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Gestión del Estrés Formación Correos – documento adicional

Gestión del Estrés

Hans Seyle, considerado como el "padre" del estrés, ya introdujo éste término en la década de los
sesenta. Sin embargo, ha sido en los últimos años cuando la sociedad ha comenzado a prestar
atención a la importante influencia que tiene el estrés en la salud pública.
¿Qué es el estrés? Estrés significa esfuerzo de adaptación.
El estrés es un hecho habitual en nuestras vidas, no puede evitarse, ya que cualquier adaptación al
cambio representa estrés.
Los sucesos negativos, como la enfermedad o muerte de un ser querido, son hechos estresantes
pero, por ejemplo, un suceso positivo como ascender en el trabajo trae consigo el estrés de un
nuevo estatus, de nuevas responsabilidades.

Gestionar el estrés significa mantener nuestro nivel de estrés dentro de un rango


aceptable.

1. Definición de estrés

1.1. Introducción
Estrés es un término que viene de stress (en inglés), que en una de sus múltiples acepciones
significa "una influencia mental y emocionalmente disruptora e inquietante; distress".
En general, se asocia el estrés a un estado negativo o una experiencia perjudicial que es necesario
eliminar a toda costa. Sin embargo, esto no es siempre así, ni tiene por qué serlo. Lo que resulta
negativo y llega a ser nocivo es que esa experiencia sea excesiva, incontrolada o incontrolable.
Para constatar esa doble valoración del estrés algunos autores utilizan dos términos diferentes:
eustrés o estrés sano y distrés o estrés perjudicial (Selye, 1976; Edwards y Cooper, 1988).
Eustrés: Se entiende por eustrés toda activación del organismo orientada a adaptarse a una
situación interpretada como desafío o reto positivo que va seguida de una percepción de logro y
desactivación.
• Muy centradas
• Llenas de energía
• Motivadas
• Conscientes de todas las opciones
• Desafiantes
Distrés: El estrés perjudicial o distrés es toda activación crónica orientada a tratar de adaptarse a
una situación interpretada como amenaza y que no va seguida de desactivación y percepción de
logro.
La falta de desactivación propia de los estados de estrés perjudicial se asocia a un desgaste orgánico
por hiperfunción y a una experiencia emocional de irritabilidad y fracaso.
Cuando se experimenta distrés las personas se sienten
• Tensas / Ansiosas
• Enfadadas, rabiosas o deprimidas
• Con ganas de pegar golpes
• Frustrados
• Baja autoestima

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Reacción del organismo ante el eustrés Reacción del organismo antes el distrés

ƒ Los músculos se relajan. ƒ Los músculos se tensan.


ƒ El ritmo cardíaco es normal ƒ El ritmo cardíaco aumenta.
ƒ La presión arterial disminuye ƒ La presión arterial normal.
ƒ Las manos están calientes y secas. ƒ Las manos se enfrían y sudan.
ƒ El estómago se relaja. ƒ El estómago se tensa

1.2. Origen
El estrés que experimentamos hoy, es más intenso e implacable que aquel que sufrieron nuestros
antepasados.
• Cuando un tigre atacaba a un hombre primitivo, el cuerpo de éste respondía con la
clásica reacción de “lucha o huye”. Con independencia del resultado, la respuesta
de su cuerpo ante el estrés estaba destinada a su supervivencia. Se puede decir
que su estrés era su aliado.
Lucha o huye: Con los dramáticos cambios que experimentaba su cuerpo, se preparaba para
adoptar cualquiera de las dos opciones: huir o atacar. Su elección era bien clara: o se dejaba comer,
en cuyo caso el estrés no contaba, o sobrevivía y su cuerpo de forma automática volvía a su estado
normal.
• El estrés que experimentamos hoy, no es tan tangible como el de nuestros
antepasados, es menos obvio y está más generalizado. Para muchas personas, el
estrés no es ni mucho menos un aliado, sino la causa del deterioro de su salud, de su
falta de productividad, o de simple depresión

El estrés tiene su origen en uno mismo, como repuesta a nuestra propia


visión de las cosas o de los acontecimientos externos.

