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Sí procede el acuerdo reparatorio en delitos

de lesiones leves por violencia familiar


cuando la víctima es mujer

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 Sumario: 1. Introducción, 2. Marco preliminar, 2.1. Los criterios de la


oportunidad, 2.2. El delito de lesiones leves por violencia familiar, 2.3. Interpretación
de la ley penal, 2.4. Inaplicación de la norma, 2.5. Aplicación de la ley sustantiva y
procesal en el tiempo, 3. Problema específico, 4. Conclusiones y propuesta de
solución al problema planteado.
 1. Introducción
 2. Marco preliminar
 3. Problema específico
 4. Conclusiones y propuesta de solución al problema planteado

Sumario: 1. Introducción, 2. Marco preliminar, 2.1. Los


criterios de la oportunidad, 2.2. El delito de lesiones leves
por violencia familiar, 2.3. Interpretación de la ley
penal, 2.4. Inaplicación de la norma, 2.5. Aplicación de la
ley sustantiva y procesal en el tiempo, 3. Problema
específico, 4. Conclusiones y propuesta de solución al
problema planteado.

1. Introducción

En diferentes despachos fiscales y judiciales no existe predictibilidad respecto a la aplicación


del acuerdo reparatorio en temas de lesiones leves por violencia familiar cuando la víctima
es una mujer. Esta situación genera un perjuicio a las partes procesales y al sistema de justicia
en general, ya que la decisión de aplicar o no un criterio de oportunidad puede depender del
criterio uniforme que tiene un determinado magistrado o, en el peor de los casos, de la
valoración subjetiva que realice respecto al caso particular, lo que provoca un uso arbitrario
de una figura procesal tan importante como el acuerdo reparatorio.

Lea también: ¿Se puede aplicar el acuerdo reparatorio en el delito de lesiones leves, si la
víctima es mujer y ha sido lesionada por su condición de tal, bajo la modificatoria
realizada al artículo 122 del Código Penal por la Ley 30364?

Imaginemos el siguiente caso:

“X” golpea a su esposa causándole lesiones leves por violencia familiar[1]. “X” es detenido
en flagrancia y acepta su responsabilidad. A fin de no tener antecedentes penales ni judiciales
y obtener su inmediata libertad solicita se le aplique un acuerdo reparatorio amparado en el
artículo 2, numeral 6, del Código Procesal Penal, que en lo pertinente dice: “procederá un
acuerdo reparatorio en los delitos previstos y sancionados en el artículo 122 del Código
Penal”. Sin embargo, pese a que cumple todas las condiciones procesales para su aplicación,
e incluso quiere cancelar el monto de reparación civil acordado con la agraviada, se declara
improcedente su pedido y, como es flagrancia, el Fiscal requiere la incoación de un proceso
inmediato, lo que supone mayor tiempo de privación de la libertad.

Varios despachos fiscales y judiciales inaplican del acuerdo reparatorio en casos similares
al propuesto, indicando que bajo el criterio de la Ley 30364[2], la violencia contra la mujer
afecta gravemente el interés público y social. Que los criterios de oportunidad previstos en
el artículo 2 del Código Procesal Penal sólo se aplican a delitos de mínima culpabilidad y no
al delito de lesiones leves cuando tiene una circunstancia de agravación específica, referida
a si la víctima es mujer y ha sido lesionada por su condición de tal en un contexto de violencia
familiar. Que la voluntad del legislador nunca fue aplicar un criterio de oportunidad a los
delitos de lesiones leves por violencia familiar ya que éste delito estaba previsto en un tipo
penal distinto al del artículo 122 del Código Penal, se encontraba legislado en el artículo
122-B del Código Penal[3]. Que el delito de lesiones leves tiene una pena grave no menor
de tres (3) ni mayor de seis (6) años.

El tema debe ser analizado, ya que declarar inaplicable un acuerdo repararorio pese a que se
cumplen los requisitos de ley, podría configurar arbitrariedad en las atribuciones legalmente
establecidas, máxime si hablamos de una persona privada de su libertad.

