rocas. Ellas tuvieron su humanidad encendida cuando vivían.

. Pregunté a las rocas.) Pregunté a las rocas. como muerte anticipada.lo que ya nunca jamás puede borrarse. Me dio su sosiego. Ellas se visten de eternidad. Ellas miran declinar los siglos. (Ellas saben de esto. Me vistió de azul. Luego me dormí. ir las aguas a su reposo. Salió la luna. los cielos a su silencio las arenas a su noche. Todo fue ya sencillo. el hombre a su soledad inevitable.

En la noche . dorada y grave de septiembre. cómo ignoraba que existieses. sin conocerse sus cuerpos. que el mismo destino las mece. cómo podía no existir tu pasado de ahora. llevé. si fuera verdad que su gloria se cumple el día aquel que tienen los ojos del alma gemela fijos en su carne evidente. Cómo ha podido ser. cómo aquel día no sentí que me traspasaba la muerte. cómo aquel día de septiembre no te busqué. cómo aquel día por la calle disparada contra el poniente. Y cómo no lo impedí. cómo aquel día de luz honda. sin conocerse sus cuerpos. si fuera verdad que son hojas del mismo arbusto.. Si fuera verdad que dos almas. si fuese verdad que se han tocado desde siempre. doliéndome.Si fuera verdad que dos almas marchan juntas. dientes. si fuera verdad todo eso. con uñas. marchan juntas hacia el mismo nido caliente. cómo podía yo cantar bajo la llama del poniente. que bebieron la misma luz. corazón.. llamé. cómo no detuve la estrella que te enrojecía la frente. eterno y verde. vibran. Campanas de oro.

El fuego está helado. Pero todo es lejanía y el tiempo no tiene ya calidad.doblan. ni dueño. descienden al sueño. el mundo remoto se da al misterio. Y no sé si estamos vivos o muertos. . Apresa. al pasar. Campanadas de oro van midiéndonos. la mano un desconocido fuego.

Ya no hay caminos. Quisimos tocar con las pobres manos el prodigio. Ya no hay caminos. Desamparados tendemos puentes de espíritu a espíritu. Cuando nada se desea todo se posee. Ya no hay caminos. Las almas a su través se buscaban. También el cuerpo quería romper su lastre infinito.) Ya no hay caminos.) Ya no hay caminos. Nos retiene. (El círculo se ha cerrado. (Ni sus hijos pueden tocarlo. Ya no hay caminos.) Ángeles soberbios. Ahora ya es tarde. sin remedio. Ya no hay caminos. Se apaga el mundo recién nacido. No se encuentran para siempre. Ya no hay caminos. Miro la llama. Cuando nada se desea todo se posee. ¿Quién nos mandó tocar su centro encendido? Al fuego se le posee con los ojos. (No supimos lo que hacíamos. Ángeles malditos. en su recinto. Ángeles ciegos. Sabemos. Ahora ya es tarde: sabemos. No se encuentran . Se han hundido para siempre. Ya no hay caminos. El terso sueño se ha roto.Ahora ya es tarde.

Oigo al otoño ventoso tañer su cuerno amarillo. Y estamos solos. Se han borrado para siempre caminos. Y no hay caminos.) Todo en torno es lo mismo y no es lo mismo. Ángeles soberbios. Ya no hay caminos. Y se cierra todo. Ángeles ciegos. (Como el río. De pronto nada parece tranquilo. Torno a lo mío: cuando nada se desea todo se posee. Rojo vino en el que los vencedores se igualan a los vencidos. Aroma de oro dorando aroma de tierra. El fino vidrio de la paz se rompe deseando. Qué caída en el vacío. sólo se para y descansa cuando deja de ser río. Sabemos. Nuestra voz suena a voz de otros que jamás han existido. Ya no hay caminos. (El círculo se ha cerrado. Candentes avideces. Ángeles malditos. Ya se ha cumplido lo fatal. Ya no hay caminos. Y todo dejando de ser sencillo. Y no hay caminos. Ángeles ciegos. Las almas se han marchitado sobre los cuerpos marchitos. Cuando nada se desea todo se posee. Miro la tierra hermosa. Y no hay caminos . cuánta desolación. muchos caminos. Piso la tierra.. Oh.. Ángeles malditos.las almas.) Prisa por llegar.

con qué gozo ardiente. qué prodigioso encenderse de aurora modelamos en nieblas efímeras. Sabemos. como astros sin luz que se ignoran. Dejamos encima del mar marchitarse la luna. sin nostalgia. Que nunca se logra si el cuerpo se logra. Ahora ya es tarde. (Nuestro espíritu debe de ser. Cómo andar. Las albas vendrán a ofrecernos sus húmedas flores. sabiendo que el alma se niega si el cuerpo se niega. en pasto de brisas ligeras. Pensamos. Y cómo apretamos las ubres calientes. Dejemos encima del mar marchitarse la luna y nos pusimos a andar por la tierra cumplida de sombra. como astros gemelos. soñando dos sueños distintos mientras en torno el amor se desploma. sin fuego. por los años. Y cómo era hermoso pensar que no había ni ayer. Callados iremos. Ahora ya es tarde. Hemos caído en un pozo que ahoga los sueños. y despiertos se borran. Cómo errar por los años. Como astros gemelos y ajenos pasamos. el camino. que cabalga sobre las olas. mirando algo nuestro que escapa hacia su patria remota. apagamos las manos felices y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra. Apagamos las manos felices y nos ponemos a andar por la tierra cumplida de sombra. si lograr una gota de un alma . Cómo errar. Antes.) Ahora ya es tarde. (Buscábamos almas. Qué consuelo ha de haber. ni mañana. ni historia. Ciegos iremos. entonces.Apagamos las manos. nuestra cálida hora. Ahora ya es tarde. Hemos sentido la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca. sin gloria. Cómo aceptar que las almas son vagos ensueños que en sueños tan sólo se dan.) Ahora sabemos que el alma no es piedra ni flor que se toca.

Sabemos. Estamos despiertos. caídos.es pretender apresar el latir de la tierra. Como astros soberbios. . desnuda y redonda. sentimos la boca glacial de la muerte tocar nuestra boca.

De Quinta del 42 .

EL LIBRO Irás naciendo poco a poco. hila que te hila. incansablemente. será . día a día. tu palabra sencilla A veces no sabrán qué dices No te pidan luz Mejor en la sombra amor se comunica Así. Como todas las cosas que hablan hondo. .

Todo es afluente. Perfección de la vida que nos talla y dispone para la perfección de la muerte remota. a comulgar con ellas sin alzar vallas a su gloria.PARA UN ESTETA Tú que hueles la flor de la bella palabra acaso no comprendas las mías sin aroma. Nada te pertenece. No sacias tu sed en su agua pura con tus dos manos como copa. acaso nunca jamás pensaste cómo la muerte ronda ni cómo vida y muerte —agua y fuego— hermanadas van socavando nuestra roca. palabras. No has venido a poner orden. Te crees dueño. Y lo demás. dicen las coplas. Lo has olvidado todo porque lo sabes todo. «que es el morir». olvidas que vida y muerte son tu obra. Sus aguas en tu cauce temporal desembocan Y hechos un solo río os vertéis en el mar. no hermano menor de cuanto nombras. Has venido . Tú que buscas el agua que corre transparente no has de beber mis aguas rojas. palabras maravillosas! Tú que bebes el vino en la copa de plata no sabes el camino de la fuente que brota en la piedra. ¡ay. palabras y palabras. Tú que sigues el vuelo de la belleza. dique. Has venido a nombrarlas. Y olvidas las raíces («Mi obra». arroyo. dices). No has venido a la tierra a poner diques y orden en el maravilloso desorden de las cosas.

dices). Y que el cantar que hoy cantas será apagado un día por la música de otras olas. olvidas que vida y muerte son tu obra. .a hacer moler la muela con tu agua transitoria Tu fin no está en ti mismo («Mi obra».

un hombre como hay muchos. José Hierro. corrían.. Y cumplido.) Lentamente me fue invadiendo un frío sentimiento. henchido de los más prodigiosos secretos. esta tarde. he visto desvanecerse todo. («Toma.UNA TARDE CUALQUIERA Yo. Yo.) Mudo. aguardándome como a la hoz el trigo. José Hierro. en la calle. Pensé: —Si un grito me ensordeciera. quedar todo vacío. (Los niños cantaban. veo poco». (Los niños. hijo.) Mi madre me dio el hilo y la aguja.. Una desgana súbita de vivir. (A la espalda llevaba un cesto. una súbita desgana de estar vivo. hijo. . Tenía fiebre. un rayo me cegara. oyendo caer la lluvia. el futuro. un hombre que se da por vencido sin luchar. tendido esta tarde en mi cama. volví a soñar. enhébrame la aguja». diciéndome: «Enhébramela.

carne y azul sonando con un mismo sonido.dice mi madre. Estaba en mi cama. 30 días vista. contribución. playa. hundido en mi carne. en mi muerte llena de vida. garantías. tendido.. águila. olvido. A hombros me llevan. el filo del agua. el tiemblo verde de un álamo. amigos. (O acaso sea el azul.) Amigos: yo estaba muerto. Las escalas de plata llevan de los sentidos al silencio. Ahora son las palabras de diamante purísimo: Roca. Subo más alto. . racionamiento. o difunto y con vida). factura. tintero. hundido en el azul. sombra. Aquí todo es perfecto y rítmico. amigos. sin cuerpo (vivo y sin cuerpo. Y se abre la ventana y yo. El silencio nos torna a los sentidos.) Y en todo hay oro. y nada duele ni pesa. amigos: materia universal. Y yo voy arrojando ceniza. Quién: la primavera. diferencial.. Palabras polvorientas que entristecen lo limpio: Funcionario. Se está muerto aunque lata el corazón. el suspiro de alguien a quien yo nunca había visto.

caminante. .. vencido esta tarde (¿esta tarde solamente?). tendido en mi cama. Yo. verano. un hombre como hay muchos. .. hoguera. he vivido mis sueños (esta tarde solamente). tendido en mi cama.palmera. Yo. despierto. manzana. con los ojos hundidos aún en las ascuas últimas. en las espumas últimas del sueño concluido.. cántico.. cántico.