Una experiencia es de por sí neutral. Pero nosotros le damos una interpretación positiva o negativa
según cuales sean nuestras actitudes, creencias y valores.
Lo que nos genera eustrés o distrés es nuestra manera de encajar -o de no encajar- los
acontecimientos, o de reaccionar frente a ellos. Es un proceso en el que uno entra sin darse cuenta,
y que cuando está de lleno sumido en él, muchas veces no es capaz de reconocerlo.

1.3. Tipos
El estrés es nuestra respuesta ante los sucesos producidos por la ansiedad. Es una reacción ante el
cambio. Es un síndrome que incluye tres respuestas principales.

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1.3.1. Estrés físico:


El estrés físico dispara nuestros mecanismos biológicos. La liberación de adrenalina tensa nuestros
músculos, dilata nuestras pupilas y aumenta nuestro ritmo cardiaco. (Es los mas parecido al ataque
del tigre, es una amenaza inmediata a nuestro ser físico: accidentes de tráfico, una herido, sufrir un
atraco, etc.). Una vez que la situación estresante ha pasado, nuestro cuerpo vuelve a la normalidad
dejamos de producir adrenalina.

1.3.2. Estrés emocional:


El estrés emocional es muy difícil de soportar debido a que nos puede afectar de forma importante
cuando:
• Algo amenaza nuestras creencias, nuestros valores, nuestra seguridad y nuestro bienestar.
• Intentamos adaptarnos a algún cambio.
• Perdemos el control y nos sentimos vulnerables.
• Concientes de todas las opciones
• No se realizan nuestras expectativas.

1.3.3. Estrés psicológico:


Desde el punto de vista de la evolución del reino animal, el estrés psicológico es un invento reciente.
Los seres humanos experimentamos emociones muy intensas relacionadas con simples
pensamientos.
El estrés mental es mucho más complejo, debido a que:
• Es más difícil de identificar
• Implica cuestiones complejas compuestas por comportamientos y emociones difíciles de ver
objetivamente.
• Suele implicar a otras personas y sus emociones, valores y comportamientos.

1.4. Síntomas
La liberación de adrenalina en respuesta al eustrés en un periodo de estrés corto (esquivar el coche
que casi le atropella), no suele dañar el sistema inmunológico. Pero cuando se sufre estrés de
forma continua, nuestro organismo libera cortisol.
Cortisol: El cortisol es una hormona que reduce la capacidad de nuestro sistema inmunológico para
luchar contra las enfermedades. El exceso de trabajo y la ansiedad, suelen tener como consecuencia
un desequilibrio hormonal, que a su vez originará cansancio. En esta situación, nuestro cuerpo está a
merced de cualquier virus, o de cualquier célula descontrolada.
Con el distrés no hay una auténtica relajación ante una crisis y la siguiente. Algunos efectos del
estrés prolongado o distrés hacen que se acelere el corazón o se tensen los músculos. Cuando
nuestro cuerpo permanece tenso, ello también puede causar tensión emocional y padecer el
síndrome de Burnout.
Burnout: El término Burnout, acuñado en 1974 por el psicoanalista Freudenberger, se utiliza para
describir una situación de fuerte cansancio mental e intelectual causado por niveles elevados de
estrés profesional. Puede ser considerado un proceso con una fase inicial en la cual se presenta los
siguientes comportamientos y sensaciones:
• Evaluación negativa de uno mismo
• Actitud negativa hacia la propia profesión
• Sensación de impotencia
• Excesivos conflictos en relación con el entorno
• Dificultad para escuchar a los demás y ausencia de empatía

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• Rigidez (concentración en las propias obligaciones y rechazo hacia la ejecución de trabajos


diferentes)
• Falta de energía

Recuerde:
• El estrés es la forma en que reaccionamos, física y emocionalmente ante los cambios que nos
suceden y las exigencias que debemos cumplir.
• La diferencia en cómo reaccionamos ante el estrés, depende en gran medida, de cómo nos
percibimos a nosotros mismos y cómo vemos nuestra situación.
• El distrés es una enfermedad progresiva, causada por las presiones y exigencias de la vida
moderna, de la sociedad y de uno mismo.
• Cuando el distrés se hace crónico, la salud física y emocional sufre.