2. Marco preliminar
2.1. Los criterios de la oportunidad

Se les conoce como salidas alternativas al proceso y son mecanismos de solución al conflicto
penal, ponen fin a la controversia sin tener en algunos casos que ir a juicio oral, y en otros
acelerando el juzgamiento. Tienen como finalidad principal la reparación inmediata del daño
causado a la víctima y que la víctima obtenga justicia cuanto antes. Los acuerdos reparatorios
en nuestro sistema procesal penal están regulados en el artículo 2 del Código Procesal Penal
bajo las figuras del principio de oportunidad y el acuerdo reparatorio.

Se dice que están dentro de las facultades discrecionales del Ministerio Público porque su
aplicación depende de la decisión del fiscal ya que dada su función requirente, es éste el que
debe determinar cuándo resulta viable renunciar a la promoción de la acción penal. Sin
embargo, no se trata de rechazar de plano su aplicación aludiendo a una “independencia de
criterio”, pues si el Fiscal o Juez considera que no debe aplicarse un criterio de oportunidad
– pese a que reúne los requisitos- tendrá que argumentar por qué no lo aplica[4]. Sin embargo,
consideramos que la norma procesal peruana establece supuestos en los que es obligatorio -
y no facultativo- que el Fiscal acepte la aplicación de un criterio de oportunidad.

2.1.1. El principio de oportunidad

Se halla regulado en el artículo 2 numerales 1 al 5 del Código Procesal Penal y consideramos


que su aplicación resulta facultativa, conforme a su texto normativo que dice “El Ministerio
Público (…) podrá abstenerse de ejercitar la acción penal (…)”. En tal sentido se podrá
aplicar siempre y cuando se cumplan con cualquiera de los supuestos descritos en los literales
a, b y c de dicha norma legal. No se podrá aplicar el principio de oportunidad, cuando se
afecte gravemente el interés público, se trate de un delito conminado con una sanción superior
a cuatro años de pena privativa de libertad, sea cometido por funcionario público en el
ejercicio de su cargo o se den los supuestos genéricos de improcedencia de los criterios de
oportunidad previstos en el numeral 9 del artículo 2 del Código Procesal Penal.

Es importante resaltar, que se trata de una figura legal de aplicación facultativa ya que
depende, entre otros, de la interpretación de conceptos indeterminados, como por ejemplo el
interés público, o de la valoración de situaciones específicas a un caso concreto, como
determinar que el agente haya sido afectado gravemente por las consecuencias de su delito o
que el Fiscal pueda apreciar que concurren los supuestos atenuantes de los artículos 14, 15,
16, 18, 21, 22, 25 y 46 del Código Penal o que el agente haya suspendido sus actividades
ilícitas de modo voluntario, definitivo e indubitable.

2.1.2. El acuerdo oportunidad

El acuerdo reparatorio se halla normado en el artículo 2 numeral 6 del Código Procesal Penal
y es completamente diferente del principio de oportunidad. Marca su diferencia al indicar
independientemente de los casos establecidos en el numeral 1 (principio de oportunidad)
procederá una acuerdo reparatorio, su aplicación es sólo para delitos taxativamente
señalados.

Ante la solicitud de aplicación de una acuerdo reparatorio, se deberá obligatoriamente


promover la aplicación de éste acuerdo y de existir acuerdo respecto la reparación civil,
procederá dicho criterio de oportunidad, salvo que se den las excepciones taxativamente
previstas en el propio texto legal como son la pluralidad importante de víctimas, concurso
con otro delito o se den los supuestos genéricos de improcedencia de los criterios de
oportunidad previsto en el numeral 9 del artículo 2 del Código Procesal Penal.

2.2. El delito de lesiones leves por violencia familiar

El artículo 122 del Código Penal a partir del año 2015 ha sufrido importantes modificaciones;
antes, sólo regulaba dos supuestos, las lesiones leves físicas que eran sancionadas con una
pena no mayor de dos años y sesenta a ciento cincuenta días multa y la muerte a consecuencia
de dicha lesión. Las lesiones leves por violencia familiar, se encontraban reguladas en el
artículo 122–B del Código Penal y se sancionaba dicha conducta con una pena no menor de
tres ni mayor de seis años privativa de libertad.