la primavera. el otoño.) Esta cárcel fue primero cementerio. rosales. los montes recién nacidos. el invierno. Las olas rompen casi a sus pies. seguirse el giro de las gaviotas. símbolos mudables del tiempo. Sombríos cipreses. La hierba ya no era el grito de la vida. pulsar el latir del tiempo vivo. Yo era un niño y algunas veces pasé por este lugar. (El tiempo aquí no tiene sentido. y todo —los nichos. tapias— perdió su viejo latido. El estío. Esta cárcel es como una playa: todo está dormido en ella. son caminos exteriores que otros andan: cosas sin vigencia. los árboles que se apagan . mas el mar. Una mañana removieron con los picos y las palas la frescura del suelo. Desde esta cárcel podría tocarse el mar. Nuevo cementerio alzaron para los vivos.REPORTAJE Desde esta cárcel podría verse el mar. mármoles rotos. Pero ya el tiempo podrido contaminaba la tierra. cipreses.

corre por un risco. lo que nos tiene prendidos.entre acordes amarillos. es lo efímero eso que pasa y que muda. Un campesino. las playas que abren al alba grandes abanicos. terriblemente sencillo. porque el tiempo aquí no tiene sentido. Y así los años. caminos que otros recorren.) Pero Jesús no está aquí (salió por la gran vidriera.». (Parece oírse la voz . Ojos heridos por el alba fría. como si echara los años al olvido Un muchacho de los valles de Liébana.. cinco años. por el mar tranquilo. son cosas externas.. un niño tendido sobre la hierba. (Sus ojos llenos de tiempo. cosas sin vigencia. y dijo: «Bienaventurados los pobres de espíritu».) Un ser vivo. Son tiempo y aquí no tiene sentido. Lo eterno se desvae. Espaldas desnudas.) Jesús no está aquí. (Jesús habló a los hombres. Y acaso un tibio atardecer del otoño (hablan de Jesús) sentimos parado el tiempo. Dice: «Cuatro.. una alondra que rasga el cielo—. antiguos mitos. con Pedro. un día de niebla. El agua matinal tiene figura de fuente.. Un hombre pasa. va en una barca. Por lo demás todo es terriblemente sencillo. (Grifos al amanecer. Sed de tiempo. Y así las horas. y es lo efímero —una mujer rubia.) Todo es aquí sencillo.

. entre cosas de tiempo. Piensan al verme: «Si estará dormido. Derramado oro divino. como si los echase al olvido.) dice: «Cuatro.. morado. De sobra sabemos quién derrama el oro y da al lirio sus vestiduras. Para no sentirme solo por los siglos de los siglos... No pienso que el chorro me canta un frío cantar de fuente. sereno.» Porque sin una evidencia de tiempo.». Oigo los grifos al amanecer. El cielo. a veces. quién presta su rojo color al vino. vengo y voy perdido. Me labro mis nuevos caminos. ladrar los perros por los verdes pinos. Desde esta cárcel podría verse el mar —yo ya no pienso en el mar. cinco. ángel con nostalgia de un granito de tiempo. Pero estoy aquí. ordena las estaciones. nacer las flores azules de abril. vuela entre nubes.de la madre «Hijo.. y aquí no tiene el tiempo sentido Deseternizado.. Y yo. azul. . yo no estoy vivo. gris. (Caminos exteriores que otros andan ) Aquí está el tiempo sin símbolo como agua errante que no modela el río. Dorado a veces. seis años. ando. no tardes». o encendido de lumbres.

Plaza cuadrada. hablarte. un rumor lejano. viento del sur que pulsa y sopla espigas y juncos y cañas. Qué descanso poner mi oído sobre tu madera encantada... recordar. con su fuente sin una lágrima de agua. de hombres que sueñan y se yerguen en el umbral de la mañana. . Qué sosiego volver. abrazarte con mis miradas. Balcones de piedra y de hierro... Y.. Enciendo un cáliz de oro ante una acacia. Ya los balcones solitarios se han poblado de hombres que cantan. soñar ahora que nada importa nada. Las flores doblan su carmín allá en las praderas lejanas. órgano de oro que libera sus ruiseñores y sus aguas. besarte la boca de tiempo donde el polvo seca la lágrima. de pronto. Vencejos de la primavera por el aire de la mañana. preguntar. apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra. Tejados de teja dorada. yo me quedé a solas con mi alma. (Borro los pájaros. como de mar que se desata.PLAZA SOLA Cuando se fueron todos.

. apurar las gotas de música de la caja de tu guitarra.. pezuñas. Plaza cuadrada. vagar sin fin y sin origen sobre tus piedras hechizadas. ya sin esperanza. en las manos de Dios se duerme. Andar sintiendo el alma muerta. como un pájaro que abre la puerta de su jaula. Y. vencido el tiempo. Dios mío. desborda el tiempo... con su fuente sin una lágrima de agua. abrazarte con mis miradas. alas. Abril.Las piedras sacuden el yugo de los siglos que las encantan. que lo canta. yo me quedé a solas con mi alma. vive.) Cuando se fueron todos. Qué sosiego tocarte. verte. clama. arde en la hoguera del instante.. mueve sus pies. blandiendo por el cielo su acero pálido de espalda. hinche los mares y montañas.. . Todo resurge.

tallado en piedra firme. resistiéndole. . resistiéndole. Esperando que. Se pasó la noche entera llamándome. Yo. huyese. Alucinado. venciéndome. el rey de las horas negras y el de las celestes. látigos y nieves. al cantar los gallos. Diciendo que yo era el rey del trigo y la nieve. hiriéndome. erguido. queriendo vencerle. Vino el ángel de las sombras. Yo en pie. me tentó tres veces. Me puso la frente candente. con soledades. Me torturaba con lágrimas. Toda la noche me estuvo llenando de muerte. Separaba con un mar las orillas verdes.Vino el ángel de las sombras. Entre una y otra orilla no dejaba puentes.

la cifra que concretara tanta hermosura. Miro hacia atrás.. Nunca ha sido.. Yo. (era yo poeta.. poeta sin palabras. dado a los malabarismos . Hay cosas cuyo nombre no decimos para no mancharlas. Tiempo divino de cantar y de soñar lo esperado y lo perdido. Cristal de viejos reflejos..) No he podido hallar la palabra exacta. lograr el nombre preciso. Era yo entonces poeta (serlo es sentirnos iluminados) No supe hallar el nombre preciso... Hay cosas grandes. bellezas para las que no hay cobijo en las palabras.) Hace tiempo —divino tiempo— me dijo que le escribiera unos versos a sus senos. (Me dijo que le escribiera unos versos a sus senos... nunca jamás podrá ser el poema concluido.UNOS VERSOS PEDIDOS Hace ya tiempo. álamo esbelto que alzaba al cielo su verde grito primaveral. tornasolado prodigio.

Yo era poeta. Caído de mi alto trono. Ahora ya no sé soñar. . «fruto al que arrancan los pájaros sus dulzores encendidos». buscaba rimas. Todo es una imagen muerta en el fondo de mi río. ritmos. Cayó la antorcha al abismo. hundido en las cavernas que el tiempo cavó para mi suplicio. Tiempo divino de sentir y de soñar. imágenes. Cazador de aves retóricas: «palomas de tibios picos». Sentía. Ya no soy rey de mí mismo. Y ser poeta es vestirnos túnicas de luz. Errar por el laberinto. soñaba. y todo halla el corazón marchito. sin resurrección. Todo pasa en torno. «gemelos lirios». oír la voz que nos va trazando todos los caminos. Una brisa que conmueve trigos que no son mis trigos.de las palabras. Soñar sin saber cantar. «redondas piedras de río». «pararrayos de lo rosa». Pero ahora que sé cantar ya es imposible el prodigio. «cimas de nieve con sol poniente». Alba que toca el ocaso.

que me clavabas en el pecho tu pico. Ay. mis ríos. Y asesinadas. Dedos que tañen cuerdas invisibles. sin palabras. Se derrumbaba por el mar mí sangre. Las olas que me hundieron hasta el fondo sabían bien lo que arrastraban. Alba carmín y mediodía de oro. enterradas y borradas. El canto se me ha secado en la garganta. misterioso ruiseñor que gorjeabas bajo el agua. las canciones sin medida.No cantaré ya nunca más. Dios mío. Ay.) Ay. mis playas. espada. mis álamos. Iluminaba los amaneceres con su doliente luz de plata. sueño. La medida sin notas. Cuánto tesoro derruido en el silencio de tu caja. Y apagadas. Ay. frutas y distancias. Y podridas. Músicas que desnudan al que pasa. Trompas de fuego en la mañana. Cantar de bienaventuranza. En cada hojilla de la primavera una menuda y verde daga. (Ay. Ay. Y dormidas. las columnas en que puse . Como una rosa. Ay. vida. sin hombre. sin nombre ya. mis héroes.

otoños. Cárcel de hierro. la vida que no venía a ofrecerme su boca grana. vida que no viene. No cantaré ya nunca más. este y oeste. Se ha dormido en mi corazón como una rosa. gaviotas. . estíos. horas. alondras. humos. ofrendándome sus campanas. plumas y almas. Y todo: norte y sur. mas sin fuego. primaveras. inviernos que nacían y pasaban. Ay. estrellas. Ay.el peso dulce de mis alas. piedras. Ay. El canto se me ha secado en la garganta. ramas. peces. Ay. sin medida ya. Fundidas las fronteras y las distancias. Ay. Piedra sin alas y sin almas. sus instrumentos de cristal. manos. Y si venía no había voz para cantarla.

De Cuanto sé de mí .

Por qué arrancaros los pétalos que la lluvia descompone. arrojaros. transitorias. metal que funde el instante para un instante del hombre. vais muriendo al son del tiempo que corre. fundir para sus oídos metal que el instante rompe. . Qué importa que no le importen al que viva. No tengo miedo nombraros ya con vuestros nombres. cuando yo haya muerto. Qué importa que rían cuando escuchen mis sinrazones. hundiros en qué horizonte. Cómo darlos al que no os oye. Vosotras sois lo que sois para mí: mágico bosque perecedero. (Unidas sois un acorde de la eternidad. cosas vivas. nombre a nombre. Sé que podría fingiros eternidad. fecha a fecha—. dispersas —nota a nota. vuestros nombres. Vero adonde elevaros.) No tengo miedo nombraros.NOMBRAR PERECEDERO No tengo miedo nombraros ya con vuestros nombres. campanas que regaláis vuestros sones sólo al que os golpea.

