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Tranquilize

Si me dieran una chance, juro que lo mataría. Le cortaría la inmadurez con una
motosierra y vería sangrar de él todas las ilusiones que le robó a personas
inocentes. Si me dieran una oportunidad, le volaría los recuerdos, esos que,
ahora, para él deben ser motivo de orgullo personal. Acabaría con su vitrina de
trofeos.

Si me lo pusieran de frente, lo ahorcaría con las frases de amor de un ángel: lo
vería sufrir y tal vez así repagarle al planeta algo de ese dolor causado sin
necesidad. Si me lo pusieran de frente, disfrutaría tanto apretándole el cerebro
hasta que se cayeran al piso todas sus cínicas motivaciones.

Un día de estos, le quemaría con ácido todo su complejo de superioridad, le
pondría un espejo que lo obligara a ver la miseria de su alma, un espejo que
reflejara su maldad y le sangrara los ojos.

Si por un momento la gente y las cortes no pudiera juzgarme, lo encerraría en
una tina de lágrimas, le torturaría los tímpanos con tantos “Lo Amo”, lo
envenenaría con la hiel de sus silencios, lo haría odiar hasta estallar, lo haría
dudar hasta partirse en dos.

Si solo me diera una oportunidad, lo haría ver cómo lo que en realidad es, lo
desnudaría y lo ataría de cada una de sus mentiras y propondría una disección
de roedor.

Pero al parecer muchas de las cosas que propongo son mal vistas, poco
ortodoxas o directamente ilegales. Al fin y al cabo, es un alma pura, un alma
pura que sólo ama y sólo sueña y que no se atrevería siquiera a mirar a un
ángel, ¿No?

¿NO?

Para ti, ángel caído que lees del otro lado, este consejo: no dejes jamás que
una rata te roa las alas.