Surge el problema con la dación de la Ley N° 30364, publicada el 23 noviembre 2015, donde
se agravaron las penas[5], y el delito de lesiones leves por violencia familiar que estaba
previsto en el artículo 122-B pasó a formar parte del artículo 122 del Código Penal con una
pena no mayor de tres ni menor de seis años. Actualmente, mediante el decreto legislativo
N° 1323 del 05 de enero del año 2017 las penas de las lesiones físicas por violencia familiar
se han mantenido.

2.3. Interpretación de la ley penal

Es función importante de los operadores de justicia, interpretar la ley que se va aplicar. La


interpretación debe realizarse en el marco de una realidad concreta, tanto jurídica como
social, es decir, con la perspectiva analítica del derecho en acción, vivo, y la aplicación
específica de la norma. Toda ley por más clara que parezca debe ser interpretada. Existen
varias formas de interpretación: literal, lógica, histórica, sistemática; sin embargo, es
imperativo realizar en todos los casos una interpretación conforme a la Constitución y de ser
el caso los tratados internacionales. Incluso el Tribunal Constitucional ha enfatizado que el
fundamento y la legitimidad de uso de sentencias interpretativas radica en el principio de
conservación de la ley y en la exigencia de una interpretación conforme a la Constitución,
ello a fin de no lesionar el principio básico de la primacía constitucional; además, se deberá
tener en cuenta el criterio jurídico y político de evitar en lo posible la eliminación de
disposiciones legales[6].

El artículo 139 numeral 11 de la Constitución nos indica que es un principio de la labor


jurisdiccional la aplicación de la ley más favorable al procesado en caso de duda o de
conflicto entre leyes penales. Es decir se trata del in dubio pro reo, que se aplica tanto en la
duda sobre problemas de hecho, como en casos de falta de claridad de las leyes penales al
juzgar el caso[7]. En tal sentido, al momento de interpretar el numeral 6 del artículo 2 del
Código Procesal Penal –acuerdo reparatorio-, se deberá aplicar el principio in dubio pro reo
y además, debemos regirnos por el numeral 3 del artículo VII del Código procesal penal que
en la parte pertinente indica que la ley que coacte el ejercicio de los derechos procesales de
las personas será interpretada restrictivamente.

2.4. Inaplicación de la norma

El control difuso se encuentra previsto en el artículo 14 de la ley Orgánica del Poder


Judicial[8] y consiste en la atribución jurisdiccional de inaplicar –a un caso concreto– una
norma legal o infralegal por apreciarla incompatible con la constitución.

El control difuso tiene carácter incidental, en tanto que se da al interior de un proceso, y es


concreto o relacional, ya que en su ejercicio no se analiza la norma reputada inconstitucional
en abstracto, sino con ocasión de su aplicación a un caso particular. los efectos del control
difuso son inter partes y no erga omnes, esto es, su alcance está circunscrito a los que
participan en la controversia[9]. Es por ello, la existencia de criterios contradictorios por un
mismo juzgador respecto a la aplicación o no de una determinada norma penal, por ejemplo,
la inaplicabilidad de la responsabilidad penal restringida prevista en el segundo párrafo del
artículo 22 del Código penal[10].

2.5. Aplicación de la ley sustantiva y procesal en el tiempo

Nuestro ordenamiento jurídico reconoce como principio general que la ley no tiene efectos
retroactivos, conforme lo proclama el artículo 103°, tercer párrafo, de la Constitución Política
del Perú, sin embargo, esta cláusula constitucional se encuentra matizada por el principio de
favorabilidad, que establece una importante excepción en el caso de que la nueva ley sea más
favorable al reo. Ello precisamente porque la prohibición de retroactividad es una prohibición
garantista, y establece una preferencia a las leyes que despenalizan una conducta o que
reducen la penalidad. De igual modo, el alcance de este principio se manifiesta en la
aplicación de la ley más favorable al procesado en caso de duda o conflicto entre leyes
penales, como así lo consagra el artículo 139°, inciso 11), de la Constitución.