Otoños de pensamientos sucesivos. rompe. Pero sois yo. azota. alma. instantes que el viento curva. cosas fugaces. Orquesta de ruiseñores. roen vuestra realidad. Actos. liman. araña. almas. soy vosotras. rueda de locos colores. astro viejo en vuestro orbe perecedero. Nombraros ¿no es poseeros para siempre. soñáis al alba el recuerdo de vuestro canto de anoche. suma ardiente de relámpagos. bajo marchitables nombres.Mías sois. la esfuman como el sueño en el insomne. cosas. nombres? .

naranjas. os recuerda que el tiempo pasa volando (dicen los viejos. corre tras de vosotras. de qué noche paternal y dolorosa (fumando.. girando.. la música alza sus pámpanos envolventes. las que ante mí vais llorando o riendo. Alcohólicos pájaros cruzan palmeras de tela. no las que pasáis ante mí bailando y fumando (Mambo). hasta los astros azules. las madres). llorando.. Y un humo que no es de hoguera. y os arropa los delgados cuerpos pálidos. Muchachas fumando. empuña una antorcha. dorados. ¿Qué hago yo aquí? Estoy. buscándoos en quienes sois. Qué hago. Oleadas de sombra ascienden. de qué sencillez arranca mi mano un látigo. os aconseja. Mambo). ...MAMBO Desde el pie hacia la cintura. van a morir a mis brazos.. Una nebulosa quema la sombra. Luciérnagas que ha inventado el polvo. por dentro. Mambo. verdes.

Riendo.. Renuncio a lo que quisiera para vosotras (fumando. Sin un sueño roto que valga la pena llorarlo. Mambo).) Pero aquello que queráis. bailando. Acato la vida.. Y persigo una razón que os explique (fumando. Cerré los ojos. recitando vuestro falso papel. Negabais vuestro destino después de cantar el gallo. Y así noche a noche.Autenticidad. Dios mío. Quiero creer que nada sucede en vano. o acaso verdadero. . lluvia de juventud. Mambo. O debo de estar aún poco borracho. Bailando. etcétera. bailando. de verano. Debo de estar muy borracho esta madrugada. etcétera. Bailando. Así: fumando y bailando. Mambo. Mambo Noche a noche así. venga sellado por el triple sello autenticidad. La música encadenada al piano. razón que me dé el descanso. (No era así: lavabais —los brazos duros al sol— en un río imaginado. Mambo). Cantando... hijas mías.

RÉQUIEM Manuel del Río. Al fin y al cabo. Es una historia que comienza con sol y piedra.. en D'Agostino. Halla en América su término con una grúa y una clínica. . Lo doloroso no es morir acá o allá. sobre las olas —sobre las nubes— de las tierras sumergidas ante Platón.. petróleo. Continúa en un camarote de tercera. Se dirá una misa cantada a las 9. a consecuencia de un accidente. el empapado de petróleo. Sobre el mármol. en la iglesia St. el tallado en piedra o en nieve. en St. cualquier sitio da lo mismo para morir: el que se aroma de romero. con una esquela y una misa cantada. y que termina sobre una mesa. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. nieve. Es una historia que comienza en una orilla del Atlántico. natural de España. Manuel del Río. Francis. con flores y cirios eléctricos. Réquiem aeternam. Da lo mismo que un cuerpo se haga piedra. aroma. Haskell. ha fallecido el sábado 11 de mayo. New Jersey.30. Francis.

. Tus abuelos fecundaron la tierra toda. o en locuras desgarradoras entre hermanos: cuando acuchilla pellejos de vino derrama sangre fraterna. Estatuas de rostro borrado. la empapaban de la aventura. Lo doloroso no es morir Dies illa acá o allá. cuarenta dólares. El mundo Libera me Domine es patria. Réquiem aeternam. caja que huele a abetos del invierno). Dies irae. No fundó ciudades... Definitivamente todo . entre caballos y armas. y las flores (funeral de segunda. Manuel.. El no ha caído así. Libera me Domine de morte aeterna. Y en D'Agostino lo visitan los polacos.en D'Agostino. No dio su nombre a un mar.) Vino un día porque su tierra es pobre. sino sin gloria. Los velaban no en D'Agostino Funeral Home. los irlandeses. de poder y de fantasía. Y han puesto unas flores artificiales entre las otras que arrancaron al jardín. pastan toros de España.. No ha muerto por ninguna locura hermosa. Vestidos aún sus colores de papagayo. los que mueren en el week-end. los españoles. sino entre hogueras. Cuando caía un español se mutilaba el universo.. Héroes para siempre. Ahora descienden a tus cumbres garras de águila. No hizo más que morir por diecisiete dólares (él los pensaría en pesetas). Y ha muerto. Réquiem aeternam. Cuando mueran James o ]acob verán las flores que pagaron Giulio o Manuel. (Hace mucho que el español muere de anónimo y cordura.

Un español como millones de españoles. . Haskell. Se dirá una misa cantada por su alma. Su cadáver está tendido en D'Agostino Funeral Home. Objetivamente. Sin vuelo en el verso. New Jersey. Objetivamente. No he dicho a nadie que estuve a punto de llorar. Me he limitado a reflejar aquí una esquela de un periódico de New York.ha terminado.

imitándole a la vida su perpetuo movimiento Inútilmente interrogas desde tus párpados ciegos. el círculo donde yerran tocando sus instrumentos. canto sin final y sin comienzo. detrás de las nubes. José Hierro? . palmas de mármol. ¿Qué haces mirando a las nubes. los rostros de los que fueron. Buscas las manos calientes. Tus ojos miran al cielo. campanas de espumas pálidas volteando su secreto. criaturas girando al compás del tiempo. huellas que se llevó el viento. Nubes que eran ritmo. Buscas.LAS NUBES Inútilmente interrogas.

PENSAMIENTO DE AMOR Dejé un instante de pensarte. seco tu sol que iluminó mi día. a herirme. pensamiento de amor. te pensó. y viste almas dolientes. alguien que calza sueños de oro. Venías más nostálgico. Había sucedido algo en ti cuando volviste. sufriendo. Caíste al pozo donde muere la alegría. Por qué fuiste pensando. Alguien —sé quién— que yo no conocía. Cómo han podido pasarte el corazón de parte a parte. Por qué volviste a mí. ¿No recuerdas que tengo que ser firme? ¿Es que no ves que tengo que matarte? . más triste. malherido.

.LA PLAYA DE AYER Cuántas lamentaciones ante el muro coronado de pálidas almenas. ....... y se ocultaba.....) Un canto de sirenas o de cadenas.. y reaparecía. Sobre las arenas. Y alguien trasponía puertas de niebla.. pasos. Y eran las nubes y las estaciones. (no estoy seguro..... alcázares de espanto.. llagas de sombra sobre el oro puro.. hijo del gozo con su cruz de llanto.. Y alguien pasaba. o eran penas... mar con marfil de las constelaciones.) Palpitación salada. (No estoy seguro.)... Y el conjuro de la aventura. (Ya no estoy seguro.

... naceréis. Vuestro fuego desemboca en mi garganta. de vuestro rico mineral avaros. mata cuanto toca.CRIATURAS DE LA SOMBRA No podré nunca desencarcelaros.) Impronunciables criaturas que no (silencio). siempre a oscuras. maravillosos que abrasáis mi boca. Sones otorgadores de secretos dones. a silencios perpetuos os sentencio. Libertaros: mataros. a vivir.) . Dedos de luz.. (Silencio. (Silencio. hundidos en la roca. muere —morís— bajo los cielos claros. Maravillosos de la sombra. Libertaros: nombraros. prisioneros.

Para qué apuras el vino. Todo lo que endulza. a la altura de tu frente. del color de los panales.PAGANOS Subía entonces a tu Casa la Juventud. Son las mismas flores que llevas a tu tumba. Columnas donde apoya el mediodía azul su cúpula. Cielo poniente. (Para qué apuras el vino. Te ciñes flores.) Para qué apuras el vino. (Entonces. semillas de cántico. amarga. pétalos de oro del estío. trepaban yedras de juventud. tu paisaje arrastraba espumas ilusorias. Labios de frutas. Frías plumas de alba. Todo cuanto aroma. Déjalo que duerma ensombreciéndose en las uvas. Para qué cantas. Lo que no hablaban las palabras lo decía su sola música. hiede. Para qué cantas. Es el día noche oscura. pétalos de luz. Para qué te entusiasmas. la boca púrpura del poniente. magnolias de hermosura. el óxido pálido . Todo cuanto es tuyo no es tuyo. Para qué cantas.) Y abrías tus ríos. Subía entonces a tu Casa la Juventud.

las bocas candentes del trigo. entraban por las puertas luminosas. el germen de la música: lo eternamente jubiloso sobre la tierra o las espumas. suben las yedras su vegetal carne desnuda.. por lo menos: «Sé que vivo caminando y cantando a oscuras. Di.. Lo que trenzaba. los nidos que la lluvia habita... Cantaba entonces en tu Casa la Juventud (para qué apuras el vino.» Hasta la altura de tu frente. que lloraré de pesadumbre.). tallo a tallo de risa. . no de sorpresa.. las enigmáticas volutas del azul. las criaturas del paraíso del instante.del mar. por lo menos: «Lo sé. su noche futura.. Dime. más allá de la luna sólo hay preguntas». lo sé: bajo la luna sólo hay respuestas.

música. Prodigiosa como un presente. Carne y sangre sin final ni principio. trompas —nostalgias. Transfigurado de eternidad y fiebre y sombra. cárcel de aroma. Luminoso. ¿Quién deshoja la subterránea luz. hija mía. Urna de luna. los números armoniosos? ¿Qué cuerdas roban vida a lo mudo. Oí sus ondas candentes. Bóveda de alondras nocturnas. Panal de llama en las cumbres remotas. Era una música imposible como un ser vivo.. Era otra humana: de aire y agua y fuego. eternizado en su cenit. Aquí principia el tiempo. Perfectamente lo recuerdo. beso a las bocas? Vidrio de siglos de la fuente de donde toda mudez brota...EXPERIENCIA DE SOMBRA Y MÚSICA (Homenaje a Haendel) No era la música divina de las esferas. melodía a la carne.. ¿Tú también.? . corazones— claveles-oboes. Rocé con mis dedos la palpitación de su forma. Es ya todo celestemente material. tú también. Era una música sin hora y sin memoria. por gracia y obra del misterio. Suenan venas-violas.