2. Factores desencadenantes

2.1. Introducción
En el curso de la vida afrontamos con frecuencia situaciones que necesitan un esfuerzo continuado
de adaptación, algunas más comunes, otras menos frecuentes.
Numerosos estudios han intentado determinar el valor estresante de ciertos acontecimientos. Entre
ellos, la contribución más notable se debe a Rahe y Holmes, quienes elaboran un test que permite
medir el número e intensidad de los eventos estresantes.
Los estudios realizados demuestran que la muerte de la pareja encabeza la lista de los
acontecimientos más estresantes. Incluso los acontecimientos positivos, como el matrimonio, pueden
generar mucho estrés. Vivir una serie de acontecimientos trascendentales en un periodo breve
aumenta el riesgo de padecer estrés.

Además de la muerte de la pareja y el divorcio, hay otras experiencias que pueden generar un gran
estrés. Suelen ser: mudarse, tener un hijo, aceptar un empleo en el extranjero y jubilarse, ya que
suponen un cambio importante, una interrupción de la rutina cotidiana y, a menudo, decir adiós a
muchas cosas y personas.

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También las incidencias y problemas cotidianos pueden provocar estrés. Se trata de pequeños
inconvenientes que cada uno de nosotros se ha acostumbrado a soportar, aunque tienen el poder de
debilitar nuestra capacidad de resistencia, sobre todo si se repiten con regularidad y de forma
continua.
Problemas cotidianos: Cada uno de nosotros se enfrenta con múltiples situaciones desagradables:
viajar durante las horas punta, recibir una noticia que deshace nuestros planes, compartir un espacio
con un fumador maleducado, hacer una larga cola en el supermercado, tener un problema con un
vecino de la vivienda, mantener la rutina cotidiana, etc.

2.2. Actitudes personales


Preocupados por la alta incidencia de las enfermedades coronarias entre directivos relativamente
jóvenes, dos cardiólogos, Friedman y Rosenman, realizaron un estudio sobre la relación entre la
conducta y el riesgo de aparición de dichas enfermedades.
Encontraron que un determinado tipo de conducta, al que denominaron Tipo A, presentaba una
fuerte correlación estadística con la existencia de problemas coronarios. La conducta opuesta,
llamada Tipo B, presentaba una incidencia de riesgo mucho menor.
El estudio de Friedman y Rosenman, a pesar de su origen estrictamente médico, nos ofrece
revelaciones interesantes acerca del comportamiento del hombre en el trabajo. Las conductas de tipo
A y B condicionan de modo decisivo la percepción de la responsabilidad del trabajo y, en
consecuencia, los hábitos en cuanto al uso del tiempo.

2.2.1. Patrón de conducta Tipo A:


Se da en personas orientadas a la acción.
La persona con este comportamiento es ambiciosa, y apoya esa ambición en el trabajo duro. Busca
alcanzar muchos objetivos y su sentido de responsabilidad, junto con una confianza limitada en los
demás, le lleva a cometer dos errores que le suelen costar muy caros:
• Delega poco: ...y, cuando lo hace, no le satisfacen los trabajos realizados por otros
• Intenta abarcar demasiado
• Suele estar tan ocupada que no tiene tiempo de planificar: Su compulsión a la acción
la empuja a iniciarla con poca reflexión previa. Se ve forzada, por su sobrecarga de trabajo, a
hacer las cosas demasiado deprisa. Esto supone siempre una calidad escasa. Los errores
cometidos la obligan, a veces, a buscar tiempo para repetir algo por no haberlo resuelto a la
primera.
• Su propia tensión le dificulta el poder atenerse a prioridades: ...tiende más bien a
"apagar fuegos" y cambia de objetivo inmediato con frecuencia. Esto le lleva a fraccionar en
exceso las actividades. Lo que le ocupa más tiempo que si las hubiese resuelto de un tirón.
• Sufre la contradicción de sentirse orgullosa de sí misma y, a la vez, frustrada: ... e
insatisfecha por no alcanzar las cotas de eficiencia de que se siente capaz y a las que se cree
obligada.