Precisada esta regla general, debe aclararse que, tratándose de normas de derecho penal
material, rige para ellas el principio tempus delicti comissi, que establece que la ley aplicable
es aquella vigente al momento de cometerse el delito, lo que es acorde con el artículo 2° de
la Constitución, literal “d” del numeral 24, que prescribe que nadie será procesado ni
condenado por acto u omisión que al tiempo de cometerse no esté previamente calificado en
la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible, ni sancionado con pena no
prevista en la ley. Se instituye así un razonable tratamiento de la libertad y de la autonomía
personal, fijando límites de aplicación a las normas punitivas.

En el caso de las normas procesales penales rige el principio tempus regit actum, cuyo
enunciado es que la ley procesal aplicable en el tiempo es la que se encuentra vigente al
momento de resolverse el acto. Esto supone la aplicación inmediata de la ley procesal, mas
no que a través de ella se regulen actos procesales ya cumplidos con la legislación anterior.

3. Problema específico
Son muy frecuentes los problemas familiares originados por temas económicos, por
alcoholismo, relaciones de pareja, etc. que desencadenan la detención en flagrancia del
agresor por lesiones leves por violencia familiar. Generalmente el agresor, para obtener su
inmediata libertad, solicita se le aplique un acuerdo reparatorio; sin embargo, existen
despachos que rechazan su pedido alegando, entre otros, que se trata de un delito grave y que
el Estado considera a la violencia contra la mujer como un acto que lesiona no solo el interés
público sino la dignidad de la mujer. El Fiscal entonces, requiere al Juzgado se incoe proceso
inmediato, alargando la privación de libertad del detenido. Ya en la audiencia de proceso
inmediato (y pese a que en muchos casos el agresor y su víctima han llegado a algún acuerdo
y al parecer han solucionado sus discrepancias) se solicita al Juzgado la aplicación de un
acuerdo reparatorio, sin embargo, el Juez en varios casos rechaza la aplicación por similares
fundamentos antes esbozados, no teniendo la parte imputada más remedio que llegar a una
terminación anticipada con pena suspendida o continuar con un proceso judicial obteniendo
la generación de antecedentes penales y judiciales y el perjuicio que un proceso genera.

La inexistencia de un criterio uniforme en la aplicación o no de un acuerdo reparatorio en


delitos de lesiones leves por violencia familiar genera un grave problema jurídico, por lo que
es importante determinar si el Juez o Fiscal está obligado a aceptar la aplicación de un
acuerdo reparatorio en caso se cumplan con los requisitos expresamente normados por ley, y
si existe causal válida para inaplicar dicha figura jurídica a casos de lesiones leves por
violencia familiar.

4. Conclusiones y propuesta de solución al problema


planteado
No existe consenso respeto a éste tema; definitivamente la violencia contra la mujer es un
hecho repudiable que muchas veces por una cuestión u otra se mediatiza, tanto en la prensa
como en las redes sociales, aplaudimos que existan sanciones ejemplares con penas efectivas
respecto a lesiones leves por violencia familiar[11]; sin embargo, en los casos en que la ley
lo establezca, los operadores del derecho debemos aplicar e interpretar las normas desde una
perspectiva constitucional, respetando los derechos fundamentales de todas la personas.

El artículo 2 del Código Procesal Penal dice literalmente, que procederá el acuerdo
reparatorio en los delitos previstos y sancionados en el artículo 122 del Código Penal y el
artículo 122 en el numeral 3 literal c, regula el delito de lesiones leves por violencia familiar,
por tanto, se debe afirmar que es procedente aplicar un acuerdo reparatorio en casos de
lesiones leves por violencia familiar, salvo se den las excepciones previstas en el propio
artículo 2 del Código Procesal Penal.

No olvidemos, que el principio de oportunidad es una figura de aplicación facultativa, donde


predomina el criterio discrecional del Fiscal (verbo rector podrá), tal figura jurídica es
independiente y diferente al acuerdo reparatorio que es de aplicación obligatoria en caso la
parte imputada lo proponga y no se den los supuestos de inaplicación expresamente regulados
(verbo rector procederá). Ambas figuras tienen supuestos de aplicación diferentes; es
facultativo el principio de oportunidad ya que se debe valorar conceptos indeterminados
como por ejemplo el interés público, en cambio, es obligatorio aceptar la aplicación de un
acuerdo reparatorio respecto de un grupo limitado y preciso de delitos. La norma procesal
indica que procederá el acuerdo reparatorio respecto al delito previsto en el artículo 122 del
Código Penal y las únicas excepciones especificas taxativamente previstas son que exista
pluralidad importante de víctimas, concurso con otro delito, que el imputado tenga la calidad
de reincidente o habitual, o que se haya acogido a otro criterio de oportunidad y no haya
cumplido las reglas impuestas.