Águila, corona errabunda, ¿tú también? Mágica, solitaria, majestuosa, arriba, inmóvil, ¿reinas, riges la noche?... Y bajas a la roca donde la carne prometea sufre sus viejas sedes nómadas. Y hundes el pico en sus entrañas, la atormentas hasta que implora. De tierra y aire y agua y fuego y carne y sangre... Prodigiosa como un presente eternamente presente. Bebes gota a gota las estrellas sonoras; sorbo a sorbo, todo el dolor, toda la vida, todo lo soñado: el Universo. Ya no importa morir, hacernos eco tuyo. La muerte rompe con su proa la tristeza; tú eres su estela: pulverizada luz. Ahondas en el alma: la haces más alma; en la carne helada: la tornas primaveral, la vistes de alma, encadenándola a tu órbita. No era la música celeste de las esferas. Era cosa de nuestro mundo. Era la muerte en movimiento. Era la sombra de la muerte. Paralizaba la vida al borde de la aurora. Y, de pronto, se oye el silencio. Todo recobra su luz propia. La carne —oía nuestra carne—, vuelve a ser piedra, cárcel, fosa. Hundí mis manos de diamante entre las pálidas corolas. Alcé las crestas de las aguas hasta el reino de las gaviotas. Manos que habían recorrido muchos kilómetros de olas. Que habían sido, un sólo instante, boca ardiendo contra otra boca. Que habían sido vida, y eran nube y ceniza en la memoria. Jirón fatal de la belleza, sólo queda llorar a solas. Pero ya sin lágrimas, ya sin palabras, las misteriosas

que dicen aquello que ocultan, callan aquello que pregonan. Sin transparencia si se miran. De granito, cuando se tocan. Jirón fatal de la belleza, imposible cuando se nombra. Sobre la escarcha de la música pétalo a pétalo se agosta. Arcos de plumas la arrebatan... Y la noche, de nuevo, cobra su realidad de ruinas pálidas bajo la luz de las antorchas.

De Libro de las alucinaciones

abrasa espigas. nostalgia a los demás: sólo palabras..TEORÍA Y ALUCINACIÓN DE DUBLÍN I TEORÍA Un instante vacío de acción puede poblarse solamente de nostalgia o de vino. Hay quien lo llena de palabras vivas. Cuando la vida se detiene. a lo paralizado. de poesía (acción de espectros. La poesía es como el viento. . acuna en su oleaje los objetos que duermen en la playa. vino con remordimiento). se escribe lo pasado o lo imposible para que los demás vivan aquello que ya vivió (o que no vivió) el poeta. El no puede dar vino. o como el mar: da apariencia de vida a lo inmóvil. o como el mar. el papel que arrebata el viento.. Hace vibrar árboles. Pero los que están vivos. La poesía es como el viento. ropas. Si les pudiese dar acción. o como el fuego. o como el fuego. Y el leño que arde. destellan una vida momentánea entre dos inmovilidades. las conchas que las olas traen o llevan. hojas secas.

quisieran exprimirme el corazón. Y. De los árboles caen hojas doradas sobre el asfalto de Madrid. Hay un momento que no es mío.. dentro. porque no necesitan las palabras. No sé si lo recuerdo o lo imagino. espectro que pueda hacer que cante. aun sin el fuego. sobre mis hombros. sino Madrid. aunque no sople el viento.. un hombre sin nostalgia.. aunque esté seco el mar. no sé si en el pasado. de la mar.) Me asomo a la ventana.. entrelazados. Imaginar y recordar. acarician mis manos. lo hago presente.. felices. esos. II ALUCINACIÓN Me acuerdo de los árboles de Dublín. y canta. proyecta y edifica.) Me acuerdo de los árboles de Dublín. sin vino.. y vuela la gaviota.. hacer que vibre su corazón. (Imaginar y recordar se superponen y confunden. en el futuro.. con la poesía. Y lo acaricio. Crujen bajo mis pies. (Imaginar y recordar me llenan el instante vacío. Imaginar y recordar. y el hombre llora. pueblan. bienaventurados.. los palpitantes de nostalgia o vino. Es un espectro que persigue a otro espectro del pasado: el espectro del viento. Fuera no es Dublín lo que veo.. Alguien los vive y los recuerdo yo. como el caballo corre. un instante vacío con idéntica emoción. ardiente. No sé si lo consiguen. golpeando la puerta. sin acción.los henchidos de acción. .. del fuego —ya sabéis de qué hablo—.. para sentirse vivo. si en lo imposible.

lo único vivo entre tanta muerte. Con sus pestañas. La voz no resonó en aquel relámpago de piedra. No podía siquiera recordar los sonidos. acariciar. a los cuerpos de piedra helada. Nunca más sonaría. consolar. Y aquel sueño de piedra no palpitó. que ya eran piedra yerta. Reflejado en la piedra rozó con sus pestañas aquellos otros cuerpos. guardar. hecho piedra. Se asomó al borde mudo de aquel mundo de piedra. Fue como si las horas. Se vio rodeado de aquellos que fueron carne suya.MUNDO DE PIEDRA Se asomó a aquellas aguas de piedra. Movió sus manos y gritó su espanto.. aún recordaran un estremecimiento. Fue imposible acercarse a la espuma de piedra. La piedra no sonaba. Se vio inmovilizado. ya piedra.. . Fue imposible darles calor y amor.

aguas. Allí sigue esperando. Esperó. nubes. libertaría seres. como un corazón su amor.rozó el mundo de piedra. . como un árbol su primavera. El prodigio debía realizarse. La vida estallaría ahora. de piedra.

Una mujer le entrega un periódico: «Léalo. En el puente de Brooklyn. En el puente de Brooklyn. Muestra las entrañas del tiempo. Son sólo un curso negro. Alas les da: que sean criaturas del viento. Luces les da: que moje sus frentes el misterio. cales y cementerios.CANCIÓN DEL ENSIMISMADO EN EL PUENTE DE BROOKLYN Apretó las esquirlas de sol entre los dedos como si modelase la mañana con ellos. En el puente de Brooklyn. pero bajo la superficie laten playas y cielos. Se entreabre el río. «Mire las aguas: llevan muertos». laderas con encinas. es importante. su peso. La luz quita a las cosas su densidad. Mire las aguas: llevan muertos». . ¿Muertos? Mira las aguas. Revive lo vivido. (Pero otros muertos.) En el puente de Brooklyn. Un curso negro y frío y silencioso.

.. ¿Mendigo de qué mundo? ¿Errante por qué tiempo marchito? La mujer se va desvaneciendo. En el puente de Brooklyn. «Mire los muertos. su corazón.» (Sus muertos. debajo del agua... Se ve a sí mismo muerto..) No ve: recuerda sólo. en el silencio... quien lloró por Aquiles. ¿Cómo decir que ha sido quien dio figura al fuego.rescata lo pretérito.. Lea lo que dice. el de los pies ligeros. quien besara en la boca a Julieta Capuleto? En el puente de Brooklyn.

. bajo tanta mudez —dureza y levedad. qué nombre. sombra?. sombra. (no encuentro las llaves)... y qué vida serías. el agua cristaliza en diamante. sombra. qué.. Pisé las piedras. sombra.. Azul: . por dónde te hallaré. un corazón latiendo para mí. sombra.. quién me solicita. sombra. Supe que había allí un secreto de paz. Y cómo podías no ser vida. deslumbradoramente. oro y hierba—. De pronto.. Sombra. las modelé con sol y con tristeza. Y qué serías. y qué forma.. Cómo entenderlo y nacerlo. Una súbita revelación. sombra. sombra.. qué me dice..ALUCINACIÓN EN SALAMANCA ¿En dónde estás. sombra. no tener forma y nombre Sombra: bajo las piedras.. de qué modo entenderlo.

. entre oleadas de piedra. un sitio donde estoy. limpia y ardiente. donde no estoy. han vuelto a su mudez.... Qué.. qué dimensión le prestas a esta hora mía. azul. alma mía. en la pulpa del día. la clave Ahora recuerdo: he vuelto a Italia. Sombra. el alma ha navegado. Azul. Olas. Olas. Olas. Gris.. Y quién fue que yo no sé.. Y quién fui el que ha vivido instantes que yo recuerdo ahora. (sombra.He vuelto a olvidar la palabra reveladora.en el azul estaba. en la hoguera celeste. la medida. Están ante mí. sombra) Recuerdo ya —con qué claridad— lo que he soñado siempre sin sospecharlo.. en qué cuerpo. anduvo por aquí. la gracia... Por estas plazas que el sol desnuda cada mañana. Pero dime. que no era mío. Playas. a la aventura de la serenidad.. Entre oleadas. entre oleadas encendidas (las olas rompían y embestían contra las torres peñas). Sombra. de la belleza..... He vuelto a Italia. . sombra. Hubo algo que era armonía. El fulgor del cielo. sombra)... No: la palabra no era sombra. Los contemplo. la piedra rosa. sombra. azul (¿o hablo a la sombra?).. quién arrebató las alas a la vida. del equilibrio... azul era ésa la palabra (no sombra... devanando amor.

. sombra. Cuál era —ayer— esa palabra nunca dicha. que ha ardido al pronunciarla. la armonía. sin embargo. el que escondía el lugar (o era el tiempo) no vivido. este avión roto. Ay. El equilibrio. un viejo Junker. Cuál es esa palabra de hoy. ya no están. la gracia no están. Quién disipó el lugar (o el tiempo) que me daba su sangre. sombra (y tanta claridad). la escarcha. aquella mar que estaba anunciando este mismo momento que no es tampoco mío. Qué hace aquí. aquel camino hasta el silencio. por mi memoria. Y por qué recuerdo lo que ha sido vivido por mi cuerpo y mi alma. Quién sabe lo que hubiera —antes— dicho esta piedra si yo hubiese acertado la palabra precisa que pudo descuajarla del futuro. que ha sido pronunciada. La niebla. bajo la luna de diciembre. y que ha sido perdida definitivamente.y. Quién sabe qué decían las olas de esta piedra.

» Los andaluces. inhumano frío». Como aquéllos. telas tejidas para cantar y morir siempre al sol. injusto. no «Qué espantoso. Resignadamente: «Ojú. como . como siempre han sido.LOS ANDALUCES Decían: «Ojú. sus olivos. tremendo. al viento helado del mar del Dueso Los andaluces Estos que están esperando.. deben de ser hijos de aquéllos Esperan que alguno venga a encerrarlos entre rejas. pobreza. No se quejarán de nada Ni uno se rebelará. latigazo . junto a las plazas de cal y noche. su vino. Y las llevaban para callar y vivir al frío de Ocaña y Burgos. en dónde habrían dejado su sol. qué frío. «Ojú. Parecían hechos de indiferencia. En dónde habrían dejado su odio.. qué frío»... desde Jaén a Almería. no preguntarán por qué. desde Huelva hasta Jaén. «Las cosas son como son. sus salinas.... Tiritaban bajo ropas delgadas. qué frío». En dónde habrían dejado sus jacas.