2.2.2. Patrón de conducta Tipo B:


Se da en personas de carácter tranquilo y reflexivo. El comportamiento Tipo B es propio de
personas que:
• Guardan con facilidad la calma: ...y mantienen la sangre fría ante cualquier tipo de
situación. Presentan un menor componente de logro en el trabajo.
• Tienen poca tensión de trabajo: ...en cuanto se refiere a objetivos y a plazo. Pueden caer
fácilmente en un cierto perfeccionismo. Es el tipo de personas capaz de hacer repetir una
carta más de una vez porque no le gusta el margen o falta un acento.

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• No mantienen una lucha permanente contra el tiempo: La persona de este tipo se hace
a veces organizada en exceso, buscando una calidad muchas veces desmesurada por ir
acompañada de un bajo rendimiento.

2.3. Relaciones interpersonales


Las relaciones interpersonales en el lugar de trabajo son otra fuente potencial de estrés.

Factores que actúan como estímulos


estresantes directos

ƒ Relaciones deterioradas.
ƒ La falta de confianza y apoyo.
ƒ Relaciones poco cooperativas.
ƒ La existencia de disputas.
ƒ Conflictos personales.
ƒ Tensiones entre los ocupantes de
grupo de trabajo

Relaciones en función de los "actores":

2.3.1. Relaciones con los superiores inmediatos:


Las relaciones con los superiores inmediatos puede ser una importante fuente de bienestar y
satisfacción para los trabajadores, o por el contrario, una destacada fuente de tensiones:
• la inequidad y el favoritismo de los superiores en el trato con los trabajadores,
• la supervisión demasiado estrecha o exigente,
• los estilos de liderazgo autoritarios,
• la escasa consideración por parte de los superiores, o
• las excesivas críticas
son elementos a tener en cuenta en la existencia de alto nivel de estrés en los trabajadores.

2.3.2. Relaciones con los compañeros:


En las relaciones con los compañeros, las disputas, una excesiva rivalidad o competitividad, o
incluso la falta de relaciones igualitarias son fuentes potenciales de estrés.

2.3.3. Relaciones con los subordinados:


Las relaciones con subordinados también puede generar estrés:
• Es en especial grave cuando se pretende combinar un estilo de liderazgo más o menos
participativo, o un trato considerado hacia los subordinados, con una fuerte exigencia de
producción
• La delegación de autoridad es otra fuente de estrés a la que se ven sometidas las
personas con subordinados a su cargo: tienen responsabilidad de lo que otros hagan mal,
necesitan delegar para que se pueda llevar a cabo el trabajo, pero en ocasiones no saben
como hacerlo, ni ha preparado a los subordinados para que a poco a poco vayan haciéndose
cargo de nuevas responsabilidades.

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• El mantenimiento de la autoridad y el miedo a perder el respeto de los subordinados


son también aspectos que pueden llevar a experimentar altos niveles de estrés a algunas
personas.

2.4. Desempeño de roles


Imagine un diagrama que divide su vida en varias combinaciones de tres elementos básicos:

Usted como individuo... ¿cómo se siente en relación a su estado físico, su ser espiritual y su
intelecto? ¿cuánto tiempo le dedica a cada uno a la semana por término medio?
En sus relaciones... ¿cómo divide su tiempo? ¿cuánto dedica a su cónyuge, a su familia, a sus
parientes lejanos y amigos, colegas, compañeros de trabajo y a la gente o grupos con los que cuenta
en caso de necesidad?
En su vida laboral... ¿cómo divide su tiempo entre los distintos elementos que constituyen su
trabajo, sus actividades con la comunidad, el mantenimiento personal y de la casa, el ocio?
¿Consiguen encajar los diferentes aspectos de su vida y sus relaciones en sus valores?
Valores: Los valores son los principios organizativos que determinan la importancia relativa de sus
actividades y guían sus elecciones sobre cuál es la mejor manera de gastar su tiempo y energía.
Las tres divisiones (individuo, relaciones y trabajo) interaccionan unas con otras. La energía positiva
que se genera en una alimenta a las otras; una crisis de pérdida de energía en uno puede tener un
impacto negativo en los otros.
¿Desea valorar su propia mezcla de presiones y recompensas?
Le recomendamos que, para valorar su propia mezcla de presiones y recompensas, realice los
siguientes pasos:
• Pregúntese a sí mismo cómo lleva esta mezcla de presiones y recompensas.
• Dibuje un diagrama en forma de pastel y divídalo en porciones, de manera que muestre
cómo acostumbra a gastar su tiempo y energía. ¿Qué encuentra equilibrado? ¿Qué parece
desequilibrado? ¿Podría cambiar alguna cosa para lograr una mayor armonía con sus valores?
• A continuación haga otro pastel con la vida "ideal" para poder comparar ambos.
• Aunque no siempre va tener la opción de escoger, trate de mantener las piezas del puzzle de
su vida equilibradas para prevenir el estrés y la ansiedad, para evitar desaprovechar su
tiempo y lograr el mayor grado de seguridad.