No compartimos el criterio de inaplicar el acuerdo reparatorio en delito de lesiones leves por


violencia familiar, bajo el supuesto que se trata de un delito grave y que el Estado considera
a la violencia contra la mujer como un acto que lesiona no solo el interés público sino la
dignidad de la mujer. La norma procesal no exige que se valore la afectación del interés
público para la aplicación de un acuerdo reparatorio, tal valoración debe efectuarse sólo
respecto a la aplicación del principio de oportunidad, figura procesal que es de diferente
naturaleza y regulación.

Sin perjuicio de lo antes indicado, cabe preguntarse ¿Prevenir las agresiones físicas leves en
un contexto de violencia familiar, es de interés público? Para resolver tal interrogante
debemos determinar que se entiende por interés público y para ello citamos el siguiente texto:
“En un estado constitucional no todo asunto que de facto interesa a la ciudadanía justifica
jurídicamente que los poderes públicos lo aborden para desencadenar consecuencias de
jure. Si aquel fuere el factor determinante para considerar que un asunto reviste interés
público, la dignidad humana se encontraría en serio peligro”. Se preguntarán entonces
¿cuál es el interés público? Pues bien, ese interés es el de la cosa o institucionalidad pública,
lo que corresponde al Estado y tiene que ver con él. Ello tiene además lógica, pues para
discernir en asuntos privados está el Poder Judicial, y en su jurisdicción está prohibido
inmiscuirse, como lo determina el mandato constitucional (artículo 139 numeral 2). No
obstante lo expuesto siempre hay quienes confunden las cosas, unos por ignorar la materia
legal y otros quizá por mala fe, pues a sabiendas que no pueden entrometerse en los temas
que no son de interés público, con ánimo morboso, cuando no de hurgadores de las
‘miserias’ humanas, fisgonean en temas privados”.[12] Es decir, el interés público tiene
estrecha relación con la institucionalidad pública. Todos los delitos merecen ser sancionados
y afectan a la comunidad, pero no todo delito –lesiones leves a una mujer en un contexto de
violencia familiar– afecta la institucionalidad pública es decir el interés público.

Algunos operadores del derecho indican que los criterios de oportunidad previstos en el
artículo 2 del Código Procesal Penal sólo se aplican a delitos de mínima culpabilidad y no al
delito de lesiones leves por violencia familiar que está sancionado con una pena grave no
menor de tres ni mayor de seis años. Tal argumento no es compartido ya que la naturaleza
jurídica y la aplicación del principio de oportunidad y del acuerdo reparatorio son
diferentes, la mínima culpabilidad está referida al principio de oportunidad, no al acuerdo
reparatorio. El acuerdo reparatorio procede y debe aplicarse en los delitos previstos
taxativamente por la ley.

El argumento de bastante culpabilidad y pena grave, consideramos no tiene sustento


jurídico. Previamente debemos determinar cuáles son los delitos graves que suponen una
mayor culpabilidad, para tal fin podemos indicar que son delitos graves los consignados en
la ley 30323 publicada en fecha 07 de mayo del 2015 “Ley que restringen el ejercicio de la
patria potestad por la comisión de delitos graves”, los delitos considerados en la ley 30077
“ley contra el crimen organizado” de fecha 20 de agosto del 2013; aquellos previstos en el
segundo párrafo del artículo 24 del Código Procesal Penal, o podemos señalar que son
delitos graves, aquellos delitos que tienen en su extremo mínimo una pena privativa de
libertad mayor de seis años y que deben ser juzgados por un juzgado colegiado, ello en
mérito al artículo 28.1 del Código Procesal Penal. Sin embargo en ninguna de las leyes antes
referidas se encuentra como grave el delito de lesiones “leves” por violencia familiar, es
más, el extremo mínimo del delito antes indicado tiene una pena no mayor de seis años por
lo que jurídicamente podemos indicar que ese delito no es grave ni de bastante culpabilidad.