. porque los vivos odian. Y ahora los recuerda. qué frío. la madeja de los días.... en mi mano.han de ser mañana.. cuando pasaban. Los vivos perdonan. Se borraban sus cabezas.» Los andaluces. Todo está tan confuso.» Los andaluces. el parpadeo del sol para ayer. Tan sólo un inmenso frío daba fe de ellos. El hombre es fuego y es lluvia. de los cerrojos del futuro. unos pocos kilómetros más allá.. La emoción de los días. Olvidados para siempre. Apenas dejaban sombra. los anticipo. . Más solos que ninguno. O cuántos faltan para esto que hace un momento viví por los caminos. Lo hace el odio y el perdón.) Indiferentes: «Ojú. qué frío— de Andalucía. Más hambrientos que ninguno. Y ahora vuelve a olvidarlos. Como un padre que olvidó hace tiempo el rostro de los hijos muertos.. (Deseaba que odiasen. Un grano de trigo.. (Guardad el aliento de la tierra..) Quiero que despierten del pasado de frío. los recuerdo. Una oliva verde. —ojú. para rescataros. Cuántos años hace de esto. qué frío. Ojú. Yo no sé si los veo. sonido. Y aquella dejadez que rodeaba su fragilidad. Hace pocos kilómetros tuve aquí. para mañana..

palabras.. que dulcemente hieres!. Di si merecía la pena para esto.. ser herido por las palabras y las disciplinas. dime si merecía la pena descolgarte. .poesía.. por la noche. llama.) El aplaudido autor con el puro del éxito.. hierros. (Dime si merecía la pena. hielos. soportar corazones.. adentrar en la nada el cuerpo. el agregado militar de Estados Unidos de América. de tu prisión al Tajo. Juan de Yepes. en silencio y tristeza... vadear noches. tiempo abolido.... llagas.. Juan de la Cruz bebe un licor de luz de miel.YEPES COCKTAIL Juan de la Cruz. olvidos. beber la soledad. bocas. ojos rigurosos. —¿Otro whisky? La pelirroja —caderas anchas.. hacer que de él nacieran las palabras vivas. Amor. la amiguita del productor velando su pudor de nylon. detrás de la cantante sueca. Juan de Yepes. ¡Oh llama de amor viva. Junto al embajador de China. ojos verdes— ofrece ginebra a un amigo. Hombros y pechos le palpitan en el reír.

.) (Juan de la Cruz.. para esto.las mejillas que se aproximan femeninamente: «Mi rouge mancha. beber los zumos de la pesadumbre. Vagabundo por el amor. y huérfano de amor.» (Mancha amor cuando en las bocas no hay amor.) .. Juan de Yepes. preciosa... dime si merecía la pena padecer con fuego y sombra. batir la carne contra el yunque..

Ahora la mano ya no está en la piedra. ¿Cómo serías? Imagino que el escultor. recorriste la tierra —sombra suya— de Gades a Palmira... sumiso a los clientes. llévame contigo. tu mano. a la orilla del mar. antes que amor. soledad y desolación.) Un legionario.ESTATUA MUTILADA Mujer de un funcionario romano. maduraron tu piel. las rutinas. Cómo sería tu cabeza. calor y compañía de cobardes? ¿O tu rostro impasible revelaría otra verdad? Ahora no tienes ojos. Y le decías: «Ráptame. un triste. copió de ti la apariencia banal. (A la orilla del mar ocurriría aquel amor. ¿Serías verdaderamente —no quedan rasgos que dejen comprobarlo— matrona dura que mandaba sus hijos a la guerra. Soles distintos te doraron. da a mi vida .. los tópicos vigentes en la Roma de los Césares. el mismo que rompía en tus ojos humanos y te vestía de llamas azules. Y la cabeza fue limada. fueron dejando seco tu corazón. desfigurada y corroída por el agua que la albergó durante siglos.. lo que fue carne tibia. para que en ellos se refleje y cante el mar. ni siquiera de piedra. que prefería muertos valerosos. un soñador. vestidura del alma y luego piedra silenciosa.

El mar y el tiempo los borraron. dónde ha ido tanta vida. lo que eres para siempre en un punto del tiempo y del espacio. ¿habrá muerto contigo? Cómo puede morir lo que fue vida. no puede imaginar y transmitir. olvido y horizonte.) Sólo te queda la impasibilidad con que te imaginaron para edificación y pasmo de los hombres. rostro esfumado. (El fingiría indiferencia cuando subías con ofrendas al templo. dónde está tanta vida que la piedra no puede contener. (Dentro del mar se pudriría aquel amor. aquel prodigio de rumores: o que tú fuiste un día. enloquecía. Quién puede asesinar la vida. te daba vida y muerte cuando estabas con él a solas. aquel viento de carne pálida. aquella arena palpitante. Te hizo un collar de lágrimas el que bebió tus lágrimas. Tanta vida que fue la salvadora del olvido y la nada. dócil al lado de tu esposo. en el que escarbo inútilmente con el afán de un perro hambriento. manos mutiladas— y aquella estatua de ola tibia. . aquel pequeño sol poniente.) El día que marchaste. a otro sol y otra tierra del Imperio. lloró desconsolado el que era fuerza tuya. ni siquiera de piedra.) Ahora no tienes ojos. Quién puede congelar en estatua una vida. Qué hay en común entre este bulto —pliegues rígidos y elegantes. Y entonces. Jamás podrá la piedra albergar un soplo de vida. Y te abrazaba.sentido y esperanza. (Esto debió de suceder en la Imperial Tarraco. dale vida a mi vida».

Frustraciones o muertes nada me arrancó lágrimas desde aquellos aviones los que volaban sobre mí y arrasaban mi mundo sin que arrojasen bombas. Cómo se puede llorar así. demasiado terrible para mí entonces y ahora. más solariega que otras. Cárdenas tierras húmedas y soleadas. qué gozo. ni ametrallasen: sólo con el ruido de sus motores. platas de la bahía. por dentro. verdes sombríos por Entrambasmestas. volvía —con qué poca ilusión— a donde tuve mis raíces. allá en Vivar del Cid. murallas de olmos negros. mis recuerdos.. pisoteados por los niños. la que fue más hermosa que todas. Cómo se puede vaciar así un corazón. y los árboles plantados por mis manos. Qué congeló la luna que iluminaba las fachadas. amapolas.CARRETERA Volví. pincelada morada sobre lo verde. el agua. comidos por los animales. Mi casa junto al mar. Qué se hundió por aquellas escaleras precipitadas en la noche. Qué en la música oída en la noche. mi casa frente al mar. con qué poca ilusión pasaba por vosotros. Cómo es posible edificar.. la que vestía nuestra desnudez mientras caía el agua cálida. Con qué poca ilusión volvía. Qué quedó de mi vida entre sus alas. Qué llevó la marea en la playa de octubre. trigos color de aquellos ojos. reconstruir con tantos materiales .

volvía como ahogado bajo un montón de escombros que fueron mi edificio.. gastados por la lluvia que no vimos caer..disueltos en el tiempo. . apoyado en el llanto de otros días. como si sólo con lágrimas de entonces pudiese liberarse este dolor presente que ya no encuentra llanto. mi alcázar. sin una sola lágrima —para qué— que llorar. Volví.

rostros que no he de conocer jamás. (Cuando despierte de la fiebre. el tren cruzaba lugares desconocidos. ridículo.) Un niño que soñaba con un caballo que no tuvo.) Y otra idea que viene y va: es un símbolo. un cuento lacrimoso propio de Navidad. No me explico que pueda enternecerme algo que en otras circunstancias me hubiera hecho reír. Tiene que ver con un caballo de cartón y un niño.. Un argumento que ya ha sido escrito cientos de veces. veré que es tema propio para un cuento con fondo de sonajas. folletinesco.EL PASAPORTE «Tienes estrellas en la frente». vulgar. Ya imagináis lo que sucede cuando intenta desenterrar el niño antiguo. era de noche. . efectista. más bien un argumento para un cuento vulgar. (¿Y qué era aquello otro de las estrellas en la frente?. Veinte. me hubieran dicho hace unos años gentes desconocidas. treinta años tan gran retraso mata demasiadas cosas Esta es la idea que me ronda: un cuento repetido hasta la saciedad. No sé por qué se me ha ocurrido este estúpido ejemplo. panderos y rabeles. Y cuando se hizo hombre lo compró para vengarse de los años. al terminar el viaje. ni qué quiere decir. Cuando sea de día me excusaré conmigo mismo —estaba solo en el departamento. No sé por qué se me ha ocurrido esto de las estrellas. (Habré de recordarlo mañana. tiritaba de fiebre. enternecedor. cuando sea de día..

Porque no es hora ya de engrandecer. sino que es hora de reconocer y de aceptar. ríos. sin fiebre. quevedescas. Ahora ya da lo mismo Londres. sino útil. y hubiera sido igual. París. sin canto y sin pasión. lopescas. en mi día. de idealizar. de mentir bellamente. Un testimonio. datos y cifras personales. de día.. el Sena. Gracias de todos modos. muchacho». para mí solo (es decir. Un documento.. Incluso puedo mezclar en un poema. ¡Qué tristeza este juguete que llega tan tarde! . Y mentiré.. Esta serenidad (o indiferencia: como queráis llamarlo) dan los días. una radiografía que no pretende ser hermosa.) El pasaporte era en mi mano una orden de libertad que llegó veinte años tarde. Miré mi pasaporte. En mi fotografía una aureola de ceniza velaba el cráneo calvo. ocurría viajando hacia París. hubiera yo besado las piedras de París. . lo del caballo de cartón. Madrid. que nada se veía fuera. de noche. con los de cauces casi secos —Manzanares: San Sebastián de flechas gongorinas. Entonces. mis tantas cosas olvidadas o desterradas. cielos pálidos. mi profesión. cantado bajo un cielo irrepetible. estos nombres de ríos navegables y abiertos —Sena. mi edad. Ya no es hora. («Tienes estrellas en la frente. en su día. sin temor al ridículo. Por vez primera salía de mi patria con veinte años de retraso sobre mis esperanzas. objetivamente inútil). quemado el aire con mi vida. Y. como si ante un notario hiciese testamento momentos antes de mi muerte. Aclararé. enfermo.Me excusaré también por no haberme asomado a acariciar verdores. O ayer. tal vez. Has llegado tarde. ciudades. me hubieran dicho entonces. Útil. sin embargo. Sé bienvenido con mi fotografía. Quemado el aire. la fiebre el paisaje invisible detrás de los cristales. no un poema. Igual música llevan el Támesis.. el Manzanares. Támesis—. (Diré que era de noche. hubiera adivinado lo escondido en lo oscuro. Porque este viaje pude hacerlo hoy.) Debí aclarar que eso de las estrellas.