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Recuerde:
En la actualidad el estrés se entiende como un proceso complejo, dinámico e interactivo donde los
elementos implicados son:
• Los sucesos estresantes o estresores (condiciones ambientales, sucesos reales o imaginados), • la
percepción y valoración cognitiva del sujeto,
• la respuesta de estrés y
• las consecuencias de tal actuación.

3. Factores Amortiguadores

3.1. Introducción
El conocimiento y la comprensión de qué es lo que provoca estrés facilita el reconocimiento de las
actitudes, enfoques y pautas que se deberían adoptar para moderar al máximo la influencia del
distrés sobre nuestra vida.
Las personas que conocen el origen de su estrés, enfocan su vida cotidiana con actitudes saludables:
respecto a ellas mismas, a sus tareas habituales y a las situaciones.

3.2. Identificar actitudes


En general, las personas poco adaptables son las que tienen más tendencia a estresarse ante los
cambios a que la vida les somete. También a las personas que se están obligando demasiado a sí
mismas, su autoexigencia les produce estrés.

En ambos casos, el estrés no tiene su origen tanto en las cosas que nos ocurren, como
en nuestra manera de afrontarlas.

Sin embargo, hay personas que a las situaciones que producen estrés las consideran como desafíos
que les exigen estar alerta y ponerse en acción.
Desafíos: Las personas que consideran las situaciones que producen estrés como desafíos:
• Trabajan con el fin de resolver sus problemas y dificultades, en lugar de reaccionar
automáticamente contra ellos.
• Se ven a sí mismos como personas que avanzan, se perfeccionan y son capaces de sacar
el mayor provecho posible de cualquier situación.
• Tratan los desacuerdos de forma constructiva y consiguen que la tensión que provoca
el desacuerdo sea fuente de creatividad e innovación.
Actitudes para controlar el distrés y adoptar un nuevo estilo de vida:
• Desaceleración: Procure realizar las actividades habituales (comer, conducir, caminar,
hablar, etc.) sin sensación de apremio o urgencia.
• Pensamiento positivo: Las personas con estilo de pensamiento positivo son más capaces
de superar las contrariedades cotidianas, disfrutando así de una mayor calidad de vida.
Estimúlese pensando que "de otras peores me he salido" o que "querer es poder".
• Aprenda a decir "no": Sea asertivo, liberarse de anteriores dependencias y saboree
experiencias decididas por uno mismo.
• Aprenda a relajarse: Aprender a desconectar es básico para disminuir emociones
negativas y mejorar la calidad de vida. ¡Saberse relajar es fundamental para la acción!

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Reconozca actitudes:

Conducta de aceptación Conducta de negación

ƒ Busca el apoyo de los superiores ƒ Niega que exista el problema


ƒ Prioriza el trabajo ƒ Acepta más de lo que puede hacer
ƒ Reconoce sus limitaciones ƒ Trabaja mucho y de manera
irregular
ƒ Habla con amigos y colegas
ƒ Evita discutir los problemas

3.3. Analizar pautas de trabajo


En el trabajo, el uso del tiempo puede ser contemplado desde tres diferentes puntos de vista:
• Lo que usted cree que hace
• Lo que piensa que debería hacer
• Lo que usted realmente hace

3.3.1. Lo que usted cree que hace:


Lo normal es que su idea respecto al uso del tiempo sea más bien vaga.
Antes de hacer ningún análisis, le será útil establecer de modo intuitivo las cifras que reflejen cómo
cree que está utilizando el tiempo de modo habitual.
Le servirá para comprobar la calidad de sus percepciones en ese sentido.