Se dice también que es inaplicable el acuerdo reparatorio en delitos de lesiones leves por
violencia familiar cuando la víctima es mujer ya que la voluntad del legislador nunca fue
aplicar un criterio de oportunidad a los delitos de lesiones leves por violencia familiar, éste
delito –dicen- estaba previsto en un tipo penal distinto al del artículo 122 del Código Penal,
estaba regulado en el artículo 122-B. Sin embargo, podemos realizar una interpretación
contraria y afirmar que fue voluntad del legislador que se aplique un criterio de oportunidad
a los casos de lesiones leves por violencia familiar y por ello lo legisló a partir del año 2015
dentro del artículo 122 del Código Penal no modificando el artículo 2.6 del Código Procesal
Penal.

Ambas interpretaciones pueden ser muy subjetivas; pero estamos en un Estado de Derecho
y debemos interpretar y aplicar las normas con pleno respeto a la Constitución y Tratados
Internacionales que nos rige, apartarnos de ello supone arbitrariedad. Definitivamente, el
acuerdo reparatorio es una figura procesal que beneficia al imputado ya que supone la
abstención de la acción penal, su aplicación entonces debe estar sujeta al texto legal previsto
en el artículo 2 del Código Procesal Penal y de realizar alguna interpretación estamos
obligados a aplicar la interpretación más favorable al imputado en caso de duda o de conflicto
entre leyes penales. Es decir se trata del in dubio pro reo, que se aplica tanto en la duda sobre
problemas de hecho, como en casos de falta de claridad de las leyes penales al juzgar. En tal
sentido, el acuerdo reparatorio en un derecho procesal relativo que tienen los imputados y su
aplicación depende únicamente de la verificación del delito – en éste caso lesiones leves en
cualquiera de sus formas- y que no se den los supuestos de excepción como son pluralidad
importante de víctimas, concurso con otro delito, reincidencia, habitualidad, etc.

En el tema tratado no se evidencia ningún conflicto de leyes de igual rango, el artículo 2 del
Código Procesal Penal no tiene vicios de inconstitucionalidad, por tanto debe aplicarse un
acuerdo reparatorio en casos de lesiones leves por violencia familiar cuando el propio texto
de la norma lo autorice.

Todo acto violento, en especial contra una mujer es reprochable y no debe ser permitido; sin
embargo, el imputado debe gozar de un debido proceso y el ordenamiento legal le otorga la
posibilidad en caso haya cometido alguno de los supuestos previstos en el artículo 122 del
Código Penal, acogerse a un acuerdo reparatorio. La utilización de esa figura procesal resulta
adecuada para fines político criminales ya que su aplicación según el propio texto de la norma
no procede, entre otros, para personas habituales, reincidentes, ni para aquellos que pese
haber celebrado un acuerdo reparatorio no cumplieron con lo acordado.

Definitivamente el tema merece ser resuelto por la instancia superior a fin de dar
predictibilidad a las decisiones fiscales y judiciales y generar certidumbre jurídica.

[1] Ilícito previsto en el artículo 122 numeral 1 y 3 literal c) del Código Penal.

[2] Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y los integrantes
del grupo familiar, de fecha 06 de noviembre del año 2015.

[3] “Formas agravadas. Lesiones leves por violencia familiar (artículo derogado).

Artículo 122-B.- El que causa a otro daño en el cuerpo o en la salud por violencia familiar
que requiera más de diez y menos de treinta días de asistencia o descanso, según prescripción
facultativa, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis
años y suspensión de la patria potestad según el literal e) del artículo 75 del Código de los
Niños y Adolescentes.

Cuando la víctima muere a consecuencia de la lesión y el agente pudo prever este resultado,
la pena será no menor de seis ni mayor de doce años.”

[4] Rosas Yataco, Jorge. Tratado de derecho procesal penal”. Volumen II. Lima: Instituto
Pacífico, 2013, pp. 1134.

[5] Se incorporó también la figura del daño psíquico.

[6] Sentencia del Tribunal Constitucional 010-2002-AI/TC, de fecha 03 de enero del año
2003, fundamento 35.