Ahora el mundo no es ya nieblas acá. ni ríos navegables que abren sus brazos al que llega de una patria de ríos violentos y profundos como las gentes que los ven pasar. para vivir. Tantas cosas que un día pudieron haber sido. sin emoción y sin sorpresa. No es lo peor que esto suceda así. Y lo pienso. besando el pasaporte. Cualquier punto del orbe (perdonad la generalización pedantesca) es un lugar para soñar. playas y piedras radiantes allá. Dios mío. sino que pudo suceder de otra manera. . unas escasas hojas de papel entre las que han quedado tantas cosas que ya no tienen realidad. para estar solo y continuar la espera sin demasiada avidez.

no sé si estrellas. dónde la noche aquella. Allí estaba. Dios sabe a dónde conducían. abrir la puerta. corazón. su agua de luces navegantes.?». En el portal. la de ayer. jadeando en la hierba. Y un violín que rizaba su melodía empalagosa. «¿Dónde.. Tal vez fuera su espectro. Bajamos las gradas del altar. Y lo peor: miles de días pasados y futuros nos separaban. Y yo puse mis labios una vez más en la mejilla de ella. oír al niño que salía con su poco de sombra con estrellas.ACELERANDO Aquí. ya es hora de volver a tu casa». «Ya es hoy —dije yo—. poniendo en nuestra carne su dentadura fresca. las hojas de la lluvia. Descendían en la sombra las escaleras. sobre el remordimiento. sus cerezas de fuego. Nos esperaban en la iglesia. Trayendo en hilos aroma de las nubes. Besé hondamente. y nosotros girando. se detiene la vida. Olvidado y apetecido tanto tiempo. Regresó vestida de otro modo. Ya es hora. Han florecido luces amarillas a nuestros pies. Los niños —quiénes son. La música encendida.. preguntábamos al subir a la casa. Y el mar estaba allí. Porque eran miles de kilómetros los que nos separaban de las olas. Y ella y yo solos. Dónde la noche. El armonio sonaba. dónde el mar azul. que hace un instante . «Espera». con flores en el pelo. Qué importa. Bendita lluvia en la noche. Silenciosa cae la lluvia sobre el amor. El cáliz de una flor gris que giraba en torno vertiginosa. «Mujer te doy». con harapos de sol y de humedad. Nos besamos en carne viva. Qué más daba. Los gusanos labraron tercamente su piel. me dijo. termina todo. No: inmóviles. Azul y prodigioso. en este momento. Al retirarme lo vi. Y el mar sonaba.

este disco que gira y gira en el silencio.. en qué lugar del universo se halla.no estaban—. consumida su música. con sus mares azules.. mamá». Ellas salían con sus trajes de novia. con sus cuchillos de buscar pureza bajo la carne. con sus noches de estrellas. Yo besé la frente de ella. Abrí la habitación de los pequeños.. Dónde. Dónde la noche aquella. muertos de risa: «Qué ridículos. dónde la noche aquella. Ellos estaban afeitándose. los ojos con arrugas cada vez más profundas. con sus remordimientos. Silencio. . Se marcharon los niños —¿por qué digo los niños?— con su amor. volaron pétalos de lluvia. los niños aplaudieron. «A la cama». dónde el mar. papá. «Has sido duro con los niños».. les dije con ira y pena. Qué ridículo todo: este momento detenido.

si tú no estás. Comprendí. Roma con cabellos de fuentes. Sin ti quién puede recobrar lo soñado. Preguntarán para dónde. es decir. palomas. Me miré al espejo. dijeron enigmáticos. Fui a la agencia de viajes. Donatello qué van a ser sin ti. Tú ya no estabas. sin amor. solo con los ojos? «Un billete» diré.) «Mucho tiempo esperó». Botticelli. Qué haré. frutos. En el espejo te desvaneciste. Ahora qué voy a hacer. sin alma. cipreses y palacios. Giotto.Consultaré la Guide Blue y. Dije: «Un billete». Miguel Angel. Par mirarme en un espejo que reflejo mi vida cuando no estaba yo y al que me acerco ahora cuando no puede devolver mi imagen». magia. . sentido. ¿Quién puede acercarse después de tanto amor. Cómo encontrarte. «Para un lugar que yo invente y tal vez ya no existe.…Esta es la prueba. Volví a casa cantando. «¿Para dónde?» «Para dónde ha de ser». recobrada la vida. si ya no estás. Nápoles y Pisa. (Me comprendieron en seguida. a un gran amor.VIAJE A ITALIA Y ahora qué haré. canales. Llegaré —a veces gusto imaginar que en el crepúsculo— a no sé que ciudad. Y entenderán por qué lo digo. Florencia y Siena. Tiziano. lo perdido: Venecia de vidrio rosa. si eras tú quien les dabas vida.

me dijeron un día. Ahora quisiera meditar. porque nada merecí. Algo de lo que yo me arrepentía o. cavada en lo profundo de los hechos —mínimos. La limosna fue hermosa —seres. Hubiera sido necesario el viento. con la desilusión. nadie sabe qué es lo pequeño y qué lo enorme. Algo que debió ser de otra manera. tal vez. Hablo con la humildad. olvidar: ser hoja de olvido y soledad. gigantescos. la gratitud de quien vivió de la limosna de la vida. sueños.CAE EL SOL Perdóname. recogerme. Se me ha olvidado algo que había sucedido. en los seres. el universo y el amor. amor don gratuito. hurgada en las palabras. No volverá a ocurrir. pequeño puede ser un monte. Hubiera sido necesario el viento que esparce las escamas del otoño con rumor y color. qué más da: después de todo. hiriéndolos e hiriéndome. Con la tristeza de quien busca una pobre verdad en que apoyarse y descansar. ¡Y la verdad! ¡Y la verdad! Buscada a golpes. grande puede llamarse a una cereza («hoy se caen solas las cerezas». y yo sé por qué fue). sucesos. . me jactaba.

ni siquiera creo que exista ese mañana (la esperanza). hace ya mucho tiempo. lo que vale tanto como la vida para mí. sin esperanza.Algo que era importante porque pertenecía a mi vida: era mi vida. sin oídos. Ando por el presente y no vivo el presente (la plenitud en el dolor y la alegría). sin lengua. triste. perdóname. yo la habría vivido a oscuras. su situación precisa. Y entonces. pero firme. (Perdóname si considero importante mi vida: es todo lo que tengo. Y cuando sepa dónde la perdí. te ofreceré una vida ya sin demonio ni alucinaciones. que es su sentido. sin manos. Perdóname que necesite averiguar su sitio exacto.) Pero se me ha borrado la historia (la nostalgia) y no tengo proyectos para mañana. quiero ofrecerte mi destierro. . Parezco un desterrado que ha olvidado hasta el nombre de su patria. los caminos que conducen a ella. lo que tuve. colgado en el vacío.

Otros poemas .

no estoy seguro de si se detienen más acá o más allá de su propósito o si. la noche sudorosa de estrellas. mas sin el firme instinto del animal unas palabras que podrían sanarme el alma. Y. Uno palpa razones inexplicables. chin-chin-pom sobre el bombo y los platillos. barajando palabras: jamás una palabra es suya.. Acepta una de aquí. envuelta en el papel de lluvia próxima y de viento. emboscada en la noche. al ordenar. Quién pensaba que había de encontrarme en un fanal dorado y mágico. o el chin-chin-pom. rehúsa otra de allá.POEMAS DE AGENDA I Fueron dos mil kilómetros los que volé sobre las olas. madura y aún hermosa. Paula. . Las guitarras eléctricas. sin acertar lo que es allá y lo que es aquí. Y otras noches y otros días y vientos y lluvias aparecen aquí. el treintaitrés del vals sobre la playa. la noche fugitiva. mineras. Aquí aparece la armonía desamparada. Así olfateo yo. Y el grillo que sonaba entre claridades marinas. habrán herido el centro donde late lo que uno mismo ignora al escribir. plinto de la pareja. sin embargo. por raro azar. sondeaban la tierra.. Aquí aparece el hombre del gesto estúpido de Berlín. sin ti y sin mí. con el instinto ciego del animal que olfatea la hierba que ha de sanarlo. y cuánto nunca.

para sajar mi carne. Y las pastas «que mi mujer acaba de traerme.II Estas palabras. porque no sé qué maña se da para encontrar en estos tiempos dulces tan buenos en Madrid». . O el hombre que pedía colillas para morir fumando. pero sigue sucediendo. Y para qué seguir. por aquel patio helado. papeles— mitos de sol. Si la infección no me habitara. que aún me hacen tiritar. estas u otras palabras se alzarían aladas. foso de cal. con la amargura y el desvalimiento que yo he vivido en otros. entre las olas que arañaban la isla.) . (Estas palabras. creo que ya lo dije. O alguien que iba y venía. lentos por una calle que no tenía fin.. Y no sé lo que significa. claridades parpadeantes: así aquella pareja funeral. Y para qué seguir. Y luego.. Distinguí entre bocanadas de sombra —rotos por el relámpago de los cristales y de los metales.. revolotearían. en Campo de Criptana. con un ramo de flores. O ésta: volar dos mil kilómetros. prisionera de Hitler. Las afilo igual que bisturís. obsesionado. y oír. fantasías de viento y mármol. sucedió. Pero quién puede ser generoso con estas hambres y estos fríos de entonces. Y el té.. cogidos de la mano. ya verá lo que es bueno». el sonido del grillo. escorias. Me asomé al vertedero.. herrumbre. zumbarían al sol. mi compañero. entonces las palabras. de Picasso.. como cuervos tímidos. gorjearían con generosidad. «tome usted esta otra de coco.. Reaparece en su celda y habla otra vez de Huxley. novios de negro. Esto. de Schoenberg. dice el doctor... entre cintas. de cuál será la suerte de la Venus de Milo.. tan real y tan absurdo. estas figuras y ráfagas y signos.

