You are on page 1of 3

Citas del Colportor Evangélico

Elena G. White

Todas las dificultades son quitadas (C.E - Cap. 18:17)


Si buscáis a Dios y os convertís cada día; si de vuestra propia voluntad
escogéis ser libres y gozosos en Dios; si con alegría en el corazón respondéis
a su llamamiento y lleváis el yugo de Cristo, que es yugo de obediencia y de
servicio, todas vuestras murmuraciones serán acalladas, todas las dificultades
se alejarán, y quedarán resueltos todos los problemas complejos que ahora os
acongojan (El Discurso Maestro de Jesucristo, pág. 83. Año 1896).

Impresiona los corazones (C.E - Cap. 16:9)


Si reconocemos que Cristo nos acompaña para preparar el camino, el Espíritu
Santo que está a nuestro lado hará las impresiones precisamente necesarias.
116

Los elementos básicos (C.E - Cap. 7:1)


Los que se ocupan en la obra del colportaje deben ante todo consagrarse en
forma completa y sin reservas a Dios. 55

La consagración que el Señor exige (C.E - Cap. 3:12)


Necesitamos obreros que sean capaces de hablar con Dios y después con el
pueblo. 30

Puertas abiertas por la cortesía y la bondad (C.E - Cap. 13:5)


Por un comportamiento cortés y por la bondad, tal obrero puede abrir la
puerta de muchos hogares. 97
Es posible obtener limitados resultados (C.E - Cap. 16:13)
A cada uno que se ofrece al Señor para servirle, sin retener nada, se le da el
poder de lograr limitados resultados.153

Constante dependencia de Dios (C.E - Cap. 7:8)


No debe albergar que en su corazón ni expresarlas con sus labios. Cuando
tiene éxito, no debe atribuirse la gloria a sí mismo, porque su éxito se debe a
que los ángeles de Dios obran en los corazones. 62

Los resultados no se miden por el éxito aparente (C.E - Cap. 18:2)


Hemos de ser cristianos sinceros y fervientes, que realicen con fidelidad los
deberes confiados a sus manos, y que miren siempre a Jesús, el Autor y
Consumador de la fe. Nuestra recompensa no depende de nuestro éxito
aparente, sino del espíritu con el cual se realiza nuestro trabajo. 123

Orad con la gente (C.E - Cap. 12:6)


Son muchos los que a causa del prejuicio no conocerán la verdad a menos
que les sea llevada a sus casas. El colportor puede encontrar estas almas y
servirlas. 91

Vestíos de Cristo (C.E - Cap. 7:5)


Nadie puede ser un ganador de almas de éxito hasta que él mismo no haya
resuelto el problema de su entrega a Dios...
La dificultad que resulta más temible es que el colportor que encuentre a
estas almas anhelosas no haya sido convertido él mismo; que él mismo no
conozca por experiencia el amor de Cristo que sobrepuja todo entendimiento.
Si él mismo no tiene este conocimiento, ¿cómo puede hablar a los demás de
la preciosa y antiquísima historia? Ha de enseñarse a la gente la misma
esencia de la verdadera fe, la forma de aceptar a Cristo y confiar en él como
el Salvador personal. 57

El Señor Jesús es nuestra eficiencia (C.E - Cap. 18:15)


Los que trabajan para Cristo nunca han de pensar, y mucho menos hablar,
acerca de fracasos en su obra. 128

Fieles al deber (C.E - Cap. 11:6)


Los que han entrado en el campo del colportaje están en peligro de no sentir
la necesidad de ser cuidadosos en su obra. Están en peligro de llegar a
contentarse con realizaciones superficiales, de ser descuidados en sus
modales y perezosos en su actividad mental. 87

Que nunca falte el ánimo (C.E - Cap. 18:10 p.3)


Sed fuertes, y hablad con esperanza. Esforzaos frente a los obstáculos. Habéis
entrado en una unión espiritual con Cristo Jesús. La Palabra es nuestra
seguridad. Acercaos a vuestro Salvador con la plena confianza de la fe viva,
juntando vuestras manos con las suyas. Id a donde él os conduzca. Cualquier
cosa que él os diga, hacedla. 126

El Salvador enviará ayuda (C.E - Cap. 18:7)


Nuestro amado Salvador nos enviará ayuda en el momento mismo en que la
necesitemos. El camino del cielo quedó consagrado por sus pisadas. Cada
espina que hiere nuestros pies hirió también los suyos. El cargó antes que
nosotros la cruz que cada uno de nosotros ha de cargar. El Señor permite los
conflictos a fin de preparar al alma para la paz. 125