[7] Bernales Ballesteros, Enrique. La constitución de 1993. Análisis comparado. Tercera


Edición. Lima: ICS Editores, 1997, p. 651.

[8] Artículo 14 de la ley Orgánica del Poder Judicial.- De conformidad con el Artículo
236 de la Constitución, cuando los magistrados al momento de fallar el fondo de la cuestión
de su competencia, en cualquier clase de proceso o especialidad, encuentren que hay
incompatibilidad en su interpretación, de una disposición constitucional y una con rango de
ley, resuelven la causa con arreglo a la primera.

Las sentencias así expedidas son elevadas en consulta a la Sala Constitucional y Social de la
Corte Suprema, si no fueran impugnadas. Lo son igualmente las sentencias en segunda
instancia en las que se aplique este mismo precepto, aun cuando contra éstas no quepa recurso
de casación.

En todos estos casos los magistrados se limitan a declarar la inaplicación de la norma legal
por incompatibilidad constitucional, para el caso concreto, sin afectar su vigencia, la que es
controlada en la forma y modo que la Constitución establece.

Cuando se trata de normas de inferior jerarquía, rige el mismo principio, no requiriéndose la


elevación en consulta, sin perjuicio del proceso por acción popular.

[9] Resolución de la Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la Corte


Suprema de Justicia de la República. Expediente 1197-2011, Junín. Lima, 08 de setiembre
del 2011.

[10] Véase las resoluciones de la Sala de Derecho Constitucional y Social Permanente de la


Corte Suprema de Justicia de la República expedientes 1260-2011-Junín y 2845-2011-
Lambayeque, que aprueba y desaprueba respectivamente la inaplicabilidad del segundo
párrafo del artículo 22 para casos contra la liberta sexual.

[11] Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema en el Recurso de Nulidad N° 1865-2015-


Huancavelica.

[12] http://www.elperuano.com.pe/noticia-solo-asuntos-interes-publico-54783.aspx
VIOLECIA FAMILAIR

Milagros Rumiche Saavedra fue brutalmente atacada por su ex pareja en


Tumbes. Su rostro desfigurado revela el nivel de crueldad con que Carlos
Feijoo Mogollón la golpeó luego de enterarse que lo quiso denunciar, por
maltratos, motivada por la marcha “Ni Una Menos”. Sin embargo, su caso
no solo ha generado indignación hacia el agresor sino también suspicacias
sobre la respuesta de las autoridades, primero por la atención en la
comisaría y luego por un informe de medicina legal.

Ayer, abordado por la prensa en medio de la consternación que había


generado el caso, el fiscal de Tumbes, Belisario Martínez Burga, declaró que
las lesiones eran "leves", cuando aún no se había hecho público el informe
de medicina legal correspondiente.

Según confirmó el propio Ministerio Público en un comunicado, el


reconocimiento médico legal a cargo de la médico legal Joyse Lama Agurto
arrojó cuatro días de atención facultativa (cuidados médicos) y quince de
incapacidad médico-legal. Esto, de acuerdo con los criterios establecidos por
el Código Penal, enmarcaría la agresión en un caso de lesiones leves, porque
le dejó menos de 30 días de incapacidad.

Si bien luego la fiscalía ha precisado que la denuncia contra Carlos Feijoo


Mogollón será por tentativa de feminicidio, delito que se sanciona con una
pena mínima de 15 años de prisión, la calificación de “leves” a un rostro
desfigurado ha causado polémica.

¿GRAVE O LEVE? ¿DELITO O FALTA?


Para que una lesión se considere delito y no falta, el Código Penal establece
criterios basados, principalmente, en los días de asistencia médica o
descanso requeridos. Solo en el caso de lesiones graves, la determinación
del delito no depende exclusivamente de ello.

De acuerdo al artículo 121, para que se consideren las lesiones como graves
debe tomarse en cuenta tres situaciones. La primera si estas “ponen en
peligro inminente la vida de la víctima”, también si “mutilan un miembro u
órgano principal del cuerpo o lo hacen impropio para su función, causan a
una persona incapacidad para el trabajo, invalidez o anomalía psíquica
permanente o la desfiguran de manera grave y permanente”.