3.3.2. Lo que piensa que debería hacer:


Establezca un desglose de las funciones le permitan alcanzar sus objetivos y conseguir lo que su jefe
espera que logre. No deben ser demasiadas, pero asegúrese de que están todas las funciones
importantes.
Estime el porcentaje de su tiempo que cree conveniente dedicar a cada función. No es imprescindible
que las más importantes reciban más tiempo, pero sí más atención.

3.3.3. Lo que usted realmente hace:


La mayoría de la gente gasta su tiempo según hábitos adquiridos. Para ser consciente de estos
hábitos se recomienda llevar a cabo un registro diario de actividades durante una semana.
Un registro diario de una herramienta que proporciona una valiosa información sobre los hábitos
sobre el uso del tiempo. Muestra qué se hace, aunque no el cómo se hace. Para ello es necesario
reflexionar sobre nuestras actitudes en las relaciones interpersonales.

Examinar estos tres aspectos proporciona una visión que nos ayuda a diagnosticar las pautas de
trabajo y los problemas de tiempo. Esta visión facilita la decisión de qué cambios realizar en la
distribución del tiempo para disminuir el estrés y obtener mejores resultados.
Después de determinar exactamente dónde y cómo está desperdiciando su tiempo, puede
empezar a pensar en realizar cambios apropiados. Esto requiere tomar medidas, establecer
estrategias y adoptar pautas.

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Recuerde:
• El estrés no tiene su origen tanto en las cosas que nos ocurren, como en nuestra manera de
afrontarlas.
• Si tomamos conciencia del estrés, podremos adoptar las medidas más efectivas para remediarlo.
• Un cierto nivel de tensión en nuestras diarias ocupaciones es bueno y estimulante, nos ayuda a
pensar, actuar y vivir nuestro trabajo con satisfacción y eficacia.
• Haga del tiempo un aliado, no un enemigo, y trátelo como tal: ofreciéndole tiempo.
• Tener control sobre el propio tiempo equivale a tener control sobre la propia vida.
• Piense que "esto es lo mejor que puedo estar haciendo en este momento", es un importantísimo
antídoto de neurosis de ansiedad.

3.4. Tomar medidas


Mihaly Csikszentmihalyi (1990) ha encontrado que, ante una situación de estrés, las personas
recurren a tres clases de recursos:

Los recursos personales son los Rasgos de la personalidad tales como formación, inteligencia,
pugnacidad, persistencia, audacia, etc. Las Estrategias son aquellas diseñadas por la propia
persona para superar el acontecimiento negativo que le provoca la tensión. Todo ello apoyado de
recursos externos
De éstos, el único recurso que realmente repercute en el nivel de estrés son las estrategias, y nos
permite responder al estrés de manera positiva o negativa; los demás son más o menos inamovibles
en el momento en que se sufre un determinado suceso. Por ejemplo, nuestra situación económica o
nuestra personalidad no cambiarán de la noche a la mañana, pero podemos adoptar rápidamente
una estrategia para hacer frente a un nuevo acontecimiento.

"De todas las virtudes que podemos aprender no hay otra más útil, más necesaria para la
supervivencia, y con más probabilidades de mejorar la calidad de vida que la capacidad de
transformar la adversidad en un desafío que pueda proporcionarnos disfrute”. Mihalyi
Csikszentmihalyi

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3.5. Establecer estrategias


Una estrategia que nos sirva para controlar el estrés debe contemplar las siguientes fases:

3.5.1. Detectar:
Hay que dedicar un cierto tiempo a reflexionar acerca de las cuestiones que producen estrés y
hacerse preguntas: ¿Por qué me trastorna esta situación?" "¿Qué circunstancias me ponen inquieto,
me irritan o despiertan en mí sentimientos de culpabilidad?". Descubrir las razones que se
ocultan detrás del estrés es esencial, si no es así, difícilmente podremos aplicar un tratamiento
eficaz para su erradicación.
El "informe histórico" del estrés, debe ser un proceso continuo, se debe organizar en torno a las
fuentes donde proviene y a las ocasiones en que se origina.