De quién será esta mano. Clara quise decir. para que no llore a mi asesino. reconozco la voz que escucharé cuando caigan los años. granos de otoño. brazo arriba. digo Clara. Y sueño. sin ti y sin mí. Ahora he tomado el tren para decirte adiós. donde ya no estabas. Clara. Y mientras trepan. A mí. Me refiero a esta mano de carne y hueso que se apoya en mi hombro y deshace el hechizo y restituye al mundo a su recinto natural. Paula. hacia el sur. Apreté la cintura del paisaje. quiero coger esa hoja verde». IV (Brahms. olorosas hogueras. La voz que un día me dirá: «Voy a matarte con mis propias manos».. contigo. a su archivador impasible. y las palabras aún no hieren: «Aúpame. donde nunca estarías. de río. Paula. Las diligencias parten sin mí y sin ti. Reconozco la voz que aún no ha sonado en esta voz de niño. Unos dedos de cobre llameando entre las acacias y los castaños de noviembre.III Unos dedos de plata estremecen las copas de los álamos. piedra de río. en el cuerpo del niño que sonríe ante mí. de estrellas. O a ti te llevan hacia el norte. río de estrellas. hirviente de palabras rencorosas.. estrellas olorosas. mi amor. mis ojos hasta fondear en otros ojos que los miran. deslumbrado por la memoria. de ave. en este instante suena con desamparo y lágrimas. hogueras de piedra. Y una mano —de quién será— que ofrece a los gorriones migas de azul. Alzo en mis brazos. hacia el sur. sueño mío Cerré los ojos. Y cuánto tiempo. recorrí sus caderas. . Schumann) Eres mi amor. Paula. me arrebata a otro reino y me convierte en ave. hacia el pobre Roberto. ave de piedra.

amor mío. Me he quedado dormido y me he pasado de estación. El viejo Brahms es viejo. también has muerto ahora.miré sus ojos verdes. Ahora que voy a ti. a encontrarte en la aduana de la muerte. que nunca llegaré a tu lado por culpa de este sueño. su significación. olas plegadas. El murió un día. amor mío. Pero nunca llegaré a ti. amor de mi vida. Esta casa no es la que era. Clara. nubes. Puede ser. Después. al amor que te tuve. pienso. tú. al engañado hijo de nuestro amor. Nunca se habló de fibromas. humo de hogueras. perdonarnos. Nadie que pueda rescatar los besos que se pudren sobre Roberto y su locura piadosa. y está gordo. madreselvas. que es mi bálsamo y mi enemigo? Ya nunca llegaré a tu lado. de porvenires. Clara. jarras. que pueda perdonarme. cipreses respirados desde un sótano. amor mío. pintores. y jazmineros.. armonía viajera liberada de los instrumentos que le dieron su carne. Clara. que sólo hubiese amado a mi propio amor. Nunca pulsó nadie el bordón . amor mío. casi a vista de muerto . Yo tomé el tren para encontrarte en la frontera.. V (La casa) Esta casa no es la que era. que no te hubiese amado nunca. que cuando nos besábamos era a Roberto a quien besábamos. En esta casa había antes lagartijas. que no te amara ya. ceniza con sentido. No queda nadie ya que pueda perdonarte. y fueron nada más que ritmo. Y se superpusieron mediterráneos y cantábricos. para decirte adiós desde el lado de acá de la muerte. amor mío. Tendía el cielo su metal hermético. de pasados. de lejanías. erizos. Fue una caja de guitarra. ¿Comprendes. Su esposa. amapolas. las cosas y sus nombres perdieron sus contornos.

Pero así. Pero ahora se disuelve. el pararrayos de la muerte.del grave acento: «nos queremos. Esta casa no es la que era. sigue acunándonos. a decirnos adiós. Cantaba la tripulación. qué pensarán el barril de orujo. te quiero. a recorrer. corteses.. el cantueso. indiferentes. todos. Qué pensará el gato feudal al saber que no tiene alma. correríamos a salvarnos.. cuando se miren al espejo y vean su cara cubierta de arrugas. puso proa a azules más hondos. Esta casa no es la que era. Luego. en la noche.» No podíamos ser solemnes. nos quieren.. el girasol acromegalia). . el tomillo. sombra y ceniza de los días. el ratón blanco. Va abandonándonos sin prisa. qué pensarán el domingo los ajos. pues qué hubieran pensado entonces el gato. Ha empezado a andar.. me quieres.. Esta casa estuvo primero varada en una playa. con su traje verde. Si hubiera ardido en pompa. y los ajos. Compasivamente. como un terrón de azúcar en agua. donde proyectó su sombra la adelfa. el galápago. paso a paso. Nada podían contra ella las horas y los vendavales. |Qué pensarán cuando se sepan olvidados de quienes fueron la prueba de su juventud. el signo de su eternidad. nos da tiempo a todo: a recoger cosas que ahora advertimos que no existían. las paredes que tosen.

Ha rodado por los siglos de los siglos. para alertarnos. la royeron los buitres. rey. se ha hecho espacio. siervo. Y ahora no podemos saber si es una víctima contemplada por su verdugo. alguien que la miraba y la representaba desde el lado de allá de la laguna. como hervor repugnante. porque aquí. congelada en el aire. en la selva amazónica. inmóviles las alas. lágrima de estrella. en el lado de acá de la laguna. si es una víctima que se mira a sí misma en el espejo de la muerte. Esta cabeza es sólo espacio. no existe la piedad. canto rodado. con que escuchamos las risas del amarillo o del celeste. los lechos de los ríos. Y aún le faltan muchos siglos errantes para llegar a su final. en la Europa de la Guerra de los Cien Años. amarillez de calavera. Se ha ido astillando poco a poco durante el viaje interminable. y dura. Todo esto no ha ocurrido nunca. Alguien la ha visto igual que la veremos cuando nos muramos. de una Danza medieval de la Muerte. una guía de descarriados. Es una fruta mineral. los que ya son materia pura. igual que la contemplan los muertos. dolor de morado o verde. aletazo de fiebre. No va a ocurrir nunca. un ángel. en Asiría. cristal de brisas. Esta cabeza se ha cubierto de ceniza de campana. Esta cabeza ha rodado. Una nota que se ha liberado de las cárceles del tiempo. Esta cabeza fue arrancada de un beato mozárabe. de párpados de ascua. obispo.CINCO CABEZAS I Esta cabeza ha rozado los lechos de todos los ríos. para no alcanzar nunca su final. ha rozado. y nos da la impresión de una gaviota. y dura. Con la misma indiferencia con que vemos sufrir al morado. Es una larga nota de violonchelo que dura. los que ven a los vivos como podredumbre y horror. Podemos contemplar con indiferencia las figuras del otro lado del espejo. La arrancó de su lugar exacto una mano del otro lado de la vida. La secaron los soles del desierto. guerrero. tajada por un rayo de espada para purificarle. no existe el tiempo. al rojo. esta cabeza rodada. canto . La capturó un muerto. Esta cabeza viene rodando sobre las piedras de los ríos. lágrima de amarillo. Nos la ha representado con la amarga clarividencia del moralista que redacta. al verde. agua de ruiseñores. la pulimentó la intemperie.

frutos podridos. sus propios brazos soldados al remo. Las tempestades asfixiaban con sus tentáculos. la reverberación del sol poniente. lamió sus llagas. Otra vez el sabor de la vida. Vio. esquivando estrellas. se dolía del latigazo rojo del cómitre. Escuchaba su jadeo. que le atrajese un poco de la respiración de las playas. Y aquella gota de noche cristalizada seguía sin cantar. y montados en pequeñas nubes grises cabalgaron hacia Occidente esquivando olas. Al fin. Las estrellas bajaban al crepúsculo a dar miga de pan mojada en vino al grillo silencioso. como en la selva de reptiles y ciénagas. ha mordido panes amargos. Un tambor. como en las cumbres. liberaban sus truenos negros. un yunque. La madera de la embarcación sonaba a huesos aplastados por el oleaje de bronce. desde la helada habitación verde salpicada de diamantes. ceniza. hervidero de insectos de oro. los plancharon. Y esta cabeza se reclinó en el regazo de la sombra. El cielo ya no estaba. Y con el canto del grillo recordó toda la marinería. paulatinamente adelgazadas. silenciosas hasta el terciopelo. abandonaron el navío silencioso. cabeza rodada. Pero esta cabeza. no podía sonreír. Pero el grillo no cantaba.rodado. Saboreó la sal que el mar doraba con sus llamaradas verdes. como la de los porqueros que deshincharon sus cerdos. y durante el viaje las nubes fueron tomando . III Esta cabeza ha oído historias maravillosas. abajo. óxidos. de volcanes domados. Pero lo hizo cuando llegó hasta él la tibieza del litoral. saboreó su vida. todos se fueron. Esta cabeza sufriente saboreó elíxires que el aire transportaba en sus dedos transparentes. arena. Se fueron dejando huellas en la brisa. Sucedió esto en los mares de hierro en el vaivén herrumbroso donde esta cabeza agonizaba sin que jamás le llegase la muerte definitiva. flechaban con sus relámpagos. tajada por un rayo de espada purificadora y piadosa. Es la cabeza que vivía pendiente del grillo embarcado en la costa española. Esta cabeza. catedral de la desolación. aunque oyese la mágica música de élitros. no pedía sonreír. los plegaron. Esta cabeza ha lamido cantiles arañados por las uñas crujientes de las olas. desde los corales que se alzaban marchitándose a la luna. con sus cárdenos fuegos fatuos. ya sin fuerzas para volver a comenzar. los colocaron ordenadamente en sus zurrones. ataviadas de cotas de nieves. Esta cabeza ha sido suspendida por una soga del palo mayor. desgarrada por zarzas y cardos. descolorida. II Esta cabeza ha saboreado licores negros. pendiente de una soga de pus. como en las cárceles de Su Majestad. hediendo podredumbre. un mosquete —quién sabe qué— medía con sus campanadas. y al que pedía que cantase. que había comido espinas.