Finalmente, las lesiones “que infieren cualquier otro daño a la integridad


corporal, o a la salud física o mental de una persona que requiera 30 o más
días de asistencia o descanso, según prescripción facultativa”. En este
último criterio radica la diferencia con las lesiones leves, pues según el
artículo 122, así se consideran cuando requieran más de 10 y menos de 30
días de asistencia o descanso, o “nivel moderado de daño psíquico”.
Sin embargo, si el médico legista determina que la atención o días de
descanso son de 1 a 10 días solo configura en falta, por tanto no existe pena
privativa de la libertad sino únicamente prestación de servicio comunitario.

Captura Guía médico legal de valoración integral de lesiones corporales de


la Fiscalía de la Nación.

¿CÓMO EVITAR EL ERROR?


Precisamente, en la determinación de los días de descanso médico para
calificar si se trata de lesión leve o grave es donde surge la controversia.
Cabe precisar que el médico legal actúa a pedido del fiscal, quien en base al
peritaje determina el tipo penal que corresponde.

En conversación con El Comercio, la abogada penalista Rommy Chang,


señaló que el problema es que existe una “mecanización” en los criterios que
toman los médicos legales y por ende los fiscales. “El cálculo de días depende
del médico legista que te toque y puede ser arbitrario”, manifestó.

“Hay casos en los que no existe peligro inminente de muerte, ni


desfiguración, ni mutilación; pero la lesión es grave. Tampoco se considera
el daño psicológico”, agregó la abogada.

El abogado penalista Roberto Miranda coincide con ello pues sostiene que
no se puede definir un tipo penal basándose únicamente en los días de
descanso médico o incapacidad, sino que es necesario que el fiscal tome en
cuenta la intencionalidad que se determina a través de una investigación.
“Por ejemplo si a una persona su pareja le dispara a matar pero ella se
esquiva y la bala le roza el codo, esa lesión no lleva ni 6 días de atención
médica”, declaró a El Comercio.

De acuerdo a Miranda, en el caso de Milagros Rumiche Saavedra también


faltó realizársele de forma inmediata la pericia psicoforense, establecida
desde el año pasado con la Ley Nº 30364.

Ambos abogados concuerdan en que urge una capacitación a fiscales para


tratar casos de violencia familiar y de género. “Hay mucha insensibilidad,
no solo en estos casos sino también en accidentes de tránsito. Si la persona
queda con fracturas y le dan lesión leve, así tiene que regresar al trabajo en
15 días (de descanso médico) porque el médico legista así lo ha dicho”, indicó
Miranda.

Al respecto, Chang considera es indispensable generar criterios uniformes


para establecer los días de incapacidad y establecer más supuestos de
posibilidad de lesión grave.

“Por ejemplo, tomar en cuenta con qué te dañó porque no es lo mismo


pegarte con un martillo que con el brazo. Ahora da lo mismo que te lesione
haciéndote 50 cortes despacito con un bisturí para que te duela que con un
solo cuchillo. No es igual, pero si lo tomas en cuenta solo por días no
interesa”, precisó.

Cabe señalar hoy, tres días después del ataque a Milagros Rumiche
Saavedra, la coordinadora del Instituto de Medicina Legal de Tumbes, Elda
Chumán, indicó que aún no hay una conclusión definitiva y procederán a
ampliar el examen médico legal.

En ese caso, la abogada Rommy Chang, sostiene que si al agresor se le


imputan dos delitos en concurso (tentativa de feminicidio y lesiones leves),
la sumatoria de la sanción penal sería menor a la que se podría conseguir
en caso de lesiones graves.

SANCIONES

Cabe señalar que el delito de lesiones graves se sanciona con entre 4 y 8


años de prisión y entre 8 y 12 años en caso de muerte de la víctima. Si
existieran agravantes (víctima menor de edad, adulto mayor, persona con
discapacidad, violencia familiar) la pena sube hasta 15 años de prisión,
mientras que son 20 años de prisión cuando la víctima es miembro de la
Policía Nacional o de las Fuerzas Armadas, magistrado del Poder Judicial,
del Ministerio Público o autoridades.
En tanto, las lesiones leves se sancionan con entre 2 y 5 años de prisión,
pero si la víctima muere o existen agravantes la pena es de entre 6 y 12
años.