3.5.2. Aceptar:
El estrés es una parte inseparable de la vida humana, es natural e inevitable, y cada persona debe
esperar que le suceda.
Si reconocemos que la vida nos trae exigencias que debemos cumplir y presiones que debemos
soportar (componente externo), podremos entonces relativizar y atemperar mejor nuestras
reacciones (componente interno).
Podemos reducir el estrés si cultivamos la actitud de aceptar las realidades de la vida. Si
aprendemos a aceptarnos como seres humanos con defectos y limitaciones, podremos eliminar un
gran porcentaje de estrés en nuestra vida.

3.5.3. Actuar:
Cuando aplicamos un enfoque positivo las situaciones conflictivas que nos producen estrés, pasamos
de sólo pensar en los problemas a hacer lo posible para solucionarlos.
Adoptar un enfoque de resolución de problema, nos permite adquirir nuevos
conocimientos y alcanzar una nueva visión de nosotros mismos.

Por lo tanto, debemos aprender a considerar las situaciones que producen estrés como
oportunidades para perfeccionarnos.

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3.6. Adoptar pautas


Casi siempre para recuperar la paz interior, basta volver a adoptar las actitudes que la generan.
Estas son:

3.6.1. Aprender a cuidarse:


De la misma forma que todas nuestras actividades, los esfuerzos para dominar nuestro estrés,
requieren también la energía imprescindible, concédase una oportunidad y:
1. ...descanse adecuada y suficientemente.
2. ...controle su ritmo de vida.
3. ...relájese, respire suave y profundamente.
4. ...tome conciencia del presente.
5. ...adquiera una "sana costumbre" diaria.
6. ...cuide su salud física.

3.6.2. Abandonar la rutina:


1. Cambie de ambiente.
2. Viva experiencias intrínsecamente satisfactorias.
3. Juegue.
4. Haga ejercicio con regularidad.

3.6.3. Tolerar la incertidumbre:


Es normal y así suele suceder, que cuanto mayor es la ambigüedad o incertidumbre que existe en
una situación difícil, más estrés nos produce cuando tratamos de solucionarla. Siempre que
podamos, debemos de relativizar la situación, teniendo pensamientos positivos y
aprendiendo a soportar el resto de incertidumbre que nos embargue.

3.6.4. Anticiparse a los cambios:


Una situación que produce estrés es, toda aquella que nos origina una reacción de desagrado o
malestar. Ciertas características de las situaciones incrementan la posibilidad de que éstas nos
causen estrés.

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Si practica el hábito de contar con que van a ocurrir cambios, y de no basar su sensación de
seguridad en la suposición de que todo se mantendrá inalterable, se anticipará a ellos y
reducirá, por lo tanto, los riesgos inherentes a su aparición inesperada y repentina.Recuerde:
• No podemos establecer estrategias eficaces para tratar el estrés, mientras no sepamos qué forma
de estrés estamos experimentando.
• Una reacción de frustración y enojo ante las situaciones que nos producen estrés no sólo nos hace
sentirnos disgustados, sino que nos impide analizar el hecho que el estrés puede ayudarnos a
mejorar.
• Una buena medida para quitarnos la sensación de descontrol que pueda invadir nuestra vida
profesional, es ponerse objetivos específicos.
• La incertidumbre es el precio de la libertad.
• Aprender a anticiparse a los cambios, reduce las posibilidades de pillarnos por sorpresa.
• Cuando más nos apresuremos, menos durmamos, más inadecuadamente comamos y menos
ejercicio hagamos, mayor será nuestra ansiedad, irritación e irracionalidad, y más expuestos
estaremos a reaccionar de forma desproporcionada ante situaciones que producen estrés.

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