plaza de pana. Como la del preso.... no es conveniente que te vean conmigo. dentadura mellada. Ha visto los niños de la anemia. Ha visto reatas de amaneceres con escarcha.» Y el malhechor abrazó al rey. Esta cabeza recuerda historias maravillosas. de higueras y de pitas (cómo queréis que sea mañanicas floridas. y regresó a su país. las cabras del erial. pero el malhechor no habló de la razón de su viaje hasta que llegaron a las puertas de la ciudad en que el rey tenía su palacio. enfermo de fiebre. los serones del vino. la pena. cadenas de noches con su diosa peluda y herrumbrosa cabalgando el heráldico gorrino de cerdas negras. IV Esta cabeza ha visto. Sólo recuerda las historias maravillosas. los vareadores del aceite. caminaron atravesando ríos.. esta cabeza estoqueada en la plaza de toros. Esta cabeza ha oído historias maravillosas. Luego volvieron a hinchar sus cerdos. en aquella cárcel de diciembre glacial. collares de mediodías de zumbido. de adobe. y entonces dijo: «Amigo. Historias maravillosas como la del que se propuso asesinar al rey de un país lejano. gitanicos que vienen con la varita en la mano. luna amarilla de agua sobre la tapia de cal. de pan. si me cogen. clavos. con el costado herido. y llegaron a una ciudad cuyas casas eran de oro y de plata. como la del que. Ha sido. hicieron patas para sus caballos de la madera de unos árboles que jamás habían visto hasta entonces. Allí vendieron sus piaras y casaron con las hijas de los reyes. pero no las recuerda. esta cabeza de leña. Al llegar. y cabalgó bajo el sol y la luna. las espinas. sogas de sangre. esta cabeza ha sido. y conversaron bajo el sol y la luna. pero que no recuerda. Están escritas sobre su piel. de hueso que se desnudó sufriendo). Como la de los niños que entraban en unos recintos para ser duchados con gas. Historias estremecedoras que han modelado horriblemente su rostro. Son las que le permiten seguir viviendo todavía. y un día halló a otro jinete que llevaba el mismo rumbo.. Por la penumbra azul de la pitarra. Esta cabeza ha oído historias maravillosas e historias estremecedoras. vengo a matar al rey de este país y. sol de piedra rojiza. como la del que. Esta cabeza ha visto guerras y guerripaces. con el que sus compañeros dormían por turno para librarse del frío. considerándote mi cómplice.. Ha visto candiles de aceite que buscaban en la noche la moneda perdida por los rincones. quijada de marfil amarillo en el zaguán del hambre. en la plaza mayor. ha sido. Como la del que.forma de caballos sin patas. la desolación. los galeones de la trilla. el río . Hay otras historias que la han ido tallando lentamente. cómo queréis. los alacranes de septiembre en Torre de Miguel Sesmero. que ya era su amigo. te ahorcarían también a ti. Como la del pescador que planta un ciprés cuando nace una hija y lo cortan cuando se casa para que sirva de mástil de la embarcación en la que se irá con su marido.» Y entonces. de corteza. su amigo inclinó la cabeza y dijo: «Cumple tu propósito. pues yo soy el rey. ha estado acosada de chumberas. garfios. el odio. agonía y esparto. navaja. los cardos. y compartieron los alimentos. tomate. la última moneda de cobre.

hasta ser el de entonces. Esta cabeza ha sido tallada por los días y las estaciones hasta su forma definitiva de máscara de cáñamo. de harapo y surco. no a la culata de madera. pardo y negro. . Hace ya tiempo de eso. sus estrellas de hierro. Continúan hundiéndose en la negra marea. Ha visto. Hace tiempo de eso. lebrillo. lo de los peces y los dragones. miedo. Esta cabeza no huele sangre. tintineando como campanas de musgo. la chicharra. Ya no huele aquellas madrugadas junto a la tapia blanca y lívida del alba. sus lágrimas de hiel. que ha llegado volando a que le cuente una vez más lo de las hadas y los príncipes. dormir. Esta cabeza. el parpadeo de la tormenta. Ha regresado del exilio del espanto. el de aquel tiempo. el grillo. como élitros de espanto. su ceremonia de llama negra. chocolate del nietecillo. inseparable compañera. de ojos cautivos en las telarañas de la vejez. no oler la sangre. vive en una mazmorra que está fuera del tiempo. y esa tibieza le regresa al cereal. Esta cabeza ha olido pólvora y sudor muy frío. el padre río con arrugas en la frente. Acaricia la mano del nieto. no proyecta. Esta cabeza está multiplicada en cientos. Y esta cabeza no dejaba de. Y aún siguen descendiendo hacia lo oscuro silencioso. Puede dormir sin que la sangre hecha cristales le saje los ojos. a la cabra. grabada para siempre. tratando de precisar los rasgos de esta cabeza que vieron en la sombra Y esta cabeza va haciéndose. No sabe que en unos ojos ha quedado grabada para la eternidad. esta cabeza. ojos de agua estancada. Cuando se mira las manos de pólvora y de sangre no verá en ellas negro y ocre. El viento entre las cañas. prendida a sus pies la sombra del espanto. Puede dormir. lazara clavada a su podredumbre. de desesperación. puede dormir. más nítida. barro mendigo de la lumbre. vestidos de escarcha y estertor. congelada en unas pupilas empañadas. Tanto que cuando cierra los ojos esta cabeza de granito. barro de la espadaña con su cigüeña de ceniza. La lluvia los lleva en sus alas hasta el reino de las raíces. al acero. Pardo y negro. oler sobre la nuca húmeda. huellas de dientes que se adentran en el túnel. Hace tiempo de eso. a la moza. de desafío. miles de ojos turbios. Esta cabeza. Fija allí. Y aún puede cerrar los ojos.transcurría desangrándose. porque esta cabeza no recuerda. Porque ha pasado mucho tiempo. Empieza ya a ser nebulosa. duro. y ya no ve. con el tiempo. Caían uno tras otro. harapos de barro botijo. se perfila. Aquellos ojos se han disuelto para siempre. no le dejan oír los gritos de terror. Se solidifica. más precisa. cara de pájaro pícaro. merengue. todo barro cocido. y funcionariamente disparaba sin siquiera cerrar los ojos. con viento helado. tinaja. y allí espera. con sus brazos de fango que acunaban a los muertos. Continúan mirando. huérfanas de los ojos que fueron su origen. de nube. sino caramelo. llanto. V Esta cabeza ha olido sangre. ha visto y ya no quiere ver tanto camposanto de astillas de guitarra. dormir. pardo y oro. es una ceremonia inventada cada vez. allí espera otra nada. oficia su rito de cuero. blasfemia. Esta cabeza ha visto. como una pisada sobre el barro. bajo los astros lúgubres.

suficiente para olvidar aquel olor de sangre. dormir. . Corroborando que Dios es su beleño. aquel olor de horror. Suficiente para que esta cabeza pueda cerrar sus ojos. dormir.

aquél?. He aquí un país de plata. la gaviota que llegaba volando sobre el mar. ¡quién lo sabe! El aguardiente tiene sabor a nunca más (Pasajes) Vienen de San Lúcar. ¿Dónde estará la mano. de ala de brisa de escamas del violeta que inventa el lirio de calima. Alguien deja en la mesa la copa de aguardiente y la sombra de una manzana. rompiendo el un agua que no sabe si es mar o río. La manzana de sombra se disuelve en la sombra del puerto —¿éste. las ojeras felices que devolvían la felicidad? El aguardiente tiene sabor a lágrima. si delfines azules que alguien vio un día escondido en el cálido fanal materno. sobre lo irrepetible e imposible. a sonrisa oxidada por la lejanía. sobre los cuerpos próximos. de vaho. la boca con su zumo de quenepa. cuchillo que la parta para encontrarle dentro una ventana abierta sobre aquel otro puerto. ráfaga. de espectros que navegan a la deriva Pronuncia aquí el silencio sílabas de humo.CABOTAJE Junio se acerca. Pero no hay mano que la tome. sobre las calles de piedras azules. . paso a paso de oro. ausencia. Llama con su aldabón de lluvia cálida.

rompiendo el agua. a la Torre del Oro. silabeando con sus esmeraldas: celeste enigma.» . hacia otro cielo. hacia otro reino extraño: Se inclina sobre el agua. y lo proclaman con sus arpas blancas. La ría de Bilbao (léase el testimonio de don José del Río Sainz. (Sevilla) A estas aguas le dieron su color el óxido y la sangre. piedra parpadeante. sudor y sufrimiento. incendian las amarras del navío. (Sólo las olas saben el secreto. poeta del mar) es dinamismo y es prosperidad. un hervor sin materia donde instalarse Vienen de San Lúcar. catedral que navega hacia otro tiempo. o está ocurriendo en este mismo instante. ría.) Arden las ascuas de la amanecida. hierro. (Y también muerte. carne de llama congelada. de algo que aún no ha nacido. (Ría de Bilbao) Algo ha ocurrido. estrépito. bello tu rostro de aguas arrugadas. (Palma de Mallorca) «En otro cielo. se contempla: sueña que existe. sólo las olas.. en otro reino extraño. con sus erguidos cánticos salobres. en un espejo.. e intento adivinar cómo serías antes de que los hombres depositaran sobre tu piel fresca la lepra de sus almas.) Te veo pasar. o va a ocurrir muy pronto.Esto que ven los ojos es el reflejo. barcos de plata. demacrado y ennoblecido por los trabajos y los días. «Pick». humo.

Aquellos hombres que tejían primorosas redes de araña. las mujeres que descendían por rampas y por escaleras. El hombre ha empapado una sombra en el corazón del poniente: cubren con ella el mundo. El aire se convierte en vidrio de olvido.Lope de Vega El hombre se ha asomado al agua inmóvil de la atardecida. La realidad zarpa hacia islas imposibles y luminosas y deja aquí su seca máscara. el amarillo. (Puerto de Gijón) . harapos: visten la carne turbia de la mar. El hombre se aleja del agua mojado de melancolía. se han disuelto en la luz de cobre. Son chispazos. Bajo los cascos se hacen trizas el rojo. el verde.

..................................................................................................15 De Alegría.........................................................................................13 De Tierra sin nosotros...........................................................................................................................................................110 POEMAS DE AGENDA.......................................50 De Cuanto sé de mí.......................................................................................................................................2 PROLOGO...........................................................124 ...............................................111 CINCO CABEZAS...........................................................................................................................................116 CABOTAJE..........84 Otros poemas............................5 BIBLIOGRAFÍA...........................................67 De Libro de las alucinaciones.................................................... con el viento............................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................121 Índice.......39 De Quinta del 42.....................................................................................................................................................27 De Con las piedras...Índice JOSÉ HIERRO............................