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EL SUFRAGIO. CONCEPTO. CLASES. REGLAMENTACION LEGAL.

a) Sufragio: concepto
El sufragio es una manifestación de voluntad individual que tiene por finalidad concurrir
a la formación de una voluntad colectiva, sea para designar los titulares de determinados
cargos concernientes al gobierno de una comunidad, sea para decidir acerca de asuntos
que interesan a esta.
La comunidad con respecto a la cual se emplea el sufragio, puede ser tanto un Estado u
otra comunidad “política” (v.g.: un municipio) como una comunidad “no política” (v.g.: una
comunidad religiosa, una sociedad comercial, un club deportivo). Por otra parte, el régimen
con respecto al cual se utiliza puede ser tanto el que corresponde a la doctrina de la
“representación política” como el que corresponde a regímenes inspirados por otras
doctrinas (v.g.: las propias de la “representación funcional). Por fin su finalidad puede ser
tanto la de “elegir” como la de “decidir”.
Lo que importa es que, cualquiera sea la “comunidad” de que se trate, la “doctrina” a
que responda y la “finalidad” con que se lo emplee, el sufragio es siempre una
manifestación de “voluntad individual” (su titular es siempre un individuo), pero
concurrente con otras voluntades individuales, para que el resultado de la confrontación
sea imputada como voluntad colectiva.
Aclarado esto, interesa aquí principalmente hacer diferencia y destacar la relación del
sufragio con el “régimen representativo” propiamente dicho.
Puede haber representación, en términos generales, sin que haya “elecciones”, es decir,
sin necesidad de recurrir al sufragio con la finalidad de designar a los ocupantes de los
cargos de gobierno. Pero, sin elecciones y, por tanto, sin sufragio, no puede haber
“régimen representativo” propiamente dicho.
De acuerdo con el régimen representativo, el sufragio tiene base individual y popular a
la vez, pues para poder ejercer el derecho o la función que implica, la unidad de los
cómputos es siempre el individuo, como integrante del pueblo y al margen de cualquier
pertenencia a otros grupos. La única división que se admite a los efectos de tales cómputos
es la de carácter territorial.

b) Reglamentación legal del sufragio. Clases de sufragio


Cualquiera sea la solución doctrinaria a que se arribe acerca de su naturaleza jurídica -
derecho, deber o función – y se lo tenga o no por un derecho natural, lo cierto es que el
sufragio no existe sino cuando es legalmente reglamentado. Esa reglamentación legal versa
sobre diversos aspectos, con respecto a cada uno de los cuales existen distintos criterios
que dan lugar a otras tantas clasificaciones, y que serán consideradas a continuación.
El sufragio se clasifica según “como” se emita, según “quienes pueden” emitirlo, según
la “obligatoriedad” o no de la emisión y según el “grado” de la “relación” entre los
electores y los elegidos.
Legalmente, para determinar el “modo” de emitirlo, el sufragio se clasifica en público o
secreto. Es secreto cuando la emisión del voto se efectúa de tal modo que no es posible
conocer, con respecto a cada sufragante individual, en qué sentido ha manifestado su
voluntad. Es público, en el caso contrario. La mayor parte de los autores propugnan que el
voto sea secreto y así lo establece la casi totalidad de la legislación contemporánea. Se
considera que por ese medio se aseguran la libertad y la autenticidad en la manifestación
de voluntad del ciudadano elector.
Según el criterio para acordarlo, es decir, para establecer por ley a “quienes” se acuerda
el derecho de ejercerlo, el sufragio puede ser “universal” o “calificado” (restringido). Es
universal cuando se concede en principio y salvo excepciones expresas, a “todos” por igual,
y calificado cuando “solo” se concede a los que reúnen determinados requisitos de
capacidad intelectual o de patrimonio. El sufragio nunca es absolutamente universal, pues
no hay ninguna legislación que acuerde el sufragio a todos, sin excepción. Por amplio que
sea el cuerpo electoral, nunca comprende íntegramente a la población: siempre hay
exclusiones en razón de nacionalidad, edad, incapacidad, indignidad, estado y condición,
etc. Hasta el sexo femenino se ha tenido como razón de exclusión, durante mucho tiempo,
sin mengua del principio de universalidad del sufragio. Por lo tanto, los límites del sufragio
universal y el calificado son imprecisos y elásticos. Los sistemas de voto calificado que han
predominado en la legislación comparada se basan en el censo de contribuyentes, y por
eso se los ha denominado “censitarios”: la inscripción en el censo, o la inclusión en
determinada clase de contribuyentes era lo que calificaba y habilitaba para ejercer el
sufragio. En otros sistemas, la calificación resultaba de la capacidad intelectual, que se
refería, en algunos casos, a la posibilidad de leer y escribir o a la demostración de ciertos
conocimientos - v.g.: el texto constitucional – y a veces a determinados títulos académicos
o profesionales.
En cuanto a la obligación o no obligación por parte del ciudadano elector de emitirlo, el
sufragio se califica en “facultativo” u “obligatorio”. La mayor parte de las legislaciones
siguen el primer criterio; pero en las últimas décadas para contrarrestar el fenómeno de la
“despolitización” – reflejo en la abstención electoral – han sido establecidas normas por las
que se ha convertido el “derecho” en “deber” (“voto obligatorio”), lo cual – a decir de
Biscaretti – no coarta la voluntad individual, ya que sólo obliga a participar en la votación –
que puede ser “en blanco” –, bajo la amenaza de una sanción.
Según el criterio legal respecto del grado de “relación” entre los electores y los elegidos,
el sufragio puede ser “directo” (de primer grado) o “indirecto” (de segundo o más grados).
El sufragio es de primer grado cuando los miembros del cuerpo electoral votan
directamente por los candidatos a ocupantes de los cargos públicos. En cambio, cuando
aquellos votan por los candidatos a miembros de colegios electorales, quienes a su vez lo
hacen por los candidatos a ocupantes de los cargos públicos, la elección es indirecta,
pudiendo serlo en diferentes grados, según el procedimiento que al respecto se
establezca.